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Camisea - Evaluacion Parcial

Este documento presenta el debate sobre la intervención estatal, renegociación o nacionalización del gas de Camisea. Se resumen las posiciones de varios estudiantes. Miguel Angel Irigoyen habla sobre las causas, señalando que la nacionalización podría afectar el suministro eléctrico y causar apagones debido a la falta de inversiones en mantenimiento por parte del Estado. Amelia Palacios aporta un dato, indicando que el 60% de la demanda de gas es para centrales eléctricas. Teline Ort

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Camisea - Evaluacion Parcial

Este documento presenta el debate sobre la intervención estatal, renegociación o nacionalización del gas de Camisea. Se resumen las posiciones de varios estudiantes. Miguel Angel Irigoyen habla sobre las causas, señalando que la nacionalización podría afectar el suministro eléctrico y causar apagones debido a la falta de inversiones en mantenimiento por parte del Estado. Amelia Palacios aporta un dato, indicando que el 60% de la demanda de gas es para centrales eléctricas. Teline Ort

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FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES

CARRERA DE ADMINISTRACIÒN DE EMPRESAS

Integrantes:

Apellidos y Nombres:

 Irigoyen Prado, Miguel Angel


 Ortiz Talavera, Teline
 Palacios Huamaní, Amelia
 Pérez Pedraglio, Claudia
 Prado Huamán, Ludy

Tema:

➢ EVALUACION PARCIAL – DEBATE

En contra de la Intervención Estatal Renegociación - Nacionalización del Gas de Camisea

Docente:

➢ Percy Paul Pizarro Prieto

Curso:

➢ Realidad Nacional

Ciclo/ Sección:

➢ Ciclo 2 / 2A

Año:

➢ 2021
APORTACIONES

 Alumno 1: Pérez Pedraglio, Claudia


- Introducción / Conclusión

 Alumno 2: Irigoyen Prado, Miguel Angel


- Causas

 Alumno 3: Palacios Huamaní, Amelia


- Causas / Dato

 Alumno 4: Ortiz Talavera, Teline

- Consecuencias

 Alumno 5: Prado Huamán, Ludy


- Consecuencias
INTRODUCCIÓN

Luego de las declaraciones del anterior premier Guido Bellido, sus ministros y hasta el
presidente Castillo respecto al destino del gas de Camisea, la incertidumbre sobré cómo
terminará este tema está en el aire. Si se renegociará, se nacionalizará o el Estado expropiará
la planta de Camisea. ¿Qué conlleva cada uno de estos escenarios?

Se conoce que la nacionalización se da cuando empresarios nacionales toman el control, pero


sigue estando en manos privadas y es totalmente distinto a una expropiación.

Aunque hablando de forma clara el plan de nacionalización no debería de sorprendernos por


que como recordamos son una de las muchas propuestas que el presidente le prometió a la
ciudadanía.

Llegar a plantear una expropiación como también se plateo en un momento es algo todavía
más complicado ya que dice el artículo 70 de la Constitución sobre el derecho a la propiedad
privada y cómo se plantea un escenario de la intervención del Estado. El artículo mencionado
de la Carta Magna establece que «nadie puede privarse de su propiedad si no,
exclusivamente, por causa de seguridad nacional o necesidad pública, declarada por ley, y
previo pago en efectivo de indemnización justipreciada que incluya compensación por el
eventual perjuicio».

Es decir, para proceder a una nacionalización por necesidad pública, como lo señaló Bellido
en sus polémicas declaraciones, primero debe promulgarse una ley que lo autorice y luego
tasar el costo de la empresa para establecer un pago indemnizatorio.

En cuanto a una renegociación en el contrato de Camisea, se debe renegociar la valorización


del gas exportado a un mejor precio que genere mejores utilidades para el país y regalías
para las arcas del Estado.

Ya que se conoce que se exporta el 50% de lo producido en Camisea a precios que no son
los mismos para el mercado nacional. Camisea produce el 80% del GLP que usamos en el
país, el 20% es importado y aun así se paga lo que cuesta en el mercado internacional.
Lamentablemente por lo que se produce en el país también se paga el precio internacional.

Algo que ya se dio anteriormente en el Gobierno de Alan García Pérez, donde hubo una
renegociación requerida por la misma empresa Pluspetrol en ese tiempo.

Un poco de Historia:

En julio de 1981 la compañía Anglo-Holandesa Royal Dutch Shell firmó un contrato de


prospecciones petrolíferas en los Lotes 38 y 42. En el mes de marzo de 1984, Shell descubre
gas de Camisea en el pozo exploratorio San Martín.
Shell continúa con las exploraciones e informa del descubrimiento de gas en los pozos de
Cashiriari y Mípaya. Las autoridades de la compañía petrolera anunciaron el descubrimiento
de 8,8 billones de pies cúbicos de reservas probadas, lo que actualmente se conoce con 587
millones de barriles de líquidos de gas natural.

En 1988, la falta de acuerdo entre Shell y el Estado finaliza con el abandono de la


transnacional europea del Proyecto de Explotación de Camisea que exigía una inversión de
2500 millones de dólares. Las inversiones en estos primeros años de exploración se valoran
en unos 200 millones de dólares.

En marzo de 1994, la Compañía Shell firmó con Perupetro S.A. un convenio para realizar un
Estudio de Factibilidad del Proyecto Camisea con el fin de evaluar el potencial de reserva, la
viabilidad técnico-económica de la explotación y elaborar un plan de desarrollo.

En mayo de 1998, el consorcio Shell-Mobil inicia las negociaciones para un Contrato de


Explotación. La inexistencia de un mercado en el Perú para explotar el gas obligó a Shell a
priorizar la exportación del gas a Brasil. Asimismo, la negativa del gobierno de permitir el
desarrollo de un proyecto integrado (exploración, extracción, transporte y distribución)
motivaron el abandono del Consorcio de la segunda fase del proyecto. En esos momentos, la
inversión acumulada en los estudios de evaluación y exploración del consorcio sumaban unos
500 millones.

En años posteriores, los yacimientos de Mipaya y Pagoreni, con reservas probadas de 2,8
billones de pies cúbicos y 225 millones de barriles de líquidos de gas natural, ahora
denominado Lote 56 se entregan al Consorcio Camisea (el mismo del Lote 88), que los
dedicará exclusivamente a la exportación. Para hacer viable la firma de un contrato de
exportación, el gobierno autorizó un préstamo de 1,4 billones de pies cúbicos de gas del Lote
88.

En febrero de 2000, un consorcio formado por Pluspetrol (Argentina, 36%), Hunt Oil (EE. UU,
36%), SK Corp. (Korea, 18%) y TecPetrol (Grupo Techint, Argentina, 10%) obtuvo el derecho
de explotar durante 40 años el Lote 88 de Camisea. Las regalías que debería pagar eran de
37,4% y la producción de gas se dedicaría exclusivamente al mercado interno. El proyecto
era ahora viable porque el Estado garantizaba un mercado de consumo de gas al consorcio
adjudicatario. La inversión esperada en la fase de explotación era de unos 630 millones de
dólares.

Como hemos podido apreciar en la historia desde el descubrimiento de gas de Camisea, este
ha sido mal llevado por diferentes acuerdos por parte del estado y de las diferencias entre el
estado y las compañías que las tuvieron a su cargo en el momento.
Por eso esta vez debemos de llegar a un nuevo acuerdo armonioso que favorezca tanto a la
empresa privada, al estado y a todos los ciudadanos.
EN CONTRA DE LA INTERVENCIÓN ESTATAL RENEGOCIACIÓN - NACIONALIZACIÓN
DEL GAS DE CAMISEA

CAUSAS

La nacionalización del gas de Camisea en el día a día de los peruanos tendría un impacto en
la dotación del servicio eléctrico ya que si se toma en cuenta que el 60% de la demanda de
gas proviene principalmente de las centrales térmicas. El presidente Pedro Castillo reiteró en
más de una oportunidad en su viaje a Estados Unidos al igual que el titular de Economía,
Pedro Francke, que su gobierno no expropiará a nadie. Sin embargo, había la posibilidad de
“nacionalizar" el yacimiento de Camisea si es que la empresa concesionaria no renegocia
reparto de utilidades a favor del Estado.

“Convocamos a la empresa explotadora y comercializadora del gas de Camisea, para


renegociar el reparto de utilidades a favor del estado peruano"

De concretarse esta intención que, de acuerdo con el marco institucional actual, debería pasar
por el Congreso ya que se necesita de una ley. ¿qué impactos tendríamos? Cuando el
entonces candidato Pedro Castillo dijo que se “recuperará la riqueza del país” y se
“renegociará con grandes empresas”.

Primero nuestro país o sea todos los peruanos podríamos sufrir de apagones

El exviceministro de energía, Luis Espinoza, consideró que podría haber un impacto en el


servicio eléctrico debido a que actualmente la generación térmica produce el 40% de la
demanda de electricidad en el país y el gas natural es su principal insumo.

Debido a que al pasar a manos del Estado (de no llegarse a un acuerdo con Pluspetrol), este
(el Estado) dejaría de invertir en gastos de mantenimiento y operación como ha ocurrido en el
pasado con las empresas estatales, lo que degradaría el servicio y daría pase a cortes de este
en el mediano plazo, que podrían traducirse en apagones o restricciones del servicio.

1. El gas Camisea está desarrollado en la selva por lo que tiene costos altos.
2. Continuamente el productor, transportista y distribuidor tienen que hacer inversiones
para mantener el servicio. Cuando se nacionaliza una empresa privada para que sea
operada por el Estado generalmente y lo hemos visto en el pasado se eliminan gastos,
entre ellos, el de mantenimiento y operación, con lo cual se degrada el servicio y con
ello vienen los cortes del mismo.
3. Recordemos que es muy peligroso no hacer mantenimiento a los ductos de Camisea
ya que una falla, pueden generarse explosiones.
“El Perú ya vivió las restricciones del servicio eléctrico en 1992 en la que se restringía, valga
la redundancia, la luz ocho horas al día. Podemos llegar a este extremo si es que no se
mantiene a la operación”, apuntó.

4. Otro riesgo para tomar en cuenta que, si Camisea dejará de abastecer a las
generadoras térmicas, estas tendrían que recurrir al uso del diésel cuyo precio es más
alto que Camisea y que el país importa, lo traería como resultado que sea hasta diez
veces más caro la producción eléctrica en el país.

Un detalle que desconoce Castillo es que la producción de gas natural excede largamente lo
que se consume en el mercado local, es decir, que hay gas suficiente para el mercado interno
y para la exportación.

Del total de la producción de gas natural que son 1,400 millones de pies cúbicos por día, se
reinyecta 400 millones de pies cúbicos diarios aclaró esto es gas que se tiene que reinyectar
porque no hay consumo local.

En el corto plazo no se van a ver apagones ni aumento de la tarifa, probablemente bajen. No


obstante, en el mediano plazo hay un alto riesgo que nos quedemos sin energía si no hay un
manejo y mantenimiento adecuado de los equipos”.

Los impactos que generaría la nacionalización del gas de Camisea en el día a día de los
peruanos

5. Si se nacionalizara Camisea, Pluspetrol se iría y, en teoría, quien asumiría (como


administrador) sería Petroperú, que no tiene ni conocimiento ni capacidad para
gestionarlo y operarlo
6. Con la nacionalización de gas natural, todos los mercados internacionales le cerrarían
las puertas al Perú, con lo cual toda la producción se verá rápidamente afectada. Lo
que implica que el mercado local se comprima
7. Un riesgo latente, tras la nacionalización de Camisea, es que siga el mismo camino
las generadoras eléctricas, específicamente las unidades que usan gas natural que,
en teoría, pasaría a manos de Electroperú
DATO

Tras la nacionalización, va a ser complicado que otra empresa quiera operar Camisea. “Lo
más probable es que al final se lo entreguen a uno de los países aliados del bloque chavista
como de Rusia, China o Bolivia”, precisó Laub.

Solo en pago de regalías el Estado peruano recibe más US$ 10,000 millones de Camisea. Si
se la añade impuestos (directos e indirectos) son US$ 3,000 millones más con lo cual solo en
ingresos fiscales se recibe más US$ 13,000 millones, lo que serviría para construir 100
hospitales.

Si producto de la negoción, Pluspetrol decida quedarse, le va a pedir al Estado peruano algo


a cambio. “Lo que asusta de Castillo es que pretenda volver a los 70. Cuando Alvarado
expropió la IPC, el país pagó mucho dinero por esa expropiación. Es difícil que una empresa
expropiada se quede. Poco probable”.

Camisea costó US$ 6,500 millones, pero si lo agregamos lo que pagó al Estado peruano en
impuesto y la regalía US$ 13,500 millones, implica que se ha visto un retorno para el país por
US$ 20,000 millones. Si se compara con la Modernización de Talara que inicialmente iba a
costar US$ 1,000 millones, luego subió a US$ 2,500 millones, después a US$ 5,400 millones
y finalmente US$ 6,000 millones.
CONSECUENCIAS

La amenaza del Gobierno de Pedro Castillo al consorcio Camisea marcaría un precedente


importante para el futuro de las inversiones en el Perú.

Pese a que el presidente Pedro Castillo reiteró -en más de una oportunidad- en su viaje a
Estados Unidos al igual que el titular de Economía, Pedro Francke, que su gobierno no
expropiará a nadie, el primer ministro Guido Bellido, uso de cuenta de Twitter para afirmar que
se “nacionalizará” el yacimiento de Camisea si es que la empresa concesionaria no renegocia
reparto de utilidades a favor del Estado.

Camisea es uno de los yacimientos de gas más importantes de Sudamérica y el más grande
del Perú (ubicado en el Cusco). Se abrió la posibilidad de que este pase de manos del sector
privado al Estado, gobernado por Pedro Castillo. El emisor de la advertencia fue el presidente
del Consejo de ministros, Guido Bellido, quien dijo que se nacionalizará dicho yacimiento si
es que la empresa explotadora del gas no renegocia el reparto de utilidades a favor del Estado.
El anuncio se hizo oficial cuando el lunes Bellido junto con el ministro de Energía y Minas
(Minem), Iván Merino, entregaron a Pluspetrol, la empresa que tiene la mayor participación en
el consorcio Camisea, un oficio para iniciar las renegociaciones sobre el contrato para la
masificación del gas. Además, el mensaje de Bellido se da unos días luego de la primera gira
internacional de Pedro Castillo como presidente del Perú.

“Convocamos a la empresa explotadora y comercializadora del gas de Camisea, para


renegociar el reparto de utilidades a favor del Estado, caso contrario, optaremos por la
recuperación o nacionalización de nuestro yacimiento”, afirmó Bellido por Twitter.

De concretarse esta intención que, de acuerdo con el marco institucional actual, debería pasar
por el Congreso ya que se necesita de una ley ¿qué impactos tendrá en el día a día de los
peruanos? Gestión realizó un análisis de sus impactos en junio previo a la segunda vuelta
cuando el entonces candidato Pedro Castillo dijo que se “recuperará la riqueza del país” y se
“renegociará con grandes empresas”.

Si se toma en cuenta que el 60% de la demanda de gas provienes principalmente de las


centrales térmicas, mientras que el 40% del sector industrial, el ex viceministro de energía,
Luis Espinoza, consideró que podría haber un impacto en el servicio eléctrico debido a que-
actualmente- la generación térmica produce el 40% de la demanda de electricidad en el país
y el gas natural es su principal insumo.

Debido a que al pasar a manos del Estado (de no llegarse a un acuerdo con Pluspetrol), este
(el Estado) dejaría de invertir en gastos de mantenimiento y operación –como ha ocurrido en
el pasado con las empresas estatales– lo que degradaría el servicio y daría pase a cortes de
este en el mediano plazo, que podrían traducirse en apagones o restricciones del servicio.

“Camisea está desarrollado en la selva por lo que tiene costos altos, por lo que –
continuamente– el productor, transportista y distribuidor tienen que hacer inversiones para
mantener el servicio. Cuando se nacionaliza una empresa privada para que sea operada por
el Estado generalmente –y lo hemos visto en el pasado– se eliminan gastos, entre ellos, el de
mantenimiento y operación, con lo cual se degrada el servicio y con ello vienen los cortes de
este”, explicó.

Recordó que es muy peligroso no hacer mantenimiento a los ductos de Camisea ya que una
falla, pueden generar explosiones. “El Perú ya vivió las restricciones del servicio eléctrico en
1992 en la que se restringía, valga la redundancia, la luz ocho horas al día. Podemos llegar a
este extremo si es que no se mantiene a la operación”, apuntó.

Otro riesgo a tomar en cuenta -agregó- es que, si Camisea dejará de abastecer a las
generadoras térmicas, estas tendrían que recurrir al uso del diésel cuyo precio es más alto
que Camisea y que el país importa, lo traería como resultado que sea hasta diez veces más
caro la producción eléctrica en el país.

Anthony Laub, especialista en energía y minería, consideró las operaciones (eléctricas) se


van a ver afectadas no en el corto plazo, pero sí en el mediano y largo plazo si se nacionaliza
Camisea.

“Si se nacionalizará Camisea, Pluspetrol se iría y –en teoría– quien asumiría (como
administrador) sería Petroperú, que no tiene ni conocimiento y ni capacidad para gestionarlo
y operarlo”, acotó.

Con la nacionalización de gas natural –automáticamente, dijo– todos los mercados


internacionales le cerrarían las puertas al Perú, con lo cual toda la producción se verá
rápidamente afectada. Lo que implica que el mercado local se comprima/restrinja.

Un detalle que desconoce Castillo y Bellido es que la producción de gas natural excede
largamente lo que se consume en el mercado local, es decir, que hay gas suficiente para el
mercado interno y para la exportación.

Del total de la producción de gas natural que son 1,400 millones de pies cúbicos por día, se
reinyecta 400 millones de pies cúbicos diarios -aclaró- esto es gas que se tiene que reinyectar
porque no hay consumo local.
Un riesgo latente -tras la nacionalización de Camisea- es que siga el mismo camino las
generadoras eléctricas, específicamente las unidades que usan gas natural que -en teoría-
pasaría a manos de Electroperú.

“Con lo cual tendríamos a dos empresas estatales Petroperú y Electroperú que desconocen
cómo funciona la operación de Camisea y las unidades de generación con gas natural. Ese
sería el panorama”, detalló.

Reiteró que inicialmente -tras la nacionalización- no se va a dar corte de luz ya que


actualmente hay un exceso de unidades de generación eléctrica y con una reserva del 80%
de lo que se consume. Por el contrario, lo que podría pasar es que se va a reducir el consumo
con la salida de industrias y empresas del país.

“En el corto plazo no se van a ver apagones ni aumento de la tarifa, probablemente bajen. No
obstante, en el mediano plazo hay un alto riesgo que nos quedemos sin energía si no hay un
manejo y mantenimiento adecuado de los equipos”.

¿Cuánto es el costo de nacionalizar Camisea? solo en inversión fija hay más de US$ 6,500
millones y si se la añade las inversiones en las unidades de generación a gas natural podrían
ser unos US$ 3,000 millones.

“Estamos hablando que entre US$ 10,000 a US$ 15,000 millones lo que sería el costo de
nacionalizar Camisea y las generadoras eléctricas, no incluye el lucro cesante. Este es el
monto que va a tener que desembolsar el Estado peruano de nacionalizar Camisea, de lo que
contrario nos convertiríamos en un paria e incluso se impondrían arbitrajes que puede
embargas las cuentas del Estado”, remarcó.

Felipe Cantuarias (presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos) reconoció que la


principal falla de la apuesta por el gas natural en el Perú ha sido la falta de masificación del
recurso en la población. Cantuarias es enfático en que esta última no es tarea del consorcio
sino del Estado. Una masificación de gas vía ductos en el sur, centro y norte del Perú
supondría una inversión de entre US$5.000 millones y US$7.000 millones, calculó y apuntó
que el sector privado podría participar en dicha obra.

“Es algo que el sector privado está dispuesto a considerar, pues Perú es un país que sigue
teniendo un crecimiento económico. Pero que requiere que el Estado cree las condiciones.
Lamentablemente, la forma cómo el premier Bellido está enfocando el tema del Consorcio
Camisea lo único que hace es alejar a la inversión privada. Es lo que pasó en Bolivia”, dijo.
“Es imposible que este financiamiento lo pueda hacer (la empresa estatal) Petroperú”,
sostuvo.
Precisamente, en el caso de que la nacionalización de Camisea prospere, el trabajo operativo
recaería en Petroperú. Sin embargo, Chicchon resalta que la petrolera bandera de Perú está
embarcada en la construcción de la nueva refinería de Talara y pierde mucho dinero en el
Oleoducto Nor peruano. El experto resalta que Camisea es un activo estratégico que debe ser
planificado técnicamente. De lo contrario, las malas decisiones del Gobierno la terminarían
pagando todos los peruanos.

“Al ser estratégico, tanto por ser el principal yacimiento que abastece de gas natural al país
(con gran impacto en el sector eléctrico) y de gas licuado de petróleo (redondeando su impacto
altamente social), un descalabro en la operación y mantenimiento acarrearía el incremento de
costos de operación y mantenimiento debido a la ineficiencia que sufriría (…) Al final del día,
serían pagados por los usuarios -sea directamente en la tarifa o, disimuladamente, vía
subsidios- “, aclaró.

A juicio de Cantuarias, presidente de la SPH, el anuncio del premier afecta la estabilidad


jurídica del Perú. Recordó que Perú ha suscrito 27 tratados de libre comercio con 54 países,
tiene 21 tratados de protección de inversiones y tiene firmados convenios de estabilidad
jurídica con diversas empresas, por lo que existe la posibilidad de dirimir las controversias
mediante arbitrajes internacionales.

Para Ríos una eventual nacionalización de Camisea podría ahuyentar en el largo plazo la
exploración de nuevos yacimientos. Además, generaría costos millonarios para el Estado en
compensaciones y arbitrajes. Este ha sido el caso de Bolivia, cuenta Ríos, quien es natural
de dicho país y fue ministro de Hidrocarburos entre 2003 y 2004.

“Generalmente lo que pasa es que luego no hay inversión como en el caso boliviano, donde
se importa el 70% del diésel y casi el 50% de la gasolina. Las exportaciones de gas que eran
abundantes han comenzado a declinar”, afirma.

El anuncio de Camisea hace sospechar a los analistas sobre la intención del Gobierno de
emular el modelo estatista propuesto por el exmandatario boliviano Evo Morales al llegar al
poder en 2006. En efecto, la llamada “nacionalización de los hidrocarburos” fue una de sus
principales banderas de campaña, junto a la realización de una segunda reforma agraria y
una Asamblea Constituyente plurinacional.

“Querer replicar el modelo boliviano en el Perú no resiste ningún análisis. El modelo que
implementó Evo Morales no funcionó. En el 2005, Bolivia tenía 25 trillones de pies cúbicos de
reservas de gas natural. Hoy tiene 10 trillones (de pies cúbicos de gas natural) “, observó
Cantuarias en la misma línea de Ríos, citando datos de un artículo publicado por el ex ministro
de Economía, Luis Miguel Castilla.
“Alejó la inversión privada y el Estado no hizo ninguna inversión adicional en recuperar esas
reservas”, sostuvo.

Pero la posible nacionalización de Camisea también afectaría a otros sectores, además del
de hidrocarburos. Carlos Casas, decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la
Universidad del Pacífico, indica que la credibilidad de Perú como plaza de inversiones se vería
afectada, exacerbando aún más la incertidumbre política.

Esta medida, asimismo, dificultaría la recuperación de las expectativas macroeconómicas del


empresariado que se encuentran en negativo, en un contexto en que el Banco Central de
Reserva del Perú espera que la inversión privada en el país no crezca el 2022 y analistas y
consultoras incluso prevén un escenario negativo.

Para poner en marcha el plan del Gobierno de nacionalización, el Congreso de la República


del Perú deberá aprobar una ley mediante la cual se cree una empresa pública. De momento,
congresistas de diversas bancadas se han pronunciado en contra de la nacionalización de
Camisea, por lo que la viabilidad del proyecto no es segura.

Un escenario favorable para el Gobierno generaría un gasto por compensaciones para el


Estado de unos US$30.000 millones, estimó Cantuarias. Consultado sobre los fundamentos
de dicha estimación, explicó que la SPH obtuvo dicho monto a partir de datos provistos por el
Consorcio Camisea, entre ellos, la duración del contrato, el valor de la compañía y el costo de
oportunidad.

“Eso lleva a que (el valor actual de) un negocio de esta naturaleza, que tiene 24 años por
delante, con un precio del gas natural que está creciendo y donde se espera que haya una
mayor demanda y, en consecuencia, un incremento de la producción se estima en US$30.000
millones”, amplió.

Asimismo, Casas precisa que el desembolso de dicho dinero necesitaría ser incluido en el
presupuesto público del 2022 de S/197.000 millones (US$48.000 millones), el cual ya fue
aprobado y publicado por el Pleno del Congreso hace unas semanas. Así, la propuesta de
nacionalización equivale a más del 60% del presupuesto público para el próximo año.

Los efectos para el erario público en caso procediesen esta medida serían importantes. Con
un déficit fiscal que será abultado este y el próximo año, el economista estima que para la
creación de esta empresa pública sería necesario emitir deuda. “Si el mercado va a financiar
la deuda, es difícil que se coloque a buen precio considerando que el país se vuelve muy
riesgoso [para las inversiones]”, comenta.
El presidente de la SPH considera, además, que detrás del mensaje de Bellido existiría una
intencionalidad política de promover propaganda anti empresa para que el Gobierno gane
popularidad ante campañas pro revisión de regulación vinculada al sector. De hecho, el
ministro de Economía Pedro Francke, informó que el Fondo Monetario Internacional asesorará
al país sobre cómo llevar a cabo una reforma tributaria al sector minero.
CONCLUSIÓN

Lamentablemente el gas de Camisea es un tema que hasta ahora es polémico para todos los
peruanos, no solo por las falsas expectativas que nos hicieron creer diciéndole a la población
que existía una cantidad de gas que no era cierta hasta llegar a los contratos mal negociados
que favorecen a la empresa privada más que a nuestro país o el ensombrecido proyecto del
gaseoducto del sur con Petrobras lleno de corrupción y graves problemas éticos que no llego
a buen fin.

Pero vamos a recordar un poco de la historia de los tantos problemas y vacíos legales que
ensombrecen al gas de Camisea, en el gobierno del ex presidente Toledo mientras Pedro
Pablo Kuczynski fue premier y luego ministro de economía se autorizaron varios cambios en
el contrato sobre el lote 58 en ese tiempo entre el estado y la empresa Shell, como por ejemplo
cuando se suponía que el millón de BTU costaba supuestamente 12 dólares por m3 el estado
ganaría entre 30% a 38 % de utilidades sobre el gas pero este precio nunca fue real porque
el gas fluctúa entre los 2 a 3.20 dólares y el estado a duras penas llega al 7% de utilidades .

Durante su gobierno no intento hacer una renegociación sobre el contrato del gas
amparándose en que este es un contrato es de larga duración y que el estado solo intervino
en primera instancia y luego se terminó convirtiendo en negociaciones entre la empresa
privada y ya que somos un estado con libre mercado la renegociación no era factible.

Mas bien el proponía la masificación del gas a nivel nacional, estos argumentos no fueron
convincentes ni para la población ni para muchas personas dentro del gobierno.

Pero el tema no solo va por ahí, para poder masificar el gas se necesita infraestructura algo
que no tenemos, ya que hasta la fecha transportamos el gas por camiones y no por medio de
gaseoductos como se debería de transportar para que pueda llegar de manera económica,
segura y eficaz a nuestros hogares. Porque gas es lo que tenemos, pero hacerlo llegar de una
manera eficiente no.

Pero a pesar de todo lo antes mencionado hemos podido llegar a la conclusión de que
nacionalizar o estatizar la propiedad privada no sería ni remotamente una solución por más
que el gobierno de turno intente convencernos de lo contrario. Ya que el estado no tiene la
capacidad ni de explotar, ni masificar, ni tampoco de exportar el gas sin contar la suma
millonaria que le tendríamos que pagar a la empresa privada.

Lo que sí necesita hacer el estado y el legislativo es crear normas y políticas que ayuden a
renegociar el lote 58 como ya se hizo con el lote 56 para así poder llegar a los objetivos y
beneficios económicos que como país tenemos derecho de gozar.
Finalmente creando las políticas correctas bien asesorados y pensando primero en el Perú
antes que en intereses propios podríamos llegar a tener un mejor contrato que le dé ganancias
tanto al sector privado, al estado y beneficio a todos los peruanos.
FUENTES BIBLIOGRAFICAS

• Dirección General de Hidrocarburos (2008). Ventaja del uso del gas natural en la
industria. Ministerio de Energía y Minas. Lima, Perú.
• Espinoza, L. (2000). Camisea: Impacto en el sector eléctrico.
• Pedraglio, S. (2012). Camisea, ¿para quién es el gas? Entre el consumo interno y la
explotación. Grupo Propuesta Ciudadana
• Ríos, A. (2012). El gas de Camisea: Un regalo de Dios. Universidad ESAN.
(www.esan.edu.pe/conexion/actualidad/2012/08/06/gascamisea-energia/)
• https://forbes.co/2021/09/28/actualidad/camisea-que-traeria-la-nacionalizacion-del-
mega-yacimiento-de-gas-en-peru/
• https://gestion.pe/economia/los-impactos-que-generaria-la-nacionalizacion-del-gas-
de-camisea-en-el-dia-a-dia-de-los-peruanos-noticia/

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