UNIVERSIDADE DE BRASÍLIA- UNB
INSTITUTO DE LETRAS- IL
DEP. DE LÍNGUA ESTRANGEIRA E TRADUÇÃO
HISTÓRIA DA LÍNGUA ESPANHOLA
EVOLUCIÓN DE LA ORTOGRAFÍA CASTELLANA
Brasília -DF
2021
1
EVOLUCIÓN DE LA ORTOGRAFÍA CASTELLANA
Mateus dos Santos Barros (UnB)1
Patrícia Tavares da Mata (UnB)2
RESUMEN: Este trabajo tiene el objetivo de presentar una síntesis del empeño
llevado a cabo, en el siglo XIII y siglos posteriores, para crear y ajustar una
ortografía a la lengua española que fuera sencilla, homogénea y que la
correspondencia fonético-gráfica estuviera la más próxima posible. La ortografía
española pasó por tres etapas de estandarización: la primera se dio con Alfonso el
Sabio en el siglo XIII y tuvo vigencia por varios siglos; la segunda fue en pleno Siglo
de Oro, contexto en el cual varios ortografistas comenzaron a teorizar y proponer
reformas en la ortografía; y la tercera etapa se da con el nacimiento de la RAE, ya
en el siglo XVIII, momento en el que se fijaron casi la totalidad de las normas de los
grafemas que se utilizan en la contemporaneidad.
PALABRAS CLAVE: Ortografía Castellana, Alfonso X, Siglo de Oro, RAE.
1.INTRODUCCIÓN
La ortografía es la representación gráfica de los sonidos del habla, y su
objetivo es establecer la forma correcta de escribir. Sin embargo, la relación grafía y
sonido no es tan estrecha como imaginamos, una vez que la letra es apenas una
convención, siendo, por tanto, un elemento ideado arbitrariamente.
De acuerdo con Seco (1991, 51), la lengua consiste en un acuerdo entre los
hablantes de una determinada comunidad lingüística, pero no se trata apenas de un
acuerdo en los sonidos que se hablan, sino que en su representación gráfica. El
autor explica que debido a ello que (Ibid.):
cada palabra debe escribirse siempre en una determinada forma aceptada
por la comunidad de los hablantes. Esta escritura obligada es lo que se llama
ortografía. Todo lo que se escribe sin ajustarse a ella es considerado
incorrección en el uso de la lengua…
Es justo de este consenso que se fijan las reglas de la escritura, no siendo
conveniente cambiarlas a cualquier momento, puesto que la ortografía es como un
1
Académico de Lengua Española.
2
Académica de Lengua Española.
2
ropaje de una lengua escrita, y todo lo que se escribe, escrito se queda. Es decir, la
lengua escrita es la que da fijeza a la lengua y, luego, para ello su sistema
ortográfico es fundamental (SECO, 1991, p. 52).
Es sabido que la fijación de un sistema ortográfico no se impone de forma
abrupta, sino que es resultado de un largo proceso que está intrínsecamente
interconectado con la evolución de la lengua. Las lenguas romances, por ejemplo,
en sus etapas evolutivas desde el latín tuvieron que ajustar su sistema ortográfico
tan luego tomaron estatus de lengua de cultura, pues eran muchos los fonemas que
se alejaron del latín. Así, para estos nuevos fonemas que surgieron, se propuso
continuamente representaciones gráficas, dando lugar en cada lengua a una
heterogeneidad de grafía por varios siglos.
La escritura de una lengua puede ser la consumación de que ella es
diferente de otra, lo que se manifiesta mediante la representación ortográfica,
justamente lo que pasó entre el latín y el castellano3 cuando este asumió posición
de lengua de expresión tanto oral como escrita (TOVAR, 2004, p. 85 apud
PHARIES, 2015, 37).
En principio, el sistema ortográfico del castellano no es ideado de la nada,
puesto que “surgió del ajuste gradual del sistema ortográfico latino a la
representación del español de la Edad Media y, de esta, a la del español que
manejamos hoy en día” (CRESCENZI, 2019, en línea). Considerando eso, en este
trabajo presentaremos una síntesis del empeño llevado a cabo en el siglo XIII y
siglos posteriores en crear y ajustar una ortografía a la lengua española que fuera
sencilla y homogénea.
2. DEL APOGEO DEL CASTELLANO A SU PRIMERA ORTOGRAFÍA
El español suplanta al latín como lengua corriente más hablada en el reinado
de Fernando III. Debido a la demografía y a la falta de instrucción educativa de la
población, el latín era lengua inteligible a pocos. Como consecuencia, Fernando III
ve como necesario que se redactaran ciertos documentos en la nueva lengua
vernácula que iba imponiéndose en aquel momento, una vez que el orden y el
adoctrinamiento debían llegar a todos. Con la subida al trono de su hijo, Alfonso X,
3
Los términos “castellano” y “español” serán utilizadas de manera indistinta, desconsiderando las
implicaturas que los estudios recientes de decolonialidad vienen demostrando, en lo que se refiere a
América Latina y los estudios de la historia de la lengua referentes al contexto de España.
3
la práctica de favorecer el español se generaliza y, consecuentemente, el castellano
alcanza su mayor apogeo y toma carácter oficial (PHARIES,2015, p. 55-56).
Con todo, escribir en esta nueva lengua vernácula se muestra como una
tarea difícil porque no había grafías consolidadas para representar determinados
fonemas que surgieron en castellano que no estaban presentes en el alfabeto latino
y, claro, en su fonética, para los cuales se hacía indispensable encontrar una
representación gráfica adecuada y uniformizada (PHARIES, 2016, p. 98).
Evidentemente, muchas de las soluciones gráficas encontradas para estos nuevos
fonemas del castellano medieval no lograron fijar una unidad normativa, lo que se
puede notar en la constante vacilación de representación grafémica en los
documentos de la época (ÁLVAREZ, 2007; BARTHE, 2016; CRESCENZI, 2019).
Ante ello, la cancillería de Alfonso el Sabio trata de, a finales del siglo XIII,
institucionalizar la primera ortografía del castellano. Esta ortografía trató
fundamentalmente de delimitar la predilección de unas representaciones sobre
otras, de manera que fueron imponiéndose progresivamente, aunque esto no
provocó la desaparición de la variabilidad de representaciones que existía en la
época.
Conforme Barthe (2016, p. 2), la lengua española pasó por tres grandes
etapas evolutivas hasta entonces en su sistema ortográfico: la primera se trata la
antedicha llevada a cabo por la cancillería de Alfonso X; la segunda se ubica en el
período denominado Siglo de Oro, momento en el que muchos ortografistas
comienzan a interesarse y a tratar de temas que van más allá de la letra, como la
puntuación y la acentuación; la tercera etapa se ubica en el siglo XVIII, siglo en el
que nace la Real Academia Española (RAE). A partir de entonces, se “emprende
definitivamente la creación de una serie de normas fijas que tienen como objetivo
principal alcanzar la homogeneidad de la escritura castellana” (Ibid.).
A continuación, se presentan algunos ejemplos de soluciones ortográficas
dadas por la cancillería de Alfonso X - u ortografía alfonsí - para algunos sonidos
que surgieron en castellano medieval y sus respectivas representaciones
grafémicas, soluciones esas que estuvieron vigentes por varios siglos:
4
Cast. Definición articulatoria Letra Ejemplo
medieval
/i/ vocal palatal i, y, j dia, ymagen, antjguas
/t͡s/ africada alveolar sorda c, ç, z cibdat, cabeças, marzo
/d͡z/ africada alveolar sonora z ligereza, fizo
/z/ fricativa alveolar sonora -s- casa, vicioso
/s/ fricativa alveolar sorda s-, -s, -ss- siempre, los, fuessen
/ʃ/ fricativa alveopalatal sorda x dexassen, dixiemos
/ʒ/ fricativa alveopalatal sonora g, j, i ymagen, fijo, meior
/b/ oclusiva bilabial sonora b bien, saber
/β/4 fricativa bilabial v, u uezinos, vida
/h/ aspirada en la época f- fizo, fijo
/ɲ/ nasal palatal sonora nn montannas, anno
/λ/ lateral palatal sonora ll llamado, fallamos
Fuente: Elaborado a partir de Pharies (2016, p. 98)
Las grafías i, y, j eran empleadas tanto con valor consonántico como vocálico
dependiendo de la tradición de escritura. Antes de la ortografía alfonsí, en la
cancillería de Fernando III había cierta alternancia entre una grafía y otra, pero en la
cancillería de Alfonso el Sabio hay una regularidad en el uso del grafema j con valor
consonántico frente al grafema i con valor vocálico. A la época, era posible
encontrar palabras como “consejo” (BARTHE, 2016), en que la voz representa el
fonema /ʒ/: [konˈseʒo]. Sin embargo, la letra g predomina frente a j en posición
intervocálica para representar ese fonema: ageno, cogero, linaje. La grafía y en
general aparecía al inicio de palabras como en ymagens.
Las letras para representar el fonema africado dentoalveolar sordo /ts/ son
muy heterogéneas: c, ç, y z. Según Barthe (2016, p. 9) “hay un contraste fonético
producido por una correlación de sonoridad o bien debido a una cuestión
paleográfica”. Es decir, la representación con uno u otro grafema dependía del
ambiente fónico en la palabra o tradición de escritura. La letra ç era utilizada delante
de las vocales a, o, y u (ça, ço, çu, como en la palabra cabeça [kaˈbetsa]). Sin
embargo, la letra ç fue considerada en el siglo XIII como alógrafo de la z, letra que
4
Fonema que es resultado de la desvelarización de /w/ (> /β/) (PHARIES, 2015)
5
ocurría en posición de encuentro consonantal como en marzo. Por este carácter
alográfico, es posible ver palabras como Conçalvo y Gonzalvo. La grafía c era
utilizada con las vocales e, i, aunque en el siglo XIV sufrió inestabilidad debido al
uso de la cedilla en este contexto. Es importante decir que esta representación con
c entra en distribución complementar al representar el fonema oclusivo velar /k/,
cuyo contexto de ocurrencia se da ante las vocales a, o, u. (BARTHE, 2016, p. 8-9).
El fonema /dz/ era representado por z, grafía que aparecía en palabras como
ligereza, fizo, que se articulaban conforme se transcribe fonéticamente enseguida:
[liʒeˈɾedza] y [ˈhidzo].
El grafema s siempre representaba el fonema /z/ cuando aparecía en
posición intervocálica: -s-. Luego, palabras como casa y vicioso eran articuladas de
esta manera: [ˈkazɐ] y [visiˈozo].
El fonema sibilante sordo /s/ era representado por las letras s-, -s, y -ss-, en
que el uso de una u otra dependía del ambiente silábico en que aparecían. Se
representaba con una sola s cuando el fonema estaba en posición de ataque
silábico, como en la palabra siempre, o en posición de coda, como en el artículo
definido plural los. La doble -ss- era utilizada en contexto intervocálico, como en la
palabra fuessen.
El fonema fricativo sordo /ʃ/ era representado por la letra x. Esta grafía
aparecía en castellano en palabras como dexassen, dixiemos, Xavier.
Las letras g, j, i eran las grafías para el fonema alveopalatal /ʒ/. En general, el
grafema g, fricativa aquí, aparecía delante e, i, como en ymagen, sargitario,
fonéticamente [yˈmaʒen] y [saʒiˈtaɾjo]. Las grafías j, i aparecían en los demás
contextos. Se menciona que la grafía g también representaba el fonema oclusivo /g/.
Las grafías u, v5, en que u se utilizaba para minúscula y v para mayúscula,
representaban el fonema fricativo bilabial sonoro /β/, y aparecían en palabras como
uezinos, vida. En la cancillería de Alfonso X, era más usual la grafía v frente a u.
Este fonema tenía confluencia fonológica con el fonema oclusivo /b/, grafía b, en
posición intervocálica, ya que su fonética se daba como la fricativa /β/. Esta
confluencia generó grandes confusiones en la representación grafémica, lo que se
5
Tras desveleraziarse y dar lugar al fonema /β/, este sonido empezó a confluir con el fonema
oclusivo bilabial/ en posición intervocalica. Sin embargo, en posición inicial estos fonemas
mantuvieron distinción fonética. Ya en el siglo XIII se empieza a documentar grafías b- por v-, en que
se ve la neutralización entre los dos fonemas en favor de /b/ en posición inicial plena (boda, berdad)
(ÁLVAREZ, 2007, p. 63-64)
6
puede ver en la escritura de los siglos XV-XVIIl.
Las palabras que en latín contenían f-, fonema labiodental, en posición inicial,
en castellano medieval se preservaba la representación con f. Pero
esporádicamente se usaba la grafía h en algunas tradiciones monásticas. Era
común en la cancillería de Fernando III y de Alfonso X la alternancia entre f- y doble
ff- en posición inicial. En el siglo XIV es usual esta alternancia. De acuerdo a Barthe
(2016, p. 7), esto se hizo necesario porque se había comenzado a realizar este
sonido de manera aspirada /h/. Por este motivo se encuentran palabras como
deffender frente a defender o soffrir en lugar de sofrir, en que la doble ff es un
énfasis de que se debe representar el fonema /f/ con f.
El fonema nasal palatal /ɲ/ fue representado en las tradiciones monásticas
con la grafía n. En la cancillería de Fernando II y Alfonso el Sabio, a ese fonema se
le representa con la consonante geminada nn.Ya en el siglo XIV, se desarrolla bajo
la forma de ñ (BARTHE, 2016, p. 9).
En la cancillería castellana se representaba el fonema lateral palatal /λ/
mediante la grafía ll tanto en posición inicial de sílaba como en posición
intervocálica. Con todo, había una cierta alternancia entre la grafía l y el dígrafo ll,
vacilación que dependía de la tradición que se seguía.
3. LOS GRAMÁTICOS Y ORTÓGRAFOS DEL SIGLO DE ORO
El esfuerzo emprendido por la cancillería de Alfonso el Sabio para uniformizar
y estandarizar una ortografía permitió una relativa afirmación de la lengua española.
Con todo, la ortografía del siglo XIII consistió más bien en una predilección de unas
formas sobre otras, no dando por terminada la vacilación en las representaciones
gráficas. Si bien fue una uniformización que permaneció vigente hasta el
surgimiento de la RAE.
A partir del siglo XV, con más intensidad en los siglos posteriores, surgió un
florecimiento de discusiones sobre la relación entre los sonidos y sus respectivas
representaciones gráficas. Muchos gramáticos empiezan a teorizar la ortografía
como un sistema de representación del sonido de la lengua hablada. Por ello, se
empieza a proponer reformas ortográficas de modo a obtener una mejor adecuación
entre lengua hablada y lengua escrita, bien como censuraron determinadas
pronunciaciones pues las consideraban inadecuadas (ÁLVAREZ, 2007, p. 169).
7
Se trata de un contexto cuya característica principal es la iniciativa de la
difusión del conocimiento. Sobre la base de las corrientes humanistas y el mayor
acceso de las personas a la lectura, del siglo XV al XVII surgieron diversos tratados
ortográficos, debido a la menor regularidad en las representaciones gráficas. Con la
lectura al alcance de más personas, la escritura ya no se restringía a un grupo de
personas, lo que propició una mayor vacilación en su sistema, una vez que varias
fueron las alternativas de representaciones gráficas asociadas al gusto personal
(CRESCENZI, 2019; ÁLVAREZ, 2007).
Ante esto no hubo, en concreto, una reforma que permitiera una escritura
homogénea. Sin embargo, muchos intelectuales propusieron y publicaron sus
propias reformas ortográficas, las que supusieron más como un reformismo
anárquico que alternativas en consonancia con la realidad fonética, ya que ni “los
propios autores aplicaban con rigor las convenciones por ellos defendidas.”
(ÁLVAREZ, 2007, p. 169). De acuerdo a Schmid (1998, p. 60), este período de
carácter anarquista y caótico en la escritura estuvo motivado por “los cambios que
sufre el sistema fonológico español en la época, a las consiguientes inseguridades
fonéticas y a la discrepancia cada vez mayor entre los antiguos usos gráficos y la
nueva realidad fonética”. De esta manera, las propuestas de regularización
ortográfica consideraban, en general, dos directrices principales: una que
privilegiaba la pronunciación como el molde a la escritura y que implicaba la
supresión de toda grafía de carácter etimológico sin reflejo en el habla; y la otra
directriz sostenía la presencia y el valor de las letras etimológicas como base a la
escritura, en particular si estas letras ya estaban radicadas en el uso6 (CRESCENZI,
2019).
Según Crescenzi (2019, en línea), la llegada de la imprenta tuvo un papel
importante ante esta caoticidad respecto a la dicotomía sonido y letra, pues permitió
una mayor regularidad en el uso de las grafías. Nos explica el autor:
a reproducción mecánica de los textos impresos redujo las posibilidades de
variabilidad gráfica inherentes a la escritura manual, en otras palabras, no se
trataba ya del criterio individual del autor o del amanuense, sino de
decisiones cuya injerencia se multiplicaba proporcionalmente al número de
ejemplares que el novedoso artefacto podía imprimir.
Una cambio fundamental que sufre el sistema fonológico del español en el
6
De hecho, son estos principios que serán aplicados por la RAE para fijar la ortografía del español:
etimología, uso tradicional consolidado y pronunciación (CRESCENZI, 2019).
8
siglo XVI, dando lugar a un problema a menos en la variabilidad de grafía, es el
proceso de ensordecimiento de las sibilantes, el que estuvo motivado por la
proximidad del punto de articulación de las sibilantes (MORAL, 2012, 64). A
continuación, se exponen estos fonemas que pasaron por este proceso de
ensordecimiento y su representación.
Fonema Representación gráfica
/ts/ c, ç, ç, z (caça, plaça)
/dz/ z (dezir, fazer)
/z/ -s- (casa)
/s/ -ss- (espesso, seco)
/ʃ/ x (fixo, caxa)
/ʒ/ g,j,i (mugier, ojo)
Fuente: adaptado a partir de Moral (2012, p. 63).
Según Barthe (2016, p. 24), por estos fonemas poseer una pronunciación
muy semejante “se produjeron abundantes confusiones gráficas en los textos
medievales”. Como consecuencia del ensordecimiento, las sibilantes se redujeron a
las tres únicas que se presentan a continuación:
Fonema Grafía
/ts/ (/ş/-> /θ/) c, ç, z
/s/ -ss-, s-,-s
/ʃ/ (-> /x/).7 x (-> g, j).
Fuente: los autores
Lo cierto es que el período que comprende el Siglo de Oro representó pocos
avances respecto a una ortografía que correspondiera fidedignamente a la relación
fonema y letra, aunque se trata de un momento en el que los cambios fonológicos y
los postulados reformistas son importantes para la futura fijación del sistema
ortográfico del español. De hecho, es un período caracterizado por una escritura
heterogénea, como así lo demuestra Berthe (2016) en su análisis de textos de la
época.
7
Este fonema se velariza ya en el siglo XVII, y asume la grafía g (e, i) y j.
9
4. LA RAE Y LA FIJACIÓN DE LA ORTOGRAFÍA ESPAÑOLA
Lo escrito hasta aquí apunta a un intento constante para establecer una regla
ortográfica a la lengua española. No obstante, la inmadurez del castellano le hizo
pasar por una serie de heterogeneidad grafémica, condicionada por una serie de
propuestas ortográficas sobre cuál debería ser la representación adecuada para
determinados sonidos, además de una transición en la fonología de la lengua.
Sin embargo, el siglo XVIII supuso un cambio fundamental en la fijación de la
lengua española, pues se trata del siglo en que se funda la Real Academia
Española en 1713.
La primera obra que la RAE elaboró fue el Diccionario de la lengua castellana
(1726-1739), o Diccionario de Autoridades, en el cual se establecen las normas de
la ortografía académica. Estas normas avanzan en una Ortografía (1741), al punto
de crear la primera edición de la Gramática castellana (1780). De acuerdo a Álvarez
(2007, p. 171), de estas fechas en adelante se impuso tres principios que
fundamentaron la ortografía española, a saber: el principio fonético, que consistiría
en corresponder la pronunciación con la grafía; el principio etimológico, que reside
en la restitución de las grafías latinas; y el principio de uso, que aceptaría las
convenciones ampliamente asentadas por la tradición de los grandes literatos. Pero
claro, de los tres, el principio etimológico tiene más fuerza. Como consecuencia,
hubo la restitución de varias representaciones que no atendían a la naturaleza
fonética, pero “dentro de unos márgenes que hacen de nuestra ortografía actual
una de las más sencillas y coherentes” (Ibid.).
En la tabla a continuación, se presenta la norma ortográfica de los principales
fonemas que tuvieron vacilación en la grafía durante todo los siglos anteriores a la
fundación de la RAE.
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Letra Fonema Explicación
B/V /w/>/u, v/ —>/b/ Actualmente, la distribución es
etimológica, las palabras que
en latín llevaban el fonema
fricativo /β/ en general
conservan la grafía V. Las
palabras que eran articuladas
con la oclusiva /b/ continúan
con B. Pero ambos fonemas
son articulados como /b/.
G/J /ʒ/—>/x/ distribución Se conserva la grafía g ante i,
complementar: e, ante cultismos y
semicultismos (general, genio,
/x/ para g ante e, i (j ante i, e, lógico), bien como en palabras
o, u). etimológicas latinas como
coger< COLLIGERE, fingir <
/g/ para g ante a,o,u. FINGERE o proteger<
PROTEGERE. En los demás
casos, se escriben con j los
sonidos fricativos velares.
El fonema oclusivo velar /g/ se
restringe a las vocales a, u,o.
H/F Español medieval: La distribución se comporta
H= /ø/ conforme la etimología, así, se
F=/f/ ante /r/ y /l/ y diptongos escribe con h todo lo que era
(flor, frente, fiesta) con h en latín y que no se
F= /h/ ante vocal pronunciaba en castellano;
también se escribe con H las
Español moderno: palabras que se aspiró en la
H=/ø/ Edad Media.
F= /f/ ante /r/ y /l/ (y algunos
cultismos con vocal)
C/Z C = /θ/ ante i,e. C entra en distribución
Z = /θ/ demás contextos complementar con Z y QU,
C = /k/ según la vocal que la
anteponga.
I /i/ Asumía valor en los siglos
pasados de vocal y de
semiconsonante, como
sibilante prepalatal sonora /ʒ/.
(Conseio >consejo). Hoy se
restringe al uso vocálico.
Ll/l Hasta mediados del siglo XIII
L=/l/ fue habitual representar
Ll=/ʎ/ mediante la grafía simple l
tanto el fonema lateral
alveolar /l/ como el palatal /ʎ/.
Ñ /ɲ/ =nn antes A partir del siglo XIV ya se
/ɲ/=ñ desarrolla bajo ñ.
S s-; -s -ss- = /s/ Se fija la grafía s el sonido /s/.
-s- =/z/—> /s/
Z /θ/ La Z se emplea ante a, o, u y,
de manera excepcional, ante
e, i por razones etimológicas,
como ocurre principalmente en
helenismos (enzima, zeina,
zelote, zeugma, zigoto).
Fuente: elaborado por los autores desde Álvares (2007), Férnandez (2006).
11
5. CONSIDERACIONES FINALES
Como se ha visto hasta aquí, la lengua española pasó por un largo y
complejo proceso evolutivo en su sistema fonético-fonológico y ortográfico. Muchas
fueron las propuestas para establecer una escritura homogénea para que letra y
fonema se correspondiera de una manera clara y objetiva. Desde el paso de lengua
baja hacia lengua de cultura, el castellano cambió paulatinamente sus aspectos
lingüísticos.
La primera regla para la representación gráfica del habla se realizó en el
reinado de Alfonso el Sabio, cuando este decidió favorecer el español como lengua
de Estado, debido a la necesidad de traducir y escribir en esta nueva lengua
vernácula. Los principales problemas ortográficos estriban en las sibilantes, los
cuales se extienden hasta la fijación de la grafía realizada por la RAE.
La RAE fue decisiva para que se asentara una ortografía estable, adecuada y
mucho más sencilla de la que se había propuesto por la cancillería Alfonso X y de
los tratados del Siglo de Oro. Como nos explica Lapesa (1987, p. 335):
[...] el sistema fonológico había cambiado: consoante que em 1250 o 1280
se distingue de otras a las cuales podían oponerse, se habían confundido
con ellas como resultado de cambios fonéticos generalizados a lo largo del
siglo XVI, aunque iniciados mucho antes y consumados a principios del XVII;
había además usos dúplices de signos gráficos, y vacilaciones debidas a la
introducción de grafías latinizantes. La Academia comenzó su labor de
fijación, distribución y poda ortográfica adoptando normas reflejadas ya en el
Diccionario de Autoridades; prosiguió con nuevas simplificaciones en su
Ortografía de 1741 [...] Gracias a ello la lengua española posee una
ortografía cuya correspondencia con la fonética es mucho mayor que la del
francés y la del inglés.
Actualmente, la ortografía de la lengua española está completamente fijada
bajo normatización de la RAE, quien trata de establecer las normas que deben ser
seguidas por todos los países hispanohablantes. Evidentemente, debido a su
distribución geográfica, el español hoy en día presenta variedades fonéticas
bastante sobresalientes y que dan lugar a nuevas propuestas de reformas en su
sistema de representación gráfica, pero no reverberan al punto de cambiar el
sistema gráfico ya establecido.
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6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Libros, 2007.
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