Una t�a necesitada y un sobrino complaciente
18 abril, 2021
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En los a�os 60, en las aldeas, raro era la jovencita que se dejaba follar. Todas
iban de decentes, pero eso s�, se mataban a pajas c�mo los chicos. Esto llevaba a
que cuando se casaban, ni los hombres ni las mujeres sab�an c�mo satisfacer a sus
parejas, por lo que algunas mujeres se segu�an pajeando, y otras le daban el co�o a
alg�n jovencito y le dec�an como les ten�an que hacer para correrse, o se lo daban
a alg�n maduro con tablas. Mi amigo Jorge, seg�n me cont�, tuvo la suerte de follar
a alguna de esas casadas, pero la primera mujer que foll� fue a su t�a Isaura, una
mujer de 45 a�os, viuda desde hac�a 25 a�os, ni gorda ni flaca, ni guapa ni fea, ni
alta ni baja.
A continuaci�n cuento lo que me cont� que sucedi�.
-C�mo ya sabes, Quique, mi t�a Isaura tiene un huerto de m�s de cien naranjos y en
septiembre recoge las naranjas. Todos los a�os contrataba a un viejo y a una vieja.
Este a�o me contrat� a m� porque andaba mal de dinero... Trabajamos toda la ma�ana.
A la hora de la comida, en la cocina, despu�s de zamparnos un cap�n y de beber casi
un litro de vino tinto cada uno, me pregunt�:
-�Tienes novia, Jorge?
-Si crecieran en los �rboles...
-No veo porque dices eso, eres guapo y tienes un buen cuerpo.
-Gracias, t�a, pero eso parece que no es suficiente.
-Te quer�a preguntar una cosa pero me da verg�enza.
-Pregunte sin miedo.
-�Ya hiciste cochinadas con una chica?
-No, pero s� hacerlas.
-�Y c�mo aprendiste a hacerlas?
-Escuchando lo que dicen los espabilados se aprenden muchas cosas.
-�C�mo qu�?
-C�mo hacerle una paja a una mujer... Como hacer que se corra comi�ndole el co�o...
Mi t�a, que estaba bebiendo un vino, lo derram� por el vestido. Se puso roja c�mo
un tomate maduro.
-�Qu� temblor me entr�!
-A m� se me puso dura la polla al dec�rselo.
Ech� otro vaso de vino, y despu�s me dijo:
-No me digas esas cosas, Jorge, no me digas esas cosas que me pongo mala.
Vi mi oportunidad y no me anduve con rodeos.
-�Quiere correrse conmigo, t�a?
A mi t�a, que llevaba puesto un vestido azul con escote franc�s que le daba por
encima de las rodillas, le entr� un sofoco. Ayudados por la humedad del vino se le
marcaron los pezones en �l, signo de que no llevaba sujetador.
-�Jes�s, que pregunta!
Se me fueron los ojos a sus tetas.
-Responda c�mo si yo fuese el t�o... Perd�n, no deb� mencionarlo.
-Ya se me pas� la pena de su p�rdida hace muchos a�os.
-Pero se corr�a con �l.
-No metas m�s el dedo en la llaga, Jorge, no metas m�s el dedo en la llaga.
Sus palabras me alentaron para seguir adelante.
-�Se corr�a o no?
Le cost� decirlo, pero lo dijo.
-No, con �l nunca me corr�.
Insist�.
-�Quiere correrse conmigo?
-No deb�amos de estar hablando de estas cosas.
-Ya, pero una vez que no me mand� callar al principio es porque le pica.
Hizo c�mo que me reprend�a.
-�Jorge!
-A ver, t�a. �Se quiere correr o no?
Mi t�a empez� a dejarse querer.
-Corr�a, corr�a, pero no, no puedo follar contigo, y la verdad es que tengo muchas
ganas, pero no puedo, eres mi sobrino y no estar�a bien.
-�Podr�a echarse una siesta y hacerse la dormida? No se la voy a meter en el co�o.
-��Ah no?!
-No.
Estir� los brazos, bostez�, y me dijo:
-�Qu� sue�o me entr�! Voy a tomar una siesta.
Dej� pasar un par de minutos y despu�s fui a su habitaci�n. La puerta estaba
abierta y ol�a a matamoscas. Mi t�a estaba solo con unas bragas blancas puestas. Me
ech� a su lado e hice lo que le hab�a o�do a Carlos, uno de los espabilados. Con la
yema de mi dedo medio le acarici� el ojete haciendo c�rculos y le lam� la espalda.
Mi t�a se hac�a la dormida. Pasado un tiempo, moj� el dedo en la boca y le foll� el
ojete con �l muy suavemente. Despu�s le separ� las nalgas, apart� las bragas hacia
un lado y pas� mi lengua entre ellas. Ten�a el culo gordo. No alcanzaba a lamerle
el ojete, y ella lo sab�a. Mi t�a se puso boca abajo, y entonces s�, entonces le
lam� el ojete y se lo foll� con la punta de la lengua... Paraba y se lo acariciaba
con un dedo de canto, le met�a el dedo gordo... Le volv�a a follar el ojete con la
lengua... Al estar perra, perra, mi t�a, se puso a cuatro patas. Ten�a su culo para
hacer con �l lo que quisiera. Le quit� las bragas, y se lo volv� a lamer y a
follar. Mi t�a, ya no se pudo contener m�s, rompi� el silencio con sus primeros
gemidos. Le ech� la mano al co�o peludo. Lo encontr� encharcado de jugos. Segu�
lamiendo. Lleg� un momento en que al meterle la punta de la lengua en el ojete, mi
t�a, comenz� a mover el culo hacia atr�s para que le entrara... Al rato y sin
previo aviso, de su co�o comenzaron a salir jugos que me ca�an en la palma de la
mano. Sent�a las contracciones del co�o de mi t�a en mi mano y las del ojete en mi
lengua. Mi t�a, temblaba, se sacud�a y jadeaba c�mo una perra. Con las �ltimas
contracciones se la met� en el culo, ni que decir tiene que a pesar de estar
excitada y de tener el ojete mojado con mi saliva le entr� muy apretada. Nada m�s
meterle la cabeza de la polla me corr� dentro de su culo. Despu�s la segu�
follando. Con una mano le daba azotes en las nalgas y con tres dedos de la otra
mano le acariciaba el cl�toris. Ni cinco minutos pasaran, cuando me dijo:
-�Me voy a correr otra vez!
Dicho y hecho, Se corri� con una fuerza brutal. Tuve que taparle la boca porque
empezaba a chillar como una cerda a la que acuchillan en la matanza.
Al acabar de correrse, ya boca arriba, y con una sonrisa de oreja a oreja, me dijo:
-Me corr� dos veces. �Dos!
No le respond�, met� la cabeza entre sus piernas y mi t�a, me pregunt�:
-�Qu� haces?
-Voy a hacer que se corra de nuevo.
Lam� sus jugos. Sab�an entre �cidos y salados. Mi lengua entr� en su vagina una
sola vez, despu�s, con la punta le lam� el cl�toris de abajo a arriba, despacito...
Ahora, roz�ndoselo c�mo lo har�a una pluma, ahora haciendo c�rculos sobre el
glande. Mi t�a, acariciando mi pelo, se puso a rezar.
-Padre nuestro...
Par� de jugar con la lengua en su cl�toris, y extra�ado, le pregunt�:
-��Qu� hace, t�a?!
-Rezar, Jorge, rezar, si no rezo me corro y quiero seguir sintiendo el gusto que
estoy sintiendo.
Quer�a que le durase. Bes� los muslos de sus piernas peludas hasta llegar de nuevo
al co�o. Volv� a meter la lengua en su vagina y cuando de nuevo roc� con la punta
de la lengua su cl�toris, mi t�a, levant� la pelvis, y exclam�:
-���Argggggggggggg!!!
Con la mitad de la lengua sobre su cl�toris y la otra mitad dentro de su vagina,
recib� en mi boca la brutal corrida.
Al acabar de correrse qued� sin fuerzas. Le di un beso con lengua... Y despert� al
monstruo que llevaba dentro. Lo supe, al decirme:
-�Te voy a desgraciar a polvos!
Mi t�a subi� encima de m�, se meti� la polla dentro del co�o y me cabalg� al trote.
Sus grades tetas con areolas negras y pezones gordos y tiesos, volaban de abajo a
arriba, de arriba a abajo y hacia los lados. Se las cog� y tir� de ellas hasta que
me las dio a mamar... Ya no me las quit� de la boca hasta que sinti� que se corr�a
otra vez. Me bes�, y me dijo:
-�C�rrete conmigo, Jorge, ll�name el co�o de leche!
Sus palabras me pusieron a mil.
-�La voy a dejar pre�ada!
-No te preocupes, ya no quedo. �Me corro, me corro, me corro, me corro!
��Ll�nameeeeee!!
Sent� su co�o cerrarse, apretar mi polla y despu�s, al abrirse, ba�arla de jugos...
Sent� c�mo temblaba su cuerpo sobre mi cuerpo, sent� sus gemidos de placer, y se lo
llen� con una corrida de incontables chorros y chorritos de leche.
Acab� de correrse y casi sin descansar, con mi leche y sus jugos encharcando mis
pelotas, me sigui� besando, dando las tetas a mamar y martilleando con su co�o. Era
insaciable. Tiempo despu�s, al sentir mi t�a que me iba a venir, quit� la polla de
su co�o y la puso en su ojete. Comenc� a correrme en la entrada de su ano. Mi t�a,
empuj� con el culo y me acab� de correr dentro. Sigui� foll�ndome largo rato ...
Devor�ndome la boca y a punto de correrse de nuevo, sentimos una voz que ven�a de
la calle.
-�Est�s en casa, Isaura? Quer�a comprar naranjas.
Era Pili, la hija de la tabernera. Mi t�a me bes� y lueo me dijo:
-Ya se ira.
Me sigui� follando la polla con su co�o. Pili no se fue. Entr� en casa. Debi� o�r
el ruido de los muelles de la cama y los gemidos de Isaura. Fuera c�mo fuera
aparecer�a en la puerta de la habitaci�n. Mi t�a estaba de espaldas a la puerta y
yo al tenerla delante no la ve�a. La ver�a unos diez minutos m�s tarde de haber
llamado, justo en el momento en que mi t�a se derrumb� encima de m�, diciendo:
-���Qu� corridaaaaaaaa!!!
(Pili era una rubita, de ojos azules, con coletas, tetas peque�as, largas piernas,
delgadita y muy guapa)
Pili estaba tapando la boca con una mano y con la otra dentro del pantal�n vaquero
(bajara la cremallera) y de las bragas se tocaba el co�o. Mir�ndome, las piernas le
empezaron a temblar y acab� en el piso, en posici�n fetal, retorci�ndose de placer.
Yo viendo c�mo se corr�a Pili le llen� el culo de leche a mi t�a Isaura.
Mi t�a no se enter� de que nos viera, ya que Pili al acabar de correrse sali�
escopetada. Y hasta aqu� lleg� la historia,