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Música del Romanticismo: Historia y Evolución

El documento describe la música del período Romanticismo, que se desarrolló entre 1810 y principios del siglo XX. Explica que el Romanticismo musical estuvo influenciado por el movimiento en otras artes como la literatura y la filosofía. Se expandió el tamaño de las orquestas, las obras se hicieron más largas y se dio más importancia a la expresión emocional y a los virtuosos instrumentistas. Algunos compositores también incorporaron elementos nacionalistas en sus obras.

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Música del Romanticismo: Historia y Evolución

El documento describe la música del período Romanticismo, que se desarrolló entre 1810 y principios del siglo XX. Explica que el Romanticismo musical estuvo influenciado por el movimiento en otras artes como la literatura y la filosofía. Se expandió el tamaño de las orquestas, las obras se hicieron más largas y se dio más importancia a la expresión emocional y a los virtuosos instrumentistas. Algunos compositores también incorporaron elementos nacionalistas en sus obras.

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Música del Romanticismo

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Este aviso fue puesto el 12 de febrero de 2014.
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Este artículo forma parte de la categoría:
Historia de la música
Véase también: Portal:Música

En la música, el Romanticismo fue un período que transcurrió, aproximadamente,


entre los años 1810 y la primera década del siglo XX, y suele englobar toda la
música escrita de acuerdo a las normas y formas de dicho período.

El Romanticismo musical es un período de la música académica que fue precedido por


el Clasicismo y seguido por el Impresionismo. Está relacionado, por supuesto, con
el Romanticismo en otras disciplinas: la corriente de cambios en Literatura, Bellas
Artes y Filosofía, aunque suele haber ligeras diferencias temporales dado que, el
Romanticismo en aquellas Artes y en la Filosofía, se suele reconocer entre los años
1780 y 1840.

El Romanticismo como movimiento global en las Artes y la Filosofía tiene como


precepto que la verdad no podía ser deducida a partir de axiomas y que, en el
mundo, había realidades inevitables que solo se podían captar mediante la emoción,
el sentimiento y la intuición. La música del Romanticismo intentaba expresar estas
emociones hacia una persona u objeto al cual quiere o aprecia.

Índice
1 Ópera romántica (1800-1929)
2 El elemento vocal en la música romántica
3 Instrumentación
4 Cronología
4.1 Las raíces clásicas del Romanticismo (1780-1815)
4.2 Romanticismo temprano (1815-1830)
4.3 Romanticismo medio (1830-1850)
4.4 Romanticismo tardío (1850-1870)
4.5 Post-romanticismo (1870-1949)
4.6 El músico romántico
4.7 Romanticismo en el siglo XX
4.8 Formas musicales del Romanticismo
4.8.1 La forma en la sinfonía romántica
5 Véase también
Ópera romántica (1800-1929)
La ópera tendió a romper y mezclar entre sí las formas establecidas en el barroco o
el clasicismo. Este proceso alcanzó su apogeo con las óperas de Wagner, en las
cuales las arias, coros, recitativos y piezas de conjunto son difíciles de
distinguir.

También ocurrieron otros cambios. Los castrati desaparecieron y por tanto los
tenores adquirieron roles más heroicos, y los coros se tornaron más importantes.
Cuando acabó este periodo, el verismo se popularizó en Italia retratando, en la
ópera, escenas realistas más que históricas o mitológicas. En Francia, la tendencia
también se acogió y quedaron ejemplos populares como Carmen de Bizet.

Muchos compositores del Romanticismo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX,
escribieron música nacionalista, que tenía alguna conexión particular con su país.
Esto se manifestó de varias maneras. Los temas de las óperas de Mijaíl Glinka, por
ejemplo, son específicamente rusos, mientras que Bedřich Smetana y Antonín Dvořák
utilizaron ritmos y temas de las danzas y canciones populares checas. A finales del
siglo XIX, Jean Sibelius escribió Kullervo, música basada en la épica finlandesa
(el Kalevala) y su pieza Finlandia se convirtió en un símbolo del nacionalismo
finés.

El elemento vocal en la música romántica


La época del Romanticismo no fue un siglo de grandes composiciones vocales.
Subsistieron todavía una serie de compositores a capella, exquisitos y refinados,
como Mendelssohn y Brahms, que lograron efectos de armonía y cromatismo
inconcebibles en el siglo XVI, que fue la edad florida del estilo a capella.
Especialmente, en Alemania, el medio para conseguir este refinamiento fueron las
composiciones corales para hombres, las cuales, sin embargo, no debieron su impulso
a razones puramente artísticas, pues se convirtieron en expresión del nacionalismo
o de las actividades partidistas, mientras que el resto de las manifestaciones de
base vocal cayeron en desuso. Los grandes adalides del período romántico no
pensaron, ni por un momento, en componer obras para la iglesia y contribuir así a
que se escucharan los versículos de la Biblia que glorificaran a Dios.

Se escribieron oratorios religiosos y profanos, como Elías de Mendelssohn y El


paraíso y la peri de Schumann. Brahms escribió Un réquiem alemán, obra religiosa
con texto totalmente en alemán. También se escribieron misas y otras obras
religiosas. El Ave María de Schubert es un lied para canto y piano.

Instrumentación
Como en otros períodos, la instrumentación se adaptó a los requerimientos musicales
del período. Compositores como Hector Berlioz, orquestaron sus obras de una forma
nunca antes escuchada, dándole una nueva prominencia a los instrumentos de viento.
El tamaño de la orquesta estándar aumentó y se incluyeron instrumentos tales como
el piccolo y corno inglés, que antes se utilizaban muy ocasionalmente. Mahler
escribió su octava sinfonía, conocida como la "Sinfonía de los mil" por la masa
orquestal y coral que se requiere para interpretarla.

Además de necesitar una orquesta más grande, las obras del Romanticismo se tornaron
más largas. Una sinfonía típica de Haydn o Mozart, compositores del clasicismo,
puede durar aproximadamente veinte o veinticinco minutos. Ya la tercera sinfonía de
Beethoven, que se suele considerar como del Romanticismo inicial, dura alrededor de
cuarenta y cinco minutos. Y esta tendencia creció notablemente en las sinfonías de
Anton Bruckner y alcanzó sus cotas máximas en el caso de Mahler, con sinfonías que
tienen una hora de duración (como es el caso de la primera y la cuarta) hasta
sinfonías que duran más de una hora y media (como la tercera u octava).

Por otro lado, en el Romanticismo creció la importancia del instrumentista


virtuoso. El violinista Niccolò Paganini fue, no solo una de las estrellas
musicales de principios del siglo XIX pero también el primer gran virtuoso
reconocido a nivel mundial. Liszt, además de ser un notable compositor, fue también
un virtuoso del piano, muy popular. Durante las interpretaciones de los virtuosos,
solían destacar más ellos que la música que estaban interpretando.

Estos son algunos de los instrumentos que aparecen en el Romanticismo:

Viento

Contrafagot: Especie de fagot de grandes dimensiones, cuyos sonidos se producen a


la octava grave del fagot ordinario.

Saxofón: Instrumento de viento compuesto de un tubo cónico de metal encorvado en


forma de U, con varias llaves y una boquilla de madera y caña. Los hay de varios
tamaños.

Corno inglés: Instrumento de viento, más grande y de sonido más grave que la
trompeta.

Tuba: Instrumento de viento de grandes proporciones y de sonoridad voluminosa y


grave.

Cuerda

Piano: Aunque ya existía en el Clasicismo, el piano es el gran instrumento del


romanticismo. Permite la mayor expresividad a los compositores, que son, muchas
veces, virtuosos de este instrumento.

Cronología
Las raíces clásicas del Romanticismo (1780-1815)

Ludwig van Beethoven (1820), por Joseph Karl Stieler.


En la literatura, se suele decir que el Romanticismo dio inicio en los años 1770 o
años 1780 a 1780, con el movimiento alemán llamado Sturm und Drang. Fue
principalmente influenciado por Shakespeare, las sagas folclóricas, reales o
ficticias, y por la poesía de Homero. Escritores como Goethe o Schiller, cambiaron
radicalmente sus prácticas, mientras en Escocia Robert Burns transcribía la poesía
de las canciones populares. Este movimiento literario se reflejó de varias maneras
en la música del período clásico, incluyendo la obra de Mozart en la ópera alemana,
la elección de las canciones y melodías que se utilizarían en trabajos comerciales
y en el incremento gradual de la violencia en la expresión artística. Sin embargo,
la habilidad o interés de la mayoría de los compositores para adherirse al
"Romanticismo y la revolución" estaba limitada por su dependencia a las cortes
reales. Ejemplo de ello es la historia del estreno de Le nozze di Figaro de Mozart,
que fue censurada por ser revolucionaria.

Incluso en términos puramente musicales, el Romanticismo tomó su sustancia


fundamental de la estructura de la práctica clásica. En este período se
incrementaron los estándares de composición e interpretación y se crearon formas y
conjuntos estándar de músicos. Sin faltar a la razón, E. T. A. Hoffmann llamó "tres
compositores románticos" a Haydn, Mozart y Beethoven. Una de las corrientes
internas más importantes del clasicismo es el rol del cromatismo y la ambigüedad
armónica. Todos los compositores clásicos más importantes utilizaron la ambigüedad
armónica y la técnica de moverse rápidamente entre distintas tonalidades sin
establecer una verdadera tonalidad. Uno de los ejemplos más conocidos de ese caos
armónico se encuentra al principio de La Creación de Haydn. Sin embargo, en todas
estas excursiones la tensión se basaba en secciones articuladas, un movimiento
hacia la dominante o la relativa mayor y una transparencia de la textura.

Para los años 1810 se había combinado la utilización del cromatismo y la tonalidad
menor, el deseo de moverse a más tonalidades para lograr un rango más amplio de
música y la necesidad de un mayor alcance operístico. Mientras Beethoven fue tenido
luego como la figura central de movimiento, compositores como Muzio Clementi o
Louis Spohr representaban mejor el gusto de la época de incorporar más notas
cromáticas en su material temático. La tensión entre el deseo de más color y el
deseo clásico de mantener la estructura, conllevó a una crisis musical. Una
respuesta fue moverse hacia la ópera, donde el texto podía otorgar una estructura
incluso cuando no hubiera modelos formales. E. T. A. Hoffman, conocido actualmente
más por sus críticas musicales, presentó con su ópera Undine (1814) una innovación
musical radical. (No confundir con la de Tchaikovski de 1869). Otra respuesta a
esta crisis se obtuvo mediante la utilización de formas más cortas, incluyendo
algunas novedosas como el nocturno, donde la intensidad armónica en sí misma era
suficiente para mover la música adelante.

Romanticismo temprano (1815-1830)

Retrato de Franz Schubert por Wilhelm August Rieder (1875).


En la segunda década del siglo XIX, el cambio a nuevas fuentes para la música,
junto a un uso más acentuado del cromatismo en las melodías y la necesidad de más
expresividad armónica, produjeron un cambio estilístico palpable. Las razones que
motivaron este cambio no fueron meramente musicales sino también económicas,
políticas y sociales. El escenario estaba preparado para una nueva generación de
compositores que podía hablarle al nuevo ambiente europeo post-napoleónico.

En el primer grupo de compositores se suele agrupar a Beethoven, Louis Spohr, E. T.


A. Hoffmann, Carl Maria von Weber y Franz Schubert. Estos compositores crecieron en
medio de la dramática expansión de la vida concertística de finales del siglo XVIII
y principios del XIX, y esto le dio forma a sus estilos y expectativas. Muchos
saludaron a Beethoven como el modelo a seguir o, al menos, a aspirar. Las melodías
cromáticas de Muzio Clementi y las óperas de Rossini, Cherubini, Spontini y Mehul,
también ejercieron cierta influencia. Al mismo tiempo, la composición de canciones
para voz y piano sobre poemas populares, para satisfacer la demanda de un creciente
mercado de hogares de clase media, fue una nueva e importante fuente de entradas
económicas para los compositores.

Los trabajos más importantes de esta ola de compositores románticos fueron quizás
los ciclos de canciones y las sinfonías de Schubert, las óperas de Weber,
especialmente El cazador furtivo, Euryanthe y Oberón. Para la época, las obras de
Schubert solo se interpretaron ante audiencias limitadas y solo pudieron ejercer un
impacto notable gradualmente. Por el contrario, las obras de John Field se
conocieron rápidamente, en parte debido a que era capaz de componer pequeñas y
"características" obras para piano y danzas.

Fotografía del pianista polaco Frédéric Chopin.


Romanticismo medio (1830-1850)
La siguiente cohorte de compositores románticos incluye a Franz Liszt, Felix
Mendelssohn, Frédéric Chopin, Hector Berlioz y Johannes Brahms. Ellos nacieron en
el siglo XIX e iniciaron pronto la producción de composiciones de gran valor.
Mendelssohn fue particularmente precoz, escribiendo sus primeros cuartetos, un
octeto para cuerdas y música orquestal antes de cumplir los veinte años. Chopin se
abocó a la música para piano, incluyendo etudes (estudios) y dos conciertos para
piano. Berlioz compondría la primera sinfonía notable luego de la muerte de
Beethoven, la mencionada Sinfonía fantástica. Liszt compuso música orquestal, pero
es conocido por innovar en la técnica del piano, sus estudios trascendentales están
entre las obras que requieren mayor virtuosismo. Brahms sería considerado el
sucesor de Beethoven; incluso la primera sinfonía de este sería considerada "la
décima sinfonía" de Beethoven.

Al mismo tiempo se estableció lo que ahora se conoce como "ópera romántica", con
una fuerte conexión entre París y el norte de Italia. La combinación del
virtuosismo orquestal francés, las líneas vocales y poder dramático italianos,
junto a libretos que se basaban en la literatura popular, establecieron las normas
que continúan dominando la escena operística. Las obras de Vincenzo Bellini y
Gaetano Donizetti fueron inmensamente populares en esta época.

Richard Wagner.
Un aspecto importante de este parte del Romanticismo fue la amplia popularidad
alcanzada por los conciertos para piano (o "recitales", como los llamaba Franz
Liszt), que incluían improvisaciones de temas populares, piezas cortas y otras más
largas, tales como las sonatas de Beethoven o Mozart. Una de los exponentes más
notables de las obras de Beethoven fue Clara Wieck, que luego se casaría con Robert
Schumann. Las nuevas facilidades para viajar que se ofrecían en la época, gracias
al tren y luego al vapor, permitieron que surgieran grupos internacionales de
fanáticos de pianistas virtuosos, como Liszt o Chopin. Estos conciertos se
transformaron en eventos por sí mismos. Niccolò Paganini, famoso virtuoso del
violín, fue pionero de este fenómeno.

Entre finales de los años 1830 y los años 1840, los frutos de esta generación
fueron presentados al público, como por ejemplo las obras de Robert Schumann,
Giacomo Meyerbeer y el joven Giuseppe Verdi. Es importante notar que el
Romanticismo no era el único, y ni siquiera el más importante, género musical de la
época, ya que los programas de los conciertos estaban en gran medida dominados por
un género post-clásico, ejemplificado por el Conservatorio de París, así como la
música cortesana. Esto comenzó a cambiar con el auge de ciertas instituciones,
tales como las orquestas sinfónicas con temporadas regulares.

Fue en este momento cuando Richard Wagner produjo su primera ópera exitosa, e
inició su búsqueda de nuevas formas para expandir el concepto de los "dramas
musicales". Wagner gustaba llamarse a sí mismo revolucionario y tenía constantes
problemas con sus prestamistas y con las autoridades; al mismo tiempo se rodeó de
un círculo de músicos con ideas parecidas, como Franz Liszt, con quienes se dedicó
a crear la "música del futuro".

Suele indicarse que el romanticismo literario terminó en 1848, con las revoluciones
que ocurrieron ese año y que marcaron un hito en la historia de Europa, o al menos
en la percepción de las fronteras del arte y la música. Con el advenimiento de la
ideología "realista", y la muerte de figuras como Paganini, Mendelssohn y Schumann,
y el retiro de Liszt de los escenarios, apareció una nueva generación de músicos.
Algunos argumentan que esta generación debería llamarse victorianos más que
románticos. De hecho, los años finales del siglo XIX suelen describirse como
Romanticismo tardío.

Romanticismo tardío (1850-1870)


Al llegar a la segunda mitad del siglo XIX, muchos de los cambios sociales,
políticos y económicos que se iniciaron en la era post-napoleónica, se afirmaron.
El telégrafo y las vías ferroviarias unieron a Europa mucho más. El nacionalismo,
que fue una de las fuentes más importantes del principio de siglo, se formalizó en
elementos políticos y lingüísticos. La literatura que tenía como audiencia la clase
media, se convirtió en el objetivo principal de la publicación de libros,
incluyendo el ascenso de la novela como la principal forma literaria.
Nikolai Rimsky-Korsakov.
Muchas de las figuras de la primera mitad del siglo XIX se habían retirado o habían
muerto. Muchos otros siguieron otros caminos, aprovechando una mayor regularidad en
la vida concertística, y recursos financieros y técnicos disponibles. En los
anteriores cincuenta años, muchas innovaciones en la instrumentación, incluyendo el
piano de acción de doble escape (double escarpment), los instrumentos de viento con
válvulas, y la barbada (chin rest) de los violines y violas, pasaron de ser algo
novedoso a estándar. El incremento de la educación musical sirvió para crear un
público más amplio para la música para piano y los conciertos de música más
sofisticados. Con la fundación de conservatorios y universidades se abrió la
posibilidad a los músicos de hacer carreras estables como profesores, en vez de ser
empresarios que dependían de sus propios recursos. La suma de estos cambios puede
verse en la titánica ola de sinfonías, conciertos y poemas sinfónicos que fueron
creados, y la expansión de las temporadas de óperas de muchas ciudades y países,
como París, Londres o Italia.

El período romántico tardío también vio el auge de los géneros llamados


"nacionalistas" que estaban asociados con la música popular (folclórica) y la
poesía de determinados países. La noción de música alemana (Bruch) o italiana
(Puccini), ya estaba largamente establecida en la historia de la música, pero a
partir de finales del siglo XIX se crearon los subgéneros ruso (Glinka, Músorgski,
Rimski-Kórsakov, Cui, Balákirev, Borodin, Chaikovski), checo (Smetana, Dvorak),
noruego (Grieg), finlandés (Sibelius), español (Albéniz, Granados), británico
(Elgar, Delius) y estadounidense (Parker, Mac Dowell). Muchos compositores fueron
expresamente nacionalistas en sus objetivos, buscando componer ópera o música
asociada con la lengua y cultura de sus tierras de origen.

Post-romanticismo (1870-1949)

El compositor alemán Richard Strauss.


Se puede considerar un movimiento de finales del siglo XIX y principios del XX que
se diferencia del Romanticismo por la exuberancia orquestal y la desmesura en los
desarrollos sinfónicos, también se caracteriza por un intenso cromatismo que supera
a Richard Wagner. En los compositores postrománticos se observa la melancolía que
les produce la pérdida de la cultura romántica.

Los compositores más representativos de este estilo fueron Anton Bruckner, Gustav
Mahler y Richard Strauss :)

El músico romántico
Por la actitud ante la sociedad y el mundo, Beethoven se convirtió en el modelo del
movimiento romántico, que a la vez no dejaba de ser un modelo peligroso. Fue,
ciertamente, la figura de este la que proporcionó a la era romántica el paradigma
para su concepto de "Artista". Esto no hizo desaparecer la idea que se tenía de
"músico" que prestaba a la sociedad un servicio directo, es decir, el canto,
organista de iglesia, cantante de coro, director de orquesta de teatro y un largo
etcétera.

Lo que sí está claro es que la etapa romántica dio lugar al enfrentamiento entre el
"artista" y el "filisteo", como decía Robert Schumann musicalmente en su obra
Carnaval. Con Beethoven se inició un período en el que las sinfonías, oratorios,
música de cámara, coral y lírica, de todo tipo, e incluso las óperas, se componían
sin que nadie las encargara, para un público imaginario, para el futuro y para la
eternidad.

El aislamiento del músico romántico no se produjo sin un efecto retroactivo en su


personalidad y en el carácter de su obra. Con anterioridad a 1800 toda composición
tenía que ser susceptible de una valoración inmediata; si la desviación de las
viejas costumbres, de la tradición, era excesiva, no quedaba exenta de peligros,
como más de un compositor tuvo ocasión de aprender por propia experiencia. Este fue
el caso de Monteverdi, Gluck, o Haydn entre otros.

Por otro lado, competir en originalidad era más la excepción que la regla. Así
pues, las generaciones se sucedían. Los músicos románticos plantaron cara a la
tradición, y no solo dejaron de evitar la originalidad, sino que la persiguieron y
cuanto más libre de ideas preconcebidas estuviera una obra, tanto mayor era la
estimación que despertaba.

La música romántica, la música del siglo XIX, aparece repleta de una sucesión de
personalidades de lo más variadas, con una serie de perfiles mucho más acusados y
diferenciados que en los siglos precedentes y resulta una tarea muy difícil trazar
con nitidez la trayectoria de su evolución.

Romanticismo en el siglo XX
Muchos de los compositores que nacieron en el siglo XIX y continuaron componiendo
ya entrado el siglo XX, utilizaron formas que estaban en clara conexión con la era
musical previa, incluyendo a Sergei Rachmaninoff, Giacomo Puccini, Richard Strauss
y Kurt Atterberg. Por otro lado, muchos de los compositores que luego fueron
identificados como modernistas, escribieron en sus inicios obras con un marcado
estilo romántico, como por ejemplo Igor Stravinsky (es notable su ballet El pájaro
de fuego), Arnold Schoenberg (Gurrelieder), y Béla Bartók (El castillo de Barba
Azul). Pero el vocabulario y la estructura musical de finales del siglo XIX no se
quedó allí; Ralph Vaughan Williams, Erich Korngold, Berthold Goldschmidt y Sergéi
Prokófiev continuaron este género de composición más allá de 1950.

Fotografía del compositor húngaro Béla Bartók en 1927.


Aunque algunas nuevas tendencias, como el neoclasicismo o la música atonal,
cuestionaron la preeminencia del género romántico, el interés por utilizar un
vocabulario cromático centrado en la tonalidad, siguió presente en las obras más
importantes. Samuel Barber, Benjamin Britten, Gustav Holst, Dmitri Shostakóvich,
Malcolm Arnold y Arnold Bax, aunque se consideraban a sí mismos compositores
modernos y contemporáneos, mostraron frecuentemente tendencias románticas en sus
obras.

El Romanticismo alcanzó un nadir retórico y artístico alrededor de 1960: todo


indicaba que el futuro estaría formado por géneros de composición avant garde o con
algún tipo de elementos neo-clásicos. Mientras Hindemith regresaba a estilos más
reconocibles en sus raíces románticas, muchos compositores se movieron en otras
direcciones. Parecía que solo en la URSS o China, donde había una jerarquía
académica conservadora, el romanticismo tenía un lugar. Sin embargo, a finales de
1960 se inició un revival de la música que tenía una superficie romántica.
Compositores como George Rochberg pasaron de la música serial a modelos basados en
Gustav Mahler, un proyecto en el que estuvo acompañado de otros como Nicholas Maw y
David Del Tredici. Este movimiento se suele denominar neorromanticismo, e incluye
obras tales como la Primera sinfonía de John Corigliano.

Otra área donde el género romántico ha sobrevivido, e incluso ha florecido, es en


las bandas sonoras. Muchos de los primeros emigrantes que escapaban de la Alemania
nazi fueron compositores judíos que habían estudiado con Mahler o sus discípulos en
Viena. La partitura de la película Lo que el viento se llevó del compositor Max
Steiner, es un ejemplo del uso de los leitmotivs wagnerianos y la orquestación
mahleriana. La música de los filmes de la Era dorada de Hollywood fue compuesta en
gran medida por Korngold y Steiner, así como Franz Waxman y Alfred Newman. La
siguiente generación de compositores para el cine, compuesta por Alexander North,
John Williams, y Elmer Bernstein se basó en esta tradición en la composición de la
música orquestal para cine más familiar de finales del siglo XX.

Formas musicales del Romanticismo


El período romántico musical duró de 1770 hasta 1914 por lo cual el instrumento más
utilizado fue el piano, donde compositores como Chopin, Liszt, Schumann, Schubert,
se dedicaron a componer un extenso repertorio basado en sonatas y conciertos. En el
campo de la música sinfónica orquestal fue el Poema Sinfónico creado por Franz
Liszt, era una pieza de un movimiento, libre de las ataduras de la forma y la
Sinfonía Programática creada por Hector Berlioz, alcanzando su más fuerte expresión
y sentido universal, alcanzando parámetros nuevos en el arte, por fuera de la
música en sí misma. En el canto lírico, la forma Lied de Brahms, Mendelssohn, Liszt
y Schubert, eran piezas para voz (por lo general masculinas) con acompañamiento de
piano.

La forma en la sinfonía romántica


Desde el inicio mismo, los románticos adoptaron una actitud relajada en lo que a la
forma sinfónica se refiere.

Para esta época ya se había estrenado y editado la Heroica, ese modelo de gravedad
suprema que suena como un himno de las más pura estructura. Esa composición donde
ningún instrumento se impone dentro del conjunto y donde todos contribuyen al
objetivo sinfónico global.

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