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Annabeth Albert & Wendy Qualls - Save The Date

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Éste trabajo fue realizado por el Grupo de Traducción de

Cazadores de Libros.
No olvidéis comprar o apoyar a los autores, sin ellos no
podríamos disfrutar de todas estas historias.

Este libro posee contenido Homoerótico, tiene escenas


explicitas de M/M y por ello es solo apto para mayores de
18.

Queda terminantemente prohibido modificar los archivos


de los proyectos del grupo, así como subirlo a redes sociales
Resumen
Randall Young tiene un deber como el “hombre de
honor” de su hermana garantizar que tenga la mejor boda de
la historia. Eso incluye una épica despedida de soltera en
varios pubs, lo que lo lleva al bar gay más popular de
Portland… y a los musculosos brazos de Hunter Mitchell.
Una aventura de una noche con un soldado sexy es la mejor
forma de deshacerse de esa molesta V-card y ponerlo de
humor para un fin de semana de flores, pastel y nupcias.

Hunter quiere desahogarse antes de presentarse como


el padrino de su mejor amigo. Él ya está casado con su
carrera militar, y no busca establecerse. Desde luego, no
planeo que él único chico que conoció (y, bueno, el único
que lo excitó) en Oregón sea su contraparte en la fiesta de
bodas. O que fuera virgen Definitivamente no planeo eso.
Afortunadamente, tienen el resto del fin de semana para que
Hunter le muestre a Randall de lo que se ha estado
perdiendo.

Cuanto más tiempo pasan juntos en la boda, Randall y


Hunter se vuelven más cercanos lejos de la habitación… lo
cual es peligroso ya que hay más de 2500 millas, entre ellos
y un felices por siempre. Si quieren un futuro más allá de su
aventura de fin de semana de la boda, ambos deben
encontrar el coraje para arriesgarse con el amor.
Capítulo 1
Realmente estoy aquí. Randall miró a los chicos que se
encontraban por delante de ellos, esperando para entrar al
bar, y tuvo que recordarse a sí mismo que había pasado casi
una década desde que él y sus amigos estaban muy temerosos
de usar identificaciones falsas para obtener el pase al
emblemático Club gay de Portland. Ahora, él tenía todo el
derecho a estar aquí, además en todo derecho el comerse con
los ojos al Dios musculoso que estaba delante de ellos -
cabello castaño claro, ajustados jeans y camiseta negra y
bíceps enormes. Justo el tipo de papacito que se perdió en
sus años en la Universidad Tecnología de Michigan y en las
selvas de la península superior.

Con apenas siete mil residentes, Houghton apenas era


tolerante con la comunidad gay, y nada en el campus había
sido tan apetitoso como el tipo delante de ellos. Randall no
era exactamente el tipo que buscaba una escena -de North
Woods o no- pero tal vez esta noche…

—Él es caliente— anuncio Autumn en una voz un


poco demasiado ruidosa, al mismo tiempo que el Dios
musculoso pagó la cuota y entró al bar. Dios, Randall
esperaba que el tipo no hubiese oído a su hermana.
Y bueno, sí, ella tenía razón, pero esta noche no se
trataba sobre lo que Randall quería. Definitivamente no era
sobre alguna precipitada imagen mental que involucraba a
esos tonificados bíceps y la lengua de Randall y qué otra cosa
en el tipo podría estar bien tonificado. Esta noche se suponía
que trataría sobre su hermana y su despedida de soltera, no
sobre sus tan esperadas exploraciones.

Y mantenerla a raya ya era bastante desafío. Unas copas


previas, luego bebidas en el show de Drags de al lado, ahora
más bebidas en un club. Randall intercambió una mirada
con Krissy, la amiga de Autumn. Él sólo se había reunido
con ella una o dos veces, ya que ella y Autumn se hicieron
amigas mucho después de que Autumn saliera de casa, pero
hasta el momento ella se estaba convirtiendo en una buena
aliada. Al igual que él, ella no bebía, lo que significaba que
no sería el único que discutiría con su hermana borracha al
final de la noche.

—¿De verdad nunca has estado aquí? — Krissy le


preguntó, esquivando los intentos de su novia June de
arrastrarla a un improvisado y algo torcido paso de baile
justo allí en la acera —Yo habría pensado que por ahora…

—Ha estado ocupado— Autumn interrumpió,


haciendo comillas en el aire.

—Tenemos que ayudarlo— dijo June en un tono


demasiado serio —Si Randall no le interesa esto de las drags
Queens en Darcelle’s1, siempre podemos encontrarle a
alguien aquí. Un hombre grande, fuerte del tipo leñador,
quizás.

—Apuesto por alguien más como el tipo que acaba de


entrar— reflexionó Autumn.

—Estoy aquí, saben— el hombro de Randall tocó a su


hermana suavemente, enviándola hacia June —Y aunque
me alegra que ustedes cuatro se estén divirtiendo a costa
mía, lo drag realmente no es mi tipo. Tampoco lo es el
leñador. Músculos, sí; franela, no.

—Entonces la cara de una estrella de cine, el cuerpo de


un campeón de la Copa del Mundo, la voz de un dios del
rock, y el cerebro de Alan Turing2. Lo tengo.

Exactamente. Y Randall sabía por completo que unos


estándares como esos eran en parte culpables del porqué su
vida social había estado paralizada en Michigan.

1 N.T.C... Al ser el nombre del establecimiento se deja así.


2 Matemático, criptógrafo, informático teórico, investigador de la

inteligencia artificial. Considerado como uno de los padres de la


ciencia de la computación y precursor de la informática moderna.
Para los fans de Benedict Cumberbatch, él protagonizó una película
basada en la vida de este científico, en específico, su importante
contribución en el periodo de la Segunda Guerra Mundial.
—Si me ves siendo seducido por alguien así, te
perdonaré por haber planeado tu propia despedida de
soltera.

—Si alguien así te está ligando, regresaré y te recogeré


por la mañana— el hombro de Autumn le devolvió el toque
—Sólo quiero verte disfrutar por una vez en la vida,
hermanito. Ya es hora de que te alejes del trabajo.
Demasiada física pudre tu cerebro.

—Einstein estaría en desacuerdo.

—Dudo que él esté aquí esta noche.

—Oh, cállate— Randall miró las alegres banderas del


arcoíris colgando sobre la entrada, ingeniosamente
iluminada contra el fondo oscuro del edificio.

Por dentro, estaba ruidoso, abarrotado y lleno de


hombres que vestían considerablemente menos ropa que
Randall. Más o menos exactamente como siempre se
imaginó un lugar como este. Autumn agarró una mesa vacía
cerca de la pista de baile y mandó a June al bar para una
ronda de los cócteles especiales de los miércoles. Randall se
quedó sentado con Krissy y su hermana mayor, y tratando
de no parecer como si sus ojos fueran a salirse de su cabeza.

—Estás babeando— bromeó Autumn. Tuvo que gritar


para ser escuchada sobre la música —¿Ves algo bueno?
Había muchas cosas buenas en la pista de baile,
definitivamente en la misma liga del tipo musculoso de la
fila, pero Randall se encogió de hombros sin
comprometerse. Vivir en Portland seguía siendo un choque
cultural después de Michigan. Y aunque Portland había sido
la ciudad más grande y cercana a la pequeña ciudad donde
Randall y Autumn crecieron, todavía se sentía extraño andar
de bar en bar aquí como adulto. La mitad de los hombres en
la pista lucían atuendos que habrían conseguido que se
rieran de ellos en la ciudad de Michigan.

—Ten— June dejó un Martini frente a Autumn y una


soda en frente de Randall —Krissy y yo iremos a bailar un
poco, tengo que sudar mi próximo trago. ¿Quieren unirse a
nosotras?

Randall sacudió su cabeza. —Preferiría mirar un poco.

Varias historias largas y divagantes de Autumn


después, todo sobre sus escapadas con su futuro esposo,
Beau, Randall se deslizó fuera de la mesa y se paró.

—¿A bailar? — preguntó Autumn, demasiado ansiosa.

—Al baño.

—Por allá— señaló hacia el otro lado de la pista de


baile—. No te apures al regresar, con algo de suerte, tu señor
Sexy está esperando.
—SERA MEJOR QUE regrese con mi novio— el joven
y adorable cosita con la que Hunter había estado bailando le
gritó en el oído.

Mierda. No otro esquinazo3. El punto de llegar


temprano a Portland era tener tiempo para recorrer los bares
gais y encontrar a alguien con quien liberar tensiones. Con
suerte, un buen polvo podría ayudarlo a sacudirse la extraña
melancolía con la que había estado lidiando estos últimos
meses. El chico adorable parecía prometedor, pero tal vez
Hunter se había hecho expectativas.

Porque, en serio, habían pasado siglos. Seis largos


meses desde su último viaje fuera de la base en Huntsville
para visitar Atlanta con su amigo Gary. Necesitaba esto antes
de enfrentar la boda de su mejor amigo el fin de semana.
Necesitaba centrarse en Beau este fin de semana, ser el chico
divertido que Beau recordaba, no el bastardo malhumorado
en el que se estaba convirtiendo rápidamente. Posiblemente
ya lo fuese. Y no tenía que pensar en Gary, quien enfrentaba
un futuro incierto en Walter Reed. Una de las tantas cosas
que Gary y él habían disfrutado juntos era ir de juerga al

3 Dejarlo plantado, abandonarlo, despreciarlo, rehuir de una persona.


centro de Atlanta. Hunter no terminaba de sentirse bien
saliendo sin su alero4 favorito.

Sin embargo, Gary no era la único que faltaba esta


noche, Hunter no estaba ligando como de costumbre.
Músculos más lo militar solían ser suficientes para
asegurarse de no estar solo, pero mientras esperaba, incluso
quería, que Portland tuviera una escena muy diferente a la
de Atlanta, tenía mucha confianza en su habilidad para
encontrar compañía.

Esta noche era su oportunidad de quitarse lo gruñón de


su depresión de los últimos meses, y tenía un plan para
hacerlo posible probando un poco del sabor local. Estaría
contento por cambiar sus habituales conejitos de gimnasio,
twinks bronceados con aerosol, charlatanes folladores, por
hípsters barbudos, tipos góticos, osos tatuados, y oh sí, los
más de unos cuantos tipos con pinta de profesor que había
visto aquí. Esos eran los mejores. Significaba que tendría una
mejor oportunidad de vivir una cierta fantasía que lo había
entretenido durante años, pero que nunca había logrado
llevar a cabo.

No podía decirlo con certeza, pero esta fantasía


probablemente había empezado en la clase de química de
décimo grado con la Sra. Barry. Cada cuarto periodo durante
todo un semestre, él había tenido erecciones por su

4 Compinche, amigo inseparable.


compañero de laboratorio, Kenny Furbin. Orejón Kenny
con la piel tersa como un vaso de precipitado, una sonrisa
tímida que hacía que la sangre de Hunter burbujeara más
que un mechero Bunsen, y un cerebro masivo que calculaba
mierda más rápido que una vieja moto de motocross en una
pendiente en descenso.

Tal vez era una cosa de que los polos opuestos se atraen.
O quizás era la forma en la que los ojos intensos de Kenny se
enfocaban en él como si él, Hunter, fuera el principal
problema por resolver y descomponer. Nunca había logrado
que Kenny estuviera solo, pero desde que tuvo un
enamoramiento por Kenny, había tenido una cosa secreta
por los tipos tranquilos e inteligentes.

Nunca había logrado rascarse la comezón después de


alistarse, aún después de salir, comenzó a explorar más. Pero
este fin de semana tenía más tiempo libre y un ambiente
nuevo para probar. Y un dolor sordo en la base de su
estómago que decía que necesitaba hacer algunos cambios a
su rutina habitual o continuar hundiéndose cada vez más
profundo en la rutina en la que se había encontrado
últimamente.

Así que aquí estaba. En Portland. Tierra de lo


extravagante y liberal. Y estaba listo.
El espacio del salón parecía como si tuviera más
potencial para una conversación que la pista de baile.
Hunter se metió en la habitación más calmada.

—Oh… perdón— un tipo delgado y de aspecto


tranquilo con unas gafas hípster de montura gruesa chocó
con él lo suficientemente fuerte como para hacer que
Hunter retrocediera —No quise… giro equivocado, lo
siento. Estaba buscando a mis amigos y me di la vuelta…
ahora estoy balbuceando. Perdón de nuevo.

Hunter le dio al tipo una segunda mirada, realmente


viéndolo esta vez. Cabello oscuro, piel pálida, y ojos color
avellana con intrigantes motas verdes. El tipo vestía unos
jeans, no de los ceñidos de fiesta, sólo unos Levi’s ordinarios,
y una camiseta con algún tipo de molécula en ella. No era
un twink, probablemente al final de sus veinte al menos,
pero tenía en él una vibra juvenil, casi inocente que a
Hunter le excitaba.

Él no era lo suficientemente aburrido como para ser


profesor, pero absolutamente tenía el tipo nerd que hizo que
el motor de Hunter zumbara, así como en el bachillerato 5.
Hunter mostró su mejor sonrisa de házmelo.

5Preparatoria, secundaria o educación media, dependiendo de la


región.
—No te disculpes— le aseguró al chico —¿Qué te
parece si haces que tus amigos esperen por un minuto,
déjame invitarte a un trago?

—Yo… está bien, pero sólo estoy tomando una soda.


Lo siento— el chico tenía un adorable sonrojo que hizo que
Hunter recordara a Kenny y en cómo siempre se sonrojaba
cuando Hunter le contaba un chiste. Sí, señor, la noche de
Hunter estaba mejorando.

—Deja de disculparte. Una soda será— Hunter lo


dirigió al bar con una mano en la espalda del tipo. La
atmosfera era más tranquila en este espacio más pequeño, y
los asientos serían más idóneos para conversar con un tipo
que parecía más nervioso que buscando algo.

Después de recoger un par de sodas del bartender, se


sentaron en una mesa alta. Hunter dijo —Pues soy nuevo en
la ciudad. ¿Es este el mejor bar en el área?

El tipo se volvió rosa de nuevo. Hunter se estaba


convirtiendo rápidamente en un gran bobo por esos
sonrojos.

—No soy el mejor guía turístico para los bares. Primera


vez aquí. Crecí a casi una hora al sur, pero he estado lejos
mucho tiempo, y vivo en los suburbios ahora, y… estoy
balbuceando de nuevo, ¿cierto?
—No me estoy quejando— Hunter tomó un sorbo de
su soda. Si el tipo era nuevo en el área también, mucho mejor
—¿Novio?

—No, no… No.

Zumbido. Antes de que Hunter pudiera decir qué esa


era una buena noticia, el chico sacó un teléfono vibrante.
Parecía como algo sacado de una película de ciencia ficción
y era más alimento para la fantasía nerd que Hunter estaba
construyendo.

—Mierda.

Hunter inclinó su cabeza, pero no podía ver la pantalla.


—¿Está todo bien?

—Sí— el chico hizo una mueca —He sido abandonado,


aunque… mi grupo se dirige a Silverado para ver a los
bailarines gogó. Ni siquiera estoy seguro de dónde está eso.

—Estuve ahí temprano— Hunter puso su mano


ligeramente en el brazo del chico —Está muerto esta noche.
Probablemente regresen. ¿Qué te parece si pasas un rato
conmigo? ¿Baile?

—Yo... uh… realmente no bailo— dijo el tipo.

—Está bien— Hunter le aseguró —Yo sí. Y no está


demasiado abarrotado, lo harás bien.
—Supongo que puedo intentarlo— él dejó que Hunter
lo guiara hacia la otra parte del bar. Hunter ya había
descubierto que tan dispuesto estaba este chico a seguirle sus
pasos.

Pusieron sus sodas en la pared baja que rodeaba la pista


de baile. A Hunter le importaría una mierda si se la quitaban,
había pedido una soda porque eso era lo que Adorable-y-
Nerd había pedido, y quería que se sintiera cómodo. Llevó
al chico a la pista de baile donde una mezcla del club estaba
bombeando. Sacar al señor Cerebrito de su concha hizo que
Hunter se sintiera relajado y cómodo en su propia piel por
primera vez desde su llegada a Portland. Demonios, sostener
la mano de este chico se sintió mejor que cualquier otra cosa
que hubiera tenido en los últimos meses, para ser honesto.

Toda la preocupación e incertidumbre sobre Gary y la


pérdida de su encanto se desvanecieron mientras Hunter se
dejó llevar por el hechizo de la música y el tímido extraño.
El chico era agradable y tomó bien las sugerencias, vacilando
sólo momentáneamente antes de seguir los pasos de Hunter.
Persuadirlo de hacer cosas sucias podría ser malditamente
divertido si la noche se dirigía allí. Hunter no quería otra
noche a solas con sus pensamientos.

El tipo estaba parado al lado de Hunter, aun


sosteniendo su mano, como si no estuviera seguro de qué
hacer a continuación. Lo que estaba bien, porque Hunter
tenía más que unas cuantas ideas. Se puso detrás del chico
para que estuvieran espalda con pecho. El tipo se tensó por
un segundo, luego dejo que Hunter lo guiara en un lento
balanceo.

Oh, sí. Esto podría funcionar bien. Para un tipo


delgado, tenía un culo gordo y carnoso, y su cuerpo era
cálido y agradablemente relajado contra Hunter. Bien. Le
gustaba un hombre que lo dejara guiar. Hizo que el pulso de
Hunter se acelerara. Él olía bien también. No como a hierbas
extrañas y esencia de pachulí con los que algunos tipos aquí
fueron rociados. Este tipo olía a hierba después de una lluvia
de primavera y algo más terrenal, el olor masculino que
nunca dejó de enloquecer a Hunter. Juraba que su nariz
sabía que era gay mucho antes que el resto de él lo supiera.

—Lo ves, deja que me mueva— dijo al oído del tipo


—Me ocuparé de ti. Sólo sígueme.

Lentamente, sus caderas siguieron el ritmo que Hunter


había marcado. Hunter lo ayudó poniendo sus manos en los
costados del chico, y luego lo dirigió, guiándolo. Una vez que
el chico tuvo la idea, Hunter acarició sus costillas a través de
su camiseta, y el chico se estremeció. Adorable. Hunter se
moría por hacerlo temblar y sonrojarse al hacer mucho más
que sentirlo en la pista de baile.

Ya había peinado el lugar, y realmente no tenían un


cuarto al fondo como algunos de los bares de Atlanta. No, si
él quería al señor Cerebrito -y su pene estaba a favor de esa
idea- tendría que convencerlo de que fuera con él a su
habitación de hotel, que estaba a poca distancia. Había
planeado bien esa parte, por lo menos.

Pero bailar con él era su propio tipo de placer, y no


quería apresurarse. El chico encajaba contra él
perfectamente, y dejo escapar un suspiro entrecortado
cuando Hunter lo atrajo más cerca, dejándole sentir qué tan
duro ponía a Hunter. La canción cambió, pero Hunter
mantuvo su largo y lento roce. Poco a poco, el tipo
recompensó su paciencia, empujando hacia atrás su culo,
alentando las atenciones de Hunter. Su cabeza cayó hacia
atrás, contra el hombro de Hunter, y Hunter aprovechó la
oportunidad para acariciarle la oreja y el cuello. El tipo era
ligeramente más bajo que Hunter, pero la diferencia era
suficiente como para permitir que Hunter tuviera un buen
ángulo.

—Joder— el tipo se estremeció cuando Hunter lamió


justo debajo de su oreja.

—Oh, sí— Hunter lo hizo de nuevo —Eres locamente


caliente, ¿lo sabías?

El pecho del tipo se sacudió cuando se puso a reír.

—Difícilmente, pero gracias.


Bailaron así algunas canciones más, Hunter burlándose
de él con más lametones y mordisqueos a lo largo de su
cuello y orejas, finalmente colocó una mano debajo de su
camiseta para palpar sus cálidos abdominales.

—¿Sediento? — Sugirió Hunter mientras la canción


cambiaba a un himno de Katy Perry que lo volvía loco —
Puedo conseguirte una soda nueva si quieres una.

—Um. Gracias— El chico sacó su teléfono en el


camino hacia la barra, luego disminuyó la velocidad hasta
detenerse —Mierda. Una de las chicas vomitó y están
consiguiendo un taxi. Probablemente deba irme.

—¿Tiene otros amigos que estén con ella? — preguntó


Hunter, cuidadosamente comprensivo. Le gustaba que el
tipo estuviera tan atento a sus amigos y se preocupara por
algo más que simplemente ligar, pero al mismo tiempo,
Hunter realmente no quería perder más tiempo con él
tampoco —Me refiero a que no tienes que irte, ¿cierto?

—No les seré de mucha ayuda, me temo. Si vuelve a


ponerse mal, es probable que me sienta mal también. Sólo
me da pena— el tipo se encogió de hombros mientras
tipeaba un mensaje de texto.

—Sabes— dijo Hunter lentamente —Tengo una


habitación de hotel. No muy lejos de aquí. ¿Quieres ir ahí?
¿A pasar el rato? Prometo no tareas de limpieza de vomito.
—¿Pasar el rato? — el chico entrecerró los ojos, su
expresión escéptica o quizás confusa. Como si nunca hubiera
sido seducido antes.

—Seguro. Podríamos ver una película o algo. Lo que


sea que estés buscando— Hunter mantuvo la voz tranquila.
Este era un tipo que parecía agradarle un abordaje más sutil,
una excusa para que se soltara —El ambiente aquí se está
poniendo algo lamentable, ¿no crees?

—¿Qué tipo de películas te gustan? — él preguntó esto


como si fuera la máxima prioridad averiguarlo.

—Me gustan las cosas del espacio. La exploración de


Planetas. Ese tipo de cosas— Hunter no podía decir que fue
la última película que vio completa. Había trabajado tantas
horas en los últimos meses que la mayoría de las noches se
quedó dormido a los diez minutos de un episodio en Netflix.

—Puedo lidiar con eso— su asentimiento fue lento,


serio, y Hunter reajustó sus expectativas. Tal vez realmente
iban a ver una película. Y eso estaba extrañamente bien para
él. Tal vez tenía que trabajar por unos besos, pero la
perspectiva lo entusiasmó más de lo que debería —
¿Realmente no te importa? Quiero decir, pareces un tipo
agradable y todo, pero puedo lidiar con los vómitos si seri…

—Divagando de nuevo— Hunter dijo suavemente —Y


no, no hay problema en absoluto. Podemos tomar algo para
comer en el camino si tú quieres— él envolvió su brazo
alrededor de los hombros delgados del tipo, dándole un
apretón tranquilizador antes de inclinarse —Me encantaría
conocerte mejor.

Y desnudo. Definitivamente desnudo. Pero no estaba


mintiendo, a él sí que le gustaba el hombre más joven en una
cantidad sorprendente, y desenvolverlo, capa por capa, sería
un divertido e inesperado reto. El tipo tenía una complejidad
en él, que Hunter normalmente no obtenía de un ligue en
un bar, que era exactamente lo que había estado esperando.
Y si él realmente quería ver una película y hablar, bien por
lo menos Hunter no estaría de nuevo a solas y con sus
pensamientos o condicionado a encontrar compañeros
menos prometedores.

Cuando el chico asintió, Hunter hizo un trabajo


admirable al suprimir el grito rebelde que quería escaparse.
Finalmente. Lo que sea que pasara después, tenía que ser
mejor que estar solo con su depresión.
Capítulo 2
L os camiones de comida eran abundantes en esta parte
J activo, hasta altas horas de la noche- pero comer
de la ciudad -y ellos estaban haciendo un excelente
comercio
era lo último en la mente de Randall, mientras el tipo
buenísimo y musculoso lo escoltaba lejos del bar y a su hotel.
La camiseta del chico tenía ‘EJERCITO’ impreso
audazmente en la parte delantera, y la forma en que la
palabra se extendía a través de sus increíbles pectorales,
combinado con la deliberada cadencia en el paso del tipo,
Randall creyó que la camiseta no era una que el tipo hubiese
conseguido al azar en una tienda de segunda mano o algo así.

El tráfico pasaba zumbando junto a ellos, pero tuvieron


la acera para sí mismos una vez que pasaron el último de los
bares. Randall se concentró en poner un pie delante del otro
y no hacer demasiado obvio que él no tenía idea de lo que
estaba haciendo.

—¿Estás bien? — preguntó el tipo del Ejército —¿No


hay mucho frío o así?

El aire de la noche era definitivamente un poco frío,


pero ese no era por qué Randall temblaba.

—Estoy bien.
Aun así, el tipo del ejército envolvió un brazo
alrededor de Randall. —Esto está bien, ¿verdad?

—Sí… no muchas personas en Portland les importa.

—Me refería a que si estaba bien para ti— Mirando


abajo, le dio a Randall una sonrisa tranquilizadora —Solo
dime si voy demasiado rápido, ¿Okay?

Oh Dios. ¿El sabría que Randall realmente estaba fuera


de juego aquí? —No es así— él dijo con firmeza, decidiendo
disfrutar de las atenciones del otro hombre y no asustarse.
Después de todo, ¿Cuántas oportunidades como esta es
probable que tenga?

—Espera aquí— El tipo del ejército se detuvo frente a


una pareja sin hogar acurrucada contra uno de los edificios.
Había un cartel que decía, ‘Cualquier cosa ayuda’ apoyado
delante de ellos en un vaso de papel. Tenían dos perros
dormidos con ellos.

El tipo del ejército sacó tres billetes de su bolsillo y los


colocó en el vaso —Lo siento— dijo mientras continuaban
por la acera —Los desamparados no son muy comunes de
donde soy. Sin embargo, aquí los he estado viendo por toda
la ciudad. Y los animales… Lo siento. Tenía que hacer algo.

—No te disculpes— En realidad, Randall pensó que eso


era dulce, ver como un hombre que se movía como si
estuviera en una misión de vida o muerte, con todo
propósito y al mando, pudiera detenerse y colocar
cuidadosamente su dinero en un vaso de papel, moderando
unas cuantas palabras para las mascotas sin hogar antes de
recomponerse.

Siguieron adelante, el olor a curry de un camión de


comida cercano hizo que Randall inhalara profundamente y
su compañero le preguntase —¿Seguro que no tienes
hambre?

—Nop— El tipo del Ejército era súper considerado,


pero Randall no pudo imaginar comer con su estómago
tintineando como una mesa de billar, por muy bueno que el
aire oliera. La comida no estaba ni siquiera entre las diez
mejores cosas en su mente en este momento. Siete u ocho de
esas diez cosas caminaban justo a su lado. Él tropezó,
rozando al otro hombre, quien lo enderezó.

—Lo siento.

—No te disculpes— Una especie de potente energía,


una que tenía a Randall reacio a alejarse y a romper el
contacto visual, se formó entre ellos, haciendo que su brazo
chisporroteara y su pulso se acelerara.

—Aquí— el tipo del Ejército le agarró del brazo y lo


giró en un oscuro rincón, ocultándolos del resplandor de las
farolas. El frío del ladrillo contra la espalda de Randall pasó
a través de su delgada playera —Lástima que no quieras
comer, porque tengo hambre de ti.
Fue una línea cursi, pudo haber sido sacada
directamente de algún horrible programa de televisión, pero
eso no importó en lo más mínimo una vez que sus labios se
encontraron. Randall gimió y se arqueó, presionándose
contra el beso. Quienquiera que fuera el tipo, era un
fantástico besador. Colocó a Randall contra la pared,
atrapándolo entre sus antebrazos bien musculosos, y
procedió a hacer que el cerebro de Randall se apagara por
completo.

—Lo siento. Pero no podía esperar más— El tipo del


ejercito retrocedió una fracción, lo suficiente como para
acariciar la mandíbula de Randall y pulsar sensaciones en su
piel —¿Esto está bien? Me refiero a besarse. Si todo lo que
quieres es una película…

Besarse estaba bien. Era fantástico. Y ya rebasando los


límites de las experiencias pasadas de Randall, pero esto es
lo que había estado esperando a probar, incluso si esta noche
supuestamente se trataba de una despedida de soltera.

—Me gustan los besos— él dijo, y se apoyó en el sólido


pecho del tipo del Ejército y así asegurarse de que esté no
tuviera ninguna duda del entusiasta consentimiento de
Randall. Debía de estar haciéndolo bien porque el chico del
ejército volvió a tomar el relevo, besando a Randall como si
estuviera memorizándolo, al igual que a sus labios.
—Rayos, podría hacer esto toda la noche. Las manos en
mi cintura, ahora-eso es todo. No tengas miedo de que te
escuche.

Randall no podría haber mantenido sus gemidos,


aunque lo intentara.

—¿Te gusta que te digan qué hacer? — murmuró el


tipo —Porque eres tan hermoso como el infierno así.

En este momento, a Randall le gustaba casi todo lo que


el tipo estaba haciendo. Alargó la mano y agarró sus bíceps
– sin alejarlo, sólo disfrutando de lo sólidos que eran. Era
obvio que el tipo debía ejercitarse- pero no tenía la
impresión inflada de una tarada rata de gimnasio. Estos
músculos parecían estar allí por una razón…

Los tiernos besos en el cuello de Randall se volvieron


más precisos —¿Si o no? Recuerda lo que dije sobre decirme
si voy demasiado rápido…

—No es así— dijo Randall rápidamente, con sus jeans


comenzando a sentirse apretados. Sus nervios podrían estar
zumbando alrededor de su intestino como partículas
atómicas en movimiento, pero nunca antes se había sentido
tan vivo. Así que lo deseaba. Un tipo así lo quería a él. Sería
un tonto por no seguir dondequiera que esto le llevara —Y
sí, sí, me gusta de esta manera.
—Demonios si— El tipo del ejército presionó un
último beso en los labios de Randall, un drástico
movimiento, entonces deslizó un brazo alrededor de la
pequeña espalda de Randall y lo condujo fuera del rincón —
Carajos, voy a hacerte sentir tan bien.

Hunter apresuro el paso el resto del camino a su hotel,


haciendo que Randall se apresurara a mantenerse a la par y
limitar la necesidad de más charlas. Atravesaron el vestíbulo
del hotel y llegaron al ascensor. Randall ni siquiera tuvo la
oportunidad de entrar en pánico de último momento antes
de que estuvieran pasando a través de la puerta de la
habitación del tipo del Ejército y todo se convirtió en una
ráfaga de manos y gemidos. Los pocos besos tiernos que
Randall había compartido con chicos en el pasado ni siquiera
se acercaban a los que este hombre estaba mostrando.

—Dime— él murmuró al oído de Randall mientras


aventuraba sus manos debajo de la camisa de Randall —
Dime cuánto quieres esto.

Cristo, demasiado. Todos los pensamientos con


referencias a lentos y exploradores besos de películas
huyeron del cerebro de Randall.

—Sí. Por favor.

—Oh, me lo pides tan amablemente— él le mordió el


lóbulo de la oreja a Randall, luego se apartó y se quitó la
camiseta. La realidad era incluso mejor que lo que la camisa
apretada había sugerido. Abdominales, cintura estrecha, una
ligera sombra de vello rubio sobre pectorales tan definidos,
que Randall tuvo que literalmente apretar las manos en
puños para evitar tantear a ciegas como un idiota. La idea de
llegar a probarlos…

—¿De verdad estás en el ejército? — preguntó Randall.


Eso era menos estúpido que el ‘Quiero lamerte por completo’
que rondaba su cabeza.

El tipo sonrió, una mirada oscura que prometió todo


tipo de aprieto kinky.

—Por qué… ¿Quieres que te dé órdenes?

Él lo era. Oh, carajo, lo era. Randall se mordió el labio,


tratando de responder lo mejor posible con sólo sus ojos,
cuánto deseaba que el Sargento Sexy tomara el cargo. El tipo
había sido caballeroso pero considerado hasta ahora e
increíblemente perceptivo. Era la fantasía ideal de Randall.
Y absolutamente perfecto para finalmente echar un polvo de
verdad.

—Hmmm ¿Empecemos con tu camisa? — Sargento


Sexy presionó su pecho desnudo contra su pecho cubierto
aun por la camisa de Randall, y metió las manos en los
bolsillos traseros de Randall, juntando sus erecciones. Y
maldita sea, el tipo definitivamente tenía algo de lo cual
presumir en ese departamento también —Puedo decir que
vas a ser tan bueno para mí— murmuró en el oído de
Randall. —Quítatela bien y lento, déjame sentir cómo te
mueves. Voy a hacer que esto sea muy bueno para ti.

Randall aspiró una bocanada de aire y se dirigió al


borde de su camiseta. Meter sus brazos entre los dos cuerpos,
significaba rozar el dorso de sus manos sobre el musculoso
torso del Sargento Sexy, e incluso el recuerdo de lo que
parecían los abdominales era suficiente para que su boca se
secara. Randall alzó su camisa tan lentamente como pudo,
frotándose en los planos duros del Sargento Sexy hasta que
finalmente no pudo tocar más y se quitó la camisa por
encima de su cabeza. Los dedos del chico se sacudieron en
los bolsillos traseros de Randall, clavándose en las mejillas
de su culo, manteniéndolo cerca.

—Hermoso— Él murmuro en el cuello de Randall una


última vez, luego se retiró para darle una revisión completa
— ¿Necesitas esas gafas?

Randall hubiese olvidado que las estaba usando si al


quitarse la camisa no las hubiera torcido un poco.

—Por lo general, pero… ¿No ahora?

—Bien— Él sacó las manos de los bolsillos de Randall


y apartó las gafas del rostro de Randall con sorprendente
dulzura. El mundo estaba borroso sin ellas, pero Randall no
estaba del todo seguro de que fuera sólo por la miopía.
Podría haber sido el aura del tipo de ‘Soy la mejor mierda
que jamás tendrás’. Las gafas terminaron en la mesa frente a
la televisión, Sargento Sexy apareció sólido y depredador en
el espacio personal de Randall, y Randall con su polla tan
encendida estaba goteando un punto húmedo en la tela de
su bóxer.

Era, sin lugar a dudas, la mejor noche en la vida de


Randall. Y ellos ni siquiera se habían quitado los pantalones.
Se lamió los labios sólo pensando hacia dónde podrían
dirigirse las cosas.

—Maldición, tienes una boca sexy. ¿Quieres tenerla


alrededor de mí? — La voz del Sargento Sexy era casi un
gruñido —¿Me muestras lo bueno que puedes ser? Apuesto
a que eres hermoso de rodillas. Haz un buen trabajo, y te
haré llegar tan duro que tu cerebro escapará de tu pene.

—Ngh— A Randall le gustó tanto la sucia sugerencia


que estaba perdiendo rápidamente el poder del habla —Sí.
Cristo, sí, lo hare.

—Bien— La sonrisa del tipo fue pecado puro —Toma


mi polla con una mano y frótate la tuya con la otra. Quítate
tus jeans. Hare que te pongas tan duro mientras follo tu boca.
Te hare esperar y entonces será tan, tan bueno.

Randall cayó de rodillas lo suficientemente fuerte


como para provocar un estrangulamiento sordo de dolor en
su garganta. Se palmeó frenéticamente, presionando su
dolorida polla mientras buscaba la cremallera del Sargento
Sexy. Abrir el botón fue sorpresivamente difícil con una sola
mano, pero la desesperación ayudó. Trabajó los jeans lo
suficientemente ajustados como para mostrar el contorno de
una polla que, de hecho, era tan impresionante como cuando
la sintió presionada contra la suya. Mierda.

—Demonios sí— El Sargento Sexy se enderezó en algo


que no era tan diferente a una postura militar y gruñó en
voz alta —Condón en mi bolsillo trasero derecho si lo
quieres.

Randall parpadeó y trató de salir de su estado de mente


confusa, lo suficiente como para procesar la oferta. Era
difícil pensar con esa polla tensándose contra el bóxer negro
delante de él.

—¿Tienes algo que debo saber?

—No tengo ninguna enfermedad, el ejército me hace


pruebas regularmente, pero siempre pregunto.

Oh Dios, él realmente es del ejército. Maldición.


Randall prácticamente bajo el bóxer hasta sus muslos.

—Entonces no es necesario.

—Bien, porque lo prefiero sin nad… mierda— El


Sargento Sexy perdió el resto de la oración mientras Randall
lo tomó tan profundamente en su boca como se atrevió.

Una intensa sensación de satisfacción burbujeó en


Randall. Él había visto un montón de porno,
académicamente, sabía qué partes al dar una mamada eran
placenteras y cuáles no, pero había algo increíble en
degustar la polla de un hombre.

Sargento Sexy olía a sudor, al club, a un toque de jabón


y a un montón de cosas, como a sexo, y la boca de Randall
estaba literalmente babeando con la oportunidad de al fin
hacer esto realidad. Él envolvió su mano libre alrededor del
eje y lo metió para otra degustación.

Sí, definitivamente era la mejor noche. Randall frotó


su polla a través de sus jeans, igualando el ritmo con los
movimientos de meter y sacar la polla del Sargento Sexy -no
tan profundo, como para estar en peligro de atragantarse,
pero lo suficiente como para tener al Sargento Sexy
gimiendo y estremeciéndose por encima de él. El tipo no
trató de ahogarlo, lo que Randall agradeció. La coordinación
de su boca y de sus manos era todo lo que podía manejar por
el momento.

—Tan bueno— el Sargento Sexy exhalo —Tómalo, así.


Siénteme en tu lengua. Quieres sacar tu propia polla, ¿no?
¿Quieres masturbarte mientras me chupas? — Él puso su
mano grande en la cabeza de Randall -sin dirigirlo, solo
dejándola ahí mientras Randall trabajaba —No dejare que
hagas eso todavía. No vas a venirte hasta que tenga mis
manos en ti. ¿Quieres eso?

Randall murmuró un ok, inclinando la cabeza para


poder ver la cara del Sargento Sexy sin detener la mamada.
Sargento Sexy soltó un gruñido gutural y engarzó las caderas
hacia adelante una vez. La petición zumbó enérgicamente
que Randall la sentía en su lengua y en sus labios. El tipo
caminaba por el borde, y Randall desesperadamente quería
seguirlo y ver lo que había al otro lado. Oyó y sintió al otro
hombre respirar hondo, como si estuviera recuperando el
control. Sus ojos eran oscuros y su polla era pesada y gruesa
en la boca de Randall, y Randall iba a masturbarse con este
recuerdo durante años.

—Arriba. Mierda, ven aquí— Sargento Sexy apretó sus


dedos en el cabello de Randall y sostuvo su cabeza,
impidiéndole volver a agarrar su polla —De pie, no puedo
alcanzarte.

Randall se puso de pie.

Sargento Sexy abrió la cremallera de Randall en unos


dos segundos, considerablemente con más delicadeza que
cualquier cosa que Randall hubiese manejado. Él metió su
mano en el interior, consiguiendo un buen agarre de la polla
de Randall, incluso mientras bajaba y quitaba sus jeans y su
bóxer fuera del camino. Randall probablemente habría caído
en el suelo en un pequeño charco de desesperación si no
hubiese sido llevado inmediatamente a la cama.

—Chupare tu polla— Sargento Sexy gruñó mientras


aplastaba a Randall con su cuerpo —Debes verte tan caliente
cuando te corras, ¿verdad? ¿Excitado y jadeando por mí?
Sube, quítate esos jeans y pon tu trasero sobre el colchón.

—Sí.

A Randall le encantaba lo verbal que era el otro


hombre. Sin necesidad de darle vueltas y tratando de
averiguar lo que el tipo quiere o lo que debía hacer a
continuación. En el pasado, las pocas veces que tonteo por
ahí, eso fue lo que le freno -él siempre se perdía en un
circuito lógico, de en donde las partes del cuerpo deberían
ir y que es lo que le gustaría a la otra persona. Muchas -Ok,
la mayoría- de las veces era más fácil no comenzar.

Sin embargo, no era así con este tipo. Sin preguntar.


Solo haciéndolo. Y sintiendo. Cristo. Él se sacó los zapatos y
los jeans con manos temblorosas.

El Sargento Sexy tiró del feo edredón de la cama del


hotel y lo dejo en el piso, luego se quitó los zapatos y jeans
mientras Randall se echaba hacia atrás. Se sentía extraño
estar tumbado sobre las almidonadas sábanas blancas sin
nada por encima de las rodillas, pero el Sargento Sexy
claramente lo aprobó. Cuando él finalmente se arrastró
sobre Randall, desnudo y depredador, Randall literalmente
se estremeció.

—Lo siento— murmuró.


—Hermoso— el Sargento dijo. Se puso a horcajadas
sobre los muslos de Randall, posándose sobre sus talones,
mirando el pecho de Randall con una sonrisita maligna —
Muéstrame cómo lo haces, ahora.

—Yo…— Randall tragó saliva —¿Qué?

—Una paja. Déjame verte. Vamos— él agarró la mano


de Randall y la llevó a su boca para un largo y totalmente
sucio lametazo —Que sea bueno para mí, quiero ver lo que
te hace retorcerte.

Mierda. Randall se palmeó con cautela, después usó su


mano húmeda para envolverla en sus bolas. Masturbarse era
algo en lo que tenía mucha práctica, pero se sentía
totalmente diferente con el Sargento Sexy viendo cada uno
de sus temblores y estremecimientos. Sin embargo, su polla
no parecía tener ningún problema con eso, una docena de
golpes y estaba nuevamente goteando.

—Eso es. Hazlo confortable y desesperado. Lame—


Sargento Sexy ofreció su palma, poniéndola fácilmente al
alcance de la boca de Randall. Randall hizo todo lo posible
para parecer sexy mientras imitaba lo que el tipo hizo con su
lengua un minuto antes. Sargento Sexy tarareo en
aprobación y alejo las manos de Randall del camino —Anda
mastúrbate de esa forma— él murmuró —Pero no te corras
hasta que yo lo diga— Se inclinó hacia adelante, flotando
sobre el cuerpo de Randall, apoyando su peso en una flexión
con una sola mano, que hizo que los músculos de sus
hombros se marcaran. Su otra mano se deslizó alrededor de
la erección de Randall y comenzó a bombearla con el mismo
ritmo constante que Randall había usado.

Todo acabaría demasiado rápido… Randall cerró los


ojos y echo la cabeza hacia atrás, rezando para que pudiera
durar más.

—¿Puedo tocarte? — Preguntó él.

—Sí. Hazlo— Sargento Sexy soltó la polla de Randall


el tiempo suficiente para colocar la mano de Randall en su
propia polla, luego retomó su lento ritmo de arriba y abajo
—Muéstrame lo bien que puedes hacerlo, y me correré
sobre tu polla. Poniendo algo húmedo con que masturbarte.
Te gustaría eso, ¿verdad?

Antes de que pudiera detenerlo, un gemido necesitado


escapó de la garganta de Randall. No salió como una palabra
real, pero era bastante obvio lo que significaba ese sonido.

—Oh, Cristo— El Sargento Sexy follo el puño de


Randall duro y rápido, sus caderas chocando cada vez que
entraba y salía, al mismo tiempo que su polla se embestía
contra la mano que sacudía la polla de Randall a la misma
velocidad. Randall apenas tuvo tiempo de abrir los ojos y
mirar abajo, entre sus cuerpos, antes de que el Sargento Sexy
se tensara y arqueara la espalda para que los cálidos chorros
de su corrida se esparcieran sobre su propia mano y sobre la
polla de Randall. Había algo deliciosamente sucio en la vista,
algo que de repente tuvo a Randall en ese punto…

—Sí— El sargento Sexy apretó su agarre y tiró más


rápido —Córrete. ¡Ahora!

Randall sintió como si todo su cuerpo se destrozará


mientras se corría. El Sargento Sexy siguió bombeando en él,
prolongando las réplicas, hasta que Randall no pudo invocar
la energía ni siquiera para abrir los ojos. El peso en el
colchón cambió, entonces el tipo rodó y se derrumbó a su
lado. Se quedaron juntos en silencio durante un largo rato.

—Mierda— El tipo dejó escapar un aliento áspero que


terminó en una ligera risa —Por favor, dime que fue tan
bueno para ti como lo fue para mí.

Dependía si ‘Mucho mejor de lo que imaginé que podía


ser’ estaba en su escala. Randall nunca antes había llegado
tan lejos con otra persona, pero eso no significaba que no lo
hubiera pensado. Mucho. Y sí, el sexo en sí fue fantástico,
pero esta cosa de tumbarse-cerca-uno-del-otro y respirar
pesadamente, era inesperadamente agradable.

—Sin huesos— dijo en voz alta, porque ninguno de los


demás pensamientos parecía apropiado para compartir —No
puedo moverme.

—Bien— El Sargento Sexy deslizo un dedo a través del


desorden pegajoso en el estómago de Randall, luego
murmuró algo y se levantó para entrar al baño. Cuando
regresó un minuto más tarde, llevaba una toalla húmeda y
tibia. Limpió a Randall con sorprendente dulzura, luego tiró
el paño al suelo y de nuevo se dejó caer al otro lado de la
cama.

—Dame veinte y podemos intentar una segunda ronda.

Randall bostezó en respuesta, acurrucado en el grande


y cálido cuerpo del tipo del ejército. Hombre, había sido un
día tan largo…

Randall se despertó con el sonido de alguien roncando


a su lado. Una rápida mirada al despertador le dijo que eran
las 3:00 AM. El Sargento Sexy situado boca abajo, una pierna
estirada y la otra curvada ligeramente para que sus caderas
no fueran completamente planas sobre el colchón. Ambos se
habían quedado dormidos sobre las sábanas y, al parecer, con
las luces encendidas. Randall tenía piel de gallina,
posiblemente eso fue lo que lo despertó.

Rayos. Esto realmente paso. Randall respiró hondo y


trató de asimilarlo. Él rompió su voto de ‘No querer ser un
virgen de 30’ por dos años y algo, y con un estilo increíble.
No era lo que esperaba cuando Autumn le lanzó la idea en
su despedida de soltera, pero al parecer cosas buenas
llegaban a los que esperaban.

Una segunda ronda de -cosas buenas-, sin embargo,


realmente no sentía que estuviera en el juego. Randall se
sentó con cuidado y se permitió echarle un vistazo un poco
más a fondo el cuerpo desnudo del Sargento Sexy. Hombros
musculosos, comprobado. Culo apretado, comprobado.
Bíceps para babear, comprobado también. Lo único que
faltaba era saber el nombre del tipo6.

Y esa comprensión fue suficiente para animar a que


Randall se levantara y se pusiera a buscar su camisa. No
importaba lo bien que hubiera ido esta noche, el mundo real
lo estaba esperando. Autumn y sus damas de honor
probablemente estaban de regreso en el hotel, durmiendo
por beber demasiado. Si entrara a las 9:00 AM, con la ropa
arrugada y una mirada avergonzada en su rostro, Autumn
sabría exactamente lo que había estado haciendo. Por muy
feliz que estuviera por deshacerse definitivamente de su V-
card7, en realidad no era una noticia que quisiera compartir
con su hermana mayor.

Se aseguró de que la puerta se cerrara silenciosamente


detrás de él.

6
Puede que aquí las autoras se hayan confundido un
poco, ya que anteriormente, en un dialogo, Randall
menciona el nombre de Hunter.
7
Es como llaman a la virginidad.
Capítulo 3
H unter despertó solo y con tal erección mañanera que
J
quizás necesitaría un equipo explosivo. No había esperado
que la diferencia horaria de dos horas lo noqueara -o aquella
paja mutua con el lindo chico friki. Después de una noche
llena de sueños sexy, lo que quería era despertar y clavar en
el colchón a su nuevo amigo antes de que tuviera que salir y
alistarse para el fin de semana de la boda. En lugar de eso,
aparentemente se quedó dormido gracias a que el chico se
escabullo, y a que paso de su habitual forma de despertarse,
y que no escucho la alarma de su teléfono.

Ahora tenía que batallar para poder llegar a tiempo al


brunch de bienvenida. Al menos no lidiaría con Beau
llamando a su puerta para recogerlo -Beau se ofreció a que
compartieran el auto, pero no había manera de que Hunter
estuviera sin un auto propio durante el fin de semana. Sobre
todo, porque Beau conducía como una abuela de noventa
años. Derrocho su dinero en un coche en un coche compacto
de alquiler fue una ventaja. El fin de semana de la boda se
llevaba a cabo en un lugar a una hora de Portland, en un
resort a lo largo de la garganta del río Columbia. Beau y su
prometida prepararon el fin de semana de cuatro días lleno
de actividades para la Celebración de su Boda. Si alguien
fuera lo suficientemente estúpido como para llevar a Hunter
cerca de una capilla de bodas, ni de chiste pagaría la cantidad
de dinero que esta extravagancia costaría. Un coche de
alquiler, sí; la boda saldría más caro que si compraba la
maldita cosa, no gracias.

No es que Hunter remotamente estuviera


contemplando la cosa del matrimonio. Le gustaba su vida de
soltero ok, muchas gracias. Y si alguna vez deseara no volver
a despertarse solo, bueno, él era muy bueno en apartarlo de
su mente. De la misma forma en que se deshizo de cualquier
remordimiento de anoche. Se puso en marcha con tiempo
de llegar al complejo unos minutos antes del “Brunch de la
fiesta nupcial”. Autumn puso de manifiesto el color púrpura
en el itinerario que Beau envió. Al parecer, hoy se trataba
sobre los vínculos con las otras personas en la fiesta nupcial.
Yupi.

El lugar tenía valet parking, pero Hunter se ocupó de


eso él mismo, aparcando en un espacio, algo que ahora era
una costumbre para él. Corrió a través del vestíbulo
demasiado rápido como para darse cuenta de la decoración.
Él podía registrarse más tarde. Era más importante llegar al
restaurante y encontrar…

—¡Hunter! — Le llamó la voz de Beau —Aquí.

Aquí resultó ser una mesa larga frente a una hilera de


ventanas en el soleado comedor. Hunter estrecho a Beau en
un apretado abrazo. Entre un despliegue y otro, había pasado
mucho tiempo desde que habían estado juntos. Beau era de
su estatura, con el pelo más corto y nuevas líneas de risa
alrededor de sus ojos y de su boca, pero los mismos ojos
diabólicos que había tenido desde que eran chicos.

—Hunter. Hombre, me alegra tanto que hayas venido.


Pensé que irías y te quedarías con tu familia— Beau le dio
una palmada en la espalda.

—Mi papá dijo que me despellejaría vivo si no venía en


representación de la familia, y mi abuela me dijo que ella le
ayudaría.

Hunter rio obligadamente. Hace unas semanas, su


abuela había tenido un derrame cerebral, y su padre decidió
quedarse a cuidarla. Y probablemente eso fue por lo que
Hunter decidió salir anoche, nunca se lo habría dicho a Beau
o a alguien más, pero estaba un poco decepcionado por no
poder pasar tiempo con su padre. Y estaba preocupado por
su abuela, y él nunca supo cómo procesar la preocupación.

—Y ahora quiero que conozcas a Autumn— Beau no


le dio a Hunter mucho tiempo para reordenar sus
pensamientos. Hasta antes de hoy, los horarios no habían
permitido que conociera a Autumn, y dejó que Beau le
presentara a su prometida, de la que Hunter había oído
hablar tanto.
El cabello de Autumn era del color de una puesta de
sol con múltiples tonos de rojo, naranja y amarillo, y ella
presentó a sus dos damas de honor, cuyos nombres pronto
olvidó. El otro padrino era Rick, quien era uno de los amigos
de Beau de la facultad de derecho y otro nombre que Hunter
estaba destinado a olvidar. Él era bueno con los detalles. Los
Nombres, no tanto, por mucho que lo intentara.

—Y este es mi hombre de honor— Autumn hizo un


gesto a la mesa —Mi hermanito, Randall.

Hunter se giró para dar un gesto superficial y, puta


mierda, se encontró mirando a los mismos e intrigantes ojos
avellana de su ligue de anoche. Las mismas gafas hípsters y
labios sorprendentemente llenos. Y la misma expresión
sorprendida que Hunter estaba seguro que tenía en su propia
cara, aunque rápidamente se recompuso. Ni de broma le
revelaría lo de anoche, sobre todo cuando Randall parecía
horrorizado, una expresión que rápidamente dio paso a unos
ojos entrecerrados y un sutil movimiento de cabeza.

—Hunter. Es un placer conocerte— Randall asintió


con la cabeza.

Bien. Si así es como lo harían, Hunter podía lidiar con


eso, podía ignorar la punzada de decepción que tenso su
espalda. De ninguna manera necesitaba que Beau le diera
una mierda para corromper al -hermanito- de Autumn,
quien sin duda era el genio super inteligente que Beau le
mencionó una o dos veces. Es curioso, pero Hunter se esperó
algo… diferente. Sin duda más joven. Por cómo hablaba de
él Beau, había estado esperando a algún granoso chico. Y con
gafas más grandes tal vez. Labios menos comestibles y un
culo menos follable. Sin duda eso último. No esperó que
Randall hubiese salido de sus fantasías inducidas por Kenny
adulto.

—¿Por qué no tomas este asiento, Hunter? — Autumn


hizo un gesto hacia un asiento que tenía una gran vista de
los bosques y riscos que rodeaban el resort -y una visión de
la no tan maravillosa cara fruncida de Randall.

Qué carajos. Hunter había sobrevivido a tres


despliegues en el arenero8. El señor sabía que podía
sobrevivir este fin de semana, incluso si el tipo parecía
decidido a actuar como si Hunter fuese una desagradable
cucaracha en su ensalada. Lo que sea. Quizás hubiera una
razón por la que antes de anoche, él no hubiera cumplido su
fantasía de un caliente nerd. Él tampoco necesitaba ese tipo
de juicio.

¿Tú lo sabías? La pregunta era evidente en la mirada de


Randall.

Nop. Hunter sacudió un poco la cabeza. De ninguna


manera habría ido a pescar en esas aguas. El punto de haber

8 Es otro nombre por el que llaman al medio oriente, o al desierto.


llegado temprano a la ciudad, fue echar un polvo anónimo.
Claro, le habría gustado encontrar a un tipo que navegara su
barco de una manera diferente a lo habitual. Sin embargo,
aun sabiendo cuán perfectamente Randall encajaba en ese
papel, si hubiese sabido que de alguna manera estaba
relacionado con esta boda, Hunter lo hubiera dejado. Podía
vivir sin la incomodidad que inevitablemente acompañaba a
las bodas.

—Debes conocer a mi primo, él también es gay…

Sí, no, gracias.

—Oh, gracias a Dios— dijo una de las damas de honor


cuando llegaron las bebidas —Mi cabeza sigue
martillando— Hunter la asocio como la vomitona de
anoche, pero las otras mujeres se veían decididamente
agotadas también.

—De todos modos ¿Cómo les fue anoche? — le


peguntó Beau a Autumn.

Junto a ella, Randall soltó una tos estrangulada. Sí,


Randall, cuéntanos todo lo que has hecho. Hunter levantó
una ceja.

—Oh, fue tan divertido— animó Autumn —Drag


Queens en Darcelle, lindos chicos bailando en CC
Slaughters, después strippers en Silverado. La conversación
condujo a una discusión de los bailarines gogó y lo
políticamente correcto que eran, lo que estaba bien para
Hunter. Fue divertido ver cómo Randall trató de no revelar
nada.

—Pero Randall no estuvo con nosotras en Silverado—


dijo Autumn, haciendo un gesto con un trozo de pan —
¿Adónde fuiste?

Randall se sonrojo, el mismo rubor que anoche Hunter


encontró tan adorable —A ninguna parte. Baile un poco,
después… pasee por ahí. Fue una noche bonita.

No tan bonita como se veía tu cara cuando te corriste.


Hunter estudió su café.

Randall era un pésimo mentiroso, ruborizándose y con


voz tambaleante. Y lo maldijo por el efecto que ese rubor
aun causaba en Hunter, volviéndolo todo protector y salvaje
al mismo tiempo y haciendo que su mente fuera a lugares a
los que realmente no debía ir. Tal vez después del almuerzo
pudiera escapar y recuperar su mente…

Beau tocó su cuchara contra el vaso con agua —Ya veo.


Los planes. Después de comer, Autumn ha organizado algo
especial para que todos se conozcan mejor. Llevaremos a
cabo el circuito de cuerdas aquí en el resort. Hunter, espero
que puedas echar una mano, dada toda tu experiencia de
entrenamiento.
Mierda. Ahí se fue su escapada —No estoy seguro de
cuánto vaya a ayudar— dijo —Nunca he hecho un curso
civil…

Beau apartó la objeción. —Lo harás genial, ya verás.

Al otro lado de la mesa, Randall se volvió de una


tonalidad verde enfermiza. Era simplemente genial. Hunter
estaba dividido entre una sonrisa y una mueca, y tenía la
sensación de que tendría otros adjetivos antes de que
terminara la tarde.

NO ES QUE él tuviera miedo a las alturas, no


realmente. Randall sólo tenía una apreciación sólida de lo
que, exactamente, la inercia podía hacer cuando un cuerpo
cambiaba bruscamente de velocidad. Planetario o humano,
los resultados eran los mismos. Al parecer lo más sano que
debía hacer era mantener los dos pies firmemente en el
suelo. Autumn siempre fue de al aire libre, por lo que
realmente no fue una sorpresa que tuvieran conceptos muy
diferentes de ‘la diversión’.
Ella y Beau eligieron este resort en particular,
específicamente porque ofrecía una variedad de ‘actividades
de formación de equipo’ para organizaciones y grupos
corporativos. Randall tuvo que admitir que el paisaje era
magnífico -maravillosos jardines en plena floración, el lago
se extendía frente al edificio principal, pintorescas montañas
a su alrededor y un máximo de 62º F9, pronosticado para el
fin de semana. Definitiva y ridículamente perfecto para la
ostentosa boda que su hermana siempre quiso. Y conociendo
a Autumn, ella probablemente encontró una manera de
controlar el tiempo.

—Llegamos— Después de un corto paseo por el


terreno de la garganta, Beau los condujo a todos fuera de la
furgoneta del hotel, hacia una veinteañera de aspecto alegre
con una camisa polo que anunciaba la compañía de
aventuras —Primero, es hora de la conferencia de seguridad.

La mujer tenía una enorme sonrisa y el pelo corto.


Randall ya sabía que su charla de seguridad haría que
quisiera apuñalarse en el ojo con un tenedor oxidado.

—¡Bienvenidos, todos! — chilló ella —¿Listos para


algo de diversión? — ok, así que los tenedores
definitivamente estaban en el menú.

9 16,5 º C
En la cima del circuito de cuerdas, todos se equipaban
con cascos, arneses y una larga lista de recordatorios
importantes como ‘No se desenganchen del cable de
seguridad mientras cuelga en el aire, o de un árbol de treinta
pies porque puede caerse’ La guía ‘Sólo llámame Rayito de
sol’, comprobó las correas de todos y les condujo hacia el
primer obstáculo. El cual estaba a ras del suelo, gracias a
Dios.

Rayito de sol y el otro instructor, Dominic,


acompañaron al grupo por veinte minutos de
demostraciones de seguridad antes de dejar que alguien
intentara realmente cruzar el tambaleante cable-puente. El
otro tipo en la fiesta nupcial fue primero, lo cual fue un
alivio. Significaba que Randall podía permanecer de pie en
la parte de atrás del grupo e intentar no mirar tan
descaradamente al hombre con el que anoche compartió su
primer orgasmo mutuo.

No cabía duda de que Hunter se sentía cómodo con


todo el asunto de las cuerdas. Por supuesto, cuando fue su
turno, engancho su arnés al cable y prácticamente se deslizó
a través de la barra de equilibrio con más gracia de la que
Randall hubiese esperado para un hombre de su tamaño, y
aterrizó en el suelo antes de que Randall pudiera procesar
cuán inesperadamente sexy se veía el hombre con un casco
de escalada.
—Te toca— le susurró Autumn, dándole un pequeño
empujón a Randall.

Bien.

Él no quedo como un completo idiota, pero aún sentía


mariposas en su estómago mientras comenzaron la caminata
desde el área donde iniciaron el circuito de cuerdas. Rayito
de sol-la-siempre-patológicamente-alegre, prácticamente
saltó encima de la pila de rocas de diez pies10 a la plataforma
de salida, entonces los animó a unirse a ella.

—¿Puedes? — Hunter le preguntó a Randall desde


algún lugar justo detrás de él —Puede resultar difícil con ese
calzado.

Además de sus zapatos de vestir, las zapatillas de


deporte eran los únicos zapatos que Randall trajo, y
realmente no era el calzado más adecuado del planeta. Nada
como las robustas botas de combate que llevaba Hunter.
Aquellas que él también llevaba puesta anoche, cuando él
estaba allí con su mano en el pelo de Randall y su polla en la
boca de Randall. De repente, el montón de rocas parecía
menos estable.

—Estoy bien.

Randall lo hizo sin caer, aunque no tan rápido como


Rayito de sol o Hunter. Eso más o menos marcó la pauta para

10 3 metros
el resto del curso -Randall no iba a ganar ningún premio por
sus habilidades al aire libre, pero él no luchó tanto como
algunos de los otros. El amigo de Beau, Rick, en particular,
era un hombre gigante con un equilibrio terrible. Randall
dejo en claro que no se mantendría muy cerca de él, si
estuvieran cerca de una gran bajada, por si acaso.

—¡La última parada antes de la tirolesa! — Rayito de


sol los condujo por tablones de madera (con rejas, gracias a
Dios) hacia una plataforma con una estructura grande y
vertical atada aleatoriamente con cuerdas —Esta es la
telaraña, y nuevamente pondrá a prueba su trabajo en
equipo. Cada uno de ustedes necesita pasar por la red sin
tocar ninguna cuerda, y todos ustedes necesitan usar un
agujero diferente para pasar. Voy a ir primero…— Ella se
agachó debajo de la línea de fondo inferior a la altura de la
cintura —Y tomé el fácil, así que la estrategia ahora depende
de ustedes.

Randall echó una mirada a Rick y a Hunter, después a


la red de cuerdas. Esta, tenía una docena de agujeros
irregulares de diferentes tamaños, pero la mayoría de ellos
eran demasiado altos para pasar. Esto implicaría tocarse
mucho el uno al otro. Estupendo. Hubo un silencio
incómodo, uno de esos silencios de ‘Nadie quiere empezar a
dar órdenes a todos los demás’, hasta que Hunter finalmente
habló.
—Ok, entonces— dijo —La estrategia. Rick, te
guardaremos para el final -tienes la altura para ayudar en esa
parte. Una de ustedes, chicas, que vaya y tome este agujero
aquí. Randall puedo ayudarte a equilibrarte y Rick y yo te
ayudaremos a subir.

Nadie más parecía interesado en hacerse cargo, pero


aparentemente las partes más primitivas del cerebro de
Randall estaban bien con eso. Hunter dando órdenes era
caliente. Tan caliente que la vergüenza y la irritación de
Randall al descubrir que su ligue de anoche era el mejor
amigo de Beau comenzó a derretirse -sí, esto era incómodo,
pero él seguía estando tan excitado por Hunter y su
capacidad de tomar el mando como lo estuvo anoche.

Hicieron que pasara Beau y las tres muchachas a través


de los huecos, en su mayoría usando las aperturas más
anchas, mientras Hunter ladraba órdenes como en el ejército
en cada turno. Cuando Hunter retrocedió y evaluaba a Rick,
Randall tuvo que recitar mentalmente la tabla periódica para
evitar que se excitara demasiado.

—Rick, agáchate e imita el estilo de Superman—


declaró Hunter —Randall y yo te mantendremos al tanto de
este lado y todos los demás te ayudaran por el otro lado.

Hunter los colocó en posición, luego rodeo con firmeza


los antebrazos de Randall y asintió con la cabeza para que
Randall hiciera lo mismo. Beau alargó la mano para agarrar
las manos de Rick, Rick se inclinó hacia adelante, y de
repente Randall y Hunter apoyaban lo que debían ser 300
libras11 de un ex jugador de fútbol. Los brazos de Randall casi
se dislocan, pero Hunter para nada se veía desconcertado.
Sus bíceps sobresalían felizmente, y de repente, el cerebro
de Randall de necesitaba cualquier sangre que su polla no
estuviera acaparando para evitar literalmente babear ante la
vista. En el pasado, los bíceps porno nunca fueron del todo
lo suyo, pero eso fue antes de que él se obtuviera una mirada
tan cerca y persona, del par como los de Hunter. Maldición.

Y no ayudó que Hunter pareciera ser un chico


genuinamente agradable, muy servicial, tranquilizador y
competente, ya que se aseguró de que Rick no cayera. Eso
era casi tan sexy como esos deliciosos bíceps y lo que hacía
tan difícil recordar por qué estaba tan irritado con Hunter.

Al otro lado, el resto del grupo tuvo un momento más


difícil para sostener el peso de Rick, lo que le dio a Randall
un momento para recuperarse. Sólo había un pequeño
agujero lo suficientemente grande para que Hunter pasara,
lo que significaba…

—¿Listo? — Hunter se giró hacia Randall con una


sonrisa perversa —Nunca antes he hecho algo como esto,
pero no puede ser más difícil que levantar un amigo que

11 136 kg
llevaba con él una mochila de ochenta libras 12, ¿verdad? —
Lanzó una bota, luego la otra, por encima de la parte
superior de la red, las dos aterrizaron con golpes idénticos
en la parte trasera de la plataforma de madera donde
Dominic y Rayito de sol esperaban —Tienes un agujero
arriba.

Mierda. Había otros agujeros en la red que eran más


fáciles de pasar, pero obviamente Hunter estaba de humor
para exhibirse. Y a juzgar por la risa renovada de Autumn y
de sus amigos, todos estaban de su lado.

—OK— Hunter puso una mano en el hombro de


Randall —Manos a los lados, espalda recta. Confía en mi—
Hunter se acercó un poco más a Randall, después hizo algo
con su pie -fue demasiado rápido para verlo, pero en un
segundo, Randall estaba ahí parpadeando estúpidamente y
al siguiente estaba boca abajo con Hunter de rodillas y
arrastrando los pies arrastrándose debajo de él. Hunter sobre
una rodilla como una especie de super-marcado príncipe
encantador no ayudaba a que Randall mantuviera la calma.
Para nada.

Aún peor fue la facilidad con la que Hunter lo levantó


en el aire por encima de su cabeza, volteando el cuerpo de
Randall, por lo que primero metió la cabeza en la cuerda.
Rick y Beau se acercaron para ayudar desde el otro lado.

12 37 kg
Hunter murmuró algo, un pequeño sonido de ánimo, y
después Randall estaba pasando a través de este, sin aporte
alguno de su propio cuerpo. Hunter saltó por el último
agujero antes de que los pies de Randall golpearan el suelo.

—¡Bien hecho! — exclamó Rayito de sol —¡Gran


trabajo en equipo, a todos! Ahora a la tirolesa para regresar
y pasar por la garganta –sesenta pies13 en el aire a medida
que avanzamos a parte más profunda. ¡Elijan un orden para
ustedes y síganme!

Randall terminó detrás de Hunter en línea, lo que


significaba que tenía una excelente vista del culo bien
formado de Hunter mientras subían por la colina final.
Ambos se retiraron cuando el resto del grupo se movió a la
plataforma, Randall sin prisa y Hunter aparentemente
contento en dejar que otros fueran primero.

Ahí estaba, siendo un buen tipo otra vez, haciendo que


Randall olvidara el por qué conocerlo mejor sería una mala
idea. En su lugar, Randall se sentía casi… obligándose a
encontrar una razón para que Hunter hablara, y de
acercarse. Tal vez no pudiera disculparse por ser un idiota
cuando Hunter apareció en el hotel, pero quizás pudiera
tratar de suavizar las cosas.

13 18 metros
—Tenemos que…— Randall intentó poner una sonrisa
educada mientras luchaba por las palabras —Es la tradición
que nosotros demos discursos, ¿verdad? ¿Brindar en la
recepción?, En realidad no conozco tan bien a Beau, así que
aún no he escrito nada.

Hunter parpadeó ante él, como si la idea de planear con


anticipación el acto de hablar en público fuera un concepto
totalmente desconocido —Yo tampoco— dijo él.

—Sí, entonces…— él se sintió ridículo por sugerir


esto, pero se encontró a sí mismo deseando más de este
hombre, más tiempo a solas con él, de lo que probablemente
era sano —¿Quieres que nos reunamos después de esto? ¿Si
tenemos tiempo? Me vendría bien un poco de conocimiento.
Y quiero asegurarme de que no estemos, no sé, haciendo
referencia a las mismas anécdotas o algo así. Si tú…— luchó
para no ser obvio y sonrojarse demasiado —Si tú quieres,
claro.

La palabra -querer- le hizo recordar la noche pasada,


recordó lo cuidadoso que fue Hunter, intentando
asegurándose de que Randall realmente quisiera que las
cosas progresaran. No fue culpa de nadie que los dos
terminaran juntos este fin de semana. Tal vez Hunter era
realmente lo que parecía -un buen tipo que no espero esto
más que Randall.
—Ah— los labios de Hunter se arquearon hacia arriba
en el más mínimo indicio de una sonrisa. La misma sonrisa
que uso con gran eficacia al ordenarle arrodillarse a Randall,
la cual sugería que quizás, al igual que Randall, él recordaba
la noche anterior tan vívidamente —Supongo que eso puede
arreglarse.

—¿Cuál de los dos será el siguiente? — Rayito de sol


les llamo.

Maldita sea. Si él puede hacerme recordar con sólo una


mirada, nunca voy a sobrevivir este fin de semana. Randall
tuvo que respirar profundamente antes de asentir con la
cabeza y tomar su lugar en la parte superior de tirolesa. Así
como si nada.
Capítulo 4
El chico cohete quería una repetición. Hunter sonrió
para sí mismo. Una hora antes, él no habría dicho nada,
porque no iba a pescar en esas aguas. Pero el ver a Randall
intentándolo tan duro en el circuito de cuerdas, suavizo las
entrañas de Hunter… y su determinación. Randall era más
que otro lindo ligue -tenía cierta profundidad en él, capas
interesantes y peculiares, y algo sobre su espíritu de
determinación, prometía el desafío que Hunter buscaba. Le
gustaba la disposición de Randall a intentar cosas nuevas,
incluso cuando estando nervioso, y le gustaba que Randall
tuvo la iniciativa y tratara de que tuvieran tiempo a solas
para ellos.

Todo el asunto de —Debemos repasar nuestros


discursos— era un buen pretexto. Sutil. El tipo tenía más
jugadas de las que Hunter le había dado crédito. Ahora, sin
embargo, Randall parecía algo paralizado, temblando como
un recluta nuevo manejando balas reales por primera vez,
mientras miraba abajo a la tirolesa y a donde los demás
esperaban.

Hunter suspiró. En realidad, ser un apoyo o alentador


no era su punto fuerte. En parte esa era la razón por la que
se sentía tan malditamente impotente de la que Gary y su
abuela estaban preocupados. Él no fue capaz de invocar el
implacable optimismo de la familia de Gary, no era bueno
animando como los fisioterapeutas, y nunca fue ‘el tipo’ al
que su equipo o su familia se dirigían por apoyo emocional.
‘Ese tipo’ había sido Gary. Y en cuanto a su familia, esa
persona era absolutamente su indomable abuela. Hunter
quería ser capaz de hacer algo para cambiar las cosas en
ambas situaciones, pero cualquier ‘algo’ estaba más allá de su
capacidad.

Lo mismo pasaba aquí. No tenía que ser un genio para


ver que Randall no era un aficionado a las alturas -él
probablemente ahora, en su mente estuviera maldiciendo a
su hermana. Hunter no estaba seguro de las palabras
correctas para decir que tranquilizaran a Randall, pero aún
sentía el impulso de ayudar. Sin embargo, golpear a Randall
en la nuca con un ‘A por ellos, campeón’ probablemente no
ayudaría.

En cambio, se inclinó y puso amistosamente una mano


en la espalda de Randall. Lo cual fue un error, ya que al
instante Hunter recordó su suave y pálida piel, y el cómo
está se veía manchada con sus corridas mezcladas.

—Tú puedes— le susurró. Su voz salió en un susurro


mucho más sucio de lo que pensó —Confía en mí… vas a
sentirte mejor al otro lado.

—Mmmph— Randall hizo un ruido estrangulado.


—Y después te invitare una soda, en mi habitación,
mientras… hablamos de los discursos.

Si Randall era tímido ante los demás, Hunter


felizmente podía mantener la excusa de que ellos irían a
ensayar, algo que Hunter tenía toda la intención de
prolongar hasta el domingo.

—No me refería a…

—Ve— La voz de rayito de sol debió sorprender a


Randall porque saltó a media frase, atravesando la pendiente
velozmente. Orgulloso, rápido y tan fuera de lugar, Hunter
sonrió cuando Randall alejo sin siquiera un grito. Tras
cruzar, los demás saludaron a Randall con un montón de
choques de manos y un abrazo de Autumn.

Recuerda. Es el hermanito de Autumn. Tú mejor que


nadie lo sabes. Beau te despellejaría.

El propio viaje de Hunter a través de la tirolesa se vio


empañado con pensamientos de la horrible idea que sería
una repetición con Randall y lo mucho que él quiso una
segunda vez. Anoche él se limitó a calmar el extraño humor
de Hunter y además le dio un anhelo de más de aquello que
Randall ofrecía. Por primera vez en mucho tiempo, él quería
explorar. Jugar, incluso. Había mucho más que quería hacer
con Randall. Además, le había prometido un refresco, hablar
sobre sus discursos, y Hunter nunca rompía sus promesas.
El viaje de regreso al hotel estuvo lleno de energía de
héroes victoriosos, ya que todos estaban entusiasmados con
la adrenalina y contando historias de cuán alta era la
pendiente y del peligro en el que estuvieron. No muy
distinto a volver de una misión, sólo que con menos música
rap y con menos chicos buscando echar un polvo.

No, tú eres el único, grandulón. Cuando salieron de la


camioneta, Autumn les recordó a todos que más tarde se
reunirían para el karaoke.

Randall se quedó atrás mientras los demás entraban al


hotel, sin mirar a Hunter, pero obviamente estaba esperando
poder hablar con él.

—Necesito una ducha— dijo Hunter.

—Oh, uh… ¿Quieres que hablemos más tarde? —


Randall se ruborizó otra vez. Hombre, era adorable así.
Hunter realmente quería inspeccionar en que otro lugar se
sonrojaba. ¿Su pecho se colorearía cuando Hunter se viniera
sobre él? Quiero decir, después del karaoke estaría bien.

—No. Vamos— Hunter le indico que se acercara —Te


debo una bebida. ¿Coca-Cola? ¿O quieres algo más fuerte?

—La Coca-Cola está bien.

—Bien— atravesaron el vestíbulo hasta el ascensor, y


Hunter no pudo evitar presionar un poco —
¿Rehabilitación, religión, o es sólo que no te gusta la bebida?
—En realidad no me gusta el sabor, no me gusta que
me atonte y me deje mareado, y odio el dolor de cabeza que
viene después— Randall parecía avergonzado, como si
Hunter estuviera a punto de revocar su credencial de
hombre.

—Está bien— Hunter le dio una palmada en el


hombro, con la intención de que su tacto fuera
tranquilizador. Sin embargo, su mano tenía ideas propias,
quedándose lo suficiente como para masajear los músculos
tensos de Randall. El tipo estaba tenso. ¿Era por la
adrenalina, la persistencia de su miedo a las alturas, o la
anticipación de lo que estaba por venir?

Bing. El ascensor resonó cuando se abrió, y Hunter


saltó. Mierda. Estuvo tocando a Randall en un lugar donde
todos podían verles. No fue inteligente. La falta de atención
causó la muerte de personas en misiones, por lo que Hunter
usualmente estaba mucho más alerta, a la detección de
peligros potenciales. ¿Y la furia de su amigo? Eso sería
totalmente peligroso.

Afortunadamente, el ascensor estaba vacío y apretó el


botón para el 4º piso.

—Yo también estoy en ese piso— dijo Randall —418.

—421— dijo Hunter, sacando su tarjeta cuando el


ascensor se detuvo. Después de salir, vio un rincón con
máquinas expendedoras. Hunter saco dos dólares de su
billetera y le dio a Randall su soda.

—Gracias— dijo Randall mientras seguían por el


pasillo.

Hunter abrió la puerta de su habitación, hizo un gesto


a Randall por el umbral de la puerta y dijo —Entonces, que
tal una ducha…

Antes de quitarse la camiseta cerró la puerta. Cada


oficial al mando que tuvo elogio su determinación. Hunter
sabía que la culpa podría venir más tarde, y la parte de
disimular sería una mierda, pero él se decidió, en alguna
parte entre la sensación del hombro de Randall bajo su
mano, que no tenía sentido ser tímidos con respecto a lo que
los dos querían. Y de verdad, necesitaba desesperadamente
una ducha después de su ajetreada mañana y de la carrera de
obstáculos.

—¿Vas a ducharse antes de hablar? — Las palabras de


Randall salieron aceleradas, con un marcado temblor en su
voz, y sus ojos parecían atraídos por los pectorales de
Hunter, lo cual era agradable. Un poco de aprecio siempre
era estimulante, pero Hunter realmente deseaba que
pudieran hacer algo con los nervios de Randall.

—¿Qué tal si hablamos en la ducha? —contrarresto


Hunter, con los dedos en su cinturón. Tímido, no era, y tal
vez si se llevaban las cosas hacia el lugar de la diversión—
desnuda, Randall se calmaría un poco —La vi antes cuando
dejé mis cosas aquí. Es bastante grande para dos.

—Yo… eh…— Randall estudió la alfombra verde.


Puso su soda en el escritorio, sin encontrarse con la mirada
de Hunter, y Hunter no perdió que su mano temblara contra
la lata. Seguía nervioso. Maldición.

La seguridad de Hunter flaqueo, aunque su polla no lo


hizo —Por si aún no lo pillas, me estaba insinuando con todo
el asunto de la plática de nuestros discursos— le dijo
lentamente. Quitó la mano de su cinturón y se sentó en la
cama, intentando no parecer amenazante. Una segunda
oportunidad para salir juntos sería fantástica, sí, pero estar
en la misma página era aún más importante —
Quieres esto, ¿verdad? ¿Una vez más?

Randall esperó tanto tiempo que Hunter estaba a punto


de volver a ponerse su maldita camisa, pero luego susurró —
Sí. Sí lo quiero.

Oh mierda, gracias —Bien— Hunter terminó de


desabrocharse y se quitó su bóxer y sus jeans. Con el
ejemplo, ese era su habitual M.O.14 Randall seguía
completamente vestido y arraigado a la alfombra mientras
Hunter se dirigía al baño —¿Vienes? — preguntó él,
mirando hacia atrás.

14 M.O.: Modus Operandi.


—Um…— Randall jugueteó con el dobladillo de su
camiseta.

—¿Necesitas una orden directa? — Bromeó Hunter


sobre su hombro mientras agarraba el set de ducha, tirando
el jabón, el champú y el acondicionador que el hotel le
proporcionó.

—Quizá— chilló Randall.

No era la respuesta que Hunter esperaba, pero igual


que anoche, funcionaba bien para él. Todo lo de cuero y
arneses no era lo suyo, pero definitivamente se puso a cargo.
Sí, podemos hacer que esto funcione.

—Quítate la ropa. Los pantalones primero, luego la


camisa. Y date prisa— jugar con el orden natural de las
tareas era una manera segura de meterse con la cabeza de
Randall, y Hunter estaba a favor de eso. Le dio a Randall una
mirada severa antes de meterse a la ducha. No bromeo sobre
que era grande. Tenía paredes acristaladas con azulejos de
color verde claro, una enorme ducha a una altura decente y
suficiente espacio para dos.

Se dio la vuelta mientras Randall terminaba de


desvestirse. Oh sí. La vista era incluso mejor que las vistas
en el circuito de cuerdas. Mucha piel suave y pálida. Hunter
estaba desarrollando rápidamente una cosa por esa piel,
particularmente por lo suave que parecía en el abdomen y
en el culo de Randall. Los pezones pálidos, desprovisto del
montón de pelo en su pecho, lo que era igual de genial.
Hunter estaba acostumbrado a los chicos de gimnasio que se
depilaban, pero él bien podía quitárselos o dejárselos. El
mismo, pasaba por ciclos de encerado o arreglo cuando
estaba en el país y se los dejaba cuando se enlistaba.

Y, aunque era delgado, Randall tenía un culo que los


chicos del gimnasio envidiarían -grande y regordete y oh-
tan—apetecible. Sí, Hunter iba a tener todo tipo de
diversión con él.

Randall se giró, dándole a Hunter una buena vista de


su polla. Estaba sin cortar y de tamaño medio, y tenía una
interesante curva a la izquierda y una gruesa vena, hecha
para la lengua de Hunter. Sin embargo, no podía poner su
lengua en cualquier parte con Randall al otro lado del cuarto
de baño.

—¿No dije date prisa? — Él alzó una ceja.

—Lo siento, lo siento— Randall se metió a la ducha.

—Así está mejor— Hunter se movió para que Randall


pudiera ponerse bajo la regadera. Agarró el jabón y se lo
ofreció a Randall con un guiño descarado —¿Quieres
compensármelo?

—Ah, sí— Randall tomó el jabón de él como si Hunter


estuviese sosteniendo una barra de chocolate en el estante
más alto.
—Ahora enjabóname bien— Hunter mantuvo la voz
severa, aunque sólo lo hizo para mirar que Randall se
estremecía, que creo una buena espuma antes de comenzar
con los bíceps de Hunter. Los cuales probablemente estaban
entre las partes más limpias de su cuerpo, pero hey, Hunter
no iba a quejarse. Se obligo a inclinarse mientras Randall se
tomaba su tiempo, lavando sus brazos lentamente, haciendo
que Hunter estuviera agradecido por cada curva de bíceps
que hubiera hecho.

Randall se movió pasando al pecho de Hunter. Trabajó


con la misma lentitud venerante mientras enjabonaba la
parte delantera de Hunter, deteniéndose justo por encima de
su pubis y abandonándolo con un pequeño gesto que decía
‘soy tímido’. Era malditamente adorable.

—Así es, aun no puedes jugar— Hunter cambio el


nerviosismo que sintió de Randall con una orden —Confía
en mí, llegaremos ahí.

Se giró para enjuagarse el pecho y le dio a Randall la


espalda para que se la lavara, curioso por ver si Randall se
aventuraba hasta el culo por su propia cuenta. Nop, pero
consiguió que sus dorsales estuvieran relucientes con este
trato. Eso estuvo bien… Hunter le gustaba la timidez de
Randall. Le recordó su enamoramiento por Kenny, y dios,
su yo de dieciséis años hubiese deseado que Kenny fuese la
mitad de bueno que Randall en captar indirectas y órdenes.
Sin embargo, fue más que un simple enamoramiento de una
década. Sabiendo que Randall confiaba en él, y que estaba
dispuesto a superar sus nervios, hizo que el pecho de Hunter
se hinchara. De algún modo, le dio un objetivo que por lo
general el sexo no hacía.

Sin poder resistirlo más, Hunter se dio la vuelta,


capturando la boca de Randall en un beso ardiente.
Maldición, pero a Hunter le encantó la forma en la que el
hombre siempre se volvía todo flexible cuando lo besaba,
como si esperase a que Hunter se hiciera cargo. Lograr que
el tipo desconectara su brillante cerebro, seriamente fue un
viaje al ego. Él estaba acostumbrado a que los genios lo
ignoraran, catalogándolo como otra rata de gimnasio o un
militar gruñón. Tener al cien por ciento la atención de
Randall fue embriagador, e iba a ser muy divertido
enseñándole.

—Mi turno— Hunter se separó para recuperar el


jabón. Enjabonó el frente de Randall, tocando todos los
puntos que quería trazar con su lengua más tarde -pezones,
axilas, el delicioso camino en su estómago. Entonces, debido
a que Hunter no era tímido, cayó de rodillas y enjabono las
piernas de Randall. Él intento acercarse a la polla de Randall,
pero se detuvo, en su lugar, frotó sus muslos internos en su
lugar.
—Por favor— Randall gimió la palabra, su polla
balanceándose hacia adelante. Probablemente ni siquiera se
dio cuenta de que estaba ampliando su postura con cada
pasada de los dedos de Hunter.

—¿Quieres algo? — Hunter paso la boca a lo largo de


su polla.

—Ngh— Randall gimió, su cabeza cayendo contra las


baldosas.

—Mmmm— Hunter le dio un burlón lametazo -un


ligero toque- antes de que se levantara —Si no puedes decir
las palabras, tendrás que conformarte con lo que yo quiero.

—Dios, quiero eso— Randall se lamió los labios


—Quise decir, lo que quieres.

Tan malditamente tierno —Respuesta correcta—


Hunter volvió a besarlo, atrapándolo entre sus brazos,
aprendiendo más de lo que a Randall le gustaba. Sus pollas
rozándose mientras se besaban, pero el contacto incidental
no estaba lejos de ser suficiente. Le dio a Randall una buena
rutina antes de retirarse.

—Envuelve tus piernas alrededor de mí. Déjame sentir


cuánto confías en que te hago sentir bien.

—¿Qué? Eso no se…— Randall negó con la cabeza


—Los dos nos caeremos.
—Ha— Hunter resopló —He llevado equipos más
pesado que tú en un turno de doce horas. Puedo manejar
esto, confía en mí.

Hunter pudo ver el instante exacto en que Randall


decidió confiar en él, sus ojos avellana se volvieron más
verdes, sus músculos se suavizaron. Se sintió humilde.
Levantando a Randall con sus brazos, Hunter lo apretó
contra los azulejos, el agua caliente cayendo sobre ellos.
Randall envolvió sus largas y delgadas piernas alrededor de
las caderas de Hunter.

En un mundo ideal, ellos follarían en esta posición,


pero el nerviosismo que aun sentía de Randall, evito que
Hunter le preguntara. En su lugar, susurró al oído de Randall
—Mete tu mano entre nosotros. Ahora ya sabes cómo me
gusta, ¿verdad?

—Sí— El puño de Randall rozo la polla de Hunter y él


gimió.

—Envuélvela alrededor de los dos. Masturba las dos al


mismo tiempo.

—Ah, maldita sea, esto es caliente— Randall soltó una


pequeña risa tímida, mientras se movía para acatar la orden
de Hunter.
—Te tengo— le aseguró Hunter, flexionando para que
Randall pudiera ver cuán poco de verdadera fuerza estaba
usando —Mastúrbanos. No te dejaré caer.

Luego volvió a capturar boca ya que era difícil no besar


a Randall, perderse en esos suaves labios y pequeños suspiros
y gemidos hinchados cuando encontró el ritmo.

—Agarra el acondicionador. Ponnos resbaladizos—


exigió Hunter.

—Puedo hacer eso— Randall se estiró para tomar el


acondicionador y dejó caer un poco sobre su puño.

Hunter gruñó en voz alta cuando Randall retomó las


caricias —Mierda. Esto es lo que necesito— Probablemente
sonara como un animal rabioso, pero a la mierda. El tacto de
Randall era demasiado bueno para molestarse en intentar
contenerse.

—Cerca— Randall gimoteó —Cerca. Dios. Poco.

—Mmm. Te gusta esto, ¿no? Que te sostenga.


Reteniéndote.

—Uh-huh— Otro gemido —Dios, Hunter, estoy tan


cerca.

Hunter cambió el peso de Randall para que sus dedos


pudieran rastrear la grieta de Randall, burlándose del anillo
—Vamos, cariño. Córrete por mi polla.
—Jesús— Randall empezó a temblar, la cabeza
cayendo hacia atrás, la mano acelerándose hasta ser una
mancha, él se corrió con una serie de los gemidos más sexis
que Hunter hubiese escuchado. No es de extrañar que el
sonido fuera suficiente para que en cualquier momento
Hunter también estuviera ahí. Él besó a Randall,
acercándolo, necesitando la boca del individuo casi tanto
como necesitaba la fricción en su pene. El orgasmo lo
paralizo, llegando de golpe, reteniendo su aliento en sus
pulmones como si hubiese sido aplastado por uno de los
vehículos blindados de transporte de personal que solía
conducir. Mantuvo su palabra a Randall y no dejó que sus
músculos se aflojaran, aunque, incluso cuando sus rodillas
querían doblarse por todo el indescriptible placer.

—Ok, ¿Crees poder levantarte? — Preguntó mientras


liberaba cuidadosamente a Randall, sosteniéndolo hasta que
estuvo seguro de que no caería.

—Sí— Randall le dedicó una difusa -acabo-de-


derramar-mis-sesos sonrisa y se enjuagó bajo la ahora tibia
regadera.

—¿Alguna vez te han follado en esta posición? —


preguntó Hunter mientras se enjuagaba, su boca tan suelta
como los músculos —Hombre, eres una mierda caliente. Me
encantaría tomarte contra la pared.
Ahí estaba ese rubor que le hacía cosas en las entrañas
de Hunter. Pero también fue acompañado por un Randall
mirando a otro lado y masticando el borde de su labio.
Mierda. En su bruma post orgásmica, Hunter había olvidado
el nerviosismo de Randall. Ahora sin duda lo estaba
presionando.

—Yo, uh— La cabeza de Randall bajó mientras salía de


la ducha y tomaba una toalla —Nunca.

—¿Nunca qué? ¿Nunca en esa posición, o nunca has


estado ahí ya que eres el de arriba?

Hunter lo miró con los ojos entrecerrados mientras


tomaba su propia toalla y lo seguía de vuelta a la habitación
del hotel. La verdad es que Randall no tenía la pinta de ser
el de arriba. Claro, no es que no hubiera por ahí un montón
de tarados a los que no les gusta estar abajo. La versatilidad
no solía ser cosa de Hunter, pero con suerte, ellos tendrían
tiempo de probarlo en la noche, y Hunter realmente quería
saber qué es lo que le gustaba a Randall.

—Nunca lo he hecho porque esta fue mi primera… Oh


mierda— Randall comenzó a buscar su ropa. Agarró sus
gafas del fregadero —No importa.

—¿Eres virgen? — Hunter se quedó inmóvil. Randall


pudo haberlo golpeado con una caña de pescar. Al igual que
con el anzuelo, la línea y el plomo, Hunter sería un bagre15
muerto si Beau descubría que él tonteo con el hermanito
virgen de Autumn. Mierda.

El hermanito virgen de Autumn, el cual hizo una


rápida retirada de la habitación de Hunter, la puerta se abrió
suavemente mientras se alejaba corriendo, con los zapatos
en la mano, dejando su soda intacta en el escritorio como
una especie de faro que indicaba cómo Hunter
prácticamente apachurro al niño en su ducha. Realmente
eres un animal. Qué desastre. Hunter se precipitó hacia su
maleta y sacó algo de ropa. Era hora de ir a hacer algún
control de daños.

15 Un tipo de pescado.
Capítulo 5
-E spera— La profunda voz de Hunter resonó por el
pasillo, haciendo que Randall se estremeciera. Le hubiese
gustado huir a su habitación antes de que Hunter pudiera
perseguirlo, pero la maldita tarjeta no funcionó hasta el
tercer intento y para entonces Hunter estaba prácticamente
detrás de él. Hunter vaciló en la puerta, claramente
dispuesto a dejarlo escapar si así lo deseaba, pero todo el
drama de la salida apresurada ya estaba arruinado. Randall
suspiró y le indicó a Hunter que entrara en la habitación.

Incluso descalzo, con el cabello húmedo y la camiseta


torcida, Hunter seguía viéndose increíble. Sin embargo, algo
había cambiado -su actitud arrogante había desaparecido.
Hunter se acercó a la cama de Randall en la que ni siquiera
durmió anoche y se sentó con cautela en la colcha aún
perfecta.

—Entonces— Levantó sus piernas, encajando como


pudo, y apoyó sus antebrazos en sus rodillas —Puedes
decirme que me vaya a la mierda si quieres, pero primero
tengo que preguntar. ¿Por qué?
Hablar era lo último que Randall quería hacer, pero
ignorar el problema no lo haría desaparecer. Lógicamente
sabía que ocultarlo tampoco ayudaría, sin importar cuánto
hubiese preferido solo arrastrarse bajo las sábanas y procesar
todo a su propio ritmo. En cambio, obligó a sus piernas a
llevarlo a la cama para poder sentarse y tener una verdadera
conversación como el adulto que supuestamente debía ser.
Lo suficientemente apartados como para no tocarse, pero
aún más cerca de lo que Randall hubiera preferido.

—Por qué, ¿Qué? — él preguntó.

Hunter miró al techo, como si estuviera pidiendo


fuerza antes de lidiar con idiotas inexpertos—Comencemos
por ‘¿por qué sigues siendo virgen?’ ¿Una cosa moral-
religiosa? Porque maldición, has estado privando a los
hombres del mundo.

Una inesperada calidez se instaló en el estómago de


Randall. Fue agradable cómo Hunter tenía esa manera de
hacer hacerle sentir como el hombre vivo más sexy, a pesar
de que sabía perfectamente que no era exactamente el tipo
por el que perdías la cabeza —No necesariamente
religioso— dijo Randall —Es que nunca fue una prioridad.

Hunter se mofó —Echar un polvo es una prioridad


para todos los hombres mayores de catorce años. He estado
en el ejército el tiempo suficiente para decir eso con
confianza— Le dirigió una mirada a Randall con un atisbo
de su anterior confianza —Estadísticamente el tamaño de
una muestra significativa, supongo que es lo que dirían
ustedes los científicos.

—¿Y asumes que soy un científico? — Randall no


recordaba haber dicho nada al respecto ayer, pero tal vez lo
sí le dijo. En algún momento su polla se hizo cargo y su
cerebro realmente estuvo funcionando a su máxima
capacidad.

—Beau mencionó una o dos veces, que el hermano de


su prometida era un científico espacial. Autumn,
aparentemente está muy orgullosa de ti. Eres… no es lo que
esperaba.

Sí, no era la primera vez que Randall escucho eso.

—Tampoco esperaba encontrar a un ligue virgen en un


bar— agregó Hunter.

—No es como…— gruñó Randall —No soy ningún


ingenuo que se educó en casa, ¿Ok? Salí de mi último año de
secundaria y luego fui a Michigan Tech. Que es el infierno
en medio de la nada. Literalmente, hay una señal de tráfico
en la carretera del norte que dice ‘Fin del mundo, 2 millas;
Houghton, a 4 millas’. No hay muchos clubes allá arriba.

—Sin embargo, tiene que haber otros tipos.

—No es tan simple.


—Entonces explícame— La expresión de Hunter era
amable, pero a Randall no le gustaba no saber si era por pena
o por comprensión —Necesito saber qué tanto me odias por
tomar tu virginidad.

Sí, al diablo con eso —No tomaste nada— bromeó


Randall —Tengo veintisiete ¿Ok? Hace solo unos meses que
estoy en Oregón, con un trabajo clasificado del que
realmente no puedo hablar y muchas semanas de trabajo de
sesenta horas. Así que demándenme si no he estado
pescando en los bares gay.

Hunter frunció el ceño —No quise decir…

—Y no sé si alguna vez has estado en la Península


Superior— continuó Randall, yendo directamente a través
de cualquier excusa de mierda que Hunter estuviera
preparando —Pero ser gay es una gran anomalía allá arriba.
Es el país de la franela y la caza de ciervos. Todos mis amigos
eran heterosexuales, muchos de ellos se habían casado, y no
tuve tiempo de buscar a alguien mientras estaba terminando
mi doctorado. Entonces no me juzgues…

—No estoy…— Hunter levantó una mano, pero


Randall había acumulado años de valor ante ese tema.

—Dejé que me llevaras a tu habitación porque eres mi


tipo, parecías saber lo que hacías, y pensé que era mi maldita
oportunidad para intentar la cosa del rollo de una noche. No
significa que voy a perder mi mierda por haber ‘tomado mi
virginidad’ u otro eufemismo anticuado para el sexo.

Al final de ese pequeño arrebato, Hunter lo miraba


fijamente, pero él se sentía bien por sacarlo todo de su pecho.
Y es que Randall no era una marchita florecita, maldita sea,
y estaba harto de que dieran por sentado que debía ser así.
Cruzó los brazos y lanzó una mirada seria a Hunter.

—Eso es…— Hunter respiro hondo —Está bien, tal


vez me lo merecía. Y no, no te estoy juzgando. Solo
preguntaba.

—Bien— Randall se limpió la frente. Estaba


literalmente sudando después de aquel encantador vomito
verbal. Dios, Ahora Hunter debe pensar que era el más
grande idiota. Sin embargo, cuando miró a Hunter, todo lo
que vio fue una minuciosa consideración en sus ojos. Como
si Hunter estuviese tratando de decidir exactamente el cómo
no encabronar más a Randall.

—¿No te arrepientes? — Preguntó lentamente Hunter.


Un poco inseguro. Randall no estaba seguro del por qué,
pero a él le gustó preocupar un poco al hombre. Como lo
Randall lo sintió, fue agradable verlo acercase y girarse.

Y cualquier arrepentimiento que Randall sintiera, no


era por el sexo.
El sexo estuvo más allá de sus más salvajes fantasías.
Dios, la forma en que Hunter lo había presionado contra la
resbaladiza pared de la ducha, envolviéndolo con su gran
cuerpo y fuerza pura… Se sintió protegido. Seguro.

Casi todo lo contrario de las pocas veces que había


intentado enrollarse con chicos en el pasado, y es por eso
que ninguno de esos intentos fue más allá de algunos besos
incómodos. Liarse con su amigo Chris después de su fiesta
de graduación, lo había dejado expuesto, desnudo y no en el
buen sentido. Era como si su cerebro nunca se callara y
continuara sobre cómo todos sus amigos lo sabrían y le
juzgarían y criticarían. A Randall nunca le gustaba sentirse
vulnerable o fuera de control, pero con Hunter no sentía
ninguna de esas cosas, incluso con el riesgo de que alguien
de la boda descubriera lo que ellos hicieron. Al menos eso
no paso hasta que Hunter comenzó hablar como si Randall
fuera un chiquillo ingenuo.

—Sin arrepentimientos— dijo Randall con firmeza —


Solo no me trates como a un niño.

Hunter asintió. —Ok. Entonces. Estás... Tú dijiste un


rollo de una noche. ¿Estás de acuerdo con que esto -
nosotros- continúe mientras estamos aquí? ¿O la cosa de una
sola vez es todo lo que realmente quieres?

Sí. No. Lo de una vez fue lo que Randall quiso intentar,


en teoría, antes de descubrir que era una experiencia tan
increíblemente increíble la que se había estado perdiendo.
Y la promesa de más fue muy tentadora: su polla estaba a
favor de eso. Hay una gran diferencia entre ‘Hagamos esto’
y ‘Hagámoslo un plan oficial para seguir haciéndolo’, y el
cerebro de Randall no estaba donde debería, como para
realizar ese tipo de cálculos de evaluación de riesgos16. No
con Hunter en la habitación.

—Supongo…— Randall respiró hondo. Hubiera sido


agradable ser el tipo de persona que tenía un sí listo y un
guiño de complicidad, pero su habitual repertorio
principalmente consistía en divagaciones y gestos vagos con
las manos. Las decisiones rápidas no estaban en su ADN —
Probablemente voy tener que pensar en ello.

―Oh. Ok. Bien― Los ojos abiertos de Hunter dijeron


que no se esperó esa respuesta ―Pues… Entonces ¿Supongo
que te veré en esa cosa del karaoke?

―Sí, eso está bien.

16La Evaluación de Riesgos, es la primera de las fases del Análisis de


Riesgos, se basa en hechos científicos para, de una forma sistemática,
estimar la probabilidad de que ocurra un efecto adverso (y la
gravedad del mismo) sobre cualquier análisis sé que se esté llevando
a cabo. En pocas palabras, un análisis sobre los pros y los contras de
algo.
Hunter se marchó, con la expresión nerviosa todavía
en su rostro. Randall se dejó caer de espaldas sobre su cama
y paso un largo rato mirando el techo.

HUNTER LLEGÓ TARDE al karaoke. De alguna


manera, su habitual ‘Encontrar un chiste en Internet y
enviar a Gary’ para su mensaje de texto diario de ‘¿cómo
estás?’ tardo más de lo normal. Los textos cortos siempre se
sentían terriblemente inadecuados, pero al menos podía
intentar hacer reír a Gary. Ahora había poco de eso en la
vida de Gary, el cual estaba en Walter Reed17.

Diez años desde que se conocieron, y ahora los chistes


malos eran todo lo que Hunter era capaz de ofrecer. Desde
el principio, Gary y él decidieron que serían pésimos
compañeros sexuales, pero excelentes amigos. Mierda,
Hunter aún no estaba completamente seguro de cómo seguir
en el ejército sin su mejor amigo, pero con la inminente baja
por discapacidad de Gary, Hunter no tendría muchas
opciones. Se habría ofrecido voluntariamente a darle a Gary

Walter Reed National Military Medical Center, Centro Médico


17

Militar Nacional Walter Reed.


sus propias piernas, correr por él los 10k, cargarlo hasta el
Everest, lo que fuera necesario... pero, por supuesto,
ninguna de esas cosas cambiaría la realidad de Gary. La
formación de Hunter no lo calificó para hacer nada más que
escuchar cuando Gary decía que fue un día duro y que
necesitaba quejarse de su fisioterapeuta. Y para enviarle
chistes malos al tipo.

Ahora, después de un maravilloso recordatorio de


cómo de maldita e injusta podría ser la vida, se suponía que
Hunter iba a socializar y cantar al karaoke.

Dios, él no era un cantante. Ni de lejos. Y el Beau con


el que creció tampoco lo era. Su idea de diversión por lo
general era una caja de PBR18 y pasar el rato detrás del
establo del primo de Beau. Elegir el karaoke como actividad
de una fiesta de bodas debí ser por la influencia de Autumn.

Escaneo la habitación mientras entraba al pequeño bar,


observando las salidas y las posibles amenazas. No era más
que un hábito, lo sabía, pero el entrenamiento militar no
desaparece fácilmente. Incluso en vacaciones. Sólo había
una verdadera amenaza: Randall, sentado al lado de su
hermana cerca de la parte delantera de la habitación poco
iluminada. Él miraba hacia otro lado, pero eso no duraría.

18 Cerveza.
Rayos. ¿Cómo es que las cosas se complicaron tan
rápido? Hunter estaba acostumbrado al sexo casual y sin
complicaciones con chicos que sabían cómo acaba. Ni
siquiera estaba seguro de por qué más temprano había
perseguido a Randall, haciéndolo hablar. Claro, no quería
enojar a Beau, quien siempre le pareció super-protector con
Autumn y su familia, y que tendía a referirse a Randall como
si éste tuviera doce años, no veintisiete. Pero no querer tener
una charla incómoda con Beau fue sólo una parte del porque
lo hizo.

Originalmente persiguió a Randall porque estuvo


anhelando una vieja fantasía que lo sacara de su depresión.
Pero, después de pasar tiempo con él, Randall se convirtió
en algo más que una fantasía. Era un tipo al que quería tocar,
tener una conversación, llegar a conocerle un poco mejor.
Y, extrañamente, el pequeño e intimó resort con familiares
y amigos, hacía que Randall se viera más… vulnerable. O tal
vez sólo incómodo. Viendo aquellos ojos muy abiertos, sus
largos dedos retorcerse juntos, los hombros esbeltos
totalmente rectos… inspiró sentimientos en Hunter que no
eran del todo positivos. Quería proteger, consolar, sostener,
hondar más. Y tenía cero experiencia con esas cosas.

Y ahora tenía que pasar la noche actuando como si no


estuviese esperando a que Randall decidiera si quería otra
ronda o no, como si no estuviese ocupado, pensando en qué
otra cosa podría enseñarle a Randall y, como si no estuviera
retorciéndose de preocupación, sobre Gary y su abuela y la
preocupación que de alguna manera hubiese lastimado a
Randall al arrastrar al tipo a su órbita. El Hunter que conocía
su lugar en el mundo, no tenía esta... incertidumbre
corriendo a través de él. Pero desde la lesión de Gary, desde
que perdió a sus compañeros, no había tenido una base
sólida. La enfermedad de su abuela no ayudaba en nada. Y
aun así hizo su trabajo. Seguía despertando, ejercitándose y
todo eso, pero, ahora tenía estas preguntas que le
atormentaban, preguntas que al estar cerca de Randall sólo
incrementaron.

― ¡Hunter! ―Beau debió de haberlo visto allí parado,


porque se acercaba, comiéndose a grandes pasos la fea
alfombra púrpura ―Ven y únete a nosotros. ¿Qué bebes esta
noche?

La pregunta lo tomó por sorpresa. Normalmente,


Hunter se hubiese conformado con lo de siempre y no
pensaría en ello, pero si era seguro que vería a Randall más
tarde, preferiría no tener el sabor de algo que al tipo no le
gustaba. Sin embargo, Randall estaba tan lejos de ser una
cosa segura que no era gracioso y Beau le esperaba con una
mirada expectante en su rostro.

―Vamos a ver lo que tienen a mano― decidió Hunter.


Sus gustos en cerveza definitivamente habían mejorado
desde sus días de beber en su adolescencia con Beau y los
chicos. Degustar la cerveza local era una de las cosas
divertidas de viajar. Escogió una lager oscura, elaborada en
un lugar en el desfiladero que Beau elogió en el pasado, y
tintinearon botellas en su camino hacia el grupo.

Las mujeres del grupo tenían una variedad de cócteles,


mientras que Randall tenía su siempre presente refresco. Él
no se encontró con los ojos de Hunter cuando
intercambiaron saludos. Mierda. Está iba a ser una larga
noche. Y maldita sea si Hunter se torturaría a sí mismo.
Tomó un trago largo de su cerveza y eligió una silla en el
otro extremo de la mesa. La distancia era buena en este
momento.

En el escenario bajo delante de ellos, una mujer mayor


se reunió con el DJ antes de comenzar a cantar una clásica
canción de Reba19.

― ¡Venga, vamos a elegir algo para cantar después!


¿Quién está conmigo? ― Autumn, que siempre estaba tan
alegre y que ya estaba un poco borracha, sonrió a la mesa en
general. Hunter intentó sonreír cortésmente mientras
esperaba que alguien, cualquiera, aceptará la demanda de
Autumn. Yo no.

19 Reba McEntire es una cantante y actriz estadounidense,


considerada una de los mayores exponentes de la música country.
En el escenario la canción estaba terminando. La voz
de la mujer mayor tenía un tono áspero de fumador y un
montón de angustia de -hombre-que-daño-me-hiciste, y su
mesa la aplaudió con intensidad.

― ¡Mi turno! ― Autumn saltó, arrastrando con ella a


la dama de honor de pelo corto.

Las dos cantaron algún himno de chicas que tenía


muchos gritos y aplausos.

Se sentaron, sin aliento y riendo, y un hombre con


sombrero de vaquero agarró el micrófono. Era mejor que la
señora -amante de Reba, pero este tipo de cosas seguían sin
ser del estilo de Hunter. Aplaudió cortésmente y fingió un
interés de vida o muerte en su bebida.

― ¡Randall! Tú sigues― En la mesa, Autumn


empujaba a su hermano con su hombro ―Venga. Haz algo
del coro.

―El Show Coral fue hace una década― Randall


frunció el ceño a su refresco. Parecía… cansado. Por un
breve momento, Hunter deseó que estuviera más cerca para
poder decirle a Autumn que lo dejara.

―Yo cantaré contigo― replicó ella. Hunter no estaba


seguro de que ese fuera realmente un incentivo, pero
Randall suspiró y se levantó de la mesa, siguiendo a su
hermana para mirar los libros de canciones delante del DJ.
Aplaude sin importar qué, Hunter se instruyó a sí
mismo. Sin embargo, para su sorpresa, hicieron una
interpretación de “Telephone20” que fue… bueno, dulce.
Adorable incluso, con pequeñas mímicas y sonrisas tontas
del uno al otro en el momento exacto. Y Hunter en realidad
no encontraba muchas cosas adorables, con la reciente
notable excepción de ‘Todo lo de Randall’. Él realmente fue
lindo, sin embargo, y mucho más expresivo de lo que Hunter
lo había visto hasta ahora, con exagerados movimientos y
canto confiado. Es otra capa del tipo, que Hunter encontró
inmensamente atractiva. Hunter aplaudió con el resto de la
mesa, pero cuando Randall bajo del escenario, sus ojos se
encontraron y detuvieron.

Mierda… él podría gustarme. Gustarme de verdad.

Ahora ¿De dónde diablos salió ese pensamiento? Esto


debió venir por involucrarse en todo este lío emocional. Que
alguien te guste es complicado. Hunter no le gustaban lo
complicado. Salvo que Randall le dio una sonrisa tentativa,
y las entrañas de Hunter se encendieron y dijeron que tal
vez le gustaban.

Las dos damas de honor que obviamente eran una


pareja -A juzgar por las caricias, susurros y compartiendo
bebidas- se levantaron después e interpretaron una tonta
canción de amor que tenía a todo el mundo riendo. Entonces

20 Canción de Lady Gaga


Randall de nuevo fue enviado al frente e hizo un número
retro de Billy Joel que absolutamente tenía que haber sido
de sus días del coro. Él tenía una coreografía cursi y todo.

―Nada mal― Hunter no pudo evitar burlarse cuando


Randall paso ―Pero ¿Sabes algo de este siglo?

―Tal vez― Randall se detuvo y le dirigió una mirada


evaluadora, una que hizo que el cuello de Hunter le picara.
Se suponía que él debía dar esas miradas, muchas gracias. Y
el desafío en los ojos de Randall lo puso extra nervioso ―
¿Por qué no te unes a mí en un número y lo averiguamos?

―Adelante―Beau le dio una palmada en la espalda.


― ¡Diviértete un poco con Randall!

Si supieras… Hunter tuvo que reprimir una carcajada.


Y, por supuesto no podía rechazar de inmediato a Randall.
Sin perder su oportunidad de una repetición y molestar a su
amigo. Luchó por una excusa aceptable. ―Nadie quiere que
yo cante, confía en mí. Sueno como una rana toro21.

―Oh, vamos― llamó Autumn, habiendo captado lo


esencial de la conversación.

―Hunter. Hunter. Hunter― Las otras mujeres


empezaron a corear y se unieron.

21 Es una rana de gran tamaño originaria del este de Norteamérica.


Demonios, incluso Beau sonrió burlonamente y
tamborileo la mesa junto con el resto de ellos. Maldito
traidor.

―Necesito usar el baño…

―Si, claro que sí― Beau le dio un empujón.


―Levántate.

―Por lo menos ¿Puedo tomarme un shot22 primero?


―Hunter trató de darle una mirada de ‘vamos, amigo’, pero
Beau estaba demasiado ocupado riendo, y Randall ya estaba
arrastrando a Hunter al DJ.

―Confía en mí― le dijo Randall al oído ―Autumn va


a seguir insistiendo hasta que te rindas y te unas a la
diversión. Es prácticamente su superpoder.

―Esto no es divertido― gruñó Hunter.

―Sí lo es― Randall señaló uno de los libros de


canciones ―Supongo que eres un chico de country,
¿verdad?

―Tal vez― Lo era, pero Hunter no estaba seguro de


que le gustara que Randall lo leyera tan fácilmente.

― ¿Qué tal esta? ― Randall señaló una canción.

Realmente no había manera de escapar.

22 Shot: chupito
―Lo que sea― Hunter suspiró ―Vamos a acabar con
esto ―Agarró el micrófono del DJ y tomó su lugar al lado de
Randall en el escenario bajo.

―Ni siquiera la has mirado― murmuró Randall


―Tienes suerte de que no elegí a Sonny & Cher o algo
realmente cursi.

Hunter resopló. Como si alguna vez cantara algo


‘verdaderamente cursi’ delante de una multitud. Fingiría
ahogarse primero. Y lo extraño es que confió en que
Randall no lo avergonzaría demasiado. Efectivamente,
cuando los primeros acordes de “Live is a Highway23”
comenzaron, él supo que podía superar por la canción.

Ayudó que Randall fuese bueno. Como, realmente


bueno. Todo lo que Hunter tenía que hacer era mirar el
monitor, cantar al ritmo de la letra y dejar que Randall
siguiera la canción. Pero Randall no estaba satisfecho con
eso. Golpeó a Hunter duro y le dio una dura mirada.

Bien, lo que sea. Hunter hiciera un mayor esfuerzo


para armonizar. El grupo gritó y Randall golpeó de nuevo. A
diferencia de Hunter, fue totalmente sobreactuado, Hunter
nunca esperó este lado de su pequeño nerd virgen, pero
era inesperadamente... divertido. Y excitante, pero no en el

23Rascal Flatts - Life is a Highway. Banda sonora de la película


“Cars”
sentido de -hacer ya sabes qué. Más como si la confianza de
Randall fuese contagiosa y Hunter quisiera algo de ella.

La canción llegó a su fin y Hunter hizo un verdadero


esfuerzo en la estrofa final para no ser un completo
aguafiestas. La sonrisa que Randall le dio valió totalmente la
pena, pese a la vergüenza de saber que su voz no estaba para
nada a la altura de la tarea. Él apresuradamente empujó lejos
cualquier pensamiento de lo que haría por ver esa sonrisa.
Aparentemente, era una larga lista.

De vuelta a la mesa, Beau lo esperaba con un whisky.


Randall pasó junto a ellos para volver a su asiento, lo
suficientemente cerca que Hunter notó que sus hombros
rozaron los abdominales de Randall, y Hunter tuvo el más
extraño impulso de jalarlo a en su regazo y participar en el
evidente tipo de PDA24 que la pareja de lesbianas, Beau
y Autumm habían demostrado toda la noche.

Hunter desecho ese pensamiento y en cambio, él


volvió a su trago. Querer a alguien era peligroso. Podría
resultar herido como lo hizo Gary, dejándole indefenso, o
simplemente podrían abandonarle, como su madre hizo con
su papá. Sus noches solitarias eran horribles, pero al menos
era un dolor previsible, a diferencia de la incertidumbre de
estar en una relación.

24 PDA: demostraciones de afecto en público.


Las mujeres realizaron algunos números más
entremezclados con canciones de algunos otros que estaban
entre la multitud, mientras que Hunter vigilaba el resto de
su cerveza.

― ¿Quieres repetir? ― Randall golpeó la mesa cuando


Beau se levantó para conseguir bebidas frías.

Infiernos, si, lo quiero. Hunter casi dijo las palabras


antes de darse cuenta de que para Randall significaba cantar,
no follar. Sin embargo, debió haber asentido, porque
Randall le sonrió y volvió a pasar a su lado, para dirigirse a
la cabina del DJ. Maldita sonrisa -Hunter no tenía armadura
alguna contra su sonrisa. Pero si cantar los acercaba al otro
tipo de repetición… bueno, que empiece la música.

Esta vez él miró el libro de canciones cuando Randall


lo inclinó hacia él. No le sorprendió, cuando resultó que
había muy pocas canciones que él estaba dispuesto a cantar
en público —¿Red solo Cup25? — ofreció.

—Eso es horrible— Randall hizo una mueca y le pasó


el libro de música pop a él. Miraron varias opciones hasta
que Randall cerró de golpe ambas carpetas y garabateó el
nombre de una canción en pequeño trozo de papel.

25Canción de Toby Keith, y como su nombre lo dice, se la dedica a


un vaso rojo de plástico, de esos que son muy famosos en las fiestas
XD.
—Tome una decisión neutral sobre esto— declaró —Y
asumo que al menos has oído hablar de Johnny Cash.

Y así, Hunter terminó cantando ‘Walk the Line’ con el


único hombre con el que debía respetar la línea -y no tenía
ninguna intención de hacerlo. Al igual que antes, dejó que
Randall hiciese la mayor parte del canto, tratando de no
perderse, armonizar, y no sonar como un completo idiota.
Las partes de su cerebro que no estaban ocupadas
avergonzándose, en su mayoría planeaban lo que sucedería
después, cuando volviera a estar al mando, le recordarían
a Randall que no importaba quién era el jefe cuando se
trataba de cantar, Hunter era un maldito buen jefe en la
cama.

Si, una noche follando a Randall en el colchón, era


exactamente lo que Hunter debía hacer para recuperar su
equilibrio. Sin embargo, cuando volvió a su asiento, Beau se
inclinó hacia él.

—Después de arropar a Autumn, tú, yo, los chicos, y


un juego de cartas. En marcha amigo.

Infierno. Por lo general, Hunter estaría toda la noche


jugando al póker con su mejor amigo. Sin embargo, esta
noche, lo que realmente quería era estar a solas con Randall
y ver si tuvo el tiempo suficiente para pensar. Y si el
siguiente paso, podría ser mostrarle algunas cosas más de las
que se ha estado perdiendo.
—¿Deberíamos preguntarle a Randall? — le preguntó,
un poco más cansado de lo que previo. Si no podía conseguir
a Randall solo, al menos tal vez podría sentarse cerca de él
en las cartas… Sonaba como una chica adolescente con un
flechazo. Mierda.

—Ya lo hice— Beau se acercó y chocó su botella contra


la de Hunter —Pero a él no le gustan las cartas. O los
cigarros. Sólo seremos tú, yo y Rick.

Oh, demonios. Whisky, cigarros, cartas… Hunter


tendría un monstruoso dolor de cabeza mañana y eso fue
antes del asunto de la pregunta de Randall, que era otro
dolor de cabeza a la espera de suceder.

Justo en ese momento Randall bajó la mirada hacía la


mesa y atrapó la mirada de Hunter, una pregunta en sus ojos.

¿Más tarde?

Hunter parpadeó, se tocó la mandíbula, y luego sacudió


la cabeza ligeramente en dirección de Beau. Cartas, articuló.

Randall se encogió de hombros y se giró hacia su


hermana. Hunter pudo haber jurado que hubo un breve
destello de dolor en sus ojos, pero antes de que pudiera hacer
cualquier cosa, el grupo se separaba, la gente bostezando y
dirigiéndose a sus habitaciones.

Hunter no pudo sacudirse la sensación de que había


perdido más algo más que sólo un solo posible ligue.
Capítulo 6
R andall se despertó de un pésimo humor. Trató de
leJ
convencerse de que no tenía nada que ver con que Hunter
dejara plantado por una noche de póker y cigarros, pero
ni siquiera su subconsciente lo creyó. Él estaba de mal
humor porque quería otra mandona, desenfrenada, ronda de
sexo, y Hunter no mordió el anzuelo.

No es que él haya sido muy alentador. Randall se


reprendió a sí mismo durante su ducha matutina. Sólo la
parte mojigata y orgullosa de su mente quería olvidar a
Hunter por ser molesto con eso de ‘tomar su virginidad’. El
resto de su cerebro estaba totalmente a bordo con acatar las
órdenes que Hunter daba, siempre y cuando las cosas
terminaron con uno o ambos corriéndose. Pavoneándose
como un lagarto volador y reprendiendo al tipo no iba a
hacer nada por cualquiera de sus pollas. Infierno.

Autumn y Beau estaban acurrucados juntos en el


mismo lado de la mesa, en el buffet/desayuno del hotel
cuando Randall bajó a las ocho y media. Beau no se veía tan
mal, pero Autumn estaba muy contenta hoy. Ver a su
hermana tan descaradamente enamorada, envió una extraña
punzada al pecho de Randall. Beau le devolvió a ella una
sonrisa, más radiante que su noche de whisky y cigarros.
Randall se encontró preguntándose cómo se veía Hunter a
primera hora de la mañana.

—¡Hey! — Autumn lo saludó con la mano —Es posible


que seas la única persona aquí que no está con resaca hoy.
Cuento contigo para traducir, si Beau y yo decimos algo
estúpido, ¿Ok?

—Claro, creo…— Randall se deslizó en el asiento


frente a ella —¿Traducir a quién?

—Mi familia— dijo Beau —Mis padres simplemente


enviaron un mensaje de texto diciendo que están a unos
quince minutos. Todos vinieron en el mismo vuelo, así que
alquilaron una furgoneta para venir desde el aeropuerto. Tu
mamá no vendrá hasta esta tarde, por lo que estás por tu
propia cuenta con la hospitalidad hasta entonces.

Maldita sea. En este momento, Randall no estaba de


humor para conocer gente nueva.

—Puede que Autumn me ha dicho sus nombres, pero


lo he olvidado.

Autumn arrugó la nariz ante él —Su padre es Jay y su


madre es Debbie. Les agradaras. La abuela de Beau -la madre
de Jay- es Jeanette, y es graciosa. Te juro que cuando sea vieja
quiero ser como ella. Entonces tenemos... ¿A quién?

Beau chocó su hombro contra el de ella, la sonrisa


juguetona todavía firmemente adherida a su rostro. —
Hiciste la lista de invitados, nena; deberías saberlo. Buck y
Crystal vendrán, y la amiga de mamá, Betty. Todos nos
conocen a mí y a Hunter desde que éramos niños. La verdad
es que, Hunter y yo nos metimos en una pelea de tomates
podridos en el huerto de Betty en su segunda boda. Ambos
aún en nuestros pequeños esmóquines. Mamá parecía lista
para matarnos a los dos.

Una imagen apareció ante los ojos de Randall, una de


un joven Hunter, el desafío en sus ojos, parado en medio de
un jardín pisoteado con tomate podrido y salpicado por todo
su incómodo traje. Sí, Randall podía verlo perfectamente.

— ¿Los padres de Hunter no vienen? Autumn me dio


la impresión de que ustedes eran cercanos.

—Prácticamente mi segunda familia, sí— Beau hizo


una mueca —Sin embargo, su madre se fue. El Sr. Mitchell
iba a venir, pero la abuela de Hunter tuvo un derrame
cerebral hace unas semanas. Lo solucionó bien,
considerando todas las cosas, pero no se sentía cómodo
dejándola sola en su hogar. A ella le gusta pensar que es
treinta años más joven de lo que es.

—Eso es una mierda.

— ¡Beau! — Los confusos sonidos del vestíbulo se


convirtieron en una multitud de adultos mayores, todos con
fuertes acentos sureños. Una mujer con un vestido chillón y
muy llamativo se adelantó para darle un abrazo a Beau —Y
Autumn, luciendo radiante. Como deberías. El joven en el
mostrador dijo que podíamos ir y servirnos en el buffet de
desayuno ya que llegamos aquí tan temprano. ¿Ya comiste?

Randall se encontró estrechando cortésmente su mano


con todo el mundo por lo menos dos veces, y finalmente
terminó encajado junto a su hermana al final de la fila de
mesas, que la madre de Beau alegremente tomó y movió
juntas. Beau había sido relegado al otro extremo, charlando
animadamente con los amigos de sus padres. Randall
acababa de terminar su primer plato y estaba contemplando
repetir una tostada francesa cuando Hunter entró.

— ¡Hunter! ¡No has cambiado!

Las cuatro mujeres de Alabama se levantaron para


atraparlo en un fuerte abrazo. Hunter les devolvió la sonrisa
a todas, habló educadamente, y ni siquiera miró a Randall
una vez.

Junto a él, Autumn sacó su teléfono y lo comprobó,


luego frunció el ceño y se movió un poco más.

—Mierda.

Randall le dio un codazo por debajo de la mesa.

—Quiero decir, maldición— Levanto el teléfono para


llamar la atención de Beau— La florista envió un mensaje de
texto para confirmar que queríamos rosas amarillas en lugar
de rosas— Ella gimió, lo suficientemente fuerte como para
detener cualquier otra conversación en la mesa.

Beau frunció el ceño. — ¿Pensé que nos decidimos por


naranjas?

—Y así fue— Autumn se desplomó en su silla,


desapareciendo algo de su actitud de “liderazgo” —Amarillo
y rosa chocarán con los centros de mesa para la recepción.
Sigo intentando recordarme a mí misma que lo importante
es que nos casaremos, así que todos los detalles realmente no
importan...

—Tonterías— La abuela de Beau miró bruscamente a


Autumn, luego a Beau —Se van a casar dentro de dos días,
pase lo que pase, y eso está muy bien. Pero maldición, deben
tener las flores correctas. ¿Hunter?

La cabeza de Hunter se alzó — ¿Sí, señora?

—Sé un encanto y arregla este lío con la floristería,


¿Quieres?, Beau y Autumn tienen tanto por hacer, y
nosotros aun debemos registrarnos. Eres bueno en este tipo
de cosas.

Hunter parpadeó, con la expresión respetuosa todavía


en su rostro. —Me encantaría, por supuesto, pero no
conozco el área tan bien como...

—Tú —Jeanette apuntó con un dedo artrítico


directamente a Randall —El hermanito de Autumn,
¿verdad? Tú vives aquí. Ayuda a Hunter a encontrar la
florería. Y una nueva, si es necesario. Ustedes, jóvenes,
tienen hoy en día, todos esos teléfonos con GPS, ¿verdad?
No dejes que esos bastardos arruinen la boda de mi Beau-
Beau.

Randall tenía la sospecha de que ‘Beau-Beau’ no estaba


particularmente tan unido a cualquier tono de rosas como lo
estaba Autumn, pero, aun así, se encontró asintiendo con la
cabeza. ¿Comprar flores con Hunter o tener pequeñas
conversaciones con un montón de señoras de Alabama?
Claramente pasar la mañana con Hunter era el menor de los
dos males.

Hunter atrajo su atención desde la mitad de la mesa y


le lanzó un guiño casi imperceptible.

Genial. Flores. Suena divertido.

HUNTER ESTRABA ACOSTUMBRADO a que la


abuela de Beau fuera una fuerza de la naturaleza, pero había
alrededor de una docena de maneras en las que le gustaría
pasar la mañana cara a cara con Randall, y ninguna de ellas
implicaba un viaje a Portland. Buena ciudad y todo, pero
atrapado en un automóvil por una conversación más
incómoda que no podía cambiar por besar sin sentido al
chico y reafirmando su control sobre la situación no era su
idea de unas vacaciones.

—Entonces, estoy estacionado aquí— dijo Randall


cuando salieron de la casa de campo, señalando a un
pequeño Prius.

—Conduciré— Hunter ignoró la indirecta y se dirigió


a su coche de alquiler.

— ¿Qué? ¿De verdad? — Randall balbuceó mientras


aceleraba para mantenerse cerca de Hunter —Ni siquiera
conoces la ciudad.

—Puedes estar a cargo del GPS y cualquier otra ayuda


de navegación— dijo Hunter mientras abría el auto. No era
su acostumbrada pickup modificada, pero aún era más sexy
que la compacta de Randall. Alquilar no significaba que
perdería sus estándares, por el amor de Dios. ¿Cuál era el
punto de conducir si no hubiera algunos caballos de fuerza
bajo el capó?

Sin embargo, Randall se resistió. —En serio, mi auto


está ahí. Y puedo conducir. Pasé años conduciendo bajo la
nieve en Michigan. Puedes preguntarle a Autumn o a Beau,
soy un buen conductor. Registro limpio. Todo eso.
—Te escuché— Hunter dijo bajando la voz para calmar
las plumas alborotadas del pequeño virgen —Pero siempre
conduzco. Es lo que hago en el ejército. Entré como
conductor y ahora entreno a otros conductores. Es sólo…

—Cosa tuya— Randall suspiró profundamente —Bien.


De todos modos, es una estupidez discutir sobre esto,
supongo— Después de que subieron al auto, dijo —Dame tu
teléfono y programaré el GPS para nuestra primera parada.

Debido a que había causado tal malestar por la


conducción, Hunter no protestó al entregar su teléfono,
pero en serio, ¿Por qué Randall no podía usar su propio
teléfono para este propósito?

—Espera. ¿Tienes una imagen sin camisa de ti mismo


como salvapantallas? — Randall se rió —¿En serio?

—Esa es del día en que conseguí un récord en peso


muerto— Hunter sabía que sonaba a la defensiva, y resistió
la tentación de recuperar su teléfono. ¿Qué le importaba lo
que pensara Randall? Trabajaba mucho en mantener su
cuerpo y estaba muy orgulloso de eso.

— ¿Tienes otras fotos? — Randall se estaba poniendo


rojo alrededor de las orejas —De cosas normales. No solo
fotos en el gimnasio. No importa. Pondré el GPS ahora.

—Si quieres verme desnudo otra vez, solo tienes que


preguntar— dijo Hunter arrastrando las palabras, justo antes
de salir de la plaza de aparcamiento —Te daré la versión en
vivo. ¿O es que el gimnasio te enciende? Más tarde,
¿Quisieras verme entrenar en el gimnasio del resort?

—Yo... eh... tal vez— Randall sonrió levemente y


luego añadió —¿Yo también tengo que entrenar también?

—Cariño, si tú y yo alguna vez volvemos a estar a solas,


confía en que haremos algo que nos ejercite a los dos. Espero
que seas flexible— Le guiñó un ojo a Randall solo para verlo
sonrojarse.

—Las flores primero. Luego, otras... cosas— El fuerte


énfasis en las cosas fue acompañado por el repentino aire
pesado entre ellos, que se hizo aún más pesado cuando
Randall agregó —Si no estás ocupado.

Hunter gimió. Una rápida ojeada a Randall confirmó


sus sospechas -postura recatada, boca entrecerrada, mirada
insegura. Maldición. Randall resulto lastimado anoche.
Hunter odio eso más de lo que hubiera pensó, con el pecho
apretado.

—No estaré ocupado— prometió —Y lamento lo de


anoche. No podía dejar de lado a mi viejo amigo...

—Por un polvo nocturno. Lo entiendo— Randall


siguió jugueteando con el teléfono de Hunter, incluso
cuando el GPS comenzó a chirriar las indicaciones de la
carretera.
Hunter miró nuevamente al rostro de Randall. La fija
y determinada mirada de Randall estaba fija en la pantalla
del teléfono, y su mandíbula inclinada como si estuviera
forzando una expresión de ‘todo está bien’. A Hunter no le
gustó la idea de que él pudiera ser la causa de la incomodidad
de Randall.

—No eres solo un polvo de una noche— soltó. Mierda.


Hunter no estaba muy seguro de lo que sentía por Randall,
pero no era un juego, y Hunter no quería que se sintiera así.
—Eres un buen tipo…— se interrumpió no muy
convencido antes de retirar suavemente su teléfono de la
mano de Randall, y fijarlo en el tablero para poder ver el
GPS.

Randall se sobresaltó, como si no se hubiera dado


cuenta de que lo había estado agarrando con tanta fuerza. —
Lo siento— murmuró —Es sólo que no he visto ese modelo
antes. Es un teléfono satelital, ¿verdad?

—Ah. Solo querías navegar por mi porno. Te atrape.


Pero sí, un teléfono satelital resistente a pedido. Nunca se
sabe cuándo vas a estar sin señal. Las colinas en los
Apalaches hacen que los teléfonos tengan una cobertura
irregular si te alejas demasiado de la civilización.

—Debería tener uno así si termino en el sur— dijo


Randall distraídamente.
— ¿A dónde te mudas? — Una punzada subió por la
columna de Hunter, de la misma manera que lo hacía
cuando se movía a un territorio hostil.

—Yo trabajo para Boeing. Me contrataron para


Portland, pero se están consolidando y moviendo equipos.
Quieren llevarme a Seattle o a Huntsville.

— ¿Huntsville? — La voz de Hunter era demasiado


fuerte, y él lo sabía —¿Sabías que estoy asentado ahí?

—Tranquilo, sargento. Relájate. No, no sabía eso, de


hecho, sabía que vivías en algún lugar al sur, pero no presté
la más mínima atención cuando Beau estaba ocupado
cantando tus alabanzas a Autumn. Pensé que Beau era de
algún lado de la Alabama rural. ¿No es Huntsville una ciudad
moderna?

—Lo siento— Hunter se unió a la carretera, siguiendo


la guía del GPS mientras intentaba no enloquecer. Maldita
sea. Necesitaba un GPS para saber cómo navegar mejor esta
conversación—. Y sí, lo es, pero crecimos a unos veinte
minutos de distancia. Yo solo…

—No quieres que tu polvo de fin de semana de una


boda te siga. Confía en mí, tampoco estoy buscando eso—
La voz de Randall era firme, pero hizo que el estómago de
Hunter se tambaleara. ¿Qué diablos? Debería estar feliz de
que él y Randall estuvieran en la misma página.
—Si te transfieren a Huntsville, ponte en contacto
conmigo. Te diré qué partes de la ciudad debes evitar si no
quieres estar luchando contra el tráfico— ¿Ven? Hunter
podía ser generoso y un adulto al respecto.

—En este momento, no estoy seguro. Siento que


terminare siendo uno de los raros hombres homosexuales en
un área aislada. Y está muy lejos de mi familia. Pero el
proyecto del que hablan consiste en la tecnología de cohetes
de combustible sólidos, y es tentador— Él se lanzó a una
visión general del proyecto, con gestos de sus manos y más
términos de física, que Hunter nunca antes había escuchado
en su vida. Algo sobre su entusiasmo le recordó a Hunter a
un niño pequeño. Todo el rostro de Randall se iluminó
cuando habló sobre este posible proyecto. Era realmente
lindo cómo el hombre estaba tan metido en su trabajo.

—Ser gay en el Cinturón Bíblico no es tan malo—


Hunter se encontró a sí mismo diciendo —No puedes
divertirte muy a menudo, pero tampoco lo he escondido. Y
cuando quiero soltarme de verdad, un fin de semana en
Atlanta funciona— Mantuvo su voz ligera,
intencionalmente no menciono que Atlanta no le sirvió para
nada por al menos un buen año, dejándolo siempre con esa
extraña sensación de inquietud incluso después de un buen
fin de semana, y que no viajado para nada desde la lesión de
Gary. No hay necesidad de cargar a Randall con todo su
drama.
Randall esperó a que el GPS terminara de darle a
Hunter otro conjunto de instrucciones antes de volver a
hablar. —Entonces, ¿estás afuera con tus compañeros
soldados?26

—Ahora el mundo ha cambiado— Formalmente, de


todos modos. Realmente no quería entrar en las
complejidades de la situación —Pero sí, estoy fuera. Y en
realidad, algunos de mis mejores amigos en el ejército
también son homosexuales, bi o lesbianas.

—Pero nunca has…— Randall se interrumpió y


Hunter le echó un vistazo para ver que se sonrojaba
nuevamente.

— ¿Tenido un novio serio? — Adivinó Hunter —Nada


que haya durado mucho, pero tampoco he mantenido mi
vida personal en el armario. Mantener algo a largo plazo
simplemente no iba funcionaria mientras este desplegado.
Sin embargo, creo que la mayoría de mis amigos saben lo que
hago en Atlanta. Y para que conste, tengo algunos amigos
que están en relaciones a largo plazo en Huntsville. No serás
condenado al ostracismo si tomas ese camino. Solo elige
cuidadosamente a tus amigos y estarás bien.

Las manos de Hunter se apretaron en el volante. Dolía


pensar en algún tipo sin rostro que sería un excelente primer

26 Se refiere a fuera del closet


novio para Randall. Después trató de imaginar invitar a
Randall a que se uniera a él en un fin de semana de juerga
en Atlanta y literalmente casi vio rojo. No, no va a pasar.

— ¿Dijiste que tu otra opción era Seattle?

Te mantendré -y también a la tentación- lejos de mi


zona horaria.

—Sí— dijo Randall con un suspiro —Más cerca de


casa, pero el proyecto no es tan emocionante, sin tecnología
nueva, es más sobre adaptarse a las cosas existentes en el
mercado de las aerolíneas comerciales. Debo tomar mi
decisión pronto, y todas mis listas de pros y contras no están
ayudando.

—No todo se puede reducir a una lista— Hunter siguió


las instrucciones del GPS para tomar una salida de la
autopista —A veces solo tienes que confiar en tu instinto.

—A veces no estoy seguro de tener instinto— Randall


se rió —Agarré una carrera fuera de la lógica… reduce la
velocidad, querrás comenzar a buscar aparcamiento aquí. La
florería está entre la panadería vegana y la boutique orgánica
para niños.

Ha. — ¿Y crees que Huntsville será extraño? — Hunter


levantó una ceja y luego buscó un lugar en el que aparcar
paralelamente.
—Maldición, eres bueno en eso— dijo Randall
mientras Hunter se metía en el estrecho espacio.

—Puedo aparcar en paralelo un vehículo de combate.


Un Mustang no es nada— A Hunter le gustaba que Randall
lo hubiera notado. Mucho.

—Entonces... eh... Sargento “Debo conducir” ¿Tú


siempre eres el que conduce? Eso es...— Randall tosió y
buscó a tientas la manija de la puerta, pero Hunter lo detuvo
con una mano en su brazo.

— ¿Estás preguntando si alguna vez he sido el pasivo?

Randall asintió, algo de nerviosismo en sus ojos que


Hunter deseaba poder besarlo.

—No muy a menudo— admitió Hunter —Pero si está


en lo alto de tu lista de deseos, podría ser persuadido de
cambiar.

—No lo está— Randall se humedeció los labios, y


Hunter estuvo medio tentado de arrastrarlo al asiento
trasero y hacer que dijera lo que estaba en lo alto de esa lista
de deseos —Yo... solo tenía curiosidad.

—Estoy feliz de complacer tu curiosidad. En cualquier


momento— Y Hunter hablaba en serio. Ciertamente
disfrutaba tomar el control en la habitación, pero también
quería hacer que la experiencia fuera memorable para
Randall, y tuvo la extraña necesidad de hacer realidad todas
sus fantasías. Gruñendo suavemente, acercó a Randall para
un rápido beso, un pequeño recordatorio de dónde iban a
terminar esa noche.

—Apuesto a que no podríamos salirnos con la nuestra


en Huntsville— dijo Randall, alejándose y frotándose la
boca.

—Apuesto a que te equivocarías— replicó Hunter


antes de que pudiera pensar. Las palabras colgaron entre
ellas, cargadas de potencial. No debería ser solo este fin de
semana.

Pero antes de que esos pensamientos se liberaran,


Hunter abrió su puerta. —Vamos a resolver el dilema de las
flores, ¿Ok? — Su voz era demasiado fuerte. Mierda. Randall
lo confundía, pero de buena manera.

El aire en la pequeña florería era húmedo y pesado, con


los aromas de decenas de tipos de vegetación exhibidos en
los estantes, cajas de madera y pequeñas carretas. Los
vagones caprichosos, oxidados y las pequeñas regaderas se
sentían muy ‘Portland’, al igual que la mujer detrás del
mostrador, con pendientes de cristal, la falda de palo de
escoba y el pelo largo y fluido púrpura y gris.

— ¡Bienvenido! — Ella canturreó —Déjame adivinar


¿Flores para la boda? ¿Ya tienen la fecha?
Oh diablos. Hunter miró a Randall, queriendo corregir
a la mujer, pero sin que sonara, que ser confundido con una
pareja era lo peor del mundo. Sin embargo, Randall se
adelantó.

—Pasado mañana— anunció con naturalidad— y no es


de nosotros.

Nosotros. Es curioso cómo esa pequeña palabra


provocó un pinchazo en la columna vertebral de Hunter. No
había un ‘nosotros’, en realidad, pero por un momento casi
quiso que sí. Quería saber si Randall era el tipo de persona
que apreciaría una sorpresa con las flores... y a la mierda.
Hunter tensó los músculos de su espalda. No más
hormigueo. No iba a entretenerse con tales pensamientos
cursis.

Volvió su atención a Randall, que estaba apoyado en el


mostrador con la copia impresa que Autumn les había
entregado mientras se marchaban. —Mi hermana nos envió
aquí para verificar que tengas las rosas naranjas listas para su
boda y no las amarillas o rosas que le pediste que confirmara.

La mujer frunció el ceño, pero su expresión


excesivamente seria no cambió —Lo dudo... déjame ver la
orden de compra. Esto es para la boda Saunders, ¿verdad?

—Domingo a las cuatro de la tarde, sí.


Ella sacó una carpeta de papel de detrás del mostrador
y comenzó a pasar las hojas. —Normalmente confirmo
cualquier cambio potencial con varios días de anticipación,
especialmente para órdenes grandes como esta, pero estoy
segura de que hablé con el novio hace dos semanas y él
solicitó específicamente el color amarillo en lugar del rosa.
Algo sobre un cambio de lugar. Yo... aquí está. Llamada
telefónica a las 5 de Bill Saunders, aquí mismo. Nueva sede,
rosas amarillas. Lo siento si no es…

—Déjame ver— Randall giró el cuaderno sobre el


mostrador para que él y Hunter pudieran leer la página —
Bien. Pues aquí dice la boda de Saunders, pero el nombre del
prometido de mi hermana es Beau. No Bill.

Hunter se inclinó sobre él para pasar una página y


luego dirigió su atención a los nombres en la esquina
superior. —La novia es Autumn Young. No Angela Yost.
Parece que tienes dos bodas Saunders el mismo día.

—Yo… oh— La florista parpadeó hacia ambos, con los


ojos muy abiertos —Mierda. Lo siento. Trato de no decir
malas palabras. Sin embargo, tengo las rosas amarillas.

—Naranjas. Mi hermana las quiere naranjas. Ella


ordenó naranjas. Ella obtendrá naranjas— Randall le dio a
la mujer una mirada digna de los instructores de
entrenamiento básico de Hunter. Este era un tipo que no
aceptaba un no por respuesta y que ni siquiera miraría a
Hunter para respaldo. — ¿Tienes o no tienes rosas naranjas
para la boda Saunders-Young?

No es que Randall lo necesitara para una maldita cosa,


pero Hunter agregó su propia mirada cuando Randall
terminó. Maldita sea. Era sexy como la mierda, todo agresivo
y tomando el control, lo que evidentemente hizo volar la
imaginación de Hunter. Antes cuando se ofreció a ser el de
abajo con Randall, Hunter se había imaginado a Randall
hablando algo tentativo y dulcemente torpe. Ahora una
visión diferente dominaba su cerebro, una de Randall
sabiendo exactamente lo que quería y tomándolo...

Hunter ajustó su postura. No necesitaba estar pensando


en esto.

—No las tengo— La cara de la mujer se arrugó —Pero


voy a hacer algunas llamadas. Las naranjas son muy raras…

—Por eso mi hermana las ordenó. Hace meses— La


expresión de Randall se mantuvo firme.

Hunter aún no veía mucha diferencia entre los colores


de las flores, la imagen del ramo en la página parecía de
alguna manera naranja y amarilla, pero asintió.

—Manejaremos por toda esta ciudad para encontrar


rosas naranjas si es necesario.

—Bueno, esperemos que no lleguen a eso— La mujer


les dedicó una sonrisa trémula y tomó el teléfono del
mostrador —Siéntanse libre de pasear mientras hago mis
llamadas.

—Autumn tenía su corazón puesto en arreglos


específicos desde el espectáculo nupcial al que me arrastró
el invierno pasado— murmuró Randall para beneficio de
Hunter. Se apartó del mostrador y se dirigió hacia una
exhibición de algunos jarrones, frotándose el puente de su
nariz.

—Hey, lo hiciste bien, defendiéndola de esa manera—


Hunter frotó el hombro de Randall —Vaya forma de hacerse
cargo.

— ¿En serio? — Randall se inclinó y miró a Hunter


—Sé que son solo flores, pero siento que toda mi vida ha sido
ella la que me ha cuidado y defendido. Sería bueno salvar el
día para ella por una vez.

Hunter era hijo único, y un anhelo que no había


sentido en años lo golpeó en el estómago. Había tenido a
Beau, pero no era lo mismo que tener un hermano, tener a
alguien con quien compartir las cosas.

—Lo dije en serio. Conduciremos por todas partes si es


necesario— Sorpresivamente, Hunter no se molestó con esta
perspectiva. Por el contrario, pasar un día con Randall de
alguna manera resultó ser bastante divertido —Y luego…

— ¿Luego? — Randall levantó una ceja.


—Luego voy a darte un auténtico masaje en la espalda
y te alejare del estrés de la boda de una manera más...
productiva— Hunter trató de hacer promesas acaloradas con
sus ojos y, a juzgar por la ingesta de aliento de Randall, tuvo
éxito.

Hunter se inclinó, con la intención de susurrar una


sucia promesa en el oído de Randall, pero la dueña de la
tienda los interrumpió.

— ¡Buenas noticias! Un proveedor fuera de Woodburn


tiene algo. Voy a conducir mañana mismo para recoger el
pedido.

—Eso es excelente— Randall se alejó de Hunter, y él


sintió la pérdida de su cercanía inmediatamente, queriendo
volver a tocarlo.

—Y para compensar la molestia, les daré dos grandes


descuentos si tienen la oportunidad de venir por su boda—
Sus ojos agudos dijeron que no se había perdido la cercanía
con la que habían estado parados o sus flirteos.

—Aplica ese descuento a la orden de mi hermana—


dijo Randall con firmeza —Dios sabe que yo nunca voy a
pasar por esta molestia.

Y por qué eso hizo que Hunter se entristeciera, no


podía decirlo.
Capítulo 7
Por mucho que a Randall le hubiese gustado saltar sobre
Hunter (o ser atacado por él, cualquiera de las dos cosas
resultaba interesante) en el momento en que regresaron al
hotel, ambos se vieron envueltos en un torbellino de recados
de última hora, socializando en su lugar. A Autumn se le
rompió una lente de contacto, lo que significó que Randall
obtuvo la tarea de emprender el placentero viaje de dos
horas, de ida y vuelta para revisar los cajones del cuarto de
baño y así recuperar su par de repuesto. Regresó justo a
tiempo para hablar con su madre de los últimos quince
minutos sobre los caminos rurales, entre la autopista y el
hotel y después le ayudó a sacar su equipaje y su silla de
ruedas desembalados de su coche, finalmente llegó al
estacionamiento.

El palpable nerviosismo de Autumn se había vuelto


más aleatorio. Al igual que los estudios de movimiento
browniano que realizó en la escuela secundaria de física y
no algo desechado por el acelerador de partículas de miles
de millones de dólares que había utilizado en una
investigación en la escuela de posgrado. Ella fue capaz de
realizar presentaciones básicas, ayudarlo a establecer a su
madre en una habitación adecuadamente accesible, en lugar
de ponerla en la ‘mejor’, en la que el hotel la puso por error
y se hicieron más presentaciones, a medida que otros
invitados a la boda llegaban de la ciudad y Randall reviso las
tres listas y medias de la boda de Autumn para asegurarse
que todos y cada uno de ellos estaban presentes y contados,
él estaba agotado de toda la interacción social.

Su madre se dio cuenta y lo envió a su habitación para


una siesta. La orden lo hizo sentir otra vez de cuatro años,
pero estaba demasiado cansado para preocuparse. Autumn
le había informado que Hunter, Beau y Rick estaban
nadando, así que Randall subió las escaleras, se estiró sobre
su colchón y trató de alejar la imagen de Hunter en bañador.
Mojado. Ejercitando sus pectorales y bíceps que se movían
mientras nadaba y Randall lo observaba. Mierda.

La siesta no fue tan relajante.

Él bajó las escaleras justo a tiempo para no ser el último


en cenar. La extensa planificación de último minuto de
Autumn, llamaba a las siete en punto para ‘la comida de los
huéspedes’ y, -porque él conocía muy bien las opiniones de
su madre sobre la tardanza- Randall estaba pataleando
consigo mismo para aparecer a las 7:02. Fue agradable,
entonces, Beau y Hunter aparecieran diez minutos después.
El cabello de Hunter estaba húmedo; probablemente se
habría duchado después de nadar. Randall conocía
íntimamente el ‘look húmedo’ de Hunter, y ese
conocimiento hizo que su piel se calentara. Hunter se veía
malditamente increíble en una camisa de vestir. Randall se
movió en su asiento y rezó para que su madre no notara sus
mejillas sonrojadas.

Dado que la mayoría de los huéspedes de Autumn eran


más o menos locales, la gran mayoría de la gente en la gran
sala privada, eran personas de Alabama. Randall hizo lo
típico: se sentó en silencio y observó. Hunter y Beau seguían
atrapando su mirada. Y sus oídos. Sus acentos se
profundizaron mientras circulaban alrededor de las mesas,
saludando a la mayoría de los invitados por su nombre,
aparentemente más que felices de intercambiar largos
abrazos con absolutamente todo el mundo. Beau era una de
las personas más inclusivas por lo que sabía Randall, pero no
pudo evitar notar la diferencia entre los amigos de Beau y su
familia, y los de Autumn. El grupo de ella, favorecía el color
arco iris en el cabello, los trajes hippie-boho y los múltiples
piercings - nada de ese estilo era evidente en esta multitud.
No estaba seguro de qué harían con la super hippie Autumn.
O con él.

Hunter mencionó que en el sur eran más tolerante de


lo que la gente pensaba, pero Randall seguía manteniéndose
al margen de los abrazos y las palmadas en la espalda
mientras la gente saludaba a familiares y viejos amigos que
llegaron para el fin de semana. Beau llegó a su mesa e
inmediatamente volcó su encanto sureño en Randall y la
madre de Autumn.

—Es bueno ver que han llegado a salvo— dijo,


permitiéndole apretar su mano —Todo está resultando
maravillosamente hasta el momento.

—Quieres verme hermosa, esperar a ver mi vestido de


madre de la novia. Autumn me ayudó a escogerlo— Ella le
ofreció su otra mano a Hunter —Este es el soldado con el
que solías tener problemas, ¿verdad? Encantado de
conocerte, Hunter. He oído hablar de algunas de tus
hazañas.

Hunter le estrechó la mano con firmeza y asintió —


Sólo la mitad de las historias son ciertas, señora. Le dejo
decidir cuáles.

Ella se rió, como Randall había sospechado que lo haría


—Ve a terminar tu ronda, y luego ven a sentarte. Autumn
les ha guardado dos asientos.

Hunter inmediatamente reclamó el asiento al lado de


Randall, alejando a Beau para que terminara los saludos-y-
presentaciones por sí mismo. Incluso a través del olor
tentador de las ofrendas en la mesa de buffet, Randall
imaginó que podía oler el champú y el jabón en la suave y
limpia piel de Hunter. Se aclaró la garganta y se giró hacia
su madre.
—¿Quieres empezar a hacer cola en la barra de sopa?
De lo contrario, nadie se ofrecerá como voluntario para ser
el primero.

El bajo perfil funcionó bien, como se vio después.


Randall, su madre y Hunter se dirigieron a conseguir sus
cuencos, y pronto se unieron a otros invitados una vez que
todo el mundo se dio cuenta de que en realidad era hora de
comer. Hunter miró la mesa con cautela.

—Beau mencionó que esto era una sopa o algo así—


dijo, lo suficientemente bajo como para que Randall pudiera
oírlo —Pero no tengo idea de lo que es una ‘barra de sopa’.
Realmente de dónde vengo, no hacemos este tipo de cosas.

Eso no fue terriblemente sorprendente, ya que las


barras de caldo eran claramente de Portland. Randall señaló
los carteles escritos que se alineaban en la parte delantera de
la mesa.

—Escoge tu caldo primero, obviamente. Pollo, carne o


vegano. Luego bajas por la fila y elije lo que quieres que vaya
en ella. No es tan complicado.

Ayudó a su madre a obtener su caldo -las soperas eran


la parte de la exhibición del buffet que ella no podía alcanzar
en su silla de ruedas- y se decidió por una mezcla de pollo y
carne para sí mismo.
—Los ingredientes y alergénicos están etiquetados en
todos, pero la mayoría son bastante simple. Fideos, huevo,
col rizada, carne, algas marinas, citronela, lo que sea. La sal
y las especias están al final.

Hunter asintió con la cabeza. Y luego sacudió la cabeza


con una mueca. —Puedo tener fideos y carne, supongo. Y
tal vez huevos. Yo como muchos de ellos—Inclinó su cabeza
para ver mejor el cuenco de claras de huevo en cubos —
Estoy seguro de que aquellos a los que estoy acostumbrado
no se elaboran en condiciones éticas, patos orgánicos
alimentados a mano.

Randall tuvo que leer el cartel antes de darse cuenta de


que Hunter estaba bromeando. Se las arregló para lanzar un
codazo disimulado en el impresionantemente abdomen
musculoso de Hunter, sin que ninguno de ellos derramase
sus cuencos. —No tienes que añadir nada si no lo quieres.
Algo como el propósito de una barra de caldo.

Hunter no respondió. Sin embargo, no intentó nada


particularmente exótico, observó Randall. Y prácticamente
se iluminó cuando vio el Sriracha27 al final de la mesa.
Randall tuvo que apartar la mirada cuando el caldo de
Hunter empezó a volverse visiblemente rojo con salsa de

27Sriracha o chili fermentado es el nombre genérico empleado para


denominar a una salsa picante procedente del sureste de Asia muy
popular en Tailandia.
chile. Supongo que no tiene que preocuparse porque pruebe
los fideos de algas.

Sin embargo, era un poco sexy ver a Hunter, cucharada


tras cucharada de algo que Randall sabía que lo habría hecho
jadear después de la primera mordida. O tal vez era sólo
porque era Hunter y de alguna manera todo lo que hacía
parecía al menos un poco sexy. Randall trató de mantener la
conversación con su madre, Autumn y Beau, pero no pudo
dejar de mirar de soslayo a Hunter mientras comían.

Hunter, por su parte, jugó a un caballero sureño,


absolutamente perfecto. Respondió a todas las preguntas de
la madre de Randall con una plétora de "señora" y esa
carismática sonrisa, y al final de la cena estaba bastante claro
que ella pensaba que era el niño más dulce de todos los
tiempos (después de Randall y Beau, por supuesto). Randall
estaba a medio camino, rescatando a su madre en la misión
de lentes de contacto, cuando Hunter frotó la rodilla contra
Randall debajo de la mesa, y Randall perdió totalmente la
línea de su pensamiento.

—Hola, Beau -dijo Hunter una vez que se hizo


evidente que la conversación se había detenido. —¿Quieres
que Randall y yo vayamos a buscar a alguien para que
prepare las mesas y sillas para la noche de cine? Parece que
todo el mundo ha terminado de comer, lo contrario, tomará
una hora para que todos se levanten.
—Dios, ¿lo harías? —Beau cubrió la mano de Autumn
con la suya. —Aquí mi hermosa futura esposa tiene todo lo
demás planeado, pero esto es cosa mía. No se me ocurrió que
el personal del hotel nos pondría aquí y no tienen forma de
saber cuándo estemos listos para sacar el proyector portátil.

Hunter no explicó por qué aparentemente tomó dos de


ellos para ir a hablar con la recepción, pero nadie preguntó.
Randall lo siguió al vestíbulo y se quedó callado detrás de él
mientras Hunter hablaba con la joven mujer, en la oficina
del conserje. Su posición privilegiada le proporcionaba un
excelente ángulo, donde podía comerse con los ojos el culo
de Hunter. De ninguna manera los pantalones de vestir eran
indecentes, pero malditamente mejoró la vista. El análisis
de Randall no estaba completamente bajo control cuando
Hunter se dio la vuelta y lo miró fijamente.

—Mmm, está arreglado— anunció Hunter. —Así que


ahora...- Llevó a Randall hacia los ascensores, luego se giró
y lo presionó en una de las sillas de cachemira que ocupaban
un pequeño rincón más allá del hueco del ascensor, pero no
del todo, privado. Toda la sangre de Randall se trasladó en sí
casi instantáneamente —Tú —murmuró Hunter, plantando
una mano en el respaldo de la silla e inclinándose en el telar
justo fuera del alcance de los besos —me estabas volviendo
loco esta noche. Porque no dejabas de mirar mi boca y sé lo
que estabas pensando.
—¿Oh? — Randall agarró la corbata de Hunter,
tirando de él más cerca —Quizás sólo estaba sorprendido de
lo picante que te gusta tu comida.

—Te gusta mi picante —Hunter se inclinó más cerca,


cálido y sexy y todavía totalmente en control.

Maldición. Randall se derritió más en su silla.

—Eso no es lo que estabas pensando, sin embargo—


dijo Hunter. —Estabas esperando que te llevara de regreso a
mi habitación y te hiciera una mamada, hasta dejarte
inconsciente y luego follarte toda la noche.

Cristo. Randall gimió en voz alta. —Eso es... muy


preciso.

—Cuando se trata de fantasear, soy un maldito


psíquico —contestó Hunter, sonriendo. —Ahora vamos
averiguar cómo conseguir salir de la noche de cine.

Randall, que nunca había perdido un examen, siempre


volaba a casa para Navidad, y nunca usó un día de
enfermedad en el trabajo, simplemente asintió con la cabeza.
Él nunca había estado tan excitado para hacer una excusa en
su vida.
Hunter tenía hambre, lo cual no era sorprendente
después de una cena ligera. Incluso fideos gruesos y una
buena dosis de lujuria no habían sido suficientes para salvar
ese platillo. Pero no estaba hambriento por esa comida - era
por otro sabor de Randall. Justo antes de volver a entrar en
el restaurante, Hunter tiró de Randall a una habitación
donde no podían ser vistos.

—Aún no te sientes bien – él dijo al oído de Randall,


aprovechando la oportunidad para morder la carne sensible.
— Tu siesta no funcionó. Deberías ir a la cama temprano,
pasa de la película.

—¿Qué? Me siento bien protestó Randall, cerrando las


manos en la camisa de Hunter —No tengo sueño.
Especialmente no después de lo que acaba….

—Dije que deberías irte a la cama. Nunca dije a dormir


—Hunter le guiñó un ojo —¿Seguro que no sientes dolor de
cabeza? ¿Realmente quieres ver esta boda de comedia que
Autumn escogió?

La boca de Randall hizo un pequeña y perfecta O —Uh


... ahora que lo mencionas, me siento un poco cansado.

—Ese es mi chico — Esas palabras hicieron que el


pecho de Hunter se apretara de una manera extraña. —
Invéntate una excusa. Ya se me ocurrirá algo por mi cuenta
y estaremos juntos tan pronto como pueda.
Una vez de regreso en el salón privado del restaurante,
Hunter se quedó atrás mientras Randall alegó un dolor de
cabeza por falta de sueño. Incluso se frotó sus sienes de
manera convincente. No queriendo seguirlo muy de cerca,
Hunter hizo unos minutos de charla con la gente de Beau,
que querían las últimas noticias sobre la recuperación de la
abuela de Hunter y todos estaban llenos de buenos deseos y
solidaridad.

—Entonces, ¿Cómo te trata Huntsville? -preguntó la


madre de Beau —A tu papá le encanta tenerte cerca de
nuevo.

—Trato de regresar a Hazel Green cuando puedo—


dijo Hunter, que era la verdad. Después de años de
vacaciones, cumpleaños y barbacoas familiares perdidas, era
bueno poder participar nuevamente en la vida familiar: era
él y su papá ahora, pero siempre había muchos primos y
aduladores en la casa de la abuela. ¿Qué pensarán de
Randall? El pensamiento se introdujo, y una vez que estuvo
allí, Hunter no pudo dejarlo. Randall estaba preocupado por
no conocer a nadie en el estado. Tal vez Hunter podría
llevarlo al día de campo del 4 de julio de la abuela o del Día
del Trabajo en la cuadra del vecindario, si ninguno de ellos
tenía que trabajar. Y olvidar todo esto del negocio de la barra
de sopa. Randall necesitaba experimentar una verdadera
barbacoa de Alabama, algo que el padre de Hunter sobresalía
en…
Para con eso. No podía soñar con un futuro con
Randall. Incluso si su papá obtenía un montón de
kilometraje de ‘mi hijo está saliendo con un científico de
cohetes’.

—¿Estás viendo a alguien ... especial estos días? —La


madre de Beau se inclinó, bajando la voz. Al igual que su
propia familia, la familia de Beau sabía que era gay y, en su
mayor parte, ellos lo estaban aceptando sorprendentemente,
pese algunas manzanas podridas. La mamá de Beau siempre
le preguntaba si estaba viendo a alguien, como si se sintiera
honrada de estar tan animada de su vida amorosa como con
la de sus propios hijos.

Sí, en unos cinco minutos, Hunter quería responder,


pero la ventaja de una década en la vida militar le había
enseñado a mantener una expresión en blanco.

—No, señora. No hay tiempo — Esa era su respuesta


habitual, pero por primera vez se sintió un poco... vacío.

—Esa es una maldita vergüenza —Le apretó el brazo


—Un gran tipo como tú no debería estar solo, ya ves lo feliz
que es Beau ahora.

—Estoy bien — protestó Hunter.

—Además —ella añadió —¡Te estás poniendo


demasiado viejo para estar rondando por ahí! —se rió de
buena gana ante su propia broma
Pero Hunter no se estaba riendo. Por primera vez, sus
preguntas acerca de la necesidad de establecerse golpearon
una parte sensible de su cerebro la parte que seguía
diciéndole que tal vez faltaba algo en su vida
cuidadosamente ordenada.

Él estaba cansado de sentirse tan inquieto, tan


desolado, cuando usualmente estaba firmemente en
posesión de la brújula de su vida. Y era estúpido sentir la más
mínima soledad cuando estaba rodeado de gente cada
maldito día.

—Sabe, señora, sino le importa, creo que voy a salir.


Todo eso de estar corriendo por la ciudad me está pasando
factura, y todavía no estoy acostumbrado al cambio de
horario — él mintió. Había viajado al otro lado del mundo,
sin una pizca de jet lag, pero ahora lo pillaría si no llegaba a
Randall antes.

—¡Oh, pobrecillo! Sí, ve a descansar. ¿Quieres que se


lo diga a Beau? —señaló hacia el frente de la habitación,
donde Autumn y Beau conversaban con algunos de los
parientes más jóvenes de Beau

—¿Le importaría? — Él le regaló su mejor sonrisa de


simpatía.

—¿Por ti? Nunca. Ahora vete —Ella le hizo un gesto


con la mano y Hunter se dirigió a los ascensores.
Hunter se sentía un poco como un adolescente de
nuevo, escabulléndose en el momento que tuvo la
oportunidad. Pero se sentiría aún más como un adolescente
si terminaba besándose con Randall en un rincón oscuro de
la habitación mientras se reproducía la película.

No, todo lo que quería hacer con Randall era


estrictamente sobre la base-de la necesidad- de-saber.

Y hubo un poco de vertiginosa prisa, sabiendo que


alguien lo estaba esperando. Sus pasos se aceleraron cuando
bajó del ascensor. Hizo una parada apresurada en su
habitación para tomar unas cuantas cosas que estaba
bastante seguro de que Randall no tenía y deshizo la cama
mientras estaba allí. No había razón para pensar que dejaría
la habitación de Randall antes del amanecer. No cuando
había tanto que hacer…Hunter se encontró a sí mismo ya
inventando su "salí a correr temprano", si era capturado. De
todos modos, es ejercicio, ¿verdad? Se quitó una camiseta y
un par de pantalones cortos deportivos, agarró su kit de
afeitar que estaba provisto de condones y lubricante, y se
dirigió por el pasillo a la habitación de Randall.

Apenas dio el primer golpe cuando Randall abrió la


puerta, lo arrastró hacia adentro y lo cerró detrás de él.

—Has venido — Randall se había desabrochado la


camisa, mostrando más de esa carne pálida y pecosa que
tanto tentó a Hunter.
—Dije que lo haría —Hunter levantó una ceja —
Cuando te doy mi palabra, puedes confiar en ella.

—Lo siento, solo estoy ansioso. No estaba seguro de si


cambiar... —Randall hizo un gesto a su ropa.

Sí, la ropa era la menor de las cosas en la mente de


Hunter en este momento —Tuve que hablar con la familia
de Beau un rato antes de que pudiera escapar — explicó —
Pero si alguna vez estás confundido, desnudo siempre es una
buena respuesta —La imagen de Randall esperándolo,
desnudo en las inmaculadas sábanas del hotel, era
definitivamente estimulante.

—Lo es —La respuesta de Randall no era del todo una


pregunta. Sus manos fueron a la hebilla del cinturón, luego
se detuvieron.

—Adelante — Hunter hizo lo que él esperaba que


fuera un gesto alentador hacia el torso de Randall. —No
dejes que te detenga- siempre estoy a favor de ti en menos
ropa. —Puso su kit de afeitar en la mesita de noche, se quitó
su propia camisa y se dejó caer sobre la cama tamaño King-
size.

La mirada de Randall se deslizó hacia el kit de afeitar.


—¿Qué es eso? — él sólo estaba con sus boxers, pero no
parecía ansioso por quitárselos todavía. Lo que estaba bien -
Randall sin camisa seguía siendo una maldita bonita vista.
—Pensé que no tenías suministros — respondió
Hunter —Sólo pensé en tomarlos de mi habitación por si
acaso.

—¿Qué suministros dices…oh…? —Randall parpadeó


dos veces y se sentó rápidamente en el borde de la cama.

—Hey — Hunter lo tiró más cerca. —No tenemos que


hacer nada de eso si no quieres. Este es tu programa. Quieres
una variación de lo que hicimos en la ducha, yo estaría de
acuerdo con eso.

A decir verdad, Hunter se moría de ganas de follar con


Randall, pero tenía que ser la decisión de Randall. Más que
nada, quería que Randall pasara un buen momento, quería
asegurarse que su "primera vez" fuera todo lo que había
esperado -y más. Y si eso significaba tranquilamente besarse
y frotarse juntos, bueno, eso también sonaba muy bien.

—Gracias — Randall todavía sonaba tenso —No estoy


seguro de lo que quiero, honestamente.

—Te diré qué, ¿por qué no dejamos eso como una


pregunta abierta? Vamos a ver cómo te sientes en un rato.
En este momento, realmente me gustaría darte un masaje.

—¿Un masaje? — El tono de Randall le sugirió que él


pensaba que Hunter estaba hablando otro idioma.

—¿Sabes, yo frotando tus músculos? La mayoría de la


gente parece disfrutar de eso — Hunter empujó a Randall
sobre su estómago, la facilidad con que Randall obedeció
hizo que su polla se sacudiera. Oh infierno sí.

—Suena maravilloso, pero realmente no pareces el tipo


de masaje —La voz de Randall fue amortiguada por el
edredón —Más bien un hombre que va-directo-al-grano.

—Oye, me puedo tomar mi tiempo, - protestó Hunter.


Era cierto que, por lo general, no solía tener mucho sexo
lento y relajado, pero eso era exactamente lo que él ansiaba
con Randall - haciendo las cosas como si tuvieran toda la
noche para hacerlo bien. Las cosas que hicieron, como si él
tuviera algo que decir en eso. Los mismos instintos
protectores que Randall le seguía inspirando a Hunter le
hacían querer mimar al otro hombre y sólo...cuidar de él.
Buscó su bolso y Randall se tensó. —Sólo agarraré la loción
—le aseguró. —Relájate.

Loción en mano, Hunter se arrodilló y se sentó a


horcajadas sobre el trasero de Randall. El calor de la piel de
Randall hizo que la polla de Hunter se endureciera incluso
a través de las dos capas de tela entre ellas. Podía frotarse
totalmente allí mismo, presionando contra la grieta de
Randall, y no tomaría mucho tiempo. No podía recordar la
última vez que estuvo tan dispuesto a ir con tan poco juego
previo. Tal vez hacer gemir un poco a Randall con cada
empuje, moler la polla de Randall contra el colchón...
Pero no. Necesitaba concentrarse en Randall, no en su
propia y dolorida polla. Hunter calentó la loción con sus
manos, luego comenzó con largas masajes a través de los
dorsales de Randall. Él había tenido suficientes lesiones
relacionadas con el servicio y el entrenamiento para haber
recogido un buen número de consejos de masajistas a lo
largo de los años. Sin embargo, esas sesiones nunca habían
sido tan interesantes.

Los pequeños y felices ruidos de Randall eran una


buena guía, ya que Hunter trabajó los nudos en el cuello y
los atrapó, usando los pulgares para cavar. No era ninguna
dificultad pasar un buen rato trabajando los músculos de la
espalda de Randall, viéndolo caer cada vez más sin fuerzas.
Maldición.

Randall giró la cabeza para poder hablar —Esto es


agradable.

—Sí, realmente lo es. - Hunter se inclinó hacia delante


para dejar caer un beso en la boca de Randall. Luego,
siguiendo sus instintos, presionó un rastro de besos por la
espalda de Randall. Bromeó alrededor de la cintura de
Randall antes de sentarse. —Date la vuelta.

Como siempre, Randall se apresuró a seguir las


instrucciones, rodando sobre su espalda. —¿Vas a frotar mi
frente?
—Oh, nene, voy a hacer más que frotar — Hunter se
rió y capturó la boca de Randall en un beso abrasador. Sus
erecciones se rozaron entre sí a través de sus pantalones
cortos, haciendo gemir a Hunter. Al sentarse, volvió a su
masaje, esta vez sobre los pectorales de Randall.

—Lo siento, si no estoy más construido— murmuró


Randall.

—No lo estoy —dijo Hunter con firmeza. —No


necesito a un tipo que me pueda presionar, no estoy
buscando un combate de lucha libre. Eres exactamente mi
tipo. - Era cierto. Randall era inteligente, divertido y lindo
como el infierno, con la cantidad justa de tímida sumisión
que volvió totalmente loco Hunter. Los pectorales bien
desarrollados no eran una parte obligatoria del paquete.

—Gracias —La voz de Randall era sólo ese lado del


nerviosismo. Eso y el delicioso tono rosado de la piel de
Randall hicieron que Hunter necesitara besarlo justo en ese
momento. Besó la boca de Randall durante largos
momentos, saboreando cada pequeño suspiro y jadeo, antes
de romper y besar su camino por el torso de Randall.

Por favor, no me dejes fastidiar esto para él. Por favor,


que esto sea bueno. Hunter nunca se preocupó por el
rendimiento. Este súbito ataque de dudas parecía surgir de
la nada y lo hacía frenarse aún más. Dejó caer
deliberadamente besos por todas esas pecas, acarició
reverentemente los lados de Randall. De repente se le
ocurrió que nunca había querido a alguien de la manera en
que quería a Randall. La comprensión estaba un poco más
que aterradora. Entonces Randall lo miró con los ojos
grandes y confiados, y sonrió como si supiera que Hunter
estaba a la altura de este desafío.

Mierda, soy un completo perdedor para este tipo.


Capítulo 8
E so es todo. El cuerpo de Randall zumbó con una
conciencia que nunca antes había tenido, como si todas sus
neuronas estuvieran iluminándose al mismo tiempo. La
barba de un día de Hunter se sentía increíble contra su piel.
Hunter también lo sabía, a juzgar por cuánto tiempo tardaba
en deslizarse por los abdominales de Randall y sobre su
estómago. Cualquier ‘relajación’ que Randall pudo haber
tenido durante el masaje fue rápidamente contrarrestado
por un maravilloso repiqueteo ansioso en su pecho.

—¿De acuerdo? —Murmuró Hunter contra la cintura


del bóxer de Randall. Su lengua se deslizó por debajo del
elástico, siguiendo la línea donde la pelvis de Randall se
cruzaba con su estómago —Realmente quiero quitarte esto.

—Eso es… ¡ah! Eso está bien — gruñó Randall— Yo


también los quiero fuera.

Hunter hizo un rápido trabajo con el bóxer de Randall,


luego se agachó y tentó la cabeza de la polla de Randall con
la punta de su lengua antes de deslizarse más abajo y llevarse
todo a la boca.

—Oh Dios. Sí. Eso —Las caderas de Randall se


sacudieron por su propia voluntad. Era una mala etiqueta de
dormitorio ahogar al tipo que te daba una mamada, lo sabía,
pero la boca de Hunter parecía haber cortocircuitado
cualquier parte del cerebro de Randall que controlaba su
capacidad de no hacer de sí mismo un idiota. A Hunter no
parecía importarle que Randall estuviera operando por
completo en reacciones e instinto. Lo recompensó
tragándose de nuevo su polla, levantando la base antes de
mover ambas manos arriba y abajo de los muslos de Randall
mientras chupaba. Fue agonizantemente lento, una larga
provocación, Hunter acarició hasta que Randall dejó caer sus
piernas y metió la parte posterior de su cabeza en la
almohada.

—Joder —dijo Hunter, sacándose la polla de Randall el


tiempo suficiente para hacer contacto visual —Quiero
probarte en todas partes. Quiero hacerte gritar. ¿Quieres
eso?

Cristo. Randall sabía exactamente lo que Hunter estaba


ofreciendo y lo hizo temblar —Sí.

Hunter sonrió, un poco depredador y muy caliente, y


se deslizó por la cama para poder chupar las bolas de Randall
en su boca con la lengua. No era algo que Randall hubiera
encontrado particularmente erótico en el porno, pero
aparentemente esa opinión necesitaba ser reconsiderada.
Randall estaba literalmente agarrando las sábanas para
mantenerse en su lugar cuando Hunter se hundió, lamiendo
y chupando hacia el sur.

Oh, demonios sí. Esto era mucho, mucho mejor de lo


que Internet lo había hecho. "Dios, por favor." Randall abrió
más las piernas, dando a Hunter un mejor acceso, y Hunter
inmediatamente aprovechó. Se quitó uno de los muslos de
Randall del camino -fácil, descuidadamente, como si apenas
notara el peso de la pierna de Randall en la espalda- y
regresó al trabajo reduciendo a Randall a un montón de
tonterías. Todas las nuevas sensaciones se estaban
acumulando una encima de la otra en una gran masa de
deseo sin espacio para otra cosa. La lengua de Hunter era
implacable, móvil y Randall podía o no haber emitido un
chillido cuando la boca de Hunter llegó a su borde.

Hunter tarareaba alegremente, también una sensación


fantástica, y procedió a darle al agujero de Randall el mismo
nivel de atención que le había dado a sus bolas. —¿Vas a
enloquecer si saco el lubricante? —Preguntó, tirando hacia
atrás lo suficiente para hablar, pero reemplazando de
inmediato su lengua con un suave trazado de la punta de sus
dedos alrededor del borde de Randall —Me muero por
tocarte, pero tú mandas.

—No.…voy a.… enloquecer —Se quedó sin aliento.


Oh, muy opuesto a enloquecer. Ni siquiera se había dado
cuenta hasta que Hunter dijo algo cuan increíblemente
vacío se sentía. Los dedos serían buenos, pero la polla de
Hunter sería aún mejor.

—Si cambias de opinión, dímelo— Hunter se sentó y


se arrodilló entre las piernas de Randall, con el dedo todavía
rastreando la grieta de Randall y enviando pequeñas
sacudidas de electricidad arriba y abajo de la columna
vertebral de Randall. Todo lo que podía hacer era asentir con
la cabeza.

—Mientras tanto, sin embargo…—La expresión de


Hunter era seria, pero sus ojos le prometieron algo
alucinante. Levantó el lubricante, desprendió la tapa y
aplicó una generosa cantidad en la yema de su dedo antes de
reanudar el suave ascenso y descenso que estaba haciendo
estragos en la cordura de Randall. El lubricante era genial,
pero hacía que todo se sintiera mucho más urgente. Como si
Hunter lo tuviera todo lo planeado y todo lo que Randall iba
a poder hacer era suplicarlo —¿Has hecho esto antes? —
Preguntó.

Randall estaba más de la mitad de ido, pero sabía que,


si no hubiera estado sonrojado, se habría sonrojado —Sí —
admitió —Me encanta.

— ¿Juguetes?

—Algunos —chirrió Randall.

—Bien. Quiero ver eso algún día.


Él quiere un "algún día". Hunter podría haber querido
decir que era solo parte de una nebulosa conversación sucia,
pero la vaga esperanza de un "algún día" era más de lo que
Randall podía hacer frente en este momento. No con Hunter
rastreando y presionando y luego moviendo su dedo en el
agujero de Randall, suave pero implacable. Randall intentó
retorcerse y empalarse aún más, pero Hunter se movió con
él y le negó aquello.

—Más —Randall literalmente iba a morir si Hunter no


se movía —Hunter, por favor.

Hunter resopló, un sonido que era sospechosamente


como una risa, pero añadió un segundo dedo. El
estiramiento era notable, pero no era absolutamente nada en
comparación con cómo se sentía cuando fue más profundo y
curvó sus dedos y…

—Joder — Randall se sacudió, estallidos de estrellas


bailando detrás de sus párpados. Su agarre de muerte en las
sábanas se sentía como la única cosa que lo ataba al planeta
Tierra — Necesito…

—Eso es. Tan hermoso para mí — La voz de Hunter


era prácticamente subsónica —si quieres venirte con mis
dedos, adelante.

Lo deseaba, más que casi cualquier cosa. Casi. Si la


sensación de los dedos de Hunter dentro de él ya estaba tan
lejos de lo que Randall jamás había imaginado, ¿cuánto
mejor sería esa polla? Parte de Randall se dio cuenta de que
era un lío que se retorcía y gemía, pero hubo un atractivo
definitivo al hacer que Hunter también se encontrara en ese
estado. O tan cerca de este como un orgasmo tomaría al
Sargento Dominante.

—Todavía no — Randall arrastró las palabras. Dios, las


palabras tomaban esfuerzo ahora —Quiero que te desnudes
y me folles.

—¿Sí? ¿Estás listo para eso? —Hunter detuvo sus


movimientos, esperando la respuesta de Randall —Sin
presión, cielo. Estoy de acuerdo con lo que sea que te haga
sentir bien.

—Pasé el 'bien' hace años —Y realmente, "bueno" era


un eufemismo importante— Quiero sentir tu polla dentro
de mí, sin embargo. Apuesto a que es aún mejor.

Hunter literalmente gruñó al respecto. Obtuvo un


buen golpe con las puntas de los dedos, luego retiró la mano
y se quitó los pantalones cortos a una velocidad
impresionante. Randall bajó una mano a su polla. No
acariciando, estaba demasiado cerca para eso, solo
sosteniéndola. Los ojos de Hunter rastrearon el movimiento
incluso cuando él se quitó los pantalones cortos y abrió el
preservativo — ¿Quieres hacerlo? — Preguntó.

Randall negó con la cabeza. De ninguna manera tenía


el control muscular para algo tan complicado —
Probablemente lo rompería — admitió —No quiero que
tengas que atravesar el pasillo para ir a buscar otro de tu
habitación— Aunque quizás la próxima vez, si hubiera una
próxima vez, podría hacer unas búsquedas en Google
primero y luego sorprender a Hunter con algunos trucos.
Desenrollarlo con su boca, tal vez. Eso era algo real, ¿verdad?

—Voy a hacer que esto sea tan bueno para ti —gruñó


Hunter, con la mirada fija en la de Randall mientras se ponía
el condón — ¿Quieres…? Quiero decir… en el frente se
supone que es más fácil la primera vez…

Randall rodó hasta su estómago. Luego encogió su culo


y lo movió sólo por el placer de hacerlo. Probablemente se
veía ridículo, pero estaba demasiado encendido para que le
importara. A juzgar por la aguda ingesta de aliento detrás de
él, Hunter lo aprobó.

—Precioso —murmuró Hunter— Aquí, intentémoslo


de esta manera — Se subió nuevamente a la cama,
arrodillándose entre las piernas de Randall, y empujó las
caderas de Randall más alto para poder meter una almohada
debajo de ellas — Mejor ángulo y fricción para los dos. Dios,
te ves tan increíble. Última oportunidad para retroceder...

—Cállate y fóllame —interrumpió Randall. Lenta y


tierna necesidad de tomar un maldito asiento trasero para
conseguir esa hermosa polla dentro de sí en este mismo
instante y aunque una parte de él apreciara la atención de
Hunter, siendo virgen, hasta hace poco no significaba que
no supiera lo que quería. O necesitara. Lo cual, por el
momento, era la polla de Hunter dentro de él lo más pronto
posible.

Hunter soltó un resoplido, pero se alineó y movió la


cabeza de su polla en el agujero de Randall en una serie de
golpes cortos. Hizo una pausa cuando la presión llegó a ser
demasiado de este lado. — ¿Bien? — Preguntó.

—Nngh — Randall tuvo que concentrarse para hacer


que su boca creara más que vagas acordes. Para cuando lo
logró, la incomodidad ya había disminuido—Bien. Más.

Hunter le dio más. Si Randall no hubiera estado


esquivando ese borde durante los últimos minutos, la
sensación de que las bolas de Hunter golpearon su perineo
lo habría llevado allí bastante rápido. No había nada gracioso
o elegante en ser follado, pero el sentimiento era
absolutamente indescriptible. Randall retrocedió en
contrapunto a las embestidas de Hunter. Una experiencia de
cuerpo entero.

Mierda.

—Quiero que te vengas —dijo Hunter después de


varios golpes más, todos los cuales lograron golpear la
próstata de Randall —Quiero sentir que te vienes a mi
alrededor. Ven, dame la mano.
Randall metió un brazo vagamente hacia atrás hacia
Hunter y recibió una generosa cantidad de lubricante en su
palma. Le tomó un poco de retorcerse, pero colocó la mano
debajo de sí mismo sin perder todo el lubricante en la
almohada y logró transferir la mayor parte de este a su
miembro.

Hunter volvió a tararear, ese murmullo satisfecho de


aprobación al que Randall se estaba volviendo adicto. —Eso
es todo —dijo— Déjame mecerte contra tu mano y
simplemente te vienes cuando quieras.

Cada vez que quería ser una media docena de trazos


lentos, más tarde, Hunter seguía elogiándolo mientras
Randall embestía contra su mano y gritaba. Su orgasmo lo
atravesó, una explosión atómica que blanqueaba todo lo que
no era puro placer.

El agarre de Hunter se apretó en sus caderas, los golpes


se aceleraron y perdieron el ritmo controlado al que se había
estado apegando.

—Dios, te sientes tan bien, bebé —Gimió Hunter —


Quiero venirme también.

—Sí. Haz eso —Randall jadeó mientras su cuerpo


seguía temblando. Quería oír a Hunter desenredarse tan
desesperadamente, su cuerpo se tensó con la necesidad…
—Oh joder. Aprieta así de nuevo. Vas a matarme,
Rand.

Era solo su nombre, demonios, ni siquiera su nombre


completo, pero eso, más que la letanía de caricias que Hunter
había estado usando toda la noche, hizo que los ojos de
Randall picaran y su aliento se contagiara. Siguiendo las
órdenes de Hunter, se apretó, lo que hizo que Hunter
gruñera como si le hubieran disparado. Se puso rígido,
empujó unas cuantas veces más y luego se desplomó sobre el
colchón al lado de Randall. Se retorcieron más cerca el uno
del otro y compartieron un largo y prolongado beso.

—Eso fue increíble, bebé. Volaste mi jodida mente —


Hunter le lanzó una sonrisa tonta, y todo lo que Randall
podía pensar era: Me alegro de que fueras tú.

Hunter jaló a Randall hacia la ducha con él. Tanto


porque había sido generoso con el lubricante, por lo que una
toallita no iba a limpiarlo, y porque quería pararse bajo el
agua tibia con Randall y besarlo para siempre. Necesitaba
contacto de piel a piel, no lo suficiente como para aumentar
la velocidad durante la segunda ronda, sin embargo, sino
simplemente por el puro placer de compartir el momento.
No era algo que Hunter no había hecho en años. Tal vez
nunca.

Cuando salieron de la ducha, el teléfono de Hunter


estaba zumbando en sus pantalones cortos. Lo sacó
rápidamente y soltó una maldición.

—Lo siento. Es de Gary, olvidé nuestro texto de todas


las noches —Hunter dejó caer los pantalones cortos en el
suelo y se dejó caer pesadamente sobre la cama, abriendo ya
el mensaje de texto.

— ¿Gary? —La voz de Randall era vacilante. Diablos,


ahora probablemente pensó que Hunter había mentido
cuando dijo que estaba soltero.

—Mi mejor amigo. Mi otro mejor amigo — aclaró


Hunter — Está en Walter Reed ahora mismo, y hago esto
cuando le envió un mensaje de texto por las tardes porque
dice que las noches son las peores. Esta noche es la primera
vez que lo olvido.

—¿Qué le pasó? —Randall se sentó en la cama a su


lado, arreglando la toalla rudamente alrededor de sí mismo
como si no hubiera estado desnudo y retorciéndose bajo
Hunter hace veinte minutos.
—DEI28, una bomba casera, en el arenero —explicó
Hunter — Medio Oriente, quiero decir. Su escolta golpeó un
DEI sin explotar en lo que se pensaba que era una zona
segura. Él perdió sus piernas, sufrió una severa lesión en la
cabeza, y ambos perdimos un par de amigos.

—Guau. Eso es muy duro.

—Sí. Intento hacer lo que puedo por él —Lo poco que


podía, eso es. Hunter se restregó el pelo aún húmedo.

—Quise decir demasiado duro para ti, también —


aclaró Randall —No es fácil ver a alguien a quien amas
luchar. No es lo mismo, pero ver a mi madre lidiar con su
EM29 a lo largo de los años ha sido... difícil. Y luego me siento
culpable porque si es difícil para mí, es infinitamente peor
para ella, ¿verdad? Se siente mal frustrarse por pequeñas
cosas, como por ejemplo que nunca podría visitarme en el
campus.

—Sí — Hunter soltó un suspiro que sintió como si


hubiera estado conteniendo durante meses —Las cosas
nunca van a ser las mismas, pero se siente tan mal... No sé...
lamentarlo. Especialmente cuando las personas que
conocemos, personas reales, nunca regresan. Así que hago lo
que puedo — Se encogió de hombros, tratando de no
mostrar lo mucho que le costaba revelar aquello — Le

28 DEI: artefacto de explosión casera.


29 EM: esclerosis múltiple
mando chistes estúpidos porque a él le gustan esos ahora, y
lo visito cuando me dan permiso para ir allá. Pero no es
suficiente. Nunca va a ser suficiente.

—Sí, lo es —Randall palmeó el muslo de Hunter —


Estás siendo un buen amigo, y eso siempre es suficiente.

Luego besó a Hunter, un mero roce de labios, pero el


breve contacto conmovió a Hunter hasta su alma.

—Una mierda de amigo. Me estoy quedando sin


chistes— admitió Hunter — Ni siquiera estoy seguro de qué
enviarle esta noche.

—¿Qué dice un físico cuántico antes de luchar contra


otro físico cuántico? —Randall miró a Hunter expectante.

—Eh…—Hunter estaba perdido.

—Déjame átomo —Randall se rió de la expresión en


blanco de Hunter— Lo lamento. Todo lo que tengo es
humor de partículas, pero podrías tratar de ser honesto.
'Pensando en ti. No estoy seguro de qué decir.’ No tienes que
ser el amigo perfecto. Solo tienes que ser tú.

— ¿Voy a tener que pagar por esta sesión de terapia


más tarde? — Hunter podría decir que su voz era demasiado
brusca, pero no pudo evitarlo. A decir verdad, las palabras
de Randall eran como el aloe en todas las partes desgastadas
del corazón de Hunter. Nunca le había dicho a nadie más
cómo las heridas de Gary lo habían afectado, porque no
quería ser egoísta de esa manera. Randall no lo hizo sentir
egoísta, sin embargo. Lo hizo sentir... humano. Y eso era algo
que Hunter no había sentido en mucho tiempo.

—Tomo todas las formas de pago — Randall le guiñó


un ojo, sin perder su buen humor ante el mal humor de
Hunter —También tengo una gran contienda de chistes
horribles de ciencia, si los necesitas. Tengo uno genial sobre
Schrödinger y Heisenberg30 siendo arrestados por la policía,
si quieres algo para mañana.

Hunter tecleó un texto rápido a Gary con la broma del


átomo y luego se abalanzó sobre Randall, terminado con
toda esta sucia mierda emocional. —¿Qué hay de los besos?
¿Tomas el pago en besos?

—Lo más poco profesional de mí — Randall se estaba


riendo de verdad ahora, totalmente no intimidado por tener
a Hunter sobre él — Pero para ti, podría hacer una
excepción…

—Hazlo — gruñó Hunter — Haz una excepción para


mí— Besó a Randall con una intensidad que se sorprendió a
sí mismo. Debería estar huyendo de Randall, lejos de un
universo en el que desesperadamente quería algo más que
solo este fin de semana con el chico que vio y entendió
mucho más de lo que debería. Pero, en lugar de eso, apoyó

30 Investigadores de la Ciencia cuántica.


su peso en Randall, se dejó arrastrar por el abrazo de Randall,
se dejó arrastrar por este hombre y este momento.
Capítulo 9
Hunter se quedó toda la noche en la habitación de
Randall. Tuvieron una tercera ronda por la mañana, lo que
dejó a Randall aturdido, pero con una sonrisa tonta en la cara
cuando Hunter finalmente se levantó de la cama y se vistió
de nuevo. Randall esperó hasta que la puerta se cerró con un
resoplido, luego rodó y comprobó su teléfono. El único texto
era de Autumn, recordándole que el ensayo de bodas era al
mediodía y que la cena de ensayo sería a las seis. Mucho
tiempo para dormir y disfrutar de la sensación levemente
adolorida, mayormente feliz que estaba disfrutando
actualmente.

Hunter apenas lo miró cuando la boda se juntó en el


jardín formal, pero eso estaba bien. Esa media mirada fue
todo lo que Randall necesitó para sentir un cálido resplandor
de nuevo. Eso y la sonrisa frecuente de Hunter bloquearon
sus lugares en la ceremonia. Puse esa sonrisa allí, una voz en
su cabeza no dejaba de recordarle. Oh sí.

La tarde fue en realidad un poco menos estresante que


el día anterior, en gran parte porque dos tercios de los
invitados a la boda ya estaban en el complejo y todos querían
ponerse al día. No hubo actividades formales de vinculación
grupal: La generación mayor conversaba en el vestíbulo, los
invitados más activos se paseaban por los amplios jardines
formales del complejo, y Autumn y sus damas de honor
arrastraron a Randall a la piscina para un recordatorio
amistoso de cuánto Autumn absolutamente lo atormentaba
cuando eran más jóvenes.

Ella siempre había sido más grande y atlética que él, lo


que generalmente se traducía en que él se mojaba al menos
una vez cada vez que estaban en una fiesta en grupo con
amigos. Randall estaba empezando a apreciar cómo ahora
podía hundirse seis centímetros más profundo que su
hermana cuando Hunter y Beau salieron a unirse a ellos.

—No voy a dejar que se lleven toda la diversión — dijo


Beau — Además de que nunca rechazaría la oportunidad de
echar una ojeada a mi novia en bikini.

Autumn le salpicó, pero el agua aterrizó muy corta —


Esto no es un bikini, solo un dos piezas regular, muchas
gracias. Estoy ahorrando el bikini para nuestra luna de miel.
Entra aquí —Hunter ejecutó una bala de cañón perfecta en
la parte más profunda, empapando a todos y haciendo que
los intentos de salpicar de Autumn fueran discutibles.

Dormí junto a él. Apenas anoche. Tuvimos sexo. Se


perdió en la manera en que mi cuerpo estaba tocando el
suyo. La marea de pensamientos seguía golpeando a Randall
cada vez que miraba bien el pecho desnudo de Hunter. El
hombre estaba construido como un superhéroe de Marvel,
sin una onza extra de flacidez en ningún lado y, sin embargo,
Randall era el hombre con el que había flirteado. Y besado.
Y follado. El físico flaco de Randall se debió enteramente a
la genética; la forma más musculosa de Hunter claramente
tenía una gran cantidad de esfuerzo y experiencia detrás de
él. El recuerdo de su experiencia juntos literalmente le hizo
agua la boca a Randall.

Cuando Randall no pudo mantener sus manos para sí


mismo por más tiempo, se proclamó en voz alta con la
necesidad de una siesta y escapó a su habitación en el piso
de arriba. Se duchó rápidamente y se arrastró desnudo bajo
las sábanas recién cambiadas. Probablemente habría sido un
maravilloso regalo si Hunter se excusaba inmediatamente y
perseguía a Randall, pero se encontró enormemente
decepcionado de despertarse dos horas más tarde sin que
Hunter hubiera llamado a su puerta.

Esa decepción se demoró mientras se ponía una


camiseta sobre su espalda quemada por el sol, y se retorció
en el ensayo, que fue realmente un rápido recorrido de los
papeles de todos para la ceremonia de mañana. El
organizador tenía largas trenzas grises y aparentemente era
tanto un maestro de yoga como un consejero espiritual de
Autumn. Mientras que los trabajadores de los jardines se
escabullían a su alrededor preparando sillas para el día
siguiente, el organizador hizo que todos practicaran
caminando por el sendero de piedra hacia la glorieta.
De alguna manera, Randall no se había dado cuenta
hasta ese momento de que estaría caminando por el pasillo
con Hunter. Sí, con Hunter, los brazos unidos y todo. Dios,
¿todos podrían saber lo que habían estado haciendo? Y lo
que es peor, ¿pensaría Hunter que estaba leyendo demasiado
en sus encuentros?

— ¿Estás bien? — Susurró Hunter mientras esperaban


su turno.

—Sí. Solo bronceado por el sol de la piscina —


murmuró Randall.

—Soy muy talentoso con la loción —Hunter rió


discretamente — Veamos si podemos ocuparnos de eso
después de la cena.

Randall tuvo que toser para evitar que su cara se


volviera más roja que su espalda. No era bueno en el
coqueteo sigiloso como Hunter —Tal vez— permitió —Pero
realmente necesitamos trabajar en nuestros discursos. En
serio, trabajar en ellos. Todavía no estoy seguro de lo que
voy a decir. Debería haberlo escrito hace unas semanas...

—Respira. Puedes improvisar. Eso es lo que voy a


hacer. No tiene que ser perfecto. Es solo un brindis. Y la
gente aprecia que lo mantengas corto y dulce, a nadie le
gusta un hablador con tarjetas de notas.
—Si— Randall pensó en la pila de fichas en su mochila
que había traído exactamente para ese propósito. Y no estaba
seguro de por qué le molestaba que Hunter no tomara en
serio sus deberes como padrino. Tal vez fue el fuerte sol de
esta mañana. Tal vez fue la niebla en su cerebro que quedó
de su siesta. Tal vez era lo delicioso que Hunter parecía, olía,
y sonaba mientras estaba a su lado y coqueteaba tan
fácilmente, descartando tan fácilmente un deber familiar
que Randall se tomaba muy en serio. Y repentinamente se
sintió casi mareado por la confusión.

Le gustaba Hunter. Mucho. Demasiado. Pero, maldita


sea. No tenía nada en común con él. Es casi como una broma
lo poco que tenían en común. ¿Un sargento del ejército y un
astrofísico? No habría haber inventado una pareja más
inverosímil si lo hubiese intentado.

Y parado aquí, donde su hermana estaba a punto de


hacer un compromiso de por vida, donde iba a entregarla
simbólicamente en una alianza con un tipo increíble, él se
sentía como un fraude. Y cuando Hunter tomó su brazo y
Randall no pudo controlar la emoción de su propio cuerpo
cuando lo tocó, supo que había perdido el control de algo
más que su atracción física por el tipo. Había perdido el
control de todos sus sentimientos por Hunter.

Necesitaba resolver su mierda antes de convertirse en


un idiota, como el hombre de honor de su hermana y como
un hombre que se honraba lo suficiente como para estar en
una relación real, no en una fantasía conjurada por la más
pequeña de sus dos cabezas. Hunter desapareció en el
camino a la cena de ensayo, aumentando la inquietud de
Randall. La cena de ensayo esa noche era totalmente
informal, por lo que no tuvo que cambiar de su camiseta y
pantalones vaqueros. Autumn y Beau habían llegado a algún
tipo de compromiso sobre la comida del fin de semana, casi
como un intercambio intercultural -la barra de caldos el
viernes por la noche, la buena y vieja barbacoa sureña el
sábado. Autumn tomo la iniciativa de buscar un proveedor
en Portland que fuera capaz de hacerla de manera ‘correcta’
-aparentemente había todo tipo de estilos regionales de
barbacoa- pero sin importar el que, iba a ser interesante.

La familia de Beau había alquilado uno de los salones


de banquetes más pequeños, en lugar de la habitación trasera
del restaurante del hotel. Debido a que el ensayo había
durado mucho tiempo, muchos miembros de la familia ya se
estaban moviendo y el aroma de frijoles horneados y la
barbacoa impregnaba el lugar. Intentó escudriñar
discretamente a la multitud buscando a Hunter, pero
Autumn y Beau lo encontraron a él primero.

—¿Tuviste una buena siesta? Te ves un poco rojo—


dijo Autumn —Pensé ibas a desmayarte en el ensayo.
—No es tan malo— Él se encogió de hombros. Fue su
culpa por no recordar la protección solar a prueba de agua,
de todos modos —¿Mamá ya está aquí? Siento que debería
reconocer a algunas de estas personas, pero no creo que haya
visto la mayoría de ellas desde que estaba en la escuela
secundaria.

—Probablemente sea así— admitió Autumn —Esto no


es una cena de ensayo sino más bien como una ‘cena para
alimentar a todos los que están aquí ya que el restaurante del
hotel es ridículamente caro’. Y algunos de los amigos de
mamá llegaron esta tarde mientras estabas en tu cuarto. ¿Nos
acompañas hacer la ronda?

—Claro.

Beau le tendió el brazo y los tres rodearon la


habitación. Randall recordaba la mayoría de los rostros de
sus amigos, pero sólo la mitad de los nombres de ellos. Beau
lo reintrodujo, a él y a Autumn a la contingente de Alabama,
los cuales eran todo encanto sureño y de pocas palabras.
Hunter había dicho que Alabama no era tan conservador
como Randall temía, pero no podía sacudirse la sensación de
que muchas de las personas con las que se encontraba,
juzgarían en un instante su vida privada. ¿Él realmente
podría moverse a Huntsville, sobre todo si significaba
encontrarme con Hunter y ser recordado constantemente
por este fin de semana? Tal vez si Hunter estaba interesado
en mantener las cosas en marcha…

Trató de centrarse en la próxima presentación en lugar


de su drama interno.

—Nunca he pensado que vería al pequeño Beau-Beau


casarse— La mujer, Betty, una amiga de la familia, atrapó a
Beau en un abrazo de costado —Él y Hunter se metieron en
una pelea de tomate en mi jardín durante propia boda, ¿Te
contó eso? Pensé traer algunos tomates para poder devolver
el favor, pero me gusta mucho mi vestido. Su madre vino a
la ciudad conmigo para ayudarme a escogerlo.

—Hunter lo mencionó— admitió Randall —Tengo la


impresión de que fue idea de él.

Beau no lo rebatió.

—Sin embargo, podríamos hacerlo con globos de


agua— interrumpió la madre de Beau cuando se unió a la
conversación después de haber hecho sus propias rondas —
Podemos guardar los tomates para cuando Hunter se case.

Beau rió —No contengas la respiración, mamá. Hunter


no es realmente el tipo de “establecerse”.

—Bueno, eso es verdad— La madre de Beau lanzó un


suspiro dramático —Betty y yo teníamos esperanzas puestas
en él y en su amigo Gary, pero eso no duró mucho. Gary,
después Hunter estuvo con el que tenía el pelo largo…
—Brad— añadió Beau.

—… ¿Y después de él, no salió con el lindo con la


motocicleta?

—Aún son amigos— dijo Beau —Hunter y Gary. Y no


recuerdo que ninguno de las aventuras de Hunter tuviera
con una motocicleta, pero no me sorprendería. Fue un poco
más difícil mantenerse al día con todos ellos mientras yo
estaba en la facultad de derecho.

—Hubo…— Randall aclaró su garganta contra la


súbita constricción allí. Debía haber sabido que Hunter tenía
una larga historia sexual, una que ralamente no incluía
relaciones serias, pero esto probaba que él solo era uno más
en su larga lista de ligues, hizo que su estómago se revolviera
—Entonces, ¿Hunter ha salido con muchos hombres?

Betty le dio una sonrisa tensa, una que sugería que ella
podría no ser tan abierta como parecía, y confirmo los
temores de Randall sobre los prejuicios en el sur. La
sensación de malestar en su estómago creció mientras ella
hablaba.

—No tendría por qué saber con quién ha salido él, pero
Hunter es… bueno, él nunca oculto que le gustaran los
muchachos, supongo. Incluso estando en la escuela
secundaria.
—Aunque yo realmente no lo llamaría citas— agregó
la madre de Beau —Él volvía loco a sus padres. Sobre todo,
después de que se unió al ejército. Derogaron ‘No preguntes,
no digas’ un poco más tarde, lo cual fue bueno, pero…

—…Tuvo suerte de que no se metiera en problemas


por eso antes— terminó Betty —Lo tienen más… fácil aquí,
pero Alabama es un lugar difícil para ser diferente. Él
cinturón de la Biblia y todo lo demás.

Todas las dudas que Randall había tenido sobre la


mudanza reaparecieron. Y no es como si pudiera contar con
que Hunter lo ayudara, lo que para Randall fueron
momentos especiales, sin duda, para Hunter simplemente
fue otro fin de semana más, que olvidaría rápidamente.

—Randall tiene una oferta de trabajo en Huntsville—


ofreció Autumn. Randall podría haberla pateado. Lo último
que quería hacer era continuar esta conversación.

—¿Realmente es tan malo?

—Tú ... oh— Algo hizo click en el cerebro de Betty —


¿Estás en la misma situación, lo entiendo? Bueno, no soy yo
a quien debas preguntar, pero Hunter debería poder
decírtelo. De todos modos, a él no parece molestarle por la
falta de oportunidades.

—Hablando del rey de Roma— interrumpió Beau —


¡Ahí está él!
Hunter se detuvo un momento en su camino hacia
ellos, probablemente tropezándose por como la
conversación se detuvo y los cinco se giraron a mirarlo de
inmediato, pero se recuperó rápidamente —No llego tarde,
¿verdad?

—Siempre llegas tarde— le golpeo Beau —Pero está


bien. Le estábamos diciendo a Randall que tú eres gay, así
que deberías ser capaz de responder cualquier pregunta que
él tenga sobre mudarse a Huntsville. Y, ya sabes. Preferir a
los hombres. El ambiente por allá. Todo eso.

Por supuesto debía ir y decir eso muy fuerte, dadas las


conversaciones en silencio alrededor de ellos. La mirada de
Hunter se dirigió a la cara de Randall, luego a la de las
mujeres mayores. ¿Había algo acusatorio en su expresión, o
era sólo la imaginación de Randall?

—Ya veo —dijo Hunter lentamente —Entonces sí, por


supuesto. Me gustaría compartir mi consejo.

La habitación no tan ruidosa como antes, pero el


zumbido en los oídos de Randall amenazaba con abrumarlo.

—Yo, um— Retrocedió un paso, luego miró por


encima de su hombro hacia la puerta. Un atajo. —En
realidad necesito disculparme un momento. Gracias por la
oferta, Hunter.
Y él escapó al baño antes de que hiciera un completo
idiota de sí mismo.

HUNTER TENÍA la sensación de que había fallado,


pero demonios si sabía cómo. Se había escapado después del
ensayo para ir a comprar un gel de aloe para Randall antes
de que la tienda de regalos del complejo cerrara. La cara
crema para quemaduras olía como un taller de aromaterapia,
pero valdría la pena si hacía que Randall se sintiera mejor.
Había estado entusiasmado ante la perspectiva de una
comida de verdad y deseando estar a solas con Randall
después de la barbacoa, pero su estómago se había hundido
al ver a Randall con la madre de Beau y con Betty.

Señoras bien intencionadas, pero dos de las peores


cotillas de toda Alabama. Y Betty nunca acepto por
completo su ‘estilo de vida’. Oh, las dos hablaban bastante,
bombardeándolo para obtener información sobre si salía con
alguien, pero la censura subyacente todavía seguía ahí. Las
sonrisas demasiado brillantes y los deseos fervientes le
recordaban dolorosamente a su madre. Ella se había
esforzado tanto para aceptarlo como él. La madre de Beau
fue de gran ayuda con eso, pero nunca olvido el asunto de lo
‘gay’. Absolutamente nada bueno podría venir de Betty o de
la madre de Beau presionándolo para que le diera a Randall
consejos sobre la vida gay en Huntsville.

Y, por supuesto, Randall había huido como las ardillas


en la propiedad de Beau, siempre que Hunter y Beau se
preparaban para una práctica. Hunter no iba a dejar que se
escapara tan fácilmente. Hizo algo que pasó por una excusa
para el grupo, luego se apresuró a seguir a Randall.

Afortunadamente, el baño de hombres, cerca de la sala


de banquetes, estaba desierta, excepto por Randall, que se
apoyaba pesadamente en uno de los fregaderos de porcelana.
Su rostro estaba pálido, incluso su nariz rosada.

—¿Estás bien? — Hunter rápidamente cerró la


distancia entre ellos —¿Es la quemadura de sol? La
insolación no es nada con lo que debas juga…

—Estoy bien.

Bueno, está bien entonces. Hunter lo intentó de nuevo


—Te traje una loción para más tarde. Pero si quieres escapar
de la barbacoa, también pondré una excusa ...

—Porque Dios no quiera que alguien nos vea salir


juntos, ¿verdad? — el tono de Randall era amargo y
resignado.
—Hey, ambos acordamos mantener esto en secreto. Si
Beau y Autumn se enteran, tendrían todo tipo de
expectativas con nosotros. Incómodo. Ninguno de nosotros
quiere eso.

—Por supuesto que no— la voz de Randall era una


áspera corteza —No hay expectativas aquí.

—¿Cuál diablos es tu problema? ¿Betty dijo algo que te


hiciera sentir incómodo? — El padre de Hunter le dijo que
nunca hiciera nada que pudiera dañar a una dama, pero las
cabezas iban a rodar si de alguna manera ella hirió a Randall.

—Nada que yo no supiera— Randall miró al fregadero,


negándose a encontrarse con la mirada de Hunter —Has
hecho muchas veces antes, ¿no? ¿Un rollo al azar en un fin
de semana?

—Hey, ahí— Hunter no podía explicar por qué se


sentía tan mal escuchar a Randall llamándose a sí mismo un
rollo al azar, pero se sintió mal. Incluso si esa hubiera sido la
intención de Hunter al inicio —Nunca te he mentido— dijo
él —Incluso en el club. Sabías lo que quería, y me dijiste,
una y otra vez, que también lo deseabas. Nunca he
pretendido ser una especie de virgen...

—Como yo— dijo Randall miserablemente.

—¿De eso se trata? — Hunter se pasó una mano por el


cabello, el leve dolor que le provocó el cuero cabelludo fue
una distracción placentera —¿Desearías haber esperado a
algún mítico Príncipe Encantado? Lo siento, no soy él.

—Claramente— Randall suspiró pesadamente. Incluso


después de los pocos días que habían pasado juntos, Hunter
reconoció ese suspiro. Era un defecto de Randall que decía
‘No quiero hablar de esto’

En otro día, Hunter pudo haber retrocedido. En este


momento, sin embargo, estaba de un humor de a la mierda
todo —Tal vez conozcas a tu chico perfecto en Huntsville
—gruñó a Randall —Confía en mí, no le importará que no
seas virgen— El por qué quería estrangular a este hipotético
futuro novio de Randall, Hunter no lo sabía. Le convertía en
un gran hipócrita por estar celoso de los futuros compañeros
de Randall cuando la razón por la que Randall parecía estar
molesto era porque sus propios compañeros anteriores no
eran hipotéticos. Aunque eso no significaba debería gustarle
esa idea.

—No iré a Huntsville. Supongo que tomaré el trabajo


de Seattle— El hombro de Randall se inclinó y sus ojos
parpadearon rápidamente —Necesitaba elegir pronto de
todos modos.

—¿Vas a rechazarlo porque estoy allí? — En algún


momento en las últimas veinticuatro horas, Hunter había
dejado de estar asustado ante la perspectiva de que Randall
se trasladara a Huntsville. En cambio, se había encontrado
pensando en lugares al azar que Randall disfrutaría, como el
Space & Rocket Center o el asador favorito de Hunter.

—No solo eso. Yo sólo… Es un riesgo muy grande para


mí ahora mismo.

—Como quieras— Hunter resopló —Pero no me


culpes. Nadie te obligó…

—Confía en mí, el único a quien culpo es a mí


mismo— Randall se apartó del fregadero —Y si me
disculpas, necesito concentrarme en lo realmente importa
este fin de semana: mi familia.

Hunter no pudo ocultar su irritación. Se negó a sentirse


culpable por quien era. Pero incluso sabiendo que, con más
de una década de experiencia militar y sintiéndose cómodo
en su propia piel y con su lugar en el mundo, no pudo evitar
la sensación aplastante de pérdida cuando Randall salió del
baño.

Hunter se mantuvo en el fregadero, pasó largos


segundos intentando recuperarse, y procesar esto. Era como
después de un lanzagranadas -todo se veía brillante y
brumoso al mismo tiempo.

—¿Qué diablos fue eso? — Beau entró caminando a


través de la puerta —Randall parece como si le hubiesen
dado una patada. ¿Hiciste algo?
—¿Por qué todos suponen que hice algo malo? —
Hunter respondió, sin ánimo de que su mejor amigo entrara
en modo protector.

—Mierda. Tú has hecho algo. Autumn me va a


matar— Beau lo miró duramente—Dime que no dormiste
con él.

Hunter no dijo nada y Beau gimió. —¿Por qué no


puedes mantener tu polla en tus pantalones?

—¿Por qué tendría que hacerlo? — Hunter odiaba que


Beau estaba siendo tan malo, justo como las amigas de su
madre, viéndolo como una especie de promiscuo sin
escrúpulos —Es un adulto, a pesar de que tú y Autumn
actúen como si fuera un niño de oro. Y que si nos divertimos
un poco. Ahora ya se acabó y eso es todo.

—Eso es todo, ¿eh? — Beau se metió en el espacio


personal de Hunter, si fuese alguien más en el mundo,
Hunter lo empujaría —¿Hieres al hermano de Autumn, y se
supone que debo ignorarlo?

—Se supone que tienes que debes meterte en tus


propios asuntos, sí.

La cara de Beau se tensó, y durante un largo momento


Hunter se preparó para recibir un puñetazo. No llegó. Beau
retrocedió, con los puños apretados.

—Ya no estoy seguro de conocerte.


Lo terrible fue que Hunter estuvo de acuerdo con él. Él
no estaba seguro de que conocerse a sí mismo, no estaba
seguro de quién era o lo que quería, eso apestaba. El creyó
que tenía la vida resuelta, pero ahora era obvio que no. Y
también era obvio que Beau y toda esa gente no le importaría
si cambiara. Ellos siempre verían a Hunter como un
adolescente irresponsable y alborotador, y no… a quien sea
en lo que se convirtiera. Sería inútil discutir con Beau
cuando Hunter no tenía una respuesta a esa pregunta.

Así que dejó que Beau se escabullese, de la misma


forma en que dejo ir a Randall, y si su pecho le dolía y sus
senos nasales picaban, bien, tal vez él también estaba
sufriendo de una pequeña quemadura solar.
Capítulo 10
Randall quería desesperadamente esconderse hasta que
se sintiera capaz de tener una conversación cortés de nuevo,
pero Autumn lo emboscó en el pasillo fuera de los baños.

—¿Tienes un minuto? — ella preguntó —Necesito


hablar contigo.

La familia es primero. Randall abrió los brazos. —Soy


todo tuyo.

—Aquí no. Beau me está cubriendo un ratito,


¿podemos volver a mi habitación?

En una inspección más de cerca, Randall pudo ver las


señales reveladoras de su hermana tratando
desesperadamente de fingir que todo estaba bien. Lo que
significaba que algo definitivamente no estaba bien —Por
supuesto —dijo, y la siguió a su habitación sin más
preguntas.

—Okay. Así que— Autumn se sentó en su cama con


las manos dobladas en el regazo, sin hacer contacto visual —
Siempre pensé que la idea de los pies fríos era estúpida31,
pero esta noche me di cuenta de que esto es muy real, ¿sabes?

31 Los pies fríos: hace referencia a que está perdiendo la emoción o


tiene dudas de la boda. Upps esto pinta mal…
Y ahora me estoy volviendo loca y no quiero que Beau lo
sepa porque lo lastimaría de forma rotunda. Él ha estado
planeando con anticipación nuestra vida juntos por años,
porque ese es el tipo de hombre que es. Quizás puedas
adivinarlo por lo que has visto de él. Y no quiero decírselo a
Krissy o a June porque ellas saldrían con eso de ‘¿Deben
casarse o no?’, Y sólo sé que, si confió en ellas, lo lamentaría
más tarde porque probablemente serian lo único en lo que
pensarían cada vez que vieran a Beau, y no puedo hacerle
eso.

Randall asintió y se sentó a su lado, envolviéndola en


un abrazo con un solo brazo. Autumn siempre tendía a ser
un poco dramática, pero, curiosamente, su confianza en él
era exactamente lo que necesitaba para fundamentarse.
Autumn estaba preocupada por algo real. Grandes
decisiones, enormes, que cambiaban vidas. No alguna tonta
aventurilla.

Suspiró mientras el pensamiento rondaba por su


cerebro. Aventura o no, lo que había compartido con Hunter
no se sentía tan tonto. Sin embargo, él le dijo a esa nostalgia
persistente que se fuera a la mierda. Él y Hunter no se
parecían en nada a Autumn y Beau. Y si eso lo ponía triste,
muy mal. Debió estar más concentrado en ella durante todo
este largo fin de semana, debería haberlo visto venir.
—Dime qué es lo que ha traído esto, entonces— dijo él
uniformemente —Así podré decirte que es una mierda.

Eso provoco que ella riera —¿Un fin de semana


conmigo y ya has aprendido mis malas palabras?

—Parecía apropiado.

Ella se inclinó más contra él y sonriendo contra su


brazo. —No es una cosa específica—admitió —Más como un
montón de pequeñas cosas hoy. Todo lo que hemos planeado
va tan rápido y me golpeó, la ceremonia de la boda va a ser
así también. Veinte minutos de pie en el sol juntos y boom,
casados. ¿Y si estar casada no es como yo lo he imaginado?
No hay ninguna garantía de que Beau trabaje duro para ser
socio en su empresa, podría tener semanas de ochenta horas
por las próximas dos décadas. Y él claramente va a estar
ganando más que yo, así que cuando algo tenga que
sacrificarse, va a ser mi arte el que consigue el hacha32. Y
tendré que sonreír y fingir que no me importa, porque eso
es lo que haces cuando estás casada con alguien. Ni siquiera
he pensado en los niños…

—Hey— Randall la golpeó suavemente en el hombro,


alejándose un poco para que ella pudiera ver serio que era

Quiere decir que ella va a perder su trabajo. Para dedicarse a su


32

matrimonio con Beau.


—Tener hijos es una cuestión totalmente diferente, ¿de
acuerdo?

Ella convocó una pequeña sonrisa —Supongo.

—Y no sólo serán veinte minutos de pie en el sol. Son


veinte minutos de sudoración en el jardín más un año de
convivencia, tres años de citas, y... ¿son cinco años que lo
conoces ahora?

Ella asintió. —Casi.

—Sí. Así que confía en mí, no es como si fuera un tipo


cualquiera que deambulaba por la calle. Este es el tipo que
descubrió cómo hacer ese desagradable Jell-o fluff 33 que
tanto amas. El que vio miles y millones de videos para que
pudieras tener el efecto Toscano perfecto que querías al
pintar tu baño. Y el que reparte más de tus tarjetas de
negocios que las suyas. Y, además, le habría echado sino
fuera lo suficientemente bueno para ti—Flexionó un
exagerado bíceps para ella —Puede que sea frágil, pero soy
feroz.

Eso lo hizo, una risa real esta vez. Autumn flexionó un


músculo hacia atrás. Y luego sacó a Randall para un

33 Postre de gelatina.
coscorrón de hermana mayor, el cual debía trabajar en
esquivar.

—No olvides que lo de nosotros realmente funciona—


bromeó ella.

—Siempre recurres a la violencia— Randall tiró de ella


de la cama y a un abrazo de oso — ¿Te sientes mejor?

—Sí. Amo a Beau. Mucho. Y tienes razón -se trata de


toda nuestra historia juntos. No quiero tirar eso. Ambos
queremos construir una vida real juntos.

Yo quiero eso. Eso golpeó a Randall de una manera que


nunca antes sintió. Quería compartir una vida con alguien,
recuerdos compartidos. Meses y años juntos. Un abrir y
cerrar de ojos y la eternidad de repente, de la misma forma
que Autumn lo estaba haciendo. Claro, él había tenido
deseos teóricos para un novio antes, pero esto se sentía
diferente. ¿Cómo sería ser más como ella, ser lo
suficientemente valiente como para ir tras un futuro con
alguien, ser afortunado y cosechar los frutos?

—Ya tienen una vida juntos. Una buena— la apretó de


nuevo —Si ya terminas con la crisis de los pies fríos, y con
arruinar mí peinado, supongo que deberíamos volver a salir.

Randall no estaba ansioso por tratar de ser sociable -y


de volver a enfrentarse a Hunter- de lo que había sido antes
de que Autumn lo encandilara, pero Autumn tuvo una
renovada alegría y eso ayudó. Terminaron en una mesa con
su madre, Beau y Hunter, los padres de Beau y una amiga de
la madre de Beau.

—¿Oí que eres ingeniero, Randall? — preguntó el


padre de Beau cuando el plato de todos estaba lleno de
barbacoa y todos los norteños habían sido instruidos sobre
cuáles eran las salsas. —Apuesto a que no lo sabías, pero
Huntsville es una de las mejores ciudades de ingeniería del
país. Un buen nivel de vida y un montón de puestos de
trabajo en tecnología. Incluso podrías trabajar para la NASA.

—Eso me han dicho— Randall no quería hablar del


futuro por el momento, pero por supuesto su madre estaba
prácticamente salivando con la oportunidad de volver a
presumirlo, así que probablemente era mejor mantener la
conversación y terminado con ella —He estado analizando
si mudarme a Seattle o ir allí, pero me inclino más por
Seattle. Más cerca de casa y de todo.

Su madre le lanzó una mirada de sorpresa. Lo cual, de


acuerdo, esta fue la primera vez que escuchó sobre eso, pero
él realmente no pensó que ella se opondría. Estaría a un viaje
en tren. Y aunque ella era una de las personas más tercas que
conocía, la esclerosis múltiple y la silla de ruedas significaba
que a veces necesitaba ayuda con las cosas. Autumn y Beau
se quedaban en Portland por el momento, pero eso no
significaba que estarían allí para siempre.
—No sabía que ya lo habías decidido— murmuró ella,
lo bastante bajo como para que Randall fuera el único que
pudiera oírla con claridad. Ella no dio más detalles, sin
embargo, sólo tomo un bocado de tiras de cerdo y cambió el
tema.

Randall evitó cuidadosamente la mirada de Hunter y


mantuvo la boca cerrada. Necesitaba poner a la familia
primero. Y si lo hacía, tal vez algún día tendría tanta suerte
como Autumn y encontraría a alguien a largo plazo.
Probablemente nunca encontraría a alguien como Hunter,
un tipo que era sexy como el pecado y terriblemente tierno,
pero tal vez eso sería lo mejor para su salud emocional y
mental. Lo práctico era lo mejor. Él era bueno en la práctica.

HUNTER NO SABÍA MUCHO sobre bodas, pero el


sábado amaneció con el perfecto clima del Noroeste, lo cual
debía ser un buen augurio para el día siguiente. Lástima que
realmente no pudiera apreciarlo. Ninguna cantidad de sol o
perfectos cielos azules podrían borrar el recuerdo de cómo
se veía el rostro de Randall mientras huía del baño. Hunter
la había arruinado, pero demonios si sabía cómo arreglarlo.
No era como si hubiesen hecho alguna promesa el uno al
otro. Él fue honesto desde el principio, diciendo que sólo
buscaba un buen momento, pero ahora se sentía culpable
por eso. Irracionalmente. Odiaba sentirse culpable, odiaba
sentirse desequilibrado, como si hubiese regresado en los
terribles días que siguieron a la lesión de Gary, cuando el
mundo había dejado de tener sentido. Él sabía por su larga
experiencia que la única manera de deshacerse de los
obstáculos era tener confianza y atacar a cada uno con un
plan claro. Pero el problema aquí era que su confianza, que
siempre estaba en buen estado, parecía haberse secado, y no
tenía un camino claro con el cual avanzar.

Zumbido. Su teléfono le hizo saber que tenía un


mensaje. ¿Randall? Odió la forma en que su pulso se aceleró
al pensar eso. Pero no, era otro mensaje de Gary.

Buena suerte en la boda hoy. No duermas con el padrino


de la boda. j/k34. Hunter gimió. Demasiado tarde, respondió
antes de que pudiera darse cuenta.

La respuesta de Gary fue casi instantánea. ¡Tú, perro! Y


bien por ti. Has estado en un estado depresivo desde hace
mucho tiempo. El mensaje fue seguido por una serie de
emoticonos.

34 J/K, Just kidding, o sea, le dice sólo bromeo.


¿Cómo lo sabía Gary? Hunter trabajo muy duro para
mantener las cosas optimistas con su amigo, centrándose en
bromas e historias positivas. Estoy bien, escribió
reflexivamente.

Mentiroso, Gary lo contesto. Te conozco.


Y así era. Tal vez lo conociera incluso mejor de lo que
Hunter se conocía a sí mismo. ¿Había sido infeliz durante
meses? ¿Mucho antes de las heridas de Gary?

¿Y cómo demonios hago para salir de esta depresión?

Randall, una voz susurró en su cabeza. Randall te sacó


de tu rutina. Te hizo reír de nuevo. Mierda. Seriamente le
debía a Randall una disculpa. O tal vez un agradecimiento.
O ambos. El tipo hizo que se sintiera mejor que nunca.

Y quizás también le debía a Gary una disculpa, tuvo


tanto cuidado para no molestarlo que, sin querer, se
distancio, privándolos de una verdadera amistad. Tal vez era
hora de un cambio. Hunter llamó antes de que pudiera
pensarlo demasiado.

Durante los siguientes treinta minutos se tomó su


tiempo para ponerse su traje mientras hablaba con Gary,
contándole todo sobre el lío con Randall. Claro, las
respuestas de Gary eran más lentas, su discurso más
dificultoso, pero Hunter sintió por primera vez que tenía a
su amigo de vuelta. Soy un idiota. Era tan bueno en
mantener a todos a distancia, que olvido cómo conectarse.
Ahora tenía mucho que hacer.

Colgó el teléfono sintiéndose más ligero de lo que se


había sentido en años.

Decidido y finalmente preparando, se dirigió al brunch


establecido en el restaurante para comer antes de la boda.
Quizá podía atrapar a Randall, e intentar suavizar las cosas
entre ellos.

Randall salía del restaurante mientras él entraba.


Randall llevaba la camisa del esmoquin y pantalones de
vestir, pero sin corbata y chaqueta. Se veía muy bien,
inspirando todo tipo de imágenes sobre desabrochar esos
botones con sus dientes, pero primero debía sacar el pie de
su boca.

Hunter levantó una mano para impedir que Randall se


pasara junto a él —Hey. Esperaba encontrarte…

—Estoy en modo de crisis— El tono de Randall dejó


en claro que no tenía mucho tiempo para Hunter, y Hunter
supuso que merecía eso. —Tenemos una emergencia de
vestuario, así que a menos que tengas locas habilidades de
costura, tendrá que esperar.

Hunter parpadeó. Randall en modo ‘estoy a cargo’ era


sorprendentemente atractivo, y si, también enloquecedor.
—No costuro, pero Betty, la conociste anoche, es dueña de
una tienda de ropa. Vieja amiga de la familia. Déjame
localizarla, ver si puede ayudarme.

—¿Lo harías?

—Por supuesto— Hunter resistió el impulso de


resoplar. No sabía por qué Randall se empeñaba en creer lo
peor de él —Créeme. Estará encantada de ayudarte.

Diez minutos más tarde, envió a Betty y a su kit de


costura de emergencia a la suite nupcial para arreglar una
cremallera dañada. O con mayor exactitud -a juzgar por toda
la utilería que escuchó desde adentro- para literalmente
coser el vestido sobre June. La mirada agradecida de Randall
calentó a Hunter. Se sintió muy bien el poder salvar el día,
incluso si fue de una pequeña manera. Sin embargo, Randall
seguía ocupado y Hunter sabía que no era el momento
adecuado para disculparse de la forma en que Randall se
merecía.

Una hora más tarde él se alineó junto a Beau en la parte


delantera del jardín del resort, donde había filas de sillas
blancas para los invitados.

—¿Nervioso? — le preguntó a Beau porque parecía el


tipo de cosa que un padrino de bodas debía preguntar.

Beau se encogió de hombros. —Cuando es correcto,


solo lo sabes. He sabido desde que conocí a Autumn que
había algo en ella… ella es la única.
Tuviste razón con Randall. Era diferente. Y lo sabías.
Aquella pequeña voz volvió a la cabeza de Hunter.

—Eres un hombre afortunado— Hunter le dio una


palmada en la espalda.

—Ha. La suerte no tiene nada que ver en esto. Esa chica


me hizo trabajar duro para conseguirlo. Pero nadie dijo que
conseguir todo lo que quieres es fácil.

Hunter nunca había conocido a alguien que le hiciera


querer hacer ese tipo de esfuerzo. Siempre le había parecido
algo tan descabellado -sólo mira lo duro que su padre lo
intentó y cómo de terrible fue que su matrimonio terminara.
Pero tal vez…

Las primeras notas de la marcha nupcial sonaron,


tranquilizando sus pensamientos. Las damas de honor
llegaron primero, luego Randall. Y mientras lo miraba
acercarse, algo extraño sucedió en el pecho de Hunter. Saltó.
O tal vez vibró. No estaba seguro, sólo sentía que sus costillas
no estaban a la altura de sostener su corazón por más tiempo.

—Querido hermanos, estamos aquí reunidos hoy…—


El sacerdote comenzó la ceremonia, pero la atención de
Hunter estuvo clavada en Randall. Su atención no vaciló a
medida que avanzaba la ceremonia, la bellísima música, y el
sincero discurso del sacerdote, creando una atmósfera casi
mágica.
Como soldado, Hunter no era ajeno al coraje. Había
visto cosas horribles, vio como los hombres perdían la vida,
vio que la gente tenía que cavar profundamente y encontrar
ese material extra para seguir adelante. Mientras observaba
a Beau y a Autumn llorosos intercambiando sus votos, se
encontró pensando en un tipo diferente de coraje. El tipo de
coraje que le permitía a alguien dar un salto de fe al amor,
ponerte a ti mismo como parte de una pareja, y hacer un
voto del cual todos serian testigos. Hunter no estaba seguro
de que alguna vez tuviera la fuerza para algo así.

Entonces su mirada regresó a Randall. Tal vez…

Pero antes de que ese pensamiento pudiera


cristalizarse, el sacerdote los proclamó marido y mujer, y la
música volvió a sonar en una marcha nupcial. Mientras
tomaba el brazo de Randall, el extraño sentimiento volvió,
sus músculos se pusieron nerviosos.

—Necesitamos hablar— le susurró a Randall mientras


comenzaban a bajar por el pasillo. Tener la mano de Randall
en su brazo se sentía muy… bien. Sólo necesitaba solucionar
esto…

—No estoy seguro de que sea una buena idea—


Randall no lo miró —Pero tal vez más tarde. En este
momento, tengo que preocuparme por mi brindis. Estoy
tratando de no enloquecer.
El brindis. Hunter sabía que estaba olvidando algo
importante. Mierda.

—Lo harás bien— le aseguró Randall, incluso cuando


su propio cerebro envió una señal de pánico. Necesitaba un
plan. Y rápido.
Capítulo 11
Randall se mantuvo ocupado -y a cierta distancia de
Hunter- entre la transición a la recepción, durante tanto
P
tiempo que pudo. Lo cual era más difícil de lo que él hubiera
esperado una vez que la fotógrafa realmente se puso en
marcha.

—Ahora, todas las damas de honor— grito la joven


mujer. El resto de los huéspedes estaban en el interior del
hotel, con algunos cócteles y aperitivos antes de la
recepción, mientras todas las fotos formales de la boda eran
tomadas. La fotógrafa era otra amiga de Autumn, alguien
que conocía de la escena artística local y que Randall había
visto una o dos veces a lo largo de los años. Nunca habría
adivinado que tuviera una voz imponente voz ‘muevan sus
traseros-ahora cambien-quédense quietos-dije que pueden
moverse’. Al parecer, se equivocó de profesión como
maestra de gimnasia.

Autumn apretó la mano de Randall y camino más allá.


Parecía feliz. Radiante, incluso. Randall no se perdió el
pequeño interludio que ella y Beau compartieron detrás de
un rosal mientras esperaban a que los demás volvieran al
interior, cualquier cosa que él le hubiese susurrando, ella
claramente lo aprobó. Y quizás fueron más allá de simples
susurros, ya que Krissy le ayudo a retocar su maquillaje
después.

La fotógrafa tomó fotos de Beau y Autumn y de toda la


boda.

—Ahora, sólo necesito a la novia y al novio, padrino y


dama… lo siento, hombre de honor… El resto de ustedes
pueden entrar, gracias— La fotógrafa llevó a Randall,
Hunter, Autumn y Beau a un en un rincón sombreado frente
a una pared de arbustos y flores —La siguiente es… oh,
supongo que querrás que omita esta— Ella lanzó una sonrisa
rápida a Autumn —Por lo general, tomo una foto del novio
cargando a la novia, con la dama de honor y el padrino
imitándolos en el fondo, pero…

—Oh, haz eso— Autumn rió —Necesito una foto de


mi hermano menor siendo cargado por el típico soldado
fuerte y grande. Puede que sea necesario enmarcarlo y
ponerlo en la habitación de invitados y así avergonzarlo cada
vez que venga de visita.

—Bueno, en ese caso…— Antes de que Randall se


diera cuenta de lo que estaba sucediendo, Hunter lo levantó.
De verdad lo levantado como a un saco de patatas y sin
mucho esfuerzo —¿Así?

—¡Bájame! — chilló Randall.


—Exactamente así— La fotógrafa sonrió —¿Ahora
puedes mantener esa postura durante unos segundos?

—Señorita, he llevado cargas más pesadas durante


medio día— Hunter le guiñó un ojo, maldito él y todo su
encanto sureño —Tome su tiempo.

—Esto es ridículo— soltó Randall cuando Beau levantó


riendo a Autumn.

—Necesitas relajarte un poco— susurró Hunter —Y


tenemos que hablar. Pronto.

—No estoy seguro de que sea una buena idea…— Estar


tan cerca de Hunter era horrible, su olor familiar, trajo
consigo recuerdos de su tiempo juntos. Pasar tiempo a solas
con él de nuevo podría ser mortal para el autocontrol de
Randall. Y todo esto ya dolía bastante. No estaba seguro de
ser lo suficientemente valiente como para arriesgarse a más
daño.

—Está bien, preparado y... ¡Sonrían! — Ordenó la


fotógrafa. Era la última cosa que Randall quería, pero forzó
su boca a cumplir.

—No hemos terminado, tú y yo— dijo Hunter


suavemente —No quiero dejar las cosas como un recuerdo
amargo.
Dejar las cosas. Ese era el asunto, ¿no? De un modo u
otro, Hunter lo iba a dejar después de este fin de semana. No
tenían futuro juntos.

El típico soldado fuerte y grande fue agradable


mientras duró, se recordó Randall. Simplemente no estaba
destinado a durar mucho tiempo.

—Bájame— dijo de nuevo el segundo que la fotógrafa


terminó, y esta vez Hunter cumplió. Su rostro arrugado en
un ceño fruncido y parecía que quería decir más, pero luego
Autumn estaba de vuelta, burlándose de ellos sobre la pose
y matando cualquier posibilidad de conversación. Eso es lo
que Randall quería, pero en su lugar lo dejó con una
sensación de hundimiento en lo profundo de su estómago.

Fue así como la fotógrafa lo despidió y a Hunter unos


minutos después. La sonrisa forzada empezó a doler.

HUNTER AÚN no tenía idea de lo que iba a decir en


su brindis. A principios de la semana, supuso que lo haría y
que todo iría bien, pero ahora estaba plagado de sus
inusuales dudas sobre su capacidad para entregar a su amigo.
Para un tipo que se enorgullecía de ser un hombre de acción,
esto era más que un poco desconcertante. Al igual que la
proximidad de Randall en la mesa principal, casi lo
suficientemente cerca como para olerlo, pero no lo
suficientemente cerca como para poder hablar con él, o al
menos no para tener el tipo de conversación que Hunter
quería tener.

La comida era decente y el maestro de ceremonias que


Beau y Autumn contrataron no era tan molesto como
algunos que Hunter había presenciado. Una pantalla cercana
exponía las fotos de cuando Beau y Autumn eran niños, y las
imágenes de Beau pescando y practicando deportes debieron
darle ideas al cerebro de Hunter, o al menos una dirección
de que decir en su brindis, pero nada lo inspiraba. Gimió
cuando la música de fondo se detuvo y el maestro de
ceremonias dirigió la atención de todos a la mesa principal
para el brindis.

Mierda. Hora de improvisar.

—¿Quieres que vaya primero? — preguntó Randall en


voz baja.

—Por favor— Hunter supo que sonaba más que un


poco desesperado.

—Seguro— Randall sacó una pila de notas. Mierda.


Alguien conseguiría una estrella de oro por el esfuerzo hoy.
Él se veía tan bien de pie en su esmoquin, mucho más
confiado del crédito que le dio Hunter al inicio del fin de
semana. Él no era tan tímido como originalmente pensó
Hunter, reservado, sí, pero al igual que en el karaoke, no
tenía miedo, y había algo sexy en un chico que no temía
aprovechar el momento. Este era un tipo más que capaz de
mantenerse al día con Hunter, de no soportar sus tonterías,
y tal vez Hunter podría usar esa habilidad para planear y
conquistar en su vida. Tal vez él podría necesitar a Randall
en su vida.

Randall inicio con una historia de cómo Autumn


siempre insistió en que ella nunca iba a casarse. Hunter se
movió en su asiento. Podía identificarse con ese tipo de
convicción. Era difícil imaginar alguna vez ser capaz de
romper con una creencia tan sólidamente sostenida. Pero tal
vez factores como el envejecimiento y sobrevivir a sucesos
importante en la vida, tenían una manera de desechar los
ideales que atesoraban tanto, cuando estaban en su
adolescencia o en sus veinte. Igual que yo.

—Pero entonces Autumn conoció a Beau ...—


continuó Randall. Ahí. ¿Eso era? ¿Conocer a la persona
adecuada y de repente el compromiso parecía una buena
idea? Randall sonrió cálidamente a la multitud, y esa
pregunta se veía menos hipotética, ya que Hunter quería esa
sonrisa en su vida, haría lo que sea por ser el único que
hiciera sonreír así a Randall. Hunter no creía en el amor a
primera vista. No se enamoró de Randall al momento de
verlo afuera del baño del Slaughter. Pero se sintió intrigado,
por supuesto. Hunter era un hombre al que le gustaba seguir
adelante, al que gustaba iniciar la acción. Y ver a Randall esa
noche, pasar unas cuantas horas con él, fue como emprender
un nuevo camino. El fin de semana que habían pasado juntos
en el resort, había revelado más señales de que era un
camino en el que quería estar, un camino que podría llevarlo
a una especie de felicidad que nunca antes pensó posible.
Ahora, mientras observaba a Randall manipular hábilmente
sus tarjetas de notas cuidadosamente impresas, se dio cuenta
de que no quería volver a su antiguo camino o a su antigua
vida. Quería continuar en este nuevo viaje. Con Randall.

—El amor siempre es un riesgo— decía Randall ahora,


y su expresión quedó más aplastada. Vamos, Randall, corre
el riesgo conmigo. El pulso de Hunter resonó con un nuevo
propósito —Mucha gente no puede arriesgarse, y algunos
rara vez dan resultados.

Hey ahora, ¿Realmente eso era lo que Randall creía?


Tal vez necesitara que alguien le mostrara que valía la pena
tomar el riesgo.

—Pero Autumn y Beau se arriesgaron, y estaré para


siempre inspirado por su compromiso mutuo y su
disposición de asumir el máximo riesgo juntos. Hoy, estoy
orgulloso de darle la bienvenida a Beau a la familia—
terminó Randall, levantando su copa. Todo el mundo
aplaudió y todos brindaron, y después oh rayos, Hunter se
levantó.

Infierno. Ninguna cantidad de notas podría salvarlo


ahora. Hunter miró a Randall, deseando más que nada que
lo regresara a ver. Quiero una segunda oportunidad, se dio
cuenta. No sólo una oportunidad para suavizar las cosas, en
términos más amistosos, sino una oportunidad real. Un
futuro. Pero eso no sucedería ya que Randall ni siquiera
hablaba con él.

Hunter tomó el micrófono del maestro de ceremonias


y respiró hondo. Podía hacer esto y no sólo por Beau. Por
Randall también. Y para su lamentable ser.

—Supongo que aquí es donde tengo que contar una


historia embarazosa sobre Beau— él comenzó. Él intentó el
truco de la clase de habla pública en la escuela secundaria-
escoger un lugar en la distancia para centrarse en él. No
ayudó a sus nervios —Pero la mayoría de esas historias no
son aptas para el público presente…— La multitud titubeó
incómodamente. Mierda. Ya estaba arruinando esto —Y
Beau siempre ha sido el mejor. Siempre te he admirado. Y
todos lo saben. No siempre me he dado cuenta del efecto que
has tenido en mi vida...

Y ahora estaba divagando. Varios invitados bostezaron,


e incluso Randall parecía claramente aburrido. Tiempo de ir
con todo. Hunter respiró hondo —Beau me ha enseñado
mucho, pero en realidad es Autumn, a quien tengo que
agradecerle por abrirme los ojos. Verán, yo solía ser como
ella, estaba tan seguro de que el compromiso no formaba
parte de mi futuro, ni de chiste, ni en sueños. Entonces,
recientemente… yo conocí… algo pasó que me hizo
cuestionar ese camino. Y solo tengo que ver el coraje y la
convicción de Autumn al casarse con Beau, y la fuerza de su
amor, para saber que cualquiera seria afortunado si
encuentra lo que ellos dos tienen. Y si les dan la oportunidad
para tener un futuro como el suyo, deben tomarla. Randall
dijo que el amor es un gran riesgo, pero está equivocado…—
Eso provocó que varias cejas se levantaran, y Randall frunció
el ceño. Bueno. Él estaba escuchando.

—El amor no es un riesgo. No es una ecuación que deba


resolverse o una apuesta arriesgada. Es una oportunidad, que
no todo el mundo recibe. Y cuando tengan esa oportunidad,
deben hacer todo lo posible para conseguirla, así como lo
hicieron Autumn y Beau. Ellos nos han dado un magnífico
ejemplo hoy, y yo, por ejemplo, pienso seguir sus lecciones.

Listo. El sudor goteaba por su rostro mientras


levantaba su copa. La multitud aplaudió y se unió al brindis,
voces cálidas se mezclaron para ofrecer felicitaciones a la
feliz pareja. Hombre, eso había sido duro, diciendo
demasiadas palabras. Estaba acostumbrado a no hablar.
Y él tenía la intención de respaldar sus palabras con
acciones, pero primero tuvo que sentarse y soportar un
brindis más y luego el primer baile. Finalmente, era hora de
que otros se unieran a este. La expresión de Randall parecía
que estaba contemplando un escape rápido, pero Hunter no
iba a dejar que eso sucediera. Antes de que Randall pudiera
ponerse de pie, Hunter se dirigió directamente hacía él,
parándose junto a su silla.

—Baila conmigo— ordenó. Un chico más agradable


hubiese preguntado, educadamente, pero Hunter no le iba a
dar la oportunidad de que se negara. No cuando Hunter
acababa de derramar sus tripas frente a todos los invitados
de la boda. Lo menos que Randall podía hacer era dejarlo
hablar. Además, después de todo ese vómito emocional,
Hunter tenía una poderosa necesidad de mantener a Randall
en sus brazos. Ofreciendo su mano, esperó, dispuesto a que
Randall aceptara.
Capítulo 12

H unter no preguntó. Ordenó, y Randall iba a tomarse su


tiempo antes de rendirse ante su sargento mandón.

—¿Frente a todo el mundo? — No tuvo que fingir su


renuencia.

—Yup— Hunter le sonrió abiertamente.

—Sabes, Autumn tendrá una idea equivocada, piensa


que hay algo entre nosotros.

—Déjala. Porque es así— contestó Hunter con firmeza.

Randall soltó un suave suspiro. Oh, cómo me


gustaría… —Fue un buen discurso— admitió. No estaba
seguro de que Hunter se refirió a él, pero seguro que fue así,
más cuando sus ojos encontraron mientras Hunter hablaba
de cómo sus creencias habían cambiado recientemente. ¿En
verdad tuvo tanto efecto sobre él?

—Y lo dije en serio— Aparentemente cansado de


acechar a Randall, Hunter se agachó junto a él, tomó su
mano —Arriésgate conmigo, Randall. Sé que tú quieres
analizar todos los riesgos, pero tenemos una oportunidad
aquí, y realmente creo que debemos tomarlo.
Randall parpadeó. Había estado esperando que Hunter
quisiera una noche más juntos, pero esto se sentía
completamente diferente —¿Quieres decir algo más que un
fin de semana?

Hunter asintió, con la mirada más sería que Randall le


había visto —Toma el traslado a Huntsville si eso es lo que
realmente quieres profesionalmente. Quiero salir contigo,
ver dónde va esta cosa.

—¿Y si le digo que no a Huntsville? — El pulso de


Randall comenzó a galopar.

—Entonces será mejor que ponga mis millas de viajero


frecuente en orden— Hunter le dio una sonrisa ganadora —
Quiero intentarlo. Sé que mi historial no es el mejor, pero
nunca he conocido a alguien que me haga sentir como tú.
Creo que nos debemos a nosotros mismos seguir con esta
conexión. Mira a tu hermana y Beau. Se arriesgaron.

—¿Estás diciendo que quieres tener lo de Autumn y


Beau? — Randall no pudo evitar la incredulidad de su voz.

Hunter rió, bajo y sexy. —No me estoy proponiendo,


no. Pero ellos -y tú- me han demostrado que dar el siguiente
paso para algo más permanente y real, vale la pena. Quiero
tener esa oportunidad ahora. Contigo.

—Yo ...— Randall tragó saliva —He dicho cosas poco


amables...
Hunter le apretó la mano. —Podemos empezar de
cero.

El corazón de Randall hizo una cosa rara y se agitó. Él


dejo salir en un susurro —¿Y esto no es sólo sexo para ti?
Quiero decir, eso es genial y todo, pero este fin de semana
me ha demostrado que quiero algo más que un fantástico
sexo. No es que el sexo no sea fabuloso— Pudo sentir su piel
calentándose.

—Quiero más— Los ojos de Hunter eran brillantes y


sinceros cuando se encontraron con los de Randall, pero
también había un poco de humor ahí —Pero prometo
clavarte contra la pared más tarde. O no. Podemos
retroceder, tomar las cosas más lentas…

—Estoy a favor del grandioso sexo— dijo Randall, sus


palabras dichas demasiado rápido —Y en cuanto al resto…
pensaré en el trabajo. Realmente lo haré. Y me gustaría
conocerte mejor, como tú has dicho. A ver si encajamos.

—Oh, encajamos— dijo Hunter amenazante, con los


ojos llenos de promesas pecaminosas —¿Ahora bailarás
conmigo?

—Realmente no soy muy bueno— murmuró Randall


— Y hay mucha gente ...

—Si no te has dado cuenta que me encanta dirigir, no


has estado prestando atención—Hunter le guiñó un ojo —
Sé que piensas que la familia de Beau es conservadora, pero
te lo prometo, no dejaremos en shock a mucha gente. Y me
muero por tenerte en mis brazos.

—Bueno, cuando lo dices así…— Randall finalmente


cedió, tal como supo que lo haría. Pocas cosas le negaría a
Hunter. Y tal como dijo, no le sorprendía, Hunter era un
excelente bailarín, llevándolo ágilmente por la pista con una
canción de amor movida.

Autumn y Beau bailaban en el centro de la pista,


abrazados fuertemente, balanceándose más que bailando,
pero Autumn captó los ojos de Randall mientras Hunter lo
hacía girar y ella le dio un pulgar arriba sobre el hombro de
Beau. Sí, ella lo interrogaría más tarde. Y tal vez eso estaba
bien. Ver a Autumn ser tan valiente hoy, dar este gran paso,
le había hecho querer ser valiente también. Para tomar una
oportunidad, tal como lo propuso Hunter.

—¿Divirtiéndote? — Hunter le sonrió mientras la


canción volvía a ser lenta, y acerco a Randall un poco más,
encajando fácilmente juntos como si hubiesen hecho esto
por años.

—Sí— Era la verdad. Por primera vez, sintió que podía


bailar toda la noche, feliz de estar en los brazos de este
hombre.
—¿Me dejarás demostrarte ese nuevo comienzo más
tarde? — Hunter gruñó en su oreja —No me voy a rendir,
Randall.

—No quiero que lo hagas— admitió Randall —Un


nuevo comienzo suena cada vez mejor y mejor. Tal vez
podamos comenzar con el desayuno.

—¿El desayuno? — Hunter levantó la ceja.

—Ya sabes, la comida que la gente come después de


una noche de sexo golpeando la pared...— Aunque sabía que
estaba sonrojado, Randall le sonrió.

—Me encantaría una cita para el desayuno— dijo


Hunter con reverencia. Inclinándose cerca, telegrafió su
intención con los ojos, dándole a Randall tiempo suficiente
para alejarse, pero por una vez en su vida, Randall no iba a
huir de la aventura o del riesgo. No, iba a aprovechar esta
oportunidad con este hombre, y le dio la bienvenida al beso
de Hunter. Los labios de Hunter eran suaves pero fuertes, y
Randall no iba a cansarse nunca de cómo Hunter podía
adueñarse de su boca, aun cuando fue un casto beso en la
pista de baile.

—¿Hunter? — Su aliento llegó a trompicones cuando


separaron para respirar.

—¿Sí?
—¿Podemos avanzar rápidamente a la parte del
grandioso sexo?

La sonrisa de Hunter era la respuesta que Randall


necesitaba. No sabía lo que el futuro traería para ellos, si esta
magia de fin de semana podría durar, pero quería intentarlo.
Y en este momento, eso era todo lo que importaba.

SEIS MESES DESPUÉS

La lluvia de diciembre había convertido todo el polvo


de Alabama en un grueso y pegajoso lodo. Hunter se quitaba
el lodo en la alfombra de bienvenida mientras golpeaba la
puerta de Randall. Mierda. El barro seguía pegado en las
suelas de sus botas, y probablemente dejaría huellas por
todas las alfombras color beige de Randall. Comenzó a
desatar las botas cuando se abrió la puerta.

—Sabes, tienes una llave— dijo Randall con una


carcajada.

—He venido sin avisar. Quiero decir, es jueves, pero...


— Él todavía seguía averiguando las reglas para esta cosa de
citas. Las últimas semanas, él paso casi todas las noches en la
casa de Randall, pero todavía no quería suponer nada. Estaba
tan feliz de tener a Randall aquí, en su ciudad, en su vida.
Durante algunos meses ellos tuvieron que hacer la cosa de la
larga distancia35, mientras Randall trabajaba en su traspaso,
y eso fue horrible. Hunter no iba a dejar de estar agradecido
de que Randall tomara esta transferencia, por hacer que
pudieran darle a esta cosa entre ellos una oportunidad.

—Es jueves, y ya he recogido las costillas del lugar del


que me hablaste, y el juego de la NBA de los Haws ya está
puesto y esperando. Confía en mí, estaba ansioso por verte—
Randall le dio un ligero beso mientras Hunter se enderezaba.

—¿Vas a someterme a otro drama de ciencia ficción


después del partido? — preguntó Hunter mientras seguía a
Randall por el dúplex. Él consiguió que Randall tuviera
algún interés por los equipos deportivos que seguía, por lo
que era justo que le devolviera el favor. Y honestamente, era
malditamente bastante fácil encontrar programas que
disfrutaran los dos. Era casi… doméstico, viendo la lista de
Netflix que Randall lleno con las cosas que planeaban ver
juntos. Hogareño, incluso.

La casa de Randall era hogareña también, era un


dúplex recientemente reformado en la parte histórica de la
ciudad, con todas las alfombras y los electrodomésticos
nuevos, y grandes árboles viejos en el gran patio cercado.

35 A la antigua hehehe, solo con llamadas telefónicas.


Randall no trajo muchos muebles con él, así que la sala de
estar aún estaba bastante vacía, excepto por el sofá de cuero
gigante, que Hunter le convenció que sería perfecto para
mirar los juegos y disfrutar mucho con Randall el llamado
‘Netflix & chill’36.

Y curiosamente, Hunter en realidad ansiaba


acurrucarse. Lo deseaba. Incluso cuando estaba de servicio,
se encontró sonriendo mientras pensaba en Randall, se
encontró soñando despierto sobre cuando volvería a verlo.
El otro domingo, accidentalmente tomaron una siesta juntos
en el sofá y ni siquiera hubo sexo primero. El sexo vino
después, aunque...

Sí, el sofá había sido una compra increíble. Hunter


sonrió al recordar. —¿Qué te tiene de buen humor? —
Randall inclinó la cabeza —¿Viste el correo electrónico de
Autumn?

—¿El que prometía grandes noticias en Navidad y que


no lleváramos alcohol a la cena? —Hunter se rió —Creo que
puedo adivinar qué pasa. Necesito responder su un correo
electrónico, y decirle que ya tenemos vuelos.

—¿Estás seguro de que quieres venir conmigo? Quiero


decir, estás desperdiciando tu permiso por mi...

36Yep, Hahahaa el famoso Netflix & Chill, es decir una forma casual
de tener sexo durante algún maratón de Netflix.
—Bebé— Hunter lo detuvo antes de que divagara —Es
nuestra primera fiesta en pareja. Sí, quiero que estemos
juntos. Y usaste tus días de vacaciones para venir conmigo a
ver a Gary en D.C., e hicimos lo mismo el Día de Acción de
Gracias con mi papá y mi abuela y nadie murió. Estará bien.
Verás.

Hunter esperaba no estar mintiendo. Era una especie


de gran cosa, a pesar de que había conocido a la familia de
Randall en la boda. Esto era más bien un concepto de
conocer-a-la-familia-de-mi-pareja, y eso era más que un
poco extraño. Pero extraño bueno. A Hunter le encantaba
ver a Randall alrededor de su familia, especialmente a los
pequeños primos, y sabía que sería capaz de tomar cualquier
interrogatorio que Autumn le aplicara.

—Bueno. Sin embargo, ¿Sería raro que quiera poner un


árbol de Navidad aquí, sólo para nosotros? Todavía hay
mucho espacio cerca de la ventana.

—Me gusta esa idea— La garganta de Hunter se volvió


extrañamente gruesa —¿Quizás este fin de semana? No
pondré uno en mi casa, estoy aquí todo el tiempo— Su casa
idéntica a las demás en Arsenal, tenía un atractivo muy
limitado si lo comparabas con el espacio más grande que
tenía la casa de Randall, bueno, y Randall en si mismo.
—Lo sé— Randall cruzó sus brazos alrededor del
cuello de Hunter —Y me encanta. Y he querido hablar
contigo…

—¿Sí?

—¿Qué piensas sobre trasladar más ropa aquí después


de que regresemos de Oregón? Tus uniformes y esas cosas,
para que así no te apresuraras en regresar a la base a
cambiarte. Y todo lo que quieras traer.

Hunter miró a Randall —¿Me está pidiendo que me


mude?

—Quizás— Las mejillas de Randall se volvieron de un


adorable tono rosado —Tal vez sólo quiero que uses la llave
que te di. Y mi armario está medio vacío ahora, y podemos
tomarlo como un periodo de prueba sin que tu abandones tu
casa en la base o…

—O— Hunter lo silenció con un beso —Nada de esto


es a prueba. Ya no. Y me encantaría traer mis cosas.

—¿De Verdad? Está bien si necesitas pensar en ello…

—No quiero— Hunter se sorprendió de lo mucho que


quería decir eso. No necesitaba pensar en ello. Este era
Randall, y si él quería más de Hunter, Hunter estaba
decidido a darle lo que quería. Y para ser honesto, lo que él
quería —Quiero que forjemos una vida juntos, Rand. Tú, yo,
nuestras familias locas, tal vez incluso un perro para que el
patio trasero.

—Yo también quiero eso— Randall se inclinó para


otro beso, éste duro hasta que Hunter no pudo soportarlo y
gruñó, tomando el control, reclamando la boca de Randall
con una ferocidad que los dejó a ambos sin aliento.

—¿Cómo se recalientan las costillas? — preguntó


Randall, jadeando.

—Las comeré frías— Hunter se abalanzó sobre Randall


y se dirigió al dormitorio.

—¡Hey! ¡Bájame! —Randall gritó, pero no luchó


realmente. —No siempre tienes que mostrar tus músculos.

—Sí, un poco— Hunter arrojó a Randall sobre la cama,


luego se quitó la camisa del uniforme —Porque lo amas.

—Te amo— le corrigió Randall. El pecho de Hunter se


tensó. Nunca se cansaría de oír eso.

—También Te amo— murmuró, su nuca calentándose.


Esas palabras no eran fáciles de decir, pero las decía enserio.
Le encantaba el brillante cerebro de Randall, su disposición
a probar cosas nuevas, su fácil compañía, y la forma en que
hacía que Hunter se sintiera importante.

—Ven aquí— Randall palmeó la cama a su lado —Creo


que me va a gustar que este sea nuestro cuarto.
—¿Sí? — Hunter terminó de desnudarse y luego se
unió a Randall en la cama. Randall estaba completamente
vestido, así que Hunter se puso con los botones de la camisa.
—Estoy votando por una cama más grande. Y una televisión
aquí.

—Podemos llegar a un acuerdo— Randall capturó la


mano de Hunter, presionando un beso en sus dedos —Lo
importante es que te tendré a ti en esa cama.

Las fosas nasales de Hunter ardían, y Randall sin duda


pudo ver en los ojos de Hunter lo emocionado que estaba.
Pero Hunter ya había dejado de esconder sus emociones a
este hombre. En lugar de esconderse, atrajo a Randall a un
profundo beso. El verano pasado, no tenía idea de que su
vida tenía un gigantesco agujero del tamaño de Randall, que
esto era lo que había estado buscando, y que necesitaba esto,
pero era verdad. Necesitaba cada segundo de esta vida que
estaban construyendo juntos. Esta era su oportunidad, y no
iba a perderla.

Fin
Annabeth Albert
Annabeth Albert creció furtivamente con novelas
románticas bajo las fundas de la cama. Ahora, ella devora
todos los subgéneros de romance. ¡No se necesitan linternas!
Cuando no está agregando a su estante del encargado, ella es
una escritora de romance del noroeste pacífico.

Emocionalmente complejas, sexy y divertidas historias


son sus favoritas tanto para leer y como para escribir. A
Annabeth le encanta encontrar finales felices para una
variedad de parejas y es una apasionada partidaria de los
derechos de los homosexuales. Entre la búsqueda de héroes
oscuros para redimir, ella tiene un trabajo de día gratificante
y disputas de sus dos niños.
Wendy Qualls
Wendy Qualls fue bibliotecaria en un pequeño pueblo
hasta que terminó de leer todo lo que su biblioteca tenía por
ofrecer. En ese momento ella cambio su caro y -sin relación
alguna- título universitario por escribir novelas románticas
sucias y perder el tiempo en Internet. Ella vive en el norte
de Alabama con su esposo, sus dos hijas, sus dos perros y un
no deseado enjambre estacionalmente fluctuante de
catarinas. Ella es miembro de Romance Writers of America
y de muchos foros de escritores en línea. Pueden encontrar
a Wendy en wendyqualls.com o en Twitter como
@wendyqualls.
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