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FALTA DE PREPARACION Y RAPIDA RECUPERACION:
COREA 1950-53
"Sólo usted puede mantener su puerta trasera abierta. Usted puede
vivir sin comida, pero no durará mucho sin municiones"
Teniente General Walker Comandante del 8º Ejército en Corea
"La historia de las guerras demuestra que nueve de cada diez veces un
ejército ha sido destruido porque fueron cortadas sus líneas de
comunicaciones...Debemos desembarcar en Inchon y los aplastaré.
Douglas MacArthur
Años después de haber terminado la Guerra de Corea, había
un tanque T-34 en una esquina en una calle de Taejon en el
sudoeste de Corea. En su torreta estaba pintado "Abatido el
20 de julio de 1950 bajo la supervisión del Mayor General W.
F. Dean". No es común que un comandante de división tome
parte de una cacería de tanques. Que él sintiera que era
necesario que lo hiciera a fin de restaurar la confianza de
sus hombres en sus equipos y en ellos mismos, era un síntoma
de la falta de preparación del Ejército de los EEUU. al
estallar la guerra.
Desarmado y no preparado
El Ejército de Corea del Norte invadió Corea del Sur a
las 0400 horas del 25 de junio de 1950, atacando sin
preaviso en la media luz previa a la salida del sol,
alcanzando una sorpresa táctica completa. Los servicios de
inteligencia de los EEUU habían fracasado al no haber
prevenido el ataque. Si bien se había recibido alguna
información en Washington que insinuaba la gran posibilidad
de movimientos en Corea del Norte en junio, una evaluación
incorrecta y una mala diseminación dieron por resultado que
no llegara a las personas que debían haber tomado algunas
medidas. Aunque se habían producido incursiones en la
frontera y las referencias a una invasión eran frecuentes en
reuniones de inteligencia en el Cuartel General del Comando
del Lejano Oriente en Japón, los EEUU estaban mucho más
preocupados por las actividades comunistas en el resto del
mundo, especialmente en el Sudeste Asiático y
particularmente en Indochina. Debido a que el panorama de
inteligencia respecto a la creación de tropas por parte de
Corea del Norte no encajaba con las ideas preconcebidas
sostenidas por el gobierno de los EEUU. y sus asesores
101
La Savia de la Guerra
militares, éstas fueron desestimadas, como muchas veces
sucede en este tipo de situaciones, llenas de
racionalizaciones. Las razones eran desde que los
surcoreanos eran propensos a asustarse con el cuento del
lobo, hasta la valoración de que los norcoreanos
continuarían empleando las guerras de guerrillas y
psicológica, junto con presiones políticas, antes que el
empleo abierto de la fuerza militar.1 Por último, era un
hecho académico que hubo una falla de inteligencia porque
los EEUU no tenían planes para contrarrestar una invasión.
El único plan de contingencia era para evacuar a los
ciudadanos norteamericanos de Corea del Sur.2
Las Fuerzas Armadas de Corea del Sur no estaban en
condiciones de parar una invasión llevada a cabo por siete
divisiones norcoreanas bien adiestradas y equipadas,
incluyendo 150 tanques T-34 y apoyadas por una pequeña
fuerza aérea táctica. Los surcoreanos no tenían tanques, ni
artillería mediana, ni morteros pesados, ni armas
antitanques ni aviones de caza, ni bombarderos. Ese mes se
habían enviado diez viejos aviones Mustang F-51, pero ningún
piloto surcoreano estaba aún adiestrado para volar misiones
de combate. Las disponibilidades de munición de artillería y
morteros del ejército surcoreano se habrían acabado en unos
pocos días. Como un último punto de desilusión, los
militares norteamericanos no reconocían la inferioridad de
las Fuerzas Armadas de Corea del Sur y hasta el día de la
invasión creían que si los norcoreanos atacaban, serían
fácilmente rechazados por el ejército surcoreano. Este punto
de vista era sostenido nada menos que por el Jefe del Grupo
Norteamericano de Asistencia a Corea del Sur.
No son de nuestro interés las discusiones políticas y
militares que finalmente cambiaron la política de los EEUU
de no mantenerse a pie firme en Corea, que siguieron a un
reconocimiento personal e informe por parte del General
MacArthur, Comandante en Jefe del Lejano Oriente. Finalmente
se dio autorización para destacar fuerzas terrestres de las
tropas de ocupación de los EEUU en Japón, como así también
unidades navales y aéreas ya enviadas para cubrir la
evacuación de norteamericanos de Seúl e Inchon.
Las cuatro divisiones que formaban el Octavo Ejército
Norteamericano de ocupación en Japón en 1950 estaban con
pocos efectivos, mal adiestrados y poco equipados. Su estado
mental y físico está documentado en la historia oficial:
"...el comando era fofo y blando, afectado por una
lasitud infecciosa, no preparado para responder
rápida y decisivamente a una emergencia militar en
102
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
gran escala".3
La situación logística era igualmente seria. De los 226
cañones sin retroceso del inventario del Octavo Ejército,
había sólo 21. De los 18.000 jeeps y camiones 4 x 4, 10.000
estaban inservibles y de los 13.800 camiones 6 x 6, sólo
4.441 estaban en condiciones de uso.4 Los abastecimientos
que se encontraban disponibles en el Lejano Oriente sólo
eran suficientes para sostener las tropas en actividades de
tiempo de paz durante sesenta días. Los niveles en varias
categorías variaban de 45 a 180 días, con la mayoría cayendo
al rango de 45 a 60 días. Los abastecimientos que se
encontraban en la línea de comunicaciones eran sólo un
goteo. Si bien se disponía de grandes cantidades de material
de unidades desactivadas, la mayoría de él era inservible y
las tareas de reparación podían hacer poco más que abastecer
las necesidades corrientes de las fuerzas de ocupación. Una
porción significativa del equipo en condiciones de ser
reparado debió ser tomado del Ministerio Japonés de Comercio
Internacional e Industria, a quien el gobierno de los EEUU
le había dado grandes cantidades de material de rezago como
un estímulo a la economía japonesa. Rectificar esta
situación se hizo muy difícil por la suposición,
repetidamente adoptada por los conductores de la política
norteamericana, de que la Guerra de Corea duraría sólo seis
meses. Se puede resumir la actitud mental de muchos
funcionarios en los EEUU por lo expresado por un experto en
presupuesto del Pentágono, cuando se le preguntó cuanto
tiempo duraría la guerra y cuanto costaría. "Oh, unos dos o
tres meses o algo así. Es difícil hablar de costos en este
momento pero diría que será aproximadamente el costo de uno
o dos ejercicios militares." Si bien no se puede encontrar
la fuente de esta afirmación y ella puede ser apócrifa, no
obstante es exacta en un aspecto: la edad y el estado de
conservación de la munición y el equipo con que las primeras
tropas norteamericanas entraron en combate en Corea. La
falta de preparación y la mala voluntad para corregir las
cosas con la mínima demora yacía en la suposición, por parte
de los estados mayores militares después de 1945, que la
próxima guerra sería una repetición de la Segunda Guerra
Mundial. Los acopios serían lentos y los grandes envíos y
despliegues a ultramar comenzarían dos años después del día
de inicio de la movilización. Para decirlo crudamente,
debido a que la guerra de Corea no encajaba en la idea
preconcebida de cómo sería el próximo conflicto, no se la
reconoció como siendo "la próxima guerra".
El Terreno
El país en el cual los norteamericanos y sus aliados de
103
La Savia de la Guerra
la ONU deberían pelear en los próximos tres años no era
familiar para la mayoría de los ejércitos occidentales. Un
soldado inglés lo describió así:
"...presentaba un ambiente hostil para las
operaciones militares. En la antigüedad se lo conocía
como "Chosun", que traducido significa "la tierra de
la calma matinal" y rápidamente pasó a ser conocido,
por parte de la mayoría de los artilleros de la
comunidad británica que allí pelearon, como "el
helado Chosun". Los inviernos eran prolongados y muy
severos. Las temperaturas frecuentemente alcanzaban
los veintidós grados centígrados bajo cero,
acompañadas por vientos siberianos. Lluvias
torrenciales monzónicas, principalmente a fines de
junio y agosto, generalmente daban por resultado que
el río Imjin aumentara su altura en 12 metros en una
noche. En verano las temperaturas subían hasta los
cuarenta grados centígrados y aún más y la humedad
era muy alta".
Había muy pocos caminos o huellas. El terreno es
montañoso; muchas cimas tienen alturas superiores a los
1.000 metros, son mayoritariamente rocosas y sin vegetación
en su parte superior; las pendientes inferiores están
cubiertas con arbustos y árboles pequeños. En verano el
crecimiento exuberante de la vegetación en las empinadas
laderas dificultaba la trepada de los soldados sudorosos,
que generalmente acarreaban grandes pesos. Los arrozales
salpicaban los anchos valles. Generalmente los lados de los
angostos desfiladeros eran precipicios. Abundaban los
mosquitos transmisores de la malaria y las ratas que
diseminaban muchas otras enfermedades. Los alimentos de
producción local no podían ser comidos en forma cruda debido
al extensivo uso, como fertilizantes, de heces humanas. En
el reluciente calor del verano, toda la campiña despedía un
fuerte hedor.
El Enemigo
Los enemigos, al principio el Ejército Popular Norcoreano
(EPN) y posteriormente la Fuerza Comunista China (FCC), eran
duros, fanáticamente bravos y maestros en el camuflaje y
enmascaramiento. Atacaban en forma implacable, en olas
humanas, generalmente de noche, gritando y haciendo sonar
clarines. En la defensa, cavaban grandes fortificaciones que
los ocultaban y les brindaban cubierta superior para los
cañones y morteros que sorprendían a los ejércitos
occidentales que combatían en Corea, pero que no hubieran
llamado la atención de los franceses en Indochina, quienes
se enfrentaban a los mismos industriosos topos humanos.
104
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
Primer choque: Fuerza de Tareas Smith
Las primeras unidades norteamericanas que se enfrentaron
al Ejército Norcoreano fueron dos compañías de tiradores y
una parte de una compañía comando, el 1er. Batallón, del 21º
Regimiento de Infantería, de la 24ª División de Infantería,
a las órdenes de su comandante de batallón, el Teniente
Coronel Smith, reforzados por dos morteros pesados de 120 mm
y dos cañones sin retroceso de 75 mm. El 1º de julio de
1950, este batallón menos, llamado Fuerza de Tareas Smith,
voló de Japón a Pusan. Sus órdenes eran: avanzar hasta tomar
contacto con el enemigo y allí demorarlo lo más posible. La
Fuerza de Tareas totalizaba cerca de 440 hombres. Cada uno
de ellos tenía 120 tiros de munición de fusil y dos días de
raciones C. Otro batallón y el Comando de la 24ª División de
Infantería, también transportados por aire, constituían la
avanzada del resto de la división que los seguía por mar. El
Mayor General Dean, comandante de la división, asumió el
comando de todas las fuerzas del Ejército Norteamericano en
Corea hasta que fue relevado por el Teniente General Walker,
que comandó el Octavo Ejército Norteamericano.
A medida que la Fuerza de Tareas avanzaba, por tren y
camión, se encontraba con la tarea realizada por pilotos
australianos y norteamericanos demasiado entusiastas que
ametrallaban depósitos de munición y combustible, trenes y
columnas de tropas surcoreanas, causando un daño enorme,
matando varios cientos de soldados surcoreanos, así como
también civiles. El 5 de julio las tropas de la Fuerza de
Tareas Smith comenzaron a cavar al norte de Osan una
posición escogida por Smith en persona. Se les había unido
una batería de seis obuses de 105 mm con 73 vehículos y 108
hombres al comando del Teniente Coronel Perry. En la
posición de la batería, cerca de 1.600 m detrás de la
infantería, había 1.200 tiros (200 por cañón, una escasa
provisión para comenzar una batalla sin posibilidad de
reabastecimiento). Pero más serio aún, había sólo seis tiros
de munición antitanque que representaba un tercio de ese
tipo de munición disponible en Japón. Una granada de alto
explosivo de un cañón de 105 mm tiene una posibilidad muy
remota de parar un tanque tan bien blindado como un T-34,
aún logrando un impacto directo. Las minas antitanques
hubieran sido útiles, pero no había ninguna.
Había estado lloviendo toda la noche. A eso de las siete
de la mañana aún llovía. Se podía ver claramente a los
tanques norcoreanos avanzando a lo largo del camino, hacia
la posición de la fuerza de tareas. Se pidió una misión de
fuego a la batería de 105 mm., pero los tanques siguieron
105
La Savia de la Guerra
avanzando. Cuando éstos se aproximaron a unos 640 m de los
norteamericanos, se les disparó con los cañones sin
retroceso de 75 mm. , pero si bien se observaron impactos,
los tanques no pararon. Continuaron haciendo ruido y
llegaron al alcance de los equipos lanzacohetes antitanques
de 2,36 pulgadas. Esto tampoco los detuvo. Un oficial lanzó
22 tiros a una distancia de unos 14 m contra la cola de los
tanques, donde el blindaje es más débil, pero sin efecto.
Finalmente los dos tanques de vanguardia fueron detenidos
por un sólo disparo directo de munición de alto explosivo de
obús de 105 mm. que se encontraba adelantado con respecto a
la posición de la batería. Por último los seis tiros de
antitanque se consumieron rápidamente y el tercer tanque
puso fuera de acción al cañón adelantado. En una hora 33
tanques pasaron a través de la posición de la Fuerza de
Tareas en dos olas. La primera ola cortó la línea telefónica
entre la infantería y los cañones. Las radios estaban
mojadas, funcionando mal y a eso de las once de la mañana
todas dejaron de operar.
Los tanques se aproximaron a la batería con sus torretas
cerradas, pero por suerte no dejaron el camino para envolver
la posición. Los obuses de 105 mm dispararon a distancias de
140 a 280 m a medida que los tanques pasaban, pero las
granadas tenían muy poco efecto. Tres equipos de
lanzacohetes se jugaron frente a los tanques pero no
produjeron daños. Por fin un tanque fue inmovilizado cuando
una granada de 105 mm pegó en su oruga. Para ese momento la
segunda ola de tanques se aproximó a la batería; muchos de
los artilleros estaban temblando fuerte y comenzaron a
correr abandonando la posición, dejando sólo a los oficiales
y suboficiales para operar los cañones. Nuevamente, excepto
por haber puesto fuera de combate otro tanque al pegarle en
su oruga, los tiros de alto explosivo tenían muy poco efecto
sobre los blindados. Sin embargo en ese momento la
infantería estaba montada sobre algunos de los tanques y las
granadas de alto explosivo fueron muy efectivas al explotar,
matando o hiriendo a la mayoría de ellos. Cerca de las 10:15
la mayoría de los tanques había pasado la posición de la
batería. Posteriormente se supo que pertenecían al 107º
Regimiento de Tanques de la 105º División Blindada, en apoyo
de la 4ª División de Infantería del Ejército Norcoreano.
Mediante una buena conducción, Perry persuadió a la mayoría
de sus artilleros para que regresaran a la posición de la
batería. Esta había destruido o inmovilizado cuatro tanques
de 33, lo que es muy meritorio teniendo en cuenta la poca
cantidad de munición antitanque con que contaban y la falta
de fectividad de los lanzacohetes. Los tanques habían
destruido un cañón y averiado otro, muerto o herido veinte
infantes y destruido todos los vehículos que estaban detrás
106
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
de las posiciones de la infantería. Sólo Perry y otro hombre
fueron heridos en la posición de la batería.
Cerca de una hora después una columna de unos nueve
kilómetros y medio de largo, compuesta por camiones e
infantería a pie, encabezada por tres tanques, se aproximó a
la posición de la Fuerza de Tareas. Posteriormente se
confirmó que se trataba de los Regimientos de Infantería
Nros. 16 y 18 de la 4ª División de Infantería. Cuando
llegaron a unos 900 m los norteamericanos abrieron fuego con
morteros y ametralladoras, provocando gran daño y muchas
bajas. El fuego de la artillería hubiera sido mucho más
efectivo, pero no había comunicaciones con los cañones y
Smith supuso que la batería había sido destruida. Después de
intentar un ataque frontal los norcoreanos comenzaron a
operar por los flancos. Smith decidió que, estando escaso de
munición, no le quedaba otra posibilidad más que retirarse.
Una retirada diurna en contacto, en el mejor de los
casos, es una operación muy dificultosa y en esta
oportunidad no fue una excepción. La Fuerza de Tareas Smith
sufrió sus mayores bajas durante esta retirada. Sin apoyo de
artillería como para impedir al enemigo el hostigamiento de
las tropas mientras retrocedían, la retirada se transformó
en una confusión. Cuando Smith llegó a la posición de la
batería se sintió asombrado al observar tan pocas bajas y
todos, excepto uno de los cañones, en condiciones de tirar.
Al serle ordenada la retirada, la batería abandonó los
cañones, si bien los vehículos dejados bien lejos en el
camino estaban intactos. Algunos de los infantes se sacaron
las botas y abandonaron sus armas para poder correr más
rápido. Al principio, 185 de los 440 infantes de la Fuerza
de Tareas y la mayoría de los artilleros regresaron a las
líneas norteamericanas. Unos pocos, como en cuentagotas, los
hicieron los días siguientes.
El Precio de la Autosatisfacción
Al igual que el resto del Octavo Ejército, la Fuerza de
Tareas Smith no estaba ni mental ni físicamente preparada
para el combate y esa responsabilidad recae en el comandante
del batallón y llega, hacia arriba, hasta MacArthur, el
Comandante en Jefe. En el verano de 1949 Walker había
instituido un programa de adiestramiento para el Octavo
Ejército en Japón, en un intento de sacudir a las tropas de
las cómodas prácticas que habían adquirido con las tareas de
ocupación. Cuando comenzó la Guerra de Corea la mayoría de
las unidades había efectuado adiestramiento de batallón, si
bien algunas no habían aprobado las inspecciones. No se
habían efectuado adiestramientos de mayor nivel. La Fuerza
107
La Savia de la Guerra
de Tareas tampoco estaba logísticamente preparada. No sólo
la mayoría de su equipo era obsoleto, sino que no se habían
efectuado previsiones para reabastecer munición del
armamento menor ni de artillería. Se necesita un soldado
bravo, bien adiestrado y motivado para enfrentarse a los
blindados, si no dispone del apoyo de sus propios tanques.
Si sus armas antitanque le fallan frecuentemente, muy pronto
no verá razones para sostener su posición. La
responsabilidad de haberle ordenado a la Fuerza cumplir una
tarea tan imposible, careciendo de sostén, con tan poco
apoyo, recae en los comandantes en Corea de ese momento. La
responsabilidad por haber permitido que el equipo del
Ejército de los Estados Unidos llegara a un estado tan
peligroso, llega al Departamento de Ejército y hasta el
mismo Congreso.
Mientras las tropas norteamericanas peleaban una serie de
acciones retardantes, le resultó evidente a MacArthur que el
Octavo Ejército tenía que hacerse cargo de la guerra en
Corea. Por eso Walker fue designado comandante de las
fuerzas terrestres, pero sin haber sido relevado de sus
responsabilidades en Japón. Pero Walker se encontró haciendo
frente a una guerra terrestre de masas, incluyendo todas las
ramificaciones del apoyo logístico, mientras administraba
las fuerzas de ocupación a cientos de kilómetros a través
del Mar de Japón. Este estado de cosas duró por lo menos
siete semanas más, hasta que se estableció en Japón un
Comando Logístico especial que relevó al Estado Mayor del
Comando del Octavo Ejército, en la retaguardia, de esa
responsabilidad. Afortunadamente Walker era un soldado
tenaz, no quejoso y competente, capaz de conseguir lo mejor
con la poca capacidad que tenía para luchar la parte inicial
de la guerra. Esto fue una suerte debido a que la
organización de la base logística, a través de la cual todos
sus refuerzos y abastecimientos le tenían que llegar,
distaba mucho de ser perfecta. El puerto de Pusan era
excelente, pero los ferrocarriles no podían seguir el ritmo
del flujo de hombres y abastecimientos proveniente de Japón
con la velocidad de descarga que mantenían. Por eso algunas
tropas se movieron hacia el frente sólo con su equipo y
armas personales.
Retirada hacia Pusan
Fue durante una de las acciones retardantes, en Taejon,
que el General Dean, Comandante de la 24ª División de
Infantería, dirigió al grupo de cazadores de tanques
mencionado anteriormente. Walker le había pedido que
produjera la mayor demora posible al avance norcoreano en el
eje principal Seúl - Pusan, ya que tenía pensado retirarse a
108
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
una posición defensiva detrás del Río Naktong, alrededor de
Pusan y mantenerse allí mientras reforzaba suficientemente
al 8° Ejército como para pasar a la ofensiva. Taejon, la
sexta ciudad de Corea en aquella época, se encuentra a 160
Km. al sur de Seúl y 210 Km. al noroeste de Pusan. Ocho días
antes la 24ª División había recibido el primer envío del
nuevo lanzacohetes antitanque de 3,5 pulgadas, que habían
entrado en producción sólo quince días antes de empezar la
guerra. A los cinco días de haber solicitado MacArthur los
nuevos lanzadores, el primer envío fue transportado por vía
aérea a Corea, junto con los instructores, hecho que da una
idea de la velocidad con que los norteamericanos pueden
reaccionar. El 20 de julio, segundo día de la batalla, un
grupo de tanques norcoreanos entró en la ciudad sin apoyo de
infantería. Los lanzacohetes, usados en combate por primera
vez, se acreditaron 8 tanques, uno de ellos por parte del
General Dean. La razón que tuvo para destruirlo
personalmente fue un intento calculado para persuadir a sus
tropas - sacudidas por los reveses y los cuentos sobre la
invulnerabilidad de los T-34 - de que "un tanque no
escoltado, en una ciudad defendida por infantería armada con
lanzacohetes de 3,5 pulgadas, sería un pato muerto". Fue un
esfuerzo valiente pero hubiera estado mejor empleado
comandando su división y en especial tratando de saber qué
estaba sucediendo en el resto de su área de responsabilidad.
No sabía que su infantería había sido desalojada o se
encontraba a la deriva; pensaba que aún continuaba
manteniendo las posiciones principales que dominaban el río
hacia el oeste de la ciudad. En lugar de bajar a la ciudad,
donde podría haber sido reunida para colaborar con la
retirada, deambuló hacia las montañas. Se culpó de esto a
las malas comunicaciones por radio, pero si éstas son malas,
es tarea del comandante y su estado mayor averiguar cómo
está la situación mediante el reconocimiento personal. Pero
de acuerdo con algunos informes, Dean estaba muy mal apoyado
por su estado mayor y el comando de la división estaba
desorganizado. Finalmente los norcoreanos se abrieron paso
por detrás de la división y en el caos de la retirada Dean
fue rodeado y tomado prisionero.
En los primeros días de agosto también fue caótica la
retirada de la 25ª División de Infantería, seguida de un
cambio en su eje de retirada ordenado por Walker, para
llevarlo de la esquina nordeste del perímetro envolvente de
Pusan, a la esquina sudoeste alrededor de Masan. Esto
implicaba un viaje de 245 Km., primero por una ruta de un
sólo carril y luego por tren. Tanto la ruta como el
ferrocarril eran las arterias principales de abastecimientos
hacia el frente y el desplazamiento de la división cortó el
trayecto de otras formaciones también en movimiento. El
109
La Savia de la Guerra
tránsito por la ruta era suficientemente malo, pero el del
ferrocarril resultó peor:
"La congestión en las playas del ferrocarril era
casi indescriptible. Las unidades buscando
transporte requisaban locomotoras, vagones,
embotellaban las vías, los refugiados nativos se
amontonaban en los vagones y amenazaba un caos
general. El 17º Regimiento de Corea del Sur,
moviéndose en ese momento hacia el sudoeste...en
mucho complicaba el problema de tráfico" 5
Se Establece el Perímetro y el Enemigo se Detiene
Para el 4 de agosto el 8º Ejército y el Ejército
Surcoreano estaban bien detrás del Río Naktong y habían
establecido el perímetro de Pusan; un área rectangular de
unos 160 Km. de norte a sur y unos 80Km. de este a oeste.
Cada uno mantenía cerca de la mitad de la línea, con el 8°
Ejército a la izquierda y los surcoreanos a la derecha. Pese
a que los norcoreanos llevaron a cabo varios intentos para
perforar el perímetro y dirigirse a Pusan, la línea se
mantuvo pero con algunos problemas. Walker, al dirigirse al
Estado Mayor de la 25ª División de Infantería, dijo que el
8º Ejército no se retiraría más allá y que para eso cada
hombre debería "mantenerse o morir". El parar a los
norcoreanos fue un hecho determinante en la guerra. Fue un
clásico ejemplo de cómo un ejército en retirada hacia una
posición defensiva natural, se volvía más fuerte al acortar
sus propias líneas de comunicaciones y abastecimiento
terrestres y acercándose a un puerto a través del cual
recibía abastecimientos. A la inversa, el ejército que
avanza encuentra que sus líneas de comunicaciones y
abastecimiento se vuelven más tenues y por ello queda
debilitado su poder de combate.6 Mientras el 8° Ejército,
hasta ahora compuesto por tres divisiones fuertemente
magulladas, se preparaba para retroceder hasta detrás del
Río Naktong, justo a tiempo llegaban refuerzos desde los
EEUU y Hawai. En agosto y septiembre los norcoreanos
sufrieron fuertes pérdidas en hombres y material durante el
avance y los intentos por abrirse paso a través del
perímetro. Aunque la interdicción norteamericana de las
líneas de comunicaciones norcoreanas no fue particularmente
exitosa, era un largo trayecto por tierra desde Wonsan,
donde llegaban por mar los abastecimientos rusos que salían
de Vladivostok, hasta el perímetro de Pusan.
La Acumulación
El mantener el puerto de Pusan era la clave del éxito
para la defensa del perímetro. Se encontraba a sólo unos
110
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
veinticuatro kilómetros detrás de los cruciales sectores del
perímetro de Naktong y Masan. Durante el período del 2 al 31
de julio en Pusan se descargaron un total de 309.314 ton de
abastecimientos y equipos; un promedio diario de 10.666 ton.
Durante la última mitad del mes llegaron 230 buques y
zarparon 214.7 Se redujeron los requerimientos de transporte
aéreo de ítems críticos a medida que el transporte marítimo
comenzó a cumplir con las demandas. Los ferrocarriles
también tuvieron un papel vital. Se organizó el "Expreso
Pelota Roja", empleando trenes expresos para el transporte
de ítems requeridos con urgencia, que corría de Yokohama a
Sasebo en poco más de treinta horas. Allí los
abastecimientos eran cargados en buques que llegaban a Pusan
a la mañana siguiente, en menos de dos días y medio después
que los abastecimientos habían salido de Yokohama. Desde
Pusan corrían dos líneas férreas principales que llegaban a
las puntas de rieles detrás de las líneas del frente. En
julio corrieron 350 trenes mixtos hacia el frente llevando
carga y hombres y 71 trenes sólo con tropas. Los trenes que
regresaban incluían 38 trenes hospital que llevaron 2.581
heridos o enfermos y 158 vagones cargados con efectos
personales que fueron decomisados a los hombres por sus
comandantes en un esfuerzo por recortar las cargas a las
necesidades esenciales en combate.8 Los ferrocarriles
coreanos habían sido construidos por los japoneses, un
factor importante cuando se trató de reparaciones y
reemplazos. Los repuestos y reemplazos, incluyendo
locomotoras, podían ser traídos por mar desde Japón.
El Expreso Pelota Roja tuvo tanto éxito (el 25 de agosto
transportó 949 toneladas), que eliminó la necesidad de casi
todo el transporte aéreo de abastecimientos desde Japón a
Corea. No era mucho más barato pero sí más confiable. Sin
embargo, esto puso a la nariz de la Fuerza Aérea tan fuera
de lo conjunto, que el Comandante de la Fuerza Aérea del
Lejano Oriente se quejó al Ejército porque ellos no usaban
la capacidad de transporte diario de 200 toneladas. Luego de
algunas negociaciones, se llegó a una fórmula de acuerdo por
la cual el Expreso Pelota Roja transportaría la carga que no
pudiera ser enviada por avión.9 Un ejército, tan pródigo en
recursos de transporte, en el cual los organismos riñen
acerca de quién tendrá el privilegio de llevar los recursos
hacia el frente, ¡realmente tiene suerte!
REFUERZOS: LLEGAN LOS PRIMEROS CONTINGENTES DE LAS NACIONES
UNIDAS
Las primeras tropas de las Naciones Unidas, excepto las
norteamericanas, que llegaron a Corea el 25 de agosto,
fueron las que componían la 27ª Brigada de Infantería
111
La Savia de la Guerra
Británica, desde Hong Kong. Durante su tiempo en Corea, la
27ª Brigada de Infantería estuvo corta de respaldo
administrativo; especialmente crítica fue la segunda línea
de transporte, que sólo fue provista, en forma intermitente,
por los norteamericanos. Sin embargo la 29ª Brigada de
Infantería que llegó después, fue espléndidamente apoyada e
incluía una organización hecha a medida, la Base Británica y
del Commonwealth en Corea. Las Brigadas Británicas y del
Commonwealth a lo largo de la guerra de Corea habrían de
establecer una reputación de firmeza, eficiencia y
cualidades de combate. En este aspecto fue igualada, pero
nunca sobrepasada, sólo por una formación norteamericana: la
1ª División de I.M.
Debido a que Corea del Sur no era miembro de la Naciones
Unidas, sus fuerzas armadas eran llamadas "aliadas", una
designación simpática. Afortunadamente los norteamericanos
tenían una preponderancia tan aplastante, que todas las
fuerzas de las Naciones Unidas fueron puestas bajo el
comando norteamericano, evitando de tal forma el comando por
comités, lo que hasta entonces había complicado todas las
operaciones de las Naciones Unidas. Este acuerdo tenía
también enormes beneficios logísticos. Las fuerzas
surcoreanas usaban exclusivamente equipo norteamericano.
Finalmente muchos, si bien no todos, de los contingentes de
las Naciones Unidas fueron provistos con equipos y armas
norteamericanos. Aún aquéllos, como los británicos que
mantuvieron sus propias armas, cañones y tanques, finalmente
también usaron efectos de los uniformes estadounidenses. La
mayoría de los contingentes usaron el ambivalente jeep y
otros camiones de los EEUU. Esta normalización simplificó el
problema del abastecimiento.
Interviene MacArthur: Inchon
A pesar de grandes pérdidas los norcoreanos perseveraron
en sus ataques en su intento de abrirse paso hacia Pusan. A
mediados de septiembre el 8º Ejército y el Ejército de Corea
del Sur aún estaban empeñados en casi todos los puntos del
perímetro. Después de dos semanas de los más duros combates
de la guerra, la línea se mantenía pero sólo eso. Sin
embargo estaba por producirse un cambio dramático en la
situación.
Cuando la guerra tenía apenas una semana de duración, el
General MacArthur instruyó a su Jefe de Estado Mayor, el
Mayor General Almond, para que comenzara el planeamiento de
una operación anfibia para golpear el centro de
comunicaciones norcoreano de Seúl. Para MacArthur pensar en
términos de un desembarco anfibio en la retaguardia del
112
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
enemigo para ganar la guerra de Corea era muy natural. 10
Muchas de sus campañas durante la Segunda Guerra Mundial en
el Pacífico Sud Occidental habían comenzado con un
envolvimiento anfibio, rodeando islas o líneas costeras en
poder del enemigo. Los norteamericanos poseían dos preciosas
capacidades estratégicas: dominio del mar y los medios para
proyectar el poder militar desde el mar, en forma de buques
y embarcaciones anfibias. Usados correctamente, aplicando
los dos grandes y duraderos principios de la guerra, sacar
ventaja de las propias fortalezas y de las debilidades del
enemigo y la sorpresa, las operaciones anfibias dan lugar a
que la movilidad y la maniobra sean aplicadas en el nivel
operacional de la guerra evitando el estancamiento. A lo
largo de todo julio y agosto, a pesar de otras
distracciones, tuvieron lugar el planeamiento y las
discusiones en el Cuartel General de MacArthur referidos a
un desembarco anfibio detrás de las líneas enemigas. Los
planificadores acotaron las opciones a dos cabezas de playa:
Inchon, 29 Km. al sur de Seúl y Kunsan, 160Km. al sur de
Inchon. MacArthur se inclinaba por Inchon, la Marina y los
Infantes preferían Kunsan. Desde el punto de vista de la
Marina, la falta de playas adecuadas en Inchon, la gran
amplitud de marea y problemas de navegación lo hacían mucho
menos atractivo.11
MacArthur se mantuvo firme en lo que respecta a un
desembarco en Inchon pese al asesoramiento de la Marina.
Consideraba que los norcoreanos habían descuidado su
retaguardia y estaban "colgados" de una débil cuerda
logística que podía ser rápidamente cortada en la zona de
Seúl. El enemigo había empeñado prácticamente todas sus
fuerzas en el sur contra el 8º Ejército y tenía muy pocas
reservas adiestradas y escasa capacidad de recuperación.
Precisamente porque era tan difícil desembarcar en Inchon,
el enemigo creería que nadie sería tan tonto como para
intentar tal movimiento. También consideraba que una rápida
captura de Seúl sería una victoria tanto psicológica como
estratégica. En sus propias palabras: "el yunque sobre el
martillo del 8º Ejército de Walker, el que desde el sur,
aplastaría a los norcoreanos”.
Un desembarco en Kunsan nunca cortaría la línea de
abastecimientos de Corea del Norte ni tendría éxito en la
destrucción de su ejército.12 Debido a que no se llevó a cabo
un desembarco en Kunsan es difícil desaprobar el argumento
de MacArthur respecto a que tal acción no lograría el corte
de la línea de comunicación norcoreana. Sin embargo, una
mirada a un mapa muestra que la distancia de Kunsan a
Taejon, el centro carretero y ferroviario en las líneas de
comunicaciones norcoreanas a Kunsan, está a 80 Km. en línea
113
La Savia de la Guerra
recta y 110 Km. más cerca por el camino zigzagueante. Taejon
mismo está un poco más lejos de las posiciones norcoreanas
que de Kunsan. Era razonable que los norcoreanos podrían
haber movido tropas para contener la captura de Taejon, una
vez que se hubiera llevado a cabo el desembarco en Kunsan y
embotellar a la fuerza de desembarco en un segundo
perímetro. Estando Inchon mucho más lejos, demandaría más
tiempo para ser reforzada. En este caso le demandó trece
días a la fuerza de desembarco capturar Seúl, a sólo treinta
Km. de las playas.
MacArthur se salió con la suya. El desembarco tuvo lugar
el 15 de septiembre de 1950. La fuerza asignada a la
operación fue el recientemente formado X Cuerpo, comandado
por Almond, hasta entonces Jefe del Estado Mayor de
MacArthur y compuesto por la 1ª División de I.M. y la 7ª
División de Infantería. El desembarco en Inchon fue un éxito
completo y Seúl fue capturada el 28 de septiembre. Hasta la
conexión con el 8º Ejército la operación de Inchon fue
apoyada exclusivamente por abastecimientos llegados por mar,
muchos de los cuales llegaban directamente desde los EEUU,
evitando por lo tanto, un doble manipuleo en Japón o Pusan.
Los esfuerzos hercúleos llevados a cabo en los EEUU para
cumplir los requerimientos logísticos de MacArthur, hicieron
posible este desembarco anfibio.
El Octavo Ejército abre una Brecha - Conexión
El 16 de septiembre el 8º Ejército comenzó sus ataques a
lo largo de todo el perímetro, apuntados a fijar al enemigo
e impedirle mover fuerzas para enfrentar el peligro en su
retaguardia. Walker tenía problemas logísticos. Su escasez
más seria estaba dada por la munición de artillería.13 Aún
para la ruptura había impuesto un racionamiento de cincuenta
tiros por cañón por día para los ataques importantes y
veinticinco tiros para los ataques secundarios, hasta que un
buque, cargado con granadas de 105 mm llegó justo a tiempo
para su uso en la ofensiva. Al comienzo hubo luchas
encarnizadas pues los norcoreanos se resistieron
fuertemente. Pero a partir del 19 de septiembre los efectos
del desembarco en Inchon y las batallas alrededor de Seúl se
hicieron evidentes, cuando los norcoreanos comenzaron a
retirarse del perímetro de Pusan y se movieron hacia el
norte. Para el 23 de septiembre se habían replegado
completamente y estaban en franca retirada. La elección de
MacArthur estaba justificada. El 8º Ejército y el Ejército
de Corea del Sur avanzaron en ocho ejes. El 27 de septiembre
de 1950 las tropas adelantadas del I Cuerpo hicieron
conexión con el X Cuerpo en Osan, exactamente doce meses
después de la batalla de la Fuerza de Tareas Smith contra el
114
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
avance de los norcoreanos.
La Ocupación de un Puerto: Wonsan
Después de la conexión del 8º Ejército y el X Cuerpo
hubiera sido lógico colocar a este último a las órdenes de
Walker. Aparentemente Walker pensó lo mismo porque poco
después de la conexión envió un mensaje a MacArthur
solicitándole ser mantenido informado de los movimientos y
planes del X Cuerpo de tal forma que él pudiera planificar
los empalmes. Entonces se hizo evidente que MacArthur tenía
planes para otro envolvimiento anfibio por parte del X
Cuerpo, en esta oportunidad en la costa este en Wonsan,
mientras el Octavo Ejército continuaba con el avance
principal en el oeste. Por parte de MacArthur este plan
estaba casi enteramente impulsado por argumentos logísticos
en apoyo a su plan de avanzar en un amplio frente, hasta la
frontera con Corea del Norte. Razonaba que tenía que
capturar un puerto a través del cual pudiera abastecer sus
fuerzas operando en el lado este de Corea. Dos corredores
corren hacia Wonsan desde la costa oeste: uno desde Seúl,
otro desde Pyongyang, la Capital de Corea del Norte. Un
ferrocarril y una ruta corren a lo largo de cada corredor.
Al norte del corredor de Pyongyang no hay comunicaciones
laterales satisfactorias. Por lo tanto cualquier operación
en las accidentadas montañas del interior de Corea del
Norte, que se extienden hasta Manchuria, sería
extremadamente difícil de sostener. Debido a que la
principal Base de Apoyo para la guerra de Corea era Japón,
la cosa resultaba tan simple como mandar directamente los
abastecimientos por barco hasta Wonsan, lo mismo que con
Inchon, reduciendo de esta forma la distancia terrestre. Al
llegar a esta conclusión, MacArthur tuvo en cuenta el estado
de las comunicaciones entre el Perímetro de Pusan hasta el
paralelo 38º. La interdicción aérea y las demoliciones
norcoreanas habían destruido casi todos los caminos y
puentes ferroviarios, al norte del Perímetro de Pusan. El
sistema de comunicaciones, en Corea del Norte, presentaba un
estado similar.
MacArthur tenía una segunda razón para el desembarco en
Wonsan subsidiario del logístico, pero sin embargo
importante. Avanzando hacia el oeste desde Wonsan, el X
Cuerpo podía tomar Pyongyang desde el norte, mientras el
Octavo Ejército avanzaba desde el sur.
Había defectos en los conceptos operacionales y
logísticos de MacArthur, algunos de los cuales fueron
manifestados por Walker. Demorar el avance mientras el X
Cuerpo se reembarcaba en los buques permitiría que el
115
La Savia de la Guerra
remanente de las fuerzas de Corea del Norte pudieran
escapar. Más aún, el Ejército de Corea del Sur avanzando por
la costa este, podría capturar Wonsan antes que el X Cuerpo
desembarcara. Walker creía que el X Cuerpo debería tomar
Wonsan mediante un avance a lo largo del corredor desde
Seúl. Cuando esto se hubiese logrado, su apoyo logístico
podría cambiarse a ese puerto y a Hungnam, más lejos hacia
el norte. Lo apoyaba el Comandante de las Fuerzas Navales
del Lejano Oriente, quien consideraba que el X Cuerpo podría
marchar sobre Wonsan en menos tiempo del que demandaría
reembarcar, navegar dando la vuelta y desembarcar. Walker
tenía razón en sus pronósticos de que su Ejército llegaría a
Pyongyang antes que el X Cuerpo se pudiera mover hacia el
oeste y de que el 1er. Cuerpo del Ejército de Corea del Sur
tomaría Wonsan antes del desembarco anfibio. Sin embargo,
MacArthur persistió en su plan de desembarcar al X Cuerpo en
Wonsan y desde allí operar independientemente. Esto lo
confirmó estableciendo los límites entre el X Cuerpo y el
Octavo Ejército, que corría hacia el norte desde el corredor
de Pyongyang hasta el Río Yalú, a lo largo de la cuenca de
la Cordillera Yaebaek.
Defectos Conceptuales Producen Problemas Logísticos
La decisión de continuar con el desembarco en Wonsan por
parte del X Cuerpo, pese a la captura del puerto por parte
del 1er. Cuerpo del Ejército de Corea del Sur el 10 de
octubre, habría de tener repercusiones logísticas en el
Octavo Ejército. Durante la primera mitad de octubre casi
todas las facilidades del puerto de Inchon estuvieron
ocupadas embarcando a la 1ª División de IM e incapacitadas
de descargar buques para el Octavo Ejército. Por lo tanto
los abastecimientos debían continuar llegando desde Pusan.
En algunos momentos los niveles de abastecimiento se vieron
reducidos a un día. Las unidades blindadas operaban en la
zona de combate sin saber si habría combustible disponible
para continuar al día siguiente. Esta situación se mantuvo
hasta después de mediados de noviembre. El Octavo Ejército
necesitaba 4.000 toneladas de abastecimientos por día para
operaciones ofensivas y este nivel de aprovisionamiento no
se alcanzó hasta el 20 de noviembre. Walker se vio forzado a
avanzar dentro de Corea del Norte sólo con el I Cuerpo,
dejando al IX Cuerpo detrás hasta que mejoró la situación
logística. A medida que el ejército avanzaba el antiguo
problema del estiramiento de las líneas de comunicaciones y
abastecimiento se presentó nuevamente. El punto logístico
crítico estaba, como tantas veces anteriormente, en el
ferrocarril. Pero a pesar de los prodigiosos esfuerzos de
los ingenieros para reconstruir los puentes sobre los
numerosos ríos y en el reemplazo de los rieles, en general
116
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
las terminales ferroviarias, durante todo el mes de octubre
de 1950, quedaban a unos 320 kilómetros detrás de las líneas
de avance del Octavo Ejército.14
La distancia desde las puntas de rieles hasta el frente
requirió un considerable esfuerzo de las compañías de
camiones, quienes movían los abastecimientos hacia adelante
a lo largo de caminos quebrados. Cuanto más se movían los
camiones por estos caminos, más cantidad de ellos quedaban
fuera de servicio debido a que los repuestos eran escasos.
Se presentaba como probable un quebrantamiento del sistema
logístico. A fines de octubre se tendió una tubería para
combustible de aviación desde Inchon hasta Kimpo, aeropuerto
al este de Seúl, lo que alivió la presión sobre el
transporte terrestre. El Octavo Ejército había capturado
Pyongyang antes que Inchon estuviera disponible para su
apoyo logístico. Tan pronto como cayó Pyongyang los
abastecimientos comenzaron a ser aerotransportados desde
Japón y Kimpo. La mayoría de la carga consistía en munición;
en un sólo día, el 28 de octubre, 1.037 ton de municiones se
llevaron desde Kimpo a Pyongyang.
Una Peligrosa Autosatisfacción
A fines de octubre había un sentimiento generalizado
entre la mayoría de los comandantes más antiguos respecto a
que, si bien la situación logística era precaria, estaba
comenzando a tener cada vez menos importancia y en su
opinión la Guerra de Corea estaba casi concluida. Había
planes a mano para mandar de vuelta las tropas a Japón, los
EEUU. y Europa. El General Walker solicitó permiso para
desviar hacia Japón todos los buques cargados con munición
que estaban llegando a Corea ya que él consideraba que había
suficiente munición en Corea como para hacer frente a los
requerimientos previstos. MacArthur lo aprobó y sus
logísticos cancelaron los futuros viajes de buques
transportando munición desde los EEUU. Mientras tanto
MacArthur había ordenado un avance general a lo largo de
todos los ejes disponibles hacia el Río Yalú; el 26 de
octubre el II Cuerpo del Ejército Surcoreano alcanzó Chosan
en el Yalú, y el I Cuerpo del Ejército Surcoreano presionó
hacia Chongjin, en la esquina nordeste de Corea a 95
kilómetros de la frontera rusa. El X Cuerpo, habiendo
desembarcado en forma administrativa en Wonsan y Hungnam
entre el 26 y el 31 de octubre, avanzaba hacia el Yalú en
Hyesanjin. Si bien a fines de octubre el Ejército Chino
había atacado al Octavo Ejército en su avance, a principios
de noviembre se habían retirado y aparentemente se habían
esfumado de la escena.
117
La Savia de la Guerra
Precauciones de Soldado
El X Cuerpo, con la excepción de la 1ª División de IM,
había avanzado rápidamente hacia el Yalú de una manera
precipitada. El Mayor General Smith, Comandante de los
Infantes de Marina, había objetado los planes del X Cuerpo
sobre la dispersión de su división en un área muy ancha y
para el desagrado del General Almond, los infantes habían
demorado mucho tiempo para moverse; en algunos momentos a un
promedio de 1,6 Km. por día. Smith también opinaba que no
debía avanzar hasta el Embalse de Chosin con el invierno tan
próximo. Almond se volvió más sensible a las quejas de Smith
acerca de dejar su división concentrada después que el
Octavo Ejército tomó contacto con el Ejército Chino y con la
aparición de los chinos en su propio frente a principios de
noviembre. Sin embargo, cuando todo esto fue seguido de
informes de que los chinos se estaban retirando, Almond
reiteró la orden de acercarse a la frontera. Smith continúo
avanzando despacio, concentrando su atención en mejorar el
camino en su retaguardia y asegurando su expuesta línea de
comunicaciones hacia Hungnam, con puestos de observación en
las elevaciones que dominaban la ruta. Estaba
particularmente preocupado por su flanco izquierdo, expuesto
por la brecha entre su División y el Octavo Ejército.15
Mejoró las condiciones de su base en Hagaruri, incluyendo la
construcción de una pista que podía recibir los C-47. Para
el 23 de noviembre, a pesar de la irritación de Almond,
Smith había establecido una base firme para futuras
operaciones en las frígidas y estériles tierras alrededor
del embalse de Chosin. El invierno había llegado dos semanas
antes, trayendo nieve y temperaturas bajo cero. Las
cuidadosas previsiones de Smith y las precauciones de
soldado, asegurarían la supervivencia de su División.
...Y una Valoración Defectuosa
Almond había estado haciendo planes para avanzar y
destruir las fuerzas de Corea del Norte y de China en el
área del Embalse de Chosin, amenazando cortar las líneas de
comunicaciones chinas en la zona del Octavo Ejército. La
ausencia de contactos con el enemigo en el frente de este
ejército produjo optimismo en el Cuartel General de
MacArthur, haciendo suponer que los ataques aéreos habían
tenido éxito en cortar el flujo de abastecimientos al
Ejército Chino. Apreció que si trataban de parar el avance
de las tropas de Walker, se encontrarían en desventaja. Le
manifestó a los Jefes de Estado Mayor Conjunto en Washington
que: " en algunos casos los chinos se habían embarcado en su
aventura en Corea con sólo raciones para tres días y que sus
enfrentamientos constantes con las fuerzas terrestres de las
118
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
Naciones Unidas, sin duda habían reducido sus reservas de
munición". El Mayor General Willoughby, Jefe de Inteligencia
de MacArthur, no consideraba que el Alto Comando Chino fuera
a efectuar ningún esfuerzo considerable para aliviar la
escasez de abastecimientos de sus fuerzas,..." como siempre
habían sido los chinos, comparados con las normas
occidentales, notoriamente pobres proveedores de sus
soldados."
Esta afirmación probablemente estaba basada en las
experiencias de la Segunda Guerra Mundial, cuando el
desempeño de las tropas chinas, incluyendo los trabajos de
los estados mayores y la administración de los comandantes,
había sido considerablemente inferior al de los japoneses;
tal era la deducción de los norteamericanos.
Los Chinos Vuelven a Entrar y el Octavo Ejército se Retira
Las esperanzas de victoria, que parecía tan cercana el 24
de noviembre, se desvanecieron cuando el Ejército Chino
volvió a entrar en escena el 25 de noviembre, comenzando por
aplastar al II Cuerpo de Corea del Sur y continuando con
ataques al resto del Octavo Ejército, al Ejército de Corea
del Sur y al X Cuerpo. Mientras el Octavo Ejército se
retiraba hacia Seúl se ordenó al X Cuerpo replegarse hacia
un perímetro alrededor de Hungnam y finalmente reembarcar y
abandonar Corea del Norte. La 1ª División de IM fue cercada
en el Embalse de Chosin pero gracias a las preparaciones que
había llevado a cabo Smith y a las cualidades combativas de
los infantes de marina, estuvo en condiciones de pelear para
salir del cerco. Cuando los corresponsales le preguntaron si
se estaba retirando, contestó, "Caballeros, no nos estamos
retirando, sólo estamos avanzando en otra dirección".
Durante ese invierno el desempeño de los Infantes de Marina
fue, por lejos, el más meritorio de todas las formaciones
norteamericanas. Se basó en un buen planeamiento logístico,
las condiciones de conductor de Smith y - es necesario
destacarlo - el orgullo y el espíritu del soldado que
faltaban en la mayoría del Ejército de los EEUU. en ese
momento.
RIDGWAY
Para la Navidad de 1950 el Octavo Ejército y el Ejército
de Corea del Sur estaban nuevamente en la línea general del
paralelo 38º. Mientras huían hacia el sur, cercanos al
pánico, abandonaron entre 8.000 a 10.000 toneladas de
abastecimientos en Pyongyang y destruyeron otras 2.000
toneladas que no pudieron salvar en Chinnampo. Tenían un
nuevo comandante, el Teniente General Ridgway; Walker había
119
La Savia de la Guerra
muerto en un accidente de tránsito. El X Cuerpo y el 1er.
Cuerpo de Corea del Sur habían completado su retirada desde
Hungnam y estaban bajo el comando del Octavo Ejército.
Debido principalmente a que ni los chinos ni las fuerzas de
Corea del Norte intentaron ningún desbaratamiento serio de
la operación, la retirada desde Hungnam fue un modelo de
organización. En total 105.000 tropas, 98.000 civiles
coreanos, 17.500 vehículos y 350.000 ton de cargas a granel
fueron evacuados en 193 buques.
Habiéndosele dado carta blanca a Ridgway para que
empleara el Ejército en la forma que él considerara mejor,
se puso a restaurar la moral, que estaba próxima a sufrir un
nuevo choque cuando los chinos montaron una ofensiva en Año
Nuevo.
La 1ª División de IM de los EEUU. , que incluía el 4º
Comando de IM Inglesa y las Brigadas Británica y del
Commonwealth, fueron de las pocas si no la única formación,
donde la moral no se había aflojado después de los
acontecimientos de las semanas y meses previos.
Ridgway, un gran comandante y soldado en general,
inmediatamente se embarcó en una gira por el campo de
batalla para apreciar personalmente el estado de la moral.
Sabía que de segunda mano nunca obtendría un buen estado de
la situación. Antes de pasar a la ofensiva había que
restaurar el espíritu de combate y el orgullo del Octavo
Ejército. A todas partes donde iba encontraba pérdida de
confianza y una falta de espíritu. (Se le hizo evidente que
el X Cuerpo, que incluía la 1ª División de IM, no se había
unido al Ejército en este asunto). Los conductores, en todos
los niveles, eran irresponsables, estaban malhumorados y
lentos para responder a sus preguntas.
No podía evitar comparar esto con la forma de ser de un
joven subalterno inglés:
" cuando vio la insignia de mi jeep trotó bajando de una
elevación para saludarme. Lo hizo marcialmente y se
identificó"
Ridgway sabía que la Brigada Inglesa tenía sólo unos
pocos hombres para cubrir un amplio frente y que se esperaba
un ataque chino en las próximas horas. Le preguntó al
subalterno qué le parecía la situación:
"Casi muy buena, señor", contestó rápidamente. Luego
agregó con una agradable sonrisa, "Hay un poco de
corriente de aire allá arriba."
120
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
Ridgway comenta en su libro:
"Corriente de aire era una buena expresión, con brechas
suficientemente anchas en la línea como para que pasara un
ejército por ellas."
Ridgway se puso a trabajar para poner las cosas en su
lugar. Al mismo tiempo en que insistía en las formas
correctas y relevaba a los comandantes que no cumplían con
los requisitos, llevó a cabo cambios que los soldados,
particularmente en el tiempo crudo del invierno, pudieron
apreciar. Ordenó que se enviaran comidas calientes lo más
adelante posible. Acostumbraba a llevar una cantidad de
guantes con él que entregaba a los soldados que habían
perdido o rasgados los de ellos.
Durante los próximos seis meses, mientras las ofensivas
eran seguidas por contraofensivas, la línea de las Naciones
Unidas16 se movía hacia adelante y atrás, tan al sur como
Osan y nuevamente un poco al norte del paralelo 38º. Desde
fines de junio de 1951, a pesar de violentos pero
esporádicos combates excepto por pequeñas ganancias y
pérdidas de terreno, la línea permaneció estática mientras
las negociaciones de armisticio se arrastraron durante dos
años. En junio de 1951 Ridgway había presentado a la
logística como una de sus razones para no perseguir a los
chinos más al norte, los que estaban nuevamente cerca del
Yalú, cuando pareció que estaban en retirada y cortos de
abastecimientos. Estaba seguro que el Octavo Ejército podría
haber empujado a los chinos hacia atrás; sin embargo, "ello
habría acortado significativamente las líneas de
abastecimiento del enemigo y también alargado
significativamente las nuestras."
Las Posiciones se Estabilizan y la Situación Logística se
Facilita
Una vez que las posiciones se estabilizaron el
abastecimiento de las fuerzas de las Naciones Unidas se hizo
más fácil, si bien continuó habiendo problemas. El esfuerzo
en Corea dependía de los ferrocarriles y en cualquier día
dado en 1951 era probable que hubiera más de treinta trenes
despachados desde Pusan, cerca de tres cuartos de ellos
llevando abastecimientos a las terminales ferroviarias
adelantadas. Cada tren consistía de veinte a cuarenta
vagones, llevando una carga de unas 500 toneladas a una
distancia promedio de 160 km. Cerca de 40 a 50 Km. detrás de
cada división había un punto de acopio que mantenía de tres
a cinco días de abastecimientos. Detrás de éstos había un
121
La Savia de la Guerra
punto de seguridad que también tenía acopios para tres a
cinco días. Aún más atrás había un punto de regulación que
mantenía dos días de acopios en vagones de ferrocarril. Los
movimientos hacia el frente desde los puntos de
abastecimiento a los depósitos de las divisiones estaban
bajo el control de éstas, mediante camiones o ferrocarril.
El problema que enfrentaba el Servicio Militar de
Ferrocarriles tenía dos aspectos: escasez de vagones
ferroviarios y un tercio de ellos inmóviles, a veces durante
semanas, en varios puntos entre Pusan y las puntas de
rieles. El haber establecido depósitos intermedios entre
Pusan y la línea del frente hubiera aliviado esta situación,
pero nunca se llevó a cabo.
Hubiera ayudado un mayor empleo del transporte por
carretera, pero era difícil de implementar. La red carretera
en Corea es pobre y permaneció así pese a los esfuerzos de
los ingenieros. También al Octavo Ejército se le asignaron
menos camiones de los que aconsejaba la experiencia de la
Segunda Guerra Mundial. Más camiones hubiesen costado más en
términos de combustible y mantenimiento; el transporte
ferroviario era más económico. Sin embargo en algunas
oportunidades se usaron convoyes de camiones como un
"sistema informal de distribución", saliendo de los
depósitos en o cerca de Pusan, rodeando el sistema regular
de distribución en un esfuerzo por obtener los
abastecimientos en forma más rápida. Estas expediciones
llevaron a exceso en los acopios y desperdicios.
Adelante de las puntas de rieles, generalmente bien
detrás de la línea del frente, los abastecimientos eran
transportados por porteadores coreanos. Usando una mochila
se esperaba que cada uno podría llevar 23 Kg 16 Km. por día.
Había pocos helicópteros disponibles antes de 1953 y sólo
podían levantar cargas livianas. Se efectuaron algunos
lanzamientos por paracaídas, la mayoría por parte de aviones
basados en Japón, debido a que había muy pocos aeródromos en
Corea y éstos probaron ser muy caros. Los animales de carga
hubieran solucionado algunos de los problemas de
aprovisionar las unidades adelantadas, pero había muy pocos
disponibles en el teatro y nuevamente los costos
obstaculizaron la importación.
Este sistema logístico inflexible, con una
sobredependencia en el ferrocarril, era adecuado para la
situación que abarcó el período de estabilización a mediados
de 1951. Pero de acuerdo con la opinión del General Taylor,
quien asumió el comando a principios de 1953, si bien el
Octavo Ejército "alcanzó una movilidad táctica que le
permitió trasladar sus reservas listas para enfrentar los
122
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
puntos amenazados a lo largo del frente inmediato, dependía
para su movilidad de un elaborado sistema de abastecimientos
que hubiera sido mucho más difícil de desplazar si nuestras
fuerzas hubieran requerido moverse rápidamente hacia
adelante a distancias considerables dentro del territorio
enemigo". Tal vez por eso fue afortunado que los objetivos
del gobierno de los EEUU, en lo que hace a Corea, no
incluían un avance desde la línea alcanzada a mediados de
1951; es probable que el sistema logístico del Octavo
Ejército no habría estado preparado para hacer frente a
ello.
Operación ESTRANGULAMIENTO
Es interesante echar una mirada a los esfuerzos de las
Naciones Unidas para interrumpir el sistema de
abastecimientos chinos en este mismo período de dos años
entre julio de 1951 y la firma del armisticio. Comenzando en
agosto de 1951 la 5ª Fuerza Aérea, bajo el comando del
General Everest, concentró sus esfuerzos en la interdicción
de los ferrocarriles, puentes, caminos, áreas de
adiestramiento y puntos de abastecimiento en un intento de
demorar el flujo de tropas y equipos chinos y norcoreanos.
Al programa de interdicción ferroviaria se le dio el nombre
código de ESTRANGULAMIENTO. Se desconoce si la selección de
este nombre en particular fue una decisión consciente o no.
Pero de cualquier forma fue una selección desafortunada,
pues había sido el nombre código idéntico al usado en 1944
para la operación de interdicción en Italia, acerca de la
cual Slessor ha expresado sus dudas. Para octubre la
inteligencia norteamericana informó que las líneas estaban
siendo destruidas más rápido que lo que las fuerzas
comunistas podían repararlas. Al principio el primer
esfuerzo de bombardeo fue dirigido a los puentes
ferroviarios, pero los comunistas se volvieron adeptos a
repararlos o bypasear lo dañado. Para acelerar los trabajos
de reparación acumularon secciones en los lugares claves.
Los norteamericanos reaccionaron cortando la línea en varios
puntos a lo largo de su extensión, lo que tuvo el efecto de
demorar las reparaciones. Las marinas de los EEUU y
británica también colaboraron en la operación de corte de
las líneas férreas empleando aeronaves embarcadas, ataques
de fuerzas especiales y fuego naval, esto último
principalmente en la costa este donde muchos kilómetros de
líneas corrían cerca de la costa. A medida que aumentó el
esfuerzo, a las fuerzas comunistas le llegó a demandar tanto
como tres días la reparación de cortes que previamente les
habían requerido sólo uno.
A pesar de ello el tráfico ferroviario continuó
123
La Savia de la Guerra
moviéndose y la línea de comunicaciones no fue cortada. Los
comunistas se las arreglaron para llevar al frente equipo de
invierno para las tropas, aún cuando tuvo que ser
transportado por porteadores. La interdicción hizo el
abastecimiento más difícil pero no imposible. El ingenio de
los comunistas fue una de las razones del fracaso de la
Operación ESTRANGULAMIENTO, para estar de acuerdo con su
nombre. Por ejemplo, en un importante puente ferroviario al
nordeste de Pyongyang, los pilotos informaban que el puente
no estaba en servicio por la falta de dos tramos. Sólo
después de que se tomara una fotografía nocturna se
descubrió que cada noche los comunistas colocaban tramos
removibles, permitiendo que el puente fuera usado durante
las horas de oscuridad.
El Enemigo Ingenioso
La capacidad de ingenio de los comunistas no fue la única
razón del éxito parcial de la Operación ESTRANGULAMIENTO. En
un período de defensa estática el consumo de munición y
abastecimientos era lo suficientemente bajo como para que
los comunistas no sólo abastecieran adecuadamente sus
tropas, sino que también pudieran acopiar efectos y aumentar
la fuerza de sus unidades. A principios de enero de 1952 el
General Ridgway sostuvo que salvo que se forzara a los
comunistas a consumir sus abastecimientos en forma más
rápida, mediante un cambio en la situación de la batalla,
estarían en condiciones de montar y sostener una ofensiva
principal. Por eso se aceleraron las operaciones de corte de
la red ferroviaria para poner fuera de servicio aún más
trechos de la línea. Al comienzo esto tomó de sorpresa a los
comunistas y en algunos casos las líneas estuvieron fuera de
uso tanto como diez a catorce días. Sin embargo los
comunistas reaccionaron moviendo cañones antiaéreos a las
áreas amenazadas, derribando cada vez más aviones atacantes.
Para enfrentar la amenaza también fue movilizada la fuerza
de trabajo comunista. Los norcoreanos tenían tres brigadas
de 7.700 hombres cada una encargadas exclusivamente de las
reparaciones de los ferrocarriles. En cada estación
principal había posicionados 50 hombres para llevar a cabo
el trabajo específico y 10 equipos estaban espaciados a
intervalos de seis kilómetros a lo largo de la vía. Cuando
un trabajador ferroviario informaba una ruptura, estos
equipos corrían a la escena. Mano de obra local no
calificada era llevada de inmediato para rellenar los
agujeros y reparar los terraplenes. De noche los expertos
colocaban los durmientes y los rieles. La inteligencia
norteamericana estimaba que cerca de medio millón de tropas
y civiles estaban comprometidos con los trabajos de
reparación de los ferrocarriles. De esta forma, en una línea
124
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
vital, "los comunistas estuvieron constantemente en
condiciones de reparar un determinado tramo de vías en doce
horas o menos. De acuerdo con informes de pilotos navales,
“en algunos casos se encontraron equipos de reparaciones
trabajando en cortes cuando los ataques aún eran llevados a
cabo". Los comunistas también ocultaban sus trenes, durante
las horas de luz, en los numerosos túneles de ese país
montañoso. Los vagones que llevaban abastecimientos
importantes, tales como combustible o munición, eran
ubicados en la parte central del tren. Los intentos de los
pilotos de las Naciones Unidas de tirar bombas dentro de las
bocas de los túneles sólo bloqueaba la entrada de éstos.
Mano de obra local no calificada podía quitar los escombros
a la luz del día y el tren continuaba su camino tan pronto
como oscurecía. A medida que se aproximaba la primavera de
1952, ESTRANGULAMIENTO perdía más y más en costo -
efectividad. Aún una operación conocida como SATURACION, que
consistía en concentrarse en forma constante en un tramo
particular de terraplén, probó ser decepcionante. Los
comunistas repararon la sección en seis días. Mientras
tanto, durante SATURACION, otras partes de la red
ferroviaria quedaron libres de ataques. El poder del músculo
y herramientas simples hicieron frustrar todos los esfuerzos
del poder aéreo resumido en una frase del estudio histórico
de la Fuerza Aérea de los EEUU: " en efecto, continuar los
ataques aéreos sería enfrentar pilotos adiestrados,
equipados con aviones modernos y caros contra mano de obra
no calificada de los coolies orientales armados con picos y
palas". Este extracto inconscientemente revela una falta de
entendimiento y un desprecio hacia el campesino asiático; un
sentimiento que habría de persistir en la próxima guerra en
que los EEUU se verían involucrados en Asia, con calamitosas
consecuencias. Se debe destacar que las fuerzas aéreas de
las Naciones Unidas eran incapaces de bombardear de noche o
con mal tiempo, períodos en los cuales se podían efectuar
las reparaciones y movilizar los trenes. A fines de abril de
1950 la campaña de interdicción había llegado a un empate.
En mayo la comprensión de esto llevó a un cambio
significativo en los métodos de interdicción empleados por
las Naciones Unidas.
Sin embargo, todos los esfuerzos no habían sido en vano;
un informe del Octavo Ejército a Ridgway, de mediados de
marzo, incluye este párrafo:
"El programa de interdicción aérea no ha sido capaz
de impedir que, en una situación estática, el enemigo
acumule abastecimientos en el frente. Sin embargo ha
sido un factor importante al impedir que el enemigo
alcanzara una igualdad o superioridad en artillería y
125
La Savia de la Guerra
otras armas empleadas en el frente. De este modo
también ha disminuido las capacidades ofensiva y
defensiva de este."
Las nuevas tácticas consistían en los aviones de ataque
atacando los abastecimientos comunistas, equipos y tropas
acumuladas detrás de sus líneas, mientras que los
bombarderos medianos se dedicaban a los aeródromos, sistemas
ferroviarios y centros de abastecimiento y comunicaciones.
Además se montaron ataques contra los sistemas
hidroeléctricos en el norte de Corea del Norte, lo que llevó
a un corte total de energía de dos semanas de duración en
todo el país, con sólo restauraciones parciales durante las
semanas siguientes. Esto fue seguido de posteriores ataques
sobre blancos industriales y estratégicos, los que
continuaron hasta la finalización de la guerra, procurando
aplicar presión al bando comunista en las negociaciones de
armisticio, como así también reducir la voluntad de lucha de
los norcoreanos. La finalización del programa de
interdicción ferroviaria dejó disponibles más aeronaves para
el apoyo aéreo cercano de las tropas terrestres,
particularmente alentador durante las sangrientas batallas
del invierno de 1952 y la primavera de 1953. Estas batallas
comenzaban generalmente con ataques en masa de los chinos,
seguidos por contraataques de las Naciones Unidas,
generalmente con el resultado de luchas cuerpo a cuerpo,
caracterizados con nombres como Porkchop (Cerdo Picado), Old
Baldy (Viejo Pelado), Spud Hill (Colina Limpiapiojos), Reno,
Vegas y Hook (Gancho), que cambiaron de manos o fueron
sostenidas en luchas desesperadas. Pese al esfuerzo aéreo
contra el sistema de abastecimientos, los comunistas
continuaron estando en condiciones de acopiar lo suficiente
en las áreas adelantadas como para sostenerse entre treinta
y cuarenta y cinco días.
LAS LECCIONES
En los últimos meses de la guerra las fuerzas comunistas
eran más fuertes que nunca, tanto en términos numéricos como
logísticos. En julio de 1953, en un día de un período de
diez, emplearon 197.550 tiros de artillería y durante todo
el mes dispararon más granadas que en cualquier otro mes de
la guerra. Aún después de las grandes pérdidas en junio y
julio, había más de un millón de soldados chinos y
norcoreanos en Corea, bien alimentados y vestidos. A lo
largo de la guerra las líneas de comunicaciones comunistas
habían sido bombardeadas y atacadas con artillería, pero la
gran disponibilidad de mano de obra, el engaño y los
subterfugios, permitieron que suficientes abastecimientos
llegaran al frente como para mantener sus fuerzas y para
126
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
crear reservas. Les resultó una ayuda considerable la
condición estática de la campaña en los dos últimos años, un
resultado de la falta de voluntad comprensible por parte de
las Naciones Unidas, de pagar el costo en vidas y dinero
resultantes de montar una campaña ofensiva con el objeto de
avanzar en una guerra de maniobras. Si tal ofensiva hubiese
tenido lugar, debido a su dominio del mar y del aire, la
mayoría de las cartas logísticas hubiesen estado en las
manos de las Naciones Unidas. Sin embargo, tal como se
expresó anteriormente, hubiese sido un considerable
obstáculo el inflexible sistema logístico de las Naciones
Unidas, debido principalmente a su parsimonia.
Dos Períodos Críticos
Logísticamente los dos períodos críticos de la guerra,
desde un punto de vista norteamericano y surcoreano, fueron:
primero, durante la retirada hacia y la batalla por, el
Perímetro de Pusan y segundo durante el avance hacia el
Yalú. En el primer período la situación se salvó por la
habilidad de los norteamericanos para reaccionar rápidamente
empleando sus enormes recursos en el transporte aéreo y
marítimo para mover grandes cantidades de abastecimientos
hacia Pusan. Observando el segundo, con la ventaja que da la
retrospectiva, si MacArthur no hubiese insistido con el
desembarco en Wonsan, demorando tanto el avance de Walker
hacia el norte de Seúl y limitándolo inicialmente a un
cuerpo, es concebible que el Octavo Ejército podría haber
estado mejor balanceado y capaz de resistir la ofensiva
china. Sin embargo el concepto operacional también era
falso. En lugar de un avance en un frente ancho hacia el
Yalú, para conquistar terreno de cualquier forma y sin
importancia, hubiera sido mejor permanecer concentrados y de
este modo en posición de golpear a los chinos una vez que
éstos hubieran mostrado su juego. En realidad, con este
despliegue disperso, MacArthur estaba invitando al ataque.
Sin embargo, esto sólo pudo haber demostrado su bondad
después de haber sido puesto a prueba. Lo que está claro es
que si las divisiones de ocupación en Japón hubieran estado
adecuadamente equipadas, adiestradas y logísticamente
apoyadas, hubieran sido más capaces de detener y aún
derrotar a los invasores norcoreanos en la fase inicial de
la guerra. El adiestramiento es sólo uno de los ingredientes
que se requieren para alcanzar un estado de alistamiento
para la guerra. La logística juega un rol importante,
cubriendo una amplia gama de requerimientos: la
disponibilidad de armas modernas, equipos y la capacidad de
su reparación, cantidades de repuestos confiables y
facilidades eficientes de reparaciones, acopios adecuados de
combustibles y munición, un sistema de abastecimientos
127
La Savia de la Guerra
adecuadamente probado, recursos de transporte capaces de
operar sobre una gran variedad de terrenos y en condiciones
de mover la cantidad de toneladas requeridas para sostener
la fuerza empeñada en la batalla. Lleva más tiempo obtener
todo esto que adiestrar un ejército y requiere mucho
planeamiento, previsión y gastos. Pese a que los EEUU no
estaban logísticamente preparados para la Guerra de Corea,
su enorme capacidad industrial, energía y optimismo, que
eran una herencia de la Segunda Guerra Mundial, les permitió
cerrar la brecha. La brecha se pudo haber cerrado más rápido
si los EEUU no hubiesen empleado el tiempo entre los años
1945 y 1950 preparándose para pelear la última guerra, en
lugar de la próxima. Pero no fueron los primeros en caer en
la trampa y muy probablemente no serán los últimos.
Empleo del Flanco Marítimo
La Guerra de Corea también demostró las ventajas que
acumula el bando que domina el mar y tiene la capacidad de
proyectar su poder hacia tierra mediante operaciones
anfibias, en una situación en que hay un flanco marítimo; en
este caso, dos. Tal poder no sólo permite a su poseedor
salir de una situación estabilizada y volver a la guerra de
maniobras, sino también usar la mayor capacidad de carga de
los buques y acortar las líneas de comunicaciones
terrestres.
Estrangulamiento en Lugar de Interdicción
Nuevamente la guerra en Corea mostró, a aquellos que lo
quieren ver, que ubicarse con una fuerza respetable a
horcajadas de la serpenteante cola logística del enemigo, es
una forma más segura de negarle los abastecimientos que el
bombardeo aéreo o la artillería. Esto fue convincentemente
demostrado en Inchon debido a que los norteamericanos
poseían la capacidad de maniobrar alrededor del enemigo
mediante el imaginativo uso del poder de proyección desde el
mar. Donde no existen las condiciones para tales operaciones
y procurando otras formas, hay una tentación a emplear el
poder aéreo porque éste es más barato, remoto y el esfuerzo
puede ser cambiado de un lado a otro. Es probable que sea
menos que efectivo. Además si hay una subestimación de la
efectividad del "primitivo" sistema logístico del enemigo,
todo ello combinado con mala voluntad o incapacidad, por
cualquier razón, tanto política como militar, de llevarle la
batalla a él, de tal forma que no esté obligado a consumir
los abastecimientos de manera más rápida de la que los puede
reponer, entonces es improbable que una interdicción pueda
cortar completamente su sistema de abastecimientos.
Expresándonos crudamente, si su oponente está en condiciones
128
Falta de Preparación y Rápida Recuperación
de "administrar los disparos", porque es capaz, por razones
geográficas o políticas de establecer el ímpetu de las
operaciones, también será capaz de cortar su capacidad
operacional de acuerdo con la cantidad de tela logística de
que disponga.
Un Comentario Final y una Advertencia no tenida en cuenta
Buscando un comentario final respecto a los aspectos
logísticos de una guerra luchada contra una nación asiática,
uno puede encontrar muy pocos más adecuados que la opinión
expuesta en el cuarto volumen de la Historia Oficial de la
Guerra de Corea del Ejército de los EEUU, publicado en 1966:
" En la Segunda Guerra Mundial, por falta de equipo de
construcciones, Chiang Kai-Shek había usado mano de
obra para construir los aeródromos para los aviones
norteamericanos, habiendo completado exitosamente
la enorme tarea. Nuevamente en Corea los chinos
demostraron cómo se puede usar la fuerza de
trabajo, en cantidad, para ocupar el lugar de la
máquinas. Si bien en principio, este proceso puede
ser antieconómico y derrochador, resultó efectivo
como recurso y como contramedida. En este caso, una
tecnología superior lejos de llevar a una fácil
victoria, no produjo, al final, ninguna
victoria...Sería desgraciado si debido a la falta
de una victoria, las lecciones duramente aprendidas
en la Guerra de Corea, tanto en el campo de batalla
como en las negociaciones, fueran ignoradas u
olvidadas."
Para 1966, los EEUU. se habían enfrentado nuevamente con
una nación asiática.
129
La Savia de la Guerra
130
1
Gough,J., US Army Mobilization and Logistics in the Korean War, p.24,
sin embargo, cita una reivindicación por parte del Cnel. (Ret.)
Curtis del Ejército de los EEUU quien estaba en la división planes
del G-4 (Logística) del Estado Mayor General del Ejército,
sosteniendo que en 1948 se prepararon una serie de estudios
logísticos que incluían uno para una invasión de Corea del Sur a
través del paralelo 38. De acuerdo con Curtis, él preparó un concepto
estratégico que se basaba en una "retirada hacia y la defensa del
perímetro de Pusan, preparación y ejecución de un desembarco anfibio
en Inchon para cortar las líneas de comunicaciones del enemigo. El
propósito de estos estudios estratégicos logísticos era "determinar
con anticipación cuales serían los requerimientos logísticos no
usuales que se podrían esperar en varios teatros de operaciones
potenciales". Curtis sostiene que otras secciones del Estado Mayor
coincidían con su concepto estratégico, pero no aclara si se hicieron
planes logísticos para apoyarlo. Sólo mediante una búsqueda en los
archivos se podrá probar si existieron planes logísticos para la
guerra de Corea. Si los hubo, resulta extraño que no se los hubiera
sacado y quitado el polvo. Más aún, si hubieran existido esos planes,
planes operacionales o por lo menos planes esquemáticos, primero
debieron haber sido escritos. Como una regla general, los logísticos
no planifican en un vacío operacional.(DEBEN EXISTIR PLANES
OPERATIVOS PARA QUE SURJA EL PLAN LOGÍSTCO) OPINION PERSONAL TN
MORLES SEGÙN CLASES
2
Lessons from Korea, 1954 (Escuela de Infantería, Fort Benning,
Georgia, TDRC Nº 4259), comienza:
"La infantería ha aprendido muchas lecciones de sus operaciones
militares en Corea. Estas lecciones fueron aprendidas,
principalmente, a través de errores cometidos en el campo de batalla.
Es de destacar - y desalentador - poner de manifiesto que
generalmente esos errores son los mismos que se describen en los
informes de combate de la II Guerra Mundial, lo que sugiere que este
artículo tendría un título mejor si lo llamáramos "Lecciones
reaprendidas en Corea."
Y continúa catalogando las deficiencias de la infantería de los EEUU
en Corea, incluyendo: bajo nivel de adiestramiento; un desagrado
universal por las operaciones nocturnas (una deficiencia rápidamente
reconocida y aprovechada por los ejércitos norcoreanos y chino);
falta de disciplina; falta de patrullamiento agresivo y pobre
conservación de la munición. También destaca la escasez de repuestos,
la disponibilidad de helicópteros era baja, algunas aeronaves
tuvieron que quedar en tierra durante meses, por lo cual de los cinco
helicópteros por división, era normal que sólo dos estuvieran
disponibles.
3
Schnabel, p.60, Appelman, p.180, también destacan lo mismo pero con
más detalles, cuando tratan el desempeño de la 24ª División de
Infantería, durante los primeros meses de la guerra.
"El hecho básico es el de que las divisiones de ocupación no
estaban adiestradas, equipadas o listas para la batalla. La gran
mayoría de los hombres enlistados eran jóvenes y sin interés por
ser soldados. Los carteles de publicidad para el reclutamiento
que habían inducido a la mayoría de estos hombres a entrar al
Ejército mencionaban todas las ventajas imaginables y prometían
muchas cosas buenas, pero nunca sugerían que la principal
función de un ejército es la de combatir."
El comentario del autor respecto a esto es que los carteles de
publicidad muy raramente muestran la verdad al respecto. Aquí se
presenta un problema potencial con la mayoría de los voluntarios de
los ejércitos y armadas al respecto. Cierto número de personal
subalterno de la marina británica, cuando la guerra de las Malvinas,
manifestó en 1982 en una forma parecida que ¡no habían entrado a la
Armada para ir a la guerra!. Esta expresión no se presentó en los
batallones de Infantería de Marina y paracaidistas. Por lo tanto, de
ello deduzco que el síndrome de: "estoy acá sólo por la cerveza"
puede ser superado con el adiestramiento. Por supuesto que esto es
una responsabilidad de los oficiales, en todos los niveles.
4
Schnabel, op.cit., p.59. También Appelman, op.cit.pp.113/115, para
ejemplos del estado de pacotilla del equipo del Ejército de los EEUU
y la falta de acopios.
Algunos vehículos no arrancaban y tuvieron que ser remolcados a los
BDT cuando las unidades cargaban para Corea. Las cubiertas y cámaras
usadas se destruían rápidamente debido a las características de los
caminos en Corea. El Regimiento 25 de Infantería informó que tenía
sólo el 60 por ciento de su inventario de radios y que cuatro quintos
de ellos estaban operativos. El 1er. Batallón del 35 de Infantería
tenía sólo un cañón sin retroceso, en lugar de seis; ninguna de sus
compañías tenía cañones de repuesto para ametralladoras y la mayoría
de sus fusiles y carabinas estaban fuera de servicio. Algunos tipos
de munición estaban disponibles en muy pocas cantidades.
No había Raciones "C" (paquete de raciones diseñados para ser
estibados en el equipo del soldado, que provee un día de ración para
un hombre) en Corea y muy pequeños acopios en Japón. Se tomaron las
medidas para enviar urgentemente raciones desde los EEUU. Mientras
tanto, las tropas de los EEUU en Corea se sostuvieron con raciones
"K" de la Segunda Guerra.
5
Appleman, pp.248-249
6
Por ejemplo, en octubre de 1810, Wellington retrocediendo
deliberadamente en las líneas de Torres Vedras y abastecido a través
del puerto de Lisboa. Y Rommel, operando en el extremo de una larga
línea de comunicaciones contra el Octavo Ejército Británico, en la
posición de El Alamein en julio de 1942.
7
Gough, p.17. Pusan era un puerto excelente, con facilidades
portuarias de aguas profundas. Podía amarrar cerca de treinta buques
de gran calado y descargar de doce a quince BDT al mismo tiempo. Esto
hacía un potencial de descarga diario de 40.000 a 50.000 toneladas,
pero problemas en el manipuleo de la carga y su transporte hacia el
interior, reducían la capacidad real a 28.000 toneladas diarias.
Durante el período de un año, 1951, el puerto descargó un promedio de
14.000 toneladas diarias (Huston). Masan a 32 kilómetros de Pusan
podía brindar muelle de aguas profundas para sólo dos buques. Inchon,
cuando fue capturado, fue el segundo puerto más activo usado por las
Naciones Unidas (ver más abajo acerca de sus características poco
atractivas). Los muelles afectados por la marea, construidos por los
japoneses, podían albergar hasta nueve buques de poco calado, pero
los de gran calado debían ser alijados a buques menores fuera de la
costa. Los otros puertos coreanos no se acercaban a la capacidad de
Inchon.
8
Las tropas mal adiestradas o sin experiencia, con frecuencia
cargarán con demasiadas cosas cuando van a comprometerse en el
combate. La costumbre de tiempo de paz de no llevar la carga completa
de munición durante los adiestramientos en el terreno, tiene mucha
culpa de esto. Sin el peso de la munición de combate, de la cual la
de fogueo es un pobre sustituto, porque es más liviana, el soldado se
hace una idea equivocada de cuanto es el espacio de que dispone para
los efectos personales, en contraposición de los esenciales. A medida
que se curte en condiciones operacionales, encuentra lo que puede
hacer con menos y menos extras, aprendiendo a vivir con lo mínimo -
comida, agua, armas y munición y la suficiente ropa y protección
contra la meteorología como para sobrevivir; esto último variará con
el clima.
9
Appleman, pp. 259-261
10
Gough, p.24. Como se dijo más arriba, el Coronel Curtis sostiene
que él lo pensó primero. Sin embargo, si el desembarco en Inchon
hubiese sido estudiado, tal como lo afirma Curtis, debieron estar
disponibles para los planificadores todos los factores para su
selección, obviando la discusión que tuvo lugar en varios niveles
cuando MacArthur propuso el envolvimiento anfibio. Salvo, por
supuesto, que el estudio se hubiese perdido entre la masa de papeles
en Washington, lo que hubiese indicado una gran ineficiencia, pero no
algo más allá de los límites de las posibilidades y no sólo en el
Pentágono.
11
Appleman, pp. 498-499. No hay playas en la zona de desembarco, sólo
bajíos de barro en baja mar y algunos paredones de piedra en pleamar.
Los bajíos no podían soportar un hombre de pie. La aproximación
principal desde el mar es a través de dos canales de 50 millas de
largo y sólo 36-60 pies de profundidad. El canal Pez Volador, usado
por buques grandes, es angosto y serpenteante, peligroso aún en horas
de día. Las mareas, en las aguas restringidas del canal y del puerto,
tienen una amplitud máxima de 31 pies. Algunas de las embarcaciones
de asalto requerían 23 pies de agua para sortear los bajíos. Los
buques de asalto más grandes BDT necesitaban 29 pies. La Marina
estableció un estado de marea de 23 pies como el punto crítico
requerido para que las embarcaciones de desembarco sortearan los
bajíos de barro y alcanzaran los puntos de desembarco. Esto
significaba que los hombres y los abastecimientos podían ser
desembarcados sólo cuando la marea creciente alcanzara los 23 pies y
hasta que la bajante alcanzara nuevamente ese valor, un período de
sólo unas tres horas. Las tropas en tierra no estarían en condiciones
de ser reforzadas hasta la próxima marea, unas once a doce horas
después.
La combinación de la marea correcta y la luz del día, necesaria para
el tránsito por el canal se daba sólo el 15 de septiembre, el 27 de
septiembre y del 11 al 13 de octubre. Las paredes de piedra que
enfrentaban los lugares de desembarco tenían 5,60 metros por encima
de los bajíos de barro. Excepto en la pleamar, presentaban un
problema de escalamiento. Debido a que las primeras olas
desembarcarían antes de la pela mar, a fin de emplear las dos últimas
horas de luz diurna, se necesitarían escaleras, así como grampines,
cabos y redes de carga.
El objetivo inicial de la fuerza de desembarco era conquistar una
cabeza de playa en la ciudad de Inchon (población de 250.000
habitantes). A las 0630 hs., un batallón desembarcaría en la isla de
Wolmido, que domina los accesos a los principales puntos de
desembarco. Seguiría una pausa de once horas para alcanzar las
condiciones de marea apropiadas, antes de los desembarcos principales
a las 1730 hs. El área de Inchon estaba construida con materiales
fuertes y era fácilmente defendible.
12
Appleman, pp. 493/495. un mensaje de MacArthur a Washington del 8
de septiembre, incluye lo siguiente:
"El envolvimiento desde el norte instantáneamente aliviará la presión
en el perímetro sur y en realidad es la única forma en que esto se
puede lograr... La captura del corazón del sistema de distribución
del enemigo en el área de Seúl dislocará completamente el
abastecimiento logístico de sus fuerzas que ahora operan en Corea del
Sur y por eso, por último se llegará a su desintegración. En
realidad, éste es el principal propósito del movimiento. Aferrado
entre nuestras fuerzas del norte y del sur, cada una de ellas están
completamente auto sostenidas debido a nuestro absoluto dominio del
aire y del mar, el enemigo no puede correr el riesgo de ser
aniquilado debido a la interrupción de su apoyo logístico..."
13
Huston, pp. 156-157. Probablemente ningún ítem en particular
recibió más atención, en lo que hace al apoyo de las operaciones en
Corea, que la munición. Los niveles totales de esta categoría
frecuentemente caían por debajo de los noventa días del nivel
operativo y en algunas oportunidades, bien por debajo del nivel de
seguridad de sesenta días. Había tres factores que contribuían:
El alto nivel de fuego requerido para romper los ataques en maza.
Que no había líneas de producción, con ninguna consecuencia, en los
EEUU. Por ejemplo: no se había producido munición de 105 mm desde
1945.
Demandaba unos 18 meses establecer las líneas de producción.
14
Appleman, pp.639-640. Por ejemplo, el puente ferroviario sobre el
Río Imjin, cruzaba un río de 560 metros de ancho y requería una
longitud de varios cientos de metros de tierra terraplenada en sus
extremos. Para establecer un puente carretero sobre el Río Han,
setenta aeronaves C-119 transportaron un puente de pontones desde
Japón. Esto permitió hacer un puente de pontones de 50 toneladas y
260 metros de largo.
15
Schnabel, pp.260-261. El Estado Mayor del X Cuerpo había preparado
un estudio que trataba del avance de la Infantería de Marina y que
decía:
"Mientras el 1º de Infantería de Marina avanza hacia Changiin
(Chosin), tendrán tendencia a extenderse. El flanco izquierdo de los
infantes de marina estará en las laderas montañosas que dividen las
cuencas acuáticas de la península. Estas son, generalmente,
infranqueables por parte del tráfico militar pesado. Sin embargo,
informes de prisioneros muestran que la 124ª División de las Fuerzas
Comunistas entró a Corea en Manpojin y se encuentra ahora en el área
del Embalse de Chosin. Si la 1ª División de IM ataca hacia el norte,
más allá de esta ruta, bien al frente del Octavo Ejército, será
vulnerable a ataques por sus flancos y retaguardia".
A la vista de este asesoramiento, es difícil comprender por que
Almond presionó a Smith para que avanzara sin la debida precaución.
Smith no se hacía ilusiones. Hablando con el Contraalmirante
Morehouse, Jefe del Estado Mayor del Comando de las Fuerzas Navales
del Lejano Oriente, le expresó francamente su preocupación sobre lo
que él consideraba un planeamiento no realista del General Almond y
su tendencia a ignorar las capacidades del enemigo, cuando quería un
avance rápido. En una nota al Comandante de la IM admitió que le
parecía que las ordenes de Almond estaban equivocadas. "Nuestras
ordenes establecen que avancemos hacia la frontera de Manchuria. Sin
embargo, somos la división del flanco izquierdo del Cuerpo y nuestro
flanco izquierdo está ampliamente abierto." Ponía de manifiesto que
no había ninguna unidad del Octavo Ejército más cerca de su flanco
que ciento treinta kilómetros al sudoeste. Mientras el X Cuerpo, de
acuerdo con Smith, podría asegurarlo, "cuando fuera conveniente", de
que no había chinos en su flanco, observó, "si ello fuera cierto, no
habría nada que impidiera al Octavo Ejército pasar al frente nuestro.
Esto no lo están haciendo".
16
En este punto es conveniente referirse a las fuerzas no comunistas
en Corea, como las Fuerzas de las Naciones Unidas. Para junio de
1951, todas las formaciones del Ejército de Corea del Sur estaban
bajo el comando del Octavo Ejército. La única gran formación no
perteneciente a los EEUU o a Corea del Sur era la División del
Commonwealth, con formaciones de británicos, australianos,
canadienses, nezeolandeses e hindúes; de 24.000 hombres en su máximo.
Con efectivos entre 4.602 y 5.455, el contingente turco era el que le
seguía a la División del Commonwealth. Es conveniente, por razones
similares, referirse a los norcoreanos y chinos como las Fuerzas
Comunistas, salvo que sea necesario distinguir entre ellas.