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Conflictos Normativos

El documento describe dos tipos de conflictos normativos: conflictos formales y materiales. Los conflictos formales surgen cuando una norma no sigue correctamente el procedimiento de creación, mientras que los conflictos materiales ocurren cuando dos normas con el mismo ámbito de aplicación tienen contenidos incompatibles. El control de constitucionalidad es importante para resolver conflictos normativos y preservar la coherencia del sistema jurídico.
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Conflictos Normativos

El documento describe dos tipos de conflictos normativos: conflictos formales y materiales. Los conflictos formales surgen cuando una norma no sigue correctamente el procedimiento de creación, mientras que los conflictos materiales ocurren cuando dos normas con el mismo ámbito de aplicación tienen contenidos incompatibles. El control de constitucionalidad es importante para resolver conflictos normativos y preservar la coherencia del sistema jurídico.
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CONFLICTOS NORMATIVOS

Para fines del presente análisis, se entiende por conflicto normativo todo problema
de satisfacción de normas que derive de la posibilidad de aplicar a un mismo caso
una o más normas cuyos significados no sean compatibles. Una definición tal
permite hablar de distintas formas de conflictos y de solución de los mismos,
incluso a través de medios de control de la constitucionalidad.

Se habla de compatibilidad, en virtud de que existen distintas maneras en que las


normas se pueden enfrentar, por lo que no en todo caso de conflicto se tiene que
verificar una contradicción en sentido estricto. En consecuencia, se puede decir
que existen tipos diferentes de conflictos, a grandes rasgos se pueden agrupar en
dos clases: conflictos de orden formal y conflictos de orden material.

Los conflictos que derivan de un problema formal son aquellos que tienen como
resultado una norma "imperfecta" que puede ser derogada o declarada inválida,
estos casos puede ser entendidos como una "infracción". La norma creada es
resultado de una incompatibilidad de hecho con las normas que regulan el
procedimiento previsto que se verifica durante su creación. De tal forma que la
norma no es conforme a derecho y su validez puede ser cuestionada, pero en
realidad no hay una contradicción entre las normas que regulan la creación y la
norma creada. Esta forma de incompatibilidad puede ser revisada a través de los
medios de control de la constitucionalidad adecuados.

En el caso de un conflicto material se puede hablar de un auténtico conflicto entre


normas, porque se configura como una colisión entre sus contenidos, ya sea en el
supuesto de hecho o en la consecuencia jurídica. Esto ocurre cuando dos o más
normas tienen el mismo ámbito de aplicación, y sus "contenidos normativos" son
incompatibles. En otras palabras, las normas en conflicto no pueden ser
satisfechas al mismo tiempo, y el cumplimiento de una produce la vulneración de
la otra.

Las conductas pueden diferir en el sentido en que son reguladas, como cuando la
misma conducta es prohibida y permitida, o bien, cuando fácticamente no es
posible la realización simultánea de los actos o las acciones prescritas, entonces
se presenta un problema de contradicción entre los contenidos de las normas que
no permite, por razones lógicas, la satisfacción de ambas.

Los conflictos entre normas, principalmente en el caso de una contradicción, son


además de un problema lógico y de racionalidad jurídica, una señal de
disfuncionalidad del sistema que afecta su estabilidad. Es por esto que la función
de los tribunales no se agota en el desarrollo de la Constitución. El balance entre
el ejercicio de las funciones del Estado y la impartición de justicia son aspectos
fundamentales de su carácter de órganos que ejercitan el control de las normas y
deben proveer a la racionalidad en la elaboración y aplicación del derecho.

Los mecanismos de control de la constitucionalidad (2) tienen como fin preservar


la coherencia del sistema jurídico, proveyendo así a su eficacia. Esto se verifica,
por una parte, a través de los controles abstractos que al constatar el
enfrentamiento entre las normas, evitan su aplicación simultánea, y por la otra, a
que los controles de carácter concreto sirven para superar los conflictos que en el
marco de un sistema jurídico se producen afectando situaciones jurídicas
específicas. El objetivo del control es asegurar la libertad de elección y desarrollo
de las personas, garantizando el ejercicio de sus derechos fundamentales. De tal
forma que el control opera como un sistema de vigilancia que posibilita la
observancia de las normas y fortalece su eficacia.

II. SIGNIFICADO Y FUNCIÓN DEL CONTROL DE LA CONSTITUCIONALIDAD

En términos generales el control es entendido como la realización de actividades


relacionadas con la revisión, verificación o comprobación de diversos tipos de
objetos, como pueden ser actos o acciones, incluso normativos. Es por esto que
en el ámbito jurídico el control se refiere al establecimiento de mecanismos
tendentes a evitar el ejercicio abusivo o no conforme a derecho del poder, por lo
que uno de sus principales objetivos es el control de las normas, tanto en los actos
de creación como en los de su aplicación.

El control de las normas jurídicas se ejercita dentro de un marco de referencia de


carácter normativo al que éstas pertenecen, es decir dentro del sistema jurídico,
en el cual se establecen también las relaciones entre las propias normas jurídicas,
elaborando así medios de control. Estas relaciones dependen de las reglas de
funcionamiento de cada sistema jurídico. La posibilidad de controlar jurídicamente
las conductas reguladas por la Constitución se torna en el punto nodal de la
eficacia constitucional, reforzando así, su carácter obligatorio. Estos mecanismos
sostienen la supremacía constitucional subordinando al legislador y a la ley a la
Constitución, y produciendo a su vez un equilibrio entre los derechos
fundamentales y la división del poder. (3)
La concepción del orden jurídico como un sistema escalonado en el que la norma
superior determina los contenidos y procedimientos de creación de las normas
inferiores es el presupuesto del control jurídico de las normas. De tal modo que, en
virtud de su función, la Constitución se ubica como la norma suprema por ser la
primera norma positiva del sistema, puesto que establece los procesos y órganos
de creación, y los contenidos debidos de las normas inferiores, configurándose así
en parámetro de validez formal y material del sistema jurídico.

La posibilidad de realizar un control de la constitucionalidad deriva de la


concepción de la Constitución como una norma jurídica que produce efectos
jurídicos plenos de manera autónoma. Esto implica que sus normas no requieren
desarrollo posterior por el órgano legislativo para producir efectos jurídicos. En
consecuencia, el cumplimiento de los preceptos constitucionales es obligatorio y,
por ende, su trasgresión debe ser sancionada por tratarse de una conducta
antijurídica. De esta eficacia inmediata de las normas constitucionales deriva la
posibilidad de ejercer un control abstracto de normas, puesto que los derechos
constitucionales pueden ser ejercidos aun en el caso de que la norma secundaria
careciera de validez.

En otras palabras, las normas constitucionales gozan de una eficacia directa que
además significa que los órganos que aplican el derecho deben tomar la
Constitución como premisa de su decisión, tanto al aplicar, como al interpretar las
normas constitucionales, pero principalmente al crear otras normas. La
Constitución además de ser norma sobre normas, es una norma aplicable, es una
fuente del derecho (4) que regula la producción normativa, de ahí deriva la
relevancia del control de la constitucionalidad. Por lo que la revisión de la
conformidad constitucional de las normas es relevante sobre todo en los sistemas
en que la proliferación de las fuentes ha sido causa de incertidumbre sobre el
universo de normas que pertenecen al orden jurídico, y de la manifestación de
conflictos normativos.

La fuerza normativa (5) de una Constitución radica tanto en su capacidad de


adaptación a los cambios que se producen en la realidad que regula, como en su
permanencia. Pero su permanencia no se garantiza con su inmutabilidad sino en
su aplicación, y se salvaguarda mediante el establecimiento de sistemas de
control de la constitucionalidad de las normas, ya que así se impide la aplicación
de normas que contravienen los contenidos de la norma suprema.
Pero la supremacía constitucional no solamente es un referente de su posición en
el sistema jerárquico, sino un atributo que determina el modo en que las normas
se relacionan con la Constitución y entre sí, así como entre las propias normas
constitucionales, esta supremacía se afirma con la existencia de un sistema
jurisdiccional de control de la constitucionalidad. De la posición jerárquica de la
Constitución se sigue que las leyes que la contravengan son inconstitucionales, la
consecuencia normativa de una incompatibilidad depende del sistema jurídico,
pero este tipo de normas no deberían poder ser aplicadas.

De la naturaleza y función de la Constitución se sigue también que solamente en


ella pueden establecerse las disposiciones relativas al control de la
constitucionalidad, es decir, la creación de un órgano especializado, o bien la
atribución de la competencia necesaria para resolver de manera definitiva las
cuestiones sobre constitucionalidad, mediante el control de las normas jurídicas.
Se trata de una forma de autocontrol que refuerza su supremacía en el sistema
normativo.

La supremacía constitucional en su aspecto formal permite hacer una primera


distinción entre la norma suprema y la legislación ordinaria, de tal manera que la
forma de la norma, o en otras palabras, su proceso de creación o modificación,
determina su naturaleza de constitucional. En su aspecto material, la supremacía
se traduce en una obligación de adecuación o conformidad de la ley a la
Constitución, de aplicarla en la determinación de situaciones jurídicas, y de
interpretar el orden jurídico conforme a ella, lo cual hace posible el control de la
constitucionalidad.

De modo que concebir la Constitución como la norma suprema del sistema


jurídico, además de establecer su posición en el orden jurídico, determina su
eficacia y su fuerza derogatoria, lo cual es sumamente relevante en los casos de
cierto tipo de conflictos normativos (6) y determinante para el control de la
constitucionalidad. Por otra parte, vale la pena recordar que la validez de las
demás normas que integran el sistema jurídico, aunque de manera mediata,
también dependen de ella.
Se puede decir que la Constitución, al ser la norma suprema de un sistema
jurídico jerarquizado, limita al legislador en el ejercicio de sus funciones. De su
rango se deriva la necesidad de la conformidad de las normas a la Constitución,
es decir, de no contravenirla. Así, la constitucionalidad de la ley depende de su
adecuación a la norma suprema y será considerada válida en tanto no
contravenga la Constitución. La conformidad constitucional sin embargo, no es
graduable, es decir, o bien la norma es constitucional o no lo es. Lo que puede
variar son la forma de incompatibilidad y los efectos de la declaración de
inconstitucionalidad.

Que una norma sea constitucional significa que ha sido desarrollada conforme a
los preceptos de la norma suprema, tanto formal como materialmente, por lo que
la inconstitucionalidad de una norma deriva de la ausencia de dicha conformidad
en uno o en ambos sentidos. Pero esto no se verifica de manera necesaria en la
forma de una contradicción en el sentido lógico del término. Se puede tratar más
bien de la no adecuación a las reglas procedimentales y de competencia, o bien
de la elaboración de normas secundarias cuyos contenidos son diferentes a los
constitucionales en la medida en que los derechos fundamentales son restringidos
o su ejercicio es impedido, e incluso en relación con las normas de competencia
cuando las disposiciones secundarias atribuyen potestades de una manera distinta
a la prevista por la norma constitucional.

Esta conformidad es relevante en virtud de que la constitucionalidad de las leyes


fomenta la seguridad jurídica y fortalece la eficacia del sistema jurídico. Por estas
razones, los tribunales deben velar por la correcta aplicación de las normas
jurídicas, lo cual se puede lograr mediante el establecimiento de controles dentro y
fuera del Poder Judicial, pero especialmente mediante el control de la
constitucionalidad.

III. TIPOS DE CONTROL DE LA CONSTITUCIONALIDAD


Como es bien sabido, existen diversos tipos de control de la constitucionalidad, sin
embargo, en este caso me interesa analizar exclusivamente el control abstracto de
normas para determinar la forma en que puede servir para evitar, o en su caso,
resolver un conflicto normativo. El interés radica en que como numerosos autores
lo han señalado, así por ejemplo Alchourrón, (7) Hilpinen (8) o Weinberger, (9) los
conflictos normativos se producen normalmente en relación con la aplicación de
las normas a un caso dado, por lo que se podría considerar que el tipo de control
adecuado para resolver conflictos es el concreto. De tal forma que cabe
cuestionarse si los enfrentamientos entre normas se pueden producir en el plano
normativo, es decir, sin que exista un caso específico al que las normas deban ser
aplicadas, y en dicho caso averiguar cómo se producen.

El control abstracto funciona en primera instancia como un recurso contra leyes,


entendidas éstas en relación con su rango normativo. En estos procesos se
impugnan normalmente tanto vicios formales como materiales derivados del
proceso de creación de la norma. En consecuencia, la resolución del tribunal que
determine la inconstitucionalidad de la norma establece también los límites y el
alcance de los efectos jurídicos de la norma en relación con su aplicabilidad. Sin
embargo, en la solución de los conflictos normativos el objetivo primordial no es la
revisión de la conformidad formal a la norma constitucional, sino de la material. Se
podría considerar que el control de la conformidad formal es de constitucionalidad
en un sentido restringido, ya que solamente verifica el acatamiento de las reglas
de producción puesto que no se produce un enfrentamiento entre la norma
impugnada y las normas constitucionales que regulan el procedimiento de su
creación. Tampoco se puede hablar de una incompatibilidad, sino de una
infracción de la norma procedimental; en consecuencia, la norma imperfecta no
debe poder producir efectos jurídicos.

En el caso del control de la constitucionalidad de los contenidos, en cambio, si se


debe producir una incompatibilidad entre ellos para que se pueda hablar de un
conflicto entre normas. El aspecto más importante de este tipo de control es que
las personas o los órganos legitimados para ejercitar la acción se percaten de la
inconstitucionalidad de la norma, o mejor dicho, de la "posible contradicción
existente entre dos normas para que se dé inicio al procedimiento de revisión de la
constitucionalidad de la norma en cuestión. La existencia de la contradicción o
incompatibilidad será determinada por el órgano competente, por lo que basta con
que la inconsistencia sea aparente para solicitar la revisión de la norma. El control
abstracto implica impedir que en el caso de aplicación de las normas se produzca
un conflicto normativo, por lo que se puede sostener que no resuelve un conflicto
en relación con un caso particular, sino que evita que se verifique al eliminar la
norma inconstitucional.

El control abstracto puede preverse como un control de carácter preventivo o a


priori, lo cual es posible en virtud del principio de supremacía de la Constitución
frente a las leyes. Se trata de un control directo, ya que la norma fundamental
establece un autocontrol, circunscribiendo la actuación de los órganos públicos a
la esfera competencial preestablecida con el fin de evitar conflictos normativos o
limitaciones excesivas de los derechos fundamentales. El ejercicio de esta forma
de control puede ser atribuido al Poder Legislativo o bien al Judicial aun cuando su
objeto sea tan sólo un proyecto de ley, más que una norma.

Habermas señala que cuando una norma no puede ser aplicada coherentemente,
es decir, conforme a la Constitución, se puede plantear una cuestión de control
abstracto de normas. Pero según él, esta forma de control debe, por principio,
efectuarse desde la perspectiva del legislador, ya que el control judicial sólo
conduce al rechazo de las normas pero no a establecer mandatos al legislador.
(10) En otras palabras, un control abstracto puede eliminar el conflicto normativo,
pero la autoridad judicial no puede substituir la norma declarada inválida, es más,
en virtud del principio de separación de funciones, la autoridad judicial no debe
solicitar al Legislativo la emisión de una nueva norma conforme a la Constitución.
No obstante, no se podría hablar de una laguna en el sistema jurídico, ya que las
normas constitucionales tienen eficacia inmediata.

También pueden preverse en el sistema jurídico medios de control a posteriori que


tengan por objeto evitar que se produzca un conflicto entre normas, como sería un
control de tipo abstracto, o bien, de restablecer el Estado del derecho vulnerado
en la aplicación de normas no conformes a la Constitución, como por ejemplo
mediante el juicio de amparo que es una forma de control concreto. En el caso del
control abstracto, cuando la norma en cuestión ha entrado en vigor y pudo haber
producido efectos, podría ser cuestionada por las dos vías, tanto por la de control
abstracto como por la del concreto. El sentido de establecer un control de tipo
abstracto es impedir la vulneración sistemática de las normas, depurar el sistema
jurídico e impedir que se produzcan los efectos jurídicos que las normas
inconstitucionales prevén. Se trata de una forma de control de mayor espectro, sin
embargo, en el caso del control a posteriori la determinación de los efectos de la
resolución respecto de las consecuencias jurídicas que se han producido es
sumamente delicada.

El control abstracto de normas permite verificar la necesariedad de la colisión


entre normas, sin que medie un acto de aplicación, por lo que al detectarse el
problema de satisfacibilidad de las normas, la función del control abstracto sería la
de impedir que la aplicación de las normas produzca situaciones de conflicto. De
manera que se podría pensar que si el control abstracto no se realiza en relación
con un caso específico, entonces se ocupa tan sólo de conflictos normativos
"potenciales . Este término es utilizado por Weinberger, (11) él parte del hecho de
que la contradicción lógico-normativa se manifiesta cuando dos enunciados
normativos condicionales bajo las mismas —o bajo condiciones lógicamente
equivalentes— prescriben y prohíben la misma conducta. Para él, el conflicto es
solamente potencial (o teórico) en tanto la condición no se cumpla, es o se vuelve
actual sólo después de la realización de la condición. (12) A pesar de la distinción,
Weinberger considera que en cualquiera de los dos casos el conflicto debería ser
evitado, aun cuando solamente en el caso de los actuales representa un problema
de índole práctica. No obstante, se trata de una categoría relevante, ya que
independientemente de su aplicación es importante percibir el problema de
satisfacibilidad entre las normas. Los conflictos potenciales, dependiendo del
sistema, de su gravedad y sobre todo de la necesariedad del conflicto, deberán
resolverse por medio de un control abstracto, mientras que los actuales por vía de
controles concretos. Weinberger agrega, un tanto en rechazo de la posibilidad de
un control abstracto, que los conflictos entre normas pueden no producirse, ya que
la contradicción entre enunciados normativos condicionales depende en ocasiones
de las circunstancias, especialmente porque el cumplimiento de la condición
puede no darse.

El sentido del control abstracto radica en que de producirse las condiciones


previstas en las normas en conflicto, la inconsistencia en su aplicación se
manifestaría de manera necesaria, de ahí la relevancia de identificar los conflictos
potenciales. Es una forma de control preventivo que depende en gran medida de
la interpretación que se haga de los preceptos en cuestión.
IV. DETERMINACION DE LA CONSTITUCIONALIDAD EN EL PROCESO DE
ELIMINACIÓN DE CONFLICTOS NORMATIVOS

Parte del problema de la determinación de la existencia de un auténtico conflicto


normativo se debe a que las normas no siempre son claras. Contravenir a la
Constitución implica la falta de conformidad de un enunciado jurídico con la
Constitución, por lo que resulta indispensable el análisis de la norma que se reputa
inconstitucional para confrontarla con el contenido de los enunciados
constitucionales que, se presume, infringe.

En virtud del rango de las normas, el control de la constitucionalidad tiene otro


aspecto importante que es la determinación de los significados de la norma
suprema. En consecuencia, para restringir y controlar este procedimiento, es que
no todas las autoridades competentes para su aplicación están facultadas para
interpretar las normas constitucionales.

La interpretación constitucional constituye un tipo especial de interpretación en


virtud de su objeto, ya que la norma suprema es parámetro de referencia que sirve
para determinar los significados de las demás normas del sistema jurídico. En
virtud de su rango y su carácter fundante, los contenidos de sus disposiciones son
los que presentan un mayor grado de indeterminación, la cual no siempre es
intencional, sino que también puede resultar de una mala formulación lingüística o
de deficiencias en el proceso de creación o modificación de la norma
constitucional.

Durante la interpretación se atribuye un significado a la normas, y posteriormente


se comprueba su conformidad o constitucionalidad, procesos que deben
verificarse como parte del procedimiento de determinación de la existencia de un
conflicto normativo. La divficultad relativa a la interpretación deriva no solamente
de problemas de índole semántica y sintáctica, sino también del hecho de que
ésta en ocasiones no es objetiva, por lo que Alexy señala que la interpretación
además debe ser correcta. Para él, la pretensión de corrección significa
principalmente que la decisión debe estar fundada coherentemente en el marco
del sistema jurídico vigente. (13)
En un conflicto normativo, normalmente se trata más que de un problema de
validez de las normas, de una cuestión de prevalencia, es por ello que Perelman
señala que si existe un conflicto entre la ley y la Constitución, se impondrá uno u
otro texto, pues se trata de una antinomia. Para él, el problema de las antinomias
se presenta en toda su agudeza cuando las normas incompatibles son igualmente
incompatibles y no existen reglas generales que permitan, en el caso concreto,
otorgar prioridad a una u otra. (14) Este no es el caso de un proceso de control
abstracto de la constitucionalidad, ya que la Constitución goza en principio de la
prevalencia frente a una ley, salvo en los casos de delegación o facultamiento
expresos.

El proceso de determinación de la existencia de un conflicto normativo se complica


por el hecho de que las normas pueden operar de distintas maneras, de tal forma
que la simple determinación del significado de las normas no basta para
establecer la forma en que la contradicción ha de ser resuelta. Siguiendo a Robert
Alexy, las normas pueden dividirse en principios y reglas, la diferencia se refiere
principalmente al modo en que las normas operan, sobre todo en caso de un
conflicto. Para Alexy, los principios son 'mandatos de optimización' que pueden ser
cumplidos en grados diferenciados, mientras que las reglas tienen un carácter
definitivo, por lo que solamente pueden ser cumplidas o no. (15) Hacer esta
distinción repercute en el proceso de solución de un conflicto de normas, tanto en
el caso del control abstracto como en el del concreto, y los métodos y las
soluciones que mencionan a continuación son viables en ambos casos.

La inconstitucionalidad material puede indicar la existencia de una incompatibilidad


e incluso de una contradicción entre los contenidos de las normas. En el caso de
un conflicto entre dos reglas, una solución posible es introducir una cláusula de
excepción que armonice las normas, pero esta posibilidad requiere que la
autoridad esté facultada para integrar el sistema jurídico. La otra opción es
eliminar la norma secundaria que es declarada inconstitucional, ya sea
suspendiendo su aplicabilidad para el caso, o bien, eliminándola del orden jurídico
vigente, impidiendo así su futura aplicación.

En el caso de que el conflicto se produzca entre principios, la solución no requiere


de la eliminación de ninguna de las normas. La ley y la Constitución se enfrentan,
pero el criterio jerárquico en el caso de los principios no es más que indicativo, la
respuesta correcta depende del peso específico de cada principio en cada
conflicto. La determinación sobre la supervivencia del principio legal que parece
encontrarse en contradicción con la norma suprema depende de la valoración de
diversas normas, incluso de algunas que no forman parte del conflicto. Este
proceso de valoración de los intereses en juego, que ha sido denominado por
Alexy (16) como ponderación, establece la posibilidad de preservar las normas en
conflicto al determinar su peso concreto en un conflicto, partiendo del supuesto de
que abstractamente ambas poséen el mismo rango.

El conflicto radica en que por ciertas circunstancias determinadas no es posible


satisfacer plenamente ambos principios de manera simultánea, pero no resulta
conveniente eliminar ninguno de ellos. En estos casos procede la ponderación, por
lo que uno de los principios va a ceder frente al otro en cierta medida dependiendo
del peso que en la decisión les sea atribuido a cada uno, por lo que ambas normas
siguen siendo válidas y vigentes, lo que varía es su eficacia en relación con el
caso que produce el cuestionamiento. En el control abstracto, la interpretación
sobre la prevalencia de los principios en conflicto debe tener una cierta
permanencia, ya que se verifica de manera independiente a la aplicación y
determina la relación entre estos principios para el caso de su futura aplicación
simultánea.

Los predicados de constitucionalidad o inconstitucionalidad son atribuidos a los


enunciados normativos, dependiendo de su conformidad a la Constitución. Los
efectos de una declaración de inconstitucionalidad en un control abstracto son a
pesar de existir distintos tipos de consecuencias jurídicas o formas de operar de
los sistemas jurídicos, en principio iguales, ya que impiden la aplicación futura de
la norma, ya sea eliminando total o parcialmente un enunciado o incluso un texto
normativo completo, resultado que no se produce de manera frecuente.

La función creadora del órgano de control es total, cuando él mismo elimina y


substituye la norma inconstitucional; es parcial, cuando envía una orden, ya sea
con carácter vinculante o de recomendación al Poder Legislativo de modificar la
norma que ha sido declarada inconstitucional. En ambos casos se trata de
mecanismos de control interorgánicos que refuerzan el balance en la distribución
funcional, por lo que no deben contemplarse como invasión en las esferas
competenciales de los otros poderes, sino como formas de colaboración para la
preservación de la coherencia y consistencia del sistema jurídico en aras de
incrementar su eficacia.
V. CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA DECLARACIÓN DE
INCONSTITUCIONALIDAD

Ahora es necesario distinguir la declaración de inconstitucionalidad de una norma


respecto de sus efectos jurídicos, ya que al declarar la inconstitucionalidad del
contenido de la norma, ésta puede ser afectada de distintas maneras, ya que
puede determinarse que deje de ser aplicada, o bien que sea eliminada del orden
jurídico. Los diversos sistemas de control de la constitucionalidad posibles prevén
diversas consecuencias jurídicas a una declaración de inconstitucionalidad, de tal
forma que, dependiendo del sistema que se utilice, las respuestas a un caso de
conflicto de normas pueden ser distintas.

La teoría ha reconocido la existencia de dos grandes sistemas de control de la


constitucionalidad: el difuso, que se utiliza en diversos países de América, y por
esto también es denominado americano; y el concentrado, cuyos orígenes se
encuentran en las tesis de Hans Kelsen, y ha sido aplicado principalmente en
Europa. En el americano o difuso, todos los tribunales son competentes para
comprobar la constitucionalidad de las normas, la consecuencia de la declaración
de inconstitucionalidad es generalmente la no aplicación de la ley al caso
concreto, por lo que al no producirse la nulidad de la norma, sigue siendo válida y
aplicable para otros casos. Normalmente este es el caso de los controles de tipo
concreto.

En el sistema europeo o concentrado, en cambio, el control es competencia de un


sólo órgano, un tribunal constitucional que puede estar facultado para derogar la
norma con efectos erga omnes, es decir, para declarar su invalidez e incluso la
nulidad de una norma. Para los representantes de la tesis de la nulidad ipso iure,
las normas inconstitucionales son consideradas como nulas de origen, por lo que
no requieren de una declaración de inconstitucionalidad, sino que bastaría con la
constatación de tal hecho. De conformidad con dicha tesis, se podría decir que la
consecuencia de la colisión entre la Constitución y la ley es la nulidad, por lo que
dichas normas no serían válidas. Así, la nulidad se produciría automáticamente
desde que la norma fuera expedida, y por lo mismo, no podría producir efectos
jurídicos. Sin embargo, esta fórmula no es aceptada en los sistemas jurídicos
vigentes en virtud del riesgo que representa, ya que produce incertidumbre sobre
la existencia y obligatoriedad de las normas, minando así un principio fundamental
como es el de la seguridad jurídica.

No obstante, en cualquier sistema en que existe la posibilidad de comprobar la


constitucionalidad de las normas, la facultad de control del Poder Judicial respecto
del Poder Legislativo se encuentra legitimada, (17) por lo que se puede prever
como consecuencia del proceso de control que las leyes inconstitucionales sean
anuladas. De esta manera, se logra el más alto grado de control a la vez que el
orden jurídico es liberado de normas inconstitucionales. La declaración de nulidad
elimina la norma del orden jurídico, de tal forma que perderá su validez normativa
y su aplicabilidad pro futuro. En el caso del control abstracto, los efectos que las
declaraciones de nulidad pudieran producir en relación con las consecuencias
jurídicas que se produjeron con anterioridad, deberán ser determinados por el juez
de manera expresa cuando éste estuviese facultado para ello.

También cabe la posibilidad de prever un modelo intermedio de control de la


constitucionalidad en el que un determinado tribunal, aunque no sea de
constitucionalidad exclusivamente, ejerza el control y haga las declaraciones de no
aplicación de las normas inconstitucionales. Las consecuencias jurídicas que se
prevean a los medios de control regulados, pueden abarcar desde una declaración
general, o bien, una parcial que determine que la norma es inconstitucional de
manera específica, en virtud de condiciones particulares en relación con el caso al
que no será aplicada.

Como se ha visto, las consecuencias jurídicas de los conflictos son diversas, y


pueden ser extremas como la nulidad. Esta solución solamente debe ser admitida
en casos críticos, como por ejemplo de extrema injusticia, tal como se hace en
Alemania al aplicar la fórmula de Radbruch; (18) o bien cuando la vulneración de
los preceptos constitucionales es evidente, y se produciría de manera necesaria
en cualquier caso de aplicación. Otras soluciones como la declaración general de
invalidez de la norma producen la no aplicación general de la norma en lo
sucesivo, dejando inalteradas las situaciones que pudieron ser creadas antes de
dicha declaración. Finalmente, existe la posibilidad de establecer la invalidez de la
norma, pero obligando a su aplicación en tanto se emite la nueva norma. (19) Esta
solución, sin embargo, deja abiertas demasiadas preguntas sobre la preservación
de la seguridad jurídica y el principio de división de poderes.

De tal forma que las soluciones a los conflictos normativos se puede presentar
desde dos perspectivas, una que se podría denominar externa o institucional que
consiste en prever el control de las normas, sobre todo en el sentido de un control
abstracto, puesto que se realiza de manera independiente a la aplicación de las
normas, y una interna, que estaría más bien vinculada a los controles de tipo
concreto, ya que se produce en el proceso de la argumentación que realiza la
autoridad que resuelve el conflicto, tomando en consideración circunstancias
particulares.

VI. LA ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD EN EL DERECHO MEXICANO

La acción de inconstitucionalidad presenta dos peculiaridades, la primera radica


en que su resolución permite declarar la invalidez de la norma que se impugna,
aun cuando la determinación de los efectos de dicha declaración sea otra
cuestión. El otro aspecto que distingue a esta forma de control de las otras
previstas en nuestra Constitución es que se trata de una forma de control
abstracto, lo cual se percibe tanto en la legitimación para el ejercicio de la acción
como en el hecho de que no se requiere de la aplicación de la norma, ni de la
existencia de agravios para ejercitarla. Es por ello que se puede considerar como
una forma de control de la validez de las normas.

En cuanto a la consecuencia jurídica de la declaración, las resoluciones de la


Suprema Corte sólo pueden declarar la invalidez de las normas impugnadas,
cuando sean aprobadas por una mayoría absoluta (al menos ocho votos). De
conformidad con el artículo 72 de la Ley Reglamentaria de las fracciones I y II del
artículo 105 constitucional, en los casos en que no se alcance dicha votación, el
pleno de la Suprema Corte debe desestimar la acción y ordenar el archivo del
asunto. En otras palabras, no se producen efectos jurídicos respecto de la norma
impugnada, pero tampoco se puede considerar que por ello su constitucionalidad
quede afirmada.

El procedimiento se encuentra regulado en la fracción segunda del artículo 105,


(20) sin embargo, para efectos del análisis de los conflictos entre normas, los
detalles del procedimiento no son relevantes. No obstante, vale la pena señalar
que se trata de un proceso peculiar en que los órganos legislativos pueden,
aunque parezca paradójico, impugnar sus propias disposiciones. (21) Este tipo de
legitimación (22) sirve para preservar el principio de distribución funcional, y así
limitar el alcance de las funciones de control del Poder Judicial. Es un medio de
control a posteriori que tiene como fin preservar la supremacía de la Constitución,
que puede considerarse también como un control de tipo abstracto, ya que no
requiere de la existencia de un agravio.

Para el estudio de los conflictos entre normas resulta de mayor interés el objeto de
la acción de inconstitucionalidad que radica en plantear la posible contradicción
entre una norma de carácter general y la Constitución. El primer problema que se
plantea en el primer párrafo de la fracción segunda de esta disposición es el
significado del término contradicción, ya que puede ser utilizado en el sentido
lógico de afirmación y negación simultánea, pero también puede referirse
solamente a la incompatibilidad material o procedimental de las normas respecto
de una misma cuestión jurídica. Hacer esta distinción es relevante principalmente
en el último caso, ya que no se trata de una contradicción entre los contenidos de
las normas, sino de un tipo de conflicto normativo que deriva de la vulneración de
un regla procedimental.

Esto se debe a que en mi opinión, no toda forma de inconstitucionalidad plantea


una contradicción entre las normas, aunque sí un conflicto, de manera que
dependiendo del tipo de enfrentamiento de que se trate, se puede determinar si
existe o no una contradicción. (23) El análisis sobre la naturaleza de la
inconstitucionalidad permite identificar la forma de incompatibilidad y comprobar
que existen diversos tipos de conflictos de normas que no necesariamente
implican la presencia de una contradicción. Así, por ejemplo, los casos de
conflictos formales entre una norma y la norma jerárquicamente subordinada a ella
no constituyen una contradicción, sino un defecto procedimental. En
consecuencia, es posible afirmar que no toda inconstitucionalidad plantea una
contradicción, aunque sí puede tratarse de un conflicto normativo. La existencia de
una contradicción determina el tipo y forma de enfrentamiento entre las normas.
En el caso de una "infracción , (24) por ejemplo, la norma secundaria no infringe la
Constitución, el vicio de la norma es causado por el legislador que no acata las
reglas procedimentales. Se trata de un conflicto de orden formal más que de una
contradicción, pero las normas no infringen por sí mismas el procedimiento.

Se puede hablar de una contradicción en sentido lógico cuando un enunciado se


opone a otro, de tal manera que uno es verdadero y el otro falso simultáneamente.
Pero como las normas no son enunciados y los predicados de verdad no les son
atribuibles, deben ser calificadas más bien como válidas o inválidas. El conflicto se
produce porque dos normas en conflicto pueden ser simultáneamente válidas para
un caso, al menos prima facie, mientras que los enunciados que se contradicen no
pueden ser ambos verdaderos en relación con una misma realidad al mismo
tiempo. Un conflicto normativo indica que al menos una de las normas no puede
seguir siendo válida para el caso en cuestión, ya que ambas conductas no pueden
ser realizadas sin que una de las normas sea vulnerada.

Existen muchas formas de definir los conflictos entre normas, ya sea por su
contenido (la conducta regulada), su carácter (el operador deóntico) (25) o sus
consecuencias jurídicas, de esta variedad de posibilidades surgen las múltiples
definiciones de conflictos normativos o antinomias que existen en la doctrina. Esto
se debe a que las normas pueden colisionar en más de una forma. Por ejemplo, al
definir la antinomia, Perelman (26) señala que ésta se produce ya porque se
imponen dos obligaciones en sentido opuesto o porque una prohíbe lo que la otra
permite, y por lo tanto, no hay medio de conformarse a una sin vulnerar la otra. Se
puede decir que dicho autor define el conflicto a partir de una forma de oposición
lógica, así el primer tipo corresponde a un conflicto de contenido, y el segundo, a
uno de carácter; en ambos casos se manifiesta una forma de incompatibilidad
entre las normas que no presenta de manera necesaria el carácter de una
contradicción.

Otra indeterminación de tipo semántico, es que en el primer párrafo de la fracción


II del artículo 105 se habla de la posible contradicción de una norma general y la
Constitución. El significado de dicho término debería ser el de cualquier norma
general, independientemente de quien sea el órgano emisor o el rango de la
norma. Sin embargo, los incisos de dicha fracción legitiman para el ejercicio de la
acción a órganos legislativos que hayan participado en su emisión, lo cual parece
que limita la acción a normas con carácter formal de ley. (27) Incluso en el caso
del procurador general, éste solamente puede impugnar leyes y tratados
internacionales, en virtud de lo cual el supuesto se cierra a normas con rango de
ley, dejando un vacío en relación a la posible inconstitucionalidad de otro tipo de
normas generales que no pueden ser impugnadas por esta vía, teniendo que
recurrir a la interpretación o a otras vías de control cuando fuese posible.

En el caso de la materia electoral, la Suprema Corte es la única instancia para


conocer de manera directa "la no conformidad de las leyes electorales a la
Constitución . Con ello se prevé que su competencia se restringe al aspecto
jurídico y no al de carácter político. Sin embargo, en este párrafo tercero de la
fracción segunda ya no se hace mención a una contradicción, sino a una " falta de
conformidad , con lo que el alcance del control se amplía al aspecto formal,
además del material.

Finalmente, vale la pena mencionar que por esta vía solamente pueden
impugnarse las disposiciones recientes, ya que la acción debe ejercitarse dentro
de los 30 días naturales siguientes a la fecha de publicación de la norma,
independientemente de su vigencia, por lo que se puede incluso llegar a impedir
su entrada en vigor. Esto permite que la declaración de inconstitucionalidad pueda
evitar que la norma cause perjuicios. No obstante, surge la duda sobre si es
posible percatarse de la inconstitucionalidad en tan breve lapso de tiempo y de
manera previa a la aplicación de la norma. En el caso de las normas
inconstitucionales que ya entraron en vigor, debe establecerse en la resolución
determinaciones específicas en relación con los actos de aplicación que se
realizaron y los efectos que pudieron producirse, ya que la declaración no produce
necesariamente la nulidad de los actos ya materializados. Es más, la ley dispone
que solamente en materia penal y de conformidad con los principios previstos en
la Constitución, la sentencia puede tener efectos retroactivos (artículo 45 de la Ley
Reglamentaria de las fracciones I y II del artículo 105 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos).

VII. CONCLUSIÓN
De conformidad con lo anteriormente expuesto, se puede decir que no todo
enfrentamiento entre la ley y la Constitución implica una contradicción en sentido
estricto. La determinación del significado del vocablo utilizado en el precepto
constitucional implica el límite y alcance de la función de control prevista en dicha
norma. La jurisprudencia no ha abordado de manera específica este problema, de
tal forma que es posible encontrar una primera afirmación sobre la necesidad de la
presencia de una contradicción, (28) para posteriormente sostener que basta con
expresar la contravención. (29) En ambos casos, las resoluciones se referían a
otros temas por lo que en esta cuestión no se abunda con la necesaria precisión.

Así, se podría considerar que solamente en los casos en que exista una
contradicción en sentido estricto se puede proceder a la declaración de invalidez
de la norma. De lo contrario, la acción de inconstitucionalidad debe ser
desestimada, salvo en el caso de la materia electoral. De ser así, los vicios
formales, por falta de competencia o errores en el procedimiento, no podrían ser
revisados por esta vía, sino a través del juicio de amparo, la consecuencia
inmediata de ello es que no se puede producir la declaración de invalidez de la
norma, sino solamente la inaplicación en relación con el caso en que se suscitó el
cuestionamiento sobre su constitucionalidad. Pero si el objeto de establecer esta
forma de control era la de implementar un forma de depuración del sistema,
entonces el significado del término contradicción debe ser interpretado de otra
forma, o bien, debe reformarse el precepto para establecer con precisión su
significado y alcance.

Por último, de la lectura de la fracción segunda del artículo 105 constitucional


parecen inferirse dos procedimientos: uno que permite cuestionar la contradicción
material de las leyes en general, y otro por el cual se pueden impugnar las
contradicciones materiales, así como las incompatibilidades formales de las leyes
electorales. La distinción hecha en el precepto constitucional parece intencional, la
interpretación de su significado se da en el ejercicio de esta función por parte de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación. De cualquier forma es posible concluir
que este precepto constitucional prevé un auténtico mecanismo de control
abstracto de los conflictos normativos.

REFERENCIAS
1. Siguiendo el principio lógico de no contradicción se podría decir que los
contenidos de dos o más normas no tienen la posibilidad de ser satisfechas,
cuando la realización simultánea de las conductas prescritas no es lógicamente
posible. REGRESAR

2. Sobre los tipos de control consultar el capítulo II, en Huerta Ochoa, Carla,
Mecanismos constitucionales para el control del poder político, México, UNAM,
Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998. [ Links ] REGRESAR

3. Sobre los elementos que conforman la estructura de una Constitución, véase


Huerta Ochoa, Carla, "Constitución y diseño institucional , Boletín Mexicano de
Derecho Comparado, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, nueva
serie, año XXXIII, núm. 99, septiembre-diciembre de 2000, pp. 1085-1114.
[ Links ] En el citado artículo se concluye que una Constitución contemporánea se
conforma por dos sistemas de ejes que se interrelacionan y que configuran la
estructura constitucional, es decir, por el primario integrado por los derechos
fundamentales, la división del poder y el control de la constitucionalidad, y por el
secundario, que se configura por sus referentes o complementos que son: el
modelo económico vigente, los procesos de participación en la toma de decisiones
y el sistema de fuentes, pp. 1093-1097. REGRESAR

4. Otto, Ignacio de, Derecho constitucional y sistema de fuentes, 2a. ed.,


Barcelona, Editorial Ariel, 1989, pp. 76 y ss. [ Links ] REGRESAR

5. Hesse, Konrad, "La fuerza normativa de la Constitución , Escritos de derecho


constitucional, 2a. ed., trad. de Pedro Cruz Villalón, Madrid, Centro de Estudios
Constitucionales, 1992, pp. 59-84. [ Links ] REGRESAR

6. El tema sobre los conflictos normativos ha sido abordado previamente en


agosto de 1997 en el XVIII Congreso Internacional sobre Filosofía del Derecho y
Filosofía Social, ponencia publicada posteriormente con el título "Sobre la
naturaleza jurídica de la inconstitucionalidad , Actas del XVIII Congreso Mundial de
la IVR (Buenos Aires, 1997), Alicante, España, DOXA, núm. 21, vol. II, 1998,
Cuadernos de Filosofía del Derecho, pp. 219-228. [ Links ] REGRESAR

7. Alchourrón, "Conflictos de normas y revisión de sistemas normativos , en


Alchourrón y Bulygin, Análisis lógico y derecho, Madrid, Centro de Estudios
Constitucionales, 1991, p. 292. [ Links ] REGRESAR

8. Según Hilpinen, un sistema normativo no necesita ser formalmente


inconsistente para generar conflictos normativos, pues éstos pueden depender de
circunstancias contingentes; Hilpinen, "Normative Conflicts and Legal Reasoning ,
en Bulygin, E. et al. (eds.), Man, Law and Modern Form of Life, Dordrecht-Boston-
Lancaster, D. Reidel Publishing Co., 1985, pp. 191, 194. [ Links ] REGRESAR

9. Weinberger, Norm und Institution, Viena, Manzsche Verlags-und


Universitätsbuchhandlung, 1988, pp. 65 y ss. [ Links ]; id., Rechtslogik, 2a.
ed., Berlín, Duncker und Humblot, 1989, pp. 242 y ss. REGRESAR

10. Habermas, Jürgen, Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado


democrático de derecho en términos de la teoría del discurso, Madrid, Editorial
Trotta, 1998, p. 335. [ Links ] REGRESAR

11. Weinberger, Rechtslogik..., cit., nota 9, pp. 242 y ss.; id., Norm..., cit., nota 9, p.
65. REGRESAR

12. Al referirse a la condición, Weinberger puede estar refriéndose tanto a la


materialización del supuesto como al cumplimiento de la condición de aplicación a
la que se refiere Von Wright. Véase Wright, Norma y acción, Madrid, Tecnos,
1979, pp. 87 y ss. [ Links ] REGRESAR

13. Alexy, Robert, Teoría de la argumentación jurídica, trad. de Manuel Atienza e


Isabel Espejo, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1997, pp. 209 y ss.
[ Links ] REGRESAR
14. Perelman, Chaïm, La lógica jurídica y la nueva retórica, trad. de Luis Diez-
Picazo, Madrid, Editorial Civitas, 1988, p. 59. [ Links ] REGRESAR

15. Alexy, Robert, Teoría de los derechos fundamentales, trad. de Ernesto Garzón
Valdés, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1993, pp. 86 y 87.
[ Links ] REGRESAR

16. Ibidem, p. 90. REGRESAR

17. Según Carl Schmitt, el origen del derecho de control judicial no radica en
ningún tipo de superioridad respecto de la ley o el legislador, sino en una "especie
de situación de necesidad" que deriva del hecho de que existen preceptos legales
que se contradicen, y el juez debe adoptar una resolución. Sin embargo, señala
que para la decisión, el juez se refiere a la aplicación de la norma, ya que no
puede negarle su validez, sino simplemente determina la no aplicación de la
norma en relación con un caso concreto. La resolución se ocupa así más bien de
la vigencia de la norma, y establece en el caso de colisión la aplicación directa de
la Constitución. El control de la constitucionalidad entonces deriva de un conflicto
material entre normas, de manera que se debe comprobar si las leyes están de
acuerdo o no con los contenidos de los preceptos constitucionales, Schmitt, Carl,
La defensa de la Constitución, trad. de Manuel Sánchez Sarto, Barcelona, Editorial
Labor, 1931, pp. 21, 30 y 31. [ Links ] REGRESAR

18. La fórmula elaborada por Radbruch es utilizada por el Tribunal Constitucional


alemán como una forma de superar una contradicción entre justicia y la pretensión
de validez del derecho positivo; Radbruch, Gustav, "Gesetzliches Unrecht und
übergesetzliches Recht , Rechtsphilosophie, 4a. ed., Stuttgart, K. F., Koehler
Verlag, 1998, pp. 347-357. [ Links ] REGRESAR

19. Se puede citar como ejemplo, el caso en el que el Tribunal Constitucional


alemán declaró la inconstitucionalidad de la ley sobre salarios, pero no declaró la
nulidad de la norma, de tal forma que la ley declarada inválida siguió produciendo
efectos en tanto se emitió la nueva ley; véase decisión del 11 de junio de 1958, 8
BverfGE 1, 1959, pp. 19 y 20. REGRESAR

20. El procedimiento ha sido descrito previamente de manera más detallada en


Huerta Ochoa, Carla, "El control de la constitucionalidad. Análisis del artículo 105
constitucional ,Boletín Mexicano de Derecho Comparado, México, UNAM, Instituto
de Investigaciones Jurídicas, nueva serie, año XXXI, núm. 93, septiembre-
diciembre de 1998, pp. 713-739. [ Links ] Aun cuando numerosos artículos
que explican con detalle los mecanismos de control previstos en el artículo 105
han sido escritos, no son abordados en el presente estudio, dado que el objetivo
del presente apartado es analizar la cualidad de este procedimiento como de
solución de conflictos entre normas, exclusivamente. REGRESAR

21. Se trata de la prerrogativa de una minoría legislativa que no depende de la


forma en que votaron durante el proceso de elaboración de la norma. Así, la
Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido de manera genérica, aún
cuando la tesis se refiere a legisladores estatales, que haber votado en contra de
la disposición que se cuestiona no constituye un requisito procedimental; "Acción
de inconstitucionalidad. Los diputados que conformen el treinta y tres por ciento de
la integración de una legislatura estatal tienen legitimación para promoverla, aún
cuando no hubieran votado en contra de la norma general impugnada , Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, 9a. época, t. XIII, marzo de 2001, tesis:
P./J. 20/2001, p. 448. [ Links ] REGRESAR

22. Con el objeto de proteger el interés público, el órgano reformador legitimó


además al procurador general de la república, y en materia electoral a las
dirigencias de los partidos políticos registrados conforme a las leyes electorales
estatales y federal (artículo 105, fracción II, incisos c y f de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos. REGRESAR

23. Según Perelman, en un sistema de derecho se presenta una "antinomia


cuando en referencia a un caso concreto, existen, en el referido sistema, dos
directivas incompatibles, a las cuales no es posible ajustarse simultáneamente,
bien porque se imponen dos obligaciones en sentido opuesto o porque una
prohíbe lo que la otra permite y no hay, por tanto, medio de conformarse a una sin
violar la otra . Así entendidas, las antinomias se producen cuando la aplicación de
una o varias normas conduce en una situación dada, a directivas incompatibles;
Alexy, Robert, Teoría de la argumentación..., cit., nota 13, pp. 57 y 58. Sin
embargo, Perelman no se refiere necesariamente a una contradicción entre sus
contenidos. REGRESAR

24. En la tipología del artículo citado supra nota 6, este término corresponde a una
forma específica de conflicto de tipo procedimental que surge de la vulneración de
las reglas que regulan el procedimiento de creación de otra norma, de ahí su
denominación como "infracción". REGRESAR

25. Estos términos son utilizados en la determinación de la estructura de la norma,


por Wright, op. cit., nota 12, pp. 87 y ss. REGRESAR

26. Perelman, Chaïm, op. cit., nota 14, pp. 57 y 58. REGRESAR

27. En este mismo sentido, se ha expresado la Suprema Corte de Justicia de la


Nación en la tesis "Acción de inconstitucionalidad. Sólo procede en contra de
normas generales que tengan el carácter de leyes o tratados internacionales ,
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, 9a. época, t. IX, abril de 1999,
tesis: P./J. 22/99, p. 257. [ Links ] No obstante, en la tesis P./J. 16/2001 se
argumenta en el sentido de que las Constituciones locales deberán ser
consideradas como normas de carácter general y en consecuencia pueden ser
impugnadas por esta vía, con lo que mediante esta interpretación se logra una
ampliación del supuesto de hecho. "Acción de inconstitucionalidad. Es procedente
para impugnar constituciones locales, al ser éstas, normas de carácter general y
estar subordinadas a la Constitución Federal , Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta, 9a. época, t. XIII, marzo de 2001, p. 447. [ Links ]
REGRESAR

28. "Controversias constitucionales y acciones de inconstitucionalidad. Diferencias


entre ambos medios de control , Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
9a. época, t. XII, agosto de 2000, tesis: P./J. 71/2000, p. 965. [ Links ]
REGRESAR
29. "Acción de inconstitucionalidad. Para que se estudien los conceptos de
invalidez, basta con expresar claramente la contravención de la norma que se
impugna con cualquier precepto de la Constitución federal , Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta, 9a. época, t. XII, septiembre de 2000, tesis: P./J.
93/2000, p. 399. [ Links ] REGRESAR

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