Qué tipos de microplásticos hay
Debido que los microplásticos se utilizan en un amplio rango de productos, se han ido
fabricando con una gran variedad de tipos y formas en función de su aplicación.
Hoy en día estos compuestos sintéticos se clasifican en dos categorías, primarios y
secundarios. Los microplásticos primarios se consideran como aquellos que, después de su
uso, llegan al medio natural en su forma original, es decir, en el mismo estado en el que se han
sintetizado. Este tipo, se encuentra mayoritariamente en forma de gránulo (microesferas) por
lo que una vez se usan, se cuelan por el desagüe y debido a su pequeño tamaño, se pierden
entre los filtros y no se tratan en las depuradoras. Un buen ejemplo serían las partículas que
están en los geles exfoliantes y las pastas de dientes.
Por otro lado, los microplásticos secundarios tienen su origen en la degradación de otros
productos plásticos. Por lo tanto, esto significa que proceden de la fragmentación de grandes
estructuras sintéticas o bien, de la liberación de fibras durante el lavado de telas, prendas de
ropa y alfombras (microfibras).
Ambas categorías son extremadamente tóxicas y persistentes en el medio. Esto se debe
principalmente al origen de sus componentes, formados mayoritariamente por dos tipos de
plástico. El primero, el polietileno (PE), es un componente poco degradable pero muy simple y
económico de sintetizar, por no decir que es el componente plástico que más se utiliza a escala
mundial, como por ejemplo en bolsas de plástico, botellas de plástico, algunos cosméticos y
jabones. El segundo es el polipropileno (PP), utilizado normalmente para fabricar tapones y
fibras sintéticas de prendas de ropa y otras telas textiles.
Hay más plásticos derivados que contribuyen en la contaminación por microplásticos, como
por ejemplo el poliestireno (PS), el polivinilo (PV) o el nylon, que actúan con la misma toxicidad
y abrasividad sobre el medio ambiente que los mencionados con anterioridad.
Qué efectos tienen los microplásticos en el medio ambiente
Como ya se ha mencionado anteriormente, hoy en día no se lleva a cabo una gestión adecuada
para el tratamiento de los microplásticos en las depuradoras debido a su reducido tamaño. Así
pues, una vez estas pequeñas partículas salen de las plantas de tratamiento, se esparcen de
manera descontrolada por ríos, mares y océanos.
Muchos de los organismos que habitan en estas zonas o están cerca de ellas, sobre todo peces,
aves, mamíferos e invertebrados, se ven gravemente afectados por los microplásticos. En el
caso de pequeños invertebrados (zooplancton, fitoplancton, etc.), ingieren microfibras y
microesferas en suspensión creyendo que es alimento, ya que normalmente hay restos
orgánicos en suspensión de los que se nutren.
Así pues, estos seres posteriormente son ingeridos por otros peces, moluscos, aves y
mamíferos de mayor tamaño, con lo que los microplásticos se van acumulando en sus sistemas
digestivos hasta que su organismo supera el límite de tolerancia a la toxicidad de estos
componentes, por lo que mueren y poco a poco se reduce la biodiversidad. Llegados a este
punto, los expertos están investigando con preocupación qué efectos puede tener que
nosotros comamos microplásticos, al comernos estos animales.
Hace más de cuarenta años que se empezaron a sintetizar estos pequeños plásticos, pero
siguen llegando al medio marino de manera continua. Ya debería haberse aplicado algún tipo
de gestión que implique reducir esta gran cantidad de componentes, pero el mundo no parece
darse cuenta de las graves consecuencias que implica la contaminación de mares y océanos,
por lo que aún faltan muchas medidas de regulación.
Inglaterra y Estados Unidos fueron los precursores en prohibir muchos de los cosméticos,
dentífricos, geles y detergentes que incluyeran microplásticos en sus fórmulas, sobre todo en
forma de gránulo. Otros países como Canadá, Suecia, Francia y Bélgica están actuando des de
hace un par de años con prohibiciones y regulaciones parecidas.
Nosotros, como ciudadanos de a pie, podemos utilizar ciertas medidas para prevenir este tipo
de contaminación. La principal, es una tarea muy sencilla ya que hay muchas organizaciones
como por ejemplo Greenpeace que publican listas anuales sobre los productos y empresas que
utilizan estos componentes perjudiciales. Por lo tanto, una vez nos hayamos informado de
cuáles son los productos que contienen estos contaminantes, podemos evitar comprarlos,
además de informar a aquella gente que todavía desconozca qué son los microplásticos y qué
daño hacen al medio ambiente.