MODULO I :
De la Integración Escolar a la Inclusión Educativa
Hola a todos
Bienvenidos a la Clase 2 del Modulo I que iniciamos en el día de hoy.
En la clase anterior, con la Profesora Ana Brusco vimos los inicios del proceso
de Integración Escolar a través del cual se sientan las bases para avanzar hacia
la inclusión educativa.
Hoy nos adentraremos en un tema actual que nos irrumpe en las aulas al cual
todos los docentes debemos atender “La diversidad en la escuela y el camino
hacia la inclusión”.
Recuerden que no están solos, este es un espacio de trabajo colaborativo en el cual los
tutores estamos para acompañar el proceso.
La atención a la diversidad en educación es un tema con una larga
historia de pensamiento, de investigación y de práctica que ha
justificado distintas respuestas pedagógicas en todos los
niveles escolares. Como vimos en la clase I asumir la diversidad en
la escuela no resultó ni resulta tarea sencilla.
Todo aquello que escapa de lo “normal” genera fantasmas,
ansiedades y/o temores, pero a la vez constituye un gran desafío
para aquellos que cuestionamos y objetamos un modelo educativo
homogéneo.
La profesora Ana Brusco nos contó sobre la historia de nuestra educación, y a lo largo de su
relato observamos que durante un gran período de tiempo se ha intentado sostener y conservar
la homogeneidad como valor educativo. Sobre esta concepción se constituyeron muchos de los
Sistemas Educativos Mundiales. La propuesta educativa era representada por un único modelo,
al que debían adaptarse todos los alumnos y el que no podía quedaba excluido o apartado del
derecho a la educación común.
Algunos términos que se entrecruzan…
La diversidad alude a la circunstancia de los sujetos de ser distintos y
diferentes (algo que en una sociedad tolerante, liberal y democrática es digno de ser respetado).
Aunque también hace alusión, por otra parte, a que la diferencia (no siempre neutra) sea, en
realidad, desigualdad, en la medida en que las singularidades de los sujetos o de cierto grupo, les
permitan a éstos, alcanzar determinados objetivos en las escuelas y fuera de ellas en desigual
medida.
La escuela desde los jesuitas hasta hoy, ha sido competitiva, lo cual sin lugar a
duda, la aleja del respeto por la diversidad. Lo que sí ha aceptado durante algunas
décadas, es que los niños/jóvenes que eran “diferentes” en el momento del inicio
de su educación formal, pero que evidenciaran en el mismo tiempo de recorrido
educativo llegaban a término del proceso. En ese trayecto no se había hecho nada
particular para ellos, salvo al finalizar cuando no obtenían los mismos resultados.
Nos es difícil tomar conciencia que la sociedad es diversa, la diversidad más o
menos acentuada es tan normal como la vida misma y hay que acostumbrarse a vivir
con ella, a trabajar a partir de ella; algo que a los docentes de la escuela común a
veces les es difícil incorporar por la historia de grupos homogéneos que han vivido
durante tantos años. Existe heterogeneidad entre escuelas, dentro de las mismas
escuelas y dentro de las aulas, porque la heterogeneidad existe en la sociedad. Y esto nos
permite asegurar que considerar normal la diversidad en las escuelas es un punto neurálgico para
el sentido común pedagógico.
No es cuestión menor la diferencia. Las concepciones que una sociedad haga del diferente y
que el diferente mismo interiorice y nutra a su vez orientarán, organizarán, legitimarán
determinadas relaciones sociales y en cierta medida, producirán la realidad de los llamados
“diferente”.
Una sociedad que pretende reconocerse homogénea, idéntica, indefectiblemente buscará borrar
la diferencia o la estigmatizará como patología. Esto implica la transformación obligatoria del
otro en lo mismo. Lo distinto deberá ser, obligatoriamente igual para ser considerado normal.
Estos razonamientos que han sido y en algunos casos siguen siendo validos, nos alejan de lo que
algunos creemos y deseamos trasmitir desde lo más profundo.
Hoy en día:
- Lo diverso es lo común;
- Todos somos iguales en algún sentido y todos somos diversamente diferentes;
- Son los problemas que tocan los límites, los que ponen en duda los postulados de la
cultura;
- Si el otro es distinto , yo tengo algo que aprender de él;
- La igualdad social plena conlleva una larga búsqueda, en el camino está la diversidad , pero
esta no debe estar acompañada de injusticia
La desigualdad nos pega muy fuerte y no se logra dar respuestas concretas a la diversidad, que en
la Argentina fundamentalmente es cultural, ya que está ligada a los migrantes, lo sociocultural y
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la pobreza. Estamos en el momento en que el trabajo con la diversidad deberá servir para
desterrar la desigualdad, ya no ligada a la urgencia sino a la calidad.
Si dentro de esta diversidad vamos a tratar también de incluir parte de la educación especial al
sistema común, el problema se incrementa, ya que por razones de orden ético superior hay que
tratar adecuadamente situaciones de una evidente mayor complejidad.
Nos preguntamos
¿Cómo podemos los seres humanos vivir en un mundo que presenta tanta diversidad, tanto
pluralismo, tanto mestizaje cultural, tanta complejidad?
¿Puede el niño o joven con discapacidad asistir a la misma escuela de los demás,
participar, ser acogido, ser considerado, ser tenido en cuenta, habría algún maestro que sienta
que ese alumno le concierne, que es su otro, su alteridad y por eso le responda?
Posiblemente es la educación el gran instrumento para lograr ese objetivo. Se trata de promover
sistemas de enseñanza que arraiguen en sociedades cuyos hijos aprendan desde la infancia a vivir
en ámbitos totalmente heterogéneos y diversos. Aunque sería muy utópico pensar que se puede
llegar a tener una escuela que respete todas las individualidades.
“La escuela es el primer espacio vital público para los individuaos, donde la vida común obliga a restringir
la contemplación de todos los rasgos individuales de los sujetos. El problema es de equilibrio: más o
menos uniformidad y comunión para algunos objetivos; más o menos contemplación posible de la
individualidad en otros
José Gimeno Sacristán
“Construcción del discurso acerca de la diversidad y sus prácticas “
UNESCO IPE sede regional Buenos Aires - 2007”
Y surgió la palabra discapacidad en este entrecruzamiento de
términos.
La discapacidad se entiende hoy desde otro lugar. Atrás quedaron el modelo médico centrado en
el déficit y el modelo social centrado en el análisis de la sociedad como único escenario de
constitución de la discapacidad.
Desde hace décadas estamos en presencia de un nuevo paradigma de abordaje, el modelo
biopsicosocial, que postula la definición de la discapacidad a través de la observación de un
complejo entramado de elementos, en relación al sujeto y su interrelación con el medio que lo
rodea.
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Dicho enfoque se encuentra anclado en un modelo de derechos y abordaje universal.
En el año 2010 las cifras censales arrojaron que el 18 % de la población tenía algún tipo
de discapacidad; serian 200 millones y de ellas entre el 2 y 3 % sería severa siendo los
más vulnerables las etnias, las mujeres y los extremos de la vida por estar más
expuestos incorporándose el incremento de accidentes y la cronicidad de accidentados.
En este modelo biopsicosocial se entiende que la discapacidad es el resultado de la interacción
del estado funcional de la persona y del medio ambiente. No se centra solo en el diagnóstico sino
más bien en si una persona está limitada en su vida por las barreras edilicias, las actitudes
negativas o la exclusión por parte de la sociedad. El gran reto es incorporar la discapacidad en la
agenda política, pero de modo tal que no solo figure, que se
visualice y se tome las decisiones más acertadas sobre ella.
Hemos acompañado y soportado una larga transición que va
dejando atrás y afuera a estructura y métodos tradicionales.
La diversificación que se da, la crisis que modela el modelo
actual aumenta la autonomía de las personas y eso, en cierta
forma, produce el debilitamiento de las instituciones tal
como las concebíamos. Si quisiéramos restaurarlas tal como
eran, sería como colocarles un chaleco de fuerza, el mundo
de las certezas se ha desdibujado porque no podemos
manejar todo el conocimiento y la incertidumbre. El viejo
sistema tenía mentes dóciles pero la actual definición del
conocimiento mediante las nuevas redes sociales e internet
han transformado al alumno, no se sabe que es lo que sabe ni lo que realmente le interesa. El
docente no puede inducirlo a ver o estudiar algo determinado ya que el sistema digital pone todo
a su disposición; por eso algunas veces pareciera que la escuela de la actualidad tiene una relación
equivocada con la sociedad, quiere ser como antes, en lugar de bregar por ser lo que la sociedad
necesita. No podemos no estar a la altura de los desafíos de hoy, por eso no podemos buscar la
sincronía nostálgica de la escuela de antes inmersa en una sociedad que ya no existe, pero
sabemos que la sociedad cambia primero y luego cambian los sistemas. Por lo tanto, ante tan claro
y manifiesto cambio social, la educación debe encontrar inmediatamente su camino y dar las
condiciones para que las oportunidades puedan ser tomadas por todos. Y nosotros, los docentes,
debemos estar presos de ese frenesí tan propio nuestro que no debe de caer y que nos puede
ayudar a adecuarnos a esos cambios. Sin frenesí sin pasión y sin convencimiento no podemos
lograrlo. La fuerza del deseo del docente es el punto de partida.
Debemos recordar que es imprescindible despegar de la modernidad y del concepto de
homogeneización de la enseñanza reinante hasta hace muy poco tiempo y ubicarnos plenamente
en el siglo 21 del cual ya transcurrieron 12 años.
Este corrimiento hacia la posmodernidad, hacia nuevas formas de pensar y entender la enseñanza
para la diversidad que hoy encontramos en las escuelas y en la sociedad toda, requiere que
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nuestra mente sea esa diversidad, la conozca, la entienda, la comprenda, la acepte y quiera
satisfacerla para que podamos superar el viejo dicho “los ojos no ven lo que la mente no conoce”.
Los niños y jóvenes con discapacidad, se educan en nuestro país actualmente en las escuelas
especiales o de recuperación, en procesos de integración a escuela común o en algunas escuelas
inclusivas que, por ahora, son extremadamente pocas.
Inclusión Educativa
En Argentina, en forma casi simultánea a la integración escolar, aparece en
los últimos años el concepto de Inclusión, que si bien es prácticamente nuevo
Podemos recurrir a la
entre entro nosotros, por lo menos nos moviliza, es un camino que se abre a
Clase 1 para retomar la
la esperanza de una sociedad más equitativa. Diríamos que el concepto de
diferencia entre los
Inclusión “merodea” en la escena educativa.
conceptos de
Como vimos en la clase 1, la Inclusión tiene un significado muy diferente a la integración e inclusión
Integración Escolar, aunque muchas veces las usemos como sinónimos.
Por ello conviene recordar lo que implica Inclusión.
Se concibe como un conjunto de procesos orientados a eliminar o minimizar las barreras que
limitan la participación y el aprendizaje de todo el alumnado. Las barreras, al igual que los
recursos para reducirlas, se pueden encontrar en todos los elementos y estructuras del sistema:
dentro de las escuelas, en la comunidad, en las políticas educativas locales y nacionales.
La Inclusión está ligada a cualquier tipo de discriminación y exclusión, entendiendo que hay
muchos alumnos que no reciben una educación adecuada a sus necesidades y características
personales, tales como los alumnos con discapacidad.
A continuación apuntaremos algunas definiciones para ampliar el concepto.
“Aunque no parece existir una definición totalmente compartida entre los profesionales sobre lo
que debe entenderse por educación inclusiva o escuela inclusiva, puede afirmarse que el concepto
tiene que ver fundamentalmente con el hecho de que todos los alumnos sean aceptados, reconocidos
en su singularidad, valorados y con posibilidades de participar en la escuela en la medida de sus
capacidades. Una escuela inclusiva es aquella que, pues, ofrece a todos sus alumnos las
oportunidades educativas y las ayudas (curriculares, personales, materiales) necesarias para su
progreso académico y personal” Giné y Giné. Universidad Ramon Llul de Barcelona.
“Si analizamos el sentido que en la actualidad se otorga a la idea de educación inclusiva hay que señalar
que se trata de un concepto polisémico hoy por hoy todavía muy abierto y en cierta medida por lo tanto
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impreciso”. (ECHEITA, 2006)
“No se trata de acomodar a los alumnos considerados especiales dentro de un sistema escolar que
permanece inamovible, que lejos de ayudarlos los aleja de este objetivo y contribuye además, a mantener
la situación de la educación especial como un ámbito de trabajo aislado y estancado. Se trata de avanzar
hacia una educación inclusiva, donde el objetivo es reestructurar las escuelas para que den respuesta a
las necesidades educativas de todos los alumnos” (AINSCOW, 1998)
“Inclusión es tener frente al otro, no con presencia física sino existencial, una presencia que ría, se
enamora, propone un deseo, el deseo de conocer y de existir. Con esto establecido, aprender las
disciplinas puede resultar más sencillo” Nicola Cuomo. Conferencia Encuentro Pensarse la Inclusión.
México, D.F., 2008.
La Inclusión significa un cambio en la escuela como totalidad.
No es sólo un cambio acerca de las prácticas escolares sino acerca de la cultura y
las prácticas de las instituciones educativas en todos los niveles del sistema; por lo tanto es un
proceso que afecta a la sociedad en su conjunto y que se relaciona con la “justicia para todos” en
esa misma sociedad.
La Inclusión abarca una serie de procesos y decisiones educativas que se configuran como
auténticas barreras para el aprendizaje y la participación.
La inclusión no tiene que ver sólo con el acceso de los alumnos y alumnas con discapacidad a las
escuelas comunes, sino con eliminar o minimizar las barreras que limitan el aprendizaje y la
participación de todo el alumnado” Tony Booth y Mel Ainscow. UNESCO, 2000.
Lo que tiene que ver, precisamente, con la percepción de los cambios requeridos para mejorar la
educación de aquellos alumnos más vulnerables a los procesos de exclusión, como son muchos de
los que consideramos como con necesidades educativas especiales.
Por ello no podemos sentirnos satisfechos con los avances y logros de las políticas de integración
escolar de alumnos con necesidades educativas especiales.
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La inclusión es otra cosa…
Supone otras dimensiones de mayor calidad de la respuesta educativa.
Para avanzar hacia esa calidad se deberá tener una visión más ampliada del concepto de
aprendizaje y de las dimensiones que las escuelas requerirán para crear culturas inclusivas,
estableciendo valores y construyendo comunidades donde se elaboren las políticas inclusivas y se
desarrollen las prácticas inclusivas en el aula.
Para promover los cambios dentro de las instituciones educativas, habrá que enfrentar la
búsqueda de elementos y procesos que se consideren fuertes puntos de apoyo para un cambio
deseable.
Podemos tener mucho apoyo tecnológico pero si no hay deseo de conocer y pasión para enseñar,
no habrá acto educativo.
La inclusividad requerirá que los integrantes de los servicios educativos discutan tanto las
adhesiones como las discrepancias, promuevan consenso para resolver conflictos, creen espacios
comunes, amplíen zonas de acuerdo y promuevan la mayor información posible.
El cambio debe suscitarse en el seno de las instituciones. Porque los que hacen la propuesta de
reforma educativa escasamente se enteran de lo que piensan los que la llevaron adelante.
Lo deseable es que las escuelas inclusivas produzcan cambios y diferencias. No habrá escuelas
iguales porque deben vivir sus propios procesos de construcción. Tampoco debe considerarse una
etiqueta para algunas escuelas, sino un proceso al que deberán adherir según los tiempos y
posibilidades, capacidades y compromisos que demuestran las instituciones. Esto les permitirá
resolver las tensiones, los dilemas y los conflictos que, con seguridad, afloraran en el transcurso
del proceso de inclusividad.
No existe un modelo de Inclusión. Debemos compartir el sentido de la inclusión para diseñar
nuestra propia forma de llevarla adelante. La Inclusión es un proceso de desarrollo que no tiene
fin, ya que pueden surgir nuevas barreras que excluyan y discriminen a los alumnos de diferentes
maneras.
Las dimensiones a las cuales hemos hecho referencia, deberán orientar la reflexión hacia los
cambios que se deben llevar a cabo en las escuelas. Pensarse la inclusión en la escuela valorando
las diferencias es ofrecer una red de ayuda a los docentes.
Esto nos advierte el potencial de la cultura de las escuelas, aspecto al que se le ha prestado poca
atención en el proceso de transformación.
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El uso del concepto “barreras al aprendizaje y la participación” para definir las
dificultades que experimenta el alumnado, implica un modelo social que contrasta
con el de Integración Escolar en cuyo proceso el alumno es quien debe adaptarse
al contexto escolar.
Algunas de las barreras más poderosas para el aprendizaje y la participación están asociadas con
la pobreza. Necesitamos una nueva epistemología para la Inclusión, una nueva forma de pensarse
la escuela pero interrogando a la experiencia para responder a una nueva exigencia.
La Formación Docente tiene mucho para aportar al cambio. No se puede continuar
preparando a los docentes para “una tarea” y no prepararlos para “una relación”,
buscar más como se relacionará con el alumno que como puede enseñar. La
Formación Docente actual está hiper especializada pero no está “vinculada” con el
sujeto y el acto pedagógico es, fundamentalmente, relacional. Deberá tener
presente que en la dimensión dialógica se construye la confianza, es la ciencia al
servicio de las personas y no las personas respondiendo a la ciencia.
“Los últimos datos que se conocen referidos a la inclusión en América Latina de población con
discapacidad que asiste a la escuelas común, rondan entre el 1 y el 5 % de esa población”.
(Jornadas de Difusión y Seguimiento de la Alianza Global para la Discapacidad y el Desarrollo.
Ministerio de Relaciones Exteriores. Buenos Aires, 2011.)
La Inclusión Educativa es un tema controvertido pero de máxima actualidad sobre el que los
educadores de todo el mundo están reflexionando.
Avanzar hacia el horizonte de la Educación Inclusiva requiere cambios muy profundos y
sistémicos, horizonte que parece siempre en movimiento y por lo tanto casi inalcanzable.
Se deberán afectar las políticas, las estructuras, los valores que orientan los sistemas
educativos y a la sociedad en su conjunto. Es una empresa de mucha envergadura y casi
utópica.
La paradoja se presenta cuando analizamos que con conocimientos, recursos y
capacidad para resolverlo, no está claro que tengamos la voluntad y la determinación
para hacerlo, quizás porque esa ausente voluntad está atada a valores y actitudes
negativas hacia la diversidad humana y en el fondo se siga atado también a la escuela
gastada y vieja de los grupos homogéneos, y los diferentes aparte, y si no existen,
mejor todavía.
Hay muchas resistencias, dilemas y contradicciones que impiden desarrollar, contundentemente,
políticas eficaces para la inclusión.
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Quisiera rescatar las palabras de Fernando Stern en su libro “El Estigma y la
Discriminación”:
“No pasan a nuestro criterio por las dificultades de aprendizaje o las diferencias del
conocimiento los avatares de la inclusión educativa, de la inclusión comunitaria. Pasa por el mayor
o menos grado de conciencia de inclusión por parte del educador. Esta conciencia se nutre a la vez
no sólo de las adhesiones del saber comprendido, del saber curricular, del saber capacitado. Se
nutre de la posibilidad de abrir los intersticios desde donde los fantasmas de la exclusión que
violenta y discapacita, pueden ser inicialmente identificados”.
La inclusión implica Diversidad: le concierne a todos los alumnos, aprecia la diversidad
como valor, hay que minimizar la categorización. Aprendizaje y Participación: implica
derribar las barreras para el aprendizaje y la participación que afectan tanto a los
docentes como a los alumnos, supone la participación en la vida académica, social y
cultural de la comunidad a la que pertenece la escuela, implica el derecho de todos los
estudiantes a aprender. Democracia: todas las voces deberán ser oídas y la colaboración es
esencial en todos los niveles.
La Inclusión es un proceso que afecta a la sociedad en su conjunto. La inclusión y la exclusión
educativa están relacionadas con la justicia para todos en la sociedad. Es una cuestión política,
por eso es controvertida. Es un proceso continuo, no un estado que puede alcanzarse.
Tony Booth y Mel Ainscow nos dicen que la inclusión educativa o educación inclusiva implica
procesos para aumentar la participación de los estudiantes y la reducción de su exclusión de la
cultura, los currículos y las comunidades de las escuelas comunes. También implica reestructurar
la cultura, las políticas y las prácticas de las escuelas para atender a la diversidad del alumnado
de su localidad. La inclusión se refiere al aprendizaje y la participación de todos los alumnos
vulnerables de ser sujetos de exclusión.
Siguiendo a estos autores, la inclusión se refiere a la mejora de las escuelas
tanto para el personal docente como para el alumnado. La preocupación por En la clase 3 del Modulo I
superar las barreras para el acceso y la participación de un alumno en con la Prof. Laura Cancio
particular, puede servir para revelar las limitaciones más generales de la se profundizará en el
índice para la inclusión
institución educativa para atender la diversidad del alumnado. La diversidad
no se percibe como un problema a resolver, sino como una riqueza para apoyar
el aprendizaje de todos.
Sobre este tema se cruzan comentarios y opiniones de todo tipo, algunos de los cuales no sumen
en la perplejidad, nos ubican en una encrucijada, muestran obstáculos y disensos.
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Ángeles Parrilla Latas se pregunta “¿Tiene algún sentido que nos empeñemos en
educar en la inclusión, cuando tanto la sociedad como la política educativa promueven
procesos de selección, competición y exclusión?”
La respuesta tendría que ser afirmativa. Si pensamos en una sociedad que no sea
selectiva, competitiva y excluyente, es a los educadores a quienes nos queda el espacio escolar
para tratar de impulsar estos ideales como parte de los valores que deben caracterizar el
proceso formativo de nuestros alumnos. La inclusión implica cambios en la persona pero,
principalmente, en las actitudes de quienes están a su alrededor y del ambiente en el que se
inserta. Además de adaptar edificios, flexibilizar más el currículo y preparar maestros y
profesores, hay que programar, planificar y trabajar de manera continua con los compañeros del
alumno con discapacidad y con sus profesionales, porque si no se hace así, el cambio social que
supone la inclusión educativa, no funcionará. Se deben resaltar los valores.
Hay que trabajar en el ocio y las relaciones interpersonales, para que
aparezcan los compañeros, los amigos de verdad, evitando que el niño o el
joven con discapacidad queden sumidos en la soledad.
Sabemos que los cambios culturales son los más difíciles de lograr y también
sabemos que difícilmente pueda haber una escuela inclusiva en una sociedad
excluyente.
Y rescato acá los aportes que Tony Booth hace sobre los valores. Definimos valores al conjunto
de pautas que la sociedad establece para las personas en las relaciones sociales, y que son
cualidades o principios que los individuos consideran deseables o dignos para todas las personas.
Subyacen todas las acciones, las prácticas educativas y las políticas formadoras de esas
prácticas. Son argumentos morales.
El desarrollo de la inclusión nos involucra en hacer explícitos los valores que subyacen a las
acciones, políticas y prácticas, y aprender cómo relacionar mejor nuestras acciones con valores
inclusivos.
► Igualdad: Sin igualdad no hay derechos. Preocuparse por la igualdad requiere un
compromiso para superar la disparidad de la educación.
► Derechos: Todos somos igualmente humanos y debemos tener derecho a una educación de
calidad en la localidad en que se vive y con la dignidad respetada.
► Participación: Se trata de estar con el otro y colaborar con él. Es un compromiso activo
que significa involucramiento en la toma de decisiones.
► Aprendizaje: Todos los alumnos pueden aprender y no hay límites artificiales para los
logros impuestos en términos de aprendizaje, el cual es visto “sin límites”.
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► Comunidad: La construcción de comunidad refleja el compromiso de la educación en la vida
y en la cohesión de las comunidades. Vincula comunidad con escenarios educativos que
pueden incentivar sentimientos de hermandad, más allá de la familia y la nación,
vinculados al servicio público, la ciudadanía, la ciudadanía global y la adquisición de una
identidad internacional.
► Respuesta a al diversidad: Implica el reconocimiento de la humanidad del común en la
diferencia. La respuesta a la diversidad debe trascender como un recurso rico para
aprender y enseñar.
► Confianza: Si la confianza se reduce la credibilidad puede ser subestimada. Es un
prerrequisito para establecer el diálogo entre todas las personas, incluso las que forman
la comunidad educativa.
► Sustentabilidad: Conecta la inclusión al objetivo fundamental de la educación: preparar
niños y jóvenes para formas sustentables de vida en comunidades y entornos también
sustentables. No se puede obviar la calidad del mundo donde son incluidos.
► Compasión: Pero entendida como entendimiento del sufrimiento del otro y la vinculación
con el deseo de aliviarlo. Es entender el mundo emocional del otro.
► Honestidad: La educación requiere integridad y honestidad de quienes trabajan en ella.
► Coraje: Para ser parte de una minoría de opinión y no claudicar.
► Alegría: La educación debe ser vista como un fin placentero para ser, estar y también
convertirse.
Y como complemento indispensable de la Inclusión nos preguntamos …
AUTODETERMINACIÓN:
Autodeterminación es transformarse para ser uno mismo, para sentirse dueño de sí mismo.
Es una dimensión central en el modelo de Calidad de Vida. Trata que cada persona sea gestor
esencial de su propio destino, con capacidad de decisión sobre aspectos cruciales de su vida,
con la posibilidad y la oportunidad para el establecimiento de metas y planes que sean
sentidos como importantes por la persona.
En otros términos, Autodeterminación significa que la persona controla su vida y su destino, algo
tan simple y tan complejo como eso.
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Como dicen Aznar y González Castañon en su libro “Son o se hacen”
“Es hacer elecciones y tomar decisiones
Entre alternativas conocidas y disponibles;
Contando con que los otros honren y no traten de imponer su criterio;
Asumiendo y respetando los compromisos responsables aceptados;
De modo articulado con el contexto y con los otros;
Por propia iniciativa, como protagonista y agente causal principal de su propia
vida”.
La Autodeterminación está compuesta por cinco factores:
protagonismo, responsabilidad, elecciones, libertad y contexto interrelacional.
Para reflexionar
Si no logramos autonomía y autodeterminación, ¿cómo
educamos en ciudadanía?
Para desarrollar este punto debo hacer mención a la CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE
LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD Y A LA LEY 26.378 del 6/6/08.
¿QUÉ ES LA CONVENCIÓN?
Es un documento de esperanza e inspiración.
Es como una lista de comprobación que debe cumplirse
para que la situación de las personas con discapacidades
intelectuales sea igual, a la de las personas de su edad
que no tienen discapacidad.
Es una forma de adquirir la plena ciudadanía para personas discapacitadas.
Tiene que ver con la equidad, la justicia social y la inclusión
¿PORQUÉ ERA NECESARIA?
Porque aunque existan cantidades de leyes, decretos, convenios, sobre la protección para los
Derechos Humanos de las personas con Discapacidad; éstos no se cumplen y su situación está en
total desventaja.
¿QUIÉN CREÓ LA CONVENCIÓN?
Los Estados con la ayuda de la Comunidad Global de Discapacidad.
“Nada acerca de nosotros, sin nosotros”
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¿DÓNDE IMPACTA?
En todos los Estados Parte que firmaron y ratificaron, entre ellos Argentina.
¿CUÁNDO ENTRÓ EN VIGOR?
El 3 de Mayo de 2008
PROPÓSITOS DE LA CONVENCIÓN
Promover, proteger y garantizar el disfrute pleno e igualitario de todos los derechos humanos
y libertades fundamentales por parte de todas las personas con discapacidades y promover el
respeto por su inherente dignidad
UN CAMBIO DE PARADIGMA
Las personas con discapacidad
No son "objetos" de caridad, tratamiento médico y protección social
Son "sujetos" con derechos, capaces de tomar decisiones sobre sus vidas
DERECHOS CONTEMPLADOS EN LA CONVENCIÓN
Igualdad ante la ley sin discriminación (artículo 5)
Derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona (artículo 10 y 14)
Igualdad de reconocimiento ante la ley y capacidad legal (artículo 12)
Libre de torturas (artículo 15)
Libre de explotación, violencia y abuso (artículo 16)
Derecho al respeto físico y a la integridad mental (artículo 17)
Libertad de desplazamiento y nacionalidad (artículo 18)
Derecho a vivir en la comunidad (artículo 19)
Libertad de expresión y opinión (artículo 21)
Respeto a la privacidad (artículo 22)
Respeto al hogar y a la familia (artículo 23)
Derecho a la educación (artículo 24)
Derecho a la salud (artículo 25)
Derecho al trabajo (artículo 27)
Derecho a un nivel de vida adecuado (artículo 28)
Derecho a participar en la vida política y pública (artículo 29)
Derecho a participar en la vida cultural (artículo 30)
ARTÍCULO 24 – EDUCACIÓN
1. Los Estados Partes reconocen el derecho de las
personas con discapacidad a la educación.
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Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de
oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de Educación Inclusivo a todos los
niveles, así como la enseñanza a lo largo de la vida.
2. Al hacer efectivo este derecho, los Estados Partes asegurarán que:
a) Las personas con discapacidad no quedan excluidas del sistema general de educación
por motivos de discapacidad, y que los niños/as con discapacidad no quedan excluidos de la
enseñanza primaria, gratuita y obligatoria, ni de la enseñanza secundaria por motivos de
discapacidad.
b) Las personas con discapacidad pueden acceder a una educación primaria y secundaria
inclusiva, de calidad y gratuita en igual condición que los demás en la comunidad en que viven.
c) Se harán ajustes razonables en función de las necesidades individuales.
d) Se prestará apoyo necesario a las personas con discapacidad en el marco del sistema
general de educación, para facilitar su formación efectiva.
e) Se facilitarán medidas de apoyo personalizadas y efectivas en entornos que fomenten
al máximo el desarrollo académico y social de conformidad con el objetivo de la plena inclusión.
3. Facilitar la lengua de señas, la comunicación aumentativa/alternativa, habilidades de
orientación y movilidad.
4. Para hacer efectivo este derecho, los Estados Partes adoptarán medidas para emplear
maestros de lengua de señas o Braille, incluso maestros con discapacidad.
5. Asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a la educación superior, a la
formación profesional, a la educación para adultos y al aprendizaje permanente sin
discriminación.
Indudablemente ratifica todos nuestros principios y líneas de trabajo en el Art. 24 referido a
Educación.
La Convención dice que las personas con discapacidad disfrutan de los mismos derechos que las
demás y vivan sus vidas como ciudadanos por derecho propio.
Esto significa que la ciudadanía es una categoría decisiva ya que sintetiza el conjunto de los
derechos humanos y porque lo hace en clave de convivencia social y política. Por eso es relevante
acercarse a la persona con discapacidad como ciudadana, para ver como queda modulada en ella
esa condición universal y qué nos exige respecto a sus realizaciones actuales.
La ciudadanía tiene tres vertientes: autonomía, igualdad social y diversidad. No ser reconocido
como ciudadano supone ser situado en espacios sociales marginados y discriminatorios.
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Los niños tienen derecho a la salud y a la educación pero lo ligado a la autonomía y la participación
se va logrando paulatinamente hasta hacerse jurídicamente plenas en la mayoría de edad. Y si no
se logra en plenitud se trata de alcanzar la ciudadanía más plena posible. Pero se requiere una
sociedad que lo haga posible.
FINALIZANDO…
¿Pensamos en educar ciudadanos o estamos en plena disputa por las formas y no
por el contenido?
La mayoría de nosotros piensa en Conciencia Ciudadana y apuesta a un futuro comunitario,
centrado en la persona y comprometido con la inclusión educativa, laboral y social.
Lograrlo no es sencillo, es cuestión de cambiar actitudes, mentalidad, las habilidades de
los profesionales y la dinámica de las organizaciones.
Veo incertidumbre y desasosiego en los colegas. Veo una sensación en algunos de temor,
como si la Educación Especial pudiera desaparecer, sin pensar en la importancia que
siempre ha tenido y tiene para la atención especializada de patología serias y complicadas.
Veo una lucha de algunos por instalar definitivamente la integración escolar y muchos
otros por negarla.
Veo la intención de unos pocos en lograr la inclusión y percibo el sentimiento de muchos
que lo ven como un sinsentido y, encima, muy lejano.
Veo la inexistencia de una política educativa a largo plazo que se defina plenamente por
las nuevas corrientes e imponga en todas las escuelas lo que pregona en los discursos,
figura en las leyes que se sancionan y en las normativas que se escriben.
Creemos que la inclusión requiere un cambio social muy profundo, la sociedad de nuestros ideales,
la igualdad de derechos, la caída de las diferencias sociales
marcadas que encumbran a algunos y sumen en el anonimato y la
carencia a otros.
Esa sociedad donde se den naturalmente los valores que
menciona Tony Booth y muchos otros más, relacionados con la
moral y la ética. En esa sociedad ideal veo factible la escuela
inclusiva.
Me encantaría que fuera la sociedad donde se desarrollen mis nietos, y las escuelas inclusivas
donde mis nietos se eduquen.
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Bibliografía
- José Gimeno Sacristán - “Construcción del discurso acerca de la diversidad y sus prácticas “
UNESCO IPE sede regional Buenos Aires - 2007
- Andrea S. Aznar - Diego González Castañón Autores invitados: Ana Aloe, María Isabel
Moreno, Robert L. Schalock “ ¿Son o se hacen? El campo de la discapacidad intelectual
estudiado a través de recorridos múltiples” Noveduc 1998
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