Cartagena, agosto del 2014
DOCTORA
ROSA INES MARENCO
Magistrada Sala Laboral
TRIBUNAL SUPERIOR DE CARTAGENA
Cartagena
Ref: Disciplinario rad.
En atención, a proceso Disciplinario de la referencia por medio
de la cual se me citó para el día de hoy a rendir versión libre, con el
objeto de realizar los descargos frente a la investigación que se
adelantare de oficio por este digno despacho, en el que se
manifiesta que el despacho judicial en el que laboro como auxiliar
judicial grado 1 le correspondió un proceso ejecutivo laboral, a favor
del señor , la cual se alertó del extravió del
expediente, sin que el mismo se realizare actuación alguna, que
indicase su salida del despacho judicial.
Mediante comunicación interna realizada en la Sala solicite el
estado del proceso en mención, informándome la Secretaría de la
Sala que el expediente se encuentra al despacho sin actuación
algún, y sin relación a los procesos enviados a descongestión, ante
ello se realizó labores exhaustivas, para lograr fijar la ubicación del
expediente, sin que al momento se haya logrado tal finalidad, de lo
anterior me permito informar que el expediente se encuentra
radicado bajo el No , que el proceso viene en razón de
una apelación a la providencia , por verificación que
realizara la oficina judicial el día de 2006, recibida en la misma
fecha en la Secretaría de la Sala, pasando al despacho el día 10 del
mismo mes y año, día en que se verificó por éste empleada pública
la piezas procesales que componían el expediente, para luego
ubicarlo en el lugar asignado para ello, es de resaltar que los
proceso que entran y salen del despacho judicial se realiza una labor
manual, no sistematizada sobre su existencia, es decir que los orden
de salida de los mismos se designan por la antigüedad del mismo y
por la modalidad de esta, la revisión y asignación de expedientes no
esta fijado en una única persona, sino que ella se designada por
todos aquellos que integran el grupo de trabajo, incluyendo en ellos
auxiliares nominados y ad-honorem, todo bajo la dirección y cuidado
del magistrado ponente.
La inactividad que sufrió el proceso ejecutivo laboral en cuestión,
durante el lapso en que estuvo el proceso en el despacho judicial
donde laboro, obedeció a múltiples causas que agobian nuestra
actividad judicial, y al estar debidamente fundamentadas, pido que
sean tenidas en cuenta para los efectos pertinentes, en la evaluación
que haya de hacerse dentro del presente asunto.
En efecto debe recordarse que conforme lo preceptuado en el
artículo 18 de la Ley 446 de 1998, los procesos deben tramitarse y
despacharse en el orden en que ingresan al despacho, con
excepción de aquellos que por mandato legal gozan de prelación o
son considerados de urgencia, como es el caso de las acciones de
tutela y sus impugnaciones, los Habeas Corpus, colisiones de
competencia, incidentes de recusación, y demás asuntos que por su
naturaleza o urgencia exigen ser atendidos de manera inmediata;
directriz que se encuentra ratificada en el numeral 12 del artículo 34
del Estatuto Disciplinario.
Cuando el proceso ejecutivo laboral arribó al despacho judicial,
para resolver el recurso, existía un inventario de procesos
que quedaron pendientes de impulso procesal y otros de decisión al
momento que ingresa el proceso en mención ( de 2006).
Ahora bien, es del caso señalar que desde que asumí mis funciones
como auxiliar judicial y se me encomendó no únicamente funciones
secretariales sino de tipo judicial, como manejo de archivo y
sustanciación de proyectos de decisión, he venido asumiendo una
carga desbordante de expedientes, tomando para ello medidas
necesarias para el correcto funcionamiento del mismo, (prueba de
ello es la producción ascendente registrada en los cuadros
estadísticos que reposan en los archivos del Consejo
Seccional de la Judicatura de Bolívar , sobre las cuales
solicito respetuosamente sean valoradas como prueba) , sin
que quepa consideración distinta de estarse frente a la configuración
de una causal justificativa en todo aquello que pueda estimarse,
máxime que como se indicó dicha labor también es asumida por los
que demás auxiliares que han estado en el despacho como
colaboradores del mismo, por ello solicito sean vinculados a este
proceso disciplinario los señores:
KELLY HELENA ANGULO FLOREZ (2005)
JOSE FERNANDO CORTINA (2006)
EDINSON MARCEL JULIO (2006)
ANA KARINA GIRALDO JARAMILLO (2006
MARIA ELENA ARRIETA LOZANO (2006)
JORGE ARMANDO BUELVAS MARRUGO (2006)
BERNARDO LOPEZ PINEDA (2007)
MARBELLINE SALCEDO MENDOZA (2007)
RAMIRO ENRIQUE RODRIGUEZ BARRIOS (2008)
ROGELIO CARLOS PACHECO ROBLES (2008)
DORA CONCEPCIÓN QINTANA BEYEH (2008) AUXILIAR
RAFAEL ENRIQUE LOPEZ GELIZ (2009) AUXILIAR
RUBEN DEL CRISTO GALARZA MENDOZA (2009) AUXILIAR
KELLY JOHANA BALLESTEROS BERMEJO (2008)
DANIEL ANTONIO MENDEZ CUETO (2009)
DIANA PAOLA AZUERO RAMIREZ (2009)
RUBEN DEL CRISTO GALARZA MENDOZA (2010) AUXILIAR
JOSE LUIS TRESPALACIOS LUNA (2010)
LILIANA PATRICIA RUDIÑO CARRASCO (2011)
MARIO ANDRES PAZ BALOCO (2011)
DIANA PAOLA AZUERO RAMIREZ (2009)AUXILIAR
ANA ROSIDES HOYOS GUTIERREZ (2011)
LUIS MANUEL PEREZ MEJIA (2012)
SINDY STEFANY SANCHEZ SCHMIDT (2012)
ROSSANA RAMOS GENES (2012)
JUAN JOSE PEDRAZA AGUIRRE (2012)
MAYRA ALEJANDRA ROMERO MARTINEZ (2012)
GISELA VIVIANY BULA VILORIA (2013).
Quienes en sus exculpaciones expondrán los motivos que consideren
sobre su ausencia de responsabilidad en el extravió del proceso,
pues como indique, no únicamente era prioritario mi atención como
auxiliar judicial sobre los proceso judiciales que se encuentran al
despacho, sino todos aquellos que participan en el como auxiliares
de justicia sean nominados o no.
Sirva lo precedente para relevar ante esta h. Judicatura que en
manera alguna puedo ser considerada como autora responsable por
negligencia, descuido, desidia o apatía del cargo que se me
investiga, al hallarse justificada mi conducta, no sólo por que no se
esta plenamente fijada la responsabilidad administrativa sobre los
procesos que están al despacho, sino porque además se me ocupa
de labores distintas a mi cargo para que se de una ardua producción
de providencias para disminuir la congestión que soporta el
despacho donde laboro y, a su vez, darle finalmente prioridad al
examen de otros procesos de acuerdo con su importancia
constitucional y demás factores que deben tenerse en cuenta en la
calificación que concierne a estos casos.
Tal como se había adelantado en líneas anteriores, el despacho
judicial, desde antes de mi posesión, viene presentando una
congestión laboral, que hace imposible físicamente la evacuación
oportuna de los asuntos a cargo de ese despacho.
Prueba de lo anteriormente afirmado lo constituye las múltiples
solicitudes elevada por la H. Magistrada que la regenta dirigido a la
Presidencia de las Salas Administrativa del Consejo Superior y
Seccional de la Judicatura, solicitándole, con base en las estadísticas
del Despacho, la toma urgente de ciertas medidas, con el objeto de
que se pudiera atender oportunamente los asuntos a cargo del
despacho. Circunstancia que tocó eco en los Magistrados que
componen la Sala Administrativa del H. Consejo Superior de la
Judicatura, otorgando medidas de descongestión para este despacho
que en la actualidad se mantiene.
Ahora bien, esa congestión judicial, no es una simple excusa de los
operadores judiciales para justificar el retardo en la resolución de
ciertos asuntos, sino que ya es reconocido a nivel nacional y por
diversos estamentos, como un problema estructural de la rama
judicial tal como se comprueba, haciéndose eco de estudios e
investigaciones, el artículo publicado en la revista SEMANA, Edición
No 1478, de agosto de 2010, páginas 28 a 31, a propósito del
debate actual sobre la reforma judicial, donde claramente se
establece que en los últimos diez años los casos han crecido en 180
por ciento mientras que los encargados de resolverlos apenas si han
aumentado en 20 por ciento, circunstancia que per se constituye
una causal excluyente de responsabilidad, dado que ningún
funcionario está obligado a lo imposible.
A éste respecto se debe tener en cuenta lo expresado por la Corte
Constitucional en sentencia C-037 de 1996, al señalar:
“(…) debe advertirse que la sanción al funcionario judicial
que entre en mora respecto del cumplimiento de sus
obligaciones procesales, es asunto que debe ser analizado
con sumo cuidado. En efecto, el responsable de evaluar la
situación deberá estimar si dicho funcionario ha actuado en
forma negligente o si, por el contrario, su tardanza se
encuentra inmersa dentro de alguna de las causales de
justificación de responsabilidad, tales como la fuerza mayor,
el caso fortuito, la culpa del tercero o cualquier otra
circunstancia objetiva y razonable”( subrayas fuera del
texto.)
Precisamente, el fenómeno estructural de la congestión judicial de la
que todo el mundo habla y reconoce, se erige en esa circunstancia
objetiva y razonable a que alude la Corte como constitutiva o
integrante de las causales de justificación.
De igual manera en la sentencia T-366 de abril 8 de 2005, dictada
por la Corte Constitucional, se expresa que el mero incumplimiento
de los términos no constituye por sí mismo vulneración al debido
proceso, y la mora se justifica sí a pesar de actuar el funcionario con
diligencia y celeridad se encuentra ante situaciones imprevisibles e
ineludibles, tales como el exceso de trabajo que le imposibiliten
cumplir los términos judiciales.
Retomando el tema objeto de indagación, el proceso ejecutivo
laboral referenciado génesis de la misma ingresó al despacho el día
de de 2006, es de aclarar que el periodo en que estuvo en el
despacho se pudo constatar de su existencia física en el despacho,
tras las labores mecánicas que realizo todos los años, al comienzo de
la jornada judicial, en la que puede verificarse en los libros
respectivos que llevó para ello, en el que indica que para el año
2008, se encontraba ubicado en la estantería, ubicado en el puesto
de los proceso en espera de decisión, resaltando que después de ese
año se aumento el cuerpo de trabajo, que de una u otra forma
diluye las responsabilidades o deberes del despacho.
Bajo estas consideraciones en mi calidad de Magistrado de la
Sala Penal, no he desatendido las obligaciones conferidas por la
Constitución y la Ley, por lo que las aseveraciones que se exponen
el escrito de Queja, no tienen ningún fundamento, máxime que las
actuaciones dentro proceso constitucional de la acción de tutela son
de carácter preferencial y sumaria, decisiones que se dieron por éste
humilde servidor de manera célere, sin desconocer las normas
procedimental para ello.
En los términos anteriores expongo ante tan ilustre dignidad los
argumentos que denotan la inexistencia de falta disciplinaria por
parte de este servidor, que implica desde ya el archivo de las
diligencias.
Con todo respeto,
TAYLOR IVALDI LONDOÑO HERRERA
MAGISTRADO – SALA PENAL
TRIBUNAL SUPERIOR DE CARTAGENA