INCESTOS HISTÓRICOS (1)
en Hetero: General
INCESTOS HISTÓRICOS. 1 -
Mausolo y Artemisa II.
INCESTOS HISTÓRICOS
Aunque las relaciones sexuales entre
parientes muchas veces se catalogan
entre risas como más ardientes, la
realidad es que el incesto está entre los
tabúes más arraigados en diversas
sociedades. A través de la historia muchos
personajes célebres cometieron incesto,
ya fuera con la madre, el padre o el
hermano.
En algunas civilizaciones antiguas, como
en la de los persas o los egipcios de la
época faraónica, era común matrimoniar al
rey con su hermana. No existía estigma
social en esto sino muy al contrario, el
incesto se convirtió en uso frecuente de
las altas esferas egipcias y más tarde
entre el pueblo llano.
Durante un tiempo se creyó que estas
uniones entre hermanos eran debidas al
deseo de que no se destruyeran en
minifundios las herencias de las tierras,
pero hoy, la antropología, ha venido a
demostrar que, en realidad, eran debidas
al mayor placer que proporcionaban las
relaciones sexuales entre parientes y,
sobre todo, entre hermanos.
Este mayor placer que sienten los
hermanos durante el acto sexual, podría
tener valor en nuestra civilización
Occidental donde el incesto está penado
por las leyes tanto divinas como humanas,
siendo estás prohibiciones un acicate, un
estímulo que viene dado por el hecho de
transgredirlas.
Pero, no obstante, el punto anterior, no es
una explicación válida para otras
civilizaciones donde el incesto ni estuvo ni
está penado. Sin embargo, en contra de lo
que pudiéramos creer, el incesto más
frecuente en nuestra civilización
Occidental, no se da entre hermanos, sino
entre padres e hijas como apuntan
acertadamente todas las encuestas
realizadas por los doctores useños Kinsay,
Master, Jonson, el español J.J. López Ibor,
y un sin fin de sociólogos, psiquiatras,
analistas, internistas etc. Etc. La
proporción de incestos entre padre e hija
se sitúa en el 76%, 22% entre hermanos y
solamente un 2% entra madre e hijo.
De la antigüedad nos llega la palabra
mausoleo para designar una tumba magna
como homenaje a Mausolos, un hermoso
monarca de ojos negros que fue
matrimoniado con su propia hermana
Artemisa II.
Según Estrabón, Hecatomnus tenia dos
hijas más, Artemisa y Ada, ambas
contraerán luego matrimonio con sus
hermanos Mausolo e Hidrieo.
Mausolo y su hermana no sólo estuvieron
casados por razones de estado, sino que
se amaban apasionadamente, hasta el
punto que la reina consorte declaró que no
encontraba ningún miembro viril con las
medidas tan extremadas como las de su
hermano que la hacían gozar intensa y
profundamente noche tras noche.
Tanto se amaban que cuando él murió, ella
hizo reducir su cuerpo a cenizas. La
apasionada mujer mezcló una parte de
estos humeantes restos en una poción de
vino para bebérselo ella y el resto fue a
parar a un inmenso monumento que se
llamó Mausoleo y que figuró entre las 7
maravillas de la Antigüedad. Fue destruido
por Alejandro Magno en sus guerras de
conquista.
Muere Artemisa tras reinar solo tres años,
pasando el reino ahora a su sobrino
Hidrieo, casado con su hermana Ada,
quien tampoco duró mucho tiempo, pues
murió de enfermedad muy pronto. Ada, fue
destronada por Pixodaro, el último de los
hijos de Hecatomnus. Continuará……
INCESTOS HISTÓRICOS (2)
en Hetero: General
Calígula y Drusila.
Calígula, sucesor de Tiberio, tuvo tres
hermanas, Julia Agripina, Julia Drusila y
Julia Menemea. Con las tres tuvo
relaciones sexuales bastante prolongadas.
Tras su última enfermedad que parecía iba
a ser definitiva y con un fatal desenlace,
Calígula nombró como heredera a su
misma adorada hermana y esposan
Drusila. Justificaba esta atípica relación
en que, en las dinastías de los Ptolomeos,
en su adorado Egipto, esto —la unión de
dos hermanos— era considerado una
relación incluso sagrada.
Su amor hacia Drusila le llevó a sentarla
junto a él en el Olimpo que había creado
con su misma persona como dios
principal, divinizándola también. Cuando
ella murió, Calígula no tuvo consuelo, y
muy afectado, ordenó e impuso un luto
general, dictando durísimos castigos para
los que, en ese período de duelo, se
bañaran, se rieran aunque fuese poco o, en
fin, hubieran comido en familia de forma
distendida o agradable.
A continuación, huyó de Roma y no paré
hasta Siracusa. A su regreso, volvió
desaliñado, con los cabellos enredados y
obligando a que, en adelante, todos
juraran por la divinidad de la difunta Julia
Drusila. Desde el primer momento
imprimió a su reinado de una pompa
desconocida, asumiendo de hecho una
teocracia en lo externo, deudora de lo
helenístico-oriental entre lo que incluyó
actos como el de acostarse, además de
con la rubia Drusila —que siempre sería su
preferida—, con sus otras hermanas, las
cuales, después de yacer en el lecho del
emperador, fueron entregadas por éste a
varios amigos como auténticas prostitutas
que estos podían utilizar y explotar a su
antojo.
En otra ocasión, habiendo sido invitado a
la boda de un patricio llamado Pisón,
durante el banquete decidió robarle la
esposa (Livia Orestila) al atónito flamante
marido, llevándosela a sus aposentos y
poseyéndola. Justificó este rapto y
posesión en que, realmente, Livia era su
esposa, y amenazó a Pisón si tenía la
audacia de tocar a su mujer. Y es que las
caricias impacientes de los desposados
habían enardecido a Calígula, que quiso
adelantarse al marido en el disfrute de la
todavía virgen esposa.
Esta conducta indigna del Emperador no
era excepcional, ya que en los banquetes
solía examinar detenidamente a las damas
asistentes, y no evitaba levantarles los
vestidos y comparar sus intimidades,
escogiendo a alguna y retirándose para
gozarla, como hiciera con la desgraciada
Livia Orestila. Después regresaba con
evidencias del encuentro y se deleitaba
ante los asistentes con confidencias
sexuales sobre la arrebatada de turno. Fue
también amante de Enia Nevia, esposa de
Macron, y entre las cortesanas, su favorita
fue Piralis.
Asimismo, se divertía mucho divorciando,
en ausencia de sus maridos, a damas de
alta alcurnia, con las que también se
acostaba. No obstante, y por medios
legales, Calígula tuvo otras esposas: Junia
Claudila (que falleció tras su primer parto),
la misma esposa de Pisón, Livia Orestila,
Lolia Paulin y Cesonia. Esta última fue la
que más le duró, al parecer por sus artes
libertinas, que excitaban al Emperador de
manera especial y lo hacían deudor de sus
caricias. La pasión por Cesonia y la
manera cómo la consiguió, son dignas del
carácter del Emperador.
Era Cesonia una bella matrona llena de
sabiduría a quien Calígula conoció el
mismo día que ella paría en palacio (de
donde era habitante como una más de las
muchas personas al servicio del
emperador) una hermosa niña.
Encariñado desde ese momento con la
madre y con la niña, puso a ésta el nombre
de Drusila, en honor de su hermana y
amante, y se proclamó padre de la
criatura. Y, puesto que era el padre por su
propia decisión, automáticamente obligó a
que se le reconociera también como
esposo de la madre, Cesonia.
Momentáneamente metamorfoseado en
ilusionado padre de familia, condujo a su
esposa e hija a todos los templos de
Roma, presentando a la pequeña a la diosa
Minerva para que le insuflara saber y
discreción.
Sin embargo, Cesonia ya había parido tres
hijos de su matrimonio anterior con un
funcionario de palacio, además era una
mujer con la juventud ya perdida y no
excesivamente hermosa. Por lo que se
rumoreaba que aquella locura de Calígula
por ella se debía a que Cesonia le había
dado algún brebaje afrodisíaco, como, por
ejemplo, uno muy conocido extraído del
sexo de las yeguas.
Perdido el norte, Calígula empezó a
practicar toda una serie de conductas
absurdas y crueles como, por ejemplo,
entre las primeras, el nombrar cónsul a su
caballo favorito, Incitatus (Impetuoso), al
que puso un pesebre de marfil y dotó de
abundante servidumbre a su disposición.
Y, entre las segundas, su deseo,
expresado a gritos, de que «el pueblo sólo
tuviera una cabeza para cortársela de un
solo tajo», producto de una rabieta
imperial al oponerse el público del circo a
la muerte de un gladiador contra lo
decidido por Calígula.
También se distraía llevando sus cuentas
personalmente, unas cuentas consistentes
en redactar la lista de los prisioneros que,
cada diez días, debían ser ejecutados.
Otra contabilidad llevada personalmente
fue la de su propio gran prostíbulo, que
había hecho construir dentro del recinto
de su palacio y que resultó un negocio
redondo. En otro orden de cosas, y para
producir aún más terror, todas estas
distracciones las vivía disfrazándose y
maquillándose de forma que sus actos, de
por sí ya terribles, contaran con el añadido
de lo siniestro, de manera que sus
caprichos resultaran implacables haciendo
temblar a sus víctimas aún más.
Las ejecuciones eran tan numerosas que,
a veces, no había una razón
medianamente comprensiva para tan
definitivo castigo, como en el caso del
poeta Aletto, que fue quemado vivo porque
el Emperador creyó toparse con cierta
falta retórica en unos versos compuestos,
precisamente, a la mayor gloria de
Calígula, por el desgraciado vate. La
crueldad de Calígula podría resumirse en
una frase que se trataba, en realidad, de
una orden dada a sus matarifes respecto a
cómo tenían que acabar con sus víctimas.
Era ésta: «Heridlos de tal forma que se
den cuenta de que mueren».
La lista de sus desafueros sería
interminable. A modo de muestreo,
podemos decir que el Emperador, imbuido
muy pronto de su carácter divino, hizo
traer de Grecia algunas estatuas, entre
ellas la de Júpiter Olímpico, escultura a la
que ordenó arrancar la cabeza y sustituirla
por una suya, y desde ese momento
rebautizada como Júpiter Lacial (él
mismo, transformado en el dios de dioses
del Lacio).
El siguiente paso será la elevación de un
templo en honor de ese nuevo dios y la
presencia en el mismo de otra escultura,
ésta de oro, y que cada día era vestida
como el propio Calígula, en una especie de
simbiosis y travestismo entre aquel artista
llamado Pigmalión y su modelo, y que
evidenciará de manera inequívoca, la
naturaleza celestial del Emperador.
También, y sin duda todavía en las alturas
de su particular Olimpo, invitaba a la Luna
(Selene) en su plenilunio, a que se
acostara con él. Ya en terrenos más
próximos a lo cotidiano, y en su afán por
complicarle la vida a sus súbditos, se
divertía, por ejemplo, regalando
localidades a la plebe que, en principio,
estaban destinadas a la aristocracia. Lo
divertido para Calígula venía cuando,
estos últimos, al encontrar ocupadas sus
localidades, iniciaban un altercado con la
chusma, espectáculo este mucho más
divertido para Calígula que las propias
representaciones teatrales.
Calígula había sido un emperador que
siempre había sorprendido y puesto a
prueba a la gente. Como se quejará
amargamente de que su reinado
transcurría sin grandes cataclismos y, por
tanto —según él—, su nombre y su tiempo
apenas serían recordados por los
historiadores, intentó suplir esta falta de
terremotos, inundaciones, pestes o
guerras auténticas, con la puesta en
escena de batallas de ficción. Así, en una
de sus incursiones por Germania y ante la
nula presencia real de escaramuzas,
decidió que parte de sus legiones pasaran
al otro lado del río Rhin, desde donde se
encontraban, e hiciesen como si
pertenecieran a un ejército bárbaro. Una
vez en la otra ribera, Calígula cayó sobre
el enemigo con sus soldados, a los que
venció sin paliativos.
Escribió, entonces, a Roma anunciando su
triunfo al tiempo que se quejaba de que,
mientras él exponía su preciosa existencia
luchando, en la metrópoli el pueblo y los
senadores se divertían en inacabable
holganza. También humilló a sus legiones
en las Galias obligando a los soldados a
recoger, en el transcurso de jornadas
agotadoras, toda clase de moluscos y
otras especies de productos marinos. Tras
agotar el tesoro imperial en su favor y
mandar asesinar (como ya queda dicho) a
destacados miembros de la aristocracia
para quitarles el dinero, acabó siendo
asesinado en una estancia de su palacio
por el jefe de los pretorianos, Casio
Quereas, en el pasillo que comunicaba
aquél con el circo, al que volvía el
Emperador tras un descanso en uno de los
espectáculos de los Juegos Palatinos. Se
vengaba así, de camino, Quereas del trato
vejatorio que siempre le infligió el
Emperador, tratándole de afeminado e
impotente.
Ahora había llegado su hora, y ya pudo
empezar a alegrarse con la primera herida
producida en el cuerpo de un Calígula
medroso (un hachazo en el imperial
cuello), que, sin embargo, no lo mató
inmediatamente, aunque sí provocara en
el sádico personaje gritos de dolor y
desesperación. Inmediatamente acudieron
el resto de los conjurados (hasta treinta de
ellos con sus espadas desenvainadas)
quienes, tras una estocada en el pecho
propiciada por Cornelio Sabino, se
ensañaron en la faena de acabar,
definitivamente, con la vida del
Emperador, su esposa Cesonia e, incluso,
con la hija de ambos, una niña que fue
estrellada sin piedad contra un muro.
Se ponía fin, con la misma violencia
sufrida, al sangriento y violento reinado de
un loco que había torturado a su pueblo
durante tres años y diez meses de
pesadilla.
Crudelísimo incluso después de su muerte,
se encontraron abundantes listas de
nombres destinados a ser ejecutados.
Incluso, junto a estas, fueron hallados
gran cantidad de venenos destinados a
cumplir de ejecutores de aquéllos, tan
abundantes que, al ser arrojados al mar,
envenenaron las aguas marinas, que
devolvieron a las playas miles de peces
muertos.
Calígula (que contaba 29 años al morir) fue
borrado por el Senado de la lista de los
emperadores de Roma. Había sido un
hombre tan malvado y despiadado con los
demás como cobarde él mismo. Por
ejemplo, en vida sentía un terror
patológico por las tormentas, que le
arrastraba debajo de las camas cuando
empezaban los relámpagos.
Murió, como ya se ha dicho, muy joven, y
nadie sabría nunca lo que hubiera podido
ser su reinado de vivir más años. Como en
el caso de tantos personajes polémicos o
indeseables, el cine no lo dejaría escapar,
siendo uno de los films más conocidos uno
seudo porno del escandaloso director
Tinto Brass titulado Calígula.
El reinado de Calígula es un buen ejemplo.
Déspota, cruel, necio… ha sido recordado
como un gran loco, un asesino despiadado;
uno de los peores emperadores de la
historia de Roma.
‘Que me odien, con tal de que me teman’,
ésta era la máxima del emperador.
Hablaba con los dioses, y al mismo Júpiter
le decía: ‘súbeme, o te hundiré’. También
hablaba con la Luna, incluso le daba
consejos. Su nombre era Cayo Julio César,
aunque ha pasado a la historia como
Calígula.
Con sólo tres años, su padre, un gran
general germano, se acompañaba del
pequeño Cayo para pasar revista a las
tropas. Hizo un traje igual que el suyo para
el niño, un pequeño traje de general
romano para un infante de tres años.
Calígula es el diminutivo de las sandalias
romanas, las que llevaba el pequeño Cayo
César cuando estaba con las tropas.
Era un hombre feo, débil, lánguido, alto y
muy delgado, con todo el cuerpo peludo y
además aquejado por la calvicie. Era
receloso con todo el mundo y estaba
avergonzado de sus defectos físicos. De
hecho, 'César' significa 'cabellera'.
Calígula odiaba su aspecto físico, y no
sólo eso, odiaba a toda la humanidad.
Ya de joven se vestía como el populacho y
era un habitual visitante de los
prostíbulos. Le daba igual acompañarse
con hombres o con mujeres, lo realmente
importante para él era disfrutar del sexo
con violencia; agrediendo, torturando…
mostraba fielmente lo que sería su
reinado. El dolor ajeno le causaba placer,
disfrutaba con el sufrimiento de los
demás. Siendo emperador, cuando
torturaba a sus enemigos, siempre se
dirigía al verdugo diciendo: ‘hiérele,
hiérele y haz sentir la muerte en él’.
Se casó 5 veces, una de ellas en secreto
con su propia hermana Drusila. Dos de sus
esposas fueron inmediatamente
repudiadas y otra murió durante un parto.
La cuarta esposa, Milona, se casó con él
estando embarazada de ocho meses, y .su
hija no era de Calígula. Sin embargo, él la
trató como si fuese suya. Le encantó esa
niña al observar que la pequeña disfrutaba
arañando los ojos de los otros bebés. De
inmediato la quiso como suya.
Con 23 años Calígula fue nombrado
emperador, y así empezó un período de 3
años, 10 meses y 8 días conocidos como
‘El imperio del terror’. Borracho de poder,
creyó ser Dios. Todos los césares habían
sido nombrados dioses tras su muerte,
pero él quiso serlo en vida. Sin duda iba a
tratarse de un Dios cruel y nefasto para
los ciudadanos de Roma.
Aunque el inicio de su reinado fue
bastante tranquilo, algunos meses más
tarde, sin saber por qué, entró en una
grave crisis. Terribles temblores, mirada
fijada en el infinito completamente
desenfocada, espuma saliendo a
borbotones de la boca… Calígula sufría
epilepsia, una enfermedad bastante
incomprendida en su época.
Muchos creían que el joven emperador
estaba a punto de morir. Hasta ese
momento su gobierno no era desastroso,
incluso había gobernado bien. Se baraja la
opción de la encefalitis, de la
esquizofrenia y sobre todo de la epilepsia
lóbulo temporal. Los síntomas de esta
última son similares a la esquizofrenia, y
la sufrió de por vida. Tras cada ataque era
más cruel. No dormía, sólo a veces 3 horas
al día en las que su fanática mente no
creaba más que terribles pesadillas. Sólo
veía monstruosos seres que le pedían que
siguiera matando.
Calígula envidiaba por su fealdad y su
calvicie a todos aquellos hombres que
tuvieran una poblada melena. Cuando se
cruzaba a alguno por la calle ordenaba
inmediatamente que lo rapasen. Prohibió
bajo pena de muerte la palabra ‘cabra’,
porque creía que se parecía a ellas.
Peludas y patilargas… si alguien
pronunciaba la palabra cabra en su
presencia era ejecutado de inmediato.
Gastó todo el tesoro de Roma en un solo
año. Hasta tres mil millones de sestercios.
Sus excesos eran increíbles; mandó
construir un barco con incrustaciones de
piedras preciosas para sus paseos. Uno de
sus vicios era ingerir perlas. Las disolvía
en vinagre y se las bebía.
Para su caballo Incitatus ordenó construir
un establo de mármol con un pesebre de
marfil. El animal también fue dotado de
grandes joyas. Lo nombró senador en un
arranque de locura. Esta es una de las
excentricidades más conocidas de
Calígula, pero no es de las mayores.
Al quedarse sin dinero hizo que las
prostitutas pagasen impuestos, pero fue
más allá. Creó un prostíbulo en palacio, así
que no cobraba impuestos porque él era el
dueño del negocio.
En su locura, cada vez que alguien se
enriquecía más de lo normal, cada vez que
detectaba una gran fortuna, Calígula
ordenaba al millonario que lo nombrase su
heredero. Cuando alguien nombraba
heredero al emperador, no vivía muchos
días más desde ese nombramiento, de
hecho todos morían de forma
inusualmente rápida. Calígula los mandaba
asesinar y así todas las fortunas de Roma
fueron a parar a sus bolsillos. En Roma el
pánico invadía la ciudad, nadie sabía hasta
dónde llegaría el demente imperator.
Para comer sus grandes manjares, traía
presos sucios y hambrientos para poder
reírse de ellos mientras él devoraba
exquisiteces. Pero disfrutaba más con
otros métodos... Eran muy comunes las
decapitaciones durante las comidas, de
hecho se producían casi a diario para
júbilo del loco dictador. En una ocasión,
mientras comía, hizo cortar las manos de
un recluso, y con ellas mandó fabricar con
la mayor rapidez una especie de collar o
colgante para el mismo preso. Lo hizo
pasear ante su mesa mientras se
desangraba hasta la muerte.
Pero no sólo disfrutaba durante las
comidas. Como ya he dicho, Calígula
disfrutaba con el sexo. Le gustaba
especialmente practicarlo delante del
verdugo y el torturado. También le
encantaba deshacer bodas. El día del
enlace aparecía de repente y se apropiaba
de la mujer. Así ocurrió en la boda de
Lípido Fabio casado con una de las
mujeres más bellas de Roma. Cuando
Calígula la vio le indicó al marido que por
deferencia a tan hermosa mujer, el Dios
Calígula la fornicaría en su presencia y así
ocurrió pese a las protestas de la dama. Si
durante un banquete se fijaba en la mujer
de algún invitado, la señalaba y se iba a
sus aposentos con ella donde permanecía
fornicándola tanto tiempo como ella le
proporcionara placer. Si no le complacía lo
suficiente ordenaba que se divorciase
inmediatamente de su marido.
Calígula se fijó en su hermana Drusila y
concibió un hijo con ella. De hecho,
Calígula cometió incesto con sus tres
hermanas. Con Agripina, la hermana
mayor, el día que se declaró Dios se
acostó con ella durante tres días seguidos
con sus noches. Después, al levantarse del
lecho casi extenuado por sus excesos
amatorios dijo que si no fuera Dios no
podría fornicarla tantas veces durante
tanto tiempo.
Con Julia, su hermana más joven, se la
llevó a sus habitaciones el día de la boda y
su marido, Cayo Flavio Deméter, tuvo que
permaneces ante el lecho durante toda la
noche, mientras el Dios Calígula la poseía
en todas la posiciones que se le
ocurrieron.
A dos de ellas, Agripina y Julia, las
aprisionó, pero se enamoró de Drusila y se
casó mediante el rito Tolemaico egipcio,
el único que permitía el incesto y tenía
una aceptación elevada entre el pueblo
romano.
Y nuevamente la locura de Calígula fue
demasiado fuerte. Además de epilepsia,
sufría importantes ataques de ansiedad.
En uno de esos ataques, loco por saber
cómo sería su hijo, abrió el vientre de su
hermana, embarazada de ocho meses y
extrajo el feto de su hijo. Así fue el fin de
Drusila y su hijo. Definitivamente la
cordura había abandonado al emperador.
Quienes más lo sufrieron fueron sus
propios familiares. Calígula no quería que
nadie pudiese hacerle sombra, no estaba
dispuesto a permitir que algún posible
sucesor o candidato al trono pudiese
conspirar contra él, así que se dedicó a
eliminar a todos los miembros de su
familia que considerase potencialmente
peligrosos.
Era costumbre en Roma saludar al
emperador diciendo: ‘yo por ti, emperador,
daría mi vida en el circo’. Hasta aquel
momento no era más que una cuestión de
educación y protocolo, lo que llmaríamos
una fórmula de cortesía, pero con Calígula
dejó de serlo, porque en muchas
ocasiones Calígula tomaba la palabra y
enviaba al circo a quien le dijese esa
frase. Nobles, generales, aristócratas…
acababan en la arena del circo por este
motivo. Y es que Calígula disfrutaba
enviando a las personalidades del Imperio
a las minas, al circo, a construir
calzadas… era todo un divertimento para
él.
Una de sus distracciones en el circo era,
con la llegada del verano y los días más
calurosos, la retirada del toldo que
protegía al público del Sol. Así se
deleitaba viendo las insolaciones e incluso
cómo algunos cuerpos desmayados caían
a la arena. También se divertía tirando
joyas al público para provocar avalanchas
que acababan con decenas de muertos.
Especialmente las tiraba entre los
senadores, para que la masa humana los
devorase y muriesen aplastados.
Ordenó erigir una gran estatua en su honor
y mandó que la vistiesen cada día del
mismo modo que él bajo pena de muerte
para los obreros si no cumplían sus
órdenes a la perfección. Cada día el
emperador se cercioraba de que
efectivamente se cumpliera su mandato.
En la inauguración de un puente invitó a
las personalidades más relevantes de la
ciudad a subir a su barco. Cuando estaba
en mitad del río, ordenó a los soldados que
los lanzasen al agua. Muchos murieron
ahogados, y Calígula ordenó que
golpeasen con los remos a quienes
intentasen volver a subir. Cientos de
personas murieron, la mayor parte de ellas
altos cargos políticos. Durante sus 46
meses de reinado fueron asesinadas miles
y miles de personas.
Su única campaña militar fue un teatro. No
tuvo valor para combatir a los germanos y
britanos. Capturó algunos galos y los
disfrazó como germanos. El hijo del gran
general Germánico era un desastre, una
vergüenza. Volvió con más odio que nunca,
ejecutando y torturando en tal medida que
la guardia pretoriana no pudo soportarlo
más. La propia guardia que debía
protegerle se conjuró contra él.
Con 28 años y decenas de miles de
víctimas a sus espaldas, Calígula fue
asesinado. Hasta 30 veces fue apuñalado
por la guardia pretoriana. Todos gritaron
‘dale una vez más’, una de las frases
favoritas de Calígula en el circo.
Finalmente Calígula murió, y acto seguido
los pretorianos mataron a su última mujer
y su hijo. No quedando sucesores claros,
la guardia pretoriana buscó a un sucesor,
y el mejor de todos fue Claudio, el tío de
Calígula. Lo hallaron llorando escondido en
un rincón, intentando salvar su vida. No
sólo la salvó, sino que se convirtió en el
hombre más poderoso del planeta y en uno
de los mejores emperadores de la historia.
¿Y por qué Claudio? Si Calígula había
exterminado a cualquiera que pudiese
sucederle, ¿por qué Claudio, siendo su tío,
se mantenía con vida? De toda la dinastía
Julia-Claudia era el único superviviente, y
estaba vivo porque divertía a Calígula. Era
continuamente humillado porque era feo,
cojo, medio sordo, tartamudo, tenía tics,
continuamente se le caía la baba sin que
pudiese evitarlo… a Calígula le encantaba
reírse de él a carcajadas, y por ese motivo
Claudio se mantuvo con vida en el infierno
romano creado por el nefasto y cruel
Calígula.
Durante más de tres años Claudio fue
humillado casi a diario por Calígula, quien
disfrutaba enormemente al sentirse
físicamente superior. El infierno para
Claudio dejó paso al reinado más glorioso
que jamás hubiese podido imaginar.
Por lo que respecta a su vida privada, su
biografía está plagada de episodios
propios de un enfermo degenerado, incluso
según los cánones sociales de aquella
época.
Tuvo comercio incestuoso y continuo con
todas sus hermanas, y las hacía sentar
consigo a la mesa en el mismo lecho,
mientras su esposa ocupaba otro. Se dice
que llevaba aún la pretexta cuando
arrebató la virginidad a Drusila. Un día le
sorprendió en sus brazos su abuela
Antonia, en cuya casa se educaban los
dos. Casáronla en seguida con el consular
Lucio Casio Longino, pero Cayo se la quitó
y la trató públicamente como a su esposa
legítima. En cierta enfermedad que
padeció la instituyo heredera de sus
bienes y del Imperio. Cuando murió ella,
hizo suspender todos los negocios, y
durante algún tiempo fue delito capital
haber reído, haberse bañado, haber
comido con los parientes o con la esposa y
los hijos.
Como enloquecido por el dolor, se fugó
una noche de Roma, atravesó sin
detenerse la Campania y llegó a Siracusa,
de donde volvió tan bruscamente como
fue, con la barba y los cabellos
desmesuradamente crecidos. A partir de
entonces, no juró mas que por la divinidad
de Drusila, hasta en las circunstancias
más solemnes y hablando al pueblo y a los
soldados. No profesó a sus otras hermanas
igual pasión ni les guardó las mismas
consideraciones; y hasta las prostituyó a
sus compañeros de disipación; en el
proceso de Emilio Lépido, no vaciló en
hacerlas condenar como adúlteras y
cómplices de aquel conspirador. No sólo
mostró cartas de su mano, que por fraude
y medios infames le había entregado, sino
que incluso consagró a Marte vengador,
con una inscripción, tres espadas
preparadas para matarle.
Calígula tendrá, en el futuro, un lugar de
dudoso honor en la sangrienta lista de los
emperadores romanos, sin que esto quiera
decir que fue intrínsecamente peor que
otros. Y es que la fama de algunos
malvados de la Historia suele depender de
un cúmulo de circunstancias presentes y
futuras a partir de las cuales, los
historiadores hacen su trabajo.
En el caso de Cayo César Germánico llovía
sobre mojado tras su antecesor, el
impresentable Tiberio. Con su mandato, el
Imperio Romano alcanzará su plenitud tras
la época puente del Principado que había
iniciado Augusto y proseguido Tiberio, ya
con el título de Imperio.
Calígula añadiría a la nueva simbología
imperial elementos helenístico-orientales
que intentarían embellecer lo que, bajo su
reinado, no sería otra cosa que una
durísima monarquía teocrática a merced
de sus caprichos.
Sobrino y sucesor de Tiberio (quien lo
había adoptado), hijo de Germánico y de
Agripina, y tercer Emperador romano,
nació en Antium (hoy Porto D’Anzio).
Será conocido como Calígula (diminutivo
de caliga, sandalia militar). Antes de ser
elevado al trono, debió dar señales
alarmantes, ya que el propio Tiberio, a
quien acompañaba en su retiro de la isla
de Capri, comentó: «Educo una serpiente
para el Imperio». La serpiente lanzó muy
pronto el veneno, pues con ocasión de la
muerte de Tiberio, y cuando todos
creyeron que el viejo crápula había dejado
de vivir, con el cuerpo aún caliente,
Calígula arrancó el anillo del dedo del
Emperador, y se lo puso para hacerse
proclamar por los presentes nuevo César.
No obstante, en pleno juramento, Tiberio,
el pretendido cadáver, pidió un vaso de
agua, y el terror se enseñoreó de todos, y
muy en especial de Calígula, que lucía ya
el anillo imperial y se relamía de gusto
ante la perspectiva inmediata de asumir el
poder. Aunque Macro, allí presente, ante lo
violento y peligroso de la situación, se
abalanzó sobre el moribundo y, con su
propia almohada, lo asfixió. Calígula, el
nuevo Emperador, por fin pudo respirar
tranquilo.
Calígula era un hombre sin atractivos, de
aspecto aterrador que acentuaba con su
costumbre de ensayar continuamente las
más diversas muecas con las que deseaba
asustar, aún más, a los que le rodeaban.
Su escasa cabellera era muy encrespada,
lo que le acomplejaba doblemente. Muy
pronto haría prácticas de sadismo en
especial sobre las mujeres que tenía más
próximas, con las que se ensañaba, según
contaba Séneca.
Este sadismo, según el filósofo cordobés,
además de por la utilización de castigos y
martirios físicos, se presentaba bajo otras
formas de tortura provocadas por el mismo
emperador, exactamente a través de sus
ojos, cuya mirada nadie era capaz de
resistir sin empezar a temblar. Bien lo
sabía el filósofo cordobés pues, odiado por
el emperador, a punto estuvo de perecer
por orden de Calígula. Fue salvado in
extremis por una concubina del tirano, y
no por humanidad sino porque, sabedor de
que Séneca sufría una grave tuberculosis,
pensó que no valía la pena adelantar por
poco tiempo un final que parecía próximo.
En el día a día de Calígula todo valía para
llevar a la realidad uno de sus más
pregonados deseos: «Que me odien,
mientras me teman». No obstante, y
llegado el momento, parece ser que
Calígula era consciente de su patología
mental, o sea, esquizoide, de origen
genético.
Tanto es así que, consciente de su
inestabilidad psíquica, pensó seriamente
en retirarse del poder imperial y ponerse
en manos de quienes pudieran curarlo,
pues su enfermedad no era original, sino
consecuencia de unas altísimas fiebres
que padeció en sus primeros años. Un
defenestrado (quitado de la circulación) y
asustado Séneca, por ejemplo, no dudó en
dar salida a su odio hacia Calígula
escribiendo (aunque, por supuesto, sin
publicarlo entonces) un libro titulado De la
cólera, que era un ataque en toda regla, y
sin perdón, hacia el odiado personaje que
dirigía el Imperio.
Con ocasión de su acceso al trono a los 23
años, Calígula sacrificó 160.000 animales
como acción de gracias por tan importante
suceso, e inició desde aquel momento, su
ascensión imparable hacia el poder
máximo y caprichoso que culminará en su
inclusión en la no muy ejemplar historia de
los emperadores romanos en un destacado
primerísimo puesto de crueldad y
arbitrariedad, a pesar de que,
sorprendentemente, inauguró su reinado
ejerciendo una política de tolerancia como
reacción al despotismo y maldad de su
antecesor, su protector Tiberio. Incluso
suspendió los odiosos procesos por lesa
majestad de su antecesor, además de
volver a los comicios en los que se elegía
a los magistrados (con Tiberio lo había
hecho el Senado). Además, nadie le negó
su amor por los desfavorecidos y su odio
por los ricos, conducta esta última que, al
final, sería su perdición.
En correspondencia, en estos primeros
tiempos el pueblo romano lo adoraba,
quizá por ver en él al hijo de aquel
Germánico desgraciado y bueno y
deduciendo, erróneamente, que sería
como su progenitor. Todo empezó a
torcerse cuando, en apenas un año, gastó
todo el tesoro que había heredado de
Tiberio, unos 2.700 millones de sestercios,
teniendo que tapar aquel enorme agujero
con nuevos y gravosos impuestos de los
que no se salvaba nadie. Por ejemplo,
impuso un canon a los alimentos, otro por
los juicios, a los mozos de cuerda, a las
cortesanas e incluso a todos los que
tenían la feliz idea de contraer matrimonio.
Pero todo este atraco no era suficiente y,
tras insistir una y otra vez en esta actitud
de pedigüeño, en el transcurso de sus
muchos delirios, aseguraría sentirse en la
más absoluta ruina, llegando en su
sicopatía a pedir limosna en las calles
romanas además de obligar a testar en su
benefició a sectores de la población
bastante ricos, poniéndose muy nervioso
si éstos, los llamados a cederles sus
riquezas, no se morían pronto. Durante
esta fiebre de miseria más o menos
imaginaria, pero no menos obsesiva, llegó
a confiscar las posesiones de sus propias
hermanas, Julia y Agripina, con las que ya
había tenido relaciones sexuales
reiteradas vces, y acusarlas de conspirar
contra él.
Pero volviendo atrás, en los primeros
tiempos de su poder absoluto, aquellas
primeras bondades del inicio de su reinado
las olvidó Calígula apenas medio año más
tarde, superando enseguida las
atrocidades de su predecesor, acaso por
sufrir un conjunto de enfermedades
mentales que le provocaban noches
interminables presididas por el insomnio,
además de sufrir de continuo espantosos
ataques de epilepsia, que nunca le
abandonaron.
Precisamente sería tras un agravamiento
de sus enfermedades, y después de una
inesperada recuperación cuando todos le
daban por perdido, cuando se evidenciaría
aún más toda su crueldad, puede que
como secuela de su enfermedad anterior.
Según se levantara de un humor que
siempre era variable y caprichoso,
demostraba manía persecutoria, delirios y
quimeras relacionadas, de nuevo, con el
dinero como, por ejemplo, la necesidad
que tenía de pisar físicamente un montón
de monedas de oro con sus pies
descalzos. También formaba parte de su
esquizofrenia su desinterés, convertido en
odio, por los más famosos autores
contemporáneos, ordenando la
destrucción (aunque, a la postre, no lo
consiguió) de todas las obras de Homero,
Virgilio, Tito Livio y otros.
Tuvo una pasión incestuosa por una de sus
hermanas, Julia Drusila. Muy jóvenes
ambos, Calígula la había poseído por
primera vez, siendo sorprendidos los dos
adolescentes en el lecho por la abuela
Antonia, en cuya casa vivían. Pese a los
gritos y vituperios de la anciana, Calígula
no se dio por enterado hasta que eyaculó.
Sólo entonces abandonó a la hermana que
había desvirgado aquel día.
Nunca renunciaría a ella, sino que, años
después, y a pesar de que la habían
casado con un tal Lucio Casio Longino,
Calígula la compartió y fue Drusila, al
mismo tiempo, esposa legítima de su
hermano al morir Longino en extrañas
circunstancias.
BIBLIOGRAFIA:
Suetonio. Vida de los doce Césares.
Plutarco: Vidas Paralelas. Tomo III
Jack Goody: El incesto.
La Biblia.
Historia de las Civilizaciones. Tomo II.
Historia de la Humanidad. Toma IV.
Estrabon. Historia de los Emperadores
Romanos.
INCESTOS HISTÓRICOS (3)
en Textos educativos
INCESTOS HISTÓRICOS 3
NERÓN Y AGRIPINA.
Acusado Domicio, a fines del reinado de
Tiberio de un delito de lesa majestad, de
gran número de adulterios y de incesto
con su hermana Lépida, sólo el cambio de
reinado le pudo librar del castigo. Murió de
hidropesía en Pirgia, dejando de Agripina,
hija de Germánico, un hijo, que fue Nerón.
Nació Nerón en Anzio, nueve meses
después de la muerte de Tiberio, el 18 de
las calendas de enero al salir el sol, cuyos
rayos le tocaron antes que él tocase la
tierra. Entre muchas señales terroríficas
que presidieron el instante de su
nacimiento, se consideró como presagio la
contestación de su padre Domicio a las
felicitaciones de sus amigos; éste dijo, en
efecto, que de Agripina y él no podía nacer
más que algo detestable y fatal para el
mundo. El día que recibió su nombre,
observase también un pronóstico
igualmente fatal: estrechado C. César por
su hermana para que diese a aquel niño el
nombre que más le gustase, y viendo
pasar a su tío Claudio, que más adelante
adoptó a Nerón, contestó que le daba el de
aquél, diciendo esto en chanza y para
contrariar a Agripina que, en efecto, se
opuso a ello, porque Claudio era entonces
la vergüenza de la corte.
A los tres años perdió a su padre, y
nombrado heredero de sus bienes por un
tercio, ni siquiera se le asignó esta parte,
pues Calígula, su coheredero, se apoderó
de toda la herencia. Desterrada a poco su
madre, quedó reducido poco menos que a
la indigencia y fue educado en casa de su
tía Lépida, siendo sus maestros un barbero
y un bailarín. Bajo el reinado de Claudio
recuperó, no obstante, la fortuna de su
padre, y hasta enriqueció más con el
caudal de su suegro Crispo Pasieno.
La influencia de su madre, llamada del
destierro, le hizo elevar tanto, que corrió
incluso el rumor de que Mesalina, esposa
de Claudio, había intentado hacerle
estrangular dormido, como a peligroso
rival de Británico. Añádese que los
asesinos huyeron espantados al
contemplar una serpiente que salía de su
lecho. Motivó esta fábula el haberse
encontrado un día cerca de su almohada
restos de una piel de serpiente, que su
madre le hizo llevar algún tiempo en un
brazalete de oro sujeto al brazo derecho.
Más adelante dejó este brazalete, que le
traía a la memoria recuerdos importunos, y
cuando lo pidió en sus últimos momentos
no se pudo encontrar.
Tenía diecisiete años cuando murió
Claudio. Nerón salió en busca de los
guardias apenas se difundió la noticia,
entre la sexta y séptima hora, único
momento de aquel día nefasto en el que se
podían tomar auspicios. Fue saludado
emperador en las gradas del palacio, y
marchó en litera al campamento; congrego
apresuradamente a los soldados,
llevándole éstos al Senado, de donde no
salió hasta la tarde; no rehusó ninguno de
los excesivos honores que se le
prodigaron, en los que sólo faltó el título
de Padre de la Patria, que no podían darle
por razón de su edad.
Empezó su gobierno con demostraciones
de piedad filial: hizo magníficos funerales
a Claudio, pronunció su oración fúnebre y
le situó al lado de los dioses; tributó
grandes honores a su padre Domicio y
confirió a su madre una autoridad ilimitada
a cambio de concederle los favores de su
amor incestuoso.
El primer día dio por contraseña al tribuno
de guardia: Optima madre, y en los días
siguientes se le vio a menudo en público
con ella en la misma litera; Favio Craso
asegura que varios pretorianos de la
guardia vieron como con la mano bajo el
vestido de su progenitora le acariciaba el
sexo. Estableció una colonia en Anzio,
compuesta de veteranos pretorianos y de
los primipilarios más opulentos, a quienes
hizo renunciar a su domicilio y construyó
también allí un puerto magnifico.
Las ciudades en que hay establecidos
concursos de música acostumbraban
mandarle coronas de todos los
vencedores, y tanto le placía este
homenaje, que los diputados que venían a
presentárselas, no sólo eran los primeros
a quienes recibía en sus audiencias, sino
que los admitía incluso a sus comidas
particulares; habiendole rogado cierto día
alguno de ellos que cantase en la mesa y
prodigado toda clase de elogios, dijo que
sólo los griegos sabían escuchar y eran
dignos de su voz. Partió, pues, sin
detenerse y desembarcando en Casiope,
cantó delante del altar de Júpiter Casio.
A partir de entonces se le vio tomar parte
en todos los certámenes de los artistas,
con cuyo objeto reunió en un mismo año
los espectáculos ordinarios que se daban
en largos intervalos; quiso que se
repitiesen algunos y ordenó, contra la
costumbre, abrir en Olimpia un concurso
de música. Nada pudo apartarle ni
distraerle de este género de placer, y
habiéndole informado su liberto Helio que
los asuntos de Roma requerían su
presencia allí, contestó: En vano me
escribes queriendo que regrese
prontamente; mejor es que desees que
vuelva digno de Nerón.
No estaba permitido cuando cantaba
abandonar el teatro, ni siquiera por las
más imperiosas necesidades; así, algunas
mujeres dieron a luz en el espectáculo y
muchos espectadores, cansados de oír y
aplaudir, saltaron furtivamente por encima
de las murallas de la ciudad, cuyas
puertas estaban cerradas o se fingieron
muertos para que los sacasen. Es
imposible imaginar el terror y ansiedad
que mostraba en los concursos su envidia
a sus rivales y su temor a los jueces.
Observaba sin cesar a sus competidores,
los espiaba y los desacreditaba en secreto
como si fuesen de igual condición que él.
A veces llegaba hasta a injuriarlos cuando
los encontraba y si se presentaba alguno
más hábil que él tomaba el partido de
corromperle. Por lo que toca a los jueces
antes de comenzar les dirigía una
respetuosa y humilde alocución. Había
hecho -decía- todo lo que estaba en su
mano hacer; pero el éxito dependía de la
Fortuna, y a ellos, hombres prudentes e
instruidos, correspondía excluir todo lo
fortuito. Cuando le exhortaban a tener
confianza, se retiraba algo más tranquilo;
mas no pudiendo desterrar toda su
inquietud, atribuía a malevolencia y
envidia el silencio que algunos de ellos
guardaban por pudor, y decía que los tenía
por sospechosos.
Durante el certamen se sometía hasta tal
punto a todas las leyes del teatro, que no
se atrevía ni a escupir ni siquiera a
secarse con el brazo el sudor de la frente.
Habiendo en una tragedia dejado caer el
cetro, recogiólo en el acto con mano
inquieta y temblorosa: tanto temía que por
esta falta se le excluyese del concurso.
Fue necesario para tranquilizarle que su
mímico le asegurase que en medio del
regocijo y los aplausos del pueblo nadie
había advertido aquel gesto. El mismo se
proclamaba vencedor, por cuya razón
entraba en pugna en todas las ocasiones
con el heraldo.
Quiso borrar para siempre toda traza y
recuerdo de otras victorias que las suyas,
para lo cual mandó derribar, arrastrar por
las calles con ganchos y echar a las
letrinas las estatuas y los bustos de todos
los vencedores. Disputó también el premio
de la carrera de carros, y en los juegos
Olímpicos guió uno arrastrado por diez
caballos, aunque en sus versos había
criticado esta misma pretensión del rey
Mitrídates. Fue despedido del carro,
recogido y colocado dentro otra vez; no
pudo resistir, al fin, y bajó de él antes de
terminar la carrera; todo lo cual no impidió
que fuese coronado. Antes de partir
concedió la libertad a toda la provincia;
dio a los jueces una importante cantidad y
les concedió el derecho de ciudadanía
romana. El mismo, puesto en el centro del
estadio y el día de los juegos Istmicos,
anunció al pueblo estos favores.
De regreso de Grecia entró en Nápoles,
teatro de sus primeros triunfos artísticos,
en un carro arrastrado por caballos
blancos y por una brecha abierta en la
muralla, privilegio concedido a los
vencedores en los juegos sagrados. Entró
del mismo modo en Anzio, Albana y Roma.
En esta última verificó su entrada en el
carro que sirvió para el triunfo de Augusto,
con traje de púrpura, clámide sembrada de
estrellas de oro, la corona olímpica en la
cabeza y en la mano derecha la de los
juegos Píticos. Delante de él eran llevadas
con toda pompa las inscripciones en que
se decía donde las había ganado, contra
quién, en qué obras y en qué canciones.
Detrás del carro se agrupaban los
encargados de aplaudir y asalariados,
exclamando, como en las ovaciones, que
eran los compañeros de su gloria y los
soldados de su triunfo.
Demolieron en seguida una arcada del
Circo Máximo y por el Velabro y el Foro se
dirigió al monte Palatino y al templo de
Apolo. Por todas partes se inmolaban
víctimas a su paso, cubrían las calles de
polvo de azafrán y soltaban aves y
lanzaban cintas y pastelillos. Colgó las
coronas sagradas en sus alcobas,
alrededor de sus lechos; llenó sus
cámaras de estatuas en que estaba
representado con traje de músico, e hizo
acuñar una medalla representado con el
mismo traje. Lejos de enfriarse en él con
el tiempo el entusiasmo por su arte y
abandonarlo, cuidó, para conservar la voz,
de no dirigir proclamas a los soldados sino
cuando estaba ausente, o por medio de
otro; en cualquier asunto que
emprendiese, grave o no, tenía
constantemente junto a sí a su maestro de
canto, que le advertía cuidase del pecho,
para lo cual le hacía tener un lienzo
delante de la boca, y muchas veces
reguló, en fin, su amistad o su odio por las
mayores o menores alabanzas que le
tributaban.
Primero se entregó sólo por grados y en
secreto al ardor de sus pasiones:
petulancia, lujuria, avaricia y crueldad,
que quisieron hacer pasar como errores de
juventud, pero que al fin tuvieron que
admitirse como vicios de su carácter. En
cuanto obscurecía, cubríase la cabeza con
un gorro de liberto o con un manto,
recorriendo así las tabernas de la ciudad y
vagando por todos los barrios y
cometiendo fechorías; lanzábase sobre los
transeúntes que regresaban de cenar, los
hería cuando resistían y los precipitaba en
las cloacas. Destrozaba y saqueaba las
tiendas, y tenía establecido en su casa un
despacho donde vendía, por lotes y en
subasta, los objetos robados de esta
manera, para disipar al punto su producto.
En estas salidas estuvo muchas veces en
peligro de perder los ojos y la vida. Un
senador, a cuya esposa había insultado,
estuvo a punto de matarle a golpes. A
causa de ello, a partir de este lance, no
salió ya a aquellas horas sin que le
siguiesen a lo lejos y en la sombra los
tribunos de su guardia. Durante el día se
hacía llevar al teatro en silla gestatoria
cerrada, y una vez allí, desde lo alto del
proscenio, animaba con el gesto y con la
voz los tumultos que promovían los
mímicos; cuando, llegados a las manos, se
lanzaban piedras y bancos rotos, también
él los arrojaba al público, hiriendo una vez
en la cabeza al pretor.
Pero fortaleciéndose muy pronto sus
vicios, desdeñó los placeres secretos, no
hizo ya nada para disimular y se atrevió a
cosas más importantes. Prolongaba sus
comidas desde el mediodía a medianoche,
y de cuando en cuando tomaba baños
calientes, o bien durante el verano baños
refrescados con nieve. Cenaba algunas
veces en un sitio público, que cerraban,
como la naumaquia, el campo de Marte o
el Circo Máximo, haciéndose servir allí por
todas las prostitutas de la ciudad y
bailarinas de Siria. Todas las veces que
iba a Ostia por el Tíber, o que pasaba
navegando cerca del pueblo de Baias, se
establecía a lo largo de las riberas y las
playas hostelerías y lugares de desorden,
en los cuales mujeres distinguidas,
imitando las maneras incitantes de las
posaderas y cortesanas, le invitaban aquí
y allá a abordar. Algunas veces se invitaba
también a cenar en casa de sus familiares,
y a uno de ellos costó más de cuatro
millones de sestercios un manjar
preparado con miel, y a otro aún más una
bebida a base de rosas.
No hablaré, nos dice Suetonio, de su
comercio obsceno con hombres libres, ni
de sus adulterios con mujeres casadas;
diré sólo que violó a la vestal Rubria, y que
poco faltó para que se casase
legítimamente con la liberta Actea, con
cuya idea sobornó a algunos consulares,
que afirmaron bajo juramento que era de
origen real. Hizo castrar a un joven
llamado Sporo y hasta intentó cambiarlo
en mujer; lo adornó un día con velo
nupcial, le señaló una dote, y haciéndoselo
llevar con toda la pompa del matrimonio y
numeroso cortejo, le tomó como esposa;
con esta ocasión se dijo él satíricamente
que hubiese sido gran fortuna para el
género humano que su padre Domicio se
hubiese casado con una mujer como
aquélla. Vistió a este Sporo con el traje de
las emperatrices se hizo llevar con él en
litera a las reuniones y mercados de
Grecia y durante las fiestas sigilarias de
Roma, besándole continuamente.
Se sabe también que durante meses gozó
de su madre que llegó a ostentar casi el
poder absoluto de Roma por la concesión
de estos favores a la pasión incestuosa
que el hijo sentía por ella. No se retraía ni
siquiera en público, le acariciaba los
pechos e incluso se los chupaba con
fruición con demostraciones de glotonería,
como si de ellos saliera algún liquido dulce
como la ambrosía según nos explica el,
por entonces periodista de la prensa
amarilla, Suetonio. Le acariciaba el sexo
cuando viajaban en litera e incluso se
asegura aun que antes de este tiempo,
siempre que paseaba en litera con su
madre, satisfacía su pasión incestuosa, lo
que demostraban las manchas de su ropa.
Tras haber prostituido todas las partes de
su cuerpo, ideó como supremo placer
cubrirse con una piel de fiera y lanzarse
así desde un sitio alto sobre los órganos
sexuales de hombres y mujeres atados a
postes; una vez satisfechos todos sus
deseos, se entregaba a su liberto Doríforo,
a quien servía de mujer, del mismo modo
que Sporo le servía a su vez a él, imitando
en estos casos la voz y los gemidos de una
doncella que sufre violencia. Sé por
muchas personas que estaba convencido
de que ningún hombre es absolutamente
casto ni está exento de mancha corporal,
sino que la mayor parte de ellos saben
disimular el vicio y ocultarlo con cautela;
por esta razón perdonaba todos los otros
defectos a aquellos que confesaban
francamente delante de él su obscenidad.
No consideraba que la posesión de
riquezas pudiese servir para otra cosa que
para dilapidar. Para ser avaro y sórdido a
sus ojos bastaba contar los gastos; para
ser espléndido y magnífico era necesario
arruinarse. Lo que más celebraba y
admiraba en su tío Calígula era el haber
disipado en poco tiempo los inmensos
tesoros reunidos por Tiberio. De modo que
no podía coto a sus gastos y
generosidades. Se hace difícil de creer
que gastaba para Tirídates ochocientos
mil sestercios cada día y que a su partida
le dio más de un millón. Al músico
Menécrato y al gladiador Spículo les
regaló muchos patrimonios y casas
pertenecientes a ciudadanos honrados.
Celebró funerales casi regios por el
usurero Cercopiteco Paneroto, al que
había enriquecido con espléndidas
propiedades en el campo y en la ciudad.
Jamás se puso dos veces el mismo traje.
Jugaba a los dados a cuatrocientos
sestercios dobles el punto. Pescaba con
una red dorada, cuyas mallas eran de
púrpura y escarlata. Se asegura que nunca
viajaba con menos de mil carruajes, que
sus mulas llevaban herraduras de plata, y
que sus muleros vestían hermosa lana de
Canusa, y que, en fin, sus conductores y
corredores mazacos iban adornados con
brazaletes y collares.
En nada gastó tanto, sin embargo, como
en sus construcciones; extendió su casa
desde el palacio hasta las Esquilias,
llamando al edificio que los unía Casa de
Paso; destruida ésta por un incendio, hizo
construir otra que se llamó Casa de Oro,
de cuya extensión y magnificencia bastará
decir que en el vestíbulo se veía una
estatua colosal de Nerón de ciento veinte
pies de altura; que estaba rodeada de
pórticos de tres hileras de columnas y de
mil pasos de longitud; que en ella había un
lago imitando el mar, rodeado de edificios
que simulaban una gran ciudad; que se
veían asimismo explanadas, campos de
trigo, viñedos y bosques poblados de gran
número de rebaños y de fieras.
El interior era dorado por todas partes y
estaba adornado con pedrerías, nácar y
perlas. El techo de los comedores estaba
formado de tablillas de marfil movibles,
por algunas aberturas de los cuales
brotaban flores y perfumes. De estas
salas, la más hermosa era circular, y
giraba noche y día, imitando el movimiento
de rotación del mundo; los baños estaban
alimentados con las aguas del mar y las de
Albula. Terminado el palacio, el día de la
dedicación, dijo: Al fin voy a habitar como
hombre.
Había empezado, además, baños
totalmente cubiertos, que iban desde
Misena al lago Averno, que hubiesen
estado rodeados de pórticos y a los que
proyectaba hacer llegar todas las aguas
termales de Baias. Quería, en fin, abrir
desde el Averno hasta Ostia un canal,
evitando de este modo la navegación por
mar, canal de ciento sesenta millas de
largo y tan ancho que pudieran cruzarse
en él dos quinquerremes.
Para terminar estas obras mandó traer a
Italia los presos de todas las partes del
Imperio, y ordenó que las sentencias que
se dictasen en lo sucesivo contra los
criminales no impusiesen otra pena que la
de estos trabajos. Impulsaba a esta furia
de gastar, aparte la confianza en su poder,
la esperanza, repentinamente concebida,
de un enorme tesoro escondido, que cierto
caballero romano aseguraba había de
encontrarse en inmensas cavernas de
Africa, por haberlo llevado allí en otro
tiempo la reina Dido al huir de Tiro, y el
cual podría extraerse, según él, sin gran
trabajo.
También le llegó la hora de la muerte con
la sublevación de Galba. Instábanle
cuantos le acompañaban a que se
substrajese sin tardanza a los ultrajes que
le amenazaban. y pidió que abriesen un
foso delante de él, a la medida de su
cuerpo, que lo rodeasen con algunos
pedazos de mármol, si se encontraban, y
que llevasen agua y leña para tributar los
últimos honores a su cadáver; a cada
orden que daba se ponía a llorar, y repetía
sin cesar: ¡Qué muerte para tan grande
artista! En medio de estos preparativos,
llegó un correo a entregarle una carta de
Faón; la cogió y leyó en ella que el Senado
le había declarado enemigo de la patria, y
le hacía buscar para castigarle de acuerdo
con las leves antiguas.
Preguntó en qué consistía este suplicio, y
le contestaron que en desnudar al
criminal, sujetarle el cuello en una
horqueta y azotarlo con varas hasta
hacerle morir. Aterrado, cogió entonces
dos puñales que había llevado consigo,
probó la punta y volvió a envainarlos,
diciendo que no había llegado aún la hora
fatal. Unas veces exhortaba a Sporo a
lamentarse y llorar con él; otras pedía que
alguno se matase, para, con su ejemplo,
darle valor para morir.
También a veces se censuraba su
cobardía, diciéndose: Arrastro una vida
vergonzosa y miserable, y añadía en
griego: Esto no es propio de Nerón; esto no
le es propio; en tales momentos es
necesario decidirse; vamos, despierta.
Acercábanse ya los jinetes que tenían
orden de cogerle vivo, y cuando los oyó,
recitó temblando este verso griego:
Oigo el paso veloz de animosos corceles.
y se clavó en seguida el hierro en la
garganta, ayudado por su secretario
Epafrodio. Respiraba aún cuando entró el
centurión; quiso vendarle la herida,
fingiendo que llegaba para socorrerle, y
Nerón le dijo: Es tarde; y añadió: ¡cuánta
fidelidad! Al pronunciar estas palabras
expiró con los ojos abiertos y fijos,
despertando espanto y horror en todos los
que le contemplaban. Había recomendado
con vivas instancias a sus compañeros de
fuga que no abandonasen su cabeza a
nadie, y que fuese como fuese, le
quemasen entero. Icelo, liberto de Galba,
que acababa de salir del encierro donde le
arrojaron al comenzar la insurrección,
concedió la autorización para hacerlo.
Murió a los treinta y dos años de edad, en
el mismo día en que en otro tiempo había
hecho perecer a Octavia. El regocijo
público fue tal, que la mayoría de los
hombres del pueblo corrían por toda Roma
cubiertos con el gorro de los libertos.
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMM
INCESTOS HISTÓRICOS (4)
en Textos educativos
INCESTOS HISTÓRICOS 4-
El incesto paterno/filial contra la hija/niña,
practicado en todas las clases sociales".
En 1977, convocada en París por l'Ecole
des Annales, se inauguraron las jornadas
destinadas a debatir la "Clínica en
evolución y la Sociedad en cambio". André
Burgière, que representaba un movimiento
histórico antropológico preocupado por
convocar los aportes de psicoanalistas,
psicólogos e historiadores acerca de la
realidad del incesto dictó una conferencia:
"El incesto ¿tiene una historia?".
Los datos capaces de iluminar el tema
figuran en antiguos libros de medicina o de
derecho penal, en las narraciones de las
niñas, adolescentes o adultas, en los
ensayos psicoanalíticos y en las
informaciones periodísticas, entre otros.
Si rastreásemos las opiniones de los
profesionales europeos de la década 1880-
1890, podríamos leer: "Se habla muchas
veces de la franqueza de los niños. Nada
hay más falso. La niña se consuela
contándose fantasías que ella sabe que
son falsas. Se convierte en un personaje".
Así lo escribió Paul Brouardel -decano de
la Facultad de Medicina de París y experto
en medicina legal- en su texto "Las causas
de error en los dictámenes de expertos
sobre los atentados contra el pudor".
Previamente había afirmado: "Las niñas
acusan a sus padres de ataques
imaginarios contra ellas a fin de obtener
libertad para entregarse al libertinaje.(¿?)"
En paralelo, Alfred Fournier sostenía que
tales acusaciones eran fantasías.
Años después, A. Moll (autor del libro
Libido sexualis, 1895), en su obra La vida
sexual del niño (1909) advertía acerca del
riesgo de aceptar las acusaciones de las
niñas que se decían víctimas de abuso
sexual: "Uno de los escándalos más
graves de nuestro presente sistema penal
es que los jueces crean tan
frecuentemente tales cargos." Y Bloch,
citando al pediatra Baginsky (1906): "Las
declaraciones de los niños ante la ley son
categóricamente nulas y vacuas,
absolutamente inválidas e insignificantes".
Bloch reconoce la existencia de esos
delitos, provocados por la seducción de la
niña, y aclara que los autores del delito
eran los sirvientes. No obstante, Ambroise
Tardieu, "el representante más prominente
de la medicina forense francesa", había
descrito la realidad que encontró en la
morgue parisina: los cuerpos violados de
niñas y niños, victimizados por sus padres
y maestros. En una de sus obras escribió:
"Los padres abusan de sus hijos. Los lazos
de sangre en lugar de constituir una
barrera para esas tendencias
imperdonables, con harta frecuencia sólo
sirven para favorecerla", según lo
describió en una de sus obras. Y se
lamenta por el silencio que la medicina se
impuso guardar.
En la misma época, 1886, Paul Bernard
-presentando estadísticas-aclaró: "Nos
sorprendió el gran número de casos de
incesto que figuran en ellas". Reprodujo
así una afirmación de su maestro
Lacassagne: "Las experiencias que hemos
tenido confirman y prueban la veracidad
de las afirmaciones de los niños".
Por su parte, Brouardel, quien inicialmente
enfatizó un perfil mentiroso de los niños,
mantuvo su interés acerca de las
violaciones padecidas por éstos en su
libro Les attentas aux moeurs (1880-1885).
Si bien insistía en que los violadores
convictos son muchas veces excelentes
padres de familia (?), también reconoció:
"Las agresiones sexuales son crímenes
del hogar", añadiendo que "de 232 delitos,
en 19 el padre era el culpable". Describió
estos delitos (malos tratos, asesinatos,
incesto y abuso) en 1885; sabemos que
Freud asistió a sus cursos en la morgue de
París y fue en ese entonces cuando
escribió la enigmática frase: "Brouardel
solía enseñarnos cuánto material post
mortem había en la morgue que merecía
ser conocido por los médicos, pero del
cual la ciencia prefiere no tener noticias".
¿Qué estaba mostrándoles Brouardel? O
sea, en 1886, cuando Freud dictó su
conferencia ante la Sociedad de
Psiquiatría y Neurología de Viena y vinculó
el origen de la histeria con abusos
sexuales -específicamente incesto-
padecidos durante la infancia, tenía, como
telón de fondo, las ideas antagónicas que
acabo de enunciar. Y contaba con sus
convicciones, producto de las
confidencias de sus pacientes.
En vísperas de partir hacia Inglaterra
Freud seleccionó qué libros no llevaría
consigo; se los entregó a su vecino, el
librero Sonnenfeld, que los vendió a otro
librero quien a su vez los revendió al
Instituto de Psiquiatría de Nueva York.
Actualmente están alojados en la
Universidad de Columbia. Entre ellos se
encuentran los textos de Tardieu, de
Brouardel y de Bernard en los que se
describen los historiales que refieren las
evidencias de incestos comprobados por
estos autores. Se ignora por qué Freud,
que los había comprado y mantenía en su
biblioteca, no los mencionó en su
presentación de 1896. Pero en una carta a
Fliess, en 1893, se refiere a la "historia de
la hija del posadero del Rax: un bonito
caso para mí". Es la historia de Khatarina,
protagonista de un incesto. (Freud
reconoce esto recién en 1924, en una nota
a pie de página.)
El 21 de abril de 1896 Freud dictó su
conferencia acerca de la etiología de la
histeria (la teoría de la seducción) en la
Sociedad de Psiquiatría y Neurología de
Viena. Como sabemos, recibió el repudio
unánime de sus colegas: había ofendido al
patriarcado y en particular a la comunidad
médica que lo había escuchado esa noche
en una sesión presidida por Krafft-Ebing;
de sus colegas así opinó entonces en una
carta que el 26 de abril le escribió a su
amigo Fliess: "(La conferencia) recibió de
los asnos una acogida glacial. Y esto
después de haberles demostrado la
solución de un problema que data de mil
años. Pueden irse todos al infierno". (Carta
omitida en la edición de la
correspondencia entre ambos, y que figura
en la biografía escrita por Max Schur.)
Pero el 4 de mayo, su estado de ánimo era
otro y así volvió a escribirle a Fliess:
"Estoy tan aislado; se ha impartido la
consigna de abandonarme y un vacío se
está formando en torno de mí."
A partir de este aislamiento por parte de
sus colegas, comenzó a gestarse la que
sería su retractación en 1905: "Me vi
obligado a reconocer que aquellas
escenas de seducción nunca habían tenido
lugar y que solamente eran fantasías que
mis pacientes habían inventado". Así logró
reinsertarse en la sociedad médica.
Los datos figuran en el libro El asalto a la
verdad, de Jeffrey M. Masson, editado por
Seix Barral en 1985. El volumen no forma
parte de la información que acerca de la
teoría freudiana se aporta a los
estudiantes. Lo cual enrarece su
formación puesto que dificulta el
intercambio de ideas con otros autores
-Forrester, por ejemplo- que sin
desconocer los hechos históricos prefiere
enfatizar el valor de la teoría acerca de las
fantasías.
En su nuevo planteo Freud introdujo su
tesis acerca de la eficacia de las
fantasías; además, las escenas que
originalmente describió nombrándolas
como "ataque", "abuso", "violación"
padecidos por las niñas. Se convirtieron en
imaginarias, un invento de sus pacientes.
La eficacia de las fantasías y de las
escenas se instalaron como puntos claves
del psicoanálisis que acababa de nacer.
Se abrió un capítulo enriquecedor para la
comprensión del psiquismo humano y, en
paralelo, Freud enterró las evidencias que
sus maestros le habían mostrado: su
causa futura no sería la evaluación clínica
de los efectos del incesto como lo propuso
en su primera conferencia acerca de la
histeria. Entonces, la niña incestuada y el
padre violador adquirieron estatuto virtual
en el imaginario de los y las
psicoanalistas. Sus discursos postergaron,
por décadas, el registro de las violencias
paternas y revictimizaron a la niña,
porque, además de negar el incesto
consumado, posicionaron a las víctimas
como modelos de lo que la teoría sostenía:
las niñas inventaban escenas sexuales
con sus padres dada la eficacia de la
situación edípica.
O sea, las niñas víctimas sirvieron para
verificar la contundencia de este
segmento de la teoría. Si acusaban al
padre, se debía a sus fantasías acerca de
un amor que ellas deseaban recibir. Veinte
o treinta años después le relatarían a su
psicoanalista que siendo niñas su padre
eyaculaba sobre ellas después de
penetrarlas y entonces "descubrirán" que
la humedad seminal que ahora recordaban
asqueadas había sido pura imaginación
deseante.
Tal como indica el libro "Incesto paterno-
filial, "quedar atrapada en el incesto
impide o dificulta la renuncia a estas
ligaduras edípicas con el padre. La
inclusión de la niña en el incesto bloquea
la puesta en fantasma de la situación
edípica, así como la consumación del
incesto no es lo mismo que actuar el
fantasma del complejo de Edipo. Mantener
el fantasma de la situación edípica es,
justamente, la garantía de la no
realización del incesto".
Haber sustituido el delito incesto por las
fantasías de la niña no se limita a una
confusión entre niveles teóricos;
reconocer la eficacia de las fantasías y la
trascendencia del lugar que ocupan en el
psiquismo no autoriza negar y/o desmentir
la evidencia de padres incestuosos que
traicionan la responsabilidad tutelar y la
necesidad de convivencia tierna del varón
con sus hijas.
Este material fue analizado en el libro
Incesto paterno-filial contra la hija niña,
publicado por Editorial Universidad, que
escribió Eva Giberti junto con Silvio
Lamberti (abogado) y colaboradores, y que
incluye un análisis del incesto desde
perspectivas psicoanalíticas y de estudios
de género.
Omitir la perspectiva de los estudios de
género en el análisis del incesto convierte
cualquier análisis en una ficción. Se
advierte la falencia del pensamiento
complejo en el ámbito de la legislación
que no caracteriza al incesto como un
delito autónomo incriminable y facilita que
los procedimientos de quienes ejercen el
Derecho, en reiteradas oportunidades, se
resistan a reconocer como válidas las
acusaciones de las niñas, al mismo tiempo
que privilegian la supuesta inocencia del
padre. La lectura de algunas causas
judiciales evidencia la persistencia del
pensamiento lineal que, en 1880,
descalificaba las narraciones de las
víctimas, aunque actualmente los informes
presentados por los psicólogos y
psiquiatras entrenados en la escucha
técnica describan con solvencia la
dinámica del delito.
La aplicación, entre nosotros, de los
contenidos de algunos textos
estadounidenses (seriamente
cuestionados en su país de origen por su
falta de rigor) remite al déficit en la
formación epistemológica de quienes
aceptaron los planteos de los mismos sin
ejercer un pensamiento crítico; también
remite a la carencia de información acerca
de las teorías creadas por los estudios de
género, internacionalmente avaladas. El
androcentrismo constituye una variable
que coadyuva en el rechazo de las
denuncias, en la persistencia con que se
intenta revincular rápidamente a la niña
con el padre incestuoso (contra el deseo
de la víctima) y, cuando se trata de un
divorcio "difícil", acusar a la madre de la
niña como inductora de "los inventos" de
su hija. Decisiones judiciales que
transparentan los deslizamientos
ideológicos de quienes -desde el poder que
el ejercicio del Derecho consiente-
reivindican el lugar del padre como
intocable.
De este modo retornan al lugar histórico
de la retractación: "No hay niñas/víctimas
de incesto. No hay padres violadores".
Cualquiera de estas estrategias es parte
del contraproyecto que intenta rescatar el
espacio perdido por el patriarcado; al
evidenciarse el ejercicio de la violencia en
el ámbito familiar como responsabilidad
prioritariamente masculina, también quedó
al descubierto el incesto paterno/filial
contra la hija/niña practicado en todas las
clases sociales.
El incesto, recordémoslo, apunta a
destruir la subjetividad de la niña. El
placer que el padre obtiene avanza en
busca de la satisfacción que le produce
violentar a un ser humano. La niña no es
tratada como una cosa, por el contrario, el
placer-poder radica en dañar a una
persona, lo que posiciona al incesto en el
ámbito de la perversidad (placer por
dañar) y no necesariamente de la
perversión sexual.
Las variables y el contexto, que
corresponde estudiar cuando se menciona
el incesto, son múltiples y no podrían
incluirse en esta nota; pero es preciso
abundar en la variable histórica porque
ella nos ilustra acerca de sus
protagonistas, entre las cuales nos
contamos, porque constituimos el entorno
capaz de advertir que el incesto
constituye un antecedente de la violencia
contra las mujeres. Si no lo asumimos en
ese carácter, si permitimos que la niña lo
transforme en invisible debido a la
insuficiencia de su voz, perderemos de
vista una de las estrategias masculinas
más eficaces para escribir la propia
historia del poder.
El incesto es, posiblemente, una
adaptación para evitar tanto la endogamia
como las mutaciones perniciosas
recesivas. Curiosamente, las denuncias de
incestos se dividen en los dos siguientes
grupos:
65% Padrastros hacia hijastras.
35% Padres hacia hijas.
Pero leyes aparte, me pareció curioso el
incesto entre hermanos, cuya elusión es
una práctica universal, siendo uno de los
tabúes más extendidos. Debería haber
millones de hermanos que deseen tener
relaciones sexuales y casarse entre sí,
pero en la práctica son muy escasos, ni en
nuestra sociedad ni entre ninguna de las
sociedades humanas bien documentadas
aunque, como se dice comunmente: hay
gente para todo.
La pregunta es: ¿Hermanos y hermanas
evitan el contacto, o sus padres les
disuaden? Pues bien, lo cierto es que
hermano y hermana no se encuentran el
uno al otro una pareja sexual atractiva.
¿Por qué no?
El Efecto Westermarck asegura que al
crecer con una persona los primeros años
de vida, hace que el cerebro coloque a
esta en la categoría de "hermano", lo que
anula el deseo sexual. Esta anulación se
debe a un proceso filogenético que
favoreció a la aversión del incesto para, de
esta manera, asegurar una evolución
positiva del ser humano. No es ni más ni
menos que la teoría de Darwin aplicada al
fruto del vientre femenino. Aunque cierto
esa que Westerrmarck se sacó la teoría de
la manga en flagrante contradicción con
los datos estadísticos aportados por el
resto de la clase médica.
"Debería haber,y de hecho los hay,
millones de hermanos que deseen tener, y
las tienen en el secreto del hogar,
relaciones sexuales y casarse entre sí.
Existe desde fechas antiquísimas. Como
por ejemplo:
Las monarquías del Antiguo Egipto
Los monarcas del Tawantinsuyo
Los antiguos monarcas hawaianos
Roma Antigua:
Nerón y su madre Agripina la Menor,
mantuvieron una relación incestuosa.
Calígula, cometió incesto con sus 3
hermanas: Julia Agripina, Julia Drusilla,
Julia Livia.
Al igual que se dan numerosos casos en la
mitología griega:
Edipo y Yocasta Hijo y madre.
El mítico Adonis nació de la unión del rey
Tías y su hija Mirra.
El dios Zeus tomo a su hermana Deméter
con la cual tuvo a Perséfone, con quien a
su vez cometió un doble incesto al tener
un hijo con ésta, dicho hijo es llamado
Dionisos-Zagreos o Yaco.
Y también en la mitología Egipcia Osiris e
Isis.
Luego al margen de los datos
contrastados y puede que erróneamente,
pienso que el motivo por el que por
ejemplo hermanos y hermanas eviten el
contacto carnal no es mas que fruto de la
presión familiar además de lo mal visto
que está en cualquier sociedad actual., no
creo que la anulación se deba a un
proceso filogenético, el humano es como
es y aunque evoluciona hay determinadas
cuestiones que son naturales como la
homosexualidad, existe desde siempre y
por mucho que se ha intentado prohibir y
cesar se ha seguido dando, el incesto es
igual, un deseo natural que solamente se
ha conseguido reprimir por las condiciones
y consecuencias sociales.
No digo que sea lo mismo la
homosexualidad que el incesto,
simplemente que son conductas sexuales
que se ha repudiado pero no por ello han
dejado de suceder. Personalmente
considero bastante menos perjudiciales
para la sociedad el incesto que la
homosexualidad. La razón es tan simple
como que una sociedad tan sólo
compuesta por homosexuales duraría una
sola generación; cosa que no ocurre con el
incesto por mucho que se empeñe la clase
médica y la sociedad en amenazar con el
problema de los "genes recesivos" que
operan tanto en el caso de no
consanguineidad como actuarían en el de
una sociedad incestuosa.
BIBLIOGRAFÍA:
Incesto Paterno/filial de Eva Giber y Silvio
Lamberti.
El Incesto. De J. J. López Ibor.
El poder del patriarcado. Doctor
Malkiwosdky.
Correspondencia psiconalítica. Sigmun
Freud.
El significado de los sueños de Sigmund
Freudd.
Terapia del abuso sexual. op. cit
Todorov s: Nosotros y los otros, siglo xxi,
Mexico;1996
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
MMMMMMMMMMMMMMMM
EL INCESTO: SU PERSPECTIVA
HISTÓRICA Y JURÍDICA
Lic. Omar A. White Ward*
Licda. Krysia Campos Chacón**
El Incesto: Su Perspectiva Histórica y
Jurídica
Resumen:
Desde los tiempos de Adán y Eva se
practicó el incesto, debe haber estado
aceptado para multiplicarse.
Antropológicamente hay diversas teorías
para explicarlo, una de ellas es la de Levi-
Strauss, quien indica que para explicar el
paso del hombre de la naturaleza a la
cultura es sin duda mediante la
prohibición del incesto. De acuerdo a un
estudio de 1990 sobre el incesto en
nuestro país, se concluyó que en la
mayoría de los casos las víctimas suelen
ser mujeres, que los padres y padrastros
son los principales agresores, la edad de
las niñas victimizadas era de nueve años.
Un gran porcentaje de las conductas
incestuosas, probablemente el mayor,
queda en la sombra, dentro de la familia
que sufre la patología desencadenada por
esta acción. La promiscuidad en la
vivienda, el exceso de miembros en
hacinamiento, es uno de los factores mas
importantes que influyen en la comisión
del incesto. Las relaciones incestuosas
atentan contra la unidad familiar. En la
actualidad las reformas del Código Penal,
desaparece el delito de incesto como tipo
penal independiente. La tutela a la libertad
sexual se mantiene incólume y los
vínculos de parentesco funcionan como
agravantes de los delitos de violación y de
relaciones sexuales con personas
menores de edad; en este último caso,
constituye delito la cópula sancionada con
prisión cuando la víctima no ha alcanzado
los dieciocho años de edad.
Palabras Clave:
Adán, Eva, incesto, multiplicarse, Levi-
Strauss, naturaleza, cultura, prohibición
del incesto, víctimas, mujeres, padres,
padrastros, agresores, patología
desencadenada, promiscuidad,
hacinamiento.
Incest: juridic and historycal prespective
Summary:
Incest has been practiced since the times
of Adam and Eve, is must have been
accepted in order to multiply. Many
anthropological theories try to explain it,
one of them is the Levi-Strauss, which
states that for man to pass from nature to
culture, incest must be forbidden.
According to a study realized in the year
1990, the most number of victims of incest
in Costa Rica are women; their fathers and
step-fathers are the main aggressors, and
the age of most victims was nine years
old. A great percentage of incest
behaviors, maybe the highest one, remains
in the shadows, inside the family that
suffers the unchaining pathology derived
from this action. The promiscuity in the
house, the excess of members heaping
together, is one of the most important
factors that influence in the product of
incest. Incestuous relationships attempt
against the family’s unity. Now a days the
reforms in the Penal Codices, make
incestuous transgressions disappear like
an independent penal felony. The
protection of the sexual freedom remains
safe and kinship relationships act like an
aggravation to the rape felony and sexual
relationships with young people; in this
last case, the felony is penalized with
prison when the victim is under the
eighteen years of age.
Keywords:
Adam, Eve, incest, propagation, nature,
culture, forbidden incest, victims, women,
fathers, step-fathers, aggressors,
unchaining pathology, promiscuity,
members heaping together.
Introducción
Se entiende el incesto como la actividad
sexual entre miembros de la misma
familia. Dicha actividad comprendería
desde caricias inadecuadas hasta el coito.
Puede darse entre padre e hijo(a), madre e
hijo(a), hermanos y otros miembros de la
familia. El límite de las relaciones
sexuales está dado por la prohibición de
contraer matrimonio, por ello se dice que
aquellos que tengan esos vínculos, por los
cuales queda prohibido el matrimonio,
cometen incesto cuando se relacionan
íntimamente.
Se pretende hacer un breve estudio del
incesto, como figura tabú dentro de
muchas organizaciones sociales, mediante
una confrontación entre lo natural o
instintivo y lo racional o sociocultural.
Para ello, se inicia con el análisis desde
las escrituras bíblicas, pasando además
por las diferentes formas de organización
familiar conocidas.
Sobre la cultura del incesto, se hará un
estudio de diferentes teorías que
pretenden dar una explicación válida a
este fenómeno, sin dejar de lado su
conceptualización. Se incorpora aquí el
tema de la familia y la tutela
constitucional que la misma tiene.
En lo referente a este tema en nuestro
Código Penal, se analizará el delito ya
derogado del incesto, los supuestos
típicos en los cuales se mantiene la tutela
penal de las relaciones sexuales dentro de
la misma familia, para saber si ha
desaparecido totalmente o se presenta
como una agravante de otros delitos de
índole sexual.
1. Historia y naturaleza del incesto
Historia bíblica
En las escrituras bíblicas se afirma la
creación del hombre a imagen y
semejanza de DIOS 28, de esta manera
hizo al hombre y a la mujer. Esto hace
pensar que, en un principio, para que se
diera la existencia de las generaciones de
grupos humanos, tuvo necesariamente que
darse la reproducción por medio de las
relaciones de parentesco, que no eran
restringidas 29.
El incesto ha existido con anterioridad al
desarrollo del arte o de la escritura.
Quienes acepten el origen humano como
una sucesión de generaciones, formada
por la primera pareja humana, podrán
encontrar ejemplos bíblicos de admisión
del incesto. Es indudable que la tercera
generación, representada por los nietos de
Adán y Eva, fue procreada por medio del
acceso carnal entre hermanos y
hermanas. Queda también fuera de duda
que la procreación sucesiva tuvo que
originarse, por lo menos, en la relación
entre primos hermanos.
Más adelante, en la Biblia, aparecen otros
antecedentes de incesto colateral, pero en
ellos aun no hay un juicio de valor
negativo, estableciéndose así como una
relación socialmente apropiada. Hay que
recordar que en el Arca de Noé
únicamente entró él y su esposa, así como
sus tres hijos con sus respectivas mujeres
o esposas, de ahí que, nuevamente, la
tierra fuese poblada por los hijos de un
mismo tronco común, Noé 30. Distinto
sucede en el caso de Amnón y su hermana
Tamar, ambos hijos del rey David, aquí el
hijo de David viola a la hermana 31. La
relación incestuosa es forzada, pero del
pasaje bíblico se desprende que Amnón
tenía la posibilidad de pedirle al rey que le
cediera a su hermana 32.
Desde de perspectiva antropológica
Quizá la prohibición del incesto tuvo
causas diversas: religiosas, psicológicas,
económicas, entre otras. Antes de la etapa
de civilización, en la que se impone
definitivamente el matrimonio
monogámico, la raza humana transitó por
un estadio de salvajismo y otro de
barbarie. En el primero, la caracterización
inicial fue un estado de promiscuidad
sexual 33, que en una evolución posterior
deriva en los llamados matrimonios por
grupos; un sistema de unión en el que
grupos enteros de hombres y grupos
enteros de mujeres se pertenecían
recíprocamente. La variante dentro de
este estilo de matrimonio grupales habían
sido la familia consanguínea, que importa
un progreso sobre la promiscuidad inicial,
al excluir a madres e hijos del comercio
sexual.
En el estado de barbarie, nos dice
MORGAN que, al llegar a las familias en
sociedad arcaica, el hombre se
caracterizó por vivir en un estado de
promiscuidad sexual que, en una evolución
posterior, deriva en los llamados
matrimonios por grupos, excluyendo
posteriormente la unión de madres e hijos.
Este tipo de matrimonio se reemplazaría
por relaciones más individualizadas.
Aparece en escena la llamada familia
sindiásmica, que da inicio a la vida en
pareja, pero con la particularidad que solo
a las mujeres se les exige fidelidad
durante la vida en común, mientras que las
prácticas poligámicas continúan siendo un
derecho de los hombres 34.
Otra tesis, la evolucionista, corresponde a
la que regularmente se denomina teoría
matriarcal, en la que supuestamente la
madre era, como la precisa BELLUSCIO, el
centro y origen de la familia. En una
evolución posterior se logra el matrimonio
monogámico estable, y es así como se
operaría el tránsito de la familia matriarcal
a la patriarcal, con lo que queda desde ese
momento bien determinada la paternidad y
se sustituye el parentesco uterino por el
agnaticio. 35
VIVEIROS de CASTRO, afirma que en el
período fetichista de la humanidad, en que
dominaban exclusivamente, o
preponderantemente, los instintos de la
nutrición y de la reproducción, el incesto
era un acto natural y legítimo, como lo
demuestran estos hechos: en Egipto los
padres desfloraban a las hijas; en Persia la
madre se amancebaba con los hijos y los
Incas del Perú se casaban con sus
hermanas. Solo cuando la evolución
mental progresó mediante el culto de los
sentimientos, el incesto se convirtió en un
acto repulsivo, que producía en las
conciencias indignación y horror 36.
No siempre es fácil distinguir entre el
estado de naturaleza y el estado de
cultura (o estado social). De hecho, casi
siempre las conductas del ser humano
resultan de una verdadera integración de
causas tanto biológicas como sociales.
Las reglas culturales tienen tres
características: 1- son creadas por el
hombre; 2- dependen de cada época o de
cada cultura (salvo la regla que prohíbe el
incesto, que es universal); y 3- son
inconscientes. De las diferentes reglas del
mundo humano, Levi-Strauss centró su
atención en la ley de la prohibición del
incesto, ya que ha observado que es
universal, propia de toda la especie
humana más allá de la época o la cultura,
y que las excepciones son en realidad
aparentes, porque la regla se aplica de
manera diferente en cada modelo cultural,
distinguiéndose entre naturaleza y cultura
37.
Se ha dicho que el origen de la aversión al
matrimonio entre personas estrechamente
vinculadas por relaciones de
consanguinidad, es uno de los problemas
más intrincados y difíciles de toda la
historia cultural; afirmación que lleva a
KIPP y a WOLF a sostener que las últimas
razones de la prohibición del incesto son
inasequibles 38. Este tabú del incesto se
verifica en tanto concebimos al grupo
social como tal.
Uno de estos fenómenos, de carácter
universal, es la regla de la prohibición del
incesto, a la que Levi-Strauss asigna
particular importancia en la medida en que
es lo que constituye, según su criterio, el
movimiento fundamental del pasaje de la
naturaleza a la cultura. El problema de la
prohibición del incesto tiene para Levi-
Strauss un carácter ambiguo y equívoco,
ya que, por un lado, tiene un aspecto
cultural y, por el otro, un aspecto natural.
Cultural porque esencialmente es una
regla establecida por los hombres; y
natural, porque es una prohibición
presocial en dos sentidos, por su
universalidad, y por el tipo de relaciones
que su norma impone.
El instinto sexual, por ser natural, no
constituye, por sí solo, el paso de la
naturaleza a la cultura, pero es el punto de
partida para este pasaje a lo social,
porque de todos los instintos, solamente el
sexual necesita del estímulo del otro 39.
Levi-Strauss cita una serie de
investigaciones biológicas en las que se
afirma que la prohibición del incesto evita
la aparición de enfermedades en la
progenie; mientras que en otros estudios,
dicha prohibición no determina, por sí
sola, tales enfermedades, sino que la
aparición de estas dependerá de otras
variables como el tamaño de la población,
las mutaciones, etc. La primera
explicación justificaría la prohibición del
incesto, pero la segunda, no 40.
También se ha pensado que el origen de la
prohibición del incesto se encuentra en
una suerte de repugnancia instintiva del
hombre a las uniones consanguíneas. La
réplica de Levi-Strauss, sin embargo,
resalta por lo convincente: "Nada más
sospechoso que esta supuesta
repugnancia instintiva, ya que el incesto,
si bien prohibido por la ley y las
costumbres, existe y, sin duda, es más
frecuente de lo que deja suponer la
convención colectiva en silenciarlo" 41. Es
evidente que el autor observa cierta
hipocresía social al ver el tema y nos
acusa de guardar silencio.
Las teorías del origen de la prohibición del
incesto, planteadas anteriormente,
fallaron (origen natural y cultural, origen
puramente natural y origen puramente
cultural), por ese motivo los antropólogos
decidieron eludir el problema, diciendo
que es algo que debe explicar la biología o
la sociología. Levi-Strauss sostiene que el
problema de la prohibición del incesto
sigue siendo de la sociología, porque se
trata de una regla impuesta culturalmente.
Sobre la prohibición primitiva y casi
universal del incesto ha tenido vigencia
desde el origen de las sociedades
humanas 42.
Hace más de 30 años, Levi-Strauss 43
indicó que es casi universal la prohibición
del incesto. Propuso que ese tabú ha
fomentado el intercambio de mujeres
entre grupos vecinos para promover
alianzas, comercio e intercambio cultural.
De paso, las comunidades fomentaban el
intercambio genético. Es creíble que su
amplia distribución haya sido la práctica
social causante de la búsqueda de
mujeres en grupos vecinos. A nuestro
juicio, el incesto es un fenómeno histórico
que ha sido necesario y cuando se ha dado
como una necesidad para la
supervivencia, no ha recibido
cuestionamiento alguno.
Como prohibición cultural general, parece
ser que pertenece a la naturaleza humana
y que casi todos los grupos que forman las
diferentes sociedades consideran que no
es apropiada la cópula entre miembros de
la misma unidad familiar.
2. Concepto de incesto
Después de desarrollar el incesto desde
una óptica histórica, se analizará la figura
partiendo del tratamiento que se le ha
dado en Costa Rica, tanto desde la
perspectiva sociológica, como qué se
debe entender por incesto dentro del
saber jurídico.
Se define al incesto como la "cópula entre
dos parientes cercanos 44, especialmente
entre padre e hija, hijo-madre, hermano-
hermana. En la mayoría de las sociedades,
las relaciones sexuales entre otros
parientes son también incestuosas,
aunque no tan graves como con la familia
inmediata. El incesto es casi
invariablemente considerado como
pecado, a menudo castigado
sobrenaturalmente; en algunos países
constituye un delito" 45.
El incesto, como concepto negativo o
disvalioso es un tema eminentemente
cultural, así lo indica el diccionario ÁREA-
5, pues agrega que "ciertas familias reales
(por ejemplo las del antiguo Egipto, las del
Imperio Inca y las de Hawai), celebran
matrimonios incestuosos. El rey se casaba
con su hermana, porque, por ser divino,
sólo podía unirse con otra divinidad" 46.
Para el diccionario Océano, el incesto es,
simplemente, la "relación sexual entre
parientes de primer grado" 47. Esta
definición, poco clara, llama a equívocos
al momento de completar el concepto
relativo al grado, sobre el que existe una
antiquísima discusión dentro del ámbito
doctrinario.
Se ha definido al incesto, también, como la
"relación sexual entre parientes de los
grados en que está prohibido el
matrimonio". Se vuelve a ligar y a
relacionar al incesto con la familia, al
hacer referencia a parientes, y se le
relaciona también con el matrimonio. Esta
definición nos parece más clara y atinada,
y para el caso de Costa Rica solo la
tendríamos que completar con las normas
relativas al matrimonio y a los límites que
el Código de Familia impone para celebrar
este vínculo.
Interesan aquí los incisos 2), 3) y 4) del
artículo 14 del Código de Familia 48, ya
que siguiendo las ideas de la doctrina
nacional 49, en estos se hace referencia el
incesto. En otras palabras, los incisos
indicados establecen la prohibición del
incesto. En el inciso 2) se prohíbe el
matrimonio entre ascendentes y
descendentes consanguíneos, p. ej.: entre
padre (madre) e hija (hijo), abuelos y
nietos, bisabuelos y bisnietos, etc. El tres
se refiere a los hermanos, respecto de los
cuales se dice que el grado es neutral y el
inciso cuatro ya que entre el adoptante y
el adoptado nacen los mismos vínculos
existentes entre las familias
consanguíneas.
Si se profundiza en la perspectiva
sociológica del tema, las estructuras del
parentesco deben su existencia, en gran
parte, al tabú del incesto. En efecto, todas
las culturas prohíben las relaciones
sexuales dentro de la familia nuclear,
fuera de la que existe entre marido y
mujer. Por eso se dice que la prohibición
de relaciones incestuosas es un universal
social. Las excepciones no parecen ser
aplicables más que a casos aislados, no a
colectividades.
Otro tema es el grado de extensión del
tabú. Muchísimas culturas prohíben las
relaciones sexuales entre los miembros de
la familia extensa, por ejemplo entre
primos. El derecho canónico de la Iglesia
católica ha retenido en parte este tipo de
prohibición, pues entre sus fieles los
primos hermanos pueden pedir una
dispensa para contraer matrimonio.
Las explicaciones biológicas son
totalmente insatisfactorias, de modo que
habrá que dar con una explicación
sociocultural del tabú del incesto.
PARSONS, por ejemplo, señala que los
procesos de socialización entre humanos
requieren una subordinación de hijos a
padres, y que el incesto provocaría una
ruptura de los mismos si se produjese.
Otros autores han señalado cómo las
funciones del tabú en cuestión son todas
latentes, tales como la supresión de las
rivalidades intrafamiliares y el
mantenimiento del orden dentro de la
familia; y para la sociedad, en general, el
tabú del incesto coadyuva a entrelazar
diversas familias, en una red
intramatrimonial. Se trata, pues, de una
función diversificadora –al evitar la
endogamia extrema– y a la vez integradora
–al crear puentes entre linajes, familias y
grupos– 50.
3. El incesto y la familia
De todo lo dicho se desprende una
conclusión infranqueable, el incesto
ocurre dentro de la familia, definida esta
como "un organismo con fines propios,
distintos y superiores a los de sus
integrantes; de ahí surge la existencia de
un interés familiar que debe distinguirse
del individual o privado y del estatal o
público" 51. Pero, ¿qué es la familia y
quiénes componen ese grupo? Se habla de
varias ópticas desde las que se puede ver
a la familia.
Una de ellas es la BIOLÓGICA, que se
entiende como el grupo constituido por la
primitiva pareja y sus descendientes, sin
limitación. Se concibe, entonces, que la
familia, como hecho biológico, abarca a
todos aquellos que descienden unos de los
otros o que vienen de un progenitor o
progenitora común, de tal suerte que la
distinción se origina por los lazos de
sangre que hay entre ellos.
Biológicamente entendemos, entonces,
que la familia está basada en lazos de
consanguinidad.
Otro concepto es el SOCIOLÓGICO. La
concepción social de la familia cambia un
poco respecto de la anterior. Se dice que
históricamente, con el surgimiento de las
sociedades llamadas industriales, su
organización ha correspondido a la
estructura de la denominada familia
nuclear, que se encuentra compuesta por
la pareja y sus descendientes. Si esta a su
vez se une en vínculos con otras familias
forman una nueva, y aunque vivan
separadas se encuentran engranadas, de
una forma típica, en redes que se alargan
por diversas partes, las cuales son
consideradas de tipo familiar. Dentro de
este tipo de familias encontramos las
llamadas familias por vínculo extenso, las
cuales surgen en zonas como las rurales, y
son consideradas la familia del fundador o
del páter.
Mientras la primera parte de bases
relacionadas con la sangre, la otra tiene
que ver más con esos lazos relacionados
con vínculos sanguíneos a los que se les
suma con otros individuos que se unen a
ellos por otros intereses, tales como los
económicos.
Para regular las relaciones internas de las
familias, nace una rama del derecho
llamada derecho de familia, por lo que se
puede afirmar que el incesto no es
exclusivo del derecho penal y, de hecho,
no bastaría este para definirlo, por ello
debemos recurrir a aquella otra rama 52,
materialmente separada del Código Civil
53, aunque en doctrina se piensa que tal
separación no resulta del todo necesaria.
BAQUEIRO ROJAS y BUENROSTRO BÁEZ
definen al Derecho de Familia como "parte
del derecho civil que reglamente las
relaciones entre los miembros del
conglomerado familiar… como la
regulación jurídica de los hechos
biosociales derivados de la unión de los
sexos a través del matrimonio y el
concubinato y la procreación de hijos por
la institución de la filiación" 54.
Otro enfoque es el JURÍDICO, según este,
nos dice nuestra Sala Constitucional, la
familia "es sin duda el núcleo primario y
fundamental de la sociedad para el pleno
desarrollo físico, mental, moral y social del
individuo" 55. Este es una noción
sustancial y no formal, con la que se
pretende superar el concepto tradicional
que antes se intentó definir. Indica la Sala
que "la familia es el vehículo ideal para
lograr el desarrollo humano y la
preparación de la vida en sociedad; en el
marco en el cual le corresponde al
individuo aprender –entre otras cosas–, a
respetar los derechos y propiedades de los
otros y es ahí donde se forman los
principios de cooperación y mutuo auxilio,
base de la familia moderna" 56.
Como vemos, la Sala le da a la familia un
concepto más moderno, más allegado a
los fines que ella busca en sociedad y,
sobre todo, a la idea de que es un grupo
humano con relaciones internas muy
fuertes, basada en la responsabilidad de
todos los componentes que deben
cooperar y auxiliarse mutuamente. Esto no
se limita a la familia matrimonial, abarca
también a la de hecho 57.
4. El delito de incesto como atentado
contra la unidad familiar
La base esencial por la que existe el delito
de incesto o concurre como una posible
agravante de tipos penales autónomos, es
que se pretende tutelar la unidad familiar
por medio del derecho penal. Para cumplir
con esos fines se parte del hecho de que
la familia es una unidad natural con
tendencias unificadoras y solidarias en la
que, debido a los procesos sociales
normales, se establecen relaciones de
poder, que deben ser controladas. Para
resguarda esto, el artículo 2 del Código de
Familia al establecer algunos principios
fundamentales del derecho de familia 58
En otro trabajo similar a este, Claudia
Elena Paniagua Pineda ya había advertido
que, en cuanto al aspecto penal, "la
doctrina mayoritaria lo define partiendo de
dos elementos: la heterosexualidad y los
impedimentos para el matrimonio" 59.
Cuando el trabajo de Paniagua fue
redactado, no había pasado aun la reforma
de agosto de 1999. En ese momento regía
el anterior artículo 174 del Código Penal,
que establecía lo siguiente:
Art. 174 del Cód. P.: "Incesto.- Será
sancionado con prisión de dos a seis años,
quien conociendo las relaciones de familia
que lo ligan, tenga acceso carnal con una
ascendiente o descendiente por
consanguinidad o con un hermano
consanguíneo, siempre que no se trate de
una violación estupro en cuyos caso se
aplicarán respectivamente los artículos
159 y 160".
Por la redacción del antiguo artículo 174,
este se habría clasificado como un tipo
accesorio y siempre que estemos ante un
caso en que se sospeche que su
calificación legal podría ser la del incesto,
primero debemos verificar que no se trate
de los artículos 159 y 160. En otras
palabras, este era un delito residual 60.
Un detalle que debe resaltarse es que no
hay una edad específica como exigencia
objetiva del tipo, por ese motivo habría
incesto, en términos del delito derogado,
por ejemplo, cuando la madre de
cincuenta años tuviese una relación con el
hijo de veinticinco o treinta. De la misma
manera habría incesto si el abuelo de
setenta tiene relaciones con la nieta que
cuenta con treinta años de edad. Estas
ideas nos hacen llegar a la conclusión de
que el delito estaba incorrectamente
ubicado, pues, más parece ser un atentado
contra la familia que un delito de orden
sexual, porque ningún bien jurídico
relativo a la sexualidad se vería afectado
cuando hay cópula voluntaria entre dos
adultos, ya sean hermanos o
descendientes.
Sobre la reforma de 1999, QUIRÓS, SANDÍ
y VEGA opinan que el incesto ha dejado de
ser un tipo penal independiente para
convertirse en una forma de agravante del
delito de relaciones sexuales con
personas menores de edad del artículo
159, que en lo que interesa establece lo
siguiente:
"La pena será de cuatro a diez años de
prisión cuando la víctima sea mayor de
doce años y menor de dieciocho, y el
agente tenga respecto de ella la condición
de ascendiente, tío, tía, hermano o
hermana consanguíneos o afines, tutor o
guardador."
Así como del delito de abusos sexuales
contra personas menores de edad e
incapaces del artículo 161 del mismo
cuerpo legal antes citado, que en lo que
nos interesa dice que la pena será de
cuatro a diez años. La misma agravante se
establece en el artículo 162, llamado
abusos sexuales contra personas mayores
de edad, con pena de tres a seis años.
Igualmente en el artículo 168, que agrava
con pena de cuatro a diez años:
"Cuando el autor sea ascendiente,
descendiente o hermano por
consanguinidad o afinidad, padrastro o
madrastra, cónyuge o persona que se halle
ligado en relación análoga de convivencia,
tutor o encargado de la educación, guarda
o custodia de la víctima."
De similar forma aparece como agravante
del proxenetismo de los artículos 169 y
170 del mismo cuerpo legal. Para estos
autores, "se suprimió el delito de incesto
como figura autónoma, cuya permanencia
se basaba en una determinada concepción
religiosa o moral de las relaciones
sexuales" 61.
Puede pensarse que la anterior opinión
parte de bases que podrían ser erróneas,
ya que se interpreta la actual legislación a
partir de la anterior, dando por sentado
que las relaciones incestuosas solo
pueden ser consentidas y por otro lado, se
agrava el tipo penal del proxenetismo, el
cual no integra una relación sexual directa
entre el autor y el sujeto pasivo del delito.
Más bien, se trata aquí de la promoción de
la prostitución del sujeto activo con
respecto a la víctima; no podríamos
afirmar por ese hecho que el incesto esté
agravando la figura. Son las relaciones o
los vínculos familiares o de parentesco los
que se están tutelando en la agravante del
artículo 170.
Parece que se debe incluir la figura de la
violación, ya que supone, entre otras
cosas, el acceso carnal del que hablamos
al momento de conceptuar el incesto y se
agrava en las condiciones que se
mencionan en el artículo 157 de la
violación calificada:
"la prisión será de doce a dieciocho años
cuando el autor sea un ascendiente,
descendiente o hermano por
consanguinidad o afinidad o se produzca la
muerte de la víctima".
De la norma se desprende otra forma de
relación incestuosa, que podría ocurrir con
o sin violencia, ya que si nos remitimos al
tipo base del numeral 156, inciso primero,
se establece la violación cuando la
víctima fuese menor de doce años, aun
cuando consienta.
Como se ha visto hasta ahora, el incesto
ya no es delito en Costa Rica, por lo
menos no como forma independiente de
comisión. En caso de continuar siendo
delito, debería estar ubicado como un
delito en contra de la familia y no como un
delito de índole sexual, sobre todo porque
en su redacción original se excluían las
figuras de la violación y del estupro (ahora
llamado abusos sexuales contra personas
menores de edad e incapaces),
convirtiéndolo en un hecho de contenido
sexual pero en realidad un verdadero
atentado en contra del ámbito familiar,
porque la sexualidad, como tal, no está
siendo tutelada.
En cuanto a la forma en que aparece
después de la reforma, no se considera
acertado afirmar que el incesto sea una
agravante de las figuras actuales, ya que
siempre se le consideró como un delito
residual, pero diferente e independiente de
aquellos otros delitos como la violación,
que se agrava por los vínculos de
parentesco 62.
Se concluye que una forma por la cual se
presenta el incesto, antes y después de la
reforma del año 1999, es la violación
calificada por parentesco o la forma
agravada de estupro o relaciones sexuales
con menores, cuando la persona menor es
descendiente del autor. La ejecución de
estos delitos involucra una serie de
aspectos que sociológica y culturalmente
deben ser tomados en cuenta.
La Sala Tercera de la Corte ha dicho que
entre ellos deben verse "las condiciones
personales del imputado y su víctima,
particularmente el desprecio de aquel
respecto a los derechos e integridad de su
propia hija, así como la afectación
provocada con su conducta tanto al
núcleo familiar como al sano desarrollo
físico y emocional de la menor ofendida"
63.
En el mismo voto la Sala citada dijo que
"se acreditó que el imputado mantuvo una
pluralidad de relaciones sexuales con su
propia hija, desde que esta tenía doce
años de edad y que derivaron en el
embarazo de la menor, relaciones
realizadas contra la voluntad de la
ofendida, pues el encartado la tenía
amenazada de abandonar su morada y
hacerle daño. Tal hecho, si bien es
incestuoso, no configura el delito de
Incesto sino un claro caso de Violación
Calificada, conforme a los artículos 156
inciso 3) y 157 del Código Penal". Como se
observa, la Sala establece el carácter
incestuoso entendido como el acceso
carnal entre padre e hija, pero típicamente
el hecho es constitutivo del delito de
violación calificada y así lo reitera en
otros votos más recientes 64.
La protección penal de la familia no
desaparece al derogar el incesto, solo se
limita a casos en los que esa misma
cópula constituye otro delito y la relación
de parentesco sirve como figura que
agrava la pena. De este razonamiento
puede desprenderse que sigue siendo
prohibida la relación sexual intrafamiliar
entre ascendientes y descendientes, ya
que cuando la víctima es menor de 12
años, sea niño o niña, se estaría en
presencia del delito de violación calificada
65.
El asunto cambia sugestivamente en el
caso del delito que antes era conocido
como estupro y que ahora recibe el
"nomen" de "relaciones sexuales con
personas menores de edad" previsto y
sancionado por el artículo 159 del Código
Penal 66. Se torna más interesante porque
vemos una certera sabiduría en la reforma,
ya que, por un lado, se elimina el incesto
como delito contra la libertad sexual, pero,
por el otro, se extiende la edad del sujeto
pasivo del acceso carnal consentido, que
pasa de quince a dieciocho años, cuando
hay vínculos de los que estamos hablando.
Pero además, incluye al parentesco
colateral y por afinidad cuando habla de
"tío, tía, hermano o hermana
consanguíneos o afines", con lo que se
podría afirmar que se recurre al concepto
jurídico de familia.
La forma en que está redactado el delito
del artículo 159 sugiere mantener la
prohibición penal hasta el límite de los
dieciocho años, lo cual confirma la idea de
que el incesto, como tal, ya no está siendo
tutelado de manera directa por el sistema
penal. Ahora, más bien, ha quedado
totalmente eliminada y lo que subsiste es
una protección a la libertad sexual
propiamente dicha y a la unidad familiar.
En otras palabras, antes de la reforma, tal
y como hemos afirmado, una relación
entre adultos con relación de parentesco
habría constituido incesto, actualmente
solo se daría cuando una de las personas,
considerada víctima, es menor de
dieciocho años y mayor de doce.
5. Otros problemas asociados al incesto
Posiblemente un gran porcentaje de las
conductas incestuosas queda en la
sombra, sin implicaciones al exterior, y
solo repercute dentro de la familia que
sufre esa patología.
Estadísticas nacionales respecto de la
epidemiología del incesto en Costa Rica
son muy limitadas 67. Los datos
presentados a continuación fueron
obtenidos por el PROGRAMA DE
ATENCIÓN AMOR SIN AGRESIÓN. Los
encargados del programa realizaron un
trabajo voluntario con familias
victimizadas por abusos sexuales, en el
que documentaron las características
epidemiológicas de 131 personas tratadas
entre julio de 1990 y 1991, y con ellas
puede hacerse una idea del fenómeno
sociológico llamado incesto.
De esa muestra se pueden generar
algunas conclusiones, entre ellas, que la
mayoría de las víctimas del incesto son
mujeres, mientras que la mayor parte de
los victimarios pertenecen al género
masculino. Se comprueba que el caso de
incesto en que la madre es la victimaria,
es raro.
Los principales victimarios del incesto son
los padres de las niñas, lo que contrasta
con la creencia popular de que son los
padrastros los principales ofensores. La
investigación reveló que el número de
agresores es mayor que el número de
víctimas, lo que destaca que las niñas son
agredidas por más de un miembro de la
familia a la vez.
Desde muy temprana edad, las niñas
comienzan a ser víctimas del incesto.
Según la investigación, la mayoría de las
victimizadas (50.66%) empezaron a ser
violadas antes de los 9 años y un 18.66%
tenían menos de 5 años. En la medida que
la niña crece, son menos frecuentes estos
casos. El 9.33% de las mujeres en estudio
no recordó cuándo inició el incesto. Esto
se puede explicar de dos maneras: a- El
incesto pudo haber ocurrido por primera
vez a una edad muy temprana. b- El efecto
postraumático impide que la víctima
recuerde su primera violación.
El período de duración del incesto se da,
generalmente, durante varios años. El
29.33% de los casos estudiados sufrió
este acoso por espacio de 3 a 7 años, el
24% de las niñas, de 8 a 12 años y el 16 %
durante menos de tres años. La
prolongación del período del incesto va de
la mano con el secreto del delito por parte
de la víctima. Las niñas sometidas a esta
agresión no revelan estas acciones por
temor a amenazas o a la credibilidad de
sus declaraciones.
La mayoría de las pacientes provenía de la
gran área metropolitana. Los cantones de
procedencia son: San José (Centro,
Desamparados, Montes de Oca y Moravia),
Heredia (Centro y Barva), Alajuela
(Centro), Cartago (La Unión). Esto viene a
desmitificar la idea de que el incesto es un
problema limitado a zonas rurales. De
acuerdo con la ocupación de las víctimas,
al momento de la encuesta, se determina
que el 30.66% son estudiantes y que una
gran cantidad (28%) trabaja en oficios
domésticos. Por otro lado, un 9.33% de las
víctimas son profesionales y un 5.33% son
menores de edad.
Partiendo de lo anterior, se concluye que
los números son representativos, aun
sabiendo que solo algunos casos son
puestos en conocimiento de las
autoridades judiciales, sobre todo los
asuntos que llegan a adquirir significación
en el plano medicolegal, es su
complicación con un embarazo.
A veces el incesto se relaciona con el
infanticidio. La hija que durante algún
tiempo ha mantenido relaciones sexuales
con su padre, se entera que espera un hijo.
Dicha hija, al nacer el bebé, puede llegar a
cometer esa forma de homicidio
especialmente atenuado para ocultar la
relación entre ella y su padre 68.
Un aspecto que complica la situación es
que estas relaciones se prolongan a veces
varios años, hasta que se hacen públicas,
ya sea por un embarazo inesperado en la
hija o porque una persona amiga a quien
ella le ha confiado su problema lo dio a
conocer. Es difícil que los mismos
componentes del núcleo familiar den a
conocer o informen lo que está pasando
dentro. Esta dificultad, sobre todo con la
víctima 69, aumenta cuando se mantiene
en silencio. Al respecto, Marchiori afirma:
"Se observa en relación a las denuncias,
que éstas casi siempre provienen de
personas ajenas al núcleo familiar, por
ejemplo: vecinos o familiares lejanos y
muchas veces esto acontece porque la
joven queda embarazada". 70
No podemos dejar de mencionar lo relativo
a la prueba del hecho y a la dificultad de
obtener declaraciones claras y fluidas,
sobre todo de las víctimas menores 71. El
diagnóstico del acceso carnal ante la
denuncia de la comisión de un incesto
requiere de corroboración por medio de un
reconocimiento médico a la víctima, en el
que se deben tomar en cuenta aspectos
tales como su interrogatorio y el
respectivo examen y, si es posible, el
examen del autor 72. Estos tienen la
finalidad de obtener elementos
adicionales, útiles para la confirmación de
la existencia del hecho. Otro diagnóstico
muy importante es el de la condición
mental de los protagonistas, para valorar
específicamente las alteraciones de la
conducta que pueden considerarse
enfermedades o trastornos psíquicos 73.
6. Conclusiones generales
Desde los tiempos de Adán y Eva se
practicó el incesto. De esta manera sus
hijos de Adán y Eva tuvieron que haberlo
cometido para multiplicarse.
Antropológicamente se han presentado
diversas teorías y sus respectivas
contradicciones, para explicar el incesto y
una de ellas es la posición de Levi-Strauss,
quien indica que no hay mejor manera de
explicar el paso del hombre de la
naturaleza a la cultura si no es mediante
la prohibición del incesto.
Con respecto al incesto en nuestro país,
se realizó un estudio en 1990, en el que,
entre otras cosas, se concluyó que en la
mayoría de los casos las víctimas suelen
ser mujeres, que los padres y padrastros
son los principales agresores, la edad de
las niñas más frecuentemente
victimizadas era de nueve años y, por
último, que las ofendidas, en su mayoría,
eran estudiantes.
Hemos entendido al incesto como la
relación íntima o cópula entre dos
parientes cercanos, especialmente entre
padre e hija, hijo-madre, hermano-
hermana. En la mayoría de las sociedades,
las relaciones sexuales entre otros
parientes son también incestuosas,
aunque no tan graves como con la familia
inmediata, y un buen parámetro lo
encontramos en la prohibición de contraer
matrimonio del artículo 14 del Código de
Familia.
Un gran porcentaje de las conductas
incestuosas, probablemente el mayor,
queda en la sombra, sin implicaciones al
exterior, solo dentro de la familia que
sufre la patología desencadenada en la
acción. La promiscuidad en la vivienda en
lugares apartados, en donde el exceso de
miembros provocaba un verdadero
hacinamiento de personas, es uno de los
principales factores que influyen en la
comisión del incesto.
Las relaciones incestuosas atentan contra
la unidad familiar. En la actualidad
contamos con las reformas que se
introdujeron al Código Penal, en las que
desaparece el delito de incesto como tipo
penal independiente. La tutela a la libertad
sexual se mantiene incólume y los
vínculos de parentesco funcionan como
agravantes de los delitos de violación y de
relaciones sexuales con personas
menores de edad; en este último caso,
constituye delito la cópula sancionada con
prisión cuando la víctima no ha alcanzado
los dieciocho años de edad.
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* Licenciado en Derecho
Especialista en Administración de
Justicia, UNA, 2002.
Juez del Tribunal de Juicio del Primer
Circuito Judicial de San José.
[email protected]
** Licenciada en Derecho
Especialista en Administración de
Justicia, UNA, 2002.
Fiscal Auxiliar del Ministerio Público.
[email protected]
Recibido para publicación: 18-5-04
Aceptado para publicación: 22-6-04
28 La teología moral nos indica que
nuestros primeros padres eran
resplandecientes en la mañana de su
creación, porque gozaban de una
sexualidad incontaminada, de una armonía
victoriosa que unificaba los elementos
físicos, psíquicos y espirituales de su ser;
estaban perfectamente dotados para
realizar el encargo divino: "Creced y
multiplicaos y llenad la Tierra", Génesis 1,
26-28.
29 La restricción apareció posteriormente
como forma de mantener integradas las
familias, sin que se diera rivalidad entre
sus miembros y ante la necesidad de
limitar la población. Las relaciones
sexuales fueron entonces reglamentadas y
se prohibió, terminantemente, toda
promiscuidad.
30 Génesis 9, 18-19.
31 Se narra en la historia bíblica que
Jonadab le propuso a Amnón, su primo y
mejor amigo, que se hiciera el enfermo y
que le solicitara al rey David que le
brindara los servicios de su hermana y de
esa manera se aprovechó de ella para
forzarla a tener con él relaciones
sexuales. Tamar era hermana de madre de
Absalón, quien se mantuvo en silencio al
enterarse de lo que había ocurrido, sin
embargo, dos años más tarde Absalón,
quien tenía esquiladores en Baalhazor,
llevó a todos sus hermanos y le ordenó a
sus criados que le dieran muerte a Amnón
cuando viesen que estaba muy ebrio. Ver 2
Samuel 13, 1-29.
32 Tamar le dice en el versículo 13: "Te
ruego pues, ahora, que hables al rey que él
no me negará a ti".
33 Incluso, modernamente, la
promiscuidad en la vivienda, en lugares
apartados en donde el exceso de
miembros provocaba un verdadero
hacinamiento de personas, es uno de los
principales factores que influyen en que se
den casos de incesto.
34 Es posteriormente cuando se dan
limitaciones con el fin de mantener la
familia y evitar un aumento de la
población. Conforme se va evolucionando
se pasa de la familia matriarcal a la
patriarcal, la cual se encuentra en la
mayoría de nuestras sociedades actuales
incluyendo la nuestra. Ver: Morgan: La
sociedad primitiva, p.459. (Sistemas de
parentesco y matrimonio, citado por
Zanoni: Derecho de familia, t.1, p. 249,
nota 43).
35 En estos casos, solo existía
certidumbre respecto de la maternidad,
pues reinaba una absoluta ignorancia de
quién era el padre del nacido; esto
determinó necesariamente que la
descendencia se contara por la línea
materna. Belluscio, Augusto César:
Derecho constitucional y de familia, en:
Publicación extraordinaria en adhesión al
IX Congreso Mundial sobre Derecho de
Familia, Panamá, 1996.
36 Viveiros De Castro, Carlos: Atentados al
pudor, Río de Janeiro 4ta. Edición, 1943,
p.141 y ss.
37 En efecto, esta ley es al mismo tiempo
natural y cultural: lo primero porque tiene
la universalidad de los instintos, y lo
segundo porque tiene el carácter
coercitivo de las leyes sociales.
38 Kipp y Wolf, Derecho de familia, vol. I,
p. 87.
39 Para el autor, la vida sexual es, en sí,
externa al grupo, no solo porque expresa
el instinto animal de supervivencia del
hombre, sino además porque sus fines
trascienden la sociedad o la cultura
misma, satisface deseos individuales
muchas veces contrapuestos con las
convenciones sociales, y tiene fines que,
aunque en otro sentido, van más allá de
los fines propios de la sociedad.
40 Incluso más: Levi-Strauss refiere que
desde fines del paleolítico el hombre
utiliza procedimientos endogámicos de
reproducción para mejorar especies, y no
habría razón para que pensase distinto
respecto de la suya propia.
41 Levi-Strauss, Claude: Las estructuras
elementales del parentesco, t. I. p. 51.
42 El estudio de la genética molecular
está probando la hipótesis sobre el origen
de las comunidades humanas, mediante
árboles genealógicos y modelos de la
dispersión de poblaciones relacionados
con distintos períodos de la historia,
lugares geográficos y diferencias
lingüísticas. Por ejemplo, es posible
investigar si la tesis de Claude Levi-
Strauss sobre la antigüedad de esta
prohibición es válida. Ver: Owens, Kelly
And King, Mary-Claire. Genomic Views of
Human History. Science 1999, 286: 451-
453.
43 Levi-Strauss, Claude. Antropología
estructural I. Buenos Aires, Eudeba, 1968.
44 La línea de parientes cercanos puede
ser directa y puede ser colateral. En la
directa están los progenitores y sus
descendientes; así tenemos: abuelos,
padres, hijos, nietos, bisnietos. Y en la
colateral, llamada también "transversal",
se cuentan los que vienen de un mismo
tronco, pero que no descienden unos de
otros, como ocurre con los hermanos entre
sí; y los tíos con los sobrinos. Así en:
Brenes Córdoba, Alberto: Tratado de las
personas, San José, Editorial Juricentro,
1984, p. 23.
45 Así en el diccionario ÁREA-5, Ediciones
Distein, S. A., Barcelona, España, 1976, p.
129 Veremos más adelante que este fue el
caso de Costa Rica hasta que se reformó
su capítulo de delitos sexuales, en agosto
de 1999, por medio de la Ley 7899, que
sólo dejó el incesto, opinan algunos, como
una forma de agravante de la mayoría de
los delitos de carácter sexual.
46 Op. cit
47 Ver DICCIONARIO DE LA LENGUA
ESPAÑOLA, Ediciones Océano, Barcelona,
España, 1986.
48 Artículo 14.- (Impedimentos dirimentes.
Matrimonios imposibles). Es legalmente
imposible el matrimonio:
1) De la persona que esté ligada por un
matrimonio anterior;
2) Entre ascendientes y descendientes por
consanguinidad o afinidad. El impedimento
no desaparece con la disolución del
matrimonio que dio origen al parentesco
por afinidad;
3) Entre hermanos consanguíneos;
4) Entre el adoptante y el adoptado y sus
descendientes; los hijos adoptivos de la
misma persona; el adoptado y los hijos del
adoptante; el adoptado y el ex-cónyuge del
adoptante; y el adoptante y el excónyuge
del adoptado;
5) Entre el autor, coautor, instigador o
cómplice del delito de homicidio de uno de
los cónyuges y el cónyuge sobreviviente; y
6) Entre personas de un mismo sexo".
(Así reformado mediante ley N. 5895 de 23
de marzo de 1976).
49 Ver Benavides Santos, Diego: Código de
Familia anotado, concordado y comentado,
Juricentro, San osé, 1999.
50 Las excepciones son pocas, por
ejemplo los matrimonios entre hermanos
en el antiguo Egipto estaban altamente
ritualizados y quedaban confinados a la
familia faraónica. Giner, Salvador:
Sociología, Barcelona, Ediciones
Península, 1974, pp. 122-123 cit. por
Benavides Santos, op. cit., pp. 57 y 58.
51 Cicu y sus discípulos Ruggiero,
Sánchez Román, Hedemann y Nipperdy
citados por Borda, Guillermo A.: Manual de
Derecho de Familia, Décima Edición, Edit.
Perrot, Buenos Aires 1988, p. 7.
52 Definida como el "conjunto de normas
que regulan las relaciones familiares,
principalmente entre esposos y entre
padres e hijos, aunque también tiene en
cuenta otras relaciones de parentesco.
Forma parte del derecho privado y, más
precisamente del civil. Tiene sin embargo,
caracteres propios que le comunican una
fisonomía peculiarísima". Borda, Guillermo
A.: op. cit. Relata el autor que para
Jellinek estaría más propiamente ubicado
en el derecho público.
53 Aquí hay que indicar que con la Ley
número 5476 se promulgó el Código de
Familia y se derogaron los artículos que
estaban contenidos en el Código Civil,
dándole de esa manera independencia por
lo menos física, al derecho de familia con
el derecho civil, esto, si es que tal
separación física esté implicando,
necesariamente, una voluntad legislativa
de separación funcional de ambas.
54 Ver en ese sentido a Belluscio, Augusto
César: Derecho constitucional y de familia
en Publicación extraordinaria en adhesión
al IX Congreso Mundial sobre Derecho de
Familia, Panamá, 1996 U.N. de Cuyo
Mendoza, Arg., p.44. Así como Baqueiro
Rojas, Édgard y Buenrostro Báez Rosalía:
Derecho de familia y sucesiones. Facultad
de Derecho, UNAM. México D. F., 1990,
p.10.
55 Así en voto número 346-94 de la Sala
Constitucional, a las 15.42 h. del 18 de
enero de 1994.- Aquí, la Sala comenta el
contenido del artículo 51 de la
Constitución Política.
56 Ídem.
57 Cordoba Ortega, Jorge y Otros:
Constitución política de costa rica,
anotada y concordada, 1era. Edición, San
José, 1996 p. 372. Los autores citan el
mismo voto 346 que se ha venido
comentando para dar la explicación sobre
el tema, basados eso sí, en el artículo 33
de la misma Carta Magna.
58 "La unidad de la familia, el interés de
los hijos, el de los menores y la igualdad
de derechos y deberes de los cónyuges,
han de ser los principios fundamentales
para la aplicación e interpretación de este
Código."
59 Paniagua Pineda, Claudia Elena: El
incesto, UNA, Posgrado en Administración
de Justicia, Heredia, 1998, p. 18. Cita a
Carrara y a Goldstein para llegar a esa
conclusión.
60 También conocida como una cláusula
de subsidiariedad expresa, como el que
aparece, por ejemplo, con el artículo 257
(Abandono de servicio de transporte),
haciendo prevalecer la norma que prevé
respecto a otra un tratamiento punitivo
más severo, lo que también dispuso el
legislador con este artículo 174 en
relación con los artículos 157 (violación
calificada) y 160 (estupro agravado).
61 Quiros Calanes, Carlos y Otras: EL
INCESTO, UNA, Posgrado en
Administración de Justicia, Heredia, julio
de 2000, p. 5 ss.
62 Ver, entre otros, los votos: 306-98 de
las 10:18 horas del 27 de marzo de 1998;
783-99 de las 10:15 horas del 25 de junio
de 1999 y 329-00 de las 9:25 horas del 31
de marzo de 2000 de la Sala Tercera de la
Corte Suprema de Justicia.
63 V-650-F Sala Tercera de la Corte
Suprema de Justicia, San José, a las
quince horas cincuenta y cinco minutos
del veintitrés de noviembre de mil
novecientos noventa y tres.
64 Ver Resolución: 2001-00238 de la Sala
Tercera de la Corte Suprema de Justicia.
San José, a las nueve horas con diez
minutos del dos de marzo de dos mil uno.
En similar sentido el voto 1083-97 que es
un antecedente similar a este.
65 Tal sería el delito cometido por Amnón
en perjuicio de su hermana Tamar. Ver cit.
4 relativa a 2 Samuel 13, 1-29.
66 Indica la norma: "Quien,
aprovechándose de la edad, se haga
acceder o tenga acceso carnal por vía
oral, anal o vaginal, con una persona de
cualquier sexo, mayor de doce años y
menor de quince, aun con su
consentimiento, será sancionado con pena
de prisión de dos a seis años. Igual pena
se impondrá si la acción consiste en
introducir, por vía vaginal o anal uno o
varios dedos u objetos. La pena será de
cuatro a diez años de prisión cuando la
víctima sea mayor de doce años y menor
de dieciocho, y el agente tenga respecto
de ella la condición de ascendiente, tío,
tía, hermano o hermana consanguíneos o
afines, tutor o guardador".
67 González, Johny; González, Adriana;
Guzmán, Adrián; Grellet, Christine y
Henríquez, Xinia: Incesto en Costa Rica.
UACA, 13 de noviembre de 1998.
68 Middenforff, Wolf: Sociología del delito,
Madrid, Editorial revista de occidente,
1963, p. 235.
69 Las víctimas de incesto no informaban
sobre su situación por humillación y
vergüenza, porque del incesto no se habla
porque amenaza destrozar la ficticia
unidad familiar, o porque la hija teme al
padre.
70 Marchori, Hilda: Personalidad del
delincuente., Editorial Porrúa México,
1982, p. 31.
71 Presenta problemas, por cuanto la
víctima generalmente no será clara en
señalar a su pariente (padre o hermano)
como el autor del acceso carnal del cual
ha sido objeto.
72 Vargas Alvarado, Eduardo: Medicina
legal compendio de ciencias forenses para
médicos y abogados, San José, Lehmann
Editores. 3era. Edición, 1983, p. 257.
73 Langeludde, Albreht: Psiquiatría
forense. Madrid, Editorial Espasa-calpe.
Traducción al castellano por Luis
Beneytez, 1972, p. 170.
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