Escuela Normal Juan de Dios Rodríguez
Heredia
C. C. T. 31DNL0001X
Introducción a la naturaleza de la ciencia
¿Por qué y para qué enseñar ciencias?
Docente: Mtro. Eladio Antonio Media
Arzapalo.
Docente en formación: Angel Danyael
Cervera Canul.
Semestre: 1er semestres grupo “A”.
¿Por qué y para qué aprender ciencias?
El objeto de estudio de esta ciencia es más amplio que el que se otorga de manera
tradicional a la didáctica, que supuestamente se ocupa sólo de las estrategias de
enseñanza. Particularmente en nuestro país, la didáctica de las ciencias ha sido hasta
ahora sinónimo de Conceptos, por ello, nuestra intención de superar esta
conceptualización y destacar la importancia de diseñar la actividad científica con un
objetivo educativo explícito ¿por qué y para qué enseñar? sin embargo, sólo una
adecuada selección de lo que se enseña permitirá alcanzarlo.
La ciencia para todos debe proporcionar a los alumnos la experiencia de comprender y
explicar lo que ocurre a su alrededor. Este disfrutar con el conocimiento ha de ser el
resultado de una actividad humana racional la cual construye un conocimiento a partir de
la experimentación, por lo que requiere intervención en la naturaleza, que toma sentido en
función de sus finalidades, y éstas deben fundamentarse en valores sociales y sintonizar
siempre con los valores humanos básicos. Las ciencias deben proporcionar recursos para
tomar decisiones fundamentadas, sin predeterminar el comportamiento humano ni reducir
las capacidades de las personas a lo que las disciplinas científicas pueden decir de ellas.
Se tiene claro que la ciencia está al servicio de la educación y no al revés, nos daremos
cuenta de la importancia de seleccionar conocimientos de ciencia que puedan dar lugar a
actividades docentes que sean competenciales y que puedan ser evaluadas atendiendo a
la autorregulación de los aprendizajes.
Educar en ciencias: para la vida y la ciudadanía
Es común pensar que enseñar ciencias implica sólo exponer teorías y conceptos
acabados. Rara vez tenemos en cuenta la formación funcional que proporciona la
enseñanza científica, o su importancia como conocimiento de una cultura general
imprescindible para que una ciudadana o un ciudadano entiendan asuntos de
trascendencia social y personal importantes. Se procura que la enseñanza de las ciencias
sea más humanística y mejor conectada con la sociedad. En algunas ocasiones se ha
malentendido esta acción y se cree que con hablar del “Día mundial del medio ambiente”,
“Día mundial de la salud” o “Día mundial de la lucha contra el sida” es suficiente para
enseñar temas tan importantes de manera puntual y en un momento específico durante el
ciclo escolar: en lugar de ser utilizados como elemento motivador. Hay que tener
presente que así como enseñamos conceptos y teorías en ciencias, también debemos
desarrollar valores; los cuales son imprescindibles para vivir en sociedad. La ciencia se
define por ciertos valores que la caracterizan: honestidad, racionalidad, autocrítica,
perseverancia, objetividad, principalmente, pero como actividad humana que es, está
condicionada por factores económicos, ideológicos, de poder y otros que conllevan una
diferenciación en la práctica entre valores proclamados y valores aplicados.
Educar en ciencias: la ciencia como actividad humana y como cultura
Durante mucho tiempo, el propósito de educar en ciencias de los profesores de
preescolar, primaria o secundaria fue enseñar los contenidos o conceptos fundamentales
de la ciencia física, química y biología, tales como los conceptos de energía, átomo y
célula. En la actualidad vivimos en un período en el que la ciencia y la tecnología son
consideradas como los factores que más influyen sobre el rumbo de nuestras vidas, lo
que implica un mínimo de comprensión de los términos y los conceptos científicos que
nos permita enfrentar con éxito las situaciones que se nos presentan. Para el logro de
esta adecuada apropiación social de la ciencia se requiere crear condiciones particulares
de enseñanza y de aprendizaje para que la ciencia y sus procesos formen parte
inseparable de la cultura. Por lo tanto, la educación en ciencias debe aportar de manera
decidida a la apropiación crítica del conocimiento científico y a la generación de nuevas
condiciones y mecanismos que promuevan la formación de nuevas actitudes hacia la
ciencia y hacia el trabajo científico.
Es preciso que los maestros enseñen que la ciencia es parte de nuestra vida diaria y en
consecuencia les proporciona a los estudiantes elementos para participar de manera
fundamentada y con argumentos científicos en la toma de decisiones, por ejemplo, el uso
o no de aerosoles, qué productos comprar y consumir, y si se debe o no separar la
basura. De tal manera que el concepto de actividad científica implica la existencia de un
sistema de valores para el establecimiento de las normas que regulan esta actividad.
Educar en ciencias en la sociedad del conocimiento
Se pone énfasis en cómo educar en ciencias, de manera que se eduque a seres
humanos, en este caso los estudiantes. Se debe dejar de lado la idea de que la ciencia
corresponde a una serie de conceptos, leyes y teorías que muchas veces no tienen
significado ni aplicación en el mundo. Y para que estas acciones sean eficaces se deben
realizar conscientemente y, por lo tanto, estar sujetas a la autoevaluación que se deriva
de procesos meta cognitivos, que les permite a los estudiantes regular sus aprendizajes;
los cuales deben formar parte de la actividad científica escolar. La tecnología también se
considera en el proceso, puesto que una buena parte de las acciones científicas requieren
instrumentos que se deben conocer bien para comprender la naturaleza de los datos que
proporcionan. La tecnología se convierte así, para el docente de ciencias, en un recurso
didáctico y en una herramienta de comunicación, además de que propicia un aprendizaje
colaborativo, en el que participan los estudiantes y los profesores.