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EL COMPL
para aniquilar
a las
t
Fuerzas
'. Armadas y
a las
•
naclonas
da Iberoamérica
wí7'iDJ ~esurt;'-en
~L!,~eJecutivo
El complot para aniquilar
a las Fuerzas Armadas
y a las naciones de
Iberoamérica
Coordinadores:
Gretchen Small y Dennis Small
Colaboradores:
Joseph Brewda
Lorenzo Carrasco Bazúa
Kathleen KJenetsky
Ana María Mendoza-Phau
Silvia Palacios de Carrasco
Cynthia Rush
Peter Rush
Valerie Rush
Luis Vásquez Medina
Diseno de la portada: Alan Yue
Diseño del libro: World Composition Services, Ine.
Portada: El Chorrillo era uno de Jos barrios populares más
poblados de la capital panameiia antes de que el ejérci to de los
Estados Unidos lo [Link] durante la invasión, en diciembre de
1989.
Edición: M aría Gabriela M or ill o~Bohn ett
ISBN: 0-943-235- 15-4
Copyright © 1997 Executive lnte lli ge nce Review
Impreso en Colombia
Para mayor ¡nfolinación diríjase a:
EIR Colombia
Apartado Postal 1286
Santafé de Bogotá
Indice
l. la campaña antimilitar y el 'nuevo orden mundial'
l . La historia del p royecto antimilitar 3
(con un apénd ice espec ia l: "Los frentes actuales
de la guerra")
2. El manua l de Bush para elimina r a las Fuerzas
Armadas 53
3. La so beranía limitada: objetivo del Diálogo
Interamericano 65
4. La 'democracia' corrup ta: a rma de la Com is ión
TriJateral 82
5. La despoblación: política oficial de los EU 90
6. El 'apartheid tecnológico': nuevo colonialismo
económico 101
7. El gobierno supra nacional: reorga ni zan a la
O U para su nuevo papel J 06
VI El complot
11. Casos ejemplares
8. Argentina: ¿completarán la 'desmalvinización'
de las Fuerzas Armadas? 119
9. Brasil: la batalla para librarse del nuevo orden
mundial 138
lO. El Salvador y Colombia: la negociación con el
narcoterrorismo conduce al desastre 154
11. Guatemala y Brasil: el indigenismo, arma para
imponer la soberanía limitada 192
12. Perú: Sendero Luminoso en guerra contra toda
Iberoamérica 21 8
111. El trasfondo económico
13. Los presupuestos militares, nuevo blanco de
los EU 243
14. iAlto a la africanización de Iberoamérica! 261
15. Cómo sobrevivir sin el FMI 292
IV. i Democracia?
16. Lyndon LaRouche: el papel positivo de las
Fuerzas Armadas 301
17. Lyndon LaRouche: ¿qué es la 'democracia'? 320
18. Relga Zepp-LaRouche: el bien común vs. la
democracia 323
V. Hablan los patriotas
19. Coronel Sei neldín: le debo obediencia a los
valores permanentes de la Nación 331
20. Coronel Seineldín: el 'nuevo orden' quiere
acabar con las instituciones 358
21. Coronel Seineldín: síntesis del proyecto
mundialista 'nuevo orden' 365
22. La Escuela Superior de Guerra de Brasi l:
1990-2000: Década vital 381
23. Vicealmirante Tasso: las Fuerzas Armadas y
la coyuntura naciona l 390
Indice vii
24. General Noriega: no hay invasión armada que
mate una idea 397
25. General Bedoya: Hacia una política integral de
seguridad y defensa nacional 418
26. Lyndon H. LaRouche: El principio de Aníbal
en la lucha contra la oligarquía británica 435
27. Lyndon H. LaRouche: el método LaRouche-
Riemann, una alternativa a l neoliberalismo 442
Referencias 481
Nota al lector
arios de los capítulos de este libro se adaptaron de ar-
V tículos aparecidos en Resumen ejeculivo a partir de J 990.
Las referencias específicas se dan en la página 481.
Prefacio a
la edición
colombiana:
la actualidad
del complot
L a primera edición de este libro fue publicada en castellano
en 1993, por la revista ExecUlive 1l7lelligel1ce Review (EIR).
Un año más tarde, se ed itó la versión en inglés, The Plol. A
principios de 1997 se presentó a l público brasileño la edición
portuguesa, O COl71plo.
Desde su primera aparición, el li bro que tiene en sus manos
se ha convertido en un manual en defensa de las am enazadas
instituciones soberanas de las naciones de Iberoamérica. En
varias instituciones de las fuerzas armadas del continente, se
estudia como obra de consulta. En Méx ico, por ejemplo, la
Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) publicó una edición
de 5.000 ejemplares en 1994, como parte de su serie "Biblioteca
del oficial mexicano", que fueron distribuidos entre los oficiales
del país.
El impacto que ha causado este li bro no lo decimos noso-
xii El complot
tros, sino los propios voceros del poder angloamericano que
se sienten aludidos -y afectados.
Por ejemplo en noviem bre de 1994, en vísperas de la pri-
mera cumbre presidencial de las Américas, que se celebró en
la ciudad de Miami, el diario estadounidense Miami Herald
publicó una edición especial destinada a analizar los asuntos
más apremiantes de la región. En la sección sobre Seguridad
y Fuerzas Armadas, el punto principal que subrayaron fue la
influencia que las ideas de LaRouche están cobrando entre los
militares del continente. "Muchos militares latinoamericanos
están nerviosos, y un libro de gran venta explica porqué. Desde
Guatema la hasta Brasil, hay oficiales milüares leyendo The
Plot (El Complot), un libro que sugiere que el Pentágono está
involucrado en un plan para reducir, o incluso abolir, las fuer-
zas armadas latinoamericanas. En El Salvador los libros no se
dan abasto". El artícu lo concluye citando la apreciación de
Gabriel Marce lJa, instructor en el Colegio de Guerra del Ejército
de los Estados Unidos y colaborador del embajador Luigi Ei-
naudi, uno de los principales arquitectos del complot desmilita-
rizador. quien advierte nerviosamente:
"Dada la hostilidad que hay, no es difícil entender por qué
el libro The Plor se ha estado vendiendo como pan caliente
en toda la región y preocupa a los analistas norteamericanos.
Cuando Lyndon H. LaRouche tiene más credibilidad en Lati-
noamérica que el Pentágono, eso es inquietante".
En un !'eportaje sobre "Seguridad y Democracia" regional
publicado en la edición de primavera de 1996 de la revista Joinl
Force Quarterly que edita la Universidad de Defensa Nacional de
los Estados Unidos, se reconoce que el designio supranacional
contra las naciones de Iberoamérica no se ha podido ejecutar
del todo, debido a la resistencia que han opuesto las Fuerzas
Armadas de varios países.
En la misma edición, al lado de las opiniones de diversos
personajes del Establishment, se publicó una reseña del libro
El Complot, que infructuosamente intenta negar la existencia
de "un complot".
Su autor, James Zackrison, analista de la Oficina de Inteli-
gencia Naval (ONI), afirma:
"Es fácil hacer a un lado el tema de este libro como otra
Prefacio a la edici6n colombiana: La actualidad del complot xiii
extraña teoría conspiratoria. Después de todo, la cita de la
contraportada nos dice que la introducción es del economista
estadounidense y ex preso político Lyndon H. LaRouche. Sos-
pecho que esa publicación no se ha vendido mucho en los
Estados Unidos: una búsqueda en una red de bibliotecas mostró
que sólo hay tres lugares que tienen el libro en el país. Sin
embargo se han vendido miles de copias en Latinoa mérica, y
los militares mexicanos imprimieron una edición especial de
500 ejemplares [sic). Se dice que está en la lista de lecturas
obligatorias de varias academias militares y colegios de guerra
de la región. Los estudiantes de asuntos latinoamericanos que
le hagan caso omiso lo harán en prejuicio propio. Pero, si
sólo es una conspiración de LaRouche, ¿por qué a trae tan to la
atención de los lectores latinoamericanos?".
"Los autores de este li bro compilaron toda la información
correcta y después la aplicaron a un argumento único. Sin
e mbargo su lógica involucra la conjetura de una relación causal
entre la intención de los acontecimientos y las personas involu-
cradas. Sin embargo, el libro actualmente está reclutando un
séqu ito creciente entre los militares de Latinoamérica. Por lo
tanto debe estudiarse para entender una de las influencias que
hay sobre los miembros de las fuerzas armadas de nuestro he-
misferio",
Más aún, los propios oficiales del Pentágono han tenido
que salir en público a negar vehementemente la ex istencia de
cualquier pla n para disminuir a los ejércitos del continente.
Durante agosto de 1996, por ejemplo, el ge nera l Lawso n Ma-
gruder, jefe del Comando Sur de los Estado Unidos, con sede
en Pa namá, hizo una visita de tres días a Bolivia, en la
que negó públicamente que haya un "Plan Bush" en contra de
las fuerzas armadas, y culpó al fundador de EIR, Lyndon H.
LaRouche, de crear la discusión sobre semejante complot. Tal
plan, afirmó, "nunca ha existido como política ofi cial" de los
Estados Unidos.
La visita del general Magruder ocurrió dos semanas des-
pués que el con'espo nsal de EfR en Brasil, Lorenzo Carrasco,
visitara Bolivia dando una serie de conferencias ante institucio-
nes armadas y civiles, precisamente sobre el contenido del libro
que ha levantado el debate en toda lberoamérica.
x iv El complot
las nuevas amenazas de Einaudi
En realidad, la reseña de l Complot en el Joinl Force Quanerly,
a todas luces, fue encomendada por el personaje que desde el
Departamento de Estado dirige el esfuerzo para desmantelar
a las fuerzas armadas y someter a las naciones a las decisiones
supranaciona les. Nos referimos al señor Luigi Einaudi, asesor
político del secretalio de Estado Warren Christopher hasta
1996 y, por 25 años, la eminencia gris del Departamento de
Estado en lo tocante a la política interamericana. Mejor cono-
cido como el [Link] de Kissinger" para América Latina,
Einaudi no se cansa de reiterar y trabajar para cumplir co n
una de las demandas centrales del Establishment: la creación
de una fuerza militar supra nacional en las Américas. Einaudi
reiteró esta exigencia precisamente en la misma edición del
Jo;nt Force Quarterly.
Einaudi ahi insiste que la Junta Interamericana de Defensa
se subordine a la OEA para darle a ésta la capacidad militar y
la facultad de intervenir en las naciones de la región. Einaudi
une a la exigencia una amenaza transparente: si las naciones
de Iberoamérica siguen poniéndole obstáculos a esta reforma,
los Estados Unidos o la ONU tendrán que intervenir unilateral-
mente como ocurrió en Panama y Haití. En sus propia pala-
bras: "Dado el desuso del Tratado de Río, y s i la carta de la
OEA sigue careciendo de estipulaciones respecto a l uso de la
fuerza , las actividades armadas para mantener la paz le corres-
ponden o a las Naciones Unidas o a la acción unilateral de los
Estados Unidos". Todo esto en medio de comecli das protestas
de que él no propone una política imperialista, sino un meca-
nismo para hacer valer la "voluntad colectiva de la región".
Einaudi no oculta que la tarea central de la fu erza de
intervención supranacionaJ sería imponer por la fuerza en las
Américas el "nuevo orden mundial" propalado por las fuerzas
políticas angloamericanas a las que pertenece el ex pres idente
George Bush, nuevo orden que presupone la supres ión com-
pleta de la soberanía de las naciones.
Einaudi no es una voz aislada en la política del Departa-
mento de Estado. El pensamiento expresado porel ex secretario
de Defensa William Perry en las dos reuniones de seguridad Con
Prefacio a la edici6n colombiana: La actualidad del complot xv
los ministros de Defensa del continente, la de Williamsburg, en
1995, y lade Bariloche, Argentina, en 1996, revela una identidad
de planes.
Pero, ¿de dónde provienen?
El Imperio Británico
Pese a la resistencia en varias naciones, el complot ha avanzado
casi cronométricamente, y los enemigos del Estado nacional
soberano han ganado terreno. En toda Iberoamérica, las econo-
mias nacionales se desintegran, asfixiadas por el llamado "gl o-
balismo", un eufemismo que mal disfraza la sumisión de las
economías nacionales a los dictados de un sistema financiero
mlmclial regido por la usura . Especialmente a partir del go-
bierno del presidente George Bush -quien, en alianza con su
socia Margaret Thatcher, desató la ola librecambista que hoy
vivimos- Iberoamélica empezó a perder sus empresas estata-
les, inclusive las consideradas de interés estratégico para sus
países. Hoy también están perdiendo hasta sus ricos recursos
naturales, su patrimonio nacional, a los inversionislas extranje-
ros, especialmente los británicos.
En nombre de una supuesta "modernidad", que nos garan-
tizan que será la llave segura para entrar al siglo XXI, en real i-
dad lo que estamos presenciando es el regreso al más puro
colonialismo británico del siglo XIX.
Con esto no estamos abusando de una figura retórica o
haciendo un paralelo abstracto: quien dirige la guen-a contra
el Estado nacional soberano on los métodos e instituciones
que ejecutan la geopolítica del Imperio Británico. Con la des-
trucción de las Fuerzas Armadas y del principio de autoridad
central, quieren llevar a un proceso de balcanización de nuestro
hemisferio, semejante al ocun-ido con las ex co lonias america-
nas de España en las primeras décadas del siglo J 9 por maq ui -
nación de la misma Inglaterra, con el mismo propósito de
obstacuüzar su desarrollo autónomo con la imposición del li -
bre comercio.
Hoy, en su afán por controlar los recursos naturales básicos
para la existencia de las naciones, con los que espera sobrevivi r
a l inm inente derrumbe fina nciero internacional, el Imperio
xvi El complot
Británico está en una nueva ofensiva genocida en toda Iberoa-
mérica.
Nada más claro respecto a las intenciones británicas de
desaparecer las fuerzas armadas nacionales, y reemplazarlas
con despliegues supranacionales de la ONU y otras institucio-
nes del nuevo orden, que el discurso pronunciado por el general
sir Michael Rose, en marzo de 1995 en una conferencia en
Londres del Royal lnstitute of International Affairs (RIlA). El
general Rose, quien hace poco se retiró del mando de las fuerzas
telTestres británicas, y quien encabezara la misión de los "cas-
cos azules" de las Naciones Unidas en Bosnia, dijo:
"Creo que vamos a tener que elaborar. .. todo un conjunto
de doctrinas nuevas, conceptos nuevos y estrategias nuevas
para abordar y afTontar esta nueva fOlma de desorden, basado
en diferencias étnicas, religiosas y nacionales. Las Naciones
Unidas ya han avanzado bastante en esto ... las formas más
amplias de mantenimiento de la paz en las que estamos embar-
cados en las Naciones Unidas son cosas en las que se ha pensado
mucho ... hemos pensado muchísimo y por mucho tiempo en
los vatios colegios de guerra de Europa y América ... Hay una
nueva forma de doctrina en elaboración, y la Gran Bretaña ha
tomado la vanguardia en eUo".
Colombia: derrotemos al narcoterrorismo
En Colombia, esta ofensiva ha Uevado al país al borde de la
guerra civil y la desintegración nacional. Nuestro propósito al
publicar este libro es ayudar a derrotar esa ofensiva enemiga,
y regresar a la patria a sus verdaderos dueños: las generaciones
pasadas, presentes y futuras de colombianos.
Ha sido política explícita y pública de la Cámara de los
Lores británica sostener en la presidencia de Colombia a Er-
nesto Samper Pizano, títere e instrumento de los carteles de la
droga. Por eso atacaron pública y vehentemente la descertifi-
cación del gobierno de Samper que dictara, acertadamente, en
dos años consecutivos, el presidente Bill Clinton. Curiosa-
mente, el embajador de los Estados Unidos en Colombia, Myles
Frechette, estaba más de acuerdo con los lores británicos que
con Clinton . Frechette y el Departamento de Estado también
Prefacio a la edición colombiana: L.a actualidad del complot xvi i
adoptaron la política de la Casa de Windsor, según la cual el
problema de seguridad de Colombia no es el de las actividades
de los narcotraficantes y los narcoterroristas, sino la supuesta
violación de los derechos humanos por parte de las Fuerzas
Militare . Incluso el aparato internacional de propaganda de
Londres conformado por la ONU y sus Organ izaciones No Gu-
bernamentales (ONG) se ha encargado de imputarle a las fuer-
zas militares cualquier violación imaginable de derechos huma-
nos. El Washington Post ha Uegado al punto de promover la
idea de que "Colombia emerge como la Bosnia de Sudamérica",
y será aplastada como nación, como consecuencia de la guerra
"sin sentido" y supuestamente inganable contra las drogas y
el terrorismo.
El principal instrumento para lograr esta política de ó:ag-
mentación son los narcoterroristas FARC y ELN, los grupos
narcoten·oristas y separatistas que ejecutan la política de la
oligarquía internacional de crear microestados o pequeñas en-
tidades érnicas o ecológicas. Una de las principales exigencias
de este aparataje de las FARC-ELN, ONG, ONU, etc, es que se
deben desmantelar las Fuerzas Armadas de Colombia.
El genera l Harold Bedoya ha sido u no de los blancos princi-
pale de este aparato. Las FARC y el ELN exigieron su destitu-
ción corno jefe de las fuerzas militares de Colombia, y a med ia-
dos de 1997 el narcopresidente Samper obedeció -dizque para
crear las condiciones para el "diálogo". Pero si Samper está
dispuesto a rendirse y entregar la nación, el general Bedoya no
lo está, como se ve claramente en las palabras que él pronunció
el i de abril de 1997, en el Colegio de Guerra de Colombia,
en ocasión de la inauguración de la Cátedra Colombia, y que
publicamos en el capítulo 25 de este libro.
La gran mayoría de los colombianos tampoco estamos
dispuestos a entregar la patria a las manos del enemigo, y
repudiamos la traición a la patria de Samper y sus secuaces. Es
en este sentido que la actual campaña presidencial del general
Bedoya ha generado una ola de optimismo dentro de la pobla -
ción colombiana -optimismo que requiere del libro que aquí
publicarnos para su orientación, para saber con precisión la
natu raleza y el objetivo estratégico del enem igo que hay que de-
rrotar.
xviii El complot
Seineldín y laRouche
En esta guerra que se libra en el continente cobran relevancia
dos figuras que representan grandes obstácu los a la imposición
del Nuevo Orden Mundial globalista, Lyndon H. LaRouche y
el coronel Mohamed AJí Seineldín, quien es actualmente marti-
r izado en prisión por imposición explícita del Imperio Bri-
tánico.
Las últimas advertencias hechas por el coronel Seineldín
en una carta escrita al presidente de Argentina, Carlos Menem,
el 22 de agosto de 1996, revelan la razón política de su encarce-
lamiento. En ella, el coronel Seineldín reitera su compromiso
con jos principios que motivaron el pronunciamiento militar
de diciembre de 1990 la defensa de la soberanía nacional y la
institución de las fuerzas armadas -y le pide a l presidente
Menem que indulte a los oficiales presos con él, pero estipuló
que a él personalmente se le excluya de cualquier perdón.
"El tiempo transcurrido hasta la fecha desde que se me
condenara a prisión perpetua, lejos de deprimirme, fortaleció
las profundas convicciones que me llevaron a tomar las actitu-
des militares que son de conocimiento público, tanto en el
orden nacional como internacional. Los ideales que defendí y
seguiré defendiendo hasta mi muerte, tienen que ver con una
consideración ética de la persona, de la familia y de la sociedad.
Además de la plena vigencia del hecho nacional que me impone
seguir combatiendo a los enemigos internacionales", aseveró
Seineldín.
Seineldín continúa siendo la figura que repre enta una de
las mayores gestas del contienente contra el Imperio Británico,
como lo fue la Guerra de las Malvinas. A propósito de la aver-
gonzante visita a Londres del general Martín Balza, coman-
dante del ejercito argentino, donde pidió perdón a la corona
por la Guerra de las Malvinas, el diario Clarín de Buenos Aires,
en dos artículos del 4 y 5 de noviembre de 1996, comentó:
"Para los británicos, luego de que encabezó en 1990 la represión
del levantamiento carapintada Iidereado por el ex coronel Mo-
hamed AJí Seineldín, Balza se convil1.ió en una garantía del
control del poder político sobre los militares". E l al-tículo conti-
núa, "Hasta 1990 los británicos siempre habían puesto como
Prefacio a la edición colombiana: La actualidad del complo t xix
condición para el reestablecimiento de las relaciones, la seguri-
dad de que el poder político tenía subordinado a los militares,
como reaseguro de la palabra de los gobiernos democráticos
argentinos de no volver a usar la fuerza para recuperar las Mal-
vinas"
Finalmente, la importancia peculiar de LaRouche para la
batalla que se libra contra el complot es, por una parte, su
diagnóstico de que lo que subyace en los ataques a lo Estados
nacionales y a las fuerzas armadas iberoamericanas, es la nece-
sidad de la oligarquía internacional amenazada por la crisis
financiera que se avecina, en remover los obstáculos para impo-
ner una economía de rapiña que garantice recursos físicos para
lo que imaginan ser su supervivencia. Por otra parle, LaRouche
se ha eregido en el baJuaJie para crear un nuevo sistema finan -
ciero internacional que promueva un renacimie nto económico
global basado en el fortalecimiento del Estado nacional sobe-
rano y los derechos cristianos inalienables de la persona
humana.
Maximiliano Lond0/7o Penilla
Sanrafé de Bogotá, Colombia
Septiembre de 1997
Introducción:
Por qué están
aniquilando a las
fuerzas armadas
por Lyndon H. LaRouche
.~.
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I ..:J(
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0" ~'(if
(y . ..?'
~~ \~.('"7
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L" """", .1 "m, re ..1"" "t ro, d~, w'
el lapso 1989-1992 , ha ha bid0 un esfuerzo concertado y
D<>d,
creciente por liqu idar a las ins¡.1uciones m ilüa res soberanas
de los Estados de Iberoamérica. Asimismo, los hechos son cla-
ros en cuanto a que los pasos para liquidar a esas fuerzas
militares están vincu lados directamente a los planes para des-
trozar a las naciones existentes, como Perú, Colom bia y Vene-
zuela, con la apropiación supranacion,;]de grandes porciones
De los Estados existentes, declarándolas "extraterritoriales" y
poniéndolas bajo la supervisión de agencias supranaciona les
"ecologistas" o de otra índole.
Dado que las fuerzas que impulsan <;stas acciones so n,
en lo principa l británicas, aunque incluyan también a ciertos
personajes estadounidenses, como sir George Bush y sir Henry
Kissinger, no debería sorprendernos el descubrir que estos
xxi i El complof
planes tienen motivos siniestros. La pregunta es qué motivos
son éstos, precisamente.
El lector encontrará parle importante de la respuesta en
un informe especial, "El imperio 'invisible' de la Gran Bretaña
suelta la jauría", publi'cado en la edición de septiembre de 1997
~de la revista Resumell Ejecutivo de EfR. Esa documentación
demuestra que las fuerzas que se han puesto a destruir y sa-
quear a las naciones de Iberoamérica son exactamente las mis-
mas entidades y agencias de la Monarquía británica y la oligar-
quía financiera asentadas en su Mancomunidad Británica,
coordinadas desde Londres, que dirigen actualmente el holo-
causto genocida contra las naciones y los pueblos de Africa
Central.
El saqueo no debería sorprendernos, nj el genocidio. Si-
mÓn Bolivar denunció el papel del jefe del Servicio Exterior
británico, Jeremy Bentham, en su época. Podemos recordar
las operaciones "latinoamericanas" del títere de lord Palmers-
ton en París, Napoleón III. Podemos recordar cómo, en 1982,
lord Peter Can-ington, auxiliado por el entonces secretario de
Defensa de los Estados Un idos, ahora llamado sir Caspar Wein-
berger, entrampó al gobierno de Argentina en lo que devino la
guerra de las Malvinas. ¿Por qué los británicos simplemente
no saquean esos continentes, como lo h an hecho repetidas
veces en el pasadó? ¿Por qué llegar al extremo de liquidar la
existencia misma de esas naciones, tanto en Africa como en
las Américas?
Los hechos son claros. Desde la desintegración del antiguo
Pacto de Varsovia y el CAME, en el intervalo de 1989-1991, la
Monarqu ía británica ha conducido una campaña mund ial para
reemplazar la economía nacional con la globalización, y elimi-
nar la existencia política del Estado nacional soberano en cual-
quier pal-te del mundo. El continente de Africa fue el objetivo
principal. El asalto contra el segundo objetivo, Iberoamérica,
ya está en marcha. La pregunta es cuál es el motivo para elimi-
nar el Estado nacional.
La experiencia muestra quelmucba g@e se engaña con
la creencia desorientada de que I~ intereses financieros con~
centra os en SitiOS como a MO!larquía nt mea, e ondo
'i\1órietano Tn1ernaclOna o el Distrito de York de a
---s-::-- '=- "
Introducción xxiii
Reserva Federal, son olíticamente "de derecha" Muchos acep-
tan el autoengañoae V. 1. Lenin e que el capital financiero"
representa la "fase s,:,perior del capital industrial''U¿t ver~d es ,
exactamente al revéS~ A la reina Isabelll se le puede caracterizar
-1iprop¡adamente como una "izquierdista", más cercana al Par-
tido Laborista británicodel primer ministro Tony Blair que a l
Partido Conservador ("IOry") de John Major.
En las últimas décadas, el principal recurso de Isabel Ir
en Francia, fue Franl'ois Mittcrrand, supuesto personaje del
Partido Socialista, lo cual nos recuerda el modo en que el
tralicante de opio lord Palmerston llevó al poder a Napoleón
III en el París de 1848. Se debería recordar que la Monarquía
británica ha sido "izquierdista" desde los días en que el jefe
del Servicio Exterior británico Jel'emy Bentham despachó a
París a sus jacobinos entrenados en Londres, George Danton
y Jean-Paul Marat, para destruir al enemigo mortal de la Gran
Bretaña, la Francia del marqués de Lafayette, mediante el Te-
rror. En Sudamérica, se deberían recordar las advertencias
de Simón Bolívar en contra de las operaciones de Bentham.
Tampoco se debería olvidar que fue un protegido de Bentham,
lord Palmerston, quien le daba órdenes a Giuseppe Mazzini y
a sus revolucionarios anarquistas y socialistas y también, a
partir de 1814, a la familia de filibusteros del derrotado Napo-
león Bonaparte, por toda la Europa continental y en las Amé-
ricas.
Imperio vs. república
La realidad es que, aunque la Monarquía británica ha utilizado
algunas veces el poder industrial para cumplir sus propósitos,
siempre ha odiado a las instituciones polít icas patriotas de la
forma moderna, tecnológicamente progresista, de economía
nacional agroindustrial. E a verdad es bien conocida para cual-
quiera que haya estudiado las características de la política inte-
rior y exterior británica desde la toma del Reino Unido por el
burdo dictador Guillermo de Orange y sus cómplices, el duque
de Marlborough (Churchill) y Jorge I, en el período de 1688 a
1716. Por desgrac ia, muy pocos de quienes están familiaJizados
con esos hechos entienden plenamente los motivos subyacentes
xxiv El complot
de esta aversión imperial británica a la institución del Es-
tado nacional.
Muy pocos reconocen el hecho de que, en toda la historia
y prehistoria conocida, hasta que surgió el Estado nac ional
soberano moderno a fina les del siglo 15 en Europa occidental,
en todo el mundo, el 95 por ciento o más de la población, en
lodas las culturas, vivía en condición de siervos, esclavos o peor.
Durante las guerras de los griegos clásicos contra la dinastía
aqueménida de la antigua Babilonia, a formas de gobierno
C01TIO las de Mesopotamia o Esparta, que imponían la servi -
dumbre, la esclavitud y condiciones peores a la abrumadom
mayoría de la población, se les conocía como "el modelo oli-
garca" de sociedad. Fue el Estado nacional moderno el que
liberó a la humanidad del sometimie nto il-remediable a esas
tradiciones oligarcas, bestiales, de la historia anterior a l s iglo
15.
La lucha por el Estado nacional europeo, tanto en Europa
como en las Américas, ha sido una co ntinua lucha mortal co n-
tra la oligarquía preexistente de la Europa feudal. A partir
del siglo 15, esa oligarquía ha tenido dos co mponentes: las
aristocracias terrateni e ntes, dueñas de los siervos; y las ari sto-
cracias financ ieras, concentradas en la oligarquía financiera de
Bizancio y, luego, Venecia. A pal1:ir de que Venecia se apoderó
de la lnglatel-ra del rey Enrique vm, la ol igarquía veneciana
se concentró en convertir a Inglaterra y los Países Bajos en
los centros del poder marítimo y financiero de lo que llegó a
conocerse como "el Pal1:ido Veneciano" de Inglaterra y los Paí-
ses Bajos. La oligarquía financiera ligada a Guillermo de .
Orange y sus protegidos, Churchill y Jorge l, se conoció enton-
ces y hasta finales del siglo 18, por lo general, como el "Par-
tido Veneciano".
Aunque el feudaJista "Pal1:ido Veneciano" a menudo se
aliaba con la aristocracia terrateniente feudal, estaba empe-
ñado a la vez en an'ebatar/e, como lo ilustm la guerra de lnglate-
n'a contra Austria-Hungría, de de la época de Federico "el
Grande" de Prusia, hasta que lord Palmerston movilizó, en
1848, a la organización "Joven Europa", dirigida por Mazzini,
para derrocar al aliado eventual de Londres, el prínci pe Cle-
melJ,.t Metternich.
Introducción xxv
§ ~
1.$ En los siglos transcurridos entre la época de Paolo Sarpi
'() ,,'\ de Venecia y la "crisis de los cohetes" de 1962, el "Pal'lido
I)¡ Veneciano" de la Gran Bretaña siempre estuvo empeñado en
dcbiUtar el poder de los partidarios republi canos del Estado
nacional. Sin embargo, dado que el progreso tecnológico era
un factor clave en el poder militar, Londres no podía eliminar
simpJemente ese factor de superioridad económica de cual-
quier economía nacional moderna que la oligarqu ía financiera
controlara, en tanto que existiese la posibilidad de guerra entre
ese Estado y otros Estados nacionales modernos poderosos.
Así que la política de la oligarquía financiera anglo-holandesa
se nlantuVQ en un juego estratégico de "dividir y conguistar",
hast a el momento en que 'exi riesen las con lClOnes para esta-
blecer un gobierno mundial bajo el dominio de los intereses
financieros oligal-ca ' del mundo.
Esa fue siempre la política de la Sociedad Fabiana britá-
nica y de sus socios en la 19lesia de Inglaterra y el Movimiento
Federalista Mundial. Esto se manifiesta en el intento de los
británicos y de sus cOlTeligionarios continentales yestadouni-
denses de establecer la Liga de las Naciones, ,al final de la
Primera Guerra Mundial. La negativa de los Estados Unidos a
apoyar la Liga de las Nacione condenó al fracaso ese ma lvado
esfuerzo en ese entonces. Sobre este asunto, el presidente Fran-
klin Roosevelt, de los Estados Unidos, y Churchill, de la Gran
Bretaña, estuvieron en pugna en el plan original de crear una
Organizac ión de las Naciones 'Unidas permanente. Roosevelt
queda liquidar a los imperios británico, holandé , fTancés y
portugués al final de la guerra, Churchill odiaba a Roosevelt y
sus planes, pero la Gran Bretaña de ChurchiJl encontró en el
presidente de los Estados Unidos Harry Truman, dominado
por Harriman , un agente útil para los planes de Londres.
La eliminación práctica del peligro de una nueva guerra
mundial, con el papel que jugó Russell en las negociaciones de
1962 y 1963 entre los Estados Unidos y el Moscú de Kruschev,
planteó la posibilidad de crear un gobierno mundial bajo la
ONU dominado por la Mancomunidad Británica. La desinte-
gración del sistema soviético, entre 1989 1991, en el momento
en que el agente de Londres George Bush -era presidente de
los Estados Unidos, le permitió a la camarilla de Margaret
xxvi El complot
Thatcher, Fran~ois MittelTand y George Bush introducir planes
como los "acuerdos de Maastricht" en la Europa continental,
que hicieron casi inevitable la perdición de los Estados naciona-
les soberanos en toda Europa, Africa y las Américas.
El ex director del Times de Londres, lord WiUiam Rees-
Mogg, sintetizó el asunto recientemente. Rees·Mogg es un per-
sonaje destacado en la conducción de campañas derechistas de
amenazas de asesinato, y de operaciones políticas y judiciales
contra el presidente Clinton, de los Estados Unidos, dentro de
los mismos Estados Unidos. Ha sido un partidario entusiasta de
la secta lunática del presidente de la Cámara de Representantes
Newt Gingrich y Alvin ToEfler, la secta de la "Tercera Ola". Rees-
Mogg ha declarado en repetidas ocasiones que las doctrinas de
la "sociedad de la info,-mación" de la secta de la "Tercera Ola",
opuestas al desarrollo de la agricultura y la industria, suponen
que en el mundo entero se imponga un nuevo orden globali ta,
en el cual los asuntos políticos y las ideas del mundo estarían
gobernados por menos del cinco por ciento de la población
mundial, mientras que el 95 por ciento restante estaría degra-
dado a la condición mental de la secta MST del Brasil, un pobre
montón de yahoos "desconstruidos" y casi sin inteligencia, sa li-
dos de las páginas de la visita ficticia de Lemuel Gu lliver de la
Gran Bretaña de principios del siglo 18; yahoos a los que no
se les permite educación alguna en lo absoluto. Por ello es que
la Mancomunidad Btitán ica ha movilizado a su George Soros
ya la secta MST, en un intento de tomar cuanto antes a Bras il
y las nacione colindantes de Sudamérica.
El asun to es la disyuntiva entre la civilización y la barbarie
neo feudal coordinada por Lond,-es, como la que se ve en la
ideología y las acciones del MST.
Cómo se hizo
La clave para entender a la Monarquía británica del siglo 20
es su relación estrecha con los ideólogos del socia li smo fab iano,
como John Ruskin, Cecil Rhodes, lord Alfred Milner, "" George
Bernard Shaw, H. G. WelJs y Bertrand RusseU.
Para entender qué es lo que ani ma los ataques a las fuerzas
armadas de Iberoamérica hoy en día, debemos concentrar la
Introducción xxvii
atención en personajes fabianos como H. G. Wells, Bertrand
Russell, lord Lothian y sus federalistas mundiales, la jerarquía
.de la Iglesia Anglicana, la comunión anglicana de esa iglesia
imperial y su Consejo Mundial de Iglesias, en el transcurso de
este siglo, sobre todo desde la conclusión de la Primera Guerra
Mundial. Fue esa combinación izquierdista de fabianos con la
Iglesia Anglicana la que impulso el federalismo mundial, así
como la Compañía de las Indias Orientales británica promovió
el opio, todo con e l propósito de aniquilar la existencia de la
república soberana del Estado nacional en todo el planeta .
Es un hecho: fue H. G. WeUs quien, apoyado en la opinión
científica de Frederick Soddy, colaborador de lord Rutherford,
desde la época de la Primera Guerra Mund ial ofreció la idea
de romover la tecnología de las armas nucleares como el me-
dio para alcanzar un go ierno mun la. Este uso utópico de
las armas nucleares, Wells lo consideró lo suficientemente ate-
rrador como para obligar a las naciones a someterse a un go-
bierno mundial con tal de evitar la guerra. Esta perspectiva
utópica de las armas nucleares se convirtió en la política de
Bertrand Russell, los hermanos Huxley y los agentes de Russell
entre la comu nidad científica, como Leo Szilard. Otro hecho:
el llamado de Russell a crear un gobierno mundial mediante
los preparativos para lanzar una guerra nuclear "preventiva"
contra la Un ión Soviética, se publicó en la ed ición de sep ti em-
bre de 1946 del inIluyente Bullelil1 of {he AlOm Sc;el1/;s/s (Bo-
letín de los Científicos del Atomo) de Leo Szilard. La iniciativa
de 1946 de Russell de preparar una "guerra nuclear preventiva"
es clave para entender los orígenes de los intentos actuales de
la Monarquía blitánica de liquidar a los Estados nacionales
soberanos de Iberoamérica.
El primer paso exitoso en el esfuerzo de Russell por liqui-
dar al Estado nacional y sustituirlo con un sistema de agencias
supranacionales se dio en la colaboración entre Russell y el
secretario general soviético N. S. Kruschev, entre 1955 y J 963.
Otro hecho: esta colaboración entre Russel l y Kruschev se inició
en 1955, cuando Kruschev envió a cuatro representantes a una
reunión de la organización de Russell, Parla mentarios del
Mundo por un Gobierno Mundial, celebrada en Londres. Esos
represen tan tes anunciaron ahí la solidaridad de Kruschev con
xxviii El complot
Russell y sus propuestas. Ese acuerdo entre Russell y Kruschev
fue la base paJlLCreaLla organización Conferencias Pugwa~
que creó las condiciones en que hizo canera, en la vida pública
estadoun idense el agente confeso del Servicio Exterior britá-
ni o conocido más tarde como sirHenry A. Kissinger. La propo-
sición que hizo un agente de Russell, Leo Szilard, alias "Dr.
Insólito", en la Segunda Conferencia Pugwash, celebrada en
1958 en Quebec, sirvió de base a la política de "disuasión nu-
clear" adoptada enlas negociaciones de la "crisis de los cohetes"
de 1962- 63 y los acuerdos SALT y ABM de 1972.
El lapso transcurrido desde las negociaciones sobre la cri -
sis de los cohetes ,se divide en dos grandes tases. La primera
~a del asesinato del John F. Kemiedy al decisivo otoño de 1989:
IJamémosla "la fase de la délel1le". A la segunda, que se inicia
entre 1989 y 1991, llamémosla "la ma:;:cl;;haCia' la liquidación
de la economia nacional y los Estados nacIOnales" .
- En la primera ae esas dos fases, [os seguidores de la estrate-
gia nuclea r de Russell, incluidos utopistas estadoun idenses
como el entonces secretario de la Defensa Robert S. McNamara
y el asesor de seguridad nacional McGeorge Bundy, adoptaron
el cliterio de que los acuerdos de 1962 entre los Estados Unidos
y la Unión Soviética para conducir un "proceso de détente",
garantizaban que no habría una guetTa mundial sino sólo "gue-
nas limitadas"; una versión del siglo 20 de la "guerra de gabi-
nete" del siglo 18. Ya no sería necesario darle al progreso cien-
tífico y técnico la impOl-tancia dominante que tuvo en la
Segunda Guerra Mundial y durante el perfeccionamiento de las
armas nucleares, entre 1949 y 1962. Apoyados en ese supuesto
estratégico, los utópicos dirigidos por Londres desataron el
utopismo de la contraculturajuvenil que vino a conocerse como
la "sociedad posindustrial" y, en 1970, lanzaron un movimiento
de masas en apoyo de la secta del príncipe Felipe de la Gran
Bretaña, el World Wildlife Fund, con una franca politica neo-
maltusiana: el "movimiento ecologista" izquierdista radical ,
opuesto a la ciencia y la tecnología.
E l viraje que sufrió la economia m u ndial después de 1965
---en vez de que las economías nacionales siguieran empeñadas
en invertir en el progreso científico y técnico, se adoptó el
utopismo promaltusiano "posindustrial"- originó un cambio
Introducci6n xxix
de treinta años, en el que, en vez de mejorar la capacidad
productiva del trabajo, se creó una gran burbuja de especula-
ción financiera, mientras que la base productiva de la ociedad
se saqueó sistemáticamente hasta el desmoronamiento. Esa es
la causa general de la actual ola de crisis financieras y moneta-
rias internacionales. Al mismo tiempo, todas las instituciones
esenciales de la soberanía nacional y de la economía nadonal
fueron debilitadas y aun destruidas, paso a paso, por todo
el mundo.
La segunda fase de este proceso de treinta años se desató
en respuesta al derrumbe del sistema soviético (1989-1991).
En la medida en que los Estados Unidos no opusieron resisten-
cia, el dominio de la Monarquía britán ica sobre la Mancomuni-
dad Británica y su dominio creciente de los carteles mundiales
de las finanzas y las materias primas, le permitieron destruir
la institución de la economía nacional y la soberanía de los
Estados nacionales. Esto ha tenido éxito hasta ahora y lo se-
guirá teniendo, en la medida en que la única potencia mundial
competidora que queda, los Estados Unidos, no actúe en apoyo
de las naciones que quieren oponer resistencia a la aniquilacióñ
de sus soberanías nacionales a manos de la Mancomunidad
Británica y de las entidades que ésta domina, como la ONU y
su Fondo Monetario Internacional (FMl) , su Banco Mundial y
esa especie de nube de langostas que fOlman las organizaciones ~
no gubernamentales (ONG), de la ONU .
-
Mientras tanto, la situacW en Iberoamérica se ha deterio-
-
rado a tal punto, que de seguir sometiéndose a los procesos de
'p l;![Link]ón" y "gl? baUzidón" dingldos por Londres, eUQ.
significará la ruina irreversible de todas las naciones de la re-
gión, a menos que se dé marcha atrás a este proceso abrupta-
mente y muy pronto.
Si ha de haber un futuro para cualquiera de las naciones
soberanas de Iberoamérica, el brazo militar naciona l tendrá
importancia decisiva . Las fuerzas militares naciona les constitu-
yen la institución indispensable, fundamental, de la cua l depen-
den las fuerLas patrióticas de la nación para congregarse como
fuerza efectiva, ojalá no para .la guerra, sino s implemente para
reafirmar los principios de la soberanía nacional y la economía
nacional. Despojadas de la fOI"ta leza política que representa la
xxx El complot
existencia de instituciones militares soberanas, ninguna de esas
",aciones podría recuperar la libertad que, por ahora, están
perdiendo a manos de entidades supranacionaJes extranjeras.
Lyndon H. ÚlRouche
Leesburg, Virginia, EU
Septiembre de J997
Presentación
S oldados europeos fueron los primeros hombres que, deno-
minados adelantados -allá por las postrimerías del siglo
XV-llegaron a este inmenso continente iberoamerkano por-
tando el maravilloso mensaje de Dios: de conversión y sal-
vación.
Este mensaje no solamente expresa ba la salvación espiri-
tua l del hombre para después de su paso por la tierra, sino
tambi én propo nía un orden de vida humano que coadyuvaría
al logro del objetivo de salvación . •
Su espada reCla y firme con forma de Cruz, aseguraba que
eran herederos del orden socia l -cultura de los griegos, del
orden político-Illilitarde los romanos, del orden religioso de los
cruzados, y que, por medi o de la empresa de España, cumplían
maravillosa mente con el plan de Dios de difundir la fe hasta
el más humilde de los hombres del pla neta.
,,
xxxi i El complot
Así, y con esta tremenda fuerza [Link] y heroica, nació
nuestra querida Iberoamérica, y nació también la nueva raza
que la poblaría: el criollo, armónica com binación del aguerrido
europeo y del noble indígena.
Durante el transcurso de los últimos doscientos años, fui-
mos los iberoamericanos objeto de permanentes amenazas al
orden religioso, cultural y político. Los imperialismos, modi-
ficando sus formas y sus métodos, llevaron a esta tierra
-bendecida desde su nacimiento por la Cruz de Cristo- a las
más cmeles, humillantes y arbitrarias maneras de someti-
miento.
Los libertadores, fieles a su digna y valiente descendencia
y cual verdaderos profetas, trataron, hasta con sus vidas, de
despertar las conciencias de quienes poseían lo talentos re-
queridos para cambiar la suerte de sus hermanos. Lamenta-
blemente, y a pesar del triunfo militar en todo el continente,
no les fue posible concretar el objetivo político -los Estados
Unidos de Iberoamérica-, tristemente minimizado en el te-
rreno de las coyunturas politicas, de las falsedades y de las
traic iones.
Hoy, la voz de los pueblos (no la de sus ilegítimos dirigen-
tes) clama por una identidad insinuada desde la historia.
La historia militar iberoamericana es, en todos los casos,
la columna vertebral de la vida de cada uno de nuestros pueblos.
Es por ello que los amos actuales y de tumo del mundo ("nuevo
orden internacional"), han resuelto eliminar a las fuerzas arma-
das y de seguridad de Iberoamérica, última barrera para el
total sometimiento de las naciones.
El impedir tamaño desatino sin duda quedará en manos
de valientes ciudadanos, soldados auténticos descendientes de
la noble estirpe iberoamericana.
La presente obra que tengo el gran gusto de prologar, con
seguridad aportará muchos e importantes elementos de juicio
que permitirán afrontar las difíciles circunstancias que nos
toca vivir.
Culmino con las palabras que pronunció Su Santidad
Juan Pablo TI el 12 de octubre de 1984 en Santo Domingo, y
que constituyen para mi la misión: "América Latina: desde tu
Presentación xxx iii
fidelidad a Cristo, ¡resiste a quienes quieren ahogar tu vocación
de esperanza!"
Coronel Mohamed Alí Seú,eldin
Campo de Prisioneros de
[Link] María Magdalena, Argentina
25 de mayo de J 993
Aniversario de la ¡l7dependencia Nacional
Prefacio
s mi objeto aquí ayudar a aclarar la naturaleza esencial del
E problema subyacente que da forma en estos momentos a l
destino de las naciones de Sudamérica, entre otras.
Les pido que se imaginen dos geometrías ctiferentes. Por
ejemplo, tomen la geometría euclid iana ordinaria, que se basa
en los supuestos áxiomáticos, primero, de que el punto es la
dimensión infi njtesi mal más pequeña posible que se pueda
suponer que existe, y, segundo, que una línea recta se define
como la distancia más corta posible entre dos puntos. Esa
geometría tiene su propia estnlctura axiomática. Segundo, hay
una segunda geometría que introdujo en la ciencia moderna
hace unos 550 años Nicolás de Cusa y que desarrollaron des-
pués individuos como Leibniz, etc. , la cual no supo ne la existen-
cia axiomática de líneas rectas o de puntos, s ino que arranca
de lo que se conoce como el principio de acción mínima o lo
xxxvi El complot
que se Uama algunas veces el plinclplo isoperimétrico de la
geometría, el principio isoperimétrico del círculo.
En ésta, es la acción circular -no los círculos, sino la
acción circular- actuando sobre la acción circular la única
forma de [Link] axiomática en geometría.
En ambos casos, todos los teoremas se definen como teore-
mas congruentes con los axiomas subyacentes y, así, están
implícitos en los axjomas.
Obviamente, axiomas diferentes conducen a teoremas fun-
damentalmente diferentes, y los axiomas de un sistema de geo-
metría no pueden ser congruentes con los axiomas de otra
geometría porque se basan en diferentes supuestos axiomáti-
cos subyacentes.
Apliquemos este mismo principio, como podamos, al pen-
samiento político y estratégico.
En el curso de la historia, hay sólo dos sistemas sociales
axiomáticos importantes, al menos de la llamada sociedad civi-
lizada. Uno, que e la forma pagana, supone que el hombre es
un animal y que sólo por algó"ñ arreglo milagroso especial
ciertas p;;'sonas son elevadas por encima de los animales o
hechas animales superiores, como semidioses o algo así.
El otro sistema, el contrario, es el que quedó definido en
las el'señanzas de Moisés, como en el primer capítulo del Ii¡;¡:"o
del Génesis: que el hombre está hecho a imagen de Dios, no
como una imagen tísica o sensible, sino en virtud de una poten-
cialidad creadora que corresponde a Di os como Creador del
universo. Esta facultad creadora, en este sentido especifico, no
sólo se define, por supuesto, por la capacidad del hombre de
hacer descubrimientos científicos y progresos semejantes en la
tradición clásica humanista de las bellas artes, sino que tam-
bién se coordina con la idea de amor que definen, por ejemplo,
el Evangelio según San Juan y el famoso capítulo 13 de la
primera epístola de San Pablo a los corintios.
De modo que son los dos sistemas de sociedad. En la histo-
ria europea en particular, que abarca unos 2.600 años desde
que Solón de Atenas participó en la expulsión de los usureros
y la instauración en Atenas de la república basada en el derecho,
que es el verdadero comienzo de la civilizació n europea, ha
Prefacío xxxvii
habido una contienda constante entre estas dos tendencias. La
una dice que el hombre es un an imal completamente depra-
vado, que se eleva por encima de esa cond ición sólo por medio
de a lguna especie especial de magia, para convertirse en un
semid iós. Frente a ella, tenemos la pa rte cristiana de la civiliza-
ción emopea que se ha extendido por el planeta, que considera
sagrada la vida humana en virtud de que la persona es a imagen
de Dios, que basa la sociedad en el principio de la ciencia, las
bellas artes clásicas y el amor agápico, y demanda que el indivi-
duo sea nutrido, educado y conducido a formas de práctica que
sean congruentes con lanaturaJeza del honlbre como [Link] viva
Dei, a imagen viva de Dios.
En tanto, el sistema opuesto, el de los paganos (o satánicos,
que viene a ser lo mismo), cree que la ~ociedad se compone,
por un lado, de una clase gobernante, una oligarquía, de lo
r icos o poderosos, o los "Elegidos", según los definieron los
bogomiles, los cátaros, la excrecencia maniquea, la secta satá-
[Link] del sur de Francia en particu lar. O como los definier on
algunos calvinistas, en tre otros: que el hombre es, inherente-
mente, depravado y COITuptO y satáni co por completo, pero
que por ún proceso mi lagroso de gracia selectiva a lgunos uje-
tos están predeterminados a ser una clase superior de semid io-
ses. Esto es típico del calvinista que encarna Adaro S mith, el
calvinista radiCal, que cree que puede cometer toda clase de
cr(menes, pero que el hecho de que es nco atestigua que de
algüñamanera ha complacido al Creador y por eso, como re-
compensa, fue hecho rico y que su poder y buen éxito so n
indicio de que sus crímenes contra la humanidad serán tole-
rados.
Este es el confl icto esencial entre la tendencia oligárquica
y la humanista cristiana platónica clásica desde los tiempos,
esencialmente, de Filón el Judío, Filón de Alejandría, en la
definición de ¡mago Dei. .
La diferencia esencial - la única diferencia esencial- en-
tre una sociedad platÓn ica y upa cristiana es que eJclistianis mo
int rodujo el principio del ágape y de ¡mago Dei en el pe nsa-
miento europeo de la tradición platónica, yeso define a nues-
tra sociedad.
xxxviii El complot
Dos niveles de cuestiones
El motivo por el que presento esta cortísima disertación en
bosquejo es simplifi car el proceso de entender lo que acune
en el mundo hoy día,
Hay dos niveles de cuestiones que tenemos que enfrentar,
y tenemos que encontrar la conexión entre estos dos niveles
de problemas, Por una parte, estamos enfrentados de hecho,
en última instancia, a dos conjuntos diferentes de axiomas, El
uno es el conjunto de axiomas adoptados por los que impul san
la política actual del F~I o del i mperialismo británico, los que
mueven la extensión masónica estadounidense del imperia-
lismo bdtánico, el nto escocés de la masonería, al menos en
los niveles superiores, y católicos corruptos de los Estados Uni-
'(Jos que son parte de la misma cosa, Pero lo que enfren tamos
es la oligarquía: una élite gobernante formada, más que de
seres humanos, de familias poderosas que existen en una forma ,;;,
especial de corporación, o sea, que la estructw'a corporativa I
existe aún después de la muel'te de miembros de la fami lia y, por
tanto, las corporaciones son cuasinmortales, Estas estructuras
corporativas le chupan la sangre a la sociedad m ediante vali as
formas de la práctica de la usura, como las grandes fu ndaciones
filantrópicas que le chupan la sangre a la econom ía para obte-
ner los fondos con los que bri ndan s';!..bene5cencia para mo,l-
dear el pensar en las universidades, pa ra moldear la cultura,
'para ~ntrolar las Instituciones políticas y para controlar la
política exterior e intenor de países como lnglaten'a O los Esta-
dos Unidos,
Así, en el fondo, la cuestión es, axiomáticamente, esta oli-
garqu ía.
Como cualquier conjunto de axiomas, este conjunto parti-
cular de axiomas inherentes a la oligarquía genera teoremas,
igual que los axiomas de la geometría generan los teoremas
de la geometría , Y los teoremas se desarrollan en respuesta a
c ircunstancias particulares, y guardan cierto orden entre sí,
pero son deductivamente congruentes, más o menos, con los
supuestos axiomáticos subyacentes.
Así que ésta es la forma que tenemos de entender la comple-
jidad de la política que Londres, Wash ington y Nueva York
Prefacio xx xix
enderezan para destruir, en especial, a las naciones de América
del Sur, lo que incluye la destrucción, literalmente, del Estado
nacional sobera no como institución. La destrucción de las
Fuerzas Armadas se especifica como un paso necesario hacia
la destrucción de la soberanía de la nación .
Lo que enfrentamos es una o ligarquía que pertenece a la
tradición de la Sociedad de Thule, la sociedad que dio origen
a Adolfo Hitler, por ejemplo. Esta oligarquía ha clasificado a
la gente de origen mediterráneo, a los negros, a los orientales,
etc., como seres aptos para ser ilotas, como una especie anjmal
en un nivel inferior de sociedad que la de los "Elegidos", las
sociedades oligárquicas de blancos del Norte o los anglosajo-
nes, por así decirlo. Y su objetivo es axiomático: extirpar el
progreso tecnológico, especialmente de entre los pueblo de
origen mediterráneo, los negros y otra gente de tez o cura; de
eli minar la práctica de la ciencia y la razón de entre esos pue-
blo para reducirlos a ilotas, como los esclavos de Esparta, o
lo que Jonath an Swift parodia a l describir a los británicos de
antes, del siglo 18, como yahoos, las clases bajas de lnglateITa,
sin habla, a nalfa betas, humanoides como mandriles, goberna-
dos por caballos, o, tal vez, por los traseros de los caba llos, la
aristocracia británica.
S! objetivo es reducir la inteligencia, eliminar el autogo-
.~o de los pueblos de origen mediterráneo, los negros u
otros de tez oscura, y regular su número, tal como la ol igarquía
espartana asesjnaba a los ilotas para regular su número, para
limitar el número de ilotas a la can tidad deseada.
Una vez que uno entienda eso, este derivado inmediato de
los supuestos axiomáticos de la oligarquía o del paganismo,
uno comprende co mpletamente tanto'el aspecto esencial de las
atrocidades perpetradas por los a ngloamericanos en contra
de los países de Sudamérica, por ejem plo, co mo por qué los
bolcheviques pertenecían al mismo campo filosófico y, e n úl -
tima instancia, al mIsmo cam po estratégico que los banqueros
angloamericanos de O~
No existe diferencia moral a lguna entre la ol igarquía de la
Gra n Bretaña y los Estados Un idos -esencialmente la oligar-
-
Nunca existió . Filosóficamente, ---
quía ligada al rito escocés d<;. la masonería- y el bolchevismg.
eran esencia lmente lo mismo;
x I El complot
y e sólo timar a los incautos suponer que en un tiempo la
oligarquía anglosajona era buena porque luchaba contraTa""
a menaza bolcheviq ue. Eso es puro cuento. Ambos eran esencia/-
rnen /e la mlsma cosa -¡11osónCalne1'lle . -
-;1j ni vel de los teoremas, sí existían diferencias que podrían
haber resultado en una guerra termonuclear, aunq ue había u n
acuerdo entre los dos conjuntos de superpotencias desde los
días en que Churchill y Roosevelt se reunieron con Stalin en
Yalta.
Hoy, esta es la situación. Uno debe entender que los leore-
mas, que son las cuestiones particu lares que enfrentamos, no
son sino un reflejo de los supuestos axiomáticos subyacentes.
Por nuestra parte, nosotros defendemos a la civili zación cris-
tiana, en contra de esos oligarcas paganos y los seguidores de
Ada m Smi th. No son menos oligarcas ni menos paganos los
estadounidenses que se dicen católicos y promueven a Adam
Smith. Son lo mismo que cualquíer otro oligarca pagano. Bus-
can destrui.r lo que he indicado que buscan destruir. Tenemos
que reconocerlo.
También . tenemos que fo rmular nuestra política en res-
puesta a e e en emigo, el enemigo de toda la humanidad, el
enemigo de Dios mismo; tenemos que plantear nuestra re -
puesta a partir de la comprensión de "'tes/ros axiomas, recal-
cando la enseñanza, la inculcación de nuestros axiomas en el
entendimiento de la población y elaborando nuestros teoremas
como respuestas apropiadas a la amenaza que se nos presenta,
respuestas a propiadas que sean plenamente congruentes con
los principios axiomáticos que deben ser la premisa de nues-
tros esfuerzos.
La geopolítica es pagana por naturaleza
Es desde este punto de vista de la axiomát ica como mejor
podemo comprender las implicaciones de la doctrinas geo-
políticas de variado pelaje. La geopol ítica se origina en el co n-
cep to de que la natura leza en ta nto tal, con sus efectos sobre
el hombre, regula la conducta hum ana y, así, define s us intere-
ses, tal como aseveran los diversos geopol íticos.
Esta idea de la historia está obvia mente relacionada con
•
Prefacio xli
cosas como el culto a la diosa Madre Tierra y otros tipos seme-
jantes de paganismo, como el culto a Gaia, por ejemplo, que
es la madre de Satanás en el culto de Delfos. Es decir, su hijo
era Pitón, la víbora, la forma griega o pelasga de Satanás u
Osiris, etc: la serpiente. EUa es, por supuesto, el prototipo de
la Ramera de Babilonia, que es lo que representaba la Roma
pagana y lo que representan sus equivalentes de hoy en día.
Ese tipo de creencia religiosa representa, claro está, un
concepto oligárquico del hombre. Al hablar de un concepto
oligárquico del hombre, lo abOl-damos desde el punto de vista
religioso-mitológico. El prototipo de esas creencias es la idea
mitológica de Monte Ol impo, en la cual los varios c\ioses son
más o menos como una especie de consorcios o fundaciones
de beneficencia o consorcios financieros casi inmortales, que
son como personalidades o seudopersonalidades, que mantie-
nen su poder a través de las generaciones por medio de agencias
humanas anexas. No son inmortales, si no casi inmortales. Y
las personas anexas al servicio de estas ámpulas, estas entida-
des, estos dioses paganos, son semidioses, co mo Henry lGssin-
ger, quizás.
Tenemos que comprender la geopolitica desde este punto
de vista; entender qué representa este tipo de fenómeno pagano
dentro del ámbito de la sociedad europea, en la que incluimos,
por supuesto , las Américas; que se basa en conceptos paganos
de la naturaleza, opuestos a la noción de que el principio de
imago Dei regula la historia, de que el desarrollo de ideas, su
apl icación en mecanismos creativos, la transnUsión de ideas
de la práctica de una generación a la siguiente por medio de
esta capacidad del individuo, es la causa determinante de la
historia. Este debe ser nuestro punto de vista , mientras que el
geopolítico es per se un pagano, esencialmente un satánico,
lo sepa o no, que basa sus ideas, como lo hi zo Jean Jacques
Rousseau, en el cu lto a la naturaleza y el culto al hombre, en
lo que se co nsideran su estado natural totalmente depravado,
parecido al del mandril.
Desde ese punto de vista podemos comprender, tal como
lo debemos hacer con la geopolítica, los otros fenómenos de
este período. La geopolítica, claro, es de particular importancia,
ya que es el dogma reinante, más o menos desde la década de
xli i El complot
1880 en esa forma, de la fuerza oligárquica culpable de las dos
guerras mundiales que ha habido este siglo, y de las cliversas
formas colonialistas y neocolonialistas de finales del siglo 19
y del siglo 20, incluida la forma neocolonialista que los británi-
cos y otros paganos del mismo parecer (como Felipe o Carlos,
de la familia real británica, quien ha promovido el culto a Gaia,
la madre de Satanás) pretenden imponerle al mundo.
Lyl1doll H. LaRouche
Rochester, Mil1l1esota, EU
19 de febrero de 1993
I
La campaña antimilitar
y el 'nuevo orden mundial'
1 La historia del
proyecto antimilitar
H a llegado la hora de que los patriotas iberoamericanos,
civiles y militares, se reporten al combate. Es ahora
cuando deben defender el derecho soberano de sus naciones
a man tener Fuerzas Armadas nacionales si desean tener aún
I
países qué defender en un futuro ya no muy lejano.
Demasiado pocos han querido reconocer la existencia de)
proyecto del "nuevo orden mundi "para eliminar la institu-
ClOn e as Fuerzas Armadas en Iberoamérica . Demasiados
Son los que alegan que todo lo que se discute es "redimensio-
na r" las Fuerzas Armadas, al igual que todas las instituciones
·CfeT Estado, debido a una crisis económica que según ellos no
tiene remedio. Pero lo que se juega es mucho mas que eso.
El plan de desmantelar a las Fuerzas Armadas es cuestión
de importancia no sólo para los militares; lo que se juega en
esta pelea es ni más ni menos que la existencia misma del
Estado nacional. Si no se logra parar este nefasto complot, se
desatará una desintegración de la economía y las instituciones
nacionales que terminará en un genocidio de proporciones
inimaginables. Naciones enteras desaparecerán.
Es imprescindible, por lo tanto, que los civiles también
se sumen a esta pelea. En junio de 1991 la revista Resumen
ejecutivo de EIR publicó un número especial, titulado El
",1UevO orden" de Bush: eliminar la soberanía y las Fuerzas
Armadas de las naciones de Iberoamérica, en el que se daban
pormenores del proyecto antimilitar. Advertíamos entonces
que la política de destruir a las Fuerzas Armadas "no se ende-
3
4 El complot
reza únicamente contra las instituciones castrenses, sino tam-
b ién con\ra la Iglesia Católica, los sindi catos , la industria
nacional y cualquier fuerza institucionalizada que pudiere
ofrecer resistencia al objetivo final de l 'nuevo orden mundial '
de George Bush: la subyugación colonial, el saqueo de los
recursos y el genocidio de la población del Sur, presuntamente
excesiva".
A los seis meses , en enero de 1992, Resumen ejecUlivo
arremetió de nuevo contra el proyecto, esta vez en un suple-
mento especial publicado con ocasión del llamado a las armas
del coronel argentino Mohamed Alí Seineldín y sus compañe-
ros de armas, contra el "nuevo orden mundial". "La batalla
decisiva que enfrenta el continente no es la de la 'democracia'
contra la 'dictadura'; la disyuntiva que e nfrenta, más bien,
es entre el genocidio y el desarrollo ... Lo que . se juega en
Iberoamérica es la existenci a mis ma del Estado naciona l",
advertía el suplemento.
En todos los países de la región se ha levantado resistencia
contra este proyecto. Pero ya llegó la hora de pasar de la
resistencia nacional, para emprender una ofensiva cont inental
unida, decidida ya no a oponer resistencia , sino a derrotar al
enemigo con todo sus planes. Para ayudar a elaborar esa
estrategia es que Resumen ejeculivo publica ahora este libro.
El enemigo ha definido claramente sus planes. "Lo que
se vislumbra más adelante es un ejército mundial" , anunció
alegremente, el 29 de marzo de 1993, Paul Volcker, presidente
norteamericano de la Comisión Trilateral, en la reunión anual
de ese destacado organismo de planificación estratégica de la
facción angloamericana. Los trilateralistas pasaron gran
parte de sus deliberaciones viendo cómo aplastar toda resis-
tencia a la creación permanente de un Ejército de las Naciones
Unidas; el propio Volcker anunció que estaba consiguiendo
financiamiento para .el proyecto del ejército mundial.
Volcker es epítome de los banqueros que diseñaron el
proyecto antimilitar. En 1979, siendo jefe de la Reserva Fede-
ral estadounidense, Volcker inició premeditadamente lo que él
mismo llamó una "desintegración controlada" de la economía
mundial, e levando a niveles insólitos las tasas de interés esta-
dounidenses. A dónde se dirige esta política lo enunció diMa-
La historia del proyecto antimiJitar 5
namente el presidente del banco Citibank, John Reed, en de-
claraciones de 1990 a la revjsta brasileña Veja. "Han
desaparecido países de la faz de la Tierra. Perú y Bolivia
desparecerán", dijo Reed. Los banqueros han declarado una
guerra global contra todos los principios de la civilización
cristiana occidental, en los que se ha basado el orden mundial
en los últimos 500 años.
Las premisas subyacentes del proyecto anl ¡militar son
tres:
- 1. Que Rermanezca sacrosanto el dominio del Fondo Mo-
netario Internacional sobre la 'conomía mundial. En otras
pala ras, que toda actividad económica se rija por la usura
y su compañero inseparable, el maltusianismo.
2. La soberanía pasó de moda; es un concepto obsoleto
sustituido por e! "globalismo" de la llamada era postmoderna .
No se trata aquí de un pequeño ajuste de! énfasis de los sucesos
internacionales, sino de una dedicación total a eliminar el
propio ESlado nacional el/ tamo (arma de organización social
de la vida hU/nal/a.
3. El comunismo está muerto, lo que deja como única
potencia munrual a la combinación angloamericana: la inteli-
gencia británica al mando de la fuerza estadounidense. Todas
las naciones han de adaptarse a este mundo dominado por
una sola superpotencia, y por lo tanto, según dicen, nadie
necesita ya instituciones militares nacionales. El papel de
Iberoamérica en este esquema es asimilarse a los Estados
Unidos, en su economía, su gobierno, su cultura y su estructura
militar.
Estos tres supuestos, como puede demostrarse, son falsos,
pero han cobrado aceptación pública en virtud de su constante
repetición en los meruos de comunicación. El proyecto ha
podido avanzar hasta donde va, además, por la cobardía y la
vacilación de sus pretendidas víctimas, aunque los pretextos
para la inacción han ido variando. Algunos se la han pasado
diciéndose que la "desmilitarización" sólo podía pasarle al de
al lado; que su pais y sus Fuerzas Armadas eran demasiado
fuertes para ser afectados. Otros decían poder tolerar "parte"
de esta política, porque entonces podrían agenciarse una me-
jorparticipación que sus vecinos en el "nuevo oluen mundial".
6 El complot
A menudo eran éstos los que cri ticaban al coronel Seineldín
por encabezar una lucha frontal contra el" nuevo orden", insis-
tiendo que Seineldín "perdió" al recibir una sentencia de re-
c1uimiento indefinido en prisión, mientras que ellos "ganaron"
y han quedado "libres" , en mejores condiciones de nego-
ciación.
Un militar iberoamericano que cometió ese error fue el
general salvadoreño René Emilio Ponce. El general Ponce en-
cabezó la aceptación del acuerdo de paz orquestado por la
ONU entre la guerri lla y los militares sa lvadoreños, alegando
con cada concesión que así ev itarían los militares su propia
destrucción. Hoy las Fuerzas Armadas salvadoreñas no sólo
se están desmantelando y entregarido a los comun istas, sino
que el propio Ponce fue calificado de "asesino" por la mendaz
"Comisión de la Verdad" de la ONU, Yse ordenó su humillante
expulsión de la fuerza.
Bien le valiera a otros pretendidos reformadores escuchar
la cruda advertencia de Samuel Huntington, ideólogo de la
Comisión Trilateral, a los "democratizadores" del mundo. Se
debe "purgar o jubilar cuanto antes a todos los oficiales poten-
cialmente desleales, incluidos tanto los principales partida-
rios del régimen autoritario como los reformadores militares
que hayan ayudado a crear el régimen democrático. Estos
últimos son más propensos a perder su afición por la democra-
cia que la de intervenir en política", dice Huntington en su
obra La democratización a fines del siglo 20, de \99\.
Lo que quieren destruir es la toralidad de la institución
militar, y por tanto son blanco IOdos los oficiales, ya sea que
opongan resistencia, mantengan "neutralidad" o incluso se
adhieran a la causa enemiga.
La campaña contra los militares salvadoreños es apenas
el comienzo de la campaña por crear tribunales internacionales
para juzgar a los militares iberoamericanos por el "crimen"
de defender a sus naciones. Ya empezó la propaganda interna-
cional para reclamar juicios contra los militares, basada en
la gran mentira de que las Fuerzas Armadas iberoamericanas
han cometido crímenes comparables o peores que los de los
nazis en la Segunda Guerra Mundial o los servios de hoy.
Ya hay una campaña mundial para que los tribunales
La historia del proyecto antimilitar 7
internacionales anulen las amnistías nacionales que se le han
dado al personal militar que participó en las campañas anti -
subversivas de los años setenta y ochenta en varias naciones
iberoamericanas. A estos y otros oficiales se les están enta-
blando nuevos juicios, esta vez en tribunales internacionales
tales como la Corte Interamericana en Costa Rica, o los tribu-
nales de otros países, incluidos los Estados Unidos.
Con esta ofensiva se proponen no sólo entablarle juicio a
los oficiales militares, sino también ponerlos de blanco de
asesinato por grupos narcoterroristas . Los cabilderos prote-
rroristas de los" derechos humanos" ya han comenzado a pu-
blicar, en Perú y Colombia, listas negras de oficiales militares
y de policia acusados de "violar los derechos humanos".
No queda, pues, dónde ocultarse. El enemigo mismo está
volando todas las trincheras. Ha llegado la hora de pelear.
Para derrotar a un enemigo hace falta entender cuáles
son sus objetivos, qué estrategias está empleando y, lo que es
más importante, cuál es su flanco más vulnerable . También
es necesario tener muy claro para qué es que uno mismo
lucha, porque sólo así puede movilizarse a toda la población
en defensa de la Patria.
Una parte muy importante de este libro, por consiguiente,
es la que xplica "Cómo sobrevivir sin el Fondo Monetario
Internacional" . Desde hace ya demasiado tiempo los oficiales
militares nacionalistas han dejado el desarrollo económico
de sus naciones precisamente en manos de los banqueros y
tecnócratas más dedicados a destruir sus naciones . Como lo
recalcó en gran detalle el estadista y economista Lyndon La-
Rouche en una reciente entrevista con Resumen ejecutivo,' los
triunfos obtenidos contra los narcoterroristas en el campo
de batalla podrian ser pasajeros a menos que los militares
aseguren que se adopten soluciones viables a los problemas
reales de la vida nacional. Eso requiere poner fin al saqueo
del FMl.
"Es casi imposible combatir a las guerrillas y someterse
al mismo tiempo al Fondo Monetario Internacional", recalcó
1. Entrevista con Lyndon LaRouche en Resumen Ejecutivo, Vol .
X, núm. 7, de la l' quincena de mayo de 1993.
8 El complot
LaRouche en esa entrc,'ista. "Si uno ejecuta el programa del
FMI o programas semejantes COntra su propia población y
trata al mismo tiempo de comba tir a las guerrillas, se enfrenta
a una batalla perdida. Porque, mientras el FMl recluta a los
guerrillero> , vil'n.:: el Ikpartamcnto d" Estado de los Estados
Unidos y lo amenaza a uno con cortarle cualqui"r pequeña
ayuda si mala más guerrilleros . y los masones vienen y lo
acusan a uno d~ dolar los derechos humanos ",
"Asi que para librar esta pelea se neccs i ta una política
/irme y resuelta, pero basada en afirmar el bienestar del pue-
blo, Sin eso, se puede perder".
El saqueo y la [Link]ón de Iberoamérica no es ni fenó-
meno natural ni un castigo de esos pueblos ordenado por Dios,
sino resultado de la usura impuesta por fuerzas financieras
transnacionales, cuya política perversa ha [Link] también
las mismísimas naciones norteñas en cuyo nombre dicen
obrar. Iberoamérica, si moviliza SllS recursos morales y su
voluntad política, puede poner de rodillas al enemigo angloa-
mericano.
1982: lanzan el proyecto
El proyecto ele" desmili tarización" de Iberoamérica se estable-
ció formalmente como política de los Estados Unidos a partir
de la gran crisis de 1982-1983 en las relaciones hemisféricas .
En 1982 las instituciones políticas y económicas ele las Améri-
cas fueron golpeadas por dos ond~s de c hoque sucesivas: la
Guerra de las Malvinas, de abril a junio de ese año; y en
septiembre estalló la crisis de la deuda iberoamericana, con
la declaración del presidente José López Portillo, de México,
de una moratoria a la deuda externa ele ese país . Aunque pocos
se percataron en el momento , los dos acontecimientos guardan
íntima relación entre sí.
El primer golpe desintegró los arreglos militares en que
por décadas e habían basado las estrategias de defensa ibe-
roamericanas. El impacto de la e1ecisión estadounidense de
apoyar a Gran Bretaña en su guerra contra la Argentina iba
más allá de la injusticia de su rechazo a los claros méritos
históricos del reclamo territorial argentino de las islas Malvi-
La historia del proyecto anl;militar 9
nas, ocupadas ilegalmente por fuerzas británicas en 1833 . Al
brindarle a Gran Bretaña, una potencia de fuera del conti-
nente. inteligencia y pertrechos militares para librar la guerra
contra Argentina, los Estados Unidos violaron un solemne
compromiso contraído con la Argentina en virtud del Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
Esa traición transm iti ó un claro mensaje a todos los países
signatarios del tratado. Como tan tajantemente lo manifestara
Luigi Einaudi -un funcionario importante del Departamento
de Estado del que hablaremos más en las siguientes páginas-
en Washington, en un foro de 199 1 en e l Centro Woodrow
Wilson, fue en la batalla" de las islas FalklandlMa lvinas [como
él las lIamó-ndr] que se demostró que la gran alianza mitoló-
gica de los Estados Unidos con el resto del hemisferio es,
precisamente, mitológica".
La súbi ta defunción del TIAR a manos de los Estados
Unidos también le plantea de inmediato a todos los países de
las Américas la cuestión de cuál sistema de a lianzas debe
sustituirlo, y bajo qué hipótesis de defensa nacional. Las po-
tencias angloamericanas ya tenían lista su respuesta, a prove-
chando la cris is para organ izar a favor del establecimi ento
de un gob ierno compl etamente supranacional bajo la doctrina
de una presunta "seguridad democrática colectiva". Mas para
los patriotas de Iberoamérica la guerra de las Malvinas y la
crisis subsecuente indicaban otra cosa muy distinta, y desper-
taron de nuevo el sueño his tórico de una Iberoamérica fuerte,
independiente e integrada: en fin, una Patria Grande iberoa-
mericana.
Factores económicos subyacentes
Sólo hubo un líder estadounidense, el economista y estadista
Lyndon H. LaRouche, que organizó apoyo a la causa argentina
tanto en los Estados Unidos como internacionalmente, y se
opuso a la decisión de los Estados Unidos de aliarse con su
propio enemigo histórico, Gran Bretaña. en la guerra de las
Malvinas. En palabras que hoy pudieran parecer proféticas,
LaRouche advertía que esta guerra no era simplemente un
confljcto por las islas, sino que fue provocada por intereses
10 El complot
financieros angloamericanos, cada vez más desesperados por
la inminente bancarrota del sistema financiero mundial. Con
el deterioro de la crisis internacional de la deuda, dichos inte-
reses, denunciaba LaRouche, buscaban sentar un precedente
para realizar despliegues "extrajurisdiccionales" de la OTAN
contra países del sector subdesarrollado. Lo que querían de-
rrotar los angloamericanos, aparte de la propia nación argen-
tina, era el principio mismo de la soberanía nacional.
LaRouche, señalando la unidad de las cuestiones milita-
res y económicas en el fondo, recomendó que las naciones
iberoamericanas apuntasen al flanco más vulnerable de las
pretendidas potencias coloniales: su sistema financiero. En
mayo de 1982, en rueda de prensa celebrada en el palacio
presidencial mexicano de Los Pinos tras reunirse en privado
con el presidente López Portillo, LaRouche llamó a Iberoamé-
rica a unirse y a soltar la "bomba de la deuda" como única
forma de derrotar al enemigo angloamericano, tanto en la
guerra de aquel entonces en el Atlántico sur, corno en la crisis
de la deuda que se avecinaba.
En agosto de ese mismo año, LaRouche detalló una estra-
tegia económico-política integrada, mediante la cual Iberoa-
mérica podría insistir en una estricta adhesión al principio
de la soberanía y el derecho al desarrollo en el hemisferio
occidental, y al mismo tiempo forzar a las potencias industria-
les a acudir a la mesa de negociaciones para reformar el insol-
vente sistema financiero internacional, dominado por los an-
gloamericanos, reforma necesaria ya desde hace tiempo.
Operación Juárez, corno se llamó la estrategia de LaRouche,
prop0nía que Iberoamérica declarase conjuntamente una mo-
ra toria al pago de la deuda ex terna y formase un mercado
común iberoamericano independiente, acciones que le permi-
tirían a la región defenderse, a corto plazo, de cualquier repre-
salia, y optimizar su desarrollo a largo plazo. Con la debida
inversión de sus abundantes recursos, planteaba LaRouche ,
Iberoamérica podría convertirse en una superpotencia eco-
nómica .
Su propuesta contemplaba la posibilidad de transformar
completamente la geometría estratégica del mundo. De for-
marse en las Américas un bloque de poder independiente, ·
la historia del proyecto antimilitar 11
lodo el "nuevo Yalla", la división del mundo en esferas de
influencia de la dos superpotencias, en que se empeñaban
los intereses angloamericanos, podría ser derrocado.
Nace el Diálogo Interamericano
Los angloamericanos no pensaban permitirlo así tan fácil.
Aprovechando el caos en que quedaron las redes políticas e
institucionales en Iberoamérica por el doble efecto de la gue-
rra de las Malvinas y la crisis de la deuda, los intereses angloa-
lnericanos se movieron rápidamente para perpetuar su dom i-
nio político en la región . De ese esfuerzo nació el Diálogo
In tcramericano (DI).
En junio,julio y agosto de 1982 se organizaron presurosa-
mente tres seminarios sobre el tema de las repercusiones de
la guerra de las Malvinas para las relaciones intcramericanas ,
auspiciados por el Centro Académico Woodrow Wilson, espe-
cie de "banco de cerebros" con sede en Washington, financiado
y dirigido por el gobierno estadounidense .' El director de l
2. El Centro Académico Internacional Woodrow Wilson fue
creado por el Congreso estadounidense en 1968, para que sirviese de
centro privado de investigación y documentación política, patroci-
nado por el gobierno. Lo gobierna una junta compuesta de ocho
funcionarios oficiales, entre ellos el Secretario de Estado, y otros
once rectores del sector "privado", pero nombrados por el gobierno.
Entre ellos figuran luminarias financieras angloamericanas tales
como John Reed, presidente del banco Citibank, Max Kampelman,
presidente honorario de la Liga Antidi[amación de la B'nai B'rith,
y Dwaync O. Andreas, presidente del gigante cartel granelero Archer
Daníels Midland.
En 1977 el Centro Woodrow Wilson estableció un programa
aparte de estudios latinoamericanos, financiado conjuntamente por
el gobierno estadounidense y las fundaciones Ford, Mellon y Rockefe~
Ilcr, el Fondo de los Hermanos Rockefcller, el Banco Mundial, una
serie de transnacionales estadounidenses y un grupo de "visionarios
líderes venezolanos del sector privado de ese país". Desde entonces
el Centro Woodrow Wilson ha invitado a docenas de académicos e
influyentes iberoamericanos a colaborar con sus contrapartes esta·
dounidcnses en proyectos de interés para el gobierno estadounidense.
A fines de 1991, por ejemplo, el Centro estableció un proyecto especial
de tres años para estudiar los asuntos venezolanos, copatrocinado
por la Fundación Gran Marisca l de Ayacucho, del gobierno venezo·
12 El complot
programa de estudio latinoamericanos de! centro ese año era
Abraham Lowenthal, y uno de los investigadores era Louis
Goodman, quien encabezaría, cuatro años después, e! pro-
yecto del infame "Manual Busb" contra los militares de fberoa-
mérica (ver el capí tulo 2).
En el primer seminario, Heraldo Muñoz, entonces profe-
sor de la Universidad de Chile, argumentó que si hubiese
habido un gobierno democrático en e l poder en Argentina,
nunca hubiera ocurrido el intento argentino de recuperar su
soberanía en las Malvinas. Muñoz, actualmente embajador
de Chile ante la OEA y uno de los favoritos de las redes del
Diálogo Interamericano, es uno de los principales operativos
del proyecto para imponer la soberanía limitada. En el se-
gundo seminario Viron Vaky, ex funcionario del Departa-
mento de Estado, y Nicolás Ardi to Barletta, entonces vicepre-
sidente del Banco Mundial , plantearon que la crisis ofrecía la
oportunidad de crear un sistema de gobierno hemisférico más
fuerte. En el tercer seminario el ex embajador estadounidense
William Luers sugirió que se necesitaba una mayor comunica-
ción entre los Estados Unidos e Iberoamérica.
De esos seminarios surgió el Diálogo Interamericano. De
octubre de 1982 a marzo de 1983 el Centro Woodrow Wilson
auspició una serie de reuniones del DI, en el que 48 delegados
de Iberoamérica y los Estados Unidos, presuntamente a título
personal , debatieron el temario que habría que definirle al
continente. El apoyo oficia l 'estadounidense a este esfuerzo iba
más allá de los auspicios del Centro Woodrow Wilson: a la
reunión de fundación, el 15 de octubre de 1982, asistieron el
entonces secretario de Estado George Shultz y el subsecretario
de Estado para Asuntos Interamericanos, Thomas Enders.
Shultz prometió a los participantes que se mantendría al tanto
de las actividades del DI.
A la fundación del DI concurrió la crema y nata del esta-
blishmentliberal estadounidense. Dominaban el grupo miem-
bros de la Comisión Trilateral tales como David Rockefeller,
lano. El proyecto del Centro Wilson de 1990, que promueve los con-
Oictos étnicos indigenistas en Iberoamérica, se menciona en el capí-
tulo 4 de este libro.
La historia del proyecto antimilitar 13
Robert McNamara, Cyrus Vance y ElIiot Richardson. Repre-
sentaban a los bancos Donald Platten, presidente del Chemical
Bank, y también David RockefeJler, presidente del Chase Man-
hattan. Luego se integrarían también altos ejecutivos de Ma-
rine Midland, First Bastan International, Bank of America,
Morgan Guaranty y otros.
Nicolás Ardito Barletta, vicepresidente del Banco Mun-
dial y arquitecto del centro financiero de Panamá, se integró
al Diálogo Interamericano desde el principio, como lo hizo
Rodrigo Botero, ex ministro de Hacienda de Colombia e inven-
tor .de la "ventanilla siniestra" del Banco de la República
de ese país, donde se reciben depósitos de narcodólares sin
averiguaciones de ninguna clase. De la Argentina, Osear Cami-
Iión (hoy ministro de Defensa del gobierno de Menem) y Fer-
nando Henrique Cardoso, por el Brasil (hoy ministro de Ha-
cienda en e! gobierno de Itamar Franco), son dos de los
fundadores del DI que aún son miembros de! mismo.
Desde un principio se unieron a los banqueros y trilatera-
les personeros de la "teología de la liberación", tales como el
padre Xabier Gorostiaga, jesuita panameño que trabajó para
los sandin istas, y Theodore Hesburgh, rector de la Universidad
de Notre Dame (y miembro de la junta directiva del Chase
Manhattan).
Abraham Lowenthal. del Centro Woodrow Wilson, fue
nombrado director ejecutivo del Diálogo Interamericano,
cargo que conservó por una década (y aún es miembro del
DI); de consultor estuvo Richard Feinberg, académico esta-
dounidense que regresó para fungir como presidente del DI
de 1992 hasta 1993, cuando fue nombrado por el presidente
Clinton asesor en asuntos latinoamericanos del Consejo de
Seguridad Nacional estadouni'dense .
Desde un principio el DI propuso crear estructuras supra-
nacionales para vigilar las actividades militares en el hemisfe-
rio. En su primer informe, titulado The Americas al a Cross-
roads (Las Américas en la encruci;ada), propusieron encargar
a la Organización de los Estados Americanos de la vigilancia
de .dichas actividades militares, y que los derechos humanos
sirviesen de pretexto para la intervención de la OEA . Adelan -
tándose a lo que ya es hoy una importante campaña de las
14 El complot
Naciones Unidas, el DI afirmó que "la acción multilateral
cuidadosamente considerada, para proteger derechos huma-
nos fundamentales , no es intervención sino obligación interna-
cional",
El conjunto de medidas programáticas que propone el DI
para el hemisferio se basa en la negociación de una nueva
división del mundo, estilo Yalta, en esferas de influencia de
las respectivas superpotencias, en la que la Unión Soviética
recibiría igualdad de derechos para opinar sobre asuntos del
hemisferio occidental. "El principio básico de los acuerdos
soviético-estadounidenses sobre Cuba [de 1962, 1970 Y 1979J
podría extenderse a América Central y el resto del Caribe .. .
Por más de veinte años esos acuerdos han ayudado a proteger
importantes intereses políticos y de seguridad tanto de los
Estados Unidos como de la Unión Soviética", decía el DI. Tales
acuerdos habían de decidir la suerte de América Central. Las
Américas en la encnlcijada instaba a un diálogo soviético-esta-
dounidense y un diálogo cubano-estadounidense, a la par que
los gobiernos de El Salvador, Nicaragua y Guatemala entabla-
sen diálogos similares con "los respectivos movimientos de
oposición en esos países", para "ha llar la forma de resolver
las controversias sobre una base que reconozca los intereses
vitales de cada parte".'
El Proyecto Democracia
Las medidas que propone el Diálogo Interamericano a escala
regional provienen del "temario global" que el eSlablishmenl
3. Ultimamente se ha puesto de moda la letanía de Washington
de que, como el comun ismo se ha derrumbado por todo el mundo
con la caída del Muro de Berlín en J989, los comunistas de ayer deben
recibir hoy destacadas posiciones en los gobiernos de lbcroamérica .
¡Vaya embuste! Aquí, como vemos, el Diálogo Interamericano exigía
lo mismo desde que fue fundado en 1982; mucho antes de que los
comunjstas perdiesen el poder en el antiguo bloque soviético. El
proyecto comunista y de la Nueva Era no se vino a pique en 1beroamérica
en 1989, porque el Departamento de Estado y las potencias angloameri-
canas intervinieron para salvarlo. Nada más hay que ver a qu iénes
sacó a rel ucir el DI en Wash in gton en los primeros meses del gob ierno
de Clinton: el "padre" Jean-Baptiste Aristide, el Poi PO! de Haití, y
La historia del proyecto antimi/itar 15
angloamericano ha logrado imponer como política oficial de
los Estados Unidos. El conjunto de medidas conocidas bajo
e l nombre genérico de "Proyecto Democracia" fue anunciado
como política oficial por el presidente Ronald Reagan, justa-
mente en un discurso ante el Pa rlamento británico, e l 8 de
junio de 1982. Pero no era una política partidi sta . La idea se
había cocinado en los años setenta, entre los mismos que
conformaron el Diálogo Interamericano, la Comisión Tri late-
ra l de David Rockefeller. Uno de los autores intelectuales de l
proyecto, de hecho, fue el mismo Samuel Huntington , de Har-
vard, que en 1992 publicó una especie de manual práctico para
la destrucción dc las Fuerzas Armadas de todas las naciones en
vías de desarrollo (ver el capitulo 4).
La tesis del Proyecto Democracia se había esbozado ya
en el informe final del "Grupo de Trabajo sobre la Gobernabili-
dad de las Democracias", de la Comisión Trilateral, emítido
en 1975 . Huntington fue uno de los tres autores. El mundo
entraba en un período de crisis económica y escasez de recur-
sos que conduciría a inestabilidades políticas por todo él
mundo, argumentaba el informe. Por tanto hacia falta una
nueva definición de la democracía, y nuevas insti tuciones para
defenderla, a fin de garan tizar control político en medio del
tumulto. Un ideólogo de la Trilatera l propuso descaradamente
cuál debería ser la nueva defin ición : "fascismo con cara demo-
crática",
Tal fue el encargo que recibió el Proyecto Democracia en
1982: organizar redes transnacionales que, operando bajo el
nombre de "democracia" pudiesen controlar el nuevo orden
previsto por los angloamericanos. La operación tuvo un lado
secreto: las transacciones secretas de armas por drogas organi-
zadas por el Consejo de Seguridad Nacional , que se revelaron
en el infame escándalo de Irán y los contras, con el notorio
papel de Oliver North.
Pero también tuvo su lado público, administrado por el
National Endowment for Democracy (NED, Fondo Nacional
los candidatos presidenciales del Foro d,e Sao Paulo, grupo continen-
tal de partidos izquierdistas fundado en 1990 y diri gido por el Partido
Comunista Cubano ,
16 El complot
para la Democracia), extraña" organización no gubernamen-
tal cuasi autónoma" creada en 1983 por el Congreso estadoun i-
dense. El "cuasi" resulta optimista, ya que el NED está encar-
gado precisamente de centralizar el despliegue de las
llamadas Organizaciones No Gubernamentales ("ONG") bajo
el mando del gobierno estadounidense . La propuesta que se
presentó al Congreso para crear el NED definía que éste debía
servir de "estructura amplia para los esfuerzos no guberna-
mentales a través de la cual se pueda movilizar efecti-
vamente ... los recursos de los variados intereses de los Esta-
dos Unidos".
¿De dónde viene el dinero con el que el NED despliega a
las ONG? Del gobierno estadounidense .
Bajo la consigna de "[ortal!'!cer las instituciones de la de-
mocracia", por conducto de sus cuatro ramas (la empresarial,
la sindical, y los Institutos Internacionales de los partidos
Demócrata y Republicano) el NED se puso a financiar partidos
políticos, sindicatos, programas "cívicos", periódicos, progra-
mas universitarios, etc., en otros países. La única condición,
claro, era que los recipientes estuviesen de acuerdo con las
reglas del juego de la "democracia" del Proyecto Democracia.
Eso significa, en primer término, aceptar los dictados del
Fondo Monetario Internacional y las premisas ideológicas y
políticas del "nuevo orden mundial"; el fin de la soberanía, la
promoción del maltusianismo, los "derechos humanos" (para
los terroristas y separatistas étnicos), el fanatismo ambien-
tista, etc. A quien se negara a atenerse a esas reglas, se le
tachaba de "autoritario".
Por si hubiese alguna duda de cuáles son los intereses
que representa el NED -que no son precisamente los que
calificaría de intereses nacionales un patriota estado-
unidense-, Henry Kissinger, agente bri tánico declarado, se
encargó de disiparlas cuando fue llamado a integrar la junta
directiva del NED poco después de su constitución. El lO de
mayo de 1982, en medio de la guerra de las Malvinas, el odiado
ex secretario de Estado, para entonces ya una luminaria de
la Comisión Trilateral, pronunció un discurso en el Real Insti-
tuto de Asuntos Internacionales, conocido como Chatham
Ld historid del proyecto dntimilitar 17
House, de Londres, en el que se ufanaba de haberse aliado a
la corona británica en todas las disputas de posguerra con
Washington. Cuando fue consejero de seguridad nacional de
Nixon, agregó, "mantenía a la cancilleria británica mejor in-
formada y más involucrada que al Departamento de Estado
estadounidense" .
Kissinger usó ese discurso para proponerle a Moscú, de
parte de sus patrones angloamericanos, revivir el acuerdo de
Yalta mediante un condominio estratégico que permitiese a
las grandes potencias perpetuar su dominio. Propuso que los
Estados Unidos adoptasen una estrategia global de "equilibrio
de poder", y que redujesen el liderato directo que han ejercido
desde la Segunda GUCtTa Mundial, pero concentrando su pro-
pio poder en el hemisferio occidental.
Iberoamérica en la mira
El enfoque principal de las actividades del Proyecto Democra-
cia en sus primeros años fue, pues, Iberoamérica, donde un
renovado espiritu de nacionalismo y rumores de moratoria a
la deuda, de 1982 en adelante, preocupaban enormemente a
los banqueros. En 1985 el Informe Anual del NED decia que
"el grueso de nuestro apoyo ha ido a manos de organizaciones
de América Latina".
La influencia del Proyecto Democracia en la región, em-
pero, no se limitaba a repartir dinero, ni mucho menos. El
Proyecto dio forma a toda la política del gobierno de Reagan
en Iberoamérica. Los lineamientos de esa política se dieron
en el informe final de la Comisión Bipartidista Nacional sobre
América Central, de enero de 1984. A la mesa directiva de esa
comisión, mejor conocida como la Comisión Kissinger, por
presidirla éste, pertenecían varios miembros del NED, tales
como Lane Kirkland, presidente de la confederación sind ical
AFL-CIO, y Carl Gershman, de la Liga Antidifamación (ADL)
de la B'nai B'rith.
El tema central del informe era que las relaciones hemisfé-
ricas se subordinaran a la intensificación de la "crisis Este-
Oeste" que la gente del "nuevo Yalta" planeaba en América
18 El complot
Central, y a los intereses económicos encabezados por el grupo
de Rockefeller. Cualquier nación o grupo político que estor-
base ese plan sería [Link] obstáculo a la "democracia".
Entre esos "obstáculos" incluían muy destacadamente a
los militares de la región. Según el informe de la Comisión
Kissinger, "desviar fondos del desarrollo económico, social,
médico y educativo de la región a la represión militar exacer-
baría la pobreza y fomentaría la inestabilidad interna en cada
uno de los países ... La creación de Estados cuartel arios muy
probablemente perpeLUaría a los ejércitos de la región en el papel
de élites políticas pemtanentes" (énfasis nuestro).
El que la gente de Kissinger y el Proyecto Democracia
considera a los militares una amenaza peor que los comunistas
que a la sazón penetraban por toda la región, lo demuestra
claramente su posición ante la amenaza sandinista en Nicara-
gua. El Proyecto Democracia rechazó de plano cualquier pro-
puesta de que los Estados Unidos contribuyesen al desarrollo
económico y militar de los vecinos de Nicaragua, incluso ante
el descomunal aumento de la fuerza militar del régimen sandi-
nista, aliado a los soviéticos. Prefirieron mejor apoyar a los
llamados" contras", una fuerza irregular de mercenarios nica-
ragüenses, organizada por los Estados Unidos y financiada
por el mismo narcotráfico que sostenía a los sandinistas y a
sus aliados en la región.
Para los kissingerianos, los comunistas de América Cen-
tral servían como un punto más de negociación con la Unión
Soviética. Las Fuerzas Armadas iberoamericanas, en cambio,
a diferencia de los comunistas, no estaban como para quedarse
de brazos cruzados viendo negociar el destino de sus patrias,
a cambio de un condominio estilo "nuevo Yalta".
Así, aun durante el apogeo de la retórica anticomunista
por Nicaragua y El Salvador, los funcionarios estadouniden-
ses tuvieron cuidado de definir estrictos límites a cualquier
ayuda a las Fuerzas Armadas de las naciones centroamerica-
nas. En febrero de 1986, cuando la Comisión de Relaciones
Exteriores del Senado estadounidense le preguntó a Elliott
Abrams, entonces subsecretario de Estado para asuntos inte-
ramericanos, sobre las estrategias con que se respondería al
acervo de fuerzas prosoviéticas en América Central, Abrams
La historia del proyecto antimilitar 19
contestó: "Me permito recomendar de nuevo a su atención el
informe de la Comisión Kissinger. .. ¿ Qué hanamos? Duplicar
el tamaño de las Fuerzas Armadas y nuestra ayuda militar,
digamos a Honduras y El Salvador? ¿Qué efecto tiene en la
democracia en esos países aumentar, aumentar y aumentar
la máquina militar?"
'la cruz y la espada'
El propósito de desmantelar la institución militar en Iberoa-
mérica nace, empero, de un proyecto de más largo plazo : es
el acariciado objetivo de los intereses imperiales británicos
de someter a España y todas sus ex colonias al dominio angloa-
mericano . Ese objetivo estrategico es el que ha dominado la
política estadounidense hacia Iberoamérica, con poquísimas
excepciones, desde principios de este siglo, cuando los intere-
ses del imperio angloamericano se apoderaron firmememente
de las insti tuciones estadounidenses, durante el gobierno de
Teddy Roosevelt, perverso masón y admirador de la causa
confederada en la Guerra de Secesión estadounidense.
Los esfuerzos del Proyecto Democracia por imponer una
"democracia pluralista" en Iberoamérica simplemente remo-
zan la "Leyenda Negra", campaña británica de siglos que pro-
pala la mentira de que la cultura hispana es, por definición,
a u tócrata y dictatorial, debido a la influencia de la Iglesia
Católica y las Fuerzas Armadas . El odio por los militares y la
Iglesia Católica expresado por los "nuevos demócratas" nace
de ese propósito anterior: para poder conquistar definitiva -
mente a Iberoamérica, primero hay que quebrantar esas dos
instituciones que conforman la columna vertebr al del Estado
nacional en la región.
Dicho propósito se ha declarado públicamemnte en docu-
mentos oficiales de los Estados Unidos. En marzo de 1987,
por ejemplo, el Departamento de Estado publicó su Informe
Especial #158, titulado Democracy il1 Lalin America and {he
Caribbean: The Promise and {he Challenge (La democracia en
América Lalina y el Caribe: lapromesayel reto). Este documento
lamenta que "la penetrante fuerza de estructuras jerárquicas
con hondas raíces históricas y culturales ha creado hábitos
20 El complot
autoritarios muy arraigados" en Ibcroamérica , los cuales hay
que "vencer". Especifica que para lograrlo hay que obligar a
las "instituciones religiosas)' militares -'la cruz y la espada'
de la conquista española y, desde entonces, pilares fundamen -
tales del orden tradicional-" a ceder a "nuevos valores [y]
diversidad organizativa".
"El desarrollo institucional" requie re de "diversidad rel i-
giosa ", dice a secas el Informe Especial #158, que encomia
"la difusión del protestantismo" y la teología de la liberación
("posiciones abiertas al cambio e independientes de las autori-
dades seculares", en palabras del Departamento de Estado),
por garantizar la "diversidad religiosa'·. En nombre del "pro-
testantismo", el gobierno estadounidense ha fomentado las
peores sectas fúndamentalistas, tales como la del pervertido
Jimmy Swaggart, la de Luis Palau, y la de los 1l1Oonies.
En el interés por las cuestiones "religiosas" se reconoce
la continuación de la política trazada por Nelson Rockefeller
en 1969, tras su ruidosa "gira de investigación" por Iberoamé-
rica. Como lo dijo el cardenal Joseph Ratzinger en su discurso
de noviembre de 1985 sobre la responsabilidad de la Iglesia
en la economía mundial, el intento de erradicar la innuencia
de la Iglesia Católica en Iberóamérica data del reinado de
Teddy Roosevelt. Observen, dijo Ratzinger, "las muy conoci-
das palabras de Teddy Roosevcllen 1912: 'Creo que la asimila-
ción de los países latinoamericanos a los Estados Unidos será
larga y difícil mientras esos países sigan siendo católicos . En
un discurso que dio en Roma, en 1969, Rockefeller recomendó
que los católicos de ahí debían ser sustituidos por 'otros
cristianos' ".
En cuanto a "la espada", el Informe Especial #158 rel?ite
los argumentos de la Comisión Kissinger, de que se debe man -
tener muy reducida y contenida la fuerza militar, no obstante
el terrorismo, el narcotráfico y las guerrillas que asudan la
región .
La premisa de la "Leyenda Negra" -incluida la afirma-
ción de que las culturas precristianas que sacrificaban vícti-
mas humanas eran" más democráticas" que la civilización
cristiana que hoy impera- permea la totalidad de la política
estadounidense -exterior, militar, etc .- para con Iberoamé-
r ica. Si usted se pregunta por qué los Estados Unidos le están
La historia del proyecto anfimiJitar 21
entregando el poder al Frente Farabundo Martí de Liberación
Nacional (FMLN) en El Salvador, piense en lo que dijo el
general John Galvin en agosto de 1987, cuando todavía era
Comandante en Jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas
estadounidenses, sobre lo que según él era lo que se disputaba
en la guerra salvadoreña. Tras afirmar que no había bases
sólidas para la democracia -es decir, la que quieren los Esta-
dos Unidos- en El Salvador, le pidieron que se explicara, y
respondió así:
Las causas datan de hace 400 años. En primer lugar,
nunca tuvieron representación los pueblos indígenas de
América Central, ni, de hecho, los de gran parte de Amé-
rica Latina ... Las llamadas revoluciones de América La-
tina fueron revoluciones de la élite española por liberarse
de España, para poder hacer como les placiera en la admi-
nistración del gobierno . .. La revolución, en efecto, nunca
fue. El trasfondo inquietante que hay ahí es el e1itismo.
De veras, creo que tiene mucho de cierto lo que dicen los
historiadores sobre las civilizaciones antiguas, tales como
los toltecas, los aztecas, los incas. Eran civilizaciones más
colectivas. Es cierto; los sacerdotes eran una élite. Pero
había más participación de las masas en aquellos tiempos .
La perspectiva del conquistador español aún se relleja en
el elitismo que uno ve en muchos de estos países. No había
el mismo deseo por sacar adelante el país mismo. Había
más bien una actitud de "¿y qué me saco para mP" entre
mucha de esa gente. Me doy cuenta de que es una acusa-
ción fuerte, pero es una que creo que la historia sustenta.
y luego sigue:
Ahora, encima de eso, había infraestructuras de gobierno
que eran débiles en lo extremo ... Así, una combinación
de la falta de representación de los pueblos indígenas y
la debilidad infraestructural dieron fuerza relativamente
mayor a la Iglesia y a los militares y a quienes se aliaron
con los sucesivos gobiernos de aquellos países. Estas con-
diciones no proporcionan un buen cimiento para la demo-
cracia. Estas debilidades perduran en el trasfondo. Ahora
22 El complot
es el mo,imiento de esos pueblos no representados, y la
reacción de las élites a ello, lo que más tiene que ver con
los problemas de América Central.'
Esta es, pues, la respuesta a aquella pregunta que tiene
perplejos a los militares salvadoreños, que aún no alcanzan
a imaginar que los Estados Unidos hayan entregado su país
al FMLN, que ellos consideraban enemigo de los intereses
de los Estados Unidos. Así mismo queda demostrado que el
objetivo subyacente de la participación estadounidense en la
guerra salvadoreña fue desde un principio la reestructuración
de la sociedad salvadoreña conforme a lo mismo, más o menos,
que quiere el FMLN: acabar con el "elitismo" de la cultura
hispana mediante la promoción de una civilización más "co-
lectivista", basada en culturas precolombinas, reduciendo el
papel de la Iglesia Católica y la institución militar en la vida
nacional. s.6
4. Citado en El Salvador al War: an Oral HislOry, por Max G.
Manwaring y Court Prisk, 1988, National Defense University Press.
5. Una vez salió de la ecuación la agresión soviética, desde el
punto de vista del Proyecto Democracia de los Estados Unidos no
tenían ya conflicto fundamental con los objetivos del FMLN. Y así lo
entendían los propios líderes del FMLN, como lo demostró en 1989
el comandante Joaquín Villa lobos con su llamado a la cooperación
FMLN·EU, publicado en la edición de primavera de la revista Foreign
Poliey. Villalobos decía que los Estados Unidos deben apoyar la "revo-
lución democrática" del FMLN, por mucho que el FMLN fuese mar-
xista- leninista declarado, porque e l FMLN busca impulsar la "fusión
cultural" entre Iheroamérica y los Estados Unidos . .. aunque debe
aclararse que se refiere a lo más degenerado de esta última cultura.
"Es un error suponer que deba desconfiarse automáticamente
de las acciones políticas de los 'comunistas' ", o que éstos deseen
crear "un cambio de los valores cu lturales del país", decía Villalobos.
¿Por qué? Porque "los jóvenes que es tán ahora en el movimiento
revolucionario se han criado bajo la influencia de la música rock, de
Hollywood, la música salsa , e l romanticismo mexicano y el cristia-
nismo", contestó. "El proceso de fusión cultural entre América Latina
y los Estados Unidos es parte de la cultura universal. Tales influencias
no pueden ni deben estar sujetas a restricciones ideológicas. Tal
dogmatismo no representa e l verdadero deseo de nuestro pueblo".
6. El activísimo papel que jugó parte de la jerarquía de la Iglesia
Católica en El Salvador, en pro del FMLN, no contradice el hecho
La historia del proyecto antimilitar 23
1986: el proyecto despega
En 1986 se intensificó dramáticamente la campaña antimili-
tar del Proyecto Democracia, poniéndose en movimiento tres
operaciones especiales encaminadas al desmonte de las insti-
tuciones militares iberoamericanas.
En abril de 1986 el Diálogo Interamericano (DI) emitió
un nuevo informe en el que se describen los tres temas princi-
pales con los que pensaban controlar los acontecimientos polí-
ticos del hemisferio. El primero es una repetición de las de-
mandas del informe inicial del DI: que se formalice el derecho
de la Un ión Soviética a expresarse en los asuntos del hemisfe-
rio occidental, negociando el destino de América Central. Pero
se añaden otros dos: 1) que se legalicen los estupefacientes, y
2) que se construya una "red democrática" con poder suficiente
para oponerse a los "comunistas y los militares", que los auto-
res tratan por igual como enemigos.
Para lograr el último objetivo, el DI declaró que es urgente
reducir la participación militar en asuntos "civiles" . El DI
creó un grupo especial para formular los mecanismos institu-
cionales necesarios para replantear las relaciones cívico-mili-
tares en Iberoamérica, y le encargó coordinarse con el NED ,
del Proyecto Democracia, y con el Departamento de Estado
del gobierno estadounidense .
En 1986 se lanzó también la guerra contra las Fuerzas de
Defensa de Panamá . Esa campaña tenía poco que ver con
e l presunto blanco de la misma, el general Manuel Antonio
Noriega. Más bien se identificó a Panamá, por considerarse
que era un blanco relativamente fácil, como el primer lugar
donde debería establecerse el precedente de desaparecer com-
pletamente a los militares. Las Fuerzas de Defensa eran muy
reducidas y estaban aún en proceso de reconstituirse como
de que los objetivos gemelos del Proyecto Democracia son eliminar
la Iglesia y los militares; antes bien, demuestra cuán cerca están de
ese objetivo en América Central, donde la teología de la liberación
-"posiciones abiertas al cambio e independientes de las autoridades
seculares"- ha adquirido dominio en la jerarquía eclesiástica de
varios países . En Guatemala, por ejemplo, la Iglesia misma ha pro~
movido la antigua religión maya.
24 El complot
cuerpo militar, distinto a las limitadas funciones policiales
que como Guardia Nacional se le habían permitido anterior-
mente. Además, la economía panameña dependía en todo del
dólar es tadounidense , y estaba dominada por la banca irregu-
lar del centro financiero. Y por si lo anterior no fuese suficiente
garantía, los Estados Unidos ocupaban militarmente el centro
del país, con cerca de 10.000 soldados.
En junio y julio de 1986 la revista EIR publicó, en inglés
yen español, un informe especial titulado Quién quiere desesta-
bilizar a Panamá y por qué, con la advertencia de que "el
principio de la soberanía del Estado nacional es la cuestión de
fondo que se juega en la crisis de Panamá", y que la operación
estadounidense "contra Noriega" tenía el objetivo final de con-
venir a Panamá en otra colonia estilo Puerto Rico . EIR docu-
mentó que los agentes del Proyecto Democracia en la "oposi-
ción" pananJeña no eran "ni '[Link]· ni democrátkos, sino,
por el contrario, representantes de la mafia : lavadores de di-
nero procedente de las drogas, abogados de los traficantes de
cocaína y marihuana, terroristas y contrabandistas de armas",
y que el narcotráfico y el narcolavado en Panamá eran admi-
nistrados por los mismísimos intereses estadounidenses que
perseguían al general Noriega.
Las advertencias de EIR, sin embargo, en su mayor parte
se desatendieron en Iberoamérica. Con la notoria excepción
del coronel Mohamed AH Seineldin, a la sazÓn agregado mili-
tar argentino en Panamá, los oficiales iberoamericanos consi-
deraron la campaña contra Noriega como un caso aíslado, de
poca o ninguna importancia para sí mismos O sus países.
Muchos llegaron a sumarse oportunístamente a la campaña
contra Noriega.
Pero el enemigo calculó mal: los panameños resistieron
la embestida por algo más de tres años, y sólo fueron derrota-
dos -al menos por el moment<r- con la brutal invasión esta-
dounidense de diciembre de 1989. La resistencia panameña
frenó el ritmo de la embestida antimiUtar en el resto del conti-
nente; si en cualquier momento de ese proceso Iberoamérica se
hubiera levantado en defensa de Panamá, hace mucho tiempo
hubiera podido derrotarse esta ofensiva.
La tercera operación que se puso en marcha a fines de
L. histori. del proyecto .ntimilit.r 25
1986 fue el proyecto que culminó con la publicación del infame
"Manual Bush" en 1990, obra antimilitar editada en español
con el título Los militares y la democracia: el fU/uro de las
relaciones cívico-militares en América Latina. El Departamento
de Estado organizó una red de académicos estadounidenses
e iberoamericanos que sirviesen de "banco de cerebros" que
coordinaría la labor ideológica y organizativa del proyecto
antimilitar. Ese grupo, llamado "Las relaciones cívico-milita-
res y el reto de la democracia" , tiene doble sede en la American
University, de Washington , y PEITHO, sociedad de análisis
político de Montevideo, Uruguay. Ya que el Departamento
de Estado no está autorizado para entrenar directamente a
oficiales militares de otros países, se encargó de la operación
a académicos del sector "privado", pero desde el principio y
hasta la fecha ha sido una operación del gobierno estadouni-
dense, tanto en su financiamiento como en su dirección gene-
ral. Del lado estadounidense se le encargó el proyecto al princi-
pal experto del Departamento de Estado en asuntos militares
iberoamericanos, Luigi Einaudi (ver el capítulo 2).
El proyecto pasó a ser rápidamente el centro del esfuerzo
antimilitar. En mayo de 1988, casi cincuenta altos oficiales
militares de Iberoamérica (de coroneles para arriba) asistie-
ron a una conferencia sobre "relaciones cívico-militares" orga-
nizada en Washington, DC por este proYecto . Los organizado-
res del evento se jactan que "hasta el presente ha sido la
conferencia patrocinada por instituciones privadas que ha
reunido el número más grande de oficiales de alto nivel de
América Latina en los Estados Unidos".
Coordinan el proyecto tres personas. Una es el mismo
Louis Goodman, actualmente decano de la Facultad de Servi-
cio Internacional de la American University " quien le ayudó
7. La American University, y particularmente la Facultad de
Servicio Internacional que encabeza Goodman, sirve de centro de
entrenamiento clave para los estudiantes que se preparan para hacer
carrera en el servicio exterior, las agencias de inteligencia, el Con-
greso y el Ejército de los Estados Unidos, o que pasarán a ser tecnócra-
tas en organizaciones globalistas ta les como el Banco Mundial, el
FMI, las ONG, etc. Su plan de estudios está permeado de temas de
la "Nueva Era". Los cursos que se dictan en la facultad de Goodman
26 El complot
a Abraham Lowen thal a crear el Diálogo Interamericano en
1982. Otra estadounidense, Johanna Mendelson, enseña en la
misma facultad de la American University que Goodman, y
es integrante honoraria de la Oficina Ejecutiva de Estudios de
Inmigración, del Departamento de Justicia estadounidense.
El tercer coordinador del proyecto fue el uruguayo Juan
Rial. Rial y su esposa, Carina Perelli, otra participante en
el proyecto, dirigen en Montevideo la "sociedad de análisis
político" PEITHO, que sirve como brazo iberoamericano de
este grupo del Departamento de Estado. Rial y Perelli son
caras conocidas en Washington. En J 992 el Centro Woodrow
Wilson le dio a ambos una beca de tres meses en Washington
para proseguir con sus investigaciones sobre los militares ibe-
roamericanos.
la filosofía que los anima
Desde un principio el proyecto se fundamentó en las premisas
anticatólicas y antiespañolas de la Leyenda Negra. Más al
fondo, empero, encontramos una de las tendencias filosóficas
más degeneradas que jamás haya engendrado algún ser hu-
mano : el llamado poslmodernismo y el desconslrucciorzismo
propa lados por la Escuela de Francfort de la Internacional
Comunista, y una depravada red de profesores franceses co-
munistas-existencialistas .
El dúo Rial-Perelli expresa en la forma más directa la
perspectiva descontruccionista que anima el proyecto en su
totalidad. Ambos aseguran en sus escritos, por ejemplo, que
llevan títu los como "Más allá de la soberanía", "Derechos H umanos",
"Organización internacional", etc. La Drug Policy Foundation (DPF,
Fundación de Política de Drogas), principal organización que pro-
mueve la legalización de las drogas en los Estados Unidos, funciona
desde esta un iversidad. El presidente de la DPF, Amold Trebach,
dirige también el Instituto de Drogas, Crimen y Just icia, de la misma
universidad, que dicta cursos que defienden no sólo la legalización
del consumo de drogas, sino el consumo mismo. La universidad fue
objeto de un gran escánda lo en 1990, cuando el rector confesó a la
policía haber cometido ciertas perversiones sexuales de las que se
le acusaba.
La historia del proyecto antimilitar 27
los militares deben redefinir su misión para ajustarse a la
"cultura postmoderna" que domina ya el acontecer mundial.
¿Cómo se define la sociedad "postmoderna"? La caracteriza
el caos, donde se dificulta "integrar" intereses encontrados y
heterogéneos, lo que a su vez suscita "dificultades en percibir
cuál es la noción de orden social posib le para esta nueva
sociedad", como lo plantea Rial en un estudio de 1990 sobre
Las Fuerzas Annadas de América del Sur y el desafio de la demo-
cracia en los años noventa .
El presunto caos universal sobre el que fundan sus teorias
los desconstruccionistas es justamente el caos que ellos quie-
ren imponerle al mundo . En los Estados Unidos, donde el
desconstruccionismo domina ya la mayoria de las universida-
des, el movimiento de lo "politicamente correcto" que impul-
san esos desconstruccionistas, por ejemplo, se ha propuesto
destruir el concepto básico sobre el que descansa la Declara-
ción de Independencia de los Estados Unidos, a saber: que
"todos los hombres son creados iguales ". Este movimiento
insiste que ningún individuo tiene derecho a una identidad
universal. sino únicamente a una existencia determinada es-
trictamente por su raza, sexo, condición socioeconómica ,
"orientación sexual", etc.
A dónde conduce esta cosmovisión se ve con claridad en
el genocidio étnico que cometen los nazicomunistas serv ios.
Como lo ha docu mentado Resumen ejecutivo, los lideres de las
fuerzas mil itares servias son siquiatras y sociólogos seguido-
res del descontruccionismo'
Hay dos teóricos especificos de la perversión desconstruc-
cionista citados por Rial en su obra antim il itar, que brinda n
un mejor entendimiento de por qué está tan dedicada esta
camari lla a destruir la institución militar.
La segunda edición castellana del "Manual Bush" con-
tiene un capítu lo nuevo que pasa revista a las varias d iscipli-
nas ana li ticas que los sociólogos aplican a l estudio de los
militares. A lo que más se parece el enfoque de Rial es a lo
que alli identifican como el "paradigma sicosociallorganiza-
8. Ver Resumen ejecutivo, volumen X, número 3, 15 de febrero
de 1993.
28 El complot
tivo" de los militares, escuela analitica que según el "Manual
Bush" se basa en la obra de una de las principales vertientes
del descontruccionismo, el Instituto de Investigaciones Socia-
les (US), mejor conocido como la Escuela de Francforl.
El lIS, nacido originalmente en la Universidad de Franc-
fort, Alemania, fue fundado en 1922 por un grupo de sociólogos
e intelectuales vinculado a la Internacional Comunista. El
líder más influyente de esa escuela fue George Lukacs, aristó-
crata húngaro y agente de la Comintern quien fungió como
comisario de cultura del Sóviet Húngaro en 1919, en Budapest.
Como había escrito Lukacs mismo durante la Primera Guerra
Mundial, su objetivo de toda la vida fue hallar respuesta efec-
tiva a la siguiente pregunta: "¿Quién podrá salvarnos de la
civilización occidental?" Lukacs argumentaba que el movi-
miento bolchevique no se había propagado en Europa, preci-
samente por la cultura predominantemente cristiana de esta
región. Por lo tanto esa cultura, decía, debe ser blanco de
destrucción.
Ello habia de lograrse medíante la creación de un movi-
miento "demoníaco" que reclutase individuos convencidos de
que sus acciones son determinadas "no por un destino perso-
nal, sino porel destino de la comunidad" , en un mundo "aban-
donado por Dios", dijo Lukacs. En las décadas que siguieron,
la Escuela de Francfort se dedicó a inducirle a Occidente una
"cultura del pesimismo", imbuyendo odio y desesperación a
la gente, procurando a l mismo tiempo embrutecerla a tal
grado que no pudiesen discernir otra solución a sus quejas
que la revuelta desenfrenada .
Uno de los mecanismos más potentes montados por la
Escuela de Francfort para ese fin fue el establecimiento de la
industria del cine y la televisión -ambos fueron moldeados
desde un principio por los líderes de la Escuela de Francfort-
como una nueva fuerza que determinara la cultura en Occi-
dente.
Otra de las obras más influyentes de la Escuela de Franc-
fort fue su diseminación de la teoría de la "personalidad auto-
ritaria". Es esta teoría específica, elaborada por Theodor
~o, uno de lns principales ideólogos del grupo, la que
sirve de base del "análisis sicosocial" que le hacen a los milita-
res Rial y demás. ¿Quién es "autoritario"? Todo el que crea
La historia del proyecto antimilitar 2Q
que la vida humana deba regirse por conceptos" metafísicos"
tales como la verdad, la moralidad, la razón o Dios, dice
Adorno.
En su obra Elementos del antisemitismo, escrita más o
menos al mismo tiempo que La personalidad autoritaria,
Adorno dice explícitamente que su obra es movida por un
violento odio al cristianismo. "Cristo , el es píritu encarnado ,
es el brujo deificado . La autorreflexión del hombre en lo abso-
luto, la humanización de Dios en Cristo, es el pr%" pseudos
[la falacia original -ndr]", escribió Adorno en ese libro. "El
aspecto reflexivo del cristianismo, la intelectualización de la
magia, es la raíz de todo mal" .
y aSÍ, cuando e l "Manual Bush" ataca a los militares por
creer que deben tomar el lado del bien en contra del mal,
no es un simple disparate, sino una de las cuestiones más
fundamentales que definen la batalla en torno a la institución
castrense. " "
Rial identifica a Iill,ch!1 de Foucault como un importante
aporte a esta escuela de análiSIS mtl,tar. Según Rial el libro
Vigilar y Castigar, de Foucault, contribuye al estudio de los
militares al identificarlos como una "institución total" autori-
taria, que se vale de la disciplina como simple eufemismo del
castigo, lo que ayuda a "socializar" a sus miembros de una
)ijr>...;
-
forma que requiere transformación urgente .
Rial, citando a Foucault, discute en Los militares y la demo-
cracia el problema que crea la existencia de la institución
castrense en tanto "cuerpo social segmentado del resto de
la sociedad y con fuerte autonomía respecto al Estado". El
problema,dice , es que "la disciplina esel 'alma' de la organiza-
ción, lo que sus tenta la jerarquía y, con ella, la su bordinación.
Ello necesariamente deja poco espacio para el disenso y, como
en toda institución total, favorece las tendencias autoritarias.
Las diversas formas de castigo apunt'~1I1 al mismo fin", escribe
Rial ~ '1
¿,Y guién es este Foucault ? Fue un filósofo francés sicópata,
homosexual y comunista, maestro de Jacques Derrida, funda-
dor de la escuela del desconstruccionisrno. La palabra "sicó-
pata" se emplea con rigor:t9ucaul!)~ un pederasta que se
turnaba entre intentos de suiciaio e intentos de homicidio
durante el tiempo que enseñó en la Ecole Normale Superieure,
30 El complot
de París. Al igual que todos los)íderes de la Escuela de Franc-
fort, fue ardiente seguidor del nihilista Friedrich Nietzsche.
HaCia el final de sus años se jlizo predicador maoísta del
exterminio de masas. Uno de sus grandes "aportes" a la filoso-
ría fue su doctrIna de que "todos somos desviados". Tras trasla-
darse a 10s. Estados Unidos se pasó gran parte de los últimos
años de su vida Frecuen tando los bares g..dico-masoqui stas de
San Francisco, hasta morir de SIDA en 1984.
Tales son ~ ideologos fanáticos que ha contratado el
gobierno estadounidense para enseñarle a los militares iberoa-
mericanos a ajustar su institución a las "nuevas exigencias de
la era posterior a la Guerra Fría". Los ideólogos de la campaña
de "desmilitarización" provienen del mismo grupo de ideólo-
gos que crearon a las fuerzas narcoterroristas de la "Nueva
Era" -M-19, FMLN, etc .- que tienen asediada a Iberoa-
mérica.
Puede parecer fantástico, pero la infiltración del proyecto
de descontrucción de la Escuela de Francfort a importantes
niveles de la vida oficial estadounidense no es un fenómeno
recien te. La Escuela de Francfort se trasladó en masa a los
Estados Un idos a fines de los años treinta, y allí se reestableció
con financiamiento de la Fundación Rockefeller, la Columbia
Broadcasting Service (CBSl, la Un iversidad de Columbia y el
Comité Judío Americano, entre otros . Durante la Segunda
Guerra Mundial importantes elementos de la Escuela de Fran-
cfort fueron contratados por la Oficina de Investigación y Aná-
lisis de la Oficina de Servicios Estratégicos. Tal fue e l caso de
Herbert Marcuse, cuyos escritos posteriores sobre la "libera-
ción erótica" y la necesidad de rechazar la "razón tecnológica"
y el "lenguaje ritual-autoritario" se convirtieron en la Biblia
de la Nueva Iz uierda y la contracultura del rack, las drogas
~perversión sexual e los años sesenta. ~
, Más adelante regresaremos al "Manual Busb" y a sus au-
tores.
El NO! ataca a Argentina
A comienzos de 1988 el Diálogo Interamericano consignó las
conclusiones de su grupo de estudios militares en su informe
la historia del proyecto antimilitar 31
The Americas in /988: A Time for Choices (ver el capítulo 3).
La mayor preocupación expresada allí fu e el hecho de que la
ciudada nía iberoam erícana a ún veía a los militares a una luz
favorable , y I mora l de los efectivos mílitar s se uía alta. Esa
combínación signi lca a -a vertían- que aún era posible lo
que más temían los banqueros: una alianza nacionalista cívi-
co-mi/ilar.
Se exigió guerra económica contra los militares. "El nivel
de recursos que podía destinarse a los militares" tenía que
cuestionarse y cambiarse, insistía el DI, como una de las for-
mas más efectivas de destruir la moral "y contener la influen-
cia de las Fuerzas Armadas" de los países del sur del Río Bravo.
El flanco económico devino rápidamente el punto fuerte de
una guerra de banqueros contra milítares.
Entonces se ínició una nueva operación de "relaciones
cívico-militares", esta vez específicamente contra la Argen-
tina. El National Democratic Institute (NDI) -brazo del
NED-, bajo la dirección de Martin Edwin Anderson, director
de programas de América Latina y el Caribe del NDI, juntó
un grupo de colaboradores argentinos para definir los meca-
nismos y normas que habrían de emplearse para destruir a
los militares de la Argentina. En los dos años que siguieron,
el gobierno estadounidense supervisó directamente, mediante
este proyecto del NDI, la reforma de las leyes argentinas de
defensa y seguridad.
El grupo de Anderson en el NDI preparó el borrador para
la conferencia de Montevideo . Los obstáculos que se interpo-
nen al cambio del papel militar "son antiguos, enormes y
muchos", advierte el documento, que enumera como primer
obstáculo la ideología militar. Esta parte podría habérsele
copiado a l pie de la letra a Carina Perelli, del "Manual Bush" ,
o de los informes del Diálogo Interamericano de cualquier
año. "La ideología militar, conocida en Latinoamérica como
~doctrina de segurida d nacional'"es el centro del problema" ,
sentencia el NDI. "Cuando no existe enemigo externo, los
militares enfocan sus miras en la subversión interna. Puede
que vean la Patria bajo el ataque de subversi vos que deben
ser erradicados antes de que 'contaminen el cuerpo por
completo'. Mientras tanto, partidos políticos personalistas,
32 El complot
debilitados y fragmentados, aparecen como incapaces de go-
bernar. La elección es entonces 'nosotros o el comunismo' o
'nosotros o el caos. El deber y el honor requieren la interven-
ción militar",
Eliminar la oposición
El siguiente paso en el proyecto global era quitar del camino
a todos aquellos líderes políticos y militares del hemisferio
occidental que se negaran a rendir pleitesia al condominio
supranacional que el gobierno de Bush y sus aliados soviéticos
pretendian imponerle al mundo.
En octubre de 1988, en medio de una campaña presiden-
cial estadounidense, el gobierno de Bush entabló proceso judi-
cial contra el candidato presidencial y fundador de El R,
Lyndon LaRouche, y seis colaboradores suyos, incluido uno
de sus portavoces para Iberoamérica , Dennis Small. El pro-
ceso fue uno de los fraudes judiciales más descarados de la
historia del pais. El gobierno apresuró al máximo el juicio,
celebrado en un tribunal federal notorio por sus vinculos con
los servicios nacionales de inteligencia, puso como presidente
del jurado a un colaborador de alto nivel del teniente coronel
Oliver North, agente del Proyecto Democracia, e impidió a los
acusados revelarle al jurado toda una trayectoria de desmanes
oficiales contra el movimiento larouchista. Asi predestinado
el resultado, a menos de dos meses de levantados los cargos
ya el gobierno habia obtenido veredictos de culpa con tra todos
los acusados, y al mes sentenciaron a LaRouche, de 66 años
de edad, a 15 años de prisión federal -prácticamente una
condena de muerte- por un presunto fraude financiero de
294.000 dólares en total.
En medio de toda esta gresca judicial, LaRouche hizo
un dramático llamado a una lucha mundial de resistencia
antibolchevique. "Que quienes se nieguen a someterse a la
agresión imperial soviética en todo el mundo se unan a las filas
de un nuevo movimiento de resistencia mundial, dispuesto a
combatir a los agentes y cómplices de los intereses soviéticos
con el mismo espiritu con que las organizaciones anticumunis-
tas de la resistencia combatieron las tiranias fascistas de Ale-
La historia del proyecto antimilitar 33
mania e Italia," escribió LaRouche. "Todos los que mueran o
sufran en esta guerra serán para nosotros mártires, cuyas
honrosas hazañas en esta causa serán legendarias en las hisLO-
rias que se cuenten a las futuras generaciones".
También fueron encarcelados otros nacionalistas que se
convirtieron en obstáculos a la creciente destrucción de la
soberanía en sus respectivos países. EllO de enero de 1989 el
gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en México, realizó una
batida contra los líderes del SindicaLO de Trabajadores Petro-
leros de la República Mexicana (STPRM), encarcelando a su
jefe Joaquín Hernández Galicia ("La Quina") y docenas de
jefes secundarios, por falsas acusaciones de corrupción . Ellos,
al igual que LaRouche, siguen presos hasta la fecha.
Luego le tocó al general Manuel Antonio Noriega.
Para fines de 1990, todo el proyecto del nuevo Yalta había
quedado patas arriba. Millones de alemanes, siguiendo los
pasos de los heroicos estudiantes chinos, se levantaron contra
la corrupta dictadura comunista. La caída del Muro de Berlin,
el 9 de noviembre de 1989, remoralizó a los pueblos de todo
el mundo.
Las fuerzas angloamericanas se movieron rápidamente
para comunicar con sangre el mensaje de que no se proponían
abandonar su proyecto supranacional, no obstante la caída
de la Unión Soviética. Poco más de un mes después de la caída
del Muro de Berlín -y cinco días antes de la Navidad- el
presidente George Bush ordenó la invasión de Panamá.
No logrando asesinarlo, como esperaban, durante la inva-
sión, se contentaron con encarcelar de por vida al general
Manuel Antonio Noriega . La noche misma de la invasión, una
sarta de banqueros y abogados conocidos por sus vínculos con
la mafia narcotraficante prestaron juramento -en una base
militar estadounidense- como gobernantes de Panamá. Lo
primero que hicieron estos títeres de Bush fue desbandar a las
Fuerzas de DefemG de Panamá. En adelante se encargó de la
"defensa" a una fuerza de policía compuesta por elementos
sin experiencia y casi desarmados, apoyados p'or soldados
estadounidenses.
La invasión de Panamá también se aprovechó para poner
a prueba una nueva generación de armas de tecnología avan-
34 El complot
zada. Funcionaron bastante bien: murieron en la operación
cerca de cuatro mil panameños; el número exacto se desco-
noce, ya que las tropas invasoras enterraron los cadáveres en
grandes fosas comunes. Pasados tres años, las fuerzas ocupan-
tes siguen allí, y se discuten ya abiertamente planes de decla-
rar a Panamá un protectorado estadounidense como Puerto
Rico.
La pasividad de Iberoamérica ante la agresión estadouni-
dense alentó al régimen de Bush a avanzar más agresivamente
en su campaña contra la soberanía. La cobardía, el pragma-
tismo y la ignorancia de los principios básicos de la historia
que han mostrado los jefes de gobierno de la gran mayoría
de las naciones del mundo le han premitido a los angloameri-
canos retomar la iniciativa, pese a los extraordinarios triunfos
que hubo en 1989 y 1990 para la libertad del hombre. Se
perdió entonces una oportunidad histórica para aplastar tanto
el sistema del FMI como el de sus aliados comunistas.
-Péro nase ha poaido acallar a todas las voces contrarias
al proyecto del "nuevo orden mundial" en el hemisferio occi-
dental. El 3 de diciembre de 1990 el coronel Mohamed AJí
Seineldín, resuelto a impedir la desintegración paulatina de
las Fuerzas Armadas argentinas, encabezó una nueva acción
contra los altos mandos del Ejército, por la complicidad de
éstos en la destrucción de las Fuerzas Armadas y la defensa
nacional. Como lo explicaría luego el propio Seineldín, en su
alegato de agosto de 1991 ante un tribunal argentino, había
obrado para defender a la Argentina de la destrucción bajo
el,:Euevo orden mundial", porgue "para entrar en él, tenemos
que entrar inermes, con las manos en la nuca, caminando de
rodillas y ninguna duda que seremos pobres. dependiente~
;xcluidos".
El gobierno argentino de Carlos Menem, otro firme aliado
del gobierno de Bush, empleó el máximo de fuerza para aplas-
tar la rebelión, llegando al extremo de pedir la pena de muerte
para el coronel Seineldín, héroe de la guerra de las Malvinas,
apenas horas después de derrotada la acción .
Pronto se vio que la invasión estadounidense de Panamá
no fue más que la primera de una serie de guerras contra las
naciones del Sur, libradas bajo el manto de un presunto
La historia del proyecto antimilitar 35
"nuevo orden mundial". En 1982 LaRouche había advertido
que .si Iberoamérica no des legaba su arma más potente,.1!
bomba de a eu a , ara derrotar a imperio ang oamericano
en a guerra e as Malvinas, uego as erzas e la OT se
desplegarían contra todas las naciones del Sur. Esa adverten-
cia se ha confirmado con creces.
La siguiente yíctima fue Irak. Económicamente sitiada,
Irak fue inducida por afirmaciones de funcionarios de los Esta-
dos Unidos de que este país permanecería neutral ante una
eventual acción contra Kuwait, "nación" extraída de territorio
iraquí por los británicos en 1899, para evitar queel proyectado
ferrocarril de Berlín a Bagdad tuviese salida al Golfo Pérsico.
Luego, cuando Irak avanzó contra Kuwait, los Estados Unidos
encabezaron a las Naciones Unidas en la intensificación de
los ataques a Irak, aplicando primero devastadoras sanciones
económicas que hasta la fecha no se han levantado y luego un
bombardeo que devolvió a Irak al paleolítico. Los ataques
aéreos estadounidenses se concentraron contra la infraestruc-
tura básica del país, sus centros urbanos y lugares históricos,
mientras el mundo celebraba la masacre de una nación del
mundo árabe como la primera gran prueba del "nuevo orden
mundial".
Esta devastación se infligió como amonestación a todo
el sector en vías de desarrollo. Como diría luego un general
brasileño, "ahora todos somos iraquíes".
la reforma de la OEA y la JIO
En diciembre de 1990, durante una visita al Cono Sur, el
presidente Bush bautizó este proyecto global de la era poste-
rior a la Guerra Fría con el pomposo nombre de "nuevo orden
mundial". Ese "nuevo orden", dijo Bush, había que imponerlo
a través de la .. democracia ..... Las naciones de las Américas
están al umbral de algo completamente sin precedentes en
la historia del mundo: el primer hemisferio completamente
democrát ico", gorjeÓ el carnicero de Panamá. Advirtió, em-
pero, que este "nuevo amanecer" no acaecería sin su cuota de
sufrimiento: "El cambio no será fácil. Las economías que
ahora dependen de la protección y regulación del Estado debe-
36 El complot
rán abrirse a la competencia. Por un tiempo la transición
será penosa". Tales cambios, añadió, ayudarán a eliminar las
"falsas distinciones entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo,
que por demasiado tiempo ya han limitado las relaciones
políticas y económicas en las Américas".
Esta política de Bush le dio vuelo a la campaña por trans-
formar a la OEA y sus organismos afines en una especie de
instituciones supranaciona les de gobierno, como se ven ía dis-
cu tíendo desde la gran crisis de ¡ 982. El 4 de diciembre de
1990, un día después de la acción de Seineldín, José Manuel
de la Sota, embajador de Argentina en Brasil, propuso que se
formara una alianza del Cono Sur en defensa de la "democra-
cia", en la que se usaran sanciones e incluso intervenciones
armadas por parte de los miembros de la a li anza contra cua l-
quier país miembro que no mantenga un sistema "democrá-
tico". De la Sota hizo su propuesta en un a lmuerzo donde se
encontraban Fernando Collor de Mello, el presidente de Brasil,
y 21 embajadores de otras naciones iberoamericanas y del
Caribe, durante una visita del presidente Bush a l Brasi l.
La propuesta argentina recibió la acogida del Financial
Times de Londres el ¡ ¡ de enero de 199 1. El ministro de Ha-
cienda argentino Domingo Cavallo está "tratando de interesar
a sus vecinos en un acto dese uridad re ional que mantendrá
a los enerales uera e la olítica ocu a os con deberes
no amenazantes, como proteger el ambiente y erradicar e
ñarcotráfico", decía el ór ano de la city de Londres.
as propuestas a rgentlOas ueron apenas e comienzo de
una ofensiva política orquestada por los Estados Unidos, con
el firme apoyo de Venezuela, para reformar la Carta de la
OEA, a fin de darle a ese organismo "potestades intrusivas"
en los Estados miem bros cuando la "democracia" se vea ame-
nazada en cualquier país. Par te de la reforma consiste en
reestructurar la Junta Interamericana de Defensa (JID) para
que, de organismo asesor en asuntos militares, pase a ser la
fuerza militar expedicionaria de la OEA, siguiendo el ejemplo
de los "cascos azules" de las Naciones Unidas.
En marzo de 1991, Guido de Tella, ministro de Relaciones
Exteriores de Argentina, tuvo reuniones secretas con sus con-
trapartes chileno y brasileño para elaborar una estrategia
La historia del proyecto antimilitar 37
gara crear un ala militar del Mercosur,~dedicada a imponer
-la """democracia" en la región, al mismo tiempo que se reducen
las tropas y las armas de cada nación. El almirante Emilio
Osses, jefe del Estado Mayor Conjunto de Argentina, apoyó
las propuestas de Di Tella con base en la supuesta necesidad
de "asumir que ha llegado el fin de un modelo de Fuerzas
Armadas vigente durante gran parte del siglo actual" en el
"nuevo contexto internacional exjstente",
El 15 de abril Luigi Einaudi, hombre clave del Departa-
mento de Estado en el proyecto antimilitardel "Manual Bush",
y a la sazón también embajador de los Estados Unidos ante
la OEA, dijo en un seminario del Centro Woodrow Wilson
sobre "El futuro de la OEA y la seguridad hemisférica", que
la estructura actual de la OEA y de la JID es inadecuada
para garantizar la seguridad hemisférica. Expresó su "gran
frustración por la capacidad de reunir a la OEA y a la Junta
lnteramericana de Defensa, a la autoridad polí.tica civil y a
la autoridad militar institucional. Está claro que es hora de
que traduzcamos la solidaridad democrática que hemos lo-
grado en el hemisferio en \!,na !!..ueva definición y papel Rara
los militares". ----.....
Einaudi atacó el concepto mismo de soberanía nacional
y señaló que cuando hablen en la OEA partidarios del" nuevo
orden mundial", tales como "mi amigo Carlos Andrés Pérez . ..
hablarán con tal claridad que deje a muchos pasmados, en
busca de los velos protectores de la no intervención, de la
igualdad soberana de Estados y de representantes".
·La ofensiva dio fruto. Cuando la OEA celebró su 21a Asam-
blea General anual en Santiago de Chile, del 3 al 9 de junio
de 1991, los cancilleres de todos los países miembros firmaron
el "Compromiso de Sanüago", que estableció un "compromiso
inexorable" de defender la democracia de la región. En con-
creto se acordó que se convocaría una reunión inmediata de
cancilleres de los países de la OEA si se ve amenazada la
democracia en alguno de los Estados miembros, para conside-
rar ahí mayores acciones.
Durante ese mísmo período el ataque a los militares
~avanzó en dos nuevos flancos: El Salvador, y el llaneo eco-
nómico.
38 El complot
,
A fines de noviembre de 1990, el general George Joulwan
fue nombrado comandante en jefe del Comando Sur del Ejér-
cito de los Estados Unidos. Una de las primeras órdenes que
dio fue la de que los Estados Unidos impusie,s en a la fuerza las
negociaciones con los comunistas del FMLN en El Salvador.
Joulwan informó al coronel Mark Hamilton, agregado militar
estadounidense en El Salvador, que su "nueva misión es obte-
ner un acuerdo negociado".
Desde ue Bush se posesionó en enero de 1989 se habían
realiza O negociaciones secretas entre el FMLN y los Estados
Unidos. Ahora se ordenó echar adelante el plan de desatar -ª
los comunistas contra las instituciones nacionales de toda
Iberoamérica, desde dentro de los gobiernos. El caso de prueba
- había de ser El Salvador, con mediación de las Naciones
Unidas.
En abril de 1991 uno de los miembros fundadores del
Diálogo Interamericano, el ex secretario de Defensa estadouni-
dense Robert S . McNamara, abrió el segundo flanco. En un
discurso de abril de 1991 ante la reunión anual del Banco
Mundial, McNamara (también ex presidente de esa institu-
ción) ~ió que las instituciones financieras internacionales
condicionaran sus ayudas a drásticas reducciones de los presu-
r;;estos militares de las naciones ue recibían dichos benefi-
~ ver e capítulo 13).
McNamara indicó que dichas reducciones acelerarían el
• proceso de sustituir a las instituciones militares nacionales
con fuerzas supra nacionales de la ONU. La doctrina de seguri-
dad del "nuevo orden mundial", sentenció, debía ser la "acción
colectiva"acorde con el modelo de la intervención de la ONU
en Irak. McNamara instó a que la OEA se transforme por
igual: "Un acuerdo del Consejo de Seguridad [de las Naciones
Unidas] de que los conflictos regionales que ponen en peligro
la integridad territorial sean enfrentados con la aplicación de
sanciones económicas y, de ser necesario, acciones mil itares
impuestas por decisiones colectivas y utilizando fuerzas mul-
tinacionales", dijo . "Un mundo así necesitaría un líder. No veo
alternativa a que el papel de liderato lo cumplan los Estados
Unidos ... Organizaciones regionales como la OEA y la Orga-
La historia del proyecto an~imil;tar 39
nización de Unidad Africana deben funcionar como brazos
regionales del Consejo de Seguridad".
1992: estalla la oposición
En agosto de 1991 el coronel Seineldín tuvo una oportunidad
más de hablar en defensa propia en el tribunal donde se les
juzgaba a él y a los líderes de la acción de 1990. Seineldín
aprovechó la oportunidad para hacer uno de los más claros
llamados a las armas que se hayan hecho contra el "nuevo
orden mundial" (ver el capítulo 19).
Un mes más tarde, en septiembre de 1991, estalló la oposi-
ción a esta ofensiva supranacional en un país que pocos se
esperaban: Haití. El 30 de septiem!?re los militares haitianos
derrocaron al presidente marxista Jean-Bertrand Aristi e, in-
digna os por sus es erzos de imponer el .saqueo del FMI
mediante el terror y el asesinato de sus adversarios, mediante
una brutal violencia de masas. El presidente jacobino Aristide,
favorecido por Washington debido a su apoyo a los programas
económicos del FMI, además había comenzado a formar una
fuerza paramilitar privada con el propósito de enfrentarse
más adelante con el Ejército .
Haití se convirtió en la primera prueba del Compromiso
de Santiago, firmado apenas cuatro meses antes en la reunión
de la OEA en junio. Mas pese a mucha presión internacional,
e inclusive po criminal bloqueo económico organizado PQL
los Estados Unidos y la OEA, e l gobierno y el pueblo de Haití
se han negado a entregar su soberanía. Su prolongada resisten-
cia, de casi dos años hasta la techa, comunicó al resto del \
continente un mensaje inequívoco: ~asta la mÍ!§ pobre y pe- ~f
queña de las naciones puede resistirse al genocidio del FMI Y.-I{
'laaestrucción de sus Fuerzas Armadas.
Cuando los Estados Unidos quisieron forzar una acción
militar de la OEA contra Haití, provocaron la que sería la
segunda rebelión importante contra su pretendido "nuevo or-
den". A principios de febrero de 1992, el gobierno de Vene-
zuela, presidido entonces por Carlos Andrés Pérez (CAP), se
disponía a enviar tropas a Haití a sofocar la resistencia, por
40 El complot
instrucciones de los Estados Unidos. Los militares venezola-
nos, sin embargo, tenían otra cosa en mente, y el país experi-
mentó, el 4 de febrero de 1992, su primer intento de golpe
de ese año, realizado por el Movimiento Bolivariano, con el
coronel Hugo Chávez a la cabeza .
Aunque el levantamiento falló, cambió decisivamente el
panorama político de la región: ya no resultaban inconcebi-
bles los levantamientos militares contra la política del "nuevo
orden mundial" en una nación sudamericana importante. Wa-
shington se movilizó desesperadamente para mantener a Pé-
rez en el poder y hacerle saber a los demás nacionalistas
que pudieran estar considerando acciones semejantes: si lo
intentan, los aplastaremos.
Pero el 5 de abril el presidente Alberto Fujimori, con el
pleno apoyo de las Fuerzas Armadas peruanas, disolvió a los
corruptos Congreso y Corte Suprema del país a fin de llevar
adelante la guerra total contra los narcoterroristas de Sendero
Luminoso. Aquí también, Washington pegó el gríto en el cielo,
pero hasta ahora Perú ha resistido, sosteniendo su derecho
soberano a defenderse de un enemigo respaldado desde el
extranjero.
El 12 de septiembre, el gobierno de Fujimori asombró al
mundo cuando capturó al temido cabecilla senderista Abi-
mael Guzmán. Su aprehensión y posterior condena a cadena
perpetua levantaron una oleada de optimismo en el Perú y en
toda Iberoamérica, de que en verdad es posible reafirmar la
soberanía y parar al narcoterrorismo, aun a pesar de la oposi-
ción activa de Washington.
Días después, el 29 de septiembre, el panorama político
brasileño también cambió de repente, con la impugnación del
presidente Fernando Collor de Mello, acusado de corrupción.
Pese a la ardua resistencia de Washington y Wall Street, las
manifestaciones callejeras de más de un millón de personas,
combinadas con la franca advertencia militar de que Collor
tenía que irse, lo obligaron a renunciar, el 29 de diciembre
de 1992.
Para entonces estaban francamente preocupados los fun-
cionarios estadounidenses. Luigi Einaudi dio voz a su frené-
tico estado mental en sus comentarios en un simposio sobre
La historia del proyecto antimilitar 41
"Enseñanzas de la experiencia venezolana", realizado en el
Centro Woodrow Wilson del 21 al 23 de octubre de 1992.
Según Einaucli, la totalidad de las relaciones entre los Estados
Unidos e Iberoamérica dependía de mantener en el poder al
odiado Carlos Andrés Pérez . "La importancia de Venezuela
en las relaciones internacionales pudiera deberse más a la
democracia que al petróleo", disertó el ex embajador, quien
calificó a la corrupta partidocracia nacional de "abanderada
de la posibilidad de la democracia en América Latina" . Ei-
naudi alabó a Pérez en términos extrañamente íntimos, a
quien describió como "un presidente con carisma personal,
historia, potencial de reali dad externa ... Aún tiene proyec-
ción de vigor, de coraje, he modernidad, de adaptabi li dad".
Lo que ocurra en Venezuela, dijo Einaudi, "es absoluta-
mente vital para nuestro futuro regional colectivo". Cua lquier
"interrupción" del orden constitucional venezolano, advirtió,
tendría" impacto en toda la trama de las relaciones estadouni-
dense-latinoamericanas" .
Los venezolanos mismos demostraron muy rápidamen te
cuán vulnerable es todo este proyecto de "democracia" artifi-
cial impuesta desde afuera : un mes después, el 27 de noviem-
bre de 1992, ocurrió el segundo CO¡1ato de golpe de 1992. Aun-
que CAP logró sobrevivir también esta vez, siguió
desplomándose su apoyo popular. Desde su posterior exilio
uno de los líderes del fallido golpe, el general Francisco Vis-
conti, de la Fuerza Aérea, ha seguido dando la pelea y lla-
mando a otros a unirse en una resistencia continental a la
destrucción económica, política y mil i tar de Iberoaméri ca
bajo la égida del "nuevo orden mundial" (ver el capítulo 26).
Para mayo de 1993 había llegado nuevamente al hervor
la crisis venezolana, y el 20 de mayo por fin tuvo q ue separarse
CAP de la presidencia, para ser enjuiciado por acusaciones de
corrupción multimillonaria: una importante victo(ia para las
fuerzas nacionalistas de Venezuela e Iberoamérica toda.
El contraataque al 'Manual Bush'
Uno de los factores primarios que animan la rebelión creciente
contra el proyecto "democrático" de los usureros es que los
42 El complot
militares de todas las naciones de Iberoamérica cada vez se
dan más cuenta de que la política del gobierno estadounidense
bajo el "nuevo orden mundial" es eliminar en la práctíca a
las Fuerzas Armadas como institución al sur del río Bravo.
En junio de 1991 , Resume" ejecutivo de EIR publicó la
primera de sus ediciones especiales dedicadas a la batalla en
marcha en torno a las Fuerzas Armadas. Titulado El "nuevo
orde,," de Bus],: eliminar la soberanía y las Fuerzas Armadas
de las naciones de Iberoamérica, el número doble especial docu-
mentó el plan estadounidense para" desmantelar a las Fuerzas
Armadas de Iberoamérica", con ejemplos concretos de cuánto
había avanzado su ejecución. La revista circuló ampliamente
en Iberoamérica y, para muchos óficiales, el panorama que
presentó de la política de los Estados Unidos hacia el conjunto
de la región les dio por fin una explicación de los ataques que
habían sufrido en carne propia, pero de los que no estaban
seguros que fueran parte de una política defmida. El aspecto
central del número especial d~ Resumen ejecutivo fue desen-
mascarar al grupo del "Manual Bush" creado por el Departa-
mento de Estado (ver el capítulo 2) .
La denuncia puso el dedo en la llaga. A fines de noviembre,
Guillermo Kenning Voss, importante masón y empresario bo-
liviano, a la sazón presidente de la Corte Electoral de Santa
Cruz, propuso que Bolivia ya no necesita Fuerzas Armadas .
Para tratar de hacer tragable el cuento, lo adornó con los
embustes de Robert McNamara de que el dinero "ahorrado"
de ese modo podría costear programas de salud y educación.
Los medios militares bolivianos respondieron con rapidez. El
1 de diciembre, el diario boliviano U/linza Hora reprodujo en
su totalidad el artículo de Resumen sobre El manual de Bush
para eliminar a las Fuerzas Arntadas de Iberoamérica . El perió-
dico ligaba la escandalosa propuesta de Kenning a la ofensiva
estadounidense.
Todo el mes siguiente, un solo asunto dominó la política
y los órganos de difusión bolivianos: ¿es verdad que la política
de los Estados Unidos es desmantelar a las Fuerzas Armadas?
Y, en ese caso, ¿qué otras amenazas implica eso para la
nación?
Cuando quedó claro que los bolivianos, lo mismo civiles
La historia del proyecto antimilitar 43
que militares, tomaron muy, pero muy en serio la existencia
del plan, la embajada estadounidense en La Paz se vio forzada
a responder. Recurrió a una vieja táctica: mentir. El 7 de
diciembre, la embajada em itió un comunicado oficia l en que
reconocía que el para en tonces infame "Manual Bush" es el
libro Los militares y la democracia, pero agrega ba la mentira
de que éste "no tiene ninguna relación con el gob ierno nortea-
mericano", ia pesar de que el propio prefacio del libro in forma
que el gobierno de los Estados Unidos costeó el Proyecto, y que
el Ejército, el Departamento de Defensa y el Departamento de
Estado de los Estados Unidos dieron asesoría y a poyo logístico
para realizarlo! "El proyecto no podía haberse concretado
sin el apoyo financiero continuo de diversas instituciones",
subraya el prefac io del libro. Y añade: "La principal fuente
ha sido la Oficina de Iniciativas Democráticas de la Agencia
Internaciona l de Desarrollo", dependencia del Departamento
de Estado.
La embajada salió con la afirmación ridícula de que nin-
guna dependencia del gob ierno estadounidense había siquiera
oído hablar del asunto. "Tanto el Pentágono como la Casa
Blanca y el Departamento de Estado, desconocen la existencia
de algún plan o proyecto para recomendar la eliminación de
las Fuerzas Armadas de Bolivia odecualquierotropaís latinoa-
mericano; por ende mucho menos podría constituir una inten-
ción personal del presidente Bush, tal como se ha pretendido
implicarlo intencionalmente", explicó la embajada .
El 11 de diciembre de 1991, el titular principal de Presen-
cia, el periódico más importante de Bolivi a, demostró cuánto
crédito le dieron los bolivianos al hipócrita desm entido de la
embajada: "No hay 'Plan Bush', pero F.F.A.A. serán drástica-
mente reducidas". EIIS de diciembre, e l comandante del Ejér-
cito, genera l Osear Escobar, advirtió que las operaciones anti-
militares "delatan una velada inclinaci ón a la parcelación del
país ... Nos alarma que la osadía de a lgunos malos bolivianos
abarque también otras instituciones fundamentales y merito-
rias como la Iglesia Católica y la Policía Nacional, que última-
mente son también motivo de ataque, y esto nos preocupa
porque afecta a la integridad de nuestra existencia como na-
ción y puede erosiona r la estabilidad misma de la Patria".
44 El complot
Bolivia no fue el ún ico país en que se impugnó el proyecto
antim ili tar de Bush.
En marzo de 1992 , la organización urugua ya PEITHO
publicó una versión castellana revisada del infame libro. Se
le habían añad ido dos capítulos nuevos; los directores del
proyecto, Juan Rial y Carina Perelli, ampliaron sus capítulos
yel prefacio; y se agregó un post scriptum para repasar breve-
mente los cambi os ocurridos desde que el li bro apareció en
inglés, en 1990. Los cambios revelan cómo juzgaba el proyecto
sus propios p untos fuertes y débiles en ese momento.
En un intento de darse crédito como portavoces de una
red importante en las propias Fuerzas Armadas de Iberoamé-
. rica, los a utores mencionan a algunos de los oficiales militares
de la región a quienes consideran parte del proyecto. Encabe-
zaron la lista tres oficiales que, como ministros de Defensa,
los ayudaron en su labor: el general Héctor Gramajo, de Guate-
mala (cuya estrecha colaboración con el a lto funcionario del
Departamento de Estado Luigi Eina udi se fortaleció cuando
le d io empleo a la hija de Einaudi por un tiempo); el teniente
general Hugo Medina, de Uruguay, quien según el prefacio
"apoyó constantemente el proyecto", y el coronel J. Wilfredo
Sánchez, de Honduras . El libro elogió a otros" oficiales de
alta jerarquía y diversos cargos [que] han estado in volucrados
en su éxito": el general Jaime Rabanales, entonces director
del Centro de Estudios Militares de Guatemala; el general
Rodrigo Benavídez Uribe, entonces director del Centro de Al-
tos Estudios Militares (CAEM) del Perú; el general Miguel A.
Pinto, entonces director del Instituto de Altos Estudios para
la Defensa Nacional, de Venezuela; los contraalmira ntes Do-
mingo Pacífico Castellano Branco Ferreira y César Flores, de
la Armada brasileña, y Fernando Milia, de la argentina; los
coroneles Andino (Honduras), Lloret y Moncayo Gallegos
(Ecuador), Mugnolo (Argentina), Quilo, Ríos y Termas (Guate-
mala). También se mencionaba "la especia l participación" de
Mauricio E. Vargas, de El Salvador.
Los autores subrayaban asimismo que su equipo de tra-
bajo seguía activo. En 199 1, habían patrocinado una conferen-
cia para "académicos" y oficiales militares en MOfltevideo;
se trabajaba ya en un segundo volumen del "Manua l" , que
Ld historid del proyecto dntimilitdr 45
examinaría cómo los tremendos cambios ocurridos en lo que
fue el bloque soviético supuestamente "han iniciado un pro-
ceso de crisis [militar] de identidad o existencial cuyo alcance
merece un tratamiento específico". En suma, sostenían, los
militares están a la defen.s iva, concentrados en sus propios
problemas.
Pero también habían encontrado obstáculos. Uno de los
nuevos capítulos de la edición en español, escrito por el pe-
ruano Guillermo Thornberry, introdujo un tema del que se
ha ocupado cada vez más la red antimilitar: cómo acicalar su
"nueva agenda" globalista para que no provoque una reacción
nacionalista en su contra. .
La preocupación de Thornberry era que la discusión inter-
nacional sobre la Amazonía se había conducido tan mal que
ahora los militares brasileños estaban convencidos de que los
planes ecológicos internacio'nales representan una amenaza
a la soberanía nacional. "La carencia de realismo político y
la ausencia de tacto diplomático han provocado una fuerte
reacción de los militares brasileños, que retienen una impor-
tante cuota de poder en ese país, colocando el debate en el
plano de la soberanía nacional sobre los territorios amazóni-
cos y facilitando al Brasil una ofensiva diplomática que ha
forzado a los demás países del Tra tado de Cooperación Amazó-
nica a apoyar un modelo de ocupación territorial y de explota-
ción de recursos que no todos comparten y que, en algunos
casos, ni siquiera han analizado debidamente todavía", se
quejó Thornberry.
Thornberry también insinuaba que se podría generar con-
flicto entre el Brasil y sus vecinos amazónicos, mencionando
la necesidad de que éstos observen cuidadosamente la política
de ocupación que el Brasil viene ejecutando en su territorio
amazónico.
El último elemento que aparece en la versión castellana
del libro -una nota de pie de página impresa en tipo pequeño
en el post scriptum- revela por qué los participantes del
proyecto le ponían ahora tanta atención a proceder con "rea-
lismo político" y "tacto diplomático" para promover su pro-
grama. La nota, nerviosa y pueril, se queja de que su libro.
recibió "un curioso comentario . . . en una publicación que
46 El complot
se distribuye en forma restringida denominada Iberoa/11érica
[sic]. Bajo el título 'El manual de Bush para eliminar a las
Fuerzas Armadas de Iberoamérica' y bajo las firmas de Small
& Small (Pequeño y Pequeño) se intentó desacreditar el libro
en base a quiénes financian a los investigadores".
Dado que difícilmente podían negar la fuente de su finan-
ciamiento -el gobierno estadounidense-, los autores prefi-
rieron argumentar que "una lectura atenta del mismo basta
para señalar los diversos enfoques que aquí se presentan, que,
como es obvio, no representan el sentir oficial de ningún go-
bierno". Los autores alegan que son meros "académicos" inde-
pendientes y que, de cualquier modo, "es notorio que muchos
de los artículos, entre ellos algunos de los más señalados por
los 'pequeños', no apoyan la hipótesis que sugiere el título de
su artículo".
"El hecho que algunos de los colegas que han escrito en
el libro hayan recibido reclamos por parte de miembros de la
Fuerza Armada, al entrevistarlos, nos motivó esta aclaración",
explicaban. Como dos de los autores "más señalados por los
'pequeños' " eran los que integran la pareja uruguaya de Rial
y Perelli, era claro que algunos oficiales de Uruguay habían
hecho, en efecto, una "lectura atenta" del libro y habían con -
cluido que es exactamente ' lo que Resumen ejecutivo había
dicho: un manual para destruir a las Fuerzas Armadas.
El cuento del profesionalismo democrático
A todas luces, dichas "aclaraciones" no bastaron para aplacar
el disgusto que provocó en Uiugu'ay y en todas partes el pro-
yecto antimilitar. Los días 25 y 27 de mayo de J 992, Rial
y Perelli fueron entrevistados en el programa de radio "En
Perspectiva", y la entrevista se publicó posteriormente en Cir-
culo Militar de Uruguay. La entrevista fue concertada por sus
partidarios para darle al dúo la oportunidad de responder al
cargo de que ellos -o el gobierno de los Estados Unidos, que
les paga los gastos- participan en un proyecto para destruir
a las Fuerzas Armadas.
La entrevista recurrió a los mismos trucos usados en Boli-
via unos meses atrás. Dado que ya no resultaría creíble insistir
La historia del proyecto antimilitar 47
en que "no hay plan Bush", Rial y Pere!li reconocieron que,
ciertamente, en el sector avanzado se discute la "desmilitari-
zación"; pero ellos se oponen a eso y cri tican las presiones de
los Estados Unidos, el FMI y el Banco Mundial, que procuran
"impedir que países del Tercer Mundo tengan una fuerza mili-
tar considerable o importante". Perelli -cuyos escri tos en el
"Manual Bush" son un largo ataque a los militares de Uruguay
por su exi tosa guerra contra los Tupa maros- se proclamó de
repente amiga de los militares. "Empieza a percibirse como
que nos quieren desarmar, que nos quieren transformar en
una fuerza policial, que nos quieren reducir a un rol de patru-
!laje, con comisiones impuestas desde afuera", declaró Perelli.
Pero, se apresuró a añadir Perelli, desarmarnos "no es una
posición oficial" de los Estados Unidos. Rial se manifestó de
acuerdo y argumentó que "la política norteamericana no es
lineal ni simple, y también hablar y atribuir que el Departa-
mento de Estado es todopoderoso y hace todo, es falso .. .
No hay un centro de poder único ... existen posiciones muy
diversas; es más, hay quienes están totalmente en desacuerdo
con esta posición y, expresamente en zonas del Departamento
de Defensa, hay quienes consideran que tomar este tipo de
actitudes contra las Fuerzas Armadas es un disparate".
Su argumentación respecto a qué cambios se necesitan
es exactamente la que plantean los presuntos "oponen tes"
del "proyecto de desmilitarización" en el Departamento de
Defensa y el Ejército de los Estados Unidos . Ah, sí, dicen, las
naciones necesitan Fuerzas Armadas, pero se las debe "rees-
tructurar" según las normas que fija el "nuevo orden mundial":
recortes draconianos a su presupuesto, reducción del número
de efectivos, abandono de la misión histórica de defender el
Estado nacional, participación en fuerzas supranacionales,
etc. Exactamente como lo había dicho Presencia cinco meses
antes: "No hay plan Bush, pero las F.F.A.A. serán drástica-
mente reducidas ".
"Las Fuerzas Armadas tendrían que aceptar de que las
Cosas no pueden continuar como hasta ahora, de que hay que
hacer ciertos cambíos", arguyó Ría!, porque hay "un cambio
muy fuerte a nivel mundial que indica que las grandes organi-
zaciones, de tipo estatal, están en crisis .... Las Fuerzas Arma-
48 El complot
das, como una institución estatal, sufren el mismo destino
que todos los demás organismos del Estado, pierde poder,
pierde dinero, pierde ubicación", En pleno acuerdo, Perelli
le aconsejó a los militares trabajar para asegurar que estos
cambios "no queden en una imposición de afuera", Rial insis-
tió: "Va a haber que discutir un redimensionamiento de las
Fuerzas Armadas .. . discutir. . . qué tipo de fuerza queremos,
para qué la queremos, cómo la queremos ... Las Fuerzas Ar-
madas también tienen que estar dispuestas a perder algunas
' áreas de influencia".
Dicho sin rodeos: la única opción para los militares es
adoptar el programa de sus enemigos.
Conforme crece entre los militares iberoamericanos la
o'posición a los planteamientos francos de desmantelar las
Fuerzas Armadas, el persona'l estadounidense que trabaja en
el proyecto también ha tratado de vestir los planes con ropajes
más aceptables. Por ejemplo, uno de tos participantes en el
proyecto del" Manual Bush", el doctor Gabriel Marcella, viene
haciendo campaña en pro de que los Estados Unidos ayuden
a los militares iberoamericanos a cultivar el "profesionalismo
m ili tar democrático". Marcella , profesor de estudios del Ter-
cer Mundo y director de evaluaciones regionales del Colegio
de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, así como ex
asesor de asuntos internacionales del Comando Sur del Ejér-
cito de los Estados Unidos, alega que las Fuerzas Armadas
useguirán siendo un actor en los asuntos nacionales", siempre
que se adhieran a los preceptos antinacionales del Proyecto
Democracia. De nuevo, se repite la trillada letanía: el concepto
de "seguridad nacional ha adquirido una connotación nega-
tiva. ' . como palabra clave para significar gobierno autorita-
rio/mil itar". Así que el nuevo papel de las Fuerzas Armadas
en la "sociedad contemporánea" incluye el combate al narco-
tráfico, la reducción de armamentos y el mantenimiento de
la paz '
Marcella elogia el trabajo de Rial y Perelli, así como el
9. "The Latin American Military, Low Intensity Conflict, and
Democracy," por Gabriel Marcella. En el Journal of Inleramerical1~
Sludies and World Affa irs, primavera de 1990. Vol. 32, No. 1.
La historia del proyecto antimilitar 49
"pequeño movimiento intelectual entre unos cuantos estud io-
sos de Ch ile, Argentina y Uruguay" que se ha puesto a ampliar
"el estudio de la sociología mi litar" y "las nuevas misiones
profesionales de los militares".
Así que ¿cuál considera n Rial y Perelli q ue es "el papel
de las fuerzas latinoamericanas hoy"? Cuando se les preguntó
esto en la entrev ista radiofónica de mayo, Rial respondió ta-
jante: "En las [naciones) de América del Sur, fundamental-
mente, sobrevivir" . ¡Una misión ciertamente limitada!
La escuela de "profesionalismo militar democrático" que
presuntamente trata de fijarle a las Fuerzas Armadas, en pala-
bras de MarcelIa, "una misión legítima profesional dentro de
la de¡nocracia", arranca, de hecho, de las mismas premisas
que el desconstntccionismo lunático que subyace en el pro-
yecto de errad icar del planeta la civilización occidental y el
Estado nacional. Consideremos, por ejemplo, por qué sos-
tiene Rial que los militares enfrentan ahora actualmente "una
crisis existencial", terna constante del proyecto del "Manual
Bush":
"La función m ilitar, vista a escala mundial , pierde presti-
gio y pierde ubicación", le dijo a sus radioescuchas uruguayos
en mayo. "Las funciones heróicas hoy no son bien vistas en
ninguna sociedad del mundo, y poco a poco predomina otro
tipo de valores y otro tipo de funciones. En una sociedad que
muchos la califican de postindustrial o postmoderna , no se
sabe claramente cuál es la función que deben tener unas Fuer-
zas Armadas ante una sociedad que proclama constantemente
la necesidad de la paz y la proscripción de la guerra".
Los comandos y los mandos medios
Para ese momento, el proyecto del "Manual Bush " había
puesto en la mira a los sectores de las Fuerzas Armadas que
habían resultado más resistentes a sus planes de la Nueva
Era. Particular preocupación le despertaban a Rial y Perelli
los militares con en trenamiento de comandos, que encarnan
los "valores heróicos" que ellos desean ardientemente sepultar
para siempre. En varias ocasiones, ambos han apuntado que
la espina dorsal del tem ido movimiento de los "carapintadas"
50 El complot
del coronel argentino Mohamed Alí Seineldín la forman co-
mandos.
Esta preo~upación quedó de manifiesto en la edición cas-
tellana del "Manual Bush". Al capítulo sobre "Los legados de
los procesos de transición a la democracia en Argentina y
Uruguay", por ejemplo, Perelli le agregó una diatriba en con-
tra de los comandos y su entrenamiento. Según ella, ese entre-
namiento fue lo que le permitió al coronel Seineldín mantener
"a todo el sector activo, no sólo políticamente sino con entrena-
miento 'paramilitar' con la frase de orden 'entrenamiento
duro, combate fácil' ".
De modo semejante, en la entrevista radiofónica de mayo
de 1992, Rial dijo que las unidades de comandos de la región
son los posibles partidarios de un movimiento regional de
resistencia a sus proyectos. El entrevistador le preguntó a
Rial si había carapintadas en las Fuerzas Armadas uruguayas .
"Sería arriesgado hablar de que existen cara pintadas en nues-
tro país", dijo. Pero "lo que sí' podemos decir es otro tipo de
cosas, en casi todos los países de la región, en razÓn del tipo
de misión que tuvieron que asumir las Fuerzas Armadas en
la llamada guerra interna de los años sesenta y setenta, apare-
cieron nuevas formas de entrenar al personal militar, y esto
es común en casi todos los países" .
"Hay que recordar", añadió, "que en Argentina, los cara-
pintadas casi todos tienen una especialidad en su origen: co-
mandos . Bajo distintos nombres funcionan en otros países de
América Latina. Se llaman comandos en-Fcuador, se llaman
rarzgers en Perú, lanceros o caibiles en Guatemala, etc ., etc.
En nuestro caso [Uruguay), no hemos creado específicamente
la especialidad pero sí hay personal que ha estado en otros
países y que tiene exactamente la misma especialidad".
Rial definió un comando como "un individuo que tiene
un entrenamiento especial para poder resistir circunstancias
muy difíciles. O sea, se entiende que es una persona que debe
sobrevivir a las peores circunstancias posibles". Así, concluyó '
Rial, "no es extraño que exista el miSmO tipo, digamos de
comunión, de formación y de pensamiento que hay en otros
países de América Latina".
La historia del proyecto antimilitar 51
Asimismo están en [a mira, en tanto centro de resistencia,
todos los mandos medios , el grupo del que Perelli se quejaba
que seguía siendo un bastión de la creencia de que la misión
de los mil itares es ser "los salvadores de la Patria". Para octu-
bre de 1992, la pandilla antimiljtar ya hacía llamados abiertos
a purgar de este sector de mando a todos los oficiales que se
opusieran, asi fuese pOlel1cialmenle, al proyecto estadouni-
dense de reducir sus instituciones a meras guardias nacionales
dirigidas por los Estados Unidos.
Fue éste uno de los temas centrales de un simposio de
tres dias presid ido por dos redactores del "Manual Bush" ,
Louis Goodman y Johanna Mendelson, que se celebró en el
Centro Woodrow Wilson, en Washington, D.C., del 19 a l 21
de octubre de 1992. El simposio se tituló "Enseñanzas de la
experiencia venezolana" y estuvo dedicado a examinar las
consecuencias, tanto en Venezuela como en toda la región,
del levantamiento militar del 4 de febrero de 1992 en contra
de la partidocracia de Carlos Andrés Pérez. Más francos que
de costumbre, los participantes en el seminario señalaron a
los militares como uno de los grandes factores que man tienen
viva en Iberoamérica la "cu ltura del nacionalismo económico"
y, con ella, la posibilidad de rebelión contra la dictadura libre-
cambista de los banqueros.
Los organizadores hicieron notar desde el comienzo que
el simposio fue obra del Proyecto Democracia de Rial, Good-
man y Mendelson, autores de l "Manual Bush". Dominaron las
deliberaciones participantes de ese mismo proyecto. Fuera
de Goodman y Mendelson hablaron otros dos exponentes del
"Manua l Bush" , el "sociólogo militar" brasileño Alexandre Ba-
rros y el académico estadounidense Richard Millet, del Depar-
tamento de Estado, y al final del simposio impartió las pautas
de la movilización el ex embajador Luigi Einaudi, eminencia
gris del proyecto.
En la pri mera sesión del simposio, Barros encabezó los
ataques contra los mandos medios militares. Jactándose arro-
gantemente de que el desplome de sus salarios, su prestigio
y su moral han creado una profunda "crisis de identidad" de
los militares del continente, Barros aseguró que "está cre-
52 El complot
ciendo la brecha entre generaciones jóvenes y viejas" en la
institución militar, ya que "la generación más joven" está
imbuida del pt:nto de vista de la "sociedad civil".
"Ahora el gran problema es éste", anunció Barros: "¿Qué
vamos a hacer con la gente de en medio? Los generales se van
a retirar bastante pronto, y los tenientes y capitanes más
jóvenes se están alineando con la nueva perspectiva. ¿Cómo
lo resolvemos? ¿Por desgaste? ¿Dando de baja a esa gente?
Este es quizá un punto que deba tratarse", señaló Barros,
"porque aqu i será donde se presente en estos momentos el
principal foco de frustración, de movimiento militar".
Barros destacó una vez más que se ha puesto de blanco
a los militares, porque ellos se oponen a la política de saqueo
impuesta por los banqueros . "Al irse ajustando las nuevas
democracias al neoliberalismo, los mili tares tienden a una
visión retrospectiva de buscar el nacionalismo, y de regresar
a la política antigua" , se quejaba Barros. Pero eso cambiará,
afirmó, porque "la profesión militar está a pumo de conver-
tirse en una profesión como cualquier otra", y por fin se acabó
. el "cuasi monopolio" que venía disfrutando en la educación de
sus miembros, y la formación de sus valores y propósitos.
Apéndice especial:
los frentes actuales
de la guerra
ese a los obstáculos con que se ha topado, el proyecto
P antimilitar sigue avanzando. Varios campos de actividad
enemiga constituyen . peligros inmediatos.
El frente económico
El seguir aceptando el dominio del FMl en Iberoamérica le
ha permitido al enemigo estrangular económicamente a las
Fuerzas Armadas, exactamente como lo esbozó Robert McNa-
mara en abril de 1991.
El hecho de que ésta es una política sistemática de las
instituciones financieras internacionales lo demuestra un in-
forme aparecido en el boletín del FMI, IMF Survey, del 14
de diciembre de 1992 . El boletín daba la noticia de un foro
realizado en la sede del FMI en Washington, para discutir el
tema de si las insti tuciones financieras internacionales "tienen
la responsabilidad y los recursos para presionar a los países . . .
a reducir el nivel de sus gastos militares".
Los participantes del foro contestaron muy enfáticamente
que sí. Pierre Landell-Mills, veterano asesor del Banco Mun-
dial, se jactaba de que esa institución ha presionado a por
lo menos veinte paises a reducir sus gastos militares, y está
asesorando a varios para "desmovilizar grandes ejércitos" y
convertir a aplicaciones civiles las industrias militares. El
Banco Mundial tiene un programa de investigación sobre "las
A
B El complot
mejores formas de reducir de escala los ejércitos", informó
Landell-Mills al foro del FMI.
Advirtió, empero, que por motivos políticos el Banco Mun-
dial debe disimular sus objetivos antimilitares como simple
parte de un esfuerzo más general por reducir los gastos "no
productivos", e instó a los gobiernos nacionales a adoptar
una táctica parecida. Recomendó alentar debates sobre las
ventajas comparativas de diferentes tipos de erogación, en
los que se pueda argumentar que "los gastos militares están
desplazando las erogaciones sociales esenciales". Otra forma
de imponer cambios en las estructuras militares, añadió, es
que los prestamistas bilaterales y "grupos de consulta de los
donantes" además nieguen ayuda a los paises con altos gastos
militares, porque si se interrumpe la ayuda bilateral. "estos
paises ya no podrán presentar programas de financiamiento
viables, por lo que a su vez no estarían bajo consideración
para préstamos de ajuste estructural".
Nicole Ball, del Overseas Development Council, instó al
FMI, al Banco Mundial y a otras instituciones financieras in-
ternacionales a "asumir una posición activista" en relación
con la reforma militar. Para poder otorgar ayuda, dijo, deben
"establecer criterios comunes en lo relativo a la seguridad" y
luego valerse de los "muchos, sutiles y variados" mecanismos
disponibles para conseguir los resultados esperados. "El diá-
logo programático, el apoyo técnico y financiero, las recom-
pensas por buena conducta, los esfuerzos por fijar objetivos
de gastos y rendimiento en áreas no militares (que pueden
conllevar reducciones de la ayuda militar) y el ayudarle a los
paises a someter al sector militar a las mismas normas de
responsabilidad y transparencia que se aplican a los sectores
civiles" fueron algunos de los mecanismos "sutiles" que
propuso.
Russell Kincaid, jefe de la División de Facilidades y Emi-
siones Especiales del FMI, se concentró en el objetivo estraté-
gico que alienta la iniciativa de reducir los gastos militares.
Haciéndose eco de la tesis central del discurso de MeNa mara
en 1991, Kincaid argumentó que el objetivo a buscar es que
"la seguridad colectiva ... suplante la dependencia de los me-
Apéndice especial e
canismos de seguridad individual", añadiendo que alguien
aún tendrá que "hacer el papel de gendarme mundial".
Una fuerza militar supranacional
El proyecto antimilitar busca cambios significativos a la carta
de la Organización de los Estados Americanos (O EA), para
darle a ésta" potestades intrusivas" en las naciones miembros,
dentro de una amplia g'lma de asuntos internos que ahora
se consideran importantes para la "seguridad hemisférica"
(control de armamentos, derechos humanos, instituciones de-
mocráticas, protección del medio ambiente, narcotráfico,
etc.).
Para lograr estos fines se han propuesto dos cambios prin-
cipales. El primero es cambiar la carta para establecer meca-
nismos para suspender o expulsar de la OEA a cualquier país
cuyo gobierno sea considerado "antidemocrático". El segundo
es poner a la Junta Interamericana de Defensa (nD) bajo la
autoridad directa de la OEA. Actualmente las actividades de
la nD se limitan a las de un cuerpo consultivo de los represen-
tantes de los estados miembros. Con la enmienda a la carta,
impulsada particularmente por los gobiernos de los Estados
Unidos, Argentina y Venezuela, la nD podría transformarse
en una fuerza militar supranacional, desplegada por la OEA
a la manera de los" cascos azules" de la ONU.
Ya se encuentran bastante avanzados los planes de con-
vertir a la nD reformada en una alianza militar estilo OTAN.
En una teleconferencia del 27 de octubre de 1992 sobre "rela-
ciones CÍvico-mili tares", organizada por el Servicio de Infor-
mación de los Estados Unidos (USIA), el general John Galvin,
ex comandante del Comando Sur del Ejército estadounidense,
explicó que una alianza como la OTAN en este hemisferio
podría llevar a la reducción del tamaño de las fuerzas milita-
res. "Podríamos evitar la necesidad de pensar en una Fuerza
A.érea, Naval y Ejército tan grandes para protegernos de países
vecinos", dijo.
Otra consecuencia de dicha alianza sería establecer el
eH El complot
mando estadounidense formal de lo que quede de las fuerzas
militares iberoamericanas "reestructuradas".
La preparación de ¡"erzas m"ltinacionales de la OEA ya
eSla en marcha, pese al hecho de que eso es ilegal según la
actual carta de la OEA. Documentos obtenidos por EIR mues-
tran que para febrero de 1993 oficiales militares de varios
países iberoamericanos habían recibido entrenamiento en el
Fuerte Benning, de Georgia, para operar como una fuerza
militar multinacional en América Central, bajo el mando de
la OEA.
' El proyecto se inició en septiembre de 1991, cuando el
gobierno nicaragüense solicitó ayuda de la OEA para entrenar
a su ejército para barrer minas que quedaron de la guerra
entre contras y sandinistas. Joao Baena Soares, secretario
general de la OEA, pidió a la JID elaborar un plan [Link] esa
operación y hacer la lista de oficiales militares calificados de
cada uno de los países que se entrenarían para la operación.
Tres delegaciones, incluida la de México, protestaron
enérgicamente. El gobierno mexicano denunció que "la Junta
Interamericana de Defensa no tiene atribuciones para llevar
a cabo este tipo de operaciones, ya que su carácter consultivo
no contempla labores operativas o logísticas ... La JID no
tíenefacultadespararealizarestetipodeoperativoscomo
tampoco la Secretaría General de la OEA las atríbuciones
para solici társelo" . De todas maneras el proyecto se llevó a
cabo y, desde entonces, Honduras, Costa Rica, El Salvador y
Guatemala han pedido asistencia similar.
La presión para crear una fuerza int~ram ericana aumentó
en 1992, cuando se vio que la oposición a un nuevo orden
supranacional, en vez de dísminuir, crecía. El 24 de marzo de
1992 un editorial del New York Times inició una campaña
pública en pro de los planes que por otra parte ya se formula-
ban en privado. "Hay poco tiempo qué perder ... En Vene-
zuela, los militares nacionalistas retan a la democracia", escri-
bieron. "Sería más aceptada una fuerza de intervención
extranjera si Washington mantiene un perfil bajo ... Llegó la
hora de crear una fuerza militar interamericana que pudiera
intervenir para proteger a los gobiernos democráticos frente
a secuestros a manos de terroristas armados".
Apéndice especial O
La edición de marzo de 1992 de Proceedings, la revista
del Instituto Naval de los Estados Unidos, promovió la misma
idea. Decía que "el siguiente paso lógico en la maduración de
la OEA como un instrumento eficaz para la acción colectiva
de las naciones del hemisferio sería que forl)1e una fuerza
de respuesta rápida para bregar con crisis regionales, tanto
naturales como políticas ... A la luz de las acciones de la OEA
en relación con Haití, no puede estar muy lejana la creación
del marco para tal fuerza".
El 27 de marzo, el presidente de la Argentina, Carlos Me-
nem, declaró en una reunion de cancilleres del Grupo de Rio,
r,eunidos en Buenos Aires los días 26 y 27 de marzo, que la
OEA debiera crear un Consejo de .Seguridad que intervenga
en los países del hemisferio para "proteger la democracia".
Según el díario mexicano La Jornada del 27 de marzo, Menem
"reiteró su propuesta de que la OEA debiera tener una fuerza
multinacional que intervenga en casos de golpes de Estado".
El entonces presidente venezolano Carlos Andrés Pérez
respaldó la propuesta de Menem, quejándose de que el Grupo
de Río la rechazó con base en una defensa errónea del principio
de no intervención. "Yo he insistido [en que] el concepto de
no intervención que debe afianzarse esencialmente, debe acep-
tar la presencia de derechos supranacionales que deben ser
defendidos por la regíón .. . U no de esos derechos es el derecho
a que se respete la soberanía popular expresada en las urnas
por los habitantes de un país, y ese derecho debe ser defendido
multilateralmente", dijo, según el diario venezolano El Nacio-
nal del 28 de marzo.
Se ha planteado una multitud de justificaciones para la
creación de una defensa multinacional, incluidas la de "com-
batir el narcotráfico" y "la defensa de los derechos humanos".
En octubre de 1992 Abraham Lowenthal, del Diálogo Inte-
ramericano, insinuó que pronto podría necesitarse una fuerza
regional para invadir Perú . Lowenthalle dijo al diario argen-
tino Clarín del18 de octubre que, respecto a l Perú, "yo no creo
que se pudiera descartar una intervención conjunta con los
países de América Latina, en la medida en que el problema
fuera a extenderse". Y agregó: "Si la situación en el Perú se
sigue deteriorando, todos los países de América Latina, los
---
E El complot
Estados Unidos y Canadá tendrían que ver cómo trabajar
juntos para ayudar a las fuerzas de derechos humanos en el
Perú".
Robert Pastor, asesor de asuntos iberoamericanos del
Consejo de Seguridad Nacional de Jimmy Carter, y asesor
del equipo de transición de Clinton, sacó un artículo en la
influyente revista trimestral Foreign Policy, de la Fundación
Carnegie por la Paz Internacional, del otoño de 1992, donde
plantea cuatro motivos para crear una fuerza militar regional.
Ellas son: que se necesita una "fuerza antidrogas de la OEA",
una fuerza de la OEA para supervisar· las treguas, "una fuerza
de paz interamericana para restaurar la democracia" y ocupar
países pequeños en períodos de transición, y el empleo de
"una pequeña fuerza interamericana" para defender el Canal
de Panamá, ahora que Panamá ya no tiene Fuerzas Armadas .
Pastor, quien todavía trabaja para Carter en el Centro
Carter de Atlanta, Georgia, logró meter en un solo artículo
todavía más propuestas de mecanismos suprana~ionales que
su homólogo de Diálogo Interamericano . Propuso, por ejem-
plo, que se establezca en la región "un centro independiente
con autoridad para compilar información detallada sobre to-
das las ventas. de armas y las fuerzas armadas del
hemisferío ... Se daría un año a los gobiernos para planear
reducciones de SOpor ciento en sus compras de armas y gastos
de defensa", señaló, con la excepción de los Estados Unidos,
claro, que tienen "responsabilidades globales". Entonces la
OEA podría supervisar las reducciones "e imponerle sanciones
a los infractores". Habría resistencia de los líderes militares,
observó, pero eso puede contenerse, porque "la mejor forma
de incentivarlos en el nuevo orden democrático es emplearlos
en forma moderna y legítima, como guardianes de la paz
internacional".
Fomento de conflictos fronterizos
Pastor también plantea en su artículo una de las más antiguas
y peligrosas estrategias que se han empleado para impedir
que las naciones iberoamericanas se unan contra el "nuevo
orden mundial": los conflictos fronterizos. Desde la indepen-
Apéndice especial F
dencia, el fomento de conflictos fronterizos ha sido la estrate-
gia favorita de! Imperio Británico en la región, en base al
simple precepto de "divide y vencerás" .
Pastor planteó que las disputas territoriales también se
puedan someter a control supranac ional. Enumeró las dispu-
tas territoriales entre El Salvador y Honduras, Perú y Ecua-
dor, Boliviay sus vecinos del Pacífico, y Venezuela y Colombia,
entre otras disputas que son como "yesca a la espera de una
chispa" en esta región.
A primera vista lo que quiere Pastor es crear un meca-
nismo internacional para poner fin a esos conflictos. Escribe
asi: "Se necesita un esfuerzo hemisférico para lograr que todos
los querellantes acepten arbitraje obligatorio en un periodo
definido. El equipo de arbitraje estaría compuesto de cinco
personas; cada parte reeomendaria a un miembro, y el secreta-
rio general de la OEA recomendaría el resto, todo bajo el
entendido de que cualquier parte puede vetar a cualquiera
de los nombrados . Todos los estados que acepten el proceso
estarían obligados a aceptar también e! resultado. El proceso
debe comenzar lo ·más pronto posible, y todos los acuerdos se
ratificarían para el año 2000" .
Pero la verdadera intención de Pastor es muy clara: para
poder activar los controles supranacionales, primero hay que
encender la "yesca", por lo que deben atizarse los conflictos
fronterizos. Samuel Huntington, ideólogo de la Comisión Tri-
lateral, habló más directamente dela planificación activa para
contingencias que desde ya se adelanta en medios vinculados
a esa comis ión:para precipitar choques fronterizos en la re-
gión si se hace necesario descarrillar la oposición unificada a
sus planes. Huntington escribió:
Los motivos para querer resolver los conflictos fronterizos
con otras naciones son muchos y muy buenos, mas la
fal ta de una amenaza ex terna podría dejar a las Fuerzas
Armadas sin misión militar legítima , y crearles una ten-
dencia a interesarse por la política. Hay que contraponer
a las ventajas de resolver las amenazas externas el posibl e
costo de la inestabilidad en lo nacional.
G El complot
Conflictos étnicos, movimientos separatistas
Los movimientos separatistas, nutridos por la desintegración
económica y moral de los gobiernos centrales, han comenzado
a medrar en varios países, como por ejemplo en los estados
agrícolas del sur del Brasil , varias provincias argentinas y
estados mexicanos, y algunas regiones colombianas. En casi
todos los casos los orígenes del proyecto se remontan a las
redes de la Jurisdicción Sur del Ri to Escocés de la masonería
estadounidense en el siglo 19, que dirigieron la rebelión sepa-
ratista confederada contra los Estados Unidos.
Uno de los más peligrosos de estos movimientos desplega-
dos para fragmen tar a las naciones iberoamericanas es ellla-
mado movimiento de los" derechos indígenas", grupos del cua l
operan ya en casi todas las naciones del continente. (Donde
no hay indígenas nativos, envían antropólogos y misioneros
extranjeros a reconst ituirlos.) Corno lo documentarnos en ca-
pítulos posteriores de este libro, el movimiento es financiado,
dirigido y promovido desde el exterior como una fuerza des-
plegada explíticamente contra el Estado nacional, ¡por las
propias instituciones financieras internacionales! (Ver el capí-
tulo 11.)
El provocar guerras étnicas es ahora una de las mayores
urgencias del enem igo . En febrero de 1993 el Diálogo Intera-
mericano formó un grupo de trabajo nuevo encargado de "di vi-
siones é tnicas y la consolidación de la democracia en las Amé-
ricas". El objetivo ~!,preso del proyecto es ".estimular el debate
entre los pueblos del hemisferio sobre la relación entre lós
gobiernos y los pueblos indígenas", y se proponen emiti r "reco-
mendaciones programáticas prácticas" a los gobiernos en esta
materia.
Encabeza el proyecto Donna Lee van COl!, quien trabaja
en el eq uipo del DI y es especialista en "conflictos étnicos ".
En la junta de asesoría del proyecto hay líderes de diversas
ONG para "pueblos autóctonos", del Banco Mundial, el Banco
Interamericano de Desarrollo , la Fundación Interamericana
y la Organización de los Estados Americanos.
En el Christian Science Monitordel4 de noviembre de 1992
sal ió un artículo de Van Cott dedicado a Rigoberta Menchú,
Apéndice especial H
vocera del terrorismo guatemalteco, en el que se identifica
explícitamente al movimiento indigenista como instrumento
para erradicar "el concepto mismo de identidad nacional y
cultura nacional". Escribe Van Cott:
En casi todos los paises de América Latina, las culturas
autóctonas impugnan la legi timidad de los Estados nacio-
nales que ejercen dominio sobre su territorio ancestral.
No solamente impugnan la disposición que hace el Estado
de sus tierras, sus idiomas, sus recursos y su legado, sino
el concepto mismo de identidad nacional y de cultura
nacional. .. En Bolivia y el Ecuador las federaciones de
pueblos indígenas han cuestionado la legitimidad del Es- .
tado hispanizado, exigiendo que sus gobiernos reconoz-
can la autonomía local y las distintas culturas de los pue-
blos indígenas. Conforme estas naciones y otras en
Améríca Latina luchan por consolidar sus recientes logros
democráticos, también deben abordar la afirmación de
los grupos indígenas de una variedac;! de nacionalismos,
afirmación que requiere un modelo de democracia más
tolerante y pluralista .
Ocupación militar estadounidense
.de Iberoamérica
El despliegue de las propias fuerzas mili tares estadounidenses
en la región está aumentando sigilosamente. La invasión de
Panamá y los preparativos para quedarse allí más allá del
año 2000 son apenas el ejemplo más visible. Fuerzas especiales
estadounidenses han sido emplazadas minimamente en Co-
lombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina, Honduras y Gu-
yana, so pretexto de realizarentrenamiento y actividadesanti-
drogas. De esta forma las tropas estadounidenses reciben
entrenamiento de guerra irregular sobre el terreno, particular-
mente en la región amazónica.
Estas operaciones, aunque generalmente de dimensiones
reducidas, han permitido poner a prueba una capacidad regio-
nal de mayor alcance. Un ejemplo de ello fue el despliegue de
120 soldados estadounidenses a los departamentos de Beni y
I El complot
Pando en la región amazónica de Bolivia, en julio de 1992. Los
Estados Unidos habrían solicitado repetidamente al gobierno
boliviano permiso para construir una base militar en Bolivia,
con el pretexto de construir una escuela y una serie de letrinas,
obra para la cual se requerían apenas un maestro de obras y
15 albañiles, de los que Bolivia misma tiene más que suficien-
tes en busca de empleo.
El jefe militar de las tropas estadounidenses en Bolivia
admitió el verdadero propósito del despliegue militar: "Quie-
ren perfeccionar el entrenamiento ... Tenemos comunicacio-
nes con los Estados Unidos, con Panamá, con La Paz y Santa
Cruz, donde hay tropas apoyando este proyecto", dijo. Las
tropas mismas pertenecían a grupos de élite que habían traba-
jado antes en Honduras, en la invasión de Panamá y en la
guerra del golfo Pérsico. Según investigadores del Congreso
boliviano que visitaron el lugar, los militares estaban ha-
ciendo ejercicios de desembarque rápido en el Amazonas. Ha-
llaron, además, que en apenas unos días habían transportado
casi cien toneladas de carga desde las bases militares estadou-
nidenses en Panamá, en un gran número de aviones Galaxy
y C-140, poniendo a prueba la eficiencia de/transporte masivo
de pertrechos a la región amazónica.
La envergadura y cantidad de tales ejercicios selváticos
han aumentado. En mayo de 1993 se desplegaron a Guyana
7.000 efectivos de fuerzas especiales estadounidenses, para un
ejercicio de tres semanas de entrenamiento de sobrevivencia
en la selva, justo en la frontera con Brasil.
2 El manual de Bush
para eliminar a las
Fuerzas. Armadas
a desmesurada respuesta del presidente de la Argentina,
L Carlos Saúl Menem, a la protesta militar que encabezó el
3 de diciembre de 1990 el coronel Mohamed AIí Seineldín,
causó sorpresa en todo el mundo. Menem, que comenzó por
pedir que se aplicara la pena de muerte a Seineldín y a sus
seguidores, se retractó tan sólo ante la avalancha de la oposi-
ción nacional e internacional.
¿A son de qué tal violencia? ¿Por qué había Menem de
correr el riesgo de que Seineldín, héroe reconocido de la guerra
contra Gran Bretaña en las Malvinas, se convirtiera en mártir
asesinado y estandarte de los nacionalistas por toda Iberoa-
mérica?
La respuesta no está en Menem, sino en sus padrinos
del es/ablishmeni angloamericano, cuyo objetivo político es
desmantelar las Fuerzas Armadas de toda Iberoamérica, para
dejar así indefensa a la región ante la subversión narcoterro-
rista, como ocurre actualmente en Colombia, El Salvador y
otros países. Estorban ese plan especialmente las Fuerzas Ar-
madas de Argentina y Brasil, por cuanto siguen siendo baluar-
tes de moralidad, espíritu de desarrollo y propósito nacional,
y no se han resignado a su propia desaparición.
Esta política de la casta gobernante angloamericana se
plantea y justifica, con todas sus argucias filosóficas, en un
tomo publicado en 1990 por la editorial Lexington Books,
titulado The Mili/ary and Democracy: The Fu/ure ofCivil-Mili-
/ary Relalions in La/in America (Los mili/ares y la democracia:
53
54 El complot
futuro de las relaciones civiles-militares en América Latina), re-
copilado por Loujs W. Goodman, Johanna S. R. Mendelson y
Juan Ria!. Las tesis del estudIO, concebIdo y financIado por
el gobierno estadounidense Y que consiste de 17capitulos por
otros tantos autores diferentes, se pueden resumir como sigue :
1. La "preparación para una nueva era" de cooperación
entre las superpotencias y la "politica económica internacio-
nalista", tipo Fondo Monetario Internacional, exige la rees-
tructuración LOtal de las instituciones militares iberoamerica-
nas, bajo supervisión estadounidense, y la creación de una
l/nueva cultura política civil",
2. El principal obstáculo a esto es la perspectiva impe-
rante al menos entre ciertas facciones de los militares iberoa-
mericanos, especialmente en Argentina y Brasil, de que tienen
la misión nacional de defender los valores del "Occidente
cristiano .. . el honor, la dignidad, la lealtad . .. [y] salvaguar-
dar y garantizar el proceso de desarrollo". A juicio de los
autores, tal doctrina de seguridad nacional es errada y peli-
grosa.
3. Se califica a esta perspectiva de "mesiánica", "funda-
mentalista", "autoritaria", "ético-religiosa", "patriarcal" e "in-
flación ideológica" . Es un criterio, dicen, "cuya base ideológica
se remonta a un período histórico anterior a la Ilustración",
y que considera que en el fondo de las cosas hay una "lucha
entre el bien y el mal".
4. Esta filosofía ha sido "compartida y reelaborada por
las fuerzas armadas del Cono Sur, [y] se disemina por el resto
del subcontinente mediante diversas misiones técnicas . .. La
más notoria fue la presencia del coronel Mohamed AJí Seinel-
dín en Panamá de 1986 a 1988".
5. Debe extirparse a esta corriente militar "ética", y su-
plantarla con el "pragmatismo" y una nueva "doctrina demo-
crático-liberal. .. de estabilidad naciona l" que le defina a los
militares una nueva misión más estrecha , cual sería, por ejem-
plo, la de convertirse en "una gendarmería nacional con entre-
namiento especial".
6. Se citan tres modelos para el desmantelamiento de
las instituciones militares iberoamericanas que se propone el
Departamento de Estado:'''Los m il itares engreídos que habían
El manual de Bush para eliminar él las Fuerzas Armadas 55
forjado alianzas n011 sanClas con las oligarquías locales ...
fueron derrotados por levantamientos populares en México
(1910-1917), Bolivia (1952) y Nicaragua (1978)".
Historia y patrocinadores del proyecto
Como lo explica el prefacio del libro, la serie de ensayos en
él presentados son resultado de un proyecto de varios años,
titulado "Estudios civiles-militares y el reto de la democracia",
coauspiciado por la Facultad de Servicio Internacional de la
American University, de Washington, y PEITHO, Sociedad de
Análisis, en Montevideo; Uruguay . El proyecto, empero, fue
financiado por el gobierno estadounidense: "El principal
apoyo financiero lo dio la Oficina de Iniciativas Democráticas
de la Agencia de Información de los Estados Unidos". El Co-
mando Sur de las Fuerzas Armadas y el Secretario del Ejérci to
estadounidenses dieron apoyo logístico y apoyo de otra índole
al proyecto. El Departamento de Estado part icipó en todas
las etapas del estudio: "La doctora Norma Parker y Roma
Knee, de la Oficina de Iniciativas Democráticas, USAID, el
doctor Luigi Einaudi, Terry Kleinhauf. el doctor Michael Fitz-
patrick, Bismarck Myrick, y el coronel de la Fuerza Aérea
Curtis Morris Jr., de la Oficina de Planeamiento y Coordina-
cion Política, dieron sabios consejos y asistencia logística a
lo largo del proyecto".
A principios de 1987, los organizadores del proyecto "invi-
taron a unos veinte expertos en relaciones civiles-militares a
una reunión de planeam iento en la American University". Los
borradores de los ensayos se presentaron en una reunión en
la ciudad de Panamá, Panamá, en diciembre de 1987. Estuvo
a cargo de la logística de esa reunión el Comando Sur estadou-
nidense.
En mayo de 1988 se reali zó una conferencia en la Ameri-
can University para d iscutir las conclusiones y desarrollar
"los temas suscitados por el proyecto". Los editores observan
con orgullo q ue fue ésta la mayor reunión de altos ofici ales
militares iberoamericanos que se haya realizado bajo a usp i-
cids privados en los Estados Un idos; asistieron "más de 50
oficiales latinoamericanos con rango de coronel para arriba,
56 El complot
incluidos tres ministros de Defensa". Los borradores finales
de los ensayos que se publicarian en el libro se compilaron al
cabo de esa conferencia, cuando se hicieron también planes
"para extender la red".
Nuevos paradigmas
Este libro no es el primero de tales estudios que preparan
estos CÍrculos sobre los militares iberoamericanos. De hecho,
muchos expertos se han pasado la vida trabajando en este
tema, preparando el terreno para el actual giro político. Está,
por ejemplo, el caso de Luigi Einaudi, quien lleva casi un
cuarto de siglo con el Departamento de Estado como experto
en planeación programática para Iberoamérica, con gobiernos
tanto demócratas como republicanos . Einaudi, ex embajador
estadounidense a la Organización de Estados Americanos, es
ampliamente conocido como "el Kissinger de Kissinger para
Iberoamérica". Ha escrito extensos estudios de perfilamiento
sicosocial de los militares brasileños y peruanos, en particular.
Pero lo que distingue este tomo de todos los anteriores es
que identifica las cuestiones sicológicas y culturales que se
juegan, e insiste desvergonzadamente en la necesidad de crear
un cambio total de paradigmas entre los militares iberoameri-
canos.
Juan Rial, uno de los recopiladores del libro, y veterano
investigador del PEITHO, centra su argumento en la necesi-
dad de crearle a los militares un nuevo concepto propio que
tome el lugar de su actual cosmovision católica; un sentido
de identidad más acorde con la sociedad secular liberal. Hoy
los oficiales iberoamericanos
. .. no aceptan la idea de que pertenecen a una organiza-
ción que puede [Link], cerrarse y aun "clausurarse" . . .
La adhesión a moldes de pensamiento derivados de la
tradición cristiana es la constante entre las fuerzas arma-
das de América Latina. En muchos países la posición mili-
tar coincide con la posición oficial del Estado, en que el
catolicismo se reconoce como la religión oficial del país.
En otros casos esta postura acentúa el divorcio entre la
El manual de Bush para eliminar a las Fuerzas Armadas 57
institución castrense y el Estado, particularmente cuando
hay una secularización marcada de los Estados, que se
percibe como algo ligado a un régimen político demócra-
ta-liberal. En todos los casos la doctrina demócrata-libe-
ral y su aplicación se perciben como algo tendiente a
disolver tradiciones fincadas en el orden natural.
Se queja Rial:
Algunos integrantes del cuerpo de oficiales identifican a
Occidente con procesos más antiguos. Creen que el Occi-
dente contemporáneo es heredero de Grecia, Roma y el
Sacro Imperio Romano; defensores del catolicismo y del
llamado orden natural. Creen que la Reforma introdujo
una desviación de esa tradición al abrirle la puer.t a al
liberalismo ya los valores "disolventes" de las revolucio-
nes del Atlántico norte ... [Dichas tendencias no domi-
nan] salvo en algunos de los cuerpos armados más impor-
tantes; es decir, los del Cono Sur.
El problema que tiene tal perspectiva , dice de plano Rial,
es que ve el mundo en términos morales; es decir, que existen
el bien y el mal, y que los militares deben desempeñar un
papel "en la lucha entre el bien y el mal".
Otra colaboradora, Carina Perelli, también académica del
PEITHO y egresada de las universidades de Grenoble, en Fran-
cia, y Notre Dame, en los Estados Unidos, lo dice de la si-
guiente manera :
La división entre los "pragmáticos" y los "fundamentalis-
tas" en las fuerzas militares simplemente corre paralela
a la que se produce en la sociedad civil, entre los "políti-
cos" y los "éticos". Dicha división es singularmente impor-
tante por cuanto transforma los problemas políticos en
cuestiones de principio que, por definición , no son nego-
ciables. Se limita, pues, la posibilidad de concesiones . . .
La esencia del grupo militar que los periodistas llaman
fundamentalista es ... Ios principios que guían sus accio-
nes, principios que pueden sintetizarse en la lucha entre
58 El complot
el bien (encarnado en el Occidente cristiano) y el mal
(encarnado en el movimiento comunista internacional).
Rial confía, empero, que tal visión del mundo -ique se
atreve a defender los valores cristianos!- se puede extirpar.
Afortunadamente, dice, en Occidente prevalece una perspec-
tiva "post-Ilustración", fórmula con la que al ude a las escuelas
filosóficas francesa y británica del siglo 18, que impulsaron
un concepto empirista del hombre y la naturaleza rayano en
materialismo ateo. No hay en la sociedad ni en el universo
verdades ni valores universales, alega la víctima de la Ilustra-
ción; sólo existe el libre juego pluralista de opiniones divergen-
tes mas igualmente válidas . Los lideres militares iberoameri -
canos van a experimentar dificultades aplicando sus puntos
de vista en un mupdo dominado por tal filosofía. Se ufana
Rial:
El acometer empresas cuya base ideológica se remonta a
un periodo histórico anterior a la Ilustración diculta el
obtener aliados firmes para una empresa de largo p lazo.
Los contextos internacionales en los que hay un predomi-
nio de racionalismo derivado de la Ilustración, super-
puesto a los acontecimientos culturales postmodernos, no
son favorables a tales empeños.
Redefinición de la misión
Pero tales dificultades no bastan para amedrentar a los nacio-
nalistas mjJitares, argumenta el estudio financ iado por el De-
partamento de Estado . Urge definirles, además, un a nueva
misión, de m enor magn i tud. El problema actual, dicen, es que
las Fuerzas Armadas (iberoamericanas) piensan demasiado
en grande; de veras creen estar encargadas de salvaguardar
los intereses vitales de sus naciones, itarea de la que mejor
se encargan los banqueros y el Departamento de Estado'
Según los autores Goodman y Mendelson, el problema se
remonta a la toma del poder de los militares brasileños, en
1964:
El manual de Bush para eliminar a las Fuerzas Armadas 59
La elaboración de una doctrina de seguridad nacional en .
Brasil, en 1964, que formalizó la responsabilidad profesio-
nal de responder a las amenazas internas de seguridad y
jugar un papel en cuestiones de desarrollo nacional, ha
tenido una profunda influencia en el debate entre otros
militares.
Lo que es peor, los militares brasileños salieron virtual-
mente ilesos del reciente retorno al gobierno civil. Otro de
los autores, Alcxandre Barros, quien ha escrito extensamente
sobre los [Link] brasileños y se educó en la Universidad
Católica de Río de Janeiro y la Universidad de Chicago, dice
con franca decepción:
La insti t ución mili tar emergió completamen te intacta del
régimen militar. No fue afectada ni como institución ni
en su composición humana . . . No se purgó, expulsó ni
castigó a ningún militar. ..
Aparte del Brasil, el otro país que recibe trato especial-
mente hostil es Argentina, principalmente a manos de la au-
tora Carina Perelli, cuya tesis es que "el prolongado contacto
con el poder" ha Ilevadó a la "inflación ideológica" de los
militares, "caracterizada por la santificación de los principios
políticos". Ella prefiere
la deflación ideológica ... caracterizada por la revalua-
ción de la secularización y por un llamado al realismo,
que libra a la política de compromisos ético-religiosos ...
[y] concibe a la política como el arte de lo posible.
Esta "inflación ideológica" ha llevado a peligrosas conse-
cuencias, dice Virginia Gamba-Stonehouse, autora del capí-
tulo titulado "misiones y estrategia: el ejemplo argentino".
Gamba-Stonehouse cursó estudios estratégicos en la Universi-
dad de Strathclyde, Gales, y enseñó estrategia a los altos man-
dos del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Cancillería
argentinos. Comienza su sección con la siguiente alarma :
60 El complot
En Sudamérica las fuerzas armadas por lo común han
desempeñado un papel destacado en la formación y el
desarrollo de la nación. La revolución y la independencia
han sido, en general, experiencias militares. Este hecho
se ha exagerado enormemente, de manera que los milita-
res han percibido su papel como fundamento de la inde-
pendencia y la unidad nacional. ..
Los militares han creído que su papel está íntima-
mente ligado al desarrollo y el progreso de sus sociedades.
Se proponían salvaguardar y garantizar el proceso de
desarrollo ...
Los militares consideran su deber interpretar los de-
seos de la "mayoría silenciosa" en sus sociedades, particu-
larmente cuando el desorden interno o la inmovilidad
gubernamental en cuestiones económicas y de desarrollo
amenazan el futuro del Estado nacional. Se consideran
responsables de salvaguardar, proteger y garantizar el
futuro de la nación que ayudaron a construir.
Hay un problema afín, dice el ensayo de Perelli, y es el
de la misión autoimpuesta de los militares a librar la "guerra
total" contra los enemigos desu nación . Describe así tan peca-
minoso concepto:
La guerra subversiva es guerra total. Esto significa que
es la clase de conflicto en que no hay cabida para la nego-
ciación o la reconciliación de intereses ... Los militares
de esta región creen firmemente que viven la guerra total,
una situación en que las guerras son luchas de vida o
muerte ... y [que] lo que está en juego es el alma misma
de la nación ... La doctrina de la guerra revolucionaria
extiende la percepción de la institución militar de las
amenazas a límites impensables tanto en el tiempo como
en el espacio. Al mismo tiempo da una justificación inex-
tinguible para la acción política de los militares.
Todo esto, según los autores, es terrible. Debe impedirse
que los militares sientan responsabilidad institucional alguna
ni por (a) el desarrollo nacional ni por (b) la seguridad del
Estado nacional en su conjunto. La respuesta más sencilla,
El manual de Bush para eliminar a las Fuerzas Armadas 61
concluye Rial, ¡es negar de plano la existencia de la nación
misma, o del interés nacional! En un arranque de nomina-
lismo desenfrenado, alega que lo único que existe es la "socie-
dad", momentánea agregación pluralista de diferentes grupos,
cada uno con su propio interés propio. Citando a Rial,
la legitimidad de las fuerzas armadas en cuanto a su ac-
ción política se fundamenta en la nación . [Ellas] existen
debido a la nación y para ella . Es a esa entidad mítica
-la nación- que deben "sumisión y obediencia" ... [Pero
eso] pasa por alto la imposibilidad de cualquier identifi-
cación puramente objetiva de "intereses nacionales" o
"bien común".
Perelli plantea enseguida la tarea que enfrentan sus cama-
radas enemigos de las Fuerzas Armadas iberoamericanas: de-
ben elaborar una doctrina que sustituya el afán de hacer pa-
tria, que tanto odian. Pero debe ser una doctrina "de igual
nivel, rigor e importancia, capaz de hacer inteligible la reali-
dad con el mismo grado de simplicidad y plausibilidad". Del
dicho al hecho, empero, hay mucho trecho. "Hasta ahora",
reconoce Perelli, "no parece haber en el mercado ideológico
doctrina' militar o civil que cumpla tales requisitos".
Ríal se muestra cauteloso en cuanto a cómo presentarle
la nueva doctrina a los militares, y las posibilidades de apli-
carla. En sus comentarios finales advierte que tal tarea no
debe abordarse en forma que pueda percibirse como" amenaza
enfilada directamente contra la corporación . .. En América
Latina la organización militar difícilmente aceptará el cambio
de su modelo de socialización y sus normas autoritarias .. . No
debe permi tirse que surjan situaciones en las que se perciban
graves amenazas ".
¿Cómo hacerlo, pues? Los autores sugieren que la odiada
doctrina de "seguridad nacional" debe cambiarse por la de
"estabilidad nacional. .. concebida como un equilibrio de las
fuerzas políticas, económicas, sicosociales y militares". Los
militares deben encarar "los papeles internacionales necesa-
riamente limitados que pueden jugar los países" correspon-
dientes, y ya no considerarse guardianes del interés nacional,
62 El complot
para concentrarse en cambio en sus "capacidades profesiona-
les" dejándole la politica a los políticos profesionales, los ban-
queros y el Departamento de Estado. El estudio recomienda
que se dé formación "administrativa" y se fusionen en una
sola las varias armas militares, para así eliminar la resistencia
institucional a su nueva orientación.
La guerra a las drogas
Sobre el tema del narcotráfico, sólo interesa a los participantes
del estudio limitar la participación militar en las operaciones
antidrogas a las que podría llevar a cabo una "gendarmería
nacional especialmente entrenada" que funcione "en un con-
texto de cooperación internacional".
Los argumentos en pro de la "gendarmería nacional" son
sencillos: no se proponen aplastar al imperio narcotraficante
que atenta contra la vida civilizada en las Américas, sino
garantizar que la crisis del narcotráfico no conduzca ' a un
mayor apoyo político a las fuerzas militares nacionalistas,
que se erigirían así en baluarte de la paz en la región .
La ansiedad por la posibilidad de que se renueve el presti-
gio y la fuerza de los militares iberoamericanos se refleja hasta
en el títu lo del capítulo sobre narcotráfico: "La amenaza de las
nuevas m isiones: los militares latinoamericanos y la guerra a
las drogas" . Los autores de este capítulo, Louis Goodman y
Johanna Mendelson, profesores d~ la American University, de
Washington , dicen desde el principio que su preocupación se
li m ita a lo siguiente: "¿Debe emplearse a los militares, tanto
en los Estados Unidos como en las naciones latinoamericanas,'
para interceptar y controlar los estupefacientes ilegales?"
Así, pues, se descarta de plano la opción de erradicar el
narcotráfico en las Américas; sólo se supone el objetivo limi-
tado de interceptar y controlar los estupefacientes. Los autores
parecen estar dispuestos también a dar por perdida parte de
la región, y critican operaciones antidrogas estadounidenses
tales como Blast Furnace y Snow Cap, no porque hubiesen
fallado, sino porque "alientan la acción militar ¡rrefrenada en
territorios básicamente incontrolables" (énfasis nuestro).
Los autores se quejan de que, en respuesta a la crisis del
El manual de Bush para eliminar a las Fuerzas Armadas 63
narcotráfico, ha surgido nuevamente el espectro de la partici-
pación militar activa en la tarea de asegurar el desarrollo y
la seguridad nacional, lo que para ellos , al parecer, ies un
peligro más grave que la toma narcoterrorista del poder! "Son
obvios los peligros de la guerra a las drogas en tanto misión
militar" escriben: "Probablemente requeriría ampliar las ope-
raciones de inteligencia militar; oscurecería la distinción en-
tre las esferas correctas e incorrectas de la acción militar
profesional; ampliaría las funciones administrativas que cum-
plen los militares en la sociedad; y aumentaría el papel de los
militares en la política y la toma de decisiones de la nación".
"El involucrar a las fuerzas armadas latinoamericanas en
la guerra a las drogas amenaza los conceptos tradicionales de
profesionalismo militar en la región ... La solución preferible,
desde luego, sería tratar el tráfico de estupefacientes como un
problema policial; entrenar una gendarmería especial para
controlarlo; y restringir las misiones militares a cuestiones
de seguridad externa".
La idea de una "gendarmería nacional" es la que predo-
mina en círculos oficiales en cuanto al papel milüar correcto
ante el problema del narcotráfico, aunque hay variaciones
entre los distintos planes. El defecto común a todos es que
reducen el aspecto mHitar de la guerra a las drogas a aquello
que atañe únicamente al choque militar con los propios narco-
traficantes y narcoterroristas .
Pero la profundidad de la penetración del narcotráfico en
la economía, la geografía física y la vida institucional de la
región andina, en particular, garantiza de antemano el fracaso
de ese enfoque de "fuerzas especiales". No importa cuántos
soldados sacrifiquen sus vidas combatiendo el aparato narco-
terrorista, el emporio de la droga no será derrotado mientras
los gobiernos sigan aplicando programas económicos liberales
que le dan cada vez más cabida en la economía legal a las
ganancias del narcotráfico .
El buen éxito de las operaciones militares requiere que
ellas se conciban como parte de una estrategia general de
construcción de la nación, que abarque programas económicos
orientados al desarrollo de las capacidades productivas nacio-
nales, a expensas de los intereses financieros iniernacionales.
64 El complot
Entonces ¿cuál es el enemigo?
En todo caso, el enemigo no es el comunismo, dicen los autores
del libro, y tampoco las hordas narcoterroristas copatrocina_
das por los soviéticos. De hecho, en un lugar aluden a los
militares peruanos y sus "infladas percepciones de la ame-
naza" que representan los narcoterroristas de Sendero Lumi_
noso. Eso, en referencia a la fuerza subversiva más brutal del
continente, que ha asesinado a miles de personas en la década
pasada, que confiesa que opera simbióticamente con los narco-
traficantes internacionales en Perú, y controla hasta la mitad
del territorio nacional del Perú, según fuentes peruanas.
Augusto Varas, otro de los autores, llega al extremo de
cri ticar a los mili tares iberoamericanos por su "desconside-
rado alineamiento con el lado de la defensa del mundo occi-
dental". ¿Será acaso que prefiriese que se alineen con los sovié-
ticos? Sí. De hecho, lo que termina por proponer todo este
estudio orquestado por el Departamento de Estado es que
toda Iberoamérica se transforme en una "zona de neutralidad
y autoexclusión del conflicto global". Lo que se necesita es "la
neutralización militar de la región y su transformación en
una zona de amortiguación ... relativa al conflicto mundial.
En cierta forma se iría creando un 'vacío de poder' especial".
¿Y quién llenaría ese "vacío de poder" obtenido con la
destrucción de los militares iberoamericanos? Pues ¡los Esta-
dos Unidos, desde luego!
Los sistemas de defensa regional deben proteger los inte-
reses colectivos de defensa hemisférica mediante una revi-
sión de las relaciones militares con los Estados Unidos,
y un nuevo esquema de defensa hemisférica aparte del
enfrentamiento global. Ya que la paz mundial depende
de los sistema de defensa regional, debe reconocerse la
necesidad de una presencia estadounidense en ellas.
Suena mucho a lo de ahora en Panamá.
3 la soberanía limitada:
objetivo del Diálogo
Interamericano
n conferencia de prensa del 8 de diciembre de 1992 , en
E Washington, Diálogo Interamericano (DI) dio a conocer su
guión para-eliminar a corto plazo la soberanía nacional, tanto
de jure como de (acto, en el hemisferio. El más reciente informe
del DI, Convergencia y comunidad: las Américas en J 993, esboza
una estrategia de aplastar sistemáticamente a l Estado nacio-
nal, sustituyendo las funciones de éste con una red de institu-
ciones supranacionales administradas conforme a los dictados
del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La importancia del proyecto de Diálogo Interamericano
va más allá del Hemisferio Occidental. Como lo destacaron
los ponentes, el establecimiento de un régimen supranacional
en las Américas, mediante la creación de una "Comunidad de
Democracias del Hemisferio Occidental", quiere impulsar el
proyecto unimundista de eliminación de la soberanía de todas
las naciones. El DI, fundado en 1982 por David Rockefeller y el
gobierno estadounidense, ahora funge como principal órgano
programático de la Comisión Trilateral.
Otra conclusión que se desprende de Convergencia y comu-
nidad, responde a la frecuen te pregun la de por qué el esta-
blishment angloamericano está tan resuelto a eliminar la sobe-
ranía nacional. El mundo" democrático" del que nos habla
el informe es una pesadilla orwelliana en la que los grupos
financieros internacionales gobiernan a través de una red de
"organizaciones no gubernamentales" (ONG) y entidades ofi-
65
66 El complot
ciales entrelazadas que dictan todas las reglas y reprimen
cualquier fuerza independiente. Este proyecto "democrá tico"
supra nacional que se impulsa por el mundo es instrumento
del FMI, y no lo motiva consideración humanitaria alguna,
sino la usura.
Redefinición de la soberanía
En enero de 1992, bajo la dirección de Richard Feinberg, el
Diálogo Interamericano inició formalmente su proyecto de
Redefinici61l de la soberanía, encargando a académicos y fun-
cionarios la redacción de los términos jurídicos y conceptuales
del pretendido "nuevo orden mundial". Aún está en su fase de
elaboración este proyecto, cuyas conclusiones se publicarán
en 1993 bajo el mismo título. Tanto el informe como la confe-
rencia de prensa indican que la preocupación del DI es elimi -
nar la soberanía .
Richard Feinberg, presidente del DI, dijo a la prensa en
Washington que sus miembros están de acuerdo en que la
soberanía no debe ser" un escudo tras el cual los gobiernos o
grupos armados" puedan esconderse. Lo que propone el DI
para el hemisferio occiden tal, añadió, "coincide con lo que
está haciendo la comunidad in ternacional en Somalia". Según
Peter Bell, codirector interino del DI, "todo este campo [de la
soberanía] está en evolución. Lo que cuenta es la conciencia
de que estamos entrando en un nuevo período". Bell dijo a
los periodistas que se están sentando precedentes contra la
soberanía, primero en Haití, Perú, y ahora Somalia.
Bruce Babbitt, miembro del DI , calificó el período actual
de "un hito en la historia del hemisferio", del cual el DI espera
"construir un modelo para el resto del mundo" con las institu-
ciones que requiere el mundo "post-guerra fría". Citando su
propia autoridad como destacado miembro del Partido Demó-
crata, Babbitt le aseguró a los presentes que el gobierno de
Clinton "acogerá cálidamente" los elementos del programa
del DI. De hecho, más de un asesor de Clinton está afiliado al
DI.
La soberanía límítada: objetivo del DiMogo Interamericano 67
libre comercio vs. soberanía
El Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México y los
Estados Unidos (TLC) es uno de tres pilares sobre los que
descansa la "Comunidad de Democracias del Hemisferio Occi-
dental" que plantea Diálogo Interamericano. Dicho tratado
sería un precursor de un TLC hemisférico, que buscan estable-
cer tan pronto sea políticamente factible. Desde su punto de
vista, los tratados cumplirían una doble función en los asuntos
hemisféricos. La primera, de índole económica, es obvia: Con-
vergencia y comunidad le asigna claramente a Iberoamérica
el papel de abastecedor de "los recursos naturales y el costo
más bajo de la mano de obra".
El principal objetivo de estos pactos, explican, es hacer
tan permanen te el saqueo librecambista en el hemisferio que
ninguna nación pueda sacudírselo en el futuro. Según Conver-
gencia y comunidad, los acuerdos de libre comercio "sirven a
la vez de incentivo y de ancla para las medidas tendientes a
liberalizar el comercio y para otras reformas económicas. Es-
tas reformas, una vez plasmadas en un acuerdo internacional,
están protegidas, por lo menos en cierta medida, contra la
reversión de la política interna. Para algunos, la 'fijación' de
la política económica podría considerarse como un costo, y
no como un beneficio, porque restringe la soberanía nacional
y podría limitar la respuesta nacional a problemas especiales.
Sin embargo, la intención de todos los acuerdos internaciona-
les es precisamente limitar la elección soberana de las nacio-
nes contratantes a fin de alcanzar beneficios establecidos de
común acuerdo".
También se necesita un TLC hemisférico, dicen, para im-
poner condiciones politicas. "Se debería exigir también un
compromiso con el gobierno democrático y el respeto de los
derechos humanos" corno condición para ingresar a este
"club", dice el informe, identificando a México corno el primer
blanco de dicha norma . El éxito del TLC, plantea Convergencia
y comunidad, le impone a México "tomar el camino de la
apertura política, poner fin al fraude electoral y respetar ple-
namente los derechos humanos". Aun más, aclaró Feinberg
68 El complot
en Washington, las elecciones mexicanas de 1994 debieran
someterse a la vigilancia externa de la OEA.
Defensa colectiva de la democracia
Al preguntársele en la conferencia de prensa cómo responde-
rían los gobiernos jberoamericanos a esta doctrina de sobera-
nía limitada, el colombiano Rodrigo Botero, covicedirector
del DI, explicó que aunque seguirá siendo "difícil para cual-
quier gobierno suscribirse al enunciado de que la soberanía
nacional ha desaparecido" , de todas formas es un hecho que,
con la adopción de la Resolución de Santiago de la OEA en
1992, que autoriza respuestas internacionales a sucesos políti-
cos internos, los gobiernos ya han aceptado límites a la sobera-
nía. "Eso es lo que encierra el término, defensa colectiva de
la democracia", dijo Botero.
Así pues, la "defensa colectiva de la democracia",
-reconocida como un eufemismo políticamente aceptable
para decir limitación de la soberanía- es el segundo pilar de
la "comunidad" que propone DI. Para imponerla, propone que
se le dé a la OEA una capacidad de inteligencia y vigilancia
de gran alcance, para identificar qué medidas, aplicadas en
los debidos "puntos de presión", como dice Feinberg, pueden
"alterar el balance interno del poder" en una nación dada .
Convergencia y comunidad exige la autoridad más amplia
posible para la activación de intervenciones supranacionales
de la OEA: en "países donde el orden interno se haya desmoro-
nado o esté seriamente amenazado, donde la represión o la
violencia, o ambas, se hayan generalizado o donde se haya
interrumpido la comunicación entre las fuerzas políticas riva-
les". Aun antes de llegar a estas condiciones "se debería presio-
nar a los gobiernos para que acepten observadores internacio-
nales que vigilen el proceso electoral, desde la campaña hasta
el recuento de los votos".
El que se acepten o no estas reglas no es asunto voluntario.
Como señala Feinberg, no por nada quiso el DI caracterizar
las sanciones que puede imponer la OEA como una " daga",
cuya punta es la intervención militar multinacjonal (ver pá-
gina 69). Como "la participación militar externa . .. en los
La soberanía /ímitada: objetivo del Diálogo Interamericano 69
'La daga' del Diálogo Interamericano
Politices y diplomátiou
• Denegación de visas para 106 "dirigentes ~¡st1l8 y sus cercanos ooIaboradom que deseen viajar,
• SlJSI)entl6n de la OIld1d de miembro del Plfa inf,.etor en orgaf'lZ8CÍonel subreglonalu (como
el Grupo da Rlo) yen in&tiluctones re<¡¡iona!ea m's gral'ldes (como la OEA)•
• ExcJIJSJón d& los cónclaves da organismos internacional.. daAmáriQ latina y el Mml$1erio
oceIclenlal
• Retiro ele ambajadores.
• Aetio del reconocimiento diplomátioo oficial
• Asislencia linancie,. y poIfiice d~a a 1os!7l4l00 democnilioos de oposición.
EooncSmic:a •
• SUspan$ión de Iot programu de a$l~encie: económica bilateral
(exoeptuaf!dotal vez la 8Y\1dra humanitaria) •
• Suapensi6n de las preferecla, OOfTIer'Clllle"
• Embargo de exportaciones e irnporteclones vitales.
• Embargo comeroial oompleto,
• Susptt¡lsión de lodos loo lazos económicos y
ooma,ciales,
Militaf~
• Suspensión da la .yuda m~48f.
• Radro de 11. mislonH mllRares
eXlren;eI1lS.
• Embargo de pel1raohoe
militares.
• Imposición de un
bloqueo,
• ImeMlnc:1ÓI'l militar
(Tal como aparece en el informe de Diálogo Interamericano.)
70 El complot
asuntos nacionales de un país sigue siendo un asunto suma_
mente delicado en las relaciones interamericanas", aclara
Convergencia y comunidad, no todos los miembros del DI están
de acuerdo en que sea el momento propicio para diSCutir en
público la necesidad de que la OEA adquiera capacidad militar
propia.
Mas no hay tal discrepancia entre los miembros del DI
cuando de desmantelar las fuerzas militares de la región se
trata. Diálogo Interamericano viene elaborando su proyecto
de desmili tarización desde 1986, cuando' formaron un grupo
especial para estudiar las relaciones cívico-militares. Lo que
distingue a este informe es el vínculo explícito entre el uso
de "procesos de paz" administrados internacionalmente y la
campaña por destruir a los militares. Exigen someter a Guate-
mala, Perú y Colombia a "presión diplomática y política per-
sistente" hasta que negocien con los terroristas la participa-
ción de éstos en el poder, bajo supervisión internacional, como
ocurrió en El Salvador. Entretanto las instituciones financie-
ras internacionales deben "vigilar los gastos militares" para
garantizar que se reduzcan.
El FMI Y las ONG
El tercer pilar de la "comunidad" que propone Diálogo Intera-
mericano son los programas oficiales de "lucha contra la po-
breza". A su propia pregunta, "¿por qué preocuparse por la
pobreza y la desigualdad?" el DI responde según los prejuicios
de sus patrones banqueros, con la terminología del movi-
miento por la eugenesia. Urgen programas, dice el informe,
no para eliminar la pobreza, sino para frenar el fermento
político de la "subclase alienada y socialmente destructiva",
que causarán sus planes de "libre comercio".
Se requieren programas que controlen a los "posibles per-
dedores de la integración hemisférica", conforme el TLC va
clausurando grandes sectores de las actuales economías, y la
"democracia" se vea amenazada de" trabajadores que pierdan
su empleo y de las comunidades que pierdan medios de vida
importantes a medida que el libre comercio transforme las
características de la inversión y la producción".
La soberanía limitada: objetivo del Diálogo Interamericano 71
Las medidas "antipobreza" que propone Diálogo Intera-
mericano acabarán de destruir las capacidades productivas
de Iberoamérica . El dinero que proponen en dádivas para los
más pobres tendrá que salir de aumentos tributarios en todo
el hemisferio, reducciones de los presupuestos militares, y
desinversión en salud y educación. Promueven sólo los secto-
res "informales", menos productivos, de las economías, e iden-
tifican a la mujer iberoamericana como el principal recurso
laboral "subutilizado". Sus programas de empleo de mujeres
en "la agricul tura de subsistencia y el comercio en peq ueña
escala" no son más que un mal disimulado plan de control
demográfico.
El programa que proponen se tendría que imponer por
medio de condicionalidades externas. Dicen: "Los organismos
externos desempeñan el papel principal, el establecimiento
de normas globales para hacer frente a problemas clave y la
determinación de prioridades para la acción . . . Las institucio-
nes financieras, entre ellas el BID, el Banco Mundial y el FMI,
tienen un margen considerable . .. para ejercer presión econó-
mica sobre los regímenes inconstitucionales". Esas institucio-
nes "deberían apoyar. .. iniciativas para fortalecer las legisla-
turas y los sistemas judiciales". Richard Feinberg llegó al
extremo de sugerir en Washington que el FMI "enseñara" al
Congreso brasileño cómo elaborar los presupuestos del país
y "condicionar su apoyo con miras a ... presionar para que
se tomen iniciativas tales como la reforma tributaria y reduc-
ciones del gasto militar".
Las instituciones finacieras, si quieren tener éxito, deben
"buscar oportunidades para colaborar con" ese animal raro
que se ha dado en llamarle organización no gubernamental
(ONGl. Feinberg. propuso una "alianza de facto" entre el FMI
y la miríada de ONG que se dedican tanto a los derechos
humanos como al ecologismo y la "sociedad civil ". DI mismo,
con el fin de facilitarse las cosas, creó una organización en
Washington para proteger a las organizaciones no guberna-
mentales. Dicha organización, dedicada a América Latina,
tiene el propósito declarado de "construir puentes más fuertes
en tre las ONG y el gobierno estadounidense".
La red supranacional se ha tendido, y calladamen te se ha
72 El complot
construido un nuevo instrumento contra el poder nacional.
Cuando Feinberg dijo el 8 de diciembre que "la era de las
ONG había llegado a Occidente", hablaba de esa red.
La arquitectura institucional
El in forme propone la creación de cuatro nuevas instituciones
supra nacionales para supervisar la destrucción de las sobera-
nías nacionales del hemisferio, y ampliar los poderes ya exis-
tentes del sistema judicial y de derechos humanos interameri-
cano y de la OEA. Esto incluye:
1. Una nueva organización multilateral que "guíe y coor-
dine e l progreso hacia una comunidad económica del hemis-
ferio occidental". Dicha organización "podría surgir de la
comisión del ALCAN", o de la colaboración del Banco Intera-
mericano de Desarrollo, la OEA y la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe, de la ONU; de empresarios
privados, sindicatos y organizaciones no gubernamentales.
La tarea de esta institución sería "recopilar, sistematízar
y difundir estadísticas sobre el comercio, las corrientes de
capital y los indicadores macroeconómicos; analizar asuntos
y políticas relacionados con la íntegración regional. entre
ellos ... la armonización de los reglamentos económicos; exa-
minar y evaluar los proyectos de acuerdos comerciales y de
otros acuerdos conexos entre distintos países; y servir de
fuente de conocimientos y asistencia técnica para los países .
Con el tiempo, se le podrían confiar tareas más delicadas,
como formular normas para orientar las negociaciones, me-
diar las negociaciones, investigar infracciones de los acuerdos
comerciales, y resolver controversias con respecto a diversos
aspectos de la integración hemisférica".
2. La organización ambiental panamericana. Esta institu-
ción tendría como modelo la Organización Panamericana de
la Salud o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
y tendría atributos policíacos.
Su tarea sería "recopilar y analizar datos sobre problemas
ambientales, proporcionar asistencia técnica, evaluar el cum-
plimiento de las metas establecidas y poner en evidencia las
infracciones" .
La soberanía limitada: objetivo del Diálogo Interamericano 73
3. Crear un cuerpo de inteligencia de la OEA para asesorar
las misiones diplomáticas de ésta. La pieza central de la rees-
tructuración de la OEA propuesta por Diálogo es la expansión
o transformación de la recién lograda Unidad para la Demo-
cracia de la OEA en una organización independiente con pode-
res policíacos plenos. El informe propone tres medios para
alcanzar esto: dotar a la nueva Unidad para la Democracia
de la OEA de recursos para recopilar y analizar información;
transformar la unidad en la "Comisión Interamericana de la
Democracia", a partir del modelo de la Comisión Interameri-
cana de Derechos Humanos (CIDH), con su propia junta direc-
tiva y mandato independiente; o, ampliar el mandato y recur-
sos de la CIDH para que se ocupe también de promover y
defender la democracia . Esto es necesario porque:
Para que la OEA pueda tomar decisiones acertadas, nece-
sita una evaluación exacta, oportuna y minuciosa de los
principales protagonistas políticos (entre ellos las fuerzas
armadas), los cambios en su postura y alianzas, los puntos
en los cuales distintos tipos de presión resultarán más
eficaces y las principales opciones para proceder. Dichas
evaluaciones requieren consultas permanentes en toda la
gama política y entre distintos sectores de la sociedad.
Por lo tanto, esta institución debe "contar con los recursos
para recopilar y analizar información sobre los países donde
el orden constitucional haya sido abandonado o esté asediado,
y formular y evaluar distintas estrategias para responder a
estas situaciones. En un período de crisis, debería ser capaz
de recurrir a una red más amplia, previamente organizada, de
expertos académicos y políticos ... En otros casos, el personal
debería encargarse de observar el progreso democrático en
las Américas y de investigar situaciones que pudiesen ser ex-
plosivas" y establecer "canales regulares de comunicación" ,
quizá por medio de "órganos asesores oficiosos", con "la multi-
tud de organizaciones no gubernamentales, tanto extranjeras
como nacionales, que trabajan en campos tales como los refu-
giados, la asistencia humanitaria, la protección de los refugia-
74 El complot
dos, la libertad de prensa y la reforma judicial y electoral",
de manera que la OEA pueda "reforzar sus propios esfuerzos".
4. Establecer "un foro permanente" para vigilar la desmi-
litarización de los Estados nacionales. Proponen:
La OEA debería considerar la posibilidad de organizar
un foro permanente de ministros de defensa civiles, co-
mandantes de las fuerzas armadas y miembros claves de
las legislaturas, a fin de establecer normas regionales para
las relaciones entre civiles y militares y la evolución de
las misiones de las fuerzas armadas en las Américas. Evi-
dentemente, no todas las fuerzas adoptarían normas de
ese tipo de inmediato, pero estas normas podrían conducir
a una convergencia creciente de actitudes y delas conduc-
tas, como ha ocurrido en lo que atañe a las elecciones y
la gestión econórrtica .
5. Reforzar los poderes judiciales interamericanos para
vigilar las violaciones de los" derechos humanos" cometidas
por las fuerzas de seguridad. La CIDH debería tener poderes
mayores para vigilar y castigar a las Fuerzas Armadas de la
región. El informe dice:
Los países del hemisferio occidental deberían ampliar los
recursos de que dispone la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, así como la Corte y el Instituto cone-
xos y aplicar enérgicamente las conclusiones y recomen-
daciones de estos organismos . Además, los gobiernos y
las instituciones multilaterales deberían prestar suma
atención a los informes y las recomendaciones de las nu-
merosas organizaciones no gubernamentales creíbles que
velan profesionalmente por los derechos humanos. Estas
medidas podrían ayudar a disminuÍl~ la violencia y los
abusos de los derechos humanos perpetrados por las fuer-
zas de seguridad de América Latina.
'Legalización selectiva' de las drogas
Aunque el informe de 1992 de Diálogo Interamericano elude
cualquier mención del problema del narcotráfico, la legaliza-
La soberanía limitada : objetivo del Diálogo Interamericano 75
ción de las drogas ha sido un proyecto favorito del grupo desde
mediados de los ochenta.
Diálogo Interamericano emprendió su primera gran cam-
paña por la legalización del narcotráfico en 1986, con la con-
signa de sustituir la guerra a las drogas con la "legalización
selectiva" de los estupefacientes, término que hizo famoso su
informe de ese año.
La narcolegalizacón se discutió de nuevo en una conferen-
cia de prensa del 28 de abril de 1988, en la que el Diálogo
anunció la publicación de su informe. ElIiot Richardson, ex
procurador general de los Estados Unidos e integrante de la
Comisión Trilateral, dijo que la política ante el narcotráfico
debe dictarla el "análisis de costo-beneficio" y no la moralidad.
"Hay que estar dispuestos a afrontar los hechos. Si el costo
de tratar de detener las drogas en algún momento excede los
beneficios, ya no es realista seguirlo intentando", afirmó.
En 1986 el Diálogo reconoció abiertamente su afán de no
reducir los ingresos provenientes del narcotráfico, porque con
eso se le p~ga la deuda externa a los banqueros:
Librar la guerra a las drogas cuesta dinero . Lo que es más
importante, resultará inevitablemente en la pérdida de . . .
divisas extranjeras que trae el comercio de las drogas .. .
[las cuales] son sustanciales para economías agobiadas
por una gran deuda externa.
El asalto frontal en pro de la legalización le causó a ciertos
miembros más problemas de los que se esperaban. El arzo-
bispo católico de Panamá Marcos McGrath, quien firmó el
informe de 1986, renunció recientemente a Diálogo Interame-
ricano. El ex presidente panameño Nicolás Ardito Barletta,
quien participó en los esfuerzos por expulsar a Noriega, tam-
bién tuvo que distanciarse de la campaña narcolegalizadora;
hizo añadir al informe de 1988 que "no cree que se deban
legalizar drogas adictivas probadamente perjudiciales a la
salud humana".
Así que el informe de 1988 incorpora ciertos giros semánti-
cos, el más cómico de los cuales es el cambio de la expresión
76 El complot
"legalización selectiva" ia "legislación selectiva"! Mas pese a
su nuevo forro, el conterudo es el mismo. El informe repite:
Tal vez sea útil también comenzar a distinguir entre las
diferentes drogas. Las actitudes sociales frente a la mari-
huana difieren mucho de las actitudes frente a la heroína,
por ejemplo ... Es más, hay una djferencia entre el daño
que causa el uso de las drogas y el daño que resulta de
su ilegalidad. Es prematuro pensar en legalizar drogas
peligrosas, pero pudiera ser sensato examinar cuidadosa-
mente todas las consecuencias probables, posj¡jvas y ne-
gativas, de la legislación selectiva.
Pero el Diálogo no necesita eufemismos para oponerse a
los esfuerzos por aplastar el emporio narcotrafIcante con los
métodos de la guerra. Repiten incesantemente que la guerra
nunca podrá ganarse:
La erradicación, la intercepción y otras medidas contra
la producción han fallado . Ahora debe darse atención pri-
maria a la demanda ... pero fuera necio esperar resulta-
dos dramáticos de inmediato . .. Ninguna "guerra a las
drogas" producirá grandes victorias en lo inmediato, y
cualquier proclama en ese sentido es sospechosa . .. El
progreso en el combate al problema de las drogas será
lento; simplemente frenar su crecimiento seria un éxito
superior a lo previsto actualmente. . . .
Aun "sellar" las fronteras estadounidenses, dicen,
sólo desplazaría la producción a las sustancias cultivadas
nacionalmente, o a las llamadas "drogas de a lta moda",
hechas a partir de sustancias químicas. La campaña con-
tra las importaciones ha tenido ya efectos inadvertidos y
en ocasiones perversos: dado que los esfuerzos por inter-
ceptar las drogas han tenido mayor éxito contra la mari-
huana que contra la cocaína, menos voluminosa y más
lucrativa, muchos traficantes han cambiado a cocaína.
En consecuencia, hasta la mitad de la marihuana que
La soberanía limitada: objetivo del Diálogo Interamericano 77
se usa en los Estados Unidos posiblemente se cultiva ya
nacionalmente.
Las naciones deben aprender a "arreglárselas con los nar-
cóticos", concluye el Diálogo, argumento que pretende causar
desesperanza entre las fuerzas que combaten el narcotráfico,
tras lo cual seguiría la legalización del consumo y comercio
de estupefacientes.
1988: lanzan su proyecto antimilitar
El rasgo más distintivo del informe de 1988 es su virulento
ataque a los militares iberoamericanos.
En e! capítulo 5, "Defensa de la democracia: el desafio
militar", presentan las conclusiones de un grupo de estudio
sobre relaciones cívico-militares, formado por el Diálogo en
1986 para preparar "recomendaciones detalladas" de cómo
controlar a los militares. Se encargó a ese grupo de coordi-
narse con el Departamento de Estado y la Fundación Nacional
por la Democracia (dependencia de! mismo), fachada pública
del gobierno secreto del establishment, conocido ya como "Pro-
yecto Democracia".
Las recomendaciones apestan:
Debe emprenderse un esfuerzo por cambiar e! pensa-
miento militar en. cuanto a seguridad interna y subver-
sión. Los mili tares no pueden considerarse guardianes
finales de los valores nacionales, ni insistir que la seguri-
dad nacional abarca todos los aspectos de la política. Debe
reformarse la educación militar ... Pese a la transición a
regímenes civiles, el contenido político de la educación
militar sigue virtualmente incólume . Los planes docentes
militares generalmente siguen acentuando la férrea cos-
movisión anticomunista de los años sesenta, e identifican
la subversión interna como amenaza principal a la seguri -
dad nacional. En los países donde no hay insurgencia
activa los presidentes raras veces comparten el celo de
los militares por la seguridad interna ...
78 El complot
El informe de 1988 también se queja de que en Iberoa-
mérica
aún prevalecen perspectivas tradicionales del papel de
los militares en la política. La mayoría de los oficiales
ven a las fuerzas armadas como máximos guardianes de
los intereses nacionales y garantes de la seguridad
nacional. .. Las escuelas militares todavía definen la segu-
ridad nacional corno algo que incluye una amplia gama
de factores políticos, socioeconómicos e internacionales.
Las decisiones políticas que normalmente se le dejan a
las autoridades civiles en los Estados Unidos o Europa,
en América Latina se considera que tienen implicaciones
militares. Consecuentemente, los oficiales consideran que
sus puntos de vista se deben tener muy en cuenta.
Repetidamente atacan a los militares brasileños, por in-
sistir en esta "perspectiva tradicional":
En Brasil, las fuerzas armadas siguen pronunciándose
en una amplia gama ,de asuntos, entre ellos muchos que
definitivamente no son militares . Los servicios de inteli-
gencia del país y su Consejo de Seguridad Nacional son
controládos por las fuerzas armadas ... En varios países
las fuerzas armadas aún tienen una voz muy fuerte en la
política no militar. En Brasil, seis de los 26 miembros del
gabinete son generales o almirantes activos.
Además de las brasileñas, Diálogo identifica las fuerzas
mili tares peruanas y centroamericanas como casos particular-
mente problemáticos, porque aún creen que deben ser" guar-
dianes de los intereses nacionales". Uno de los elementos más
extraordinarios del informe es su protesta porque los regíme-
nes mili tares, aunque en muchas naciones han sido una expe-
riencia negativa,
en Brasil, El Salvador, Guatemala y Perú . . . las actitudes
públicas para con los militares no son del todo desfavora-
La soberanía limitada: objetivo del Diálogo Interamericano 79
bies, y las fuerzas armadas mismas generalmente se enor-
gullecen de sus logros.
Pudiera pensarse, pues, que el Diá logo está metido hasta
los codos en los esfuerzos por crearle un ambiente" desfavora-
ble del todo" a las instituciones militares de Iberoamérica,
para que la posición militar ya no "se tenga muy en cuenta"
en la conducción política de las naciones. De hecho, el Diálogo
exige esfuerzos adicionales para conjurar el peligro de que se
form en alianzas cívico-militares:
No puede descartarse un posible surgimiento de apoyo
civil a la reanudación del gobierno militar, particular-
mente en países donde las prolongadas pri vaciones econó-
micas minan la credibilidad de los gobiernos democrá-
ticos .
Así, nos informa el Diálogo, debe comenzar "un esfuerzo
concertado por redefinir las relaciones enlre esos gobiernos y las
fuerzas armadas". Debe movilizarse oposición internacional
para detener la llamada "intervención militar; y debe cam-
biarseel contenido de los programas de entrenamiento cívicos
y militares, a fin de limitar "la misión de las fuerzas armadas
y el alcance de su mandato".
Fanáticamente insisten que su proyecto no verá el éxito
"hasta que los oficiales militares vean la democracia en térmi-
nos de procedimientos que deben salvaguardarse a cualquier
costo", así se trate de vidas humanas, o de las naciones sobera-
nas del continente.
Apéndice:
Miembros del Diálogo Interamericano, 1992
Estados Unidos y Canadá:
Peter D. Bell, codirector McGeorge Bundy
interino Yvonne Brathwaite Burke
Bruce Babbitt Terence C. Canavan
Michael D. Barnes Margaret Ca t1ey-Carlson
80 El complot
Jimmy Carter Abraham F. Lowenthal
Henry G. Cisneros Mónica Lozano
A.W. Clausen Modesto A. Maidique
Ralph P. Davidson Jessica Tuchman Mathews
Karen DeYoung Charles McC . Mathias. Jr.
Jorge 1. Domínguez David T. McLaughlin
Katherine W. Fanning Robert S. MeNa mara
Dianne Feinstein William G. Milliken
Antonio Luis Ferré Ambler Moss
Maurice Ferré Edmund S. Muskie
Richard W. Fisher· Luis Nogales
Albert Fishlow Sylvia Ostry
Douglas A. Fraser Federico Peña
Andrew J. Goodpaster John R. Petty
Allan Gotlieb Charles J. Pilliod. Jr.
Hanna Holborn Gray Robert D. Ray
David A. Hamburg Elliot L. Richardson
Ivan L. Head Sally Shelton
Antonia Hernández Adele Simmons
Theodore M. Hesburgh Anthony M. Solomon
Don J ohnston Peter Tarnoff
Juanita M. Kreps Viron P. Vaky
Sol M. Linowitz Fred F. Woerner
Miembros de Latinoamérica y el Caribe:
Argentina: Brasil:
Raúl Alfonsín Robert Civita
José Octa vio Bordón Celso Lafer
Osear Camilión Celina Vargas do Amaral
José María Dagnino Pastore Peixoto
EIsa Kelly Jacqueline Pitanguy
Luís Inácio da Silva
Barbados:
Billie A. Miller Colombia:
Rodrigo Botero.
Bolivia: covicepresidente
Gonzalo Sánchez de Lozada Augusto Ramírez Ocampo
La soberanía limitada: objetivo del Diálogo Interamericano 81
Costa Rica: Paraguay:
Sonia Picado Carlos Filizzola
ChJle: Pero:
Sergio Bitar Oscar Espinosa
Fernando Leniz Pedro-Pablo Kuczynski
Gabriel Valdés Beatriz Merino
Javier Pérez de Cuéllar,
Ecuador:
copresidente
Osvaldo Hurtado Larrea
Javier Silva Ruete
Guyana: Mario Vargas Llosa
Shridath Ramphal
República Dominicana:
Jamaica: José Francisco Peña Gómez
Oli ver F. Clarke
Venezuela:
México: Mercedes Briceño de
Mariclaire Acosta Urquidi Pulido
Agustín F. Legorreta Alberto Quirós Corradi
Lorenzo Meyer Julio Sosa Rodríguez
Nicaragua: Uruguay:
Xabier Gorostiaga Enrique V. Iglesias
Julio María Sanguinetti
Panamá:
Nicolás Ardito Barletta
4 La 'democracia'
corrupta: arma de la
Comisión Trilateral
N o deja de tener su ironía el libro The Third Wave, Democra-
tization in ¡he Late TWe17tieth Century (La tercera ola: la
democratización a fines del siglo 20), de Samuel P. Huntington,
ideólogo de la Comisión Trilateral que redactó en 1975 el
llamado de ese grupo al "fascismo cQn cara democrática", y
ahora se nos presenta como cerebro de una ofensiva interna-
cional en pro de la "democracia". El mismo que pedía entonces
refrenar la democracia, ahora proclama, a voz en cuello, que
"la democracia es buena en sí" , con "consecuencias positivas
para los Estados Unidos".
Las solapas del libro lo promueven como "una herra-
mienta invaluable para lodo el que particípe del proceso de
democratización". Zbigniew Brzezinski, director ejecutivo de
la Comisión Trilateral , califica al libro de "excepcionalmente
importante", y al autor, de "Maquiavelo democrático". El ex
embajador estadounidense Edwin Corr alaba el libro en tanto
"plan para conseguir la democracia". Huntington, a su vez,
alaba a Corr a lo largo del libro por sus servicios comoembaja-
dar en Perú, Bolivia y El Salvador en la década de los ochenta,
y ejemplo de "la nlleva cepa de embajadores estadounidenses
activistas , ' promotores de la libertad' ".
Ellibro en sí, escrito en el mejor estilo de los SOCiólogos,
resulta hasta insulso. Pero Huntington se aparta del "papel
del sociólogo", como él dice, en cinco lugares, para asumir el
papel de consejero político, asentando sus "lineamientos para
democratizadores". Es ahí donde está lo sustancioso del libro:
82
La 'democracia' corrupta : arma de la Comisión Tri/ateral 83
I
los "lineamientos" de Huntington son un manual para derro-
car gobiernos que no se a lineen con los pretendidos emperado-
res del "nuevo orden mundial". Se incluyen instrucciones deta-
ll adas para los "democratizadores", para "cultivar contactos
con la prensa internacional, las organizaciones extranjeras de
derechos humanos y con organizaciones transnacionales"; y
para que los gobiernos instalados por presiones internaciona-
les "purguen a los militares desleales, o los pasen a retiro ...
y si fracasa todo lo anterior, que el ejército sea abolido".
El foco de la estrategia de "democratización" de Hunting-
ton es el desmantelamiento de los ejércitos. Debe seña la rse
que una de las sugerencias de Huntington para distraer la
atención de los militares es la promoción de las guerras regio-
nales.
¿Quién es Samuel Huntington?
La especialidad de Huntington, profesor de la Universidad de
Harvard, son los asuntos de seguridad y gob ierno, desde 1957,
cuando se publicó su libro The Soldier and theState: The Theory
and Polilics ofCivil-Military Relalions (El soldado y el ESlado:
teoría y polllica de las relaciones cívico-mili/ares). Por un cuarto
de siglo Huntington se ha mantenido cerca de los corredores
del poder en los Estados Unidos; ha fungido como coordinador
de planeación de seguridad en el Consejo de Seguridad Nacio-
nal (CSN), bajo Brzezinski, en el primer año del gobierno de
Carter; de 1980 a 199 1 estuvo en el consejo de asesores de la
Agencia Federal de Administración de Emergencia, (" brazo
de acción" nacional del CSN, que opera como un gobierno
paralelo anti constitucional); Huntington se describe a sí
mismo como "consultor ocasional" de las oficinas del secreta-
rio de Defensa , del grupo de pla neación politica del Departa-
mento de Esta do, del CSN, la Fuerza Aérea, la Armada y la
Agencia Internaciona l de Desarrollo; forma parte del consejo
editori a l de la revista Journal ofDemocracy, órgano de la Fun-
dación Nacional para la Democracia, grupo cuasiguberna-
mental que publicó un a vance de La tercera ola en su número
de junio de 1991.
Huntington ha fungido, dentro y fuera del gobierno, como
84 El complot
uno de los más destacados ideólogos de la Comisión Trilaleral,
de David Rockefeller, poderoso grupo de consulta de los intere-
ses financieros angloamericanos. Aquí se destacó en la elabo-
ración de uno de los trabajos más controvertidos de esa comi-
sión, La crisis de la democracia, el cual resumía las
conclusiones del Grupo de Trabajo Sobre la Gobernabilidad
de las Democracias, de la Comisión Trilateral, de 1974.
Este estudio es importante para entender lo que se trae
entre manos Huntington en su Tercera ola. En este estudio,
Huntington y sus coautores, Michael Crozier y Joji Watanuki,
sostenían que el mundo occidental entraba en un período de
escasez económica, en el que un "exceso de democracia" haría
extremadamente difícil que los gobiernos de los países indus-
trializados pudiesen aplicar la necesaria disciplina fiscal y
el sacrificio. Así como "hay límites deseables al crecimiento
económico", dice el estudio, "existen límites también a la ex-
tensión indefinida de la democracia política ... La democracia
es sólo una forma. de constituir la autoridad, y no necesaria-
mente es de aplicabilidad universal".
La crisis de la democracia deja ver en toda su magnitud
los axiomas racistas de la doctrina de la Comisión Trilateral.
En el capítulo sobre los Estados Unidos, Huntington alega
que "el funcionamiento efectivo de un sistema polítíco demo-
crático, requiere normalmente contar con algo de apatía y
falta de participación de ciertos individuos y grupos", aña-
diendo que, aunque "esta marginalidad de parte de algunos
grupos es de suyo antidemocrática ... ha sido también uno de
los factores que han permitido a las democracias funcionar
efectivamente". Pero, se queja Huntington, los ciudadanos ne-
gros que antes estaban marginados, se han incorporado ahora
"al sistema político con todos sus derechos", lo cual amenaza
con "sobrecargar" la democracia.
El problema de la democracia, se quejan los trilaterales,
es "la idea democrática de que el gobierno debe responderle
al pueblo", porque esto "crea la expectativa de que el gobierno
debe satisfacer las necesidades de determinados grupos de la
sociedad, y corregir los males que los afectan". La crisis de la
democracia argumenta que en estos tiempos de crisis econó-
mica, el deber del gobierno es asegurar la sobrevivencia de
La 'democracia' corrupta: arma de la Comisi6n Tri/ateral 85
los intereses financieros -tales como los que Huntington
representa- aun a costa de las necesidades de los pueblos de
sus naciones . Si ello requiere "limitar" la democracia, así sea .
Huntington postula una teoría similar en su libro El orden
político en sociedades en transformación, de 1978, que aún es
la biblia de los carniceros "demócratas" alrededor de Deng
Xiaoping en el Partido Comunista Chino. Huntington sostiene
aquí que la dictadura puede ser necesaria en algunos países
del sector subdesarrollado para poder imponer las penosas
reformas económicas que exige el liberalismo "librecam-
bista",
Contra el principio del 'bien común'
¿Cómo fue, pues, que Huntington, autor de la "nueva tesis
sobre el autoritarismo", de repente se convirtió en el guro
de los grupos de choque de la democracia in ternacional? La
respuesta a esta pregunta va al meollo de lo que realmente
busca imponer el "movimiento democrático" controlado por
los angloamericanos.
De entrada, La tercera ola de Huntington establece la de-
finición de lo que él considera "el significado de la democra-
cia",lo cual demuestra que para los trilaterales la democracia
es fascismo administrativo con otro nombre o, como lo deno-
minaban en los años setenta, "fascismo con cara democrática" .
Huntington dice que desde los setenta sólo es aceptable "una
definición procesal de la democracia", habiéndose ya recha-
zado la teoría "clásica", que define como propósito de la demo-
cracia la salvaguarda del "bien común" y como fuente de la
"volun tad popular" . El único" procedimien to" que confirma
el funcionamiento de una democracia, dice Huntington, son
las" elecciones libres y honestas". Estas, añade, se han conver-
tido en criterio más útil gracias a la "creciente observación
de las elecciones por parte de agrupaciones internacionales".
Las cuestiones de desarrollo económico o condiciones de
vida no vienen al caso. Y aclara: "Democracia no quiere decir
que se van a resolver los problemas; quiere decir que se puede
cambiar a los lideres; y la esencia de la democracia es esto
último, porque lo primero es imposible. La desilusión y las
86 El complot
menores esperanzas que ello conlleva son los fundamentos de
la estabilidad democrática. Las democracias se consolidan
cuando la gente entiende que la democracia resuelve e! pro-
blema de la tiranía, pero no necesariamente ningún otro".
En lo filosófico, Huntington es tan fascista hoy, cuando
presenta sus "lineamientos para democratizadores", que
cuando defendía la causa de! "nuevo autoritarismo" y la nece-
sidad de instalar gobiernos de transición para ponerle coto a
la democracia en los países industrializados. El principio de
"autoritarismo" que busca erradicar del gobierno es precisa-
mente el concepto de bien común que la Constitución de los
Estados Unidos define como "bienestar general", y sobre e!
cual se fundó el gobierno estadounidense. Por la misma razón,
cuando Huntington categoriza la historia del mundo en tres
grandes olas de democratización, identifica como principio
de la primera ola, no la independencia y fundación de los
Estados Unidos, sino 1828, el año en que fue elegido presidente
Andrew Jackson, quien desató las turbas en contra de los
programas de dirigismo económico que habían salvaguardado
hasta ese momento e! bien común .
Desde el punto de vista de Huntington, la política es la
antítesis de la religión, la verdad y la moralidad. Más explícito
no podía ser cuando lanza, en La lereera ola, una diatriba en
contra de! confucianismo, dizque por antidemocrático. Eso,
dice, se debe a que "la legitimidad política en la China con fu-
ciana se derivaba del Mandato del Cielo, el cual definía la
política en términos de moralidad". Pero si se cambia esa
cultura, dice Huntington, la "democracia" puede funcionar,
como por fin ha pasado en los países donde prevalece la Iglesia
Católica. Mientras que antes la cultura católica era "autorita-
ria, jerárquica y profundamente religiosa", ahora, dice, eso
ha cambiado, gracias al impacto de la teología de la liberación
y la "Iglesia del Pueblo".
Manual para la acción
Huntington declara que su objetivo es asegurar que el "nacio-
nalismo autoritario" no llegue al poder en ningún país del
Tercer Mundo o Europa oriental. Expresa una particular apre-
La 'democracia' corrupta: arma de la Comisión Tri/ateral 87
hensión por el hecho de que las revoluciones de 1989-1990
en Europa oriental fueron realizadas fundamentalmente por
movimientos nacionalistas antisoviéticos, lo cual podría signi-
ficar el regreso de" regímenes nacionalistas autoritarios". Para
e\'Ítar que así suceda todo se vale, comenzando por el chantaje
económico. "Cabe concebir que en los años noventa el FMI y
el Banco Mundial se vuelvan mucho más exigentes de lo que
han sido para exigir la democratización política, junto con
la liberalización económica, como condición de la asistencia
financiera", sugiere Huntington. Si eso no funciona, métodos
tales como el "gran despliegue de tropas estadounidenses en
el golfo" Pérsico podrían servir de "poderoso aliciente externo"
a la liberalización y democratización.
El eje de la operación, sin embargo, es la orquestación
de movimientos "democráticos" jacobinos en los países en
cuestión, a ser promovidos siguiendo los cínicos "lineamientos
para democratizadores" de Huntington:
Afianzar las bases políticas. Tan pronto como sea posible,
colocar a los partidarios de la democracia en posiciones
claves de poder en el gobierno, el partido, las fuerzas
milítares . .. Hacer concesiones simbólicas, siguiendo el
principio de dos pasos adelante, un paso atrás . . . Estar
preparados . .. para un intento de golpe -posiblemente
hasta incitar [a los militares] a darlo-- y luego reprimirlos
despiadadamente ... Crear la impresi ón de que el proceso
de democratización es inevitable, a fin de que se le acepte
como un fenómeno necesario y natural, aunque para algu-
nos siga siendo indeseable . . . Atacar al régimen en temas
muy amplios que sean de interés general, tales como la
corrupción y la represión . Si el régimen se desempeña
bien (especialmente en lo económico), los ataques no sur-
tirán efecto ... Hacer un esfuerzo especial por reclutar
líderes de la empresa privada, profesionales de clase me-
dia, figuras religiosas y líderes de partidos peílíticos, la
mayoría de los cuales, tal vez, apoyaron la instauración
del sistema autoritario. Mientras más 'respetable' y 'res-
ponsable' sea la oposición, más fácil será ganar adeptos.
Cultivar a los generales . . .
88 El complot
Establecer contactos con la prensa internacional . COn
organizaciones extranjeras de los derechos humanos. Or-
ganizaciones transnacionales. tales como las iglesias. Mo-
vilizar el apoyo de simpatizantes. particularmente en los
Estados Unidos. Los legisladores estadounidenses siem-
pre andan buscando causas morales para hacerse propa-
ganda y usarlas contra el Ejecutivo. Presentarles la causa
en forma dramática y proporcionarles materiales que los
hagan quedar bien en prensa y televisión .
Bajo el subtítulo "Limitación del poder militar; promo-
ción del profesionalismo militar", Huntington agrega:
Purgar o pasar a retiro rápidamente a todos los oficiales
potencialmente desleales. incluidos los simpatizantes del
régimen autoritario y los militares reformistas que hayan
ayudado a hacer posible el régimen democrático. Estos
últimos son más propensos a perder el gusto por la demo-
cracia que el gusto por intervenir en la política. Castigar
despiadadamente a los líderes de intentos de golpes ...
Hacer grandes reducciones del tamaño de las fuerzas
mili tares. Un ejérci to que ha venido dirigiendo el gobierno
tenderá a ser muy grande, y lo más probable es que tenga
demasiados oficiales. Los oficiales seguramente se sienten
mal pagados . con cuarteles inadecuados . .. Usar el dinero
ahorrado en la reducción del Ejército para aumentar los
salarios. pensiones y beneficios .. . Esto será redituable en
el futuro .
Reorientar a las Fuerzas Armadas hacia misiones mi-
litares. Los motivos para querer resolver los conflictos
fronterizos con otras naciones son muchos y muy buenos.
mas la falta de una amenaza externa podría dejar a las
Fuerzas Armadas sin misión militar legítima. y crearles
una tendencia a interesarse por la política. Hay que con-
traponer a las ventajas de resolver las amenazas externas
el posible costo de la inestabilidad en lo nacional. Debe
reducirse drásticamente el número de tropas emplazadas
en la capital o en sus alrededores. Hay que mandarlas
La Idemocracia' corrupta: arma de la Comisi6n Tri/ateral 89
hacia las fronteras u otros lugares despoblados y relativa-
mente remotos . ..
Hay que darles juguetes. Esto es, proporcionarles tan-
ques nuevos y bonitos, aviones, vehículos blindados, arti-
llería y equipos electrónicos sofisticados (las embarcacio-
nes de guerra no son tan importantes; la Armada no da
golpes). El equipo nuevo los mantendrá contentos y ocu-
pados, tratando de aprender a manejarlo. Jugando bien
las cartas y quedando bien con Washington, será posible
diferir gran parte de los costos a los contribuyentes nor-
teamericanos. Se obtiene asi la ventaja extra de que se
puede advertir a los militares de que sólo podrán seguir
recibiendo sus juguetes si se portan bien, porque los legis-
ladores estadounidenses no ven con buenos ojos la inter-
vención de los militares en la política.
Ya que a los militares ... les encanta el reconoci-
miento ... asistir a las ceremonias militares; otorgar
medallas . . . Alcanzar y mantener un grado de organiza-
ción política capaz de movilizar apoyo en las calles de la
capital en caso de un intento de golpe militar.
Huntington añade aquí una nóta al margen: "[El semana-
rio londinense) The Economist ha dado un consejo parecido
a los líderes de las nuevas democracias en sus tratos con los
militares", a saber: "Si falla todo lo anterior, abolir el ejército".
5 La despoblación:
política oficial
de los EU
l ¡ ode diciembre de ¡ 974 el Consejo de Seguridad Nacional
E (CSN) de los Estados Unidos emitió un estudio de 250
páginas, titulado "Memorando de estudio de seguridad nacio-
nal número 200: Repercusiones del crecimiento demográfico
mundial para la seguridad y los intereses de los Estados Uni-
dos en ultramar", preparado por la Comisión de Subsecreta-
rios del CSN, bajo la supervisión de Henry Kissinger, quien
tenía el doble cargo de Secretario de Estado y Asesor de Segu-
ridad Nacional (director del CSN).
El estudio, conocido por su abreviación NSSM 200, fue
ordenado por el presidente Richard Nixon en una directriz
ejecutiva firmada el 10 de agosto de 1970. Esta es la primera
vez, que se sepa, que un presidente estadounidense definió el
aumento de la población del Tercer Mundo como una amenaza
a la seguridad nacional de los Estados Unidos. A diferencia
de otros informes oficiales sobre el tema, el NSSM 200 esboza
las "repercusiones políticas y económicas internacionales" del
crecimiento demográfico, antes que sus "aspectos ecológicos,
sociológicos o de otra índole", e incluye recomendaciones a
las correspondientes agencias estadounidenses para "tratar
con asuntos de población en el exterior, particularmente en
los países en vías de desarrollo".
El 16 de octubre de 1975 Kissinger envió un memorando
confidencial interno de la Casa Blanca al entonces presidente
Gerald Ford, proponiéndole que autorizara un Memorando
de Seguridad Nacional para adoptar el estudio del CSN. Una
90
La despoblación: política oficial de los fU 91
vez aprobado por Ford, el 26 de noviembre de 1975, el CSN
emitió el "Mem rando de Decisión de Seguridad Nacional
314", que aprueba tanto el estudio como sus recomendaciones .
Firmó ese memorando Brent Scowcroft, quien había reempla-
zado a Kissinger como Asesor de Seguridad Nacional (Kissin-
ger retuvo su cargo de Secretario de Estado); Scowcroft remi-
tió el memorando a los secretarios de Estado, Hacienda,
Defensa y Agricultura, al comandante del Estado Mayor Con-
junto y al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA),
a los que se encargó del cumplimiento del mismo.
En mayo de 1976 el Consejo de Seguridad Nacional pro-
dujo su "Primer informe anual sobre política demográfica in-
ternacional de los Estados Unidos", informe secreto requerido
por los memorandos de seguridad nacional números 200 y
314, el cual da cuenta de los avances en la puesta en marcha
del plan de acción que se había adoptado. El informe iba
dirigido, entre otros oficiales de inteligencia, al entonces direc-
tor de la CIA George Bush. En 1975, cuando estaba bajo consi -
deración el memorando de Kissinger, Bush fue el primer en-
viado estadoun idense a la República Popular China, uno de
los principales blancos de las medidas antidemográficas. En
1976 Bush fue nombrado director de la CIA, desde donde cola-
boraba con Scowcroft, asesor de seguridad nacional, y con
Kissinger, secretario de Estado. Los tres constituían un equipo
integrado, como lo son hoy .
Los anteriores memorandos fueron liberados de su clasi-
ficación secreta en 1989, y actualmente están a disposición
del público en los Archivos Nacionales en Washington.
Kissinger teme 'reacción'
El NSSM 200 nombra a 13 "países clave" en los que los Estados
Unidos tienen un "interés político y estratégico especial" que
requiere imponer una política de· controlo reducción de la
población. La razón principal de que se defina a estos estados
es que se considera que el efecto desu crecimiento demográfico
probablemente aumentará su poder político, económico y mi-
litar a escala regional y quizá hasta mundial.
Los estados claves son India, Bangladesh, Pakistán, Nige-
92 El complot
ria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas, Tailandia, Egipto,
Turquía, Etiopía y Colombia. El estudio expresa preocupación
porque aun con la aplicación de programas de reducción de
la población en estas naciones "es probable que el ritmo de
crecimiento demográfico aumente considerablemente antes
de que empiece a disminuir".
Así, por ejemplo, "Nigeria cae en esta categoría. Siendo
ya el país más poblado del continente, con cerca de 55 millones
de personas en 1970, para fines de este siglo se espera que la
población de Nigeria llegue a 135 millones. Ello indica un
creciente papel político y estratégico para Nigeria, al menos
en el Africa al sur del Sahara".
También se cita a Egipto: "La creciente magnitud de la
gran población egipcia es y seguirá siendo por muchos años
una importante consideración en la formulación de muchas
políticas externas e internas no sólo de Egipto sino también de
los países vecinos". En cuanto al Brasil, ese país "claramente
domina demográfica mente al continente", dice el estudio, que
advierte de una "creciente condición de poder para el Brasil
en América Latina y en el escenario internacional los próximos
25 años".
Entre los peores temores de Kissinger está el de que los
líderes de esos estados caigan en cuenta de que los programas
internacionales de reducción de la población tienen el objetivo
de socavar su potencial de desarrollo. Como él mismo lo dice,
"existe también el peligro de que algunos líderes de los países
menos desarrollados vean las presiones de los países desarro-
llados en pro de la planificación familiar como una forma de
imperialismo económico o racial; eso podría dar pie a una
grave reacción".
Añade Kissinger:
Es vital que el esfuerzo por desarrollar y fortalecer el
compromiso por parte de los líderes de los países menos
desarrollados no sea visto por ellos como una política
de los países industrializados de limitarles la fuerza O
reservarse los recursos para uso privativo de los países
'ricos'. La formación de tal impresión podría crear una
grave reacción adversa a la causa de la estabilidad de la
población.
La despoblación: política oficial de los fU 93
libertad de acción imperialista
Otro motivo para impulsar la reducción de la población del
Tercer Mundo es francamente imperialista. El NSSM 200 de-
dica especial atención al acceso estadounidense a los minera-
les estratégicos de los países subdesarrollados, y concluye que
la reducción del crecimiento demográfico de los estados ter-
cermundistas ricos en minerales hará más políticamente se-
guro el acceso a esos recursos:
La ubicación de las reservas conocidas de reservas de mu-
chos minerales de gran pureza indica una creciente depen-
dencia de todas las regiones industrializadas de las impor-
taciones de los países menos desarrollados . Los verdaderos
problemas de abastecimiento de minerales no están en la
suficiencia física de éstos, sino en cuestiones político-eco-
nómicas de acceso, condiciones de exploración y explota-
ción, y distribución de los beneficios entre los gobiernos de
lospaíses productores, consumidores y anfitriones.
El estudio pronostica que, a falta de estabilidad política
(es decir, sumisión) en esos estados, "es probable que las conce-
siones a empresas extranjeras sean expropiadas o sometidas
a intervención arbitraria. Sea por acción oficial, conflictos
laborales, sabotaje o disturbios civiles, se pondrá en peligro
el flujo estable de materiales necesarios. Aunque la presión
demográfica no es el único factor que entra en juego, este tipo
de frustraciones son mucho menos probables en condiciones
de poco o ningún crecimiento de la población".
Por consiguiente, el frenar el aumento de la población en
esos estados es cuestión vital para la seguridad nacional de
los Estados Unidos:
Por mucho que se haga para impedir el desabaste-
cimiento . . . la economía estadounidense requerirá canti-
dades cada vez mayores de minerales del exterior, espe-
cialmente de los países menos desarrollados. Ese hecho
aumenta el interés de los Estados Unidos en la estabilidad
política, económica y social de los países abastecedores.
Cuandoquiera que la reducción de las presiones demográ-
94 El complot
ficas mediante la reducción del ritmo de nacimientos
pueda aumentar las posibilidades de dicha estabilidad,
la política demográfica deviene intrínseca al suministro
de recursos y a los intereses económicos de los Estados
Unidos.
También preocupa a los autores del estudio que el au-
mento de la población en esos paises tienda a exacerbar sus
exigencias de desarrollo económico. En el caso de Bangladesh,
por ejemplo,
Bangladesh es ahora un partidario más bien firme de
posiciones tercermundistas, que aboga por una mejor dis-
tribución de la riqueza del mundo y pide grandes conce-
siones comerciales a las naciones pobres . Conforme crecen
sus problemas y se rezaga en su capacidad de obtener
asistencia extranjera, las posiciones de Bangladesh en
asuntos internacionales probablemente se radicalizarán,
contraponiéndose inevitablemente a los intereses de los
Estados Unidos en asuntos importantes, y alineándose
con otros para exigir ayuda adecuada.
No al Nuevo Orden Económico Internacional
Uno de los principales objetivos del NSSM 200 es frenar la
difusión de ideas hostiles a la reducción de la natalidad y que
exigen el desarrollo económico como solución a los problemas
del Tercer Mundo. Según la definición de Kissinger, tales ideas
amenazan la seguridad nacional estadounidense.
Para destacar lo peligrosas que son tales ideas, el docu-
mento pone el caso de la Conferencia Mundial de Población
realizada en Bucarest en agosto de 1974, a la que "los Estados -
Unidos habían contribuido muchos puntos importantes". El
documento se queja de que el Plan Mundial de Acción Demo-
gráfica fue rechazado por muchos países, debido a la difusión
de dichas ideas antimaltusianas. El fracaso de dicha conferen-
cia, con la que el gobierno estadounidense esperaba hacer
época, es una de las razones que se dan para redactar los
memorandos del CSN.
El documento dice, en relación a esa conferencia, que
La despoblación: política oficial de los fU 95
"hubo consternación general, pues, al principio dela conferen-
cia el plan fue sometido a un ataque tajante, en cinco frentes,
encabezado por Argelia, con el apoyode varios países africanos;
Argentina, apoyada por Uruguay, Brasil, Perú y, en forma más
limitada, otros países latinoamericanos; el grupo europeo
oriental (menos Rumania); la República Popular China; y la
Santa Sede".
Kissinger dice que las objeciones al plan se basaban en
la idea de que un Nuevo Orden Económico Internacional podía
ser la base del desarrollo social y económ ico del antiguo sector
colonial, garantizando el respeto a la soberanía de esos esta-
dos . Eso haría parecer innecesaria y aun dañina la reducción
de la población, se queja Kissinger.
Tales ideas habían encontrado ya su expresión más aca-
bada en los escritos de Lyndon LaRouche, a quien Kissinger,
entre otros, condenó a 15 años de prisión tras un juicio políti-
camente orquestado en 1989 . El esfuerzo de Kissinger por
aplastar al movimiento larouchista se remonta al período ·de
marras, cuando la influencia de LaRouche había devenido ya
un factor internacional de peso.
Aunque el documento del CSN no lo menciona para nada,
Helga Zepp (hoy Zepp-LaRouche) encabezó una intervención
en la conferencia de Bucarest, precisamente en tomo al con-
cepto del Nuevo Orden Económico Internacional, y se enfrentó
directamente con uno de los oradores, John D. Rockefeller
UI, señalando las repercusiones genocidas de su política de
restricción demográfica. Los esposos LaRouche y sus colabo-
radores, a través de publicaciones como El R, jugaron un papel
central en los años que siguieron, defendiendo las ideas que
Kissinger define como amenaza a la seguridad nacional esta-
dounidense, o sea la seguridad de la poderosa camarilla a la
que pertenece.
Para combatir este "problema", el documento subraya la
necesidad de "educar" a los líderes del Tercer Mundo suscepti-
bles a tales ideas "peligrosas" sobre el desarrollo económico:
Las creencias, ideologías y equivocaciones exhibidas por
muchas naciones en Bucarest indican más claramente que
nunca la necesidad de una educación de fondo de los líderes
de muchos gobiernos, especialmente en Africa y algunos
96 El complot
de América Latina. Para los líderes de muchos paises se
deben diseñarenfoques específicos a la luz de sus creencias
actuales, para satisfacer sus intereses especiales.
De resto, Kissinger define en el NSSM 200 que la acepta-
ción de la presunta necesidad de reducir la población es indis-
pensable al plan secreto de los Estados Unidos:
La formación de un consenso político y popular mundial
en pro de la estabilización de la población es fundamental
para una estrategia efectiva. Esto requiere el apoyo y la
dedicación de líderes clave de los paises menos desarrolla-
dos. Ello sólo ocurrirá si ven claramente el efecto negativo
del crecimiento demográfico irrestricto y creen que se
pueda abordar el asunto mediante la acción gubernamen -
tal. Los Estados Unidos deben alentar a los líderes de los
paises menos desarrollados a tomar la iniciativa en el
impulso a la planificación familiar.
Con ese fin el documento esboza varias formulaciones que
se consideran apropiadas para influir la opinión de los líderes
tercermundistas, y al mismo tiempo restan eficacia a los que
denuncian la política imperial subyacente a la política de
reducción de la población. Por ejemplo, el documento dice
que "los Estados Unidos pueden ayudar a minimizar las acusa-
ciones de motivación imperialista de su apoyo a las activida-
des demográficas afirmando repetidamente que ese apoyo de-
riva de su dedicación a: (a) el derecho del individuo a
determinar libre y responsablemente el número y la distribu-
ción de sus hijos ... y (b) el desarrollo social y económico
fundamental de los países pobres".
Al mismo tiempo el estudio recomienda una ofensiva pro-
pagandística mundial valida de diversas agencias oficiales
estadounidenses e internacionales:
Además de tratar de influir a los líderes nacionales, debe
buscarse un mayor apoyo en el mundo a los esfuerzos
relacionados con la población, mediante un mayor énfasis
en la prensa popular y otros programas de educación y
motivación demográfica de la ONU, USIA [Agencia de
La despoblación: política oficial de los fU 97
Información de los Estados Unidos). y USAlD [Agencia
Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos]. Debe-
mos dar mayor importancia a este renglón en nuestros
programas informativos internacionales, y contemplar la
expansión de los acuerdos de colaboración con institucio-
nes multilaterales en programas de educación demo-
gráfica.
El arma de los alimentos
Mientras que Kissinger advierte que "debemos cuidarnos de
que nuestras actividades no den a los paises menos desarroll a-
dos la apariencia de ser una politica de los países industrializa-
dos contra los menos desarrollados", el documento detalla
las medidas para forzar a los países a adoptar med idas de
reducción de la población si no dan resulta~o las formas encu-
biertas de persuasión y "educación". El arma principal que
esgrimen es la de los alimentos:
También existen precedentes para tener en cuenta el des-
empeño en planificación familiar en la evaluación de los
requisitos de asistencia de la ArD y los grupos de consulta .
Ya que el crecimiento demográfico es un importante de-
terminante del aumento de la demanda alimentaria, a l
asignarse los escasos recursos [que d ispone la ley) PL 480
se debe tomar en cuenta qué medidas ha tomado un país
en cuanto a reducción de la población y producción de
alimentos. En estas deli cadas relaciones, empero, es im-
portante desde el punto de vista tanto de estilo como de
contenido evitar cualquier apariencia de coerción.
Entrando más a fondo en la materia, el documento plan-
tea la posibilidad de que "puedan necesitarse programas ob li-
gatorios y que debamos considerar desde ya tal posibilidad . . .
¿Podría considerarse a los alimentos un instrumento del poder
nacional? ¿Nos veremos obligados a tomar decisiones en
cuanto a quién podemos ayudar, dentro de lo razonable? Y,
de ser así, ¿q ué esfuerzos demográficos serán criterio de dicha
ayuda' . . . ¿Están dispuestos los Estados Unidos a aceptar el
98 El complot
racionamiento de alimentos para ayudarle a los que no pueden
o quieren controlar el aumento de su población?"
Ejecución en la práctica
Como ya se mencionó, en mayo de 1976 el Consejo de Seguri-
dad Nacional emitió su "Primer informe anual sobre política
demográfica internacional de los Estados Unidos", un informe
de los progresos relativos al NSSM 200 y otros memorandos
del mismo tenor. El informe secreto analiza el año anterior
de ejecución del memorando de Kissinger, y se remitió al
entonces director de la CIA, George Bush, enlre otros oficiales
de inteligencia.
Según dicho informe, la principal resistencia a los esfuer-
zos estadounidenses por reducir la población del antiguo sec-
tor colonial se halló en Iberoamérica, el Oriente Medio y
Africa, regiones dominadas o con fuerte influencia ya fuese
del catolicismo o del islam. Ambas religiones se oponen a las
reslriccione.s de los nacimientos, política que el CSN condena
por "pronatalista":
Entre los países menos dedicados a los programas demo-
gráficos están la mayoría de los del Africa, América Latina
y el Oriente Medio, que suman una población de unos 750
millones. La política demográfica de estas naciones va
desde el pronatalismo de algunas hasta la falta de empeño
en otras donde, en diversos grados, la planificación fami-
liar se tolera y hasta se a lienta. El aborto es generalmente
aborrecido, y no se favorece la esterilización.
El informe se queja de que esta "relativa falta de interés",
que hay que combatir, puede "explicarse por una variedad de
factores", entre ellos:
, "1) la falta de percepción de la necesidad de frenar el
aumento de la población;
"2) o, si la necesidad se percibe, la ilusión de que el
desarrollo económico resolverá el problema;
"3) la creencia de que se necesita una familia grande para
la seguridad en la vejez o para satisfacer las necesidades de
mano de obra en cierto momento del ciclo agrícola;
La despoblación: política oficial de los fU 99
"4) la preocupación con otros asuntos más inmediatos;
"5) las influencias religiosas; y
"6) la ignorancia, así como el racismo, el tribalismo y el
tradicionalismo".
Añade el informe: "En la medida en que la planificación
familiar se identifica con el mundo occidental, particular-
mente los Esta dos Unidos, en ciertos países hay a ún mayores
inhibiciones a la planificación familiar. Este factor se puede
notar particularmente en las conferencias internacionales en
las que los países del Tercer Mundo tienden a combinarse
contra Occidente, contra el capitalismo y en pro del 'Nuevo
Orden Económico Internacional' ".
Luego, con los eufemismos típicos de Washington, e l in-
forme esboza un plan de subversión: "Se sigue que nuestros
esfuerzos por promover la planificación fami liar entre los paí-
ses que no están convencidos deben ajustarse a las sensibilida-
des particulares de cada uno d e esos países . Ello sirve para
subrayar el importante papel de nuestro embajador y su
equipo diplomático en cada pais subdesarrollado, en cuanto
a avisarle a Washington cómo ob tener la aceptación en rela-
ción con las circunstancias especiales de ese país, y estar alerta
para emprender iniciativas oportunas por su propia cuenta,
en pos de estos objetivos".
La necesidad de 'disciplina'
En con traste con los países "no convencidos", a los que se
somete a operaciones especiales encubiertas, el informe señala
cuáles países presuntamente están dedicados a la reducción
de nacim ientos, o por lo menos no se oponen . Se cuentan entre
ellos la mayoría de los países asiáticos, y particularmente la
República Popular China. El estudio dice que "casi la mitad
de la población mundia l vive en países en vías de desarrollo
cuyos líderes son partidarios de la política y los programas
demográficos. Eso representa a proximadamente dos tercios
del mundo en vías de desarrollo". Esa relación contrasta con
las declaraciones del memorando de Kissinger en 1974, e n el
que se consideraba mucho m ás difundida la hostilidad de
dichos estados hacia los programas de reducción de la po-
blación .
100 El complot
El estudio observa, sin embargo, que aun en esas naciones
muchas veces es difícil imponer la reducción de la población
sin una forma apropiada de gobierno, por más que se empren_
dan vigorosamente los esfuerzos de educación, distribución de
anticonceptivos y demás medidas. "Muchos líderes reconocen
que todas estas medidas, por importantes que sean , no ayuda-
rán a reducir el ritmo de aumento de la población lo suficien te
para evitar grandes desastres", dice el informe . "Lo más proba-
ble es que los requisitos para el verdadero éxito incluyan
tres enfoques interrelacionados que han mostrado ser muv
eficaces, a saber: -
"1) dirección firme desde arriba;
"2) presión' desde abajo', de otros países en vías de desa-
rrollo; y
"3) el suministro de servicios de planificación familiar
baratos y adecuados, que le lleguen a la gente".
"En cuanto al primer punto, los programas demográficos
han sido especialmente exitosos cuando los líderes han plan-
teado clara, inequívoca y públicamente sus posiciones, al
mismo tiempo manteniendo la disciplina verticalmente desde
el nivel nacional hasta el de aldeas, comandando a los emplea-
dos del gobierno (incluidos policías y militares), médicos y
motivadores para ver que la política demográfica se adminis-
tre y ejecute bien . En algunos casos esta firmeza de dirección
se ha manifestado en incentivos tales como la remuneración de
quienes acepten la esterilización, o desincentivos tales como la
poca preferencia de las familias grandes en la asignación de
vi vi en da y educación".
Puede decirse, pues, que para 1976 el gobierno estadouni-
dense estaba entregado ya a una política imperial con los
siguientes elementos: un plan de debilitamiento del sector
subdesarrollado mediante el fomento a la reducción de la
población; un plan para socavar a los estados que se opusiesen
a la reducción de la población; un plan de crear o fortalecer
los regímenes totalitarios del Tercer Mundo, como forma de
imponer la reducción de la población. Un principio central
de esta política ha sido la idea de que el desarrollo económico
del Tercer Mundo representa una amenaza a la seguridad
nacional de los Estados Unidos, y que hay que aplastar a todo
el que defienda la política de desarrollo.
6 El'apartheid
tecnológico' :
nuevo colonialismo
.
economlco
~
n funcionario militar francés de alto rango, que escribió
U con el seudónimo Jean Villars, publicó en septiembre de
1990 en la revista francesa L'Express un comentario con el
descarado titulo de "Aparlheid tecnológico". Propone precisa-
mente las restricciones a la exportación que es la política
actual de los angloamericanos. Conviene citar brevemente
una parte de ese artículo:
Es preferible transferir" tecnologías adecuadas" a los paí-
ses del Tercer Mundo; es decir, tecnologías que consuman
trabajo en lugar de capital y que sean de un nivel tecnoló-
gico intermedio . .. Al rehusarse a transferir a los países
del Tercer Mundo los mejores productos de su capacidad
de innovación tecnológica, Occidente le hace un favor a
esas poblaciones fren te a sus propias éli tes.
Villars añade que Occidente necesita imponer esas medi-
das porque de otra forma pudiera enfrentar la competencia
económica y aun militar del Tercer Mundo. Luego dice:
Hasta ahora, Occidente ha sido miope. El caso iraquí
revela todas las contradicciones occidentales. Ahora es
necesario que los occidentales adopten medidas de apar-
Iheid tecnológico hacia el Tercer Mundo ... El aparlheid
tecnológico es una fórmula brutal; sin embar~o, es la
101
102 El complot ,
última opción, antes de la presión militar directa, para
enfrentar a las fuerzas ciegas del Tercer Mundo.
Más adelante, Villars afirma de plano que se debe dejar
de pasar tecnología avanzada a los países del Tercer Mundo,
porque éstos pudieren defenderse del saqueo colonialista de
sus materias primas:
Por no comprender esto [la necesidad del apaYlheid tecno-
lógico], Occidente tendrá que decidirse a ver que su creci-
miento económico se convierta en rehén de las manipula-
ciones de los precios de las materias primas por carteles
contingentes y, en este caso, a librar la guerra después de
ponerse en posición de perderla.
De esto se trata con las restricciones de Washington a las
exportaciones: de mantener deliberadamente al sector subde-
sarrollado en un estado permanente de atraso.
Washington utiliza el coco de la proliferación de armas
en el Tercer Mundo -especialmente armas químicas y
biológicas- como pretexto para imponer esta política geno-
cida. Los propagandistas del gobierno hicieron cuanto pudie-
ron para despertar la histeria en torno a las armas químicas
de Irak; los Estados Unidos tuvieron que reconocer que no
encontraron en el campo de batalla ninguna de esas cacarea-
das armas. Ahora se valen de esa histeria para justificar esta
nueva política, que de hecho pondrá fin a la exportación de
tecnología avanzada, cuando menos a los países a los que los
Estados Unidos quieran destruir o castigar.
El presunto blanco de Washington es lo que llaman tecno-
logía "de uso doble": son recursos técnicos que pueden tener
uso tanto mili tar como civil. Pero resulta que, dadas las carac-
terísticas de la tecnología avanzada, prácticamente cual-
quiera de sus elementos cae en esa categoría . Y, con las reglas
de Washington, el uso doble se define en la forma más amplia
posible.
El resultado es que se verá severamente limitado el acceso
del Tercer Mundo a una vasta gama de bienes y procesos
modernos . Un analista de exportaciones estadounidense dice
El iapartheid tecnológico;: nuevo colonialismo económico 103
que el nuevo reglamento es tan amplio que pudjera afectar a
toda la maquinaria y el equipo que se usa en las industrias
petrolera, química, de agua, de tratamiento de aguas y de
elaboración de [Link].
No es exageración . Se va a restringir la exportación, por
ejemplo, de 50 productos químicos. Hasta que se anunció la
nueva medida, sólo había 11 productos químicos en la lista
de restriccjones. La mayoría de los que se incluyeron son muy
comunes y consti tuyen ingredi entes esenciales en una amplia
gama de empresas científicas o civiles comunes .
Por ejemp lo, algunos de los productos químicos que quie-
ren restringir son necesarios para producir fertilizantes y pla-
guicidas, sin los cuales no se puede aumentar la producción
de alimentos; para la producción de medicamentos y petróleo;
para el tratamiento de las aguas negras y para purificar el
agua. Si no se tienen esos productos, habrá epidemias de có-
lera y tifoidea, que es exactamente lo que está pasando en
Irak ahora mismo, gracias al bombardeo estadounidense de
las instalaciones de aguas y saneamiento. ¡Hasta los productos
químicos necesarios para elaborar cerveza están en la lista
de exportación restringida!
Uno de los productos químicos en la lista es el sulfato de
sodio, ampliamente disponible y que se usa normalmente para
teñir cueros, pero que también puede usarse para fabricar
cierto tipo de gas neurotóxjco. Igualmente hay muchos com-
puestos fosfóricos orgánicos, que se usan comúnmente en la
producción de fertilizantes y que también pueden convertirse
en lo que se llama precursores de las armas químicas.
Sin embargo, las restricciones no se limitan a estos 50
productos químicos. También se aplican a la exportación de
equipo que hipotéticamente pudiera usarse para producir ar-
mas químicas o biológicas. Además, se aplican a la exporta-
ción de equipo o fábricas que pudieran usarse para fabricar
cualquiera de los 50 productos químicos de la lista. La meta
es, por supuesto, garantizar que ningún país del Tercer Mundo
pueda levantar una capacidad independjente, nacional, para
fabricar sus propios productos químicos, incluso los esenciales
para el desarrollo económico .
Las restricciones abarcan dispositivos para reducir la con-
104 El complot
taminación, recipientes que usan los agricultores para mez-
clar fertilizantes, satélites, muchos tipos de equipo de compu-
tación y de ingeniería, y algunos modelos de camiones
pesados.
Las restricciones son tan extravagantes y traídas de los
cabellos que, según un funcionario del Departamento de Es-
tado, pudieren usarse hasta para prohibir la exportación de
lápices, si los Estados Unidos consideran que algún ingeniero
en India los usa para escribir fórmulas para fabricar una
bomba atómica.
Muchos países en desarrollo van a sufrir las consecuen-
cias. Todas las naciones del Oriente Medio y del Sudeste Asiá-
tico estarán sujetas a estas reglas, al igual que otros diez países
que el gobierno mencionó por nombre, entre ellos Brasil, In-
dia, Taiwán, Argentina , etc. En otras palabras, esos países son
los que han tenido el mayor avance industrial y, por lo tanto,
amenazan al poder financiero y político del "nuevo orden
mundial".
La nueva política es una típica pesadilla burocrática kaf-
kiana. Con estos reglamentos, las compañías estadounidenses
que quieran exportar cualquiera de los productos de la lista
primero tendrán que obtener una licencia especial del go-
bierno. Para ello, tendrán que pasar por un largo y caro pro-
ceso burocrático en el que de alguna forma tienen que demos-
trar que lo que quieren exportar no va a ser usado en alguna
parte para producir armas biológicas o químicas. Obtener
una licencia será como tratar de obtener permiso para poner
una planta nuclear en los Estados Unidos.
Si los empresarios violan las restricciones de cualquier
manera, se verán sometidos a duros castigos penales, entre
ellos posibles sentencias de diez años de cárcel.
Pero los perjudicados no sólo serán la industria estadouni-
dense y el Tercer Mundo. Las nuevas restricciones también
van dirigidas a Europa occidental, especialmente a Alemania,
y al Japón, porque esas dos naciones insisten en exportar
tecnología moderna al sector en desarrollo y consideran que
hacerlo es razonable (como, por supuesto, lo es). Washington
está presionando para lograr un acuerdo mundial que res-
palde sus restricciones y se vale de todo tipo de chantajes
l
E/1apartheid tecno/6gico nuevo colonialismo econ6mico
: 105
para lograrlo , como, por ejemplo, hacer que los expertos en
desinformación lancen variadas" denuncias" de que Alemania
le dio deliberadamente gas venenoso a Irak para que lo use
contra Israel. Por supuesto, la intención es resucitar al espec-
tro del holocausto nazi contra los judios. La Liga Antidifama-
ción ha estado muy activa en esta campaña, al igual que el
Instituto Simon Wiesenthal.
Si partes de la industria estadounidense no están conten-
tas con la nueva política,los cabilderos maltusianos la adoran,
porque saben que significa genocidio yeso es lo que quieren.
Quieren desaparecer al Tercer Mundo; a la gente de color,
para poder robarle sus recursos más fácilmente.
Pasemos al asunto de la proliferación de armas, dado que
Washington ha puesto tanto énfasis en eso y se vale del temor
que ello provoca para que se apruebe su genocida medida de
restringir las exportaciones. Primero que todo, si, es cierto
que el Departamento de Estado quiere detener la proliferación
de armas, cuando menos en ciertos países en desarrollo. Pero
no se trata de que desee garan tizar una paz mundial verdadera
y duradera. Más bien quiere garantizar que ningún país sea
capaz de montar ningún tipo de operación remotamente eficaz
para defenderse del saqueo colonialista que caracteriza la
política del "nuevo orden mundial" .
Por eso es que casi todas las naciones en desarrollo que
tienen una industria armamenticia nacional avanzada -por
ejemplo Brasil y Argentina- son un blanco especial. Washing-
ton quiere asegurarse de que ningún país en desarrollo pueda
proporcionar armas -{) tecnología moderna de cualquier
tipo- a otras naciones en desarrollo, ya que eso socavaría el
dominio estadou nidense.
7 El gobierno .
supranacional:
reorganizan a la ONU
para su nuevo papel
L a guerra contra Irak demostró lo que muchos sospechaban
en el Tercer Mundo: la Organización de las Naciones Uni-
das (ONU) funciona como un brazo del Departamento de Es-
tado y la cancillería británica. En 1990, so pretexto de echar
a Irak de Kuwait, las fuerzas de la coalición encabezada por
los angloamericanos ocuparon los campos petroleros de los
países del golfo Pérsico, plan que había propuesto Henry Kis-
singer desde 1975, cuando era secretario de Estado. Desde la
guerra de 1991, los jeques 'del golfo Pérsico han accedido a la
permanencia de tropas británicas y estadounidenses en sus
territorios, supuestamente para protegerlos.
Pero las varias resoluciones aprobadas por las Naciones
Unidas en contra de Irak desde entonces, también sientan un
precedente para operaciones angloamericanas en cualquier
parte del mundo. Por ejemplo, con el pretexto de que los
iraquíes reprimían a los curdos, las Naciones Unidas estacio-
naron tropas en el norte de Irak. El argumento , aplicable
donde sea, es que los "derechos humanos" son primero que
la "soberanía nacional". So pretexto de que es indispensable
destruir la capacidad de Irak para producir armas de gran
potencia, las Naciones Unidas han ordenado destruir desde
computadoras hasta tornos y le han prohibido toda investiga-
ción de física de radiación y química.
Las Naciones Unidas le han hecho otra advertencia ine-
quívoca al mundo con su sostenido esfuerzo de hacer volver
al mundo a la barbarie: mantiene el cruel bloqueo en contra
106
El gobierno supranacional: reorganizan a la ONU 107
de Irak, que cuesta un promedio de mil vidas humanas al día.
La sola embestida milita r de las Naciones Unidas contra Irak
mató más o menos a medio millón de iraquíes, en su mayoría
civiles, al mismo tiempo que destruyó la red e léctrica, la de
drenaje Ylas bodegas de alimentos de Irak, consideradas todas
como blancos militares legítimos.
Reorganización de la ONU
Para hacer de las Naciones Unidas un cuerpo más apropiado
para gobernar al mundo, los angloamericanos pusieron a fines
de 1991 al nuevo secretario general , Boutros Boutros-Ghali,
ex ministro de Relaciones Exteriores de Egipto y quien toda
su vida ha sido agente de los británicos. Enseguida, e l ex
procurador general de justicia del gobierno de Bush, Richard
Thornburgh, fue nombrado subsecretario general administra-
tivo de las Naciones Unidas. Los dos llevan a cabo la mayor
reorganización de las Naciones Unidas en toda su historia .
Como contribución al proceso, el premier británico John
Major convocó en enero de 1992 una cumbre de jefes de Estado
miembros del Consejo de Seguridad, la cual le fijó al orga-
nismo su nueva misi ón: la "diplomacia preventiva", Major
calificó dicha cumbre de "parteaguas de la historia" y le or-
denó al secretario general formular propuestas concretas para
cumplir con esta nueva misión.
La respuesta del secretario general al pedido angloameri-
cano fue una "Agenda de Paz" , en la qu e se definen nuevos
renglones de operaciones militares ofensivas de los cascos
azul es de la ONU , en violación de los límites que fija la propia
Carta de las Naciones Unidas. El documento propone también
ampliar la capacidad del organismo para recabar inteligencia;
se propone formar una fuerza militar de respuesta rápida de
la ONU; y se avanza un largo trecho hacia la creación de un
cuerpo diplomático de las Naciones Unidas, cuyos embajado-
res a los países del Tercer Mundo tendrían la misma condición
que los gobernadores británicos en las colonias durante el
siglo 19.
Para imponer esta transformación, los angloamericanos
vienen provocando o manipulando guerras por todos lados,
108 El complot
al tiempo que proclaman que sólo las Naciones Unidas u orga-
nismos internacionales semejantes están en capacidad de vér-
selas con dichas conflagraciones . A la vez, los agentes de Gran
Bretaña proFalan la línea de que la única forma de contener
a los Estados Unidos, abora que se ha desmoronado la Unión
Soviética, su principal rival, es otorgarle mayores poderes a
las Naciones Unidas.
I Agenda para la paz'
El l de julio de 1992, el secretario general de la Organización
de las Naciones Unidas, Boutros Boutros-Ghali, entregó al
Consejo de Seguridad de esa entidad un informe de 48 páginas,
titulado "Agenda para la paz: diplomacia preventiva, forja y
mantenimiento de la paz".
Boutros-Ghali va derecho al grano desde la introducción
del informe: "El mejoramiento de las relaciones entre los Esta-
dos de Oriente y Occidente ofTece nuevas posibilidades, algu-
nas de ellas ya hechas realidad, para hacer frente a las amena-
zas a la seguridad común" . Añade que "los regímenes
autoritarios han cedido a fuerzas más democráticas", alu-
diendo no sólo a la desaparición de la Unión Soviética sino
al éxito del llamado impulso democratizador en todo el Tercer
Mundo. Gran parte del mundo, dice, está capitulando a la
política angloamericana del libre comercio: "A la par con estos
cambios politicos, algunos Estados buscan formas de política
económica más abiertas".
Pero este "nuevo orden mundial" está amenazado por
"nuevos y feroces reclamos de nacionalismo y soberanía", que
socavan "la cohesión de los Estados" mediante "brutales con-
flictos étnicos, sociales, culturales o lingüisticos". Advierte
además sobre el presun to peligro del desarrollo económico:
"El progreso trae consigo nuevos riesgos a la estabilidad: da-
ños ecológicos, alteración de la vida familiar y comunitaria,
mayor conculcación de los derechos del individuo". A ello
añade los peligros del "crecimiento demográfico irrestricto,
la agobiante carga de la deuda, los obstáculos al comercio, el
narcotráfico", y "las migraciones en masa de gentes dentro de
sus fronteras nacionales y allende las mismas" . A la defensa
El gobierno supranacional: reorganizan a la ONU 109
de la soberanía, el crecimiento demográfico, la resistencia al
libre comercio, etc., los define como "fuentes y consecuencias
del conflicto", que "requieren la incesante atención y la má-
xima prioridad de la ONU".
Boutros-Ghali dice que podría requerirse la intervención
militar para hacer frente a estas presuntas amenazas, porque
en el "nuevo orden mundial" las amenazas a la paz no son
tan sólo las militares. "En estos momentos de renovada opor-
tunidad, los esfuerzos de la organización por construir la paz,
la estabilidad y la seguridad deben abarcar asuntos más allá
de las amenazas militares", dice. Como ejemplo de ·amenazas
no militares, habla de una "porosa coraza de ozono .. . [que]
podría representar una mayor amenaza a las poblaciones ex-
puestas que un ejérc ito enemigo".
Para hacer frente a dichas amenazas , empero, hay que
erradicar el viejo concepto de soberanía y, así, "ha pasado ya
el tiempo de la soberanía absoluta y exclusiva", proclama.
"Es labor de los actuales jefes de Estado entenderlo, y hallar
un punto equidistante entre los requisitos del buen gobierno
nacional y los reqwsitos de un mundo cada vez más interde-
pendien te".
Boutros-Ghali sabe bien que esos planteamientos violan
la Carta de las Naciones Unidas, la cual defiende, al menos
nominalmente, el concepto de la soberania nacional. El artí-
culo 1, párrafo 2, de la Carta define como uno de los principales
propósitos de la ONU el "establecer relaciones amistosas entre
las naciones, basadas en el respeto a los principios de la igual-
dad de derechos y la autodeterminación de los pueblos, y
tomar otras medidas apropiadas para fortalecer la paz uni ver-
sal". El artículo 2, párrafo 7, reza en parte: "Nada de lo conte-
nido en esta Carta autorizará a las Naciones Unidas a interve-
nir en asun tos que esencialmen te caen dentro de la
jurisdicción nacional de los Estados" .
Más adelante Boutros-Ghali define a la soberanía, no
como un derecho inherente de la persona, sino como algo que
depende de la buena conducta según la juzguen los amos del
sistema mundial. "La soberanía, la integridád tcrri torial y la
independencia de los Estados', declara, está limitada y defi-
nida dentro del "sistema internacional establecido". Este es
11 O El complot
el mismo concepto de soberanía limitada que caracterizó el
Congreso de Viena, de 1815, el Congreso de Berlín, de 1878,
y el Tratado de Versalles, de 1919.
Al fijarse semejantes objetivos, el informe del secretario
general pretende investir al Consejo de Seguridad y a la propia
Secretaría General de facultades que no se contemplaron en
la Carta de la ONU. Entre ellas está "forjar la paz", novedoso
concepto que Boutros-Ghali define engañosamente como "ac-
ción para lfevar a un acuerdo a partes enemigas, esencial-
mente mediante los medios pacíficos previstos en el capítulo
VI de la Carta", que tiene que ver con la negociación pacífica
de disputas. Además redefine la "forja de la paz" como un
"despliegue de campo de la presencia de las Naciones Unidas,
hasta ahora con el consentimiento de todas las partes interesa-
das, y normalmente con personal militar o policial de las
Naciones Unidas".
El papel del Consejo de Seguridad
La subordinación de la soberanía a las necesidades del "nuevo
orden mundial", y la creación de nuevas categorías de opera-
ciones militares ofensivas de la ONU , no son los únicos cam-
bios que pide el informe. También busca eliminar otras res-
tricciones que por lo pronto limi tan el empleo de fuerza por
parte del Consejo de Seguridad.
Para este fin el secretario general llama a crear "unidades
de imposición de la paz", las cuales estarían" mejor armadas
que las fuerzas de mantenimjento de pazy req uerirían extenso
entrenamiento preparatorio en sus fuerzas nacionales". Estas
unidades son otro invento que nunca figuró en la Carta de las
Naciones Unidas; ellas servirían como fuerza de despliegue
rápido comandadas por el secretario general y el Consejo de
Seguridad. En sus comentarios a la prensa a la hora de presen-
tar el informe, Boutros-Ghali llamó a todos los Estados m iem-
bros a mantener constantemente mil soldados en estado de
preparación para dichos despliegues, propuesta que h iciera
primero el presidente de Francia , Fran~ois Mitterrand, en la
cumbre de jefes de Estado del Consejo de Seguridad de la
ONU.
El gobierno supranacional: reorganizan a la ONU 111
Boutros-Ghali también propuso que el Comité Militar de
la Secretaria General de la ONU se reduzca a meras funciones
de "apoyo", pese a que el articulo 47, párrafo 3, dispone que
el comité "se encargará ... de la dirección estratégica de cua-
lesquier fuerzas armadas puestas a disposición del Consejo
de Seguridad".
Es importante anotar aquí que dicho comité está inte-
grado exclusivamente por representantes de los cinco miem-
bros permanentes del Consejo de Seguridad. Por consiguiente
el intento de sacarle la vuelta indica que los angloamericanos
quieren manejar ellos solos las operaciones militares ofensi-
vas, y que consideran que los otros miembros del Consejo de
Seguridad -Francia, Rusia y China- son a lo sumo socios
menores.
Lo que significa todo esto en la práctica es que, una vez
se apruebe en el Consejo de Seguridad una resolución de auto-
rización del uso de fuerza militar bajo el capítulo VII, los
Estados miembros quedarían en libertad de desplegar y co-
mandar estas fuerzas como se les antoje. Eso fue lo que hicie-
ron los Estados Unidos contra Irak, donde se desplegaron
fuerzas militares bajo la égida de la ONU, pero bajo el mando
político del gobierno estadounidense.
En una sección relacionada, que trata de la "logística de
mantenimiento de paz", Boutros-Ghali dice que" debe estable-
cerse una reserva de equipo básico de mantenimiento de la
paz" en todo el mundo, la cual estaría" disponible de inme-
diato al inicio de cada operación". Ello permitiría a los Esta-
dos Unidos emplazar equipo militar en cualquier parte, y
luego aprovechar los pertrechos para el despliegue rápido de
fuerzas especiales controladas sólo de nombre por la Secreta-
ría General de la ONU.
Las organizaciones regionales
En paralelo con este ataque a la soberanía nacional, el informe
también intenta subordinar a su mandato a todas las organiza-
ciones regionales independientes, tales como la OEA, la Liga
Arabe y la Organización de Unidad Africana. En una medida
afín, el informe trata de definir a la OTAN como un brazo de
112 El complot
la ONU. Boutros lo consigue subvirtiendo el capítulo VIII de
la Carta, que trata de las organizaciones regionales.
"En lo pasado", dice Boutros-Ghali, "los arreglos regiona-
les a menudo se crearon por falta de un sistema universa l de
seguridad colectiva; por eso a veces sus actividades tenían
objetivos encontrados" con la ONU. Ahora, sin embargo, "en
esta nueva era de oportunidad", tales "arreglos regionales pue-
den ser de gran utilidad". Añade que "las consultas entre las
Naciones Unidas y los arreglos o entidades regionales pudie-
ren contribuir bastante a crear un consenso internacional. . .
las organizaciones regionales, participando en esfuerzos com-
plementarios con las Naciones Unidas ... alentarían la colabo-
ración de Estados de fuera de la región".
La tergiversación del capítulo VIII por Boutros-Ghali re-
presenta un intento más de acrecentar el poder del Consejo
de Seguridad. El artículo 52, párrafo 2 de la Carta define
que los organismos regionales serán la primera instancia de
resolución de conflictos regionales, y que sólo una vez fallidos
esos esfuerzos se remitirá el asunto al Consejo de Seguridad.
"Los miembros de las Naciones Unidas que entren en tales
arreglos o constituyan tales orga;'ismos", dice el texto, "se
esforzarán por lograr la solución pacífica de los conflictos
locales mediante arreglos regionales u organismos internacio-
nales, antes de remitirlos al Consejo de Seguridad".
En una maniobra parecida, el informe intenta argumen-
tar que los pactos colectivos de autodefensa, tales como la
OTAN, que caen bajo el capítulo VII de la Carta, sobre uso de
fuerza militar, se pueden interpretar también como "arreglos
regionales" contemplados en el capítulo VIII. Esto podría per-
mitir la operación conjunta de fuerzas de la OTAN y de la
ONU en escenarios militares o políticos que no contempla la
Carta.
Reimposición del colonialismo '
Un sentido más del informe es el de reintrod ucir el colonia-
lismo decimonónico bajo el membrete de "forjar la paz des-
pués de los conflictos".
Boutros-Ghali argumenta en ese sentido que para poder
El gobierno supranacional: reorganizan a la ONU 113
ser realmente exitosos, la forja y el mantenimiento de la paz
deben ir acompañados de la "construcción de la paz", Otra
expresión recién inventada. La construcción de la paz se define
así: "Amplios esfuerzos por identificar y apoyar estructuras
que tiendan a consolidar la paz y a promover un sentido de
confianza y bienestar entre la gente". Esta amplia definición
incluye: "el desarme de partes que estaban en guerra, la res-
tauración del orden, la custodia y posible destrucción de ar-
mas, la repatriación de refugiados, ase oría y entrenamiento
de personal de seguridad, supervisión de elecciones, promo-
ción de esfuerzos por proteger los derechos humanos, la re-
forma o forta lecimiento de las instituciones de gobierno, y la
promoción de procesos formales e informales de participación
política".
En otro lugar de su informe, Boutros-Ghali dice que,
aparte de fuerzas militares, "el mantenimiento de la paz re-
quiere funcionarios políticos civiles, vigilantes de los derechos
humanos, funcionarios electorales, especialistas en auxi lio hu-
manitario y a los refugiados, y policía".
Boutros-Ghali llega a insinuar que la ONU tiene derecho
. de intervenir en los asuntos internos de los Estados, a fin de
fomentar lo que ella considere democracia, como parte de la
"construcción de la paz", así no haya conflicto previo. "Las
Naciones Unidas tienen la obligación de desarrollar y suminis-
trar, cuando se les solicite, apoyo a la transformación de es-
tructuras y capacidades nacionales deficientes, y al fortaleci-
miento de nuevas instituciones democráticas. La autoridad
del sistema de las Naciones Unidas para actuar en este campo
dependería del consenso de que la paz social es tan importante
como la paz estratégica o política. Hay una obvia conexión
entre la práctica democrática y el logro de la verdadera paz
y seguridad en cualquier orden político nuevo y estable". Con
esa justificación, países soberanos ex coloniales se converti-
rían en protectorados de la ONU.
Boutros-Ghali insinúa incluso que en el futuro los Estados
del Tercer Mundo no tendrán control de sus recursos natura-
les . "La construcción de la paz tras un conflicto", dice, "podría
cobrar la forma de proyectos cooperativos concretos que vin-
culen a dos o más países en empresas de mutuo beneficio, que
114 El complot
no sólo contribuyan al desarrollo económico y social sino que
son tan fundamentales para la paz. Por ejemplo, tengo en
mente proyectos que reiínan a los Estados para desarrollar la
agricultura, mejorar el transporte, o aprovechar recursos tales
como el agua o la electricidad".
Oficina colonial de la ONU
Al final del informe Boutros-Ghali alude a una reorganización
de la burocracia de la ONU, que ya se encuentra en marcha,
con el fin de convertirla en mecanismo de transición más
efectivo para imponerle al mundo un imperio angloameri-
cano. Desde que se posesionó como secretario general, Bou-
tros-Ghali ha emprendido la más cabal reorganización de la
burocracia de la ONU que jamás se haya intentado. En febrero
de 1992 el nuevo secretario general eliminó repentinamente
14 altos cargos y eliminó o reestructuró 13 departamentos y
oficinas. Además de eliminar varias plazas y departamentos
que consideraba que le estorban, Boutros-Ghali ha creado
una nueva subsecretaría general encargada de "diplomacia
preventiva" y otra encargada de "asuntos humanitarios".
Según informes que circulan en la ONU, Boutros-Ghali
se propone eliminar cerca del 20 por ciento de los puestos
burocráticos más elevados . Al mismo tiempo se ha hecho el
reclamo de que las anteriores prácticas de contratación se
basaban en consideraciones políticas y cuotas informales, me-
diante las que ciertos puestos se le daban a personas de ciertos
continentes o países. En lo futuro, prometió, los nombramien-
tos serán exclusivamente en base al mérito.
La secretaría general de la ONU también está organi-
zando y ampliando un servicio secreto, so pretexto de que se
necesita un l/sistema de aviso anticipado" para "evaluar si
existe amenaza contra la paz". Dicha agencia, porel momento
adscrita en secreto a l Departamento de Asuntos Políticos, ya
está recibiendo información secreta de algunos de los Estados
miembros, según informes europeos . Todo esto cae bajo el
rubro de lo que Boutros-Ghali llama" crear un servicio civil
fuerte, eficiente e independiente".
El secretario general también revela que está dispuesto
El gobierno supranacional: reorganizan a la ONU 115
a crear un cuerpo diplomático de la ONU, posiblemente con
inmunidad diplomática, emplazado en los Estados destinados
a la recolonización. Invocando la necesidad de reducir costos,
Boutros Ghali informa que "he tomados medidas para racio-
nalizar y en a.1gunos casos integrar los varios programas y
dependencias de las Naciones Unidas en ciertos países. El
primer funcionario de la ONU en cada país debe estar en
condiciones de desempeñarse, cuando haga falta ... como re-
presentante mío en asuntos de interés particular". Esos repre-
sentantes, quienes coodinarían las operaciones de la ONU en
los países que se les asignen, se basan en el modelo de los
Residentes coloniales del siglo 19.
11
Casos ejemplares
8 Argentina:
lcompletarán la
'desmalvinización' de
las Fuerzas Armadas?
n marzo de 199~ Carlos Saúl Menem, presidente de la
E Argentina, le asestó a las Fuerzas Armadas de ese país quizá
el peor ultraje que hayan sufrido desde su derrota militar de
1982, en la guerra de las. Malvinas, poniéndoles de ministro
de Defensa a Osear Camilión. Este ex diplomático y canciller
es miembro del Diálogo Interamericano, banco de cerebros
que tiene su sede en Washington y que, desde su fundación
en 1982, ha encabezado esfuerzos por desmilitarizar a Iberoa-
mérica.
La institución castrense argentina atraviesa la peor crisis
de su historia. A diario los periódicos advierten que el Ejército
será "cerrado", y que la Fuerza Aérea está "paralizada" por
falta de fondos y combustible para los aviones. En marzo y
abril el nuevo ministro se reunió de urgencia con los jefes de
Estado Mayor de la Marina, la Fuerza Aérea y el Ejército.
Habló de la gran incidencia de deserciones y de la baja moral.
Cuando menos la mitad de los militares tienen doble empleo,
porque la remuneración militar es demasiado poca para soste-
ner a su familia . Aun así, dijo, será el "pueblo argentino" el
que decida qué clase de Fuerzas Armadas quiera, o si acaso
no las quiere .
Algunos erróneamen te han considerado a Camilión
"amigo de las Fuerzas Armadas" por los cargos que tuvo en
la junta militar de 1976 a 1983 . Su actual cargo, empero, lleva
una sola intención: aprovechar la profunda crisis económica
119
120 El complot
para terminar la "reestructuración" de las Fuerzas Armadas
que comenzó de veras reci én concluida la guerra de las Malvi-
nas, bajo la conducción del aparato del "Proyecto Democracia"
de Washington.
Camilión no oculta su empeño en quitarle a las Fuerzas
Armadas su función de defender la soberanía nacional para
adjuntarlas a fuerzas de intervención supranacionales. En una
entrevista publicada en abril de 1993 en la revista Somos, el
nuevo ministro de Defensa explica que "hoy en día uno piensa
en las Fuerzas Armadas y no piensa solamente en la defensa
tradicional. Piensa en la participación en operaciones de paz,
en operaciones contra el narcotráfico, en la atención de desas-
tres naturales".
En otra entrevista, aparecida el12 de marzo en La Nació" ,
Camilión dice a secas: "Creo que hay un problema muy serio
y es el de la reorganización de las Fuerzas Armadas . . . en el
ámbito castrense hay un descontento muy especifico que tiene
que ver con la función de ellas y el papel que en este momento
les corresponde en la vida nacional y en sus proyecciones
externas" . Las Fuerzas Armadas, dijo, "deben ser instrumento
de una diplomacia que tiene temas regionales y, hoy, también
globales. Estos últimos son novedad y hacen, justamente, el
papel que un país como la Argentina tiene que jugar en las
nuevas tareas que las Naciones Unidas han decidido em-
prender".
las Malvinas, 'nunca más'
El nombramiento de Camilión tiene sobre todo el fin de culmi-
nar la llamada "desmalvinización" de las Fuerzas Armadas
de la Argen tina .
El2 de agosto de 1982, cuando la junta argentina decidió
retomar las islas Malvinas, lo hizo en defensa de la soberanía
nacional, reclamando lo que los británicos usurparon en 1832.
Casi toda Iberoamérica se aglutinó en apoyo de esta causa,
desatándose por todo el continente un fermento nacionalista
que estremeció a Washington y a Londres. Esa audaz acción
no sólo le ganó a la Argentina la ira de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), orquestada por la de-
Argentina: ¿completarán la 'desmalvinización' de las FFAA? 121
mente neocolonialista británica Margaret Thatcher; el esta-
blishment angloamericano también juró que impondría a la
Argentina un castigo ejemplar -haría de ella, en palabras de
Henry Kissingcr, "un horrible ejemplo"- por haber tenido la
osadía de levantar la cabeza.
Para garantizar que las Fuerzas Armadas argentinas
nunca más obren en defensa de sus intereses nacionales, los
angloamericanos y sus aliados argentinos tuvieron que hacer
dos cosas: en primer lugar, erradicar ese nacionalismo cuya
dedicación a la soberanía nacional y el desarrollo económico
se consideraba peligrosa, no sólo por su influencia en Argen-
tina sino también en el resto de Iberoamérica; y además librar
una salvaje guerra sicológica y lavado cerebral a efectos de
transformar la insti tución castrense en instrumento del histó-
rico enemigo británico, para imponer justamel1le la política an-
gloamericana contra la que se levantaron en 1982.
El éxito de esta operación se vio en el hecho de que, nueve
anos después de abril de 1982, en febrero de 1991, las Fuerzas
Armadas argentinas desplegaron conjunlamenle con los britá-
nicos y con la OTAN -recibiendo órdenes de comandantes
británicos- como parte de la fuerza internacíonal que libró
ataques genocidas contra Irak, otra nación en vías de desarro-
llo. Argentina fue el único país iberoamericano que participó
en lo que venía a ser una repetición de la guerra de las Malvi-
nas, esta vez con una víctima diferente. Al igual que contra
la Argentina en 1982, los angloamericanos estaban decididos
a castigar a Irak por su "arrogancia".
Según se jactó en aquel momento el presidente Carlos
Menem, la participación argentina en esa fuerza de interven-
ción la hacía partícipe del "Primer Mundo". Hoy, según el
general Martín Balza, jefe del Estado Mayor del Ejército, las
Fuerzas Armadas argentinas efectivamente se han convertido
en las "Fuerzas Armadas del nuevo orden mundial". El Ejér-
cito, dijo en diciembre de 1992, es "el brazo armado de la
política exterior de la nación". Como dijo el coronel naciona-
lista Mohamed Alí Seineldín, la Cancillería argentina hoy en
día no es otra cosa que "una sucursal del Departamento de
Estado" estadounidense, y la misión de las Fuerzas Armadas
ha cambiado dramáticamente.
122 fl complot
Cambio de pautas culturales
¿ Cómo se logró esa transformación?
Lo del cambio en las "pautas culturales" de las Fuerzas
Armadas es un eufemismo con que alude Balza al ataque que
a partir de 1985 se dirigió especialmente contra la facción
nacionalista del Ejército cuyo líder visible es el coronel Seinel-
dín, héroe de la guerra de las Ma lvinas. Los impulsores de la
desmilitarización tienen especial saña contra el coronel, a
quien califican de "fundamentalista mesiánico", "fanático ca-
tólico" y "fascista",
Pero lo que les enoja de veras de Seineldín es que repre-
senta aquella parte de la institución castrense que todos ellos
quieren destruir: una tendencia positiva de construcción na-
cional , independencia económica y progreso científico. Como
lo dijo Seíneldín ante la Cámara Federal el 7 de agosto de
1991, cuando se le juzgaba por el pronunciamiento del 3 de
díciembre de 1990, "le debo obediencia y subord inación a
los valores permanentes de la Nación". La institución de las
Fuerzas Armadas, insistió, "es el brazo armado de la Patria y
su misión es salvaguardar los más altos in tereses de la Na-
ción." Esto es bastante distinto de las "Fuerzas Armadas del
nuevo orden mundial" que dice el general Balza.
Los autores del" Manual Bush" (Los militares y la democra-
cia: futuro de las relaciones civiles-militares en América Lalina) ,
explícitamente abordan el peligro que les representa el nacio-
nalismo del coronel Seineldín, o lo que ellos caracterizan como
su doctrina de "seguridad nacional" . Se quejan de que ciertas
facciones militares, especialmen te en el Cono Sur, piensan
que su m isión nacional es defender los valores del "Occidente
cristiano .. . el honor, la dignidad, la lea ltad ... [y] salvaguar-
dar y garantizar el proceso de desarrollo" (énfasis nuestro). En
el capítulo dedicado a los ejércitos del Cono Sur, el "Manual
Bush" incluye un comentario sobre la misión del coronel Sei-
neldín a Panamá (1986-1988), que pone como ejemplo de
cómo estos ejércitos han diseminado por todo el continente,
mediante "misiones técnicas", su percepción de la amenaza
subversiva.
Para los autores, la condición para que las Fuerzas Arma-
Argentina: ¿completarán la ~desmalv;nización' de las FFAA? 123
das argentinas abandonen conceptos tan" obsoletos" como la
soberanía nacional es eliminar esa "peligrosa" doctrina que
califican de "mesiánjca" "ético-religiosa" y "au tori taria",
I
cambiándola por algo más "pragmático": una nueva doctrína
"democrático-Iíberal. .. de estabiHdad nacional". La natura-
leza "elitista" o "prusiana" de sus Fuerzas Armadas -su idea
de una misión especial para con el resto de la sociedad- debe
alterarse, exigen estos "reformadores",
La identificación espiritual de la institución militar con
el principio de Nación o Patria debe eliminarse, y el persona l
militar debe "integrarse" al resto de la sociedad eliminando
la educación especial o la práctica" pretoriana" de la conscri p-
ción. El personal militar debe degradarse a simple grado de
funcionario público. Si no, alegan los desmilitarizadores, po-
drían hacer algo impredecible, como la junta que retomó las
Malvinas en 1982. Ya se han tomado medidas en el Colegio
Militar argentino para eliminar de la educación de oficiales
las materias de formación humanística, histórica y liJosófica,
y sustituirlas con temas más "prácticos", como la administra-
ción de empresas . La lógica de tales acciones es que los oficia-
les no requieren de nacionalismo ni principios morales, sino
apenas la formación" técnica" necesaria para darles eficiencia
en su nueva tarea" global".
Castigados por su patriotismo
El juicio de la junta militar en septiembre de 1985 fue la
primera andanada de la campaña por "reformar" las Fuerzas
Armadas hasta su extinción, mediante operaciones prácticas
tales como la guerra sicológica. Ese juicio, orquestado por el
gobierno de Raúl Alfonsín y los cabilderos internacionales de
los derechos bumanos, especialmente los congregados en e l
gobierno de limmy Carter en los Estados Unidos, se copió de
los juicios de Nuremberg, posteriores a la Segunda Guerra
Mundial, a criminales de guerra nazis, con todo y la consigna
de "nunca más", '
Quizá podría alegarse que algunos de los comandantes
militares argentinos merecían ir a juicio por pelear mal -o
simplemente no pelear- durante el conflicto con los británi-
124 El complot
cos en el Atlántico sur. Eso si se justificaba. Pero los integran-
tes de la junta militar, y por extensión toda la institución
castrense, fueron enjuiciados, sobre todo, por osar enfrentarse
a los británicos, y en segundo lugar por librar la guerra contra
la subversión comunista: la llamada "guerra sucia". Esos fue-
ron los deli tos parlas que se' les envió a prisión, transmitiendo
un claro mensaje al resto de las Fuerzas Armadas, lo mismo
que a la población argentina.
Como lo documentó el coronel Seineldin en su alegato
ante la Cámara Federal, a lo largo de todo el resto del gobierno
de Alfonsin y luego durante el de Carlos Menem, la política
del gobierno para con las Fuerzas Armadas ha consistido de
una tras otra provocación: hostigamiento y maltrato de ofi-
ciales nacionalistas, drásticas reducciones del presupuesto y
retiro forzado de personal de alto rango, bajos salarios, el
cercenamiento de las capacidades tecnológicas de la institu-
ción, y el constante incumplimiento de cualquier promesa de
desagraviar la institución y subsanar sus condiciones.
Seineldín explicaba que la política de Alfonsín apuntaba,
sobre todo, a destruir la misión de las Fuerzas Armadas en
tanto "brazo armado de la Patria", eliminar el concepto de la
"hipótesis de conflicto" y, por último, acabar con el papel de
la institución como protectora de "los más altos intereses de
la Nación" . En palabras del mismo Seineldin, ello condujo a
"la desmoralización y el deterioro del material y personal de
las Fuerzas Armadas y, sobre todo, la desmoralización" . ¿ Cuál
fue, pues, el resultado final' "A una acción se le antepone
una reacción", explicó: los levantamientos de Semana Santa,
Monte Caseros, Villa Martelli y el 3 de diciembre, seguidos
por juicios y encarcelamientos que pusieron tras barrotes a los
más importantes líderes nacionalistas. El coronel Seineldín se
encuentra actualmente en la prisión de Magdalena, con lo
equivalente a una sentencia de cadena perpetua, al igual que
muchos de sus camaradas que participaron en el pronuncia-
miento de diciembre de 1990.
Muchos de los militares más calificados, sometidos a pe-
nuria por los dictados del Fondo Monetario Internacional, han
tenido que retirarse prematuramente de las Fuerzas Armadas .
La creciente dedicación del gobierno al supranacionalismo y
Argentina: ¿completarán la 'desmalvinización' de las FFAAI 125
la agenda global de la ONU, especialmente bajo Carlos Menem
y su anglófilo canciller Guido di Tella, crearon un marco en
el que la dirigencia civil y militar argentina puede ya ufanarse
de que sus Fuerzas Armadas van en vía de ser "las Fuerzas
Armadas del nuevo orden mundial".
¿De qué realidad se trata?
La justificación pública de la reforma militar en Argentina es
que las Fuerzas Armadas deben reflejar la nueva realidad
del país, política y económicamente. La Guerra Fría terminó,
dicen; no hay amenaza interna de la subversión, y están esca-
sos los recursos. Los grandes presupuestos militares, pues, son
innecesarios, como lo son las grandes burocracias e industrias
de defensa . Las Fuerzas Armadas" modernas" deben ser" efi-
cientes, profesionales, tecnificadas y móviles", dicen los refor-
madores. La reestructuración "privilegia lo cualitativo por
sobre lo cuantitativo", dice el general Balza.
Pero el estado actual de las Fuerzas Armadas revela muy
poco de calidad. En un articulo del 25 de febrero de 1993 en
La Nación, el general Balza reportó que en 1980 el presupuesto
del Ejército argentino para gastos e inversiones fue de 1.600
millones de pesos (dólares); de 1.000 millones en 1982 y 1983;
en 1992 el presupuesto operativo fue de aproximadamente
120 millones. Según el informe Lineamientos para una reforma
militar, de 1985, de la Fundación Arturo Illía, el presupuesto
de defensa cayó 35 por ciento de 1983 a 1984, año este último
en el que los gastos de defensa no pasaron del 3,88 por ciento
del PIB. No obstante, se queja el informe, "no se puede estar
satisfecho con este porcentaje en un país como el nuestro, en
vías de desarrollo y con una tan pesada carga como es la
deuda externa". Cualquier presupuesto militar que pasase de
2 por ciento del PIB, decía el informe, sería inaceptable.
De un presupuesto total de defensa de 4.000 millones de
dólares, poco más de I por ciento del PIB, el 75 por ciento se
dedica a sueldos, viáticos, etc ., del personal militar y civil. El
25 por ciento restante, según un reportaje del 8 de marzo de
1993 en La Nacion, "asignado para compra de equipamiento,
repuestos, gastos de funcionamiento y adiestramiento, es ab-
126 El complot
solutamente insuficiente para mantener la aptitud operativa
de las unidades militares".
En el Ejército. el salario de un teniente coronel para abajo
no alcanza a cubrir la canasta mensual de mercado, de cerca
de 1.350 dólares. Un subteniente gana 581 dólares mensua les;
un cabo gana 467 dólares. La mitad de los oficiales y suboficia-
les del Ejército tienen un segundo empleo .
Según el diario Clarín del 15 de marzo de 1993, de 1990
a 1992 aumentó dramáticamente el éxodo de las Fuerzas Ar-
madas, debido a los bajos salarios. En el Ejército, 669 o[ficia les
y 1.759 suboficiales pidieron la baja, o el retiro voluntario u
obligatorio. Efectivamente, la "modernización" del Ejército
ini ciada en 1984 ha producido una reducción de personal de
50 por ciento: de mas de 100 .000 efectivos en 1983 a los 50.000
actuales.
En la Armada, segun CiarE", de 1984 a 1992 el número de
profesionales cayó 16 por ciento. En la Fuerza Aérea, si bien
la baja de personal ha sido menor, resulta que 80 por ciento
de los que siguen allí se ven obligados a buscar un segundo
empleo . En total , según La Nación, en los últimos diez años
cerca del 30 por ciento de los oficiales y suboficiales menores
de 35 años abandonaron vol untariamente las Fuerzas Arma-
das, "y el porcentaje aumenta entre aquellos con mayores
niveles de excelencia. Este es un lujo que ninguna institución
seria puede darse".
Tales condiciones de austeridad le brindan al Congreso
argentino el pretexto para eliminar del todo el servicio militar
obligatorio, e impulsar un ejército de voluntarios. El informe
Lineamientos para una refonna militar, emitido por la Funda-
ción Arturo Illía para la Paz y la Democracia, dice que la
conscripción es "anacrónica e incompatible con la ética demo-
cratica" y por tanto debe ser "suprimida y reemplazada". ·El
servicio militar, pues, ya no es un deber patriótico. Un pro-
yecto de ley presentado en septiembre de 1992 reduce el servi-
cio obligatorio para jóvenes de 18 años a sólo siete meses e
introduce la figura del soldado voluntario para ciudadanos
de 18 a 21 años. También se incorporó a las mujeres a las
Fuerzas Armadas.
Para completar este desvencija miento físico de las Fuer-
Argentina: ¿completarán la Idesmalvinizaci6n ' de las FFAA? 127
zas Armadas, tanto Menem como su ministro de Economía
Domingo Cavallo no sólo se niegan a otorgar aumentos de
salario sino que insisten en que se aplique también una reduc-
ción presupuestaria del 10 por ciento, como lo ordena el FMI.
Un informe privado sobre la situación del Ejército preparado
para Oscar Camilión dice que esa reducción presupuestaria
podría dejarle a la institución apenas suficientes fondos para
cuatro meses de operaciones en 1993.
'los más altos intereses de la Nación'
El que esta "reestructuración" no es más que la imposición
de una estrategia geopolítica angloamericana, lo subraya no
sólo la eliminación de la infraestructura física, el personal y
. las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas; también
se ha identificado como blancos de destrucción deliberada
precisamente aquellos logros positivos del "complejo indus-
trial-militar" en matería de ciencia y tecnología que más refle-
jan la dedicación de la facción militar nacionalista al fortaleci-
miento de la nación y la independencia científica.
Es más, la mutilación de esas capacidades tiene repercu-
siones no sólo nacionales sino también cOl1¡inenlales. Junto
con la brasileña, la infraestructura cientifica de la Argentina
-su sector de energía nuclear, tecnología aeroespacial y cohe-
tería, así como investigación y desarrollo básicos- son crucia-
les para poneren marcha cualquier programa de recuperación
económica de alcance iberoamericano. Esas capacidades
-impulsadas mediante la cooperación con Rusia y los Esta-
dos Unidos en el desarrollo de la Iniciativa de Defensa Estraté-
gica (IDE), por ejemplo- podrían servir de" motor científico"
de un auge económico continental. Justamente por eso deben
ser eliminadas, insisten los maltusianos del sector avanzado.
Los partidarios del libre mercado de Adam Smith han
procurado desmantelar los logros de patriotas tales como los
generales Enrique Mosconi, Manuel Savio y muchos otros que
constituyeron las capacidades de defensa y enagía nuclear,
así como otras industrias básicas, en fundamento de un desa-
rrollo industrial nacional y autónomo. Fabricaciones Milita-
res, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Somisa, Altos
128 El complot
Hornos Zapla , Tamse, los complejos petroquímícos General
Mosconi y de Bahia Blanca, la Comisión Nacional de Energía
Atómica (CNEA), todos están en subasta, para que los compren
los usureros internacionales, por no ser rentables ni "efi-
cientes" .
No se equivocaba Savio comparando la creación de So-
misa y otras industrias básicas a mediados de los años cua-
renta, bajo la supervisión de un Estado dirigista , con "nuestra
independencia de 1816 en lo político". Mas su insistencia en
que la planificación económica e industrial siempre debe re-
girse por "los más altos intereses de la nación" ha sido piso-
teada y sustituida por una servil obediencia a los dictados de
los mismos carteles económicos extranjeros que histórica-
mente han socavado la independencia económica del país.
En un artículo del 20 de diciembre de 1991 en ElInforma-
dor Público, Oscar Montoya, investigador del Instituto Lati-
noamericano de Cooperación Tecnológica y Relaciones Inter-
nacionales (ILCTRI), describió la manía de Carlos Menem
por privatizar los principales logros científicos y militares
argentinos, incluida la industria nuclear, como una" lransna-
cionalización global de la economía ... tales medidas buscan
paralizar los avances logrados en energía nuclear, corno pri-
mera etapa de su definitiva desintegración como patrimonio
nacional. .. El ingreso al Primer Mundo ('delirium tremens)
no se puede hacer sin un desarrollo cientifico tecnológico in-
dustrial independiente ... En cambio asistimos a la capitula-
ción política , económica y tecnológica propia de los paises
bananeros más sumisos. Lo que Menem denomina nuestro
ingreso al Primer Mundo no es otra cosa que nuestra integra-
ción subalternizada, dependiente, a la economía norteameri-
cana, siendo el ajuste la reestructuración transnacionalizada
de la Argentina".
Destrucción del Cóndor
El más claro ejemplo de esa" capitulación política, económica
y tecnológica" es la abyecta sumisión del gobierno de Menem
a Washington, Londres y Tel Aviven lo referente al proyectil
Cóndor II de la Fuerza Aérea argentina.
Argentina: ¿completarán la 'desmalvinizaci6n' de las FFAA? 129
So pretexto de evitar la proliferación de "armas de des-
trucción en masa" o impedir que hagan de las suyas ciertos
países del Tercer Mundo "poco fiables", las élites angloameri-
canas han impuesto una política deapartheid tecnológico para
evitar que las naciones subdesarrolladas obtengan una tecno-
logia moderna que las libere de la opresión maltusiana del
FMI. Aparte de sus repercusiones inmediatas en el desarrollo
tecnológico de la Argentina, el hecho de que el proyectil Cón-
dor de alcance intermedio se estaba elaborando en colabora-
ción con Egipto e Irak lo hacía completamente inaceptable.
El canciller Di Tella se pronunció del lado angloameri-
cano en declaraciones publicadas el 21 de enero de 1992 en
El Cronista: "No tengo el menor problema en que haya una
supervisión internacional [del Cóndor]. .. lo que quiero agre-
gar es que el Cóndor II no fue un mal proyecto: fue pésimo.
La Argentina se ofreció como pais del tercero o cuarto mundo
para que su territorio fuera usado para hacer experiencias
misilísticas germanas que no se podían hacer en Europa . .. Al
realizar un experimento estratégicamente sensitivo con países
sensitivos, la Argentina se transformó en una nación peligrosa
y desconfiable ... Su destrucción física es una necesidad si
queremos integrarnos al mundo avanzado" .
La torcida lógica de Di Tella es la misma del "Manual
Bush": sólo abandonando completamente su vocación dedesa-
rrollo económico soberano puede una nación ser "confiable".
Y el gobierno de Menem hizo cuanto pudo por darle confianza
a los Estados Unidos, hasta invitar a legisladores y funciona-
rios del Pentágono, la NASA y el Departamento de Estado a
visitar la fábrica de proyectiles del Cóndor TI en Falda del
Carmen, Córdoba, para que viesen que en efecto estaba des-
mantelada. Menem le quitó a la Fuerza Aérea la coord inación
del proyecto, que entregó a la Comisión Nacional de Activida-
des Especia les, bajo supervisión directa de la Presidencia.
Argentina se adhirió al Régimen de Control de Tecnología de
Proyectiles y finalmente, en 1993, firmó el tratado de Tlate-
loIca . .
"Los Estados Unidos han visto con agrado la decisión
tomada por el gobierno argentino de no seguir adelante con
el proyecto Cóndor," dijo el secretario de Defensa estadouni-
130 El complot
dense Richard Cheney cuando visitó Buenos Aires en febrero
de 1992. "Pero [fue] una decisión soberana de la Argentina, ..
fue una decisión muy sólida y muy coherente".
No obstante, en 1993, cuando se reveló que el sistema de
guía del Cóndor no se había enviado a destruir a España,
como antes se había dicho, la prensa angloamericana se puso
a gritar que Menem no había metido en cintura a la Fuerza
Aérea, como lo había prometido. "Preocupa a los funcionarios
estadounidenses la dificultad que enfrenta el gobierno de Me-
nem para tomar pleno control del Cóndor Ir", reportaba el
New York Times del 7 de marzo de 1993. La oposición pública
al desmantelamiento del proyecto" condujo a algunos en el
gobierno de Menem a buscar formas de entregar el proyecto
sin parecer rendirle pleitesía a los Es tados Unidos", observaba
el diario neoyorquino, "diciendo, por ejemplo, que se habían
enviado los cohetes a España para usarlos en proyectos espa-
ciales pacíficos. Pero en todo momento el plan era que los
Estados Unidos supervisaran su destrucción".
Intereses supranacionales
Otro ingrediente del programa de desmantelamiento de las
Fuerzas Armadas argentinas es el activo papel del gobierno de
Menem en pro del supranacionalismo, tanto en Iberoamérica
como internacionalmente. La esencia de ese papel ha sido
redefinir e l papel de las Fuerzas Armadas, ya no como defenso-
ras de la soberanía nacional, sino para desplegarlas en aventu-
ras internacionales de" mantenimiento de la paz" que coartan,
cuando 'no eliminan completamente, la soberania de otras
naciones.
Por todo el año 1992 , cuando las fuerzas civiles y militares
de varios países desafiaron abiertamente el régimen' "demó-
crata" corrupto del FMI, especialmente en Venezuela y Perú,
los gobiernos argentino y venezolano fueron los que exigieron
crear mecanismos hemisféricos que aplastasen cualquier
fuerza o gobierno que se atreviese a tomar tales acciones.
En los últimos dos años el gobiernü de Menem ha sido,
junto con Carlos Andrés Pérez, el presidente de 'Venezuela ,
un agente de Washington para tratar de enmendar la carta
Argentina: ¿completarán la "desmalvinizaci6n' de las FFAA? 131
constitutiva de la OEA a fin de permitirel despliegue de tropas
multinacionales contra cualquier nación que rechace la "de-
mocracia" administrada por el FMI. En marzo de 1992 Menem
sugirió, hablando ante los cancilleres de los países del Grupo
de Rio, que "la OEA debería tener un Consejo de Seguridad,
como la ONU, para intervenir en la prevención o condena de
golpes militares en la región". El canciller Di TelJa reiteró un
mes después que "nuestro diagnóstico es que si la OEA sirve
sólo para exhortar, será un organismo débil. Por eso nos inte-
resa dotar a la OEA de un menú de alternativas, con djferentes
grados de intrusividad".
Menem y Di TelJa han discutido con visitantes tales corno
el general Bernard Loeffke, presidente de la Junta Interameri-
cana de Defensa, que estuvo en Buenos Aires en mayo de 1992,
cómo poner a ese organismo militar a disposición de la OEA.
La JID, dijo Loeffke, "deberia tener más funciones que las
actuales". En una conferencia de prensa realizada ese mismo
mes, Menem defendió "la creación de fuerzas continentales
que garanticen la estabilidad y la democracia". Di Tella insis-
tió que la OEA debe formar "tropas de paz, como la ONU".
La abyecta solicitud argentina de formar parte de la
OTAN refleja aun más su política antimilitar. En un artículo
del 28 de junio de 1993, titulado "El ejército argentino, tan
propenso a los golpes, halla nueva vocación en la ONU", el
Washington Post ci ta a Carlos Escudé, ex asesor de la Cancille-
ria argentina, quien dio a entender que seria muy natural que
la OTAN incorporase a la Argentina de a lguna forma. "La
integración de España a la OTAN automáticamente redefinió
unas fuerzas militares inquietas, fascistas", decía. El desman-
telamiento de las Fuerzas Armadas argentinas, decia Escudé,
"sería contrario a la estabilidad ... mas, por otra parte, ¿qué
hacer con ellas?" Para Menem, decía el Washington Post, la
respuesta "parece ser poderles encontrar una nueva misión,
preferiblemente muy lejos".
En su discurso del 18 de octubre de 1992 a nte los embaja-
dores de la OTAN en Bruselas, Guido di Tella explicó por
qué su país estaba listo para ingresar a la OTAN. La derrota
argentina de 1982 en el Atlántico sur, dijo, "y el fracaso del
sistema económico de los últimos cuarenta años", precipita-
132 El complot
ron la transformación del país a tal punto que éste ya conside-
raba que debía unirse a la alianza.
Di Tella condenó los acuerdos de transferencia de tecnolo-
gía "exótica" de su país a países como lral<, y prometió que
"a partir de marzo del año que viene, la Argentina espera
ingresar al régimen de Control de Transferencia de Tecnología
Misilística (MTCR)". Y, añadió, a pesar de sus dificultades
presupuestarias, que la Argentina está además" introduciendo
reformas en la estructura militar para poder estar en mejores
condiciones para participar regularmente en operaciones de
mantenimiento de la paz" de las Naciones Unidas. Prometió
que la Argentina firmaría el Tratado de Tlatelolco, después
de haber firmado con Brasil una serie de compromisos para
no fabricar bombas atómicas, ni armas químicas o bacterioló-
gicas. Es más, concluyó, con unirse a la OTAN la Argentina
demostraría más allá de toda duda que sólo alberga "intencio-
nes pacíficas" en relación con las Malvinas.
¿Una OTAN del Sur?
En noviembre de 1992, cuando visitó varios países iberoameri-
canos el general Colin PowelJ; comandante del Estado Mayor
Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, líderes
militares y políticos menos ansiosos que la Argentina de hin-
carse ante el establishment angloamericano escucharon de mal
grado sus propuestas de involucrar a sus fuerzas en el combate
al narcotráfico o redefinir de alguna forma su misión. En Brasil
y Chile fue recibido casi con rudeza; pero el gobierno y el
gabinete ¡pilitar de Menem lo acogieron de brazos abiertos,
escuchando con entusiasmo su apoyo a la integración argen-
tina a la OTAN; ese organismo, dijo Powell, debe ampliarse
para incluir países del Tercer Mundo y realizar" nuevas ta-
reas", por ejemplo, de corte "humanitario". Powell se sintió
·tan a gusto en Buenos Aires que propuso crear una fuerza
militar continental, a desplegarse en las Américas en caso de
"ocurrir conflictos" .
El papel "ampliado" de la OTAN que discutió Powell con.
los argentinos se trata también· en un documento preparado
Argentina: ¡compJetarán, Ja 'desmaJvinización' de Jas FFAA? 133
por Manfred Woerner, secretario general de la OTAN, entre-
gado a Carlos Menem cuando éste estuvo en Alemania en
otoño de 1992, Según informes de la prensa argentina, el docu-
mento dice que "puede disminuir la presencia militar fuera
de sus fronteras de los países fundacionales de la OTAN con
mayor participación de las Fuerzas Armadas del Tercer
Mundo en zonas de conflicto internacionales".
AmbilO Financiero reportó el7 de octubre de 1992 que "la
máxima preocupación de la OTAN es fortalecer una Fuerza
de Paz del tipo de las Naciones Unidas, pero más rapida y
efectiva. Para que este cuerpo funcione, se necesitan socios
que permitan a esa Fuerza de Paz operar en lugares fuera del
continente europeo. El mal que justifica la creación de esta
fuerza intercontinental son ahora los conflictos 'regionales del
tipo Yugoeslav ia ' ".
El gobierno de Menem ya ha enviado tropas a participar
en misiones de la ONU en Somalia y la antigua Yugoeslavia,
y se ofreció a participar en el mantenimiento del bloqueo
de la ONU contra Irak. La mejor indicación de cómo podría
desplegarse militarmente Argentina como adjunto de la OTAN
en Iberoamérica fue la afirmación de Di Tella, en su discurso
en Bruselas, de que la Argentina" tiene interés en estrechar
vínculos con esa organización para la consolidación de los
objeti vos compartidos en todo el mundo, incluyendo lógica-
mente, el Atlántico Sur".
La Comisión Trilateral, en un informe titulado Latin Ame-
rica al the Crossroads: the Challenge lo ¡he Trilateral Countries
(América Latina en la encrucijada: relO a los países trilaterales),
de marzo de 1990, recomienda que la OTAN juegue un papel
en Iberoamérica como parte de una reorganizada "organiza-
ción de eguridad regional". Di Tella subraya, por ejemplo,
que no deben escatimarse esfuerzos por impulsar "el proyecto
argentino" de crear "una organización de cooperación militar
en eI'Atlántico Sur con el fin ·de preservar la paz en la zona".
El 20 de octubre de 1992 La Prensa reportó que "en el Ministe-
rio de Defensa se está hablando de establecer 'relaciones orgá-
nicas' con las Fuerzas Armadas de los 16 países miembros de
la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y de formalizar
134 El complot
una cooperación naval del Atlántico Sur que involucre, ade-
más de Argentina y Sudáfrica, a Brasil, Chile, Paraguay y
Uruguay".
Otra manifestación del mismo plan fue la explicación del
almirante Jorge Ferrer, jefe del Estado Mayor de la Armada,
en noviembre de 1992, de que la Argentina buscaba ampliar
al Area Marítima del Atlántico Sur (AMAS), entidad que ac-
tualmente incluye al Brasil, Uruguay y Paraguay, "convirtién-
dola en un mecanismo intercontinental destinado a la defensa
ecológica, la aplicación de las leyes marítimas y el manteni-
miento de la paz y la estabi lidad ". Al preguntársele sobre la
relación entre esta iniciativa y la vinculación de la Argentina
con la OTAN, Ferrer contestó: "La Argentina ;,a puesto en
marcha un vector que se orienta hacia la OTAN que viene.
No se trata de una discusión jurídica sobre la incorporación
a la OTAN actual, sino de una percepción histórica y dinámica
de los nuevos problemas con la seguridad mundial".
lA cambio de qué?
En febrero de 1992 el entonces ministro de Defensa Antonio
Erman González explicó la decisión de su gobierno de destruir
el Cóndor II con que "estamos ingresando en un nuevo escena-
rio mundial, dentro del cual hay acuerdos de partes. Uno
cede para obtener otras ventajas". Las ventajas que pudiere
brindarle actualmente a la Argentina un Primer Mundo en lo
profundo de la depresión económica serán, a lo sumo, iluso-
rias. Y para aquellos líderes militares que se tragaron el cuento
de la reforma y la modernización, y toleraron la destrucción
de la institución castrense, [Link] quizá salvar sus propios
pellejos, ahora se afirma con creces una realidad contraria,
en dos sentidos.
Primeramente, el cuento de unas Fuerzas Armadas más
"eficientes" es mentira. Argentina no pudo enviar buques de
guerra por segunda vez a participar en el bloqueo a ¡rak, por
falta de fondos. A mediados de 1992 la Marina tuvo que dar
de alta a su personal por dos semanas, Lambién por falta de
fondos. Domingo Cavallo se negó a financiar la participación
militar en otras "misiones de paz" de la ONU. Según un in-
Argentina: ¿completarán la "desmalvinizaci6n' de las FFAA? 135
forme privado sobre las actuales condiciones del Ejército, éste
carece del equipamiento más elemental , y lo que tiene data
de los años sesenta y setenta. Carece de mochilas, uniformes,
armamento antiaéreo, equipamiento para guerra química,
biológica y radiológica, ni mencionar máscaras antigás o tra-
jes protectores. Los nuevos subtenientes y cabos ahora se ven
obligados a comprar sus uniformes -que hasta 1991 recibían
sin cargo- mediante cinco cuotas de 160 pesos descontados
de sus ya bajísimos sueldos .
y por si alguien pensaba que la ONU es mejor patrón,
ahí esta la noticia del 15 de marzo de 1993 en Clarín, de
que "los viáticos de la mitad de los integrantes del Batallón
Ejército Argentino 1, que permaneció en Croacia de marzo a
octubre del año pasado, siguen impagos". Y, añadió, "una
situación similar afecta al personal del otro batallón que es-
tará en los Balcanes hasta fines de este mes [de marzo]".
En cuanto a las dádivas que la Argentina supuestamente
iba a recibir de los Estados Unidos, tales como los aviones de
propulsión a chorro Skyhawk, el Pentágono ha pospuesto su
entrega hasta comprobarse la comp leta destrucción del Cón-
dor n. En todo caso, según comentaba un experto, los Skyhawk
son "chatarra" de la que quieren deshacerse los Estados Uni-
dos. "Son los más viejos y los más caros del mundo", subrayó.
En segundo lugar, algo que viene a ser resultado natural
de la capitulación del gobierno y de los militares ante los
desmilitarizadores angloamericanos, los cabilderos de los de-
rechos humanos empiezan a desenterrar nuevas "pruebas" de
que las Fuerzas Armadas argentinas, lo mismo que las de otros
paises del Cono Sur, cometieron violaciones de los derechos
humanos durante la guerra contra la subversión en los años
setenta.
En 1987 el gobierno de Raúl Alfonsin aprobó la legislación
encaminada a cesar el hostigamiento judicial de oficiales mili-
tares contra quienes se habían levantado tales acusaciones:
las llamadas leyes de "obed iencia debida" y "punto final". En
1989 y 1990 Menem perdonó así mismo a una serie de altos
oficiales militares, incluidos ex miembros de la junta militar.
Pero en mayo de 1993 la propaganda angloamericana empezó
a hacer escándalo con que las Fuerzas Armadas iberoamerica-
136 El complot
nas son tan malas, o aun peores que los servios; todo para
justificar una nueva serie de encausamientos en comparación
con los cuales parecerá leve el proceso de 1985 contra la junta
militar, durante el gobierno de Alfonsín .
Se trata de una ofensiva institucional. Las personas que
se beneficiaron de amnistías en sus países, o que cooperaron
con el proceso de "reforma militar" pensando así protegerse,
son perseguidos igual que los que no disfrutaron tales amnis-
tías. i' además, la acción no se limitará a juicios. Los grupos de
"derechos humanos" en Colombia y Perú ya están publicando
listas negras de oficiales militares y de policía, a quienes acu-
san de violaciones de los derechos humanos, para que los
asesinen los grupos narcoterroristas.
El contexto de nuevos juicios internacionales se está for-
mando en torno a la demanda de organizaciones supranacio-
nales tales como la Comisión de Derechos Humanos de la
OEA, de que se revoquen las amnistías concedidas a personal
militar y de policía en Argentina, Uruguay y, más reciente-
mente, El Salvador, por ser "incompatibles" con acuerdos de
derechos humanos firmados por los gobiernos correspondien-
tes . Los activistas de los derechos humanos aprovechan tam-
bién el hallazgo de los "archivos de! horror", descubiertos en
1992 en Paraguay, que muestran que hubo coordinación entre
los militares del Cono Sur para combatir las guerrillas izquier-
distas a fines de los años setenta, y exigen que se reabran
investigaciones viejas contra esos oficiales que combatieron
la subversión, o se les entablen nuevos procesos en e! Tribunal
Interamericano de San José de Costa Rica.
Un factor contribuyente a este ambiente de persecución
fue la publicación del libro Dossier Secreto: los desaparecidos
argentinos y el mito de la 'guerra sucia', de Martin Edwin Ander-
sen, en 1993. Andersen es ex director del Instituto Demócrata
Nacional de Asuntos Internacionales (NDI), del Partido Demó-
crata estadounidense, entidad que ha tenido una íntima parti-
cipación en el esfuerzo de desmilitarización desde que fue
fundada en 1983 . La tesis de Andersen es que las Fuerzas
Armadas argentinas son institucionalmente nazis y deben ser
destruidas. El libro circula muy ampliamente en todo el Cono
Sur.
Argentina: ¿completarán la 'desmalvinización' de las FFAA? 137
El secretario de Estado Warren Christopher dio a enten-
der que el gobierno de Clinton podría usar a El Salvador como
caso de prueba para desconocer la amnistía otorgada por es~
gobierno, y juzgar en tribunales estadounidenses a oficiales
salvadoreños acusados de crímenes de guerra. En las reunio-
nes preparatorias de la Conferencia Mundial sobre Derechos
Humanos a celebrarse del 14 al25 de junio en Viena, represen-
tantes de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) pro-
pusieron crear un "tribunal penal internacional" para juzgar
"crímenes de guerra y violaciones graves de los derechos hu-
manos".
La Corte Suprema estadounidense, en [Link] de marzo
de 1993, dispuso que el ciudadano argentino José Siderman,
ahora residente en los Estados Unidos, tiene derecho de de-
mandar indemnización al gobierno argentino, por conducto
de los tribunales estadounidenses. La validación del caso de
Siderman, quien acusa a la junta (lliJitar de 1976-1983 de
torturarlo, sienta precedente para futuras acciones suprana-
cionales contra Argentina. La Corte Suprema estadounidense
resolvió que la Argentina no está protegida por la Ley de
Inmunidad de Soberanos Extranjeros, y que Siderman tiene
derecho a demandar civilmente a su gobierno, por daños de
hasta 2,7 millones de dólares.
9 Brasil: la batalla
para librarse del
'nuevo orden mundial'
D esde el momento en que George Bush asumió la presiden-
cia de los Estados Unidos, se manifestaron los primeros
indicios de que Brasil sería uno de los blancos principales de
lo que, al estallar la guerra contra Irak, se vino a denomin-
"nuevo orden mundial" y que Bush proclamara en diciembre
de 1990 ante el Congreso brasileño.
Escoger a Brasil y sus Fuerzas Armadas como blanco de
primera importancia de ese "nuevo orden", junto a países
como India e Irak, obedece principalmente a la intención de
destruir su importancia estratégica potencial en el Hemisferio
Occidental. Con 8,5 millones de kilómetros cuadrados, recur-
sos naturales en abundancia·, una población de más de 150
millones de habitantes, y Fuerzas Armadas y otras institucio-
nes nacionales que históricamente se han manifestado en fa-
vor de la independencia económica, científica y tecnológica
del país, Brasil constítuye un obstáculo evidente para la élite
angloamericana y sus juegos geopolíticos.
El propio "Manual Bush" subraya que las de Brasil tienen
importancia especial entre las instituciones militares iberoa-
mericanas, por haber introducido en el pensamiento estraté-
gico de la región el concepto del "binomio seguridad y desarro-
llo". En esta concepción, la defensa nacional no se limita a
enfrentar el peligro de agresión externa, sino que se extiende
a todos los campos del desarrollo económico, con especial
atención a la ciencia y la tecnología, áreas en las que la tecnolo-
gía militar se concibe como el motor de arrastre. .
138
Brasil: la batalla para librarse del nuevo orden mundial 139
Con esta doctrina, que liga el desarrollo a la seguridad
nacional, se construyó desde los comienzos de la Segunda
Guerra Mundial-a partir de la construcción de la gigantesca
Compañía Siderúrgica Nacional- y hasta la década de los
setenta, uno de los mayores sectores públicos del mundo .
Esta perspectiva fue especialmente clara durante el go-
bierno del general Ernesto Geisel, con su Segundo Plan Nacio-
nal de Desarrollo (PND II), de 1975-1979. Cuando Geisel anun-
ció el plan, en septiembre de 1974, confirmó que, "en armonia
con el binomio seguridad y desarrollo, Brasil puede genuina-
mente aspirar al desarrollo y la grandeza". El PND II fijó como
meta la construcción de una "sociedad desarrollada, moderna,
progresista y humana en Brasil".
La vía para alcanzar esa meta sería el desarrollo indus-
trial basado en adelantos científicos y técnicos y en la cons-
trucción ·de infraestructura básica (transporte urbano, trenes
eléctricos, industrias de gran intensidad energética, etc). Esta
perspectiva condujo a Brasil al histórico acuerdo nuclear con
Alemania, firmado en 1975, así como a la aceleración de pro-
gramas autónomos de tecnología avanzada en los campos nu-
clear y aeroespacial.
El PND II definía a Brasil como un "país subpoblado, en
relación a la disponibilidad de tierra y otros recursos natura-
les". Como nación soberana, Brasil tiene el derecho "a adoptar
una posición coherente con la condición de ser aún una nación
subpoblada; y permitir que su población crezca a tasas razo-
nables, para realizar su potencial de desarrollo económico en
gran escala". J
El plan estaba en abierta contradicción con la política
oficial maltusiana del Consejo de Seguridad Nacional de los
Estados Unidos (ver capítulo 7) .
De hecho, la ofensiva del "nuevo orden" desencadenada
por el gobierno de Bush contra la nación brasileña, fue la
reactivación, con mayor virulencia, de las presiones que ejer-
ciera el gobierno del presidente Jimmy Carter cuando el im-
pulso que le dio el PND II a la industrialización horrorizó a
la oligarquía angloamericana y sus aliados.
La oligarquía pasó de la preocupación a la histeria en
1975, cuando se anunció el acuerdo nuclear Brasil-Alemania,
140 El complot
el cual contemplaba la construcción de ocho plantas nuclea-
res. Eso significaba una tendencia a destruir el orden político
surgido en los acuerdos de Yalta ya eliminar el orden tecnoló-
gico descriminatorio gue crearon las Conferencias Pugwash,
que le dio el monopolio de la tecnología nuclear a las grandes
potencias representadas en el Consejo de Seguridad de la Or-
ganización de las Naciones Unidas (ONU), que son, al mismo
tiempo, las garantes del infame Tratado de No Proliferación
Nuclear (TNP), prototipo de acuerdo para imponer a los países
del Tercer Mundo un rígido apartheid tecnológico.
La rebelión germano-brasileña provocó tales reacciones
que el gobierno deJimmy Carter llegó al extremo de amenazar
con retirar las tropas estadounidenses estacionadas en territo-
rio alemán si el acuerdo nuclear se mantenía. Fue por esa
misma época cuando cayó asesinado el banquero Jürgen Pon-
nto, del Dresdner Bank, uno de los arquitectos del acuerdo
nuclear con Brasil. Vale la pena recordar aquí que el actua!
secretario de Estado de los Estados Unidos, Warren Christo-
pher, en su calidad de subsecretario de Estado en el gobierno
de Carter, intervino en el sabotaje de las negociaciones sobre
. tecnología nuclear que sostenían Alemania y Brasil, al mismo
tiempo que dirigía las presiones en pro de los llamados dere-
chos humanos.
El perverso abuso de poder del presiden te Carter en con tra
de Brasil provocó en J 977 que el presidente Ernesto Geisel
rompiera abruptamente los acuerdos militares con los Esta-
dos Unidos, que databan de 1952 . El rompimiento impulsó
las industrias militares y, con ello, dio auge a las industrias
de bienes de c!,pital, a la vez que se iniciaron programas
secretos de enriquecimiento de uranio, bajo el comando de la
Marina de Guerra brasileña. El rompimiento militar con la
polí tica angloamericana fue acompañado de la reorientación
de la política externa de Brasil para establecer relaciones más
sólidas con Africa y el Oriente Medio, especialmente con Irak,
que, como Brasil, aspiraba a un pleno desarrollo científico y
. tecnológico soberano.
El diplomático brasileño Joao Agusto de Arauja Castro
dio una extraordinaria visión de la problemática mundial de
este período. Arauja Castro calificaba el condominio angloa-
8rasil: la batalla para librarse del nuevo orden mundial 141
mericano-soviético y sus esferas de influencia, corno una tenta-
tiva de "congelamiento del poder mundial" para eternizar, a
la usanza del Imperio Romano pagano, el predominio de las
superpotencias.
Las concepciones de desarrollo expresadas en el PND JI
reflejan, en realidad, una visión del pensamiento militar brasi-
leño en general, que se enraizó a profundidad desde la década
de 1920, en el período en que la misión militar francesa le
transmitió a las instituciones militares brasileñas las ideas
del economista alemán Federico List. Estas ideas impulsaron
en gran medida las revueltas de lo que se conoce como el
movimiento tenientista, que culminó con la revolución de
1930, que posibilitó el ascenso al poder del patriota Getulio
Vargas, con el programa de transformar a Brasil de plantación
cafetera en nación industrializada.
El que estas concepciones aún predominen dentro de las
Fuerzas Armadas brasileñas -a pesar de que, a partir de la
Segunda Guerra Mundial, creció la inlluencia del pensamiento
económico liberal, como se expresó luego de 1967, hace más
fácil entender el porqué del empeño de las instituciones del
establishment angloamericano por desmantelarlas, pues las
juzga el obstáculo principal a sus planes de hacer volver a
Brasil a una condición de hacienda de ensamblaje, exporta-
dora de materias primas y productos semimanufacturados
subvaluados. Las Fuerzas Armadas son, en última instancia,
el obstáculo principal a los programas librecambistas que
presuponen la entrega del patrimonio de las empresas públi-
cas al mejor postor. Hasta ahora, debido a su enconada resis-
tencia, Brasil es el país que menos ha privatizado de toda la
región.
Imperialismo 'ecológico'
Brasil y sus instituciones militares han sufrido en los últimos
años una serie de embates del "nuevo orden" angloamericano
que, si bien han encontrado resistencia nacionalista, han lo-
grado victorias políticas importantes en el país.
Para doblegar a Brasil, los estrategas del "nuevo orden"
cifraron sus esperanzas en el "factor ecológico". Este abarca el
142 El complot
formar una amplia corriente internacional de opinión pública
favorable a la limitación de la soberanía de las naciones, so
pretexto -el absurdo pretexto maltusiano- de que los recur-
sos naturales son finitos y se están agotando, que hay que
proteger el medio ambiente a toda costa, e lc. Como corolario
directo, se contempla crear un organismo ecológico suprana-
cional con poderes policiales, para administrar el medio am-
biente mundial y supervisar las actividades potencialmente
dañosas a éste, por encima de la autoridad del gobierno nacio-
nal , como lo propusieron a partir de 1989 el condominio an-
gloamericano-soviético y sus buenos aliados franceses. La Co-
misión Brundtland, en su informe Nuestro fU/uro común, la
"biblia" que inspiró' el temario de la Conferencia Sobre Medio
Ambiente y Desarrollo auspicida por la ONU en 1992 (Eco
92), sugiere crear una entidad, posiblemente adscrita a la
ONU, que supervise el medjo ambiente a escala mundial.
Altos representantes de las grandes potencias y sus princi-
pales grupos de poder comenzaron a manifestarse en variados
foros internacionales con el mismo lenguaje "verde" y en favor
de la supranacionalidad.
El entonces canciller Eduard Shevardnadze hizo explícita
la adhesión sov iética a la "agenda verde global" en un discurso
pronunciado en la ONU el 27 de septiembre de 1988: "Enfren-
tados a la amenaza de una catástrofe ambiental, las lineas
divisorias del mundo ideológico bipolar se desvanecen. La
biosfera no reconoce divisiones en bloques, alianzas o siste-
mas .. nadie está en posición de edificar su propia linea de
defensa ambiental independiente y aislada". También ante la
ONU , Mijail Gorbachov refrendó con entusiasmo esta visión y
pidió crear "un centro de asistencia ambiental de emergencia"
que actuaría en caso de grandes problemas ambientales en
cualquier país.
Holanda procedió a vincular los problemas ecológicos con
la cuestión de la deuda externa. Patrocinó dos conferencias
internacionales sucesivas en La Haya , en marzo de 1989. La
primera, según sus promotores, tuvo el objetivo de instar a
la creación de un "nuevo orden ecológico internacional", ba-
sado en la "concesión de parcelas de la soberanía" para facili -
tar la resolución de los problemas ambientales globales. La
Brasil: la batalla para librarse del nuevo orden mundial 143
propuesta contó con el apoyo de dos líderes franceses: Fran~ois
Mitterrand y Michel Rocard. Luego, Mitlerrand se convirtió
en ardoroso defensor de las causas "indígenas" brasileñas. La
segunda conferencia fue patrocinada por el Nederlandische
Middenstandsbanck (NMB), y contó con la participación del
secretario de Hacienda de los Estados Unidos, Nicholas Brady.
A partir de la elección del presidente George Bush, la
prensa angloamericana intentó imponer la idea de que Brasil
es incapaz de afrontar adecu