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Hacer Escuela

Este documento describe la historia y características de la escuela moderna. Señala que la escuela surgió en Europa durante los siglos XVII-XIX para alfabetizar, civilizar y disciplinar a la población. Se define la escuela por su separación del mundo exterior, la autoridad del maestro, la organización de los estudiantes mirando al frente, y la estructura gradual de los niveles educativos. Finalmente, analiza el caso de Argentina y cómo su sistema educativo jugó un rol central en la construcción de la nación.

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Hacer Escuela

Este documento describe la historia y características de la escuela moderna. Señala que la escuela surgió en Europa durante los siglos XVII-XIX para alfabetizar, civilizar y disciplinar a la población. Se define la escuela por su separación del mundo exterior, la autoridad del maestro, la organización de los estudiantes mirando al frente, y la estructura gradual de los niveles educativos. Finalmente, analiza el caso de Argentina y cómo su sistema educativo jugó un rol central en la construcción de la nación.

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HACER ESCUELA

AUTORA: Mgt. Maria Silvia Serra y lic. Natalia Fattore.

La escuela y nosotros.
Del término “escuela” proviene el verbo “escolarizar”, que no es lo mismo que “alfabetizar”
(adquision de los procesos de lectoescritura y calculo). Pues, la acción de la escuela incluye,
además de la alfabetización, el acceso a la cultura, la transmisión de una historia común, de
normas y códigos de convivencia, el aprendizaje con pares, distintas relaciones con el cuerpo, el
conocimiento y respeto de los símbolos patrios, la certificación para el acceso a un trabajo, el
contacto con algunas artes y muchas otras cosas. Pero también incluyen señales acerca de lo que
está bien y lo que está mal, acerca de lo que se puede y se debe, con prohibiciones, sanciones y
amonestaciones.

En este sentido, el verbo "escolarizar" puede subsumirse al verbo "educar”, si bien la escuela
educa, lo hace de un modo particular. Existieron, y existen, modos de educación no escolares:

 Algunos de ellos, en clave de denuncia, remiten a que la escuela ejerce una acción que va
en contra de la libertad de los sujetos, que "encorseta" las posibilidades y "cuadricula" lo
que podemos ser. Es desde allí que se plantea que la escuela "disciplina", "civiliza",
"aculturaliza", "reprime", "homogeneiza", "encasilla", "domestica", "forma un ejército
de trabajo", "ordena".
 Pero, por otra parte, sabemos que la escuela permite que la gente se convierta en otra
cosa de la que es. Entonces, la escuela capacita, habilita, instruye, filia, forma, abre
puertas, moviliza, construye futuros.

¿CÓMO ES QUE LAS ESCUELAS LLEGAN A SER LO QUE SON?

Su aparición se dio durante el siglo XVII y XIX en el Occidente europeo, momento histórico en que
las sociedades abandonaban las monarquías como forma de gobierno y empezaban a ordenarse
en Estados, con autoridades elegidas por sistemas de representación (MODERNIDAD).
Si bien existían otras formas educativas como la catequesis, la alfabetización familiar, los ritos de
iniciación y la transmisión oral de la cultura, la sociedad moderna inventó una novedosa
organización de la enseñanza y de los aprendizajes, que luego se impuso como hegemónica, es
decir, como el modo de acceder a los bienes culturales.
Esas primeras escuelas estaban a cargo de religiosos (sacerdotes o hermanos de las órdenes
dedicadas a tal fin) que cumplían el rol docente, estaban ligadas a las parroquias, a la catequesis y
a la enseñanza de las Sagradas Escrituras. Pues, el modo de enseñar desarrollado por las iglesias
era visualizado como el más efectivo para hacer que una población diversa y dispersa, pobre en su
mayoría, reconozca y responda a la autoridad del Estado, se sienta parte de un territorio,
obedezca unas leyes y se incluya en un conjunto común de conocimientos.
Se buscaba la “homogeneización” (iguales, uniformes) y “civilización” de las poblaciones: La
escuela logra consolidarse como un espacio civilizatorio no sólo por el sostén que le brinda el
Estado, sino, por el consentimiento de las familias, ya que existía una obligatoriedad escolar y la
educación era considerada como sinónimo de progreso y ascenso social.
Este proceso, durante los siglos XVIII y XIX, estuvo dirigida a un sector de la población: la infancia.
Ésta quedó constituida como la etapa educativa por excelencia del ser humano, construyéndose la
figura del alumno, y que se volvió sinónimo de niño. La imagen que se construye del niño-alumno
es la de un sujeto fácil de gobernar, carente de razón, débil, indócil e incompleto. El niño será así
objeto de gobierno a la vez que de reclusión; padres, maestros y escuelas deberán ocuparse de él
para que pueda insertarse productivamente en una sociedad que necesita funcionar
organizadamente. Por lo tanto, los niños quedaron representados como los sujetos en condiciones
de hacer posible un tipo de sociedad imaginada por los adultos. Ese proceso marcó el “quiebre” en
la forma de pensar al niño y al adolescente. Se tratará de mantenerlos en su estado y retrasar la
entrada al mundo adulto.

¿QUÉ DEFINE A UNA ESCUELA?

Para poder llevar adelante la ardua tarea de alfabetizar, civilizar y disciplinar a la vez, la escuela se
ordena alrededor de un conjunto de características:
 El primer rasgo es la separación, la cerrazón del espacio escolar con respecto al mundo, a
los adultos, a la calle, a la vida; en definitiva, la distancia entre el afuera y el adentro.
Podríamos decir, entonces, que la escuela nace como una institución cerrada al afuera y
de espaldas a un tiempo presente al que se considera de poco valor. Por lo tanto, se
configura así como templo del saber, de la civilización, de la salud, de la tradición, de la
razón, de la ciencia, de la verdad, de la patria, del orden, frente a un afuera donde se ubica
la ignorancia, la barbarie, el peligro, el caos. De algún modo, mantener a los niños en el
interior de la escuela constituía una estrategia de cuidado de los peligros externos,
mientras se llegaba a la vida adulta.
 El segundo rasgo a destacar de la escuela es el lugar que en el aula ocupa la figura de
quien enseña. El docente se ubica en el centro de la vida escolar, es quien a la vez que
enseña permite y prohíbe, controla, vigila. No sólo sabe lo que enseña, sino que también
tiene el saber acerca de cómo enseñar; es una figura de autoridad que actúa como
soporte de las acciones de los alumnos.
 El tercer rasgo es la organización del espacio escolar complementada con el "método de
enseñanza simultánea". Pues, los pupitres se disponen mirando el pizarrón y el escritorio
del maestro, para que éste pueda controlar a sus alumnos. A través de este método, un
docente podía enseñar a muchos alumnos a la vez, lo que hacía la acción de la escuela más
eficaz. De esta forma, un docente dirige la atención simultánea de los alumnos.
 Un cuarto rasgo que define a la escuela moderna es su organización graduada. La escuela
se encarga de dividir las edades, y especifica saberes y aprendizajes para cada una de ellas.
Grados, niveles y modalidades componen una pirámide ordenada, en la que cada nivel se
apoya en el anterior y es base del siguiente. El orden ascendente se corresponde con una
continuidad entre los saberes comprendidos en cada uno de estos ciclos temporales.

Estos rasgos dieron lugar a los sistemas educativos en el momento en que el Estado incluyó la
educación entre sus responsabilidades. Para uniformizar la acción de la escuela, el Estado impuso
un currículum homogéneo, indicaba qué se debía aprender −y de qué manera− en cada ciclo. Por
lo que, en todas las escuelas de un territorio los chicos aprendían las mismas cosas prácticamente
al mismo tiempo. Además, con un importante impulso del Estado, se multiplicaba la experiencia
escolar para que pudiera ser transitada progresivamente por todos los habitantes de un país.

La escuela constituyó el método ideal para que nos sintiéramos parte de un todo. A través de ella
era posible construir semejanzas en las diferencias, instituir una bandera y unos orígenes, ordenar
elementos dispersos, formular un proyecto político, social y económico.

De la escuela al sistema educativo: el caso argentino.


La Argentina es un país donde la escuela tuvo una importancia crucial para la constitución de la
nación y cuenta con un sistema educativo que desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la
década de 1970, no cesó de expandirse.

La articulación entre política y sistema escolar fue a su vez la que le dio forma a este último: la
apuesta por la educación constituyó una certeza de que el sistema escolar era una herramienta
clave para la constitución de identidades colectivas. Esa certeza se plasmó en objetivos, métodos,
contenidos, rituales y fines de la educación. El sistema escolar argentino que recorrió todo el siglo
XX sentó sus bases en 1884, con la sanción de la ley 1420.

El desarrollo de este sistema se da en paralelo con la consolidación de la profesión docente. Las


escuelas normales se crean a partir de la necesidad del Estado de formar un cuerpo de
especialistas que se ocuparía de la tarea "civilizadora". Las clases sociales que accedían a este nivel
del sistema educativo era la clase media-baja con un alto porcentaje de mujeres. En cambio, los
colegios nacionales mantuvieron un carácter preparatorio para el acceso a la universidad y para la
conformación de la clase dirigente, hecho que queda visualizado en el tipo de enseñanza que allí
se brindaba.

En ese momento, la Argentina no presentaba un panorama geográfico y humano sencillo de


pensar. El orden colonial, los despotismos, la población aborigen, la extensión y diversidad
geográfica del territorio constituían una preocupación para la clase dirigente. En consecuencia, la
educación y la inmigración empiezan a perfilarse como respuestas a este problema. El proyecto de
poblar mediante la inmigración que Sarmiento y Alberdi proponían, iba a permitir que los nativos
fueran adquiriendo las costumbres que la vida republicana necesitaba. Pero la inmigración que
llegaba a nuestros puertos no traía consigo la "civilización" que se esperaba, sino que eran
personas humildes, sacudidas por la miseria y analfabetas.

Es la llamada "Generación del 80", que gobierna nuestro país de 1880 a 1916, y que asume los
desafíos de poblar y educar. En este proyecto de país, la escolaridad pública funcionaría como un
dispositivo disciplinador de las clases populares, de los inmigrantes y de los nativos. Ésta, debió
enfrentarse −y lo hizo con la herramienta de la educación− a una población que se incrementaba
día a día. Por lo que, recurrió a la búsqueda de cierta "argentinidad": la educación secundaria se
organizó desde un fuerte espíritu humanista, casi como continuación de la educación primaria,
dirigida especialmente a la formación moral y letrada del futuro ciudadano; y también, por la
necesidad de responder a la profesionalización, al ingreso a los estudios superiores y a las
demandas de los sistemas productivos.
Educación primaria y secundaria se ordenan alrededor de un modelo común. Es así como nace el
Sistema de Instrucción Pública Centralizado Estatal argentino. Los cambios que sufrió este sistema
educativo no modificaron posteriormente su estructura inicial, al menos hasta la década iniciada
en 1990:

 Hubo en los gobiernos peronistas algunos cambios significativos, se amplió la función


política de la educación al vincularla al mundo del trabajo.
 El primer momento histórico de quiebre lo constituye la dictadura militar que comenzó en
1976, donde se ven claros signos del abandono del Estado de su función de educar al caer
los niveles de inversión y de expansión del sistema.
 Pero el cambio más significativo de este sistema nacional de escuelas se da desde un
grupo de leyes que se sancionan en las últimas décadas del siglo XX: las leyes de
transferencia de la jurisdicción nacional a las provincias, la Ley Federal de Educación, de
1994, y la Ley de Educación Superior. Con este conjunto de leyes, el sistema educativo
pierde su carácter nacional y empieza a depender de las provincias, a la vez que se abre a
la participación de otros actores.
 Las reformas impulsadas por este grupo de leyes acarrearon, además, otras
consecuencias para el formato escolar: introdujeron modificaciones en la gestión de las
escuelas, cambiaron la estructura del nivel medio, extendieron la obligatoriedad escolar
de siete a nueve años, impulsaron proyectos institucionales por escuela, discutieron los
contenidos básicos comunes a enseñar, abandonaron el sesgo homogeneizador del
sistema, hicieron participar otras voces en la construcción de sentido y las definiciones
curriculares de las instituciones educativas (jurisdicciones provinciales, organizaciones de
la sociedad civil, padres, actores del sector económico productivo, etc.). Estableciendo
como horizonte las transformaciones geopolíticas y tecnológicas, pretendieron actualizar
el sistema educativo de acuerdo a las demandas que estas transformaciones planteaban.
 Pero, con la Ley de Educación Nacional 26.206 concibe la educación como derecho social
y plantea, junto con la Ley de Financiamiento Educativo, una serie de disposiciones que
intentan recuperar un sistema educativo común en su estructura, que a la vez respete las
características locales. Por ello, la ley vuelve a revisar la estructura de la escuela media,
prolonga la obligatoriedad a todo el nivel, amplía la cobertura en el nivel inicial y extiende
la jornada de la escolaridad primaria (a la vez que recupera la denominación "escuela
primaria" para ese nivel). Las disposiciones de la ley buscan plasmar un sistema más
atento a las necesidades de inclusión e igualdad en nuestra sociedad.
 Cabe destacar el desarrollo de las escuelas técnicas que se produjo con el peronismo en la
década del 50, que supo resolver la articulación escuela/trabajo sin sacrificar la formación
general de la escuela secundaria, pero que no fue mantenido por los siguientes gobiernos
para ser prácticamente desmantelado en los noventa. Posicionarse frente a la formación
laboral sin atarse a las demandas puntuales pero siendo capaz de responder a la inserción
de sus egresados en el mundo productivo es uno de los desafíos que enfrenta la escuela
actualmente.
La escuela en la mira.
Mucho se discute acerca de su potencia, de su importancia, del papel que debe cumplir en este
mundo cambiante. Esta discusión se da en diferentes ámbitos: entre los especialistas en
educación, en la clase política, en los gremios y sindicatos, en los medios de comunicación.

1. Una de las primeras críticas que ha recibido el modelo escolar discute su aislamiento con
respecto al medio. La indiferencia por la vida y el mundo exterior redundaría en la
enseñanza de conocimientos que no tienen que ver con la experiencia del alumno, sus
intereses y motivaciones; por lo tanto, lo convierten en alguien receptivo, pasivo, dócil.
"Instruir", "imponer", "reprimir", "ordenar", "controlar", "disciplinar", son verbos que
definen a esta escuela "tradicional". Este reclamo se dirige directamente a la forma de lo
escolar, y abre algunas preguntas: ¿cuál es el peso del pasado, de la tradición, de lo
instituido, en la educación de la infancia? ¿Qué sucede cuando la escuela "abre" sus
puertas a la vida? ¿A qué riesgos se enfrenta cuando no logra hacer diferencia con el
afuera?
2. Otra crítica es sobre el papel que la escuela cumple en la reproducción de las
desigualdades sociales. Dado que el sistema educativo se ordena con un proyecto
político, que ha tenido siempre como base un sistema capitalista, y es funcional a un
orden social que es injusto y desigual. La escuela trasmite la "ideología dominante", de tal
manera que los valores, el currículum, los roles fijos de maestro alumno, la disciplina
escolar, la concepción del "fracaso escolar", resultan funcionales a los intereses de los
grupos en el poder. Estas críticas fueron formuladas en el contexto de cambios políticos,
sociales y culturales amplios que se dieron en las décadas de 1960 y 1970. La escuela,
desde esta perspectiva, reproduce, ejerce un control social, selecciona, clasifica,
diferencia, oculta, mantiene el statu quo, impone. Se abre aquí la pregunta acerca de
quién define y qué es lo que la escuela enseña; a los intereses de quién debe responder.
3. Si a comienzos del siglo XX la escuela apostó fuertemente por la homogeneización de la
población escolar, comenzando el siglo XXI la crítica se dirige justamente a esa operación,
señalando que la escuela no respeta las diferencias entre los sujetos y no trabaja con la
diversidad. Desde esta perspectiva, tradicionalmente la escuela uniformizó, homogeneizó,
aculturizó, borró las diferencias y disciplinó. La crítica no se restringe entonces a una
escuela que excluye, o a la preocupación sobre el acceso a la educación, sino que la
discusión también apunta hacia el currículo escolar, los libros de texto, los rituales
escolares, usualmente ordenados con la lógica de construir una identidad dominante
−nacional, de raza, étnica, de género− que ubica a las demás como subordinadas. Se
señala, en este sentido, que la escuela discrimina, reparte desigualmente, refuerza
estereotipos, construye jerarquías entre géneros, clases y etnias, privilegia unos modos de
ser hombre y mujer por sobre otros.
4. Otra critica es sobre la calidad de la enseñanza que la escuela imparte. La "falta de
calidad" se midió y se mide a partir de dos variables:
a) La insuficiencia de formación que la escuela brinda para responder a las nuevas
demandas del mercado de trabajo. En este sentido se acusa al sistema educativo de
no atender a las modificaciones operadas en el mundo del trabajo, que requieren de
formación de nuevas competencias.
b) La falta de actualización de los saberes escolares frente al avance acelerado de las
nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

Desde esta mirada, el accionar de la escuela resulta insuficiente frente a los problemas
que plantea el presente. Cabe preguntarnos aquí qué relación debe mantener la escuela
con el presente, con el pasado y con el futuro, para no correr el riesgo de funcionar sólo a
partir de las demandas, a veces precarias, que la sociedad le hace.

5- La escuela es acusada, además, de dejarse "invadir" por los problemas sociales, no logrando
sostener las tareas para las que fue creada. Se acusa a la escuela de haberse convertido en
comedor, ropero, centro de salud, lugar de contención, refugio contra la violencia familiar, la
drogadependencia, etc. La escuela ha cambiado sus funciones: ya no enseña, sino asiste, contiene,
alberga, protege, cuida.

6- Por último, se acusa a la escuela actual de que se ha dejado permear por la crisis de valores
propia de la sociedad.

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