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Sátanas

El documento presenta varias escenas y reflexiones sobre temas como la condición humana, el arte, la sociedad y la política. Brevemente describe una pintura de Caravaggio que representa la crucifixión de San Pedro de una manera realista y cruda, enfatizando la vulnerabilidad humana frente a la muerte. También incluye el diálogo de un personaje que rechaza ayudar a desplazados de la guerra y muestra una actitud egoísta e insensible hacia los demás.
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Sátanas

El documento presenta varias escenas y reflexiones sobre temas como la condición humana, el arte, la sociedad y la política. Brevemente describe una pintura de Caravaggio que representa la crucifixión de San Pedro de una manera realista y cruda, enfatizando la vulnerabilidad humana frente a la muerte. También incluye el diálogo de un personaje que rechaza ayudar a desplazados de la guerra y muestra una actitud egoísta e insensible hacia los demás.
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{ñññññññññññññññññññSátanas; Mario Mendoza

En la esquina contraria están las carnicerías y las ventas de animales vivos: gallinas, patos,
conejos, hámsteres y gallos de pelea. (pp. 6) una imagen clara, familiarizado con el
paisaje

En la esquina contraria están las carnicerías y las ventas de animales


vivos: gallinas, patos, conejos, hámsteres y gallos de pelea. (pp. 7) cantidad de detalles
abismales

Andrés camina hasta la ventana de su estudio de pintura y observa las montañas de


Bogotá levantarse imponentes y solemnes ante la ciudad. Le parece que hay algo de
prepotencia y de arrogancia en esa majestuosidad. Todos los días percibe de manera
diferente los colores de los árboles, las piedras, la tierra, la hojarasca que se amontona
y conforma una plataforma vegetal de claroscuros cambiantes e irregulares. Sus ojos
se levantan hacia el cielo y observa un azul intenso interrumpido por nubes ligeras
que semejan gigantescos copos de algodón deshaciéndose en la inmensidad del
firmamento. ¿Dónde ha visto esta imagen antes?, se pregunta. Su memoria le trae de
inmediato a la mente un anacoreta, unas rocas, una ciudad, un castillo, y allá atrás, al
fondo, un cielo azul con esas nubes jugando en el aire transparente. (pp. 12) una gran
capacidad del escritor de cambiar de paisaje y tópico

El personaje de Manuel, realmente todo un personaje

Deja esbozada la parte baja del retrato, lo que corresponde al cuello y la


garganta, y empieza a concretar los rasgos de la cara. En los ojos hace un gran
esfuerzo por capturar la expresión nostálgica de ella, su inclinación a una melancolía
abstracta, sin objetivos, sin referente, pero al mismo tiempo una fortaleza que en
lugar de invertirse en propósitos nobles y positivos, termina volviéndose contra ella
misma y autodestruyéndola. Es una fuerza que no puede salir de su mentalidad
introspectiva, que no permite una manifestación externa, y que por lo tanto deja de
ser una virtud para volverse más bien un dispositivo suicida siempre a punto de
estallar. (pp. 32) todo un análisis psicológico

¿No le ha sucedido que una idea empieza a existir sólo cuando la comentamos?
Sólo si le decimos a alguien lo que pensamos, salimos de la nada, rompemos los
monólogos que nos impiden llegar a la acción (pp. 37) que fuerza

Sabe
que el artista se inspiró en un hecho real: la armada francesa había naufragado muy
cerca de las costas africanas en 1816 y había desprotegido por completo a ciento
cincuenta pasajeros que se vieron obligados a navegar dos semanas en una pequeña
balsa sin la más mínima ayuda. Durante este tiempo los alucinados pasajeros se
asesinaron entre ellos, se comieron a los enfermos y a los más débiles, se
enloquecieron, se arrojaron al agua para suicidarse, y al final, cuando llegó el rescate,
sólo quedaron quince náufragos sobre el destrozado planchón de madera.

Y lo
sorprende una escena en la parte alta del lienzo: el hombre que agita un trapo para
llamar la atención del barco que va a rescatarlos es un hombre negro, el único que
aún tiene alientos para vencer la adversidad, el sirviente, el mayordomo, el esclavo
que luego de trece días de hambrunas y enfermedades permanece de pie, sacudiendo
la esperanza en su brazo izquierdo. Ese hombre que al comienzo del viaje recibe
órdenes y carga las maletas, es, sin que nadie pueda llegar a sospecharlo, el más
fuerte, el más dotado para una prueba de resistencia física, el que en realidad merece
vivir. Ya suprimidas las clases sociales y las diferencias económicas, se ve quién es
quién, se hace evidente la flaqueza o la templanza de carácter, se sabe en serio y sin
trampas quién es el más apto para sobrevivir (arte)
A las
dos y cincuenta paga lo que indica el taxímetro y se baja frente a la taquilla del
teleférico de Monserrate. (familiaridad)

Al lado de la gran masa popular que iba caminando despacio, conquistando la


montaña sin afán, disfrutando de la caminata y del exigente ejercicio, iban los
enfermos y los penitentes, verdaderos héroes que subían descalzos o de rodillas,
hablando solos, suplicando, con la Biblia en la mano y el rostro cubierto de lágrimas.
(fanatismo inútil?)

—Posesiones ya no hay en este siglo, señora. Tiene que llevarla a un hospital para
que le hagan exámenes neurológicos y psiquiátricos. (hechos científicos)

Un grupo de
gamines la acogió en sus filas y empezó la supervivencia urbana, el entrenamiento
para no dejarse aplastar por ese monstruo malévolo de millones de cabezas humanas
que cada día la insultaba más, la segregaba, la pateaba, la escupía. Un monstruo que
no se cansaba de humillarla y cuyo objetivo era convertirla en una cucaracha para
cualquier día espicharla sin el más mínimo asomo de misericordia.
—… y en el invierno es muy fácil ir a esquiar a Suiza. Hay programas especiales
que salen baratísimos… (realidades diferentes en un país)

cuarto capitulo:
Era como estar dividido en dos, fragmentado, escindido, roto.

El pintor no representó una crucifixión


heroica, valiente, sino una ejecución nocturna en la cual tres hombres desaliñados y
mal vestidos se ensañan contra un abuelo indefenso. Pedro no aparece aquí
sacrificado por sus creencias, como un apóstol que da una demostración de fe y de
firmeza, no, el enfoque es más bien el de un vil asesinato en el que el discípulo de
Jesús, ya canoso y con el rostro lleno de arrugas, no puede luchar por su vida y, con
temor, se da cuenta de que una muerte indigna y muy poco intrépida, sin ningún tipo
de hazañas o proezas, está próxima a cumplirse. Además, los tres esbirros van a
crucificarlo con los pies en alto, y el rostro de Pedro indica la impotencia de no poder
rebelarse ante semejante castigo. Los clavos ya lo tienen unido a la cruz y no hay
nada que hacer.

más que pintar una muerte específica (la del apóstol Pedro),
Caravaggio inmortalizó en ese lienzo la imposibilidad de defendernos de un final que
nos coge por sorpresa y nos recuerda en nuestros últimos días la bajeza de nuestra
infortunada condición humana. (profunda reflexión artística)

diario de un futuro asesino.


—Pertenezco a una fundación que ayuda a los desplazados de la guerra. Es gente
que tiene que abandonar sus hogares, sus parcelas de tierra y sus animales, y que
llega a la ciudad sin nada: son personas que no tienen dónde vivir, no tienen trabajo
y mucho menos un plato de comida para sus hijos. Cualquier colaboración que usted
pueda prestar, el país se la agradecerá.
—No, gracias.
—¿Cómo?
—Que no me interesa, gracias.
—¿Pero por qué, señor?
—Porque me tiene sin cuidado y punto.
—Son compatriotas suyos.
—Me da igual.
—No puede ser tan cruel.
—Si no pueden sobrevivir es mejor que se mueran.
—Pero de qué está hablando usted.
De que somos muchos, señora, hay exceso de población, y lo mejor que puede
pasar es que se mueran unos cuantos.
—No puede ser tan miserable.
—La miserable es usted, que está mendigando para unos incapaces.
—Ojalá nunca necesite ayuda porque nadie se la va a prestar.

Me repugna que alguien


convierta su propia debilidad en un espectáculo, y que encima de eso obligue a otros
a degradarse dándole una limosna. Es el colmo.

Colombia no es un país, sino una orden


mendicante.

La constitución consagra el derecho a la diferencia y al


desarrollo de la libre personalidad. Pero es letra muerta. La sociedad no soporta a
aquel que se aleja de las reglas del rebaño. La tendencia a masificar ideas y
conductas hace del diferente un individuo indeseable, como si fuera un elemento
peligroso para el desenvolvimiento de la máquina social. Así me siento: excluido,
rechazado, como un leproso medieval, como si estuviera contagiado de una
enfermedad que pudiera generar una pandemia.

Se levantó, cogió el bolso y salió a la calle. Descansé. El problema de todas estas


imbéciles es que no han conocido la necesidad, el hambre, la ausencia durante días
de un mendrugo de pan o de un vaso de agua. Sus ínfulas de grandeza revelan su
bajeza.
—Escúcheme bien, menopáusica hijueputa: me importan un culo los desplazados,
usted y sus aparentes obras de caridad. Y donde siga jodiéndome o predisponiendo a
los vecinos contra mí, le voy a abrir la cabeza a plomo o le voy a sacar las tripas a
cuchilladas.
Terminé de bajar las escaleras sonriente, silbando alegremente, dichoso.

Para los soldados occidentales Vietnam no fue un país o una zona de


guerra, sino un estado psicológico, una atmósfera que incluía mosquitos, insomnio,
sed, paranoia constante, deseos de sobrevivir, melancolía, ansiedad, y sobre todo
unas ganas frenéticas de matar a esos amarillos enanos y contrahechos que en
cualquier momento salían de la selva con sus bayonetas listas, sus dardos de madera
pulidos y sus cuchillos bien afilados. Cochinos orientales que eran capaces de
caminar kilómetros enteros sin fatigarse, en absoluto silencio, sin dormir, atentos
siempre al más mínimo crujido que indicara la presencia del enemigo.

Primer capitulo de esta semana.

Los hombres disparan a los brazos, a las piernas y a los genitales, apuntando bien,
con el pulso firme. La sangre mana a borbotones de los cuerpos heridos. Alfredo
Cortés y John Freddy Márquez se retuercen en el piso dando aullidos, llorando y
suplicando a gritos. Por último, los alzan del cabello y les pegan un tiro en la nuca.
María cierra los ojos y ve a su hermana Alix que le dice antes de fugarse: Espera
unos días y vengo por ti.
(la sociedad corrompe a las personas, falta del estado)
—La otra posición es aceptar que gente común y corriente es lanzada a
situaciones extremas y delirantes como consecuencia del ritmo de vida que estamos
llevando. ¿Me entiendes? Sólo importa el dinero, la clase social, nadie habla ya con
sus vecinos, la familia está desintegrada, no hay empleo, vivimos en grandes ciudades
y entre multitudes pero sin amigos y cada vez más solos. Hasta que alguien, como si
fuera un termómetro social que mide la irracionalidad general, estalla, mata, atraca un
banco o se lanza desde un puente. Si pensamos de esta manera, la responsabilidad de
esos delitos es nuestra, de todos, pues estamos construyendo un monstruo que va a
terminar tragándonos y destruyéndonos. (Nuevamente, Hobbs y el estado, ¿el hombre es
bueno por naturaleza?

Capitulo 7.
—Yo soy legión.

—Puede ser —admite Andrés.


—Le pongo un caso, si usted tuviera que pintarme, no podría pintar sólo lo que
está viendo. Tendría que intuir y vislumbrar a otro hombre que hay en mí.
—¿Usted cree?
—Tendría que pintar una combinación de dos identidades, como si fuéramos unos
gemelos bipolares, como si yo estuviera presenciando en un espejo mi imagen
deformada.

—Dios es sólo amor, María, un amor inmenso que no tiene límites. Sería absurdo
pensar que yo puedo perdonarte y que Dios no, sería un acto de arrogancia creer que
yo puedo tener en mi corazón más amor que el que Dios tiene dentro del suyo. Yo me
conmuevo con tu historia, me duelo como religioso y como padre tuyo, pues al fin y
al cabo yo te eduqué como a una hija y te amé con el amor más grande que tú te
puedas imaginar. Así que, si yo te perdono, ¿cómo no habría de hacerlo Él?
Círculos infernales.
Se trata de una serie de
artículos, de breves notas de periódico o de fotografías que le llaman la atención y
que le indican la gradual descomposición del mundo.

Unas hojas más adelante se detiene y lee: «De acuerdo con Amnistía
Internacional, existe una cantidad cada vez mayor de gobiernos que están utilizando
la tortura para conservar su poder y los militares están siendo transferidos a la
policía como torturadores.

«La CIA acaba de ofrecer varios miles de dólares por el manual de tortura de los
dominicos, comunidad religiosa que sobresalió durante varios siglos por su
refinamiento tanto en la tortura física como en la psicológica». (un aumento gradual en el
mal)

«Preveo la extensión de un continuo


desorden, con su acompañamiento de inhumanidad y su tendencia hacia una
bestialidad creciente. Preveo la barbarie.». (todo encaminado a una extinción)

la Tierra y el Infierno eran una misma


cosa: lugar de padecimiento y de dolor, rincón de desdicha, paraje de infortunio,
recinto de desgracia y de miseria.

No había dos
bandos opuestos, los buenos y los malos, sino sólo un grupo compacto cerrando filas
en torno al odio, la sevicia y la monstruosidad. (crítica brutal a la iglesia como institución)
el padre como una víbora

El padre Ernesto se pone de pie, le estrecha la mano al cocodrilo palpando su piel


húmeda y fría, y sale de la oficina con una sonrisa de plenitud entre los labios (apelativos
muy curiosos)

Esta terrible
sociedad que permite el triunfo de los mediocres a costa de los grandes, y que no
obstante tenemos que tolerar, es nuestro verdadero Calvario

El
verdadero artista es aquel que va más allá de las murallas, es el aventurero que se
atreve a indagar en la inmensidad de las estepas abiertas e inconmensurables, y que
cambia, en consecuencia, sus gustos, sus conceptos, sus formas de amar y de desear.
El problema es que semejante lucha es agotadora. Vivir en el límite y en la diferencia
cansa, agobia y genera un aturdimiento que impide cualquier tipo de equilibrio
espiritual

—Tú no eres sólo tú. Tú eres tu gente, tu pueblo. Te llamas Juan, Ignacio y
Beatriz, tienes cinco años, veinte y setenta, eres ama de casa, abogada, secretaria,
lechero y mecánico. Tú eres un continente. (lévinas)

Levanta los ojos de la página. Piensa: Una pluralidad, una multitud, un gentío
habitándonos por dentro. La identidad como una multiplicidad de entidades que
luchan dentro de nosotros por sobresalir. ¿Cuál triunfa dentro de mí? ¿Cuál se
apoderará de mi voluntad? El soldado, el guerrero, el vengador, el combatiente, el
estratega. Ya no más esta vida infame, llena de oprobio e ignominia. Ha llegado la
hora de demostrar lo que somos. Vuelve a mirar el libro y se concentra de nuevo en
la lectura:
La maldición del ser humano consiste en que estos dos incompatibles gusanos
estén encerrados en la misma crisálida, mellizos de antípodas perpetuamente en
lucha en el seno de la conciencia. De modo que, ¿cómo disociarlos?

Campo Elías sopesa las posibilidades y


concluye que, por encima de todo, le hubiera gustado ser este tercer hombre, el de los
libros y las bibliotecas, por la sencilla razón de que este hombre es todos los hombres,
el que muta en cada personaje, el andrógino, el travesti, el camaleón que cambia el
color de su piel según el lugar y las circunstancias, el mago que aparece en un
argumento y desaparece en otro, el ilusionista que cambia de rostro y de identidad
según la trama y la ocasión, el gran brujo que fluye de máscara en máscara en la
medida en que avanzan las páginas y los capítulos de sus narraciones literarias. Pero
no, no pudo ser un escritor, no era ése su destino. Le tocó ser éste, el soldado, el
hombre de armas, y pronto entrará al campo de batalla y tendrá que demostrar su
coraje y su intrepidez.

El veterano de Vietnam la envuelve en papel periódico, humedece las hojas con


gasolina y le prende fuego ahí mismo, sobre las baldosas de la cocina. Su mente es
una tormenta de pensamientos atropellados y contradictorios. La sensación de una
libertad suprema choca inesperadamente con una culpa que crece en la medida en que
van llegando a su memoria recuerdos y escenas de la infancia: su madre cuidándolo y
atendiéndolo en los ataques de fiebre y de tos recurrente, su madre cocinándole
galletas y postres que él devoraba con avidez después de las interminables jornadas
escolares, su madre abrazándolo y besándolo a la salida de la iglesia el día de su
primera comunión. Algo en su interior se desequilibra y se derrumba al contemplar el
cadáver de la anciana incendiándose y quemándose como si se tratara de un ritual
funerario iniciado por ciudadanos budistas en medio de las atrocidades de la jungla
vietnamita. 169

uno no es tan importante como para tomarse en serio en la vida


no es humilde, eso es ser pedante
aprendizaje de la vida: no ego
la burla de uno mismo
lector de Byung chul Han: primero nos prometieron la sociedad del rendimiento, todo lo
puedes, el ritmo del triunfo y ego, serás un líder. Después de la sociedad del rendimiento,
de creernos semidioses, hacer de todo al tiempo y no ser perdedores…nos sobreactuamos,
ahora estamos en una sociedad de la fatiga. Los libros como luces para aguantar las trampas
del presente, focos de resistencia civil.
El que no lee vive una vida, el que lee vive muchas, goza de una multiplicidad y es aquello
que a uno lo seduce
Una persona que no tiene un solo libro en su casa es una persona que fomenta la miseria
“no somos nada, tranquilo” una antropología deshinibidora

(página 51 y 52) (página 57, 58 y 59) (pp. 61)

Primero: razón científica: “a continuación se rechazaron definitivamente las conexiones


fantásticas con otras enfermedades tales como tisis, raquitismo, lupus, etc. Ciertamente
como resultado de la íntima cooperación con las investigaciones realizadas en otros
campos” pp. 61

Segunda razón: se descartan dudas sobre la existencia de la sífilis: “hubo también médicos
que dudaron incluso de la existencia de la sífilis. En un tratado del siglo XVI puede leerse:
no pocos afirman, por eso, que no existe el mal francés. Porque lo que nosotros llamamos
mal francés engloba diversas afecciones”
“no hay sífilis constitucional” (51, 52)

Sangre sifilítica:

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