Introducción
En la actualidad la Exclusión social y educativa es un proceso que afecta a millones de
personas en todo el mundo y algunos afirman que es un proceso que va en aumenta, se trata
de un fenómeno que no solo tiene que ver con la pobreza y que en cualquier momento puede
abatirse sobre cualquier persona, al no sentirse valorada ni tomadas en cuenta en la sociedad.
Hoy sabemos que, en muchos casos, esa exclusión social se anticipa o se prepara en procesos
de exclusión educativa que tiene múltiples caras; falta de acceso a la escolaridad,
escolarización segregada en dispositivos especiales, educación de "segunda" para los más
desfavorecidos, fracaso escolar, maltrato.
La Inclusión es aquel proceso mediante el cual se busca que el sistema se adapte a la persona
para ayudar a los lectores a comprender, por otra parte, aquellos principios y prácticas
educativas que pueden conducirnos, paso a paso, hacia ese horizonte siempre en movimiento
de una educación de calidad para todos.
Inclusión y Exclusión Educativa
La Inclusión es un término que surge en los años 90 y pretende sustituir al de
integración. Basando así su principal finalidad la de modificar el sistema escolar para que
responda a las necesidades de todos los alumnos, en vez de que sean los alumnos quienes
deban adaptarse al sistema, integrándose a él. El proceso de inclusión pretende minimizar las
barreras para que todos participen sin importar sus características físicas, mentales, sociales,
contextos culturales, etc. La educación inclusiva supone un modelo de escuela en el que los
profesores, los alumnos y los padres participan y desarrollan un sentido de comunidad entre
todos los participantes, tengan o no discapacidades o pertenezcan a una cultura, raza o
religión diferente.
La inclusión educativa es un proceso que se ha iniciado ya en muchos países, la inclusión
educativa afecta a todos, a toda la escuela, alumnos, padres, profesores y a toda la sociedad
(Alicia Escribano González, y Amparo Martínez Cano Libro Inclusión educativa y
profesorado inclusivo: aprender juntos para aprender)
Otro aprendizaje para reflexionar sobre la inclusión educativa lo constituye la posibilidad de
que cada actor de la experiencia proyecte un futuro o tenga un proyecto de vida. Como lo
sintetiza la directora de la escuela:”Si no se incluía en la propuesta una ligazón con el mundo
del trabajo, era difícil que nuestros alumnos o participantes pudieran restituir su idea de
proyectos de vida”. (Adolescentes e inclusión educativa: un derecho en cuestión Noveduc
Libros, 2005)
La educación debe de ser parte del desarrollo local y vincularse con el mundo del
trabajo.
El acceso a la educación es uno de los mecanismos fundamentales de la inclusión social. Es
un derecho, pero también es un medio que habilita a las personas para el ejercicio de sus
derechos. Por ese motivo, garantizar a todos y todas el acceso a la educación es una
responsabilidad de prioridad del Estado y también de los actores de la sociedad civil
comprometidos con los derechos humanos y la mejora de las condiciones de vida de los
sectores mas postergados de la población. (Alberto Croce, Presidente de la fundación SES)
La Exclusión es un proceso de separación de las personas o grupos sociales de los ámbitos
sociales propios de la comunidad en la que se vive, que conduce a una pérdida de autonomía
para conseguir los recursos necesarios para vivir, integrarse y participar en la sociedad de la
que forman parte. Los jóvenes constituyen, junto con los niños, el sector más vulnerable de
la sociedad, donde se concentra casi toda la mitad de la pobreza del nivel nacional.”De la
franja de 15 a 24 años, se sabe que el 20 % de los jóvenes no estudia ni trabaja”, se trata de
jóvenes que tienen condicionado el acceso al sistema educativo, a la salud y al mundo del
trabajo, y que afrontan una realidad marginal y de exclusión.
Nos referimos en esta situación a la falta de acceso a los sistemas educativos debido a los
factores que nos rodean en la sociedad, por mencionar algunos; el fracaso escolar, maltrato
entre iguales por abuso de poder y la Educación de “Segunda” para los más desfavorecidos.
Se trata de un fenómeno que no solo tiene que ver con la pobreza, si no de la vulnerabilidad
de los alumnos ante los factores que rodean en la sociedad al vivir en un ambiente de
población escolarizada y no escolarizada Los adolescentes en situación de vulnerabilidad,
exclusión social y trayectorias marcadas por el fracaso escolar presentan particulares
dificultades para incluirse con éxito en el devenir de la vida escolar. Por eso, se vuelve
necesario que los estudiantes cuenten con una propuesta educativa que los incluía
institucional y pedagógicamente. Se deben de encontrar caminos que permitan un desarrollo
sostenible y un compromiso responsable de diferentes sectores para enfrentar las situaciones
de desigualdad que se han naturalizado en muchos lugares del mundo, en este caso particular
se aborda la realidad de los jóvenes que son excluidos del sistema educativo.
La exclusión social y educativa
La exclusión social es un proceso que afecta a millones de personas en todo el mundo, tanto
en los países en vías de desarrollo como en las prósperas sociedades occidentales.
La sociedad de la información en la que estamos inmersos está demostrando una triple
diferencia social. Por un lado, la seguridad de los privilegiados con trabajo fijo y pleno
disfrute de sus derechos individuales y sociales. Por otro, la inseguridad de los que tienen
trabajos eventuales y viven en permanente estado de ansiedad y escepticismo y, por último,
el desarraigo del mercado laboral de Amplías capas de la población. Todo ello conduce a
la dualización de la sociedad.
Se trata de un fenómeno que no sólo tiene que ver con la pobreza y que en cualquier momento
puede abatirse sobre las personas. Es decir, el sentimiento de vulnerabilidad de nuestros
alumnos no sólo es observable en los sectores estructuralmente pobres sino que afecta a la
población escolarizada y no escolarizada, aunque de diferentes formas.
En ocasiones, tiene mucho que ver con la percepción y el sentimiento que muchas personas
experimentan de no ser valoradas ni tenidas en cuenta en la sociedad por lo que son. Hoy
sabemos que, en muchos casos, esa exclusión social se anticipa o se prepara en procesos
de exclusión educativa que, como aquella, tiene múltiples caras: Falta de acceso a los
sistemas educativos. Escolarización segregada en dispositivos especiales. Educación de
«segunda» para los más desfavorecidos. Fracaso escolar. Maltrato entre iguales por abuso de
poder. Desafecto. Etc.….
El concepto de exclusión implica un proceso de separación entre grupos distintos entre sí y
supuestamente homogéneos dentro de sí mismos. Pero esta separación no es tan simple: la
exclusión también incorpora una valoración diferencial entre estos grupos ya que uno es
considerado mejor que el otro y esto conlleva a comportamientos diferenciales con uno u
otro grupo lo que instaura diferencias en el acceso a oportunidades y beneficios.
Según Vélaz de Medrano (2002), la exclusión es un «proceso de apartamiento de los ámbitos
sociales propios de la comunidad en la que se vive, que conduce a una pérdida de autonomía
para conseguir los recursos necesarios para vivir, integrarse y participar en la sociedad de la
que forma parte». El fracaso escolar no debe entenderse como un problema exclusivo del
aula, sino que también es un elemento reproductor de los problemas sociales, contribuyendo
a perpetuar desigualdades y problemas de exclusión y marginación. Es un pez que se muerde
la cola: el bajo rendimiento educativo es una causa importante de la exclusión social y la
exclusión social, a su vez, es una influencia dominante en el fracaso escolar.
La exclusión educativa supone mucho más que unos resultados académicos pobres, es una
condición de riesgo para la calidad de vida de las personas e incluso para su propia salud y
existencia, puesto que el abandono escolar temprano o el fracaso académico está relacionado
con consumos de sustancias tóxicas, delincuencia, pobreza, depresión y violencia. Además,
el abandono de la escuela en la adolescencia precipita a estos chicos y chicas a una
implicación prematura en roles de adulto para los que no están suficientemente preparados.
La exclusión social y el fracaso escolar forman una espiral que se retroalimenta a sí misma,
por lo que se deben tomar medidas enfocadas a solucionar ambos problemas al mismo
tiempo: la exclusión social y el rendimiento académico. Una actuación global que implica
medidas no solamente académicas, sino también políticas y de acción social.
La solución pasa por construir una sociedad más justa, trabajar en favor de los barrios y las
familias más desfavorecidas, ofrecer ayudas económicas y apoyos de todo tipo: maestros de
refuerzos, trabajadores sociales, psicólogos. Una sociedad más justa y equilibrada social y
económicamente es también una sociedad más educada, donde sus jóvenes están más
integrados en los centros escolares y consiguen mejores resultados académicos. Y a la
inversa, una escuela con mejores resultados globales ayuda a crear una sociedad mucho más
justa y cohesionada.
Conclusión
En la actualidad la sociedad juega un papel muy importante en la adaptación del estudiante
en la educación, ya que este se ve afectado de diferentes maneras en su vida estudiantil, ya
sea por personas no muy allegadas tanto como de la familia. Siendo asi la necesidad que
existe en el hogar una de las causas por la cuales los alumnos son excluidos asi mismos de la
educación, . Raymond Boudon en 1973 advertía en la introducción de su Libro “La
Desigualdad de oportunidades”, que un lugar muy importante en la sociología
contemporánea, es la desigualdad de oportunidades en la enseñanza. Lo cual se hace hincapié
en la diferencia, en base a los orígenes sociales, de la probabilidad de acceso a diferentes
niveles de enseñanza y muy especialmente a los niveles más altos del sistema educativo. “Los
Jóvenes aprenden juntos a vivir juntos”
BIBLIOGRAFÍA
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