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Vida TÁCITO

Tácito, un influyente historiador romano del siglo I d.C., es conocido principalmente por sus obras 'Historias' y 'Anales', que analizan la historia del Imperio Romano y reflejan su desprecio por el poder tiránico. Su estilo literario es notable por su profundidad psicológica y su capacidad para presentar escenas de manera visual, utilizando un lenguaje conciso y dramático. A pesar de su escasa biografía, su legado perdura a través de su enfoque analítico y su habilidad para retratar las emociones de los personajes históricos.
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Vida TÁCITO

Tácito, un influyente historiador romano del siglo I d.C., es conocido principalmente por sus obras 'Historias' y 'Anales', que analizan la historia del Imperio Romano y reflejan su desprecio por el poder tiránico. Su estilo literario es notable por su profundidad psicológica y su capacidad para presentar escenas de manera visual, utilizando un lenguaje conciso y dramático. A pesar de su escasa biografía, su legado perdura a través de su enfoque analítico y su habilidad para retratar las emociones de los personajes históricos.
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A pesar de ser un hombre influyente en la Roma de finales del siglo I d.C.

, no disponemos
de mucho material biográfico sobre la vida de Tácito. Incluso su nombre está sujeto a
controversia aunque en las últimas décadas ésta parece haberse resuelto con el
descubrimiento de la que algunos han querido reconocer como su inscripción funeraria.
Su nombre completo sería P. Cornelius Tacitus Caecina Paetus.

La mayoría de la información que nos ha llegado sobre Tácito proviene de sus obras, de la
correspondencia que mantuvo con Plinio el Joven, de alguna fuente epigráfica en Asia
Menor y del citado fragmento de inscripción funeraria. A tenor de ellas sabemos que su
padre pertenecía al orden ecuestre (desempeñó el cargo de procurator Augustii en la Galia
Bélgica) y su madre a una influyente familia romana.
Tácito nació a mitad de la década de los años 50 d.C. presumiblemente en la Galia
Narbonense (Plinio el Joven resalta su peculiar acento). Ignoramos todo sobre su infancia y
sólo tenemos noticias suyas cuando comienza el cursus honorum en Roma. En el año 77 d.C
contrae matrimonio con la hija de Julio Agrícola (importante personaje de la élite política
romana, cónsul y gobernador de Britania) y ostentará el cargo de tribuno militar en alguna
de las legiones de su suegro. En el año 81 d.C. accede al cargo de cuestor, lo que a su vez le
posibilitaría acceder al Senado, y en los sucesivos años irá ascendiendo en la
administración romana (tribuno de la plebe, pretor y sacerdote quindecinviral).
En el año 93 d.C., fecha de la muerte de su suegro, se encontraba desempeñando un cargo
fuera de Roma y hasta el año 97 d.C. no regresará. En este año será designado consul
effectus. No se descarta que a principios del nuevo siglo recibiera un gobierno provincial
(quizás la Germania Superior o Inferior). De los últimos años de su vida conocemos
únicamente que fue designado procónsul en Asía entre los años 112-113 d.C. La fecha y las
circunstancias de su muerte son una incógnita.
Tácito nace en una época turbulenta. El Imperio ya está consolidado, él mismo deja claro
en los Anales que tras la muerte de Augusto el sistema dinástico se asentó y cerró las
puertas a cualquier intento de restaurar la República. El cambio de régimen no estaba, sin
embargo, exento de conflictos. A partir del segundo tercio del siglo, Roma se va a ver
sacudida por guerras civiles y por una gran inestabilidad (basta citar el año 69 y el terror de
Dominiciano como prueba de ello). Tácito va a sobrevivir a todos estos acontecimientos,
que le marcarán profundamente y se reflejarán en sus obras. A través de sus textos
observamos el desprecio que siente hacia el poder tiránico y el anhelo por la libertad y la
igualdad republicanas.
Tácito, como la mayoría de los historiadores de la Antigüedad, desempeñó un activo papel
en la política, fue miembro del Senado y ocupó los puestos más elevados de la jerarquía
administrativa. Su labor de historiador no es más que la prolongación de su vida política.

La historiografía ha clasificado en dos grupos sus obras: menores y mayores. Las menores,
compuestas a finales de siglo, son Julio Agrícola (biografía de su suegro, a modo de tributo
funerario), Germania (tratado de etnografía sobre la región de Germania) y Discurso sobre
los oradores (cuya autoría es cuestionada y se acerca más a un tratado de oratoria con
influencia ciceroniana). Las obras mayores, probablemente escritas a principios del nuevo
siglo, son las más relevantes y las que le han convertido en un referente histórico. Son
dos: Historias que relata los acontecimientos ocurridos en el Imperio romano entre los
convulsos años 69 a 96, hasta la victoria de Vespasiano y el dominio de la dinastía Flavia;
y Anales (quizás las más importante) que se remonta a la muerte de Augusto y recoge la
historia de los emperadores de la dinastía Julia-Claudia.
Tácito, siguiendo la tradición historiográfica antigua, no detalla las fuentes de las que
obtiene información. Dada la cercanía de los eventos que narra, es presumible que
obtuviera los datos que emplea de documentos oficiales (actas del Senado, por ejemplo) y
de boca de testigos directos. Al no ser el primero en tratar aquellos sucesos, bien pudo
apoyarse en la obra de otros historiadores que previamente los habían abordado.
Independientemente de cómo obtuviera la información, lo cierto es que rara vez hace
referencia a sus fuentes y, cuando lo hace, utiliza una nomenclatura genérica e informal.

Quienes han estudiado en profundidad la obra de Tácito destacan dos características


fundamentales: el profundo análisis psicológico de los personajes que retrata y su estilo
literario, cercano a la poesía

La metodología que utiliza Tácito para desarrollar su obra es analítica, esto es, narra la
historia año a año tal como hacían los historiadores republicanos. Este método,
especialmente en las Historias, se va difuminando y adquieren mayor importancia los
personajes que intervienen. Si la historiografía romana tradicional situaba a Roma como
personaje principal, Tácito va a traer a primer plano a los individuos. Pasa de una historia
colectiva a una historia individual (aunque esta afirmación no está hoy del todo
consensuada), transformación que va ir a acompañada, a su vez, de una modificación
sustancial en el tratamiento de las conductas de los protagonistas.
Para Tácito la historia es lo que los agentes y participantes en los sucesos pasados
creyeron que era. Por lo tanto, el modo de aproximarse a estos personajes va a consistir
en plasmar los posibles condicionantes internos de sus conductas a la hora de tomar
decisiones, pues las “emociones” son el motor de los comportamientos. Utiliza con esta
finalidad los retratos que, incluidos generalmente tras narrar la muerte del personaje,
resaltan sus virtudes y/o vicios y le permiten pronunciar un juicio ético o moral del
fallecido.

La labor de los historiadores romanos difiere de la concepción que hoy tenemos sobre lo
que ha de ser un historiador. Su función consistía en informar objetivamente de los
hechos, sin faltar a la verdad, pero al mismo tiempo en ofrecer ejemplos de buen o mal
comportamiento al auditorio que les escuchaba, tratando en todo momento de atraer su
atención y entretenerles. Esta labor pedagógica obligaba al historiador romano a utilizar
recursos estilísticos que hicieran más amena y atractiva su prosa.

Tácito, al que muchos consideran más poeta trágico que historiador, sobresale por la
presentación visual de las escenas narrativas que relata, cercanas a la actual técnica
cinematográfica. Para lograr este efecto acude a un amplio abanico de figuras retóricas y
explota como nadie la riqueza del latín. Sus obras se caracterizan por un lenguaje breve y
conciso, por la huida de la simetría en la estructura de las frases y por el dramatismo. Con
Tácito se produce una poetización de la prosa, especialmente significativa en los discursos
y en las narraciones de las batallas.

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