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Solidaridad Misionera Salesiana 2021

El documento habla sobre el póster de la Jornada Misionera Salesiana (JMS) 2021, cuyo tema es la solidaridad misionera. El póster muestra a cinco jóvenes de diferentes países, géneros y culturas unidos con las manos, representando la unidad en la diversidad. El documento explica que para lograr que "todos somos hermanos", debemos reconocernos mutuamente y ser solidarios. La JMS 2021 busca promover un amor universal y la solidaridad con los más necesitados.

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Solidaridad Misionera Salesiana 2021

El documento habla sobre el póster de la Jornada Misionera Salesiana (JMS) 2021, cuyo tema es la solidaridad misionera. El póster muestra a cinco jóvenes de diferentes países, géneros y culturas unidos con las manos, representando la unidad en la diversidad. El documento explica que para lograr que "todos somos hermanos", debemos reconocernos mutuamente y ser solidarios. La JMS 2021 busca promover un amor universal y la solidaridad con los más necesitados.

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1

Sector para las Misiones Salesianas


Sede Salesiana
Via Marsala, 42 - 00185 Roma
Tel. +39 06 656 121
email: [email protected]
Consejo Editorial
Sector para las Misiones Salesianas
Proyecto gráfico
IME Comunicazione s.r.l.

Tipografía
FENICE PRINT - ARTI GRAFICHE
Castellammare di Stabia (NA)
Explicación del Póster:
“Un solo padre, una sola familia”: para hacer este lema realidad es
necesario que nos reconozcamos todos hermanos y ser solidarios
los unos con los otros. En el póster de la JMS 2021 hay cinco jóvenes
provenientes de diversos países y culturas, mujeres y hombres, uno
al lado del otro, con las manos que convergen hacia un solo punto,
unidos en la diversidad. La alegría de sus rostros y el gozo de quien se
encuentra gastándose por los más necesitados y sintiéndose parte
de una única familia humana en la que todos somos hermanos por
ser hijos de un único Dios Padre. El Buen Pastor es la referencia a la
solidaridad que se hace misión. Como cristianos estamos llamados
a ir al encuentro de los hermanos más necesitados y a ser más
cercanos con los que nos rodean. Esta solidaridad misionera está
íntimamente ligada al Primer Anuncio, porque lo más importante que
podemos ofrecer es el favorecer el encuentro con Jesús. El rosario
en la muñeca de un joven expresa la devoción a María Auxiliadora y
la importancia de la oración, elementos imprescindibles de nuestra
identidad cristiana que estamos llamados a transmitir. Don Bosco
está al lado del Buen Pastor, cerca de los jóvenes de todo el mundo
para llevarlos a Jesucristo.
Como pasaje bíblico, el Evangelio de
Lucas, en los versículos 27-36 del
capítulo 6, nos propone un amor
universal y gratuito que rompe con
todos los esquemas y no conoce
fronteras. Muchas personas de todo
el mundo lo han demostrado en
los últimos meses, desde el inicio
del año pasado cuando se produjo
el estallido de la pandemia del
Covid-19: todos nosotros podemos 3
poner nuestra mano cerca de
nuestros hermanos para ser una
gran familia solidaria.
4
Índice

06 CARTA DEL RECTOR MAYOR

08 SOCIOS EN LAS MISIONES:


Oración, Sacrificios y Solidaridad

11 JORNADA MISIONERA SALESIANA:


una Tradición que Continúa

16 EL TEMA DE LA JORNADA MISIONERA


SALESIANA 2021

20 SOLIDARIDAD Y FE CRISTIANA

23 LAS MISIONES: Nuestra Responsabilidad

25 INFANCIA MISIONERA

26 LECTIO DIVINA

32 EN EL ORATORIO DE DON BOSCO:


Solidaridad de los Pobres con los más Pobres

36 SOLIDARIDAD MISIONERA DURANTE


LA PANDEMIA DEL COVID-19

40 HÉROES Y MÁRTIRES DEL COVID-19

49 MATILDE SALEM

51 PROYECTO JMS 2021 –


5
CENTRO SANITARIO DON BOSCO GUMBO

55 ORACIÓN JMS 2021


Hacia una solidaridad
verdaderamente misionera

11 de noviembre de 2020

Mis queridísimos Hermanos Salesianos de todo el mundo,


jóvenes y miembros de las Comunidades Educativo-
Pastorales, un saludo a todos vosotros en este día especial
para nuestra Familia.
Como Don Bosco, estamos llamados a desarrollar nuestra
obra en un período de grandes cambios sociales. El mundo
de hoy sufre en manera particular por la pandemia del
virus COVID-19 y nuestra gran “aldea global” a menudo se
divide en tantísimos pequeños “poblados” que se miran con
sospecha, construyendo nuevos muros para “defenderse”
de los demás.
Desde una perspectiva de fe, podemos, sin embargo, reco-
nocer los dones del Señor en este momento de crisis.
La pandemia nos ha hecho redescubrir nuestros lazos: for-
mamos parte de una única familia, hermanos y hermanas,
hijos de un único Padre celestial. Nadie se salva solo y nece-
sitamos los unos de los otros.
Esta situación nos hace más solidarios con los demás y nos
impulsa a ir al encuentro de los más necesitados, despertan-
do en nosotros la creatividad apostólica. En sintonía con el
aguinaldo, el tema de la Jornada Misionera Salesiana sobre
la solidaridad misionera se convierte en una oportunidad, un
“lugar” donde todos podemos encontrar y ejercitar la espe-
6 ranza: los Salesianos, los jóvenes y todos los miembros de
las comunidades educativo-pastorales, sin excluir a nadie.
También Don Bosco afrontó retos similares al que vivimos
actualmente, como la pandemia del cólera en 1854. En una
situación aparentemente desesperada, Don Bosco supo in-
fundir esperanza implicando a sus muchachos en una ver-
dadera carrera de solidaridad misionera, siempre animada
desde una fe profunda. La conciencia de que Dios no aban-
dona nunca a su pueblo suscitó actos de valentía que no se
limitaban a las necesidades materiales de la gente. La mira-
da con visión de futuro de Don Bosco convirtió a los chicos
en protagonistas de la solidaridad hacia chicos más pobres
y necesitados.
He ahí el genio misionero de Don Bosco: ¡sus acciones de so-
lidaridad eran siempre una oportunidad de evangelizar tanto
a destinatarios como a los mismos benefactores!
Aprendamos de Don Bosco que la solidaridad misionera ca-
mina junto a la fe. Como nos recuerda el Papa Francisco, no
somos Instituciones prestadoras de servicios sociales. Antes
que nada, ¡somos anunciadores del Evangelio a los jóvenes!
El testimonio de la solidaridad nos interpela y estimula al
otro a examinar su propio estilo de vida, sus valores y sus pri-
oridades. Cuando hacemos el bien, no podemos renunciar a
nuestra identidad cristiana y carismática, que es el verdade-
ro motor de nuestras acciones solidarias. Caminemos juntos
hacia una conversión misionera a través de una pedagogía de
la fe para pasar de la cerrazón a la apertura, del individuali-
smo a la solidaridad, del aislamiento al encuentro auténtico y
de la mera filantropía al primer anuncio como expresión pro-
funda de nuestro amor por Jesucristo.
Queridos hermanos y amigos, que esta Jornada Misionera
Salesiana nos pueda ayudar a reavivar el ardor misionero de
Don Bosco en nuestras comunidades y a mostrar siempre el
rostro de Jesús en nuestras acciones. ¡Que María Auxiliadora 7
y los santos misioneros de la Familia Salesiana nos acom-
pañen en esta preciosa misión!
Don Ángel Fernández Artime, SDB
Rector Mayor
Socios en la Misiones:
Oración, Sacrificio y Solidaridad
Don Alfred Maravilla SDB
Consejero General para las Misiones

El tema de la Jornada Misionera Salesiana,


en lugar de hacer referencia a una realidad
específica misionera, este año nos lleva re-
descubrir que cada uno de nosotros puede
participar activamente en las actividades
misioneras de la Congregación, sobre todo
a través de la oración y del ofrecimiento de
sacrificios que nos llegan con la enfermedad
o en la vida cotidiana. A la oración y los sa-
crificios, y nunca aislada de estos, se une la
solidaridad para las necesidades materiales y
económicas de las actividades misioneras de
la Congregación.
San Pablo VI nos ha recordado que “el man-
dato de evangelizar a todos los hombres con-
stituye una misión esencial de la Iglesia (…)
Evangelizar, es la gracia y la vocación propia
de la Iglesia, su identidad más profunda. Esta
existe para evangelizar” (Evangelii Nuntiandi,
14). Pero la evangelización está profunda-
mente ligada a la promoción humana. Como
el hombre no es un ser abstracto, evange-
lizarlo implica también promover su creci-
miento auténtico. De hecho, Jesús ha man-
8 dado a sus discípulos: “Dadles vosotros de
comer” (Mc 6,37).
Esto quiere decir que cada cristiano está lla-
mado a construir una mentalidad que se tra-
duzca en actitudes de colaboración
activa en la promoción del desarrollo
integral de los pobres, sobre todo con
gestos simples y cotidianos de solida- El tema de este año
ridad. nos hace entender
La solidaridad misionera está lejos de que todos nosotros
una actitud paternalista del asistencia- podemos dar nue-
lismo. Esta promueve iniciativas para stra contribución en
ayudar a los más pobres y hacerles
capaces de asumir de forma gradual
la ayuda a los más
su propio desarrollo integral. Por una pobres.
parte, no existe nunca la caridad sin
justicia. La caridad exige y supera la
justicia porque amar es darse, ofrecer
“lo mío” al otro. Por otra parte, la justi-
cia es “inseparable de la caridad” y es
intrínseca a esta (Caritas in Veritate, 6).
Precisamente porque ayudamos a los
pobres, no podemos mirar para otro
lado ante las situaciones injustas que
los convierten en víctimas indefensas.
El tema de este año nos hace enten-
der que todos nosotros podemos dar
nuestra contribución en la ayuda a los
más pobres, insistiendo en el com-
promiso y la generosidad de cada uno,
aunque pueda parecer pequeño e insi-
gnificante. A través de gestos concre-
tos de caridad, iluminada e inspirada
por la fe, el donante es ayudado a po-
ner en práctica su propia fe, mientras 9
que el destinatario hace experiencia
concreta de la misericordia de Dios. La P. Alfred Maravilla SDB
intención clara del donante de ayudar
por amor a Jesús, aunque no lo diga,
es el factor determinante de la solidaridad misionera. Por tanto,
a través de la solidaridad misionera, tanto el donante como el
destinatario se enriquecen y se evangelizan mutuamente. La fe
de cada uno crece, se refuerza y se revitaliza con “entusiasmo
nuevo y nuevas motivaciones” (Redemptoris missio, 2). Así, las
actividades de solidaridad misionera se convierten, tanto para
el donante como para el destinatario como un primer anuncio
y una ocasión preciosa para formarse con una sensibilidad mi-
sionera.
¡Que la Jornada Misionera Salesiana sea una ocasión provecho-
sa para sensibilizar a todos – salesianos, jóvenes, laicos, miem-
bros de la familia salesiana – a participar activamente en las
actividades misioneras de la Congregación a través de nuestra
oración, nuestros sacrificios y gestos concretos de solidaridad!

EJEMPLOS DE SOLIDARIDAD JUVENIL


En 2018 en Papúa Nueva Guinea los estudiantes del Centro Profesio-
nal Don Bosco de Port Moresby han recogido envases y los han vendido
para ser reciclados mientras que los estudiantes del Centro Profesional
Don Bosco Simbu han organizado una feria de juegos. Los fondos re-
cogidos se enviaron al proyecto JMS, que preveía la construcción de un
centro profesional en Myanmar.
En 2019 los salesianos de Vietnam, han invitado a la gente, sobre todo
a los jóvenes, a contribuir para el proyecto de la JMS para la construc-
ción de una capilla en Palabek, pagando el coste de un ladrillo. En 2020
muchos jóvenes de nuestras casas salesianas en todo el mundo se han
puesto manos a la obra durante la pandemia del COVD-19.
En el Borgo Ragazzi Don Bosco de Roma, Italia, los muchachos del ora-
torio se han organizado para recoger paquetes alimentarios y distribuir-
los entre las personas en situación de exclusión poniendo a disposición
sus propios bienes y su tiempo libre para los más necesitados.
1010 Los jóvenes animadores de la Casa Salesiana de San Antonio de Pa-
dua en Córdoba, Argentina, han puesto en marcha la campaña “Por
los Jóvenes” para crear una red con las instituciones y organizaciones
del territorio para ayudar a las familias en dificultad. A través de What-
sApp han podido organizar encuentros, acompañar a los chicos y chicas
ayudándoles con los deberes, o acompañándolos mediante un espacio
compartido.
Jornada
Misionera Salesiana:
Una Tradición que Continúa

¿Qué significa esto?


Desde 1926, el Domingo Mundial de las Misiones se celebra
en la Iglesia universal en el penúltimo domingo de octubre.
En 1988, con motivo del centenario de la muerte de Don Bo-
sco se lanzó la Jornada Misionera Salesiana en la que se pro-
pone un tema misionero a toda la Congregación Salesiana.
Todas las comunidades salesianas tienen la oportunidad de
conocer una realidad misionera específica. Es un momento
fuerte para la animación misionera en las comunidades sa-
lesianas inspectoriales o locales, en las Comunidades Educa-
tivo-Pastorales (CEP), en los grupos juveniles y en la Familia
Salesiana. Es una oportunidad para involucrar a las comuni-
dades SDB y CEP en la dinámica de la Iglesia universal, forta-
leciendo la cultura misionera.
¿Por qué?
Para dar un impulso a la Animación Misionera al ofrecer una
propuesta que se convertirá en un proyecto anual concreto.
Para ayudar a todos los salesianos y a toda la Familia Sale-
siana a conocer el compromiso misionero de la Congregación,
abriendo los ojos a nuevas realidades misioneras, para supe-
rar cualquier tentación de encerrarse en el propio territorio
o contexto y recordar el aliento universal del carisma sale-
siano. “Las actividades de animación misioneras deben estar
siempre orientadas a finalidades específicas: informar y formar
al pueblo de Dios en la misión universal de la Iglesia, hacer surgir 11
vocaciones misioneras ad gentes, fomentar la cooperación en la
evangelización” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 83).
¿Cuándo?
La propuesta es en torno al 11 de
noviembre, fecha del primer envío
misionero, intentamos crear comu-
nión en esta animación misionera, tal
como se hace durante el Octubre Mi-
sionero en la Iglesia Universal. Si esta
fecha no es realmente posible, la In-
spectoría elegirá una fecha o período,
que se adapte más a su propio ritmo
y calendario. Es importante ofrecer
un itinerario educativo-pastoral de
unas pocas semanas, de los cuales
la JMS sea el punto culminante. Esta
es la expresión del espíritu misionero
de toda la Comunidad Educativo-Pa-
storal, que se mantiene viva durante
todo el año con varias iniciativas.

¿Cómo se anima?
Partiendo de una reunión de Directo-
res en la que el Delegado para la Ani-
mación Misionera (DIAM) explica el
objetivo y distribuye las herramientas
disponibles para los JMS en la Inspec-
toría (www.sdb.org/Dicasteri/Missioni/
Giornate_Missioni_Salesiane). Por lo
tanto, todas las comunidades SDB
son los primeros destinatarios de la
dinámica JMS. Cada año la atención
se centra en un aspecto concreto de
la cultura misionera; orando por los
12 misioneros presentados en la JMS y
ofreciendo apoyo económico concreto
a la misión.
¿A quién se dirige?
El primer destinatario es la comuni-
dad salesiana SDB y la CEP. Luego, de
acuerdo con las diversas posibilidades
de las Inspectorías, hay varias for-
mas de organizarse, adaptándose a
los ambientes de la Misión Salesiana
(escuelas, centros de formación pro-
fesional, parroquias, grupos juveniles,
especialmente grupos o voluntarios
misioneros) y a la Familia Salesiana
(Salesianos Cooperadores, Exalum-
nos, Grupos ADMA, etc.), abiertos a
todo el movimiento salesiano y a los
amigos de Don Bosco.

¿Con qué medios?


Como en el año pastoral anterior, se
ofrece a todas las comunidades salesia-
nas: un póster, un subsidio impreso, un
video con imágenes sobre el tema, con
material didáctico y audiovisual en varios
idiomas. Para el material impreso, basta
contactar al Dicasterio para las Misiones,
en Roma, ([email protected]). Los vi-
deos son están disponibles en Youtube,
en el canal del “Sector para las Misiones
Salesianas”.

La importancia de la oración en favor


de las misiones
La acción misionera brota y se sostie-
13
ne a través del encuentro con Dios.
Todos los miembros de las CEP con-
tribuyen a la acción misionera de la
Congregación y de la Iglesia mediante la oración, acompañada
con sacrificios en favor de los misioneros salesianos y las voca-
ciones misioneras. El 11 de cada mes es una ocasión para rezar
por la Intención Misionera Salesiana mensual. Cada año con el
tema de la JMS se propone una oración específica.
El proyecto para JMS
Cada año se propone un proyecto para toda la Congrega-
ción. Esta es una parte importante de la dinámica de la JMS.

JMS: Una tradicióne que 1996 Rusia - Yakutsk: Luces de


continúa (1988 – 2021) esperanza en Siberia
1997 Madagascar: Joven te digo,
1988 Guinea - Conakry: El sueño levántate
continúa
1998 Brasil - Yanomami: Nueva
1989 Zambia: Proyecto Lufubu vida en Cristo
1990 Timor Leste - Venilale: 1999 Japón: El difícil anuncio de
Jóvenes evangelizadores Cristo en Japón
1991 Paraguay: chicos de la calle. 2000 Angola: El Evangelio semilla
de reconciliación
1992 Perú-Valle Sagrado de los
Incas: Cristo vive en los caminos 2001 Papúa Nueva Guinea:
del Inca Caminando con los jóvenes
1414 1993 Togo-Kara: Don Bosco y el 2002 Misioneros entre los
África: un sueño hecho realidad jóvenes refugiados
1994 Camboya-Phnom Penh:
Misioneros constructores de paz 2003 Compromiso para la
promoción humana en la misión
1995 India - Gujarat: en diálogo
para compartir la fe 2004 India - Arunachal Pradesh:
El despertar de un pueblo
El propósito principal del proyecto JMS no es solo recaudar fon-
dos. Más bien, quiere ser una experiencia educativa para la so-
lidaridad concreta de los jóvenes. El DIAM promueve la solidari-
dad a través de diversas iniciativas, especialmente durante los
tiempos litúrgicos fuertes de Adviento y Cuaresma y durante el
mes de octubre, o como parte de las celebraciones de la JMS.
También se invita a toda la comunidad inspectorial a hacer una
contribución monetaria como expresión de la solidaridad misio-
nera. Es muy oportuno que a la conclusión de la celebración de
la JMS la colecta de ayuda, sea ofrecida en la celebración eu-
carística, como don a Dios, y para las misiones salesianas.
La evaluación
La evaluación después de la JMS es tan importante como la pre-
paración y la celebración. Se debe tomar en consideración cómo
la JMS podría fomentar una cultura misionera en la comunidad
local o provincial a través del tema del año, teniendo en cuenta
las sugerencias para mejorar de cara al futuro.

2005 Mongolia: Una nueva 2015 ¡Señor, envíame! - La


frontera misionera vocación salesiana misionera.
2006 Sudán: La misión salesiana 2016 ¡Vengan a ayudarnos!
en Sudán El primer anuncio y las nuevas
fronteras en Oceanía
2007 Sudán: La misión salesiana
en Sudán 2017 Y se quedaron con nosotros:
El primer anuncio y los pueblos
2008 VIH / SIDA: respuesta indígenas de América
salesiana - educar para la vida.
2018 Susurra la Buena Nueva.
2009 Animación misionera - Mantén El primer anuncio y formación
viva tu llama misionera profesional en Asia
2010 Europa: Los salesianos de 2019 “Sin saberlo hospedaron
Don Bosco caminan con los gitanos ángeles”. El primer anuncio entre
- Sinti los refugiados y desplazados en
2011 América: Voluntarios para África 1515
proclamar el Evangelio 2020 “Alégrense siempre…”
2012 Asia: Contar a Jesús El primer anuncio en Europa
(Contando la historia de Jesús) mediante los oratorios y centros
juveniles
2013 África: El camino de la fe
2021 Un solo Padre, una sola
2014 Europa: Los otros somos famiglia - Solidarietà Missionaria
nosotros - Atención salesiana a los come Primo Annuncio
migrantes
El Tema de la
Jornada Misionera
Salesiana 2021

El Primer Anuncio
Se puede definir el Primer Anuncio
como el testimonio de vida de cada
cristiano y de la comunidad cristiana
al completo o un conjunto de activi-
dades que favorecen una experiencia
cautivadora e ilusionante de Jesús que
puede conducir a una adhesión inicial
a Él y/o a la revitalización de la fe en Él.

El Testimonio de la Caridad
El testimonio de la caridad y el servicio
sincero de cada cristiano vivido con fe,
esperanza y amor se convierten en
una revelación del rostro misericor-
dioso de Jesús. Son medios primarios
del primer anuncio porque inspiran,
hacen surgir preguntas y estimulan
a los demás a examinar su estilo de
vida, sus valores y sus prioridades.
El testimonio cristiano que se expre-
sa a través del compromiso concreto
de ayudar a los enfermos, hambrien-
tos, marginados, oprimidos; de la lu-
16 cha por la justicia, la paz, la integridad
de la creación, etc., con la inspiración
del Espíritu, son también un Primer
Anuncio.
Este testimonio está radicado en el
planteamiento fundamental de respe-
to y puesta en valor de los valores hu-
manos y religiosos de los seguidores
de otras religiones que no conocen a
Cristo. El testimonio de la caridad no
violenta jamás la conciencia de la per-
sona ni degenera en proselitismo. De
hecho, la verdad no está en posesión
absoluta de nadie, ni puede ser im-
puesta a los demás. Si una conver-
sión sincera se produce, es fruto del
Espíritu y no resultado del esfuerzo
humano.
Tres Elementos Importantes
El primer anuncio se concentra en los
siguientes elementos:
• en la persona del creyente cristia-
no, que vive su fe con compromiso
de discípulo-misionero;
• en el encuentro personal con Je-
sucristo del creyente que hace
nacer la fe en Él;
• en el Espíritu Santo que es el ver-
dadero protagonista del Primer
Anuncio, que actúa como quiere,
cuando quiere y donde quiere.
Por tanto, lo que más importa es vivir
la propia vida como cristiano con la
sensibilidad misionera a través de un 17
compromiso concreto de ayudar a los
más necesitados.
Por amor a Jesucristo
Es la intención de hacer obras de caridad por amor a Jesucristo
que hace que estas obras sean dignas de una reflexión sobre el
amor misericordioso de Dios. Si falta la perspectiva de fe, nue-
stras obras de caridad pierden su significado cristiano, dejan de
ser primer anuncio y nos convertimos en trabajadores sociales
o ONGs ¡y no en misioneros de Cristo Jesús!
La Solidaridad Misionera
La JMS de este año quiere promover la solidaridad hacia los más
pobres, para que puedan vivir dignamente como verdaderos hi-
jos de Dios, sensibilizando a los niños, jóvenes, las familias, los
salesianos y todos los miembros de la CEP, en calidad de bauti-
zados, a ser protagonistas de las misiones. Respondiendo a las
necesidades del prójimo, estos aprenden a valorar la fuerza de
la solidaridad y del apoyo recíproco y en ellos brota el espíritu
misionero, que les forma a ser discípulos-misioneros en la so-
ciedad en la que viven.
Promover la solidaridad misionera entre niños, jóvenes, fami-
lias y salesianos
• La oración: promover la oración sobre todo en el día de las
misiones, el 11 de cada mes, para la difusión del mensaje
evangélico, por ejemplo, en favor de un contexto específico,
y con la ayuda de la intención misionera salesiana mensual.
• La colecta: si puede hacer a través de diversas iniciativas
para recoger fondos subrayando el compromiso y la gene-
rosidad de cada uno, aunque esta pueda parecer pequeña e
insignificante. Algunos ejemplos pueden ser realizar rifas,
venta de productos realizados por los chicos, promover la
creación de huchas misioneras y otras iniciativas de ayuda a
1818 los más pobres. Estas iniciativas de solidaridad son funda-
mentales y sirven para ayudar a todos a comprender que es
necesario aprender a partir el pan que encontramos todos
los días en nuestra mesa. Después esta colecta será en via-
da al proyecto de este año: el centro sanitario salesiano en
Sudán gestionado por las Hermanas de la Caridad de Jesús
(HCJ).
• El testimonio misionero: gracias a estos gestos de solidari-
dad, tantísimas personas en situación de pobreza pueden
comer, curarse, y sobre todo tantos niños, jóvenes y fami-
lias pueden dar testimoniar gestos concretos del amor de
Dios para toda la familia humana.
• La vocación misionera: las iniciativas de solidaridad sirven
para ayudar a los niños, jóvenes, familias y salesianos a en-
tender que nuestra fe debe, sobre todo y, antes que nada,
testimoniarse. Estas iniciativas de solidaridad ofrecen
oportunidades para hacer nacer esta vocación misionera.

1919
Solidaridad
y Fe Cristiana
El principio de solidaridad es hoy más necesario que nunca.
En un mundo interconectado, experimentamos lo que signifi-
ca vivir en la misma “aldea global”. Esta preciosa expresión: el
gran mundo no es otra cosa que una aldea global, porque todo
está interconectado. Pero no siempre transformamos esta in-
terdependencia en solidaridad. Hay un gran camino entre la
interdependencia y la solidaridad. Los egoísmos – individuales,
nacionales y de los grupos de poder – y las rigideces ideológic-
as alimentan a todo lo contrario, a las «estructuras de pecado»
(ibid., 36).
«La palabra “solidaridad” está un poco desgastada y a veces
se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos
esporádicos de generosidad. Supone crear una nueva menta-
lidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la
vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de
algunos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 188). Esto es la solida-
ridad. No es solo cuestión de ayudar a los demás – que está
bien hacerlo, pero es más –: se trata de justicia (cfr Catecismo
de la Iglesia Católica, 1938-1940). La interdependencia, para ser
solidaria y dar fruto, necesita de fuerte raíces en lo humano y en
la naturaleza creada por Dios, necesita de respeto a los rostros
y a la tierra.
La Biblia, desde el inicio, nos advierte. Pensemos en la historia
de la Torre de Babel (cfr Gn 11,1-9), que describe lo que ocurre
cuando queremos llegar al cielo – nuestra meta – ignorando el
20 vínculo con lo humano, con la creación y con el Creador. Es una
manera de decir: esto ocurre cada vez que uno quiere subir y
subir, sin tener en cuenta a los demás. ¡Yo solo! Pensemos en
la torre. Construimos torres y rascacielos, pero destruimos la
comunidad. Unificamos edificios y lenguas, pero eliminamos la
riqueza cultura. Queremos ser patrones de la Tierra, pero estro-
peamos la biodiversidad y el equilibrio ecológico.
Diametralmente opuesta a Babel es Pentecostés, lo hemos
escuchado al inicio de la audiencia (cfr He 2,1-3). El Espíritu
Santo, bajando de lo alto como viento y fuego, inviste a la co-
munidad encerrada en el cenáculo, le infunde la fuerza de Dios,
la empuja a salir, a anunciar a todos al Señor Jesús. El Espíritu
crea unidad en la diversidad, crea armonía. En el pasaje de la
Torre de Babel no había armonía; había ese avance para ganar lo
máximo. Allí, el hombre era un mero instrumento, mera “fuerza
de trabajo”, pero aquí, en Pentecostés, cada uno de nosotros es
un instrumento, pero es un instrumento comunitario que par-
ticipa con todo su ser en la edificación de la comunidad. San
Francisco de Asís lo sabía bien, y animado por el Espíritu daba a
todas las personas, aún más, a todas las criaturas, el nombre de
hermano o hermana (cfr LS, 11; cfr San Buenaventura, Legenda
maior, VIII, 6: FF 1145). También al hermano lobo, recordemos.
Con Pentecostés, Dios se hace presente e inspira la fe de la co-
munidad unida en la diversidad y en la solidaridad. Diversidad y
solidaridad unidas en armonía, este es el camino. Una diversi-
dad solidaria que posee los “anticuerpos” para que la singula-
ridad de cada uno – que es un don, único e irrepetible – no se
enferme de individualismo, de egoísmo. La diversidad solidaria
posee también los anticuerpos para curar estructuras y proce-
sos sociales que han degenerado en sistemas de injusticia, en
sistemas de opresión (cfr Compendio de la doctrina social de la
Iglesia, 192). Por tanto, la solidaridad hoy es el camino a recor-
rer en un mundo post-pandemia, hacia la curación de nuestras
enfermedades interpersonales y sociales. No hay otra. O vamos
hacia un camino de solidaridad o las cosas empeorarán. Quiero 21
repetirlo: de una crisis no se sale igual que antes. La pandemia
es una crisis. De una crisis se sale mejor o peor. Debemos esco-
ger nosotros. Y la solidaridad es el camino para salir de la crisis,
mejores, no con cambios superficiales, con un barniz y punto.
¡No!¡Mejores!

En medio de la crisis, una solidaridad guiada por la fe que nos


permite traducir el amor de Dios en nuestra cultura globalizada,
no construyendo torres o muros – y cuántos muros se están
construyendo hoy – que dividen, pero que después caen, sino
tejiendo comunidad y apoyando procesos de crecimiento ver-
daderamente humanos y sólidos. Y para esto ayuda la solidari-
dad. Os hago una pregunta: ¿pensamos en las necesidades de
los demás? Que cada uno responda en su corazón.

De la audiencia General del Papa Francisco


el 2 septiembre de 2020

22
padre
Las Misiones:
Nuestra Responsabilidad

Mons. Luc Van Looy SDB


Presidente emérito de Cáritas Europa

La Iglesia es misión. Cada comunidad católica comparte la respon-


sabilidad de anunciar el Evangelio no sólo en nuestro territorio.
Esta nace del derecho de cada ser humano de tener la posibilidad
de conocer a Cristo y de seguirlo como respuesta a su gran amor.
Pero nuestra responsabilidad primaria es la de hacer conocer el
amor de Dios y de establecer la Iglesia en todos los contextos (Ad
Gentes, 6). Esta responsabilidad también afecta al cuidado del de-
sarrollo de los pueblos y de las culturas. El Creador ha dado a cada
persona el anhelo de un crecimiento óptimo. El Papa Juan Pablo II
incluye entre tantos otros aspectos la preocupación por “las mu-
chas las necesidades materiales y económicas de las misiones; no
sólo para fundar la Iglesia con estructuras mínimas, sino también
para sostener las obras de caridad, de educación y promoción hu-
mana, campo inmenso de acción, especialmente en los países po-
bres.” (Redemptoris Missio, 81).
El criterio para cada obra misionera es aquel que Jesús ha dado
a sus discípulos: “Gratis habéis recibido, dad gratis”. (Mt 10,8). Es
evidente que el dinero que dan los cristianos en primer lugar, como
testimonio de su fe y de su generosidad, es necesario. Este dinero
debe ser utilizado para la fundación de la Iglesia local y para el de-
sarrollo de las personas. En particular, el dinero es necesario para
las actividades de formación de sacerdotes, diáconos, religiosos,
para catequistas, laicos y animadores juveniles. Pero el dinero es
también un instrumento ambiguo, que tienta a aquellos que ocu-
pan posiciones de autoridad para usarlo en su propio desarrollo o
para proveer a las misiones instrumentos tecnológicos que sólo 23
ellos usarán. De verdad, el dinero puede corromper a las perso-
nas. En vez de esto, un misionero va a anunciar el amor de Dios
a través del Evangelio. Antes que nada “debe ser una persona de
oración” (Ad Gentes, 25), dándose él mismo al pueblo a imitación
de San Pablo: “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi
situación” (Fil 4, 11). Un misionero se integra en la cultura, en la con-
dición social del pueblo. A través del aprendizaje de la lengua crece en
profundidad en las costumbres y mentalidades de la gente. Comparte
toda la vida con la gente, sabe que “todo lo que hemos recibido de
Dios —tanto la vida como los bienes materiales— no es nuestro sino
que nos ha sido dado para usarlo.” (Redemptoris Missio, 81).
Sabemos que las misiones necesitan asistencia financiera por parte
de ONGs y de organizaciones de todo el mundo. También en el con-
texto de la Iglesia existente oficinas misioneras especializadas en la
captación de fondos para el trabajo misionero. Los proyectos deben
garantizar que el primer objetivo sea el de llevar el mensaje del Evan-
gelio a la gente y que cada proyecto de desarrollo sea una contribución
directa al bienestar de la gente. Para nosotros salesianos esto será,
en primer lugar, en forma de educación, a todos los niveles de la po-
blación. Los proyectos pueden también potenciar el trabajo en red de
cristianos de diversos países o entre comunidades urbanas y rurales.
Las iniciativas de voluntariado y los proyectos gestionados por grupos
misioneros, también en el país de origen del misionero, contribuyen al
sentido de pertenencia a la Iglesia universal y a la comprensión de las
situaciones de pobreza y de las diferencias culturales locales. Grupos
de profesionales y jóvenes pueden dedicar su tiempo de vacaciones a
las misiones. De este modo, crecerá una responsabilidad compartida,
y se experimentarán aspectos fundamentales de la vida de la Iglesia y
de la fe. Los jóvenes catequistas pueden compartir su fe con la gente
de las misiones, a menudo aprendiendo de ellos una nueva dimen-
sión de la fe. Aprenderán que “misiones” significa darnos a nosotros
mismos, nuestros bienes y talentos, “como ofrenda a Dios, en la ce-
lebración eucarística, esto es, como ofrenda a Dios, y para todas las
misiones del mundo.” (Redemptoris Missio, 81).
La celebración de la Eucaristía, fuente y origen de la fe, “a través de
la cual se realiza nuestra redención” (Sacrosanctum Concilium, 2), es el
centro de toda actividad misionera. Las ofrendas que llevamos al altar
durante la procesión del ofertorio son una respuesta a la llamada del
24 Evangelio a construir Iglesia y a cuidar de los más necesitados. Estas
crean la oportunidad de comunicar a la comunidad su contribución
concreta a los pobres, no sólo a su realidad material y sus recursos.
De este modo los dones del cuerpo y la sangre de Cristo se convierten
en un signo real y tangible del amor de Dios a los pueblos. De hecho,
“hay mayor felicidad en dar que en recibir” (He 20, 35).
Infancia
Misionera
A mitad del siglo XIX un obispo francés, Monseñor Charles de
Forbin-Janson, quedó impactado de las noticias que llegaban
de China en relación a los niños que morían sin haber recibido
el bautismo. Con la amargura de no poder ir él mismo como mi-
sionero, le pidió consejo a Pauline Jaricot, fundadora de la Obra
Pontificia de la Propagación de la Fe. El intercambio de ideas
entre los dos fue muy clarificador y Monseñor de Forbin-Janson
tuvo la idea de implicar a los niños de Francia de manera que
estos, a través de la oración y la colaboración material, pudie-
sen ayudar a sus coetáneos chinos. “un Ave María al día, una
moneda al mes”, este fue el compromiso misionero asumido
desde el primer momento por cada niño.
Para aquella época, estamos en 1843, y aún hoy, hacer a los
niños protagonistas de la vida de la Iglesia era una idea revolu-
cionaria. En poco tiempo muchos países se unieron a la iniciati-
va y la Obra, desde Francia, se propagó a Bélgica, España, Italia
y otras muchas naciones. El 3 de mayo de 1922 el Papa Pío
XI, consciente de la gran contribución que durante casi ochenta
años la Obra había hecho por las misiones, la hizo suya, recono-
ciéndola como Pontificia. Hoy la Obra Pontifica de la Santa Infan-
cia tiene sus raíces en más de 150 países.
Su lema es “los niños ayudan a los niños”. Los niños de la co-
munidad, de los orfanatos, de las casas para discapacitados,
de los refugiados y de quien vive en la calle reciben ayuda de
los niños que quieren hacer conocer en todas partes el amor de
Jesús. Educadores, padres, catequistas, jóvenes ayudan y guían
25
a los niños en su trabajo misionero. Los niños son amigos de
Jesús y hacen amistad con Jesús.
Un Amor Universal
y Gratuito:
Lectio Divina Lc 6,27-36

Don Martin Lasarte SDB


Reflexionemos sobre la Palabra de
Dios que nos invita a tener un corazón
grande, misericordioso y universal
como el de nuestro Padre celeste.
27
Pero a vosotros que me escucháis os
digo: Amad a vuestros enemigos, haced
bien a los que os odian, 28 bendecid a
los que os maldicen, orad por los que os
insultan. 29 Al que te pegue en una mejilla
ofrécele también la otra, y al que te quite la
capa déjale que se lleve también tu túnica.
30
Al que te pida algo dáselo, y al que te
quite lo que es tuyo, no se lo reclames.
31
Haced con los demás como queréis
que los demás hagan con vosotros. 32“Si
amáis solamente a quienes os aman,
¿qué hacéis de extraordinario? ¡Hasta
los pecadores se portan así! 33Y si hacéis
bien solamente a quienes os hacen bien
a vosotros, ¿qué tiene de extraordinario?
¡También los pecadores se portan así!
34
Y si dais prestado sólo a aquellos
de quienes pensáis recibir algo, ¿qué
hacéis de extraordinario? ¡También los
pecadores se prestan entre sí esperando
recibir unos de otros! 35Amad a vuestros
26 enemigos, haced el bien y dad prestado
sin esperar nada a cambio. Así será
grande vuestra recompensa y seréis hijos
del Altísimo, que es también bondadoso
con los desagradecidos y los malos. 36Sed
misericordiosos, como también vuestro
Padre es misericordioso.
INTRODUCCIÓN
Este discurso de Jesús, presente en Lucas, corresponde al “ser-
món de la Montaña” de Mt 5-7. Podemos llamarlo el “sermón
del Reino” o “sermón de la llanura”. Hay parecidos y diferencias
propias de la sensibilidad teológica de cada evangelista. Son co-
munes los temas de fondo: el comportamiento de los discípulos
o de la multitud que sigue a Jesús, el inicio con bienaventuran-
zas; la tensión escatológica; la centralidad del amor al prójimo,
la conclusión con la parábola de las dos casas; el discurso tiene
lugar en Galileo en una “montaña” y se hace al inicio del mini-
sterio público de Jesús.
Parece que Lucas conserve con mayor pureza el orden de los
dichos de la fuente común de la que han bebido los dos evan-
gelistas. En Lucas los destinatarios, no son todos los que vienen
a escuchar a Jesús, sino en particular sus discípulos, a los que
prepara para enviar en misión por Galilea. Lucas, dirigiéndose a
un auditorio pagano-cristiano, omite ciertos aspectos más re-
levantes para la comunidad judeo-cristiana de Mateo (el tema
de la justicia judía). La estructura de Lucas es más elusiva que la
de Mateo. J. Fitzmyer propone la siguiente división: (1) Comien-
zo de las Bienaventuranzas 20-26, (2) Amor al prójimo, espe-
cialmente a los enemigos 27-36, (3) Juicio a los demás 37-42,
(4) Hacer el bien (43-45), (5) Concreción en la acción 46-49.
Este sermón pretende configurar el comportamiento de sus fu-
turos discípulos-misioneros. El uso del pronombre en la segun-
da persona del plural aparece 13 veces, indicando una fuerte
incisividad exhortativa en el corazón de los apóstoles. Al mismo
tiempo, el pasaje está en relación con la misión de Jesús, a su
discurso de la sinagoga de Nazaret: el anuncio de la Buena Nue-
va a los pobres, a los presos, a los ciegos, a los oprimidos.
27
El corazón del sermón es el amor al prójimo que debe guiar a
los discípulos de Cristo. La motivación se encuentra por tanto
en el amor y la misericordia de Dios Padre. Es un amor de per-
spectiva universal, que abraza también a los enemigos (27-36);
que es necesario vivir en la comunidad cristiana, mediante el
perdón, evitando juicios y críticas; tal amor exige actuar de ma-
nera concreta y efectiva.

Amad a vuestros enemigos


Estos versículos revolucionarios sobre el amor a los enemigos
nos abren las puertas a un amor universal que abraza incluso a
los enemigos.
¿Quiénes son los enemigos? En el texto son aquellos que odian,
maldicen, tratan mal, persiguen, capturan de forma injusta a
los discípulos. El campo de los destinatarios se extiende desde
el judaísmo al mundo pagano; del ámbito privado y familiar al
público; del ámbito intraeclesial al ámbito extra-eclesial. En el
contexto de las comunidades de Lucas se subraya a aquellos
que se oponen a la Buena Nueva, rechazando el nombre cri-
stiano.
Es un amor marcado por la universalidad (dad a cualquiera), por
la gratuidad (haced el bien sin esperar nada a cambio), es pro-
activo (hacer el bien, dar, ayudar, prestar), opone pacientemente
el bien al mal (poner la otra mejilla, no pedir la devolución de los
propios bienes) por una motivación teológica (porque el Padre
es misericordioso), con una tensión escatológica (vuestra recom-
pensa será grande).
El verbo “amar” (agápaō) aparece 6 veces exigiendo una bondad
activa, desinteresada y extraordinaria, que se expresa al menos
en cuatro mandamientos de verbos de acción en favor de los
enemigos, en el sentido de hacer algo concreto por ellos.
• “Haced el bien” (kalōs poieîte) y su sinónimo “ayudar” (aga-
28 thopoieîte). En la literatura griega y judía se encuentra el
consejo de hacer el bien a los demás, incluidos los enemi-
gos, pero aquí es un mandato.
• “Bendecid” (eulogeîte). Contrariamente al Antiguo Testa-
mento y a Qumran, aquí se nos invita a bendecir a los ene-
migos. También en Rm 12,14 el discípulo está llamado a
bendecir (1Cor 4,12; 1Pt 2,23).
• “Rezad” (proseúchesthe) por los que os persiguen (cfr. Mt
5,44).
• “Prestad” (danízete), expresa un amor concreto que va al
encuentro de las necesidades económicos, incluidas las de
los enemigos.
Vencer al mal con el bien. Hay otros dos verbos que expresan
que se deben hacer ante las agresiones de los enemigos: con
mansedumbre y paciencia “poner la otra mejilla” y dejar que
cojan el manto y la túnica, sin oponer resistencia.
La regla de oro, muy citada en diversas culturas también apa-
rece aquí. Por ejemplo, en Tob 4,15 dice: “No hagáis a nadie lo
que te gusta a ti”. La exigencia evangélica, en Lucas, no se con-
forma sólo con no hacer el mal, sino en sentido positivo en ha-
cer el bien.
Como conclusión, haciendo un resumen de todo, Jesús invita
a los discípulos a tener la misma actitud que Dios “Sed mise-
ricordiosos” (gínesthe oiktrímones). “Sed misericordiosos” es la
reformulación de Mt 5,48: “Sed perfectos como vuestro Padre
celeste es perfecto”. La fórmula de Lucas se expresa en térm-
inos de misericordia. Hay una clara referencia a Lv 19,2 “Sed
santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo”. Lucas pro-
pone la imitación de Dios, según el Antiguo Testamento “Dios
misericordioso”, como forma de expresar la perfección del amor,
la santidad.
La fuente del amor. Las exigencias de este pasaje, como de
todo el sermón, no pretenden ser un listado exhaustivo, sino 29
son ejemplos de la nueva exigencia y radicalidad del Reino. Es
la ética que tiene sus fundamentos en el agapé divino, en su
corazón misericordioso.
MEDITACIÓN
Amar como Dios, amar en Dios: Son las características de la
filiación cristiana (cf. Rm 8,14-15; Gal 4,5-6). El amor evan-
gélico no se confunde con una vaga filantropía filosófica, sino
que expresa nuestra naturaleza de hijos de Dios, encuentra su
motivación, y su energía, en este amor radical en la persona de
Dios, con el que se está unido. En Pentecostés esta realidad se
lleva a la plenitud a través de la persona del Espíritu Santo, de
manera que el amor al prójimo y a los enemigos no sea solo un
acto de amor humano heroico, sino la docilidad de dejar que el
amor de Dios se haga presente en la historia a través de noso-
tros.
Amor universal: El versículo 30 excluye cualquier tipo de con-
sideración. Habla de “cualquiera” (panti). El amor cristiano no
tiene fronteras. En este sentido el texto del buen samarita-
no cuando Jesús responde a la pregunta sobre “¿quién es mi
prójimo?” describe al destinatario de la misericordia como “un
hombre” (ánthrōpos) (Lc 10,30), expresión universal que incluye
a todos: paganos y judíos, gente del pueblo y extranjeros.
Amor gratuito, desinteresado: En los versículos 32-34 usa ha-
sta tres veces la palabra (charis) como recompensa, como expre-
sión de gratuidad, de hacer el bien sin ningún interés escondi-
do. Es una llamada a la renuncia de nuestros propios intereses.
Cuantas veces en actos de apariencia filantrópica y solidaria se
esconden tantos intereses personales o de grupo: una aparente
solidaridad condicionada a la propaganda ideológica y política,
desde el marketing, a los condicionamientos de los más vulne-
rables, desde la autoafirmación a la creación de mecanismos
de dependencia, etc.; por ejemplo, un voluntariado a veces cen-
trado tan solo en la realización personal, en el currículum pro-
30 fesional, en un cierto tipo de retribución y reconocimiento. Lo
que está vaciando toda la solidaridad y toda clase de amor es la
falta de la “gracia” de la gratuidad.
Amor concreto y solidario. Las parábolas que dan continuidad
a nuestro texto (Lc 6,46-49) insisten en la concreción del amor:
la del árbol que da buenos frutos, la de la casa construida sobre
la roca, como imagen de aquel que pone en práctica las palabras
del Señor. El amor cristiano no es ni platónico ni hecho solo de
palabras. De hecho, Lucas y las cartas de San Pablo exponen
con mucha claridad la solidaridad hacia los pobres (Hc 6,1), la
comunión de bienes (Hc 2,43-44), las colectas para los necesi-
tados en la iglesia madre de Jerusalén (2Cor 8-9) como realidad
constitutiva de la identidad cristiana.
ACCIÓN
Considera lo que el texto de la Escritura te invita a hacer hoy.
Podrías tener en cuenta como el texto te pide que actúes de una
forma distinta.
• ¿Soy capaz de amar sin ningún interés escondido?
• ¿Cómo puedo expresar de forma concreta mi amor por los
demás?
Tomate un poco de tiempo para permanecer sencillamente en la
presencia de Dios y para dialogar con el Señor.

31
En el Oratorio
de Don Bosco:
Solidaridad de los Pobres
con los más Pobres
Marco Fulgaro

Don Bosco desde siempre educó a sus chicos en clave solidaria


y en la importancia de dar respuestas concretas a las necesida-
des de los demás. Su obra no fue nunca pura filantropía porque
se nutría de un fuerte amor por Jesús, cuyo rostro se reflejaba
en cada joven, sobre todo en los más pobres. Incluso estando
muchas veces en estrecheces económicas, Don Bosco se fiaba
de la Providencia, no como una actitud pasiva de quien espera
sin hacer nada, sino más bien al contrario, poniéndose manos a
la obra, dispuesto incluso a realizar sacrificios por ayudar a los
demás.
Son numerosos los episodios de jóvenes del oratorio que, mo-
vidos por el ejemplo del santo, han realizado gestos de solida-
ridad hacia los más necesitados implicándose en acciones de
primera línea.
En otro contexto de pandemia, la del cólera de Turín de 1854,
Don Bosco les pidió a los chicos de la Compañía de San Luis una
cuestión especial: ofrecerse como voluntarios para ayudar a los
enfermos, que precisaban ayuda y ser llevados a los lazaretos.
Una vez más, Don Bosco nos muestra como los pobres pueden
ayudar a los que son más pobres que ellos: el don y el compar-
tir de forma altruista llevan a un enriquecimiento y no a perder
nada. La primera cosa que Don Bosco presenta a sus chicos es
“la caja de herramientas”, una ayuda espiritual de la que no se
32 puede prescindir para un compromiso gratuito y destinado a
la salvación integral de la persona: les recomienda sobriedad,
templanza, tranquilidad, coraje, confianza en María, confesión
y Comunión, “Si hacéis lo que os digo, estaréis seguros. Si os
ponéis en la gracia de Dios y no cometéis ningún pecado mortal,
os aseguro que ninguno de vosotros se verá afectado”. Antes
de ir al encuentro de las necesidades de los demás, es necesa-
rio hacer un trabajo sobre si mismos y los chicos de Don Bosco
iniciaron a comportarse de manera verdaderamente ejemplar,
comprendiendo el pleno significado de lo que estaban viviendo.
Electrizados por Don Bosco que les había prometido la salva-
ción de su vida si se mantenían alejados del pecado, salían a
curar a los enfermos y moribundos en los hospitales y en sus
familias. El coraje de estos chicos de 15 o 16 años, todos el-
los pobres, fueron objeto de comentarios llenos de admiración
entre la población. Así sus gestos de solidaridad y heroísmo se
multiplicaron: corrían a donde mamá Margarita, si los enfermos
tenían necesidad de sábanas, vestidos o mantas, renunciaban a
su comida, o comían con los enfermos si era necesario, recogían
a los moribundos en las calles, todos con la botellita de vinagre
para lavarse las manos, como un antepasado de nuestros geles
hidroalcohólicos para las manos a los que ya nos hemos habi-
tuado.
Durante la epidemia Don Bosco colaboró con la Conferencia lo-
cal de San Vicente de Paúl para el cuidado de las víctimas del
cólera. Fue una magnífica demostración de caridad cristiana y

33
una revelación de lo que los jóvenes
pobres, incluso siendo necesitados,
podían hacer. Fue a partir de esta
experiencia de servicio caritativo que
Don Bosco tomó la decisión sin prece-
dentes de instituir en el Oratorio una
Conferencia de San Vicente de Paúl
para los jóvenes entre los oratorianos
más mayores. Esta tenía un objetivo
doble: hacer catequesis a los chicos
del oratorio festivo y ayudar a aquel-
los de ellos que tuviesen necesidad
de asistencia material o moral, exten-
diendo la acción caritativa y asisten-
cial al barrio cercano.
Algún año antes del cólera, el Papa
Pio IX tuvo que huir de Roma a Gaeta
y Don Bosco decidió mostrar su unión
a la Iglesia y al pontífice. Sabiendo que
el papa, vista la situación, no tenía
unas condiciones económicas bue-
nas, implicó a sus chicos del oratorio
en una sencilla, pero muy significativa
colecta: cada uno haría un pequeño
sacrifico para enviar una parte de
los propios ahorros directamente al
Papa. Una carrera de solidaridad, fru-
to de pequeñas renuncias hechas por
chicos como signo de afecto concre-
to hacia el Papa y el compromiso por
una causa común. ¡Recogieron treinta
34 y tres liras!
Estos son los elementos, bien claros
en Don Bosco, hace más de un siglo y
medio, hacia un gesto concreto de so-
lidaridad: una casa por la que valga la
pena comprometerse, una implicación
personal y de grupo, la disponibilidad
a renunciar a cualquier cosa, la con-
strucción de una red de benefactores,
aunque pequeña (en este caso, los
jóvenes del oratorio), el fruto de este
acto (una recogida de dinero, bienes
o tiempo puesto a disposición…) en
la lectura en clave cristiana de la cari-
dad que se pone en marcha. El mismo
Papa IX, años después, le dijo a Don
Bosco: “Cuando pienso en esos jóvenes,
sigo enterneciéndome por esas treinta y
tres liras que me hicisteis llegar a Gaeta.
¡Pobres chicos, se privaron de su mone-
da destinada a su panecillo y su relleno:
un gran sacrificio para ellos!”.

¿Qué pueden significar treinta y tres


liras frente a los grandes problemas
del mundo, como el hambre, la po-
breza o las guerras? La respuesta la
podemos encontrar en el Evangelio,
donde las personas sencillas nos en-
señan con sus gestos la importancia
de que cada uno haga su parte: la viu-
da que ofrece sus dos monedas, que
son todo lo que posee (Mc 12,41-44)
o el niño que entrega en las manos de
Jesús los cinco panes y los dos peces
(Jn 6,5-13), ¡sin su pequeña contribu-
ción no habría habiendo milagro! 35
¡Con tu pequeña contribución
se pueden hacer todavía tantos
milagros!!
Solidaridad Misionera
durante la Pandemia del Covid-19
Don George Menamparampil SDB
Coordinador mundial de Don Bosco Solidarity vs COVID-19

Después del estallido de la pandemia del Covid-19, el Dicasterio


de Misiones de la Sede Central Salesiana de Roma, con el apoyo
de Don Bosco Network, ha mantenido una conferencia online
el 25 de marzo de 2020. Las personas que representaban a las
Procuras Misioneras Salesianas, las ONGs y otras estructuras
salesianas de todos los continentes acordaron trabajar en red y
coordinar todas sus iniciativas para salvar vidas humanas. Han
decidido llevar a cabo campañas de sensibilización, identificar
los grupos más vulnerables en las comunidades en las que sir-
ven, hacer un mapeo de necesidades y recursos, y valorar la asi-
stencia externa de aquellos que habrían podido necesitarla. Así
nace Don Bosco Solidarity vs COVID-19.
Gracias al partenariado que los salesianos habían desarrollado
previamente con agencias gubernamentales, empresas, aso-
ciaciones y organizaciones comunitarias, y gracias a la cola-
boración de numerosos individuos, ha sido posible responder
inmediatamente a las necesidades emergentes de las personas
más vulnerables cercanas a nuestras Obras. Esta campaña ha
evolucionado rápidamente a una iniciativa de la Familia Salesia-
na. A su lado se ha movilizado un gran ejército de socios. Juntos
han apoyado a los trabajadores en primera línea, llenando los
vacíos de recursos de los propios socios y de los donantes.
Nuestra atención se concentró en aquellos que tienen más ne-
36 cesidad – los olvidados, marginados, estigmatizados, los inde-
seados, – por cualquier motivo. En algunos países el confina-
miento ha salvado muchas vidas de la muerte, pero ha puesto
en riesgo muchas otras por hambre. Nuestros pocos recursos
han servido para proveer lo esencial para sobrevivir: mascaril-
las, comida, desinfectante y detergente.
Esta solidaridad mundial ha dado vida a innumerables inicia-
tivas, demasiadas para poder citarlas todas. Hemos aprendi-
do unos de otros; nos hemos inspirado en acciones de nuestra
familia en otras partes del mundo; hemos sentido el dolor de
aquellos que teníamos lejos, hemos empatizado con ellos y he-
mos buscado formas para apoyarlos. Las Procuras misioneras
salesianas y las ONG desde New Rochelle a Corea han recogi-
do fondos. Los Exalumnos y Cooperadores Salesianos de Hong
Kong han enviado ayuda a Italia y España. Todas las Inspec-
torías e instituciones han buscado donantes y socios locales.
Han empezado actividades generadoras de ingresos – entre
ellas los huertos.
En Angola, los Salesianos y las hermanas Salesianas han aco-
gido de forma temporal a los chicos y chicas en situación de
calle para protegerles de la contaminación. En Lima los Sale-
sianos han recibido a los refugiados venezolanos en el patio de
la Casa Inspectorial. En las Filipinas, los Salesianos han acogido
a médicos y enfermeros. Las instituciones en Kerala y Shillong
(India) y en otros lugares han sido usadas como centros de cua-
rentena. Desde Perú hasta Kohima (India) hemos asistido a las
minorías étnicas.
En Sudáfrica, los Salesianos Cooperadores y las hermanas Sa-
lesianas han distribuido alimentos entre los inmigrantes indo-
cumentados. Las hermanas Misioneras de María Auxiliadora
en Lesotho, Eswatini e India han guiado sus comunidades de
manera original. En Tailandia, nueve grupos de la Familia Sale-
siana, entre las cuales las Hermanas y las Hijas de la Realeza
de María y el ADMA, han colaborado bajo un único logotipo. Las
Hermanas Visitadoras de Don Bosco en Shillong y en Sudán del 37
Sur han lanzado numerosas iniciativas en sus aldeas. Las her-
manas de María Auxiliatrix en Chennai (India) han ido ha ayudar
a sus vecinos. Las hermanas de la Caridad de Jesús en Port Mo-
resby han ayudado a recoger fondos. Los exalumnos desde la
Argentina hasta las Filipinas han ayudado en la distribución de
alimentos.
Las instituciones de todo el mundo, incluidos los estudiantes
refugiados en Uganda y los estudiantes del instituto técnico en
Samoa, han producido y distribuido mascarillas para millones de
personas. Los institutos politécnicos salesianos de Costa Rica y
Ecuador han usado sus impresoras 3D para producir equipos de
seguridad de altísima calidad para médicos. En Ecuador y Bom-
bay han distribuido bonos para la compra de productos alimen-
tarios. En Corea, la comida preparada se ha entregado a perso-
nas ancianas y obligadas a estar en confinamiento domiciliario.
Bosconet India ha lanzado una campaña para nutrir a millones
de trabajadores migrantes bloqueados, además de ayudarles a
llegar a su casa. En Bombay y en otros lugares, hemos cuidado
de los trabajadores sexuales, los más estigmatizados, margi-
nados e ignorados por sus clientes. En Indonesia los aspiran-
tes salesianos y los prenovicios han trabajado en una ONG local
para llegar a las aldeas más remotas.
En Vietnam, cada comunidad salesiana ha movilizado a los
benefactores locales para ayudar a los necesitados. Desde las
Islas Salomón hasta el Congo Brazzaville hemos organizado
campañas de sensibilización. Los refugiados de Palabek, Kakuma
y Juba han recibido el apoyo salesiano. Las obras Salesianas
desde Estados Unidos a Portugal, desde la República Checa
hasta Japón, han proporcionado apoyo a través del teléfono y
las redes sociales. Hemos apoyado a los jóvenes que temen por
su futuro, o los padres bajo presión por la gestión del trabajo y
los hijos en casa. Hemos reconfortado espiritualmente a través
de la Eucaristía online, la adoración, retiros, oraciones y buenas
38 noches salesianas.
Todo este trabajo coordinado nos permite apoyar a los
necesitados también en la ONU.
El Don Bosco Solidarity vs COVID-19 nos ha enseñado que es
necesario el amor, el compromiso, la dedicación y la preocupación
por la vida humana para salir de casa, deambular por las calles,
aún a riesgo de contraer nosotros mismos la enfermedad, para
intentar tender la mano a los más abandonados, olvidados, a
aquellos que no están ni siquiera en condiciones de pedir ayuda.
Es necesaria paciencia para satisfacer los requisitos burocráticos
para obtener permisos. Es necesaria la autodisciplina para tener
la contabilidad y la documentación al día, para escribir informes,
recoger historias, sacar fotografías para quien las necesita para
la recogida de fondos. Es necesaria humildad para colaborar
con otros como socios iguales. La imaginación y la creatividad
son necesarias para inventar soluciones a problemas que no
hemos afrontado anteriormente. Es necesario optimismo para
creer que esta pandemia pasará. Es necesaria la espiritualidad
para avanzar a pesar de todos los obstáculos. Hace falta fe para
estar convencidos de que al final de todo esto, Dios, y no el mal,
tendrá la última palabra; que la Vida triunfará sobre la muerte.
Hace falta amplitud de miras para preparar nuestra vida tras el
Covid-19. Hemos aprendido que nuestras pequeñas iniciativas,
si se planifican y coordinan bien, pueden superar todos los
retos que se presenten. Sobre todo, nos hemos dado cuenta,
que, para hacerlo, debemos reconocer que sólo UNO es nuestro
PADRE, y nosotros somos todos UNA FAMILIA.
Don Bosco Solidarity Against COVID-19, India.

39
Héroes durante
el Covid-19
Abraham Lottering es un hombre de
39 años con un pasado marcado por
loso abusos sufridos por parte de sus
padres cuando era niño, y ha visto
mucha violencia siendo adolescente y
ha vivido en situación de calle duran-
te su primera parte de vida adulto. A
través del programa “Waves of Chan-
ge” (Olas de Cambio) del Proyecto Ju-
venil del Instituto Salesiano de Ciudad
del Cabo, en Sudáfrica, que prepara al
mundo laboral a jóvenes en situación
de riesgo de exclusión, Abraham ha
encontrado sentido a su vida ayudan-
do a otros jóvenes en riesgo. Incluso
cuando el programa estaba en peligro
por motivos económicos, Abraham se
ofreció voluntario para apoyar a los
jóvenes sin recibir una compensación
económica. De duro gángster se ha
convertido en voluntario comprome-
tido.
En 2020 Sudáfrica ha sido duramen-
te golpeada por la pandemia del Co-
vid-19 y se ha impuesto un confina-
miento muy severo. Abraham se ha
ofrecido voluntario para hacer lo que
Abraham Lottering
40 nadie quería hacer: entregar paque-
tes de comida a los más necesitados.
Con un compañero iba a las zonas más
peligrosas de Ciudad del Cabo, nada
podía pararlo. Ha continuado visitando estas comunidades, po-
niendo su vida en riesgo en multitud de ocasiones. Era siempre
el primero en llegar y el último en dejar los locales. Se ha ganado
el apodo que lleva con orgullo: ¡Míster Focus!
El Dr. Terence Mukhia es profesor asociado y preside la Uni-
versidad Salesiana de Sonada, en India. Durante la pandemia
del Covid-19 ha organizado la ayuda para los trabajadores pro-
cedentes del Nepal, bloqueados en la ciudad. Ha implicado a
miembros del Grupo Cristiano de Minorías del que es uno de
sus responsables. “Mi conciencia no estaba en paz. Sentía el de-
ber de hacer algo, más que estar cómodamente sentado en casa. El
punto de inflexión ha sido el momento en que dos jóvenes católicos
que habían concluido el período de cuarentena llegaron a mi casa
a pedir ayuda”, recuerda el doctor Mukhia. “Me explicaron como
habían sido despreciados y olvidados por sus vecinos y las dificulta-

41

Dr.Terence Mukhia
des que han tenido que afrontar”. “Con la ayuda de los miembros de
mi grupo eclesial, mi familia y la gente del lugar, hemos organizado
una recogida de paquetes de alimentos. Al inicio teníamos miedo de
contraer el Covid-19, porque la pandemia apenas había llegado a
Sonada y algunas familias ya habían sido confinadas en cuarente-
na. Personalmente pensaba que estaba poniendo en riesgo a toda
mi familia. Además, padezco gota en el pie izquierdo y tenía dolores.
Precisamente, tenía que caminar y hacer la compra y supervisar el
detalle de la distribución con mis amigos. Pronto los recursos (dine-
ro, favores y servicios) han comenzado a llegar de los pastores de
las comunidades, los sacerdotes, laicos, miembros de la familia y
amigos. Ha sido una experiencia que nos ha tocado y me ha abierto
los ojos”. “Me ha ayudado a ser consciente de mis muchos defectos
y ha trasformado mi vida. Dios me ha ayudado a crecer en el amor
y en la fe con la acción”.
Angelica M. Fesariton, es la coordinadora de pastoral juvenil
de la parroquia salesiana de San Ildefonso, en Makati, en las
Filipinas. Nos cuenta: “Hemos tenido que cancelar todas nuestras
actividades programadas con tanto amor y entusiasmo. Ha sido
doloroso, pero pronto nos hemos visto a ver más allá de la pérdida.
Nos hemos dado cuenta de que las familias de nuestros jóvenes
necesitaban bienes de primera
necesidad. Somos una pasto-
ral juvenil parroquial, la mayor
parte de nuestros miembros
son estudiantes; solo pocos
tienen un trabajo fijo. Sin em-
bargo, hemos decidido iniciar
nuestro “Fondo para la Felici-
dad”. Hemos buscado donati-
vos de personas generosas y
42 solidarias y así hemos llevado
paquetes de alimento a fami-
lias necesitadas”.

Angelica M. Fesariton
Angelica continúa: “Mientras caminábamos por las calles, nue-
stros corazones se partían viendo las situaciones dramáticas de los
sin techo. Nos dimos cuenta de cuan difíciles eran sus vidas. Hemos
hablado con nuestros animadores juveniles. Hemos recogido nue-
vamente una pequeña suma, suficiente para dar bocadillos a los sin
techo. Hemos caminado al lado de la autopista y al lado de las esta-
ciones de ferrocarril y hemos repartido nuestros simples regalos. El
amor que hemos demostrado era probablemente más importante
que el bocadillo que hemos compartido”.
Anna Sansoni y Andrea Lapi
son una pareja de Salesianos
Cooperadores del Oratorio
“La Magione” de Siena y tra-
bajando como epidemióloga
y como internista respecti-
vamente en el Hospital de
Siena. Anna cuenta que había
observado el Covid-19 de
lejos, en los tiempos que cor-
ría por China, para después
prepararse para el impacto
duro y previsto. “La liturgia
de la Ceniza precedió por po-
cas horas mi aislamiento de
la familia y del oratorio, como
intento de proteger a las per-
sonas que quiero de un even-
tual contagio, una verdadera
cuaresma en la cuaresma.” Los
enfermos llegaban siempre
en lo profundo de la noche,
con la oscuridad, cuando las
energías son más frágiles y
las fuerzas están agotadas.

Anna Sansoni y Andrea Lapi


Como la Verónica, que enjugó el rostro ensangrentado de Jesús,
los sanitarios estaban allí para consolar a los familiares de los
pacientes, en un Vía Crucis verdaderamente doloroso. Después
de un mes de trabajo, Andrea se ha unido a su mujer Anna y
ha empezado un trabajo agotador pero sometido a un ritmo
conyugal sagrado, tranquilo, estable, dulce y seguro, marca-
do por la Eucaristía, la mediación de la Palabra, de los Buenos
Días con el Evangelio, la Novena a María Auxiliadora. El Sábado
Santo, con la ayuda del capellán del hospital, fue posible llevar
la Eucaristía a los enfermos. “Querría que juntos buscásemos el
sentido profundo de esto que estamos viviendo y que, con el Señor
como compañero de viaje, se abrieran nuestros ojos y llenos de ale-
gría salesiana, volviésemos a Jerusalén con Jesús en el corazón”.
Paúl Cuadrado, con sólo 18 años, se ha convertido en el ángel
custodio de la comunidad de San Juan Bosco, en Guayaquil, en
Ecuador, donde esta-
ba desarrollando su
año de voluntariado.
La comunidad sale-
siana estaba confi-
nada en cuarentena,
cada uno en su cuar-
to, y muchos Salesia-
nos, en particular los
ancianos se habían
contagiado. Paúl era
el único autorizado
a salir. Estando solo
ha hecho de todo por
la comida: compras,
cocina, limpieza de la
44 casa, lavar las sában-
as, distribución de
medicinas y muchas

Paúl Cuadrado
cosas más. Después de veinte días, Paúl ha debido salir a la ciu-
dad porque faltaban las medicinas, encontrándose el caos total,
con tantas personas chillando por la calle y llorando la muerte
de los suyos. De hecho, también en la comunidad dos Salesia-
nos murieron: don Jorge Bustamante y Néstor Tapia. El 24 de
mayo, fiesta de la Auxiliadora, ha sido el primer momento en
el que la comunidad se ha reencontrado unida en el refectorio,
respetando las distancias interpersonales. Los Salesianos me
dijeron que estaban vivos gracias a mí y respondí que “Dios me
había llevado allí para hacerles estar bien”.
P. Rubinsky Sánchez es un Salesiano de Ecuador, director de
la Comunidad de Machala. Como muchos, ha vivido el inicio de
la pandemia, una “nueva normalidad”, alejado, pero sólo físic-
amente, de los chicos y de los fieles, encerrados en casa para
evitar el riesgo de contagio. Muchos parroquianos dependían
económicamente del comercio cotidiano en el mercado y se
han encontrado de un día para otro sin trabajo, sin dinero y sin
alimentos, llegando a temer por sus vidas, no por el Covid-19,
sino por el hambre. De pronto llegó una llamada de un benefac-
tor dispuesto a donar 500 kits alimentarios.
Don Rubinsky, que en Manta ya había vivido los efectos del
terremoto de 2016, empezó a reunir a las personas en la calle,
con las precauciones debidas, para distribuir la comida, y poder
charlar con la gente, implicando poco a poco a un grupo de vo-
luntarios y llegando a centenares de familias. La alegría de la

Don Rubinsky Sánchez

45
gente era inmensa, no sólo por la comida sino también por las
palabras de esperanza. La solidaridad se ha expandido de forma
gradual: 27.000 litros de latas y otras donaciones han permitido
a tantas personas seguir adelante. “El reto principal a día de hoy”,
dice don Rubinsky, “es permanecer con la gente y continuar siendo
luz a través de la presencia animadora de la comunidad Salesiana”.

Prabhu Sharan, Swati, Thirumalesh y Venkatesh son los líder-


es de un club por los derechos humanos de la aldea de Boddu-
palli, en la provincia india de Hyderabad. Todos los miembros de
este club son niños, formados y apoyados por los Salesianos.
Durante la pandemia han recibido kits de ayuda compuestos
por mascarilla, gel desinfectante, artículos sanitarios y comida.
Estos tres niños se dieron cuenta de que sus familias tenían
provisiones suficientes para las próximas dos semanas, aunque
no podían saber que sucedería después. Se acordaron de que
otros niños no tendrían provisiones ni para el día siguiente, por
lo que se acercaron a la aldea de Kollapadukal y dieron todas
sus provisiones a Mahesh, Akhilesh, Arun e Swatik. No sabían
que el confinamiento sería revocado y que si hubiera continua-
do sus familias habrían tenido necesidad de alimento, pero esto
no tenía importancia para ellos.
Delante de la oficina de PARA (People’s Action For Rural Awa-
kening, Acción Popular para el despertar rural) hay dos estatuas:
una de Ambedkar, político indio del siglo XX, y otra de Don Bo-
sco. Bajo la estatua de Don Bosco hay una inscripción que dice
“Amigo de los jóvenes, enséñanos” y bajo la estatua de Ambedkar
se lee “Arquitecto de nuestra constitución, guíanos”. Estos niños
han demostrado ser, de un modo sencillo pero muy comprome-
tido, ¡buenas personas y honrados ciudadanos!
46
Martires
del Covid-19

Don José Aymanathil, Salesiano de la Inspectoría de Calcuta, en


India, ha sido la primera víctima del Covid-19 en la India salesia-
na. Era un pionero de la educación que hizo llegar la instrucción
gratuita a los niños de los suburbios de Calcuta. Desde hace
más de treinta años había iniciado una serie de actividades para
llegar a las personas que vivían en las villas miseria y en los
senderos circundantes de manera relevante y significativa, por
ejemplo, a través de lecciones gratuitas para los estudiantes,
programas de alfabetización, becas para estudiantes, progra-
mas de alimentación para niños desnutridos, comida deshidra-
tada para ancianos y también medicinas para los tuberculosos. 47
47
Cuando el Covid-19 ha empezado a golpear el país, ha iniciado
un programa de alimentación ininterrumpida desde el primer
día de confinamiento (25 de marzo de 2020) hasta el día de su
muerte. Su colaborador don Mathew George recuerda: “El pro-
grama de alimentación para más de 1500 personas de las villas
miserias había alcanzado su día número 115 cuando los crueles
tentáculos del Covid-19 segaron su vida. Era una personalidad po-
liédrica que combinaba la perspicacia intelectual con la profundidad
espiritual. Tenía un corazón desbordante de compasión por la parte
más pobre y sufriente de la sociedad”.
Don Grzegorz Jaskot era un salesiano de la comunidad de la
Universidad Pontificia Salesiana (UPS) en Roma. Cuando se di-
fundió un foco de Covid-19 en la comunidad, comprendió que
era necesario hacer algo para ayudar a aquellos que se habían
enfermado sin tener miedo. Así inició a llevarles comida y medi-
cinas, visitarles todos los días, ponerles al día de lo que sucedía
fuera e intercambiar palabras de aliento… un mes de intenso
trabajo y agotador pero lleno de gozo. Don Jaskot, a pesar de
todas las precauciones dio positivo en Covid-19 por su contacto
con los enfermos. Cuando sus condiciones empeoraron, fue lle-
vado al hospital. La comunidad entera de la UPS inició una no-
vena por su salud, pero después de algunos días de sufrimiento,
don Jaskot se fue al Paraíso. Su muerte no es una tragedia sino
un suceso glorioso: su sacrifico no fue un evento aislado sino
una actitud profundamente cristiana enraizada en el durante
tantos años.

48
48
Testimonios de Santidad
y Solidaridad:
Matilde Salem
Marco Fulgaro

Matilde Salem es un ejemplo de vida dedicada a los demás con


la convicción de pertenecer a una gran familia humana donde
todos somos hermanos en tanto hijos de Dios.
Nacida en Alepo, Siria, en 1904, Mathilde era una niña guapa
proveniente de una familia acomodada, que se casó en 1922 con
Georges Elia Salem, un hombre de negocios de fuerte carácter.
Mathilde siempre estuvo cerca de su marido, que, además de
tener una vida frenética, padecía de diabetes, y se dedicó a cu-
idarlo, acompañándolo en sus viajes de negocios y participan-
do en sus negociaciones comerciales. No pudieron tener hijos,
pero Mathilde encontró la forma de ser madre ocupándose de
la “Fundación Georges Salem”, que daba respuesta al sueño de
su marido de fundar una obra de caridad cristiana en la ciudad
de Alepo. De esta manera fundaron una escuela profesional,
una iglesia, una residencia para trabajadores, un hospital y esta
obra, con la ayuda de monseñor Isidoro Fattal, creció progresi-
vamente. Mathilde animó esta idea y asumió su dirección tras
la muerte prematura de su marido. Su fortaleza de espíritu, di-
gnidad y coraje de esta joven viuda de 40 años, suscitó la admi-
ración de todos. Esta se convirtió en la misión de Mathilde: ella
decidió dar la vida por este proyecto.
Hablando con el Rector Mayor don Pietro Ricaldone, confió a los
Salesianos un colegio en Alepo que la Fundación habría com-
prado. Se mudó a una casita cerca de la escuela salesiana dan-
do un gran testimonio no solo de caridad activa sino también de
49
oración intensa y fervorosa. Como escribió su sobrino Roland de
Sahb, “si intento trazar el itinerario espiritual de Mathilde Salem, lo
encuentro marcado por su encuentro con el pobrecito de Asís, con
san Francisco de Sales y Don Bosco. Del primero abrazó su espíritu
de pobreza y la donación total y sin reserva a Dios; del segundo el
amor al prójimo y la comprensión de la debilidad del otro; de Don
Bosco el amor concreto hacia los jóvenes trabajadores”.
Mathilde se sentía la madre de tantos jóvenes hijos de los obre-
ros que recibían en la escuela la educación cristiana, recibiendo
el afecto y la estima de todos, también de los musulmanes que
la llamaban “elegida de Dios”. Después de dos años de sufri-
miento por un tumor, murió en 1961, amada y reconocida como
una mujer de comunión y de paz. En 1995 fue declarada sierva
de Dios, con la puesta en marcha de un proceso diocesano para
su beatificación siguiendo el aura de la fama de santidad que
todavía la rodea en Siria.

Dios, Padre de misericordia,


que has querido darnos en Matilde Salem,
un maravilloso ejemplo de caridad hacia el prójimo,
especialmente hacia los jóvenes y los pobres,
y de amor a la Iglesia.
Con fervorosa oración y diligentes iniciativas por el bien
tu Sierva trabajó por el advenimiento de la unidad entre
los cristianos,
la santificación del clero
50
50 y la prosperidad de la Fundación Georges Salem.
Te suplicamos que glorifiques a tu Sierva,
para que su ejemplo sea para tus fieles
estímulo para obrar bien,
y testimonio de tu divino proyecto de salvación
y de tu amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Centro de Salud
Don Bosco Gumbo
La parroquia de San Vicente de Paúl, en Gumbo, Sudán del Sur,
fue confiada a los Salesianos en 2006 y desde 2008 empezamos
a residir en Gumbo, situadas en el centro de 20 aldeas en la
margen izquierda del río Nilo. No hay hospitales o dispensarios
en ninguna de esas aldeas; el más cercano es el hospital de Juba.
Tras el establecimiento de la parroquia Salesiana sentimos que
teníamos que prestar una mayor atención a la salud de la gente
que la que habitualmente prestamos en otros lugares. El Centro
de Salud Don Bosco fue fundado en 2012, y a petición de los
Salesianos, las Hermanas de la Caridad de Jesús aceptamos ser
parte de esta misión y ayudar en el sector sanitario.

Las Hermanas de la Caridad de Jesús (HCJ) fueron fundadas


por los Salesianos Antonio Cavoli y Vincenzo Cimatti en Japón
en 1937. En 1986 fueron aceptadas como miembro de la
Familia Salesiana. Su misión es dar testimonio de la caridad
misericordiosa de Jesús hacia todos, especialmente los pobres
y los que sufren, a través de diversas obras de evangelización.

El centro de salud empezó con tres pequeñas habitaciones,


que atendían a unas 30 personas diariamente. Hoy asciende a
una media de entre 100 y 200 pacientes diarios de Gumbo y sus
alrededores. El centro de salud también tiene instalaciones para
la rehabilitación del VIH/SIDA así como un programa de nutrición
y atención a la infancia. La Clínica Móvil llega a las aldeas para
prevenir la diarrea y la disentería, así como otras enfermedades
provocadas por el agua en mal estado que arrasan con la salud
de millares en Sudán del Sur. Muchas de estas enfermedades 51
son consecuencia de la pobreza y la falta de acceso a agua
potable, falta de higiene o saneamiento. La pandemia del
Covid-19 ha empeorado la ya frágil situación sanitaria del país,
particularmente, en la escasez de profesionales sanitarios. Hay
muy poca comprensión entre la población sobre el virus y la
gravedad de esta pandemia; muchas familias no tienen acceso
a los medios que den una información correcta; y además la
gente no puede poner en práctica la distancia social debido a
sus condiciones de vida y trabajo.

El Proyecto de la Jornada Misionera Salesiana para 2021 es


ayudar al Centro de Salud Don Bosco en Gumbo a construir
un nuevo almacén de medicinas y proporcionar medicamentos
básicos y equipamiento de laboratorio para mantener el
tratamiento a los enfermos que provienen de áreas muy pobre
52 del país.
¡CON UNA PEQUEÑA CONTRIBUCIÓN, CUALQUIERA PUEDE
MARCAR LA DIFERENCIA!
Ladrillos 1 $ (10 Ladrillos)
Bloques de cemento 2 $ (3 bloques)
Saco de cemento (50 kg) 13 $
Arena (18 m3) 300$
Ventena 175$
Puerta 350$
Pilar de cemento 3500$
Chapa de hierro ondulada 35$
BOSCOAID - PDO
P.O Box 91, Gumbo – Juba, SOUTH SUDAN
[email protected] / [email protected]
Commercial Bank of Africa Limited.
SWIFT : CBAFKENX
IBAN No.: DE76512305000018157608 53
Datos del Beneficiario
Nombre de la Cuenta Cliente: SALESIANS OF DON BOSCO - BOSCO AID
Número de Cuenta Cliente DÓLARES US: 6585350147
Número de Cuenta Cliente EUROS: 6585350134
Oración
JMS 2021
Oh Dios, Padre de todos,
la misión de tu Hijo,
a todos los pueblos del mundo
crea en nosotros verdadera pasión.

¿Cómo no hablar de la gracia


que tu Espíritu nos da?
¿Cómo conservar el gozo de tu amistad
sólo por nosotros mismos?

Que nuestras oraciones, nuestros sacrificios,


y nuestra solidaridad por las personas más necesitadas,
iluminadas e inspiradas
por nuestra fe en Jesús tu Hijo,
proclamen a todos los hombres del mundo entero
que formamos una única familia,
y que tú nos cuidas, a cada uno de nosotros.

Bendícenos a todos con tu Santo Nombre


Y que tu luz pueda resplandecer
sobre todo el mundo.
Amén

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