¿ Anatomía y funcionamiento del aparato urinario
Ilustración de la anatomía del aparato urinario. Vista frontal
Haga sobre la imagen para ampliar
¿Cómo funciona el aparato urinario?
El cuerpo toma las sustancias nutritivas de los alimentos y las convierte en energía. Una vez que el
cuerpo ha incorporado los componentes de los alimentos que necesita, deja productos de desecho
en el intestino y en la sangre.
Los riñones y el aparato urinario ayudan al cuerpo a eliminar los desechos líquidos, conocidos
como "urea", y a mantener en equilibrio las sustancias químicas como el potasio, el sodio y el
agua. La urea se produce cuando los alimentos que contienen proteínas, tales como la carne, el
pollo y ciertos vegetales, se degradan en el cuerpo. La urea se transporta en la circulación
sanguínea hacia los riñones, donde se elimina junto con el agua y otros desechos en forma de
orina.
Otras funciones importantes de los riñones incluyen el control de la presión de la sangre y la
producción de eritropoyetina, que controla la producción de glóbulos rojos en la médula ósea. Los
riñones también regulan el equilibrio de los ácidos y conservan los fluidos.
Ilustración de la anatomía del riñón
Haga sobre la imagen para ampliar
Dos riñones. Par de órganos de color oscuro, entre marrón y morado, que se ubican debajo de las
costillas y hacia el centro de la espalda. Su función es eliminar los desechos líquidos de la sangre
en forma de orina; mantener un equilibrio estable de sales y otras sustancias en la sangre; y
producir eritropoyetina, una hormona útil en la formación de los glóbulos rojos. Los riñones
eliminan la urea de la sangre a través de unas unidades de filtración diminutas llamadas
"nefronas". Cada nefrona consiste en una bola formada por pequeños capilares sanguíneos
llamados "glomérulos" y por un pequeño tubo llamado "túbulo renal". La urea, junto con el agua y
otras sustancias de desecho, forma la orina al pasar a través de las nefronas y bajar a los túbulos
renales.
Dos uréteres. Dos tubos estrechos que llevan la orina de los riñones a la vejiga. Los músculos de las
paredes de los uréteres se contraen y relajan continuamente para forzar la orina hacia abajo, lejos
de los riñones. Si la orina se acumula, o si se mantiene detenida, puede desarrollarse una infección
del riñón. Aproximadamente cada 10 o 15 segundos, los uréteres vacían cantidades pequeñas de
orina en la vejiga.
Vejiga. Un órgano hueco de forma triangular ubicado en el abdomen inferior. Está sostenida por
ligamentos unidos a otros órganos y a los huesos de la pelvis. Las paredes de la vejiga se relajan y
dilatan para acumular la orina, y se contraen y aplanan para vaciarla a través de la uretra. La vejiga
típica de un adulto sano puede almacenar hasta dos tazas de orina durante entre dos y cinco
horas.
Dos músculos del esfínter. Los músculos circulares que ayudan a que la orina no gotee cerrándose
herméticamente como una cinta de goma alrededor del orificio de la vejiga.
Nervios de la vejiga. Estos nervios le avisan a la persona cuando es hora de orinar o de vaciar la
vejiga.
Uretra. Este tubo permite que la orina se expulse del cuerpo. El cerebro envía señales a los
músculos de la vejiga para que se contraigan y expulsen la orina. Al mismo tiempo, el cerebro
envía señales a los músculos del esfínter para que se relajen y permitan la salida de orina de la
vejiga a través de la uretra. Cuando todas las señales se suceden en el orden correcto, la persona
orina normalmente.
Datos acerca de la orina:
Los adultos eliminan aproximadamente un litro y medio de orina por día, según su consumo de
líquidos y alimentos.
El volumen de orina que se acumula por la noche es aproximadamente la mitad del que se
acumula durante el día.
La orina normal es estéril. Contiene fluidos, sales y productos de desecho, pero está libre de
bacterias, virus y hongos.
Los tejidos de la vejiga están aislados de la orina y de las sustancias tóxicas por medio de una capa
que no permite que las bacterias se adhieran y crezcan en la pared de la vejiga.
una gran parte de los millones de alvéolos. En un proceso denominado "difusión", el oxígeno pasa
de los alvéolos a la sangre a través de los capilares (pequeños vasos sanguíneos) que revisten las
paredes alveolares. Una vez que el oxígeno pasa al torrente sanguíneo, la hemoglobina lo captura
en los glóbulos rojos. Esta sangre rica en oxígeno fluye al corazón, que la bombea a través de las
arterias hacia los tejidos del cuerpo que necesitan oxígeno.
En los pequeños capilares de los tejidos del cuerpo, el oxígeno se desprende de la hemoglobina y
pasa a las células. El dióxido de carbono, producido por las células mientras cumplen su función,
sale de las células y pasa a los capilares. Allí, la mayor parte del dióxido de carbono se disuelve en
el plasma de la sangre. La sangre con un alto contenido de dióxido de carbono regresa al corazón a
través de las venas. Desde el corazón, la sangre se bombea hacia los pulmones, donde el dióxido
de carbono entra en los alvéolos para ser exhalado