Fragmentos Postumos I PDF
Fragmentos Postumos I PDF
m o s
( 1869- 1874)
Volumen I
téfhos
FRIEDRICH NIETZSCHE
FRAGMENTOS
POSTUMOS
VOLUMEN I
( 1869-1874)
techos
Título original:
Nachgelassene Fragmente
(1869-J874)
D iseño de cubierta:
Carlos Lasarte González
* ® £ E V IA T U R A S Y S IG N O S ..................................................................................... Pag. 9
!'r o LOGO A LA S E G U N D A E D IC IÓ N D E L V O L U M E N I, por D iego Sán-
c h e z M e c a .................................................................. ......... ........................................ II
1 1* * O D U C C IÓ N G E N E R A L A L A E D I C IÓ N E SPA Ñ O L A DE LOS F R A G -
M E N T O S PO ST U M O S, por D ieg o S án ch ez M e c a .................................... 15
1 í 1 H O D U C C IÓ N A L V O L U M E N I ................................................................................ 35
C R O N O L O G ÍA ........................................................................................ ................................. 57
F R A G M E N T O S P Ó S T U M O S (1869-1874)
[7)
8 FRAGMENTOS POSTUMOS
AC E l Anticristo
BA Sobre el futuro de nuestros centros de fo rm a ció n
CV Cinco prólogos a cinco libros no escritos
DD D itiram bos de Dionisio
DS D avid Strauss. Prim era Consideración In tem p estiva
E V L a visión dionisíaca d e l mundo
EH Ecce homo
FW L a gaya ciencia
GD Crepúsculo de los ídolos
GM L a genealogía de la m oral
GMD E l dram a m usical griego
GT E l nacim iento de la tragedia
HL Sobre la utilidad y los inconvenientes de la h istoria p a ra la vida. Segunda
Consideración Intem pestiva
JGB M ás allá del bien y d el m al
M Aurora
MA Humano, dem asiado humano
MD Exhortación a los alemanes
NW N ietzsche contra Wagner
PHG L a filosofía en la época trágica de los griegos
SE Schopenhauer como educador. Tercera Consideración Intem pestiva
SG T Sócrates y la tragedia griega
ST Sócrates y la tragedia
UB Consideraciones Intem pestivas
VM M iscelánea de opiniones y sentencias
WA E l caso Wagner
WB Richard Wagner en Bayreuth. Cuarta Consideración Intem pestiva
WL Sobre verdad y mentira en sentido extram oral
WS E l caminante y su som bra
WM L a voluntad de po d er
Za A si habló Z aratustra
FP Fragmentos Postum os, citados por nuestra edición en cuatro volúm enes,
Editorial Tecnos, M adrid, 2006-2010, co n indicación del volum en en números
rom anos
CO Correspondencia, citada por la edición de Luis de Santiago, Editorial Trotta,
M adrid, 2005 ss., con indicación del volum en en números romanos.
BAW F. Nietzsche, Werke und Briefe. H istorisch-Kritische G esamtausgabe, ed. H . J.
I 'ette, K . Schlechta, W. H oppe, E. Thierbach, H. Krähe, N. Buchwald y C.
K och, Beck, M unich, 1933-1940 (5 vols.)
GOA Friedrich N ietzsche Werke, Grossoktavausgabe, Krönen Leipzig, i9 0 5 ss.(2 0 v o ls.)
MU Friedrich N ietzsche Werke, Musarionausgabe, ed. R. Oehler, M . Oehler y F.
W ürzbach, M usaurion, M unich, 1920-1929 (23 vols., los dos ú ltim os de
Índices)
m
10 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
NDB N ietzsche Werke in D rei Bänden, ed. de K . Schlechta, Hanser, M únich, 1965
KGW Friedrich N ietzsche Werke. K ritische Gesamtausgabe, ed. de G. C olli y M .
M ontinari, Walter de Gruyter, Berlin, 1967 ss.
K SA Friedrich N ietzsche, Kritische Studienausgabe, cd. de G. C olli y M . M ontinari,
W alter de Gruyter, Berlin, 1980 ( 3 / ed.. 1999)
K SB Friedrich Nietzsche, Säm tliche Briefe. Kritische Studienausgabe, ed. de G. C olli
y M . M ontinari, Walter de Gruyter, Berlin, 1986
BN N ietzsches persönliche Bibliothek, ed. de G iuliano C am pioni y otros, Walter de
Gruyter, Berlin, 2003
WWV Schopenhauer, A ., Die. W elt als Wille und Vostelung, ed. A . Hübscher,
Brockhaus, M annheim , 1988, Säm tliche W erke, vols. II y III, trad. esp. E l
mundo como voluntad y representación, Trotta, M adrid, 2004-2005
S ig n o s
Respecto de la prim era, esta segunda edición del volumen I de los Fragmentos
póstumos presenta algunas novedades de interés, que se incorporan ahora como
resultado del estudio de sus contenidos en las sesiones de nuestro grupo de inves
tigación durante los cuatro años que lleva publicada. Entendemos nuestro traba
jo de edición critica como una tarea que n o concluye una vez llevada a cabo la
primera publicación de los textos, sino que continúa en el tiem po con el fin de
perfeccionar la traducción y de actualizar, en las posibles reediciones que puedan
ir teniendo lugar, el aparato crítico, las introducciones y los complementos. De
este modo, la edición se va enriqueciendo con los resultados de nuestro mejor co
nocimiento de los textos y con la incoi-poración a ella de los incesantes avances
que continuam ente se producen en la investigación internacional al respecto. En
Concreto, las novedades de esta segunda edición son las siguientes.
En prim er lugar, se ha corregido el texto de la traducción y se ha revisado en
su totalidad m ejorando su redacción y subsanando algunas imprecisiones. Ello
se ha realizado al hilo de la introducción, en esta segunda edición, de las correc
ciones señaladas en el aparato crítico de la K G W (Nachbericht) y todavía no in
corporadas al texto alemán de las actuales ediciones Colli-M on tiñan, en ningu
na de sus reimpresiones hasta la fecha en lo que respecta a los Fragmentos
póstumos. Como es sabido, los manuscritos de estos fragmentos, al tratarse de
apuntes privados, están llenos de abreviaturas muchas veces difíciles de descifrar,
palabras ilegibles, frases entrecortadas, interrupciones, etc., puesto que su escri
tura nunca fue reelaborada por Nietzsche para la imprenta. Tras el estableci
m iento del texto de la edición crítica alem ana por los editores Giorgio Colli y
M azzino M ontinari en los años sesenta y setenta del pasado siglo, una lectura
más a fondo de los manuscritos, realizada por el grupo de trabajo de esta edición
alemana, fue detectando algunas erratas de desciframiento por parte de Colli y
M ontinari y señalándolas en los volúmenes complementarios a la edición, los
Nachberichte. En la prim era edición de nuestro volumen I, nosotros optam os por
atenernos al texto alemán de la edición crítica actualmente existente (el de la
KSA de 1999) y anunciamos, en la «Introducción general», la publicación de un
volumen final complementario (siguiendo el ejemplo de la KGW) en el que se
recogerían, entre otros materiales, el estado en esa fecha de las correcciones (y de
las correcciones a las correcciones) que se van realizando por parte de los estu
diosos de los manuscritos. Sin embargo, el ejemplo de la nueva edición italiana
de los Fragmentos póstumos, recientemente iniciada bajo la dirección del profe-
[II]
12 FRAGMENTOS l>ÓSTUMOS
que ello ha supuesto y los fuertes lazos de afecto y am istad que esta tarea ha crea
do entre nosotros.
De igual modo, deseo d ar las gracias a los num erosos profesores, estudiosos
y periodistas que se han hecho eco de nuestra edición e n los cuatro años que tie
ne de vida y que han llevado a cabo las m ás de tre in ta reseñas y noticias hasta
Élhora publicadas de los distintos volúmenes, tanto en E sp añ a com o en Hispano
américa y Europa. Quiero dejar constancia aquí del reconocim iento que me me
recen p or su interés, sensibilidad ante la relevancia de esta aportación y por sus
D ie g o Sá n c h e z M ec a
INTRODUCCIÓN GENERAL
A LA EDICIÓN ESPAÑOLA
DE LOS FRAGMENTOS POSTUMOS
1. IM PORTANCIA D E LOS F R A G M E N T O S P Ó S T U M O S
EN EL C O N JU N TO D E LA OBRA D E N IE T Z S C H E
115]
16 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
1 Heidegger, M., Nietzsche, trad. cast. J. L.Vermal, Destino, Barcelona, 2000, vol. I, p. 24.
2 Bibliografía específica sobre ello la constituyen Montinari, M., Nietzsche heute. Die
Rezeption seines Werkes, Franke, Stuttgart, 1987; Montinari, M., «Die neue kritische
Gesamtausgabe von Nietzsches Werken», en Nietzsche Lesen, Gruyter, Berlin, 1982; Campioni,
G., Leggere Nietzsche. Alle origine deü’edizione critica Colli-Montinari, ETS, Pisa, 1992;
Fonmri, M. C. (ed.), Nietzsche■edizioni e interpretazioni, ETS, Pisa, 2006; Meléndez, G., «Los
fragmentos pdsttunos de Nietzsche», en A propósito de Nietzsche v su obra Norma Caracas.
1997.
Para la historia del Archivo, cfr. Hofímann, L). M . / m C■ hichm á s Nietz.it he-Archivs.
Cronik Studien und Dokumente Gruyter, Bnlfn. 1991 Benjamin. W. (Nietzsche und das
Archivseiner Schwester^ m (nwutrttx.'lh' Sihnfrrn in i<"\t/rn Suhrlump, I r.i ntfor t del
INTRODUCCIÓN GENERAL A LA EDICIÓ N ESPAÑOLA.. 17
Puede verse el esquema que siguió F. Koegel en la carta de Peter Gast a Overbeck del 12
tlt abril de 1894, en Overbeck, F. y Köselitz, H., Briefwechsel, eds. D. M. Hoffmann, N. Peter y
l'h. Salfiuger, Gmyter, Berlin, 1998, pp. 401-404.
5 Para esta historia, cfr. Ferraris, M ., «Storia de La volontá di potenza», en F. Nietzsche, La
volontá di potenza, ed. M Ferraris y P. Kobau, Bompíani, Milán, 1992, pp. 563-688; Campioni,
( » jSel deserto délia scienza: una nuova edizione délia Volontá di potenza di Nietzsche, Olschki,
1 lorencia. 1991 obre el paprl de Elisabeth, cfr I>i Ion. ·. P. «Les volontés de puissance», en
M Montinari « ln w/unu ·.'. /'■'■■■'■■■■■'■·. ■■ «'.'sivif/nr l.'Fviat, P hi 1996, pp. 122»1*7: también
( hn loi O nthcth Su·! i h,·. ,t, )<l'n'Ilhr il lu ¡riiliiMm l.'HirtnnîiM P»rii IQQN
18 FRAGMENTOS POSTUMOS
p arar un Hauptwerk constituido por todos los apuntes que iba redactando, y que
la idea de una supuesta gran obra sistemática al que todo ese material estaría
destinado no era más que una falsificación de la herm ana. Con la clara intención
de convertirla en un éxito editorial, los editores habrían presentado esta obra
como «la obra filosófica capitab> que la enfermedad de Nietzsche truncara a un
paso de su publicación. Desde entonces, cualquier discusión sobre el valor filoló
gico y filosófico de los escritos póstumos de Nietzsche pasa obligadamente por
una revisión de la significación del trabajo preparatorio de esta supuesta obra
principal, que habría debido llevar el titulo de La voluntad de poder1.
En este sentido, la labor minuciosa de expertos y críticos ha puesto de m ani
fiesto la arbitrariedad filológica con que fue confeccionado tal trabajo, sus con
tinuos forzamientos falsificadores cuyo Valor ideológico está hoy ya bien proba
do e incluso am pliado por las múltiples voces que, no sin grandes simplificaciones
y exageraciones de los hechos históricos, han convertido a su vez a la herm ana en
la principal responsable de la anexión nazi del pensamiento de Nietzsche. En
cualquier caso, esta supuesta obra La voluntad de poder, aun habiendo sido con
siderada durante mucho tiempo como la más im portante desde el punto de vista
filosófico y político, ni fue pensada así p Qr Nietzsche ni responde a criterios
aceptables de corrección filológica, sino que ordena fragmentos y apuntes que
van desde 1882 a 1888 seleccionados y organizados según uno de los muchos es
quemas esbozados por Nietzsche. Contiene errores de desciframiento, desmem
bramientos de textos unitarios y fusiones de fragmentos de períodos diversos,
como el mismo apartado de O tto Weiss a la edición de 1911 de la GOA docu
m enta ampliamente. August y E m st Homeffer, en sendos escritos de 1906 y
1907, m uestran también con claridad la inconsistencia y arbitrariedad de esta
recopilación, a lo que se debe añadir las lúcidas y consistentes críticas de E. Po-
dach. En esta línea, la edición de Schlechta, que reunía los póstum os en el tercer
volumen bajo el título Aus den Nachlass der Achtzigerjahre, sigue un orden cro
nológico basado en la descripción de los fragmentos hecha por M ette para la
edición Beck. Y el mismo Schlechta, en el fragor de la polémica que siguió a su
edición, no tuvo inconveniente en presentarse a sí mismo como el destructor de
la leyenda de Nietzsche creada por la hermana y el Archivo, tras haber podido
dem ostrar muchas de las falsificaciones llevadas a cabo en los escritos y cartas
del filósofo por parte de Elisabeth8.
En resumen, y haciendo balance de casi un siglo de debate sobre este asunto,
hoy puede tenerse por cierto que Nietzsche, en efecto, había anunciado, en la
contraportada de M ás allá del bien y del mal y en La genealogía de la moral, p á
rrafo 2 de la Segunda parte, una obra con el título La voluntad de poder. Intento
de una inversión de los valoreé. Los cuadernos manuscritos testimonian no sólo
la concepción de un proyecto de obra con este título (verano de 1885), acom pa
ñado de una diversidad de esquemas relativos a títulos y orden de los capítulos
(1885-1888), sino asimismo un intenso trabajo en la ejecución del mismo desde el
7 Sobre la recepción de esta obra en los grandes intérpretes del siglo xx cfr. Müller-Lauter,
W., «Der Wille zur Macht als Buch der Krisis philosophischer Nietzsche-Interpretation», en
Nietzsche Studien, 1995 (24), pp. 223-260.
8 Cfr. Schlechta, K., Der Fall Nietzsche. Aufsät , und Vorträge, Hanser, Münich, 1958.
9 Cfr, a este respecto las cartas de Nietzsche a o v<i beck de 7 de abril de 1884, a Peter Gast
del 2 de septiembn de 1884 y i 1h hei man« de ? dt u;pumrbrr d< 1886
INTRODUCCIÓN GENERAL A LA EDICIÓ N ESPAÑOLA.. 19
10 Cfr. Parmeggianf, M., «¿Para qué filología? Significación filosófica de la edición Colli-
Montinari de la obra de Nietzsche», en Estudios Nietzsche, 2001 (1), pp. 91-101; Morillas, A.,
listado actual de la edición CoUi-Montinari», en Estudios Nietzsche.. 2006 (6), pp. 149-163;
Avila Crespo, R., Nietzsche y la redención del azar, Universidad de Granada, Granada 1986,
pp Í69-276
11 Esta es la situación de los Fragmentos póstumos redactados entre 1869 yl889 dentro de
■llti vol. III-3, Nachgelassene Fragmente Herbst 1869 - Herbst 1872 (1978); vol. III-4: Nachge
lassene Fragmente, S om m er 1872 - Ende 1874 (1978); III-5: Kohlenbach, Michael/Haase, Marie-
I ui> ■ Nachbericht zur dritten Abteilung, Zweiter Halbband: Kritischer Apparat: Nachgelassene
I iv'm ente Herbst 1869 - Ende .1874 (1998): IV-1: Richard Wagner in Bayreuth (Unzeitgemäße
li, tracal ungen IV). Nachgelassene Fragmente Anfang 1875 - Frühling 1876 (1967); IV-2: Mens-
•'hHchi j Allzumenschliches. Erster Band. Nachgelassene Fragmente 1876 - Winter 1877178 (1967);
I\ I Menschliches, Allzumenschliches. Zweiter Band. Nachgelassene Fragmente Frühling 1878 -
\ ovember 1879 (1967); IV-4: Montinari, M., Nachbericht zur vierten Abteilung, Richard Wagner
'» Bayreuth. Menschliches, Allzumenschliches I u. II. Nachgelassene Fragmente (1875 - 1879)
( I'wji V·) Morgenröthe. Nachgelassene Fragmente Anfang 1880 - Frühjahr 1881 (1970); V-2:
Wi Ihn aus Messina. Die fröhliche Wissenschaft. Nachgelassene Fragmente Frühjahr 1881 - Som-
tin i 1882 (1973); V il 1 Nachgelassene Fragmente Juli 1882 - Winter 1883 fl 1884 (1977): VII-2:
S,i, ¿r.;, /.jvtin ■ Fragment* Frühjahr - Herbst 1884 (1974); VII 3: Nachgelassene Fragmente Herbst
i llerbst 1974 VII 4 I Nachbericht. Nachui i,y\.n,· Fragmente Juli 188? Winter
20 FRAGMENTOS POSTUMOS
2. U N NUEVO CONTEXTO H ER M EN ÉU T IC O
1883/84 (1984); V1I-4.2: Nachbericht. Nachgelassene Fragmente Frühjahr 1884 - Herbst 1885
(1986); VIII-1: Nachgelassene Fragmente Herbst 1885 - Herbst 1887 (1974); VIII-2: Nachgelas
sene Fragmente Herbst 1887 - März 1888 (1970); VIII-3: Nachgelassene Fragmente Anfang 1888
- Anfang Januar 1889 (1972); IX: Der handschriftliche Nachlaß in differenzierter Transkription,
Hrsg. v. Haase, Marie-Luise / Kohlenbach, Michael. Bd. 1 a 7 (2001-2008).
” Müller-Lauter, W., «Zwischenbilanz. Zur Weiterführung der von Montinari mitbegrün
deten Nietzsche Edition nach 1986», en Nietzsche Studien, 1994 (23), p. 316. Sobre esta Sec
ción IX cfr. Giuriato, D. y Zanetti, S., «Von der Löwenklaue zu den Gänsefüsschen. Zur neuen
Edition von Nietzsches hanschriftlkhen Nachlass ab Frühjahr 1885», en Text. Kritische Beitra
ge, 2003 (8), pp. 89-105; Parmeggiani, M., «Nueva edición de los manuscritos póstumos 1885-
1889», en Estudios Nietzsche, 2002 (2), pp. 260-262.
13 Cfr. Montinari, M., Nietsche lessen, ed. cit., pp. 92-119.
14 Baeumler, A., Niet sehe Philosoph und Politiker Reclam, 1 iipzig, 1931
INTRODUCCIÓN GENERAL A LA E D IC IÓ N ESPAÑOLA.. 21
la ideología del Tercer Reich viene a ser prácticam ente la m ism a de quienes, como
11libernas, todavía hoy piensan que el nazismo h a b ría venido a constituir la rea
lización de los desiderata últimos contenidos en el pensamiento de Nietzsche15.
I'al vez quienes así piensan no tienen en cuenta lo s numerosos trabajos que han
alertado ya suficientemente sobre una burda sim plificación de esta interpreta
ción que se pone al descubierto cuando se co n fro n ta el pathos aristocrático del
iwnsamiento de Nietzsche con las posiciones antidem ocráticas expresadas tam
bién por tantos contem poráneos suyos tan relevantes com o Taine, Renán, Burc-
1 hardt, Bourget, Flaubert, los hermanos G o n co u rt, Frary, etc.16Tampoco repa
ran en el espesor filosófico de categorías tan centrales en el pensamiento de
Nietzschfc como son el nihilismo, la crítica genealógica de la cultura occidental,
\ que, entre otras cosas, es aplicada por el propio Nietzsche a mitos como el de
la raza o a ideologías como las del nacionalism o alem án o la de la redención es
tética de Wagner. Curiosamente, en abierta oposición a la utilizaci ón nazi de la
libra de Nietzsche (especialmente de los Fragmentos postumos), siguió luego, una
%tv term inada la guerra, otra línea de simplificación que resaltaba al Nietzsche
ilustrado y crítico de la cultura, que rechazaba con fuerza la reducción nazi del
rignificado de la voluntad de poder al aristocratism o sanguinario, al Rangord-
nung y a la bestia rubia, y que insistía en rescatar a Nietzsche de múltiples falsifi-
iliciones, malentendidos y errores filológicos p ara hacerlo críticamente producti
vo en el debate de la izquierda. En los últimos años, y siguiendo la oscilación del
péndulo, se insinúa ahora un giro de rechazo a esta últim a tarea de desnazifica-
iión de Nietzsche, operación que, según algunos, no habría sido sino otra forma
de falsificación, en cualquier caso, perteneciente ya al pasado17. En el trabajo de
nuestra edición no se ha tenido conciencia tanto de tom ar partido en uno u otro
Líntido cuanto de prevenir contra las simplificaciones, poniendo a la vista la exis-
iiíncia de elementos de dureza aristocrática de ningún m odo exorcizables de la
obra de Nietzsche, pero junto a tantos otros a p artir de los cuales es impractica
ble cualquier reducción de su filosofía a la barbarie. En último término, tratam os
de ubogar por un Nietzsche filósofo como referente de su obra venciendo la in
sistente y refluyente tendencia a construir, a partir de un insuficiente conoci
miento de ella, nuevos mitos-Nietzsche.
Por tanto, la cuestión que con el hecho mismo de haber llevado a cabo esta
■ilición planteamos es la de si se puede considerar, y hasta qué punto, que han
m adurado condiciones hermenéuticas nuevas que obligan hoy a comprensiones
■ interpretaciones tam bién nuevas del pensamiento de Nietzsche y, por tanto, de
ni filosofía contenida en los Fragmentos postumos. O dicho también de este otro
modo: en qué medida hemos trascendido ya el horizonte en el que interpretacio-
n anteriores, opuestas y desafiantes las unas con las otras, tenían atenazado ese
pensamiento por condiciones o imperativos propios del contexto histórico en el
i|uc tenían lugar. Por tanto nos preguntam os si hoy hay en nuestra cultura, en
mi· .ira conciencia filosófica, en lo que Hegel llamaba «el espíritu objetivo», con-
diciones y fuerzas distintas que nos obligan a buscar otros sentidos para las ideas
de Nietzsche. Ya desde el principio se puede adelantar la respuesta: en el caso de
Nietzsche, y a diferencia de lo que sucede con la mayoría de los demás filósofos,
la conciencia que se tenga de las condiciones históricas, sociales, culturales, etc.,
desde las que se lleva a cabo su interpretación, es lo que condiciona en buena me
dida los resultados de ella. Por eso fueron tan distintas y tan diametralmente
opuestas las interpretaciones m ás determ inantes y de mayores efectos posterio
res que se produjeron el pasado siglo, o sea, la del nazismo y el fascismo, por un
lado, y la de los movimientos libertarios, de vanguardia y marxistas heterodoxos
por otro.
En realidad, y para ser exactos, la prim era gran malinterpretación de Nietzs
che fue la que, todavía en vida del filósofo e inmediatamente después, llevó a
cabo su herm ana con el fin de reconducir, no tanto su pensamiento y su obra
cuanto su persona y su figura, a los cánones de una norm alización que arm oni
zara bien con los valores e ideales de la Alemania imperial guillermina. Elisabeth
intentó hacer de Nietzsche el héroe superador del nihilismo, el m ártir y el profeta
de un nuevo pathos religioso, envolviéndole en una ambigua leyenda que defor
m aba su radical crítica filosófica transform ándola en una equívoca polémica re
accionaria contra la m odernidad18. El objetivo era, pues, idealizar a Nietzsche
como el genio-héroe-santo entusiasta y defensor de los valores de la noble tradi
ción germánica, en lo que se m anifestaría una íntim a religiosidad y un ascetismo
heredado de su familia y antepasados m ayoritariamente pertenecientes al clero
protestante1*1. Este fue el sentido del conjunto de invenciones y falsificaciones lle
vadas a cabo en la fam osa biografía Das Leben Friedñch Nietzsches20, convertida
por Elisabeth en una auténtica m áquina m itográfica dirigida a la construcción
de un culto que sólo de m odo marginal m iraba a la obra, y que se centraba, sobre
todo, en el atractivo legendario de la vida y el m ito que debía transfigurar los úl
timos años de la enfermedad del filósofo21.
De hecho, esta biografía se convirtió en el más influyente instrum ento de di
vulgación de la imagen de Nietzsche al inicio del siglo xx, pues estaba redactada
según la m oda de las biografías de finales del siglo xix del tipo de las de Napoleón
o Bvron: el superhombre, puestas en circulación por Karl Bleibtrau y continuadas
luego con las biografías monumentales de Stefan Gcorg o de Emil Ludwig, ami-
18 Cfr. Krause, J., Märtyrer und Prophet. Studien zum Nietzsche-Kult in der bilbenden Kunst
der Jahrhundertwende, Gruyter, Berlin, 1994.
19 Esto explica la grau preocupación de Elisabeth a la hora de decidir la publicación, y en
qué términos, de El Anticristo y de Ecce homo, dejados redactados por Nietzsche pero en ese
momento aún no publicados. Sobre ello cfr. KGW, vol. IV-3, pp. 542-590; tambiér el interesante
relato sobre esto mismo de Ross, R., «Les demiers écrits de Nietzsche et leur publication», en
Revue philosophique, 1956 (146), pp. 262-287, reproducido ahora en Baukudé, J. F. y Wotling,
P. (eds.), Lectures de Nietzsche, Le Livre de Poche, París, 2000, pp. 51 ss.
30 Förster-Nietzsche, E. Das Leben Friedrich Nietzsches, 2 vols-, Naumann, Leipzig, 1895-
1904; también Der junge Nietzsche, Naumann, Leipzig, 1912, y Der einsame Nietzsche,
Naumann, Leipzig, 1914.
21 Cfr. Schirmer, A. y Schmidt, R. (cds.), Wiedersprüche. Zur Frühen Nietzsche-Rezeption,
Böhlau, Weimar, 2000; Peters, H. F., Zarathustras Schwester. Fritz und Lieschen Nietzsche ein
deutsches Trauerspiel, Kindler, Múnich, 1977; Emmrich, A., «Die musealen Inszenierungen der
Elisabeth Förster-Nietzsche», en S. Barbera y otros (eds.), Friedrich Nietzsche Rezeption und
Kultus, ETS, Pisa, 2004, pp 185 ?16, en especial pp 202 v,
INTRODUCCIÓN G ENERAL A L A EDICIÓ N ESPAÑOLA.
22 Müller-Buck, R., «Naumburger Tugen oder Tugen der Redlichkeit. Elisabeth Förste
Nietzsche und das Nietzsche-Archiv», en Nietzscheforschung. Ein Jahrbuch, 1996 (4), pp. 310 ;
23 Entre las acciones judiciales y policiales puede recordarse la emprendida contra el libi
ilc Carl Albrecht Bemoulli, Franz Overbeck und Friedrich Nietzsche: eine Freundschaft, 1'Hed
i ichs, Jena, 1908, 2 vols,, del que el Archivo consiguió censurar, por vía judicial, varias págiii;
que contenían, ajuicio de Elisabeth, testimonios desfavorables para su hermano [cfr. Montim
ri í ., «Die geschwärlzlen Stellen in C. A. Bemoulli: Franz Overbeck und Friedrich Nietzscb
i tne Freundschaft», en Nietzsche Studien, 1977 (6), pp. 300-328], O la llevada a cabo, más tard
l ontra Friedrich Würzbach (uno de los editores de la M U), fundador en 1919 de la Nietzsc)
(· Wllschaft, y que con su publicación, en traducción francesa de G. Bianquí;- en dos vol1
menes, de una selección de 2.397 fragmentos postumos bajo el título I m volonté de puissam
((íttllimard, 1935-1937), junto con sus criticas a la política del Archivo, provocó la disolució
por la Gestapo de la Nietzsche Gesellschaft en 1943 y el traslado a Weimar de todo el materi:
i]ue 1? Sociedad tenía en su sede de Munich.
'' Cfr. Löwith, K., «Das europäische Nihilismus. Betrachtungen zur geistigen Vorgeschich 1
europäischen Krieges» (1940), en Sämtliche Schriften, Metzler, Stuttgart, 1983, vol. I
p II un juicio en el que i oincide con Lukács, G., Die Zerstörung der Vernunft. Der Weg di
Irrationalismus von Schelling zu Hitler, Aufbau, Berlin, 1955. p. 248.
Uacumler, A Studien zur deutschen Geistesgeschichte, lunker und Dünnhaupt, Berlii
PM7 p.
24 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
26 Cfr. Baeunilei', A., Nietzsche der Philosoph und Politiker ed. d t., pp. 14-15. Véase
también el prólogo de Baeumler a su recopilación de fragmentos postumos de Nietzsche, Die
Unschuld des Werdens, Kröner, Leipzig, 1931.
27 Una valoración análoga puede encontrarse en Spengler, O., La decadencia de Occidente,
trad. cast. M. García Morente, Espasa, Madrid, 1976 (12.* od.), vol. I, pp. 72-73.
28 Cfr. sobre todo, Mann, Th„ .(Betrachtungen eines Unpolitischen», en Gesammelte
Werke in wölf Bänden, Fischer, Ffáncfort del Meno, 1960, vol. XII, pp, 83-88
INTRODUCCIÓN GENERAI. A LA E D IC IÓ N ESPAÑOLA,. 25
Itor otra parte, esta lucha de Níetzsche c o n tra la decadencia no habría sido
mi» que el reverso de la reivindicación nacionalista del ser alemán en su origina
rlo ;wr germánico Es decir, había que volver a los orígenes, entendiendo esta
milla como un proceso de limpieza y de purificación de todo rastro de cultu-
i i Jildeo-cristiana, que era la que había estado desfigurando y reprimiendo desde
!ii IJdad M edia las esencias de la cultura germ ánica. O sea, lo que tenía que ser
uporado, sobre todo, era el judeo-cristianism o y sus valores. Por eso, la crítica de
Nietzsche al cristianismo podía ser muy bien aprovechada y capitalizada por el
mu Jonal-socialismo en sentido político. La dem ocracia era de raigam bre latina y
■i istiana, es decir, lo opuesto a la potencia espiritual alem ana que hundía sus raí-
i h ■en el aristocratismo heroico del germanismo medieval.
Aunque en el plano de las ideas, esta anexión — n o exenta de tergiversaciones
■ diform aciones- - del pensamiento de Nietzsche a la ideología del nacional-so-
' utlismo parece consistente, al parecer, en la realidad Nietzsche interesó menos a
li» nazis de lo que después se ha venido creyendo. En el libro de uno de los prin-
■11 »tiles ideólogos del nazismo, Alfred Rosenberg, Der M ythus des 20. Jahrhun-
<Uwts, el nom bre de Nietzsche aparece citado en sólo cinco páginas. Lo que inte
n sa a Rosenberg es presentar el Tercer Reich com o heredero de la tradición
■ ipiritual alemana, desde Eckhart y Lutero h asta G oethe y Schopenhauer. Y en
i sla tradición, Nietzsche no representaba, para él, m ás que una desviación a la
■|ue no valía la pena prestar atención59.
lín todo caso, la leyenda de Nietzsche com o precursor del nazismo y del pro
pio Hitler, forjada con prisas y de m odo incoherente, se veía continuam ente en
ililicultades para metabolizar los muchos aspectos explícitamente contrarios e
Inaceptables que el pensamiento de Nietzsche tenía p ara el nacional-socialismo,
■orno, por ejemplo, el continuo rechazo del nacionalism o mismo, y precisamente
i|< l nacionalismo alemán, su crítica implacable al m ito de la raza, sus burlas a la
propuesta wagneriana de la religión como arte, y tantas otras cosas. Por eso se
■onsideró necesario, una vez derrotado el nazismo, reexaminar el pensamiento
<k- Nietzsche con el fin de liberarlo de esa burda tergiversación. Y eso fue lo que
11 ataron de llevar a cabo autores tan importantes com o Karl Lówitz30, K arl Jas-
peisJI y M artin Heidegger31. Los tres consideraron urgente deshacer el m ito que
.<.■había creado en tom o a Nietzsche, y ese fue el propósito común de sus traba-
Cfr. Rosenberg, A., Der Mythus des 20. Jahrhunderts, Hoheneichen, Múnich, 1930, p.
' Í0; cfr. sobre esto Frank. M., Gott im Exil. Vorlesungen über die Neue Mythologie, Suhrkamp,
I n-kncfort del Meno, 1988, pp. 105-130; Ascheim, S. E., 'The Nietzsche Legacy in Germany 1890-
1990, Univ. o f California Press, Berkeley, 1992, pp. 232-271.
m Löwith, K., Nietzsches Philosophie der ewigen Wiederkehr des Gleichen, Kehlhammer,
llcrlin, 1935 (nueva edición en Metzler, Stuttgart, 1956); Von Hegel zu Nietzsche, Europa
'■ rlag, Zürich, 1941, para la interpretación Löwithiana de Nietzsche cfr. Gentili, C., Stegmaier,
W v Vmturelli, A. (eds.), Metafísica e nichilismo: Löwith e Heidegger interpreti di Nietzsche,
l'tmdragon, Bolonia, 2006.
11 Jaspers, K., Nietzsche. Einführung in das Verständnis seines Philosophierens, Gruyter,
lliltiln, 1936; Nietzsche und das Christentum, Niemeyer, Hameln, 1947
11 Heidegger, M., Nietzsche, ed. cit.; Was heisst Denken?, Niemeyer, Tubinga, 1954; para la
interpretación heideggermna de Nietzsche, cfr. Müller-Lauter, W., Heidegger und Nietzsche,
• ■■tiytor, Berlin, 2000; Kang, H. S., Die Bedeutung von Heideggers Nietzsche-Deutung im Zuge
hir Verwindung der Metaphysik, Lang, Fráncfort del Meno, 1990; Heftrich, E., «Nietzsche im
I “i-nken Heidepíwrt: en Durchblick·· Martin Hruh-in&r zum 80. Geburtstag, Kloslennann,
I únifort del Meno, 1970, pp, Vil l49
26 i kacj M ü n r o s POSTUMOS
jos sobre él emprendidos después de la guerra. Los tres su oponlun, cada uno a
su modo, a la integración orgánica de Nietzsehe en la ideología nazi, y tenían en
común la idea de que la forma de llevar eso a efecto debía ser, básicamente, poner
en relación el pensamiento de Nietzsehe con la historia de la filosofía occidental,
de m anera que pudiera aparecer como una nueva filosofía en sentido riguroso,
y no ya como una mitología” o una ideología antijudia. En el caso de Heidegger,
no obstante, aunque su propósito era desnazificar a Nietzsehe14, en las lecciones
de 1936-1941, que incluyen una crítica y una discusión explícita con Baeumler,
Heidegger no deja de m ostrar correspondencias y afinidades significativas con
él35. Pues también para Heidegger, la historia europea —como historia de la me
tafísica— , llega a su cumplimiento final en nuestra época, que es cuando se m a
terializa por fin en estructuras sociales y políticas que podríam os llamar, utili
zando la expresión de Horkheimer y Adorno, de organización total. Entre estas
estructuras totalitarias no sólo se encontraba, para Heidegger, el nazismo, sino
también el comunismo estalinista y la democracia liberal del imperio americano,
con su capitalismo m onopolista y su tecnificación del mundo. Todos ellos no son
más que caras distintas de un mismo destino de Occidente como tierra donde fi
nalmente se pone el ser, o sea, donde tiene lugar la consumación del olvido del
ser y su ocaso.
Esta fue, tal vez; una de las razones filosóficas de p or qué Heidegger no se re
tractó nunca del nazismo. Porque es parte esencial de su propia filosofía conside
rar que el descubrimiento y la tematización de la realización última del destino
de Occidente le obligaba a asum ir ese destino con todas sus consecuencias, sin
evadirse de él creyendo situarse fuera, en una especie de zona a salvo, con argu
mentos ilusorios e inauténticos. Justamente de esto fue de lo que él acusó a Jas-
pers, en las cartas que se cruzaron, cuando Jaspe rs, que formaba parte del comi
té que debía juzgar a Heidegger después de la guerra, le pedía que se retractara y,
al no hacerlo, emitió sobre él un durísimo informe que decidió la expulsión de
Heidegger de la Universidad y su separación de la docencia36.
También es significativa —y llamativa como contraste— la utilización que
del pensamiento de Nietzsehe se hizo a partir de las posiciones de izquierda, me
nos estudiada y menos discutida que la anterior. En buena parte, la recepción del
pensamiento de Nietzsehe por parte de la izquierda comienza con su lectura por
los movimientos de vanguardia: el expresionismo, el surrealismo, etc. Estos m o
vimientos se fijan, sobre todo, en el valor subversivo que es propio de la estética
nietzscheana, pues, como se sabe, Nietzsehe recupera (dándole la vuelta) la
vinculación que Platón vio entre apariencia estética y negación de la identidad.
33 La mayor mitología en tom o a Nietzsehe fue, como he dicho, la creada por la hermana,
a la que se añadieron luego otras como, por ejemplo, la de Bertrand, E., Nietzsehe. Versuch
einer Mythologie, Bond, Berlín, 1918.
34 Heidegger M., Nietzsche, ed. cit., vol. II, p. 12.
35 Sobre Baeunüer y Heidegger, cfr. Pöggeler, O., Neue Wege mit Heidegger, Alber, Múnich,
1992, pp. 76-77; Kiss, E., «Die Stellung der Nietzsche-Deutung bei der Beurteilung der Rolle
und des Schicksals Martin Heideggers im Dritten Reich», en D. Pepenñiss y O. Pöggeler (eds.),
Zur philosophischen Aktualität Heideggers, Klostermann, Fráncfon del Meno, 1991, vol. I, pp.
425-440; Sluga, H., Heideggerís Crisis: Philosophy and Politics in N azi Germany, Harvard
Universily Press, Cambridge (Mass.), 1993, pp. 125-129.
36 Biemel, W. y Saner, H. (eds.), Martin Heidegger!Karl Jaspers, Correspondencia (1920-
1963), trad. cast. J. J. García Norro, Síntesis, Madrid, 2003.
IN PRODUCCION OÜNIÍRAI A I A EDICIÓ N ESPAÑOLA.. 27
37 Cfr. Micheli, M. de, Las vanguardias artísticas del siglo x x , trad. cast. A. Sánchez Gijón,
Alianza, Madrid, 1979.
38 Cfr. Perrelli, F., «Eine Zimelie. Der Briefwechsel zwischen August Strindberg und
Friedrich Nietzsche», en S. Barbera y otros, Friedrich Nietzsche Rezeption und Kultus, ed. cit.,
pp. 163-184.
39 «La crítica de Nietzsche al espíritu burgués de su época encontró acogida sobre todo
entre los artistas y literatos», Müller-Lauter, W., «Der Wille zur Macht als Buch der Krisis
philosophischer Nietzsche Interpretation», op. cit., p. 223.
40 Para un desarrollo de los motivos más atendibles de la interpretación surrealista de
Nietzsche, cfr. Bataille, G., Sur Nietzsche, volonté de chance, Gallimard, París, 1945; también
Klossowski, P., Nietzsche et le cercle vicieux, Mercure de France, París, 1969; Klossowski, P.,
Un si funeste désir, Gallimard, París, 1963.
28 I RA CiM I M O S P( >S I liM O S
45 Para un desarrollo de esta idea, me permito remitir a mis libros Nietzsche. La experiencia
dionisíaca del mundo, Tecnos, Madrid, 2009 (4.* éd.), y El nihilismo: perspectivas sobre la historia
espiritual de Europa, Síntesis, Madrid, 2004.
46 JGB, af. 62.
30 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
venir, viendo en esta transform ación la condición fundam ental de su propio au-
tocrecimiento.
3. CRITERIO S DE LA PRESEN TE ED IC IÓ N
48 http://www.estudiosnietzsche.org.
49 Esta colaboración se plasma, sobre todo, en los nueve números ya editaHos de ia revista
Estudios Nietzsche entre 2001 y 2009 (ed. Trotta), el ógano de expresión de S E D en así como
en publicaciones concretas. Cfr. a este respecto Llinares, J. B. (ed.), Nietzsche cien nn 'nc
Pretextos, Valencia, 2003; Santiago Guervós, I (ed.), Actualidad de Nietz¡ch. phiincnnhr ’
Malacitana, Málaga, 1994; Ci >n:< Revísta interdiscíplinar di filosofía, 200q(16) dedicado
INTRODUCCIÓN GEN ER A L A L A E D IC IÓ N ESPAÑOLA.. 33
flfe' )fica de los miembros de este equipo está, en gran parte, en consonancia con
1 1 i irea central de esta edición, pues todosellos se han ocupado en trabajos e in
timaciones llevadas a cabo en relación to n la edición de textos de Nietzsche,
■i·I orno relativos a la discusión e interpretación de su pensamiento. La diversi-
' I de aspectos que el presente trabajo de ;d ició n h a implicado (traducción, tra-
Imjo liíológico-textual sobre los textos, aparato crítico, etc.) se ha correspondido
i nubién con la diversidad de líneas de investigación que los miembros integran-
ii i tienen, pluralidad que ha enriquecido la fuerte cohesión entre ellos. Por otra
i ul , algunos de los miembros de este equipo h a n estudiado directamente, du-
i iiil estancias de investigación, en el Archivo Goethe-Schiller de Weimar (don-
tlt i encuentra el Archivo Nietzsche) y i;n el C entro Colli-M ontinari de Pisa
Italia), las características y problem as de los escritos póstum os de Nietzsche. Y
u ha trabajado en contacto con otros grupos de investigación internacionales
mí han ocupado, o se siguen ocupando, de tareas relacionadas con la edición
•li‘ los textos de Nietzsche. Entre ellos destacan el grupo, fundado por el propio
M i zino M ontinari en 1971 bajo el título La biblioteca ideal de Nietzsche, para
I ttudio de las fuentes del pensam iento de Nietzsche, dirigido a docum entar el
I n ato crítico de la edición Colli-M ontinari y que continúa hoy en Italia bajo la
lili ición del profesor G iuliano Cam pioni50. P ara ello, el profesor Cam pioni ha
Iuiulado el Centro Interdipartam entale di Studi Colli-M ontinari, de cuyo patro-
m»U‘ forma parte el director de la presente edición.
También se ha trabajado en estrecho contacto con el proyecto HyperNietz-
« lu formado en el año 2000 con los auspicios del Instituí des Textes et Manus-
nU modernes del CNRS francés, baje la dirección del profesor Paolo Di
li lio51, e integrado por profesores de universidades alemanas, francesas y espa-
flnliiM y de cuyo comité científico form a parte tam bién el director de la presente
■ lu ión. Este grupo trabaja en la elaboración de una biblioteca hipertextual en
i nli i net sobre Nietzsche, capaz de permitir una verificación de la fuente de diver
tí·-, pasajes textuales de la obra de Nietzsche e ir incluyendo los sucesivos
i i abrimientos en un sistema de actualización continua. El propósito es alcan-
iii lu posibilidad de un acceso inmediato a las fuentes (ya posible en la web antes
un luionada) y a sus diversos contextos textuales, así como explotar alternativas
■i' u la red abre en orden al trabajo de contextualización y documentación. Se van
ii 11 r.rando, así, progresivamente, junto a los textos y los facsímiles de los manus-
■iHii· monografías, artículos, informes bibliográficos sobre temas específicos,
' i· para formar, a la vez, una biblioteca online, una revista, una base de datos,
un aparato crítico, con la ventaja que ofrece la red de ser accesible con facilidad
n lodo el m undo52.
A limismo, se ha m antenido contacto con el profesor Johann Figl, de la Uni-
i ■lad de Viena, que trabaja actualmente en la últim a prolongación de la edi-
i i C olli-M ontinari, en lo referente a los Schriften aus der Jungendzeit —que
II lx n la Sección I de la KGW en cinco volúmenes de texto, ya publicados, más
dos volúmenes de aparato crítico, aún por publicar53— , y con el grupo de la Ma-
nuskriptedition, que reúne a especialistas de Berlín, Basilea y Weimar bajo el pa
tronazgo de la Brandenburgischen Akademie der Wissenschaften. Este grupo per
sigue el grado máximo de objetividad en la publicación del Nachlass, capaz de
asemejarse a la reproducción casi «fotográfica» de cada página de los manuscri
tos54. Aunque se basa en los textos establecidos por la edición Colli-M ontinari,
sus propios criterios difieren de ésta en lo relativo a radicalidad en la presenta
ción, pues pretenden la transcripción «fotográfica» de los manuscritos tal como
están, respetando, por ejemplo, el emplazamiento del texto en la página manus
crita o evidenciando los diferentes útiles de escritura utilizados por Nietzsche
(lápiz, lapicero de color, pluma, etc.). A esta escrupulosa transcripción —de la
que van publicados ya varios tomos— acom paña en CD-Rom los facsímiles mis
mos de los m anuscritos55.
D ie g o S á n c h e z M e c a
1 l i lección se publicó el 22 de diciembre del mismo año, 1869. Cfr. K G W II, 1, pp. 247-
)|W (Ir de Luis Jiménez Moreno, Ediciones Clásica, Madrid, 1995) (HFC).
Sobre el trasfondo de la elección de Nietzsche para ocupar la cátedra de Filología y sobre
t ntorno social y académico que se encontró en Basilea, véase especialmente Curt Paúl Janz,
1 ■ - ich Nietzsche. Los diez años de Basilea (1869-1879), tr. de Jacobo Mufioz e Isidoro
i h u í ■. Alianza, Madrid, 1981, pp. 9-73; Wemer, Ross, Nietzsche. El águila angustiada. Una
fiitinrufln Paidós, Barcelona, 1994, pp. 209-305.
[55]
36 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
3 Carta a su madre, mediados de junio de 1869, CO II 61. [Para las cartas de Nietzsch
citamos la edición española: Correspondencia. Friedrich Nietzsche (abril 1869-diciembre 1874),
dir. Luis Enrique de Santiago Guervós, tr esp., notas e introducción de Maco Ptmnegginni/José
Manuel Romero, vol, 11 Frotta Madtid. 2007 CO II ]
INTRODUCCIÓN AL V O L U M E N I 37
H nl.t de histQj,,
hiiloria y un^ \ ciencia natural y estética: « L a filología es tanto una parte de
■ 'i i l ) p r e te x ta r te de ciencia natural como u n a parte de estética: historia en
i· populares ^ comprender las m anifestaciones de determ inadas individualida-
li'in)menos; imágenes siempre cambiantes, la ley imperante en el flujo de los
(lulo más p ^ c¡a natural por cuanto la filología trata de estudiar a fondo el ins-
(H)ique d isp o ^U d o del hombre, el instinto del lenguaje; y, finalmente, estética
un la exigenCj de la llam ada A ntigüedad clásica, desde la serie de antigüedades
iiri el espejo y ia intención de excavar un m u n d o ideal soterrado y contrapo-
(«hIo esto habj^o clásico y eternam ente válido a la actualidad»4. Pero además de
luí p ro fu n d a ^ que añadir, que la filología era tam bién un problem a que afecta-
i itkiiM. A él ^te a la propia identidad de N ietzsche y a sus vivencias más pro-
HlólogosH) *c>có vivir, por ejemplo, la fam osa Philologenkrieg («la guerra de
•tío Jahn5. 'lúe se desató en 1864-1865 en B onn entre su m aestro Ritschl y
C on este ^
Mmomento r i f a n d o no es extraño que Nietzsche, com o ya lo hiciera K ant en
■■I límite ll^Decto a la metafísica, aluda a «enconadas luchas que llevan has-
.li>méslica, p ^ lo g o s contra filólogos, controversias de naturaleza puramente
i'· ro lo cierto fo c a d a s por una inútil diatriba de escalafón y celos recíprocos»6.
m> i ile la cie^ $ qUe p Qr u na p arte, a la filología clásica se le abrían los cami-
ili *bu la im a^¡i7p 0r 0t ra parte se cerraba a to d a la magia y a la poesía que ro-
i llu i textu^j »1 de la A ntigüedad com o m odelo ideal de vida. El espíritu de la
maestro Frieq^ el rigor de la ciencia fue el legado que recibió de su profesor y
ili la in v estí^ >ch Ritschl, del que Nietzsche aprendió la aplicación del m étodo
*I propio Ni(x, )ón inductiva de una m anera eficiente y destacada. Sin embargo,
i tíu alq u i^sch e pronto comenzó a vislum brar com o un obstáculo el recha-
I:. ’ despué^ Aplicación estética o poética de los textos antiguos, hasta que en
(nial «Soy la publicación de El nacimiento de la tragedia, vino la ruptura
' 'tilles e int^A asiado viejo —decía Ritschl— para asom arm e a orientaciones
li ulro de la g u a l e s totalm ente nuevas [...]; por naturaleza estoy totalm ente
humanos. U ^ trie n te histórica y de la consideración histórica de los asuntos
iinot imientQ Al no puede exigir al “alejandrino” y al erudito que condene el
■tota del tmiK Vea sólo en el arte la fuerza liberadora, salvadora y transform a-
iii inia de la¡j O»7. Para Ritschl com o para sus colegas el rigor del m étodo y la
1 I' lividad g l a b r a s eclipsaban cualquier sentimiento del sujeto en aras de la
I 11 Sludiad^ ^tífica. Y, paradójicam ente, ésa era la filología que Nietzsche ha-
i« T it que es^’ Con todo el rigorismo que im primían sus santones. N o se podía
m i u la Atitj Uología con sus m étodos y su crítica se había aproximado mucho
^ 1(1 Piedad real, pero todo ese esfuerzo fue a costa de la Antigüedad
1 IIFCP&j
r ' M 'd '52. Para una más amplia información sobre el tema, ver mi trabajo: «Arte y
. Mliaría ( ‘^ U r o s del joven Nietzsche», en Anales del Seminario de Historia de la Filosofía,
, . l) v o n V , p p . 149-167.
i 1 1 1 8u*rr* L^iUowitz-MollendorfT hace alusión a esta polémica en sus Memorias. Para él
■i puc ■■■· ae Pt^ttzsehe consiguió, por su fidelidad, los favores de Ritschl y le abrió el camino
! i i v < ^ * 0 1 en la Universidad de Basilea. (Erinnerungen 1848-1914, Koehler, Leipzig,
( m id [20]' 8 [39,1131, 9 18,65J’ 19 [201 259,2731,27 l' 0,551'
38 hRAGMENTOS PÓSTUMOS
8 HFC, 51.
9 U no de los panfletos que publicó Wilamowítz contra las tesis que defendía Nietzsche en
El nacimiento de la tragedia, lleva por título «¡Filología del futuro!», título sarcástico que hace
alusión a la «música del futuro» preconizada por R. Wagner. Cfr. Nietzsche y la polémica sobre
El nacimiento de la tragedia, ed. de Luis Enrique de Santiago Guervós, Ácora, Málaga, 1994,
pp. 65-98.
10 HFC, 74.
11 Carta a Gersdorfl' 6 de abril de 1867 C O 1449-352. (Correspondencia Friedrich Nietzsche
junio 1850-abril 1869, dir. Luis Enrique de Santiago Gue*-vós, tr. esp., notas e introducción de
Luis Enrique de Santiago Guervós, vol. II, Trotta, Madrid, 2005, CO I.) Un año después seguía
manteniendo una opinión parecida sobre la filología: «Expresándose en forma mítica,
considero la filología como un aborto concebido por la diosa filosofía junto a un idiota o un
cretino.» Carta a P. ( leussen, octubre de 1868, CO I 532-533.
p Carta a f Rohde 13 <le febrera de 1870. CO II 121 123
INTRODUCCIÓN A L V O L U M E N I 39
17 Ensayo de Autocrítica (1886), sec. 2. Nietzsche presentaba esa «tarea» como el objetivo
principal del libro.
18 Cfr. A. Schopenhauer, W W V I, libro 3, § 3 y § 34.
19 Cf. GT 11 y 12.
20 Para Nietzsche el término «impulso» no tiene un sentido biológico, sino que se refiere
más bien a las formas de conocimiento inmediato o a la intuición.
21 MFC . 53. La cursiva ch nuestr.i
INTRODUCCIÓN A L V O L U M E N I 41
SGT (Alianza, Madrid, 1984, p. 222). Un poco después, al presentar a Sócrates como el
'•1n n id o de la ciencia» y el «padre de la lógica», afirma categóricamente que «la ciencia y el
" li excluyen» (ibid., pp. 224-225). Esta afirmación exclusivista la hace Nietzsche al comparar
I ■Inm a musical griego como representante del arte antiguo con lo que representa la figura de
• i ites; se complementa en el contexto de El nacimiento de la tragedia (p. 124) cuando se
i" gunta: «¿Acaso el arte es incluso un correlato y un suplemento necesarios de la ciencia?»
· ' HFC, 55.
1 Cfr ( P. Janz, Friedrich Niet sche. 1 Infancia y juventud, tr. Jacobo Muñoz e Isidoro
l'i ¡lima Alianza, Madrid, 1981 pp. 160
42 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
música jugaría el mismo papel que juega el arte trágico: por una parte, nos pre
senta el lado más oscuro de nuestra existencia, lo horrible y lo terrible de la vida;
pero por otra parte, estos acontecimientos se presentan bajo la form a de la apa
riencia estética. En este contexto podemos fijar una de las claves fundamentales
de la teoría nietzscheana sobre el nacimiento de la tragedia griega. Es cierto que
Nietzsche trató de superar a Schopenhauer exaltando la avidez de la voluntad y
el placer de existir, sin embargo permaneció fiel a su concepción de la música: la
música com o la quintaesencia de la vida, la esencia intima del fenómeno, la vo
luntad misma, no puede ser subordinada a la letra de una ópera, con la que sólo
tiene una relación analógica, no es un medio de expresión, una esclava alienada
del fenómeno. «Siguiendo la doctrina de Schopenhauer —proclam ará más tarde
Nietzsche— nosotros concebimos la música como el lenguaje inmediato de la vo
luntad y sentimos incitada nuestra fantasía a dar form a a aquel m undo de espí
ritus que nos habla, m undo invisible y, sin embargo, tan vivamente agitado, y a
corporeizám oslo en un ejemplo análogo»52.
Esa relación tan fecunda, que Nietzsche asumiría como punto de partida de
su «metafísica de artista», entre la esencia interior del mundo, es decir, entre las
fuerzas ocultas e inconscientes que constituyen ese trasm undo de lo real, y la m ú
sica, es lo que permite a Schopenhauer definirla como la imagen directa de la
Voluntad, es decir, «la metafísica de todo lo físico que hay en el mundo, la cosa
en sí de cada apariencia. De acuerdo con esto, de igual forma podríam os decir
que el m undo es música materializada, como Voluntad m aterializada»33. En este
contexto, cuando Nietzsche trata de definir la actividad creadora del músico, no
duda en afirm ar que toda composición musical lo que hace en realidad es «reve
lar la esencia interior del m undo y pronunciar la más profunda sabiduría, en un
lenguaje que su razón no comprende»34. Así pues, la idea de que la música se con
sidera como arte único y dom inante frente al que todas las manifestaciones artís
ticas no son m ás que algo subordinado, llegó a ejercer un gran influjo sobre el
pensamiento juvenil de Nietzsche. Pero la Voluntad y su querer universal no tar
darían en reconocer la voz de Dioniso, el dios de la música despedazado por los
Titanes, que la Grecia antigua celebraba en sus fiestas mistéricas. Y todas esas
ideas, a su vez, fueron tam bién asimiladas y reinterpretadas por el que sería para
Nietzsche su principal modelo y m entor: R ichard Wagner.
# lu*i m u lar la casa de Wagner en Tribschen36, Suiza. Es indudable que ese lugar
W Kmviiiió en el crisol de sus prim eras ideas im portantes. Sobre lo que vive en
! h 11 lu-n es muy explícito en una carta: «C arísim o amigo, lo que yo allí aprendo
Jjviv. « cu c h o y com prendo, es indescriptible. Schopenhauer y Goethe, Esquilo
|T 1'lmluKi viven todavía, créeme»37. Allí se consum ó el destino de Nietzsche al
HttKmirurse «a un hom bre que me revela com o ningún otro la imagen de lo que
• h | nhauer llam a “el genio”, y que se h alla penetrado de aquella maravillosa
íntima. Se trata de R. Wagner... en él dom ina una idealidad tan incon-
*l(i kmukI i una hum anidad tan profunda y em ocionante, un rigor vital tan eleva-
i |iit en sus proximidades me siento com o en las proximidades de lo divino»38,
t i > |H uñeros años de su actividad intelectual quedaron m arcados por el roman-
n. i iino y la imagen todopoderosa de Wagner, y p o r la acogida especial que reci-
1·<■■ |"»i parte de su mujer, Cosima, que dio testim onio en su diario39 de los m o
lí n ntn* más im portantes de la actividad intelectual de Nietzsche en esos años,
»1*nilo jila la mayoría de las veces destinataria privilegiada de sus primeros escri-
ii " i' ii torno a la tragedia griega.
I n CN4.· entorno se generaron sus m editaciones sobre el arte trágico, sobre la
un iuh .i, sobre el pesimismo de los griegos. C on su ayuda consiguió rasgar el velo
i· Muya de la fría filología y en él vio confirm adas sus persistentes intuiciones
" -I " til m undo griego y sobre las expectativas de la cultura alemana. El resultá
is ■lili1el libro fundam ental de su vida: E l nacimiento de la tragedia, su primera
1■i,i intempestiva, un homenaje a la am istad con Wagner, una alegoría profética
ih hu propio destino, un poem a inspirado en el arte musical elaborado por un
Ululólo de profesión sin aparato de notas y sin apoyos documentales, en defini-
IIvh sin los medios propios de su ciencia. E n esa atmósfera de euforia y renova-
rli'm no resulta extraño que el propio Nietzsche soñara con Rohde con la posible
......I.uión de algo así como una nueva «Academia» griega, una com unidad de
tuitnbn i libres, una com unidad «artístico-m onástica»40. Si Nietzsche reconocía
« i le g r i e g o ja única form a de vida, llegó a considerar a Wagner «como el paso
ni·! ■iiiblime para el renacimiento del espíritu griego en el ser alemán»41, pues la
m u tinción estética y cultural de R ichard Wagner a través de la música y, en con-
i'h l", del dram a musical, tenía como objetivo prim ordial metas universalistas.
«Doy por poco precio el resto de mis relaciones humanas; mas por nada del mundo
■i"i i 11 yo apartar de mi vida los días de Tribschen, días de confianza, de jovialidad [...] de
ni i in ln profundos [...] El primer contacto con Wagner fue también el primer respiro libre de
mi ■i·11 IÍH, «Por qué soy tan inteligente», § 5.
( irta a E. Rohde, 3 de septiembre de 1869, C O I I 90.
C rt.i a Cari von Gersdorff, 4 de agosto de 1869, CO II 77-78.
Wagner, C., Die Tagebücher 1869-1883, Gregor-Dellin, M. y Mack, D. (eds.), 2 vols.
t‘ I 'i| i A Co. Verlag, Múnich, 1976-1977. (Citamos como Diarios: y la fecha del apunte.)
Una vez, pues ello es para mí evidente, nos quitaremos de encima este yugo. Y después
<*iii.l ii- nú una nueva Academia griega [...] construiremos una pequeña isla, en la que no
n ·.. H.ii me· tapamos más los oídos con cera. Aquí seremos maestros el uno del otro, y
mi· .tu libros serán sólo anzuelos para ganar nuestros adeptos para nuestra comunidad
mi Mico monástica. Viviremos, trabajaremos, gozaremos el uno para el otro: quizá es éste el
i.......... ¿n que podremos trabajar para la totalidad.» Carta a Rohde, 15 de diciembre de
I t) C O l l 174 16
I I* I 9 [' 4]
46 FRAGMENTOS POSTUMOS
'1 ( arta a R. Wagner, 2 de enero de 1872, CO II 254. Cfr. también mi edición de Nietzsche
■ mica sobre «El nacimiento de la tragedia», op. cit.
H' i iiirta a Wagner, 21 de mayo de 1870, CO I I 143.
1 I I aso Wagner, rememorando la fuerza de la estética wagneriana, § 8, KSA V I 29 s.
1 Julius Zeitler, Nietzs-ches Aesthetik, Seemann, Leipzig, 1900, p. 82.
1 ( .iit h i C irl von Gersdorff, 4 de agosto de 1969, CO I I 77-78.
1 ( irl i R Wagner, 20 de mayo de 1873, CO 11 408409.
(■■ ihiirdt Dippel, P. Niet vc/u und Wagner. eine Untersuchung über die Grundlagen und
W i 7" nnung Haupt Bi na 19.14 p, 19
48 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
ción entre la música y la palabra51, hay también una sintonía matizada, que se
pone de relieve con la publicación p o r parte de Wagner de Beethoven, un mes des
pués de que Nietzsche leyese el Drama musical griego en Tribschen. Pretender
que en una composición musical se perciba el detalle del texto cantado es algo
antimusical. Es cierto que Nietzsche introduce la distinción de lo dionisíaco y lo
apolíneo remem orando la distinción schopenhaueriana del m undo como volun
tad y representación.
Nietzsche, por tanto, le sirvió a Wagner para que legitimara teóricam ente sus
ideas sobre la «obra de arte total» y sus teorías estéticas con el aporte intelectual
que le proporcionaba un amigo que se movía en un entorno universitario y cuyas
ideas novedosas sobre la cultura griega podrían servirle para fundam entar teóri
camente el arte dramático. En este sentido Nietzsche pudo proporcionarle la jus
tificación que Wagner buscaba. Pero al mismo tiempo Nietzsche asimiló los idea
les wagnerianos y trató de expresarlos filosóficamente a su modo. Si bien su
veneración fue casi enfermiza hasta el final, sería injusto quedam os con el juicio
que Wagner hizo de él poco antes de morir: «Nietzsche nunca ha tenido u na idea
propia, ni sangre propia, toda su sangre es ajena, cualquiera que haya sido
derram ada»52. Si este juicio fuese válido, habría que decir que E l nacimiento de la
tragedia fue obra de Wagner.
Lo que parece cierto, com o indica Vogel, es que «El nacimiento de ¡a tragedia
se gestó no tanto en Basilea com o en Tribschen»53. A finales de diciembre de
1871 comenzaron a salir a la luz pública los primeros ejemplares de la opera pri
ma de F. Nietzsche, E l nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música. En
tonces se hizo verdad nquella m áxima que, invirtiendo un dicho de Séneca, pro
clam aba al final de su Homero y la filología clásica: «philosophia facía est quae
philologia fu it»M, es decir, la constricción científica de sus energías pasionales e
intuitivas se quebraba para dejar vía libre al arte, a la poesía y a la filosofía. De
esta manera, su libro, esa «polifonía contrapuntística» que pretendía seducir a
los oídos más duros, venía a consagrar, com o en una profesión de fe, la m eta de
sus esfuerzos. Con este libro quería hacer ver que toda actividad filológica tiene
que estar siempre im pregnada de una concepción filosófica del mundo, en la que
los m enudos problemas de la interpretación y la crítica-----------son subsumidos
por una visión artística cuya finalidad no es otra que la de «iluminar la propia
existencia», pues, en últim a instancia, «la existencia del m undo sólo se puede jus
tificar como fenómeno estélico». Para que la filología clásica sea creativa, Nietzs
che piensa que debe convertirse en una «filología filosófica», entendiendo por
51 Cfr. F P I, 12 [1],
52 Cosima Wagner, Diarios: 9 de febrero de 1883.
53 Vogel, M., Nietzsche und Wagner, Verlag systematische Musikwissenschaft GmbH,
Bonn, 1984, p. 52; del mismo autor, «Nietzsches Wettkampf mit Wagner», en Salmen, W.,
Beiträge zur Geschichte der Musikanschaung im 19. Jahrhundert, Regensburg, 1965, pp. 195-223
CStudien zur Musikgeschichte des 19. Jahrhunderts; IX
54 Final de Lección Inaugural del 28 de mayo de 1869 en l-¡ Vniversidnd de Basilea.
INTRODUCCIÓN A L VOLUM EN I 49
■Oran perplejidad: la filosofía ¿es arte o una ciencia? Es un arte en sus fines y en sus
i.... luí ■ Pero su medio de expresión, la exposición por medio de conceptos, es algo que tiene
'i ■imin oon la ciencia. Es una forma de la poesía. Imposible de descifrar. Será preciso
......... . i i ·. caracterizar una categoría mieva» FP 1,19 [62].
t m Ui í Rohde, 15 de febrero de 1870, C Ó I I 123.
' M ili 11/1. 493.
Im oh Burckhardt (1818-1897) era profesor de historia de la cultura y del arte en la
I ’»«ii 11 ,iiI.id de Basilea. Nietzsche asistió a sus cursos universitarios y mantuvo con él una gran
lililí I 111
50 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
59 Carta a E. Rohde, 28 de enero de 1872 CO I I 260. Cfr. también carta a Rohde, 7 de julio
de 1872, CO II 306-307.
60 Carta a Ritschl, 30 de enero de 1877 CO II 262.
61 BAB III, p. 461
INTRODUCCIÓN AL V O L U M E N I 51
cómo creadores como nosotros seremos capaces de asimilar algo de los griegos».
Años más tarde volvería de nuevo a enfrentarse de una form a crítica con la obra
que había m arcado su propio destino. A la tercera edición de E l nacimiento de la
tragedia (1886) le añade un «Ensayo de autocrítica», una reflexión y reiiiterpre-
tación de su primera experiencia desde la perspectiva de su pensamiento maduro.
«¡Qué libro tan imposible! [...] C onstruido nada más que a base de vivencias pro
pias prem aturas y demasiado verdes, adolece de todos los defectos de la
juventud»68. E ra u na obra cargada de romanticismo wagneriano y sin u n «len
guaje propio» capaz de expresar sus intuiciones, «mal escrito, torpe, penoso, fre
nético de imágenes y confuso a causa de ellas, sentimental [...] desigual en el tem
po, sin voluntad de limpieza lógica [...] eximiéndose de d ar demostraciones»69. El
que hablaba entonces era una m em oria rebosante de secretos y de preguntas,
«una voz extraña, el discípulo de un “dios desconocido” todavía, que p or el m o
m ento se escondía bajo la capucha del docto». Y se lam enta de que lo que tenía
que decir entonces no se hubiera atrevido a decirlo com o poeta. «Esa “alm a nue
va” habría debido cantar». Esto era lo que Nietzsche rechazaba en 1886, y al re
chazarlo, tácitamente aceptaba algunas de las críticas que Wilamowitz dirigió
contra él años atrás. Pero en Nietzsche parecía que no había vuelta atrás. Todavía
en su Z aratustra recuerda estos momentos: «Y cuando yo habitaba entre ellos
habitaba por encima de ellos. Por esto se enojaron conmigo. N o quieren siquiera
oír decir que alguien caminó por encima de sus cabezas»70.
Si algo nos enseñan estos Fragmentos postumos, es el poder com probar todo
lo que acabamos de decir y, sobre todo, cóm o se fue gestando su prim era gran
obra y los laberintos que le condujeron a su recopilación definitiva. Las notas
entre 1869 y 1871 constituyen un camino de tentativas, esbozos y reformulacio
nes de su obra planificada, son como una especie de testimonio de una reflexión
dura entre contradicciones difícilmente conciliables. Es una crónica narrada a
golpe de ideas, y con resultados muy ricos, en la que se descubren algunas cosas
im portantes, por ejemplo, cómo el largo fragmento 10 [1] de once páginas, que
lleva p or título «Fragmentos de una versión am pliada de El nacimiento de la tra
gedia», que escribe a comienzos de 1871, constituye sustancialmente uno de los
prólogos que regaló a Cosim a y que contenía la parte política de las reflexiones
de Nietzsche sobre los griegos. N o es raro que a Nietzsche no le pareciera opor
tuno publicarlo, por las ideas que se vertían en el texto sobre la función del esta
do, sobre la esclavitud, el genio, etc. O tro caso llamativo es el fragmento 12 [1],
también extenso, donde se exponen cuestiones sobre el lenguaje y la ópera, y en
el que se vierten opiniones enfrentadas en relación a la filosofía de Schopen-
hauer. La am istad con Wagner y los círculos wagnerianos en los que se movía,
probablemente le im pulsaron a ser prudente. La prueba está que escritos de esta
época no publicados, tales com o La filosofía en la época trágica de los griegos y
68 «Ensayo de Autocrítica», § 2.
69 Ibíd.
70 /.a, II, «De los doctos»
INTRODUCCIÓN A.L VO LUM EN I 53
72 Cfr. el trabajo realizado por la revista Nietzsche-Studien publicando sus Beiträge zur
Quellenforschung desde el volumen 17.
73 Carta a E. Rohde, 11 de noviembre de 1869, CO II 106, Nietzsche es explícito: «pero lo
leo mucho, porque sabe muchas cosas y es capaz».
74 F P I 19 [234]. ( Ir supra
INTRODUCCIÓN AL V O L U M E N I 55
Luis E . d e S a n t i a g o G i j e r v ó s
Universidad de Málaga
CRONOLOGÍA
I i'ii■
■·<>de 1869
Im tuno de 1869
. '.i ts del semestre de invierno 1869-1870: «G ram ática latina. Filósofos pre-
i¡l l'" i i i n · . P a r a el seminario: Esquilo, Coéforas. Tom a en préstamo de la bi-
MMi ■ i durante el mes de noviembre, entre otros, los libros de Ch. A. Lobeck,
inUmi'li.iriitty sive Theologie mysticae Graceorum causis (1829); F. G. Welcker,
■'■ >l‘ stodische Theognie m it einem Versuch über die Hesiodische Poesie über-
I :terfeld, 1865.
II ' 1ii< dic iembre se publica la Lección Inaugural Homero y la filología clá-
fjft i -una lee a Nietzsche el borrador de Parsifal. Transcurren las fiestas de
I id en Tribschen.
Je 1870
( m <^ del semestre de verano de 1870: «Sófocles, Edipo rey. Hesíodo, Erga».
! v minario: Cicerón, Académica. El 12 de junio Nietzsche lee junto a
157]
58 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
Otoño-invierno de 1870
Enero-abril de 1871
Primavera-verano de 1871
a-invierno de 1871
de 1872
i h'hn'ro-marzo de 1872
P) »navera-verano de 1872
Marzo de 1873
Abril-verano de 1873
Otoño-invierno de 1873
Comienzos de 1874
Abril de 1874
Verano de 1874
->tu di acercar a Wagner y a Brahms, con el enfado del propio Wagner. Co-
in · ■■l■ ln ruptura. Nietzsche trabaja en la tercera Intempestiva sobre Scho-
i MI
■non hoy habla, u oye hablar, de Esquilo, Sófocles o Eurípides, piensa invo-
..... mmnente en ellos, en prim er lugar, como poetas de la literatura, porque los
•nocido en el libro, en el texto original o en la traducción: pero esto es más o
WllO'th lo mismo que hablar del Tannháuser y no referirse más que el libreto ni
mlcr por él nada más. Es necesario hablar de esos hom bres no como libreds-
' ' ino como com positores de ópera. Pero sé muy bien que con la palabra «ópe-
1 Ofrezco una caricatura: aunque sólo pocos de ustedes lo confesarán desde
i i·*limpio. Más bien me contento con que al final estén convencidos de que
....ilinj óperas son sólo caricaturas frente al dram a musical antiguo.
I I origen es ya algo característico. La ópera ha nacido sin un m odelo concre-
[> ■'j iin una teoría abstracta, con la voluntad consciente de alcanzar así los
i I· del dram a antiguo. Es entonces un homunculus artificial, en realidad el
i...... maligno de nuestro desarrollo musical. He aquí un ejemplo que nos pone
1 viso del daño que puede hacer remedar directam ente la antigüedad. Por
«Dril·· de tales experimentos antinaturales, las raíces de u n arte inconsciente que
........ de la vida del pueblo quedan cercenadas o, al menos, gravemente mutila-
i > I· liemos ejemplos de ello en el origen de la tragedia francesa, que desde el
lm Ipio fue un producto de erudición y debía contener en una abstracción con-
1 1 1 i mil la quintaesencia de lo trágico, en toda su pureza. También en Alemania,
■l. ■pin·* de la Reforma, ha sido socavada la raíz natural del dram a, la comedia
£< ii >jim lusca: hasta el período clásico, incluyendo a éste, se ha intentado una
l n i- ion nueva por un camino puram ente erudito. Al mismo tiempo tenemos
" i u n í prueba de que tam bién en un género artístico que surge de un m odo tan
Mh i· n.tlural y fallido como es el dram a de Schiller y Goethe, se abre paso un ge
ni indestructible como el alemán: lo mismo que puede verse en la historia de
l>i - v i \ Si la fuerza que dorm ita en lo profundo es verdaderamente om nipoten-
.........i uirá superar fambién tales injerencias extrañas: en una lucha fatigosa y
■· h- nudo incluso convulsiva, la naturaleza, aunque muy tarde consigue la vic-
' ■ ■i I ro si se quiere indicar3brevemente cuál es la pesada arm adura bajo la que
.11 te m odernas sucumben tan a menudo y progresan con paso tan len-
i" ■. ■' 11 i\ lado: hay que decir que se trata de la erudición, del saber consciente y
[63]
64 FR AGMFNTOS PÓSTUMOS
excesivo. En los griegos, los orígenes del dram a se rem ontan a las incomprensi
bles manifestaciones de los instintos populares: en aquellas fiestas orgiásticas de
Dioniso dom inaba un tal grado de estar-fuera-de-sí— de Exa-racrt.<;, que los hom
bres se sentían y se com portaban como trasform ados y encantados: estados que
tampoco han sido muy extraños a la vida del pueblo alemán, sólo que ellos no
han conocido un florecimiento semejante: yo por lo menos no veo en aquellos
bailarines de San Juan y de San Vito4 que iban de ciudad en ciudad, bailando y
cantando en una m ultitud enorm e y creciente, otra cosa que un movimiento se
mejante de exaltación dionisiaca. por más que en la medicina actual se hable de
ese fenómeno como de una pandemia de la E dad Media. De una pandemia se
m ejante ha florecido el dram a musical antiguo: y la desgracia de las artes m oder
nas está en no surgir de una tal fuente misteriosa.
1 [2]
Aquella idea errónea, según la cual el dram a sólo habría conseguido con el
tiempo su carácter sublime, altam ente lírico; como si la farsa fuera la raíz del
drama. Es m ás bien el hum oi excitado y extático del Carnaval. Cuanto más se
atrofia este impulso, tanto más frío, intrigante y burgués-familiar resulta el
espectáculo. El juego del espectáculo5 se convierte en una especie de juego de
ajedrez.
1 [3]
Valor de la fe griega en los dioses: se dejaba delicadamente a un lado y no
impedía el filosofar.
1 [4]
La tragedia era una creencia en la inm ortalidad helénica, antes del nacimiento
Cuando se abandonó esta creencia, desapareció también la esperanza en la
inm ortalidad helénica.
1 [51
Odiseo se convirtió poco a poco en un esclavo astuto (en la comedia).
1 [61
La risa era el alma de la nueva comedia,
el estremecimiento la del dram a musical.
Sófocles como anciano de la tragedia.
M uerte de la tragedia con el Edipo en Colono, en el bosque sagrado de las
Furias.
Sófocles consigue individualmente un punto de equilibrio. «Dentón deliran
te»6.
' IM
Sócrates y la tragedia8.
I urlpides es muy querido y ejerce un gran influjo en la com edia nueva: él
11 |tic ha dado a la gente un lenguaje: introduce a los espectadores en la trage-
ii'i 11 ihIii entonces un pasado ideal de la helenidad: ahora A tenas se m ira en el
1 [8]
El socmtismo de nuestra época es la creencia en lo consumado: el arte está
consumado, la estética también. La dialéctica del crítico es la prensa17, la ética es
el aderezo optimista de la visión del m undo cristiana. El socratismo no tiene el
sentido de la patria, sino sólo del estado. Insensible hacia el futuro del arte ger
mánico.
1 [91
L a maravillosa salud del arte poético griego (y la música): no hay género*
unos al lado de otros, sino sólo estadios preparatorios y cumplimiento, finalmen
te declive, es decir, aquí el desmembramiento de lo que había crecido hasta en
tonces a partir de un único impulso.
1(101
Introducción a la literatura griega.
El organismo entero en su crecimiento y declive.
H lll
M uestro una caricatura. N o con la idea de que todos la reconozcan como
caricatura: espero que al final cada uno tenga claro que es una caricatura.
Esencia, m ás tarde declive.
1 [12]18
1. Origen natural.
2. Contenido religioso y talante festivo.
3. Representaciones periódicas.
4. Teatro popular y, por tanto, una dimensión enorme.
5. U nidad interior, también entre música y palabra.
1 [13Γ
Esquilo introdujo el libre ropaje del alma.
1 [14120
L a naturaleza de la decoración del escenario del teatro antiguo era muy
semejante a la disposición, consagrada desde muy antiguo, de los recintos de los
templos.
lltil
l L fue en la tragedia y en el dram a m usical en general el elemento dis-
•■ i | intes de que él naciese.
i i 1<11.1 de música y, por otro lado, el desarrollo monológico exagerado del
............ -ni» i. hicieron necesario que entrase en escena la dialéctica:
fell ii el pathos musical en el diálogo.
( I tli tima musical antiguo sucumbe a consecuencia de las carencias de su
(•tllli iplu.
i (llii In m questa: no había ningún m edio p ara fijar la situación del m undo
i· ■ m li'
M i. m> predomina musicalmente.
H U I"
I 'imlo inventó la gracia y el decoro de la toga, y en eso le siguieron los sacer-
|M l s le ■portadores de antorcha. Antes los griegos im itaban en su vestimenta
■ I ii Iniros y no conocían la vestimenta libre.
I I i Iivn formas fundamentales: el delantal, la camisa y la capa.
I i luida de las mujeres y los pantalones de los hom bres tienen su origen en el
IÍ^ImiiIiiI
i I mui '■ procede de la camisa: la indum entaria del sacerdote católico proce-
* <1.-1' Joble kitón asiático.
i iipil en Asia es un chal (el chal de Cachem ir de nuestras damas),
i I | uso a la vestimenta libre fue el resultado de una concepción repentina de
lli n artística: todo el auge de Grecia fue repentino, después de haber per
iné., . ulo durante mucho tiempo atrasada respecto a los pueblos vecinos más
< ili'.uloü.
\ i ■ion policrom ada de la antigua arquitectura y escultura, por la cual no apa-
i ■" li muda, con el color de los materiales usados, sino cubierta con un revesti-
........i· tic colores.
■il i i ano desprecio del arte bárbaro, a pesar de la admiración que los helenos
........... I lerodoto, Jenofonte, Ctesias, Polibio, Diodoro, Estrabón, tributan a la
f t »iiiili i y arm onía de esas obras bárbaras.
I I li ibunal griego debe servir como medida para la valoración de esas obras,
h f n *c o más helénico que los mismos helenos: los bárbaros como una especie
•ll......ni· ilismo modificado.
1 [18]23
Entre los antiguos, la autoridad de una obra de arte dependía mucho de la
magnificencia de la construcción, de los costes del material que se empleaba y de
la dificultad de la ejecución.
Precio elevado, dificultad de la ejecución, escasez de los materiales.
El templo de Delfos term inado aproximadamente hacia el 520 a. C.
1119]
Famoso certamen entre Apeles y Protógenes.
Semper, «Textile Kunst», p. 470. Plinio, XXXV, 10.
1 [20]
Es suficiente que un alemán haya descubierto un cam po nuevo que exige una
enorme dedicación, pero que se puede adm inistrar con poco espíritu, para que se
haga famoso, pues encuentra innumerables seguidores. De ahí la fam a de Otto
Jahn24, tan buen hombre, insensible y sin brío.
1 [211
«La atmósfera hum eante de las velas de carnaval es la verdadera atmósfera
del arte», Semper, p. 231.
1 [22 ]
¡Qué época del arte de actor, cuando Sófocles y Esquilo representaban ellos
mismos los papeles principales!25
1 [23]
Sobre la historia de los filósofos y de los poetas griegos.
C uaderno I.
Homero com o contendiente.
Cuaderno II.
Sobre la historia de los filósofos.
Cuaderno III.
Estética de Esquilo.
Cuaderno IV.
i I -
ik"* es el ideal de «hombre impertinente»: u n a expresión que debe ser en-
.........i ' í on la debida delicadeza.
i ,i Icü como aquel que «no escribe»: no quiere com unicar nada, se limita a
(lili ■i i- guntas.
I | M|
11 h . ilidad del proceso: actitud extraordinariam ente ingenua de Sócrates, el
iim fanático.
1 slrucción de la form a m ediante el contenido: o mejor, el arabesco artís-
gffl i ·, de struido p or la línea recta28.
* I ■Liatismo aniquiló ya la form a en Platón, y adem ás los géneros estilísticos
•u lm >limos.
* I >H|
El drama musical griego.
i I ili iima musical en sí mismo: parte II la aniquilación,
i dlii una ética profunda.
Mil ,,ii rollo de la música m oderna es artificioso.
I rn)i itic diferencia en los griegos entre el conocimiento estético y la creación
1
r. 11 . .o el desarrollo de los géneros artísticos fue naturalm ente correcto,
i I ■i .irrollo de los géneros artísticos unos de otros: cada fase que florece ani-
ijuJiii 11 interior.
pin mil ros sólo tenemos tipos poéticos de imitación.
I iliiima musical es el punto álgido: es disuelto por la ampliación de la re-
i'mi "i \ por el estancamiento del desarrollo ético.
■ I
i I lu Icnismo tiene p ara nosotros el valor que tienen los santos para los
WtÓlliL lis.
* ' li SI
" \ m ntt Hartmann, E. von, Philosophie des Unbewussten. Versuch einer Weltanschauung,
f k fflki r. Berlin, 1869 [BN, 276], p. 216.
i n ilhil’ aforismo se aprecia también la huella de la lectura de Hartmann, La filosofía del
■ h tm irnir A si describe Hartmann la acción de la imaginación sobre los elementos
Ivtivijiii.ili k I« percepción sensible, p 216
70 F R A G M E N T O S P Ó S T llM O S
11301
La más bella expresión alemana para definir al hom bre de honor (siglo m
del M eier Helmbrecht): «¡Si quieres seguirme, labra la tierra con el arado! L ik im
muchos se aprovecharán de ti, seguramente el rico y el pobre, el lobo y el át" 11
y ciertamente todas las criaturas.» Uhland, p. 7229.
U n conmovedor bando30 campesino contra los ratones de campo del iik
1519. «Para los que se retiren se les concede una segura escolta de perros y gat<
y a los ratoncitos muy pequeños y a las preñadas una prórroga de catorce días»1' |
1 [311
Es imposible que el elemento poético, abstraído de la epopeya y de la líric i
pueda contener al mismo tiempo las leyes para la poesía dramática. En el primar
caso todo se dice en referencia a la fantasía recreadora del oyente: en el otro lodii]
es presente y visible: la fantasía es reprimida por las imágenes que cambian.
1 [321
Los germanos que vivían aislados vieron en las disputas y debates de los tn
bunales un drama: su más antigua poesía dram ática sigue esta analogía, por
ejemplo, el debate entre el verano y el invierno, hasta que la señora Venus arreg|i|
la disputa (Uhland, p. 21).
11331
El salto desde las rocas de Leucade tiene un paralelo en los danzarines de San
Vito, que se arrojaban a las aguas turbulentas, y en los bailarines de la tarantela
«llevadme al mar, si me queréis curar, ¡echadme al mar! Así me amará m i bella
¡Al mar, al mar! ¡Mientras viva, te amaré!» Uhland, p. 402.
1 [34]
Los cortejos orgiásticos de Dioniso se asemejan a los danzarines de San Juadl
y San Vito (Crónica de Colonia, impreso en 1499): «He aquí a San Juan, tan fre*
co y alegre, he aquí a San Juan»: era el estribillo de sus cantos. Cf. Hecker, Dlt j
Tanzwuth eine Volkskrankheit im Mittelalter, Berlín, 183232.
1 [35]
El canto de los pájaros tiene el poder de despertar el espíritu de los héroes. El j
ruiseñor emite su llamada: occhi occhi, golpea a muerte, Jier fier31, golpea.
Los hijos de los héroes apátridas y huérfanos pueden oír la voz de la naturaleza |
salvaje.
29 Nietzsche cita aquí el libro de Uhland, L., Alte hoch- und niederdeutsche Volkslieder
mit Abhandlung und Anmerkungen, vol. II, G otta‘scher Verlag, Stuttgart, 1866. Meier
Helmbrecht, narración en verso compuesta por Wemher der Gartenaere en la segunda mitad
del siglo xni.
30 En el msc. «Banspruch» y no «Bauemspruch».
31 L. Uhland, op. cit., p. 75.
32 L. Uhland, op. cit., pp. 1-26 y 83-88.
33 Ibid., pp. 97-99. En el msc «occhi occhi» y no «ocihi ocihi» como aparece en la edición |
alemana.
1 P II IB OTOÑO D t 1869 71
* 7 ,P*f< ■>ii- ■ni n’j1' > (Si yo fuese una lira de oro, etc.», se parece mucho a las
• vinlvji*. alemanas. Uhland, p. 282.
" 1 ,HfUu ·. hiinal Cíurvinus34 calificó como un «extraño error» de Schiller, que
¥ ........i > i U> bello de la tierra el destino de la aniquilación.
■ _ _____ _
| ...... i | ■■-etica de Shakespeare tiene un acom pañante, la música: la de
ItM i" ' lji i ultura». ¡Fantástico!
11 «<*f
l ■ i I. .ulc/a del sentimiento y la inclinación al simbolismo le hacían encon-
............ .. a también la acción insignificante. P or eso no era adecuado para
.......
I ............ i icjíii es, en prim er lugar, la caja de resonancia viviente, en segundo
V ft»»I '"i ¡jalono a través del cual el actor grita al espectador su sentimiento de
hfttib....... le mi, en tercer lugar el espectador que se vuelve audible cantando apa-
U » .1 ...... .. en un tono lírico.
' MM
i MI VIy dice un italiano: se parecen más a los gatos en enero, que a las flores
fffllii'iinl.i ■‘h la luna de mayo.
h» < ''' I mui comisión de ocho cardenales estableció que las palabras sagra-
U- i ■ iinlo deberían ser percibidas de forma clara y continua. Palestrina36 res-
i ■111■111 h vnIii exigencia.
4 n 11 imposiciones de Palestrina están calculadas para un contexto determi-
■i i ■ jf i ·. ii la s para un lugar preciso en el culto. C arácter dramático de las ac-
E u ImirKÍctts.
I .i ■I· ii mus de la frase artificial han dejado de ser fines en sí mismas: son me-
li ■ ili pi -sión.
l i l i lolalidad de la obra se ha de buscar la expresión. Las piezas fueron re-
■i h I > i■uularmente domingo a domingo y por eso eran muy familiares.
11 I......ulo del primer volumen del libro de G. G. Gervinus, Gechichte der deutschen
IfHh ■" I ■ipzig, 1853, 4.a ed., biblioteca de Basilea, 3 de noviembre de 1869. Cfr. Crescenzi,
[<i Vi i ■' " hnis der von Nietzsche aus der Universitätbibliothek in Basel entliehenen Bücher
fllfc 1 1 ■■) en Nietzsche-Studiev, nüm. 23 (1994), pp. 388-442.
Ä i r iv in u s , G. G., Händel und Shakespeare. Zur Aesthetik der Tonkunst, Engelmann,
(l r 'i I i ^ p. 80 [BN, 245].
' ' ■ I' I Palestrina (1525-1594), músico italiano que compuso famosos motetes de música
hui -i i ■IIIAmci Cfr. 9 [5]; M A ,§ 219, § 171. Nietzsche sentía gran admiración por este músico,
l, U ' 1 |luntci de considerarlo como un antecesor de la música moderna. Palestrina, «supo
IiÍmkuu i <ll 'jnidos el espíritu de fervor y emoción profunda que d esp en d a a una nueva vida»
UtA, M11'11
72 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
1 [42]
En 1600 se descubre de nuevo la m elodía38.
1 [43]39
L a tragedia griega encontró en Sócrates su aniquilación.
Lo inconsciente40 es más grande que el no saber de Sócrates.
El demón es lo inconsciente, pero que sólo se opone a la conciencia de vez en
cuando obstaculizando: no actúa productivamente, sino sólo críticamente. ¡Un
m undo extrañísimamente invertido1 Por el contrario, el inconsciente siempre el1
el elemento productivo, la conciencia el elemento crítico.
La expulsión de los artistas y poetas por parte de Platón es una consecuencia
El oráculo délíico concede el premio de la sabiduría según el grado di
conciencia.
El proceso no tiene nada de historia universal.
1144]
Sócrates y la tragedia griega.
Eurípides como crítico de sus predecesores. Particularidades: prólogo,
unidad.
Eurípides el Sócrates dramático.
Sócrates fanático de la dialéctica.
Sócrates destructor de la tragedia.
Aristófanes tenía razón: Sócrates pertenece a los sofistas.
Esquile i hace lo justo sin saberlo: Sófocles cree, por tanto, que hace lo justol
sabiéndolo. Eurípides piensa que Sófocles h a hecho inconscientemente lo que no
es justo: y que él, sabiéndolo, hace lo justo. El saber de Sófocles era sólo de un
tipo técnico: Sócrates se le había enfrentado con toda la razón.
En la escala del grado de conciencia divino, el oráculo de Delfos definía I
Sófocles como menos sabio que Eurípides.
37 Así en el texto.
38 Gervinus, Geschichte der deutschen Dichtung, op. cit., p. 73.
19 Fragmento preparatorio para ST y GT 13.
40 Ver nota en 1 [25].
1. P II IB. OTOÑO DE 1869 73
■■ ; ,ígraciadam ente acostum brados a d isfru tar de las artes por sepa-
■ urdas las galerías de arte y las salas de conciertos. Las artes absolu-
Iiimc vicio moderno. Todo se desmiembra. N o hay organizaciones que
I ■ii ae las artes como arte, es decir, del cam po en el que las artes se con-
ii lt recorre una parte del camino sola, y o tra en confluencia con las
E i - ........ . incluso sólo narrativa. Esto ya nos perm ite además tener una idea
Dii in mliguo por el teatro en la época de Esquilo: salvo que allí todo era mu-
........ l*iro, más luminoso, más lleno de confianza, aunque tam bién menos
itii i i intenso, enigmático-infinito.
Wk\
É , I h i|iu diferencian la rítmica del movimiento y la rítm ica de la quietud (es
ii Im í ui(Sn)? Las grandes relaciones de la rítmica sólo pueden ser comprendi-
i< t 111 intuición. Por el contrario, la rítmica del m ovimiento es mucho más
Por tanto, es siempre más universal que toda acción singular: por eso nos :'
más comprensible que cualquier acción singular: la música es por consiguiente lit
clave del drama.
La exigencia de la unidad, que como vimos no está justificada, es la fuente di
todas las falsedades de la ópera y de la canción. Se vio la imposibilidad de pro·
ducir entonces la unidad del todo: se pasó así a poner la unidad en los fragmentos
y a fragmentar el todo en puros fragmentos absolutos y separables.
El modo de proceder de Eurípides es paralelo, tam bién él pone la unidad en
el fragmento singular del drama.
El dram a musical griego es un estadio previo de la música absoluta, una foi
m a dentro del proceso en su conjunto. Las partes lírico-musicales tienen antf
todo un contenido general, objetivo-contemplativo: sufrimientos y alegrías, qu*
exponen impulsos y repulsiones4* de todos. La ocasión era aquí imaginada por el
poeta: ya que no conocía ni música ni lírica absolutas. Fingía una situación pa
sada en la que este o aquel estado de ánimo general requería su expresión lírico-
musical. Tenía que ser una situación de seres afines y familiares: pero nada c*
más afín que el m undo mítico, un reflejo de nuestras situaciones más universalei
vistas en un pasado ideal e idealizante. Con esto, por tanto, el poeta afirm a la
universalidad de las disposiciones lírico-musicales para todos los tiempos, es de
cir, da un paso m ás hacia la música absoluta.
Este es el límite de la música antigua: se queda en música de ocasión, es decil,
se acepta que hay situaciones musicales definidas y por otra parte situaciones no
musicales. La situación en la que el hom bre canta servía de medida.
De este modo, se mantienen dos mundos coniiguos que, en cierta m anera, ai
tem an uno con otro, de suerte que el m undo del ojo desaparecía cuando el del
oído comenzaba, y viceversa. La acción sólo servía para llegar al sufrimiento,
el desbordamiento del pathos volvía a hacer necesaria una nueva acción. La con
secuencia era que no se buscaba la mediación entre los dos mundos, sino su exa
cerbada contraposición: si se había cubierto el reino del corazón, le correspondía
al entendimiento hacer valer sus derechos; Eurípides introdujo en el diálogo la
dialéctica, el tono de los tribunales de justicia.
N osotros vemos aquí la desagradable consecuencia: si se separan de una ma
ñera antinatural el corazón y el entendimiento, la música y la acción, el intelecto!
y la voluntad, cada parte separada se atrofia. Y así se originó la música absoluta
y el drama familiar, a partir del desmembramiento del dram a musical de los an
tiguos.
1150
U nidad del poeta y del compositor. Nuestra época habría sido capaz df
com prender esta unidad, puesto que tenemos un m ediador entre nosotros y la
Idea (lo que los católicos llaman un santo, un exemplum clásico), si no hubiese
sido presa del terror al irrum pir la fuerza om nipotente de la naturaleza y no I
tratase de liberarse de su terror con un ruido de coribantes45: entretanto, el santo I
vive y muere, desconocido, ¡pero deja un recuerdo conmovedor a la posteridad1
IIMU|I
i - li i :dia originaria mantiene y exige distintas unidades: la de la parte
II*ii '' h u i s k . i1, la del relato épico, la de las imágenes mímicas.
Para la m irada tam bién existen dos mundos que transcurren uno junto al
otro, en paralelo y no en unidad: el m undo de la escena y el de la orquesta.
Sin embargo, los griegos tam poco conocen la estatua absoluta: tiene precisa
mente con la arquitectura un paralelismo como el de la escena con el coro.
Es un vicio m oderno tener que disfrutar aisladamente las artes separadas teó
ricamente unas de otras: denle conexión con el desarrollo de la capacidad indivi
dual. La arm onía es característica de lo helénico; la melodía, de los modemou
(como carácter absoluto).
1 [551
El poeta trágico está más expuesto al aburrimiento que el poeta épico, puestd
que a éste se le permite presentar muchas más variaciones.
1 [56J49
¿Por qué el dram a de los griegos no empezaba por la representación épica?
Importantísimo. La acción entró en la tragedia sólo con el diálogo. Esto pone
de manifiesto que en este tipo de arte no se apuntaba de antem ano al Spav50: sino
al 7táí)oc. Al principio no había otra cosa que lírica objetiva, es decir, una canción
que tenía su origen en el estado de ciertos seres mitológicos y que por tanto usa
ba tam bién sus vestimentas. Primero, indicaban ellos mismos el motivo de s u j
estados de ánimo líricos: m ás tarde salía un personaje: de este m odo se conseguí»
que un ciclo de canciones corales tuviera una unidad de contenido. La personi)
que salía narraba las acciones principales: a todo acontecimiento im portante na
rrado le seguía la m anifestación lírica. A este personaje se le puso también una
vestimenta: y se lo consideró como señor del coro, como un dios que narra su h
hazañas. O sea:
ciclos de cantos corales, unidos por una narración: éste fue el origen del drama
griego.
El cortejo compuesto según los cánones artísticos, el T rpoaóSiov51, ¿no tienl
quizá un influjo sobre el drama? ¿A parte del hecho de que el espectador no
acom paña al cortejo, sino que permanece sentado? Quizá la comedía procede d<
ahí, quizá tam bién la tragedia: el sentido es el siguiente: siempre nuevos grupoh
con nuevas canciones, pero el todo, no obstante, representa una unidad, una úni
ca historia. Compárense con las representaciones de los bajorrelieves.
Tales cortejos enmascarados presuponían que el elemento de fondo, el mat:
rial mítico, fuese com prendido por todos.
1(57]
Sobre el dram a satírico. Los postludios de uno o dos actos son usuales entK
los franceses. Asimismo las pequeñas farsas de Garrick. Hamlet, dice Rappr -,
casi una parodia del dram a antiguo (Orestiada).
49 Cfr. GM D y GT 7.
50 «Acción».
51 Procesión religiosa con cantos y música.
M Rapp, Studien über das he í ■ II I iup| ful - i lnii.’ pp, 160 y 181
l . P I I IB. OTOÑO D E 1869 77
l'N|
'i‘ iln'Kpcare, en Troiloy CrésidaS3, caracteriza com o defecto fundam ental de
HPH» i|iu l i‘, fuerzas morales no tuvieran todavía vigor suficiente.
* lw t
1 ■ i■ i de Eurípides es la del crepúsculo de los dioses: él mismo lo siente.
| | viwIvi liTiirgicamente contra el oráculo de Delfos y la veracidad de Apolo.
I J iiWhh. antes representadas en los escenarios de la corte de A rquelao54.
I ......lili mucho tiempo los rom anos asistían a los espectáculos de pie: estar
l u í ■' ’ Onsideraba algo afem inado'5.
.......
I I n tutu hit de Eurípides fue alcanzada por el rayo, es decir, el que yacía en ella
i· lila to de los dioses y el lugar era sagrado.
I M'<|
” (I* J i m >ti incepción de los antiguos, el arte no es p ara el deleite privado: el
H llmu' -u lugar en el agón56 y está ahí para el regocijo de muchos. El público
■ )tt i■■■ humilla al artista.» Eurípides trata insólitam ente de nadar contra co-
|B|Hi v ili·' am biar su curso. El filósofo podía dedicar sus obras a la época: el
i ' Ii-imu musical debía contar con el presente.
í N *r"' rj fi-* m uestra una etapa antenor: una conexión entre la épica de los
- ■ Ili lírica. El rapsoda entraba tres veces en escena: y narraba un gran
.................. mi' pasado. Alternaba con el coro, que celebraba los m om entos líri-
• í u "<ipulíante que el rapsoda de la epopeya entrase en escena con su vesti-
dHitti' i" i ' l«ide también en el teatro.
B U a i i l , , (ir . l [109]
78 FRAGMENTOS POSTUMOS
1 [65J58
Según Aristóteles, la ciencia no tiene nada que ver con el entusiasmo, puesto
que uno no se puede abandonar a esta fuerza insólita: la obra de arte es un pro
ducto de la intuición artística en una correspondiente naturaleza de artista. ¡Pro
vincianismo!
1I66J
L a unidad no es desde el principio propiamente el τέλος de la tragedia: más
bien se encuentra en el camino de su desarrollo, por lo que tuvo que ser descu
bierta59.
¿Qué es la unidad en la poesía lírica? La del sentimiento. ¿Pero en una com
posición lírica más grande?
1I67]60
Es muy significativa la antigua denominación de la comedia, τρυγωδία, «can
to del mosto»: esto me lleva a una nueva derivación de τραγω δία61: «canto del
vinagre», τάργανον quiere decir «vinagre», por consiguiente ταργωδία se trans
form a en τραγω δία. Entonces, su origen procedería del dram a satírico: ¡impor
tantísimo! Canciones antiquísimas de la vendimia, unas dulces y desenfrenadas
como el mosto, otras ásperas y astringentes como el vinagre. Esto son sólo imá
genes, es absurdo que el m osto fuese el premio del vencedor.
Es im portante que en Sición se cantasen poesías a Adrasto, que después fue
ron transferidas oficialmente a Dioniso62. N o eran ciertam ente dram as satíri
cos: ¿qué tiene que ver A drasto con los sátiros? Se trataba justam ente de miste
rios.
¿Había una forma de poesía en la que estaba latente como en germen la tra
gedia, el dram a satírico y la comedia?
¿Será el dram a satírico63 el estadio previo de la tragedia y de la comedia?
¿No es el nacim iento de la tragedia a partir del ditiram bo64 una deducción
falsa de la evolución efectiva del dram a a partir del ditiram bo en la época de
Timoteo, etc.? ¿De ahí procede quizá la falsa etimología τράγων (ϊίδή65? Es im
portante el impulso que tuvieron que dar los misterios. La acción sagrada con
efectos teatrales en un recinto cerrado, con luces y efectos luminosos. Probable
mente el dram a surgió como misterio público, como una reacción contra el
secretismo de los sacerdotes, p ara proteger la democracia frente al poder supre
mo. Pienso que los tiranos introdujeron estos «M isterios públicos» para
oponerse a los sacerdotes de los Misterios. Sabemos que Pisístrato favoreció a
Tespis66.
■I « |
k l iv. .'i i·.mos más antiguos de la E dad M edia ten ían teclas de una anchura de
HHMIm pie ■
. hipados considerables entre ellas, y debían accionarse con los puños
H (l*n i m i n * " ' .
i mil mposición entre el canto m undano de una so la voz y la música erudita,
t|iu in1himoce más que el canto polifónico. Los instrum entos de acompañam iento
H M mhu i on la voz.
I ' ' nú ut a coral se desarrolla en prim er lugar según los cánones artísticos. Sin
........... ¡i > nunca se da coincidencia entre texto y m úsica. Todo esto vale para los
........ I· ■ . Indiferencia absoluta e incluso burla68 p o r las palabras del texto que
in un sentido mezclándolas y deformándolas.
f I mui original la m anera en que se trataba de obviar la falta de expresión:
Í 11 1
. iban las notas con el color de las cosas de las que se hablaba, verde para
ii 11 111 , campos, viñas, púrpura para la luz y el sol, etc. Era música literaria,
Hi·' ' ' |ilii ji leer. Es im portantísim o que la evolución de la música tam bién haya
fll^iiiil' i líNtn vía no natural, como el dram a alemán.
1 i»'ule a todos estos puntos de vista están los griegos como modelo
H M w w lú ro .
f I ■ inUmal Domenico C apranica decía al papa N icolás V: «Cuando cantan
|* tii 111 n Ioh me parecen como un saco lleno de cerdos pequeños, pues yo oigo un
■ i r Hil i indo y una mezcla de chillidos y gritos, pero no puedo distinguir un solo
k u i l n irliculado®9.»
....... I
('I ' Mif. n del dram a satírico me parece singularmente extraño: ya lo dice el
...... . I n lodo caso, hay que distinguir el ditiram bo de las phallica.
I he:ho de que la representación satírica sea restaurada más tarde
H M uImumtc de modo arbitrario? ¿No es eso [¿u$oTtoda71?
I, rp * ry 8 la habría sido en un prim er m om ento un grupo que cantaba
riWW'mlo
& I iih rfoittiftr"· eran una procesiones que se hacían a pie cantando y con
tnif ni· Km tanto, desde el comienzo el diálogo es algo natural, con ambientes
I ■ ocasión constante de burlas y bromas, de naturaleza completamente
una comedia carnavalesca, un baile de disfraces que atraviesa la ciudad,
. ‘.■ni i|ui/rt los ÉEjáprovee? to ö 8r.Öupii|xßou73, aquellos que en un prim er
.......... . lutn de explicar el conjunto, el grupo que canta? ¿Más o menos como
P ....... piolado euripídeo? ¿O este últim o es designado sin motivo como un
1 * 1 ........... Laico? Creo que sí. ¿Cómo es que las representaciones se asocian
nlfttiii iii ^on el ditirambo, no con los peanes, etc.?
Nli I. nuhc transcribe en este fragmento textos de A. W. Ambros, Geschichte der Musik, 5
fhi1· li. I m 186? 1882. Préstamo de la biblioteca de Basilea, 25 de octubre de 1870.
I n . I m.HL «Hohn» y 110 «Hass»,
t I· in i vinus, Händel und Shakespeare, op. cit., p. 80.
' i li (IT 7
" "i iiiii|]itKic i6n d e m ito s.»
......... ... ■i:n las q u e se portaban grandes falos.
■I .in i :intor.· ■del ditiram b o»: Cfr. A ristóteles, 1449 a, 10 11 io n d e a firm a que
■ 11 .i......... ... d f le í q u e en señan el d itiram b o
80 FRAGMENTOS POSTUMOS
1 [70]
La tragedia griega es de una imaginación muy m oderada: no porque le falte
tal imaginación, como lo dem uestra la comedia, sino por un principio consciente.
Frente a eso, está la tragedia inglesa con su realismo fantástico, mucho más
juvenil, m ás impetuosa sensualmente, más dionisíaca, más ebria de sueños.
La danza religiosa del coro con su andante limitaba la imaginación del trágico
griego: imágenes vivas, según las imágenes pintadas en las paredes del templo.
M úsica continua para las imágenes vivas: esto condiciona una vía de
desarrollo y un ánim o patético en el andante. Eurípides no quiere conmover
expresamente con la novedad de la m ateria y con las sorpresas de la trama: sino
con escenas patéticas que crea a p artir de la sequedad de la fábula. Sin embargo,
Eurípides ante todo quiere enseñar a los oyentes mediante el prólogo, cómo él ha
remodelado la fábula: para que el oyente no asista al espectáculo con expectativas
falsas.
1 [71]
Es muy im portante que el dram a no surja inm ediatamente de la epopeya
como sucede en el dram a inglés, alemán y francés: sino de una épica lírico-
musical. Pensemos en el nomos pitio de Sacadas: a lo que aquí representaba la
música se le añadieron imágenes: naturalm ente se debían recoger materiales
conocidos, para que no quedasen demasiadas cosas por desarrollar, y la pura
efusión de los sentimientos encontrase por el contrario una rápida y fácil
motivación ante los ojos y la memoria de todos. M e parece que la comedia tiene
un origen esencialmente dístiqjo: su influencia trasmite a la tragedia el elemento
dialógico-dialéctico.
1 [72]
Sobre el deus ex machina. En los Estados m onárquicos el deus ex machina del
teatro será con frecuencia sólo el príncipe: nunca en Atenas Para los griegos los
reyes eran los únicos que podian com prender verdaderamente lo trágico de la
vida, porque ellos estaban situados a una altura suficiente: por eso los Persas se
desarrollan en la corte de D arío y de Jerjes.
1 [73]74
En Inglaterra los jóvenes nobles fum aban en el escenario (1616, año de la
muerte de Shakespeare): sus sillas estaban sobre el escenario. Fletcher7,1se queja.
— La representación tenía lugar por la tarde: la burguesía76 comía a las once,
cenaba a las seis: el espectáculo tenía lugar entre esas horas.
1 [74]
Está claro que Shakespeare no ha sido lo suficientemente com prendido poi
sus contemporáneos: lo demuestran los caprichos del público, las parodias de sus
obras, etc.
t |'« l
i' 'in iones ante el tribunal del rey, muy frecuente en la comedia inglesa,
de deus ex machina.
HKH
I Hit i' m ías im portantes del teatro griego: las representaciones eran periódicas
M-i, i·i indes intervalos: los espectadores no se dividían según el rango: el
................i) sintonía y de acuerdo con la religión popular, con los sacerdotes: los
tWM» ti«* podían esperar ninguna ganancia pecuniaria: los espectadores eran
................. le todas m aneras los jueces eran hom bres maduros: las mujeres
J.i .'i ■ i . itaban excluidas: la acción se desarrollaba com pletam ente al aire
♦Dtif i \h hora de la representación era a plena luz del día: pocos actores, que
MMH i iiimir muchos papeles y necesitaban tiem po p a ra reponerse: máscaras,
■tu i i i'-· individuales: dimensiones enormes, y p o r eso muchas escenas
pl i L'· miente lentas y largas: un ritm o lentísimo del conjunto: dom inaba el
I'.no teatro popular.
» |i*n
* ( | | tuiciones en los caminos que llevan a los santuarios: si se piensa que ellas
B plti/iihin y que el espectador estaba de pie quieto, entonces tenemos un
pi'linll·. lid drama.
M'NI
Vm Iv" uumpre a la idea de que Eurípides quería sacar exageradamente a la
tu· I·« t iii L-cuencias de la fe popular: sobre todo en Las bacantes·, pone en
K Mtilu líente a los mitos, muestra, por ejemplo, a A frodita que juzga
f«t«> iM niente a un adolescente puro, a H era e Iris que hacen rabiar a Heracles
MMm >1 punto de que estrangula a la mujer y al niño. ¿No son irónicos los
elMIfhii i versos de Las bacantes?
p i 1 ipii nos han enseñado padres piadosos,
lo que el tiempo nos ha consagrado
<·' "'l> intjguo, ningún razonam iento lo puede arruinar,
I (tu Ni^i ■si el más alto espíritu humano lo pensase77.
H *t
I ihurily78 llama a Eurípides el portavoz y el pintor de costumbres de la
■MM " i i considera su poesía com o su venerable monumento.
II M 11 1Ui observa que Eurípides ya no entiende el mito como un fundam ento
iM tt i"')l' i iu del presente, sino que lo que hace es aprovechar la oportunidad
■ft* “i'i iiliir :i los atenienses alabando a sus héroes nacionales y denigrando a
m ilc sus enemigos.
1 180]79
R ápida evolución de la tragedia: durante su reinado, la reina Isabel de Ingla
terra ha visto evolucionar el dram a desde las m arionetas hasta su estado máfc
elevado.
El teatro francés de la Edad Media, los misterios, con su contenido sacro y
profano, se extinguen con el dialecto. El florecimiento de la representación caH
navalesca alem ana tiene lugar en el siglo xv. Está todavía viva en el xvi y muert
en las luchas de la Reforma. Am bas literaturas son dialógicas. florecen sin con
secuencias.
El teatro español comienza en Portugal a principios del siglo xvi, luego llegl
a través de Andalucía a Castilla, en donde después de un comienzo modesto se
desarrolla casi al mismo tiempo que el teatro ¡nglés. Evoluciona sin obstáculo«
florece a través de todo el siglo xvii y sólo a comienzos del siglo xvm muere por
agotamiento. H a vivido casi doscientos años.
El antiguo teatro inglés surge a mediados del siglo xvi y alcanza su apogeo ,«
comienzos del siglo xvii. M uere a mediados de este siglo forzado por la revolu
ción política. Su florecimiento apenas duró cien años.
1 [81]80
Im portancia del teatro popular. En España y en Inglaterra el teatro parte cU
una base completamente popular y se convierte con el tiempo en teatro de corte,
En Francia el dram a popular medieval había desparecido con el dialecto. Comeill·
se apodera de un m odo puramente erudito de la escena y asume de España la for
m a teatral ya fijada: desafortunadamente fue desde el principio un teatro de cortt
y nunca volvió a encontrar la base popular. La representación carnavalesca alema
na es m inada por la Reforma: quedan intentos aislados de eruditos, hasta Lessin(i
Actualmente hay influencia de Shakespeare. Gracias a él el teatro huyó de aquel 1*
restricción debida a la imitación de los antiguos, la cual había encadenado el esce
nario de los franceses, originalmente español. (Nobleza de los espectáculos áticos.)
Influencia de las mujeres. En el antiguo teatro inglés los adolescentes repre
sentaban los papeles de las mujeres y precisamente por medio de esta institución
originalmente m oralista la representación fue em pujada hasta la m ás incontrola
da indecencia. Las obscenidades de Aristófanes son arranques individuales di
una salvaje insolencia, frente a la inm oralidad de la últim a escuela del antiguii
teatro inglés.
1 [82}
W inckelmann81 dice que la belleza había sido para los antiguos el fiel de la
balanza de la expresión.
1 [83]
La gracia de lo horrible — las «Gracias terribles»: sólo bien conocidas por ios I
antiguos.
H#<|
M<i u 11 . 1■lunísticos de la desesperación: por ejemplo, se ven en la carta de des-
^ 1 1 <Ih k laist, o en la imagen de Lessing sobre la m uerte del pequeño junto a
I·· im ito 17.
i IH»!
- II ft1i»M)fo encuentra paz y reposo sólo en el bosque sagrado de las Furias,
11 lipo atorm entado y agotado.
í iN*|
■plItlfH llama a la poesía de Sófocles un bosque sagrado de las diosas oscu-
1 4 « .1.1. Irsiino, en donde reverdecen laureles, olivos y vides, y donde cantan min
ian huí indamente los ruiseñores.
t|NM|
l'lrtion acusa a los poetas trágicos de entregar a los hom bres a la violencia de
ÍM |M"n>iii y de ablandarlos al poner en boca de sus héroes excesivas quejas.
im
■I ir i ■presentaciones de Eurípides se permiten ciertas familiaridades con los
» | <4.|
• i < i ‘'vil· Nobre los prólogos: Eurípides se fia sólo de la efectividad de las situa-
n n cuenta con la tensión d e la curiosidad. — Schlegel85 cree que esto se
M *li i o m p a r a r con los carteles que salen de la boca de los personajes en pintu-
• h* «n ir mi·. Muy injustamente: una imagen histórica permanece sin efecto has-
»4 i'M>n n o hayamos puesto a los personajes en el contexto de la acción: ésta es
Win ln 11' 1111uc se puede exigir a las pinturas, no a los espectáculos pasajeros: pues
tutpnii i uloulamos, no podemos disfrutar.
I fu i ,i s< lilcgel los dei ex machina se elevaban por encima de los hombres sólo
Un»' i i i la liberación de la máquina.
'■ · !< .i las últimas cartas escritas por H. von Kleist a Ulrike von Kleist antes del
HH»Util· I I de noviembre de 1811; se refiere también a la muerte del hijo recién nacido de
i ......... i ' 'Ir diciembre de 1777).
" í II.i ,i S, hlegel, A. W., Vorlesungen über dramatische Kunst undLitteratur, en Sämtliche
l .*«1, vol. V, E- Böcking, Leipzig (ed.), 1846, pp. 121-144, lecciones VII y VIII.
11 I | 132 Los fragmentos del 1 [83] al I [104] remiten a la obra de Schlegel.
H'iil pp 142 ss
84 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
1 [91]
II. Dice el autor de comedias Filemón: «Si los m uertos aún tuviesen realmente
sensaciones, como algunos creen, me dejaría ahorcar para ver a Eurípides.»
1 [92]
Audacia enorme la de Eurípides, de emanciparse del Oráculo deifico. A pesat
de ello, y según el oráculo, él es casi tan sabio como Sócrates.
1[93J
II. Aristófanes86 dice: «¡Oh vida, oh M enandro!, ¿quién de vosotros dos ha
im itado al otro?»
1 [94]
Dice Lessing87: es un espectáculo completamente repugnante ver cómo una
araña se come a otra (dos críticos que se quieren m atar mutuamente).
1 [95]
Dice Schlegel que el miedo al ridículo es la conciencia de los trágicos franceses.
El miedo ante lo horrible era la conciencia del teatro sentimental burgués de
los griegos.
1 [96]
Sobre la retórica de Eurípides: «La dignidad convencional es una coraza que
impide que el dolor penetre en lo más íntimo. En la tragedia francesa los héroes
se parecen a los reyes de los antiguos grabados francos, que se meten en la cama
con el m anto, la corona y el cetro»88.
1 [971
Schlegel encuentra que no se honra suficientemente la «sacralidad del mo
mentó»: en la antigua tragedia se usan para eso pausas líricas.
1 [98]
Todo héroe y toda heroína llevan consigo un confidente, como un camarlen
go que está a su servicio.
1199]
Para muchos prólogos de Eurípides vale lo que Chaulieu dice del Rhadamiste
de Crébillon89: «la pieza sería completamente clara, si no tuviese la exposición».
1 [100]
La tragedia de Eurípides está construida, como la francesa, sobre un concep
to abstracto. Schlegel: «exigían dignidad y grandeza trágicas, situaciones trági
■L ¡htllpidirs reflexionaba: cada uno debe tener ya los presupuestos para poder
ilH>t.... ■1 1 vivamente desde el principio. Si tiene que calcularlos y hacer las
• M*m ,i l<lilamente, se pierde entretanto el sentim iento: y lo que es peor, quizá se
PUtlfo i -¡invocar en el cálculo. Por eso el prólogo.
, H«M
"t i i'ino se llenaba el vacío que se originaba en el dram a francés por el
1-'ii.. iic !o lírico? Con la intriga»90.
.........
i ' ■ tupida teoría de la justicia poética pertenece a la comedia familiar
i"" i " i il reflejo de la existencia fílistea: ella es la m uerte de la tragedia.
■ I t i o nal que las personas prom inentes tuviesen su sitio sobre el escenario
ftyl»nni> i le·, dos lados, y que apenas dejasen a los actores la anchura de diez
ftftpnm lih acción. ¡Gracias a este «coro» no se cam biaba la decoración! Todos
. i . . I-.. (' Mírales necesitan una cierta distancia: p o r consiguiente, no se podían
■ I i l.irca consistía en que produjese efecto un cuadro al óleo visto con el
tplo El escenario se convierte form alm ente en una antecám ara91.
i\m
P i piritu que aparece a la hora de comer, se hace ridículo. Espléndida
ttMHiii ii li Nohlegel: la epopeya homérica es en la poesía lo que el trabajo del
Hit·! i I" ' en la escultura, la tragedia es como el grupo independiente. — El
UMli'li· ^ no tiene límites, se puede continuar en todas las direcciones, por lo
Ifftl |im mtiguos tam bién elegían para ello preferentemente objetos que se
MÍU m i ·. p indir indefinidamente, como cortejos sacrifícales, danzas, series de
Ü I hIIk > i U Por eso, colocaban también bajorrelieves en superficies redondas
(M*i<< iinlni.is. en los frisos de una rotonda, en donde los dos extremos se nos
«'Mil...... tu vista por la curvatura y así, mientras nos movemos, uno aparece y el
I IMH
H 1 ii Snirates el racionalismo ingenuo en lo ético. Todo debe ser consciente
M H'l t i ICO
li I in lpiilcs es el poeta de este ingenuo racionalismo. Enemigo de todo lo
J» i- lili Imtivo, busca el elemento intencional y consciente. La gente es como
v rtiiilii más.
1 [107]94
I. El coro en la tragedia: carácter público de toda la acción: todo se delibera
en un lugar abierto.
I. Necesidad de imaginar un grupo de hombres o de mujeres que están
estrechamente ligados a los personajes que actúan. N o el espectador ideal, sino
la caja de resonancia lírico-musical del dram a, es decir, de los que actúan.
I. Deben buscarse ocasiones frecuentes p ara que irrum pa el sentimiento di
masa, preferentemente las disposiciones a la oración.
I. El origen religioso y la celebración del culto fijaban los cantos corales. En
primer lugar, los sátiros son transform ados en serias figuras no báquicas, el
origen de la seriedad trágica está en el coro. Las tragedias profundizan en toda lu
serena mitología popular homérico-olímpica. Frente a la época esquilea, que ■
sentimental, la homérica-cíclica es ingenua.
I. Los tipos de las grandes figuras trágicas son los grandes hom brti
contemporáneos: los héroes de Esquilo tienen una afinidad con Heráclito.
1 [108]
La filosofía éuca de los trágicos: ¿cómo se relacionan con los filósofa
reconocidos? Externamente no tenían ninguna relación (excepto en Eurípides)
se separaba poesía y filosofía. La ética pertenecía a la primera: era por eso unn
parte de la pedagogía.
II. El dram a filosófico de Platón no pertenece ni a la tragedia ni a ia comedia
falta el coro, el elemento musical, la motivación religiosa. Es más bien épica y lid
la escuela de Homero. Es la antigua novela. Ante todo, no destinada a la praxis,
sino a la lectura: una rapsodia. Es el dram a literario.
1 [1U9]95
Trilogía.
En la época del florecimiento era costumbre que en las G randes Dionisíac n]
(fiestas principales de las representaciones dramáticas) cada poeta trági<"
representase cuatro dramas, tres tragedias y un dram a satírico, m ientras que loi
poetas cómicos participaban sólo con uno. Se conservan todavía algunas de :nl i
94 Esquema para G M D
95 Cfr 1 [631
l . P I I IB. OTOÑO D E 1869 87
i |H ll|
Consideraciones sobre la Antigüedad.
Ii tica de Aristóteles.
I -i ni lie sobre la Antigüedad.
^iilin li| ostética de los trágicos I. II.
' | i n u lid ad de Homero.
I'. lfni uno de los antiguos.
I >1n i pliega.
I i . rito.
II i '■ lito
t'|tii)"M .is
I H11 h doi lcs.
' ..... itr
VVn» iu/u de sangre.
I n iJt i di la especie,
lu
Mu mlnlitiad y soledad.
\iii m ía y arte.
H A lriH ail
M ltulcp.i de Hesiodo.
i Mi sofos como artistas.
Illd l
I ili l"i i ' le! presente y del futuro,
i ti 11 i n d i la literatura en la Antigüedad.
^ L h i n· .(ion homérica.
I>. mili! musical.
V · u t o v el drama,
i ■ tu.i de Aristóteles,
r MMiiumiio
■ thn 1 1 ttética de la música.
■ ! mdad construida a priori.
MIMI
P m m ...... 1 .
■ i i i . 1 ......„ ( 3 0 páginas.
til | s X|
i i i 1 1 iiiilun en los mse Fin la edición alemana de Colli-Montinaii figura como
88 FRAGMENTOS PÓSTUMOS
1 [113)
1870
Abril — Filologus: Democritea.
Febrero — Fleckeisen9*: Fragmentos de Alcidamante. Texto.
M arzo — Rheinisches Museum: sobre la form a del certamen.
Mayo, etc., en otoño: conferencia sobre Hesíodo y Homero, certamen99.
1 [1141
Estado de la idealidad reprimida, 1869. Conocimiento
de esto en Navidades
en Tribschen
98 Alfred Fleckeisen (1855-1897) director de la reviita: Jahr -•in in-r til klassische Philologk
” El Certamen de Homero, fue vi único proyec to que terminó.
2. P 1 14 B.
IN VII RNO DE 1869-1870-PRIMAVERA DE 18701
i ' i -Ii mismo, originalmente una cuesáón de talento, tuvo que ser democrati-
1lucha lenta por llegar a ser religicn universal, sólo al precio de la extirpá
is tlr 11 klo lo que era profundo, esotérico accesible al individuo lleno de talento.
B h " > " 1 ' volvió a introducir tam bién el optimismo, sin el que no puede mante-
i nlligión universal. Sus creaciones son el purgatorio y la y.'xx'íaxaaiq2.
' ■!■ moeracia como racionalismo que vence y lucha contra el mstiíito: éste
^ h i I I >uaderno de 232 páginas utilizadas casi todas por Nietzsche. La mayoría de los
ihmi Iilológicos. Contiene el Drama griego y Homero y Hesíodo.
9 1*1
[89]
90 FRAGMENTOS POSTUMOS
2 [51
El cristianismo se afirm ó como religión revelada no mística sobre un mundo
que había llegado a ser completamente místico.
Enorm e influjo de la ciencia: para el tenía que crearse un tipo de
vida: en la Grecia auténtica'’ era imposible.
2 [61
Las representaciones ilusorias griegas como prevenciones del instinto
necesarias y saludables para Grecia.
Grecia debe perecer después de las guerras contra los persas. Aquéllas fueron
el resultado de una fuerte idealidad que en el fondo no era nada griego. El
elemento fundamental, el pequeño Estado, ardiente y violentamente am ado, que
se afirm aba en la lucha con los otros Estados, había sido superado en aquellas
guerras, ante todo éticamente. H asta aquel m om ento sólo existía la guerra de
Troya. Después de aquéllas, la cam paña de Alejandro.
La leyenda había helenizado a los troyanos: aquella guerra fue una
competición entre los dioses helénicos.
Culmen de la filosofía en los Eléatas y en Empéd ocles
La «voluntad» de lo que es griego se quiebra en la guerra contra los persas: el
intelecto se vuelve extravagante y petulante.
2 [71
Consideraciones sobre la Antigüedad
1. Hom ero y la filología clásica.
2. Hom ero com o contendiente.
3. El dram a musical griego.
4. Sócrates y la tragedia.
5. Demócrito.
2 [8]
Invierno 1870-1871 6 conferencias.
Verano 1870 1 conferencia.
Invierno 1871-1872 6 conferencias.
Verano 1871 2 conferencias.
Verano 1872 2 conferencias.
17
D e este modo, en el otoño de 1872 pueden estar term inadas las «Considera·
ciones».
En invierne tienen que salir.
En otoño del 70 tiene que salir el Certamen de Homero.
En otoño del 71 Diógenes Laercio.
En otoño del 72 Consideraciones.
- ....
......... mica es un lenguaje, que es susceptible de ser clarificado infinitamente.
• ■ i. njjiiiíije significa sólo m ediante o n cep to s, por consiguiente la comunidad
■Sfthinirntos surge p or medio de idea¡. E sto es lo que pone un límite al lenguaje.
^ fe to tic sólo respecto a la lengua oy etiv a escrita, la lengua hablada es sono-
jrlhi intervalos, los ritmos, los tiem jos, la intensidad y la acentuación simbo-
» i..·' Diitcnido sentimental que se representa. Todo esto pertenece al mismo
' i la música. Sin embargo, la m tyor parte de los sentimientos no se exte-
ttMfW mi -liante palabras. Y adem ás la palabra no hace más que sugerir: la pala-
Rp Ih npcrficie del m ar agitado, quees turbulento en las profundidades. Aquí
n tni el límite del dram a hablad}. Incapacidad de representar la simulta-
1 1
Im u int1 proceso de envejecimiento en la música: todo lo que es simbólico
Mi l· i imitado y de ese m odo, m atado: desarrollo continuo de la «frase».
J* Md es la música una de las artes más volátiles, más aún, tiene algo del arte
S i i ' sólo que la vida sentim ental de los maestros va muy por delante de sus
I íiísarrollo desde los jeroglíficos incomprensibles hasta la frase.
I ¡i |" >cmíh tom a frecuentemente el camino de la música: ya sea buscando los
>....... I ■ ■ más delicados, en cuyo ám bi:o la m ateria bruta del concepto casi des-
.......
Iiibrn y música en la ópera. Las palabras tienen que explicar la música, sin
: il "i 11 · ■In música expresa el alm a de la acción. Ciertamente, las palabras son los
<i" unís deficientes.
I 11 li ,ima excita en nosotros lafantasía de la voluntad, expresión aparentemente
» m i ' In epopeya excita la fantasía del intelecto, especialmente del ojo.
lumia leído no puede disponer correctamente la fantasía de la voluntad
iimuión y a la creación, porque en tal caso la fantasía visual resulta
■ j k < 1‘'1° estimulada.
11 linca no salimos fuera de nosotros mismos: pero somos impulsados a
r nl..... mit '.tros propios estados de ánimo, la mayoría de las veces por medio
til i* j íf iv r ) o i;.
||H |
n no tiene ya el valor de presenciar un milagro — que vaya a la
H p M / i n 'nvvrein6 Ultima ratio rationis —
2 [14J
En la música, como arte en el que el dom inio del instinto es muy poderoso,
presencia diariamente cóm o el individuo expresa su veto contra los artistas y la»
obras de arte, cuando se ha llegado para él a los límites de lo que se comprendí
y lo incomprensible. Seriamos abandonados por todas las M usas del arte musí
cal, si tuviesen que pedim os permiso: pero llegan voluntariamente, amigable'
consoladoras, y tam poco han olvidado aquel lenguaje vigoroso con el que anti
guamente hablaban a los campesinos de Beocia: ¡Vosotros, pastores del campo,
servidumbre perezosa, desagradable y voraz!
2 [15[
El mismo instinto que encontraba su satisfacción en escuchar la poesía épica,
lo encontró más tarde en el drama. Por eso el dram a se m uestra como una forma
perfecta de la epopeya. U na realización de aquellos cuadros hasta entonces sola
mente imaginados:
1. La ópera, que nace apoyándose artificialmente en el pasado, impide la pro ■
ducción natural del dram a musical: porque absorbe las fuerzas para producirlo.
2. Lo dram ático surge a partir de un fuerte impulso, de una fe en lo impo
sible, del milagro: un grado de sentimiento m ás elevado que en la epopeya, de la
que asume toda la herencia. Con ello la epopeya m oría, porque quedaba exá
nime.
3. Puesto que al escuchar el dram a la imaginación no está ocupada de una
m anera dem asiado preponderante (como lo está en la epopeya), es más posible
que nuestro yo se traslade a lo extraño, olvidarse de sí mismo es un presupueste!
para las dos artes, en u na gracias a la actividad más intensa de la imaginación, en
la otra gracias a la actividad más fuerte del sentimiento. El dram a es un estímulo
productivo para la voluntad, la epopeya para la intuición.
Que se compare la narración de un suicidio con la visión directa de él.
2 [161
La presunta escisión en naturalezas creativas y críticas es una ilusión, pero es
una ilusión muy palpable y querida por espíritus de un sustrato medio.
Todo esto sólo sirve para clarificar lo im portante y determ inante que es, par»
el juicio que podam os hacernos los que llegamos después, toda información quf
nos pueda aclarar la relación personal de los grandes artistas y pensadores entrt
sí. En ellos cuenta ante todo la sabiduría completamente infalible de su instinto,
con la que descubren lo auténtico y lo noble7 com o algo familiar, incluso bajo
envolturas insignificantes y hasta en las m ás grandes distancias en el tiempo y en
el espacio. Con la varita mágica de este instinto indican los lugares oscuros del
pasado donde hay tesoros por descubrir8 y con la misma varita mágica transfor
m an en negro carbón lo que en el presente se aprecia como oro. La pequeña co
munidad de estos genios, esparcidos por todos los siglos y que se tienden leal
mente las manos, lleva a un régimen oligárquico duro e inexorable, contra el qur
no hay ninguna protección sino en la embriaguez9 m om entánea de la ilusión
¡Hi’i
! II l.i medida en que oprimen m oralm ente al genio, no se sienten ya cegados
|H' (i inteligencia, sino bastante próximos a él.
N ll I ■necesario describir con más claridad la ilusión: en su acción histórico-
i ii el esfuerzo de oscurecer lo m ás posible todo lo que resplandece.
*m
' p i *1 testimonio de un genio ético, lleno de la intrepidez más extrema ante la
M hltin pública: no se trata de un juicio estético, pues Homero y Hesíodo son
wli i i*i iiubres para contenidos, no p a ra 10 diferencias formales.
Il<»limmnte en las cumbres en11 paz: en las regiones intermedias del espíritu
f t t l n »i1iitfita en una lucha violenta de unos contra otros.
linio lo que es incompleto, débil, deficiente, es aplastado sin piedad por estos
·· Ahí· poderosos: no hay despotismo mayor que el que se da en el reino el espí-
MM •U'ilo h a y una salvación ante ellos, la ceguera, la ilusión del individuo. Bajo
i· « ‘lición el que está ciego no ve el abismo.
I........ .. m antienen una feliz ceguera.
I ■ mui luperstición pensar que el dominio de estos espíritus tiene derecho de
»ni" Mmcias a la soberanía de las masas: ellos mismos se han elegido a sí mis-
l i i . i mtm se eligieron aquellos Siete Sabios de la Antigüedad al reconocer cada
Blti >1 'do el honor del trípode de oro y de la copa12del m ás sabio entre los mor-
lili-.t.i que el círculo se cerró, según el principio universalmente válido: para
■ I ....... i ni ¡rabio, hay que ser sabio13.
S2[2«|
Los grandes genios son inalcanzables y verdaderamente imprevisibles piM
LJLas moscas comunes. Si a pesar de eso se establece poco a poco una valorad*
j ¡justade ellos, son sus espíritus afines los que les han reconocido. Todo el conj^l*
t i t o dejuicios estéticos se puede remitir a los grandes genios: hay pocos prototipo-
HIPor eso es tan sorprendentemente im portante la postura que los grandes gentil
tfflienen entre sí. Su juicio esconde un instinto más fuerte y una profunda intuicWm
Qoconscienle14.
Los antiguos han conservado tales juicios con esmero.
2 2 [211
No sería sorprendente que un gramático hubiese fingido también un encufn
tJrtro entre Hesíodo y Homero.
Ώ [221
Es un gran enigma que los griegos de la época más antigua hayan tenido peí
HHom ero una estima tan grande que nunca decayó: siempre que esa estima huw
«¿•existido Pero el dominio exclusivo de la ¡liada y de la Odisea fue reconocido solí
m m ás tarde, manifiestamente por los poetas cíclicos. Esto demuestra mejor <|ii#
rtm ada a qué altura se encontraban.
La estima incondicional de Homero por parte de los griegos (también en In
n'm ejor época) es puro instinto. ¿Cómo pudieron entonces sentir este m undo h(>
».-mélico?
¡Maravilloso! Justo en el umbral de la literatura griega está la obra maesln
s;suprem a.
2 :2 [23¡
Quien ve una valoración globalmente apropiada de los grandes maestros
a ¿arte y del pensamiento, el patrim onio de todos los llamados cultos, quien ni
ü»cuentra que se han difundido tantos juicios exactos y se puede maravillar de ni
o.difusión y de su validez sin reparo: si sigue reflexionando, no llegará a pensui m«H
j ( j o r de la capacidad de juicio del vulgo, sino que aprenderá a buscar el origen 1«
H„los juicios justos en la fuente correcta, o sea, en aquellos mismos grandes geni(»i
o .d e tuya valoración se trata. Que las buenas intuiciones, manifestadas por ellln
H p o r escrito o verbalmente, se extiendan posteriorm ente es algo que sucede con In
a ayuda de la vanidad, de la afectación del espíritu, a menudo también por un lu
■ ;ro r de veneración servil que se introduce m ás tarde, etc. Las voces individuales ■i
e -esos grandes artistas y pensadores sobresalen p or encima de la historia del muil
o d o , por mucho ruido y desasosiego que ésta produzca con su griterío guerrero v
a sus acciones de Estado. Se abren paso, a pesar de que se eleve contra todo geni(^
» u n clamor confuso producido por las mentes mediocres que dom inan, a pesar Ί
0 q u e frente a su juicio innumer ables errores quieran ganar a gritos validez y pro*
• ligio: se abren paso como una nota sostenida que permanece imperturbabli >
1 inquebrantable entre un ruidoso caos de voces y al final emerge victoriosa y hi"
* roica. La estética dominante de una época que es culta a medias, en la medida ni
o q u e se apoya en juicios y valoraciones de las grandes obras maestras, no es otr
M■. 111 u larar el origen de las leyes fundam entales del drama,
i k procesiones con representaciones e ra n ya drama.
2 [271
Hay gente que antes de leer el libro lee el prólogo: sin obligarse con ello a nlii
último. Hay otros que lo único que hacen por principio es lo primero. Es difl< II
que éstos quieran aprender algo, pero tienen curiosidad por las personas exttn>
ñas, especialmente en esos prólogos presuntuosos, exhibicionistas y rimbombad
tes: del mismo modo en que en ios :p(.XoXóyoi la causa de toda su (jjc-XoXoyía
a menudo sólo la avidez p or lo personal.
Para que la prim era categoría sepa cómo la valoro, y ia últim a cuánto la dci
precio, de ahora en adelante nunca hablaré de mí en el prólogo. — -------
2 [28J
Los poetas más antiguos.
Los filósofos m ás antiguos.
L o s -----------
2 [29]
Sobre la historia de los poetas y filósofos griegos.
Los órílcos.
Homero y Hesíodo.
Democritea.
2 [30[
Sobre las Si-aSo^oá20. Posición de los filósofos en ja vida burguesa. Posición
de los poetas.
Estética indogermánica: el dram a en relación a la lírica y a la epopeya.
Laercio.
Suidas y Hesiquio.
2 [31]
Introducción Historia de la evolución de la intuición estética en los griegon
U nida a ella la evolución de las ideas sobre los antiguos épicos.
El desarrollo de lo apolíneo hasta convertirse en dogma.
Hesíodo se relaciona con Hom ero como Sócrates con la tragedia.
El I > .k in o de 232 páginas casi todas utilizadas por Nietzsche. Contiene textos de
^ I 1 1" ulomás de apuntes para GT, PHG, BA y otros esbozos y fragmentos,
t i l I |< ■1] y (5MD.
* .........
[97]
98 FRAGMENTOS POSTUMOS
3 [2]4
L a acción se introdujo en la tragedia sólo con el diálogo. Esto pone de maní
fiesto cóm o en este tipo de arte no se había puesto la m ira desde el principio i
e l δραν, sino en el π άθος. Al principio sólo existía una lírica objetiva, es de
u n a canción popular procedente de la situación de ciertos seres mitológico»
a h í que se realizase con la indum entaria de ellos mismos; en prim er lugar, lol
m ism os cantores que portaban esas vestimentas indicaban el motivo de su estmli i
d e ánim o lírico, más tarde salía un personaje y contaba la acción principal
c a d a acontecimiento im portante narrado seguía el arrebato lírico. Este persoíi
j e llevaba también una vestimenta y era considerado como el director del cor
co m o un dios que narra sus gestas. El dram a griego es entonces en sus comien.'
u n ciclo de canciones populares para coro, unidas por una narración. El drair
m usical griego es un estadio prelim inar de la música absoluta. Las partes llru i
m usicales son ----------
3 [3]5
El arte, como fiesta de júbilo de la voluntad, es el más fuerte seductor d( I*
v id a. La ciencia está tam bién bajo el dominio del impulso a la vida: el mundo i
d ig n o de ser conocido: el triunfo del conocimiento se agarra a la vida. La hil
ria , puesto que es lo infinito, intemporal, inagotable, es el terreno principal de 11
orgías científicas.
3 [4]
Hay que exponer la lucha entre arte y ciencia en Grecia. La categoría de lo)
θεω ρητικοί, en su desarrollo. Título aproximado: Sócrates y la tragedia.
3 [5]6
El suicidio7 no se puede refutar filosóficamente Es el único medio para lit'^
ra rse de esta configuración mom entánea de la voluntad. ¿Por qué no debería ■>'
p erm itid o desembarazarse de algo que el acontecimiento m ás casual de la nutii
ra le za puede rom per en un minuto? U na corriente de aire frío puede ser mortiil
¿ u n capricho que anula la vida no sigue siendo m ás racional que una corricntt 1|
aire? N o es ciertamente la estupidez absoluta la que anula la vida.
f mí» Ht.i puro del «todo es vano». La naturaleza nos enreda por todos los la-
Itu >I· >-i 11 . los reconocimientos, todo esto son lazos con los que nos aprisio-
mn!mm(n»t· nte voluntad.
t b|
i i h in ' i A quella descendencia com prende su conexión con Eurípides. L a
B titl»! m ion de E urípides n os tiene que m o s tra r la debilidad.
» por aquella pérdida se en cu en tra en la s poesías de los cómicos. Se
....... I· r iil valor de los poetas: se perm ite el d iletan tism o en contraposición
lli.i . ii i'lm tu mejor. — El espectador h ab ía su b id o al escenario,
fe !i ilii i perdido la poesía: se la buscaba. Se envió al infram undo a los epígo
no1 ■ i U*nlo . p a ra que buscasen allí las m igajas.
B l M mio de lo trágico consiste en la degeneración.
'"I PlU ii In tibieza de las ideas y de los sentim ientos de la filología comparada,
|» ti i ■"I " ii de la filología clásica.
I1! ii i ■m i de intuiciones y juicios que subyace a la filología clásica (por ejem-
| | «ii I ><m itión hom érica).
m
|W i m udem os: 1. Sobre la política y la historia.
2. Sobre la ética.
3. Sobre estética.
4. Sobre la biografía.
5. Sobre la historia de la religión.
6. Métrica.
100 FRAGM ENTOS PÓSTUMOS
7. Cuestión homérica.
8. G ram ática griega.
9. Gram ática latina.
10. Cuestión platónica.
11. Filósofos pre-platónicos.
12. Erga.
13 Edipo rey.
14. Historiadores griegos.
15. Líricos.
16. Lucrecio.
17. Horacio.
18. Sobre Diógenes Laercio.
3 [10]8
El conocimiento perfecto m ata la acción: más aún, cuando se refiere al propif·
conocimiento, se m ata a sí mismo. N o se puede mover ningún miembro si antfr
se quiere conocer perfectamente lo que form a parte del movimiento de un mietlí*
bro. El conocimiento perfecto es imposible y p o r eso tam bién es posible la acción
El conocimiento es un tom illo sin fin: desde el m om ento en que se inserta, cu
mienza una infinitud: por eso nunca se puede llegar a la acción. — Todo esto vul#
solamente p ara el conocimiento consciente. Si quisiera dem ostrar las razones úl
timas de mi respiración, m oriría antes de hacerlo.
Toda ciencia que se atribuya un significado práctico no es todavía una ci<u·
cia, p or ejemplo, la economía política.
3(111
El fin de la ciencia es aniquilar el mundo. Ocurre sin embargo que su efecto
inmediato es como el de las pequeñas dosis de opio: potencia la afirmación JH
mundo. En política, nos encontramos ahora en este estadio.
Hay que dem ostrar que en Grecia el proceso ya se había cumplido en pe(|Uff
ño: aunque esta ciencia griega signifique poco.
El arte tiene la tarea de aniquilar al Estado. Esto tam bién ha tenido lugar
Grecia. L a ciencia disuelve luego a su vez el arte. (Por eso, durante cierto liennn
parece que la ciencia y el Estado van juntos, época de los sofistas — nueUr
época.)
N o tiene que haber guerras, para que el sentimiento del Estado, que continjn
mente volvía a avivarse, se adormeciera de una vez p or todas.
3 [12]9
El hom bre dionisíaco se veía encantado, tam bién veía su entorno encant ulu
Ayudas artísticas como la m áscara (el coturno) y la decoración no engimufl
como artes de la apariencia. Pero — si entram os un poco en la embriaguez, nu i
8 Cfr. GT 17.
9 L o s fra g m e n to s d e l ! [ P ] a H [45] so n f- vt· ■ pi >ut orio -i p a ru 1h I)W .
■ P I 15 A. INVIERNO D E 1869-1870-PRIMAVERA D E 1870 101
ni .i. ion del sim bolism o del sonido: m ediante el ejercicio se fija la sensa-
•i. . di I.a p o n d e a ciertos sonidos. El texto tiene aquí g ra n influencia, p o r
— -—
I" ■!■ ino infinitam ente im perfecto, form ado según las leyes de la naturale-
i ■' I i ion del sím bolo no se m uestra la libertad, sino el instinto.
MÉftllii11' >que denota es entonces11 un concepto: se concibe lo que se puede
I injguir,
3 [17]
Si todo placer es satisfacción de la voluntad y estímulo de la misma, ¿qué ■
placer del color?
¿Qué es el placer del sonido?
El color y el sonido tienen que haber estimulado a la voluntad.
3 [18]
H artm ann: p. 20013
«Sólo en la medida en que los sentimientos pueden ser traducidos a 14 pen
m ientes son comunicables, si se prescinde del lenguaje instintivo de los gest
que es de todos m odos muy pobre: pues sólo en la medida en que los sentimíci
tos se pueden traducir a 15 pensamientos, se pueden expresarse a su vez en ;>;i
bras.»
¿Es cierto?
¡Gestos y sonido]
U n placer comunicado es arte.
¿Qué significado tiene el lenguaje de los gestos? Es un lenguaje de símbC'l
universalmente comprensible, formas de movimientos reflejos. El ojo deduce i
mediatamente el estado que genera el gesto.
Lo mismo sucede con los sonidos instintivos. El oído deduce inmediatamc!
Estos sonidos son símbolos.
3 [19]16
Los sentimientos son aspiraciones y representaciones de naturaleza incou
cíente. La representación se simboliza en el gesto, la aspiración en el sonido. Pi
la aspiración se exterioriza como placer o displacer, en sus diversas formas. 1 ■
formas son aquellas de las que el sonido es símbolo.
Las formas del dolor (un estremecimiento inmediato) golpean, producen
lambres, pinchan, cortan, muerden, cosquillean.
Hay que distinguir entre placer o 17 displacer y percepción sensible.
El placer siempre uno,
formas intermitentes de la voluntad — Rítmica
C antidad de la voluntad — Dinámica
Esencia — Armonía.
de la tragedia.
Jfifi**'»/iu i/c la época trágica.
■ I pl luí uro de nuestros centros de formación.
3 [25]18
E n la visión del m undo de Sófocles, tanto Apolo como Dioniso salían victo
riosos: se reconciliaban. Se había creado un abismo enorme entre el m undo de ln
belleza (<de> lo sublime) — que se elevaba hasta la sabiduría más profunda y
el m undo de los exaltados, de los hombres. La verdad, cuya imagen horrible hn
bía llevado Dioniso al mundo, como sabiduría divina, volvía a ser incognoscible
la apariencia de aquel m undo divino ya no era la bella apariencia, el mundo ikf
los dioses aparecía injusto, atroz, etc. El hombre creía en la verdad de los dioso;
la belleza volvió a ser un asunto del hombre.
3 [26]
Sobre Las coéforas.
3 [27|
El ditiram bo antiguo es puram ente dionisíaco: realmente transform ado >n
música. A hora se añade el arte apolíneo: éste introduce al actor y al coreuta1',
im ita la embriaguez, añade la escena, con el conjunto de su aparato artístico bul
ca ejercer su dominio: sobre todo con la palabra, con la dialéctica. Transforma Ifl
música en sierva, en una TjSua^a20: -----------
3 [28]
El hom bre embriagado como obra de arte sin público.
¿Qué recibe la obra de arte? ¿Con qué comprendemos la obra de arte?
Conjuntam ente con el conocimiento y la voluntad.
3 [29|
La hipótesis schopenhaueriam21:
el m undo de la voluntad es idéntico a ese m undo del número: el m undo del nu
mero es la form a en que aparece la voluntad.
M undo de la representación, de lo U no prim ordial — sin auténtica realidlul
todo aquel mundo de los números sin auténtica realidad.
L a voluntad sin em bargo-----------
N uestro intelecto corresponde a las cosas, es decir, ha surgido y se ha vutl·
cada vez más análogo a las cosas. Está hecho de la misma materia que I
cosas, la lógica, etc.; es un servidor incondicional de la voluntad. Perten··
ce tam bién al reino del número.
3 [301
3. El pensamiento trágico.
4. La obra de arte trágica.
5. La comedia.
6. El coro.
*1**1
u ini| ■■L.-Lición y la risa.
b ft|in i> h j y lo ridículo.
I .......iniiento, repugnancia, risa.
H tiif uno Trente al presente,
i ■ ■■lo en formas grotescas.
......
i ■ ¡ia es el remedio natural contra lo dionisíaco. H a y que vivir: por lo
f< |ni|Knible el puro dionisismo. Pues el pesimismo es ilógico en teoría y en
'orque la lógica es solamente la [¡.rtfxwtf2 de la voluntad,
II
\ nt"■i. .i . i oovierte en palabra.
........... uiivinador. La verdad y Apolo se acercan: época de los Siete Sa-
i ' ■i· miiento de la dialéctica.
31371
Lo que resplandece, lo que reluce, la luz, el color.
D e la misma m anera que se relacionan las cosas singulares con la velui
así se relacionan las cosas bellas con las cosas singulares.
El sonido procede de la noche23:
El m undo de la apariencia mantiene fírme la individuación.
El m undo del sonido enlaza unas cosas con otras: debe ser más afín a I
luntad.
El sonido: es el lenguaje del genio de la especie.
El sonido es como un reclamo para existir. Signo del reconocimiento, i
lo del ser.
Como lamento cuando está en peligro la existencia.
La mímica y el sonido: dos símbolos de los movimientos de la voluntad
3 [38)
I. El antiguo dram a y el moderno. Sufrir y actuar. Antítesis fúndame
aquél tiene origen en la lírica, éste en la épica. En un caso m áscara24, en i sll
mica. Quizás hay que partir de la definición aristotélica. (Bcrnays25.)
II. Origen. (Epicarmo, Lorentz26.)
III. Música en el dram a (Hándel, Gervinus27.)
IV. Dram a, en com paración con otros géneros poéticos. (Comedia y li
dia y el dram a satírico. Píndaro. El Ciclo.)
V. Lenguaje en la tragedia. (G erth28.) Breve sumario de los dialectos.
VI. Efectos e imitaciones del dram a antiguo. Ópera. La tragedia fram
Goethe, Schiller.
VII. Los tres trágicos de la Antigüedad. (Aristófanes. Ejemplar de 1 ·ί
Alejandrino.)
VIII. Vida de Sófocles.
IX. Esquilo y Sófocles. La tetralogía.
23 En el msc. continúa, tachado: «en el lenguaje se funde el mundo de la ilusión con <1
sonido/ el cuerpo contiene un símbolo de la cosa: una imagen».
24 En el msc. «Maske» y no «Worte».
25 Beniays, J., «Grundzüge der verlorenen Abhandlung des Aristoteles über Wirkung
Tragödie», en Abhandlungen der historisch-philosophischen Gesellschaft in Breslau, Hn
1857, vol. I, pp. 133-202. (Préstamo bibliotecario Universidad de Basilea, 9 de octul"K
1870.J
26 August Otto Friedrich Lorentz, Leben und Schriften des Koers Epicharmos, Berlín I
(Préstamo bibliotecario Universidad de Basilea, 5 de enero de 1870.)
27 Gervinus, G. G., Händel und Shakespean op. cit Cfr. Diarios Cosima Wagner, 1 .h
ro de 1870: «He escrito al profesor Nictzschc Éste rru ■nv'.i 1 1 lihr dr ( vinussobreli ■■'
28 Gerth, B., Quaestiones&■ w a t t ragt'·!)«·· diah c l· · i n p /i;1 1868
I· I 15 A . I N V IE R N O D E 1869-1870-PR IM A V E R A D E 1870 107
Omi i ' iMlínea — afin por la im portancia rítm ica a las arte s plásticas.
pliMiwiM' til sentim iento no fue nunca una m eta de la m úsica apolínea,
<t · i ■i ■i" pedagógico.
■ lIlM t ii< <| efecto orgiástico de la música.
I . .ii .ii i i de las diversas escalas musicales se m uestra instintivam ente la
1)4
3 [45]30
El m undo griego es una floración de la voluntad. ¿De dónde provenían leu
elementos disolutorios? De la floración misma. El enorme sentido de la bellezÉ,
que absorbía en sí la idea de la verdad, poco a poco la dejó liberarse. La vistáis
trágica del m undo es el punto limítrofe: belleza y verdad se m antienen en equili
brio. En prim er lugar, la tragedia es una victoria de la belleza sobre el conod·
miento: se provocan artísticam ente los estremecimientos al ver que se aproxi
un m undo del m ás allá, y con ello se evita su exceso destructor. La tragedia es lu
válvula del conocimiento místico-pesimista dirigido por la voluntad.
3 [46]
La esencia de la música como esencia del m undo — la intuición pitagórica
El arte poético.
3 [47]
L a hostilidad de Platón frente al arte es algo muy significativo. Su tendenci
didáctica, el camino que conduce a la verdad a través del saber, tiene su ma
enemigo en la bella apariencia.
3 [48]
Goethe dice: en una literatura universal el alemán es el que más tiene que pe
der31.
3 [49]
El hom bre es sólo hom bre cuando juega, dice Schiller32: el m undo de los i ·<·
ses olímpicos (y Grecia) son representantes de esto.
3 [50[33
Origen de la poesía literaria fijada p or Platón (a través del &v9ptiMTOs Oewf
x ty.6c).
30 Cfr. DW 3.
31 Goethe, J. W., «Maximen und Reflexionen, 995», en Säintliclte Werke, 40 vols., I *
Cotta, Stuttgart, 1855-1858, vol. 3, p. 325 [BN, 252].
32 Cfr. Schillcr, F., Cartas sobre la educación estética del hombre (bilingüe), ed. y trad i
Jaime Feijoo, Anthropos, Barcelona, 1990, X, cartas 6 y Iii, pp. 16* t v 240 tb.
,s Ver Apéndice («Nachtnijesi) 3 [50a]
|· I 15 A. INVIERNO DE 1869-1870-PRIMAVERA D E 1870 109
.......
P11ιι .... 'u n í es la consecuencia de haber conocido la a b so lu ta falta de lógica
1 U I mundo: el idealismo más radical se enzarza e n la lucha con
*< ki|L· 11 bandera de un concepto abstracto, por ejem plo, la verdad, la
pltilii-l gk Su triunfo es la negación de lo ilógico com o alg o aparente y no
MtiH 11 I ■ i '¡al» no es más que una Ιδέα.
r .I ■ ' Irnioníaco» de Goethe!MEso es lo «real», «la voluntad», α νά γκη35*
liinl.nl que se extingue (el dios que muere) se desm enuza en las indivi-
»11 aspiración es siempre la unidad perdida, su τ έ λ ο ς es siempre una
......... i a-íción. C ada unidad alcanzada es su triunfo, so b re todo el arte, la
Mi
i!ii cada aparición de un impulso supremo, h a sta que finalmente se
rtl ■ ■■i
......
1 11 ficología de la tragedia para los griegos,
i »MfJi ii y relación con ía lírica y la música.
1 ' n Inicia y tránsito al dram a romántico.
...... .
1 utiv
m i Vristóteles.
I 11 ulto de IJioniso y Apolo (Idealismo de los griegos).
^ i i ni holénica del mundo,
fal -nimia.
tu ¡Mi mi poética.
II ■imo.
*ii ni ■ion del m undo por el conocimiento! ¡Nueva creación a través del
del inconsciente! ¡El «ingenuo Siegfrieil» y los dioses sabios1— El
tli" i imposible como anhelo absoluto del no-ser: ¡sólo anhela una exis-
R*Mr!
3 [56]
Sócrates y la tragedia griega.
3 [57|
L a narración — un camino hacia el arte plástico ![?]. A través
L a lírica - —un camino hacia la música. f de la Idea.
El dram a — un camino hacia la música — a través del arte plástico.
— un camino hacia el arte plástico — a través de la música.
3 [58]
El sueño — el modelo de la naturaleza para las artes figurativas.
El éxtasis (embriaguez) — para la música.
3 [59]
Cuestión principal: ¿Cómo pudo subsistir la tragedia entre los griegos? ¿P<>r
qué entre los atenienses? ¿Por qué decayó?
3{6U)
Unica posibilidad de la vida: en el arte. De lo contrario alejamiento de In
vida. El impulso de la ciencia es una completa renuncia de la ilusión: se seguir 1«
de ello un quietismo — si no existiese el arte.
— Alemania como auténtica sede del oráculo del arte. — Meta: una organización
estatal del arte — arte como medio de educación — Se deja a un lado la cultum
específicamente científica.
Disolución de los sentimientos religiosos todavía vivos dentro del campo <l I
arte — ésta es la finalidad práctica. Destrucción consciente del criticismo del arli
p o r la acentuación de su carácter sagrado.
Probar esto como impulso del idealismo alemán. Por consiguiente: liberación
del predominio del άνθρωπος θεωρητικός.
3 [61]
has fiestas presuponen impulsos: después se petrifican3'1por la convención
la costumbre, cuando disminuyen las fuerzas.
Las fiestas de primavera como fiestas de la libertad y de la igualdüO
reconciliación con la naturaleza.
3 [62]
El griego no es ni optim ista ni pesimista. Es esencialmente un hombre qutf
contempla realmente lo terrible y no se lo oculta. U na teodicea no era un problf*
m a griego, porque la creación del m undo no era obra de los dioses. G ran sabidu
I
iii’U.ír, son los artistas de la vida; tienen sus dioses p ara p o d e r vivir, no
ii u*' ilc la vida.
i ii Mcubierta de rosas, como Goethe en Los misterios37.
3 [691
La ilustración griega: a través de los via s.
H erodoto: ¿Cuántas cosas ha visto?*1
Reconstrucción del dram a y la vida de su tiempo a partir de sus com paracionr1
3 [70[48
El nombre: se rechaza «dram a musical» (según Richard Wagner).
3 [7 1 [
Introducción: ¡fustigar a la «Grecia serena y materialista» con la que sueñi
los modernos!
La tragedia y la concepción trágica del mundo: jsólo una vez nacionales!
Los grandes (AeXayxoXixoi.*.
La G orgona y la Medusa.
3 [721
L a teoría del conocimiento alcanza su punto más álgido con los Eléatas.
3 [73]
SÓCRATES Y EL IN STIN TO 50
I. Sobre la ética.
mu i i m in o maestro.
M Hit* ■■■·. 1? única form a en la que se puede vivir: lo horrible bajo la
I I I. I· I 114 ll(]
i mu o contra las visiones m odernas de Grecia (el Renacimiento,
l t ' I ( ).
1 ■' platónico como padre de la poesía para leer: epopeya para leer,
| H I il I i I
f- 1-■ . ■■i rliega es superior y más profunda que todas las posteriores; su
icin d arte. Su punto álgido Sófocles: su m eta es la felicidad de la
i■i 11 li i j)i im d o res pesi mistas. La visión trágica del m undo sólo una vez,
h ) ! « 11 '“»focles (en el εύκολος51 pesimista).
114 FR A G M E N T O S PÓ STU M O S
3 I>8J
Juzgar el víJ°r de las religiones a partir de su finalidad: su τέλος en la volu
tacl 'nconscienle·
3179)
Naturaleza de lo alemán: dyscolia con el optimismo idealista.
3(80)
La astucia griega en sus metamorfosis.
La importanc'a de la mujer para el helenismo antiguo.
£ntusiasm os científicos, por ejemplo en los pitagóricos.
3(81)
L a v o lu n té en su enorme esfuerzo hacia una existencia infinita afirma Ί
m 0do m ás f u ^ e todo lo que garantiza la duración de la existencia. Por ejem
el Cristianismo· La moral. La voluntad aspira a una utopía. Sus sentimientos
SUíttarnente utúversalistas, el individuo no tiene más valor para ella que en la mi
dida en que puede favorecer la existencia.
L a ética se fundamenta en el puro afán por la existencia.
L o único <lue no esta subordinado incondicionalmente a la voluntad úi
A tr a c c ió n , originalmente un medio, poco a poco emancipado.
3 182)«
Ζόννυξος (= Διόνυσος en el dialecto eólico-lésbico. Originalmente sin di
Διόνι#0?)· Esto conduce a una raíz νεκ por lo tanto νεκύς, νεκρός
— ñeco-
Según Heráclito53 Dioniso es Hades.
Originalmente el culto de los curetas de Zeus.
Ζ όννυξο; es <<el Zeus muerto» o «el Zeus que m ata» — Zeus cazad<n
Zayps'J?* y ώ μηστής55.
3 l83)
Los efectos de la etimología en el pueblo como principio para la formación
leyendas1reüO’r <dos mitos con un núcleo etimológico». Pero no se trata li
fe n ó m e n o ais^do. Sino que en el lenguaje parece cambiar continuamente el i
fica d o de las palabras mediante tales etimologías. «El desarrollo del signifu
b a jo el influjo de una etimología falsa y verdadera.»
EspecialfltfHte en Ia sintaxis. Pienso que el caso es el origen de todas las i
^ n e s sintácticas: también para el verbo representa lo que propiamente contni
E n eran d o .
”"""52 Tomado^ Curtius, G., Grundzüge der griechischen Etymologie, Leipzig, 1869, p
(P résta m o bibli°tecar*0 Universidad de Basilea, 2 de febrero y 4 de mayo de 1870; 11 di li
r0 d e 1871- 2 demay° 1872; 18 de mayo y 2 de octubre de 1873 y 13 de abril de 1874 )
51 Frgmt. 15(Dils-Kranz).
54 «Zeus ci^dor», f°rma contracta. Cfr. Esquilo, frgmt 377
ss <<E1 quecome carne cruda.» Cfr. Plutarco, TemistocU II Cfr. también 7 [V M
19 ·»·* *
Ρ I 15 A . IN V IE R N O D E 1869-1870-PR IM A V E R A D E 1870 115
•P H
Los filósofos preplatónicos56.
ίί l i estética,
mi niiliiΗ-ética.
3 [88]
El socratismo en la antigua Grecia.
Sócrates y el instinto57.
U na contribución a la filosofía de la historia.
3 [89]
La m oralidad conceptual: el deber. Lo que se produce para el individuo com
concepto del deber es, por lo demás, sólo un asunto de la voluntad.
3 [90]
«Idealismo de la ética», lo que dicho claramente es un idealismo de la int
ción (Kant).
3 [91]
N o se puede huir de la voluntad: ¿cómo lo hacen los ascetas? ¿Suicidio? (¿S<>
es posible a través de la embriaguez o de la aniquilación de la conciencia?) Sólo
posible el suicidio cuando se aspira a una existencia feliz58. El no-ser no se pu
pensar.
Las virtudes de la abstracción, por ejemplo, una veracidad sin condicionf
Las tendencias ascéticas son a lo sumo contrarias a la naturaleza, y la mu
ría de las veces son sólo la consecuencia de la naturaleza atrofiada. A ésta n<>
gusta perpetuar una raza deteriorada. El cristianismo sólo podía conseguir
victoria en un m undo depravado.
3 [92]
La m ayoría de las «cuestiones candentes» de la filología clásica son bastar
insignificantes frente a las cuestiones centrales, que ciertamente sólo son per*, il
das p or unos pocos. ¡Es indiferente saber en qué orden se han escrito los diál(>
de Platón! ¡Qué estéril es la cuestión de la autenticidad en Aristóteles! La u
probación m étrica de un carmen es también algo sin importancia.
3 [93]
El diálogo platónico (se relaciona con el Estado platónico com o la p<
griega con el Estado ateniense).
H ostilidad frente al arte.
El optimismo idealista de la ética. (M oral y arte.)
Pasión política.
Posición de los trágicos frente al Estado.
B a *IVwI» de los conceptos» ver Lange, F. A., Geschichte des Materialismus und
MnhMwti· ir, tU i C, wmuiri Iserlohn, 1876, p, v (Trad. de Vicente Colorado, Jorro,
πΐϊτΓ^<<Μ· ί 1 1 * · i l . m m —Vpnrr M^ r T ^ f l l S * “
4.NI1.
AGOSTO-SEPTIEMBRE DE 1870'
nliu desde hace ocho días: he llegado el sábado en un tren lleno de he-
■iii*■. franceses y turcos3. Partimos pronto de Lindau: Mosengel4, mi
Nos alojamos en el Wallfisch, amplio y cóm odo. P or la tarde en-
i-i> luis tarjetas a Heinecke·. para recabar información sobre la diaconía
OI» ■liemos estas informaciones el mismo día por un núm ero del diario
Itl pn>
I ■ I loinecke5 no está aquí. Visita a Ziemsen, luego a Ebrard. En el
Id - hiiioi ido al D octor Hess6, Ziemsen promete partir con nosotros en el
miiim. Por la tarde en la visita Mosengel hace de intérprete. C ada
iWmíe las ocho y media hasta las diez clases de vendaje. A las siete de la
■»i··, lihi t), y p o r la tarde a las seis participo en la visita,
hmlr lín la A rm onía, nos muestran un chassepot. M artes, visita de
■i | mi lida de mi herm ana hacia Oelsnitz C ada dos días noticias de la
11 ■■■ l'.iibado) un telegrama del rey sobre la victoria decisiva bajo sus ór-
■>t!■iHtui1' de dispensar cloroformo a un francés para ponerle una venda
m o está destrozada por un proyectil: durante la narcosis gritaba:
ii ilion ilieu je viens»), antes hubo que extraerle una esquirla de una
un i muchacha de once años. Algunos días antes habíamos suministrado
II |n una casa a un joven con una gran herida en la cabeza; mucho tra-
Jil 1 1 i .Ir I6H faginas, de tas que han sido utilizadas pocas. Son apuntes que Nietzs-
............ I i guerra franco-alemana.
publicados en BAB (Nachbericht, III, pp. 420 ss.) como apéndice a la tarjeta
t Nli i i he a su hermana el 20 de agosto de 1870, C O I I 152-153. (KGBII, 7/1,623-
[1I9]
120 FR A G M E N T O S PO STU M O S
MMIIm < »hulleros de San Juan12. Dos tercios no hablan francés. Estos indi-
‘ tiu h tn convertido en director de un hospital francés. E stu d ian te del se-
llñllirsllt
i hIm IIc ,|i de un vagón. Fuego para el café de los soldados. A mediodía,
i· · I· ' »tiles en Zabem: hasta Luneville noche cerrada, el ferrocarril ocu-
* (i* m ^ Miércoles, prim er hotel, un bonito parque. Café. Gente abatida:
mili ii hi>\ sobre 100.000 pérdidas. Mediodía, catedral, café, parque. Fe-
.... .. ido, transporte de Silesia. Parque. Por la tarde duque de W ürt-
’ il le l’urls. Jueves tem prano salida a las cinco.
....... Hôtel Dombasle. Soldados en el mercado (Place Stanislaus).
. 1 11 Ciernes parque, estación, Hoffmann y Bartosch de Erlangen.
A l1! tM Mosela. Tren de heridos. Damas de los Caballeros de San Juan.
im .... mi marrillos orientales. Liebig. Un herido. El señor Stolbie de Lei-
i Í#M«*n*'i ■·Ir 11 ] Destruida la carretera hacia la ciudad.
• ili 111 ■i entínelas. Noche.
> 1 i ( nntina.
p i n >·' Siin Juan vendado.
I m j n o Uto tendría que ir después de 4 [3] según los msc. Para no cambiar el orden
l 1 miui m on tendrían que figurar después de 4 [3] los fragmentos que en el
flgm un i oino 4 [2a, 2b, 2c, 2d], Vendría después según los msc. E fragmento que en
^ ■ tlO llln 'I [
m» i·· i|ii< w li daba a los Caballeros de Malta, orden hospitalaria. Participaban en
>·*■'·......I hm lu C uz Roja actual.
K p M f l u I ' > ii li> i^ iin:nto v e n d r ía lo s m s c 4 [4a] V er ap én d ice.
122 FR A G M EN TO S PÓ STU M O S
4 [6)
Goethe, 4, Bd., p. 14914.
4[7]15
Si hay ictus en el lenguaje —distinto del acento— , entonces debe de enco
trarse de nuevo en el verso. Pero las palabras tienen distinta posición en el vers<
bien en el arsis, bien (en la) tesis, y así no tienen ictus.
Si hay un ictus en el verso (a), no hay ciertamente ictus en la palabra (b).
Pero si no hay ictus en la palabra (b), entonces seguramente no hay ictus en
verso (a).
Si es a, entonces no es b.
Si b no es, no es a.
Luego no hay.
Si no hay un ictus en el verso, entonces es posible un ictus en la palabra.
Si hay ictus en la palabra, entonces es posible un ictus en el verso.
4 |8|16
ώ κ α λ λ ίνικ ε17.
— — (υ - |υ
Colección de aclamaciones populares en los griegos y romanos,
τηελλα κ α λλ ίνικε18.
-------(υ - |υ - (υ
4 [9]
Por lo que dicen mis alumnos, Las bacantes de Eurípides han producido ui
fuerte impresión y han despertado el gusto19.
4 [10p
¡Geografía!
9IM
Pensamientos para
«la tragedia y los
espíritus libres»
O toño 1870
M(m*>'ihi· de Klopstock:
m> a Mi. n t e él mismo conduce la hiperépica cruzada hasta la colina del
Mi lM|J| honrar a los dioses extranjeros»4.
y|ty»uf<‘i 1l‘tirimatoria -
, " ■i· me de 186 páginas, escritas todas las impares. Contiene apuntes para «La
11 »]"i llus libres», textos preliminares para GT. Además, se incluyen planes y es-
5 |6]
U tilizar como epígrafe la frase de Livio:
«En muestra época no podemos soportar ni nuestros errores ni los medio
para evitarlos»5.
5 [7]
El fatum.
El or áculo.
5 [81
1. Apolo y Dioniso.
3. Sócrates y la tragedia.
2. L a tragedia, estructura, coro, tetralogía,
E s decir, origen, esencia, disolución.
L a estética aristotélica.
5 [9]
Introducción. Formación de la juventud a tenor de nuevos principios, con I'
ayuda del teatro.
Defensa ante el desprecio de la religión. La formación erudita sólo es posibli
m ediante experiencias, acontecimientos, visiones del m undo adquiridas. «Alg^·'
nos añ o s de vida helena.» La m oralidad es un presupuesto, sobre todo en la lili
turaleza alemana.
O bien capítulo final. La tragedia como medio de formación.
5 [10]
4, 324.
Gervinus: «Repetidas veces nos hemos quejado de que en la época modern
en la que se llevó a prim er plano la formación de la razón, se perdió aquella f n
tasía vital capaz de figurarse el contenido de la distendida narración del rapsoil
y del poeta épico, y que para sustituir esta pérdida, el poeta recurre a los medl(
dramáticos con los que actúa más vivamente sobre los órganos más apático
presencia de la representación y la descripción muy viva del diálogo: efecto mi
acusado sobre los sentidos externos y al mismo tiempo sobre un interés más plir
ticipativo del espectador, a través de la excitación de sus pasiones.»
¡El racionalismo bueno y malo del arte!
5 [11]
Sófocles sobre el eros en la República de Platón, 36.
5 |12)
Sócrates dice de los poemas dramáticos, Pol., X, 4: «Despojados del espll
doroso colorido del encanto musical y recitados solamente según el texto7
5 Livio, I, Praef, 9.
6 Platón, República, 329 b-d. Cfr. GT 14.
7 En el msc. «Texte», no «Tacte»
5. U I 3-3A . S E P T IE M B R E D E 1870-ENERC) D E 1871 125
IM
■ "i l eyes, 83 a: durante el tiem po en que un ser todavía n o tiene la capa-
imi i· nuil que tiene que tener, cada uno hace travesuras y g rita sin norm as,
mío com o ha aprendido a cam inar recto, se pone a sa lta del mismo
• l" ■ on los comienzos de las artes musicales y gim násticas10.
II ftMt.
■ \ displacer son sensaciones propiam ente infantiles, v irtu d y vicio se
Kit lu jo esta form a ante el alma.
Mi iliis son p ara eso, para que los hom bres a través del co n tac to con los
uph'iuiun a reconducir de nuevo la educación a su condición anterior.
H.|l HI que todavía es joven no puede d ar descanso a su cu erp o y a su voz en
mu »monto. Los dioses son los que otorgan el sentim iento del ritm o y de la
5 [18113
Schiller es de lo más alemán en el episodio de M ax y Tecla: pero le falta
el instrum ento expresivo, el sonido. Werther e Ifigenia tienen la misma delica
za infinita.
L a escena del Príncipe de Homburg, su tem or a la muerte.
5 [191
Schiller y Kleist — la falta de música.
Hay que colocar mucho más alto a este último. Ya ha salido completam
del período de la Ilustración. El arte lo retenía: pero la ilusión política era lo
vía m ás fuerte.
5 [20J
L a orquesta desarrolla para nuestro oído educado los movimientos orqiU
cosMde los sentimientos, es la danza de las sensaciones en forma sensible.
5121]
La disolución del dram a esquileo no es solamente un síntoma, sino que t
bién ha sido un medio para la disolución de la democracia ateniense.
Se pone de manifiesto un proceso de decadencia en el hecho de que ninm
filosofía se unió a la tragedia.
¿No ha habido ninguna escuela de pitagóricos órjicos que se haya dedicada
drama? ¿Ni siquiera los pitagóricos cínicos? ¿O Arcesilao o Polemón? ¡No!
¿Cómo se com portan los filósofos con el arte? ¿Y con el drama?
Gracias a su origen socrático, no han conseguido nunca el nivel del dramii
5 [22]
5 [231
Superación de la «Ilustración» y de sus principales poetas.
Alemania como una Grecia que camina hacia atrás: estamos instalados ■r
período de las guerras médicas.
5[241
Las representaciones ilusorias.
La tarea más seria del arte.
Sólo del arte musical dramático.
1**1
.. ..............nivela el instinto en la form a del espíritu consciente?
■h i<i» ,■.1 ntaciones ilusorias.
I ■. i· i'h . (ilaciones ilusorias: q u ien m ira a través de ellas sólo tiene com o
n > ■I nl( A b rirse ca m in o en esta dirección es a h o ra u n a n ecesid ad p a ra
ÜpiMin llh i· . n o se p u ed e a d iv in a r có m o se c o m p o rta la m a sa c o n eso.
í» m i i|in n osotros necesitem os el arte : lo q u erem o s p o r to d o s los m edios, y
H..........i" lu ch an d o . U n a nueva secta d e la fo rm a c ió n , c o m o ju e z y se ñ o ra de
m i d is ta d a y re p u g n a n te d e n u estro s días. P a rtir d e los elem en to s
*li 1 1 i ' i m ui ió n , del p u ro e n tu sia sm o científico, de la ríg id a s u b o rd in a c ió n
i)< l'i p io /lin d a n ec esid ad a n ím ic a d e las m ujeres, etc., del c ristian ism o
•iil·*! i iitc, etc.
i'ii* mío c o m o s a b id u ría su p u e sta (en to d a s sus m an ife sta cio n es, en el
tu* oí In d o x o , en el ju d a is m o a c tu a l) es h o stil e in d ife re n te al arte.
■ i · I· / "} liim b ién n o s o tro s c o n se g u im o s la p a z en el b o sq u e sa g ra d o d e
Ml.li
5(28]
El realismo de la vida actual, las ciencias de la naturaleza tienen una fuer
increíblemente agresiva frente a la formación; hay que oponer a ellas el arte.
La formación clásica está siempre en peligro de degenerar en una tímida er
dición. Falta la devoción frente al arte: aparición horrenda de Cronos, el tien*
devora a sus propios hijos. Sin embargo hay hom bres con necesidades complíl
mente distintas, éstos deben conseguir por la fuerza la existencia, en ellos se fu
da el futuro alemán.
5 129]17
«Sócrates cultiva la música» como capítulo final.
5 130)18
M onoteísm o como un mínimo de explicación poética del mundo.
Entre los judíos hay un dios nacional, un pueblo que lucha con une solaI i
dera: encam a un rigorismo moral, severidad consigo mismo, un dios autoritfti >
(se caracteriza por exigir el sacrificio del hijo único).
Nuestros dioses nacionales y nuestros sentimientos p o r ellos han recibido
hijo falso en su lugar: nosotros dedicamos a éste todos esos sentimientos.
El fin de la religión llega cuando se h an hecho desaparecer los dioses nación
les. Esto ha ocasionado al arte una terrible tribulación. Enorm e trabajo de la n
turaleza alemana por sacudirse ese yugo antinacional extraño; y lo consigue,
El hálito de la India permanece; porque nos es afín.
5 |31]19
Divinidades bajo la form a de rey, de padre, de sacerdote —
La mitología griega h a divinizado todas las formas de una hum anidad ¡
ficativa.
L a fe en un solo espíritu es una quimera: inmediatamente surgen sustituU
antropomórficos, mejor dicho, politeístas.
El impulso de adoración, como sentimiento de placer por la existencia
crea un objeto.
C uando falta este sentimiento — budismo.
Buda se entregó a las representaciones dramáticas cuando con su cone
m iento penetró en lo m ás profundo de las cosas: una conclusión20.
U n pueblo está más o menos dotado moralmente: los griegos no han al( h
zado la cima, pero quizás era el limite necesario para no caer en la negación <1
mundo. Su conocimiento y su vida permanecieron completamente juntos.
La negación del m undo es un punto de vista increíble: ¿cómo lo ha permH
la voluntad?
En prim er lugar, está unido a la m ás alta benevolencia, no oculta nada, no
agresivo.
o j". vano».
tu >l'n verdad — dicen muchos,
fc mi - v* idad: nosotros no queremos ni vivir más, ni a c tu a r — dicen otros,
■l· ■<iynon actuando — tam bién en el quietismo hay u n m ínim o de acción; y
B b i |K i cn indiferente que se viva mucho o poco.
actuamos, pues, en una plena afirmación de n o so tro s mismos — di-
M.........i vimos al proceso del mundo. Nos mantiene el conocim iento de que
sillín» iH' puede sustraerse.
iK ttión no consiste en saber lo que piensa el individuo sobre ello: en
i H". <!> Ix vivir y actuar, a pesar de todo conocim iento de la vanidad. Este
iMtirnl" es muy raro: cuando se da se une a la necesidad religiosa o artística.
................I m undo — eso es la religión o el arte. ¿Cómo debe aparecer el mun-
6
1“ i qtiv merezca la pena vivir?
*t|»i m·»! i vienen las representaciones auxiliares antropom órficas; las religio-
iH ' n ■ii lodo caso21 para el conocimiento consciente, u n anim al no tiene
kfy · -i· I i necesidad de las religiones es tanto m ás fuerte cuanto m ás gran
el Mumh imiento de la vanidad. En los griegos es menor, p o r el contrario, la
til 11 1 · istencia era corregida por su m undo de dioses.
Muymm de los hombres a veces siente que viven en una red de ilusiones.
)Iíhi|'<i ion pocos los que conocen hasta dónde llegan estas ilusiones.
....... l a ncia infinitamente ingenua no dejarse dom inar por las ilusiones,
n "ii i i mbtirgo del imperativo intelectual, del m andam iento de la ciencia,
lli 11linimiento de esta tela de araña el av&p<o7to<; &eupr]Ti.3tÓ5,y con él la
I .i istir, celebran también sus orgías: sabe que su curiosidad no será
Im it.t el final y considera el impulso científico como una de las más
* |* k v x í 2 2 de la existencia.
■
Í *|< i i ■i· "lición del mecanismo del engaño en la voluntad.
I Dii.ti vultio debe estar al servicio de la finalidad total: sin reconocerlo. Esto
gttv ......... ala animal, cada planta. En el hom bre se añade entonces, en el
5(37]
«Hombre» significa «pensador»: ahí se esconde la locura.
5(381
N uestro desarrollo musical es la irrupción del impulso dionisíaco. Éste sonv·
te poco a poco el mundo: fuerza al arte en el dram a musical, pero también U
filosofía.
La música es completamente sana — junto a la horrible depravación dt I
cultura épica.
5I39|
«El hombre nunca comprende hasta que punto él es antropomórfico», il
Goethe23.
5 [401
La convicción obtusa de M <ax> Müller, de que el cristianismo, implant
en un mentecato, es todavía algo bueno. ¡Como si los hombres fueran nivela
mediante la religión24!
5 [411
El drama musical y los espíritus libres.
5 [421
La tragedia y los espíritus libres.
Consideraciones
sobre el significado ético-político
del dram a musical.
5(431
1. Ley del mecanismo de la ilusión.
2. Su conocimiento. Ciencia.
3. Los medios contra eso: religión.
4. El arte.
5. El budista y el libre pensador alemán.
1 ‘ 11 L-ilación de la «Ilustración».
'■'i| i,ición de los «románticos».
1 1 1ilrmna en su significado cultural en Schiller-Goethe.
i liuníio y Apolo.
1«) 1 h n ligióm dionisíaca.
(t tii-.ua y dram a.
M * uro Unidad. Tetralogía.
M 1 mi|)ides.
H ’·>" i.itismo.
i» I’liilón contra el arte. Alejandrinismo.