Hasta la década de los 90’s en nuestro país había una suerte de Estado-empresario, con
una proliferación de empresas gubernamentales prestadoras de todo tipo de servicios.
Muchos que no necesariamente eran básicos ni públicos en sentido formal, pero gozaban
de carácter público en virtud de formar parte del Estado. Por ejemplo: cines, servicios
bancarios y turísticos, automóviles, telecomunicaciones, etc.
Esto cambió con la concesión a particulares, que se encargarían de servicios bancarios,
telefónicos, etc. Por lo tanto, la administración pública federal se encargaría de las
actividades estratégicas.
De acuerdo con Nava y citando a Harriou, un servicio público “es un servicio técnico
prestado al público por una organización pública, en forma regular y continua, para
satisfacer necesidades públicas”. Nava define las características de un servicio público
como:
A. Se puede prestar por el Estado o por los particulares.
B. Puede prestarse con o sin propósito de lucro por el Estado o los particulares.
C. Es de naturaleza administrativa o económica (industrial o comercial)
D. Su régimen jurídico es de derecho administrativo, aunque no exclusivamente;
también se pueden aplicar normas de derecho privado.
Para Olivera el concepto de servicio público se caracteriza por la indeterminación del
contenido; es decir, “no es una figura jurídica verdadera, sino un complejo de fines
sociales que las entidades administrativas deben proponerse y que dan lugar a institutos y
relaciones de naturaleza divergente”.
El concepto de Olivera cita a Marcel Waline, que concibe al servicio público como una
actividad de interés público donde la Administración tiene directamente la responsabilidad
financiera de unos y en otros carece de ella.
O sea que, algunas veces la administración del servicio público se efectúa en forma
directa, y en otras la Administración pública sólo organiza quién se encarga del servicio
público, pero no interviene directamente ni subsidia dicho seguro.
Por su parte Gutiérrez y González concibe al servicio público de dos formas distintas, una
amplia y otro restringida.
Definición amplia: es la actividad especializada que desarrolla una persona, para
dar satisfacción, mediante prestaciones concretas y continuas a una necesidad,
sea general o colectiva, mientras éstas subsistan.
Definición restringida: es la actividad especializada que desarrolla una persona
particular o pública. Puede ser directa o indirecta (mediante una empresa), para
dar satisfacción, mediante prestaciones concretas y continuas, a una necesidad
general o colectiva, mientras ésta subsista.
En México no existe una definición legislada para “servicio público”, sin embargo, la
Suprema Corte, ha aportado un concepto jurisprudencial del servicio público:
“… [El Estado] para dar satisfacción en forma regular y continua a ciertas categorías de
necesidades de interés general, puede determinar qué actividades deben ser
consideradas como un servicio público y establecer, desde luego, un régimen jurídico
especial que tenga por objeto facilitar el que se satisfagan rápida y cumplidamente las
necesidades que determinen la declaración del servicio público”.
El Estado puede prestar directamente el servicio o bien darlo en concesión que se otorgue
a particulares o empresas, pero en ambos casos es indispensable que mediante el Poder
Legislativo se haga la declaración respectiva y se reglamente el servicio.
La gama de servicios públicos que ofrece el Estado ha evolucionado desde los
tradicionales servicios administrativos (seguridad, educación, comunicaciones, etcétera)
hasta los actuales servicios económicos (industriales y comerciales) que responden al
modelo intervencionista.
De acuerdo con Serra Rojas, los servicios públicos pueden clasificarse en cuatro grandes
categorías si se parte de la competencia de los diversos órganos del Estado Federal
Mexicano:
Servicios públicos federales.
El artículo 124 de la Constitución establece que. “las facultades que no están
expresamente concedidas por esta Constitución a los funcionarios federales se entienden
reservadas a los Estados. Pueden ser:
Exclusivos, con el carácter de monopolios como en el caso del artículo 27 constitucional
en materia de petróleo, energía eléctrica y los diversos casos que señala el artículo 28 de
la propia Constitución, correos, telégrafos, banco único de emisión.
Concurrentes con los particulares, es decir, siendo de la competencia federal, el Estado
puede organizar los servicios, atendiéndolos directamente o concesión dándolos a los
particulares. Los servicios de radiodifusión, teléfonos, se manejan por los particulares de
acuerdo con sus respectivas concesiones.
Concurrentes con las demás entidades. Hay determinadas materias que no son de la
exclusiva competencia federal, y pueden ser atendidas por las autoridades federales,
locales y municipales: Turismo, salubridad, caminos, etc.
Servicios públicos estatales
En varios Estados se reserva a las autoridades locales las materias que no sean
federales. Las constituciones de los Estados regulan éstas, y forman la competencia de
los servicios públicos locales, que deben ser regulados por leyes que expidan las
Legislaturas de los Estados.
Servicios públicos municipales
Son aquellas organizaciones que atienden problemas que afectan principalmente el
manejo de una circunscripción territorial, como alumbrado, policía, jardines, cementerios,
limpia.
Servicios públicos internacionales
Son creados por la acción de la organización de las Naciones Unidas en determinados
ramos que interesan a todas las naciones. Los servicios públicos internacionales crean
organizaciones que se regulan por convenios entre los Estados, tales como problemas
sanitarios, educativos, asistenciales, económicos y otros.
Las prestaciones proporcionadas por el servicio público se pueden clasificar en los
siguientes términos:
Prestaciones de orden material, como distribución de agua, gas, electricidad,
mercancías, transportes de personas y conducción de mercaderías, etcétera.
Prestaciones de orden financiero, como el suministro de crédito, el régimen de
seguros, el régimen de fianzas, la asistencia pecuniaria, etcétera.
Prestaciones de orden intelectual o cultural, como la enseñanza, en todos sus
grados y formas; la formación estética, la educación física, etcétera.
Fuentes:
Castells, Manuel La ciudad de la nueva economía. Papeles de Población, vol. 7, núm. 27,
enero-marzo, 2001 Universidad Autónoma del Estado de México Toluca, México.
Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/112/11202708.pdf
Cordero Torres, J. M. (2011). Los servicios públicos como derecho de los individuos.
Ciencia y Sociedad, 36(4), 682–701. https://doi.org/10.22206/cys.2011.v36i4.pp682-701
Enciclopedia Jurídica Online. (2020). “Servicios Públicos”. Disponible en:
https://mexico.leyderecho.org/servicios-publicos/