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La Bomba: Ritmo y Cultura del Chota

La bomba es un género musical y baile tradicional del Valle del Chota en Ecuador. Se toca con un pequeño tambor de cuero y madera y sus letras abarcan temas políticos, sociales y de la vida campesina. Representa la resistencia cultural de los afroecuatorianos que llegaron como esclavos. Se baila en parejas sueltas con movimientos sensuales de cadera. Actualmente se busca que sea declarado patrimonio cultural inmaterial para preservar esta tradición.

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La Bomba: Ritmo y Cultura del Chota

La bomba es un género musical y baile tradicional del Valle del Chota en Ecuador. Se toca con un pequeño tambor de cuero y madera y sus letras abarcan temas políticos, sociales y de la vida campesina. Representa la resistencia cultural de los afroecuatorianos que llegaron como esclavos. Se baila en parejas sueltas con movimientos sensuales de cadera. Actualmente se busca que sea declarado patrimonio cultural inmaterial para preservar esta tradición.

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BOMBA:

La bomba: 1. Es un género musical del Valle del Chota. 2. Es el grupo musical (Grupo de
bomba). 3. Es el baile. 4. Es el instrumento membranófono. 5. La Bomba, es el ritmo de la
alegría, unidad, y esperanza choteña. Este es un término polisémico.
Las letras son variadas, van desde las picaronas, hasta las que refieren algún acontecimiento
político, social o hablan de la dureza de la vida de los campesinos del valle del Chota.
Este género musical fusiona armonías pentafónicas, propias de la música indígena, con los
estribillos de la música europea, y la rítmica, movimiento, timbre y líricas de la música africana.
La bomba es escrita en compás binario compuesto y tiene una fórmula rítmica muy similar al
albazo.
Grupo musical                            
Constituido por una bomba, se suman guitarras, un acompañante y otro que realiza los adornos
melódicos (en la actualidad se usa el requinto, instrumento de cuerda similar a la guitarra); y
opcionalmente hoja y maracas y/o güiro. Este grupo instrumental puede ejecutar piezas
instrumentales, pero esencialmente es un grupo con voces, solistas, dúos o responsoriales.
En su versión tradicional son los mismos instrumentistas, siempre varones, los que cantan, y lo
hacen a la manera de un grupo coral en el que un solista lleva la voz principal y desarrolla el
tema de la canción, mientras el coro responde mediante ecos, repeticiones y contrapuntos. En la
actualidad las mujeres han ganado espacio dentro de grupos como vocalistas.
(Afroecuatorianos, 2008)
Instrumento
Pequeño tambor con dos parches de cuero de venado, se coloca entre las piernas y se ejecuta
con las palmas de las manos. Su cuerpo es elaborado con madera de balsa y sujetado con el tallo
de la cabuya.
 
Ritmo
Música esencialmente bailable, la danza se caracteriza por la sensualidad. Las mujeres, para
demostrar su habilidad como bailarinas, suelen danzar con una botella o una cesta de frutas
sobre la cabeza, en perfecto equilibrio.
Existen variantes de la bomba, que según su movilidad y contenido textual la clasifican
en bomba triste y bomba caliente, siendo ésta última la de mayor dinámica y en tempo muy
alegre. En la danza las parejas bailan sueltas; los pies se mueven con pasos cortos; las piernas, el
torso y las caderas ponen el movimiento mayor. La mujer mueve sus caderas y el hombre la
persigue; a veces saca un pañuelo y se arrodilla. Hay variantes como el Baile de la botella, que
es un baile de competencia entre mujeres que se mueven con una botella de trago equilibrándola
en su cabeza.  (Guerrero, 2010)
Banda Mocha
La banda mocha o banda de mate es un grupo orquestal compuesto de 12 o 15 músicos. Su
nombre obedece al hecho de que los instrumentos de soplo que la integran, y en particular los
diversos tipos de puros, son “recortados” o “mochos”. Se puede sostener que este tipo de bandas
constituyen una versión local (afro) de las bandas de pueblo, en la medida en que los
instrumentos típicos “imitan” los sonidos de los metales (clarinete, trompeta, barítono, bajo).
La música interpretada por la banda mocha es sólo instrumental; nunca se acompaña de voces.
Se interpretan diversos géneros musicales: pasillos, porros, cumbias, otros ritmos tropicales y
sobre todo música bomba que es el ritmo tradicional de la región. Todos estos ritmos son
bailables.  (Afroecuatorianos, 2008)
Esta agrupación tiene instrumentos muy particulares, usa puros (calabazas) de diferentes
tamaños; unos enorme, otros medianos y pequeños, así como hojas de árbol y pencos, entre los
más llamativos. Los puros más grandes vendrían a ser un equivalente de tubas y bombardones;
los puros medianos a trombones, trompetas y saxos; pencos o cabuyo (instrumento hecho del
ágave), hojas de árboles y flautas traversas de caña que serían los clarinetes, flautas y flautines.
Se complementa la Banda mocha con percusión: bombo, redoblante (que llaman “caja”), huiro,
“quijada de burro” (mandíbula de equino) y de uso más actual, los platillos.
Quijada de burro, penco y hojas de naranjo

Cultura, historia y saberes ancestrales se entrelazan con la alegría, picardía y el movimiento


de cadera en la bomba del Chota, un instrumento y género musical de la Sierra ecuatoriana,
donde su población afrodescendiente busca que se la declare patrimonio cultural inmaterial.

Símbolo de resistencia de quienes llegaron hace cientos de años desde África en condiciones


de esclavitud, la Bomba parece un simple tambor, con la peculiaridad de que está hecha de piel
de chivo y el tronco de un árbol, todo unido por finas cuerdas.

Sus materiales aluden conceptualmente a los cuatro elementos de la naturaleza: la sangre


del chivo y el proceso de secado de su piel representan al agua y al fuego, el tronco de árbol a
la tierra y los orificios en el instrumento -que generan su particular sonido- al aire.

Como género musical, es un “símbolo de resistencia y bandera de lucha” de quienes llegaron


desde África, y que con bailes y melodías lograron “encantar a patrones y capataces”, explica a
Efe Xavier Méndez, gestor cultural del Valle del Chota, en el norte de Ecuador.

“Son como claves, ritmos, melodías que nuestros ancestros idearon para proteger a su
descendencia”, agrega el gestor, quien desde hace unos años trabaja con los jóvenes para
inculcarles esta herencia.

Y es que gracias a sus diferentes ritmos, más pausados o más seguidos, todo dependiendo de la
emergencia, los habitantes de la zona también alertaban con ella sobre los peligros o la
necesidad de huir.

Al pauperizado Valle del Chota, los africanos llegaron en condición de esclavos en el siglo


XVII de la mano de jesuitas y tratantes, como mano de obra para minas y plantaciones.

Sus manifestaciones culturales entraron entonces “en forma de sabiduría”, pero adoptaron sus
propias características en Ecuador, donde los afrodescendientes, más de un millón entre
negros y mulatos, se concentran históricamente en las provincias de norte del país.

En la costera Esmeraldas, su ritmo melódico se tradujo en una más extendida marimba,


mientras que en el Valle del Chota, entre las provincias andinas de Imbabura y de Carchi,
adoptó una nueva identidad: la Bomba.

Un género que en la pequeña y calurosa localidad de El Juncal hace vibrar a sus apenas 2.500
habitantes.

Como “bandera de lucha“, dice Méndez, de 32 años, la Bomba les invita a estar “alegres,
atentos”, pero sobre todo a perseverar en la unidad y la hermandad, porque “solo unidos pueden
seguir siendo libres”.
La antropóloga ecuatoriana Karina Fonseca Hurtado, catalogadora del patrimonio inmaterial
en el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), subraya a Efe que este género es parte
de la historia de los pobladores del Valle, “una forma de expresar sus costumbres pese a toda la
historia de esclavitud vivida”.

“Representa sus vivencias”, dice la experta sobre unas letras compuestas a manera de cuarteto
de versos tipo copla hispana y que narran sucesos históricos y la cotidianeidad: un puente
donado, el avance de un río, nacimientos o cualquier otro episodio social.

A la espera de que sea declarada como patrimonio inmaterial de Ecuador, por el “conocimiento”
e historia que alberga, Méndez asegura que “alegría, picardía y movimiento de cadera” son
esenciales para bailarla.

Trilogía inseparable que comprende la música, el baile y el instrumento de este “canto a la vida”
que lucha por mantenerse entre las nuevas generaciones.

“El río Chota, se ha enfurecido y hace mucho ruido…”, empieza a cantar durante una entrevista
con Efe Daniela Rodríguez, recordando una niñez en la que el río arrastraba grandes piedras y
palos en sus crecidas.

Arteria fundamental para la vida del Juncal, son muchas las mujeres que, con el agua a media
pierna o sentadas en grandes piedras, aún lavan la ropa y utensilios de cocina en esa corriente.

Sentada en una roca bañada por el río, Rodríguez comenta que a su hijo Jheisiño, de 11 años, le
gusta más “la música que salió ahorita para la juventud”, y que en las fiestas los niños piden
“reguetón y salsa choque“.

“Sale una bomba y ellos no quieren bailar”, afirma esta joven de 29 años y elaboradas trenzas
que recogen su largo cabello.

Vendedora de frutas, asegura que a su hijo Bastian André, de siete meses, le canta “hartas
bombas” para preservar lo que ella considera una “tradición de los pueblos ancestrales”.

Todo con la esperanza de que este legado tan particular refuerce sus raíces y las generaciones
más jóvenes no se olviden de la historia de sus antepasados, hecha canción.

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