SECRETARIO:
EXPEDIENTE:
CUADERNO: Principal
ESCRITO: 01
SUMILLA: Demanda de Filiación judicial de
paternidad extramatrimonial y alimentos
SEÑOR JUEZ DE PAZ LETRADO:
IRIS GABRIELA ARANA DEL CARPIO, identificada
con DNI N° 43919208, con Domicilio real en Calle José Páez N° 1180 en el distrito de La
Esperanza, con domicilio procesal en Calle Bronce Mz. Ñ Lote 11 Urbanización San Isidro
Primera etapa, con domicilio electrónico en la Casilla Judicial N° 124781, actuando en
representación de mi menor hija Fátima Luciana Sara Arana con DNI N° 91201919, de dos años
y un mes de edad; a usted respetuosamente digo:
I. COMPETENCIA:
El Juez de paz letrado es competente conforme al artículo N° 1 de la Ley 28457, Ley que
regula el proceso de filiación de paternidad extramatrimonial, que indica: “Quien tenga
legítimo interés en obtener una declaración de paternidad puede pedir al juzgado de
paz letrado que expida resolución declarando la filiación demandada”
II. DEMANDADO:
RUBÉN JOSUE SARA SANTILLAN, identificado con DNI N° 73381587, con domicilio real
para notificaciones en Esquina Los Const. Y copernico, Urbanización COVIMA en la ciudad
de IQUITOS.
III. PETITORIO:
En acumulación objetiva originaria de pretensiones:
- Como pretensión principal; interpongo declaración judicial de filiación
extramatrimonial a fin de que el demandado Rubén Josué Sara Santillán cumpla con
reconocer a su menor hija Fátima Luciana Sara Arana; y, como consecuencia:
- La Pretensión accesoria; solicito que se ordene al demandado cumpla con asistir a su
menor hijo con una pensión de alimentos mensual y adelantada de S/. 3,000.00 soles
más las costas y costos del proceso.
IV. FUNDAMENTOS DE HECHO:
1. El demandado y la actora, nos conocimos mientras cumplíamos con nuestras
obligaciones laborales en el Hospital del Niño, yo como residente de la especialidad
de pediatría y el demandado como interno del hospital. Al principio nuestra relación
fue meramente laboral y con el pasar del tiempo, fuimos creando una amistad. Al
pasar el
tiempo el demandado y yo
comenzamos una relación sentimental que se basó en conversaciones personales de
tipo personal y salidas al cine y centros comerciales, exponiéndonos de alguna
manera, pues la gente que estaba a nuestro alrededor notó nuestra cercanía.
2. Dichas salidas desembocaron en encuentros aún más íntimos, procreando finalmente
a nuestra hija Fátima Luciana Sara Arana de dos años y un mes de edad, conforme lo
acredito en su partida de nacimiento.
3. Al momento de percatarme de un retraso menstrual, como médico que soy, concluí
que era probable que esté embarazada, por lo que me realicé una prueba de
embarazo que salió positiva. Evidentemente, a mi edad, pasados los treinta, teniendo
una profesión y un porvenir seguro, me sentí feliz y complacida de poder prolongar mi
generación trayendo al mundo a un ser inocente, que aún sin conocerla, aún sin saber
si era niña o niño, ya la amaba.
4. Llena de felicidad, le trasladé el resultado de la prueba de embarazo, que me había
realizado, al demandado, desligándose de todo tipo de responsabilidad, minimizando
mi estado, inclusive afectándome psicológicamente al poner en duda su paternidad.
Me aseguró que mi niña no era suya y que por tanto él no iba a asumir su
responsabilidad como padre de manera económica y además tampoco iba a
reconocerla como hija suya.
5. De manera paciente, intenté llegar a él, mediante amigos en común, puesto que el
demandado me había bloqueado de todo tipo de comunicación con él, no podía
hablarle, tampoco llamarlo. Pasó el tiempo y cuando al fin pude contactarlo, sólo me
decía palabras hirientes, del mismo o peor calibre de la primera vez que le comuniqué
que seríamos padres, inclusive me