El discurso
Dentro de la oratoria, los discursos constituyen una herramienta fundamental en el
ámbito de las relaciones sociales. Dominar su técnica, la estrategia y la consistencia,
son tres aspectos claves a tener en cuenta por los oradores.
Si bien los discursos comparten ciertas habilidades de comunicación y características,
también existen entre ellos diferentes categorías definidas por varios factores, como
por ejemplo el estilo narrativo, el objetivo a alcanzar o por elementos propios que los
distinguen de otros tipos de discurso. Estos distintos tipos de discursos suponen la
existencia de diferentes fórmulas o estrategias de construcción de la narrativa que
variarán de uno a otro.
Todas estas cuestiones se estudian actualmente como parte de la asignatura de
estrategia de comunicación en programas como el Máster en comunicación política o
el máster en marketing político que imparte el centro de postgrado ID Digital School.
Estos másteres se dirigen como guía para aquellos que quieren formarse para ser los
nuevos líderes de organizaciones e instituciones.
Características del discurso político en la comunicación
Un discurso político debe tener una serie de características, no sirve simplemente con
dar una información. Para que un discurso llegue al receptor y se intente recibir el
apoyo de la población se debe tener en cuenta una serie de características:
– Argumentación:
Decir y discutir una información con pruebas sostenibles. A los receptores se les debe
mostrar que se les habla, por qué y argumentarlo para que ellos lo perciban de
manera creíble.
– Lenguaje corporal:
Este tipo de lenguaje influye en gran medida a la población. Se debe tener muy en
cuenta los gestos, movimiento, tono de voz, de mover las manos y la actitud.
– Contexto:
Es muy relevante el lugar donde se va a producir el discurso. Varía mucho el contexto
de un discurso si es un acto local o nacional, un programa televisivo o una campaña
electoral. Además, una buena comunicación política se tiene que dar un discurso
oportuno para la población a la que se dirige en cada momento. Hay que tener muy en
cuenta el medio de comunicación, en persona, televisión o redes sociales.
– Instrumento ideológico:
Cada grupo político tiene unas creencias e ideología determinada y marcada, es por
ello que se debe tener muy en cuenta a la hora de dirigirte a un grupo determinado a
la hora de dar el discurso.
– Transformación:
Cada trabajo y discurso van enfocados a un fin concreto y único. Esto es lo más
importante y se debe tener muy en cuenta, ya que la finalidad va a ser tratar de
conducir a la audiencia a ese fin.
Tipos de discursos según las estructuras:
Cada discurso es único y detrás de ellos hay un estudio previo muy pensado y
detallado. Dentro de los discursos que nos podemos encontrar de un político, los más
destacados son:
Discursos expositivos
Con ellos se busca exponer de manera clara una temática o los puntos de vista que
se tienen sobre la misma. Comienzan con una exposición del tema a tratar, se da una
explicación de los puntos que el autor pretende exponer, y por último se concluye con
un resumen en el que se incluyen los principales puntos abordados en el discurso.
Discursos argumentativos
Este tipo de discurso está enfocado al convencimiento del receptor, sobre de una idea
o ideas, (políticas, religiosas, sociales, etc.), por medio de la argumentación, en contra
o a favor de tal o cual idea, situación o tendencia, (ideológica, política, moral, etc.). Se
usa un lenguaje lógico que suene convincente sobre de aquello que se expone en el
discurso, exponiendo la idea o tesis principal, así como diversos puntos de vista (en
favor o en contra dependiendo del asunto tratado), y dando al final una conclusión en
la que queden claros los puntos mediante reafirmaciones argumentativas.
Discursos informativos
Este tipo de discurso en particular están enfocados en dar a conocer cierta
información, tal es el caso de los discursos prestados por algunos funcionarios
públicos, al entregar sus informes, o en su caso de gobernantes que informan a los
ciudadanos o a funcionarios del estado, que presentan una situación en particular, (la
economía de una nación, informes de una situación de emergencia o excepcional, y
en general situaciones en las que se considera necesario que una persona de un
puesto jerárquico elevado de un mensaje (discurso), a un sector social. Estos
discursos se realizan usando un lenguaje impersonal (oraciones impersonales), así
como el uso de la tercera persona en las expresiones del orador.
Discursos narrativos
Los discursos narrativos son aquellos en donde se exponen hechos y sucesos a
manera de argumento o trama, siendo el más usual entre los discursos literario, sin
embargo, suelen utilizarse en ámbitos diferentes a la literatura, como por ejemplo en
el terreno periodístico y de la información, en donde se narran y describen hechos y
situaciones, siendo el periodista o el comunicador el que actúa como orador, narrando
la situación.
Discursos publicitarios
Son aquellos que tienen por finalidad dar a conocer las virtudes de un producto o
servicio, de manera tendiente a su adquisición por parte de los consumidores,
resaltando las virtudes del servicio o del producto en cuestión. Se para que lo que se
dice por medio del discurso atraiga la mayor atención posible, dejando a un lado la
información que pudiera ser perjudicial para la venta del producto o servicio. Se
destaca que suelen ser de extensión corta.
Detrás de cada uno de los discursos que se dan en comunicación política se
encuentra una figura muy importante y muchas veces poco reconocida. Se trata
del consultor político, es la cara invisible de los líderes, pero se trata de una de las
figuras más importantes.
Aquí se pueden consultar algunos de los discursos más relevantes de la historia
protagonizados por líderes sociales y políticos
Este artículo es una referencia para preparar un discurso que será comunicado de
manera oral frente a un público, con el objetivo de exponer ideas, fundamentar o
proponer soluciones a algún problema. El impacto de un discurso depende en
gran medida de la creatividad del orador, así como de la fortaleza de sus
argumentos.
Especifica claramente tu objetivo. Es muy importante que definas qué es
exactamente lo que quieres lograr con este trabajo y cuál es la finalidad de
lo que quieres exponer.
Identifica las ideas principales y las palabras que te acompañaran durante
todo el discurso.
Formula una introducción clara y fácil de entender.
Redacta el discurso. Escríbelo de manera estructurada para que te sea fácil
entenderlo, ajustarlo y ensayarlo.
Adopta una postura frente al tema.
Defiende en todo momento tu postura.
Plantea un cuestionamiento. Genera duda en los espectadores.
Entra de lleno en la polémica. No tengas miedo si quieres generar
cuestionamientos y debate con el público.
Calcula el tiempo que durará el discurso. Utiliza un reloj.
Conclusión convincente. Si buscas convencer al público, asegúrate dejar
una reflexión o una frase que impacte a la audiencia.
Concluye a tiempo. No te extiendas más de lo planeado y encuentra el
momento más acertado para terminar tu exposición.
Ensaya el discurso hasta que te sientas cómodo, exponiéndolo cuántas
veces sea necesario.
Es importante que tengas en cuenta que el discurso sirve para exponer ideas y
generar debates pero también para proporcionar información y proponer
soluciones a problemas. Por esto puede haber diferentes maneras de estructurar
un discurso y los puntos propuestos en este artículo te pueden ayudar a tener un
contexto general de cómo preparar tu discurso y que éste tenga el éxito que
esperas.
No debe confundirse con el uso común de discurso como sinónimo de alocución,
exposición o situación en que una persona se dirige a un público oralmente.
El estudio del discurso como tal: sus métodos de realización, sus variantes de
influencia y sus características, son el cometido del Análisis del discurso, una
práctica común a diversas áreas de estudio, como la psicología, la sociología,
la lingüística, la filosofía, la historia y el psicoanálisis, entre otras.
ÍNDICE
1. Introducción
2. El modo: tipos de discurso
2.1. Discurso memorizado
2.2. Discurso leído
2.3. Discurso improvisado
2.4. Discurso extempore
3. Contenido del discurso
3.1. Estructura del discurso
3.2. Preparación del discurso
3.3. Elaboración del guion
4. Comunicación no verbal
4.1. La mirada
4.2. Lenguaje corporal y gestual
4.3. La modulación de la voz: volumen, entonación, ritmo y pronunciación
4.4. El vestuario
5. Estrategias para captar la atención del público
6. Ejemplos
7. Referencias bibliográficas
1. Introducción
En el ámbito académico y laboral cada vez se valora más la capacidad de poder
hacer un discurso oral. No obstante, generalmente se considera que saber hablar
es una competencia fundamental poco enseñada (Santasusana i Castellà, 2014:
15), ya que, como la lengua oral se aprende sin esfuerzo, las instituciones
educativas se centran en el aprendizaje de la escritura y dejan a un lado la
enseñanza de la competencia oral. Por eso, hemos considerado que es realmente
importante una entrada del site enfocada al discurso oral.
El discurso oral formal se caracteriza por ser el género más exigente de la
comunicación a causa de la riqueza en el contenido y la implicación de elementos
no verbales. El orador, al producir su discurso, persigue diez objetivos básicos.
Concretamente, debe conseguir que la audiencia escuche sus palabras, preste
atención al discurso, comprenda los términos y expresiones que usa, se interese
por el tema y los contenidos, valore adecuadamente las ideas expuestas,
comparta sus propuestas, apruebe, acepte y adhiera sus conclusiones, recuerde
las conclusiones y los puntos clave, asimile e incorpore su contenido y mensaje y
cambie su forma de pensar, sus valores y conducta. (Prieto, 2006: 39) Asimismo,
desde el punto de vista de las funciones del lenguaje, podemos considerar que las
cuatro características más destacables de los discursos orales son la intención de
entretener, de informar, de convencer y de persuadir a la audiencia.
2. El modo: tipos de discurso
El medio a través del cual se emite, se transmite y se recibe el mensaje impone
exigencias en la elaboración del texto. La diferencia principal se encuentra en el
oral y el escrito. (Castellano, 1996:125) Según el canal un texto puede elaborarse
en las distintas situaciones expuestas en la Figura 1.
Figura 1 Distinciones sugeridas en la dimensión de variaciones de situación, clasificadas como la
relación entre el usuario y el medio utilizado. Adaptación de Gregory, 1967. Extraída de Gregory y
Carroll, 1986: 82.
Cada modo implica una serie de características. Concretamente, mientras el
escrito o la escritura implica un canal visual, acostumbra a ser diferido en el
tiempo, tiene más en cuenta las convenciones normativas y gramaticales y permite
una elaboración más cuidadosa, el oral usa un canal auditivo, que acostumbra a
ser efímero, así como también utiliza más códigos no verbales y normalmente no
se cuida con esmero la normativa. Por eso, dependiendo del modo del discurso
tendremos que prestar más atención en unos puntos o en otros.
Asimismo, habitualmente, según el modo, el tiempo disponible, el propósito y el
contexto en que se produce, se distinguen cuatro tipos de discurso: memorizado,
leído, improvisado y extempore. Cada tipo de discurso presenta una serie de
ventajas e/o inconvenientes diferentes que hay que tener en cuenta antes de
proceder a la preparación del discurso.
2.1. Discurso memorizado
Primeramente, el discurso memorizado es un discurso que ha sido escrito
previamente, pero que se ha memorizado para parecer un discurso improvisado.
❖ Ventaja:
Control absoluto del tiempo.
❖ Inconvenientes:
Uso de una sintaxis complicada o de un lenguaje artificial.
Características impropias del lenguaje oral.
Un problema de memoria en el orador puede afectar gravemente a
la coherencia y al hilo conductor del discurso.
2.2. Discurso leído
El segundo tipo de discurso se caracteriza porque el texto tiene que estar escrito y
el orador lo pronuncia leyéndolo.
❖ Ventajas:
Evita posibles lapsus linguae, que, en determinadas ocasiones,
pueden provocar graves consecuencias.
Recomendable para situaciones en las que se requiera una
comunicación muy exacta y concisa, y en las que el tiempo esté
limitado (p. ej. la radio).
❖ Inconvenientes:
El lector no mantiene el contacto visual con la audiencia, de
manera que pierde parte de la comunicación no verbal.
El tono en el que se produce es diferente al tono de un discurso
directo, ya que es más monótono y eso puede comportar la pérdida
de atención por parte de la audiencia.
2.3. Discurso improvisado
Como su nombre indica, se trata de un discurso sin preparación previa.
❖ Ventaja:
El lenguaje que se emplea es natural y espontáneo.
❖ Inconvenientes:
Requiere tener muy clara la estructura y las ideas que se quieren
desarrollar.
Puede llevar al orador a caer en la redundancia o a hacer un uso
excesivo de palabras comodín y, finalmente, producir un discurso
incoherente.
2.4. Discurso extempore
El discurso extempore combina el discurso leído y el improvisado, ya que aunque
se estructura y se prepara detalladamente (AC: añadiría coma) no se llega a
memorizar. Aunque no es memorizado, hace falta igualmente entenderlo,
comprenderlo y practicar el mensaje (v. g. clases magistrales).
❖ Ventaja:
La libertad de expresión del orador en cuanto a la información que
se quiere transmitir y la naturalidad del discurso.
❖ Inconveniente:
La posibilidad de que el orador no haya estudiado suficientemente
el tema para producir un buen discurso o que el hecho de no
haberlo estudiado le produzca nervios.
3. Contenido del discurso
3.1. Estructura del discurso
Generalmente, un discurso se estructura en tres partes: la introducción, el
desarrollo y la conclusión, tal y como se puede observar en la Figura 2.
❖ La introducción
Se saluda a la audiencia, se presenta y se justifica el tema, así como se explican
los puntos principales de los cuales se compone el discurso. El objetivo de la
introducción es captar la atención de la audiencia mediante el planteamiento del
tema de forma clara y atractiva. Por lo tanto, hay que referirse al tema de manera
breve, explícita y práctica, evitando preámbulos excesivamente largos y difíciles
de comprender. Se recomienda utilizar alguna de las siguientes estrategias para
captar la atención del público al iniciar el discurso: explicar una experiencia
personal, narrar una anécdota graciosa, hacer referencia a un acontecimiento
actual, empezar con una cita célebre, usar refranes, plantear una pregunta, entre
otros. (Brehler, 1997: 99)
❖ El desarrollo, nudo o planteamiento
Se exponen las ideas, los contenidos y la información de manera clara y
estructurada; es decir, con coherencia y cohesionadas entre sí. Asimismo, en el
nudo tiene que constar el desarrollo adecuado de cada una de las partes. Con tal
de conseguir estos propósitos es recomendable el uso de conectores, la deixis
discursiva y formas de encadenado que faciliten la comprensión del mensaje por
parte de los receptores.
❖ La conclusión, cierre o desenlace
Se resumen las ideas principales y se despide a la audiencia con fórmulas de
cierre. La conclusión tiene que ser clara, concisa y precisa, y no debe contener
información nueva. Además, conviene destacar que es el punto estratégico del
discurso, ya que las últimas palabras que se pronuncien son las que la audiencia
recordará. Por eso, se aconseja, que además de hacer una síntesis, se acabe con
una cita o una pregunta que provoque que los receptores reflexionen o analicen lo
que se expone.
Figura 2. Esquema de la estructura de un discurso. Extraído de: [Link]
3.2. Preparación del discurso
Independientemente del tipo de discurso que se trate (improvisado, leído,
memorizado o extempore) el proceso de preparación es igual. Este proceso
consta de cuatro fases: la elección del tema, la documentación, la preparación del
guion y la práctica.
❖ La elección del tema
En este punto es importante destacar que la selección de la temática no debe
basarse en la facilidad que considera el orador que tendrá para obtener la
información sobre un determinado tema, sino que para escoger un tema hay que
realizar un análisis cuidadoso y una reflexión de los propósitos que se quieren
conseguir. Además, es importante tener en cuenta los elementos implicados en el
entorno y los medios del discurso, por ejemplo: el contexto, el perfil del público y el
entorno físico de la presentación.
o Por lo que se refiere al contexto, hay que plantearse algunas
circunstancias referidas a la delimitación del tiempo o del
espacio. En este punto es importante seguir las instrucciones
señaladas por el profesor o por la figura correspondiente
sobre la limitación del tiempo (Sanabria, 1973: 25-30)
o En cuanto a la audiencia conviene realizar un análisis, ya
que, como hemos visto en clase, el éxito comunicativo
depende en gran medida del conocimiento que podamos
tener del receptor. Por eso, hay que plantearse las preguntas
siguientes sobre los receptores. Por ejemplo: ¿cuáles son
sus experiencias previas?, ¿qué nivel cultural pueden tener?,
¿qué conocimiento tienen sobre el tema que se hablará?,
¿qué formación tienen?, entre otras cuestiones.
o Respecto al entorno físico, hay que tener en cuenta factores
como la sonoridad, la luminosidad, la temperatura o la
ventilación porque, aunque estas variables ambientales
vienen dadas y no se puede tener un control sobre ellas,
influyen en el desarrollo del discurso.
Asimismo, una vez escogido el tema conviene delimitar su alcance. Un error
común en la preparación de un discurso es escoger un tema general y no realizar
la delimitación pertinente. Sin embargo, la delimitación es un paso imprescindible
para preparar un buen discurso. Por eso, hay que determinar la amplitud del tema
y ajustarse estrictamente a los límites marcados.
❖ La documentación
Consiste en la recopilación del material bibliográfico que conforma la base de la
preparación del discurso. Para obtener toda la información necesaria hace falta:
o Realizar una consulta de las fuentes bibliográficas
(infográficas o audiovisuales) correcta y equilibrada.
o Llevar a cabo una selección de la información relevante, lo
que comporta el proceso de comprensión de la información
recopilada, la toma de notas y la planificación de aquello que
se expondrá de acuerdo con el tema, el espacio y el tiempo,
los recursos tecnológicos disponibles y, lo más importante, la
audiencia.
o Hacer un listado rápido de las ideas e inquietudes
relacionadas con el tema. (Hernández, 2000: 131)
Cuando se llega a tener una gran cantidad de información sobre el tema, hay que
seleccionarla, extraer las ideas principales, jerarquizarlas y organizarlas para darle
forma al discurso; es decir, para estructurarlo. En este punto recordamos que la
estructura del discurso tiene que incluir los apartados siguientes: introducción,
planteamiento y conclusión. (véase § 3.1) Asimismo, a la hora de planificar y
organizar el discurso es importante aportar, como orador, pensamientos propios
respecto el tema. Según, Carnegie (2001: 42- 52), preparar y organizar un
discurso significa reunir pensamientos propios, ideas propias, convicciones
propias, necesidades propias para crear, en la medida de lo posible, un discurso
en el cual se complemente aquello “ajeno” con aquello “propio”.
❖ La preparación del guion
Hay que delimitar el objetivo principal, determinar cuál es la manera más
adecuada para hacer llegar el mensaje a la audiencia y, finalmente, dejar reponer
el guion para poder añadir las mejoras posteriormente con más claridad. Para
consultar más información sobre la preparación del guion podéis consultar el punto
siguiente. (véase § 3.3)
❖ La práctica del discurso
Para poder hacer una buena práctica se recomienda pronunciar el guion en voz
alta, siguiendo la estructura de las ideas y practicar hasta que las ideas y las
palabras se encadenen en el orden adecuado, de manera natural. Asimismo,
también es aconsejable repasar mentalmente y en voz alta el discurso
prescindiendo del guion para asegurar que las ideas han quedado fijas en la
mente. Finalmente, es importante destacar que en el ensayo hay que tener
presente una imagen mental de la audiencia.
3.3. Elaboración del guion
Como hemos indicado, llamar la intención del público es uno de los diez objetivos
del discurso oral. “En el momento de hablar en público, todo orador se tiene que
proponer un objetivo previo: captar la atención de la audiencia durante el tiempo
que dure la intervención. Pero será difícil que lo consiga si el contenido de la
exposición no pasa de un cúmulo de datos desordenados y poco relacionados con
la audiencia y el contexto. Una buena exposición tiene que partir de un punto para
llegar a un final. La elaboración del guion permite trazar ese camino a partir de las
relaciones que se establecen entre las ideas.” [Argumenta, 2016]
Un guion es como un mapa (o para los más modernos, un GPS) que nos guía por
el camino de la buena retórica. Si no disponemos de uno que sea entendedor y
esté actualizado nos perderemos en el desorden absoluto. Pero, ¿cuáles son los
pasos que debemos seguir para elaborar un buen guion?
1. Analizar la situación, es decir, tener en cuenta dónde y cuándo
será nuestra intervención, a quién nos dirigimos y cuáles son los
objetivos del coloquio.
2. Confeccionar el esquema o guion con los temas más destacados
que queremos abordar. En otras palabras, hay que hacer un listado
de los conceptos relacionados y ordenados, diferenciando las ideas
principales de las secundarias/circunstanciales. Elaborar un guion
presenta las siguientes ventajas:
o Da seguridad ante la audiencia
o Constituye el esqueleto y el hilo conductor de la presentación
o Ayuda a evitar repeticiones o vacíos
o Ayuda a destacar las ideas más trascendentales, así como a
rechazar aquellas que se alejan del tema tratado.
Por lo tanto, el guion incluirá todos los puntos a tratar durante la exposición, que
demostraran que el orador ha conseguido sus objetivos. Sin embargo, el contenido
de la exposición oral es diferente del texto escrito, ya que es solo un resumen del
estudio, escrito o situación del que queramos hablar. Así pues, no es necesario
incluir en el guion todos los datos de nuestra metodología ni toda la bibliografía
existente, sino que tenemos que de seleccionar meticulosamente aquellas ideas
que se pretenden desarrollar, que incidirán sobre la temática concreta.
4. Comunicación no verbal
El 65% de la información que se comunica en el discurso forma parte del lenguaje
no verbal. Por eso, consideramos que en el momento de hacer un discurso oral
hay que tener muy en cuenta los elementos no verbales.
Sin lugar a duda, la comunicación no verbal es necesaria para comprender
muchos conceptos, ya sea por la intención del emisor de dotarlos de una
connotación determinada o por su naturaleza, es decir, por tratarse de términos
abstractos y difíciles de explicar con palabras.
Imaginemos por un momento que tenemos que hablar sobre algún sentimiento
como el odio o el amor. Si recorremos a ciertas conductas o actitudes nos será
mucho más fácil hacernos entender y nuestros gestos o nuestra mirada podrán
ayudarnos a transmitir muchos aspectos difíciles de expresar con palabras.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la comunicación no verbal no siempre
es voluntaria. Incluso la mayoría de veces no nos damos cuenta de que nuestra
actitud o estado de ánimo nos delatan y que la comunicación no verbal puede
complementar la verbal o, incluso, sustituirla.
Asimismo, muchos de los componentes de esta comunicación no verbal son
diferentes según la cultura y la lengua en la que se haga el discurso. Por tanto, se
trata de convenciones preestablecidas que buscan la proximidad con nuestro
interlocutor y, más que comunicar, interactuar con él.
Acompañar nuestra exposición con gestos ayuda a transmitir los contenidos con
más claridad y facilita la comprensión del mensaje. La expresión corporal
transmite ideas de manera inconsciente, lo que se acostumbra a interpretar como
un síntoma de sinceridad. Sin embargo, es mejor no abusar de la gestualidad.
Contrariamente, lo mejor es mirar y sonreír al público mostrándose uno mismo.
Así pues, algunos de los aspectos clave de la comunicación no verbal son la
expresión del rostro y la manera de caminar. En la primera destacamos la sonrisa
(que no sea muy forzada) y la mirada (hay que intentar abarcar a toda la
audiencia, aunque a veces fijarse en un punto concreto pueda ayudar a
desenvolver nuestras ideas). En cuanto a nuestra postura, no podemos colocarnos
ni muy rígidos ni muy encogidos. Por eso, hay que buscar un punto intermedio que
dé confianza y credibilidad a nuestras palabras.
Nuestra actitud frente a la audiencia delata una serie de pensamientos que
también hay que tener en cuenta al hacer nuestro coloquio. La tabla siguiente,
extraída del Manual de consulta Técnicas de comunicación y presentación en
público de la Diputació de Barcelona, incluye una muestra de algunos ejemplos
concretos:
Actitudes
SINCERIDAD
Tener las manos abiertas hacia arriba
Desabrocharse la chaqueta
DEFENSIVA Cruzar los brazos ante el torso
Apoyar los brazos en la silla
Cruzar las piernas
Balancear el pie
ATENCIÓN Apoyar las manos en el rostro
Poner los dedos en la barbilla
CONCENTRACIÓN Inclinar la cabeza
Tocarse la nariz
Acariciarse la barbilla
DESCONFIANZA Mirar de reojo
Fregarse la nariz con el dedo índice
INCERTIDUMBRE Rascarse detrás de la oreja
Restregarse los ojos
DECISIÓN Poner las manos en el cogote
Sentarse encima del tobillo
DESENVOLTURA Ponerse de pie, con las manos encima de la mesa e
inclinar el tronco hacia delante. “Poder personal”
FRUSTACIÓN Dar un puñetazo o un puntapié al suelo
Dar un golpe al cogote
AMENAZA Señalar con el índice
Tener los puños cerrados (se suelen esconder)
CONGOJA Apoyar la barbilla sobre los dedos (cruzados o
tensados)
Retorcer algo nerviosamente
TENSIÓN
Tener las manos unidas sobre la mesa, unidas por la
punta de los dedos (¡no llevar la contraria!)
CONFIANZA EN UNO Cruzar las manos y poner la espalda recta (listo para
“saltar”)
MISMO Ponerse las manos en el cogote con el tronco echado
para atrás (“fantochada”)
Ponerse las manos en el bolsillo, con los pulgares
hacia afuera (prepotencia)
AUTODOMINIO Cruzar los pies
Cogerse con las manos a los brazos de la butaca
AUTOREPRESSIÓN Cogerse la muñeca
ABURRIMIENTO Hacer dibujos
Hacer ruido con objetos
Mirar (disimuladamente) el reloj
DELIMITACIÓN DE LA Poner la pierna sobre el brazo de la butaca
PROPIEDAD Apoyarse al marco de la puerta, en un archivador, etc.
Entrar y “tirar” sin cuidado la chaqueta, la cartera sobre
la butaca, la mesa, etc.
Ir “hablando” con alguien, saludar y continuar hablando
en voz alta
Figura 3. Algunas actitudes con los comportamientos no verbales (Extraída de [Link])
Una vez destacados estos conceptos clave, presentamos algunas sugerencias
sobre algunos aspectos esenciales de la comunicación no verbal. Estos son la
mirada, el lenguaje corporal y gestual, la modulación de la voz (volumen,
entonación, ritmo y pronunciación) y, finalmente, el vestuario.
4.1. La mirada
Mirar al público es esencial para mantener la atención de la audiencia y para
establecer un vínculo de comunicación entre el conferenciante y su público, ya que
el emisor enviará el mensaje al receptor, quien a su vez le mandará
el feedback necesario para poder adaptar su discurso.
Por eso, es importante que intentemos mirar a todas y cada una de las personas
asistentes y evitar fijar la mirada en un solo punto o un individuo concreto. Al
mismo tiempo, tenemos que mirarlos a la cara, con los ojos lo suficientemente
abiertos para que puedan observar la franqueza de nuestras palabras y dotarlas
de confianza. Además, se tiene que intentar no desviar la mirada cuando se cruza
con alguien del auditorio, ya que muestra una cierta inseguridad por parte del
orador.
No obstante, se pueden combinar miradas panorámicas y focalizarlas durante el
discurso, en función de lo que estemos exponiendo en ese momento. En cualquier
caso, no se tiene que mirar ni al techo ni al suelo si no se hace expresamente,
como tampoco no se tiene que dejar de mirar a los asistentes para leer el guion o
las diapositivas.
4.2. Lenguaje corporal y gestual
Tanto los movimientos del cuerpo como la gesticulación complementan el lenguaje
verbal. Muchas veces lo enfatizan, pero también lo pueden sustituir
completamente. Se tiene que ir con cuidado porque, si no estamos atentos,
nuestros gestos pueden contradecir nuestras palabras.
Dicho esto, deberíamos suprimir todos aquellos tics gestuales que denoten
nerviosismo, como por ejemplo tocarse el pelo o colocarse bien las gafas muchas
veces o jugar con el lápiz o cualquier otro objeto que podamos tener entre las
manos. Tampoco se tendrían que hacer movimientos bruscos, sino que tendrían
que ser más bien pausados.
Además, hay que usar gestos abiertos. Por ejemplo, mostrar las manos y la cara
(si es necesario, sacar los objetos que dificulten la visibilidad de estas partes del
cuerpo) y no dar la espalda al público. En definitiva, hacerse visible a todo el
mundo. Finalmente, tenemos que hacer gestos que faciliten la comprensión de
nuestro discurso, como por ejemplo señalar un dato o mostrar los dedos de la
mano necesarios para referirnos a un número concreto, entre otros.
4.3. La modulación de la voz: volumen, entonación, ritmo y pronunciación
Entre los elementos de la comunicación no verbal, la voz también es un factor
imprescindible para que la audiencia se mantenga atento y entienda el mensaje.
Mediante la voz también se observa el entusiasmo del orador, así como su
seguridad al hablar en público. A continuación, remarcamos una serie de pautas
que hay que tener en cuenta en cuanto a la voz del orador.
En primer lugar, el volumen de la voz tiene que ser variado. Una
estrategia para captar la atención de los asistentes es hablar más
fuerte para destacar las ideas clave. Hay que tener en cuenta las
medidas de la sala, así como la presencia o no de micrófonos para
que la voz llegue a todo el mundo. Si mientras hablamos dudamos
sobre si se nos escucha bien, sería conveniente preguntarlo
directamente para poder corregir este problema.
En segundo lugar, la entonación también tiene que ser dispar. Lo
podemos conseguir alternando diferentes tipos de oraciones. Por
ejemplo, podemos empezar con la pregunta, seguir con frases
enunciativas e introducir oraciones exclamativas durante el
discurso.
En tercer lugar, el ritmo tiene que ser el adecuado o, en otras
palabras, tiene que permitir seguir el texto fácilmente. Esto significa
que no podemos ir ni demasiado rápido (porque aparentamos que
estamos nerviosos) ni demasiado lentos (para no cargar el discurso
de monotonía).
En cuarto y último lugar, la pronunciación tiene que ser clara. Si
procede, podemos hacer pausas que resalten las palabras más
destacadas. Así también conseguimos que el público recupere la
atención (en caso que la hubiera perdido en algún momento del
discurso).
4.4. El vestuario
Al contrario de lo que pueda pensar mucha gente, la ropa también es un aspecto
que se debe tener en cuenta, ya que se relaciona tanto con la personalidad del
orador como con el contexto comunicativo. Por lo tanto, hay que escoger un
vestuario más formal si la situación lo requiere, pero sin prescindir de aquellos
elementos que nos hacen únicos.
5. Estrategias para captar la atención del público
En este apartado incluimos diez consejos para atraer la atención de la audiencia.
A veces, es tan difícil captarla como mantenerla. Así que, si no queréis que
vuestro público se aburra, coged lápiz y papel y apuntad estas ideas.
1. Empezar con una historia interesante:
Puede ser una anécdota o un cuento, personal o de otra persona, que contenga
alguna enseñanza y que no dure más de 2 minutos. Las bromas también pueden
ser útiles
2. Recurrir al método estadístico:
Los números dan credibilidad y resumen una tendencia rápidamente. Hay que
buscar nombres sorprendentes o, mucho mejor, alarmantes. Generar una
inquietud en el auditorio justo empezar es una muy buena técnica para llamar su
atención.
3. Hacer preguntas retóricas:
De este modo haremos que el auditorio piense, se concentre en la exposición e,
incluso, se involucre de manera inmediata. Cuanto más provocativa y menos
previsible sea la pregunta, más llamará la atención. Hay que evitar las preguntas
de respuesta sí/no. Consejos: Rozar los límites de la ética, acompañar las
preguntas con una pequeña pausa o modular nuestro tono de voz en función de
las partes que queramos resaltar.
4. Mostrar LA fotografía:
Tenemos que escoger la que mejor represente el tema tratado. Hay quien dice
que “una imagen vale más que mil palabras” y, a veces, este refrán se cumple. Se
tendría que apostar por algo que haga pensar a la audiencia.
5. Tener empatía con la audiencia:
“Para aumentar el interés de la audiencia, el ponente puede considerar oportuno
no limitarse a reproducir lo que ya está escrito, sino añadir algo más, como por
ejemplo las propias vivencias durante el proceso de investigación, o desarrollar las
conclusiones y proyectarlas hacia el futuro. De esta manera el público receptor del
discurso tendrá más elementos para juzgar el trabajo. Hay que procurar también
prever las objeciones que puedan hacer los destinatarios del discurso.”
(Argumenta, 2016)
6. No leer el guion:
No traer preparado el tema denota una falta de interés total por parte del
conferenciante. El orador debe mirar a la audiencia para llamar y mantener su
atención, y tiene que contagiar su interés al público que le observa.
7. Usar las nuevas tecnologías:
Hoy en día es casi imposible separarnos de las TIC, pero verdaderamente resultan
muy útiles al hacer un parlamento. Una presentación Prezi o PowerPoint o un
vídeo de Youtube también puede ayudar a la audiencia a captar su atención y a
seguir nuestro discurso.
8. Ser lo más naturales posible:
La improvisación es uno de los pecados del mal comunicador. Sin embargo, que
no se trate de un discurso totalmente espontáneo no significa que no pueda ser
sencillo. Hay que usar nuestras propias palabras, un tono de voz que cambie en
función de aquello que queramos remarcar, haciendo las pausas necesarias para
que el público siga el coloquio fácilmente i con claridad.
9. Estar convencidos de lo que decimos:
Sabemos que, para tener éxito en la venta de un producto, tenemos que creer en
las propiedades, como si se tratara del mejor del mercado. El producto es nuestro
texto y nadie mejor que nosotros lo puede defender y “venderlo” al auditorio. Nos
tenemos que creer nuestras propias palabras para que lleguen a todo el mundo.
10. Proyectar las conclusiones hacia el futuro:
De la misma manera que el texto tiene que tener una introducción, también tiene
que tener unas conclusiones relevantes. Estas, además de recapitular todo lo que
se haya dicho hasta el momento, también pueden orientarse hacia la posteridad y
generar en la audiencia ganas de querer volver a escuchar al orador en una otra
ocasión.
6. Ejemplos
6.1. Ejemplo no recomendable
Para ver el vídeo: [Link]
Comentario: Según nuestro criterio nos encontramos ante una oradora que no
capta la atención del público y que lee constantemente el guion de su discurso sin
mirar a la audiencia. Tampoco utiliza recursos prosódicos, como la modulación de
la voz, para resaltar los puntos clave de su exposición.
6.1. Ejemplo recomendable
Para ver el vídeo: [Link]
Comentario: Consideramos que se trata de un buen discurso porque empieza la
introducción llamando la atención de la audiencia con un gesto. Asimismo, durante
todo su parlamento mira a la audiencia con los ojos abiertos y modula la voz
según lo que expresa, ya que usa pausas para crear expectación.
IMPORTANCIA DEL DISCURSO
La importancia del discurso radica en la manera en que se transmite a un
público. La mejor manera de hacerlo es siguiendo una serie de pautas que
nos va a ayudar a que se discurso llegue mucho mejor, sea entendible
irreconocible y, lo más importante, lo que le transmitir aquello que quiere
que el auditorio reciba.
Para ello debemos partir de una serie de elementos que son esenciales
para que discurso tenga defecto que queremos. Por un lado tenemos que
tener muy claro que más allá de la media hora, máximo 45 minutos,
la atención del auditorio, del público, decae, por lo que debe extenderse
hasta el máximo de lo indicado. Por otro lado debemos de dividir el discurso
en tres partes concretas: lo primero una breve introducción del tema que
vamos a tratar, una segunda parte en la que desarrollemos de una manera
sencilla y que sea fácil de entender por el auditorio el tema a tratar y,
finalmente un colofón de su discurso que introduzca o bien preguntas del
auditorio o que termine cerrando un poco el tema del que estamos tratando.
Tenemos que evitar cualquier tipo de dispersión del discurso, de intentar
improvisarse no tenemos esa facilidad, o de dispersarnos en hacer una
especie de micro discursos que, de alguna manera hagan perder el hilo
conductor del mismo y, por extensión, hagan que la atención decaiga antes
de lo que nosotros hemos pensado.
La importancia de un buen discurso es el conseguir que el auditorio, una
vez finalizada nuestra exposición tenga la sensación de que se le ha
quedado corto. Siempre es mejor dejar esa sensación a querer hacer un
discurso demasiado largo y que, al final, la sensación que quiere es que se
ha hecho pesado.
Otro de los elementos fundamentales en el discurso es que todo lo que
digamos tiene que ser fácilmente entendible por los que lo llevan. Si no
conseguimos que la gente entienda lo que decimos, será imposible
conseguir su atención y que quieran participar de lo que queremos
transmitir.
Las frases hechas, muy utilizadas en los discursos, son elemento que,
realmente no interesan. La gente, hoy día, gracias a las redes
sociales, Internet, medios de prensa escritos y la radio, están muy al día
de la situación política, social y económica, cultural, etc. del país, por lo que
intentar hacer un discurso demasiado simplista o popular puede ser algo
que consiga el efecto contrario de lo que se pretende. Por eso es importante
ser sinceros con uno mismo y transmitir lo que queremos decir de una
manera directa, siempre y entendible.
La importancia del discurso está en la capacidad que uno tiene en enviar un
mensaje a través de la palabra, partiendo de un texto escrito.
Comunicar, nos comunicamos todos. Somos “todo” comunicantes. Todo lo que hacemos
comunica. Estas son afirmaciones que solemos repetir hasta el cansancio, pero una cosa es
comunicarnos y otra es hacerlo eficazmente.
La comunicación eficaz es aquella que logra su objetivo, el propuesto por el emisor en el
momento en que se inicia el proceso.
El lenguaje oral es el medio de comunicación por excelencia, todos los días se habla para
convencer, para persuadir o para informar. Pero, ¿Cuánto de lo que decimos en el día se
pierde en el camino?
Las bases del estilo oratorio eficaz responden a ciertos parámetros a considerar: claridad
(ideas claras), sencillez (lenguaje accesible), concisión (expresión de lo esencial), belleza
(estética expresiva) e impacto (capacidad de ser recordado). También se tiene que tener en
cuenta la fluidez (expresividad corrida), la naturalidad (espontaneidad sin fingimiento) y la
coherencia (conservación del hilo temático).
En una presentación oral se complementa el contenido y cómo expresarlo: el qué y el cómo.
Saber expresar una idea es tan importante como la idea misma, la comunicación no verbal
tiene la misma fuerza que la verbal.
Varios investigadores, entre los que se encuentra Albert Merhabian, estudiaron el impacto de
un mensaje y llegaron a la conclusión que sólo el 8% es verbal (sólo palabras), el 37% es
vocal (volumen, tono, cadencia, matices) y el 55% restante, no verbal (miradas, gestos,
expresiones, postura. movimiento y vestimenta). Es necesario trabajar en los tres aspectos
para equilibrarlos y acompasarlos logrando así un resultado positivo.
El componente verbal, se refiere a las palabras mismas, al contenido del mensaje. Es muy
común que entre los tantos miedos que se tiene a hablar en público, uno de los más
mencionados (que queda mano a mano con el temor a la mirada de los otros) es olvidarse que
decir, tener una laguna mental o quedarse sin palabras. Para contrarrestar este miedo lo
conveniente es una buena preparación previa del discurso.
Tanto para la comunicación grupal como para la de un auditorio, la preparación resulta
indispensable para evitar ruidos u obstrucciones que impidan llegar a la eficacia.
Pasos en la preparación del discurso:
1. Elección del tema: La elección del tema puede ser determinada por el orador en función de
sus conocimientos y necesidades, o impuesta por los convocantes.
2. Determinar el objetivo general del discurso: Al determinar el propósito general u objetivo de
la exposición es necesario plantear las siguientes preguntas: ¿Va a ser informativo?,
¿persuasivo?, ¿de divulgación?, ¿Para entretener o para convencer?
También es necesario identificar el efecto residual del discurso, aquello que, si o si, queremos
que el auditorio retenga del tema presentado.
3. Analizar el auditorio: En cuanto al conocimiento del auditorio, es imprescindible determinar
aquellos aspectos que van a facilitar la empatía del emisor: el número de integrantes, sus
características generales y la posibilidad de obtener la mayor cantidad de datos específicos
que se pueda para adaptar el mensaje.
Se debe evitar cometer el error de la “cristalización del rol”, falencia de aquellos oradores que
hablan desde su óptica sin contemplar al otro. Los ejemplos más comunes son los términos
específicos, las palabras en otro idioma o el lenguaje técnico.
No dejar de lado la composición de los auditorios, se tiene que tener en cuenta que en el
mismo momento pueden encontrarse distintas actitudes en el público. Estas condicionan su
comportamiento durante la exposición y pueden afectar de distinta manera al expositor.
Existen tres grupos de personas según su actitud:
Positivas: les interesa el tema, el expositor, lo conocen, respetan, o simplemente tienen una
buena predisposición. Negativas: no les interesa el tema, no quieren estar, no les cae bien el
expositor y tienen prejuicios. Estas actitudes se pueden manifestar al bostezar, al hablar con
un compañero o al toser, denotando aburrimiento o generando ruidos que pueden convertirse
en un murmullo general provocado por el “efecto bola de nieve”. Los ruidos afectan el
desarrollo de la exposición y debemos contrarrestarlos.
En una clase, el docente pide silencio y el alumno se calla. Hay roles establecidos, se
contempla el status. En un auditorio, no puede hacerse de la misma manera, dado que puede
generar un “efecto bumerang” (volverse en contra). Se tiene que actuar con sutileza y
preguntar si el tema no se lo explicó bien o si hay alguna duda al respecto. Lo importante es
hacer notar que el orador está atento a las reacciones que aparezcan en el público. En el caso
de no obtener respuesta, lo más drástico sería acercarse a los focos de desatención, la
proximidad corporal implica incomodidad.
Neutrales: son los paracaidistas, los que vieron luz y subieron. Simplemente están allí, pero no
tienen bien en claro porqué. Se pueden convertir tanto en positivas como negativas.
4. Analizar el contexto/ situación: La comunicación no se lleva a cabo en el vacío, requiere de
un contexto que la condicione. Este contexto o esta situación hacen que cada presentación,
aún cuando se trate del mismo tema, sea distinta. Corresponde realizar un exhaustivo análisis
situacional para la mejor adaptación del discurso.
5. Identificar el tema del discurso y sub- temas: Elegido el tema, es necesario recortarlo
seleccionando lo pertinente. Un buen nombre no garantiza el éxito de nuestra comunicación,
pero sí genera expectativa.
6. Investigar: Con una investigación adecuada, o el buen conocimiento, podemos seleccionar
cuales son los subtemas que nos van a ayudar a armar la presentación
7. Armar el bosquejo de exposición: Toda elocución debe trabajarse en tres partes:
Introducción, cuerpo o desarrollo y cierre.
Una buena introducción es necesaria para captar la atención del auditorio.
Saludar es de buena educación, pero además se utiliza como forma de romper el hielo. Sirve
para presentarse (presentación personal, en el caso que no haya moderador o locutor), y
presentar el tema.
El saludo, la presentación personal y la presentación del tema completarían una buena
introducción si el auditorio que se tiene es positivo. Si está dispuesto a escuchar es suficiente
para captar su atención.
Pero no siempre es así, y considerando lo visto en el punto 3, se requiere de algo más para
lograrlo. Hay que tirar un anzuelo y lograr que el público pique, quede atrapado.
Para dar un ejemplo, un expositor que habla de desnutrición infantil luego de presentarse, le
pide al auditorio que mire sus relojes y que cuenten hasta 5. Luego de generar un silencio
dice: “En estos 5 segundos han muerto en el mundo X cantidad de niños por desnutrición”.
Claramente impactante.
Otras formas de atraer pueden ser: el uso de imágenes, de frases, citas, ejemplos, preguntas
retóricas o anécdotas ajenas o personales que humanizan el discurso.
Utilizar el sentido del humor puede ser muy útil. Pero no se debe confundir con los chistes. No
son recomendables ya que pueden generar un momento de tensión si después de contarlos
no se ríe nadie.
Si se comienza con un buen punto de atención, se garantizan 15 minutos por lo menos de
concentración plena. En el momento del cuerpo o desarrollo, la mayor parte de los expositores
utilizan sus ayudas audiovisuales, pero no se tiene que descuidar el lenguaje corporal
adecuado, el cual merece un estudio aparte.
Llega el momento del cierre o conclusión. El público se da cuenta que estamos finalizando
cuando resumimos, resaltamos o repetimos algunos puntos claves. Se puede cerrar utilizando
el mismo recurso que en la introducción: imágenes, una pregunta, etc.
Por último e indispensable, el saludo y agradecimiento a los concurrentes.
En los cierres existen “nuncas” y “siempres”
Siempre: redondear y tener planificado el final
Nunca: terminar de repente, o cerrar diciendo: terminé, ya está, basta.
El armado del bosquejo es de gran importancia y da seguridad. Pero, siempre por las dudas,
se recomienda tener un plan B, el texto completo guardado.
8. Preparar los recursos audiovisuales necesarios: Si bien existen múltiples ayudas
audiovisuales, las presentaciones en PowerPoint están omnipresentes hoy en día a la hora de
una exposición. Pero hay que tener en cuenta que el mal uso de estos recursos pueden ser
contraproducentes. Hay que cuidar algunos detalles en el momento de su armado:
- No sobrecargue de información las transparencias.
- El texto de las slides debe ser corto, preciso y conciso. Se tienen que puntear los temas que
se desarrollarán verbalmente y no utilizar frases completas.
- Asegurarse de que el texto sea legible por todo el auditorio y elegir una tipografía y tamaño
de letra correcto.
- No abusar de los “efectos especiales” del PowerPoint porque marean y cansan.
-Poner un límite al número de diapositivas.
9. Practicar el discurso y medir el tiempo: La práctica del discurso es elemental y fortalece. Es
altamente recomendable practicar frente al espejo o contárselo a otra persona para evitar que
la primera vez que se diga sea frente al auditorio.
10. Presentar: En el momento de la presentación es conveniente utilizar técnicas de
respiración y relax.
11. Evaluar la presentación: La evaluación consiste en reconocer los errores para luego
trabajar sobre ellos e identificar fortalezas para reutilizarlas.
Con lo trabajado en este texto, tenemos uno de los componentes a nuestro favor, el verbal,
para facilitar la eficacia del mensaje. Nos resta analizar los otros dos componentes, vocal y
visual, pero merecen, dada su importancia, una presentación aparte.
No hay nada más agradable que asistir a una conferencia en la que cada
uno de los ponentes genere un ambiente armonioso y transmita su
conocimiento con soltura y facilidad. Resulta una experiencia fenomenal
aprender más acerca de un tema en particular, así como conocer a expertos
en el área y a otras personas también interesadas.
Pero, ¿quién no se ha aburrido a mitad de una presentación? Esto puede
suceder por varias razones, pero las principales suelen ser: la falta de un
buen discurso, o que el conferenciante del momento no logre
relacionarse bien con el público ni transmitir adecuadamente su
conocimiento.
Por eso, en el momento de organizar una conferencia es sumamente
importante saber muy bien a qué conferenciantes llamar y tener
opiniones acerca de ellos, bien sea a través de terceros o después de
haberlos visto personalmente. Si no se tiene una lista de contactos muy
extensa que conecte con el conferenciante deseado, actualmente hay
páginas web a través de las cuales se puede acceder a los mejores
conferenciantes.
No se puede subestimar la importancia de contactar a conferenciantes de
alto nivel, porque son ellos quienes tienen la tarea de mantener el
evento animado, buscando interactuar con el público sin llegar al punto de
ser invasivos, y presentando un discurso ejemplar.
Teniendo esto en cuenta, es importante reconocer que el peso de la
excelencia de la presentación recae de manera importante en el
discurso preparado, y esa labor puede resultar más complicada de lo que
aparenta. Por suerte para los conferenciantes, existen varios consejos que
pueden aliviar un poco la carga.
Cómo organizar un discurso de la mejor manera
Hacer una lluvia de ideas
Tratar de imaginar cómo les gustaría escuchar el discurso al
público. Esbozar un modelo de esquema que podría funcionar, y pensar
el título de la presentación y de cada uno de los apartados.
Definir el objetivo e ideas principales
Tratar de concretar cuáles son las ideas más importantes acerca de la
información de la que se va a hablar. En base a esto, dar forma al modelo
de esquema que se esbozó previamente y desarróllarlo aún más.
Plasmar el esquema
Para fijar las ideas y afinar detalles, es favorable plasmar de forma
material el esquema que se llevará a cabo durante el discurso. Como
en toda presentación, no se debe olvidar establecer la introducción,
desarrollo y conclusiones.
Trabajar el cuerpo de la presentación
En la introducción lo ideal es ser breve, pero sin dejar de lado aspectos
relevantes. También es recomendable que, de ser posible, el conferenciante
se presente a sí mismo y busque romper el hielo con el público, tratando
de sacar alguna sonrisa y captar su atención.
Lo verdaderamente importante será el buen manejo en el desarrollo del
discurso. Tratar de seguir los puntos establecidos en el esquema,
mencionar la idea principal con especial énfasis y no olvidar hablar de todas
las ideas secundarias que sustentarán lo dicho.
Por último, debe haber un buen cierre del tema, que englobe y resuma
todos aquellos puntos que se desea que el público recuerde. Se ha de
tener en cuenta que este cierre debe ser contundente y determinante, de
forma que la audiencia se quede con las ideas más destacadas rondando
por su mente; de esta manera el discurso pueda llegar a ser realmente
influyente.
Practicar a solas y acompañado
Para trabajar en la soltura y seguridad necesarias para el día del evento, es
muy favorable practicar algunos días antes de la presentación,
manteniendo el esquema diseñado previamente.
Después de haber obtenido cierta seguridad, lo recomendable es llamar a
algún amigo o a alguien cercano que quiera escuchar la práctica, para así
obtener comentarios, sugerencias y prever cuáles podrían ser algunas de
las preguntas que quizá surgen después del discurso ante el público real, de
esta forma se podrá tener una respuesta preparada con anterioridad.
No se debe olvidar que lograr generar el impacto deseado depende
muchísimo de cómo se expresen las ideas y el carisma que pueda
transmitirse para crear un ambiente con buena dinámica.
Captar la atención del público va a ser el objetivo principal, y con un
esquema bien establecido y seguridad al hablar, será una meta
completamente alcanzable con bastante éxito.