PERSPECTIVAS SOCIO FILOSÓFICAS.
- Morresi, Zulema, Tavella, Mirta, Una introducción a la obra de Hannah Arendt, ficha
iné[Link] páginas.
- Arendt, Hannah, Los orígenes del totalitarismo, Alianza, Madrid, 1987. Tomo III;
Prólogo, Cap. 11, punto: “Propaganda totalitaria”, Cap. 12: “Dominación total”, Cap.
13: “Ideología y terror”
- Arendt, Hannah, Eichmann en Jerusalén, Lumen, Barcelona, 1999: Epílogo
- Arendt, Hannah; La condición humana, Paidós, México, 1993. Prólogo, Cap 1 y Cap
5, punto 24: “La revelación del agente en el discurso y la acción”.
- Arendt, Hannah, Entre el pasado y el futuro, Península, Barcelona, 1996. Cap 7:
“Verdad y política”.
- Arendt, Hannah, La tradición oculta, Paidós, Buenos Aires, 2004, “Culpa
organizada”.
GUÍA DE ESTUDIO: Hannah Arendt, “Verdad y Política”, Entre el pasado y el futuro,
Península, Barcelona, 1996.
1- ¿Cómo se daba en la antigüedad el conflicto entre verdad y política?
2- ¿Qué sucede en la modernidad con el antagonismo entre la verdad del filósofo y la
opinión? ¿Cómo se plantea en dicha época el conflicto entre esta última y la verdad
factual?
3- ¿Por qué los hechos y las opiniones pertenecen al mismo campo? ¿Qué límites existen
para Arendt respecto de la legitimidad de una opinión?
4- ¿Por qué las verdades de la razón como la verdad factual se oponen a la opinión en el
modo de afirmar la validez?
5- ¿A qué se debe la vulnerabilidad de la verdad factual?
6- ¿Por qué el mentiroso es un hombre de acción? ¿Cuándo se puede decir que el veraz ha
empezado a actuar?
7- ¿Cuáles son las diferencias que existen entre la mentira tradicional y la moderna?
8- ¿Por qué la mentira no puede reemplazar a la verdad factual?
9- ¿Qué relevancia pueden tener para la política aquellas instituciones que tienen a la
verdad como su criterio más elevado? ¿Cuáles son dichas instituciones? ¿Cómo le parece
que pueden contribuir a salvaguardar la verdad?
10- ¿Cuál sería la función política del narrador?
La verdad y la política nunca se llevaron demasiado bien:
➔ nadie nunca puso la veracidad entre las virtudes políticas.
➔ Siempre se vio a la mentira como una herramienta necesaria y justificable
para los políticos y demagogos.
Si entendemos a la acción política como una categoría medios-fin: podemos llegar a
la conclusión de que
- Quizás la mentira puede servir a fin de establecer o proteger las condiciones
para la búsqueda de la verdad.
- Y las mentiras bien pueden merecer la consideración de herramientas
relativas inocuas en el arsenal de la acción política.
La historia del conflicto entre la verdad y la política es antigua y compleja. A lo largo
de la historia:
- los que buscan y dicen la verdad fueron conscientes de los riesgos de su
tarea, porque no interfieran en el curso del mundo, se veían cubiertos por el
ridículo, pero corría peligro de muerte el que forzaba a sus ciudadanos a
tomarlo en serio cuando intentaba liberarlos de la falsedad y la ilusión
Hobbes decía que la verdad era indiferente, con “temas” por los que los hombres
“no se preocupan”, como la verdad matemática.
La mente humana, siempre será capaz de reproducir axiomas.
La época moderna, que cree que la verdad no está dada sino producida por la
mente humana, dos verdades:
1. verdad de razón: verdades matemáticas, científicas, filosóficas
2. verdad factual o de hecho: son mucho más vulnerables que todos los tipos de
verdad de razón en conjunto.
- además, ya que los actos y acontecimientos constituyen la textura
misma del campo político, está claro que lo que más nos interesa es
este tipo de verdad.
- las posibilidades de que la verdad factual sobreviva a las embestidas
del poder son muy escasas siempre corre el peligro de que le arrojen
del mundo.
- los hechos y acontecimientos son más frágiles que los axiomas,
descubrimientos o teorías. Se producen en el campo de los asuntos
siempre cambiantes de los hombres
Esta distinción es para descubrir el daño que puede hacer el poder político a la
verdad.
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Las verdades políticamente más importantes son las verdades de hecho. Pero el
conflicto entre verdad y política se articuló por primera vez con la verdad política.
El conflicto entre verdad y política surgió de dos modos de vida diametralmente
opuestos:
- la vida del filósofo
- la vida de los ciudadanos
A las cambiantes opiniones ciudadanas acerca de los asuntos humanos, el filósofo
opuso al verdad acerca de las cosas que eran permanentes, y de las que por tanto
se podían derivar los principios adecuados para estabilizar los asuntos humanos
Así la antítesis de la verdad era la opinión, opinion= ilusión-----> conflicto con
intensidad política, porque la opinión y no la verdad está entre los prerrequisitos
indispensables de todo poder. “Todos los gobiernos descansan en la opinión”
Esta antítesis, entre verdad y opinión se ve en Platón como el antagonismo entre:
- diálogo: verdad filosófica
- retórica: demagogo que persuade a la multitud.
Kant afirmaba que “el poder que priva al hombre de la libertad para comunicar su
pensamientos en público, lo priva también de su libertad para pensar” “Pensamos
en comunidad, con otros a los que comunicamos nuestros pensamientos así como
ellos nos comunican los suyos”.
- La razón humana sólo puede funcionar si el hombre puede hacer “uso
público” de ella.
En el mundo en que vivimos, este antagonismo entre la verdad del filósofo y las
opiniones de la calle ya ha desaparecido.
- ni la verdad de la religión revelada interfiere en los asuntos del mundo: por la
separación de Iglesia y Estado
- ni la verdad del filósofo, desvelada al hombre en su soledad interfiere en los
asuntos del mundo: ya dejaron de tener dominio las modernas ideologías
como las filosóficas
Sin embargo, el choque entre la verdad factual y la política se sigue produciendo
hoy en gran escala y tiene algunos aspectos similares al antagonismo entre la
verdad filosófica y la opinión de la calle.
● Verdad de hecho: en vista de que son verdades que se refieren a asuntos de
importancia política inmediata, lo que aquí está en juego es la propia realidad
común y objetiva, y este es un problema político de primer orden. La verdad
de hecho, a menudo parece estar sujeta a un destino similar que la verdad
filosófica cuando se expone en la calle: a que se la combata no con mentiras
ni falsedades, sino con opiniones.
- La tendencia a transformar el hecho en opinión, a desdibujar la línea
divisoria entre ambas lleva a que la verdad misma se muestre como
una formulación del “me parece”.
La verdad de hecho:
● siempre está relacionada con otras personas: se refiere a acontecimientos y
circunstancias en las que son muchos los implicados.
● se establece por testimonio directo y depende de declaraciones, sólo existe
cuando se habla de ella, aunque se produzca en el ámbito de lo privado
● Es política por naturaleza
Los hechos y las opiniones no son antagónicos, pertenecen al mismo campo:
- los hechos dan origen a las opiniones
- Las opiniones, inspiradas por pasiones e intereses diversos, pueden
diferenciarse y ser legítimas gracias a la verdad fluctua.
- La verdad factual: configura al pensamiento político.
- La verdad de la razón: configura a la especulación filosófica.
Puede ser propio de la naturaleza del campo político estar en guerra con la verdad
en todas sus formas; entonces ¿por qué el compromiso con la verdad de hecho se
siente como una actitud antipolítica?
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Todas las verdades - las de razón y las de hecho- se contrapone a la opinión en su
modo de afirmar la validez. La verdad implica un elemento de coacción
● Juicios como “la suma de los ángulos del triángulo es igual ad os rectos”, o
“en agosto de 1914 Alemania invadió a Bélgica”, son muy distintos por la
forma en que se llegó a ellos, pero una vez considerados verdaderos y
reconocidos como tales, comparten el hecho de estar más allá del acuerdo, la
discusión, la opinión o el consenso.
● Para estos juicios, la persuasión o la disuasión son inútiles, porque el
contenido del juicio no es de naturaleza persuasiva sino coactiva.
● “Ni siquiera Dios puede lograr que dos más dos no hagan cuatro”, por la
fuerza coactiva de la verdad frente al poder político.
Vista con la perspectiva de la política, la verdad tiene un carácter despótico
- los tiranos la odia: temen la competencia de una fuerza coactiva que no
pueden monopolizar
- Los gobiernos que se basan en el consenso y rechazan la coacción tampoco
la quieren mucho jeje. Ya que los hechos están más allá de acuerdos y
consensos
-
El problema es que la verdad de hecho es que:
- exige un reconocimiento perentorio
- y evita el debate, y el debate es la esencia misma de la vida política.
Es decir, los modos de pensamiento y de comunicación que tratan de la verdad, si
se miran desde la perspectiva política: no toman en cuenta las opiniones de otras
personas, cuando el tomarlas en cuenta es la característica de todo pensamiento
político.
El pensamiento político es representativo, me formo una opinión tras considerar
determinado tema desde diversos puntos de vista.
- Cuanto más diversos puntos de vista tenga yo presentes cuando estoy
valorando determinado asunto-----> cuanto mejor pueda imaginarme cómo
sentía y pensaría si estuviera en el lugar de otros-----> más fuerte será mi
capacidad de pensamiento representativo y más baldías mis conclusiones, mi
opinión.
La verdad de razón:
➔ ilumina el entendimiento humano
La verdad de hecho:
➔ debe configurar opiniones.
➔ tiene un alto grado de opacidad: porque no hay ninguna razón concluyente
para que los hechos sean lo que son, siempre pueden ser diversos.
➔ A causa de la accidentalidad de los hechos, la filosofía premoderna se negó:
- a tomar en serio el campo de los asuntos humanos, impregnado por el
carácter factual
- a creer que cualquier verdad se podría descubrir en la accidentalidad
de una secuencia de hechos.
➔ no es más evidente que al opinió[Link] sustentan opiniones encuentran
fácil desacreditar esta verdad como si se tratara de una opinion mas
➔ La evidencia factual se establece mediante el testimonio de testigos
presenciales y por registros, documentos y monumentos, todos los cuales
pueden ser resultados de alguna falsificación.
➔ En la medida en que la verdad de hecho está expuesta a la hostilidad de los
que sustentan la opinión es al menos tan vulnerable como la verdad filosófica
racional.
El hombre lleva dentro un interlocutor del que nunca podrá librarse. El pensamiento
es el diálogo callado que se produce entre el sujeto y su yo, hay que tener cuidado
de mantener intacta la integridad de ese compañero, porque en caso contrario se
pierde la capacidad de pensar.
La verdad filosófica se refiere al hombre en su singularidad y es apolítica por
naturaleza.
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El opuesto de la verdad de hecho no es el error ni la ilusión ni la opinión, es la
falsedad deliberada o la mentira. Con respecto a los hechos existe la falsedad
deliberada o mentira.
La atenuación de la línea divisoria entre la verdad de hecho y la opinión es una de
las muchas formas que puede asumir la mentira, todas ellas formas de acción.
Mientras que el embustero es un hombre de acción; el veraz, ya diga verdades de
razón o de hecho, no es un hombre de acción:
● Si el que dice verdades de hecho quiere desempeñar un papel político y
persuasivo, tendrá que extenderse considerablemente para explicar por qué
su particular verdad es la mejor para los intereses de determinado grupo.
● El que dice la verdad factual, cuando entra en el campo político y se identifica
con algún interés parcial y con alguna formación de poder, compromete la
única cualidad que podría hacer que su verdad fuera plausible: su veracidad,
garantizada por la imparcialidad, la integridad, la independencia.
➔ El embustero no necesita de tan dudosa acomodación para aparecer en la
escena política; tiene la gran ventaja de que siempre está en medio de ella,
es actor por naturaleza. Dice lo que no es porque quiere que las cosas sean
distintas de lo que son: quieren cambiar el mundo.
● En lo que respecta a la acción-----------> la mentira organizada es un
fenómeno marginal, pero su antítesis (el mero relato de los hechos) no
conduce a ninguna acción: se decanta por la aceptación de las cosas como
son.
● La veracidad jamás se incluye entre las virtudes políticas, porque poco
contribuye a ese cambio del mundo.
● Solo cuando una comunidad se embarca en la mentira organizada, la
veracidad puede convertirse en un factor político de primer orden. Cuando
todos mienten acerca de todo lo importante, el hombre veraz (lo sepa o no lo
sepa) ha empezado a actuar.
Fenómeno de la manipulación masiva de hechos y opiniones. Dos tipos de mentiras:
1. La tradicional mentira política: prominente en la historia de la diplomacia y en
el arte de gobernar. Verdaderos secretos o intenciones que de todos modos
no tienen el mismo grado de fiabilidad que los hechos consumados. Las
intenciones son simples potencialidades, y lo que se pensó como una mentira
siempre puede terminar siendo verdad.
Solo se refería a ciudadanos particulares y nunca tenía la intención de
engañar a todos. Además como los hechos siempre ocurren dentro de un
contexto, la montura limitada (es decir, una falsedad que no intenta cambiar
el contexto en su totalidad) desgarra la tela de lo factual. Se puede detectar
una mentira localizando incongruencias, agujeros o líneas de los remiendo.
2. Las emntiras políticas modernas: se ocupan con eficacia de cosas que no
son secretas sino conocidas por casi todos. Son imágenes que no mejoran la
realidad sino que la sustituyen de manera total.
Gracias a las técnicas modernas y a los medios masivos, ese sustituto es
mucho más público que su original.
Estas mentiras contienen un elemento de violencia; la mentira organizada
siemore tiende a destruir lo que se haya decidido anular, y los gobeirnos
totalitarios de manera cosciente han adoptado la emntira como paso previo al
asesinato
La diferencia entre la mentira tradicional y la mentira moderna, se iguala con la
diferencia entre el ocultamiento y la destrucción.
Si las modernas mentiras políticas son tan grandes que exigen una completa
acomodación de toda la estructura de los hechos- la configuración de otra realidad,
en el que entren sin grietas ni brechas- ¿que es lo que impide que esos nuevos
relatos, imágenes y “no-hechos” se convierten en sustituto adecuado de la realidad?
Es difícil mentir a los demás sin mentirse a sí mismo:
➔ Nuestra captación de la realidad depende de que compartamos el mundo con
nuestros semejantes, y que se requiere una gran fuerza de carácter para no
apartarse de lo no compartido, sea verdad o mentira.
➔ Cuanto más éxito tiene un falsario, más probable es que caiga en la trampa
de sus propias elucubraciones
➔ Solo el autoengaño es capaz de crear una apariencia de fiabilidad, y en un
debate sobre los hechos.
Peligros que nacen de la moderna manipulación de los hechos:
● aun en un gobierno libre donde no se ha monopolizado el poder de decretar
cuáles son los elementos factuales
● las imágenes elaboradas para el consumo interno, distintas a las mentiras
que se destina al adversario extranjero, pueden convertirse en realidad para
todos
● LUego lo que pasa es automático: el grupo engañado y los engañadores
mismos suelen esforzarse por mantener intacta la imagen de la propaganda,
y esta imagen se ve menos amenazada por el enemigo y por los reales
intereses que por los que, dentro del mismo grupo, han conseguido escapar
de su encanto e insisten hablar de hechos o acontecimientos no acordes a
esa imagen.
● Lo primordial es que el arte moderno del autoengaño es capaz de transformar
un tema exterior en el asunto interno, así como un conflicto internacional o
intergrupal sobre el escenario de la política interna.
● El engaño sin autoengaño es imposible.
Los sistemas relativamente cerrados de los gobiernos totalitarios y las dictaduras de
partido único, son los mejores ejemplos que por supuesto son con gran diferencia
las entidades más eficaces para proteger las ideologías y las imágenes del impacto
de la realidad y de la verdad.
De todas formas, solo el embustero ocasional conseguirá adherirse a una falsedad
particular con una firmeza inamovible:
- Los que adapten las imágenes a las circunstancias siempre cambiantes se
encontrarán flotando en las posibilidades, imposibilitados de apoyarse en
ninguna de sus construcciones.
- El signo más seguro del carácter factual de los hechos acontecimientos es la
tozuda presencia, cuya contingencia inherente desafía. Las imágenes
siempre se pueden explicar y hacer admisibles, pero nunca pueden competir
en estabilidad con lo que simplemente es porque resulta que es así y no de
otro modo.
Por tanto, la afinidad de la mentira y la acción y el cambio del mundo- es decir la
política- está limitada por la naturaleza misma de las cosas abiertas a la facultad de
acción del hombre.
- ni el pasado (y toda la verdad factual) ni el presente, en la medida en que es
consecuencia del pasado, están abiertos a la acción; solo el futuro lo está.
- que los hechos no están seguros en manos del poder es evidente, pero la
cuestión está en que el poder: por su naturaleza misma, jamás puede
producir un sustituto de la estabilidad firme de la realidad objetiva
- Los hechos son superiores al poder, son menos transitorios que las
formaciones de poder, que surgen cuando los hombres se reúnen con un fin
pero desaparece cuando ese fin se consigue o no se alcanza. Este carácter
transitorio hace que el poder sea un instrumento confiable para conseguir una
permanencia de cualquier clase. En manos del poder:
1. la verdad y los hechos están inseguros
2. y la no-verdad y los no-hechos también están inseguros.
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La verdad: aunque impotente y siempre derrotada en un choque frontal con los
peores establecidos, tiene una fuerza propia: los que ejercen el poder son incapaces
de descubrir o inventar un sustituto adecuado para ella.
● La persuasión y la violencia pueden destruir la verdad, pero no reemplazarla.
EL punto de vista exterior al campo político, se caracteriza como uno de los diversos
modos de estar solo:
- soledad del filósofo
- el aislamiento del científico y del artista
- la imparcialidad el historiador y el juez
- la independencia del investigador, del testigo y del periodista.
De estos modos, comparten la imposibilidad a un compromiso político, de la
adhesión una causa.
Naturaleza no-política de la verdad.
Hay instituciones públicas, instauradas y sostenidas por los poderes establecidos,
donde la verdad y la veracidad siempre han constituido el criterio más alto del
discurso y del empeño:
1. instituciones judiciales: están bien protegidas ante el poder social y político.
Muchos juicios inoportunos salen una y otra vez de los tribunales.
2. instituciones de enseñanza superior: a las que el Estado confía la educación
de sus futuros ciudadanos. Una institución exterior a la lucha por el poder,
muchas verdades incómodas salieron de las universidades.
El que dice lo que existe siempre narra algo, y en esa narración, los hechos
particulares pierden su carácter contingente u adquieren cierto significado
humanamente captable.
➢ Un narrador es quien dice la verdad factual y origina esa “reconciliación con
la realidad”.
➢ La función política del narrador es enseñar la aceptación de las cosas tal
como son.
Trate a la política como:
- si fuese solo un campo de batalla de intereses parciales y conflictivo
- si yo también creyera que todos los asuntos públicos están gobernados por el
interés y el poder.
Pero:
- seguimos conscientes del verdadero contenido de la vida política: de la
alegría de esta rne compañía con nuestros iguales, de actuar en conjunto, de
aparecer en público