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Anatema

El documento expresa indignación por la guerra entre Inglaterra y los bóeres sudafricanos. Critica la indiferencia de las naciones ante la injusticia y el despojo de un pueblo. Finalmente lanza un anatema contra Inglaterra acusándola de cometer un crimen contra la humanidad al invadir el territorio bóer.

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Anatema

El documento expresa indignación por la guerra entre Inglaterra y los bóeres sudafricanos. Critica la indiferencia de las naciones ante la injusticia y el despojo de un pueblo. Finalmente lanza un anatema contra Inglaterra acusándola de cometer un crimen contra la humanidad al invadir el territorio bóer.

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Talleres de El oiARio-nercedes h .

o
L eoncio L a s s o de la V eg a .

¡ANATEMA!

CANTO PRO-BOER

EDITADO
por la I mpsbnta E l D iario

M ERC EDES, URUGUAY


¡La guerra; matarse, asesinar hombres! y
hoy, en nuestra época, con nuestra civiliza­
ción, con la ciencia y el grado de filosofía
que hemos alcanzado, tenemos escuelas en
las que se aprende á matar, desde muy lejos,
con perfección, mucha gente de un solo gol­
pe; d matar muchos hombres cargados de
familia, sin riesgo de condena judicial. Lo
más asombroso es <¿ue los pueblos no se al­
cen contra los gobiernos... Lo más asom­
broso es que la sociedad, en mam, no se su­
bleve á la sola palabra g u e r r a .
¡Reunirse en rebaños de cuatrocientos mil
hombres; andar de dia y de noche sin des­
canso; no pensar en nada, ni estudiar nada:
no aprender nada, ni leer, ni ser útil á na­
die: pudrirse de suciedad: dormir en el fan­
go: vivir, como las bestias, en continuo aton­
tamiento; saquear ciudades; incendiar al­
deas, esauilmar á los pueblos: dar lueyo con
otra aglomeración de carene humana; arro­
jarse sobre ella; formar lagos de sangre y
llanuras de carne machacada mezclaaacon
tierra fangosa y enrojecida: amontonar ca­
dáveres: quedar sin brazos y sin piernas:
perder la cabeza sin provecho de nadie, y
reventar en un rincón del campo, mientras
vuestros padres, vuestras mujeres y vuestros
hijos se mueren de hambre. '....!
G uy df . M a u p a s s a n t .
ItÍT ^ O D lJe C lO D í

No veas, lector, en este opúsculo, otra cosa, que


un grito incontenible de indignación, brotado es­
pontáneamente de m i seno por ese peculiar ins­
tinto que induce á los poetas, á rimar en estro­
fas las emociones de su espíritu: es un consola­
dor privilegio de los que amamos al Arte, poner
en música nuestros propios dolores.

Cuando considero la devastación injusta lleva­


da, sañosamente, hasta, su fin, en el territorio sud­
africano, siento indignación:
Cuando considero la indiferencia, brutalmente
positivista, con que la han consentido todas las na-
clones, siento rubor:
Cuando considero la ansiedad con que los pueblos
todos han presenciado esta heroica lucha de tres años;.
10 INTRODUCCION

y recuerdo sus sangrientos apostrofes de odio contra


Inglaterra, y sus himnos de alabanxa en honor del
Transvaal: y miro, al fin, en la hora funesta del de­
senlace, lo inútil y aun ridículo de tan nobles ex­
pansiones, siento que se derrumba en mi interior, con
horrible fracaso, el divino templo de fé que yo habia
consagrado á la Justicia y al Derecho humanos.

Las duras imprecaciones que lanxa mi indigna­


ción contra Inglaterra, no han nacido de odios sis­
temáticos contra un pueblo determinado; me las dictó
un alto espíritu de caridad hacia el hombre, donde
quiera que haya nacido, cuando es un débil injusta­
mente despojado. Mis ímpetus de rebeldía, frente
al opresor, no brotaron sino de mi amor hacia los-,
oprimidos.
IA SSO DE LA VEGA 11

Si algún espíritu timorato, encontrase excesivo


ardor en los últimos versos de mi anatema, piense
que las naciones tienen, como los hombres de Esta­
do, vida privada y vida política, y que es sola­
mente á la acción inglesa como entidad internacional,
á la que ataco, en un lenguage, no más violento que
el de Polonia contra Rusia en estos dias, ó el de
España contra Francia en los albores del siglo pa­
sado, 6 el de Cuba y Sud-América contra España
á raiz de los dias de su independencia, y aún el
de la mitad de los Estados Unidos contra sus her­
manos del Oeste durante lñ guerra de secesión:
y si, para tener tal derecho, fuera necesario reco­
nocerse boer en el fondo del alma, nada más grato
para mis sentimientos. Defiendo, en fm, ideales
humanos contra ambiciones nacionales; sustento
mi indiscutible derecho á hojear la historia, com­
par ando pueblos, y comparo.
12 INTRODUCCION

La filosofía griega, mostró su alma en este aforis­


mo de Aristóteles:
N ih il d u ltio r h om ini, quod hom inen;

La filosofía latina, se manifestó con esta noble


•afirmación de Lucrecio:
Nihil hnmanum a me alienum......;

La filosofía inglesa, se ha descubierto en esta feroz


máxima de Hobbes:
Homo hominis lupas.
Y esta máxima está allí, actualmente encarnada en
la apoteosis de las fuerzas arrolladoras, y en la ma­
terial idolatría del struggle for life.
Es, pues, necesario, en obediencia á un recípro­
co struggle for life más altruista, combatir á In­
glaterra, en defensa de la generosa filosofía grie­
ga, de la extensiva filosofía latina y de la fra­
ternal filosofía cristiana; que es tanto como de'
cir, en nombre de la Hamanidad.

¿ Será posible que una pirámide de siglos, ama­


gada con sangre humana y cenizas de sacrificios y
LASSO d e l a v e g a 13

torturas de sucesivas generaciones, solo hayan con­


seguido disfraxar con hábitos de falsa virtud á la
eterna Injusticia, y á la eterna Mentira, y á la
eterna Violencia ciega y arbitraria?
Si es así... ¡seamos nihilistas; y evoquemos con
viril entereza, á los ángeles siniestros del apocalipsis,
para que acudan á raer todo lo viviente sobre la
faz decrépita de la Tierra!

Para que la Justicia, la Verdad y el Derecho, tu­


viesen, hoy, una existencia real, visible ante mis
ojos, sería preciso que una mano fantástica, borrase
de la pizarra del Tiempo, los hechos más sangrientos
de la edad moderna........ !
/ Mujer! si dices que me amas, bésame para que
yo lo crea.
¡Amiyof si me juras lealtad, ofréceme tu brazo y
tu bolsa para que yo confíe.
¿Pasttgero, quien quiera que seas! si te llamas poe­
ta, muéstrame tus estrofas; si escultor, tus estatuas
si forjador, las obras que moldeó tu voluntad;
14 INTRODUCCION

si varón justo, los hijos de tu misericordia! Solo ante


los hechos prestaré fé á las palabras.
¡ Y bien, Humanidad actual; yo te increpo y te
digo, que toda tu incesante vocería enalteciendo
á la Verdad, la Justicia y el Derecho; y todos tus
impulsivos arranques, en sucesivas revoluciones, por
mantener el fuego sagrado ante las tres divinidades;
y todas tus cotidianas ofrendas al pie de sus trípo­
des, . . . serán, tan solo, una comedia indigna que tiene
por actores á todos los pueblos, mientras se conserve
en Sud-A frica, con el silencio aquiescente de las na­
ciones, ese vejador ejemplo clel Derecho hollado y de la
Justicia escarnecida! Y hasta creería muerta y sepul­
tada para siempre á la caridad humana, si n» sintie­
ra en mi propio pecho las ardientes punzadas del do­
lor ante el infortunio ageno.
IA N A T E M A I
I

,
Si robar es una vergüenza invadir
.
no jpuede ser una gloria
YICTOR HUGO.

¡Se consumó la infamia ! ¡ Cayó herido


el león africano ! Los chacales,
en incontable número, mordieron
sus flancos poderosos, y clavaron
en las nobles entrañas sus colmillos
con avidez famélica; y el mundo,
que contempló la indigna cacería
de un grande imperio tras un pueblo inerme,
por todo un siglo, con tenaz ahinco,
miró con criminal indiferencia
la degradante lid,.. . ¡ y aún, hoy, se humilla
y adula al vencedor ! j Pueblos 1 ¿ qué os falta
para rodar al fondo vergonzoso
18 ¡ANATEMA!

del servilismo vil ? ¡ elevad templos


y altares á la cínica Violencia;
consagrad bajo el ábside á Mercurio;
divinizad al Hércules tebano;
arrastrad ante el ara, cual cordero
de satánicas Pascuas, á la Idea,
y quemadla, en la pira, sobre el fuego
que el odio enciende y la codicia aviva 1

] Se consumó la infamia ! ¡ Calló herido


el león africano bajo el diente
voraz de la trailla arrolladora,
mas no cayó vencido. Quedó exhausto,
y exánime dobló la altiva frente,
cuando ya no había sangre en sus arterias,,
ni en sus músculos fuerza, ni en sus zarpas-
las garras que gastáronse arrancando
heróicas aunque inútiles victorias;
cuando ya á su cubil, los propios hijo?,
muertos en la batalla, no tornaban;
cuando vió hechas escombros sus guaridas,,
é incendiada su selva... ¡ aquella selva
LASSO DE LA VEGA

que tantas veces repitió los ecos


de sus fieros rugidos de triunfo !

¡ Cayó ! mas fué, como la altiva torre


‘ que el ciego terremoto derrumbara;
-como templo de mármoles sagrados
-que una montaña desprendida hundiese;
• cual la nave que impíos destrozasen
la tempestad, el huracán y el fuego:
y allá, sobre los campos devastados
de aquella tierra heróica, ennoblecida
por épicas batallas y asolada
por la crueldad sin tasa del gigante,
blanca losa cayó, como techumbre
•de un augusto sepulcro, tumba inmensa
'de una divinidad, y allí, esculpido,
este epitafio de verdad solemne
cual denuesto lanzado á las naciones:
« Aquí yace el Derecho, asesinado
« por la codicia vil de un poderoso. »
Y sobre ese sepulcro, un vago espectro
bate errabundo sus oscuras alas
20 J ANATEMA 1

cansadas de volar, bascando en vano


nido de caridad en que asilarse:
¡ sombra de la Justicia escarnecida,
que hacia el seno de Dios tenderá el vuelo
no encontrando en la Tierra hogar ni patria

1 Basta ya de ignominia y de vergüenza


para los pueblos todos, que consienten,
cómplices de la infamia y el despojo,
tan fiero y despiadado sacrificio !

Esa lid implacable ha sido un crimen


de lesa humanidad, ¡ y queda impune !
Esa inicua rapiña es un sarcasmo
al código de Dios, ¡ y aún á despecho
de las leyes humanas y divinas
se consiente al ladrón ! Ese holocausto
de todo un pueblo, en hecatombe horrible
de víctimas humanas, ni aún en tiempos
LASSO de la vega

>de Atila ó Tamerlán, librarse pudo


de la viril protesta y del castigo. . . !

¿ Por qué los pueblos, degradados hoy,


su voluntad deprimen, y no imponen
la ley de la Justicia y el Derecho,
ya sea por la razón, ya por la fuerza ?

El mundo actual, envilecido, calla;


Atmósfera de dolo wv de ignominia
O
tierra y mares circunda. El aire impuro,
que la humana ralea no merece
indigna, respirar, lleva en sus alas
corrompidos miasmas! Pavorosas
gimen voces extrañas que los ecos
lúgubres repercuten en los antros
de los escuetos montes, y en las cuencas
sonoras de los valles, y en los negros
bastiones de los riscos impasibles
que olas rugientes muerden iracundas.

Mas no son voces de la edad presente


-que yace en negra esclavitud, atada
22 J ANATEMA I

por la pereza, el egoísmo, el oro,


y los vicios vulgares, y el mezquino
incrédulo desdén de las virtudes:
son los gritos que brotan, justicieros,
<Icl alma antigua, fuerte y generosa,
lanzando apocalíptico anatema
•contra la actual generación, indigna
-del hidalgo abolengo: voz solemne
-de sus padres llamándole ¡ cobarde !

¡ Cobarde, sí ! porque tascando el freno


■con que atajó en su boca un pueblo impío
«1 valeroso reto, deja, inerme,
morir al justo que su ayuda implora,
y adula al fuerte en su presencia, y luego
murmura, con traición, á sus espaldas,
sin osar atacarlo frente á frente.
¡ Cobarde, s í ! generación de siervos,
turba venal de mercaderes viles,
<|ue por guardar sus miserables vidas
y sus vanas riquezas, abandonan
íil patriota heróico entre las garras
LASSO DE LA VEGA 23

del ávido sajón, y amedrentados,


como turba de ilotas que amenaza
del capataz la fusta denigrante,
mudos humillan la cerviz, y arrojan
al muladar las célicas estatuas
de sus antiguos dioses, la J usticia,
la Hidalguía, el Honor, el Heroismo.

I I

Siguiendo interminables caminos polvorientos


compactas caravanas de carros en tropel
avanzan impulsadas por despiadados vientos,
como en la edad mosáica, rendidos y sedientos,
peregrinando huyeran los hijos de Israel.
24 ¡ ANATEMA I

Por vez primera hendían las ruedas rechinantes


de inexplorados campos la augusta soledad:
por vez primera el paso de heróicos emigrantes
la hollaba, prefiriendo mejor vivir errantes
que someter al yugo su santa libertad.

Detrás, inolvidables hogares bendecidos


donde el primer acento de la oracion subid:
¡ La sórdida avaricia de seres fementidos
sus campos, sus haciendas, sus venturosos nidos,*
con implacable saña, traidora les robó !

Delante, lo igoorado y su ámbito sombrío:


la esfinge que defiende su pavoroso umbral;
inextricable selva; inabordable rio,
y con abiertas fauces, en escuadrón bravio,,
la loba y el leopardo, la hiena y el chacal.
LASSO DE LA VEGA 25

¡ Y allá vá, sin derrota, la inmensa caravana !


camina á la ventura y oriéntase al azar:
no sabe si los bueyes desuncirá mañana,
<5si es, por su desdicha, la emigración tan vana
cual la delbuqac náufrago que se hunde en alta mar

Sirviéndoles de ritmo los pasos regulares


del buey que forcejea hinchando su testuz,
¡allá ván, bajo el toldo, los nómadas hogares:
su anhelo es que Dios oiga los bíblicos cantares,
su fe la propia fuerza, sil lábaro la cruz !

Y en tanto que, errabunda, la caravana lenta


recorre el africano desierto tropical,
y ya los soles tórridos, ya el áspera tormenta,
la azotan ó calcinan, escuálida, sedienta,
buscando entre los páramos piedad para su mal,
26 J ANATEMA 1

resuenan en la Corte de la Inglaterra impía


regocijados vítores y férvido clamor.
La Rosa de Inglaterra, corona en ese día
sus sienes, y arrebata, con ávida artería,
derechos, patria, haciendas, hogares, fe y amor.

Pero el triunfo es premio de las almas:


el que sabe luchar, logra su anhelo:
el raído arenal tiene sus palmas
y el mas siniestro espíritu su cielo.

Batallar sin descanso y sin zozobra


lleva á la cima de luciente cumbre,
al pueblo que realiza una gran obra
Dios lo ilumina con celeste lumbre:

Y el boer tuvo su luz: la tierra grata


que al labrador sonríe cariñosa,
y su virgínea túnica desata,
y abre su fértil seno generosa,
LASSO DE LA VEGA

bebió el sudor de la holandesa frente,


bordó con mieses su rojizo manto,
y devolvió en riquezas la simiente,
trocando en dichas infortunio tanto.

El arbusto fué bosque; la flor, huerto;


ciudad, la choza; la familia, Estado,
y la vaga extensión que era un desierto
fué un pueblo libre, independiente, osado-

Todo fué transformándose á medida


que el suelo hollaba el labrador activo:
el caos siniestro, en desbordante vida;
la corrosiva larva, en grano vivo;

la horrible carcajada de las hienas,


en doliente mugir de mansos bueyes;
las fuerzas rudas, de piedad agenas,
en reinado severo de las leyes;

la sangre de cruentos sacrificios,


en áureo jugo de fecundas vides,
y el ciego instinto de salvajes vicios*,
en patricia virtud y heróicas lides:
28 ¡ANATEMA !

y el boer bendijo á Dios: al fin tenía


otra patria, otro cielo, otros hogares,
y un Foro augusto, y una Iglesia pía
donde elevar sus místicos cantares.

Mas ¡ah! que mientras, el inglés rapante-


que cauto acecha la ocasión propicia,
y aguarda, solo, favorable instante
para dar nueva presa á su codicia,

viendo, por fin, que, generoso, baña


próspero sol la patria floreciente,
surge altanero, y la feroz guadaña
blande sin compasión sobre su frente;

y arranca al labrador su ansiado fruto-


y al pueblo todo su fecunda tierra,
como si fuese natural tributo
labrar y producir para Inglaterra.

Ella es la Fuerza: necesita oro


y al débil toca doblegar la frente,
y la patria, el hogar, la Iglesia, el Foro,
huella irruptor el déspota inclemente.
LASSO DE LA VEGA

Así oprimidas por injustos lazos,


son explotadas tres generaciones;
y lo que el boer cultiva con sus brazos,
lo cosecha el inglés con sus cañones.

Y otra vez, á la noche sombría


que cubre al desierto con negro capuz,
aquél pueblo que huyendo vivía,
llevó sus dolores, su altiva energía,
su fe y su esperanza, su aliento y su luz.

Otra vez el hogar bendecido


en manos extrañas airado dejó.
¡ A h ! ¡ del lobo el famélico aullido
que lame la sangre del miembro que ha herido
más dulce que el habla del inglés creyó !
30 j ANATEMA !

Casi un siglo de lucha cruenta,


vivió perseguido con furia tenaz.
Cada vez que sus lares asienta
la mano de hierro Britania presenta
y el fruto arrebata con ansia voraz.

Y agotada, por fin, la paciente


sumisa constancia — que al cabo faltó —
iracundo se iergue valiente
con fuego en los ojos, venganza en la mente,
y el grito de guerra rugiendo lanzó.
LASSO DE LA VEGA

Cansado ya de sufrir
tan nefando yugo injusto,
álzase el pueblo robusto
para vencer 6 morir.
Ha llegado á consumir
su dolorida paciencia,
y en lugar de la clemencia
que en sus verdugos no halla,
busca, ciego, en la batalla,
la muerte 6 la independencia.

Lucha sin alarde, en calma,


sin banderas ni estandartes:
la ira ruge en todas parte3:
la bandera está en el alma.
Flota cual triunfante palma
de Majuba la memoria,
y al resplandor de esa gloria
que resucitar anhela,
en Espionkop y en Tugela
canta un himno ála victoria.
I ANATEMA!

En ql deber de lachar
se concentran sus deberes,
y hombres, nifios y mujeres
se aperciben á lidiar.
Aquel pueblo que en labrar
los campos, cifré su anhelo,
hoy, con mortal desconsuelo,
tan solo en buscar se aferra,
<5 independencia en la tierra,
<5vida eterna en el cielo.

Siendo glorioso el motivo


avanza en su gloria cierto,
y donde cae el padre muerto
se levanta el hijo vivo,
y aunque reconoce, altivo,
que es estéril su valor,
y que patria, fe y honor
lo conducen i. la muerte,
muere, como muere el fuerte;
arrollando al matador.
LASSO DE LA VEGA

Junto al pendón que no abate


y con acento severo,
grita al inglés altanero
entre el fragor del combate:
—Vano es que aflija y maltrate
d mi patria tu arrogancia
pues más quiero, sin jactancia,
yo, que defiendo y no ataco,
ser soldado de Espartaco,
que sitiador de iSumancia.

Tú obedeces á tu dueño,
yo defiendo á mi nación:
•el dominio es tu ambición,
la libertad es mi ensueño;
y es vergonzoso tu empeño
frente á o>i hidalga tarea,
porque en la ruda pelea
que nos ciñe con su3 mallas,
-tú por el oro batallas,
y yo muero por la Idea.
J ANATEMA !

Si como genio del mal


arrasas la patria mía,
y afirmas tu planta impía
sobre su yermo erial,
tíi mismo harás inmortal
á este pueblo generoso,
pues el timbre mas glorioso
de cuantas guerras ha habido,
es ser Leónidas vencido
y no Jerjes victorioso.—

Así exclama, y apresura


el fin fatal de su suerte,
porque lo condena sí muerte
su misma heroica bravura.
La fatalidad oscura
rinde, al fin, al más pujante,
pues aunque eleve triunfante
cien victoriosos trofeos,
una turba de pigmeos
logra cansar á un gigante.
LAS,SO DE LA VEGA

Cual densa nube irruptora


de langostas que cubriera
monte, ciudad y pradera,
cae la Armada arrolladora.
Desborda Albión invasora,
en escuadrones rugientes,
trescientos mil combatientes,
para que en guerra tan vil,
luche contra veinte mil
cada millar de valientes.

jY no logra en treinta meses


su conquista el alevoso!
¡y ya humillan al coloso
la impotencia y los reveses !
Airado, entonces, cual reses
de un rebaño los encierra,
y aunque sus ayos entierra
en campamentos inmundos
Dios oye á los moribundos
que maldicen á Inglaterra!
I ANATEMA 1

III

Montones de cenizas apagadas


•que el torbellino de la guerra envuelve
y arrebata, y avienta, son los restos
de los viejos hogares, cuvos muros,
no el eco del cañón, sino los salmos,
las fervientes plegarias y los coros
^de melódicos sones repitieron.

Lluvia de amargas lágrimas, inunda


3as cóncavas mejillas de las madres
hailas ya de llorar sobre sepulcros
•de niños inocentes, y marchita
el ya pálido rostro á las doncellas
que oyen despavoridas el siniestro
agónico estertor entre las fauces
del padre moribundo, á quien no tanto
el hambre y la epidemia, como el odio
del tiránico inglés, lanzó á la tumba.
LASSO DE LA VEGA

Mil hogueras, en valles y colinas,


arden cual piras de iracundas llamas
que hablando al cielo con vibrantes lenguas
compasión y justicia demandasen.

Forma cauce en las áridas llanuras


la noble sangre, y como roja sierpe,
insidiosa resbala, y se contrae,
y avanza, y se retuerce, dibujando
signos de maldición: signos que forman
en caracteres fúnebres, conjuros
de ignota magia, ¡Ved cómo se estanca
en inmóviles charcas, y fermenta
como vino infernal de que se ahita
el monstruo de la guerra desbordando
su insaciable furor: lagar de sangre
que hacen hervir los africanos soles,
y bulle; humea; se evapora; flota
cual neblina purpúrea, se dilata
como nube fatídica; enrojece
la faz misma del sol; cubre á los pueblos
38 |ANATEMA!

•con pavoroso tul; y cuando invade


los horizontes todos, parodiando
siniestras formas de funesto augurio,
desciende lenta, como fina escarcha
en pesadilla lúgubre; destila
gota á gota, sutil y penetrante,
su vengador rocío, y cae, cual mudo
llanto de sangre, que indeleble deja
doquier se posa, rastros de ignominia,
sobre las negras togas que los jueces
debieron desgarrar ante el triunfo
de la injusticia vil; sobre las torpes
espadas que vacilan y no acuden
á defender al débil; sobre el manto
de armiño que los reyes no quisieron
extender en amparo de la ley;
sobre la pura faz de nuestros hijos
que entran avergonzados en la escena
burlesca y degradante en que alentamos,
y sobre el corazón. . . ¡ si es que lo tiene!
de la Inglaterra impía.
I,ASSO DE LA VEGA

Y
-al gemido, al lamento, á las angustias
que anudan y enronquecen las gargantas;
al aullido postrero que la muerte
paraliza en el labio al moribundo;
á la crispada maldición que arroja
en la faz del británico alevoso
el guerrero abrazado á su estandarte;
al estruendo macabro que concierta
notas de horror en negros campamentos....
insensible, implacable, con la fría
meditada crueldad que es patrimonio
de la sañosa Albión y en lengua tosca
que el gutural sonido hace más ruda,
« ¡exterminio! » responde inapelable,
y el boer replica: « ¡libertad y patria! »
40 ¡ ANATEMA I

¿No hay ya justicia ¡ oh Dios! sobre la tierra ?“


¿no hay, ya, varones justos que despierten,
con la elocuencia del dolor, las voces
de tu verbo solemne, y acaudillen
densas falanges en viril cruzada
prontas á la defensa del derecho
afrentado con cínico descaro
ante la faz del mundo envilecido ?

Cabalgaudo en la nube tempestuosa


que enciende el rayo de sus nobles iras,
baja raudo escuadrón de almas que fueron
honra y orgullo de la grey humana,
acudiendo al clamor con que los héroes
altivos aunque opresos, las conjuran,
ya al compás de sus cánticos sagrados,
ya al ronco son del bélico alarido.
LASSO D É LA VEGA

Y allí retumba, cual vifojnt© trueno,


del profeta Exequial la voz austera
contra el monstruo de Albión, cuyo reinado
cumplió el tiempo satánico que marca
consumación á la maldad. Repite
palabras que Jehová gravó en su mente
y así clama con voz que magnifican
los ecos del abismo y la montaña:
« / quita la mitra, quita la corona;
« que yo al caido ensalzaré, y al alto
« despeñaré de la elevada cumbre! » (1)

Allí, las huestes con que Pedro un día


triunfó del mundo al tremolar la inmensa
bandera blanca del amor fraterno,
el cáliz del martirio qué redime
acercan á los labios temblorosos
de la mujer, del niño y del anciano,
y aún de sus puras almas, formidable
se desborda el enérgico anatema,

Exequid.—Cap. 21. Vers. 25 y 26.


42 I ANATEMA I

que, cual divina maldición, azota


la ignominiosa frente del verdugo.

Allí, del rey Arturo las ilustres


legiones aparecen, que en los tiempos
de la heróica Bretaña, aún no violada
por el anglo pirata y fementido,
miraron cual virtudes inmortales
Caballerosidad, Honor, Justicia:
y chocan sus escudos victoriosos
con santa indignación incontenible
íil ver, airados, que rapaces manos
de la noble Bretaña los trofeos
-al suelo abaten, en plebeyas pugnas,
por levantar del cieno el oro infame
envilecido ya con sangre y lodo.. . .

¡ Almas augustas! ¡ Sombras del pasado..


4 Venid...!
Cuando la noche con su velo
de tinieblas cobije al desolado
LASSO de la veg a

campo de horror, devastación y duelo;


y en el oscuro suelo
de los espesos bosques tenebrosos
se eleven hasta el cielo
lúgubres llantos, ayes angustiosos
y dolientes gemidos
por los cóncavos ecos repetidos;

y en cada pliegue flotador del viento,


y del áspera selva en cada hoja, „
vibre una voz de formidable aliento
/ venganza ! aullando con airado acento,
¡patria ! clamando con mortal congoja..

¡ venid propicias, sombras venerables.. .


¡ bajad hasta esas tumbas, que llenaron
con sus restos los héroes indomables
cuyas almas volaron
en busca de justicia á otras esferas.. . !
¡ ved cómo aún lloran sus opacos ojos
al ver del enemigo las banderas. . . !
j arrancad al sepulcro esos despojos,
44 1 ANATEMA !

por compasión del cieloj y esparcidlos


cual semillas de gloria,
en alas del ciclón, lejos... muy lejos..
más allá de las zonas tropicales...
para que, así, Inglaterra
no logre hollar, en africana tierra,
restos sagrados de héroes inmortales !

IV

¡Ah, Inglaterra, taimada rondadora


del predio ageno! ¿negarás que astuto
el leopardo flexible y sigiloso,
puesto en acecho con traición felina,
fué posando su garra, cautamente,
siempre avanzando con aleve intento,
LASSO DE LA VEGA

«obre el valle risueño cuyas micses


fecundó el holandés; sobre los bosques
que descuajó y purgó de hirsutas fieras:
sobre el límpido arroyo y sobre el río
de opulento caudal, cuyas orillas
engalanó con sauces babilonios
de hojas de plata el incansable boer:
sobre las villas que cercó de rosas,
entre granjas y cármenes floridos...?

¡ Ah, Inglaterra, castigo á tu implacable


torpe crueldad recibirás un día 1
no es eterna tu fuerza, y cuando bajes
del negro pedestal que han amasado
la traición, la codicia y la violencia,
con la misma crueldad serás juzgada.

Morirás, como han muerto las más grandes


naciones de la tierra: de tu orgullo
¿qué quedará? lo que del globo hinchado
que en los aires estalla; y cuando Londres,
cabeza del leopardo, solo sea
46 ¡ ANATEMA !

un esteril solar; y plante, humilde,


su cabaña el pastor, sobre el terreno
en que elevó su gigantesca torre
la imponente basílica cristiana;
y la cabra montés alce curiosa
su barbudo testóz, sobre las piedras
del hundido arquitrabe, ó la tronchada
columna del altivo Parlamento
que hoy dicta leyes de venganza al mundo:
cuando el eco del Támesis nubloso
no repita el fragor grandilocusnte
de la inmensa ciudad, sino el dormido
rumor del bosque inculto y solitario,
el graznido del cuervo, el estentóreo
bramar de las tormentas... ¿cuál, entonces,
será la herencia que á la historia legues.. . .

Roma dejó sus códigos sagrados;


prístina religión legó Judea;
India, su prodigiosa teogonia;
sus gigantescos símbolos, Egipto:
y esa historia severa, que dedica
LASSO ü ;í i ,a v e g a

su solemne epitafio á los sepulcros


de los pueblos que fueron, y así esculpe
«aquí yace un artista,» en el de Grecia,
6 «aquí yace un hidalgo» en el de España,
escribirá en el tuyo: «aquí reposa
«el pirata del mar, rapaz buitre,
«mercader de la tierra, zorra astuta
<que acopió, avara, el oro de los pueblos,
«tiñendo en sangre sus agudas zarpas. »

¡Pueblo africano de inmortal raemoriaf


á tí, nación heróica y desdichada,
claro ejemplo de honor, á quien los bardos
del porvenir elevarán sus himnos,
4:8 ¡ ANATEMA !

y nuestras hijas mostrarán cual firme


modelo á nuestros nietos asombrados;
tabernáculo puro, que latentes
aún guardas las virtudes legendarias
•de la pasada edad; víctima noble
del impudor del siglo y el asalto
de una avara nación....... ¡gloria in excelsis!

Y vosotros, monarcas de comedia


débiles soberanos que, incapaces
de propia voluntad, ni aún gobernáis
vuestros propios palacios, jaulas de oro
para avecillas tímidas, parodias
-de los regios alcázares que un tiempo
nidales fueron de águilas y albatros:

ejércitos que, ajando nobles armas


en la vana inacción de los cuarteles, ...
las dejais enmohecer, mientras el grito
de la Justicia y el Derecho hollados
«e eleva demandando defensores;
vosotros los que dóciles al yugo,
LASSO DE LA VEGA 40

como el sumiso buey á la coyunda,


alquilais vuestro brazo y vuestra idea
¡mercenarios del odio! y conducidos,
como imbécil manada al matadero,
allanais del extraño los hogares,
muriendo sin sabér por qué os mataron;
matando sin saber por qué matais:

tú, Pontífice máximo, y vosotros,


pastores, sacerdotes, y ministros
que os llamais del buen Dios; los que entonando
las plegarias de paz, hacéis alarde
de seguir á Jesús en el ejemplo
y de entregar por la virtud la vida;
y ante ese crimen contra Dios y el hombre
sellasteis vuestra boca; y no ha rugido
en vuestro pecho el hórrido anatema
con que azotais pueriles heregías;
y sin protesta alguna, habéis dejado
que, otra, vez el sayón torture al Cristo
solo por repartir sus vestiduras:
50 ¡ ANATEMA !

vosotros, habitantes de la Tierra,


tribus, linages, sometidas castas,
montón de siervos, turba de pigmeos,
pueblos que adormecidos vegetáis
sin fe, sin ambición, sin entusiasmo,
sin una chispa de ideal que encienda
los nervios congelados por el ocio:
razas en decadencia que azoradas
doblásteis la cerviz, y apostatais
de la antigua altivez cuyo recuerdo
abate aún mas vuestra senil cabeza,
y ni aun al soplo de titán lanzado
por la epopeya boer alzais la frente........

¡caiga sobre vosotros la implacable


maldición de la historia, describiendo
vuestra nefanda edad con frase airada:

« El mundo, entonces, era un vil rebaño


« de pueblos sin conciencia, tembloroso
<ante la faz del mercader astuto
LASSO DE LA VEGA

« que sus lanas vendía, y solamente


« para salvar la dignidad humana,
« y en desagravio á la Justicia herida,
J O '

« cayó el boer, no rendido, sino exhausto;


« yerto y exangüe el generoso pecho;
<•<cayó, sacrificado, en holocausto,
« ante el ara ofendida del Derecho.»

Y tú, Inglaterra, que á la humana histor


difamas con la tuya y con tu ejemplo,
y huyen los sacerdotes de la gloria
viendo á tus mercaderes en su templo;
52 ¡ ANATEMA !

que has quitado á la Guerra su ropage


de altivas cotas que el honor fundiera,
para vestirle el repelente trage
del salteador que al caminante espera:

que has vestido de luto al Capitolio


por rellenar tus insaciables arcas,
y ejerces en el orbe un monopolio
de aversión á tu pueblo y tus monarcas:

buhonero de los siglos, que, errabundo,


buscas, tan solo, el agio que enriquezca
aunque sea con agravio, y aunque el mundo
te lo arroje á la faz y te aborrezca:

tierra del mal que á la virtud explota,


desnuda al pobre y al paciente mata:
islote aciago que en el norte flota
cual la nave siniestra de un pirata:
LASSO DE LA VEGA 5

¡cáiga en tu sien la marca infamatoria


que estampa al crimen su humillante emblema!
¡hiérate el anatema de la Historia,
y fulmínete Dios con su anatema!
Este
opúsculo
se acabó de imprim ir
el 27 de Julio
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