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Debate sobre el Acuerdo de Escazú en Perú

El documento discute el Acuerdo de Escazú y su contexto, resaltando la necesidad de que el Estado Peruano implemente efectivamente la legislación ambiental existente antes de considerar la ratificación de nuevos acuerdos. Se menciona que la Amazonía, rica en recursos, es vital para la economía local, y que la ratificación podría aumentar la carga judicial sin resolver problemas fundamentales. Además, se reflexiona sobre el impacto de las redes sociales en la comunicación y la cultura, citando a varios autores que critican su papel en la desinformación y la superficialidad de las interacciones sociales.
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Debate sobre el Acuerdo de Escazú en Perú

El documento discute el Acuerdo de Escazú y su contexto, resaltando la necesidad de que el Estado Peruano implemente efectivamente la legislación ambiental existente antes de considerar la ratificación de nuevos acuerdos. Se menciona que la Amazonía, rica en recursos, es vital para la economía local, y que la ratificación podría aumentar la carga judicial sin resolver problemas fundamentales. Además, se reflexiona sobre el impacto de las redes sociales en la comunicación y la cultura, citando a varios autores que critican su papel en la desinformación y la superficialidad de las interacciones sociales.
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Interesante el comentario que don Edy Tirado Ramos le dedica al Acuerdo de Escazú,

sin embargo, en afán de enriquecer este debate que ya se hizo público, voy a escribir
también algunas premisas útiles para el lector interesado en este tema y quizás los
tenga en cuenta al momento brindar su apoyo o no a la ratificación de este acuerdo
por parte del Congreso.
Quiero empezar mencionando que para comprender el contexto del Acuerdo de
Escazú, en primer lugar debemos tener en cuenta las ansias que muchas ONG´s
ecologistas tienen respecto a que la Amazonia sea considerada Patrimonio Natural de
la Humanidad, esto el lector lo puede constatar en las múltiples publicaciones en ese
sentido visibles en sus páginas web, también podrán encontrar la opinión de figuras
públicas residentes en el “Primer Mundo”, con sus expresiones a favor de “la
conveniencia” de que la Amazonía, una vez más sea declarada de interés global, esto
para conseguir la preservación hábitats naturales y de la diversidad de flora y fauna.
Sin embargo, estas personas e instituciones acaso en tono de jueces ambientales, ante
cualquier intervención antrópica que genere un impacto en suelo amazónico realizan
sonoros reclamos ante las Naciones Unidas para que “tomen cartas en el asunto de
una vez”, es decir, que se implementen medidas sancionadoras al país amazónico
donde se produjo la “agresión al ambiente”, pues deducen que los Estados ubicados
en el territorio amazónico “no lo saben cuidar”.
También es necesario resaltar que en los suelos amazónicos abundan recursos como
los forestales, crudo de petróleo, arroz, coca y otras plantas medicinales, café, peces,
madera, oro, panllevar, etc., los cuales constituyen la fuente de ingreso de miles de
pobladores afincados en esta región. Debemos recordar además que nuestra
legislación ha considerado la existencia de áreas naturales protegidas (reservas,
parques, santuarios, bosques) debidamente delimitados y establecidos en función de
la ocupación del espacio físico al momento de su creación, es decir, se usufructúa los
espacios consignados para tal fin, es decir, que en los lugares donde hay concesiones,
mineras, forestales, tierras agrícolas, asentamientos humanos, etc. se realiza con
arreglo a ley.
En el plano jurídico y legal, a la fecha existe suficiente legislación ambiental, así como
también se han creado organismos como los módulos de justicia ambiental, las fiscalías
ambientales, los tribunales ambientales de la OEFA, el ANA y OSINFOR, es decir,
canales jurídicos de solución de controversias, que deberían ser fortalecidos y verificar
que verdaderamente cumplan con su objetivo.
Han pasado ocho años desde que el Estado Peruano se propuso trabajar en lo que
Escazú hoy promete cautelar, en octubre del 2012 se publicaron los Ejes Estratégicos
de la Gestión Ambiental, en donde entre en otras cosas el Estado se compromete a
garantizar los derechos, el acceso a la justicia, a mejorar el ambiente, y trabajar para la
sostenibilidad, pero, como todo lo que se hace en el Perú, su implementación una vez
más sigue “durmiendo el sueño de los justos”.
No necesitamos ratificar un acuerdo más – coloquialmente diría, que falta una ley que
obligue el cumplimiento de las que ya existen en materia ambiental - y menos uno,
como el de Escazú, para poner en contexto, nuestro país como parte del PNUMA ya
tiene muchos pendientes, las desventajas que ofrecen la firma de un nuevo acuerdo en
esta materia son muchas, solo quisiera precisar algo que usted debe reconocer
inmediatamente por lo ligado a su profesión y es esto de que, el Acuerdo traería más
carga al sistema judicial peruano, con la consecuencia de afrontar juicios en cortes
internacionales debido a su falta de atención; el cual, considerando el desempeño de
la defensa de los intereses nacionales en cortes internacionales como la CIDH, o los
arbitrajes comerciales, por ejemplo, donde son pocos los casos en los que el Estado
Peruano ha ganado, no me atrevo a imaginar el monto del desembolso para
reparaciones económicas a todo aquel que se considere que al amparo de Escazú sus
derechos se vulneraron, está bien que estemos viviendo una crisis, pero hay formas
más honradas de ganarse el dinero que entablarle un juicio al Estado.
Quizás debamos pensar en ratificar el Acuerdo de Escazú cuando el Estado Peruano
trabaje para disminuir las brechas económicas existentes entres los ciudadanos y estos
ya no tengan la necesidad de acudir al bosque amazónico en busca de alimento, o
cambiar de uso al suelo para sembrar sus yucas, café, plátanos, maíz o arroz; pues
hasta ellos con sus prácticas “agreden” a la naturaleza, o quizás cuando el Estado
combata todo tipo de deforestación, la legal – esa que cuesta 100 mil soles el permiso
aproximadamente por concesión– y la ilegal, la que se realizan muchos de nuestros
hermanos para poder sobrevivir, mientras tanto, toda actividad industrial y de
transformación establecida en territorio amazónico sigue generando empleo y
aportaciones al fisco, quedando en la responsabilidad de los políticos su correcta
distribución y gestión de la eficiencia del gasto.
Debemos estar agradecidos a la naturaleza por darnos el privilegio de vivir en una
tierra amazónica, que pone a disposición de nosotros estos recursos, para explotarlos
de manera sostenible, mi recomendación sería en el sentido de que si los habitantes
del primer mundo quieren implantar nuevas fórmulas de imperialismo (en base al
poder de los acuerdos multilaterales) que paguen por los servicios ambientales que
brinda la Amazonía y reconozcan económicamente a los países que realizan gestión
ambiental por su conservación, buena parte del territorio amazónico sigue siendo y lo
será de todo aquel que de acuerdo a ley lo pueda explotar.
El regreso a las redes sociales
Fue a consecuencia de una experiencia muy fuerte en el plano emocional que viví hace
un año atrás, lo que motivó que cancelara mis cuentas en varias redes sociales, solo
me quedé con Whatsapp debido a las facilidades que esta aplicación brindaba para
comunicarme, y vaya que fue muy útil para enviar y recibir mensajes de familiares,
amigos y clientes.
En ocasión anterior a este suceso me había dedicado a analizar el tiempo que le
dedicaba a Facebook, Instagram, Twitter, como ejemplos; créanme si les digo que
llegué a odiar la barra de desplazamiento de la pantalla de la computadora después de
extraer la analítica del tiempo gastado en esas redes sociales, pero, luego del mea
culpa, el ciclo se repetía, y ahí estaban mis dedos una vez más buscando el mouse para
hacer clic en la última publicación de mis contactos; les diré que algunos resultaban
provechosos – el enterarme de la salud de un amigo, lo bien que les iba en sus
negocios – y otros no tanto, pero en fin, tiempo perdido ya no se recupera, o quizás
fue que no se perdió, lo tomo como el tiempo que tomó madurar una idea.
En fin, tomar acciones para controlar esa pasión que corría en mí para no perderme
nada de lo publicado en las redes sociales era una urgente necesidad, el azar jugó sus
cartas conmigo, y asumí que ese era el empujoncito para tomar la decisión de dejarlas,
pues la alegría de ser padres por tercera vez no sucedió, no habría nada alegre que
publicar, al menos no en febrero del 2019
Durante unos dieciocho meses aproximadamente me he dedicado a leer artículos de
varios géneros, desde economía, física cuántica, sociología, tecnologías disruptivas,
pronósticos de bolsa y los relativos a mi negocio; estos fueron verdaderos cursos
rápidos para ponerme al día de mucho contenido que de haber seguido conectado a
Facebook me lo hubiese perdido, valgan verdades que es un placer recordar esos
momentos en que recreaba con mi mente y mientras seguía las líneas de esos
artículos, los posibles cambios en mi negocio y en la sociedad, los comentarios que
haría a mis alumnos respecto a determinados temas, celebrar con mis hijos un nuevo
descubrimiento en física cuántica como si fuera nuestro; la pasé genial.
Algo que también pasó y que es la razón del por qué escribo hoy estas líneas, es que
me di cuenta de ¿saben qué? – había escrito poco – considero que mi próximo
propósito es escribir, y escribir bien, deseo contar historias como las escribiría un
Nobel y espero no desmayar en ese esfuerzo. Después de todo, no son tan malas las
redes sociales, sin ellas no tendría como compartirlas y recibir retroalimentación para
seguir mejorando.
Conociendo a la palabra “Etimología”
Nada más escribir Etimología, en la caja de texto del motor de búsqueda más utilizado,
Google, obtenemos aproximadamente cuatro millones de referencias sobre esta
palabra; tomo como referencia el uso de esta herramienta, pues asumo que en pleno
siglo XXI existen pocas personas que para buscar la definición de una palabra recurran
en automático al viejo diccionario Sopena.
Según Wikipedia, la palabra Etimología: es el estudio del origen de las palabras, de
su cronología, de su incorporación a un idioma, así como de la fuente y los detalles de
sus cambios de forma y significado. Su raíz está en griego “ἐτυμολογία” que significa
estudio de lo verdadero o estudio de lo auténtico. Con el estudio de la etimología de
las palabras podemos comprender del significado de las palabras, ampliar
el vocabulario personal, a mejorar la ortografía y aplicar correctamente la sinonimia.
Pudo más la curiosidad que sentí por conocer el origen de algunas palabras que con
frecuencia escucho o leo en diversos lugares, a saber: guachimán, faite, japanajá,
gringo, laiman, por mencionar; fue así como me sumergí en la web a buscar si
encontraba referencias al respecto y vaya que las encontré.
Así pues, según la RAE la palabra “guachimán” procede del inglés “watchman”, su
equivalente en español sería “el sereno”, en fonética de en inglés esta

Redes sociales y cultura


Querer publicar en redes sociales nunca antes fue tan difícil como lo es hoy, pues para
expresar mi opinión sobre la Covid – 19, la vacunas, el uso del dióxido de cloro, la medicina
tradicional, la economía del encierro, el dinero helicóptero, los chismes de la TV, la gestión de
la autoridad local o nacional , o cualquier otro tema de mi interés que me plazca en comentar
no le faltarán aquellos que para defender una u otra idea que colisione con “su realidad” lo
haga con insultos y en abundancia, los ataques “ad hominen” abundan y muchas veces en
desventaja para el generador de contenido, pues no es posible replicar a los que bajo el
amparo del anonimato se hacen ver valientes, precarizando la comunicación, y digo que sí,
resulta difícil enfrentar a los troles.
Para abundar en argumentos voy a mencionar que son diversos los autores que han escrito
sobre la actual situación de la relación que existe entre las redes sociales y la cultura de
nuestra sociedad, semiólogos, sociólogos, literatos e historiadores han compartido con
nosotros – sus lectores – sus análisis respecto de este fenómeno; para el presente artículo voy
a dedicar breves líneas a lo que Umberto Eco, Zygmunt Bauman, Mario Vargas Llosa y Yuval
Noah Harari han publicado al respecto.
En referencia al párrafo anterior, cito a don Umberto Eco quien nos dejó la siguiente frase: “El
drama de internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la
verdad", para él la internet y las redes sociales son herramientas peligrosas pues a veces no
permiten conocer de quién es la opinión o con quién se está hablando (chat).
Por su parte, Zygmunt Bauman nos menciona que hoy en esta “sociedad líquida” tener una
identidad es prácticamente una tarea y una que tienes que “crear” en tus redes sociales, para
que tal vez puedas sobrellevar la soledad en tiempos de individualización, además, nunca
como lo es hoy, la capacidad de hacer amigos o eliminarlos están a la distancia de un clic, y que
las redes sociales han promovido el “activismo de sofá. Ciertamente que la interacción entre
personas se vuelve complicada pues en la “realidad real” no usamos los emoticones, los gifs
animados, etc; en el mundo real es necesario sostener diálogo para tener una interacción
razonable que nos permita comprendernos. Para Bauman: “Mucha gente usa las redes sociales
no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, las usa para permanecer en sus
zonas de confort, las redes sociales son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son
una trampa”.
Sobre el tema en mención, Mario Vargas Llosa en su libro “La civilización del espectáculo” nos
refiere que vivimos en una sociedad donde el valor a promover es el “entretenimiento”, existe
una creciente frivolización de todos los aspectos de la actividad humana y que traerá
consecuencias en esta sociedad contemporánea, a decir de la vida ya no será la misma y se
seguirán imponiendo otros valores.
Para Yuval Noah Harari asegura que “si queremos el poder, en algún momento tendremos que
difundir ficciones”, acota además que “esta sociedad vive rodeada de mentiras y ficciones” y
además, hace hincapié de que mucho de esta desinformación se adquiere en las redes
sociales, por esta razón recomienda a los usuarios de redes a verificar sus fuentes de
información si acaso quiere evitar el "lavado de cerebro".
Los cuatro autores coinciden en que vivimos en tiempos de cambios, y que es labor de los que
quieren resistir en adversidad contribuir, proceder y ser capaz de influir en la historia de
nuestros pueblos.

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