Estructura del Homicidio Culposo en Derecho
Estructura del Homicidio Culposo en Derecho
Cel: 388-5865876
Bolilla 3
Homicidio culposo. Su estructura.
Art. 84: “Será reprimido con prisión de uno a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a diez
años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de
los deberes a su cargo causare a otro la muerte.
El mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren más de una las víctimas fatales.”
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profesionalmente regladas (médicos, enfermeros, ingenieros, etc.), permiten establecer el cuidado objetivo que en el
caso concreto deberá guiar al autor en miras a la evitación del resultado que lesiona al bien jurídico.
Entre la acción contraria al deber de cuidado y el resultado debe verificarse una relación causal que establezca que
el resultado es el producto de la acción imprudente. De forma tal que no basta con que la acción sea contrata al
deber de cuidado exigido y que haya producido un resultado dañoso lesivo al bien jurídico, sino que debe mediar entre
ambas una relación causal.
Las acciones imprudentes sólo son punibles en la medida en que producen determinados resultados. La acción
disvaliosa debe conectarse con un resultado disvalioso. El homicidio culposo integra la categoría de los delitos de
resultado.
El resultado, en este caso la muerte, es una exigencia constitutiva del tipo. La relación de causalidad entre el
resultado y la acción forman parte del tipo objetivo del delito culposo.
el conocimiento
propio del autor
Tipo
objetivo
Tipo subjetivo.
Si bien en los delitos culposos o imprudentes existen requerimientos objetivos y subjetivos, no puede equipararse a
la estructura del tipo doloso.
Para determinar aspectos que hacen al tipo culposo objetivo, como ser la violación al deber de cuidado, resulta
necesario referirse a aspectos del tipo subjetivo como la finalidad y previsibilidad del resultado.
Comprende este aspecto subjetivo la previsibilidad, que es el núcleo del tipo subjetivo, y ella se refiere al perjuicio
descuidado-evitable tipificado en el tipo objetivo y a la totalidad de los elementos del tipo objetivo: sujeto del hecho,
objeto del hecho y resultado, incluyendo la infracción al deber de cuidado y la causalidad de la evitabilidad. Si la
previsibilidad falta respecto de uno solo de estos elementos, cae el tipo subjetivo y con éste la punibilidad.
Al tipo subjetivo culposo pertenecen:
a. La voluntad de realizar la conducta final de que se trate con los medios elegidos; dicho fin no es relevante
para el tipo penal;
b. La posibilidad de conocer el peligro que la conducta crea en los bienes jurídicos ajenos, y de prever ese
resultado conforme ese conocimiento. Si no existe la posibilidad subjetiva de ese conocimiento, la conducta
será atípica.
La atipicidad subjetiva en la culpa puede resultar por dos razones: que el resultado esté más allá de la capacidad de
previsión (ignorancia invencible), o que el sujeto esté en una situación de error de tipo invencible.
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La antijuridicidad.
Es la constatación o verificación de que el hecho típico producido es contrario al ordenamiento jurídico.
La antijuridicidad de un hecho típico imprudente puede resultar excluida por las causas de justificación, al igual que
con un hecho doloso. No obstante, la diferencia en la estructura de los tipos por dolo y por imprudencia trae aparejadas
especialidades en lo que hace a las causas de justificación.
La culpabilidad.
El juicio de culpabilidad consistente en la reprochabilidad del ilícito culposo se sostiene sobre los elementos de la
capacidad de culpabilidad y de la conciencia potencial de la ilicitud.
Al igual que en los hechos dolosos, la culpabilidad por imprudencia presupone la conciencia de la antijuridicidad o
en su caso la evitabilidad del error de prohibición.
En este supuesto, la conciencia de antijuridicidad tiene una significación en el sentido de que el autor debe saber
que las exigencias objetivas de cuidado que tienen que cumplirse constituyen verdaderos deberes jurídicos y no
meras normas de cortesía o la costumbre o el decoro. Basta para el reproche de culpabilidad la conciencia potencial
del injusto, pero respecto del error evitable de prohibición, pesa menos en el marco de la imprudencia que la plena
conciencia de lo injusto.
En la culpabilidad de estos delitos, cuando está referida a la formación de voluntad del individuo, tendrá especial
importancia la no exigibilidad de otra conducta más que en los delitos dolosos. Adquieren más relevancia las causas de
inculpabilidad en los culposos, dado que en éstos basta una modificación en el modo de la acción, y no ya en su
dirección misma. Se señala que el miedo, el cansancio, la necesidad, tienen mayor ámbito de influencia que en los
delitos dolosos.
En la posibilidad de reprochar una conducta cuya causa haya producido el resultado, debe considerarse la
posibilidad de previsión según sus facultades y conocimientos personales. En el caso de un profesional se deberán
tener en cuenta los conocimientos propios que exige la profesión. Este criterio subjetivo de previsibilidad del resultado
está basado en la posibilidad que tiene el autor de advertir y observar el deber de cuidado.
Autoría y participación.
Sólo a título de autor son admisibles las conductas imprudentes o culposas, no así en el caso de autor mediato.
Tampoco resulta admisible la participación.
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Homicidio infracción al deber Impericia en el arte falta de los conocimientos más elementales del sujeto actúa con causa la muerte
culposo objetivo de cuidado o profesión arte o profesión desconocimiento una persona
por:
realizar ciertas actividades
Inobservancia de (ej: pilotear un avión, practicar deportes, conducir
el sujeto viola u
los reglamentos o un auto, etc.)
omite cumplir que se refieren
deberes a su cargo deberes impuestos a dichas
desempeñar ciertos cargos por los reglamentos actividades
(ej: médicos, ingenieros, policías, etc.) u ordenanzas o cargos
El artículo 84 bis fue incorporado por ley 27.347 (B.O. 6/1/2017), y regula el caso de agravación de un homicidio
culposo cuando el mismo se produjo por la conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria de cualquier
vehículo motor.
La pena es de prisión de tres a seis años, si se causare la muerte a la víctima y cuando se dieran las siguientes
circunstancias:
✓ “Si el conductor se diere a la fuga o no intentase socorrer a la víctima siempre y cuando no incurriere en
la conducta prevista en el artículo 106…”
Es decir, que el autor debe haber lesionado a la víctima y darse a la fuga o no haberle prestado ayuda.
Queda excluida la conducta que prevé el artículo 106 referido al abandono de persona, ya que se trata de otro delito
autónomo. No hay abandono de persona si el accidente se comete en un lugar poblado donde se encuentran varias
personas presentes; por el contrario, hay abandono de persona cuando el autor deja desamparada a la víctima en un
lugar donde nadie podría ayudarla.
✓ “Si el conductor estuviese bajo los efectos de estupefacientes o con un nivel de alcoholemia…”
Aquí se incluyen todas las sustancias que la ley considera como estupefacientes.
En cuanto al nivel de alcoholemia, se fijan dos parámetros teniendo en cuenta la calidad de la persona responsable:
si el conductor maneja un transporte público, para lo cual en caso de cometer homicidio, el hecho se agrava si presenta
un nivel de alcoholemia igual o superior a quinientos miligramos por litro de sangre; o en los demás casos, en que se
requiere un nivel igual o superior a un gramo por litro de sangre.
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La eutanasia y la eugenesia.
Eutanasia Eugenesia
El homicidio se realiza por piedad, por compasión, El homicidio eugenésico es el realizado con el fin de
por lástima o para evitar el dolor o sufrimiento de la perfeccionar la raza humana.
víctima.
Son ejemplos:
✓ El padre que envenena a su hijo, porque éste está
atacado de rabia y ya no hay posibilidad de cura
✓ El hijo que, antes de suicidarse por no conseguir
un trabajo que le permita atender a su madre Se da este homicidio cuando el autor mata a la víctima
gravemente enferma, la mata para evitar que ella porque tiene fallas físicas o psíquicas transmisibles.
sufra por su suicidio y el desamparo; Aquí, a diferencia de lo que ocurre en el eutanásico, la
✓ En algunos casos puede existir el víctima no presta su consentimiento, no quiere morir, y
consentimiento o pedido de la víctima: una el autor está inspirado en un móvil egoísta: quiere
persona, a raíz de los fuertes dolores provocados eliminar seres defectuosos, idiotas, lisiados o débiles
por el cáncer, pide al médico que la mate, y éste porque ellos son una carga para el Estado o porque no
por piedad, la complace. permiten lograr la pureza de la raza.
Dado que en los casos vistos el agente mata por piedad y
que, en muchos de ellos, lo hace con el consentimiento
de la víctima, la doctrina se plantea si el homicidio
eutanásico debe ser considerado como cualquier otro
homicidio o como una figura atenuada.
ARTICULO 1º — “La ablación de órganos y tejidos para su implantación de cadáveres humanos a seres
humanos y entre seres humanos, se rige por las disposiciones de esta ley en todo el territorio de la República.
Exceptúase de lo previsto por la presente, los tejidos naturalmente renovables o separables del cuerpo humano
con salvedad de la obtención y preservación de células progenitoras hematopoyéticas y su posterior implante a seres
humanos, que quedará regida por esta ley.
Entiéndense alcanzadas por la presente norma a las nuevas, prácticas o técnicas que la autoridad de aplicación
reconozca que se encuentran vinculadas con la implantación de órganos o tejidos en seres humanos. Considérase
comprendido al xenotransplante en las previsiones del párrafo precedente cuando cumpliera las condiciones que
oportunamente determinare la autoridad de aplicación.”
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ARTICULO 2º — “La ablación e implantación de órganos y materiales anatómicos podrán ser realizadas
cuando los otros medios y recursos disponibles se hayan agotado, o sean insuficientes o inconvenientes como
alternativa terapéutica de la salud del paciente. Estas prácticas se considerarán de técnica corriente y no
experimental.
La reglamentación podrá incorporar otras que considere necesarias de acuerdo con el avance médico-
científico.”
Prohibiciones y penalidades.
1. VII- De las prohibiciones.
ARTICULO 27. — “Queda prohibida la realización de todo tipo de ablación cuando la misma pretenda
practicarse:
a) Sin que se haya dado cumplimiento a los requisitos y previsiones de la presente ley;
b) Sobre el cadáver de quien expresamente se hubiere manifestado en contrario para la ablación o en su caso,
del órgano u órganos respecto de los cuales se hubiese negado la ablación, como asimismo cuando se pretendieren
utilizar los órganos o tejidos con fines distintos a los autorizados por el causante. A tales fines se considerará que
existe manifestación expresa en contrario cuando mediare el supuesto del artículo 21 de la presente ley. (Inciso
sustituido por art. 10 de la Ley N° 26.066 B.O. 22/12/2005) b) Sobre el cadáver de quien expresamente se hubiere
manifestado en contrario para la ablación o en su caso, del órgano u órganos respecto de los cuales se hubiese
negado la ablación, como asimismo cuando se pretendieren utilizar los órganos o tejidos con fines distintos a los
autorizados por el causante. A tales fines se considerará que existe manifestación expresa en contrario cuando
mediare el supuesto del artículo 21 de la presente ley.
c) Sobre cadáveres de pacientes que hubieren estado internados en institutos neuropsiquiátricos;
d) Sobre el cadáver de una mujer en edad gestacional, sin que se hubiere verificado previamente la inexistencia
de embarazo en curso;
e) Por el profesional que haya atendido y tratado al fallecido durante su última enfermedad, y por los
profesionales médicos que diagnosticaron su muerte.
Asimismo, quedan prohibidos;
f) Toda contraprestación u otro beneficio por la dación de órganos o materiales anatómicos, en vida o para
después de la muerte, y la intermediación con fines de lucro;
g) La inducción o coacción al dador para dar una respuesta afirmativa respecto a la dación de órganos.
El consejo médico acerca de la utilidad de la dación de un órgano o tejido, no será considerado como una forma
de inducción o coacción;
h) Los anuncios o publicidad en relación con las actividades mencionadas en esta ley, sin previa autorización de
la autoridad competente, conforme a lo que establezca la reglamentación.”
ARTICULO 28. — “Será reprimido con prisión de seis (6) meses a cinco (5) años e inhabilitación especial de
dos (2) a diez (10) años si el autor fuere un profesional del arte de curar o una persona que ejerza actividades de
colaboración del arte de curar:
a) El que directa o indirectamente diere u ofreciere beneficios de contenido patrimonial o no, a un posible dador
o a un tercero, para lograr la obtención de órganos o materiales anatómicos;
b) El que por sí o por interpósita persona recibiera o exigiera para sí o para terceros cualquier beneficio de
contenido patrimonial o no, o aceptare una promesa directa o indirecta para sí o para terceros, para lograr la
obtención de órganos o materiales anatómicos, sean o no propios;
c) El que con propósito de lucro intermediara en la obtención de órganos o materiales anatómicos provenientes
de personas o de cadáveres.”
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ARTICULO 29. — “Será reprimido con prisión de dos (2) a seis (6) años e inhabilitación especial de dos (2) a
diez (10) años si el autor fuere un profesional del arte de curar o una persona que ejerza actividades de
colaboración del arte de curar quien extrajera indebidamente órganos o materiales anatómicos de cadáveres.”
ARTICULO 30. — “Será reprimido con prisión o reclusión de cuatro (4) años a perpetua el que extrajere
órganos o materiales anatómicos de humanos vivos, sin dar cumplimiento a los requisitos y formalidades exigidos
en el artículo 15, con excepción de la obligación prevista en el tercer párrafo de dicho artículo que será sancionada
con la pena establecida en el artículo siguiente.”
ARTICULO 31. — “Será reprimido con multa de quinientos a cinco mil pesos ($ 500 a $ 5.000) y/o
inhabilitación especial de seis (6) meses a dos (2) años:
a) El oficial público que no diere cumplimiento a la obligación que impone el artículo 20;
b) El médico que no diere cumplimiento a la obligación que impone el artículo 7º;
c) Quien no diere cumplimiento a lo dispuesto en el tercer párrafo del artículo 15.”
ARTICULO 32. — “Será reprimido con multa de cinco mil a cien mil pesos ($ 5.000 a $ 100.000) e
inhabilitación especial de uno (1) a tres (3) años el médico que no diere cumplimiento a las obligaciones previstas
en el artículo 26, o a las del artículo 8º.
En caso de reincidencia, la inhabilitación será de cinco (5) años a perpetua.”
ARTICULO 33. — “Cuando se acreditase que los autores de las conductas penadas en el presente Título han
percibido sumas de dinero o bienes en retribución por tales acciones, serán condenados además a abonar en
concepto de multa el equivalente al doble del valor de lo percibido.”
ARTICULO 34. — “Cuando los autores de las conductas penadas en el presente Título sean funcionarios
públicos vinculados al área de sanidad, las penas respectivas se incrementarán de un tercio a la mitad.
Cuando las dichas conductas se realicen de manera habitual, las penas se incrementarán en un tercio.”
Aborto: concepto.
Art. 85: “El que causare un aborto será reprimido:
1. Con reclusión o prisión de tres a diez años, si obrare sin consentimiento de la mujer. Esta pena podrá
elevarse hasta quince años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer;
2. Con reclusión o prisión de uno a cuatro años, si obrare con consentimiento de la mujer. El máximum de la
pena se elevará hasta seis años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer.”
La ley no ha dado un concepto de aborto, afirmando directamente que se castiga a quien lo causare. Ahora bien, hay
un concepto médico que considera que existe aborto con la expulsión del producto de la concepción, que es provocada
prematuramente.
Sin embargo, el texto legal es más amplio, ya que se refiere a la muerte provocada al feto, con o sin expulsión del
seno materno. Con lo cual el aborto no es otra cosa que la muerte del producto de la concepción humana, privándole
de vida intrauterinamente, o bien cuando se llega al mismo por medios que provocan la expulsión prematura,
consiguiendo que muera en el exterior por falta de condiciones de viabilidad.
El aborto, entonces, consiste en interrumpir el embarazo produciendo la muerte del feto.
Bien jurídico.
En nuestra legislación, el aborto es un “delito contra las personas” y, dentro de estos, un “delito contra la vida”.
Como se expresó anteriormente, el concepto legal de aborto, como delito contra la vida, se refiere a la muerte
provocada al feto, con o sin expulsión del seno materno. Su esencia reside, desde que el sujeto pasivo es un feto, en la
interrupción prematura del proceso de la gestación mediante la muerte del fruto.
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El bien jurídico protegido es la vida del feto, lo que se protege es una vida que, aunque se desarrolla en las
entrañas y a expensas de la madre, merece una protección independiente de la vida misma de ésta.
Son presupuestos materiales del aborto, en la ley argentina:
✓ Existencia de un embarazo;
✓ La vida del feto;
✓ Su muerte a raíz de los medios abortivos utilizados a tal efecto.
1. Tipo objetivo.
Para que pueda darse el delito de aborto es necesario que se den, en principio, dos presupuestos básicos, que son la
existencia de un embarazo en la mujer y que el feto esté con vida, ya que el delito en sí consiste en la causación de la
muerte del feto por distintos medios.
✓ Existencia del feto vivo.
Debe, sin lugar a dudas, existir un feto, y además que se encuentre vivo.
La discusión consiste en analizar desde cuándo se considera que existe un feto. Tampoco la doctrina se ha puesto de
acuerdo en este tema. Para un sector, habrá feto desde el momento en que el huevo femenino es fecundado por el
semen. Para otro sector, sólo habrá feto desde el momento que el huevo fecundado se anidó en el útero.
En cuanto al momento hasta el cual se protege al feto como tal, está claro que si ya existe el proceso de nacimiento
del niño, no podrá hablarse del delito de aborto sino de homicidio.
✓ Embarazo de la mujer.
La otra exigencia es que la mujer se encuentre embarazada, de modo que no se protege al embrión fecundado in
vitro, ya que no está en el vientre de la madre.
2. Sujeto activo.
No hay duda que el sujeto activo puede ser cualquier persona. Sin embargo, de acuerdo a la ley argentina, el
sujeto activo sirve para diferenciar las distintas clases de aborto, y las respectivas penas que le corresponden a cada uno
de esos tipos penales.
En este sentido, la ley ha previsto el aborto de terceros con y sin el consentimiento de la madre (art. 85); el aborto
practicado por médico, cirujano, partera o farmacéutico (art. 86); y por último, el aborto practicado por la propia mujer
embarazada (art. 88).
4. Tipo subjetivo.
En general, se debe afirmar que el delito de aborto, salvo el caso del art. 87 (aborto preterintencional), es un delito
doloso. Es decir, quien actúa, lo debe hacer sabiendo que:
✓ La mujer está embarazada;
✓ La naturaleza de los medios que utiliza; y
✓ Que el fin de su acto es la muerte del feto.
Lo mismo cabe para la mujer que practica su propio aborto o que lo consiente.
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Distintos casos.
expreso
con el si la mujer muere
la agravante es
consentimiento de
IMPUESTA
la mujer
tácito
aborto realizado
art. 85
por un tercero
sin el si la mujer muere
la agravante es
consentimiento de
POSIBLE
la mujer
médico
aborto realizado penas del art. inhabilitación
Punible cirujano
art. 86 por personas 85 especial
(1° parte) especializadas partera
farmacéutico
causar daño en el
violencia cuerpo o salud de
la mujer
art. 87 aborto se requiere: dolo lesión
preterintencional culpa muerte del feto
el estado de la
debe ser conocido
mujer
aborto causado la tentativa
por la propia no es punible
Aborto art. 88
mujer
mujer art. 88
protege la
aborto consentido por la mujer
vida
del feto tercero art. 85
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✓ Hay consentimiento expreso cuando la mujer ha manifestado verbalmente, por escrito o por otros signos
inequívocos, que accede a que un tercero le practique el aborto;
✓ Hay consentimiento tácito cuando de los actos de la mujer surge con certeza que tiene la voluntad de abortar;
por ej: si la mujer se internó voluntariamente en la casa de la partera que practica abortos; o si pagó por
adelantado al médico o a la partera.
No se admite el consentimiento presunto (el que permite conjeturar que la mujer podría prestarse a una maniobra
abortiva, por ej: quejas sobre las consecuencias perjudiciales que puede producirle el parto), dado que él no permite
establecer con certeza que la mujer acceda al aborto.
Si la mujer rectifica el consentimiento prestado antes de que el agente realice la maniobra abortiva, éste actuará sin
ese consentimiento, no así cuando la rectificación se produzca cuando ya la maniobra ha sido realizada.
Se contempla el caso del aborto practicado por profesionales del arte de curar: médicos, cirujanos, parteras o
farmacéuticos. La enumeración es taxativa, por tanto quedan excluidos aquellos que tengan profesiones relacionadas
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con la medicina, pero que no están enumerados en este artículo, a los cuales se pune por medio de las figuras básicas;
tal es el caso de los enfermeros y practicantes.
La figura tiene dos particularidades:
✓ Somete a la misma pena al que causa el aborto y al que coopera a causarlo: constituye una clara alteración
a la regla de la participación criminal, pues cualquiera sea la calidad y el grado de la intervención de los
profesionales enumerados, éstos quedan sometidos a la pena del delito, sumada, además, la pena de
inhabilitación;
✓ Se requiere que el profesional haya actuado con abuso de su ciencia o arte: abusa de su ciencia o de su
arte, el profesional que utiliza sus conocimientos para practicar el aborto o de cualquier otro modo colabora en
su realización; debe haber un “actuar malicioso”. No hay abuso en los casos en que el profesional produce
culposamente el aborto, ni en los casos en que actúa en alguna de las situaciones en que legalmente se le
permite realizar la intervención.
El motivo o causa de este artículo está en que la profesión de una facultad científica impone obligaciones de
moralidad que no tienen en tal punto los simples particulares. La medicina es para curar a los enfermos, y no para hacer
abortar a las mujeres embarazadas.
En este caso sólo pueden ser sujetos activos las personas mencionadas en la ley: médicos, cirujanos, parteras o
farmacéuticos.
1. El aborto terapéutico.
La regla que se puede extraer de la ley es que se exige que exista conflicto de intereses entre la vida del feto y la
vida o salud de la madre, que sólo puede ser resuelto con el aborto, con lo cual la muerte del feto es la solución
menos perjudicial que decide la colisión entre ambos bienes jurídicos que, en nuestra legislación, tienen distinto valor,
siendo de mayor valor la vida de la madre.
Es el caso de la mujer con una dolencia cardíaca o de otro tipo, que queda embarazada y que según el criterio
médico el embarazo o el parto le hacen correr riesgos, por ese motivo se aconseja el aborto.
Está claro que el aborto debe haberse realizado con el fin de evitar un peligro, tanto para la vida como para la
salud de la madre.
El otro requisito consiste en que el conflicto no pueda ser evitado por otros medios menos dañosos para la vida
del feto. En síntesis, es un estado de necesidad, sólo que los únicos que pueden practicarlo son los médicos
diplomados, con el propósito de salvar la vida o la salud de la madre, con base en los conocimientos especiales del
médico. No es preciso que sea un especialista en obstetricia y ginecología, ya que la ley no exige la especialización y
tampoco podría hacerlo, habida cuenta de que el peligro para la madre bien puede detectarlo otro especialista.
Otro requisito de la eximente es que la mujer dé el consentimiento para que se realice el aborto. En este caso, no
se admite ni el consentimiento presunto ni el tácito. De manera que, si el médico igual realiza el aborto, en contra de la
voluntad de la madre, se estará ante el tipo penal de aborto sin consentimiento. En este punto, el consentimiento forma
parte de la estructura de la justificación.
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particular calidad
médico diplomado
del agente
en la vida o
una especial
evitar un peligro salud de la
finalidad
mujer
2. El aborto eugenésico.
El inciso 2° afirma que el aborto practicado por un médico diplomado, con el consentimiento de la mujer encinta,
no es punible si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer
idiota o demente.
Se trata de un aborto que tiene por fin el perfeccionamiento de la raza. De modo que esta finalidad eugenésica sobre
el bien jurídico, que es la vida en el seno materno, representa la razón justificadora del aborto.
El caso FAL. Constituye un importante antecedente respecto al caso en que una mujer sana ha sido violada y decide
abortar.
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Con un fallo histórico, la Corte Suprema de Justicia resolvió por unanimidad que las mujeres violadas, sean
normales o insanas, podrán practicarse un aborto sin necesidad de autorización judicial previa ni temor a sufrir una
posterior sanción penal. También estará exento de castigo el médico que practique la intervención.
Con esto, se pone fin a las interpretaciones del código que hacen algunos jueces al sostener que la eximición de
pena es sólo para los casos en que la víctima de violación tiene alguna discapacidad mental.
Aborto preterintencional.
Art. 87: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que con violencia causare un aborto sin haber
tenido el propósito de causarlo, si el estado de embarazo de la paciente fuere notorio o le constare.”
2. El consentimiento de la mujer.
Si bien el art. 88 en su última parte establece que la tentativa del aborto de la mujer no es punible, esta impunidad
no alcanza a la que consintió que un extraño intentara hacerla abortar.
El otorgamiento del consentimiento de la mujer, no es punible en sí mismo, sino que lo es cuando el tercero que
obra como agente ha consumado o tentado el delito.
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RESUMEN. Agostina Florencia Santillán. Cel: 388-5865876
Con respecto al consentimiento se admiten las distintas formas (expreso o tácito) y como requisitos para que sea
válido se exige la capacidad penal de la mujer, que sea mayor de catorce años, con pleno goce de sus facultades
mentales y que no haya mediado error, violencias ni uso de narcóticos o medios hipnóticos.
Tanto la mujer como el tercero son coautores del mismo delito; pero mientras a la primera se aplica el art. 88, al
tercero que consumó o tentó el aborto, se aplica lo dispuesto en el art. 85 inc 2°.
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