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Características del Basilosaurus

Los basilosaurios eran los primeros cetáceos grandes que aparecieron en el registro fósil, viviendo en el Eoceno tardío hace aproximadamente 45 millones de años. Medían entre 15-18 metros y pesaban entre 60-80 toneladas, siendo los animales más grandes de su época. Aunque tenían patas traseras vestigiales y dientes, su cuerpo estaba altamente adaptado para la vida acuática. Habitaban las aguas costeras del Océano de Tetis, alimentándose de otros mamíferos marinos y util

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Características del Basilosaurus

Los basilosaurios eran los primeros cetáceos grandes que aparecieron en el registro fósil, viviendo en el Eoceno tardío hace aproximadamente 45 millones de años. Medían entre 15-18 metros y pesaban entre 60-80 toneladas, siendo los animales más grandes de su época. Aunque tenían patas traseras vestigiales y dientes, su cuerpo estaba altamente adaptado para la vida acuática. Habitaban las aguas costeras del Océano de Tetis, alimentándose de otros mamíferos marinos y util

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Basilosaurus

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Basilosaurus

Rango temporal: 40,4 Ma - 33,9 Ma

PreЄ

Pg

Lutetiano – Priaboniense
Representación artística de Basilosaurus

Taxonomía

Reino: Animalia

Filo: Chordata

Clase: Mammalia

Infraclase: Eutheria

Orden: Artiodactyla

Infraorden: Cetacea

Parvorden: Archaeoceti

Familia: Basilosauridae

Subfamilia: Basilosaurinae

Género: Basilosaurus
HARLAN, 1834

Especies

 B. cetoides
 B. isis

[editar datos en Wikidata]

Reconstrucción
Los basilosaurios (Basilosaurus, "reptil rey" en griego antiguo) son
un género extinto de cetáceos arqueocetos; se trata del primer cetáceo grande
en aparecer en el registro fósil y es una pieza clave en el estudio de
su evolución.
Aparecieron en el Eoceno tardío,1 hace aproximadamente cuarenta y cinco
millones de años. Tenían una gran difusión a nivel geográfico, como lo
demuestra el hecho de que se hayan encontrado fósiles en lugares tan
variados como Alabama,2 Luisiana,3 Egipto4 y Pakistán.5 Los basilosáuridos
habitaban las aguas costeras poco profundas de los océanos del Eoceno. Dos
de sus rasgos más interesantes son el grado de elongación de su cuerpo en
comparación con el de las ballenas actuales y las dos patas posteriores
vestigiales que poseían, presentando por evolución convergente una forma
similar a reptiles acuáticos extintos; tales como
el Kronosaurus, Thalattoarchon o Mosasaurus, siendo el motivo por lo que sus
restos inicialmente fueron asociados erróneamente como pertenecientes a una
especie de reptil acuático, siendo nombrado con el sufijo "saurus".
Se extinguieron hace aproximadamente treinta y seis millones de años, poco
antes del inicio del Oligoceno,1 debido a un gran episodio de cambio
climático conocido como Grande Coupure.

Índice

 1Morfología
 2Comportamiento
 3Hábitat
 4Fósiles
 5Especies
o 5.1Basilosaurus cetoides
o 5.2Basilosaurus drazindai
o 5.3Basilosaurus isis
 6Criptozoología
 7En documentales
 8Véase también
 9Referencias
 10Bibliografía
 11Enlaces externos

Morfología[editar]
Un cráneo de B. cetoides.

El basilosaurio no es una especie de transición, pero posee una combinación


de características físicas típicas de sus antepasados terrestres y de elementos
característicos de las ballenas modernas. Por ejemplo, a diferencia de las
ballenas actuales, el basilosaurio tenía una mandíbula bien desarrollada con
cuarenta y cuatro dientes afilados. Los del delante tenían forma de cono y
estaban especializados para atrapar a las presas, mientras que los del detrás
tenían forma triangular y estaban adaptados para desgarrar la carne, de
manera parecida a los mesoniquios. Por este motivo, durante mucho tiempo
estos fueron considerados como los antepasados del basilosaurio. 1
Actualmente se cree que los cetáceos comparten un antepasado común con
los artiodáctilos.
Su cuerpo extremadamente alargado es el producto de un proceso de
elongación de sus vértebras, que parecen haber estado llenas de un fluido.
Esto implicaría que el basilosaurio sólo podría haber funcionado en dos
dimensiones a la superficie del mar, en contraste con el funcionamiento
tridimensional de la mayoría del resto de cetáceos. A partir de la musculatura
axial y los huesos gruesos de las patas, se puede inferir que el basilosaurio no
era capaz de nadar o sumergirse durante periodos largos de tiempo. También
se piensa que no tenía ningún tipo de capacidad de desplazarse a tierra firme.

Tamaño comparado con el de un humano.

La parte más curiosa de la anatomía del basilosaurio son sus patas posteriores,


que miden sesenta centímetros y por lo tanto no habrían contribuido a la
locomoción de un animal de entre quince y dieciocho metros. Los análisis de la
morfología de estas patas, que sólo tenían tres dedos, muestran que sólo
podían cambiar entre dos posiciones y que los tarsales estaban fusionados. 6
Se asemejan a los pequeños miembros que las boas utilizan como guías
durante la copulación, y es posible que tuvieran una función similar. La historia
del descubrimiento de estas patas es curiosa. Gingerich, que había estado
investigando el género Pakicetus en Pakistán, no podía volver debido a
un conflicto bélico. Así pues, se desplazó a Wadi Al-Hitan, donde quedó
decepcionado al comprobar que la mayoría de fósiles eran de basilosaurio, una
especie bien conocida. No obstante, Gingerich perseveró en sus excavaciones
y acabó descubriendo algo sorprendente: que el basilosaurio tenía patas. 7
Por otro lado, las patas delanteras de sus antepasados terrestres pasaron a
ser aletas con una articulación flexible del codo, semejantes a las de
las focas de hoy en día.8
Esqueleto completo de basilosaurio en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto
Smithsoniano (Washington D. C.).

La cabeza del basilosaurio no tenía espacio para un melón como el de


las ballenas dentadas de hoy en día, y su cerebro también era más pequeño en
comparación. Esto hace pensar que no tenía las habilidades sociales de las
ballenas actuales.
Uno de los rasgos que diferencian a los mamíferos acuáticos de los peces es el
tipo de movimiento que utilizan para desplazarse. Mientras que los peces
mueven su cola horizontalmente, los mamíferos lo hacen verticalmente. A este
respecto, la anatomía del basilosaurio presenta una cuestión difícil de resolver:
las vértebras del final de la cola están comprimidas, como en los animales que
tienen aleta caudal, pero una aleta como éstas sería muy ineficiente debido a la
gran longitud de su cola.1 El tamaño similar de sus vértebras torácicas, lumbar,
sacras y caudales indican que el basilosaurio se movía verticalmente de una
manera parecida a la de las anguilas. Gingerich ha sugerido que el movimiento
horizontal del basilosaurio también podría haber sido como el de las anguilas.
Si fuera así, se trataría de una característica única entre los cetáceos.
Los machos eran más grandes que las hembras y medían dieciocho metros de
longitud, mientras que las hembras medían quince. Su peso variaba entre
sesenta y ochenta toneladas.1 Los ejemplares más grandes, sin embargo,
podrían haber llegado a medir hasta veinticuatro metros de longitud.

Comportamiento[editar]
Los animales que viven en zonas costeras tienen más probabilidades de
quedar fosilizados después de su muerte, y en este estadio evolutivo, el
basilosaurio ya era un animal totalmente acuático. Gracias a los numerosos
fósiles que se han encontrado, los paleontólogos pueden imaginarse cuál era
el comportamiento de este animal hace cuarenta millones de años.
El basilosaurio era la ballena más grande de su tiempo, lo que lo convertía en
el animal más grande que había en la Tierra. Por lo tanto, se encontraba en el
punto más alto de la cadena trófica. Los hallazgos de fósiles de basilosaurio y
de otras especies indican que se alimentaba de sirenios, tortugas y
otros cetáceos más pequeños como por ejemplo Dorudon o Zygorhiza. En un
esqueleto de B. isis encontrado en Wadi Al-Hitan se han encontrado los
contenidos del estómago, entre los que se encuentran espinas de peces y
el esqueleto de un tiburón pequeño.9 Debido a sus enormes dimensiones,
necesitaba grandes cantidades de alimento para subsistir, de forma que
pasaba gran parte del tiempo nadando en aguas someras y buscando presas
potenciales con sus desarrollados sentidos de la vista y oído.3
Era probablemente un animal solitario que solo se reunía con otros miembros
de su especie para aparearse o cuando una madre cuidaba de su cría. 9 Como
las ballenas actuales, respiraba aire y tenía que salir periódicamente a la
superficie para cogerlo. Sin embargo, a diferencia de los cetáceos de hoy en
día, no tenía espiráculos, sino que tenía que sacar la cabeza por encima de la
superficie del agua y respirar profundamente por medio de sus narices.10
Como se han encontrado fósiles de basilosaurio (y de Dorudon)
en sedimentos de diferentes tipos, se sabe que estas ballenas eran capaces de
vivir tanto en aguas someras como en aguas profundas. También gracias
al registro fósil se sabe que estos animales del Eoceno tenían una amplia
difusión geográfica.11

Hábitat[editar]

Huesos en el yacimiento de Wadi Al-Hitan.

Véanse también: Océano de Tetis y  Wadi Al-Hitan.


El basilosaurio vivió en los mares tropicales y subtropicales del Eoceno tardío.
Su difusión geográfica estaba centrada en el Océano de Tetis,
un océano primitivo que se formó hace 250 millones de años a finales del
período Pérmico y que en tiempos del Eoceno todavía separaba África y
el subcontinente indio de Eurasia.12
Como su predecesor, el Paleotetis, el océano de Tetis era un océano profundo
y cálido. Poseía numerosos mares marginales, especialmente en la zona
eurasiática. En la época en que vivió el basilosaurio, el océano ya se
encontraba en un estadio adelantado de su proceso de cierre, que empezó
hace cien millones de años con la fragmentación de Gondwana y el movimiento
de África y la India hacia latitudes más septentrionales. Este proceso continuó
durante el Cuaternario hasta que el océano de Tetis quedó casi totalmente
cerrado. Hoy en día, el mar Mediterráneo y el Mar Negro son algunos de los
pocos vestigios que quedan.
Vista por encima y por debajo de la superficie marina en un manglar.

Un ecosistema bastante extendido en el océano de Tetis era el manglar.


Este bioma está formado por árboles y arbustos muy tolerantes a la sal, que
ocupan la zona intermareal próxima a las desembocaduras de ríos en las
latitudes tropicales de la Tierra. Las regiones con manglares cuentan
con estuarios y zonas costeras. Los manglares tienen una enorme diversidad
biológica debido a su alta productividad, y allí se encuentran numerosas
especies de muchos tipos.13 Los manglares son especialmente susceptibles a
los cambios provocados por las mareas, y lo que de día es una playa, de noche
puede convertirse en un fondo marino con la subida de la marea. 14
Normalmente, el basilosaurio prefería cazar en mar abierto, pero parece que en
periodos de escasez de alimento, las ballenas podrían haberse acercado a
buscar presas a los manglares que llenaban las zonas costeras del océano de
Tetis. Esto debió de ser algo más frecuente hacia finales del Eoceno, pues un
fenómeno de cambio climático, parecido a El Niño pero mucho más drástico y
provocado por el gran flujo de agua fría proveniente de la Antártida, empezó a
trastocar las cadenas tróficas de todo del mundo y causó la extinción del 20%
de las especies del planeta.1 Esta sería al final la causa de la extinción del
basilosaurio.
Compartía hábitat con mamíferos marinos como por
ejemplo Dorudon o Zygorhiza, y tiburones como Otodus o Physogaleus. A
pesar de la gran diversidad de vida marina de esta época, el basilosaurio era el
predador dominante de los océanos.

Fósiles[editar]

Costillas y vértebras de B. isis en Wadi Al-Hitan o Valle de las Ballenas (Egipto).

Durante los primeros años del siglo XIX en Luisiana y Alabama,


los fósiles de B. cetoides eran tan comunes (y tan grandes) que se usaban
habitualmente como muebles. Una vértebra llegó a la American Philosophical
Society, enviada por un tal Juez Bry, que estaba preocupado por el hecho de
que estos hallazgos únicos estuvieran siendo destruidos. Los fósiles acabaron
en manos del anatomista Richard Harlan, que proclamó que pertenecían a
un reptil de cincuenta metros de longitud y le dio el nombre
de Basilosaurus ("reptil rey"). Cuando el paleontólogo inglés Richard
Owen estudió la columna vertebral, los fragmentos de la mandíbula, las patas y
las costillas, proclamó que pertenecían a un mamífero. Owen propuso
renombrar el fósil a Zeuglodon cetoides ("diente de yugo") en referencia a
sus dientes con doble raíz, típicas de los mamíferos marinos. No obstante, las
normas de la nomenclatura binomial especifican que el nombre válido más
antiguo es el que se adopta, aunque haya un error en el nombre original. 15 Por
esto, Basilosaurus tiene un nombre científico que lo identifica como reptil a
pesar de ser un mamífero.
En 1845, Albert Koch oyó historias de hueso gigantes en Alabama, y se
presentó allí para reunir un esqueleto completo. Finalmente, creó un esqueleto
de treinta y ocho metros de longitud de una supuesta "serpiente marina" que
expuso en Nueva York y más tarde en Europa. Más adelante se demostró que
los huesos provenían de cinco animales diferentes, algunos de los cuales ni
siquiera eran de basilosaurio. Los restos se destruyeron en el gran incendio de
Chicago.

B. cetoides, Museo Nacional de Historia Natural, Washington DC.

Se han encontrado fósiles de otra especie, B. isis, en el denominado Valle de


los Zeuglodon en Egipto. Los fósiles, además de estar en un muy buen estado
de conservación (incluyendo las patas), eran muy numerosos. Gingerich, que
organizó varias expediciones al valle, sugirió que la veneración egipcia por
los cocodrilos podría haber estado inspirada por los grandes esqueletos que
había. También se han encontrado fósiles de otra especie, B. drazindai,
en Pakistán. Otra especie, Basiloterus hussaini, era su pariente más próximo
conocido, pero no era ni mucho menos tan alargado.

Especies[editar]
Representación artística del Basilosaurus cetoides.

El género Basilosaurus comprende tres especies:

Representación de Basilosaurus sp.

Basilosaurus cetoides[editar]
Descrita por Richard Owen en 1839 con el nombre Zeuglodon cetoides, a partir
de un fósil encontrado en la Tertiary Formation de Luisiana. Fue el primer fósil
encontrado de un cetáceo prehistórico, y actualmente se conserva un
esqueleto completo en el Instituto Smithsoniano de Washington D. C. El
nombre de la especie hace referencia a su relación con las ballenas actuales
(κῆτος, ballena en griego antiguo). Es el fósil estatal de Misisipi y Alabama,
donde la legislación prohíbe sacar fósiles de B. cetoides del estado sin
autorización previa por escrito del gobernador. 16
Basilosaurus drazindai[editar]
Descrita por Philip Gingerich et ál en 1997. Sus vértebras lumbares tienen un
tamaño y forma similares a las de especies posteriores, pero el arco neural y
la espina neural son más largos. Además, posee metapófisis más anchas y
más proyectadas hacia adelante, que se extienden más allá de la cara anterior
del centro vertebral. El descubrimiento de una especie de Basilosaurus en los
sedimentos en los que se encontró el fósil de B. drazindai comportó una nueva
datación de estos estratos, puesto que la datación anterior no se correspondía
con el espacio temporal de Basilosaurus. El nombre de la especie hace
referencia a la Formación Drazindai de Pakistán, donde se encontraron los
primeros fósiles. El holotipo (y único ejemplar conocido hasta ahora) es
una vértebra lumbar, un poco agrietada y sin una parte del hueso cortical.
Posiblemente se trataba de una vértebra caudal anterior. 5
Basilosaurus isis[editar]
Descrita por Charles William Andrews en 1904.17 Se ha encontrado una gran
cantidad de fósiles en Wadi Al-Hitan, Egipto, en sedimentos del Bartoniense. La
especie está dedicada a Isis, diosa de la maternidad y la fertilidad en
la mitología egipcia. Hasta finales de los años ochenta, se ignoraba que los
animales del género Basilosaurus tuvieran patas posteriores, a pesar del gran
número de fósiles que se habían encontrado. Fue un fósil completo de B.
isis excavado por el equipo de Gingerich en Wadi Al-Hitan el que reveló las
patas posteriores vestigiales de estos cetáceos.8 Existen hallazgos adicionales
de Jordania.18

Criptozoología[editar]

Un supuesto esqueleto de Hydrarchos de treinta y cinco metros de longitud reunido por Albert Koch
en 1845. Se acabó descubriendo que se trataba de un montaje de huesos de al menos cinco fósiles
diferentes de Basilosaurus.

Algunos criptozoólogos creen que todavía existe el basilosaurio o una forma


evolucionada y es la explicación de las historias de serpientes marinas. No
obstante, su presencia en el registro fósil se acaba hace 37 millones de años,
de forma que esta posibilidad es cuanto menos inverosímil.
La teoría de que el basilosaurio pudiera ser el críptido detrás de misterios como
el del monstruo del lago Ness ha sido propuesta como contraargumento para
responder a la afirmación de que los plesiosaurios (otro animal extinto habitual
en las discusiones de criptozoología) no podrían vivir en aguas frías
septentrionales.19 Un mamífero endotérmico como el basilosaurio habría podido
vivir en estas aguas. Además, muchas "serpientes marinas" supuestamente
tienen pelo y se mueven con un movimiento vertical de la columna vertebral, un
rasgo típico de los mamíferos y no de los reptiles.
El basilosaurio ha sido propuesto como solución de los misterios de
los críptidos Gambo, Nessie, Ogopogo y Cadborosaurus willsi.

En documentales[editar]
Una hembra de basilosaurio es una de los protagonistas del segundo episodio
de la serie de paleontología de la BBC Walking with Beasts. El episodio narra el
ciclo desde que la hembra queda embarazada hasta al poco del nacimiento de
su cría.
La primera aparición del basilosaurio es cuando la hembra caza un tiburón en
aguas de la parte septentrional del océano de Tetis, donde los ejemplares
adultos de esta especie se reúnen por la época de apareamiento. Varios
machos intentan cortejarla, y finalmente ella elige el más grande. Como su
tamaño es un obstáculo para el apareamiento, utilizan las patas vestigiales que
tienen para acoplar sus cuerpos. Así pues, la hembra queda embarazada por el
macho.

Representación artística de dos Basilosaurus cetoides.

Mientras tanto, un gran episodio de cambio climático está empezando a


desequilibrar los ecosistemas del mundo. El enfriamiento de las corrientes
oceánicas es una amenaza especialmente grave para un animal marino como
el basilosaurio. Cuatro meses después de quedarse embarazada, la cadena
trófica de la que dependía la hembra se ha hundido, y la escasez de peces la
obliga a cazar a lugares poco habituales. En la parte meridional del océano de
Tetis hay abundantes manglares de aguas someras. En un intento de cazar
un Moeritherium (una especie de proboscídeo primitivo), la ballena se queda
encallada en un banco de arena – afortunadamente para ella, consigue
liberarse cuando sube la marea.
Unas semanas más tarde, la hembra sigue teniendo problemas para
alimentarse, y su situación todavía es más crítica debido a que se encuentra en
un estado avanzado de gestación. El problema es que, como su cuerpo ha
agotado las reservas de grasa, si no se alimenta pronto, abortará.
Afortunadamente para ella, encuentra una laguna donde las hembras
de Dorudon se están preparando para dar a luz. Después de desparasitarse
frotando su cuerpo contra la arena del fondo marino, vuelve a atacar a
los Dorudon. A pesar de los esfuerzos de los adultos, la agresividad de la
hembra de basilosaurio acaba teniendo recompensa, y durante los siguientes
días, mata a diversas crías de Dorudon para alimentarse.
La próxima vez que aparece la hembra, ya está en compañía de su cría. Esta
vez, han conseguido sobrevivir, pero su especie está condenada a extinguirse
con el cambio de época.20
El basilosaurio también ha aparecido en Sea Monsters, un documental de la
BBC parecido a Walking with Beasts. Aparece en el segundo programa, Into
the Jaws of Death, y es considerado como el cuarto animal marino más
peligroso de todos los tiempos. En esta serie la ballena se presenta bastante
más agresiva que en Walking with Beasts.

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