Flautas de Pan Precolombinas
Flautas de Pan Precolombinas
REsUMEN
La música en el Perú prehispánico, como en toda sociedad, está basada principalmente en la necesaria
invención y uso de los instrumentos musicales. En nuestro caso, sabemos que las flautas de pan, cuá-
les sean estas: antaras, sikus, zampoñas, etc., han sido los principales artefactos sonoros que han dado
vida a la música andina. En el presente documento indagamos los primeros vestigios arqueológicos de
las flautas de Pan considerando otros aerófonos andinos de manera adyacente.
AbstRACt
The music in the pre-Hispanic Peru, as in any society, is based primarily on the necessary
invention and use of musical instruments. In our case, we know the panpipes, which are these:
antaras, sikus, panpipes, etc., were the main sonic artifacts that have given life to Andean music.
In this paper we investigate the first archaeological remains of the panpipes considering other
Andean wind instru- ments adjacently.
INtROdUCCIÓN
MÚsICA E INstRUMENtOs MUsICALEs PRECOLOMbINOs
La música ha sido parte intrínseca de la formación y desarrollo de las sociedades y culturas andinas
y es como en todas las sociedades del mundo, el espacio inmaterial espiritual que refleja o expresa
la vida material, la realidad y sus imaginarios o las mentalidades colectivas (cosmovisión), por ello
su importancia: “Encontramos en la música una síntesis de los procesos cognoscitivos propios de una cultura
y, también, del resultado de sus interacciones sociales (…) La música es un producto del comportamiento de los
grupos humanos, ya sea formal o informal: es sonido humanamente organizado.” (Blacking 1973: 25).
Por lo tanto, todo investigador del tema supone que la música (canto, voz e instrumentos
musi- cales) fue tan importante y estuvo tan presente en la vida social y sus acontecimientos
principales tanto en el ámbito personal (nacimiento, casamiento, muerte y demás ritos de
pasajes), como en lo social (familiares, económicas, políticas, ideológicas, militares, agrícolas,
religiosas, médicas y de- más). También habría estado presente y de manera diferenciada para cada
ocasión, de acuerdo al tipo, nivel, poder y prestigio de su gente (como hasta ahora); y se tendría de
hecho una música especial con instrumentos o artefactos sonoros pensados para cada momento y
lugar que la cosmovisión indicaba.
Pero a la vez, sabemos que la música es una construcción y expresión abstracta cuyo carácter
temporal (fugaz, de existencia momentánea) hace que sea imposible su perpetuación sin la existencia
de medios como la escritura musical o las grabadoras de sonido 1. Vale decir que la música del antiguo
Perú se ha perdido para siempre, pero gracias a que esta se materializó vía la invención de los
“arte- factos sonoros” (como los instrumentos musicales) y estos en su mayoría son aparatos
tangibles, han podido sobrevivir al paso del tiempo permitiéndonos no sólo un mayor
acercamiento, sino, alguna posibilidad de remisión a ese mundo inmaterial desconocido2.
Sin embargo, tenemos que decir que pese a la innegable importancia de la música y sus instrumen-
tos para el análisis de las sociedades antiguas, la arqueología no ha sido muy cuidadosa en el registro y
estudio de las evidencias musicales y la rama de la arqueo musicología es una motivación muy última
y en nuestro caso peruano aún incipiente. Con mucho asombro hemos observado lo común que es
el desconocimiento de los arqueólogos respecto de los artefactos sonoros e instrumentos
musicales, algunos escandalosamente desorientados como para asustarnos por el tipo de lectura
que podrían hacer en sus descubrimientos arqueológicos o por su simple omisión. Sin duda,
mucha información debe haberse perdido por acción de los “huaqueros” y el desconocimiento
arqueológico:
1.- Recién a mitades del siglo XIX se inventaría los primeros equipos de grabación de sonidos. El antecedente
más remoto aconteció en 1857 cuando León Scott patentó el fonoautógrafo, este artefacto es considerado el
primero en registrar sonidos en un medio visible…
2.- Distinguimos “artefactos sonoros” e “instrumentos musicales”: el primero nos ayuda a un mayor agrupa-
miento de muchos artefactos que emiten sonidos y que no necesariamente son o pueden ser instrumentos
mu- sicales propiamente, mientras que el segundo si se refiere exactamente a aquellos artefactos sonoros
que han sido inventado y utilizados con la finalidad de hacer música sean estos sean estos melódicos o no.
Música a la vez, desde una perspectiva antropológica, la definimos como la combinación de sonidos con sentido o
462 comprensión social producidos mayormente por artefactos sonoros. O como diría Blacking (1973), se trata de
namente organizados”.
“sonidos huma-
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
En la arqueología, un instrumento musical, es lo único vivo que llega a nosotros. Fuera de él no hay
otra cosa que reaccione a nuestros requerimientos. Todo lo demás es cosa muerta que no puede más que
acumular sobre sí incógnitas, teorías contradictorias y divagaciones. Y siendo un instrumento musical
lo único vivo, lo único utilizable que nos ha llegado hay una actitud de inmadurez de nuestros investiga-
dores arqueólogos (…) Los instrumentos musicales arqueológicos constituyen la fuente primordial para
el esclarecimiento de los principales aspectos culturales de las épocas que ellos proceden. (Castro Franco
1961).
Aun así, la arqueología peruana ha realizado importantes descubrimientos de artefactos
sonoros e instrumentos musicales que nos permiten una gran aproximación al mundo de la
“música andina prehispánica” y al que en esta oportunidad, nos acercaremos vía el estudio de
estos aerófonos que han sobrevivido a la catástrofe del tiempo y de los huaqueros.
De acuerdo a la clasificación más utilizada en la música, de Sachs-Hornbostel (1914), los instru-
mentos musicales se dividen en cuatro órdenes principales: cordófonos, aerófonos, idiófonos y mem-
branófonos3. De estos, el mundo andino no conoció la orden de los cordófonos, en cambio los ae-
rófonos (flautas de todo tipo) y los membranófonos (instrumentos de percusión) fueron la base de
la antigua música originaria prehispánica y muy especialmente formaron parte de la vida musical
-inclusive hasta nuestros días- de estos. Tres tipos de instrumentos musicales forman la base del mapa
sonoro andino: los bombos, las zampoñas y las quenas (denominaciones comunes). Veamos un poco
más sobre estos:
Membranófonos.- Los llamados común-
mente “bombos” o “tambores”, pertenecen
a esta orden puesto que emiten sonidos por
acción del golpe de las membranas (cueros
de animales) que poseen 4. Los membranófo-
nos son inventados tempranamente por las
sociedades pre hispánicas y muchas varian-
tes de estas llegan hasta nuestros días como
las cajas (denominados así en la sierra nor-
te), las tinyas (sierra centro) y las wankaras
(sierra sur). Arqueológicamente podemos
distinguir dos importantes modelos: 1) Cilíndrico de doble membrana o “bi cóncavo” (culturas Vicus,
Wari, Lima, Moche y Chimú, entre los principales y que llega en alguna medida hasta la
actualidad) y cuyo material de construcción del cuerpo o estructura varía entre la cerámica
rústica, la madera y los carrizos. 2) Cónico de una membrana (Paracas, Nazca y Chiribaya), en cuyo
caso los materiales de construcción del cuerpo ha sido únicamente la cerámica. Se trata de un
modelo que se extingue para el tiempo Inca.
3.- En la clasificación tradicional de instrumentos de Sachs-Hornbostel hallamos cuatro grupos principales: cor-
dófonos, aerófonos, idiófonos y membranófonos, pero últimamente se le ha añadido el grupo de los electrófonos.
En nuestro caso andino, todos los tipos de “bombos” (como las wankaras y las tinyas) pertenecen al grupo de los
membranófonos mientras que todos los tipos de “quenas” (pinkullos, tarkas, etc.) y los tipos de “zampoñas” (si-
kus, antaras, etc.) pertenecen al grupo de los aerófonos y también tenemos idófonos andinos como las shacshash
y diversas sonajas.
4.- Se dice que en los tiempos antiguos, se usaban membranas de seres humanos, posiblemente de enemigos 463
condenados a muerte.
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
464 5.- No discutimos aquí si los artefactos sonoros muy conocidos y usados como los “pututos”, las
“trompetas”, los silbatos y las “botellas silbadoras” son o no instrumentos musicales, o si los sonidos
emitidos por estos eran considerados “música” o formaban parte de esta.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Las “botellas silbadoras” han existido desde culturas tempranas (como Vicus) en el caso
peruano al parecer influenciadas desde culturas norteñas (ecuatorianas como Chorrera).
Es sin duda un “artefacto sonoro” pero muy difícil considerarlo un “instrumento
musical”.6
6.- Para un mayor acercamiento a la temática de las “botellas silbadoras” ver: José Pérez de Arce “Análisis de
las cualidades sonoras de las botellas silbadoras prehispánicas de los Andes”. Boletín del Museo Chileno de Arte
Precolombino, Nº 09, 2004.
7.- El término “flauta de Pan” viene del dios griego Pan: “(En griego “todo”) era el semidiós de los pastores
y rebaños en la mitología griega (…) Era cazador, curandero y músico. Habitaba en los bosques y en las sel-
vas, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos. Portaba en la
mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la Siringa, a la que también se conoce como Flauta de Pan (…)
En la Grecia antigua, se conocía este instrumento con el nombre de siringa en honor a la náyade Siringa
(Sýrinx), una ninfa que el dios Pan trató de violar y fue convertida en caña. También se la conoce como 465
flauta de Pan.” En: http://es.wikipedia.org/
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
A pesar del avance de la ciencia arqueológica y la tecnología, es aun imposible afirmar el contexto
(tiempo y espacio) en el que aparece la flauta de Pan en nuestro territorio. Sin embargo, debido a
su “simpleza” en su forma organológica y su sencilla ejecución de inicio; podemos inferir que este
arte- facto estuvo junto al hombre andino prácticamente desde sus inicios civilizatorios,
acompañándolo luego en sus complejidades socio culturales hasta la actualidad. Las principales
variantes de las flautas de pan en nuestro territorio actualmente son las antaras y los sikus, pero
evidentemente sus orígenes vienen desde los tiempos precolombinos.
sin embargo, en el caso peruano existe toda una tradición arqueológica de llamar “antara” a todas las
flautas de pan halladas en las excavaciones arqueológicas. La distinción entre antara y siku o zampo-
ña será muy determinante pero ya en el caso etnográfico actual, mas no para la etapa pre hispánica.
Ubicaremos la existencia y características de las primeras flautas de Pan precolombinas en el Perú
tratando de relacionar las cronologías más usadas hasta ahora y propuestas por Luis Lumbreras y
John Rowe; la cronología procesual y la estilística.
I
PERIOdO ARCAICO / PRE CERÁMICO
(APROX. 7,000 – 2,000 A.C.)
En el inicio de este periodo, estudiado por arqueólogos de mucho reconocimiento como Max Uhle,
Julio C. Tello y Frederic Engel, tenemos el desarrollo de poblados como Paloma, Santo Domingo (en
Paracas), Telarmachay, Guitarrero, Tres Ventanas, Piquimachay, El Encanto, La Yerba, Chilca, Caral
y otros. En especial tenemos el asentamiento de Santo Domingo de Paracas (6800 a.C.), donde se dice
que se habría hallado el primer instrumento musical: una flauta. Esta versión la encontraremos en al-
gunos libros y más aún en el internet, pero todas desgraciadamente obvian las fuentes y otras pruebas
que serían de mucha utilidad por la aseveración que expresan. Según el musicólogo Carlos Mansilla
(2009), por estas afirmaciones, se terminó construyendo un “rumor” en el medio académico que casi
de manera mecánica usaban (usan) este dato, dato que Mansilla la desmintió de manera categórica en
su artículo: “El artefacto sonoro más antiguo del Perú: aclaración de un dato histórico”8. Disertación y afirma-
ción que apoyamos pues hemos estado cerca de los datos manejados por este autor.
8.- En este artículo Mansilla rebate la datación (casi tradicional) sobre el instrumento más antiguo hallado en el
Perú, dice “El presente artículo se trata precisamente sobre el artefacto sonoro más antiguo hallado hasta hoy en el Perú y
de la imprecisión de su datación real (…) esta datación fue formulada inicialmente por el arqueólogo Jorge Silva, quien
asignaba la edad aproximada de 7000 a.C. a unas flautas halladas en Chilca por Frederic Engel…” La misma que termina 467
corrigiendo pues de acuerdo a su propia leyenda esta se trataría de: “Flauta de madera decorada con motivos
pirograbados. El tema es un mono tocando flauta. Edad: 5750 años. Pueblo 1 de Chilca”.
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
circular, halló entierros humanos e indicios de actividades económicas como la pesca, recolección y
horticultura, con una antigüedad aproximada de 3750 a.C. En uno de los entierros de un hombre de 35
años en promedio, halló una flauta de ducto, es decir un instrumento musical “tipo quena” de
cuatro agujeros para su digitación y hecho en madera (Figura 1). Este evidentemente instrumento
musical, uno de los más antiguos que ha descubierto la arqueología peruana:
Tumba de un adulto de unos 35 años de edad; media como 1.51 m. de estatura. Estaba echado en
sen- tido noroeste-sureste, la cabeza al noroeste, los brazos extendidos. El cadáver había sido envuelto
en una estera amarrado con soguillas sobre la cabeza y alrededor de los pies. El fardo contenía una
flauta tipo quena, es decir un trozo de caña con cuatro agujeros decorada con el motivo pirograbado de
una animal de pie tocando la flauta. Además se encontraron un palillo de madera y una espina de
huarango. El tórax había sido perforado, clavando el cadáver al suelo con una aguja de hueso con
agujero. (Engel 1988: 28)
Por otro lado, el musicólogo Carlos Mansilla Vásquez hacia el año 2009 en el artículo ya citado,
corroborará que en la aldea de Chilca había sido hallado “El artefacto sonoro arqueológico más
antiguo identificado hasta la fecha en el Perú, es una quena de madera hallada en el Pueblo 1 de Chilca, con
una datación histórica de 5750 ± años antes del presente (3,750 a.C.)” (Mansilla 2009: 192). Esta flauta vertical
de un sólo tubo (una pequeña “quena” de aproximadamente 20 cm de largo) se encuentra en exhibición
en el museo del CIZA (Centro de Investigaciones de Zonas Áridas de la Universidad Nacional Agraria La
Mo- lina), ahora MUNABA (Museo Nacional de Antropología, Biodiversidad, Agricultura y
Alimentación), en la vitrina correspondiente a la “Época Agrícola Incipiente”, con el siguiente texto
como leyenda: “Este instrumento musical de aire, uno de los más antiguos encontrados en América, está
construido en madera de caña y decorado con la técnica de pirograbado, en donde se representa a un personaje
de pie tocando la flauta. Las dimensiones de la quena son de 230 mm de largo con 17mm de diámetro y tiene
aproximadamente 5750 años de antigüedad.” (Museo Antropológico de la UNALM).
468
Figura 1: Flauta “quena” chilca, considerada el instrumento musical más antiguo que la arqueología peruana haya descubierto
(aldea Chilca, Pueblo 1 con 3750 a.C.)
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Ciertamente, no hemos hallado en nuestro recorrido académico, siempre buscando los instru-
mentos “más antiguos”, otro con mayor antigüedad. Si hemos encontrado en la misma
publicación de Engel (p. 81, 91), una flauta de ducto de digitación horizontal (“tipo flauta
traversa” de Caral) de huesos de ave, que fue considerada por Engel como “silbato” y que tiene
aproximadamente la misma antigüedad (Figura 9).
9.- https://es.wikipedia.org/wiki/Periodo_Arcaico_Andino
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
(además dice porvenir de la tumba 27), no existiendo más información. Es posible que los autores
que mencionaron una “antara” de unos 7000 a.C. hallado por Engel en Chilca, hayan confundido a la
sociedad o cultura Paracas (Formativo Medio, 500 a.C.) con el hombre de Paracas o de Santo
Domingo (Arcaico Inicial, 7000 a.C.).
Pero además el libro genera otra posible confusión: al buscar los datos sobre la tumba 27 en
los cuadros que se encuentra en la primera parte del libro, nos da como resultado que esta
“antara” ten- dría una fecha de entre 2450 – 2550 a.C. No fuimos los únicos que llegamos a esa
conclusión pues lle- vamos el libro de referencia para que sea revisado por arqueólogos del Museo de
Arqueología y Antro- pología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), quienes
nos manifestaron que la “antara” en mención, encontrada y publicada por Engel, contaba con una
antigüedad aproximada de 2500 a.C. (de acuerdo a las intrincadas tablas del libro). También nos
indicaron que no existía mayor explicación sobre ella. Esta aseveración fue desechada por el Museo
del MUNABA categóricamente al hacernos dos puntuales observaciones: 1) Las referencias de los
materiales de la segunda parte del libro, no pueden ser analizadas con los cuadros de la primera (y
así lo habían hecho los especialistas y nosotros también). 2) En la segunda parte del libro se
considera materiales de la colección del CIZA de otros periodos y lugares no necesariamente
provenientes de Chilca como si es el caso de la primera parte del libro.
Figura 2: “Antara” hecho con huesos de pelícano encontrada por Federico Engel en la aldea Chilca (Lima). Su procedencia es
de la sociedad Paracas y por lo tanto su antigüedad no más allá del Periodo Formativo.
Por otro lado, dimos con una flauta de Pan de huesos perteneciente a la cultura Paracas del Período
Necrópolis, registrada por Julio C. Tello en sus primeros hallazgos, que, desgraciadamente, no tiene
mayores detalles (Figura 3a). Fue una verdadera sorpresa la gran similitud entre esta flauta de pan y la
470 hallada por Engel (Figura 3b), comparemos las dos imágenes. Además coincide con la versión de la
es-
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
pecialista del museo del MUNABA que nos señala que si bien esta “antara” había sido hallada por Engel
en Chilca, pertenecería al periodo Paracas, pues el lugar fue reutilizado por pobladores de posteriores
tiempos. En la figura 3c además presentamos a otra flauta de pan perteneciente a la cultura Paracas y
que se encuentra en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP)
y finalmente en la figura 3d incluimos una flauta de pan del Museo de Arqueología de la UNMSM que
desgraciadamente no tiene contexto pero todo nos hace suponer que forma parte de las piezas pertene-
cientes a la cultura Paracas. Todas estas imágenes, como podemos observar tienen patrones en común
repetitivos: Material de confección (huesos de aves o de animales pequeños), tamaño de las antaras
(todos en promedio de 10 cms.) y forma de confección y amarres.
Figura 3: (3a) Flauta de Pan de Paracas construida de huesos de pelícano hallada por Julio C. Tello. 10 (3b) Flauta de pan de
Paracas (6725/MNAAHP), (3c) Flauta de pan de Paracas proveniente de Chilca ya mencionada (MUNABA), (3d) Flauta de pan
de posible origen Paracas (MAASM).
Finalmente, estas largas reuniones nos sirvieron para puntualizar que la flauta de pan (también
llamada “antara” por Engel) fue hallada en una tumba en Chilca pero perteneciente al Periodo Forma-
tivo, claramente del tiempo y de la sociedad Paracas (quiere decir entre los 700 o 500 a.C. a unos 100
a.C.). Fue hallada en una tumba masculina sin mayores “privilegios”, podemos decir en una relación
de música y pueblo, o músico del pueblo al igual que la “quena” hallada unos tres mil años antes que
esta “antara”. Considerando las dimensiones que tiene, se trata de una flauta de pan “pequeña” (el
tubo mayor tiene 12.3 cms. por ½ cm. de diámetro), se distingue claramente un trabajo muy fino en
su elaboración. Está hecha de huesos de ave (muy posiblemente de pelícano) y tiene desgaste en los
bordes que nos expresan que fue utilizada y habría generado un sonido muy agudo por las dimensio-
nes internas de los tubos. En su construcción se distingue el conocimiento de la acústica y el uso de
tapones para los tubos de tal manera que se consiguió el sonido deseado por cada tubo. En la figura 4
dejamos señalado todas las dimensiones de esta flauta de pan que tanto ha sido mencionado por in-
vestigadores dedicado a la música primigenia señalándola como la más antigua de nuestro territorio.
471
10.- Sitio web: http://eca.state.gov/files/bureau/icpp/1peru/sect15.htm
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Figura 4: La flauta de Pan o “antara” Paracas (700 a.C.), se supuso por mucho tiempo que pertenecía a la aldea y al hombre de
Chilca y que -por tanto- tenía una antigüedad aproximada de 5000 años de antigüedad, nunca podría provenir de los 7000 o 4000
a.C. pues no es la edad del hombre de Chilca. Presentamos aquí sus medidas detalladamente: largo externo y diámetro de los
tubos que la componen y el largo interno que es el punto responsable de la altura del sonido.
LA sOCIEdAd CARAL-sUPE
En el Periodo del Arcaico Tardío, aun en el Pre cerámico, encontramos poblaciones como Cerro
Pa- loma (Chilca), Huaca Prieta (La Libertad), Ventarrón (Lambayeque), Sechin Bajo en el valle de
Casma y la Galgada (Ancash), Asia (Lima), Kotosh (en Huánuco) y otros menores. También tenemos
la presen- cia de poblaciones como Miraya, Lurihuasi, Pueblo Nuevo, Allpacoto, Era de Pando, El
Molino, Piedra Parada, Áspero (en el valle de Supe) y Vichama (en el valle de Huaura); todos en la
zona nor-central del Perú.
El asentamiento humano de Caral también fue antes investigado y denominado Chupacigarro por
Federico Engel, pero con la arqueóloga Ruth Shady se abrió un nuevo período para esta sociedad por
la dedicada labor de excavación y estudio. Allí, hace unos años fue descubierto un impresionante gru-
po de instrumentos musicales: flautas de Pan (al parecer tres “antaras”), flautas de ducto tipo “trave-
seras” (un grupo de 32 flautas), un conjunto de 38 posibles “cornetas” hechas con hueso de camélido
o venado, sin embocadura sobre el tubo y cuya superficie fue decorada con canales horizontales y una
flauta tipo “quena”. El asentamiento prehispánico de Caral, llamada por su mayor estudiosa “La civi-
lización más antigua del territorio peruano” (Shady 2002),11 se encuentra también en la costa
norte del departamento de Lima, en el distrito de Supe y provincia de Barranca y pertenece al
periodo Pre cerámico y Arcaico Tardío (4000 – 2000 a.C.). Si bien se sitúa en la costa, el centro de la
sociedad Caral se encuentra alejada del mar. Ruth Shady dice sobre esta:
11.- “…la Ciudad Sagrada de Caral fue edificada por el primer Estado político que se formó en el Perú 4400 años
antes que gobernaran los Incas. Caral-Supe representa a la civilización más antigua de América, desarrollada casi
simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto, India y China. Los habitantes del Perú se adelantaron en, por
472 lo menos, 1500 años a los de Mesoamérica, el otro foco civilizatorio de los seis reconocidos mundialmente, y en
más de 3000 años a la sociedad que edificó las reconocidas ciudades Mayas”. En: http://www.caralperu.gob.pe/
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Los restos de la ciudad sagrada de Caral, datan de hace 3500 años, perteneciendo al período
arcaico tardío. Por tanto es dos milenios (2000 años) anterior a Chavín de Huántar, siendo por tanto la
más an- tigua y también el Estado más antiguo del Perú. Esta antigüedad, sitúa a la ciudad sagrada de
Caral al tiempo de las ciudades sumerias de Mesopotamia o cuando se construían las pirámides de
Keops en Egip- to. Y en América sería lo más antiguo, porque recién hacia el 1,500 a.C., es que
empiezan en Mesoamérica los asentamientos permanentes. En cambio en el Perú, estamos hablando de
2,500 a.C., casi un milenio antes.12
12.- Idem
473
13.- http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/publicaciones/antropologia/2000_n11/a01.pdf
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Luego de un experimento musical con réplicas de estas flautas, hemos obtenido muchas posibili-
dades musicales lo que nos indica que fueron grandes conocedores de la música 14. Al parecer también
conocieron un tipo de idiófonos raros hoy en día, se encontraron un grupo de caracoles agrupados
que muy bien pudieron haber estado atados por cuerdas para lograr la sonoridad deseada, además de
dos posibles carrascas, idiófonos que pudieron haber emitido sonido por fricción: “Se han recuperado
tres conjuntos musicales, conformados por instrumentos de viento, que ratifican la práctica musical colectiva y
la organización compleja en la sociedad de Caral. Ellos estuvieron asociados con caracoles, como instrumentos
de percusión. Las actividades religiosas y sociales incluyeron ejecuciones musicales, a cargo de grupos especia-
lizados en esta elaborada expresión artística. El arte musical tuvo un rol importante en las actividades de
la población; esta tradición ha continuado como parte de la herencia cultural de las sociedades andinas de
todos los tiempos”.15
14.- Paul Huarancca Parco, músico “vientista” de la ENFJMA ha realizado algunas grabaciones profesionales con
esta flauta, asimismo en nuestro proyecto de enseñanza a la población de Caral hemos utilizado este instrumento
al igual que las “antaras” para realizar talleres de aprendizaje con niños, para lo cual hemos compuesto
varias melodías con estos instrumentos musicales.
15.- En: http://www.caralperu.gob.pe/caralperu/civilizacion/civilizacionmusica.html
16.- Carlos Leyva es integrante del proyecto Caral y en una entrevista personal nos ratificó la antigüedad de las
474 “antaras” Caral. El año 2012, realizamos talleres de “antaras” (con réplicas) en el actual poblado de Caral,
dirigido principalmente a niños.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Sobre ellas se dice que pertenecerían a una élite, puesto que fueron halladas formando una espe-
cie de ritual de entierro. En este sentido encontramos posiblemente una relación de la música con
las élites de poder quienes además ostentaban el conocimiento de la magia, de la religiosidad y de la
medicina. Organológicamente podemos decir que fue construida de manera sencilla en cañas (“ca-
rricillos”), material orgánico que felizmente se conservó gracias a la geografía de la zona. Se puede
observar cómo su carácter morfológico continúa en las flautas de pan actuales, 5000 años después.
De acuerdo al contexto en el que
fueron descubiertos, los arqueólo-
gos del Proyecto Caral han determi-
nado que se trataría de tres flautas
de pan: una de 5 tubos (agrupadas
sin ataduras), otra de 3 tubos (con
evidentes amarres) y la última de
2 tubos también sueltas. Las notas
musicales aproximadas de cada
“antara” las hemos considerado en
la imagen del original (Figura 6) ce-
didas amablemente por el
Proyecto Caral. Las dimensiones
aproxima- das de estas flautas de
pan son: El de 5 tubos (de menor a
mayor: 174, 229, 259, 271 y 297
mm respectiva-
mente). El de 3 tubos (128, 171, Figura 7: Réplicas de las flautas de Pan o “antaras” halladas en las excavacio-
219 mm) y el de 2 tubos (164 y nes del Centro Arqueológico o “ciudadela” Caral (Supe, Lima). Su antigüedad
182mm) (Figura 7). comprobada es de 2,750 a.C. Es sorprendente la similitud organológica con las
“antaras” actuales, casi 5000 años después.
Finalmente, sean las “antaras” Caral las primeras, o por supuesto otras que se habrán perdido con
el tiempo, sí podemos afirmar que las flautas de pan habrían sido los primeros artefactos sonoros
o más específicamente los primeros instrumentos musicales de tipo melódico utilizado por el
hombre andino en su desarrollo junto a los silbatos:
“The principle of the pan-pipe is probably very old. It is really nothing but a closed pipe blown
according to the “key” principle. We have found such pipes among a number of South Americans tribes,
and they are as casy to invent as the simple fruit-shelc whistle” (Izikowitz 1934: 41).
17.- http://revistas.ucm.es/index.php/REAA/article/view/REAA0909110219A/22847
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Figura 9: Flautas traveseras o traversas del Arcaico y Pre cerámico en nuestro territo-
rio. Se trata de un modelo que aparece tempranamente junto a los modelos de “ducto
directo” o tipo “quenas” y que perdurará hasta nuestros días: (9a) flauta Caral, (9b)
476 flauta Kotosh, (9c) flauta Chilca.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
II
PERÍOdO fORMAtIVO / INICIAL / HORIZONtE tEMPRANO
(APROX. 1800 - 200 A.C.)
LA APARICIÓN dE LA CERÁMICA
Además de la aparición de la cerámica y la orfebrería en nuestro territorio se evidencia un
gran desarrollo de la arquitectura y sobre todo de los centros ceremoniales religiosos en esta
época del Formativo. Entre los principales asentamientos sociales de este periodo tenemos a
Cupisnique, Kun- turwasi, Sechín, Nepeña, Kaluyo, Haldas, Moxeke, Patazca y otros. Pero el
asentamiento de Sechín en el valle de Casma (Ancash) será uno de los más importantes. En este
tiempo se inicia el indiscriminado uso de la cerámica también para la construcción de algunos
artefactos sonoros y de los instrumentos musicales de vientos, entre ellos las flautas de Pan, que hasta
entonces habían sido confeccionadas en base a materiales orgánicos pre existentes como las cañas
(carrizos), las plumas y los huesos (de aves y otros animales menores).
De este y de los posteriores tiempos, se encontraran abundantes restos de lo que habrían sido
las primeras flautas de pan construidas en cerámica. Sin embargo, sólo se han encontrado fragmentos,
lo que no permite un mayor análisis musical. Tampoco sabemos si estas fueron destruidas a
propósito (como ritual de despedida) o en su defecto esto sucedió por acción del tiempo:
• En la Galgada “Los artefactos más distintivos incluyen puntas o cuchillos de pizarra pulida y antaras”
(Proulx 1985; Pozorski y Pozorski 1987: 103; Wilson 1988).
• En el templo de Los Pilares (Chankillo, Casma): “… se halló ofrendas de antaras de cerámica y
mu- llu, mientras que en basurales a su alrededor se halló numerosos restos de vasijas de servir,
antaras de cerámica, y restos de maíz” (Ghezzi 2007:199).
• En Caylán, que representa el centro de una nueva tradición que surgió en el valle de Nepeña,
igualmente nos dicen que “…se han recolectado restos de fragmentos de antaras en el Montículo
Principal, en las plazas hundidas, así como en los diversos pozos de prueba” (Chicoine e Ikchara 2008).
• Mercedes Cárdenas (1998:61) nos dice que en los valles de Chao y Santa se registran restos de
flautas de Pan pertenecientes a este período.
• Hugo Ikehara (2008: 381), en el valle de Nepeña señala que “En las excavaciones en Kushipampa
se recuperaron artefactos, restos líticos, restos de vasijas y antaras de cerámica”.
• Para el caso del valle de Casma, Henning Bischof sostiene que “la antara de cerámica encontrada
con el conjunto Rosario del cerro de Sechín, junto con algunos fragmentos de otras…”
pertenecería al período Patazca, posterior al período Aldas del cerro de Sechín (1400 – 1000
a.C.) (Bischof 2009).
• También Shibata vuelve a mencionar la presencia e importancia de estos aerófonos andinos
en Cerro Blanco de Nepeña perteneciente al Formativo: “Las antaras y los discos perforados de
tiestos reutilizados son muy comunes, en tanto que la obsidiana deja de ser frecuente”.
478 Figura 11: Los primeros restos de “antaras” del periodo Formativo Temprano y Medio, fueron construidos en cerámica.
Desgraciadamente no se han recuperado instrumentos completos. Imágenes del texto de Chicoine e Ikehara.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Hacia mediados del formativo, en pleno apogeo de Chavín, Federico Engel registró una flauta de
Pan procedente del valle de Casma y Nepeña (Ancash) de la cultura Sechín y/o Nepeña que fuera lue-
go dominado o influenciado por la cultura Chavín (“… una antara claramente del tiempo de Chavín”, nos
dice). Esta fue confeccionada con carricillos, habría tenido unos nueve o diez tubos y se encuentra
(bastante deteriorada) en el museo del MUNABA (Figura12).
Figura 12: Flauta de Pan del periodo Sechín hallada en Nepeña por el Federico Engel (MUNABA). Construida en “cañas”
(carrici- llos), una tradición que viene desde el Arcaico.
Luego en la sierra de Ancash, de Capilla Tardío de Huaricoto (del Formativo Tardío) tenemos:
“Antaras o silbatos también fueron recuperados los cuales consisten de tubos cerámicos encajados en dos losas
delgadas de arcilla. Los tubos fueron hechos de un molde, el interior es pulido y no marcado y las paredes
pueden ser muy delgadas (1 a 2 mm.). Su exterior luego fue pulido a un bajo lustre y la pieza era cocida en una
atmósfera oxidante seguida por un tiznado superficial.” (Burger 2004: 41). Sobre el mismo se concluye:
“Estos instru- mentos (antaras o silbatos) fueron producidos por moldajes de franjas, una especial técnica
cerámica no usada en otras vasijas (Menzel, et al. 1964) y separando de la evidencia arqueológica y
etnohistórica, fueron usados en contextos públicos, principalmente en festividades religiosas. Similares
instrumentos han sido recuperados en sitios del Horizonte Temprano como Nepeña (Proulx, 1973) y Casma (T.
Pozorski y S. Pozorski en comunicación personal), pero no en Chavín de Huántar” (Burger 2004: 42). 479
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Figura 13: Detalles del strombus galeatus hallados en las tumbas Cupisnique de Kuntur Wasi (Cajamarca), representa claramen-
te al tocador de este aerófono.
Figura 14: Posibles músicos del sitio o estilo “Tembladera” del tiempo de Cupisnique y Chavín, así son registrados en algunas
bibliografías. Sin embargo, estamos convencidos que representan a un personaje especializado seguramente en el uso de la
planta alucinógena/medicinal del “San Pedro”.
Las otras imágenes de “músicos” de la figura 14, también provienen del sitio de Tembladera (estilo
tembladera del tiempo Cuspinique y Chavín) en Jequetepeque, Cajamarca. La figura 14b es presen-
tado como: “Figure of a flute player, Jequetepeque Valley, Peru; Templadera style, early Horizon, c. 900-200
BC; Ceramic. Dallas Museum of Art, Dallas, Texas”. Para la figura 14c se indica “CHAVIN - style Tembladera
Cajamarca, Late C. Dignitaire jouant de la flûte. 800 to 400 B.C.E.” Mientras que sobre la figura 14d se dice:
“Cerámicas Cupisnique en donde se representan hombres con un tocado de felino sujetando el cactus trichoce-
reus. El de la derecha tiene en la espalda las típicas ‘alas’ que se aprecian en las iconografías de algunas estelas
en Chavín (Sharon 2001, Lumbreras 2007)”. En una revisión de una y otra posibilidad, llegamos a la
conclu- sión de que se trata del mismo personaje (es) y este ostenta un cargo de importancia (líder
religioso, político, sacerdote o curandero) de algún poblado o anexo (¿Tembladera?), muy
influenciados por el centro religioso Chavín quienes hacían un cotidiano uso de la planta llamada San
Pedro o Huachuma (Trichocereus sp.), tanto en actos rituales de poder, religiosidad o medicinal. El
aspecto de sujeción de la posible “flauta”, la inexistencia de otras evidencias de “flautistas” en las
sociedades de la época, el diseño de las supuestas “flautas” (con muchos agujeros paralelos) nunca 481
visto en otras cerámicas y por supuesto su clara semejanza con el uso y consumo del San Pedro, nos
lleva a esta conclusión.
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Figura 15: La diversidad de las flautas de pan Paracas, lo evidencian como el primer gran punto de desarrollo de estos instru-
mentos musicales: (15a) Un “antarista” bordado en el gran Manto Blanco de Paracas (MAASM), (15 b) Cerámica con músico
“an- tarista” (MAPCH), (15c) “Antara” de huesos (MNAAHP), (15d) “Antara” de cerámica forrado por un cuero de animal
(MNCP), (15e) “Antara” de cañas o carrizo con envoltura de hilos de algodón (MMCP), (15f) “Antara” de Cañas (MNAAHP).
482
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
483
Figura 16: Flautas de Pan cuyos orificios internos son asimétricos (de “tubos complejos”) sería de originado en el periodo For-
mativo con Paracas y se extendería por otras zonas, principalmente hacia el sur: (16a) Paracas, (16b) Salinar, (16c) Nazca, (16d)
Yura (Bolivia) y (16e) Aconcagua (Chile).
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Este sugestivo modelo que prácticamente desaparecerá con el surgimiento de las “antaras” Nazca
de tubos uniformes, es posible que haya generado una tradición importante hacia el lado sur
perua- no, en el altiplano se encuentra este modelo en la cultura Yura (Gerard: 2004, 2013), en
Argentina y en Chile (cultura Aconcagua y otros) (figs. 16 y 17), tradiciones que se conservan hasta
la actualidad en instrumentos como la pifilca en Chile. La influencia de este modelo fue
encontrado también en culturas posteriores de la costa norte como Salinar (Figura 22) y sierra
norte como Recuay (Bolaños 2007: 84).
Las “antaras” de “tubos complejos” y el “sonido rajado”.- José Pérez de Arce denomina a este
modelo de antaras “de tubos complejos” por el carácter ya descrito (figs. 16, 17 y 18). Nos dice que la
razón de ser de este tipo de antaras, fue la búsqueda de un tipo particular de sonoridad, al que
denomina “sonido rajado”, sonido que luego se conseguiría también con el uso de los “tubos
resonadores”. Este tipo de sonoridad es definido por Pérez de Arce como “extremadamente fuerte,
intenso, y enérgicamente disonante”. Este mismo tipo de sonoridad estudiado en las “siringas” y
otros aerófonos bolivianos por Arnaud Gerard (2013) y recogiendo la denominación de “sonido tara”
de Stobart (1966), nos dice “extraño sonido multifónico con redoble (…) una estética sonora vibrante,
pulsante, disonante, y multifónica muy dominante en los Andes centrales y meridionales de ayer y hoy.”.18
Ciertamente se trata de un tipo de sonoridad andina muy peculiar que ha sobrevivido hasta la actualidad
a pesar de la imposición de un tipo de sonoridad occidental de supuesta mayor “afinación” y
“limpieza”.
484 Figura 17: Flautas de Pan de “tubos complejos”, se muestra en cada uno de ellos sus diseños internos: (17a) Paracas (Perú, estu-
diado por Bolaños), (17b y c) Aconcagua y Mapuche (Bolivia, estudiados por Pérez de Arce) y (17d)
Yura (Bolivia, estudiado por Gerard).
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Figura 18: Flautas de Pan de Paracas de modelos pteroformes, bulbosiformes, fusiformes o de “tubos complejos”, se pueden encontrar
rastros de estos todavía en la sociedad Nazca y se extiende por el sur hasta zonas que hoy pertenecen a Bolivia, Argentina y Chile.
18.- La denominación de “tubos complejos” y “sonido rajado” se propone estudiando a las pifilcas prehispánicas
en el caso de Chile con Pérez de Arce y en el caso boliviano se propone el “sonido tara” a partir del estudio de los 485
conjuntos de pinkillus de carnaval por Stobart, retomado por Gerard. De las características de estos aerófonos es
traspolado al siku buscando un mejor entendimiento del carácter y razón de ser de los “resonadores”.
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
19.- Esta particularidad de los sikus (variedad de las flautas de Pan andinas), ha sido objeto de muchos e inaca-
bados estudios: Hornbostel y Sachs 1914; Mead 1903; Vega 1946; Izikowitz 1934; González-Bravo 1948; Langevin
486 1992, Girault 1968, Baumann 1982; d’Harcourt 1925, Pérez de Arce 1992, Gerard 1999; Valencia 1982; 1989a; 1989b,
entre los principales.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
El tema y las largas discusiones sobre los “resonadores” giran en torno a su razón de ser, su fun-
cionalidad, sus características sonoras y físicas, aunque, todos los autores coinciden en que el objetivo
principal actual es alterar (“armonizar”, “mejorar”, “diferenciar” o “enriquecer”) el sonido de este
tipo de flauta de pan (siku). Pérez de Arce y Langevin señalan que la razón de los “resonadores”
(desde el tiempo pre hispánico), es la búsqueda musical constante de una sonoridad exclusiva o
particular. Américo Valencia por su parte presenta a los “resonadores” en términos de
“enriquecimiento musi- cal”: “Los tubos de la hilera secundaria enriquecen los sonidos producidos por los
tubos de la hilera principal por la adición de armónicos pares. Estos reciben parte del soplido dirigido a los
tubos principales, y emiten sonidos cuyas fundamentales son una octava de los sonidos producidos por los tubos
principales”. (Valencia 1989: 35). Por la misma senda, Xavier Bellenguer (2007), tomando las versiones
de los sikuris de Taquile (Puno, Perú), nos dice que el fin de los “resonadores” es contribuir “al
enriquecimiento armónico de cada sonido producido soplando en los tubos de la primera hilera”, y cita la
opinión de un fabricante de sikus en Taqui- le: “La segunda hilera se llama haylli, le da un bonito sabor, es su
acompañante” (p. 140).
Hemos encontrado diferentes tipos de “resonadores” a lo largo del desarrollo del instrumento
(Figura 19): 1) De tubos del tamaño de la mitad de los principales y cerrados en su base, mayormente
afinados a la octava de la fila principal (los más comunes en la actualidad, especialmente en las
ciu- dades); 2) De tubos cerrados del mismo tamaño que las principales o afinados a la misma
notación de la fila principal (se han encontrado en algunas culturas pre incas este modelo, y en la
actualidad sub- sisten); 3) De tubos del mismo tamaño a la fila principal pero con el extremo
distal abierto en forma de tajo oblicuo (su data es igualmente prehispánica y sigue vigente en muchos
casos); 4) De tubos que alcanzan una longitud de los 2/3 del tubo principal, cuyos extremos
distales pueden ser cerrados o abiertos con tajo oblicuo (se trata de un modelo casi extinguido); y 5)
De tubos invertidos, es decir de sonido mudo: “En algunas zampoñas (por ejemplo las sikuras del norte de
Potosí), algunos tubos son tapados en ambos extremos” (Walter Sánchez 1996: 102). Aunque en la
actualidad ha perdido vigencia20:
Existen flautas de Pan que tienen, en la segunda fila, los tubos invertidos, es decir, con las aberturas en
los extremos inferiores y, por tanto, mudos. Otras con los tubos abiertos en ambos extremos,
teniendo una longitud igual a la de los tubos de la primera fila y sonando una octava superior. También
las hay con los de ambas filas abiertos en la embocadura y cerrados en los extremos inferiores, pero
midiendo los de la segunda algo más de la mitad de la longitud de los de la primera. Se ha dicho que
posiblemente el recurso de los tubos abiertos fue conocido en un principio y olvidado paulatinamente, de
manera que los instrumentos actuales conservan una segunda fila de tubos, no ya con la intención de
reforzar con sus octavas superiores los sonidos de la primera fila, sino para consolidar el instrumento,
o bien para reducir el tamaño del mismo, o incluso para fusionar dos instrumentos en uno. Hubo una
célebre controversia entre cuatro grandes especialistas en organografía, d’Harcourt, von Hornbostel,
Curt Sachs e Izikowitz, acerca de la segunda fila de tubos en las flautas de Pan, que planteaba la
cuestión de si esa segunda fila contribuye únicamente, como el tubo central de ciertas flautas en haz o
manojo, a reforzar la solidez del instrumento, o a desempeñar el papel de acompañamiento femenino de
una serie masculina al modo de la escala china o, en el caso de estar constituida esta segunda fila por
tubos abiertos en los dos extremos, si ello permite duplicar con su octava superior cada nota de la
primera fila; preguntas éstas que encuentran respuestas contradictorias de acuerdo con los hechos
(Varela de Vega 1981: 2).
487
20.- Se sabe de sikus que tienen los tubos de la segunda hilera invertidos, los que al parecer han perdido vigencia,
particularmente no conocemos conjuntos que toquen con estos instrumentos, sin embargo hemos citado uno.
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
Figura 19: Modelos o tipos de “resonadores” que las flautas de Pan andinas llevan desde tiempos del Formativo y que en la
actualidad caracterizan a los sikus altiplánicos
Como hemos mencionado, algunos investigadores, sugieren que el origen de las hileras secunda-
rias o “resonadores”, se encuentran en este periodo Formativo en las “antaras” de “tubos complejos”
de la cultura Paracas (Pérez de Arce 1993; Haberli 1972; Bolaños 1988; Gerard 1999) 21. Sin embargo,
sobre los “resonadores” propiamente hemos encontrado las siguientes versiones: Pérez de Arce men-
ciona que el “resonador” se ve claramente en el Horizonte Medio, es decir, con la cultura Wari
(600
– 1200 d.C.): “Cuando decae la antara y surge el siku” dice, sosteniendo que la diferenciación del
siku respecto de la “antara” sería justamente la existencia del “resonador”, así como la técnica del
“diá- logo musical” que casi siempre van juntas. César Bolaños (2007) por su parte nos sugiere que
flautas con “resonadores” las encontramos en las culturas Chincha, Chancay, Pachacámac y Collao (es
decir entre el Período Intermedio Tardío, Wari y sus postrimerías). Luego Pérez de Arce (1993: 479)
hace la siguiente aseveración: “La solución acústica del tubo resonador es similar a la del tubo complejo,
y se utiliza dentro de un mismo esquema musical. Siendo anterior este último, resulta lógico pensar que durante
la sustitu- ción cultural entre Nazca y Wari se debió producir el traspaso del sistema acústico desde el tubo
complejo de la antara al resonador del siku”. También por su parte, Isabel Aretz (1991: 51) señala que
“Con los Chincha que aparecen en la costa sur aproximadamente en 1200 d.C., (y que son) ejecutantes de
kenas y antaras, aparecen las antaras de dos hileras de tubos...”.
Ahora podemos sugerir respaldados en la figura 20, que el conocimiento de la “hilera resonante”
ya existía claramente en la cultura Paracas, es decir aparece en el periodo del Formativo Final “convi-
viendo” con los “tubos complejos” de la misma cultura. Esta pequeña flauta de pan Paracas construida
con huesos de pelícano (pelecanus erythrorhynchos) (6425/MNAAHP), presenta dos filas de tubos
casi exactos y atados en un solo amarro, lo que significa que era tañida sujetando a la vez las dos
hileras y con la posibilidad de que la hilera secundaria haya estado cerrada. Es claramente una flauta
de Pan con “resonador”.
21.- Pérez de Arce señala que los constructores de la cultura Paracas inventaron el tubo complejo. Y luego
488 este invento comenzó un viaje en el tiempo, el espacio y las culturas, encontrándose posteriormente en
Nazca, Ti- wanaku, San Pedro de Atacama, Diaguitas, Aconcagua y sur de Chile (por ejemplo la flauta del baile
de chinos).
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Figura 20: Flauta de pan Paracas (500 a.C.) que presenta evidentemente una fila de tubos adosados a la hilera principal de igual
morfología y al que en la actualidad se le conoce comúnmente como “resonadores”. 6425/MNAAHP
Sin embargo, es cierto que durante los periodos posteriores a Paracas, y antes de Wari se
puede ver una disminuida presencia de las flautas de Pan con “resonadores” opacados seguro por el
profuso uso y masificación de las “antaras” de cerámica de una sola hilera con embocaduras finas del
periodo Nazca Clásico. Sin embargo, tenemos evidencias de continuidad de modelos con
“resonador” en el periodo del Intermedio Temprano en la cultura Nazca, seguramente ligados a la
tradición Paracas. Hemos hallado dos flautas de pan Nazca con “resonadores” pero construidos
en cañas o carrizo que tampoco fueron extraños en este periodo “ceramista” como veremos más
adelante (Figura 21).
Claro que ciertamente los modelos de flautas de pan con “resonadores” aparecerán muy clara
y masivamente en el periodo de los Estados Regionales o Intermedio Tardío y con mayor nitidez
en unos sectores (sur) frente a otros que prefirieron las flautas simples sin “resonadores” y que a la
pos- tre la conoceremos con el nombre de antaras propiamente, todos estos modelos muy ligados
al pro- fuso uso de las “cañas” (variedad de carrizos) en desmedro de la cerámica logrado por los
Paracas y encumbrado por los Nazcas. En este periodo tardío por ejemplo tendremos una flauta de
pan Chincha con “resonador” construida en cerámica, caso muy excepcional y por otro lado ya se
podrá hacer una clara distinción entre los dos principales modelos de flautas de Pan del mundo
andino: el modelo siku y el modelo antara. Estaremos entonces ad portas de la llegada de occidente y
las crónicas nos ayudarán en algunos casos a una mejor comprensión de lo que el mundo andino
precolombino había logrado en este específico tema.
489
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
22.- http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/2013/04/
23.- César Bolaños (2007: 84) presenta además tres flautas de pan de diferente tamaño (posiblemente “comple-
490 mentarias” a la octava), que pertenecería a una de estas culturas: Salinar, Vicus, Mochica o Recuay, pero
como forma parte de algún “coleccionista privado”, esto no puede ser aseverado.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
Figura 22: Flautas de pan “norteñas” de finales del periodo Formativo: (22a) Flauta de pan Salinar (MNAAHP).
(22b) Flauta de pan Mochica (MC)
Por otro lado, la existencia o “recuperación” de estas flautas de pan son muy importantes en
pri- mer lugar porque se trata de una de las pocas evidencias de “antaras” físicas del tiempo del
Formativo Superior en la costa norte. Pero a la vez esta carencia de instrumentos hace imposible
usar la meto- dología comparativa que muchas veces en la arqueología resulta vital. Especialistas
como Bolaños y Valencia coinciden en señalar que en estas áreas existen muy pocos los restos físicos
de flautas de Pan debido a que estas fueron construidos en “cañas” (carrizos), un material orgánico
altamente extin- guible por acción de la geografía y el clima en estas zonas. De ser así, queda la
interrogante ¿Por qué a pesar del uso furtivo de la cerámica, no lo utilizaron para la confección de este
instrumento? Esto muy a pesar que en el mismo tiempo, en el sur se venía desarrollando un
prolífico y calificado uso de la cerámica para la confección de las “antaras” en Paracas y luego en
Nazca. Es obvio que estas dos –casi únicas-, flautas de pan norteñas de modelo “complejo”,
evidencian que existió una conexión entre estas sociedades. Pero aun así no encontramos una
influencia determinante ni en el uso del “modelo complejo” ni en el uso de la cerámica para la
confección de estos instrumento, ni en el siguiente gran periodo correspondiente al Mochica.
Una pregunta seguirá quedando sin respuesta: ¿Por qué en momentos del auge Mochica no se
encuentran flautas de Pan (físicamente), a pesar de tener una gran cantidad de restos iconográficos y
cerámicos de “antaristas” que incluye su uso en las más altas esferas de poder y prestigio? ¿Y a pesar
de la alta técnica en el uso de la cerámica para otros usos (como los auto retratos Mochicas)? En el
periodo siguiente, del Intermedio Temprano o del Periodo Clásico, observaremos el desarrollo pleno
y máximo de las flautas de Pan tanto en su uso simbólico en Moche como su increíble masificación y
técnica de construcción en la sociedad Nazca.
491
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
COMENtARIOs fINALEs
Hasta aquí venimos observamos cómo las flautas de pan (“antaras”) y las flautas de ducto (pinku-
llos o quenas) son los principales “artefactos sonoros” (más allá del huaylla quepa o pututo) que
acom- pañan el desarrollo cultural de los pobladores andinos. De entre estos aerófonos, venimos
observando con mayor detalle el desarrollo de las flautas de varios tubos o flautas de pan
(arbitrariamente deno- minadas “antaras” por la arqueología). Estas aparecen en las sociedades Pre
cerámicas del Arcaico de acuerdo a los vestigios arqueológicos, aunque es lógico suponer que sus
orígenes se encuentran mu- cho antes, pese a que no hemos hallado ninguna “antara” que cuente con
los 7000 años de antigüedad (primeros tiempos del Arcaico) que señalan muchas publicaciones.
Venimos observando que el mayor desarrollo de estos instrumento se encuentra en la costa
pe- ruana adquiriendo una especial relevancia en el periodo del Formativo con la sociedad sureña
Para- cas, quienes inician al parecer la masificación del instrumento (de lo que posiblemente habría
sido de grupos de elite ligados al poder religioso, político y médico) con el profuso uso de la cerámica.
Pero no sólo ello, sino que para finales del Formativo ya contamos con dos caracteres muy esenciales
para la música andina y en especial para las flautas de pan actuales: La aparición de los “tubos
complejos” y del “resonador”. Vale decir que estas se van haciendo cada vez más diversas y
complejas adquiriendo caracteres que las sociedades andinas le irán adosando como un sello de
identidad.
bIbLIOGRAfÍA
ARETZ, Isabel
1991 Historia de la Etnomusicología en América Latina (Desde la época precolombina hasta
nuestros días). FUNDET, CONAC, OEA. Caracas, Venezuela.
BELLENGUER, Xavier
2007 El espacio musical andino, modo ritualizado de producción musical en la isla de Taquile y
la región del lago Titicaca. IFEA (Instituto Francés de Estudios Andinos). Lima.
BLACKING, John
1973 ¿Hay música en el hombre? Alianza Editorial S.A.
Madrid. BISCHOF, Hennign
2009 El periodo arcaico tardío, arcaico final y formativo temprano en el Valle de Casma: Eviden-
cias e hipótesis. Boletín de Arqueología de la PUCP N° 13, Pág. 9-54. Lima.
BOLAÑOS V., César; ROEL PINEDA, Josafat; GARCIA, Fernando; SALAZAR, Alida.
1978 Mapa de Instrumentos musicales de uso popular en el Perú. INC. Oficina de Música y Dan-
zas. Lima.
BOLAÑOS V., César
1988 Las antaras nazca: historia y análisis. Publicación del INDEA. Lima.
2007 Origen de la música en los Andes. Instrumentos musicales, objetos sonoros y músicos de la
Región Andina precolonial. Fondo Editorial del Congreso del Perú. Lima.
BURGUER, Richard
2204 Cambios Estilísticos Y Desarrollo Cultural En Huaricoto Sierra Nor-Central Del Perú. En: Ar-
492 queología De La Sierra De Ancash: Propuestas Y Perspectivas. Editor: Bebel Ibarra
Asencio. Instituto Cultural Rvna. Lima Perú.
Carlos D. Sánchez Huaringa / Los primeros instrumentos musicales precolombinos
CIVALLERO, Edgardo
2012 Flautas de Pan. En, Revista Folklore, fundación Joaquín Díaz. Edición digital Anuario 2012.
En, http://www.funjdiaz.net/folklore/anuarios/rf2012.pdf
COBO, Bernabé
1653, 1956. Historia del Nuevo Mundo. Biblioteca de Autores Españoles, 1956 Vol. 81, Obras del
Pa- dre Bernabé Cobo II. Ediciones Atlas. Madrid, España. También en:
http://fondosdigitales. us.es/fondos/libros/2423/11/historia-del-nuevo-mundo-por-el-
padre-bernabe-cobo-de- la-compania-de-jesus/
ENGEL, Fréderic André
1988 Ecología prehistórica andina: el hombre, su establecimiento y el ambiente de los Andes. La
vida en tierras áridas y semiáridas. CIZA. Lima.
FALCON, MARTINEZ Y TREJO
2005 La huayllaquepa de Punkurí. Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del
Perú. Revista Anales del Museo de América 13. Pags. 53-74.
FRANCO, Julio
1961 Música y Arqueología. Editorial Eterna, Lima-
Perú. GERARD A., Arnaud
1999 Acústica de las siringas andinas de uso actual en Bolivia. Informe de investigación. Univer-
sidad Autónoma Tomas Frías. Potosí, Bolivia.
GERARD A., Arnaud
2004 Interpretación acústica del ayarachi lítico “Yura” de los Museos Charca. En: Jornadas Ar-
queológicas. Primera Versión. Sucre, Bolivia. Universidad San Francisco Xavier de
Chuqui- saca.
GERARD A., Arnaud
2009
Sonidos “ondulantes” en silbatos dobles arqueológicos: ¿Una estética ancestral reiterativa?
Revista Española de Antropología Americana, vol. 39, N° 1. España.
2013 Sonido tara en pifilcas arqueológicas provenientes de Potosí. En
Arqueo/antropológicas, Revista de la Universidad Mayor de San Andrés. Año 3 número 3.
Cochabamba, Bolivia.
IZIKOWITZ, Karl Gustav
1934 Musical and Other Sound Instruments of the South American Indians, a Comparative Eth-
nographical Study. Göteberg, Elanders, boktr.
LANGEVIN, André
1992 Las zampoñas de conjunto de kantu y el debate sobre la función de la segunda hilera de
tubos: datos etnográficos y análisis semiótico. En, Revista Andina, Año 10, N°2. Cusco.
MANSILLA V., Carlos
2009 El artefacto sonoro más antiguo del Perú: aclaración de un dato histórico. Revista Española
de Antropología Americana vol. 39, N° 1.
PÉREZ DE ARCE, José
1993 El Siku. En Revista Andina N° 22. Cusco.
1996 Polifonía en fiestas rituales de Chile central. Revista Musical Chilena. Facultad de 493
Artes, Universidad de Chile. Instituto de Extensión Musical. En,
http://www.claridad.uchile.cl/
Arqueología y Sociedad 29, 2015: 461-494
index.php/RMCH/article/viewFile/13834/14113
2004 “Análisis de las cualidades sonoras de las botellas silbadoras prehispánicas de los Andes”.
Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino, Nº 09.
SÁNCHEZ H., Carlos
2012 Orígenes y evidencias de las primeras flautas de Pan en el Perú. En, Boletín Haylli N° 19,
Julio. Centro Universitario de Folklore. UNMSM. Lima.
SHADY S., Ruth
2008 Los Valores sociales y culturales de Caral-supe, la civilización más Antigua del Perú y
Amé- rica y su rol en el desarrollo integral y sostenible. INC. Lima.
SHIBATA Koichiro
2008 El sitio de Cerro Blanco de Nepeña dentro de la dinámica interactiva del Periodo Formativo.
Boletín de Arqueología PUCP / N.° 12 / Pags, 287-315.
TELLO, Julio C. y Toribio MEJÍA XESSPE
1979 Paracas: Cavernas y Necrópolis II Parte. UNMSM. Lima.
TELLO, Julio C.
1999 Cuadernos de Investigación del Archivo Tello N° 01, 02 y 03. Museo de Arqueología y Antro-
pología, UNMSM. Lima.
URIBE T., Eloy
2007 Precisiones en torno al siku. En, todo Siku/ri, estudios en torno al siku y al sikuri. Folklore:
Arte, cultura y sociedad. Revista del CUF-UNMSM. Año 1. N° 1. Lima.
VALENCIA CH., Américo
1989 El siku o zampoña. Perspectivas de un legado de un legado musical preincaico y sus aplica-
ciones en su desarrollo de la música peruana. CIDEMP. Artex Editores. Lima.
VARELA DE LA VEGA, Juan
1981 Anotaciones históricas sobre las flautas de Pan. En, Revista de Folklore tomo 01-A, N° 5.
España.
494