El acompañamiento espiritual
Acompañar la vida en el horizonte cristiano
P. Jorge Yoel Mora, cjm
La dirección espiritual es un diálogo para orientar la vida en Cristo. A ejemplo del
Señor que camina con el pueblo, el discípulo acoge esta perspectiva.
Los Eudistas se preocupan por descubrir y guiar a aquellos y aquellos que Dios
llama al servicio de la comunidad cristiana.
Pierre de Bérulle:
La dirección espiritual: “Entrenar a Jesucristo en las almas”.
San Juan Eudes:
“El misterio de los misterios y la obra de las obras es la formación de Jesús”.
¿Hacia dónde se conduce la dirección espiritual? Hacia la formación de Jesús. Es
esta la base espiritual y humana que proyecta al ser humano en su contexto. No
obstante, en este dinamismo es común encontrar pretensiones distintas (soportar las
cargas) al crecimiento de la fe. El objetivo del director ha de estar enfocado también
a introducir en la persona la experiencia de fe.
¿Cuáles son las razones por las cuales nos buscan las personas?
1. Modos de relación
2. Ejecución de deberes personales
3. Gestionar problemas e impulsos
4. Vivir cotidianamente
5. Estado de vida a elegir.
Delante de Dios como se es:
Es vital acompañar a la persona en su historia en la idea que tienen de sí mismos,
muchas veces extremadamente enjuiciada y otras tantas evidentemente Narcisa. El
acompañamiento debe conducir a un proceso de reconocimiento ante Dios del sujeto tal
cual es. Elementos a tener en cuenta:
a. Promover el bien integral del individuo: El acompañante ha de proponer un
camino, una ruta temporal concreta.
b. Estimular más que dirigir: El acompañante promueve en la persona aquellas
motivaciones que le ayuden a tomar decisiones.
c. Ofrecer una ayuda que le facilite su camino
Es necesario evitar:
a. Decidir, imponer o prohibir, persuadir en sentido negativo: No se toman
decisiones con base en las convicciones personales del acompañante. La vida es
terreno sagrado, se ilumina más no se impone.
b. Explicar e interpretar (No soy el maestro)
Peligros a tener en cuenta:
a. Atención solo sobre el pasado: La historia de vida es “terreno sagrado”, no se ha
de indagar en ella sin razón.
b. Mentalidad intelectualista: Evitar intelectualizar la realidad de las personas.
c. Teorías de la propia experiencia: Estas teorías pueden ser ambiguas.
d. Sugestión
e. Ofrecer las recetas: Las personas no necesitan recetas, estas se desligan de la
realidad de las personas.
f. Ser el centro del coloquio
g. Transferir y contransferir: Salirse de los “papeles de acompañante” y estar en
función de lo que pueda necesitar la persona.
Elementos de la psicología:
1. Saber observar: Los lenguajes propios del cuerpo y la actitud humana.
2. Saber escuchar: Escuchando a la persona, puedo llegar a una conclusión con
relación a su realidad.
3. Saber hablar: El hablar no debe ser un ejercicio prioritario, pero debe ser
centralizado y concreto. Hacer un diálogo extenso no tiene mucha funcionalidad.
Saber que hay trastornos de personalidad y estilos de personalidad:
a. Obsesivo-compulsiva: Perfeccionismo y control mental. Persona disciplinada,
estructurada, organizada. Conduce a construir la vida a partir de jerarquías, ritos
y reglas. Configuración interna: Negación de conflictos.
b. Dependiente: Incapaz de la toma de decisiones. Su vida está en función de la
complacencia.
c. Narcisista: Ego demasiado elevado, su imagen de si mismo es siempre la
perfección. Experto en la autoreferencialidad.
d. Evitante: Inhibición social, inferioridad, hipersensibilidad a la crítica.
e. Depresiva: Dos formas o etapas: Controlable y no controlable.
Cómo entiendo a la persona, cuál ha de ser el camino para apoyarle.
Animación bíblica de la pastoral
Pbro. Guillermo Acero, cjm
¿Qué es la ABP?
Dando una mirada hacia la historia, la Sagrada Escritura con relación a la pastoral ha
sido transversal, pero no en todo momento prioritaria. En un contexto como el concilio
de Trento, la doctrina tomó un lugar prominente y subvaloró el uso de la S.E. Esto no
significó que el pueblo creyente no tuviera ningún tipo de contacto; la liturgia y el arte
eran dos expresiones ampliamente bíblicas. La liturgia en su contenido, el arte en los
bocetos, esculturas y puestas en escena.
¿Cuándo empieza a crearse un contacto directo con la Palabra? A través de los
“movimientos apostólicos”, escuelas religiosas y demás escenarios. Los apostolados
bíblicos, estudios y trabajos, se han desarrollado progresivamente hasta consolidar el
amplio dinamismo: “Animación bíblica de la pastoral”.
Una pregunta vital en el ejercicio pastoral: ¿Qué comunica o transmite la evangelización
o el proceso de pastoral?
No es únicamente un simplista testimonio personal ni una oración, esto ha de ir
acompañado de un ejercicio interpretativo serio en torno a la Sagrada Escritura.
Si no se tiene clara una posición respecto a la Palabra de Dios, la pastoral se
convierte en una “predicación de sí mismos”.
Existen movimientos que entendieron la evangelización cómo un proceso de
recuperación del kerigma