Creencias en Quillacollo
Quillacollo, un municipio lleno de atractivos turísticos, atrae a miles de personas cada año en ocasión
de la fiesta religiosa más grande de Cochabamba: la festividad de la Virgen María de Urkupiña. Casi
de manera paralela, los turistas que desean conocer más a fondo el vecino municipio, pueden visitar
una gran cantidad de atractivos turísticos naturales, arquitectónicos y arqueológicos.No obstante,
para algunos expertos en turismo, la difusión de los circuitos turísticos debe ser durante todo el año, y
no así únicamente en ocasión de la festividad religiosa de la Virgen de Urkupiña.
Festividad de Urkupiña
Se espera que alrededor de 1 millón de personas visite Quillacollo este año durante los tres días de
actividades centrales que se vivirán en el marco de la realización de la “Fiesta de la Integración
Nacional”. Conforme al programa oficial de actividades, el martes 14 de agosto se vivirá la
entrada folklórica en honor a la Virgen María de Urkupiña; el miércoles 15 será la solemne eucaristía
en el atrio del templo de San Ildefonso; y el jueves 16 la peregrinación mariana desde la plaza 14 de
Septiembre de Cochabamba desde la medianoche.Según Sistor Uturunco, especialista en turismo y
editor de la revista Destinos, la festividad de Urkupiña se convierte en la más importante de la región,
y es por ese motivo que atrae a los visitantes nacionales y extranjeros en gran cantidad.“La
creencia y la fe son los factores más importantes y que convocan a las personas a Urkupiña”,
dijo Uturunco.Las fiestas de mayor convocatoria de personas son una parte fundamental del
desarrollo del turismo en las regiones, ya que se constituyen en uno de los factores más importantes
de atracción de visitantes.
Leyenda
La aparición de la Virgen de Urkupiña.
A fines de 1700, (hacia el sudoeste de Quillacollo), vivía una humilde familia de campesinos quienes
subsistían gracias a la utilidad de su pequeño rebaño de ovejas que se encontraban al cuidado de la
hija menor.La muchacha se dirigía diariamente hacia las bajas colinas del frente de Cota, pasando el
río de Sapinku, donde había agua y pasto en abundancia para su rebaño. Un día de agosto, se le
apareció una Señora quien tenía un hermosísimo niño en sus brazos, sostenía con ella largas
conversaciones en el idioma del lugar, el quechua. Frecuentemente la pastorcita jugaba con aquel
niño en las aguas de una vertiente que brotaba de las rocas.Desde entonces, casi siempre la
muchacha demoraba al retornar a la choza de sus padres, por lo que éstos le preguntaron el motivo
de sus tardanzas, la niña relató sus encuentros con la señora a quien llamaba “Mamita y el niño”.
Decía que la mamita y su niñito descendían a jugar con ella en la chimpa juturis (o chimpa pilas), que
así se llamaban y continúan llamándose las dos vertientes de agua clara y dulce situadas al pie de la
colina. Al oírla, sus padres se alarmaron y se dirigieron repetidas veces a la verde colina para
convencerse de los increíbles relatos de la niña campesina.Al reiterarse la visita de la "Mamita", la
niña fue en busca de sus padres y estos al Doctrinero (las parroquias eran denominadas doctrinas y
por extensión al sacerdote Doctrinero), y vecinos del rancherío, que anoticiados del acontecimiento
decidieron cerciorarse de su veracidad, acudiendo al lugar donde la niña los guiaba. La Virgen al ver
que la pastorcita no aparecía se levantó del lugar donde estaba y subió cuesta arriba el cerro,
mientras la niña gritaba indicando con el dedo, en quechua "Jaqaypiña urqupiña, urqupiña", que en
español significa "ya está en el cerro"",(urqu=cerro, piña=ya está), de ahí el nombre castellanizado de
Urkupiña. La señora al llegar a la cima, desapareció, pero lograron alcanzar ver una imagen celestial
que se esfumaba en la maraña de los algarrobales, cactus y ululas. Convencidos que la visión era
extraña, corrieron al pueblo. El párroco quien convocó a los pobladores, y junto a otras autoridades
acudieron al lugar del prodigio frente a la ranchería de Cota. La multitud bulliciosa trasladó esta
imagen a la capilla de Quillacollo y desde entonces es conocida como la Virgen de Urqupiña, quien es
muy venerada por el pueblo boliviano y los relatos de los milagros que se prodigan a sus devotos son
extraordinarios. En ese lugar, se construyó una capilla de la Virgen, actualmente se ha trasladado la
imagen al templo Matriz de Quillacollo hasta donde llegan peregrinos de toda Bolivia y Sud América
para venerar a la Virgen María de Urkupiña, patrona de la integración Nacional. (Por Mons. Francisco
Cano Galvarro y Mercedes Anaya de Urquidi)
Historia y documentación
Aunque no existe claridad respecto a la fecha exacta del reconocimiento oficial de la Virgen de Urkupiña
como imagen auténtica mariana, según algunas fuentes está establecido que el culto a dicha imagen se
remonta a la época de la colonia, siglo XVI,1 sin embargo, no existe un solo documento que apoye
fehacientemente esta afirmación, es más posible que el culto se haya iniciado hacia mediados del siglo
XVIII. La llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVI a los valles Cochabambinos, trajo consigo
nuevas costumbres y formas de ser y vivir.Junto a ellos llegaron misioneros para propagar la fe cristiana,
para lograr este objetivo tuvieron que utilizar muchos métodos misioneros, como también aprender la
lengua para poder comunicarse, entre otros. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, poco a poco la
población indígena fue aceptando y asimilando la fe cristiana.La historia de la Virgen de Urcupiña se
remonta a la época colonial, como se señala en la "Leyenda de la Virgen", donde una pastorcita comunica
sus encuentros con una gran Señora, que al perderse por la montaña señala a la señora diciendo en su
idioma nativo "Orqopiña", que quiere decir: "ya está en el cerro".Así comienza esta historia de fe junto a
"Nuestra Señora la Virgen María de Urcupiña", aunque carecemos de documentación precisa sobre los
inicios de esta fiesta, por ser una fiesta de los "indios" que se realiza en la doctrina del "Valle Grande de
San Ildefonso de Quillacollo". Su fiesta se celebra cada 15 de agosto en honor a la Asunción de la Virgen
María.La documentación explícita a cerca de la festividad de la Virgen de Urcupiña menciona:"Una de las
cargas más costosas por el fasto y solemnidad que reviste su celebración es la fiesta de la Virgen, que el
15 de agosto, realiza el Curato de Vallegrade de San Ildefonso de Quillacollo, excediendo los gastos de
esta a los dos mil pesos y más" (1760)Una pintura de la imagen de la Madre en el arte Virreinal que data
del año de 1761, con el nombre de "Virgen de Urkupiña"."Mando por el auto que se halla en dicho libro
original que su mecerd bajo de precepto de Santa obediencia, solícitese las perlas pertenecientes a Ntra.
Señora de Orqopiña y demás bienes extraídos pertenecientes a esta Iglesia" (Libro de Fábrica de la
Iglesia de San Ildefonso de Quillacollo, 1770)."El alumbrado de la Iglesia de Quillacollo en la mayor parte
del año se ayuda con las ceras que los devotos llevan a la festividad de Nuestra Señora conocida con el
nombre de Urcupiña." (Libro de Fábrica de la Iglesia de Quillacollo 1848 - 1855)Entre las muchas historias
que se cuenta a cerca de la Virgen, señalan los habitantes de Quillacollo, que los soldados quillacolleños
alistados en el batallón Aroma, que perteneció al Regimiento Colorados al despedirse de Quillacollo,
pidieron la protección de la patrona y llevándose consigo una imagen bordada en tela y más de un
veterano del pacífico narró que la "Virgen de Urcupiña" acudió en ayuda de ellos..." (1880)También fue
importante su intercesión para el tiempo de la Guerra del Chaco (1932 - 1934), los soldados nombraban
madrinas de guerra a importantes damas de la época, que con todo amor y buena fe en los milagros de la
"Virgen de Urqupiña" se prendían en el pecho un Escapulario con la imagen y la bendición de la "Virgen de
Urcupiña" para que les acompañe en los campos de batalla.En la década de los '70', Santa Cruz creció a
grandes pasos y de pronto la fiesta de Urcupiña se llenó de cruceñas y cruceños que comenzaron a
formar parte del festejo.La mayoría de ellos comerciantes que llegaban a postrarse plata de la Mamita y
retornaban para devolverle el préstamo. Así el culto a la Virgen abrió tres ministerios: de finanzas, vivienda
y transporte, porque la gente llegaba a pedir platita, casita o camioncito.En la década de los '80' de gran
impacto fue la publicación de artículos en un libro bajo la dirección del periodista Rafael Peredo Antezana
con el título "El Milagro de Urqupiña" (1979), donde se recoge información valiosa de muchos años de
historia, como aquel donde se anunciaba que más de 10 mil peregrinos de Santa Cruz Viajaron a
Urcupiña.
Templo de San Ildefonso
Uno de los monumentos históricos más importantes que tiene Quillacollo es la Iglesia de San
Ildefonso, que se empezó a construir mucho después de los sucesos milagrosos de la aparición de la
Virgen. La primera piedra del Templo se colocó en el año 1908, siendo el párroco el Rvdo. Padre
Fructuoso Mencia, llegándose a concluir el año 1947 con el Mos. Francisco Cano Galvarro . En su
altar se encuentra entronizada la Patrona de la Integración Nacional, la Virgen María de Urkupiña.
Santuario
Debido a que desde tiempo inmemorial se venera en el templo de San Ildefonso de Quillacollo
arquidiócesis de Cochabamba, a nuestra Señora, bajo la Advocación de Virgen María de Urkupiña,
recibiendo feligreses, peregrinos y devotos de todo el país y del extranjero, no solo en los días de
fiesta sino durante todo el año. Conforme al Derecho Canónico está previsto declarar Santuario a los
lugares sagrados, se declara el 8 de diciembre de 1998, mediante Decreto ARZ. 1998/091, por Mons.
René Fernández Apaza Arzobispo de Cochabamba, al Templo de San Ildefonso Santuario de nuestra
Señora Virgen María de Urkupiña.