Guía Metodológica para Investigación Educativa
Guía Metodológica para Investigación Educativa
METODOLÓGICO
ORIENTADOR PARA LA
INVESTIGACIÓN
EDUCATIVA
INSTITUTO NACIONAL DE
FORMACIÓN DOCENTE
Coordinación de Investigación
Educativa.
DOCUMENTO
METODOLÓGICO
ORIENTADOR PARA LA
INVESTIGACIÓN
EDUCATIVA
AUTORIDADES
PRESIDENTA DE LA NACIÓN
Cristina FERNÁNDEZ
MINISTRO DE EDUCACIÓN
Alberto Estanislao SILEONI
SECRETARIA DE EDUCACIÓN
María Inés ABRILE de VOLLMER
ISBN 978-950-00-0741-2
ÍNDICE
Introducción ..................................................................................................... 17
PRIMERA PARTE
Capítulo I. El proceso de construcción del conocimiento
I.1. La dimensión histórico-social del conocimiento ................................................................... 29 I.2. El
conocimiento científico ........................................................................................................ 34
Actividades sugeridas ....................................................................................................................... 40
Referencias bibliográficas ................................................................................................................ 42
Bibliografía complementaria ............................................................................................................ 42 Notas
finales al capítulo I ................................................................................................................ 43
Capítulo II. El científico y la investigación científica: los problemas del comienzo II.1. Las
formas en que conocemos y hacemos el mundo ........................................................... 45 II.2. El científico
y la investigación de los hechos ........................................................................ 48 II.3. Las prácticas
pedagógicas y la investigación científica ........................................................ 56 II.4. Enfoques teóricos
metodológicos en la investigación educativa ........................................ 57
Actividades sugeridas ....................................................................................................................... 60
Referencias bibliográficas ................................................................................................................ 62
Bibliografía complementaria ............................................................................................................ 62 Notas
finales al capítulo II ............................................................................................................... 63
Capítulo II. Definiendo cuestiones y conceptos básicos para ir avanzando II.1. Revisando conceptos
fundamentales: la hipótesis y el objeto de conocimiento ................................ 109 II.2. Sistema de matrices de
datos: la estructura del dato científico .......................................................... 112 II.3. Operacionalización: la
construcción de las dimensiones observables ............................................... 115 II.4. Sobre las variables, sus
categorías o valores y los indicadores ........................................................... 116
Actividades sugeridas ........................................................................................................................................ 120
Referencias bibliográficas ................................................................................................................................. 121 Bibliografía
complementaria ............................................................................................................................. 121 Notas finales al
capítulo II ................................................................................................................................ 122
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Presentación de los objetivos del presente trabajo en el marco del Instituto
Nacional de Formación Docente
Antes de poner a consideración del lector los contenidos detallados capítulo a capítulo de
este documento de trabajo, comenzaremos fundamentando las razones que justifican su exis
tencia.
El estudio de la metodología de la investigación conlleva, en términos generales, una toma
de conciencia acerca de qué es lo que caracteriza al trabajo científico, así como el desarrollo
de un sistema de disposiciones específico de la indagación dentro del campo de las ciencias.
La ciencia tiene una estructura normativa propia, reglas que rigen el ser y el hacer que se
diferencian netamente de otros campos de actividad. El conocimiento dentro del campo de las
ciencias sociales y educativas resulta de un proceso de construcción que se diferencia del
cono cimiento de sentido común del cual nos valemos cotidianamente.
En tanto que conocimiento científico –teórica y empíricamente validado– las ciencias de la
educación se desarrollan en el marco de varios enfoques o paradigmas. Esto significa que han
sido producidas desde el interior de una comunidad y de un marco institucional que funciona
mediante actos de reconocimiento: procesos de evaluación que se centran en los modelos
teórico-metodológicos considerados legítimos. Decir esto implica afirmar que la ciencia es una
actividad social, intersubjetiva, que se desarrolla dentro de una comunidad científica ceñida a
un conjunto de normas aceptadas como válidas, en un momento histórico determinado. Aun
así, la ciencia produce un conocimiento provisorio: las reglas, las teorías y los métodos
pueden cambiar, y ello hace al progreso mismo del saber.
Dicho esto, y dado que el sentido común es un dato con el cual el investigador cuenta
inevita blemente, se hace necesario explicitar los procesos cognitivos que intervienen en la
producción del saber científico.
En este sentido, la metodología hace posible la aproximación a la lógica del trabajo intelec
tual e instrumental que se realiza en pos de objetivar un problema como hecho a investigar.
Este proceso de producción de conocimiento es diferente al de otro tipo de saberes o
conocimientos como, por ejemplo, el de sentido práctico o saber de sentido común.
En suma, el conocimiento producido en el marco de la investigación científica es una de las
diversas formas de conocimiento que constituyen el sustrato de la cultura humana. Sobre ello
volveremos a lo largo de este trabajo.
Muchos son los debates que concitan los diversos planteos de metodólogos, epistemólogos
y cientistas sociales acerca de cuál es el camino que corresponde a un mejor abordaje del
objeto de investigación de lo educativo en particular y de lo social en general.
El conocimiento de los debates desde y entre los diferentes paradigmas, la com
prensión del saber como producto social que se va construyendo colectivamente en el
marco de las comunidades científicas –sujetas, como toda institución, a variables
sociológicas e históricas– constituye uno de nuestros puntos de partida.
Como construcción, está atravesada por componentes valorativos e ideológicos ante los
cua les los distintos paradigmas suponen posiciones diferentes. La toma de conciencia acerca
de los límites del saber científico es una vía necesaria a fin de des-reificar un campo que en la
moder nidad se ha convertido en el campo dominante dentro de la cultura occidental. No
obstante y simultáneamente, emprenderemos la consideración y la valoración de la ciencia
como actividad rigurosa cuyo objetivo es la producción de nuevos conocimientos. Es una
práctica que conlleva la articulación de herramientas y disposiciones para la resolución de
situaciones problemáticas en el campo educativo.
a.
Formación inicial y continua de los recursos humanos que se desempeñan en el
sis tema educativo, en el marco de las políticas educativas que establece la Ley
de Edu cación Nacional.
b.
Producción de saberes sobre la enseñanza, la formación y el trabajo docente,
tenien do en cuenta que la tarea sustantiva de la profesión requiere
conocimientos específi cos y especializados que contemplen la complejidad del
desempeño docente.
Nuestros objetivos
Nuestra propuesta de trabajo surge a partir de la necesidad de realizar alguna forma de con
tribución en relación con la solicitud por parte de los ISFD (más precisamente los equipos de
investigación que se presentaron a la convocatoria del año 2007 “Conocer para incidir sobre
los aprendizajes escolares”) de comentarios puntuales sobre las dificultades halladas por los
eva luadores en los proyectos presentados. Dado que sería inviable, por razones fácticas,
satisfacer tal demanda, consideramos, no obstante, que un instrumento del tipo que
aspiramos a produ cir permitirá a cada equipo realizar una autoevaluación de las fortalezas y
debilidades de sus respectivos trabajos. Y el hecho de acceder, de este modo, a un
conocimiento sobre el propio trabajo será la manera más eficaz en cuanto a la construcción
de un conocimiento “encarnado” de lo que es la ciencia, de cómo producir un proyecto de
investigación y cuáles son las reglas del trabajo científico.
Asimismo, tenemos presente el documento realizado por la Comisión Nacional para el
Mejoramiento de la Enseñanza de las Ciencias Naturales y la Matemática, del Ministerio de
1 Cursivas nuestras. Teriggi, Flavia, “Hacia un acuerdo sobre la institucionalidad del sistema de Formación Docente en Ar
gentina”, Octubre 2007, versión 1.
Si bien el énfasis de dicho documento, por razones lógicas, está puesto en la investigación
experimental, queremos lograr la puesta en escena de una perspectiva amplia, de razonamien
tos profundos acerca del hecho educativo en tanto que objeto de investigación. Proponemos
una lectura crítica de las diversas propuestas metodológicas, libre de prejuicios, que supere
las oposiciones entre lo cuantitativo y lo cualitativo.
Como sostiene asimismo el informe mencionado en la sección Diagnóstico (p.23), existe
una antinomia falsa entre lo pedagógico y la formación disciplinar. Entendemos que esto es
así y que la formación del docente requiere “enseñar el oficio de aprender”. Ello no puede
lograrse sin articular los conocimientos acabados de la disciplina con el oficio de investigar.
En sintonía con este posicionamiento, “ser consciente de las operaciones cognitivas que
permiten llegar a esos contenidos” incluye el desarrollo de procesos de indagación en tal
sentido.
Por lo dicho, desarrollar la autorreflexividad y el conocimiento de la propia práctica,
científica y pedagógica, de cómo se va construyendo el bagaje de conceptos disciplinares que
se enseña, requiere incorporar un habitus científico desarrollando la capacidad de producir los
instrumen tos metodológicos necesarios. Esto es, profundizar la formación en investigación a
fin de allanar las dificultades encontradas en el sistema educativo.
A ello debemos agregar que, además del conocimiento científico actualizado de la disciplina
y de su formación pedagógica, el docente requiere también comprender la diversidad de
factores que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Sabemos que, si bien en
este proceso influyen factores muy relevantes vinculados con las estructuras cognitivas –y los
procesos que les son propios– y con la formación en conocimientos disciplinares, no son
menos importantes los factores socioculturales. Numerosas investigaciones dan cuenta de la
importancia de los fac
tores ambientales, sociales y culturales, en relación con las posibilidades de apropiación de los
contenidos por parte de los estudiantes. De este modo, la posibilidad de interrogarse e inves
tigar en esta dirección se constituye como un factor que incidirá también en los resultados de
la escolarización; en especial, teniendo presente los grandes cambios, tanto en las estructuras
económicas como en las dimensiones culturales que afectan a las nuevas generaciones.
Actuar como una guía, paso a paso, del proceso de investigación, para todos aque
1.
llos que deseen desarrollar una investigación científica en alguna de las áreas dis
ciplinares del profesorado. Esto es, caminar cercanos al investigador, en cada uno
de los pasos requeridos en tal proceso, de manera que “vivencie” la orientación
constante en cada una de las fases y momentos de su trabajo.
Ofrecer un complejo arco de información pero también de disposiciones específicas
2.
que, si bien se adquieren fundamentalmente con la práctica, suponen un proceso
gradual de apropiación de modalidades de pensamiento y trabajo propios de la
investigación educativa, que comienza desde el primer momento. Consideramos
fundamental el conocimiento de los conceptos con los que se trabaja, asociación
clara entre los mismos y el trabajo concreto que se realiza, apropiación del
lenguaje metodológico, desarrollo de las habilidades lógicas y creativas, así como
también la disciplina mental que exige el desarrollo de un proyecto científico.
Presentar también las limitaciones de todo trabajo científico dentro del campo que
3.
sea y, con más razón, dentro del campo de la investigación educativa. Ofrecer las
diversas controversias epistemológicas y metodológicas que permitan poner en
perspectiva adecuada los alcances de todo trabajo científico. Trabajo arduo que a
menudo arroja resultados modestos, algo que requiere ser comprendido por todo
investigador. No obstante, también se necesita tomar conciencia y capacidad de
apreciar y valorar que, aun siendo modestos los resultados, siempre constituyen
un aporte sustantivo al conocimiento, y que eventualmente podrán, en forma
mediata o inmediata, ser aplicados a la resolución de problemas concretos.
4.
Instalar la concepción de que la investigación, sin ser un trabajo “fácil”, es, sin em
bargo, un emprendimiento que está al alcance de todas aquellas personas que
han incorporado un cuerpo de teorías sobre aquello con lo cual trabajan, que se
han formado y pertenecen a ámbitos institucionales académico-educativos y que,
por eso mismo, cuentan ya con un caudal de conocimientos que se potenciarán
con la investigación. Convertirse en investigador implica aceptar que se requerirá
de mu cho trabajo y paciencia, pero, por sobre todo, sentir profundamente la
necesidad de resolver un problema.
5.
Ofrecer un corpus de ejemplos y trabajos prácticos que servirán para un proceso
que podríamos llamar de auto evaluación y, fundamentalmente, de práctica con
creta relacionada estrictamente con los aspectos conceptuales que se desarrolla
rán, y con la formulación de un proyecto de investigación educativa en el ámbito
de los ISFD.
PRIMERA PARTE
Capitulo I
1
1 Chalmers, A., ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 1988, Introducción, p. 3
Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa 29
Capítulo I
una señal de algún tipo); dónde está la “parada” y cómo la reconocemos para que el colectivo
se detenga y nos deje en nuestro destino (presionaremos un timbre, avisaremos al chofer,
etc.). De esta manera, podemos ir descomponiendo todo un curso de acciones que no
necesitamos pensar demasiado cada vez que tomamos un colectivo. Ya tenemos un saber
sobre esa práctica. Si, en cambio, nos trasladamos a otra provincia o país, seguramente
tendremos que aprender algunos detalles diferentes que nos demandarán un mayor esfuerzo,
hasta que nos habituemos al nuevo lugar.
Disponemos asimismo de un saber de carácter reflexivo de mayor o menor sistematicidad,
según sea filosófico o religioso; se trata de formas de conocimiento que también detentan un
sistema de normas para su ejercicio. Finalmente, en nuestra cultura hemos desarrollado un
tipo de saber que denominamos conocimiento científico, cuyas reglas y procesos de
validación son diferentes de las del sentido común2.
Muchos y diferentes estudiosos han abordado estas cuestiones; nosotros expondremos
sólo algunos de estos aportes que, nos parece, sintetizan bien aquello que queremos
transmitir aquí, y sobre los que hay consenso prácticamente generalizado.
sujeto también definido como adecuado para tal actividad. Si deseamos consultar sobre las
dificultades que presenta un/a alumno/a en su aprendizaje, quizás recurramos a sus
profesores, a un/a psicopedagogo/a, pero no al arquitecto que se ocupa de la remodelación
de la escuela. El profesor y el psicopedagogo tienen ciertos saberes, ocupan un lugar
respecto de la situación planteada, que es distinto al del arquitecto.
Con el tiempo, estas instituciones adquieren carácter de externalidad objetiva, que preexiste
a los sujetos y se les impone (Durkheim) 6. Existe entonces un conocimiento práctico que hace
a la existencia misma de la sociedad (instituciones) en la medida en que ella puede existir sólo
a partir del conocimiento que los individuos tienen de los significados que le dan vida, de los
acuerdos y tipificaciones producto de las interacciones que presuponen ya un conocimiento. El
mismo (dicho conocimiento) es la externalización constante del hombre, que se objetiva en
sus producciones e instituciones. Este conocimiento práctico es lo que todos sabemos sobre
el mundo social, que se estructura tanto en el tiempo como en el espacio. Es decir, es una
realidad histórica, que se nos presenta como una realidad ordenada. El lenguaje es el medio
que la objetiva y le confiere significado y sentido. Se presenta también como una realidad
intersubjetiva, a través de compartir con otros el “conocimiento de sentido común” en las
rutinas de la vida cotidiana.
Hay, pues, una dimensión de la realidad que se impone como conocimiento de sentido co
mún que todo científico debe, en tanto que sujeto humano, deconstruir y reconstruir teórica
mente, a través de modelos abstractos. Debemos agregar que el hombre necesita legitimar
sus instituciones mediante sistemas de creencias y concepciones del mundo que le confieren
estabi lidad. No es posible en este momento explicitar los mecanismos ideológicos de estos
sistemas, sin embargo haremos siempre referencia a ello y a lo largo de este trabajo
podremos desarrollar sintéticamente algunos de estos aspectos.
Lenguaje y socialización
“(...) Si yo hablo de los seres vivos, los seres vivos como seres vivos no
tienen deseo del futuro, pero los seres humanos sí.”
Humberto Maturana 8
Bien sabemos que nuestra humanidad sólo existe en tanto disponemos del lenguaje oral y
escrito, médula de la cultura, entendiendo este término en un sentido antropológico 9. Como lo
hemos explicitado anteriormente, el lenguaje es el medio que objetiva y confiere significado y
sentido a la realidad. Cada uno de nosotros va construyendo su realidad en la interacción
6 Al respecto consultar sus obras: Las reglas del método sociológico y Sociología y Educación, de Durkheim
7 Berger y Luckmann, op. cit., p. 41.
8 Conferencia “Salud y Sociedad”, en el sitio de Servicio de Salud Valparaíso - San Antonio, Chile, [Link]
[Link], [Link] [Link] sitio consultado en mayo de 2008. 9 Cultura
en sentido antropológico, hace referencia a todo lo que producen los hombres en sociedad: desde el lenguaje y las
realizaciones superiores de la conciencia y la sensibilidad, hasta los implementos de uso cotidiano, como podría ser un
cacharro o una herramienta moderna.
Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa 31
Capítulo I
que lleva a cabo con otros sujetos en diferentes contextos situados de actividad, compartien
do experiencias, vivencias, creencias, intereses, motivaciones, conocimientos sobre un mundo
concreto e imaginado, haciendo posible la construcción de una red de significados que da
lugar al lenguaje. Es el lenguaje el que permite la comunicación y el conocimiento de los
diferentes campos en donde desarrollamos nuestras actividades, y que nos posibilita la
construcción de nuestros mundos mentales.
Desde la más temprana infancia vamos co-construyendo nuestra realidad en relación con
otros sujetos y objetos en diferentes contextos sociales. Mediante el proceso de socialización
establecemos interacciones con otros sujetos y objetos en diversos espacios sociales: el lugar
donde vivimos, el club del barrio, los amigos, la escuela, etc. Estos espacios sociales se
caracte
rizan por responder a unas metas y estar orientados por unas reglas de juego, por roles y fun
ciones de sus miembros. Cada uno de nosotros pasa y ha pasado una gran parte de su vida
en la escuela. Aunque podemos sentirnos muy cómodos tal como en el club de barrio, hay
normas y reglas que rigen las interacciones en la escuela que no necesariamente son las
mismas que compartimos en el club. La actividad social se lleva a cabo en el marco de
diferentes espacios sociales institucionalizados.
Así es como se va construyendo nuestra realidad, en interacción constante con esta diversi
dad de espacios sociales donde coexisten una serie de normas, valores y creencias
diferentes. En este mundo, la realidad puede significar para cada uno un algo diferente y el
lenguaje es el medio que utilizamos para poder comunicarla a otros.
Según J. Bruner10 hay muchas cosas que desconocemos de nuestro propio lenguaje, pero lo
que no podemos negar es que para poder comunicarnos con los demás sujetos, para poder
llegar a algún tipo de “transacción” o “negociación” es necesario compartir un marco de refe
rencia. Los miembros de una comunidad comparten las mismas reglas sintácticas que
permiten formar y comprender lo que expresan: existe una gramática social que hace posible
la interac ción con el otro. Referirse a alguien respecto de algo requiere un cierto tipo de
“negociación”, una cierta solidaridad en esa referencia conjunta. En esta interacción y
negociación constante, cada uno de nosotros va construyendo diferentes tipos de
conocimientos. Aprendemos a ha blar y en este proceso compartimos significados con quienes
interaccionamos en nuestra vida cotidiana. Hay un conocimiento “sensible” que surge de la
percepción, de la negociación de significados con los demás, de la situación y del contexto
donde se desarrolla la interacción. En este tipo de conocimiento está presente
prioritariamente la dimensión procedimental por sobre la dimensión conceptual. Es decir,
aprendemos a relacionarnos con nuestros profesores sin que ello signifique que somos
expertos en psicología, sociología, etc. Lo mismo sucede cuando nos relacionamos en una
reunión con personas desconocidas. Las normas aprendidas en el entorno cotidiano en el
marco de una determinada cultura nos posibilitan responder adaptativamente al contexto. No
obstante, este conocimiento que se construye en la vida cotidiana al iniciar la escolaridad será
enriquecido progresivamente con la construcción de otro tipo de conocimien to. Aprendemos a
situarnos en un nuevo espacio con normas y reglas, aprendemos a escribir, a leer, a
diferenciar entre el recreo y la hora de clase; la realidad va adquiriendo nuevas caracterís
ticas, pasaremos de la matemática y la lengua a las ciencias sociales en una misma jornada.
La realidad se conforma como un todo donde comienzan a diferenciarse distintos tipos de
saberes. Los saberes que vamos co-construyendo en el contexto escolar con pares y
docentes están al tamente “institucionalizados”. Por lo general, no asistimos todo el día a la
escuela sino durante una parte de la jornada, la que está organizada témporo-espacialmente
en recreos, materias, etc.11 La realidad se sistematiza de forma bastante distinta estableciendo
un marco de acciones diferentes a las llevadas a cabo en el contexto familiar.
10 Nos remitimos a Bruner, J., Realidades mentales y mundos posibles, Barcelona, Gedisa, 1991.
11 Existen también instituciones educativas de otro tipo, a las que Goffman incluye dentro de lo que denomina “institu
ciones totales”, donde se suspende la separación de los “lugares” destinados a dormir, trabajar, estudiar, etc., en las cuales
los sujetos “viven” privados del resto de la vida social, como, por ejemplo, los internados. Estas instituciones, sin embargo,
tienen una férrea organización témporo-espacial destinada a las diversas actividades. Ver Goffman, E., Internados, Buenos
Aires, Amorrortu, 1984.
32 Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa
Capítulo I
Los docentes, como miembros de diferentes espacios sociales, comparten una realidad
social, unas formas de interpretar el mundo. Esta forma de interpretar el mundo conforma una
realidad construida y en permanente proceso de co-construcción. En este proceso cultural,
cognitivo y afectivo entra en juego tanto el capital cultural propio del grupo social donde se
desarrollan las acciones como el capital cultural específico de cada uno de los sujetos. Las
prácticas configuran, desde esta perspectiva, un corpus de conocimientos, un conjunto de
procedimientos, métodos y técnicas mediante las cuales los sujetos (actores) operan en sus
contextos (escenarios) des
envolviendo su capacidad potencial de co-construcción, reconstrucción o reproducción de las
prácticas que definen las actividades en las cuales participan. Los conocimientos que resultan
de las prácticas pedagógicas presentan las siguientes características:
▪
tienden a reproducirse por su eficacia en el tiempo;
▪
surgen de la interacción del docente con el medio;
▪
por medio de ellos, el docente le da sentido a su realidad;
▪
surgen como producto de un trabajo pedagógico;
▪
se van construyendo y reconstruyendo en función de los relatos y experien cias
pedagógicas;
▪
son modelos construidos para comprender y actuar en el
campo; ▪
son funcionales y útiles para los docentes y para la comunidad educativa en gene
ral, y son el resultado de un proceso cognitivo;
▪
forman parte de la identidad común de ese grupo.
En este corpus de conocimientos está presente tanto la dimensión declarativa 15 como proce
dimental, pero con preponderancia de esta última. El conocimiento procedimental es implícito,
generalmente supone un grado de automatización y se manifiesta en el hacer, estando relacio
nado directamente con los esquemas de acciones de cada contexto situado de actividad. Un
ejemplo de ello es el tomar apuntes. Si debiéramos pensar en cómo escribimos, no podríamos
decodificar la información recibida y elaborar al mismo tiempo una producción escrita. La au
tomatización del conocimiento procedimental se adquiere mediante la repetición de un mismo
esquema. Según Aparicio, “la activación repetida de una red semántica hace que dicha red se
fortalezca y ese fortalecimiento la vuelve más disponible” 16. Si consideramos el caso de quien
recién aprende a utilizar un retroproyector en el aula, como todos los recursos cognitivos están
puestos en lograr la proyección de las filminas elegidas, quizás no pueda ponerse a realizar
otra operación mental, de allí que le cueste organizar la clase, distribuir las filminas según su
exposición, etc.
Los docentes se van apropiando de las reglas de juego, de las normas y valores en los
diferen tes espacios educativos donde interaccionan. En dicha interacción desarrollan un
aprendizaje, un entrenamiento en la utilización de los mediadores socioculturales, adquiriendo
así destrezas de acción. Se trata de un proceso complejo de co-construcción de habilidades
institucionali zadas que surgen en la acción informal de la interacción sociocultural, donde
entran en juego variables intersubjetivas, intrasubjetivas y transubjetivas.
Según Casullo:
El término moderno tiene una vieja historia que comienza allá por el siglo V. Dice Jurgens
Habermas, filósofo y sociólogo, uno de los pensadores actuales de mayor envergadura, que
“la palabra bajo su forma latina modernus fue usada por primera vez a fines del siglo V, para
distinguir el presente, ya oficialmente cristiano, del pasado romano pagano” 18.
Los inicios
Nos remontaremos ahora a los orígenes mismos de nuestra tradición cultural, es decir, a
Gre cia, tradición clásica que alimentó tanto al Renacimiento como a la Ilustración. Un dato
podrá servirnos para comprender en qué medida debemos pensar en la ciencia como una
forma de saber intrínsecamente ligada a las condiciones históricas y sociales:
No obstante, los orígenes de la ciencia actual son un poco más cercanos: siglo XVI. Es la
cien cia moderna que, a diferencia de la griega, tiene unos nuevos propósitos bien definidos:
“(...) dotar a la vida humana de descubrimientos y recursos nuevos” 20.
Tres nombres se destacan en el desarrollo de la ciencia moderna: Bacon, Galileo y
Descartes. En este contexto, cobra sentido una nueva relación entre el saber y el poder. Por
un lado, el desafío al dogmatismo religioso, enfrentando al poder eclesiástico y las formas
escolásticas del saber y, por el otro, la firme voluntad de saber-poder. Saber-poder sobre la
naturaleza: voluntad de dominio que está en los orígenes de un saber que nace para poner a
la naturaleza al servicio del hombre, por medio del descubrimiento de las leyes que la rigen.
Develando sus regularida
des es como puede el hombre dominarla: la ciencia puede triunfar por sobre las calamidades
que asedian a los hombres, perfilando un progreso indefinido hacia la felicidad que el uso de
la razón ofrece.
17 Casullo,N., El Debate Modernidad Posmodernidad, Buenos Aires, El cielo por asalto, 1993, p. 15.
18 En Casullo, op. cit.
19 Flax, J., “Ciencia poder y utopía” en el libro de Díaz, E. y Heler, M., Hacia una visión crítica de la ciencia, Buenos Aires,
Biblos, 1992, p. 19.
20 Bacon, F., Novum Organon, Buenos Aires, Orbis, 1985.
Descartes, postulando la duda metódica, va a iniciar una epistemología que luego hallará su
síntesis con Kant, en el siglo XVIII. Vesalio y Leonardo, para entonces, ya habían iniciado la di
sección de cadáveres con el objetivo de estudiar el interior del cuerpo humano,
progresivamente desacralizado (el cuerpo, en la Edad Media, no podía ser tocado por los
“médicos” clericales)21. Sentarían así las bases de la anatomía y la fisiología que luego
alcanzarían gran desarrollo, en especial con las concepciones mecanicistas del cuerpo de
Descartes (“el cuerpo máquina”).
Los siglos XVIII y XIX marcarán un hito esencial en esta historia, por varios acontecimientos
principales: la Ilustración, las revoluciones industriales y la revolución política burguesa que
derroca a la monarquía e instaura la democracia. La Modernidad no sólo trajo cambios funda
mentales en el orden económico, político y social, sino también en la reflexión filosófica que da
cuenta de los mismos, y que expresaron filósofos como Voltaire, Condorcet y Kant, entre
otros. Ellos dieron lugar al pensamiento de la Ilustración. El llamado Siglo de las Luces o
Ilustración se desarrollará entre la Revolución Inglesa (1688) y la Francesa (1789). La
expresión alema na aufklärung, término que puede significar “aclarar una idea” o bien “ilustrar
gráficamente un texto”, materializa el sentido del pensamiento ilustrado. También puede
entenderse como “educar” y se aplica a aquella persona que posee un cúmulo importante de
conocimientos. No obstante, la acepción más cercana a lo que significó la ilustración es “dar
luz al entendimiento”, en relación con la liberación del oscurantismo medieval, poniendo la
confianza en la razón hu mana. Es la “era de la crítica”, tal como la denominara Kant.
El programa de la Ilustración comprendía:
1.
La aceptación de la investigación científica y sus resultados, contrariando el sen
tido común.
2.
La lucha contra la superstición, contra toda opresión e injusticia.
3.
La reconstrucción y examen crítico de todas las creencias
básicas. 4.
El interés en las reformas sociales basadas en la razón.
21 Para este tema es de interés el libro de Le Breton, D., Antropología del cuerpo y Modernidad, Buenos Aires, Ediciones
Nueva Visión, 1995.
22 Weber consideraba que la secularización del mundo moderno occidental se manifestaba a través de un proceso de
racionalización creciente de las acciones sociales y de los ámbitos institucionales. Esta racionalidad se caracteriza por su
carácter eminentemente instrumental en detrimento de la racionalidad sustantiva. Las consecuencias de este proceso, con
comitante con el desarrollo del capitalismo occidental y del aparato burocrático de gestión, la famosa “jaula de hierro”, es
un “desencantamiento” del mundo, un mundo del cual quedan excluidos en gran medida los elementos religiosos que
conferían sentido a la vida comunitaria hasta entonces. Al respecto, puede leerse su obra La ética protestante y el espíritu
del capitalismo.
23 Ver Hobsbawn, E., Las Revoluciones Burguesas, Madrid, Guadarrama, 1962.
otros. Grandes sectores de la población tenían bajas expectativas de vida y las enfermedades
infecciosas amenazaban, no sólo a la gran mayoría de una población explotada, sino también
a la burguesía que temía el contagio. Los adelantos en la medicina fueron importantes en este
sentido. Con el desarrollo de las ciencias biológicas se preparó el terreno para el surgimiento
del modelo médico moderno que, entre otras cosas, se caracteriza por la expansión de la
medica
lización a aspectos de la conducta humana que anteriormente no entraban en el campo de la
medicina; asimismo, a mediados del siglo XX, la medicina entró de lleno al mundo de la
política social y la macroeconomía. Éste es el modelo médico que, según Foucault, constituye
la matriz de las ciencias humanas. Esta perspectiva respecto de las ciencias del hombre
coloca a Foucault como uno de los críticos del proyecto moderno, en tanto éste deviene en
dominio del hombre por el hombre. Un proyecto que pasa del dominio de la naturaleza para
mayor felicidad de la humanidad al desarrollo de una voluntad de saber para la dominación: la
gubernamentalidad supone un biopoder, un control sobre las poblaciones que se asienta en la
pastoral cristiana y en las tecnologías del yo que irán acompañadas de los saberes sobre el
hombre, en un proceso de vigilancia, registro y clasificación de los individuos 24. En este
contexto surgen las ciencias sociales. Según Portantiero:
La investigación educativa
Por otro lado, la Ilustración tuvo como centro la concepción de la iluminación de las masas:
“educar al soberano”, al pueblo, para liberarlo de la tiranía y la opresión 26. La educación pasa a
ser el eje en torno al cual se piensa al nuevo hombre, liberado del oscurantismo, de la ignoran
cia y de las tradiciones. La idea de democracia requería de hombres educados, y esta
empresa emancipatoria marcará fuertemente a los sistemas pedagógicos que surgirían hacia
fines de la segunda mitad del XIX y principios del XXI. La relación entre saber y poder estaba
ya asentada en las nuevas sociedades. Saber sobre la naturaleza y los hombres para instituir
un mundo más justo. Sin embargo, el estatuto de esta relación sufrirá cambios decisivos,
según las perspectivas más radicalmente críticas, que desvirtuarán la utopía emancipatoria 27.
Es en este momento cuando se sitúa el origen de la investigación educativa, cuando la pe
dagogía, a semejanza de lo que anteriormente habían realizado otras disciplinas, en particular
la sociología y la psicología, adopta la metodología científica como instrumento fundamental
para constituirse en una ciencia. La investigación educativa como disciplina de base empírica
se conoció inicialmente como “pedagogía experimental”, término análogo al acuñado por
Wundt28 respecto de “psicología experimental”.
Diferentes factores influyeron en el origen de la pedagogía experimental:
1.
la necesidad de afirmar la educación sobre bases
empíricas; 2.
la vinculación con la psicología;
3.
el desarrollo de la paidología;
4.
la introducción del método experimental en ciencias afines a la educación.
24 Al respecto pueden consultarse, entre otras obras, La vida de los hombres infames, Vigilar y Castigar y El nacimiento de
la clínica de Michel Foucault.
25 Portantiero, J. C., La sociología clásica: Durkheim y Weber, Argentina, Editores de América Latina, 1997, p. 10.
26 Ver, por ejemplo, Condorcet, Escritos pedagógicos, Madrid, Calpe, 1922.
27 Si bien aquí no avanzaremos en esta discusión, el lector podrá seguirla en las obras de Michel Foucault tanto como en
los trabajos de la Escuela de Frankfurt, para citar dos de los aportes más interesantes a la cuestión. 28 La psicología
moderna nació en el ambiente universitario alemán. En este contexto, Wundt sería el encargado de do tar a la psicología del
estatus de disciplina académica y convertir al psicólogo en investigador científico, posibilitando una institucionalización de
la psicología. La nueva psicología pretendía funcionar con los mismos métodos y técnicas que las ciencias experimentales:
trabajos en laboratorio, análisis de datos, experimentación, técnicas e instrumentales utilizados en laboratorios de fisiología,
entre otros.
Ya en el siglo XX, en la segunda posguerra, logradas las aspiraciones de una educación pri
maria en franco avance en todo el mundo, la lucha por producir recursos humanos en el marco
de la competencia armamentista y en la carrera espacial, en el mundo bipolar de la Guerra
Fría, pondrá nuevamente a los sistemas educativos y a la educación en el centro de las
preocu paciones de las políticas públicas, tanto en occidente como en Europa oriental. Gran
parte de las investigaciones científicas en educación, en el marco de los estados
planificadores, serán subsidiadas por éstos y alcanzarán importantes desarrollos 29. Es el
momento de una expansión y masificación de los sistemas educativos, lo que además
constituirá una nueva cantera de pro blemas para la investigación educativa 30.
En cuanto a la ciencia moderna en general, es necesario tener en cuenta que, en tanto
saber crítico, debe justificar sus conocimientos y dar pruebas objetivas de su verdad. El
modelo científico, en sus orígenes griegos aristotélicos, fue la geometría. A partir de la
modernidad, el modelo de la ciencia será la física, aludiendo a un saber acerca de la
naturaleza (“physis”, en griego) 31.
Ley (“nomos” en griego) significa “todos sin excepción” y por tanto implica universalidad y
atemporalidad, es decir, una ley debería poder explicar un fenómeno particular en cualquier
tiempo y lugar.
Toda proposición, para ser científíca, deber ser contrastable empí ricamente, es decir que debe
contener términos observacionales, pues el investigador debe proceder mediante la observación del
fenómeno a explicar, valiéndose de los datos que arrojan sus sentidos.
Más adelante, veremos los límites de los datos empíricos en cuanto a su validez y confiabili
dad, dado que los datos son construidos por el investigador.
29 En este contexto es importante destacar el desarrollo de dos grandes conjuntos de teorías y enfoques investigativos en
lo que atañe a la sociología de la educación: las teorías del consenso y las teorías del conflicto. Ver Karabel y Halsey, “La
investigación educativa: Una revisión e interpretación”, en Power and ideology in education, New York, Oxford University
Press, 1976.
30 Autores como Karabel y Halsey plantean el hecho de que la sociología, que había alcanzado ya importante desarrollo
como ciencia, aportaría la base científica para llevar a los estudios pedagógicos y socioeducativos al estatuto de ciencia. Al
respecto, se sugiere ampliar esta perspectiva y consultar el libro Kaplan, C. y Llomovatte, S (coords.), Desigualdad
educativa. La naturaleza como pretexto, Buenos Aires, Novedades Educativas, 2005.
31 Ver Heler, M. “Ciencias naturales: la validación de las hipótesis y teorías científicas” en Díaz, E., op. cit.
32 Heler, loc. cit., pp. 120 y 121.
La contrastación de proposiciones declarativas (hipótesis) que afír man alguna conexión o relación
entre dos o más fenómenos requiere que se respeten ciertas normas sustentadas por la comunidad
científíca en determinado momento histórico y proceda mediante un método acorde a las mismas. Para
ello, se elabora un proyecto a modo de plan previo (aunque veremos luego que difícilmente el proceso
real se corresponde con la linealidad del proyecto).
ACTIVIDADES SUGERIDAS
Les proponemos el ejercicio de preguntarse y reflexionar:
1.
¿Qué factores cree Ud. que influyeron e influyen en el cambio y/o permanencia de sus
ideas, conceptualizaciones, opiniones, percepciones y representaciones a lo largo del
tiempo? Haga un listado y luego seleccione aquellos que le parezcan más relevantes.
Reflexione por qué.
2.
a.
¿Qué ideas tiene Ud. acerca de lo que es el “conocimiento”?
b.
¿Cree que los saberes que figuran en el recuadro de abajo son formas de conoci
miento?
c.
¿Por qué?
d.
El ordenamiento del recuadro es caprichoso, al azar. ¿Cree posible y/o necesario
jerarquizar y ordenar estas opciones? Sería interesante conocer su propuesta con
una justificación.
POESÍA
NARRATIVA
CIENCIA NATURAL
CIENCIA SOCIAL
3.
Le ofrecemos la lectura de la siguiente selección de párrafos del Dr. Maturana. ¿Acuerda o
desacuerda con el texto? ¿Por qué?
(...) Piensen, cuando Uds. piden una explicación, œqué es lo que quie
ren oír? Cuando se le dice a alguien „Ud. llegó tarde‰, lo que espera
mos oír es un relato de un suceder tal que si hubiese tenido lugar, el
resultado sería el haber llegado tarde.
Ese relato se transforma en explicación en el momento en que lo
aceptamos, porque si no lo aceptamos no es explicación.
Y esto lo aprendemos en nuestra casa, con nuestra mamá, con nues
tro papá, con los hermanos, con los profesores, cuando somos pe
queños... Un niño de 7 años, una niña de 7 ó 6 años, sabe perfec
tamente bien el tipo de respuesta que tiene que escuchar cuando
quiere una explicación. „Mamá, œcómo es que yo nací?‰, „hija mía, tú
eres preciosa, tienes unos ojitos negros, unos rulitos negros...‰, „no
mamá, yo quiero saber cómo nací. Yo sé que soy linda‰. Lo que quie
re oír de respuesta es un relato de un proceso tal que si tiene lugar
el resultado es la experiencia explicada. Si ese relato es aceptado es
una explicación.
(...) Se hace evidente que al no aceptar la pregunta por cómo hace
mos lo que hacemos estamos aceptando implícitamente que tene
mos la habilidad intrínseca de hacer referencia a un mundo indepen
diente de nosotros.
Hablamos de las cosas que están ahí, fuera de nosotros: „–El florero
está sobre la mesa!‰ decimos. „œCómo sabes que el florero está sobre
la mesa?‰, „lo veo, œno ves que está ahí?‰. Y que aceptamos que las
cosas están ahí con independencia de nosotros se nota en los argu
mentos que damos al otro: „pero si está ahí, míralo, todo el mundo
lo puede ver‰, y todo el mundo lo puede ver porque está ahí con in
dependencia de lo que yo digo; yo no soy responsable de lo que esté
ahí, pero yo puedo decir que está ahí porque veo que está ahí.
–Ah!, ésa es la actitud cotidiana, es así como vivimos cuando no nos pre
guntamos cómo hacemos lo que hacemos. Y para este modo de estar
tenemos una expresión cotidiana, esa expresión es „objetividad‰. Somos
objetivos. El ser objetivo indica que cuando uno dice que es objetivo, está
diciendo que lo que él dice se fundamenta externamente (...).
La objetividad, en último término, tiene su fundamento en el supues
to de que hay una realidad independiente de uno, desde donde se
valida lo que uno dice. (...) Por lo tanto, para entender cómo hacemos
lo que hacemos, tenemos que entender el vivir y qué hacemos en el
vivir, en el acto de conocer, y qué pasa que nos equivocamos. œCómo
nos equivocamos?
Si miramos el vivir, nos encontramos con dos situaciones cotidianas
para las cuales tenemos dos palabras maravillosas en castellano, que
son „ilusión‰ y „percepción‰. Cuando hablamos de percepción, ha
blamos como si aquello que decimos, que vemos, que distinguimos,
fuese independiente de nosotros; pero cuando hablamos de haber
tenido una ilusión, lo que estamos diciendo es que tuvimos una expe
riencia que vivimos en el momento de vivirla, como una percepción,
pero que después comparándola con otra experiencia, nos dimos
cuenta de que no era válida.
Piensen en las situaciones corrientes de ilusión. Uno va por la calle,
se encuentra con un amigo, y saluda diciendo: „Hola Juan,... hola...‰.
Y un momento después nos disculpamos: „Disculpe, me equivoqué.
Fue una ilusión‰. Pero mientras uno está saludando a Juan, está salu
dando a Juan, vive el encuentro con Juan (...).
Uno no se equivoca en el momento en que se equivoca, se equivoca
después. Uno vive la experiencia que vive como válida en el momen
to de vivirla, y es solamente después, en relación con otra experien
cia, que puede descalificarla como un error (...).
La ilusión y el error o la equivocación nos muestran que no podemos
validar lo que decimos a través de una pretendida referencia a una
realidad independiente de nosotros. No tenemos cómo hacerlo. Yo
no puedo asegurarles a Uds. que mañana voy a decirles que todo lo
que he dicho hoy en día fue un error.
R
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
A
Capítulo I
▪
Bacon, F., Novum Organon, Buenos Aires, Orbis, 1985.
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Berger, P. y Luckman, Th., La construcción social de la realidad, Buenos Aires,
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▪
Weber, M., La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Madrid, Sarpe, 1984.
La experiencia
Cuando necesitamos tomar decisiones inmediatas y recurrimos a nuestra experiencia, no
nos planteamos que primero debemos probar empíricamente la validez de nuestras
conjeturas. Procedemos y muchas veces esa experiencia es altamente valiosa para la
práctica ya que antes ha dado buenos resultados.
Los procesos de habituación e institucionalización, a los cuales nos hemos referido en el pri
mer capítulo, hacen al cúmulo de experiencias, habilidades y conocimientos que los hombres
producen en sociedad para resolver las situaciones cotidianas. No obstante, la experiencia per
sonal en forma de conocimiento de sentido común puede resultar insuficiente ante cierto tipo
de problemas que requieren de un trabajo intelectual regido por otras normas de producción y
legitimación. Por otro lado, el conocimiento científico se caracteriza por exigir al sujeto que
hace ciencia una prueba empírica de la respuesta que ha pensado respecto de su problema.
Dicha prueba debe, además, adecuarse a una metodología consensuada por la comunidad
cien tífica, acorde a un determinado paradigma.
En relación con el razonamiento, existen tres métodos para realizar inferencias: la
inducción, la deducción4 y el método combinado inductivo-deductivo. La disputa entre
aprioristas (deduc tivistas) y empiristas (inductivistas) del siglo XVII se resolverá en la
combinación de ambos; a pesar de sus limitaciones, esta combinación ha constituido una
contribución importante para el desarrollo del modelo científico de conocimiento.
El razonamiento
Todo razonamiento consiste en un conjunto de proposiciones 5 en el que una de esas propo
siciones se infiere o “extrae” de las demás: la conclusión. Las proposiciones que posibilitan la
inferencia son las premisas. Cualquiera de ellas podría ser falsa.
Sabemos que el razonamiento no es ni verdadero ni falso, sino válido o inválido, es decir co
rrecto o incorrecto. Ahora bien, un razonamiento es válido siempre y cuando no sea el caso
que de premisas verdaderas se extraiga una conclusión falsa. Se desprende de lo dicho que
pueden darse los siguientes casos: razonamientos válidos con premisas y conclusión
verdaderas; otros con premisas y conclusión falsas y otros con premisas falsas (todas o al
menos una) y conclusión verdadera o falsa6.
La vía inductiva parte de premisas singulares para llegar a conclusiones universales, por lo
tanto sabemos también de las limitaciones lógicas de la misma (que tiene para el científico un
valor heurístico fundamental): el pasaje de proposiciones singulares a una proposición
universal no garantiza que la verdad de las premisas se transfiera a la conclusión.
los miembros de la especie homo sapiens poseen, además de las estructuras biológicas –mediante las cuales transmiten
información genética–, otro sistema para transmitir información de una generación a otra: ‘dicho sistema consiste en el
proceso de la enseñanza y el aprendizaje social, y constituye, en realidad, un segundo mecanismo por medio del cual opera
la evolución, al que denomino sociogenético’”. C. Waddington (1963,31) citado por Samaja, op. cit., p. 313.
4 El razonamiento deductivo fue el gran aporte de Aristóteles a la lógica formal (el silogismo). “El silogismo fue la base del
razonamiento sistemático desde el momento de su enunciación hasta el Renacimiento”. Cohen y Manion, Métodos de
Investigación Educativa, Madrid, La Muralla, 1990, p. 25.
5 De una proposición, sí es posible predicar que sea verdadera o falsa, pues describe hechos cuya ocurrencia puede ser
constatada fácticamente, por ejemplo: la Revolución Francesa es un hecho histórico y una proposición que enuncie su exis
tencia puede ser contrastada fácticamente.
6 Ver capítulo “Métodos científicos” en Esther Díaz (comp.), La producción de los conceptos científicos, Buenos Aires,
Biblos, 1995, p. 185.
La investigación científica
Otra de las formas en que el hombre produce conocimiento, como dijimos, es la investiga
ción científica. Para Kerlinger, la ciencia se basa en la investigación sistemática, controlada,
empírica y crítica de proposiciones hipotéticas acerca de las relaciones presumidas entre fenó
menos. En esta perspectiva, donde el saber de sentido común se relaciona con hechos casua
les, la investigación científica trabaja de modo sistemático, controlando condiciones y factores,
basándose en el modelo inductivo-deductivo. El conocimiento así producido es empírico, es
decir que la creencia subjetiva es contrastada con la información procedente de la experiencia
sensorial. El científico está siempre alerta a las fuentes de error que podrían afectar su trabajo
si se basara solamente en sus opiniones, por ello introduce constantemente procedimientos
de validación en todo el proceso de investigación. Dicho con más propiedad: todo proceso de
investigación supone constantes instancias de validación, las cuales serán abordadas en el
siguiente capítulo.
La ciencia es siempre una acción social, y como tal es intersubjetiva y requiere de la considera
ción de otros expertos. En el caso de los diseños causales, su rigurosidad permite la
replicación del experimento; en otro tipo de diseños, dado que el método científico siempre
explicita sus
7 Ver el capítulo “Métodos científicos”, en op. cit., p. 178.
8 Ver loc. cit., p. 179.
El investigador científíco produce nuevo saber, pero un nuevo saber que debe ser producido bajo
ciertas normas y reglas que no inventa por sí mismo, sino que están vigentes en la comunidad
científíca, en un cier to momento histórico y en un tipo de sociedad particular.
sabemos que en otras oportunidades ha sucedido lo mismo. Pero si hemos sido informados
de que el ascensor tenía algunos desperfectos, seguramente pensaremos que se ha detenido
debido a la falta de reparación. Puede suceder, asimismo, que si disponemos de otro
ascensor resolvamos la situación rápidamente, mediante su utilización; otra posibilidad sería
recurrir a las escaleras. Hagamos una cosa u otra, buscaremos una explicación a esa
situación que nos ha alterado la rutina, nos ha hecho perder tiempo y quizá perder el colectivo
o llegar tarde a algún lugar, probablemente a nuestro trabajo, donde daremos también una
explicación de la llegada a destiempo. Nos creerán o no, pero difícilmente se produzca una
investigación empírica a fin de comprobar la “realidad del fenómeno acontecido”. Tampoco a
nosotros se nos ocurriría ha
cer una investigación al respecto. Quizás consultemos al encargado creyendo en la
explicación que él nos da. Esa, a los fines prácticos, será la “verdadera explicación para el
suceso”, pues en definitiva nos interesa que el ascensor funcione y, siendo así, no
indagaremos mucho más. Pero supongamos que se produce una desgracia en el ascensor e
interviene la Justicia. En este plano se realizará una indagación judicial para establecer la
“verdad acerca de los hechos” y to
dos estaremos esperando que se haga justicia; lo que equivale a decir que “se descubra lo
que realmente sucedió” más allá de las opiniones, los juicios subjetivos y las mentiras que
podrían decirse en tal situación. Si bien hemos utilizado una analogía entre el hecho judicial y
el hecho científico, en una situación tal nos acercamos bastante a lo que es una investigación
científica ya que esperaremos “objetividad”, es decir, la comprobación de cómo sucedieron los
hechos y que, consecuentemente, se administre justicia no acorde a un estado de ánimo, por
ejemplo, sino a los hechos reales y comprobados.
Si bien no hay algo único que pueda denominarse “explicación científica”, existen ciertas
formas en que los científicos tratan de dar cuenta de los hechos, ya sean naturales o sociales.
Existen diferentes modelos de explicación científica, pero podemos agrupar a los científicos
sociales en dos grandes categorías: causalistas y comprensivistas.
Quienes intentan dar cuenta de las leyes generales de los fenómenos u hechos que
estudian, entran dentro del gran equipo de los causalistas (ya sea que expliquen a partir del
modelo nomológico deductivo –algunos de sus submodelos– o estadístico). Quienes se
proponen com prender la causa en el sentido de aquellos motivos o intenciones, por ejemplo,
que hacen que las personas se comporten de una determinada manera, son los
comprensivistas. En los capítu los correspondientes a métodos cuantitativos y cualitativos
respectivamente profundizaremos la discusión. El esquema siguiente, por lo tanto, está
simplificado.
Causalistas Comprensivistas
Buscan las regularidades en forma de leyes Buscan la comprensión del sentido y, aunque
genera les valiéndose del razonamiento suelen buscarse regularidades, el investigador
deductivo. realiza un trabajo de tipo básicamente inductivo.
Aquí encontramos las dos grandes corrientes que dividen aguas dentro del campo de la in
vestigación educativa. Luego retomaremos este tema.
Supongamos que nos hemos dirigido a la parada del colectivo donde habitualmente toma
mos la línea que nos deja donde necesitamos. Pero encontramos que, ante nuestra señal, el
transporte no se detiene. Miramos si efectivamente sigue allí el cartel indicador con el número
de nuestro autobús. Efectivamente, está. Queremos explicarnos por qué no se detuvo, es de
cir, por qué causa el chofer siguió sin detenerse a nuestro pedido. Algo desacostumbrado ha
ocurrido. Conocemos una cantidad de datos que nos indican que debió hacerlo. Está el cartel
indicador, su trabajo es levantar pasajeros, hemos realizado la señal correspondiente en el
lugar indicado, etc. Entonces inevitablemente nos preguntaremos: ¿Por qué siguió de largo?
Algún tipo de explicación intentaremos: porque el colectivero no cumple con su trabajo como
corresponde debido a que no recibe un buen salario, o bien porque no es un buen trabajador;
porque ese día no vio la señal porque venía conversando con un amigo, contraviniendo las nor
mas; porque estaba disgustado por alguna razón personal y se descargó con nosotros; porque
estaba apurado ya que llevaba retraso y podía sufrir una sanción por parte de la empresa; por
negligencia, etc. Son todas respuestas posibles, conjeturas que tienen buenas posibilidades
de ser ciertas; son hipótesis de sentido común, es decir, respuestas fundadas en nuestra
experien cia en relación con nuestro problema.
Respecto de nuestro chofer, posiblemente elegiremos aquella explicación que mejor se ade
cue a nuestro enojo o a la dimensión del trastorno que nos causó, poniendo menor o mayor én
fasis en buscar el por qué, pero seguramente en ningún caso emprenderemos una
investigación científica para comprobar algunas de esas conjeturas-hipótesis. Ahora bien, si
fuéramos inves tigadores y tuviéramos que dar una descripción y/o explicación del
comportamiento laboral de los choferes de colectivos, entonces sí tendríamos que recurrir a
una serie de pasos con reglas predeterminadas para probar alguna de esas hipótesis. Pero
primero deberíamos quedarnos con aquellas conjeturas que tienen más solidez. La pregunta
es: ¿Cómo hacemos para discriminar cuál o cuáles son las hipótesis más sólidas, las buenas
hipótesis? Es decir, las explicaciones pro visorias que doy al problema hasta tanto las someta
a prueba empírica.
La investigación científica:
▪
se basa en el trabajo de otros, no a fín de copiarlos, sino de aprender lo que ya otros han
estudiado al respecto; ▪
se puede repetir (replicabilidad);
▪
se puede generalizar a otras situaciones, dadas ciertas normas de realización;
▪
se rige por un razonamiento lógico;
▪
está basada en una teoría;
▪
es factible, es decir, está al alcance de las condiciones de rea lización con que cuenta el
investigador;
▪
genera nuevas preguntas, o sea que es de naturaleza cíclica; las respuestas que hallemos
para nuestras preguntas de hoy, serán la base para nuevas preguntas.
Explanans
Hecho o fenómeno a explicar
Explanandum o Conclusión
Una explicación de ese tipo seguramente nos provocaría risa o ira, pero no podemos negar
que es una explicación. En todo caso, no del tipo que necesitaría una esposa molesta. Ahora
bien, este tipo de explicación debe satisfacer varios requisitos de tipo lógico y epistémico.
Requisitos lógicosII:
▪
El explanandum debe deducirse, ser una consecuencia lógica, del
explanans. ▪
En el explanans deben existir obligatoriamente las leyes que nos permiten llegar a
la conclusión, pero no cualquier cuerpo de leyes, sino aquellas que son
adecuadas al tipo de hecho que debemos explicar.
▪
La conclusión no debe figurar ni explícita ni implícitamente en las premisas.
▪
El explanandum debe consistir en una proposición verdadera, esto es, que
exprese un hecho que de verdad se ha producido.
▪
Y aún más, según Hempel, todas las premisas deben ser verdaderas, es decir, los
datos y las leyes deben ser verdaderos también.
A su vez, este modelo nomológico tiene 3 sub-modelos, con similar estructura lógica:
1.
Explicación hipotética deductiva: las leyes se consideran hipótesis por cuanto no
es posible verificar los enunciados generales ni por vía de la intuición,
autoevidencia o inducción. Así, las teorías científicas se consideran como
conjuntos de hipótesis aún no refutadas.
2.
Explicación potencial: por algún motivo no podemos estar seguros sobre las condi
ciones iniciales o de contorno del hecho, es decir, las premisas datos son dudosas
y ya hemos dicho que éstas deben ser verificables, verdaderas.
3.
Explicación causal: las leyes del explanans son leyes de un tipo especial, leyes causales.
Quien explica de esta forma puede también predecir la ocurrencia del hecho.
Llegados a este punto, tenemos una discusión importante: si en ciencias sociales es posi
ble establecer leyes generales y universales. Hay un considerable acuerdo en que los fenó
menos sociales, por sus características, requieren formas explicativas que excepcionalmente
puedan estar basadas en leyes universales. Por ello, veremos que existen también otros
modelos de explicación.
El modelo estadístico
Este modelo, como los siguientes en este apartado, se incluye dentro del grupo general de
los causalistas. Si bien parece tener la misma estructura lógica del nomológico deductivo, no
se trata de un razonamiento deductivo. Este modelo es usado frecuentemente en biología,
medicina y en ciencias sociales. Encontramos también en él leyes, pero no en el sentido en
que las conocemos hasta ahora, es decir, como enunciados generales y universales, sin
excepción. Se trata de leyes probabilísticas, y estamos ante un tipo de razonamiento llamado
inferencia inductivo-estadística, no ante una deducción, ya que no queda garantizada la
conservación de la verdad. En este modelo no se cumplen los requisitos lógicos del
nomológico deductivo y tampoco la simetría entre explicación y predicción: una ley
probabilística no permite predecir la ocurrencia de un hecho más que en términos de
probabilidad.
La explicación parcial
Este modelo se parece, prima facie, a una explicación nomológica deductiva, porque en
ella disponemos de datos y disponemos de leyes. Ahora bien, ocurre que de éstas últimas no
es posible deducir directamente el hecho a explicar. Lo que podemos deducir es un aspecto
parcial del mismo. Por lo tanto, la explicación del hecho es mucho más débil o parcial que una
explicación nomológica deductiva: lo que alcanzamos a explicar mediante este modelo es un
hecho que se deduce de lo que queremos explicar, pero no deducimos directamente el hecho
a explicar.
Klimovsky da como ejemplo el caso de la Revolución Francesa: Jean Jaurés, en su libro
Histo ria de la Revolución Francesa, reconoce los siguientes factores: el hambre del pueblo, la
escasez de dinero, corrupción de la clase gobernante, abuso y despotismo contra la clase
media y el campesinado. También aparecen leyes tales como, por ejemplo, que ante
situaciones extremas se producen cambios revolucionarios. Aparentemente estaríamos ante
una explicación de la Re volución Francesa. En realidad, esto es así sólo de manera parcial ya
que no se deduce el hecho particular de la toma de la Bastilla. Lo que se deduce es una
situación revolucionaria en Francia y sólo parcialmente podemos deducir de ello el hecho
particular de la Revolución Francesa. Este tipo de explicaciones suelen ser frecuentes en
estudios historiográficos, antropológicos y también sociológicos.
La explicación conceptual
Cabe mencionarla ya que suele ser utilizada dentro del campo de las ciencias sociales.
Dice Klimovsky:
Esto implica que realizamos dos procedimientos: 1) Proporcionamos una hipótesis que con
siste en afirmar que existe una estructura amplia, que es el contexto explicativo del hecho. 2)
Proporcionamos una hipótesis según la cual lo que queremos explicar se inserta y forma parte
de esta estructura amplia. Este tipo de explicaciones son interesantes en los casos clínicos y
de diagnósticos. En general funciona como el primer paso que conduce a otros tipos de
explicación nomológica deductiva.
La explicación genética
Estamos ante una explicación genética cuando damos cuenta del proceso continuo que ori
gina un hecho. Para muchos historiadores, éste es el modelo explicativo historiográfico por
excelencia que establecería una diferencia sustantiva en relación con la explicación dentro del
campo de las ciencias naturales. No obstante, Hempel postula que no se trata de un proceso
continuo que termina en lo que queremos explicar, sino de una sucesión finita de hechos que
culminan en una explicación. Encuentra pues, que existen condiciones iniciales y leyes
reducien do dicho modelo a una variante del nomológico deductivo del siguiente modo:
1.
Explicaciones teleológicas por propósitos e intenciones: en este caso las
explicacio nes comprensivistas por propósitos e intenciones sustentan que la
causa o propósi to está en el futuro (causa teleológica).
2.
Explicaciones teleológicas por funciones o metas: las explicaciones por funciones,
llamadas también funcionales-teleológicas, explican un acontecimiento por la fun
ción que el mismo desempeña, es decir, cómo contribuye al sistema homeostático
de la estructura en la que está inserto (puede tratarse de una institución o un acon
tecimiento, por ejemplo). Existen varias acepciones del término “función” que no
vamos a desarrollar. Sí es pertinente abordar lo que según Klimovsky es una
quinta acepción de la noción de función, en estrecha vinculación con el
funcionalismo. En este sentido “(...) la función de un componente se vincula con el
hecho de que su
presencia permite explicar la existencia y la permanencia de la estructura total” 16.
Explicaciones teleológicas por comprensión y significación: esta variante del mo
3.
delo comprensivista general, denominada “por comprensión y significación”, se
propone captar las múltiples variables en juego y sus vinculaciones, para compren
der en forma holística el fenómeno, captando las significaciones que los actores
atribuyen a las situaciones de las que participan.
15 Ibídem, p. 73.
16 Ibídem, p. 84.
El concepto de paradigma18
En 1962, Thomas Kuhn, físico, publica una investigación que realiza ya no en el ámbito de
su especialidad, sino en el de la historia de la ciencia. En el clásico libro La estructura de las
revolu ciones científicas, Kuhn cuestiona tanto la concepción inductivista como falsacionista 19
de la cien cia. El autor discute la imagen que da la historiografía tradicional de las ciencias,
según la cual éstas progresan en forma acumulativa, lineal. Desde esta perspectiva, la ciencia
avanza mediante revoluciones, que hacen que se abandone una estructura teórico-
metodológica y se la reemplace por otra. La imagen se corresponde aproximadamente con el
siguiente esquema abierto:
Pre-ciencia ciencia normal crisis revolución nueva ciencia normal nueva crisis...
Khun ha usado el término en por lo menos dos sentidos, pero podemos decir que un
paradig ma es un conjunto de teorías, métodos, y técnicas que, en un determinado momento
histórico, en el campo de una disciplina particular, los científicos lo consideran legítimo y lo
aceptan como base de su práctica investigativa. Este conjunto de elementos supone además
una determinada concepción respecto de cuáles son las entidades que componen el mundo,
y sus características. Hay detrás, por tanto, toda una forma de pensar acerca de la clase de
realidad con la que se trabaja, en la que influyen también los estados internos y externos al
investigador, como el con texto político y los aspectos psicológicos. Hay un paradigma y la
ciencia que se realiza dentro de él es lo que Kuhn llama ciencia normal, es decir, cuando la
comunidad científica ha llegado a un acuerdo desplazando o subsumiendo a otras teorías. El
paradigma es trasmitido por me dio de la producción académica y científica. Una ciencia
madura tiene un único corpus teórico metodológico y, por tanto, consolidado; un paradigma
que rige la práctica científica de quienes deseen realizar investigación científica.
Para concluir, vale aclarar que la investigación educativa y las ciencias humanas en general
carecen de un corpus unificado de teorías y métodos, esto es, carecen de un paradigma único.
17 Aquí presentamos una perspectiva introductoria que iremos ampliando en la segunda parte a medida que nos aboque
mos a los diseños de investigación.
18 Introduciremos una conceptualización básica acerca del término paradigma. Quien desee profundizar el tema, podrá
leer el ya clásico libro de Kuhn y otros desarrollos en torno al concepto, del mismo autor y/o de otros comentaristas, como
también las críticas que le han sido realizadas al concepto. La última versión del mencionado libro de Chalmers aborda
también la discusión.
19 Para adentrarse en esta cuestión se recomienda, entre otras lecturas, el libro de Chalmers ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?
20 Recordemos que Comte fue el creador del término “sociología” y que aspiraba a hacer de la moral una cuestión de física
social. Comte sustentó la Ley de la Evolución Intelectual de la Humanidad o Ley de los Tres Estados: teológico, metafísico y
positivo. Ver: Comte, A., Discurso sobre el espíritu positivo, Buenos Aires, Aguilar, 1982.
21 Al respecto se puede consultar, entre otros libros, Weber, M., Ensayos sobre metodología sociológica, Buenos Aires,
Amorrortu editores, 1990.
22 Durkheim, E., Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, Schapire, 1975.
23 “El debate metodológico que se desarrollaba dentro de cada disciplina confluía en un problema de orden más general:
la determinación del procedimiento de ese grupo de disciplinas, en cuanto difería del propio de aquéllas que constituyen la
ciencia de la naturaleza”. Pietro Rossi en la “Introducción” a Weber, M., Ensayos sobre metodología sociológica.
El enfoque crítico
Heredero del pensamiento marxista, en el siglo XX el enfoque crítico encuentra su
expresión en el pensamiento de la escuela de Frankfurt 24, especialmente en Habermas y en la
escuela marxista francesa, particularmente en Althusser. En “Conocimiento e Interés”,
justamente, Ha bermas hace un “uso entusiasta de métodos interpretativos; no cabe duda de
que su posición se presenta como alternativa al naturalismo” 25.
Al investigador crítico le interrogan problemas vinculados con temáticas tales como la ideo
logía, las estructuras objetivas y subjetivas del mundo social y el conflicto de clases, una
tensión que suele verse como irreductible hasta tanto cambien las condiciones en que los
hombres producen el mundo material y simbólico. Las formas de dominación económica y
simbólica son las cuestiones más presentes en los marcos teóricos que indagan en lo
educativo y social, como es el caso de las teorías reproductivistas neomarxistas, en el campo
de la sociología de la educación, por ejemplo26.
En este enfoque, suelen utilizarse tanto métodos cuantitativos como cualitativos, siendo el
elemento histórico un eje fundamental.
24 La Escuela de Frankfurt se desarrolla en EEUU, en la segunda posguerra, como una escuela sociológica crítica, de
carácter teórico, que se aboca fundamentalmente a la sociología de la cultura. Sus más conocidos representantes son
Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamín y Fromm. Estos pensadores realizaron una crítica a la razón ilustrada, en tanto
razón instrumen tal que contribuye, no sólo al dominio de la naturaleza, sino al dominio del hombre por el hombre. No es
subsidiario el dato de que la mayoría de sus integrantes fueran exiliados de Alemania, huyendo del nazismo.
25 Klimovsky, op. cit., p. 23.
26 Karabel y Halsey proponen un esquema dicotómico, teorías del consenso y teorías del conflicto (éstas últimas de corte
neoweberiano y neomarxistas) así como una nueva sociología de la educación centrada en los microprocesos de la “caja
negra” de la escuela, en lo que se refiere a las interacciones áulicas entre docentes y estudiantes, la transmisión del conoci
miento y los procesos comunicacionales culturales dentro de la escuela, que intentan dar una explicación a la desigualdad
educativa en la escuela moderna.
R
Actividades sugeridas 1.
A
Capítulo II
▪
Formule alguna o algunas preguntas en torno a una situación que le preocupa o le
interesa especialmente en relación con su práctica docente cotidiana.
▪
Trate ahora de formular una o varias preguntas e identificar el problema de
investiga ción. Luego vea a qué tema, de orden más inclusivo, corresponde ese
problema. ▪
Busque información en relación a su tema y compare sus ideas con lo que ha
encontrado. 2.
▪
Piense en problemas que usted ve en su tarea docente cotidiana.
▪
Formule por escrito hechos que requieran una explicación.
▪
Trate de hallar alguna explicación a ese hecho.
▪
Examine en qué fundamenta usted esa explicación (la experiencia, el
razonamiento, la autoridad de la palabra de personas que usted conoce y
respeta, la investigación científica, etc.)
▪
Explique por qué cree que esa explicación es buena.
▪
Si se trata de una explicación científica, trate de ver las características del o de los
trabajos que leyó al respecto y cómo ha detectado que se trata de una investiga
ción científica.
3.
Le proponemos leer el siguiente fragmento de entrevista a la investigadora Pierina Lan za y
analizar:
1.
¿Qué tensiones se podrían establecer entre el rol docente y el rol del
investigador? 2.
¿Qué relación podría establecerse entre la práctica cotidiana docente y la investi
gación educativa?
3.
En su opinión: ¿qué posibilidades y dificultades podría considerar en la tarea del
investigador-docente? ¿Cuáles cree más relevantes? ¿Qué influencia tendría
sobre el proceso de investigación?
R
T
E a
Capítulo II
A
P
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
▪
Cohen y Manion, Métodos de Investigación Educativa, Madrid, La Muralla, 1990.
▪
Comte, A., Discurso sobre el espíritu positivo, Buenos Aires, Aguilar,
1982. ▪
Chalmers, A., ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, Buenos Aires, Siglo XXI edito
res, 2005
▪
Karabel, J. y Halsey, A., "La investigación educativa: una revisión e
interpretación". En Power and ideology in education, New York, Oxford University
Press, 1976. ▪
Klimovsky, G., La inexplicable sociedad, Buenos Aires, AZ editores,
1998. ▪
Kuhn, T., La estructura de las revoluciones científicas, México, FCE,
1995. ▪
Popkewitz, T., Paradigma e ideología en investigación educativa, Madrid,
Mondadori, 1988.
▪
Salkind, N., Métodos de investigación, México, Prentice Hall Hispanoamericana
SA, 1997.
▪
Samaja, J., Epistemología y Metodología, Buenos Aires, EUDEBA,
1995. ▪
Weber, M., Ensayos sobre metodología sociológica, Buenos Aires, Amorrortu
editores, 1990.
BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA
▪
Durkheim, E., Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, Schapire,
1976. ▪
Giddens, A., Las nuevas reglas del método sociológico, Buenos Aires, Amorrortu,
1998. ▪
Sirvent, M. T., “El proceso de investigación. Las dimensiones de la metodología y
la construcción del dato científico”, Investigación y Estadística II, Dto. Ciencias de
la Educación, FFyL, UBA., 1995.
▪
Woods, P., La escuela por dentro, Buenos Aires, Paidós, 1992.
62 Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa
Capítulo II
II Transcribiremos nuevamente un ejemplo de Klimovsky para hacer más claro en qué consisten estos requisitos.
“Supongamos que le pedimos a alguien: ‘Explíqueme por qué Fulano me odia’, y recibimos como respuesta: ‘Fulano lo odia
a UD., me odia a mí y odia a Mengano’. No cabe duda de que las premisas son: Fulano lo odia a usted, me odia a mí,
Fulano lo odia a Mengano, y partiendo de ellas se deduce, obviamente, que Fulano lo odia a usted. Pero este razonamiento
es ba nal. Estamos admitiendo un círculo vicioso en la demostración, pues la conclusión figura explícitamente entre las
premisas. Además, el explanans carece de leyes y, al no establecerse ninguna conexión legal, no se agrega nada a la
comprensión de lo que se quiere explicar, no torna inteligible el hecho.
Claro que nuestro interlocutor podría replicar: ‘No se aflija, incluiremos una ley cualquiera: la de Galileo’. Entonces la expli
cación quedará construida del siguiente modo: ‘Fulano lo odia a usted, Fulano me odia a mí, Fulano lo odia a Mengano y
todos los cuerpos caen en el vacío con la misma aceleración’.”
Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa 63
Capítulo III
La razón debe acudir a la naturaleza llevando en una mano sus principios, según
los cuales tan sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes, y
en la otra el experimento, pensado según aquellos principios: así conseguirá ser
instruida por la naturaleza, mas no en calidad de discípulo que escucha todo lo
que el maestro quiere, sino en la de juez autorizado que obliga a los testigos a
contestar a las preguntas que les hace.
Kant, I.1
1.
La historia personal y profesional.
2.
Los modelos y creencias que se comparten en el campo
educativo. 3.
La sociedad que condiciona las prácticas educativas en función de sus
concepciones. 4.
Las ideas intuitivas: el sentido común de los docentes está impregnado de cons
trucciones espacio- temporalmente situadas, respondiendo a épocas y contextos
distintos a los actuales.
5.
La influencia de los procesos desarrollados durante el período de formación
docen te como de capacitación continua.
Según venimos enfatizando, el sujeto en la interacción con el medio sociocultural desarrolla
un aprendizaje, un entrenamiento en la utilización de los mediadores socioculturales, adqui
riendo así destrezas de acción. Todo instrumento de mediación posee una doble propiedad:
ser constitutivo y constituyente, es decir, a la vez que le permite actuar en el ambiente
modificán dolo también modifica al sujeto. Se trata de un proceso complejo de construcción de
habilida des que surgen en la acción informal y formal de la interacción sociocultural. Este
conjunto de acciones conforman un sistema que, a nivel de lo neuronal, se constituyen en
funcionales y, a nivel psicológico, en destrezas de acción.
1 Kant, I. “Prólogo” de la segunda edición, 1787, de Critica de la razón pura, México, Porrúa, 1977.
Como vimos en el capítulo II de la primera parte, uno de los instrumentos de mediación más
importante en la interacción social es el lenguaje. Durante el proceso de socialización, los suje
tos pueden adoptar posiciones diferentes de las que tenían al comienzo, por ello la microgéne
sis es un proceso de cambio. La interacción social es el espacio de las relaciones sociales
donde intervienen procesos de influencia social.
En el transcurso de actividades socialmente definidas, el individuo llega a dominar los ins
trumentos de mediación necesarios para el desarrollo de la actividad propuesta, permitiéndole
resolver situaciones semejantes en el futuro. Tal vez, la ventaja más sobresaliente de una con
ceptualización de este tipo es que nos permite ver el desarrollo y aprendizaje humano en térmi
nos de un progresivo dominio en el empleo de procedimientos de mediación, que son
provistos al individuo por los marcos culturales e institucionales en que participa.
Desde la perspectiva de Vygotsky2, el desarrollo se justifica por medio de la paulatina inte
riorización de instrumentos de mediación, en donde los mediadores semióticos y las
relaciones sociales en que éstos hacen acto de presencia juegan un papel fundamental.
Aprendemos a utilizar unos determinados instrumentos semióticos y, a medida que los
hacemos nuestros, nos apropiamos3 de ellos.
Mientras nos insertamos en los espacios sociales, nos vamos apropiando de las singularida
des de estos espacios. Muchos de los esquemas representacionales que posibilitan nuestras
acciones actuales como docentes tienen su génesis en las prácticas educativas llevadas a
cabo en nuestra niñez. La historia personal, como todas las producciones humanas, es el
resultado de mundos socialmente compartidos, en los diferentes contextos situados de
actividad. La cul tura es, desde esta perspectiva, una creación arbitraria y convencional de la
actividad humana. Según Rosa4, pueden distinguirse dos aspectos en lo cultural: la
materialidad y la fundación de sentido. Es en esta red de significados y sentidos
socioculturales donde se va construyendo un sistema de conocimientos cotidianos que, por
un lado, ordena nuestras acciones y, por otro, po sibilita la comunicación con el resto de los
sujetos. Este conjunto de conocimientos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestras
vidas nos permiten dar respuestas casi automáticamen te ante diferentes situaciones
cotidianas, mediante un mecanismo inferencial. Cuando dos suje tos se encuentran y
resuelven con éxito una situación (escena) contextualizada (escenario) con unos instrumentos
(recursos) respondiendo a unos objetivos y a unas intenciones, hay un marco referencial,
representacional, que les permite llevar a cabo la acción. Seguramente, la próxima vez que se
repita la misma situación problemática se podrá inferir una respuesta semejante, en función
del esquema cognitivo que se va conformando.
De acuerdo a lo anteriormente desarrollado, podemos considerar que como docentes pode
mos aproximarnos a la realidad educativa a través de nuestra historia personal, nuestras
creen cias y concepciones, entre otros factores. De esta misma manera, cada docente podrá
abordar el proceso de investigación educativa según ciertos diseños de investigación. Esta
diversidad obedece a diferentes concepciones y modos de interpretar la realidad, a diferentes
paradigmas o enfoques que responden a una dimensión ontológica: la naturaleza de los
fenómenos socio educativos y su grado de estructuración; una dimensión epistemológica: las
formas válidas de producir el conocimiento; y una dimensión metodológica: los métodos a
emplear.
Por su propia naturaleza, la realidad educativa es diversa, compleja y cambiante. Los
docentes pertenecemos a diferentes contextos socioculturales, a diferentes formaciones (y
tradiciones), a diferentes instituciones y regiones. La investigación en educación, y
particularmente la acción del docente-investigador en la formación de profesorado, está sujeta
a diversos condicionantes tanto subjetivos como objetivos, que tendrán diferente relevancia
en el proceso de investiga
ción. Entre dichos condicionantes podemos distinguir:
2 Vygotsky define al proceso de interiorización como un pasaje de la función psíquica superior desde el plano social exter
no, al plano individual interno de su realización.
3 B. Rogoff establece una diferencia sutil entre el concepto de apropiación y el concepto de interiorización desarrollado por
Vygotsky. Mientras que en éste, la ley de doble formación supone una separación entre el momento interpersonal y el
intrapersonal, para la autora los procesos sociales e individuales se producen en forma simultánea.
4 Nos remitiremos a Rosa, A., Bellelli, G. Y Bakhust, D., Memoria colectiva e identidad nacional, Madrid, Biblioteca Nueva,
2000.
1.
Socioculturales: las situaciones que devienen objeto de la investigación en educa
ción responden a las particularidades de los contextos socioculturales donde se
de sarrolla la actividad del docente. La posibilidad de comprensión de tales
situaciones significará, por parte del mismo, la reflexión sobre sus creencias,
prejuicios, etc. para poder llevar a cabo el proceso de construcción de
conocimiento.
2.
Institucionales: cada institución forma parte de un sistema burocrático jerar
quizado. Es necesario tener presente el conocimiento de las normas y reglas de
juego que regulan el campo. La entrada a una escuela significa autorizaciones,
que a su vez responden a tiempos escolares, que no siempre son los tiempos de
quienes investigan.
3.
Formativos: vinculados con los conocimientos adquiridos por los docentes tanto
en su formación de grado como en su capacitación continua. Estos conocimientos
pueden convertirse tanto en posibilitadores como en obstaculizadores a la hora de
llevar a cabo una investigación.
4.
Cognitivos: según las experiencias de vida, las trayectorias desarrolladas en la for
mación de grado y postgrado y los intereses personales, entre otros factores, los
docentes van co-construyendo un marco de referencia que posibilita la resolución
de nuevas situaciones en el proceso de investigación.
5.
Histórico experienciales: cada sujeto responde a una historia de vida que a su vez
se entrelaza con la historia social e intelectual de su tiempo.
Afectivos: la actividad docente, como cualquier otra actividad, lleva al desarrollo
6.
de vínculos emocionales y afectivos que dan forma a las relaciones escolares.
Estas relaciones están presentes en el proceso de investigación.
Ético profesionales: quizás éste es uno de los puntos más complejos. El trabajo
7.
de investigación en educación y particularmente en la formación del profesorado,
siempre nos llevará a trabajar con sujetos que enseñan o aprenden, sujetos que
deben ser considerados desde el respeto a su integridad como seres humanos.
Los límites de orden profesional hacen referencia al freno que cada investigador
debe poner a todo tipo de intervención que pueda perjudicar al sujeto, a su
personali
dad, intimidad, desarrollo emocional, intelectual, físico, entre otros. Esto significa
que es necesario investigar a partir de la consideración de los derechos
inalienables del sujeto.
Lo “universal” puede ser concebido, además, como la norma de una especie, la estructura
de un sistema, los invariantes de una estructura. Pocas dudas puede haber sobre este punto:
las ciencias sociales buscan tales invariantes.5
Con el término proceso de investigación nos referimos al conjunto de acciones que el investi
gador lleva a cabo en el desarrollo de una investigación. Este proceso no es de ninguna
manera lineal, sino de carácter cíclico y espiralado 7.
Los componentes del proceso aparecen claramente en el siguiente gráfico, que expresa lo
que venimos desarrollando:
1.
El producto consiste en una combinación de teoría y hechos.
2.
El método puede ser una vía de validación de teoría ya producida o bien de
descu brimiento de nuevo conocimiento.
3.
Toda investigación se desarrolla en un marco institucional y se vale de ciertas técnicas.
El proceso de investigación no sólo está conformado por el conjunto de acciones que lleva
a cabo un científico individual sino también por el de la comunidad científica, en tanto sujeto
institucional que lo incluye.
Esas acciones están dispuestas para descubrir y probar un sistema de hipótesis del si
guiente tipo:
1.
Hipótesis sustantivas.
2.
Hipótesis de validez o indicadoras o instrumentales, dado que se ligan a los instru
mentos de medición adoptados.
3.
Hipótesis operativas o de generalización (o auxiliares y
estadísticas). 4.
Hipótesis retóricas o de exposición.
Este documento contiene, en términos generales, información sobre el diseño, los objetivos
de la investigación, tiempos y espacios de realización de la misma, plan de actividades, un pre
supuesto, etc. ¿Por qué distinguir entre ellos? Como puede verse, si nos interrogamos acerca
de cuándo comienza la investigación, la respuesta varía si nos referimos al proceso, al diseño
o al proyecto según el cual tenemos planeado un itinerario de actividades. “El proyecto de
investi gación es, entonces, un concepto que se inscribe en la articulación del proceso en
escala micro con la escala macro (el sistema de procesos)”9.
Todo proyecto de investigación será realizado según las normas del macrosistema
regulador (la comunidad científica), que se expresa a través de la institución particular en la
cual estamos insertos y nos convoca, ya sea a través de un llamado a concurso de proyectos
de investigación, o de becas, etc.
Toda institución fija sus prioridades, plazos y condiciones para la presentación. A veces, los
formatos de dichos proyectos suelen diferir en algunas cuestiones irrelevantes. En general, los
proyectos constan de ciertos requisitos y componentes mínimos 10.
Diseño: se refiere a la estrategia metodológica para la resolución del problema. Es una fun
ción propia de una escala micro y contiene los resultados de la selección de los objetos de
estu dio, los atributos relevantes y los procedimientos, en articulación con los objetivos.
▪
Validación conceptual: validamos nuestras hipótesis sustantivas-teóricas según la
teoría que consideramos pertinente y hechos que sabemos bien establecidos. Re
cordemos que la ciencia explica hechos y que los mismos deben ser
proposiciones verdaderas, en relación con su existencia real.
▪
Validación empírica: instancia en que probamos la validez de nuestros indicadores
–hipótesis instrumentales–, o sea, la validez de los datos.
▪
Validación operativa: es aquí donde establecemos la confiabilidad de nuestros da
tos y la confiabilidad de la muestra. Validamos las hipótesis de generalización. ▪
Validación expositiva: aquí desarrollamos y probamos una estrategia
argumentativa y expositiva de los resultados, para demostrar nuestros resultados.
necesario además que una teoría pueda aceptarlo. En la relación entre teoría y experiencia es
siempre la primera quien inicia el diálogo. Es la teoría la que determina la forma de la
pregunta, es decir, los límites de la respuesta.
P. Jacob12
En relación con los objetivos, existen varias cuestiones. Es necesario tener en cuenta que
éstos están intrínsecamente relacionados con nuestra formulación del problema y nuestras hi
pótesis, por lo tanto es necesario estar atentos a que realmente estén presentes estas
relaciones (suele pasar que a veces se formulan objetivos que no responden a este requisito).
Existen objetivos generales de los que se desprenden objetivos específicos. Más adelante
profundizaremos el tema. Baste por el momento tener presente esta cuestión.
sobre cuál será el universo, las dimensiones y/o variables, etc., entre varios posibles. Del
mismo modo en que nos hemos posicionado en una teoría, ahora escogeremos entre
distintos univer sos y variables y/o dimensiones, entre una variedad de ellos. Esta elección
estará en relación lógica con nuestro marco teórico: pasaremos del sistema conceptual a un
sistema operacional. Discutiremos y examinaremos la pertinencia de cada decisión y la
validez de nuestras fuentes de información (hipótesis de validez).
Cada variable (concepto que veremos en la segunda parte) tiene dimensiones que la compo
nen, subvariables, por lo que habremos de examinar la relevancia de este “dimensionamiento”
en relación con nuestro problema, a fin de establecer criterios de validez para realizar las defi
niciones operacionales, esto es, los indicadores que hemos de observar o medir.
Para que la información empírica que se produzca tenga valor de prueba o de evidencia es necesario
disponer de razones que confirmen:
a.
La suposición de que las dimensiones elegidas expresan ade cuadamente el “concepto”.
b.
Que hemos discriminado nuestras dimensiones en relación con otras, que podrían
intervenir en forma inadvertida.
Los instrumentos dependerán del tipo de indicadores que hayamos construido, por lo tanto
será el momento de elaborarlos: encuestas, planillas guía de observaciones, planes de
entrevis tas, u otro instrumento necesario, según el área y el problema a resolver.
▪
Será necesario comenzar poniendo a prueba nuestros instrumentos para evaluar
su confiabilidad en cuanto a la capacidad para darnos el tipo de información que
busca mos exactamente. (Prueba piloto antes de comenzar con el trabajo de
recolección.) ▪
Luego de que nuestros instrumentos resulten confiables, pasaremos al trabajo de
campo a fin de realizar los registros correspondientes (sean encuestas,
observacio nes, entrevistas).
▪
Con los datos ya en mano, llegaremos al momento de tener que procesarlos (lle
nado de matrices cuantitativas o cualitativas) y aplicaremos instrumentos como la
medición estadística, la realización de cuadros y gráficos, etc.
Sexta fase: tratamiento y análisis de los datos
Llegados aquí, estamos en situación de analizar e interpretar tablas, cuadros, gráficos, etc.,
si es que estamos trabajando cuantitativamente.
Si nuestro diseño es cualitativo, será necesario interpretar las matrices cualitativas, los
memos y demás información registrada y sistematizada (notas de campo, diario del
investigador etc.). Este trabajo analítico e interpretativo con los datos ya procesados nos
permitirá discutir nues tras hipótesis a la luz de los resultados obtenidos. Estos últimos, en el
mejor de los casos, nos habrán llevado a conclusiones confiables en relación con nuestras
hipótesis sustantivas, y estaremos en condiciones de formular nuevos interrogantes. No
obstante, también podría suceder que nuestras hipótesis no resulten corroboradas por los
datos empíricos. En tal caso, será necesario reformular hipótesis y revisar nuestro diseño. En
ambas situaciones, tendremos por delante una nueva etapa de investigación, pues el proceso
no concluye con el término de un proyecto determinado.
En los diseños cualitativos, un cuidadoso y exhaustivo proceso de recolección y análisis con
junto de la información nos habrá llevado a formular hipótesis plausibles sobre nuestro objeto
de estudio, elaborando tipologías y descripciones sólidas del fenómeno estudiado.
En resumen:
INSTANCIAS DE VALIDACIÓN FASES
A
P
Actividades Sugeridas
1.
Leer los siguientes fragmentos de entrevistas
A)
(...) Nosotros hemos asistido a cantidad de clases y leído cantidad de
textos escritos por alumnos de distintas edades y lugares del país y
cuando uno „no sabe‰ lo que significa „patológico‰, por otro lado
sabe lo que significa „enfermizo‰. Qué palabra tiene más jerarquía,
desde dónde se la otorgamos. Y pongo este caso pues serían mi
les los que discutirían afirmaciones como la anterior; lo que pasa es
que están avaladas por los „especialistas‰ de la RAE. Bueno, en este
ejemplo al pasar, que hay en cantidad, se puede acordar que aún
hay varias cuestiones que señalan que una didáctica de la lengua o,
como nosotros decimos, de la lengua y la literatura, no se reduce a
decirle a un profesor „usted dé una lista de palabras y solucionará el
escaso vocabulario de sus alumnos‰; o „vaya de los textos fáciles a los
difíciles‰ creyendo que un prospecto de medicamentos pone en jue
go términos usuales („Ibuprofeno es un agente antiinflamatorio no
esteroide, derivado de ácido propiónico⁄‰); o las nuevas recetas de
cocina que asumen una retórica de cocina internacional: „guarnición
de habas sazonadas con hierbas al óleo‰ œno? Y son porotos hervidos
con orégano y aceite.
Señalo lo anterior porque una vez tomada mi decisión respecto de
dedicarme a la formación docente en Letras y a la investigación en
didáctica de la lengua y la literatura, me encontré con aquellos pro
blemas que me producían una gran insatisfacción: iba a mis clases de
Lengua y Literatura en la escuela o dictaba las clases de trabajos prác
ticos en la facultad y percibía que muchas de esas naturalizaciones
que referí antes, las que para fines de los Â90 estaban más legitima
das aún, no daban cuenta de lo que sucedía en mis clases de Lengua
y Literatura, no me brindaban un horizonte de referencia más que
creer que los alumnos „no poseían los saberes que deberían‰. Inevita
blemente te colocan en la mirada deficitaria que no habilita nuevas
teorizaciones, la pregunta que da vuelta los roles, esto es que el in
vestigador en vez de pensarse como poseedor de una verdad se em
piece a pensar como alguien que no conoce lo que se está poniendo
en juego en esa práctica, porque no posee otros horizontes concep
tuales de referencia. Esto yo lo cuento en los primeros capítulos de
un libro (⁄), narro cómo en una clase de literatura con un cuarto año
de la antigua Media de Provincia de Buenos Aires, entre otros casos,
comienzo a darme el permiso de aceptar y reconocer que lo que me
decían los alumnos sobre El lazarillo de Tormes no era un „error‰,
sino que yo no tenía conceptos en ese momento para poder darle
un estatuto explicativo a sus comentarios. Y luego esta „dificultad‰
se transformó en motor de la investigación acerca de los modos de
leer literatura en la escuela Media en las prácticas de enseñanza de
la literatura. (Entrevista a Carolina Cuesta)
B)
Muchas veces el deseo de investigar surge de manera espontánea:
un artículo del diario, un gráfico novedoso, una estadística sobre una
determinada enfermedad, un estudio sobre patrones o una necesi
dad de crear una unidad interdisciplinaria con varios colegas es moti
vo suficiente para encender el motor de la investigación.
Otras veces, la investigación es teleológica y persigue un fin en
sí mismo. Si tuviese que responder a esta cuestión, diría que un
1
r
2.
Examine las preguntas y cuestionamientos que se plantean los investigadores, identificando
las cuestiones más sobresalientes de cada fragmento.
a.
Analice por qué sería importante realizar una indagación para dar una respuesta
científica a las preguntas y/o temas que formulan los entrevistados.
b.
¿Qué fue lo que motivó la necesidad de investigar, o lo que se transformó en pro
blema de indagación?
c.
Ponga por escrito las preguntas y cuestionamientos que usted haría en relación
con los problemas planteados.
3.
a.
Buscar información sobre el tema y el problema de investigación de su interés en
bibliotecas del ISFD, Facultades de Ciencias Sociales y Educativas, Internet,
asegu rándose de que el/los artículos y monografías den cuenta de la institución
científi ca, los investigadores, la bibliografía utilizada, y que se mencione las
preguntas que guían el trabajo, las hipótesis –si las hay–, los objetivos, la
metodología utilizada y los resultados.
b.
Hacer un resumen de la información que ha encontrado, poniendo las referencias
de los autores.
4.
Sería interesante que pudiera acercarse al Instituto de Investigación (o en su defecto a
alguna persona que se haya presentado a concurso de proyectos) a fin de explorar el
formulario que la institución utiliza en las convocatorias a presentación de proyectos de
investigación, las partes que lo componen, requisitos, etc.
Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa 75
R
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
A
Capítulo III
▪
Jacob. P., La lógica de lo viviente, Barcelona, Laia, 1977.
▪
Rosa, A., Bellelli, G. y Bakhust, D., Memoria colectiva e identidad nacional,
Madrid, Biblioteca Nueva, 2000.
▪
Salkind, N., Métodos de investigación, México, Prentice Hall Hispanoamericana
SA, 1997.
▪
Samaja, J., Epistemología y metodología, Buenos Aires, Eudeba,
1995. ▪
Vygotsky, L., Pensamiento y lenguaje, Buenos Aires, La Pléyade,
1986. ▪
Vygotsky, L., El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, México, Grijal
bo, 1988.
BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA
▪
Bourdieu, P., y Passeron, J. C., El oficio de sociólogo, México, Siglo XXI,
1988. ▪
Hayman, J., Investigación y educación, Buenos Aires, Paidós,
1996. ▪
Sirvent, M., “El proceso de investigación. Las dimensiones de la metodología y la
construcción del dato científico”, Investigación y Estadística II, Dto. Ciencias de la
Educación, FFyL, UBA., 1995 (mimeo).
▪
Woods, P., La escuela por dentro, Buenos Aires, Paidós, 1992.
76 Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa
Capítulo III
5 “La mayoría de las ciencias se desarrollan simultáneamente en dos niveles diferentes pero afines. En el nivel de la
construcción teórica o modelos, los mecanismos se fijan mediante el establecimiento de principios racionales, de modos de
conceptualizaciones de los fenómenos, y de relaciones entre los conceptos. Es en este nivel que se define el significado
nominal de una ciencia; se trata del nivel de la explicación y la comprensión científicas. En el otro nivel, el de la
investigación, la determinación por medios empíricos de grupos de relaciones entre las mediciones da como resultado
sistemas operacio
nales. En este nivel se establece el significado operacional de una ciencia; es el nivel de validación empírica”. D. Willer
citado por Samaja, op. cit., p. 218.
Documento Metodológico Orientador para la Investigación Educativa 77
Capítulo IV