INTRODUCCIÓN
En el 2020, más de 2 millones de personas han fallecido debido a la pandemia de la COVID-
19 y la economía mundial ha decrecido en 3.5% con respecto al año anterior (FMI, 2021).
Millones de empleos ya se han perdido, muchos más siguen en riesgo y se estima que 120
millones de personas caerán en la pobreza extrema si la crisis persiste (Banco Mundial,
2021a). Para empeorar la situación, aun no queda claro cuándo terminará la pandemia. En
muchos países, incluyendo en el Bolivia, el número de nuevos casos viene aumentando a un
ritmo alarmante y, para muchos, una tercera o cuarta ola ya es una realidad no deseada.
El impacto económico sin precedentes, generado por la emergencia sanitaria, ha revelado de
manera aguda las debilidades preexistentes de la economía mundial, situación que ha
retrasado gravemente el desarrollo. Por un lado, las autoridades de todo el mundo han
implementado medidas de contención y mitigación que implicaron el cierre supervisado de
sectores enteros de sus economías. Por otro lado, ante la incertidumbre, muchos
consumidores se han auto impuesto medidas de distanciamiento social, además de las ya
establecidas ordenanzas. El resultado, por tanto, ha sido un shock económico significativo,
transversal a todos los sectores de la economía.
El objetivo del presente documento es proporcionar una información brevemente elaborada,
afirmando que aún no hay un resultado concreto acerca del COVID 19 tambien será de
investigativa informando causados por las medidas de salud pública, y los cambios en las
preferencias, causados por evitar la infección. Este, a su vez, ayudará a identificar los efectos
de la COVID-19 en la competencia de las personas.
CAPÍTULO I. DESARROLLO
[Link] CORONAVIRUS
Los coronavirus se descubrieron en los años 60 siendo importantes patógenos humanos y
animales, provocando distintas enfermedades que pueden ir desde un resfriado hasta una
neumonía. Hasta diciembre del 2019, se habían identificado seis tipos de coronavirus que
pudieran generar enfermedad en humanos, entre ellos los causantes de los dos brotes
epidémicos anteriores: el SARS coronavirus que apareció por primera en el año 2002 y el
MERS-CoV, que se identificó por primera vez en el año 2012 en el medio oriente. A finales de
diciembre del 2019, se identificó un nuevo coronavirus como el agente causal de un grupo de
casos de neumonías en Wuhan, capital de la provincia de Hubei en China, denominándolo la
Organización Mundial de la Salud (OMS) en febrero de 2020, coronavirus 2 del síndrome
respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) y a la enfermedad que origina COVID-19, que
significa enfermedad por coronavirus 2019. Desde Wuhan se extendió rápidamente, dando
como resultado al inicio una epidemia en toda China, seguida de un número creciente de casos
en todo el mundo, generado la pandemia y emergencia sanitaria actual.
Al ser una patología reciente aún se desconoce mucho de su epidemiología, transmisión,
tratamiento, etc. Se están realizando continuos estudios para profundizar en su conocimiento.
1.1VIROLOGÍA
Los coronavirus se clasifican como una familia dentro del orden Nidovirales, que son virus que
se replican usando un conjunto anidado de ARNm. Están muy extendidos entre las aves y los
mamíferos, incluidos camellos, vacas, gatos y murciélagos, siendo los murciélagos los
mamíferos que albergan la mayor variedad de genotipos. En raras ocasiones, los coronavirus
animales pueden
infectar a las personas y luego propagarse entre ellas, como ha ocurrido con el MERS-CoV,
SARS-CoV y ahora con el SARS-CoV-2. Son virus de ARN de hebra positiva con envoltura de
tamaño mediano cuyo nombre deriva de su aspecto característico similar a una corona en
microfotografías electrónicas. Tienen los genomas de ARN virales más grandes conocidos,
con una longitud de 27 a 32 kb. La replicación del ARN viral ocurre en el citoplasma del
huésped por un mecanismo único en el que la ARN polimerasa se une a una secuencia líder
y luego se separa y vuelve a unir en múltiples ubicaciones, lo que permite la producción de un
conjunto anidado de moléculas de ARNm con extremos 3 comunes.
La subfamilia de coronavirus animales y humanos se dividen en cuatro géneros distintos: alfa,
beta, gamma y delta. Los coronavirus humanos (HCoV) se encuentran en dos de estos
géneros, el género alfa y la beta coronavirus. El virus SARS-CoV-2 es una beta coronavirus,
al igual que el MERS-CoV y el SARS-CoV y los tres virus tienen su origen en los murciélagos.
1.2EPIDEMIOLOGÍA
1.2.1 Distribución
A nivel mundial, se han informado más de 1.000.000 casos confirmados de COVID-19, hasta
la fecha. Desde los primeros casos en Wuhan, a finales del mes de diciembre del 2019, hasta
la actualidad se han contabilizado más de 80.000 casos de COVID-19 en este país. Desde
China se ha extendido por todo el mundo con un número creciente de casos en países de
todos los continentes, excepto en la Antártida, siendo en la actualidad la tasa de casos nuevos
fuera de China superior que la del país de origen de la pandemia. Estos casos inicialmente se
produjeron
principalmente entre viajeros de China y aquellos que habían tenido contacto con viajeros
procedentes de esa zona geográfica. Sin embargo, la transmisión local en curso ha provocado
los brotes fuera de China, como ha ocurrido en Italia, Irán o en nuestro país. Europa en estos
momentos, según la OMS, es el epicentro de la pandemia con más de 100.000 contagiados
en Italia, donde han muerto más de 14.000 personas, superando en número de fallecidos a
China.
2.VÍAS DE TRANSMISIÓN:
Aún no se conoce totalmente el modo de transmisión. Se cree que el inicio del brote tuvo lugar
en el mercado de mariscos Wuhan, ya que se identificó una asociación inicial con este
mercado que vendía animales vivos, con la mayoría de los primeros pacientes. Dos estudios
muy recientes han sugerido a murciélagos o serpientes como el potencial reservorio natural
del este coronavirus, sin embargo, según la última declaración de la OMS, la fuente aún se
desconoce. El SARS-CoV-2 parece ser capaz de propagarse de persona a persona, según los
últimos estudios publicados, convirtiéndose en el principal modo de transmisión. Se piensa
que la propagación de persona a persona del SARS-CoV-2 se produce principalmente a través
de gotitas respiratorias, similar al modo de transmisión habitual en la gripe. Además de por
gotas, el contagio puede ocurrir al tocar una superficie infectada y luego toca sus ojos, nariz o
boca. Las gotas generalmente no viajan más de unos dos metros y no está aún claro si puede
permanecer en el aire, ya que aunque en un principio se pensaba que el virus no permanecía
en el aire, un estudio reciente ha podido demostrar como el SARS-CoV-2 permaneció viable
en aerosoles en condiciones experimentales durante al menos tres horas. Igualmente se
desconoce cuánto tiempo sobrevive el virus en una superficie. El tiempo puede variar en
función de las condiciones (por ejemplo, el tipo de superficie, la temperatura o la humedad del
ambiente). Según un reciente estudio publicado en New England Journal of Medicine, el
SARS-CoV-2 puede sobrevivir hasta tres días en superficies de plástico y acero inoxidable y
hasta
24 horas en cartón. Los resultados sugieren que el virus podría permanecer con capacidad de
infección durante ese tiempo en picaportes, teclados de ordenador, elementos del transporte
público, teléfonos móviles, o juguetes. En cambio, en superficies de cobre el virus apenas dura
cuatro horas.
En cuanto a la infectividad del virus, los niveles de ARN viral parecen ser más altos poco
después del inicio de los síntomas de enfermedad. Esto plantea la posibilidad de que la
transmisión sea más probable en la etapa más temprana de la infección, pero se necesitan
datos adicionales para confirmar esta hipótesis. Se ha descrito que puede haber contagio a
través de individuos asintomáticos. Sin embargo, el grado en que esto ocurre sigue siendo
desconocido. Ante este hecho anteriormente descrito, el cribado serológico a gran escala
puede proporcionar una mejor idea del número de enfermos asintomáticos, y obtener así
estudios epidemiológicos más fiables de las infecciones asintomáticas e informar del análisis
epidemiológico. Esto puede ser un punto importante a tener en cuenta a la hora de planificar
estrategias para contener la epidemia, cobrando importancia combinar la identificación de
portadores del coronavirus y sus contactos, además siendo de vital importancia medidas de
distanciamiento social como las que se están priorizando en la actualidad en nuestro país,
ante el hecho de desconocer la existencia deportadores asintomáticos.
El ARN del SARS-CoV-2 se ha detectado en muestras de sangre y heces. El virus vivo se ha
cultivado a partir de heces en algunos casos, pero según un informe conjunto de la OMS y
China, la transmisión fecal-oral no parece ser un factor significativo en la propagación de la
infección.
Parece que la inmunidad se desarrolla poco después de la infección, pero disminuye
gradualmente con el tiempo. La reinfección es común, presumiblemente debido a la inmunidad
menguante, aunque es más probable que se encuentre en relación con la variación antigénica
dentro de las especies.
[Link]ÍSTICAS CLÍNICAS
Período de incubación: se cree que el período de incubación de COVID-19 es dentro de los
14 días posteriores a la exposición y en la mayoría de los casos de cuatro a cinco días después
de la exposición. En un estudio de 1099 pacientes con COVID-19 sintomático confirmado, la
mediana del período de incubación fue de cuatro días. Manifestaciones clínicas: La
enfermedad por COVID-19, puede tener síntomas similares a los de la gripe (fiebre alta,
mialgias, síntomas respiratorios, posible evolución a neumonías), aunque con comienzo
menos brusco y los síntomas de vías respiratorias superiores parecen poco importantes o
ausentes. En los casos confirmados de la enfermedad, los síntomas han variado desde
síntomas leves a enfermedades graves, hasta la muerte. Los síntomas más frecuentes son:
fiebre, tos, dificultad para respirar.
En un estudio que describió a 138 pacientes con neumonía por COVID-19 en Wuhan, las
características clínicas más comunes al inicio de la enfermedad fueron:
• Fiebre 99%.
• Fatiga 70 %.
• Tos seca 59%.
• Anorexia 40%.
• Mialgias 35%.
• Disnea 31%.
• Esputo productivo 27%.
En otro estudio, se observó fiebre en casi todos los pacientes, pero aproximadamente el 20%
tenía fiebre de bajo grado (38°C). Otros síntomas menos comunes fueron dolor de cabeza,
odinofagia y rinorrea. Además de los síntomas respiratorios, también se han informado
síntomas gastrointestinales siendo relativamente poco frecuentes, como náuseas y diarrea.
También se ha descrito anosmia y ageusia e incluso síntomas neurológicos en algunos
pacientes.
El espectro de gravedad de la enfermedad varía de asintomática, leve a grave. La mayoría de
los pacientes no presentan gravedad, pero otros pueden desarrollar neumonías, siendo la
insuficiencia respiratoria aguda (IRA) la causa más frecuente de mortalidad.
La neumonía parece ser la manifestación grave más frecuente de infección, caracterizada
principalmente por fiebre, tos, disnea e infiltrados bilaterales en las imágenes de tórax. No hay
características clínicas específicas que puedan distinguir esta enfermedad de otras infecciones
respiratorias virales. Específicamente, en un informe del Centro Chino para el Control y
Prevención de Enfermedades, que incluyó una estimación de la gravedad de la enfermedad
se notificó:
• Afectación leve (sin neumonía o neumonía leve) en el 81%.
• La enfermedad grave (p. Ej., Con disnea, hipoxia o más del 50% de afectación
pulmonar en la radiografía de tórax en 24 a 48 horas) un 14%.
• La enfermedad crítica (p. Ej., con insuficiencia respiratoria, shock o disfunción
multiorgánica) en un 5%.
• La tasa general de letalidad fue de 2.3%.
La mayoría de los casos fatales han ocurrido en pacientes con edad avanzada o
comorbilidades médicas subyacentes (incluyendo enfermedad cardiovascular, diabetes
mellitus, enfermedad pulmonar crónica, hipertensión y cáncer).
Las infecciones asintomáticas también se han descrito, pero su frecuencia es desconocida.
Incluso los pacientes con infección asintomática pueden tener anormalidades clínicas
objetivas, como opacidades típicas de vidrio esmerilado o sombras irregulares en TAC de
tórax. Impacto de la edad: las personas de cualquier edad pueden adquirir una infección grave
por el SARS-CoV-2, aunque los adultos de mediana edad y mayores son los más comúnmente
afectados.
Sin embargo, la infección sintomática en niños parece ser poco común y cuando ocurre,
generalmente es leve, aunque se han informado casos graves.
Evolución: Algunos pacientes con síntomas inicialmente leves pueden progresar en el
transcurso de una semana. La mediana del tiempo hasta la disnea se ha visto que está entre
5 u 8 días.
El síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) es una complicación importante en
pacientes con enfermedad grave y se ha observado que puede ocurrir en un 20% de los
pacientes, en aproximadamente después de una mediana de ocho días, y la ventilación
mecánica se implementó en un 12.3%. Otras complicaciones han incluido arritmias, lesión
cardíaca aguda y shock.
Según la OMS, el tiempo de recuperación parece ser de alrededor de dos semanas para
infecciones leves y de tres a seis semanas para enfermedades graves.
[Link]ÍA
En la TC de tórax en pacientes con COVID-19 lo que se observa con mayor frecuencia son las
opacificaciones en vidrio deslustrado, con o sin consolidaciones. Las series de casos han
sugerido que la afectación es más frecuente de forma bilateral, con una distribución periférica
e involucrar los lóbulos inferiores. Los hallazgos menos comunes incluyen engrosamiento
pleural, derrame pleural y adenopatías.
¿Qué factores de riesgo debo tener presentes?
Los factores a tener en cuenta para saber si perteneces a un grupo de riesgo son los
siguientes:
• Eres mayor de 60 años.
• Presentas inmunosupresión congénita (inmunodeficiencia) o adquirida (quimioterapia
contra el cáncer).
• Si sufres patologías crónicas y/o varias enfermedades a la vez: hipertensión arterial,
diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares.
• Cualquier persona que se encuentre hospitalizada por una infección respiratoria aguda
con criterios de gravedad (neumonía, síndrome de distrés respiratorio agudo, fallo
multiorgánico, shock séptico, ingreso en UCI) en la que se hayan descartado otras
posibles enfermedades infecciosas que puedan justificar el cuadro.
• Las personas que viven o que trabajan en instituciones cerradas, en particular las
personas mayores que viven en residencias geriátricas.
Por otra parte, eres especialmente susceptible de sufrir la enfermedad si has mantenido
contacto estrecho con casos probables o confirmados. Se considera contacto estrecho si has
estado en contacto con una persona con síntomas compatibles o que ya ha sido diagnosticada
de la COVID-19, desde 48 horas antes del inicio de los síntomas o del diagnóstico si la persona
no tiene síntomas.
Las condiciones actuales de la definición de contacto estrecho son: haber proporcionado
cuidados o haber estado en el mismo lugar que la persona enferma a menos de 2 metros de
distancia y durante más de 15 minutos sin las medidas de protección adecuadas.
5. TRATAMIENTO Y PREVENCIONES
Los contactos estrechos deben realizar cuarentena domiciliaria durante 14 días desde el último
contacto:
• Quédate en tu domicilio, preferiblemente en tu habitación.
• No salgas de casa, excepto para lo imprescindible, por ejemplo, acudir a tu centro de
salud si así te la dicho tu profesional sanitario de referencia.
• Evita salir de tu habitación.
• Evita el contacto con tus convivientes del domicilio.
• Si sales de tu habitación, hazlo con mascarilla.
La COVID-19 se manifiesta como una infección respiratoria aguda, aunque se conocen casos
asintomáticos o con pocos síntomas. La mayoría de los casos son leves y los síntomas más
comunes al inicio de la enfermedad son:
• Fiebre.
• Cansancio, malestar general.
• Tos seca.
• Sensación de falta de aire.
• También se han descrito síntomas como
• Disminución o pérdida del olfato y del gusto.
• Escalofríos.
• Dolor de garganta.
• Dolores musculares.
• Dolor de cabeza.
• Debilidad general.
• Diarrea.
• Vómitos.
• Lesiones cutáneas.
5.1 Cómo se diagnostica la COVID-19
En la actualidad el diagnóstico más fiable de la COVID-19 se basa en la prueba de la PCR
(siglas en inglés de la Reacción en Cadena de la Polimerasa). En esta prueba se detecta el
material genético del virus, si lo hay, en las personas. Se realiza tomando una muestra del
interior de la nariz o la faringe, que se toma mediante la ayuda de un bastoncillo con una
rotunda de algodón en su punta. Si hay matgerial genético del virus, la prueba es POSITIVA,
lo que significa que la persona ha tenido un contacto reciente con el virus y que tiene el virus
en su organismo en ese momento.
5.2 Cuál es el tratamiento para la COVID-19
En este momento no hay evidencia de ensayos clínicos que permitan recomendar un
tratamiento específico para pacientes con infección de la COVID-19. Se están llevando a cabo
tratamientos experimentales con medicamentos antivíricos, pero aun no se dispone de
resultados definitivos.
En el 80% de los casos con síntomas respiratorios leves, el tratamiento se basa en aliviar la
sintomatología: antitérmicos si hay fiebre, analgésicos si hay dolor, hidratación, reposo, etc.
En los casos más graves o complicados, el ingreso hospitalario o en la UCI será
imprescindible. Allí se pueden llevar a cabo tratamientos de soporte respiratorio,
administración de fármacos por vía intravenosa, etc. Lo más importante es asegurar un
tratamiento lo antes posible y adaptar el tratamiento a las condiciones de cada persona y sus
enfermedades asociadas, si las tiene.
5.3 Cómo puedo prevenir la COVID-19
La mejor forma de prevenir la enfermedad es que evites la exposición al virus. Y la manera
más eficaz de conseguirlo es evitando estar en contacto con otras personas. Los virus no
viajan solos, los llevamos con nosotros y los diseminamos nosotros. El autoaislamiento en
casa es la mejor manera de evitar que nuestros virus contagien a otras personas y que los
virus de los otros nos contagien a nosotros.
Sin embargo, existen algunas medidas preventivas que puedes adoptar en tu vida cotidiana:
o Lávate las manos muy frecuentemente con agua y jabón o con desinfectante
de manos a base de alcohol.
o Utiliza la mascarilla: aunque existen diferencias entre Comunidades
Autónomas, en general su uso es obligatorio para todos los mayores de 6 años,
con muy pocas excepciones.
o Tápate la boca con un pañuelo de papel cuando tosas o estornudes. Tira el
pañuelo inmediatamente en una papelera y lávate las manos inmediatamente
después.
o También puedes cubrirte la boca con la parte interior del codo y lavarte las
manos inmediatamente después. No compartas utensilios personales como
toallas, vasos, platos, cubiertos o cepillo de dientes.
o Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca.
o Limpia y desinfecta los objetos y las superficies que tocas con frecuencia (como
el teléfono móvil), usando un producto común de limpieza de uso doméstico en
rociador o toallita.
Mantén al menos 2 metros de distancia con otras personas.
Si eres cuidador de una persona afectada por COVID-19, es importante que no tengas factores
de riesgo de complicaciones. Además, adopta las siguientes medidas:
o Utiliza guantes para cualquier contacto con la persona enferma.
o Utiliza mascarilla cuando compartas espacio con la persona enferma.
o Lávate las manos siempre que entres en contacto, aunque hayas usado
guantes.
5.4 Qué debo hacer para cuidarme si tengo COVID-19
Si estás en aislamiento domiciliario por un caso leve:
o Quédate en casa, evita salir de la habitación, mantenla ventilada y con la puerta
cerrada.
o Utiliza tu propio baño. Si lo tienes que compartir, desinféctalo antes de que lo
use otra persona.
o Evita distancias menores de 2 metros con otras personas.
o Ten en la habitación productos para la higiene de manos.
o Evita las visitas en tu domicilio.
o Ten un cubo de basura con pedal en la habitación y tira los productos de
desecho en una bolsa de plástico colocada dentro del cubo. Anúdala antes de
tirarla.
o Ponte la mascarilla si sales a espacios comunes o entra alguien en la
habitación, y lávate las manos al salir.
o Limpia a diario las superficies que se tocan a menudo, baño e inodoro, con
bayetas desechables y lejía (una parte de lejía y 99% de agua). Lávate las
manos al terminar.
o La ropa de la persona enferma se debe lavar por separado con el detergente
habitual, a una temperatura de entre 60º y 90 ºC