Una Visión Cultural de Los Animales (Arturo Morgado García)
Una Visión Cultural de Los Animales (Arturo Morgado García)
que no empieza a dar frutos hasta el siglo XIX con las primeras medidas
proteccionistas (aunque con antecedentes muy antiguos, siendo Plutarco el
ejemplo más destacado), y que se caracterizaría por el intento de establecer
un marco de relación más igualitario entre los animales y los seres humanos,
a la par que se consolida su papel como iconos del universo infantil. Todas
estas visiones las vamos a encontrar a lo largo de la Modernidad26.
1. La visión simbólica
Los primeros estudios zoológicos serios, como bien es sabido, fueron obra
de Aristóteles, que en su obra intentó superar el marco de la mera descrip-
ción y enumeración de especies, para acometer una sistemática de los distin-
tos rasgos anatómicos y fisiológicos que se podían observar en los diferentes
animales, encontrándose entre sus logros la distinción entre los peces óseos
y cartilaginosos, la división de los invertebrados en crustáceos, cefalópodos,
gasterópodos, bivalvos e insectos, y la inclusión de los cetáceos entre los ma-
míferos. Estos empeños, sin embargo, no tuvieron continuidad en el mundo
clásico, de tal modo que sus sucesores, de los que podríamos destacar a Plinio
(que dedica cuatro libros de su Historia natural a la zoología, distinguiendo
entre animales terrestres, acuáticos, voladores e insectos, no mencionando
especies conocidas por Aristóteles), Claudio Eliano, Solino, y el epílogo que
supondría la figura de Isidoro de Sevilla, realizarían un nuevo enfoque, en el
que confluirían a la par la moralización del mundo animal, en el que cada es-
pecie se podría asimilar a una virtud o un vicio humano, lo cual, a su vez, era
el fruto de la tradición fabulística iniciada por Esopo; y el recurso a lo mági-
co, lo mítico, lo maravilloso y lo fantástico, en el que la India supone la tierra
de maravillas por excelencia, que ya apreciamos en la obra de Heródoto27.
La Edad Media heredaría ambas tendencias, inspirándose sobre todo en la
obra del Fisiólogo, supuestamente atribuido a san Epifanio (cuya traducción
del griego fuera publicada en la Roma de 1587 por Gonzalo Ponce de León),
copiada, ampliada, adulterada y plagiada hasta la saciedad durante este pe-
ríodo, y que daría origen a los tan conocidos bestiarios28, en los que predo-
minaría igualmente la visión simbólica. Escasas figuras realizarían durante
este período una aportación original, pudiendo destacarse, especialmente, la
obra de San Alberto Magno, De animalibus29. El siglo XVI no supondría
en absoluto una ruptura con la cosmovisión zoológica heredada del pasado.
20 arturo morgado garcía
animal: así, los Inmunda son encabezados por el elefante, al que le asigna la
letra A, al camello la B, a los simios la H, al rinoceronte la O, al león la P, al
oso la Q, al lince la V, al lobo la X y a la zorra la Y (p. 105). Y la descripción
de las diferentes especies animales está dominada, como es evidente, por la
asignación de virtudes y vicios de carácter moral. El lobo, por ejemplo, es
quadrupes ululans ominibus animalibusque inscitum, rapacitate et voracitate
insatiable ita ut vel integra ovium, caeteramque animantium corpora, unam
cum pilis et ossibus devoret potius, quam comedat (p. 62). El cerdo, por su
parte, es «grumniens, lascivum, inmundum et vorax», en tanto que el perro se
caracteriza por ser latrable, sagax, vigilans et fidelle. No todos los animales,
sin embargo, fueron embarcados en el Arca. Kircher, en su exhaustividad,
especifica los que fueron excluidos, caracterizándose en la mayor parte de
los casos por tratarse de animales híbridos, como el camelopardo (cruce del
pardo y el camello) o el leopardo (de león y pardo), o, en otras ocasiones, por
proceder del Nuevo Mundo, tales el armadillo o el bisonte americano.
La literatura emblemática, que desde la publicación de los Emblemata de
Alciato en 1531 prolongara durante más de un siglo y medio su existencia,
reforzó en gran medida la concepción simbólica y moralizante del mundo
animal. Y uno de los títulos que tuvo un mayor éxito fue Symbolorum et em-
blematum ex animalibus quadrupedibus desumtorum centuria (Nuremberg,
1595), que podemos encontrar digitalizado en el Fondo antiguo de la Bi-
blioteca de la Universidad de Sevilla. Su autor, Joachim Camerarius el joven
(1534-1598), fue un reconocido médico y botánico alemán. Hijo del filosófo
Joachim Camerarius el Viejo (1500-1574) ya desde sus primeros años se apa-
sionó por la botánica, y sus inquietudes intelectuales se vieron estimuladas
por su amplia educación, ya que estudió en Wittemberg y en Bolonia. A su
retorno a Alemania, fundaría un jardín botánico, carteándose con destacados
científicos italianos como Aldrovandi. Adquirió la magnífica biblioteca bo-
tánica de Conrad Gessner, uno de los grandes naturalistas del siglo XVI, y
su nombre destaca entre los bibliófilos por su edición de emblemas extraídos
de la historia natural, publicados en 4 tomos entre 1590 y 1604, siendo uno
de ellos, el dedicado a los cuadrúpedos, el que nos interesa en este momento.
Camerarius recoge un centenar de emblemas, en el que diferentes especies
animales se encuentran representadas. Se trata de un bestiario perteneciente
básicamente al Viejo Mundo, fundamentalmente al continente europeo, y
las únicas especies americanas incluidas son el armadillo (que impactó des-
de el primer momento en que fue visto por los españoles) y una referencia
dudosa al tapir. La inmensa mayoría de los animales son reales, aunque hay
una vision cultural de los animales 23
pueden ser el corazón de la moderna zoología, pero ello no era así para la vi-
sión emblemática. Como muy bien dijera Foucault, los signos formaban par-
te de las cosas, y no se habían convertido en meros modos de representación:
al fin y al cabo, Aldrovandi no era ni mejor ni peor observador que Buffon,
y parece saber muchas más cosas que Jan Jonston, lo único que ocurre es que
la perspectiva epistemológica es diferente41.
2. La visión positivista
Es por ello que durante mucho tiempo la clasificación de los animales si-
guió unos criterios totalmente distintos a los de nuestros días: se empleaban
parámetros habitacionales, según los cuales lo que importaba era el lugar en
el que residían los animales (se hablaba así de animales terrestres, acuáticos
y aéreos, y es por ello por lo que las ballenas, los delfines, las tortugas, y los
cocodrilos, solían ser incluidos junto a los peces), y no morfológicos, que
solamente triunfan a partir del siglo XVIII con la obra de Linneo.
Esta clasificación habitacional la podemos encontrar en numerosos auto-
res. Bernardino de Sahagún, por ejemplo, en su Historia general de las cosas
de Nueva España, nos habla de animales (por las descripciones se ve que eran
terrestres y en general cuadrúpedos), aves, animales de agua (comprende pe-
ces, algunos crustáceos y quelonios, pero también el armadillo y la iguana se-
guramente porque eran comestibles y porque no sabía bien donde ponerlos),
animales de agua no comestibles (caimanes, culebras de agua, y el ahuitzotl,
quizás una nutria, o simplemente un animal fantástico), serpientes y otros
animales de tierra (serpientes e insectos)58. Conrad Gessner, que publicara su
obra a mediados del siglo XVI, dedica varios tomos a los cuadrúpedos, las
aves, y los animales acuáticos. Y Jan Jonston, en su Historia naturalis (1650),
seguramente la última gran recopilación que sigue el espíritu renacentista,
nos habla sucesivamente de cuadrúpedos, serpientes y dragones, insectos,
animales acuáticos, peces y cetáceos, y aves. Los reptiles, insectos y anfibios
son especialmente detestados, debido a su anómalo status: los peces viven
en el agua, las aves en el cielo, tienen dos patas y ponen huevos, las bestias
tienen cuatro patas y viven en tierra, pero reptiles e insectos se mueven ambi-
guamente entre la tierra, el cielo y el agua, las serpientes ponen huevos y no
tienen patas59. Hasta la publicación del Systema naturae (Leyden, 1735, con
numerosas ediciones posteriores) de Linneo no se inauguraría la clasificación
morfológica del mundo animal, distinguiendo el naturalista sueco al respecto
en su edición de 1758 (considerada el punto de partida de la nomenclatura
zoológica) entre los mammalia (mamíferos), denominados en las primeras
ediciones quadrupedia, las aves, los amphibia (donde incluye también los
reptiles), los pisces, los insecta (los artrópodos) y los vermes (los restantes
invertebrados). Clasificación que, todo hay que decirlo, no fue aceptada au-
tomáticamente: el conde de Buffon60 en su magna Historia natural general y
particular (1746-1788), todavía nos sigue hablando de los cuadrúpedos.
Durante mucho tiempo, el estudio de los animales se enfrentó a un gran
problema: para estudiarlos, hay que verlos, bien en vivo o en imágenes. Y
no era tan fácil, en este sentido, conseguir imágenes de animales. Los libros
una vision cultural de los animales 27
de historia natural de los siglos XVI y XVII aún heredan toda una tradición
mitológica y fantasiosa de los bestiarios61, encontrándose descripciones de
animales con los rasgos y comportamientos exagerados o que hoy se con-
sideran irreales, en tanto las representaciones de siglos posteriores son más
realistas. En los libros de viajes las ilustraciones de animales estaban muy
influidas por el grado de fantasía que pudiera tener el relato, y algunos de
ellos están poblados de descripciones de seres monstruosos y de imágenes
de éstos. La escasez de modelos animales especialmente cuando éstos eran
extraños obligó a muchos ilustradores a inspirarse directamente en los tex-
tos, y en la descripción de un animal nuevo y desconocido se acudía mucho
al uso de la comparación, método que genera errores: en la época medieval
era muy habitual representar al elefante como a un cerdo con trompas. La
observación directa del animal casi nunca era posible, y, ante la escasez de
imágenes era muy frecuente que se copiaran una y otra vez aquellas ilustra-
ciones de animales poco habituales (el rinoceronte es un ejemplo emblemá-
tico al respecto)62, y a veces es el comportamiento o cualidades del animal lo
que sirve de base a su descripción, como la salamandra apagando el fuego o
cruzando las llamas63. La razón de fondo de todo ello era el hecho de que no
era fácil ver determinados animales, y el ejemplo del rinoceronte es, una vez
más, muy sintomático: el rinoceronte de Manuel I de Portugal, Ganda, fue
el primero que se vio en Europa desde la época romana64, siendo seguido por
el de Felipe II, Bada. Y hasta mediados del siglo XVIII no llegaría el tercero,
Clara, aunque ésta sí realizaría un largo periplo por todo el continente65.
Ello no impediría, no obstante, que podamos encontrar a magníficos artistas
especializados, precisamente, en pintar animales66, como la germanoholande-
sa Ana María Sibila Merian (1647-1717), especializada en insectos, el inglés
George Stubbs (1724-1806), apasionado por los caballos, o el francés Jean
Baptiste Oudry (1686-1755)67, del cual destacamos las imágenes de los ani-
males de la ménagerie de Versalles o sus escenas de caza. Para el caso hispáni-
co podríamos reseñar las magníficas láminas presentes en la obra de Antonio
Parra, Descripción de diferentes piezas de historia natural las más del ramo
marítimo (La Habana, 1787).
Hasta el siglo XVIII no se organizaron expediciones científicas con la
misión de recopilar, describir y dibujar sistemáticamente todos los especime-
nes, animales o plantas, que se encontraran68. Había que conformarse, has-
ta entonces, con dibujar a los animales que se encontraran en el continente
europeo, bien naturales, bien exóticos. Estos últimos podían localizarse, en
mayor o menor cantidad, en los parques zoológicos o ménageries69, que los
28 arturo morgado garcía
3. La visión afectiva
Ello hizo que muchos se plantearan si Jesús vino a salvar también a los
animales, y en la escolástica se planteaba si iban al cielo, si podían traba-
jar los domingos o si tenían responsabilidad moral. Si la tradición clásica
despreciaba a los animales, el cristianismo los dota de un alma más o menos
racional y se pregunta si son responsables de sus actos, lo que llevó, en un
caso extremo, a los juicios contra animales, muy frecuentes en los últimos si-
glos medievales en Francia, siendo los cerdos las víctimas propiciatorias más
frecuentes80, en tanto que en España los procesos contra la langosta fueron
moneda de cambio muy habitual a lo largo de los siglos XVI y XVII81.
En la Inglaterra del siglo XVII, según nos muestra Keith Thomas, el
paradigma dominante era el de un absoluto antropocentrismo: la creencia
general era que el mundo había sido creado para el disfrute del hombre
y que las demás especies se subordinaban a sus necesidades, y es en este
espíritu como se comenta el relato bíblico de la creación. Se pasa por alto
Proverbios 12, 10, que señala que el hombre debe salvaguardar la vida de
los animales y de las bestias, y Oseas 2, 18, que implica que los animales son
miembros del convenio divino. Se insiste continuamente entre las grandes
diferencias existentes entre los hombres y otras formas de vida: desde Pla-
tón se hace hincapié en su postura erguida, Aristóteles añade el tema de la
risa, y otros atributos eran la palabra, la razón y la capacidad moral. Es muy
sintomático que desde 1534 la bestialidad fuese considerada en Inglaterra
como un crimen capital, lo que dura hasta 1861, mientras que el incesto no
sería criminalizado hasta el siglo XX82.
Fueron muy frecuentes los pensadores que insistieron en esta subordina-
ción, aunque las posturas nunca fueron unánimes: en la España del siglo XVI
oscilaban entre el automatismo de Gómez Pereira, precursor de la visión car-
tesiana al respecto (que era absolutamente mecanicista), plasmada en su An-
toniana Margarita (Medina del Campo, 1554); hasta sus detractores, que les
reconocían la capacidad de sentimiento, figurando entre ellos Francisco de
Sosa en su Endecálogo contra Antoniana Margarita, en el cual se tratan mu-
chas y muy delicadas razones, y autoridades con que se prueba, que los brutos
sienten y por sí se mueven (Medina del Campo, 1556). El mismo Feijoo se
ocuparía de estas cuestiones en su «Discurso sobre el alma de los brutos»
(Teatro crítico universal, tomo III, discurso IX, 1729), que sería criticado por
Miguel Pereira de Castro en su Propugnación de la racionalidad de los brutos
(Lisboa, 1753)83. No obstante, a medida que avanzamos en el siglo XVIII, se
van introduciendo en el pensamiento europeo actitudes mucho más favora-
bles hacia los animales84.
32 arturo morgado garcía
NOTAS
1
CASSIN, Barbara, et al., L´animal dans l´Antiquité. París, Vrin, 1997 ; DUMONT, Jac-
ques, Les animaux dans l’ antiquité grecque, París, 2001.
2
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LIOZ, J., y POLO DE BEAULIEU, M.A. (comps.), L’ animal exemplaire au Moyen
Age, Rennes, 1999, CLARK, W.B., y MCNUNN, T. (comps.), Beasts and birds of the
Middle Ages : the bestiary and its legacy, Filadelfia., 1989.
34 arturo morgado garcía
3
Podríamos destacar Perceiving Animals, Humans and Beasts in Early Modern English
Culture (Urbana and Chicago, University of Illinois Press, 2002), y Brutal Reasoning:
Animals, Rationality and Humanity in Early Modern England (Ithaca: Cornell University
Press, 2006), así como la coordinación de obras de carácter colectivo tales Renaissance
Beasts: Of Animals, Humans, and Other Wonderful Creatures (Urbana and Chicago,
University of Illinois Press, 2004), y At the Borders of the Human: Beasts, Bodies and
Natural Philosophy in the Early Modern Period (Macmillan, 1999).
4
PASTOUREAU, Michel, Una historia simbólica de la Edad Media Occidental, Buenos
Aires, Katz Editores, 2006. De hecho, Robert Fossier dedica un extenso capítulo a los
animales en su síntesis Gentes de la Edad Media, Madrid, Taurus, 2007.
5
Para la época medieval destacan las aportaciones de Dolores Carmen Morales Muñiz, que
utiliza el término zoohistoria. Vid. «Zoohistoria: reflexiones acerca de una nueva discipli-
na auxiliar de la ciencia histórica», Espacio tiempo y forma. Serie III, Historia Medieval,
4, 1991; «El simbolismo animal en la cultura medieval», Espacio, tiempo y forma. Serie
III. Historia medieval, 9, 1996; «Los animales en el mundo medieval cristiano-occidental:
actitud y mentalidad», Espacio, tiempo y forma. Serie III. Historia medieval, 11, 1998;
«La fauna exótica en la Península Ibérica: apuntes para el estudio del coleccionismo ani-
mal en el Medievo hispánico», Espacio, tiempo y forma. Serie III. Historia medieval,
13, 2000; «Las aves cinegéticas en la Castilla medieval según las fuentes documentales y
zooarqueológicas: un estudio comparativo», La caza en la Edad Media, coord. por José
Manuel Fradejas Rueda, 2002. Arturo Morales Muñiz, por su parte, ha trabajado sobre
todo en los restos faunísticos encontrados en los yacimientos arqueológicos, pero tiene
alguna contribución sobre la época medieval, como «De quién es este ciervo?: algunas
consideraciones en torno a la fauna cinegética de la España medieval», El medio natural
en la España medieval: actas del I Congreso sobre ecohistoria e historia medieval, coord.
por Julián Clemente Ramos, 2001.
6
GOMEZ CENTURION, Carlos, «Exóticos pero útiles: los camellos reales de Aran-
juez durante el siglo XVIII», Cuadernos dieciochistas, 9, 2008; «Treasures fit for a king.
King Charles III of Spain´s Indian Elephants», Journal of the History of Collections, 2009;
«Exóticos y feroces. La ménagerie real del Buen Retiro durante el siglo XVIII», Goya.
Revista de Arte, 326, 2009; «Curiosidades vivas. Los animales de América en la Ménagerie
real durante el siglo XVIII», Anuario de Estudios Americanos, 66, 2, 2009.
7
MALAXECHEVERRIA, Ignacio, Bestiario medieval, Madrid, Siruela, 1989. MARIÑO
FERRO, Xose, «El lenguaje simbólico: el bestiario como ejemplo», La función simbólica
de los ritos: rituales y simbolismo en el Mediterráneo,1997, coord.. por Francisco Checa
y Olmos y Pedro Molina. PEJENAUTE RUBIO, Francisco, «Creencia, superstición y
simbolización en los «Bestiarios» medievales: el caso del unicornio», Creencias y supers-
ticiones en el mundo clásico y medieval : XIV Jornadas de Estudios Clásicos de Castilla y
León , coord. por Manuel Antonio Marcos Casquero, 2000, pags. 201-230.
8
También, ROIG CONDOMINA, Vicente Maria, «Los emblemas animalísticos de fray
Andrés Ferrer de Valdecebro», Goya, 187-188, 1985, PICINELLO, Filippo, El mun-
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choacán, 1999, a destacar los estudios introductorios, o SOLERA LOPEZ, Rus, «Estudio
iconográfico del jabalí como animal simbólico y emblemático», Emblemata: Revista ara-
gonesa de emblemática, 7, 2001.
una vision cultural de los animales 35
9
«La literatura animalística ilustrada en España durante la Edad Moderna: una panorámi-
ca», Libros con arte, arte con libros (2007); «Olao Magno y la difusión de noticias sobre
fauna exótica del norte de Europa en el siglo XVI», Encuentro de civilizaciones (1500-
1750) : informar, narrar, celebrar : actas del tercer Coloquio Internacional sobre relaciones
de sucesos, Cagliari, 5-8 de septiembre de 2001 (2003), «Las enciclopedias animalísticas de
los siglos XVI y XVII y los emblemas: un ejemplo de simbiosis», Del libro de emblemas
a la ciudad simbólica (2000), «La visión de la Naturaleza en los emblemistas españoles del
siglo XVII», Literatura emblemática hispánica : actas del I Simposio Internacional (1996);
«Fauna americana en los emblemas europeos de los siglos XVI y XVII», Cuadernos de
arte e iconografía, 11 (1993), «El papagayo y la serpiente: historia natural de una empresa
de Diego Saavedra Fajardo», Norba - arte, 26 (2006).
10
EVARISTO CASARIEGO, J., La caza en el arte español, Madrid, 1982.
11
FISCHER, M.L., «Zoológicos en libertad: la tradición del bestiario en el Nuevo Mundo»,
Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, 20-3, 463-476, 1996; GOMEZ TABANE-
RA, José Manuel, «Sobre el bestiario fantástico del Medioevo europeo y su gravitación
al Nuevo mundo avistado por Colón (1492)», Congreso de Historia del Descubrimiento
1492-1556, vol. 1, pp. 459-498, «Bestiario y paraíso en los viajes colombinos; el legado del
folklore medieval europeo a la historiografía americanista», Actas del XI Congreso de la
Asociación Internacional de Hispanistas. Encuentros y desencuentros de culturas: desde la
Edad Media al siglo XVIII, vol. 3, 1994.
12
VOS, P. de, «The rare, the singular and the extraordinary: Natural History and the collec-
tion of Curiosities in Spanish Empire», BLEICHMAR, D., VOS, P.de, HUFFINE, K.,
y SHEEHAN, K., Science in the Spanish and Portuguese Empires 1500-1800, Stanford
U.P., 2007. Algunas aportaciones de interés en STOLS, E., THOMAS, W., y VERBERC-
KMOES, J., (eds.), Naturalia, Mirabilia et Monstrosa en los Imperios ibéricos. Leuven
University Press, 2006.
13
LOPEZ PIÑERO, J.M., Ciencia y técnica; Medicina e historia natural en la sociedad
española de los siglos XVI y XVII, Universitat de Valencia, 2007.
14
La historia natural en los siglos XVI y XVII (Madrid, Akal, 1991), La conquista de la
naturaleza americana (Madrid, CSIC, 1993), «La historia natural en los tiempos del em-
perador Carlos V: la importancia de la conquista del Nuevo Mundo», Revista de Indias,
60, 218, 2000; «La descripción de las aves en la obra del madrileño Gonzalo Fernández de
Oviedo», Asclepio, 48, 1, 1996; «La historia natural de los animales», GARCIA BALLES-
TER, Luis, Historia de la ciencia y de la técnica en la corona de Castilla, vol. 3 (siglos XVI
y XVII), Valladolid, 2002.
15
PARDO TOMAS, José, «La expedición de Francisco Hernández a México», Felipe II,
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en el siglo XVI. Oviedo, Monardes, Hernández, Madrid, Nivola, 2002; Un lugar para la
ciencia: escenarios de práctica científica en la sociedad hispana del siglo XVI, Fundación
Canaria Orotava, 2006.
16
BARRERA-OSORIO, A. Experiencing Nature. The Spanish American Empire and
the Early Scientific Revolution, Texas U.P., 2006; «Knowledge and Empiricism in the
Sixteenth Century Spanish Atlantic World», Science in the Spanish.
17
VAREY, S., (ed.), The mexican treasury: the writings of Dr. Francisco Hernández, Stanford
U.P., 2000; VAREY, S., CHABRAN, R., y WEINER, D.W., (eds.), Searching for the
secrets of nature. The life and works of Dr. Francisco Hernández. Stanford U.P., 2000.
36 arturo morgado garcía
18
ASUA, Miguel de, y FRENCH, Roger, A new world of animals, Aldershot, 2005.
19
Por citar tan sólo las más recientes, MAZO PEREZ, A.M., «El oso hormiguero de su
Majestad» (58, 1, 2006), ZARZOSO, M., «Medicina para animales en la Cataluña del siglo
XVIII» (59, 1, 2007), y MALDONADO POLO, L., «Las expediciones científicas espa-
ñolas en los siglos XIX y XX en el archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales»
(53, 1, 2001).
20
CALATAYUD ALONSO, M.A., «El Real Gabinete de Historia Natural de Madrid»,
SELLES, M., (comp.), Carlos III y la ciencia de la Ilustración, Madrid, Alianza, 1988. PI-
MENTEL IGEA, Juan «La naturaleza representada. El Gabinete de Maravillas de Franco
Dávila», Testigos del mundo. Ciencia, literatura y viajes en la Ilustración, Madrid, Marcial
Pons, 2003. VILLENA, M., et al., El gabinete perdido. Pedro Franco Dávila y la Historia
Natural del siglo de las Luces, 2 vols., Madrid, CSIC, 2008. Para un contexto general,
BLEICHMAR, D., «A visible and useful empire: Visual Culture and Colonial Natural
History in the Eighteenth Century Spanish World», Science in the Spanish.
21
PIMENTEL IGEA, Juan, El rinoceronte y el megaterio, Madrid, Abada, 2010.
22
CUEVAS GARCIA, Cristóbal, «El bestiario simbólico en el Cántico espiritual de San
Juan de la Cruz», Simposio sobre San Juan de la Cruz (1986). GOMEZ MORENO, An-
gel, Claves hagiográficas de la literatura española (del Cantar de mio Cid a Cervantes),
Iberoamericana, Vervuet, 2008. HERNANDEZ MERCEDES, María del Pilar, «El bes-
tiario alegórico en el Dilucidario del verdadero espíritu de Jerónimo Gracián de la Madre
de Dios», Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro, vol. 1, Salamanca, Universi-
dad, 1993, pp. 473-479. PALACIOS FERNANDEZ, Emilio, «Las fábulas de Félix María
de Samaniego: fabulario, bestiario, fisiognomía y lección moral», Revista de literatura,
119, 1998.
23
FRADEJAS RUEDA, José Manuel, Textos clásicos de cetrería, montería y caza, Madrid,
Mapfre, 1999; TERRON, Manuel, El conocimiento animalístico de la caza mayor en los
clásicos de la montería hispana, Trujillo, 1992. El contexto ideológico, en CARO LOPEZ,
J., «La caza en el siglo XVIII: sociedad de clase, mentalidad reglamentista», Hispania, 224,
2006.
24
Anónimo, Diálogo de la montería, Argote de Molina, Libro de la montería, Barahona de
Soto, Diálogos de la montería, Bufanda, Compendio de las leyes expedidas sobre la caza,
Fernández de Andrada, Libro de la gineta de España, Manzanas, Libro de enfrentamiento
de la jineta, Martínez de Espinar, Arte de ballestería y montería, Mateos, Origen y digni-
dad de la caza, Núñez de Avendaño, Aviso de cazadores y de caza, Tamariz de la Escalera,
Tratado de la caza del vuelo, Tapia Salcedo, Exercicios de la gineta, Zúñiga, Libro de
cetrería de caza de azor.
25
Prescindiendo de la literatura generada por el descubrimiento del continente americano,
que se puede consultar en la obra de ASUA, Miguel de, y FRENCH, Roger, A new world
on animals. Early modern europeans on the creatures of Iberian America (Aldershot,
2005), podemos citar para los siglos XVI y XVII, CORTES, Libro y tratado de los ani-
males terrestres y volátiles (1613), o VELEZ DE ARCINIEGA, Libro de los cuadrúpedos
y serpientes terrestres, recibidos en el uso de la medicina (1597), Historia de los animales
más recibidos en el uso de la medicina (1613). De la producción dieciochesca, cabría desta-
car: ASSO, «Introducción a la ictiología», Anales de Historia Natural, tomo 10. AZARA,
Apuntamientos para la historia natural de los cuadrúpedos del Paraguay y del Río de la
una vision cultural de los animales 37
Plata (Madrid, 1802), y Apuntamientos para la historia natural de los pájaros del Para-
guay y del Río de la Plata (Madrid, 1802-1805). BRU, Colección de láminas que repre-
sentan los animales y monstruos del Real Gabinete de Historia Natural (Madrid, 1784).
CAVANILLES, «Historia natural de las palomas domésticas de España especialmente de
Valencia», Anales de Historia Natural, 2, 1799. CORNIDE, Ensayo de una historia de los
peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia (Madrid, 1788). Descripción del
elefante, de su alimento, costumbres, enemigos e instintos (Madrid, Imprenta de Andrés
Ramírez, 1773). GARRIGA, Descripción del esqueleto de un quadrúpedo muy corpulento
y raro que se conserva en el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid (Madrid, Joa-
quín Ibarra, 1796). PARRA, Descripción de diferentes piezas de historia natural las más
del ramo marítimo (La Habana, 1787).
26
Una buena panorámica de las distintas vertientes del estudio de los animales durante esta
época, en ENENKEL, K.A.E., y SMITH, Paul J., Early modern zoology: the construction
of animals in science, literature and the visual arts, Brill, 2007.
27
WITTKOWER, Rudolf, «Marvels of the East: a study in the history of monsters», Jour-
nal of the Warburg and Courtauld Institutes, 5, 1942, pp. 159-197. Traducción española,
«Maravillas de Oriente: Estudio sobre la historia de los monstruos», Sobre la arquitectura
en la edad del Humanismo. Ensayos y escritos. Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 1979,
pp. 265-311.
28
Ütil información sobre los bestiarios en: Bestiaria latina http://bestlatin.net/sources/me-
dievalbestiaryca.htm).
29
KITCHEL, K. F., y RESNICK, I. M., Albertus Magnus on animals: a medieval summa
zoological. Berkeley, 1998. La edición veneciana de 1495 se puede consultar en el Proyec-
to Dioscórides de la Universidad Complutense de Madrid.
30
OLAO MAGNO, Historia de las gentes septentrionales, Madrid, Tecnos, 1989, edición
de Daniel Terán Fierro, que utiliza el epítome latino publicado en Amberes en 1562. La
edición de 1555, disponible en la Web de la Biblioteca Foral de Vizcaya.
31
Y que será dado a conocer a los españoles por la obra de Antonio de Torquemada Jardín
de flores curiosas (1570), edición de Giovanni Allegra. Madrid, Castalia, 1982. Sobre su
difusión, GARCIA ARRANZ, J.J., «Olao Magno y la difusión…».
32
TRINQUIER, Jean, «Vivre avec le loup dans les campagnes de l´Occident romain»,
GUIZARD DUCHAMP, Fabrice (ed.), Le loup en Europe du Moyen Age a nos jours,
Valenciennes, 2009.
33
GUIZARD DUCHAMP, Fabrice, «Le loup, l´eveque et le prince au Haut Moyen Age.
Entre préoccupation pastorale et volonté d´ordre», Le loup en Europe... También, DO-
NALSON, Malcom Drew, The history of wolf in western civilization : from antiquity to
the Middle Ages. Edwin Mellen Press, 2006 ; PLUSKOWSKI, A., Wolves and the Wilder-
ness in the Middle Ages, Boydell Press, 2006.
34
PASTOUREAU, Michel, El oso. Historia de un rey destronado, Barcelona, Crítica, 2009,
p. 188.
35
Bibliothéque Nationale de France (BNF), Ecrite d´Auvergne a M. Le Conte de...au sujet
de la destruction de la vraie Béte feroce, de sa Femelle et de ses cinq Petites, qui ravae-
goient le Gévaudan et ses environs (1767).
36
PASTOUREAU, Michel, El oso, pp. 171ss.
38 arturo morgado garcía
37
FINDLEN, Paula (ed.), Athanasius Kircher. The last man who knew everything, Nueva
York/Londres, Routledge, 2004.
38
No se ha hecho ningún intento por establecer cual es el animal más recurrente en la lite-
ratura emblemática. García Arranz, en su Ornitología, que trata, obviamente, tan sólo de
las aves, nos muestra que el águila figura a la cabeza del ranking de las especies más repre-
sentadas, seguida del halcón y la lechuza, y, a una distancia muy corta, de la paloma.
39
Naturalmente, hay muchos títulos más de interés, que podemos encontrar en la Ornito-
logía emblemática de García Arranz. Nos conformaremos con citar Barthelemy Aneau,
Description des animaux (Lyon, 1549), Samuel Bochart, Herozoicon sive bipartitum opus
de animalibus Sacrae Scripturae (Londres, 1663), Nicolás Caussin, Electorum Symbo-
lorum (ed. esp. Madrid, 1677), Andrés Ferrer de Valdecebro, Gobierno general, moral
y político, halado en las fieras y animales silvestres (Madrid,1658), y Gobierno general,
moral y político, hallado en las aves...añadido con las aves monstruosas (Madrid, 1683),
Wolfgang Franz, Historia aninalium sacra (Wittemberg, 1613), Francisco Garau, El sabio
instruido de la naturaleza en cuarenta máximas políticas y morales (Barcelona, 1702),
Francesco Marcuello, Primera parte de la historia natural y moral de las aves (Madrid,
1617), Ramírez de Carrión, Maravillas de naturaleza (Córdoba, 1629), Archibald Sim-
son, Hieroglyphica animalium (Edimburgo, 1622).
40
ASHWORTH, William B. Jr., «Natural History and the Emblematic World», LIND-
BERG, D.C., y WESTMAN, R. S., Reappraisals of the Scientific Revolution, Cambridge
U.P., 1990. Reeditado en HELLYER, M., The scientific revolution: the essential readings,
Blackwell, 2003.
41
Sobre los presupuestos de la historia natural que nace a partir de mediados del Seiscientos,
FOUCAULT, Michel, Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas,
Buenos Aires, Siglo XXI, 1968, pp. 128ss. La comparación entre Aldrovandi y Buffon, en
pp. 47-48.
42
GESSNER, Conrad, Quadrupedes vivipares (1551), Quadrupedes ovipares (1554), Avium
natura (1555) y Piscium & aquatilium animantium natura (1558).
43
BELON, Pierre, De aquatilibus. París, Carolum Stephanum, 1553.
44
RONDELET, Guillaume, Histoire entière des poissons. Lyon, Mace Bonhome, 1558.
45
SALVIANI, Hipólito, Aquatilium Animalium Historia (Roma, 1554).
46
ALDROVANDI, Ulises, Ornithologiae (1599-1603), De animalibus insectis (1602), De
piscibus (1605), Historia serpentum et draconum, Quadrupedum omnium (1621).
47
TOPSELL, Edward, The history of four-footed beasts and serpents (Londres, 1607).
48
JONSTON, Johannes, Historiae naturalis (1650).
49
ALVAREZ PELAEZ, Raquel, La conquista, ASUA, Miguel de, y FRENCH, Roger,
New World of Animals. Early Modern europeans on the creatures of Iberian America, Al-
dershot, 2005. Para el Asia portuguesa, alguna pincelada en RUSSELL-WOOD, A.J.R.,
The portuguese empire 1415-1808. A world on the move, The John Hopkins U.P., 1998,
pp. 180ss.
50
VAREY, S., CHABRAN, Rafael, y WEINER, D.W. (eds.), Searching for the secrets of
nature. The life and works of Dr. Francisco Hernández. Stanford U.P., 2000.
51
BARRERA-OSORIO, A., Experiencing nature, p. 103.
52
«Cuando se hace la historia de un animal, es inútil e imposible tratar de elegir entre el
oficio del naturalista y el del compilador: es necesario recoger...todo lo que ha sido relatado
por la naturaleza o por los hombres», FOUCAULT, Michel, op. cit., p.47.
una vision cultural de los animales 39
53
STOLS, Eddy, THOMAS, Werner, VERBECKMOES, Johan, Naturalia, mirabilia et
monstrosa en los Imperios Ibéricos siglos XV-XIX, Universidad de Lovaina, 2007. Para un
panorama general, el clásico de DASTON, Lorraine, y PARK, Katherine, Wonders and
the order of Nature (1998), reed. Nueva York, Zone Books, 2001.
54
MC LEAN, Matthew, The cosmographia of Sebastian Munster. Decsribing the World in
the Reformation, Aldershot, Ashgate, 2007.
55
LESTRIGANT, Frank, Sous la leçon des vents : le monde d´André Thevet, cosmographe
de la Renaissance, París, Presse universitaire de Paris-Sorbonne, 2003 .
56
El ejemplo de la clasificación de la temática de los libros según los distintos árboles de
conocimiento existentes es muy conocido. Vid. BURKE, Peter, Historia social del conoci-
miento. De Gutemberg a Diderot, Barcelona, Paidós, 2002.
57
PASTOUREAU, Michel, El oso, pp. 23-24.
58
ALVAREZ PELAEZ, Raquel, La conquista, pp. 91-92.
59
THOMAS, Keith, Man and the natural World. Changing Attitudes in England 1500-
1800, Londres, Penguin Books, 1984, p. 57.
60
ROGER, Jacques, Buffon: un philosophe au Jardin du Roi (París, Fayard, 1989), LAS-
SIUS, Ives, Buffon, la nature en majesté (París, Gallimard, 2007). Acceso a su obra en
Buffon et l´histoire naturelle: l´edition en ligne http://www.buffon.cnrs.fr/.
61
GLARDON, Philippe, «The Relation Between Discourse and Illustrations in Natural
History Treatises of the Mid-Sixteenth Century», BOEHRER, Bruce, A cultural history
of animals in the Renaissance, Oxford, Berg Publishers, 2007.
62
PIMENTEL, Juan, El rinoceronte, pp. 94ss. Muy curiosa la página web «El poder de las
imágenes: notas para una ricerontología» de Antonio Bernat Vistarini.
http://www.emblematica.com/blog/2009/01/el-poder-de-las-imgenes-notas-para-una.
html
63
BARBERO RICHART, Manuel, Iconografía animal, p. 18.
64
Episodio novelado en NORFOLK, Lawrence, El rinoceronte del Papa, Barcelona, Ana-
grama, 1998.
65
RIDLEY, Glynis, Clara´s Grand Tour. Travels with a Rhinoceros in Eighteenth Century
Europe, Londres, Atlantic Books, 2004, Nueva York, Grove Alantic, 2005.
66
La bibliografía sobre animales en el arte es muy amplia. BAKER, Steve, Picturing the
beast: animals, identity and representation, Manchester U.P., 1993. COHEN, Simona,
Animals as Disguised Symbols in Renaissance Art, Brill, 2008. DICKENSON, Victoria,
«Meticulous Depiction: Animals in Art, 1400-1600», BOEHRER, Bruce, A cultural his-
tory of animals in the Renaissance, Oxford, Berg Publishers, 2007. DONALD, Diana,
Picturing animals in Britain 1750-1850, Yale U.P., 2007. HOQUET, Thyerri, Buffon il-
lustré : les gravures de l’Histoire naturelle (1749-1767), Paris, Muséum national d’Histoire
naturelle, 2007. PINAULT SORENSEN, Madeleine, «The Animal in 17th and 18th-
Century Art», SENIOR, Matthew, A cultural history of animals in Enlightenment, Ox-
ford, Berg Publishers, 2007.
67
MORTON, Mary (ed.), Oudry´s Painted Menagerie: Portraits of Exotic Animals in Eight-
eenth Century Europe, John Paul Getyy Museum, 2007.
68
Un ejemplo entre muchos otros GONZALEZ CLAVERAN, Virginia, La expedición
científica de Malaspina en Nueva España 1789-1794, México, 1988. También, MALDO-
NADO POLO, José Luis, Las huellas de la razón. La expedición científica de Centro-
américa (1795-1803), Madrid, CSIC, 2001.
40 arturo morgado garcía
69
BARATAY, Eric, y HARDOUIN-FUGIER, Elizabeth, Zoo: a history of zoological gar-
dens in the west, Nueva York, 2004.
70
BELOZERSKAYA, Marina, La jirafa de los Médici, Barcelona, Gedisa, 2007.
71
FONTES DA COSTA, Palmira, «Secrecy, ostentation and the Illustration of Exotic Ani-
mals in Sixteenth Century Portugal», Annals of Science, 66, 1, 2009.
72
GAILLARD, Aurelia, «Bestiaire réel, bestiaire enchanté: les animaux a Versailles sous
Louis XIV», en MAZOUEL, Charles, L´animal au XVIIe siécle, París, 2003; ROBBINS,
Louise E., Elephant slaves and and pampered parrots. Exotic animals in Eighteenth Cen-
tury Paris, The John Hopkins University Press, 2002; SENIOR, Matthew, «The menag-
erie and the labyrinthe: animals at Versailles 1662-1792», en FUDGE, Erica (coord.),
Renaissance Beasts.
73
Véase las obras de Gómez Centurión cit. Supra. También, Descripción del elefante, de su
alimento, costumbres, enemigos e instintos, Madrid, Imprenta de Andrés Ramírez, 1773.
74
GUERRINI, Anita, Experimenting with human and animals : from Galen to animal
rights, The Joh Hopkins University, 2003. GUERRINI, Anita, «Natural History, Nat-
ural Philosophy and Animals», SENIOR, Matthew, A cultural history. HARRISON,
Peter, «Reading vital signs: animals and the experimental philosophy», FUDGE, Erica
(coord.), Renaissance Beasts. PERFETTI, Stefano, «Philosophers and Animals in the Ren-
aissance», BOEHRER, Bruce, A cultural history. PINAULT SORENSEN, Madeleine,
«Les animaux du roi: De Pieter Boel aux dessinateurs de l’ Academie royale des Sciences»,
MAZOUEL, Charles, op. Cit.
75
ROBBINS, Louise E., Elephant slaves.
76
GARRIGA, Joseph, Descripción del esqueleto de un quadrúpedo muy corpulento y raro
que se conserva en el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, Madrid, Joaquín
Ibarra, 1796.
77
PIMENTEL, Juan, El rinoceronte.
78
ROBBINS, Louise E., op. Cit. LEVACHER, M., «Les lieux communes dans l’ Histoire
naturelle de Buffon», Dixhuitieme siecle, 2010.
79
ENENKEL, K.A., y SMITH, P.J., «Introduction», Early Moderrn Zoology, p. 2.
80
PASTOUREAU, Michel, Una historia simbólica de la Edad Media Occidental, , pp. 27-30.
81
SANZ DAROCA, Cosme, Las respuestas religiosas ante las plagas del campo en la Espa-
ña del siglo XVII, Madrid, UNED, 2008, Tesis doctoral inédita.
82
THOMAS, Keith, Man and the natural World, pp. 17ss.
83
RODRÍGUEZ PARDO, José Manuel, El alma de los brutos en el entorno del padre Fei-
joo, Oviedo, Pentalfa Ediciones, 2008.
84
WOLLOCH, Nathaniel, Subjugated animals. Animals and Anhtopocentrism in Early
Modern European Culture, Nueva York, 2006. También, FUDGE, Erika, Brutal Rea-
soning: Animals, Rationality and Humanity in Early Modern England , Ithaca, Cornell
University Press, 2006. FUDGE, Erika, WISEMAN, Susan, y GILBERT, Ruth, At the
Borders of the Human: Beasts, Bodies and Natural Philosophy in the Early Modern Pe-
riod, Basingstoke, Macmillan, 1999, paperback reprint, 2002. PERFETTI, Stephano,
«Philosophers and Animals in the Renaissance», BOEHRER, Bruce, A cultural history.
SENIOR, Matthew «The Souls of Men and Beasts, 1637-1764», SENIOR, Matthew, A
cultural history.
85
SMETS, Ann, «Medieval Hunting», RESL, Brigitte (ed.), A cultural history of animals in
the Medieval Age, Oxford, Berg Publishers, 2007. Para la época modena, BERGMAN,
una vision cultural de los animales 41
Charles, «Hunting Rites and Animals Rights in the Renaissance», en BOEHRER, Bruce,
A cultural history; y SALVADORI, Philippe, «Hunting and the Ancien Régime », en
SENIOR, Matthew, A cultural history. Un planteamiento más amplio sobre el exterminio
de animales en ANIMAL STUDIES GROUP, Killing animals, University of Illinois
Press, 2006.
86
DONALD HUGHES, J., «Hunting in the Ancient Mediterranean World», KALOF,
Linda (ed.), A cultural History of Animals in Antiquity, Oxford, Berg Publishers, 2007,
pp. 60-61.
87
ORNELLAS, Kevin de, Tropping the horses in Early Modern English culture and
literature, 2009. ROCHE, Daniel, «Les Chevaux au 18e siécle», Dixhuitieme siécle,
2010.
88
Hay mucha literatura sobre animales domésticos en la Edad Moderna. Por no citar más
que algunos títulos, Juan Bautista Zamarro, Conocimiento de las catorce aves menores de
jaula (Madrid, 1775), Luis Pérez, Del can, del caballo y de sus cualidades (1568), Carlo,
Anatomia del caballo (Bolonia, 1618).
89
DARNTON, Robert, op. cit. Auque ya los encontramos como mascotas en la Edad
Media; JONES, Malcolm H., « Cats and Cat-skinning in Late Medieval Art and Life »,
HARTMANN, Sieglinde (ed.), Fauna and flora in the Middle Ages, Francfurt, 2007.
90
LARUE, Renan, «Le végétarisme dans l´oeuvre de Voltaire», Dixhuitieme siécle, 2010.
91
Sobre esta evolución, THOMAS, Keith, Man and the Natural World.
92
SERNA, Pierre, «Droits d´humanité, droits d´animalité à la fin du 18e siécle», Dixhuitieme
siécle, 2010.
93
ROBBINS, Elizabeth, Elephant slaves.