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Princesas Que Cambiaron El Cuento

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Pip We ue x? Mi, eR Trach | CCUENTO. ‘CUE NTC ve Vs x YY Vr NS e SA Fa + ‘] 7 Pancesns a CAMBINRON “CUE Para Telmo y para Julieta, que me cambiaron el cuento. VM. Le dedico este libro a todas las mujeres fuertes de mi vida, que son muchas. En especial a mi madre y mi hermana. A mi familia al completo. Y por suptiesto a Héctor, por darme animos todos los dias. 18; Lumen PRINCESAS QUE CAMBIARON [Link] © 2018, Vieginia Mosquera, por el texto y la idea original {© 2018, Lydia Sinchez, por las ilstraciones © 2018, Penguin Random House Grupo Editorial, SA.U ©2018, Penguin Random House Grupo EaltoralS. A. Avenida Ricardo Palma 341, Oficina 504, Miraflores, Lima, Per Lumen es un seo editorial de Penguin Random House Grupo Editorial S. A. ISBN: 978-612-4270-19.2 Hecho el depésito legal en la Biblioteca Nacional del Pert N° 2019-11621 Registro de Proyecto Editorial N° 3150122190946 Primera ediciOn: octubre del 2019 Publicado en: noviembre del 2019 Tiraje: 5000 ejemplares Impreso en el Peri - Printed in Peru ‘Se termin6 de imprimir en octubre del 2019 en Quad Graphics Per S.A ‘Av Los Frutales 344, Lima - Peri Todos los derechos reservados. Esta publicacién no puede ser reproducida ni en todo ni en part, ni regstrada eno transmitida por, un sistema der uperaci de informacion, en ninguna forma ni por ningiin medio, sea mecinico, fotoquimico, electrénico, magnetico, electrodptico, por fotocopi, o cualquier otro, sn el permiso previo por escrito de la editorial, Penguin Random House Grupo Editorial PATT| SMITH PRINCESA pet ROCK La pequefia Patti nacié en un pequefio pueblo de Chicago un dia blanco como el papel de seda. Nada mas verla, el doctor dijo: Qué rara es. Pero su madre, que cantaba jazz, cocinaba con esmero y llenaba las estanterfas de la casa con todos los libros que pillaba, le corrigi6 al instante: No es rara, es especial. Y desde luego que lo era. Ya desde pequefia, Patti empezé a coleccionar palabras. Palabras que encontraba aqu{ y alli. Pequefios tesoros que decidié acumular en un cofre. Quizé no habia mucho que hacer en aquel pueblo de Chicago, pero ella disfrutaba realizando preciosas combinaciones de sus tesoros, que distribufa por el suelo de su cuarto. Era normal verla colocar «gloria», «caballo» o «ruido» junto a «nube», «tintero» o «tren». Hacia ristras de palabras, trenes de letras, collares de frases... Sin ella saberlo, estaba haciendo poesia®. Podfa parecer raro, pero es que Patti enseguida descubrié que «raro» era una buena palabra: Seguin crecia, el pueblo se le quedaba pequesio y un dia les dijo a sus padres que se iba a esa gran ciudad donde ee eee ee Je rascan la barriga: la de mariposa, que ella puso delicadamente en el escaparate, conocié al primer genio Gus na'ersizatta en au =idabtil permenant seas es Ahse llevabe: ima cdmara de fotos y pantalones de campana, El le compré el broche de mariposa y, después, se lo regals. C fue la segunda persona de su vida que vio lo raraespecial que era. Juntos, se mudaron aun palacio: el Chelsea Hotel, donde vivian los _artistas més fascinantes del momento, ademas de otros genios. ‘sus pasillos de acd para alla, vestida con un blazer y amigos con los que compartir sus palabras. £ _Y un dia ocurrié. Le regalaron una guitarra de madera. > Era hermosa y delicada como una tarde de junio. — =. = = as = 7 Patti acaricié sus cuerdas y luego las aporreé. Empezé a tocar a diario con tanta dedicacién que un dia consiguié que sus vecinos no se taparan los ofdos. 2 Y por fin su guitarra sonaba. Sonaba como lo hace el otoiio cuando se enela por las ramas de los érhales o coma cruje una tormenta de verano. Entdnces tuvo una gran idea: abrié su cofre de palabras y las esparcié por el mastil d@ la. guitarra. El resultado conmocioné a todo el Chelsea Hotel. Nadie antes habfa sido & capaz de enredar poesfa entre las cuerdas de una guitarra actistica. No ast.. Las palabras se vistieron de una misica tan irresistible que la gente empezé a moverse frenéticamente. Jamas habian escuchado una poesia que se pudiera bailar de aquella manera. No era raro, era atronadoramente especial. Ese fue el comienzo. La joven Patti empezé a dar conciertos en lugares pequefios, donde el puiblico se dejaba llevar por la misica de sus palabras, bailando como locos. A veces de felicidad, a veces solo como locos. Habja un poder secreto en su 3 forma de enredar poesfa en guitarras eléctricas. Y la flor y natade = los artistas, cayé rendida ante su encanto. Un dia reunié todo en un élbum: su primer vinilo, y se sintié feliz. Habia oo A conquistado su propio reino, el reino del rock. Era oficialmente y por mérito _- propio: una princesa con un disco, una guitarra y cientos de palabras que brotaban de su imaginacién, siguiéndola all donde iba. Patti gritaba su musica a los cuatro vientos en el mitico local de conciertos: el CBGB. ‘ Después del primer disco, llegé el segundo y otro més. un dfa se cruzé con el que seria el principe de sus poemas, Fred, un guitarrista con un talento tan largo como su pelo, Ambos i camino juntos que incluiria canciones, discos, una boda iciaron un ytunos hijos maravillosos. Si, se casaron, y a sus pequefios les dedicé Patti los mejores afios de su vida, retirada de los escenarios por un tiempo. Amando, leyendo y cocinando nanas para sus hijos, su coraz6n estaba colmado de felicidad. Asf se horne6 una de las canciones més famosas de la historia: People have the power. Una cancién que grita que todos somos especiales, y que ese es nuestro pequefio poder. Los escenarios segufan tirando de su camisa, pero ella se resistfa, hasta que sintié que era su momento. Entonces volvié a subirse a uno de ellos, para cantar con més power® que nunca. Patti volvié a dar conciertos de nuevo con su banda. El pablico, hipnotizado por su power, llenaba las salas y saltaba yy saltaba al escucharla expresando con su cuerpo lo que ella transmitia. Sus letras gritabanp 0@ Siaaaaaaay,cuanto més lo hacfa, més especiales se sentian todos. Escribié libros, poemas y canciones, compartié escenario con sus {dolos y hasta lleg6 a recoger un Premio Nobel en nombre de Bob Dylan, un medio poeta, medio trovador que escribié su respuesta en el viento. Ahora es una gran princesa. Vive sentada en una montaiia de felicidad, rodeada de palabras (como power) que se pueden bailar, chillar y cantar. Reina en su propio reino, un reino que no se acaba nunca, como el de cualquier otra nifia rara, vamos, especial. KAREN BLIXEN PRINCESA pe tas PALABRAS Hace muchos, muchos afios, en un reino junto al mar del Norte, nacié una nifia con un carécter indomable, una preciosa sonrisa de medio lado é yel bonito nombre de Karen. Acababa de nacer, pero ya tenfa los ojos abiertos al mundo en forma de pregunta. Su nacimiento trajo tanta felicidad que se convocé una fiesta fastuosa a la que acudieron las tres hadas del Norte: El hada de las nubes fue la primera en ofrecer su don: «Tus suefios, ligeros como alas de pajaro, te llevardn lejos, donde te propongas llegar». El hada de la luz afiadié: «Tus ojos claros, como cielos abiertos, serén capaces de recoger la belleza que te rodea para traducirla en palabras». Por iiltimo, el hada de las aves pronuncié: «Tu cabello largo y rizado ser el simbolo de tu libertad, salvaje y brillante como ti misma, capaz de anidar pajaros en tu cabeza». a. = -_ ON La pequefia Karen crecié distrutando de sus dones. Con una facilidad sorprendente para improvisar historias, que regalaba aquf y all4 a sus amigas, las ardillas del bosque. Cada vez que se sentaba a escribir en su pequefio escritorio, decenas de pajaros acudian, para anidar entre los rizos de su larguisimo pelo, convirtiendo su preciosa cabellera en una v i} selva de ideas. De esta forma inventé sus primeros cuentos. Cuentos que guardé como tesoros, bajo la almohada. Con los afios, se convirtié en una hermosa joven que segufa albergando péjaros en la cabeza ¢ historias bajo la almohada. a y Tenfa sed de libertad y ganas de ver el mundo. ~) n ay? para contarlo. Wr

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