Hasta el momento Venezuela
ha tenido 2 Reconversiones Monetarias, en las que
el valor de la moneda ha tenido que ajustarse según la realidad de la inflación
económica.
1. La reconversión monetaria de 2008 fue anunciada en febrero de 2007 y se
haría efectiva a partir del 1 de enero de 2008. Esta reconversión implicó
la reexpresión de la unidad del bolívar, recortándole tres (03) ceros a la
moneda e implicó la emisión de nuevos billetes y monedas y el uso de una
nueva denominación: el “bolívar fuerte”.
2. El 22 de marzo de 2018 Nicolás Maduro anunció una reconversión
monetaria,30 enmarcada en el Decreto n.º 3.239 de Estado Excepción y de
Emergencia Económica,97 por la cual la nueva moneda se
denominará: Bolívar soberano. En esta oportunidad se reducen cinco (05)
ceros a la moneda.
Ahora bien, se ha venido hablando de una tercera reconversión que consistiría en
eliminar seis ceros al bolívar. De ejecutarse, el bolívar tendría 14 ceros menos
desde la reconversión del 2008.
El cambio, implicaría que un dólar costaría por ejemplo de acuerdo a la tasa del
día, 3,6 bolívares en lugar de los 3.678.030,38 actuales.
La puesta en marcha de la reconversión monetaria habría sido solicitada en
múltiples ocasiones por las empresas venezolanas. Las peticiones de las
compañías serían por lo engorroso que se ha vuelto calcular el pago de
impuestos, procesar transacciones y determinar incentivos, todo enmarcado
en un proceso hiperinflacionario.
La reconversión, desde el punto de vista tributario, trae consigo más aspectos
formales que de fondo, y no debe generar ningún tipo de impacto tributario
adicional para el contribuyente.
Las empresas por otro lado tienen que implementar una suerte de reingeniería en
sus sistemas de nómina para poder adaptarse a la reconversión. No se trata solo
de reflejar el salario en la nueva moneda, sino también de reexpresar los reportes
o archivos relativos a pagos de prestaciones sociales de antigüedad, intereses,
vacaciones, bono vacacional y utilidades, porque son montos que se originan
como consecuencia del salario”,
Adicional a ello, en vista de la sensación de pérdida de poder adquisitivo de los
ahorros e ingresos por parte de los trabajadores, las empresas se verán en el gran
reto de mantener a sus trabajadores con salarios competitivos que compensen
ese efecto, con miras a asegurar la paz laboral y retener el talento humano.
Para Venezuela el tema de fondo no es hacer otra reconversión monetaria sino la
necesidad de implementar un programa económico, preferiblemente consensuado,
para abatir la hiperinflación y reanudar el crecimiento de la economía. En
cualquier caso, la discusión pertinente tendría que ser si se termina adoptando el
dólar como moneda de curso legal, con todo lo que ello implica o si se diseña una
nueva moneda nacional en el contexto de un amplio programa de reformas
económicas.
Es por ello que debemos esperar las pautas que serán dadas por el gobierno
nacional a los fines de adoptar las medidas necesarias en nuestras empresas y
evitar que dicha reconversión represente un impacto negativo para las mismas.