Participacion Ciudadana
Participacion Ciudadana
1. Introducción
2. Participación ciudadana
3. Cualificación de la participación
4. Factores que inciden en la participación
5. Conclusión
6. Bibliografía
Introducción
Para algunos la participación ciudadana es algo importante y esencial porque alimenta el
espíritu de la democracia, la legitimidad y la ciudadanía, para otros, es simplemente un
requisito formal que hay que satisfacer, independientemente de sus resultados, y hay algunos
que consideran la participación ciudadana como un fastidio por muchas razones que no viene
al caso enlistar.
En el caso Venezolano, la participación es en un derecho constitucional que tiene todo
ciudadano, sin excepción alguna, y que puede ser ejercida de manera directa o a través de
representantes. Incluso hay un listado de mecanismos en el artículo 70 de la Constitución que
indica las distintas modalidades o los distintos espacios que el constituyente creó para
garantizar la participación en los asuntos públicos.
La importancia de la participación ciudadana ha sido recogida en la Carta Iberoamericana de
Participación en la Gestión Pública, que es como se titula el documento oficial aprobado y
suscrito en la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en
Portugal en el año 2009, en la que se inicia señalando que en la actualidad
las sociedades contemporáneas demandan la ampliación y profundización de la democracia
como sistema político.
Reconocen los jefes de estado y de gobierno que el derecho genérico de las personas a
participar colectiva e individualmente en la gestión pública, es un elemento esencial en la
ampliación y profundización de la democracia, lo que impone la tarea de construir
mecanismos idóneos para alcanzar ese fin y que además, los mismos se conviertan en un útil
complemento a los mecanismos existentes de representación política en el Estado.
En Venezuela y particularmente en el ámbito local hay dos principios en los cuales hay
mucho por hacer, me refiero a la institucionalización y la adecuación tecnológica, y en
particular otros dos principios que pareciera están entrando en una situación crítica por la
realidad política que nos agobia, ellos son: la igualdad y la gratuidad en la participación.
Participación ciudadana
Es un proceso que implica la acción responsable, organizada y permanente de los ciudadanos
en la esfera política y el control de la gestión pública que busca una mayor eficiencia de
los recursos estatales destinados a la satisfacción de demandas sociales.
La participación ciudadana se refiere a las posibilidades que tienen los ciudadanos y
miembros de grupos sociales de determinada comunidad para incidir en la detección de
necesidades sociales así como el la respuesta que dará el gobierno a las mismas, sin pasar
necesariamente por la democracia representativa, es decir partidos
políticos u organizaciones gremiales entre otras, esta se invoca por asuntos económicos,
administrativos y políticos.
La participación no se decreta, es un proceso cultural y gradual, implica que los funcionarios
públicos la entiendan y le den valor, y que el ciudadano la asuma como algo cotidiano, que
tiene su sentido y su utilidad. Venezuela requiere de un proceso de formación, información y
de construcción de diversas metodologías para lograr materializar la participación efectiva
en nuestra cultura, porque el diseño constitucional ya existe.
Reconocimiento de la participación como Derecho
• Artículo 62. Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar
libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes
elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de
la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su
completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de
la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica.
En el desarrollo del artículo 62 se le reconoce a todos los ciudadanos y ciudadanas el derecho
de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus
representantes elegidos, el derecho al sufragio, el cual se ejerce mediante votaciones libres,
universales, directas y secretas (Artículo 63), el derecho a que los representantes
rindan cuentas públicas, transparentes y periódicas sobre su gestión, de acuerdo con
el programa presentado, el derecho de asociarse con fines políticos,
mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección así como el
derecho a concurrir a los procesos electorales postulando candidatos (Artículo 67).
Responsabilidades del Estado en las que se plantea la corresponsabilidad ciudadana,
participación como deber.
• Artículo 55. Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de
los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que
constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus
propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes. La
participación de los ciudadanos y ciudadanas en los programas destinados a la
prevención, seguridad ciudadana y administración de emergencias será regulada por una
ley especial. Los cuerpos de seguridad del Estado respetarán la dignidad y los derechos
humanos de todas las personas. El uso de armas o sustancias tóxicas por parte del
funcionario policial y de seguridad estará limitado por principios de necesidad,
conveniencia, oportunidad y proporcionalidad, conforme a la ley.
El artículo 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, establece que
toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de
seguridad ciudadana, al mismo tiempo que se señala el deber de participación de los
ciudadanos y en los programas destinados a la prevención, seguridad y administración de
emergencias a través de medios que se complementen en una ley especial; en el sentido de
deber ciudadano y en torno a la participación política, el artículo 62 establece que los
ciudadanos tienen por un lado el derecho de participar libremente en los asuntos públicos,
directamente por medio de sus representantes elegidos y por otra el deber de facilitar la
generación de las condiciones más favorables la práctica de la participación.
En torno a la población joven que generalmente es considerada como una parte de la
población ajena al mundo político, por medio de la Constitución Nacional se les ofrece la
posibilidad de ser actores activos en la toma de decisiones por medio de la consagración del
derecho y el deber de ser sujetos activos del proceso de desarrollo del país, al mismo tiempo
que se establece la responsabilidad conjunta ente el Estado, la participación solidaria de las
familias y la sociedad, para la creación de oportunidades para estimular su tránsito productivo
hacia la vida adulta y, en particular, para la capacidad y el acceso al primer empleo; en
relación con la tercera edad se señala que los mismos deben formar parte de manera conjunta
también para hacer respetar la dignidad humana, su autonomía y garantizar
la atención integral y los beneficios de la seguridad social que lleven y aseguren la calidad
de vida de los ancianos (artículos 79,80).
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es rica en la diversidad de
mecanismos que establece para promover la participación e intervención de la ciudadanía en
la construcción y desarrollo de un proyecto de país que procura la suprema felicidad social y
el bienestar individual y colectivo.
Entre los mecanismos de participación hemos encontrado la participación en asuntos
públicos: mediante la contraloría social a la gestión de los asuntos públicos proceso a través
del cual las instituciones públicas dirigen los asuntos de interés general, administran los
recursos públicos y garantizan la realización de los derechos humanos. La contraloría social
permite la eliminación de los abusos y la corrupción, y prestando la debida atención al Estado
de derecho y el respecto a los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales.
Así mismo se contempla como instancia de participación ciudadana el sufragio, la rendición
de cuentas y la participación de los pueblos indígenas en la el diseño y desarrollo
de presupuestos públicos.
Cualificación de la participación
La participación ciudadana dentro del marco de la Constitución nacional tiene múltiples
canales de actuación, entre ellos los siguientes:
• a) Formación, ejecución y control de la gestión pública, entendido esto como el medio
para lograr el protagonismo que garantiza su completo desarrollo, tanto individual como
colectivo.
• b) En el sector salud, en la toma de decisiones sobre la planificación, ejecución y control
de la política específica en las instituciones públicas de salud.
• c) Los pueblos indígenas participar en la economía nacional y a definir sus prioridades,
así como en la elaboración, ejecución y gestión de programas específicos
de capacitación, servicios de asistencia técnica y financiera que fortalezcan sus
actividades económicas en el marco del desarrollo local sustentable.
• d) Dentro del orden municipal la participación ciudadana se expresa en la incorporación
en procesos de definición y ejecución de la gestión pública, al control y evaluación de
resultados, en forma efectiva, suficiente y oportuna.
• e) Por medio de la Constitución se abre la posibilidad de crear mecanismos para que
estados y municipios descentralicen y transfieran a las comunidades y grupos vecinales
organizados los servicios que éstos gestionen previa demostración de su capacidad para
prestarlos, promoviendo:
• f) La transferencia de servicios en materia de salud, educación, vivienda, deporte, cultura,
programas sociales, ambiente, mantenimiento de áreas industriales, mantenimiento y
conservación de áreas urbanas, prevención y protección vecinal, construcción de obras y
prestación de servicios públicos.
• g) La participación de las comunidades y de ciudadanos, a través de las asociaciones
vecinales y organizaciones no gubernamentales, en la formulación de propuestas
de inversión ante las autoridades estatales y municipales encargadas de la elaboración de
los respectivos planes de inversión, así como en la ejecución, evaluación y control de
obras, programas sociales y servicios públicos en jurisdicción.
• h) La participación en los procesos económicos estimulando las expresiones de
la economía social, tales como cooperativas, cajas de ahorro, mutuales y otras formas
asociativas.
• i) La participación de los trabajadores y comunidades en la gestión de
las empresas públicas mediante mecanismos autogestionarios y cogestionarios.
• j) La creación de nuevos sujetos de descentralización a nivel de las parroquias, las
comunidades, lo barrios y las vecindades a los fines de garantizar el principio de la
corresponsabilidad en la gestión pública de los gobiernos locales y estadales y desarrollar
los procesos autogestionarios y cogestionarios en la administración y control de los
servicios públicos estatales y municipales.
• k) La participación de las comunidades en actividades de acercamiento a los
establecimientos penales y de vinculación de éstos con la población.
Factores que inciden en la participación
• a) El conocimiento efectivo por parte de los vecinos de los objetivos, metas y visiones
de la organización que funge como medio de participación, así como el prestigio y
confianza que brindan los dirigentes de la misma, sólo de esta manera puede generarse
interés en participar, puesto en su conjunto ambos aspectos permiten entender que se
trabaja para la comunidad y que existe representación por parte de sus líderes.
• b) Por otra parte es fundamental el conocimiento critico que se tenga sobre la historia de
la comunidad, lo que se traduce en el conocimiento de factores que tuvieron y tienen
influencia sobre la vida de la comunidad, sus intentos por resolver los problemas, los
modos de organización, ya que tal situación permite tomar conciencia de las causas que
lo llevaron a enfrentar las cosas de una u otra manera.
En todo caso es necesario observar que la participación ciudadana y comunitaria requiere de
una estructura que la haga posible y que la canalice, estructura que es y debe ser distinta y
adaptada a cada espacio o región, así como a los intereses y necesidades de cada grupo, pues
no se debe olvidar que la participación se hace interesante cuando se siente que por medio de
ella efectivamente se pueden resolver los problemas del entorno, todo esto enmarcado dentro
de un sentido de pertenencia y compromiso que se traduce en objetivos y fines claros y que
constituyen la razón de ser de dicha organización, que además debe contar a su vez con roles
de funciones definidos y diferenciados.
Por otra parte, entre los factores que inciden o favorecen la participación por parte de las
comunidades se destacan: el fortalecimiento del tejido social; la generación de capacidades
y espacios de educación en la población respecto a los temas y los derechos; el hecho de que
actualmente la sociedad civil asume responsabilidades y habilidades para decidir, gestionar
y vigilar; la disposición de la ciudadanía para emanciparse del autoritarismo; el incremento
en el número de personas y de organizaciones de base sociales comunitarias participando; el
reconocimiento del componente identidad y cultura y la motivación de la inclusión de grupos
de mujeres, jóvenes, etnias, etc. También se plantea que se ha generado un proceso de
incidencia social que hace amplio y efectivo el concepto de participación, hasta llegar a la
toma de decisiones concertadas.
Por último, en términos de la relación sociedad civil-estado, se resalta que actualmente se
aprecia una cultura política que promueve la participación ciudadana solidaria, que se han
establecido escenarios de concertación y diálogos en torno a problemáticas específicas en los
países y que existen y se usan sistemas de comunicación, donde se aprovecha el uso
de nuevas tecnologías de la información; lo que permite la transparencia de la información
por parte de los distintos actores, el intercambio de buenas prácticas relacionadas con el tema
y la sistematización de experiencias.
Se reconocen también varios aspectos los cuales se relacionan con ámbitos como:
• 1. Histórico/contextual: hace alusión a la historia política de corrupción, clientelismo y
desconfianza y los contextos de represión y conflicto armado de los países. En este sentido
se identifica el desafío de re-pensar la historia, recuperar la memoria y reconfigurar la
experiencia de lo público.
• 2. Normativo: la manipulación de las leyes relacionadas con la participación, la
cooptación de los mecanismos participativos para validar decisiones unilaterales y el
peligro de reducir la toma de decisiones al cumplimiento de leyes o normas.
• 3. Gobierno: reconocimiento de las implicaciones de la partidización
y/o discriminación de los opositores o no simpatizantes del gobierno por parte de
instancias públicas partidarizadas, considerando el poco compromiso del gobierno en
facilitar y permitir procesos de participación ciudadana y evidenciando en la práctica la
tendencia al centralismo y en algunos casos al autoritarismo.
• 4. Institucional: las implicaciones de las instituciones políticas cerradas, la desconexión
entre democracia participativa y representativa, el desconocimiento de la realidad de las
necesidades, expectativas y requerimientos de la ciudadanía, la burocratización de las
instancias de participación tanto de base social como estatales y la falta de recursos
económicos por parte de las organizaciones/ o falta de autonomía económica (se depende
por ejemplo de la cooperación internacional o caso Ecuador de CPCCS). Todo esto podría
resumirse como la ausencia de una reforma de estado para una adecuada implementación
de la PC
• 5. Actores sociales: la fragmentación de los actores sociales, las propuestas aisladas, el
desconocimiento de leyes o temas coyunturales.
En conclusión según lo comprendido de todo lo explicado anteriormente, puedo decir que
los Factores de éxito para la participación son, la generación de un tejido social fuerte de
actores sociales y políticos propositivos; la sociedad civil organizada y capacitada que lleva
a cabo una verdadera participación ciudadana; existencia de normas vinculantes; la definición
de lineamientos o códigos de buenas prácticas de participación ciudadana (que sirva de guía
para la estandarización de procesos y procedimientos para la ciudadanía, en los que se
destaque el sentido de vida digna y compromiso ciudadano); el establecimiento de políticas
de gestión del recurso financiero acordes con las necesidades reales de la comunidad, sus
expectativas y los requerimientos; el impulso de una cultura de gestión pública y de
participación ciudadana-mediante la promoción de una cultura organizacional en los
servicios públicos municipales; la formación en temas de planificación participativa,
desarrollo local y gestión pública; la vinculación concurrente entre participación y
representación política; la construcción de una participación con enfoque de derechos
sociales, económicos, políticos y culturales; una mejora en la lucha contra la corrupción
debido a la transparencia en las decisiones públicas y una gradual información pública
amigable al ciudadano; y la existencia de corresponsabilidad, transparencia y eficiencia para
el cumplimiento de la Ley.
Conclusión
La participación ciudadana en Venezuela es un elemento que se encuentra consagrado en
la Carta Magna, en distintas acepciones ya sea como principio, derecho, deber, espacio o
instancia y como proceso sociopolítico; es así, como incluso en el preámbulo de la misma se
observa, con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad
democrática, participativa, y protagónica con lo cual se cambia la tradicional concepción del
Estado Venezolano que como lo señalaba la Constitución de 1961 declaraba un sistema de
democracia representativa.
La participación ciudadana a través de la Constitución se pretende repartir en los distintos
niveles del Poder Público, a nivel municipal se establece que el gobierno local debe de
acuerdo a sus competencia incorporar la participación ciudadana al proceso de definición y
ejecución de la gestión pública y al control y evaluación de sus resultados, en forma efectiva,
suficiente y oportuna (artículo 168); lo cual se afianza en el desarrollo de la participación y
el mejoramiento en general de las condiciones de vida de la comunidad.
En este sentido, la participación de la sociedad civil a partir de la formulación de políticas,
programas de desarrollo, en la iniciativa, en la concertación y en la fiscalización crea una
nueva relación con el Estado, que se traduciría en un camino hacia la democratización, lo
cual según dice Claros "conduce a la sociedad a erigirse como un ente fiscalizador del Estado
e interventor de los espacios de decisión". (2000,p.87). De esta manera se podrá convocar a
las instituciones para que contribuyan en la organización, promoción y capacitación de la
participación, para que las comunidades intervengan en los escenarios que posibiliten
cooperar, concretar y vigilar la gestión de los bienes y recursos de Estado.
Finalmente, se espera que la participación permita la reducción de los niveles de corrupción
en el sector público, ya que sí un ciudadano participa en el proceso de toma de decisiones, en
la ejecución de políticas o en el control de las mismas, podría considerarse que será
un individuo menos propicio a corromper para obtener beneficios del Estado o dejarse
sobornar por funcionarios estatales. Así pues, al ser los candidatos beneficiarios de las
actividades públicas, se generará una conciencia por lo público como bien común que se
incorpora al desarrollo de la calidad de vida.
Bibliografía
Claros, G (2000) La participación ciudadana. Alcances y perspectivas. Universidad Cecilio
Acosta. Zulia; Venezuela.
Escalona, J (2002) Descentralización, municipio y participación. Nuevas oportunidades para
el desarrollo institucional en Venezuela. En: Cuestiones Locales Nº 2, Valencia: Venezuela.
Garay, J (2001) La Constitución comentada y con índole alfabético explicativo (2ª ed.)
Caracas: Venezuela.
RESUMEN
Como tema de indagación en la presente investigación se ha seleccionado como fuente
primaria de análisis según el ordenamiento jurídico venezolano la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela (1999), con el fin de determinar el articulado que norma
la participación ciudadana en Venezuela, se presenta un análisis doctrinario y normativo de
las implicaciones de la participación ciudadana en el desarrollo de la nación y de los pueblos
como mecanismo de bienestar integral contenido en la CRBV. Así como se configura un
conjunto de conclusiones y recomendaciones factibles de implementarse para que la
ciudadanía se apropie de los espacios de participación.
La CRBV, presenta una base solida que fundamenta la participación ciudadana, contiene 130
artículos que contempla, la participación ciudadana en asuntos públicos, como contienen un
articulado que lo definen como un derecho y una obligación, ofreciendo la posibilidad de
participar de diferentes maneras: la primera es mediante la elección universal, directa y
secreta, de sus gobernantes en los poderes ejecutivos y legislativos en los niveles político-
territoriales (Nacional-estadal y municipal). La segunda vía es en la participación social en
la coordinación y gestión de las políticas públicas a nivel Nacional, Estadal, y Local. La
tercera vía es la participación en los procesos de formación de leyes, enmiendas, reformas
constitucional y referendo y una cuarta vía de participación ciudadana es la cogestión en los
procesos electorales.
La participación ha estado presente en todos los actos de la vida de los pueblos, ligada a la
planificación comunitaria, a la necesidad que tienen los colectivos de promover mejores
niveles de calidad de vida, mediante su intervención en la conformación de planes,
programas, proyectos, definición de estrategias y actividades que contribuyan al desarrollo
del colectivo.
Durante los años setenta y ochenta la participación ciudadana se ve impulsada por los nuevos
enfoques de la investigación acción participativa, así como por los enfoques de la
planificación estratégica y comunitaria, con marcado énfasis en el estudio de la población
rural, zonas aledañas, comunidades indígenas, con miras al diseño de políticas públicas y
mejoramiento de los servicios a la población.
En los años noventa el enfoque centrado en la participación ciudadana se asumido por
organizaciones nacionales e internacionales para otorgarle mayor sentido y pertinencia a los
planes y programas de desarrollo local y nacional, así como para el otorgamiento de
financiamiento a los grupos sociales organizados.
En la etapa de los años 1999 al 2012, cuando inicia su gobierno el Presidente Hugo Chávez.
Tal como ha sido señalado, comienza entonces un proceso constituyente. Se elabora la nueva
Constitución, la participación ciudadana se concibe como derecho, deber y obligación. Se
incorporan los artículos que se analizan en el presente estudio y se establecen las
competencias de los diferentes actores del Poder Público. Igualmente se hace referencia al
aspecto legislativo de las competencias concurrentes, mediante la sanción de leyes de base y
leyes de desarrollo, indicando los principios orientadores del proceso y la posible
descentralización desde los Estados a los Municipios.
En la CRBV, se conciben las bases y soporte esencial para configurar un conjunto de leyes
orgánicas y especiales, así como resoluciones, y normativas que establecen los derechos,
derechos, obligaciones y mecanismos de participación ciudadana, en efecto se le otorga
poder a las instancias nacionales, estadales, regionales, locales y parroquias para que hagan
valer el derecho a la participación ciudadana.
Fernández de Mantilla citado por Nuñez Navas (2003) define la participación en sentido
amplio como: ...el conjunto de actividades, interacciones, comportamientos, acciones y
actitudes que se dan al interior de una sociedad en forma individual o colectiva por parte de
individuos, grupos, partidos e instituciones, las cuales van dirigidas a explicar, demandar,
influir o tomar parte en el proceso de decisiones políticas o, en el sentir de Easton, en el
reparto autoritativo de valores.
Borrel define participación como “...el conjunto de técnicas que permiten la intervención de
los ciudadanos en la organización o en la actividad de la Administración Pública sin
integrarse en las estructuras burocráticas.” (Citado por Fernández de Mantilla, 1999).
En consecuencia se procura un Estado de Justicia Social, donde cada quien tenga lo que le
corresponde, tal como lo expresa: Brewer Carías, (2000: 42). Se define la organización
jurídico-política que adopta la Nación venezolana como un, Estado democrático y social de
Derecho y de Justicia. De acuerdo con esto, el Estado propugna el bienestar de los
venezolanos, creando las condiciones necesarias para su desarrollo social y espiritual, y
procurando la igualdad de oportunidades para que todos los ciudadanos puedan desarrollar
libremente su personalidad, dirigir su destino, disfrutar los derechos humanos y buscar la
felicidad.
Lo que significa que los principios de solidaridad social y bien común configuran el
establecimiento del estado social sometido a la constitución y a la ley. Estado social de
Derecho que se nutre de la voluntad de los ciudadanos, expresada libremente por los medios
de participación política y social para estado de bienestar de los venezolanos.
La participación se concibe en la CRBV como un derecho que tienen las ciudadanas y los
ciudadanos de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de
sus representantes elegidos o elegidas. (Artículo 62)
El referido autor señala que Nuestra Carta Magna ordena crear, a través de leyes,
“mecanismos abiertos y flexibles para que los Estados y los Municipios descentralicen y
transfieran a las comunidades y grupos vecinales organizados, los servicios que éstos
gestionen previa demostración de su capacidad para prestarlos”; por lo cual el requisito único
para la transferencia a la ciudadanía de la gerencia y prestación de servicios públicos, en sus
respectivas comunidades, es la demostración de que son capaces, de que tienen los medios y
condiciones para atender eficientemente la responsabilidad de la transferencia
descentralizadora que se le estaría encomendando.
Fuente: CRBV(1999)
En los órganos del Poder Público: A niveles local y municipal Artículo 168. ... Las
actuaciones del Municipio en el ámbito de sus competencias se cumplirán incorporando la
participación ciudadana al proceso de definición y ejecución de la gestión pública y al control
y evaluación de sus resultados, en forma efectiva, suficiente y oportuna, conforme a la ley.
Artículo 182. Se crea el Consejo Local de Planificación Pública, presidido por el Alcalde o
Alcaldesa e integrado por los concejales y concejalas, los Presidentes o Presidentas de la
Juntas Parroquiales y representantes de organizaciones vecinales y otras de la sociedad
organizada, de conformidad con las disposiciones que establezca la ley.
En el sistema de Justicia (art. 253) Artículo 255. ... La ley garantizará la participación
ciudadana en el procedimiento de selección y designación de los jueces o juezas. Los jueces
o juezas sólo podrán ser removidos o suspendidos de sus cargos mediante los procedimientos
expresamente previstos en la ley.
Artículo 296. El Consejo Nacional Electoral estará integrado por cinco personas no
vinculadas a organizaciones con fines políticos; tres de ellos o ellas serán postulados o
postuladas por la sociedad civil, uno o una por las facultades de ciencias jurídicas y políticas
de las universidades nacionales, y uno o una por el Poder Ciudadano.
CONCLUSIONES
Referencias bibliográficas
La Constitución de 1999, Allan R. Brewer-Carías, 1ra Edición, Caracas 2000, 429 pp., 2da
Ed., Caracas 2000, 505 pp., 3ra. Ed., (reimpresión), Caracas 2001, 505 pp., 4ta. Ed., Caracas
2004,
Fantin Oneto (2010) La construcción social del ciudadano: Medio ambiente, responsabilidad
y participación. Por Mauro Fantin Oneto. Tesis presentada al Instituto de Estudios Urbanos
y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica de Chile para optar al grado académico
de Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente.
Por muchos años, la situación anterior fue superada con buena voluntad por la amistad y la
necesidad de ofrecer al paciente atención oportuna y eficaz con el fin de lograr su curación o
recuperación. Lentamente, la administración hospitalaria, empírica y casuística, típica de los
primeros sesenta años del siglo pasado, se fue transformando en un quehacer científico y técnico,
adquiriendo una estructura formativa universitaria, respaldada por el aporte de profesores
especialistas en la administración de los factores económicos, políticos y sociales que determinan
la salud. Nacieron después Escuelas de Administración en Salud Pública y Hospitalaria y
asociaciones dedicadas a formar especialistas en el arte y la ciencia de administrar los centros de
salud y desde entonces las cosas han mejorado, facilitando las acciones administrativas
necesarias para hacerlos funcionar con eficacia y hoy, a comienzos de siglo, se puede afirmar que
nuestro país dispone de un grupo de profesionales, numeroso y selecto, bien preparado en
administración y respetado en todo el ámbito latinoamericano. El proceso de su formación y
profesionalización fue propiciado, estimulado y desarrollado por profesionales médicos desde el
principio, que entendieron que sin una administración eficiente, no se podía hacer funcionar a un
hospital y trabajaron muy duro para echar las bases del acto administrativo, constituyéndose en
"administradores natos" y lograron reflejar las necesidades de la salud del país en leyes que
respondieron a los cambios sociales, desde la Ley General de Salud, hasta las diferentes leyes
que han dado funcionalidad al Seguro Social y al Ministerio de Salud. Esta simbiosis de
administradores y médicos demostró ser muy provechosa a largo plazo, aunque no estuvo exenta
de roces, sinsabores y disgustos.
El grado de madurez que se ha alcanzado permite hoy que con el trabajo conjunto de
administradores y médicos las cosas funcionen mejor, aunque con gran esfuerzo y sacrificio,
debido a la estrechez de recursos materiales y económicos con que se obliga a trabajar al sistema
hospitalario, pero tienen buena voluntad y una clara decisión de lograr el mayor bien de los
costarricenses.
Un segundo grupo de administradores, que se identifican como los administradores de las Oficinas
Centrales, desempeñaron un papel decisivo en este proceso. Alejados físicamente de los
hospitales, mantuvieron en sus manos el poder de la decisión final y en los últimos años, diez
aproximadamente, con el proceso de desconcentración administrativa, las directivas emanadas del
Poder Central se han equilibrado con las originadas en los centros hospitalarios, en un interesante
juego de intereses, en el cual la responsabilidad de la decisión en acciones internas de los
hospitales se ha dejado en sus propios funcionarios.
Considero que, hasta el momento, varias cosas de este proceso se están definiendo como ciertas:
Tanto el funcionario administrativo como el médico han comprendido que deben trabajar
hombro a hombro si quieren salir adelante en sus tareas que, al final es solo una, lograr una
prestación eficiente de salud.
La cultura para este entendimiento ya tiene raices sólidas, la inteligencia de los funcionarios de
la Institución del Seguro Social será encontrar los mecanismos de una mejor relación.
Los fantasmas entre ambas profesiones, administrativa y médica, están desapareciendo. Las
ideas preconcebidas ya no tienen campo en el mundo moderno donde la eficiencia es la llave del
éxito.
Los administrativos necesitan conocer cada vez más los procesos de la enfermedad, las
enfermedades en particular y sus características técnicas y científicas, con el fin de comprender
mejor las necesidades conocidas como estrictamente médicas y contribuir a su solución.
Es decir, la medicina debe seguir siendo medicina en el mejor sentido de la palabra y la calidad
del acto médico no debe disminuirse por ninguna razón.
Esta obligación debe ser mayor con los médicos asistentes, tanto en las diferentes consultas
externas como en los servicios de hospitalización, pues sobre sus espaldas recae el peso de la
atención médica.
Como todo proceso, es lento, y la única forma de implicar en el mismo a los dos actores,
administradores y médicos, es aprender en conjunto, sin quitarse responsabilidades.
Las escuelas de medicina deben, necesariamente, revisar sus planes de estudios para
incorporar la materia de administración en forma permanente y aprovechar en su enseñanza la
experiencia de las personas de las jefaturas de los servicios hospitalarios y las administraciones
con el fin de que no haya un divorcio entre la realidad y la teoría, entre los hospitales y las
universidades.