EL TEXTO Y SUS FACTORES DE TEXTUALIDAD
Continuamente y a diario, las personas se encuentran con la necesidad de crear e interpretar
textos de distinta índole, ya sea de forma oral o escrita. Al enfrentarse a ellos, saben
perfectamente a qué se refieren, pero desconocen detalles acerca de su estructura y sus
definiciones.
Según algunos autores el texto escrito es concebido como una unidad semántica y sintáctica de
significados en uso, lo cual lleva a decir, que es una unidad total de comunicación que posee
ciertas propiedades como: situación de comunicación, correspondencia temática, coherencia y
cohesión; correcta utilización gramatical y ortográfica.
El texto además, de ser un producto de la actuación lingüística y de la interacción social se
convierte en un concepto clave para la rama de la lingüística y es así cómo surge la necesidad de
clasificar la enorme cantidad de textos variados y con los cuales los hablantes entran en contacto
en su vida cotidiana. Pero la preocupación dominante por explicar la naturaleza de esos textos
llevó a la búsqueda de un sistema de ordenamiento de los tipos de texto, con el objetivo de definir
los géneros, clasificarlos y construir una tipología, a fin de desentrañar la naturaleza de las
estructuras textuales.
Ahora bien, según Bernárdez (1982) quien define el texto como: Unidad lingüística comunicativa
fundamental, producto de la actividad verbal humana, que posee carácter social. Se caracteriza
por su cierre semántico y comunicativo, por su coherencia, debido a la intención comunicativa del
hablante de crear un texto íntegro, y a su estructuración mediante dos conjuntos de reglas: las de
nivel textual y las del sistema de la lengua, desde esta perspectiva plantea claramente que el texto
tiene a su vez una triple dimensión a saber:
Van Dijk creador de la ciencia del texto, hace referencia de las estructuras que tiene un texto:
Aun teniendo en cuenta esas estructuras o dimensiones el texto sigue siendo lo que es una unidad
comunicativa que muestra unos signos lingüísticos que son producidos en una situación concreta
por un hablante o el creador de éste; este lo
La macroestructura (contenido textual): se refiere a la organización global del contenido del texto
y es la que garantiza la coherencia textual al vincular las oraciones entre sí. Permite procesar la
información del texto y reconocer los géneros gracias a los asuntos tratados.
La superestructura (esquema textual global): es la estructura formal que representa la distribución
de los contenidos según un orden y varía para cada tipo textual. Es la que permite la construcción
de las tipologías textuales La microestructura (o planos de organización textual) que corresponde a
la coherencia semántica entre las oraciones.
1. Dimensión comunicativa: el texto es el producto de una actividad social y el resultado de la
interacción entre el hablante y el oyente, con toda la información explícita e implícita que incluye
el acto comunicativo.
2. Dimensión pragmática: todo texto se encuadra en una situación de comunicación constituida
por los componentes extralingüísticos siempre presentes en un acto de habla. Se trata de los
elementos que atañen a los aspectos externos, situacionales o sociales, del uso de la lengua (los
participantes, el lugar social donde se produce el texto (ámbito de uso: personal, público,
profesional, académico)
3. Dimensión estructural: el texto tiene una organización interna y se atiene a un conjunto de
reglas gramaticales y de coherencia que garantizan su significado. constituyen palabras, frases,
oraciones y párrafos que tienen una organización determinada que presenta coherencia entre
todas sus partes para lograr su propósito específico.
En el campo de la textolingüística los términos discurso y texto suelen asumirse con el significado
de palabras convenientemente enlazadas, que sirven para expresar lo que se piensa o se siente.
Esta concepción dio lugar al surgimiento de teorías tales como la pragmática, la pragmalingüística,
la gramática del texto, el análisis del discurso, la teoría de la acción comunicativa, etc., las cuales
abordan la lengua no desde lo ideal sino desde el uso.
El término texto deriva del latín textus, tejido. Las palabras que constituyen una obra son vistas,
dada su realización y organización, como un tejido. El texto se considera como un escrito, aunque
pueda ser transmitido oralmente.
El discurso, por su parte, es la expresión por excelencia de la comunicación verbal entre las
personas, el resultado de las intenciones comunicativas de los hablantes, desde un diálogo hasta
un libro o aún volúmenes de una obra. La lingüística del texto diferencia entre discurso y texto. El
primero es la unidad observacional, el acontecimiento comunicativo real que se percibe y el texto
es una abstracción teórica, que identifica el discurso y lo integra en una tipología, lo observa desde
la gramática, la retórica, la semiótica, etc., y lo analiza.
El texto lingüístico es la disciplina que se ocupa de los textos lingüísticos, de su reconocimiento y
estudio según su estructura, sus componentes, sus niveles, sus características, su forma de
expresión y su movimiento.
Ahora bien, la lingüística pragmática sustentada en la semiótica del texto, al referirse al texto
lingüístico ha construido diferentes conceptos Así define al texto como:
Cualquier manifestación verbal que produzca un intercambio comunicativo.
Una configuración lingüística. “Es un conjunto de elementos lingüísticos (palabras, oraciones…)
organizados según reglas estrictas de construcción (Álvarez. G. 2001: 12).
Cualquier pasaje hablado o escrito, de cualquier extensión, que funciona como un todo coherente
(Halliday y Hassan, 1976: 68).
Una experiencia de escritura y lectura (Bhartes. R. en Villorio. V.2003: 76)
Un producto de lectura y escritura (Kristeva. J en en Villorio. V.2003: 76). Asocia al texto más a la
productividad que a la comunicación.
Una unidad que se define por su clausura y autonomía. (Hjelmsev en Villorio. V.2003: 76)
Desde estas concepciones se considera al texto como producto de la actividad ver-bal humana,
como una unidad semántica, de carácter social y cultural, que se estructura mediante un conjunto
de reglas combinatorias de elementos textuales y oracionales, para manifestar la intención
comunicativa del emisor (primer interlocutor). Ver mapa esquema.
El texto escrito como unidad sistémica contiene tres estructuras que a la hora de producir un texto
cobran importancia, pues la intención comunicativa lleva al autor a elegir un tipo de texto en cuya
construcción los temas o significados se irán expresando a través de oraciones y párrafos,
construidos en el marco de reglas de cohesión y coherencia y normas de puntuación. Dicho de
otra manera, el tipo de texto se define por su silueta, esto es Superestructura, los significados o
temas que se tratarán en el texto se manifiestan en construcciones lingüísticas como sintagmas,
oraciones, proposiciones y párrafos. Estos temas manifestados en construcciones lingüísticas en el
marco de la coherencia y cohesión dan lugar a la Macroestructura. La posibilidad de construir o
tejer el texto se halla en la puntuación y los conectores ambos hacen a la Microestructura
Las superestructuras son estructuras globales que pueden determinar el orden general de las
partes del texto. No se definen en relación con las oraciones o secuencias aisladas sino con
referencia al texto como totalidad. Es un esquema abstracto, que existe independientemente del
contenido, al cual se adapta el texto (Van Dijk, 1983). En este sentido, los textos presentan
superestructuras o siluetas de acuerdo a la intención comunicativa: por ejemplo la trama narrativa
presenta un esquema secuencial conformado por tres momentos: un estado de equilibrio inicial,
seguido por la irrupción de un conflicto que da origen a distintos acontecimientos (complicación),
para finalizar con una recomposición del equilibrio gracias a la solución del conflicto (resolución o
desenlace). En otras palabras presenta una estructura conformada por: introducción, nudo y
desenlace.
El lingüista Van Dijk (1983) define, macroestructura como “la representación abstracta de la
estructura global del significado del texto”. A diferencia de la superestructura que atañe a la forma
que adopta el texto, la macroestructura, que es de naturaleza semántica, se vincula con el
contenido de cada texto: nos aporta una idea de su significado global. Este sentido global se logra
en la relación de sentidos o significados (nivel semántico) y de construcciones lingüísticas como el
sintagma, la oración y el párrafo (nivel formal o de la expresión).
De este criterio se deduce que el texto tiene dos planos básicos, íntimamente relacionados entre
sí: el plano del contenido y el de su expresión lingüística o plano formal. Estos dos planos,
estructura semántica y estructura formal, se relacionan de la siguiente manera: los conceptos se
expresan por medio de sintagmas; las proposiciones temáticas por oraciones y los subtemas por
párrafos en el texto escrito, o por secciones en el texto oral. A su vez, en cada uno de estos planos
se establecen, en uno, relaciones de sentidos o significados, cualidad designada como coherencia,
y en el otro, relaciones entre las estructuras lingüística; cualidad llamada cohesión. Ambos
conceptos se relacionados entre sí por inclusión de uno en el otro, es así que no existe coherencia
sin cohesión.
La microestructura a diferencia de las otras estructuras del texto, presenta una naturaleza
esencialmente sintáctica y fonética. Establece las relaciones formales de la lengua y sienta las
bases del entretejido textual. En ello, la acentuación y puntuación cumplen una función
determinante. Estas tres estructuras no funcionan de manera independiente en el texto, sino que
se interrelacionan en torno a la intención comunicativa.
Ahora bien, la textualización o proceso de expresar con palabras los contenidos mentales, se
construye de manera lineal y secuencial. En ello, el texto se desplaza materialmente en el tiempo y
el espacio en secuencias de oraciones que establecen una relación de continuidad y relación entre
el tejido semántico y el tejido formal o construccional. En esta dinámica relacional o dinámica de la
arquitectura de los textos, los términos coherencia, adecuación y cohesión adquieren relevancia.
La adecuación: La forma de expresarse ha de ser adecuada a los factores que intervienen en la
comunicación: la intención, el receptor, el asunto a tratar…
Tras haber analizado dichos factores, el emisor decidirá el canal oral o escrito y el nivel lingüístico:
culto, estándar, vulgar…
La coherencia: Tiene que ver con el significado. Un texto es coherente cuando tiene sentido lógico
(debe tratar un mismo asunto y estar estructurado). Ejemplo: un texto narrativo suele
estructurarse en planteamiento, nudo y desenlace; una noticia periodística en titular, entradilla y
cuerpo.
La cohesión: Tiene que ver con la relación que mantienen las palabras y las oraciones entre sí.
Para conseguir la cohesión en un texto, las oraciones y los párrafos deben respetar unas normas
ortográficas (signos de puntuación para la distribución de ideas) y unas normas gramaticales
(ausencia de repeticiones, utilización de conectores…). Esta condición posee una variada gama de
mecanismos que ayudan a establecer las debidas conexiones y referencias entre las ideas que se
expresan en un texto. Todos ellos están destinados a urdir la trama del texto, el cual es un tejido
de ideas y, por tanto, cada una de ellas está conectada con las otras, formando una estructura
unitaria. Ver mapa conceptual
Referencia: es la relación entre un elemento del texto con otros que están presentes en éste o en
el contexto situacional. Ejemplo: Nosotros sentimos la Universidad como parte esencial en nuestra
vida. Nosotros y sentimos (desinencia verbal) establecen relación con los estamentos
universitarios: profesores, alumnos, trabajadores, etc.
Sustitución: consiste en reemplazar un elemento léxico por otro para evitar así la repetición de un
mismo término en el texto y hacer su estilo más elegante. Ejemplo: la celebración del día del
profesor en nuestra universidad fue todo un éxito, pues la asistencia y el comportamiento en este
evento fue mejor de lo se pensaba.
Elipsis: consiste en suprimir la información que se presume que el receptor conoce y, por lo tanto,
la puede identificar perfectamente. Sirve para darle economía al texto y un mejor estilo.
Repetición: es la recurrencia en el texto de un elemento léxico nombrado anteriormente con el
objetivo de dar énfasis.
Ya se revisaron de forma breve los factores de textualidad que se dan en un texto, ahora miremos
un poco sus características.
Unidad textual: todos los elementos que lo integran adquieren determinado valor, según la
relación con otros de sus componentes, lo cual lleva a decir, que la interpretación está sujeta al
significado y la relación de éste con el contexto. La función que predomina en su expresión son
aspectos subjetivos del autor.
Su dinámica: reconocido el texto como objeto de intercambio social se desprende la necesidad de
caracterizar a los interlocutores como agentes activos, por eso, se habla de destinador y
destinatario, sugiriendo la participación dinámica de ambos en el proceso comunicativo. Esta
condición de dinamismo para que se realice es válida para las prácticas de lectura y escritura.
Ahora en cuanto al plan trazado por el emisor y según su motivo comunicativo (lo que se desea
conseguir del lector) y el contenido o sentido general que se quiere transmitir. El texto posee una
estructura a seguir:
La introducción constituye una aproximación al tema que se va a tratar. Una manera de hacerlo es
explicando a grandes rasgos el por qué es importante tratar dicho tema, adelantando algunas de
las ideas que se van a abordar. Otra, es empleando algunos recursos para la atención del lector,
como por ejemplo, comenzar con una cita, una pregunta o una anécdota. Una forma no excluye la
otra.
El desarrollo, o cuerpo del texto, corresponde al tratamiento del tema y sigue un plan establecido
(reflejado por la coherencia textual).
La conclusión generalmente “cierra” el tema. Pero también puede “abrirlo”,sembrando la
inquietud en el lector, por ejemplo, formulando una pregunta o una serie de preguntas finales.
Todo texto además, posee ciertos elementos básicos que se reconocen por su autonomía
semántica en diversos grados y que son los que, al relacionarse, generan una estructura coherente
se habla en este caso del enunciado que es vista como unidad mínima de significación
comunicativa. Y el párrafo, unidad superior en que se dividen los textos, limitada por punto y
aparte. Cada párrafo contiene generalmente una sola idea principal, o central.
Otro aspecto interesante es en cuanto a la forma y estructura de diseño de un texto, esto
determina su tipología. Se va abordar su clasificación de atendiendo a unos criterios.
Por su objetivo comunicativo.
Dependiendo de la finalidad que persiga cada texto, se puede encontrar con un tipo diferente,
aunque siempre serán posibles los textos híbridos:
a. TEXTOS INFORMATIVOS: sirven para dar noticia de algún hecho (textos periodísticos, científicos
o humanísticos).
b. TEXTOS PRESCRIPTIVOS: Ordenan o determinan algo (jurídico, administrativo o legislativo).
c. TEXTOS PERSUASIVOS: Inducen con razones a creer o a hacer algo (propagandísticos,
publicitarios, ensayísticos).
d. TEXTOS ESTÉTICOS: Crean un mundo de ficción (literarios: líricos, narrativos o dramáticos).
Por su modalidad.
Los textos pueden presentar cuatro modalidades que pueden combinarse entre sí:
a. DESCRIPCIÓN. Se trata de una forma de representar lo individual y concreto, objetos o espacios
fijos, cuyas cualidades se nombran sin que exista necesariamente un orden predeterminado.
b. EXPOSICIÓN. Se trata de una forma de representar lo genérico y abstracto, pensamientos,
conceptos o ideas entre los que no se pueden establecer conexiones lógicas o temporales.
c. NARRACIÓN. Representación de acontecimientos que se desarrollan en el tiempo y se presentan
con un orden lógico y cronológico. En ocasiones, ese orden se altera deliberadamente con
finalidad estética.
d. ARGUMENTACIÓN. Se trataría de aquellos textos que aportan pruebas para intentar convencer
de un determinado punto de vista o para afirmar la validez de una opinión.
Criterio IV: Por su tema.
a. Periodísticos.
b. Publicitarios.
c. Científico-tecnológico.
d. Humanísticos.
e. Jurídico-administrativos.
f. Literarios.
Atendiendo al tipo de contenidos, a su organización y a su intención comunicativa, los textos
lingüísticos pueden ser de diversos tipos: narrativo, descriptivo, expositivo, argumentativo y
dialogado. En este módulo nos centraremos en el expositivo y argumentativo por ser los textos
que vamos a analizar y a los que se les va a dedicar en su creación.
TEXTO EXPOSITIVO: Son textos cuyo objetivo principal es expresar información para hacerla más
comprensible al receptor. Son los más abundantes tanto en la vida académica como en la
cotidiana.
A) Clasificación y características: según el público al que van dirigidos y la intención del autor:
Especializados: son, por ejemplo, las exposiciones científicas (informes técnicos, artículos de
revistas especializadas, conferencias, cursos, tratados o manuales).Estos informan sobre un tema
concreto a un destinatario experto, de ahí que sean de compleja comprensión para el resto,
buscan la objetividad y usan tecnicismos.
Divulgativos: son las exposiciones de difusión general (artículos de revistas generales, periódicos,
exposiciones orales como charlas, coloquios…). Informan sobre un asunto de interés general con
claridad y sencillez al público en general, por eso son de fácil comprensión y emplean un
vocabulario estándar. Tienden a la objetividad aunque también se permite la subjetividad.
B) Organización de los textos expositivos: Suelen presentar una estructura que facilita la
comprensión y el recuerdo de su contenido. No hay un estándar, sino que existen múltiples
posibilidades, si bien su esquema básico consta de tres partes:
Introducción: Presentación del asunto o tesis. A veces es una anécdota curiosa que atrapa el
lector.
Desarrollo: Ampliación de contenidos. Cuanto más técnico y riguroso, menos subjetividad; si es
más opinable, será entonces más subjetivo.
Conclusión: Cierre a través de un resumen, sugerencia de otras perspectivas, opinión del emisor…
Bibliografía:
• ARANGO BETANCOURT, Ignacio. Método de lectura en la Universidad. Medellín: 1995.
• ÁVILA, Fernando. Dígalo sin errores. Bogotá: Norma, 2002.
• BUSTAMANTE, Guillermo y Otros. El concepto de competencia. Bogotá: Alejandría, 2002.
• CASTAÑEDA, Luz Stella y HENAO, José Ignacio. La lectura en la universidad. Medellín:
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• JARAMILLO, Javier y MANJARRÉS, Esperanza, Pedagogía de la escritura creadora. Bogotá:
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