Conjuntivitis por virus del herpes simple
Es por lo general una enfermedad poco común de los niños pequeños,
caracterizada por congestión unilateral, irritación, exudado mucoso, dolor
y fotofobia ligera. Ocurre durante la infección primaria con virus del herpes
simple o en los episodios recurrentes de herpes ocular. A menudo se asocia
con queratitis por herpes simple, en el cual la córnea muestra lesiones
epiteliales discretas que suelen unirse para formar úlceras epiteliales
(dendríticas) únicas o múltiples.
Las vesículas herpéticas pueden aparecer algunas veces sobre los
párpados y sus márgenes, asociadas con edema grave de esas
estructuras. Es común que haya un pequeño ganglio linfático preauricular
hipersensible.
No se encuentran bacterias en los raspados ni se recuperan en los cultivos. Si la
conjuntivitis es folicular, la reacción inflamatoria predominante es mononuclear,
pero si es seudomembranosa, es polimorfonuclear por la quimiotaxis de la
necrosis.
El virus puede aislarse con facilidad frotando un hisopo sobre la conjuntiva y
transfiriendo las células infectadas a un cultivo de tejidos.
La conjuntivitis por virus del herpes simple puede persistir por 2 a 3 semanas; si es
seudomembranosa, puede dejar cicatrices lineales finas o planas. Las
complicaciones consisten en afectación corneal (incluyendo dendritas) y
vesículas en la piel. Aunque el tipo 1 causa la inmensa mayoría de los casos
oculares, el tipo 2 es la causa común de la conjuntivitis herpética en el recién
nacido y rara vez es el motivo en los adultos.
Si ocurre conjuntivitis en un niño mayor de un año de edad o en un adulto,
es por lo general una enfermedad autolimitada y puede no requerir
terapia, sin embargo se deben administrar antivirales tópicos o sistémicos
para prevenir la afectación de la córnea. Para úlceras corneales, puede
hacerse debridación frotando la úlcera con la punta seca de un hisopo,
aplicando gotas antivirales y parchando el ojo por 24 horas.
Conjuntivitis por enfermedad de Newcastle
Es un trastorno raro caracterizado por ardor, comezón, dolor, rubicundez,
lagrimeo y (pocas veces) visión borrosa. Ocurre en forma epidémica
pequeña entre las personas que tienen contacto con aves de corral y
manejan aves infectadas o entre los veterinarios y ayudantes de
laboratorio que trabajan con vacunas vivas del virus.
Conjuntivitis hemorrágica aguda
Todos los continentes y la mayoría de las islas del mundo han presentado
grandes epidemias de conjuntivitis hemorrágica aguda. La enfermedad
fue reconocida por primera vez en Ghana en 1969.
Como característica, la enfermedad tiene un periodo de incubación (8 a
48 horas) y evolución cortos (5 a 7 días). Los síntomas y signos comunes son
dolor, fotofobia, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo abundante,
rubicundez, edema palpebral y hemorragias subconjuntivales. También
ocurre algunas veces quemosis.
Conjuntivitis viral crónica
Blefaroconjuntivitis por molusco contagioso
Un nódulo molusco en los márgenes palpebrales o la piel de éstos o la ceja
puede producir conjuntivitis folicular crónica unilateral, queratitis superior y
paño superior (que se parece al tracoma). La reacción inflamatoria es
sobre todo mononuclear (a diferencia de la reacción en el tracoma) y la
lesión no inflamatoria redondeada, cerosa, blanca con el centro
umbilicado es típica del molusco contagioso. La biopsia muestra inclusión
citoplasmática eosinofílica que llena todo el citoplasma de la célula,
empujando el núcleo hacia un lado.
Blefaroconjuntivitis por varicela zoster
La conjuntivitis hiperémica e infiltrativa, asociada con la típica erupción
vesicular a lo largo del dermatomo de la rama oftálmica del nervio
trigémino es una característica del herpes zoster oftálmico causado por
reactivación de la infección por el virus varicela zoster. La conjuntivitis es
por lo común papilar, pero se han notado folículos, seudomembranas y
vesículas transitorias en etapas tardías que después se ulceran. En las
etapas iniciales de la enfermedad aparece un ganglio linfático
preauricular doloroso. Son secuelas la cicatrización del párpado, entropión
y la dirección alterada de pestañas individuales.
Queratoconjuntivitis por sarampión
El enantema característico del sarampión precede con frecuencia la
erupción en la piel. En esta etapa temprana, la conjuntiva puede tener
apariencia vidriosa, seguida en unos pocos días por edema del pliegue
semilunar (signo de Meyer). Algunos días antes de la erupción en la piel, se
desarrolla conjuntivitis con exudado mucopurulento. Al tiempo de la
erupción en la piel, aparecen las manchas de Koplik en la conjuntiva y en
ocasiones en la carúncula. A determinado tiempo (en etapas tempranas
en los niños, tardías en los adultos), ocurre queratitis epitelial.
CONJUNTIVITIS POR RICKETTSIAS
Todas las rickettsias reconocidas como patogénicas para los humanos
pueden atacar la conjuntiva y hacerla su puerta de entrada.
➢ Fiebre Q. Se asocia con hiperemia conjuntival grave. El tratamiento
con tetraciclinas o cloranfenicol sistémicos es curativo.
➢ Fiebre marsellesa (fiebre botonosa). Se asocia a menudo con
conjuntivitis ulcerativa o granulomatosa y un ganglio linfático
preauricular fácilmente visible.
➢ El tifus endémico (murino), tifus de la maleza, fiebre manchada de
las Montañas Rocosas y tifus epidémico tienen asociados signos
conjuntivales variables y por lo general ligeros
Queratoconjuntivitis vernal
A este padecimiento también se le conoce como “catarro primaveral”,
“conjuntivitis estacional” y “conjuntivitis de climas cálidos”. Es una
enfermedad alérgica bilateral poco común que por lo general empieza en
los años prepuberales y dura 5 a 10 años. Es más frecuente en niños que en
niñas. Es difícil identificar el o los alergenos específicos, pero los pacientes
con queratoconjuntivitis vernal por lo general presentan otras
manifestaciones de alergia relacionadas con hipersensibilidad al polen del
pasto.
El paciente por lo regular se queja de mucha comezón y secreción gruesa.
Siempre hay antecedentes familiares de alergia (fiebre del heno, eccema,
etc.) y a veces el mismo enfermo informa antecedentes de alergia. La
conjuntiva tiene apariencia lechosa con muchas papilas finas en la
conjuntiva palpebral inferior. La superior presenta a menudo papilas
gigantes que dan la apariencia de adoquinado. Cada papila gigante es
poligonal, con la parte superior plana, y contiene crestas de capilares