CLASE 1.
Umberto Eco, Signos.
Lo que nos interesaba subrayar era que un individuo normal, ante un problema tan
espontáneo y natural como un vulgar «dolor de vientre», se ve obligado a entrar
inmediatamente en un retículo de sistemas de signos.; algunos de ellos, vinculados a la
posibilidad de realizar operaciones prácticas; otros, implicados más directamente en
actitudes que podríamos definir como «ideológicas». Pero, en cualquier caso, todos ellos
son fundamentales para los fines de la interacción social, hasta el punto de que podemos
preguntarnos si son los signos los que permiten a Sigma vivir en sociedad, o si la sociedad
en la que Sigma vive y se constituye como ser humano no es otra cosa que un complejo
sistema de sistemas de signos. En una palabra, ¿Sigma hubiera podido tener conciencia
racional de su propio dolor, posibilidad de pensarlo y de clasificarlo, si la sociedad y la
cultura no lo hubieran humanizado como animal capaz de elaborar y de comunicar signos?
El sistema de signos no es exclusivo de la “civilización” que hay en la ciudad, con
señales de tráfico, números de teléfono y libros. Incluso un campesino rural con la
vida más sencilla interpreta signos en su vida diaria, tales como las condiciones
climáticas, cambios estacionales, aromas, propiedades de las plantas, horarios en
función de la posición del sol,etc.
IMPORTANTE
Estos signos no son fenómenos naturales; los fenómenos naturales no dicen nada por sí
mismos. Los fenómenos naturales «hablan» a Sigma, en la medida en que toda una
tradición campesina le ha enseñado a leerlos. Así pues, Sigma vive en un mundo de signos,
no porque viva en la naturaleza, sino porque, incluso cuando está solo, vive en la sociedad;
aquella sociedad rural que no se habría constituido y no habría podido sobrevivir si no
hubiera elaborado sus códigos propios, sus propios sistemas de interpretación de los datos
naturales (y que por esta razón se convertían en datos culturales).
Naturalmente, un lingüista podría observar que si empezamos a llamar signo a cualquier
artificio que permite de alguna manera una interacción entre dos sujetos, e incluso las
traducciones solitarias que Sigma realizaba en su mente, ya no hay manera de detenernos.
Existen artificios que son signos en sentido propio, como las palabras, algunas siglas,
algunas convenciones de señalización, y luego está todo lo demás que no es signo, que
puede ser experiencia perceptiva, capacidad de deducir hipótesis y previsiones de la
experiencia, etc.
¿Qué es un signo?
Tiene muchas definiciones pero se puede resumir en: síntoma, indicio, indicación palpable
de la que se pueden sacar conclusiones, cualquier trazo o huella visible. Gesto con el que
se quiere comunicar o expresar alguna cosa, tal como una orden, un deseo, o algo
parecido. Gesto, acto o cosa similar que pone de manifiesto una determinada manera de
ser o de hacer, como puede ser, por ejemplo, un signo de alegría, etc. Línea, figura o algo
parecido que se traza para señalar el punto al que se ha llegado. Todos los signos de esta
categoría pueden indicarse con un sinónimo aparente de signo, que es señ[Link]
expresión gráfica, punto, línea, recta, curva y otras similares adoptada convencionalmente
para representar un objeto abstracto. Cualquier entidad gráfica utilizada igualmente para
representar un objeto abstracto, como un número, una fórmula química, expresiones
algebraicas, operadores lógicos y sim. En determinados contextos se llama también
sí[Link] procedimiento visual que reproduzca objetos concretos. (En lingüística.)
Proceso mediante el cual un concepto (o un objeto) se representa por medio de una imagen
acústica (como las «palabras» y sim.). A veces, cualquier componente menor del proceso
precedente.Símbolo, entidad figurativa u objetual que representa, por convención o a causa
de sus características formales, un valor, un acontecimiento, una meta o cosas similares.
Entonces con estas definiciones se pueden agrupar en distintos grupos.
Los signos no emitidos intencionalmente que constituyen acontecimientos naturales, los
utilizamos para reconocer algo o deducir una situación. Por ejemplo, si está nublado y
húmedo, seguro lloverá. Por otro lado, los signos artificiales son puestos intencionalmente
por los seres humanos para comunicarse con otros seres humanos. El grupo B son
acepciones básicas de las derivadas por extensión o por metáfora. El grupo C son algunas
acepciones en desuso, poéticas, derivadas por extensión.
Aunque las definiciones son variadas, todas son a partir del uso común del ser humano de
agrupar características en común para definirlas.
Filosofía y signos.
Decir que el hombre es un animal simbólico y explicar las razones por las cuales comunica,
puede ser filosofía; pero explicar la manera cómo comunica y la mecánica de las relaciones
de comunicación no es filosofía, es lingüística o cualquier otra cosa.
por un lado, actualmente es imposible hacer una filosofía del lenguaje sin tener en cuenta
Todo lo que ha producido la lingüística en los últimos doscientos años; por otro, y
precisamente para extender el problema lingüístico al de la significación a todos los niveles
(incluidos precisamente los no verbales), es necesaria la semiótica. No queremos dilucidar
aquí si la semiótica es la forma más técnica de una filosofía de la significación (que pone en
crisis las filosofías ingenuas del lenguaje) o bien si es una técnica de investigación de la que
se apropia la filosofía del lenguaje para hablar de los signos.
a) al igual que ha sucedido en la física o en la psicología, también en lingüística algunas de
las contribuciones filosóficas más importantes de nuestro siglo han sido aportadas, no por
filósofos, sino por técnicos de otras disciplinas (Einstein o Heisenberg en física, Saussure o
Hjelmslev en lingüística);
b) actualmente la semiótica es una técnica de investigación que explica de manera
bastante exacta cómo funcionan la comunicación y la significación.
Precisamente porque creemos que es importante pensar filosóficamente el problema del
signo.
La semiótica promete realizar una tarea que tradicionalmente viene llamándose filosófica.
Con frecuencia la filosofía ha pecado al confundir en su propio lenguaje funciones que
realizan los signos. Pero según una tradición antigua, la filosofía ha de examinar las formas
características de la actividad humana y luchar para un conocimiento lo más general y
sistemático posible. Esta tradición aparece en su forma moderna con la identificación de la
filosofía con la teoría de los signos y la unificación de la ciencia, es decir, con el aspecto
más general y sistemático de una semiótica pura y descriptiva (MORRIS, 1938, pág. 69).
La semiótica trata de los signos como materia principal, pero los examina en relación con
códigos e integrados en unidades más vastas, tales como el enunciado, la figura retórica, la
función narrativa, etc. La semiótica es la disciplina que estudia las relaciones entre el código
y el mensaje, y entre el signo y el discurso. Algunos sostienen incluso que no puede existir
una semiótica del signo si no se hace antes una semiótica del discurso.
No damos aquí una definición del uso estético de los signos. Y ello es así porque no existe
un signo estético por sí mismo, ni un uso estético de los signos, salvo de forma elemental,
como en una frase, aunque quizá sería posible construir frases que sirvan como ejemplos
mínimos de lo que es un discurso estético. Como se ha dicho, el problema estriba en que en
este libro nos detenemos en el umbral de una semiótica del discurso, dentro de la cual se
encuadra la semiótica del arte. Por lo tanto, se ha de considerar como una proposición de
rigor ascético esta renuncia a tratar del arte, cuando una gran parte del discurso filosófico
sobre los signos resulta oscura y dilatante, precisamente porque nadie ha sido capaz de
hablar del signo sin hablar a la vez del arte.
Más allá del signo definido teóricamente, existe el ciclo de la semiosis, la vida de la
comunicación, y el uso y la interpretación que se hace de los signos; está la sociedad que
utiliza los signos, para comunicar, para informar, para mentir, engañar, dominar y liberar.
Todos estos problemas rebasan la medida física de este pequeño manual; aunque el
manual espere facilitar al lector unos instrumentos que puede utilizar desarrollándose
libremente y aplicándolos, porque la semiótica no es solamente una teoría, ha de ser
también una forma de la praxis.
Clases 1 y 2: Resumen
La semiótica es una disciplina cuyo objeto de estudio es la producción de sentido. Como el
mundo mismo cobra sentido. La generación del sentido de la comunicación.
Intercambiamos sentidos. El mundo cobra sentido porque la generamos.
Generación del sentido: semiosis. La perspectiva de la semiótica: abandonar el “yo” y “vos”.
El sentido no está fundado en el sujeto. El sentido no está fundado en el sujeto- El sentido,
no en personas, no en términos de cosa, es lo que no vamos a pensar.
Pensar la comunicación no subjetiva ni individual. Movernos al espacio colectivo y social.
La materialidad es otra cuestión, más palabras y más sentido que se materializa.
¿Es posible que circule socialmente una cosa sin materialidad? Osea que materialidad es
para cada sociedad. Un concepto puede estar en la sociedad sin materializar?
Materialidad: algo percibido a través de los sentidos. No siempre es tangible. Por ejemplo,
oír la voz del profesor por videollamada.
No existe comunicación sin materialidad porque debe ser percibida por los sentidos. Hay
sentido sensorial y sentido de la significación. Todo es un texto, incluso nosotros, y la
sociedad “nos” lee.
Cristalización de las ideas sociales: algo que se materializa en el sentido social.
Cristalización: parte material de la representación, cuando la representación se materializa
se cristaliza. El sentido se genera/ se produce: hay procesos de producción del sentido.
El sentido no está acabado, nace y crece y no está constituido. El sentido social trasciende
al individuo. No estudió el sentido para mí, sino a nivel social.
La semiótica no niega los pensamientos individuales que van en contra de su propia cultura.
Las representaciones individuales las dejamos a la psicología.
No reducir lo social a lo individual. Para el ámbito profesional, es necesario un sentido
colectivo y social.
Semiótica: semiosis: producción de sentido:sentido social de la cultura.
Saussure y Pierce fueron dos pensadores de la semiótica
Esta materia analiza el cuerpo del mensaje. EL MENSAJE ES EL OBJETO DE ESTUDIO.
¿Cómo circulan los mensajes socialmente?
De todas las formas de circulación solo hay dos tipos de intercambio de mensajes
● Cara a cara: no hay mediación, es más directa.
● Mediatizadamente: hay un mediador.
Hay espacios de producción de mensajes. Un aula es la intersección de ambos tipos de
intercambio. El sistema más sólido, transparente y genuino es el cara a cara. Sin embargo,
desde la semiótica el cara a cara no es el más genuino. El mundo cobra sentido a partir de
los intercambios.
¿Qué es la sociedad?
Personas que comparten cultura, costumbres, territorio, tiempo y espacios. Sin embargo,
esta definición no finaliza. Otra definición es desde la antropología, Claude Lévi Strauss. Es
una definición más abstracta: La sociedad es un sistema de sistemas de
intercambios(bienes y servicios, parentescos y de mensajes),
La tribu: nosotros.
Hay que pensarnos como parte de un colectivo. Nuestra sociedad actual es individualista.
¿Qué es un sistema?
Un sistema es un conjunto de elementos que se definen de modo interdependiente y se
organizan según ciertas reglas.
Interdependiente porque un algo es algo por su relación con otro elemento. Por ejemplo, un
profesor es profesor porque nosotros somos alumnos.
Nosotros tenemos muchos roles en la vida y el rol no nos define necesariamente. El
elemento cobra sentido en relación a otro y en el marco de un contexto.
No somos nada y cobramos sentido en el otro, en relación al otro, en un sistema. El
intercambio(sistema de intercambio) en el marco de la antropología es dar, recibir y
devolver. Por ejemplo, voy a la facu, aprendo, le pago al profe y voy al ámbito profesional
con lo que aprendí.
No es un intercambio binario, no queda entre dos. Se intercambia con el sistema. La
sociedad es un sistema que contiene otros sistemas.
Continente y contenido: sociedad y sistemas. La sociedad es un todo con parte y se
constituyen del mismo material. 4 sistemas: la sociedad y 3 más en conjunto.
● Sistema de intercambio de bienes y servicios: hecho social, no vamos a encontrar
sociedad en la que un hombre sea completamente autosuficiente porque no existe
quien haga todo. Siempre, para algo, se necesita al otro.
● Sistema de intercambio de parentesco: hecho social, la ley de incesto. Incesto son
las relaciones carnales dentro de la familia, es una prohibicion entre ciertos
individuos. Es una ley universal vista en todas las sociedades. Es una prohibición
que han visto todas las tribus. Cambia cómo se organiza pero en todas las
sociedades hay relaciones prohibidas en términos de familia, aunque la familia como
concepto cambie. Esta ley es un rasgo común en todas las sociedades y es un
hecho social en sí mismo. Sin incesto, el ser humano genera lazos sociales y el asco
contra los miembros de la familia es una construccion social.
● Sistema de intercambio de mensajes: hecho social: el idioma,la lengua. Toda
sociedad se funda en la lengua y su uso es el lenguaje.
Función referencial y metalingüística: cuando uso las palabras para describir algo y
referirme a algo del mundo. La segunda función es referirse a la lengua, la palabra hablando
de la palabra.
En el mundo animal hay función referencial, tienen [Link] que no tienen es función
metalingüística. Es una capacidad que nos distingue porque nos comunicamos.
Sociedad: tejido de relaciones interdependientes. Se le imponen al sujeto: no elegimos y no
podemos escapar de eso. A medida que crecemos, adquirimos la lengua y no hay nada que
no pensemos con la lengua porque pensamos en palabras- Esto nos funda como [Link]
los procesos de producción de sentido.
Clase 2
¿Cómo las cosas cobran sentido?
El texto de Umberto Eco es una introducción. Saussure es más técnico.
Los seres humanos hacemos traducciones en cada acto cotidiano de la vida. Si hay reglas,
hay [Link] ejemplo en la medicina, la manera de acceder al cuerpo es la palabra,
escuchar cómo el paciente describe su síntoma.
Sistemas de signos y su procesamiento. Encuadramiento cognitivo.
Cada acción mínima en sociedad requiere encuadramiento cognitivo. Para manejarse en
sociedad hay que saber procesar los sistemas de signos. Los niños son desubicados
porque no saben hacer el encuadre. Los signos nos ordenan y el encuadre son signos
lingüísticos. Hay un sistema simbólico en el que es imposible escapar de él y de la lengua.
No elegimos nuestra lengua, ni el sistema simbólico, ni el sentido social.
Algo material en lugar de algo inmaterial. Un síntoma se materializa en mi cuerpo. Los
signos son ordenados en sistemas y la sociedad es el sistema de los sistemas.
Ya estar en contacto con el ambiente, nos hace tener una base material y construir una
lógica inmaterial que traspasa lo material. Podemos producir conocimiento y no existe homo
sapiens sapiens sin lengua. Buscamos el sentido. Le damos sentido hasta lo que no tiene
lengua como una hoja.
La matriz de la comunicación integra toda actividad humana. No hay comunicación sin
sentido, sino los sistemas no podrían prosperar o existir. Todos los sistemas pasan por la
lengua. Todo nos habla, sistemas que son expresivos como el cine o no expresivos como
una decoración. La lengua es un comentador universal, los ajusta a todos los demás
sistemas.
Saussure, fines del siglo XIX y principios del siglo XX
Saussure pensaba en todo como dicotomías, estudiaba elementos que se oponen. Su
objeto de estudio eran los signos lingüísticos. ¿De qué elementos se constituye el lenguaje?
No es homogéneo, y está constituido por la lengua y el habla. Las describe en relación a la
otra, es decir, como a una dicotomía.
Saussure usa las dicotomías para explicar el lenguaje. La lengua está en el cerebro, en la
psiquis. La mente es capaz de unir dos cosas: un sonido con una idea. Une el recuerdo de
un sonido, imagen acústica, con un concepto. La imagen acústica no es algo que estás
viendo, es el recuerdo que deja el sonido en la mente.
La idea es el concepto y no es lo que vos imaginas. Es una estructura de sentidos
abstractos. Saussure dice que aunque todos pensamos en un perro distinto al imaginarlo,
todos son perros y ese concepto es la idea abstracta que todos compartimos. Es social, es
común a todos, es decir, colectivo. Nosotros nos enfocamos en el concepto. Esto que es
común a todos es el significado.
La lengua está en la psiquis y une una musicalidad con una [Link] un fenómeno psíquico.
Concepto: estructura de sentidos abstractos. En el uso, los conceptos pueden
resignificar,pero Saussure ve al sistema abstracto no en funcionamiento. Estudia los
conceptos fuera del uso.
Cada signo es por lo que no es el otro. Otra vez la idea de dicotomía.
Por otro lado, entonces, está el habla que además de ser un fenómeno psíquico, es un
fisiológico y físico. Es individual.
El habla es la mente y el aparato fonador(fisiológico), conexión oído/mente/palabra. Lo físico
son las ondas sonoras que se materializan en la palabra. cuando pensamos, la palabra no
está materializada hasta que la escribimos o decimos. Esto es la imagen acústica, el
recuerdo de la idea.
Los elementos marginales de la lengua: un sonido con distintos significados. La lengua se
sustenta en diferencias, no en similitudes.
La lengua es un fenómeno social y el habla es un fenómeno individual. La primera es
un hecho social y la segunda es un acto individual.
No podemos escapar de la lengua, es el hecho social que se impone. El habla es algo que
el sujeto activa y varía según el individuo, que dice, donde lo dice, como lo dice y cuando lo
dice. La lengua es homogénea, y el habla heterogénea: otra dicotomía. El signo es
homogéneo, unión significado y significante, imagen acústica y concepto. El habla es
heterogénea porque se integra de modulación, respiración, ritmo, forma de hablar. Es el uso
del código y la lengua es el código en sí.
La lengua es anterior al habla y su adquisición es pasiva, mientras que el habla es activa.
La lingüística habla una parte del lenguaje: la lengua, no el habla.
Saussure saca a la palabra del uso para entenderla de manera abstracta. La lengua es
nuestra capacidad natural.
Significado y significante conforman al signo lingüístico. Un signo lingüístico no une una
cosa y un nombre, une una imagen acústica y un concepto. Divorcio entre la lengua y lo
real. La lengua no nombra lo real, nombra lo abstracto, una realidad de conceptos. Una
abstracción. Una abstracción de la realidad material. Se desprende de lo real. La lengua se
divorcia de lo real, según esta teoría.
Los signos lingüísticos cobran sentido más allá de lo real. Su valor lingüístico es la identidad
que cobra la palabra, su singularidad.
El valor del signo lingüístico cobra sentido por su diferencia con otros signos. Asociaciones
a ideas diferentes. La lengua es autosuficiente, resultado de la capacidad humana de crear
una abstracción. Decisión arbitraria d e las asociaciones: imagen acústica/concepto.
El signo lingüístico regido por dos principios:
● La arbitrariedad del signo: no hay razón lógica para que cada sonido se asocia con
una idea. La convención social no tiene motivo, es un capricho de la lengua. Hasta
las onomatopeyas son arbitrarias en la lengua.
● Carácter lineal del significante: convención social, es el orden de los signos.
Sintaxis.
Saussure, Curso de lingüística general
Capítulo 2:la tarea de la lingüística
La materia de la lingüística está constituida en primer lugar por todas las manifestaciones
del lenguaje humano, ya se trate de pueblos salvajes o de naciones civilizadas, de épocas
arcaicas, clásicas o de decadencia, teniendo en cuenta, en cada período, no solamente el
lenguaje correcto y el «bien hablar», sino todas las formas de expresión. Y algo más aún:
como el lenguaje no está las más veces al alcance de la observación, el lingüista deberá
tener en cuenta los textos escritos, ya que son los únicos medios que nos permiten conocer
los idiomas pretéritos o distantes.
La tarea de la lingüística será:
a) hacer la descripción y la historia de todas las lenguas de que pueda ocuparse, lo cual
equivale a hacer la historia de las familias de lenguas y a reconstruir en lo posible las
lenguas madres de cada familia;
b) buscar las fuerzas que intervengan de manera permanente y uni versal en todas las
lenguas, y sacar las leyes generales a que se puedan reducir todos los fenómenos
particulares de la historia;
c) deslindarse y definirse ella misma.
La lingüística tiene conexiones muy estrechas con varias ciencias, unas que le dan datos,
otras que se los toman. Los límites que la separan de ellas no siempre se ven con claridad.
Capítulo 2: El objeto de la lingüística
Lejos de preceder el objeto al punto de vista, se diría que es el punto de vista el que crea el
objeto, y, además, nada nos dice de antemano que una de esas maneras de considerar el
hecho en cuestión sea anterior o superior a las otras. Por otro lado, sea cual sea el punto de
vista adoptado, el fenómeno lingüístico presenta perpetuamente dos caras que se
corresponden, sin que la una valga más que gracias a la otra.
1° Las sílabas que se articulan son impresiones acústicas percibidas por el oído, pero los
sonidos no existirían sin los órganos vocales; así una “n” no existe más que por la
correspondencia de estos dos aspectos. No se puede, pues, reducir la lengua al sonido, ni
separar el sonido de la articulación bucal; a la recíproca, no se pueden definir los
movimientos de los órganos vocales si se hace abstracción de la impresión acústica
y sigs.
). 2° Pero admitamos que el sonido sea una cosa simple: ¿es el sonido el que hace al
lenguaje? No; no es más que el instrumento del pensamiento y no existe por sí mismo. Aquí
surge una nueva y formidable correspondencia: el sonido, unidad compleja acústico-vocal,
forma a su vez con la idea una unidad compleja, fisiológica y mental.
3° El lenguaje tiene un lado individual y un lado social, y no se puede concebir el uno sin el
otro.
4° El lenguaje implica un sistema establecido y una evolución; en cada momento es una
institución actual y un producto del [Link] realidad, la relación que une estas dos cosas
es tan estrecha que es difícil separarlas. ¿Sería la cuestión más sencilla si se considerara el
fenómeno lingüístico en sus orígenes, si, por ejemplo, se comenzará por estudiar el
lenguaje de los niños? No, pues es una idea enteramente falsa esa de creer que en materia
de lenguaje el problema de los orígenes difiere del de las condiciones permanentes. No hay
manera de salir del círculo.
En ninguna parte se nos ofrece entero el objeto de la lingüística. Por todas partes topamos
con este dilema: o bien nos aplicamos a un solo lado de cada problema, con el consiguiente
riesgo de no percibir las dualidades arriba señaladas, o bien, si estudiamos el lenguaje por
muchos lados a la vez, el objeto de la lingüística se nos aparece como un montón confuso
de cosas heterogéneas y sin trabazón. Cuando se procede así es cuando se abre la puerta
a muchas ciencias —psicología, antropología, gramática normativa, filología, etc.—, que
nosotros separamos distintamente de la lingüística, pero que, a favor de un método
incorrecto, podrían reclamar el lenguaje como uno de sus objetos.
En efecto, entre tantas dualidades, la lengua parece ser lo único susceptible de definición
autónoma y es la que da un punto de apoyo satisfactorio para el espíritu. Pero ¿qué es la
lengua? Para nosotros, la lengua no se confunde con el lenguaje: la lengua no es más que
una parte del lenguaje, aunque esencial. Es a la vez un producto social de la facultad del
lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para
permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos.
La lengua, por el contrario, es una totalidad en sí y un principio de clasificación. En
cuanto le damos el primer lugar entre los hechos de lenguaje, introducimos un orden
natural en un conjunto que no se presta a ninguna otra clasificación.
El lenguaje no se deja clasificar en ninguna de las categorías de los hechos humanos,
porque no se sabe cómo desembrollar su unidad.
Se podría objetar que el ejercicio del lenguaje se apoya en una facultad que nos da la
naturaleza, mientras que la lengua es cosa adquirida y convencional que debería quedar
subordinada al instinto natural en lugar de anteponérsele.
No está probado que la función del lenguaje sea enteramente natural, es decir, que nuestro
aparato vocal está destinado a hablar como las piernas a caminar. Así, para Whitney, que
equipara la lengua a una institución social con el mismo título que todas las otras, el que
nos sirva
mos del aparato vocal como instrumento de la lengua es cosa del azar, por simples razones
de comodidad: lo mismo habrían podido los hombres elegir el gesto y emplear imágenes
visuales en lugar de las imágenes acústicas. Sin duda, esta tesis es demasiado absoluta; la
lengua no es una institución social semejante punto por punto a las otras.; además,
Whytney va demasiado lejos cuando dice que nuestra elección ha caído por azar en los
órganos de la voz; de cierta manera, ya nos estaban impuestos por la naturaleza. Pero, en
el punto esencial, el lingüista americano parece tener razón: la lengua es una convención y
la naturaleza del signo en que se conviene es indiferente.
Lenguaje articulado:en el lenguaje, la articulación puede designar o bien la subdivisión de la
cadena hablada en sílabas, o bien la subdivisión de la cadena de significaciones en
unidades significativas, se podría decir que no es el lenguaje hablado el natural al
hombre, sino la facultad de constituir una lengua, es decir, un sistema de signos
distintos que corresponden a ideas distintas.
Todo nos lleva a creer que por debajo del funcionamiento de los diversos órganos
existe una facultad más general, la que gobierna los signos: ésta sería la facultad
lingüística por excelencia.
Para atribuir a la lengua el primer lugar en el estudio del lenguaje, se puede
finalmente hacer valer el argumento de que la facultad —natural o no— de articular
palabras no se ejerce más que con la ayuda del instrumento creado y suministrado
por la colectividad; no es, pues, quimérico decir que es la lengua la que hace la
unidad del lenguaje.
Lugar de la lengua en los hechos del lenguaje
Para hallar en el conjunto del lenguaje la esfera que corresponde a la lengua, hay que
situarse ante el acto individual que permite reconstruir el circuito de la palabra. Este acto
supone por lo menos dos individuos: es el mínimum exigible para que el circuito sea
completo.
El punto de partida del circuito está en el cerebro de uno de ellos, por ejemplo, en el de A,
donde los hechos de conciencia, que llamaremos conceptos, se hallan asociados con las
representaciones de los signos lingüísticos o imágenes acústicas que sirven a su expresión.
Supongamos que un concepto dado desencadena en el cerebro una imagen acústica
correspondiente: éste es un fenómeno enteramente psíquico, seguido a su vez de un
proceso fisiológico: el cerebro transmite a los órganos de la fonación un impulso correlativo
a la imagen; luego las ondas sonoras se propagan de la boca de A al oído de B: proceso
puramente físico. A continuación el circuito sigue en B un orden inverso: del oído al cerebro,
transmisión fisiológica de la imagen acústica; en el cerebro, asociación psíquica de esta
imagen con el concepto correspondiente. Si B habla a su vez, este nuevo acto seguirá —de
su cerebro al de A— exactamente la misma marcha que el primero y pasará por las mismas
fases sucesivas: imagen acústica, concepto, fonación, audición, fonación, audición.
Pues es de capital importancia advertir que la imagen verbal no se confunde con el sonido
mismo, y que es tan legítimamente psíquica como el concepto que le está asociado. El
circuito entonces se divide en:
● a) en una parte externa (vibración de los sonidos que van de la boca al oído) y una
parte interna, que comprende todo el resto;
● b) en una parte psíquica y una parte no psíquica, incluyéndose en la segunda tanto
los hechos fisiológicos de que son asiento los órganos, como los hechos físicos
exteriores al individuo;
● c) en una parte activa y una parte pasiva: es activo todo lo que va del centro de
asociación de uno de los sujetos al oído del otro sujeto, y pasivo todo lo que va del
oído del segundo a su centro de asociación
Es necesario añadir una facultad de asociación y de coordinación, que se manifiesta en
todos los casos en que no se trate nuevamente de signos aislados; esta facultad es la que
desempeña el primer papel en la organización de la lengua como sistema.
Para comprender bien este papel, hay que salirse del acto individual, que no es más que el
embrión del lenguaje, y encararse con el hecho social.
Entre todos los individuos así ligados por el lenguaje, se establecerá una especie de
promedio: todos reproducirán —no exactamente, sin duda, pero sí aproximadamente— los
mismos signos unidos a los mismos conceptos.
¿Cuál es el origen de la cristalización social?
La parte física queda descartada debido a que cuando escuchamos una lengua extranjera,
no la entendemos aunque percibamos bien los sonidos.
La parte psíquica tampoco entra en juego en su totalidad: el lado ejecutivo queda fuera,
porque la ejecución jamás está a cargo de la masa, siempre es individual, y siempre el
individuo es su árbitro; nosotros lo llamaremos el habla.
Lo que hace que se formen en los sujetos hablantes acuñaciones que llegan a ser
sensiblemente idénticas en todos es el funcionamiento de las facultades receptiva y
coordinativa. ¿Cómo hay que representar este producto social para que la lengua
aparezca perfectamente separada del resto? Si pudiéramos abarcar la suma de las
imágenes verbales almacenadas en todos los individuos, entonces topariamos con el lazo
social que constituye la lengua. Es un tesoro depositado por la práctica del habla en los
sujetos que pertenecen a una misma comunidad, un sistema gramatical virtualmente
existente en cada cerebro, o, más exactamente, en los cerebros de un conjunto de
individuos, pues la lengua no está completa en ninguno, no existe perfectamente más que
en la masa.
Al separar la lengua del habla (langue et parole), se separa a la vez: 1° lo que es social de
lo que es individual; 2° lo que es esencial de lo que es accesorio y más o menos accidental.
cesorio y más o menos accidental. La lengua no es una función del sujeto hablante,
es el producto que el individuo registra pasivamente; nunca supone premeditación, y
la reflexión no interviene en ella más que para la actividad de clasificar
El habla es, por el contrario, un acto individual de voluntad y de inteligencia, en el cual
conviene distinguir: 1° las combinaciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de
la lengua con miras a expresar su pensamiento personal; 2° el mecanismo psicofísico que
le permita exteriorizar esas combinaciones.
Entonces la lengua:
● Es un objeto bien definido en el conjunto heteróclito de los hechos de lenguaje. Se la
puede localizar en la porción determinada del circuito donde una imagen acústica
viene a asociarse con un concepto. La lengua es la parte social del lenguaje, exterior
al individuo, que por sí solo no puede ni crearla ni modificarla; no existe más que en
virtud de una especie de contrato establecido entre los miembros de la
[Link] otra parte, el individuo tiene necesidad de un aprendizaje para
conocer su funcionamiento; el niño se la va asimilando poco a poco.
● La lengua, distinta del habla, es un objeto que se puede estudiar separadamente. Ya
no hablamos las lenguas muertas, pero podemos asimilar su organismo lingüístico.
La ciencia de la lengua no sólo puede prescindir de otros elementos del lenguaje,
sino que sólo es posible a condición de que esos otros elementos no se inmiscuyan.
● ° Mientras que el lenguaje es heterogéneo, la lengua así delimitada es de naturaleza
homogénea: es un sistema de signos en el que sólo es esencial la unión del sentido
y de la imagen acústica
● La lengua es un objeto de naturaleza concreta, y esto es una gran ventaja para
su estudio. Los signos lingüísticos no por ser esencialmente psíquicos son
abstracciones; las asociaciones ratificadas por el consenso colectivo, y cuyo
conjunto constituye la lengua, son realidades que tienen su asiento en el cerebro.
Además, los signos de la lengua son, por decirlo así, tangibles. En la lengua no
hay más que la imagen acústica, y ésta se puede traducir en una imagen visual
constante.
Cada imagen acústica no es más que la suma de un número limitado de elementos o
fonemas, susceptibles a ser evocados en la escritura por un número correspondiente
de signos. Esta posibilidad de fijar las cosas relativas a la lengua es la que hace que un
diccionario y una gramática puedan ser su representación fiel, pues la lengua es el depósito
de las imágenes acústicas y la escritura la forma tangible de esas imágenes.
LUGAR DE LA LENGUA EN LOS HECHOS HUMANOS. LA SEMIOLOGÍA.
La lengua, deslindada así del conjunto de los hechos de lenguaje, es clasificable entre los
hechos humanos, mientras que el lenguaje no lo es. La lengua es una institución social,
pero se diferencia por muchos rasgos de las otras instituciones políticas, jurídicas, etc.
La lengua es un sistema de signos que expresan ideas, y por eso comparable a la
escritura, al alfabeto de los sordomudos, a los ritos simbólicos, a las formas de cortesía, a
las señales militares, etc., etc. Sólo que es el más importante de todos esos sistemas.
La semiología es una ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social y
tal ciencia forma parte de la psicología social. Esta ciencia enseña cómo funcionan las leyes
que rigen a los signos. Las leyes que la semiología descubra serán aplicables a la
lingüística, y así es como la lingüística se encontrará ligada a un dominio bien definido en el
conjunto de los hechos humanos.
¿Por qué la semiología no es reconocida como ciencia autónoma, ya que tiene como las
demás su objeto propio?
en primer lugar, la concepción superficial del gran público, que no ve en la lengua más que
una nomenclatura, lo cual suprime toda investigación sobre su naturaleza [Link]
el punto de vista de la psicología, no lleva más allá de la ejecución individual, cuando el
signo es social por naturaleza.
Pues el signo es ajeno siempre en cierta medida a la voluntad individual o social, y en eso
está su carácter esencial, aunque sea el que menos evidente se haga a primera vista.
El problema lingüístico es primordialmente semiológico, y en este hecho importante cobran
significación nuestros razonamientos. Si se quiere descubrir la verdadera naturaleza de la
lengua, hay que empezar por considerarla en lo que tiene de común con todos los otros
sistemas del mismo orden; factores lingüísticos que a primera vista aparecen como muy
importantes (por ejemplo, el juego del aparato fonador) no se deben considerar más que de
segundo orden si no sirven más que para distinguir a la lengua de los otros sistemas. Con
eso no solamente se esclarecerá el problema lingüístico, sino que, al considerar los ritos,
las costumbres, [Link] signos, estos hechos aparecerán a otra luz, y se sentirá la
necesidad de agruparlos en la semiología y de explicarlos por las leyes de esta ciencia.
Pierce, La ciencia de la semiótica
División de signos
La lógica, en su sentido general, es, como creo haberlo demostrado, sólo otro nombre de la
semiótica, la doctrina cuasi-necesaria, o formal, de los signos. Al describir la doctrina como
"cuasi-necesaria", o formal, quiero decir que observamos los caracteres de los signos y, a
partir de tal observación, por un proceso llamado Abstracción, somos llevados a
aseveraciones, en extremo falibles, y por ende en cierto sentido innecesarias, concernientes
a lo que deben ser caracteres de los signos utilizados por una inteligencia capaz de
aprender a través de la experiencia.
En lo que respecta a ese proceso de abstracción, él es, en sí mismo, una suerte de
observación. La facultad que llamó "observación abstractiva" es una facultad reconocida
perfectamente por el común de las personas, pero para la cual las teorías de los filósofos
tienen a veces escaso lugar. Resulta una experiencia familiar a cualquier ser humano
desear cosas que están mucho más allá de sus medios y hacer seguir ese deseo por la
pregunta "¿Desearía yo igualmente tal cosa si tuviera amplios medios para lograrla?" Para
responder a esa pregunta el sujeto escruta su conciencia, y al hacerlo realiza lo que yo he
llamado una observación abstractiva. Hace en su imaginación una especie de diagrama
esquemático, o bosquejo de sí mismo; considera, dentro del estado de cosas hipotético.
qué modificaciones habría que hacer a ese cuadro, y luego lo examina; esto es, observa lo
que ha imaginado, para ver si es posible discernir ahí el mismo ardiente deseo.
A través de ese proceso, que es en el fondo muy parecido al razonamiento matemático,
podemos llegar a conclusiones sobre qué sería cierto respecto de los signos en todos los
casos, en la medida en que fueran usados por una inteligencia científica. Los modos de
pensamiento de un Dios, que debe poseer una omnisciencia intuitiva en sustitución de la
razón, están fuera de la cuestión. Ahora bien, todo el proceso de desarrollo de esas
formulaciones entre la comunidad de estudiosos, mediante observación abstractiva y
razonamiento de las verdades que deben mantenerse en todos los signos usados por una
inteligencia científica, es una ciencia de observación, como cualquier otra ciencia positiva, a
pesar de su fuerte contraste con todas las ciencias especiales, que surge de que apunta a
descubrir lo que debe ser y no meramente lo que es en el mundo real.
Un signo, o representamen, es algo que, para alguien, representa o se refiere a algo
en algún aspecto o cará[Link] dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa
persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo aún más desarrollado. Este signo
creado es lo que yo llamo el interpretante del primer signo. El signo está en lugar de
algo, su objeto. Está en lugar de ese objeto, no en todos los aspectos, sino sólo con
referencia a una suerte de idea, que a veces he llamado el fundamento del
representamen. "Idea" debe entenderse aquí en cierto sentido platónico, muy familiar en el
habla cotidiana; quiero decir, en el mismo sentido en que decimos que un hombre capta la
idea de otro hombre, en que decimos que cuando un hombre recuerda lo que estaba
pensando anteriormente, recuerda la misma idea, y en que, cuando el hombre continúa
pensando en algo, aun cuando sea por un décimo de segundo, en la medida en que el
pensamiento concuerda consigo mismo durante ese lapso, o sea, continúa teniendo un
contenido similar, es "la misma idea", y no es, en cada instante del intervalo, una idea
nueva.
Como consecuencia del hecho de estar cada representamen relacionado con tres cosas, el
fundamento, el objeto y el interpretante, la ciencia de la semiótica tiene tres ramas. La
primera es llamada gramática pura y tiene por cometido determinar qué es lo que debe ser
cierto del representamen usado por toda inteligencia científica para que pueda encarnar
algún significado. La segunda es la lógica puramente dicha. Es la ciencia de lo que es
cuasi-necesariamente verdadero de los representámenes de cualquier inteligencia científica
para que puedan ser válidos para algún objeto, esto es, para que puedan ser ciertos. la
lógica propiamente dicha es la ciencia formal de las condiciones de verdad de las
representaciones. La tercera rama es la retórica pura y su cometido consiste en determinar
las leyes mediante las cuales, en cualquier inteligencia científica, un signo da nacimiento a
otro signo y, especialmente, un pensamiento da nacimiento a otro pensamiento.
Los signos y sus objetos
La palabra Signo será usada para denotar un Objeto perceptible, o solamente imaginable, o
aún inimaginable en un cierto [Link] que algo sea un Signo, debe "representar",
como solemos decir, a otra cosa, su Objeto, aunque la condición de que el Signo debe ser
distinto de su Objeto es, tal vez, arbitraria, porque, si extremamos la insistencia en ella,
podríamos hacer por lo menos una excepción en el caso de un Signo que es parte de un
Signo. o complejo. En lo sucesivo, y a menudo en otros futuros textos, los Signos serán
tratados como si cada uno tuviera únicamente un solo objeto, a fin de disminuir las
dificultades del estudio. Si un signo es distinto de su objeto, debe existir, sea en el
pensamiento o en la expresión, alguna explicación, algún argumento, algún otro contexto.
que muestre cómo -sobre la base de qué sistema, o por qué razones- el Signo representa
al Objeto o al conjunto de Objetos a que se refiere. El Signo y la Explicación
conjuntamente constituyen otro Signo, y dado que la explicación será un Signo, requerirá
probablemente una explicación adicional, la cual. tomada conjuntamente con el Signo
precedentemente ampliado, constituirá un Signo aún más amplio; y si continuamos
suficientemente este proceso, finalmente llegaremos, o deberíamos llegar, a alcanzar en
última instancia un Signo de sí mismo, que contuviera a su propia explicación y la de todas
sus partes significantes; y, de acuerdo con esta explicación, cada una de esas partes tendrá
a alguna otra parte como Objeto. Conforme con ello, cada Signo tiene, real o
virtualmente, lo que podemos llamar un Precepto de explicación, según el cual el
Signo debe ser entendido como una suerte de emanación, por así decirlo, de su
Objeto.
El signo puede solamente representar al Objeto y aludir a él. No puede dar conocimiento o
reconocimiento del objeto. Esto es lo que se intenta definir en este trabajo por Objeto de un
Signo: vale decir, Objeto es aquello acerca de lo cual el Signo presupone un conocimiento
para que sea posible proveer alguna información adicional sobre el mismo.
Los Objetos -dado que un Signo puede tener cualquier número de Objetos- pueden ser una
cosa singular conocida existente, o que se cree que haya existido, o que -se espera que
exista, o un conjunto de tales cosas, o una cualidad o relación o hecho conocidos, de los
cuales cada Objeto singular puede ser un conjunto o reunión de partes, o puede tener algún
otro modo de ser, como, por ejemplo, un acto permitido cuyo ser no impide que la negación
de tal acto sea igualmente permitida; o algo de naturaleza general, deseado, requerido, o
invariablemente encontrado en ciertas circunstancias generales.
División de las relaciones triádicas
Podemos hacer una división a grandes rasgos de las relaciones triádicas:
● Relaciones triádicas de comparación: Las relaciones triádicas de comparación son
aquellas cuya naturaleza es la de las posibilidades lógicas.
● Relaciones triádicas de funcionamiento:Las relaciones triádicas de funcionamiento
son aquellas cuya naturaleza es la de los hechos reales.
● Relaciones triádicas de pensamiento:Las relaciones triádicas de Pensamiento son
aquellas cuya naturaleza es la de las leyes.
Debemos distinguir, en toda relación triádica, entre el Primero, el Segundo y el Tercer
Correlatos.
El Primer Correlato es, de los tres, aquel que se considera como de naturaleza más
simple, constituyendo una mera posibilidad si uno cualquiera de los tres es de esa misma
naturaleza y no llegando a ser una ley a menos que los tres, en su totalidad, sean de esa
naturaleza.
El Tercer Correlato es, de los tres, aquel que es considerado como de naturaleza más
compleja; es una ley siempre que alguno de los otros lo sea, y no es una mera
posibilidad a menos que los tres lo sean.
El Segundo CoRrelato es, de los tres, aquel que es considerado como de complejidad
intermedia, de modo tal que si dos cualesquiera de los otros son de la misma
naturaleza -sean ambos meras posibilidades, existencias reales o leyes-, entonces el
Segundo Correlato es una existencia real.
Las relaciones triádicas son divisibles por tricotomía en tres maneras, según que el primero,
el Segundo o el Tercer Correlatos, respectivamente, sean una mera posibilidad, un
existente real o una Iey.
CLASE 4
19/08
El signo es el que nos permite manejarnos en él. La semiótica explica la lógica a través del
sentido. Cada conducta social requiere un encuadramiento cognitivo. Hay un universo de
signos que se distingue de todos los demás: los signos de la lengua. Podemos construir un
sistema articulado. Es un sistema signo particular, la lengua, y nos permite hablar de los
otros sistemas de signos.
La lengua no está hecha de otra cosa que de signos. Recordar que siempre que pensamos
algo viene desde un lugar. Entonces para entender los signos, pensar en su origen.
Relacionar las conexiones entre las cosas.
Saussure nos dice que la lengua está divorciada del mundo. El significado es social. El
sentido no es solo para mí, sino a nivel social. SENTIDO SOCIAL.
A cada signo le sigue otro signo. Uno viene detrás del otro. No están yuxtapuestos.
El valor de un signo lingüístico nace en la diferencia con el otro, es su singularidad.
La diferencia le da al signo su identidad, porque un signo es lo que no es el otro. Por
ejemplo el blanco es la ausencia del color porque el negro es la concentracion de todos los
colores. El valor lingüístico dispone una diversidad significante para una diversidad de
significados, dispone una diversidad de sonidos a una diversidad de valores.
¿Por qué nos interesa Saussure?
Es importante porque podríamos estudiar cualquier sistema de signos si lo focalizamos de
este modo y seguro sabríamos más que sin él.
Gran parte de nuestra vida cotidiana funciona así. Cualquier sistema de signos es abordado
como un sistema de diferencias. No significa solo comparar. Por ejemplo, el reglamento de
vestimenta de UADE. construir un sistema de diferencias, aquello que estoy analizando
cobra un sentido más preciso.
No es el significado de cada uno de nosotros, es el significado social, de un colectivo lo
suficientemente importante como para que sea social. Para Saussure todos los significados
son sociales.
La lengua tiene una tendencia a ser inmutable, a no cambiar a través del tiempo.
Tiende a permanecer.
Inmutabilidad y mutabilidad del signo
1. El carácter arbitrario del signo: no hay razón lógica para que un sonido se una a
cierta palabra y significado. No tiene sentido cambiarlo entonces.
2. La multitud de signos necesarios para constituir cualquier lengua: cambiar la lengua
no sólo implica cambiar unos signos, sino una multitud. Por eso la lengua
permanece. Porque no se pueden cambiar tantos signos.
3. El carácter demasiado complejo del sistema: la lengua está hecha de elementos,
gramática, lógica, reglas, orden y sintaxis. Cambiar la lengua es complejo porque
está conformada de múltiples dimensiones. Es detener a que se cambien las reglas.
4. La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística: hay una
resistencia al cambio. Tendemos a repetir la lengua tal cual la aprendemos. No
avanzan los cambios.
Para observar cambios en la lengua tiene que pasar mucho tiempo. La lengua es un
fenómeno social trabajado en la permanencia y en la tendencia social. La tendencia es que
tiene que pasar mucho tiempo para que haya cambios sustanciales
¿Por que a largo plazo la lengua cambia?
La lengua cambia y requiere de dos cosas:
Paso del tiempo y masa hablante ____ MUTABILIDAD
Una lengua que ya nadie habla, osea sin masa hablante, es una lengua muerta. Y no
cambia porque ya nadie más lo habla. Mientras haya una masa hablante que la
practique y además pase mucho tiempo, hay transformaciones en la lengua.
Lengua: sinónimo de estructura porque es un sistema de diferencias.
Podemos hacer un uso de esa estructura. Al hablar hacemos uso de la lengua.
. Existe y tiene sentido en sí mismo, la lengua se explica por sí misma. No necesita otra
estructura para ser explicada, es autoexplicativa y autosuficiente. Que nosotros nos
entendamos no es gracias al Espíritu, sino gracias a la lengua que por sí misma nos permite
entender y comunicarnos.
PIERCE
Pierce dice que la lengua no está [Link] en la lengua y en cualquier sistema
de signos y no piensa en términos de sistema. Un sistema es algo cerrado. No piensa en
una estructura. La lengua es un dispositivo generador del sentido.
Pierce dice que los signos son generativos. El sentido no está preconstituido sino
que se genera.
Pierce me va a permitir comprender tanto el sistema de reglas que guían un discurso,
como la generación de esas reglas y otros sentidos.
Lo que dice Pierce en tres momentos distintos.
● Categorías de Pierce
● Modelo de signos de Pierce
● Tres acciones sígnicas: ícono, índice y símbolo.
Primera cuestión, señalar que Pierce va a utilizar las categorías para comprender cómo
conocemos. Pierce parte de la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible el conocimiento?
¿Cómo es posible que tengamos conciencia de algo y lo conozcamos? ¿Cómo es posible
que hagamos estas operaciones?
El hombre conoce porque sus espacios mentales, que organizan el sentido y son tres. Los
signos están definidos en su fundamentos por tres instancias. Tres categorías:
primeridad, segundidad y terceridad.
● Primeridad:cualidad, sentimiento, estado en potencia. El mundo de las primeridades,
de las primeras veces. Primeras veces que tienen(son) origen. Aquello que es tal
como es sin relación a ninguna otra cosa. No tiene nada que ver con ninguna otra
cosa. Un estado virgen. Nada que tiene que ver con algo anterior o posterior. La
primera no está relacionada con nada. No hay segundo sin primero. EL PRIMERO
DEBERÍA SER EL TEXTO Y LO SEGUNDO LA EXPLICACIÓN DEL PROFE. Un
primero puede ser cualquier cosa que no esté relacionada con nada. La primeridad
son las cualidades y sentimientos, es lo primero que está. Estados de los que
venimos. Conocemos porque hay cualidades.
● Segundidad: hechos, existencia, causa y efecto, acción y reacción, [Link]
cosas que son segundas por causalidad. El mundo está habitado por objetos y
sujetos. Orden de la segundidad. Lugar de lo existente y de lo hecho. Tiene que ver
con la existencia.
● Terceridad:ley, norma, hábito, regularidad, costumbre. Es la norma y costumbre.
Asociación y relación de un algo y una palabra. Relaciona una sensación con una
palabra, con un signo. Relación entre el mundo exterior y mi mundo interior.
Relaciona estos dos universos y establece asociaciones. Comprende que las cosas
se relacionan. La actividad del conocimiento. Estas relaciones simbólicas son
puramente arbitrarias.
Podemos pensar porque tenemos tres espacios mentales, según él.
Un bebe es un potencial sujeto.
Signo:algo que está en lugar de algo en función de un carácter.
La religión ordena socialmente. Relación por ejemplo: manzana y prohibición. Viene de la
religión.
El niño va estableciendo sensaciones con regularidad, se da cuenta que se repiten frente a
ciertos estímulos o situaciones. Se da cuenta que sus sensaciones no son caóticas.
El relacionamiento de un elemento se da arbitrariamente.
CLASE 5
26/8
Cualquier situación se encastra en la comunicación: encuadramiento social. Todo es
traducir signos.
Mundo de la primeridad, segundidad y terceridad: categorías de Pierce. Hay una lógica
entre estos espacios mentales.
Pensamos porque tenemos tres estados mentales. La primeridad es pensar algo sin
detenernos, es al azar, es impreciso y somnoliento, como cuando recién nos levantamos y
pensamos en un color y después siento un silbido fuerte(segundidad) paso de un
pensamiento impreciso a un pensamiento preciso. Hay una acción/reacción. No es mi
estado mental sino aquello que pone en cuestión mi interior y exterior, mi cuerpo y un
estímulo. Eso me lleva a la segundidad:la acción y reacción. Pasamos de un estado mental
a otro, de la primeridad a la segundidad porque viene un algo externo, como el sonido
ensordecedor. Cuando abre la puerta y el sonido cesa, y hay silencio, es acción y reacción.
Es un correlato. La norma es la terceridad, es una norma que correlaciona un algo con un
concepto según una repetición.
Todos nuestros pensamientos pasan a estas formas aunque no siempre llegamos a la
terceridad porque no realizamos una asociación.
Los signos no son tanto cosas sino son dinámicas. Registros, un tipo de orden de cosas.
Ese símbolo que puede ser la paloma de la paz(ejemplo) se podría haber simbolizado
distinto, como el símbolo de la paz hippie. Finalmente la paz tiene un correlato. UN
SÍMBOLO ES UNA CLASE DE SIGNO. Vemos la acción del signo. Es un correlato entre la
paloma y la paz(segundidad creo).
En la segundidad la asociación no es arbitraria, sino que es una relación causal. No de
modo caprichoso, sino lógico.
Relación causal por cualidades: es una paloma blanca, no parece un dinosaurio.
En un mismo fenómeno de la terceridad, hay segundidad y primeridad. No son cosas
aisladas, si estoy en el tercer orden suponen a los otros dos.
La primeridad es ver a la paloma blanca, la segundidad es reconocerla como tal y no
confundirla, la terceridad es asociación con el concepto de la paz. Osea, hay un correlato.
Si antes veíamos ahora vamos a ver el MODELO DE SIGNOS.
Un signo es algo que representa algo para alguien en algún aspecto o carácter. Se dirige a
alguien(crea en la mente de alguien) un signo equivalente o más desarrollado.
Un signo está en lugar de algo: ese Algo es un Objeto. Un representamen, un objeto e
interpretante para Pierce. El interpretante es otro signo, no es una persona.
Representamen: algo en lugar de algo, en lugar de su Objeto. Es UN primero con
cualidades. Refiere a algo. Para saber a que se refiere se necesita la interpretación un
interpretante: una relación genuina de algo con alguien. Si varía el interpretante, varía el
objeto aludido al signo.
Veo que cagaron a trompadas a un flaco y está ensangrentado. y digo que está
chocolateado entonces el Interpretante no es gastronómico, es anatómico y el objeto es la
sangre pero no como cosa, sino también como cosa aludida/a lo que el signo refiere.
Objeto: Sangre referida
Interpretante: Anatómico
El interpretante es como la sociedad va construyendo al signo. ¿Cómo interpreta a un
Primero? El Interpretante le da contexto al Objeto Y contexto no es solo tiempo y espacio
solamente. El sentido de un párrafo puede ser un contexto y puede cambiar de sentido en
distintos medios. El Interpretante puede ser cualquier cosa.
Modelo de Signos: triada. Hay algo que refiere algo en función de un carácter.
Nos interesa en todo caso reconstruir cuáles son los interpretantes sociales. El sentido no
depende de mí y de lo que yo interpreto. Como esos mensajes son leídos. Cómo reconstruir
los signos de manera tal que tengan sentido. Según un punto de vista, no individual, sino el
del signo que nos permite ver algo desde cierta perspectiva.
Lo que vemos y escuchamos se relaciona con ciertas cosas según interpretantes sociales,
según algunas reglas sociales.
Entrevista a L Gante: una voz se impone sobre la otra, un interpretante que pasa por las
posiciones de las voces en una entrevista televisiva: uno que pregunta y otro que responde.
Se supone que el que pregunta no debe pisar al otro mientras habla. Espacio exterior: L
Gante estaba en un auto por videollamada y Viviana en el estudio.
La sociedad mediatiza. Acá tenemos una mediatización de un personaje público que se
quería politizar.
“El lenguaje de barrio es crudo, no te hace ninguna película y cuando las cosas están mal
están mal y cuando estan bien estan bien ``.No es una retórica, ni jerga. sino más bien una
posición enunciativa, se habla de un lugar desde lo que ES. La gente de barrio no inventa
ninguna película, así de crudo como son las cosas. Es un decir genuino, no distorsionar.
Estamos analizando la semiosis social.
El límite lo pone L Gante. Viviana está sesgada por la terceridad y lo trata de ladrón
asociando su clase social a una delincuencia.s
La computadora llega a él a través de formas sociales
Separar el plano de la descripción y el de la interpretación. El primero va más allá de las
intenciones. Reconstruimos los procesos de producción de sentido del mensaje.
Para ver cómo se interpreta un mensaje debemos leer otros mensajes como los
comentarios de youtube o las notas periodísticas hablando del tema. Si yo describo,trabajo
en modo que me lo pide la semiótica. veo la primeridad y después al interpretante social.
El objeto es inmediato y dinámico. Lo primero porque es un elemento aludido y lo segundo
porque es la suma de representaciones presentes y futuras.
Interpretante: es inmediato, dinámico y lógico. Inmediato porque la definición genérica no
varía. Dinámico porque depende de cada semiosis. Lógico final porque es único, resulta
interpretativo al que cada intérprete está destinado a llegar si el signo es considerado.
Icono: similitud, se parece al objeto.
Símbolo: convención, ley, habito
Indice: actúa por contigüidad entre signo y objeto, relación existencial
Verón, Discurso social
cap 4
Hasta el momento hemos visto dos corrientes: la de Saussure dominado por su modelo
binario del signo, y por otro lado,un pensamiento temario sobre la significación. La primera
corriente es la del surgimiento de la lingüística como ciencia de la lengua y la segunda
permaneció ajena al principio de la lingüística, prolongandose bajo la forma empirista.
En los años setenta, cuando la lingüística encaraba un periodo de transformación
profunda, la herencia de Saussure dio vida con 50 años de retraso, a la primera semiología.
Esta, que parecía finalmente dispuesta a tomar a su cargo las preocupaciones sociológicas
de Saussure, era prisionera del modelo binario del signo y, en consecuencia, permanecía
ajena a toda noción de productividad del signo.
En los años 60, era imposible la teoría de la productividad del signo debido a modelos
nuevos, más poderosos que los de la lingüística estructural por ser generativos y
explicativos, tomaban forma, pero un contexto cada vez más hostil a toda la consideración
sobre la “naturaleza social de la actividad del lenguaje”. Por otro lado, la articulación entre
el sentido y los funcionamientos socioculturales se hacía un marco descriptivista,
taxonómico y marcado por el ethos de Durkheim.
En los años 70, hizo su aparición el concepto de [Link] concepto de discurso abre la
posibilidad de un desarrollo conceptual está en ruptura con la lingüística: imaginar, que se
puede llegar a la noción de discurso por el progresivo ensanche de la problemática
lingüística es una ilusión peligrosa. Una teoría de los discursos sociales se sitúa
necesariamente en un plano que no es el de la lengua. Ejemplo: una teoría de los discursos
puede darse como objeto, el surgimiento de la lingüística como práctica discursiva científica.
Resulta evidente que la lingüística no posee las herramientas para comprender sus propios
orígenes y su funcionamiento como discurso sobre el [Link]áneamente y a la luz
de esta ruptura entre la problemática sobre la lengua y la problemática sobre el discurso, se
pueden formular correctamente las relaciones entre las dos, y en particular, el hecho de que
el saber lingüístico es indispensable para una teoría de los discursos sociales. La ruptura de
esta última frente a la lingüística no podrá tener el mismo sentido que la hecha con
anterioridad por la semiología: bajo pretexto de autonomía, la semiología simplemente
ignoró lo que pasaba en lingüística. El resultado fue que la semiología se inspiró en una
lingüística ya superada.
En segundo lugar, el concepto de “discurso” abre la posibilidad de una reformulación
conceptual, con una condición: hacer estallar al modelo binario del signo y tomar a su cargo
lo que yo(Veron) llamo “pensamiento temario de la significación”, sepultado bajo cincuenta
años de lingüística estructuralista. Lo denominó teoría de los discursos sociales.
En tercer lugar, la separación/rearticulación entre teoría del discurso y lingüística por el otro,
permitirá que la teoría de los discursos recupere problemas olvidados: aquellos que la
lingüística rechazó en su historia y que la semiología ignoró sistemáticamente. Y acá está
entonces: la materialidad del sentido y la construcción de lo real en la red de semiótica.
Recuperando estos problemas, la teoría de los discursos funda su vocación lingüística.
Capítulo 5. Páginas 124/133
Se trata de concebir los fenómenos de sentido como apareciendo, por un lado, siempre bajo
la forma de conglomerados de materias significantes;y como remitiendo, por otro, al
funcionamiento de la red semiótica conceptualizada como sistema productivo. El punto de
partida es el sentido producido. El acceso a la red semiótica siempre implica un trabajo de
análisis que opera los fragmentos extraídos del proceso semiótico, es decir, sobre una
cristalización de las tres posiciones funcionales(operación,discurso,representaciones).Se
trabaja así sobre estados que son solo pequeños tejidos de la semiosis, que la
fragmentación efectuada transforma a los productos. La posibilidad de todo análisis del
sentido descansa sobre la hipótesis según la cual el sistema productivo deja huellas en los
productos y que el primero puede ser reconstruido a partir de una manipulación de los
segundos. Analizando los productos, apuntamos a procesos.
La teoría de los discursos sociales es un conjunto de hipótesis sobre los modos del
funcionamiento de la semiosis social. Por semiosis social entiendo la dimensión significante
de los fenómenos sociales en tanto procesos de producción de sentido.
Una teoría de los discursos sociales reposa sobre una doble hipótesis que hay que tomar en
serio:
● Toda producción de sentido es necesariamente social. No se puede describir ni
explicar satisfactoriamente un proceso significante, sin explicar sus condiciones
sociales productivas.
● Todo fenómeno social es, en una de sus dimensiones constitutivas, un proceso de
producción de sentido, cualquiera que fuere el nivel de análisis.
No se trata de reducir los fenómenos sociales a fenómenos significantes. Las ciencias
sociales suponen que los diversos fenómenos que ellas estudian son significantes, pero sin
interrogarse acerca del problema específico de los modos de comportamiento del sentido.
Toda forma de organización social, todo sistema de acción, todo conjunto de relaciones
sociales implican una dimensión significante: las ideas o las representaciones.
Las estructuras e instituciones no son conceptualizables sin suponer formas de producción
de sentido; el problema de la especificidad de la semiosis en el nivel de la organización
económica en un país no es un problema económico.
La doble determinación puede ser puesta en evidencia a condición de colocarse en el nivel
de los funcionamientos discursivos. Este doble anclaje, del sentido social y de lo social en el
sentido, sólo puede develar cuando se considera la producción de sentido como discursiva.
Se comprende así que se puedan definir perspectivas sobre el sentido que no reconozcan
esta doble relación: basta para ello con ignorar la naturaleza discursiva de toda producción
de sentido. Sólo en el nivel de discursividad el sentido manifiesta su determinaciones
sociales y los fenómenos sociales develan su dimensión significante. Es por ello que la
sociosemiótica sólo puede ser una teoría de la producción de discursos sociales.
Si el sentido está unido de manera inextricable con los comportamientos sociales, si no hay
organización en la sociedad, ni relaciones sociales sin producción de sentido, es porque
está última es el verdadero fundamento de lo corrientemente llamado representaciones
sociales. Que las formas de estructuración del modo de producción y las relaciones de
producción, que la naturaleza y el juego de conflictos, todo ello está determinado por otros
factores fuera de las representaciones, cuyos soportes son los actores sociales, nadie lo
podría discutir. Es en la semiosis donde se construye la realidad de lo social.
El estudio de los discursos sociales abre camino al estudio de la construcción social de lo
real, de la lógica natural de los mundos sociales.
Toda producción de sentido tiene una manifestación material. Esta materialidad del sentido
define la condición esencial, el punto de partida necesario de todo estudio empírico de la
producción de sentido. Las configuraciones del sentido sobre un soporte material son los
fragmentos de la semiosis. Cualquiera que fuere el soporte material, lo llamamos discurso o
conjunto discursivo.
Las condiciones productivas de los discursos tienen que ver con las determinaciones que
dan cuenta de las restricciones de generación de discurso o de un tipo de discurso, ya sea
con las determinaciones que definen las restricciones de su recepción. Llamamos a las
primeras condiciones de producción y a las segundas condiciones de reconocimiento.
Generados bajo condiciones determinadas, es entre estos dos conjuntos de condiciones
que circulan los discursos sociales.
Una consecuencia importante de este punto de partida es que un objeto significante dado,
un conjunto discursivo no puede jamás ser analizado “en sí mismo”. El análisis discursivo no
puede reclamar inmanencia alguna. La primera condición para poder hacer un análisis
discursivo es la puesta en relación de un conjunto significante con otros aspectos
determinados de esas condiciones productivas. El análisis de los discursos no es otra cosa
que la descripción de las huellas de las condiciones productivas en los discursos, ya sean
las de su generación o las que se dan cuenta de sus efectos.
A los inmanentistas les decimos que el análisis es una ilusión: cuando analizan un texto,
están necesariamente poniéndolo en relación con algo que no está en el texto, aunque este
algo no se formule; ello deriva de la naturaleza heterogénea, fragmentada, de todo texto, lo
que es válido para cualquier superficie significante, cualquiera que fuese su soporte
material, lingüístico u otro. Un objeto significante, en sí mismo, admite una multiplicidad de
análisis y lecturas; por sí mismo, no autoriza una lectura antes que otra. Sólo viene legible
en relación con criterios que se deben explicitar y que movilizan siempre elementos que
tienen que ver con las condiciones productivas del objeto significante analizado, sea en
producción o en reconocimiento.
Los objetos que interesan al análisis de los discursos no están en los discursos, tampoco
están fuera de ellos, en alguna parte de la realidad social [Link] sistemas de
relaciones: sistemas de relaciones que todo producto significante mantiene con sus
condiciones de generación por una parte, y con sus efectos por la otra.
Si un discurso jamás es un puro reflejo de una realidad exterior que lo determinaría
mecánicamente entonces hay que cuidarse muy bien de acercar la distinción entre un
conjunto discursivo dado por un lado, infraestructura y superestructura. La distinción entre
un conjunto discursivo y sus condiciones productivas siempre se establece a partir de la
identificación de tal o cual conjunto discursivo del cual se propone hacer un análisis. La
distinción es puramente metodológica: se produce automáticamente a partir del momento
en que elegimos un conjunto discursivo para analizar. La semiosis está a ambos lados de la
distinción: tanto las condiciones productivas cuanto a los objetos significantes que nos
proponemos analizar contiene sentido. Hay siempre otros discursos.
Las relaciones de los discursos con sus condiciones de producción por una parte, y con las
de reconocimiento por el otro, debe poder representarse en forma sistemática: gramáticas
de producción y gramáticas de reconocimiento.
Las reglas de estas gramáticas se llaman operaciones de asignación de sentido en las
materias significantes. Estas operaciones se reconstruyen o postulan a partir de marcas
presentes en la materia significante. Estas operaciones son siempre subyacentes,
reconstruidas a partir de marcas inscritas en la superficie material. Se puede hablar de
marcas cuando se trata de propiedades significantes cuya relación, sea con las condiciones
de producción o reconocimiento, no está especificada. Cuando la relación entre una
propiedad significante y sus condiciones se establece, estas marcas se convierten en
huellas de uno u otro conjunto de condiciones.
Las condiciones de producción de un conjunto significa que nunca son las mismas que las
de reconocimiento. La distancia entre ambas condiciones es extremadamente variable,
según el funcionamiento de la semiosis. El concepto de circulación sólo es, de hecho, el
nombre de esa diferencia.
La semiosis social es una red significante infinita. Tiene la forma de encastramientos en
todos sus niveles.
CLASE 6
2/9
¿Cómo la sociedad asigna el sentido de las cosas?
Saussure es arbitrario, cree en las dicotomías. Por otro lado, Pierce estudia cualquier signo
y su funcionamiento. Saussure sólo estudia signos lingüísticos. Pierce plantea triadas. Un
modo solo es arbitrario, según él, el orden del símbolo Lo icónico es por similitud que
comprendemos: cualidades que se parecen a cualidades. Representamos de modo indicial,
por continuidad. Pierce dice que el sentido se genera, a diferencia de Saussure que dice
que está impuesto. Aunque haya algo silencioso es real en el diálogo: Teoría
translingüística: entra la imagen y el sonido va más allá del signo lingüístico.
Veron
El discurso social no se reduce a la lengua. El hombre tiene la capacidad innata de generar
cosas nuevas con pocos elementos. Aprendemos la lengua observando. Para aprender la
lengua materna, no es necesario que nos enseñen. Una gramática en la cabeza, elegimos
nuestras palabras aplicando reglas que s e van generando. Distingue dos nociones: texto y
discurso.
El texto es la forma material que soporta y atraviesa un discurso. El discurso es una forma
inmaterial, espacio de las ideas.
Noción translingüística: el texto está en una relación. Un discurso no puede comprenderse
sin su contexto histórico y social que lo genera. Los discursos nacen en tribus.
Recuperar la concepción social del sentido. (imagen acústica de Saussure)¿Cómo se
recupera? Con el texto, a través de esta noción. Se plantea el problema de la construcción
de lo real en la red de la semiosis. El hombre es el espacio donde la semiosis para. TEORÍA
DEL DISCURSO SOCIAL.
La realidad se genera.
No accede directamente a lo real, sin intermediario. Toda la realidad está mediada por
signos, y ellos producen la realidad. El sentido se genera y lo real es su consecuencia, la
verdad es un producto de la semiosis. No hay nada más fuerte que la creencia. El sentido
no es individual sino lo que piensa la sociedad a través de mí. Las múltiples lógicas sociales
que hay en la sociedad. Que hay en común en todos aquellos que son diferentes.
Cap 5 de Verón
El sentido como producción discursiva. Red semiotica(todos los discursos) conceptualizada
como sistema productivo. El punto de partida sólo puede ser el sentido productivo.
Vinculamos los discursos y algo tiene sentido por contexto. Todos los discursos están
vinculados entre sí. La construcción del sentido es una construcción lógica.
El sentido es discurso, interpretante y aquello a lo que se refiere. Red imaginaria de
discursos vinculados entre sí. Semiosis social. Concepto que se reconstruye. Lugar dónde
están todos los interpretantes. Sentido no subjetivo.
CLASE 6
9/9
Verón y Pierce
Puntos en común
Signos translingüísticos
la realidad y su sentido no es arbitrario, es generativo. Proceso productivo.
Producción y reconocimiento: relación de a 3.
La realidad generada en el interior de la semiosis.
Lo real no es algo a lo que accedemos directamente, accedemos a ello a partir de los
discursos como mediadores.
La construcción de lo real: al interior de la red de la semiosis. No es objetiva, es un
efecto del sentido.
La realidad (construcción semiótica social) es eso construido dentro del sentido. No es
ajeno al sentido. Conocemos al mundo a partir de los relatos que nos da nuestra tribu. Sea
ciencia o mitos.
No escapamos del sentido. Todos formamos parte de la semiosis.
Articular lo social y el sentido.
Los discursos circulan y dejan su huella.
La semiosis social es concebida como un sistema productivo. Dimensión significante.
Los discursos se producen, circulan y se consumen.
Circulación: espacio más de circulación del sentido de tal tema.
Hay muchos espacios de circulación.
Los receptores son un lugar que leen los discursos condicionados.
Los interpretantes cambian.
En algún punto de la historia de la humanidad, se generó la semiosis social.
Pierce: evolución del pensamiento humano y social.
En algún momento apareció el lenguaje.
Sentido: encadenamiento de signos que producen una representación. Signos actuando
sobre signos. En la comunicación hay una diferencia entre el sentido producido y el
reconocido.
Canalizamos el discurso:pasa y nos atraviesa. Somos el producto de los discursos que
hemos tomado.
Somos un lugar de pasaje del discurso. La realidad se organiza en tanto los discursos
atraviesan.
(Grafico de produccion, discurso, reconocimiento y objeto:red de semiosis)
Este gráfico es un modelo reducido de la red semiótica social. Todo discurso es el resultado
de tres cosas
Algo que está en lugar de algo
● La producción y reconocimiento no son iguales, dos semiosis distintas. 2 máquinas
que actúan:una produce y la otra reconoce.
● Condiciones discursivas de producción y de reconocimiento.
No nos interesa la materialidad en sí, sino el sentido del texto como punto de partida para
llegar al discurso.
¿Qué lectura se ha hecho del discurso?
El examen materializa el conocimiento adquirido. Materialización de los procesos de la
semiosis de los alumnos sobre los textos
No puedo ingresar a la semiosis sin la materialidad.
Producción y reconocimiento parten de dos lugares distintos, no del mismo. Son dos
máquinas de semiótica. Hay discursos que trabajan como interpretantes.
La sociedad reconoce y consume el sentido. Siempre hay un desfasaje entre ambas
máquinas, no se reconoce y consume el sentido tal cual fue producido. El texto es la forma
material del discurso. Los textos tienen marcas que tienen propiedades significantes.
Producción discursiva: un discurso genera otro discurso. Las cosas tienen sentido en
relación a otra. El sentido se apoya del sentido anterior.
Discursos que se usan y dialogan entre sí. Las personas son pasajes de los discursos.
Toda producción es un reconocimiento y viceversa. Procesos sociodiscursivos.
Un análisis en producción busca reconstruir un campo de efectos posibles. Un análisis en
reconocimiento busca reconstruir un campo de efectos realizados efectivamente.
Producción y reconocimiento deberían acercarse. Cuando están separadas es perjudicial y
“estalla” todo.
El gráfico de Verón es otro modo de ver la teoría.
Discurso de reconocimiento de la teoría anterior.
Traducir significa traicionar.
2 semiosis: dos cosas representadas.
Conclusión: hay un discurso producido, un objeto y un discurso reconocido. Nunca
coinciden punto a punto pero si están distantes se produce un problema de comunicación.
CLASE 7
16/9 terminar de completar!
La teoría de los discursos sociales los analiza.
Toda comunicación construye sentido. 2 etapas:procesos de producción y de
reconocimiento. Comprendiendo que son distintos textos. Reconstruimos la semiosis de
cada uno. Las cosas no tienen sentido salvo en la relación. Relaciones intertextuales.
Construir discursos otorga sentidos.
Barthes: toca una dimensión de los discursos. Esa dimensión de lo ideológico: está en todo
discurso, en toda comunicación.
Relación entre el discurso y sus condiciones de producción/generación. Todo discurso ve lo
que ve por ciertas condiciones. Algo es verdad dentro de la semiosis y no hay verdad sin
semiosis.
Veo cosas sin ponerlas en cuestión. Ejemplo del mito griego sobre el Olimpo en la montaña.
No hay discursos ideológicos y no ideológicos porque la ideología está presente en toda
discursividad. La comunicación no existe sin discursos.
Roland Barthes
Escuela estructuralista, influenciado por Saussure y Lévi Strauss.
El estructuralismo supone que ante la complejidad de la sociedad, hay mecanismos
subyacentes bajo la superficie, que explican el comportamiento. Todo puede ser explicado
por una estructura. La lengua es un sistema de diferencias, estructuras profundas que nos
explican lo que está en la superficie. Pensamiento freudiano aplicado en la sociedad.
Palabras claves(no todas tienen el mismo espacio)poder, lengua, literatura,semiología,
discurso
Yo soy pensado por la sociedad Somos el teatro de muchas energías. El poder es una
energía dominante. Ejercicio de una dominación.
Poder: hace que solo pueda pensar de un solo modo, libido dominandi. Está agazapado
en todo discurso. El poder está en la lengua misma. Inocencia moderna: el poder como si
fuera uno solo: de un lado, los que lo poseen y del otro quienes no lo tienen. El poder es
perpetúo en el tiempo histórico. Es un parásito transocial, ligado a la entera historia del
hombre.
Poder: plural, hay muchos. No es que solamente lo tienen algunos, sino que hay muchas
expresiones de poder. El poder atraviesa la vida social. Es un fenómeno en mosaico,
presente en todos los intercambios sociales y en todos los mecanismos.
El poder no es un solo discurso político,es plural en el espacio y perpetuo en el [Link]á
presente siempre en cada momento histórico y social. El lenguaje y el poder están
relacionados con el poder, el lenguaje tiene luchas de poder y nos hace ver el mundo de
cierta manera.
Barthes observa la dicotomía del lenguaje. Por ejemplo femenino y masculino viendo que
esté último es el institucionalmente dominante.
Alienación en el lenguaje:repito lo que dijeron otros. Nos dominan y dominamos repetimos
tomando la lengua sin cuestionar, no me pertenece pero la interiorizo. Es alienante.
Lengua: el lenguaje es una legislación, la lengua es su código. Toda lengua es una
clasificación y toda clasificación es opresiva. Es fascista, obliga a decir algo que se
naturaliza.
Roland Barthes, El placer del texto páginas 111/150
Aquí se tratará el poder más obstinadamente. La inocencia moderna habla del poder como
si fuera uno:de un lado los que no lo poseen, del otro los que lo tienen. Habíamos creído
que el poder era un objeto ejemplarmente político, y ahora creemos que es también un
objeto ideológico, que se infiltra hasta allí donde no se lo percibe a primera vista(en las
instituciones, en enseñanzas) pero que en suma siempre uno. Pero y si el poder fuera
plural?
El poder está presente en los más finos mecanismos del intercambio social: no sólo en el
Estado, las clases, los grupos, sino también en las modas, las opiniones correctas, los
espectáculos,los juegos, los deportes, las informaciones, las relaciones familiares y
privadas, y hasta en los accesos liberadores que tratan de impugnarlo: llamo discurso del
poder en todo discurso, que engendra la falta, y por ende la culpabilidad del que lo recibe.
Algunos esperan de nosotros, intelectuales, que actuemos en toda ocasión contra el
Poder;pero nuestra verdadera guerra está en otra parte; está contra los poderes, no se trata
de un combate fácil porque, plural en el espacio social,el poder es, simétricamente,
perpetuo en el tiempo histórico: expulsado, extenuado aquí, reaparece allí; jamás perece:
hecha una revolución para destruirlo, prontamente va a revivir y a rebrotar en el nuevo
estado de cosas. El poder es el parásito del organismo transocial, ligado a la historia del
hombre, y solamente a su historia política, histórica. Aquel objeto en el que se inscribe el
poder desde toda la eternidad humana es el lenguaje o,para ser más precisos, su expresión
obligada: la lengua.
El lenguaje es una legislación, la lengua es su có[Link] vemos el poder que hay en la
lengua porque olvidamos que toda lengua es una clasificación, y que toda clasificación es
opresiva. Como Jakobson lo ha demostrado, un idioma se define menos por lo que permite
decir que por lo que obliga a decir.
Estoy obligado a ponerme primero como sujeto antes de enunciar la acción que no será
sino mi atributo: lo que hago no es más que la consecuencia y la consecución de lo que
soy:de la misma manera me veo obligado a elegir masculino o femenino, y nos son
prohibido lo neutro o complejo;igualmente estoy obligado a marcar mi relación con el otro
mediante el tú, se me niega la suspensión afectiva o social. Así por su estructura misma, la
lengua implica una fatal relación de alienación. Hablar, y con más razón discurrir, no es
como se repite demasiado a comunicar sino sujetar:toda la lengua es una acción rectora
generalizada.
La lengua no se agota en el mensaje que engendra,que puede sobrevivir a ese mensaje a
ese mensaje y hacer que en él se oiga, con una resonancia a veces terrible, algo diferente a
lo que dice, sobre imprimiendo a la voz consciente y razonable, del sujeto la voz
dominadora, testaruda, implacable de la estructura, es decir,de la especie en tanto que ella
habla.
La lengua, como ejecución de todo el lenguaje, no es ni reaccionaria ni progresista, es
simplemente facista, ya que el fascismo no consiste en impedir, es decir, sino en obligar a
decir. La lengua ingresa al servicio de un poder. En ella se dibujan dos rúbricas: la autoridad
de la aserción, la gregariedad de la repetición. La lengua es inmediatamente asertiva: la
negación, la duda, la posibilidad, la suspensión del juicio,requieren unos operadores
particulares que son a su vez retomados en un juego de máscaras de lenguaje;lo que los
lingüistas llaman la modalidad no es nunca más que el suplemento de la lengua, eso con lo
cual, como una súplica, trató de doblegar su implacable poder de comprobación. Los signos
existen si son reconocidos en la medida en que se repite. El signo es gregario. Nunca
puedo hablar más que recogiendo lo que se arrastra en la lengua.
A partir del momento en que enuncio algo, esas dos rúbricas se reúnen en mí, soy amo y
esclavo: no me conformo con repetir lo que se ha dicho, yo afirmo,confirmó lo que repito.
En la lengua, pues, servilismo y poder se confunden ineluctablemente. Si se llama la
libertad no sólo a la capacidad de sustraerse al poder, sino también y sobre todo a la de no
someter a nadie, entonces puede no puede haber libertad sino fuera del lenguaje.
Desgraciadamente, el lenguaje humano es a puertas cerradas porque no existe el exterior.
Sólo se puede salir de él al precio de lo imposible: por la singularidad mística. Las trampas
del lenguaje, esa esquiva que nos permite escuchar la lengua fuera del poder es la
literatura.
La literatura es el tejido de significantes que constituye la obra, puesto que el texto es
afloramiento mismo de la lengua, y que es dentro de la lengua donde la lengua debe ser
combatida, descarriada;por el mensaje del cual es instrumento, sino por el juego de las
palabras cuyo teatro constituye. Las fuerzas de la libertad de la literatura se hallan en el
trabajo de desplazamiento que ejerce sobre la lengua. Se indican tres fuerzas en la
literatura: mimesis, mathesis y semiosis. La literatura toma a su cargo muchos saberes. Es
la disciplina literaria la que debería ser salvada, porque todas las ciencias están presentes
en el monumento literario. Puede decirse que la literatura hace girar los saberes, ella ni fija
ni fetichiza a ninguno. Permite designar unos saberes posibles. La ciencia es basta y la vida
es sutil, la literatura corrige esa distancia. La literatura no dice que sepa algo, sino que sabe
de algo, o que ella les sabe algo. En la medida que se pone en escena el lenguaje, engrana
el saber en la rueda de la reflexividad infinita: a través de la escritura el saber se reflexiona
sin cesar sobre el saber según un saber que ya no es epistemológico, es dramático.
La oposición de la literatura y la ciencia es [Link] subjetivo versus lo objetivo, lo real
y la fantasía. Según la ciencia, el saber es un enunciado y en la escritura, una enunciación.
El enunciado, objeto ordinario de la lingüística, es dado como el producto de la ausencia del
enunciador. La enunciación, a su vez, al exponer el lugar y la energía del sujeto, es decir,
su carencia(que no es ausencia)apunta a lo real mismo del lenguaje: reconoce que el
lenguaje es un inmenso halo de implicaciones, resonancias, vueltas,revueltas,
contenciones. Asume la tarea de hacer escuchar al sujeto, insistente e
irreparable,desconocido y sin embargo reconocido. Las palabras ya no son instrumentos
sino proyecciones, explosiones,vibraciones, la escritura convierte al saber en una fiesta.
En el orden del saber, para que las cosas se conviertan en lo que son, lo que han sido, hace
falta echarle sal a las [Link] es lo que torna fecundo al saber.
La segunda fuerza de la literatura es la representació[Link] real no es representable y es
debido a que los hombres quieren sin cesar representarlo mediante palabras que existe en
una historia de la literatura. Que lo real no sea representable puede ser dicho de varias
maneras. Ahora bien, es precisamente esta imposibilidad topológica a la que la literatura no
quiere someterse. Los hombres no se resignan a este paralelismo entre lo real y el lenguaje,
y es este rechazo el que produce, en una agitación incesante, la [Link] literatura es
categoricamente realista en la medida en que sólo tiene a lo real como objeto de deseo.
También es obstinadamente irrealista, cree sensato el deseo de lo [Link] función
es la función utópica.
La modernidad puede definirse por ese hecho nuevo: utopías del lenguaje. Ninguna historia
de la literatura podría ser justa si se contentara como en el pasado con encadenar las
escuelas sin marcar el corte que entonces pone al desnudo un nuevo profetismo:el de la
escritura. Cambiar la lengua es concomitante de cambiar el mundo.
De allí se deriva una cierta ética del lenguaje literario, que debe ser afirmada ya que está
siendo impugnada. Se le reprocha al escritor no escribir la “lengua de todo el mundo”. Pero
es bueno que los hombres, dentro de un mismo idioma, tengan varias lenguas.
La libertad es un lujo que toda sociedad debería procurar a sus ciudadanos: que haya
tantos lenguajes como deseos, proposición utópica puesto que ninguna sociedad está
dispuesta a aceptar que existan diversos deseos. Que una lengua, la que fuere, no reprima
a otra. Que el sujeto goce de tener a su disposición dos instancias de lenguaje, que hable
una u otra según las perversiones y no según la Ley.
La Utopía no preserva del poder:la utopía de la lengua es recuperada como lengua de la
utopía, que es un género como cualquier otro.
Obcecarse significa afirmar lo irreductible de la literatura: lo que en ella resiste y sobrevive a
los discursos tipificados que la rodean. Actuar como si ella fuera irreparable e inmortal. Un
escritor debe tener la obcecación del vigía que se encuentra en el entrecruzamiento de
todos los demás recursos, en posición trivial con respecto a la pureza de las doctrinas.
Obcecarse quiere decir en suma mantener hacia todo y contra todo la fuerza de una deriva
y de una espera. Y precisamente porque se obceca es que la escritura es arrastrada a
desplazarse. Puesto que el poder se adueña del goce de escribir cómo se adueña de todo
goce, para manipularlo y tornarse en un producto [Link] entonces puede
significar colocarse allí donde no se lo espera. Obcecarse y desplazarse pertenecen en
suma y simultáneamente a un mismo juego.
Las ciencias no son eternas:son valores que suben y bajan en una misma bolsa de la
historia. La fragilidad de las ciencias humanas es debido a que son ciencias de la
imprevisión, lo cual altera inmediatamente la idea de la ciencia. La ciencia del deseo, el
psicoanálisis, no puede dejar de morir algún día, aunque mucho le debamos. Porque el
deseo es más fuerte que su interpretación.
La semiología ha surgido de la lingüística. Pero la misma lingüística se formaliza cada vez
más, se llena de contenidos siempre más numerosos y progresivamente alejados de su
campo original. La semiología es una deconstrucción de la lingüística. La lengua y el
discurso se deslizan indivisiblemente porque están en el mismo eje de poder. Saussure
opuso la lengua y el discurso para el comienzo de la semiología. Mediante esta oposición yo
podía reducir el discurso, miniaturizar en ejemplos de gramática, y de tal suerte podía
esperar que toda la comunicación humana cayera en mi red.
“No es la cosa misma” y la cosa del lenguaje no puede sostenerse, mantenerse en los
límites de la frase. No son solamente los fonemas, las palabras y las articulaciones
sintácticas los que se hallan en sometidos a un régimen de libertad vigilada, en la medida
que no se puede combinar de cualquier modo, sino que toda la capa del discurso se
encuentra fijada por una red de reglas, de constricciones, de opresiones, de represiones,
masivas y sutiles. La lengua afluye en el discurso, el discurso refluye en la lengua, persisten
una bajo la otra, su distinción aparece de manera transitoria:algo, en suma, de lo que se
debe abjurar.
La semiología sería ese trabajo que limpia la impureza de la lengua, el desecho de la
lingüística, la corrupción inmediata del mensaje; los deseos, los temores, las muecas, las
intimidaciones, los adelantos, las ternuras, las agresiones, las protestas, de las que está
hecha la lengua.
Toda la semiología, la que se investiga y ya se impone como una ciencia positiva de los
signos.
Barthes cree que su comienzo fue puramente pasional y que la semiología era una ciencia
de los signos que podía activar una crítica social, que se trataba de comprender o describir
a una sociedad que produce estereotipos. La semiología nació de una mezcla y se fue
desplazando, conservando el mismo objeto político. En la medida que los aparatos de
impugnación se multiplicaban, el poder mismo se dividía. Cada grupo opositor se convertía
a su turno y a su vez, en grupo de presión y entonaba su propio nombre en el discurso de
poder. Las liberaciones postuladas se han enunciado según las especies de un discurso de
poder; glorificandose por haber hecho aparecer lo que había sido aplastado, sin percibir lo
que por eso mismo resultaba por lo demás aplastado.
Si la Semiología que hablo retornó entonces al texto es porque, en ese cierto de pequeñas
dominaciones, el texto se le apareció como índice mismo del despoder. El Texto contiene
así la fuerza de guir infinitamente de la palabra gregaria, e incluso cuando ella persigue
reconstituirse en él, está rebrota lejos, hacia un sitio atópico, inclasificable. Lejos de la
cultura politizada. La literatura y la semiología vienen a corregirse mutuamente. Por un lado,
el retorno incesante del texto, antiguo o moderno;la inmersión regular en la más compleja
de las prácticas significantes obligan a la semiología a trabajar sobre las diferencias y le
impiden dogmatizar, tomarse por el discurso universal que no es. La mirada semiótica
colocada sobre el texto obligada a rechazar el mito al que ordinariamente se recurre para
salvar la literatura de la palabra gregaria que la rodea, que la presiona, y que es el mito de
la creatividad pura: el signo debe ser pensado, para ser decepcionado mejor.
La semiología es simultáneamente negativa y activa. La semiología es negativa o apofática,
no porque niegue al signo sino porque niega que sea posible atribuirle caracteres positivos,
fijos, ahistóricos,acorporales: en síntesis, científicos.
Este apofatismo implica dos consecuencias:
● La primera es que la semiología no puede ser ella misma un metalenguaje.
Precisamente al reflexionar sobre el signo descubre que toda relación de
exterioridad de un lenguaje a otro, es [Link] tiempo desgasta mi poder de
distancia, lo mortifica, no puede estar al mismo tiempo fuera del lenguaje, y dentro
del lenguaje. Uno es blanco y el otro es arma. Ubicamos al metalenguaje y a la
ciencia como si fuera la condición obligada del otro, cuando en realidad constituye
un signo histórico y recusable.
● La semiología tiene una relación con la ciencia, pero no es una disciplina. La
segunda consecuencia de su apofatismo es una relación ancilar: puede ayudar a
algunas ciencias, ser su compañera de ruta durante un tiempo,proponer un protocolo
operativo a partir del cual cada ciencia debe especificar la diferencia de su corpus.
La parte de la semiología que mejor se ha desarrollado es el análisis de los relatos.
Puede brindar servicios a la historia. La semiología no es un casillero. Pretende más
bien agitar lo real en ciertos lugares y momentos, y dice que esos efectos de
agitación de lo real son posibles sin casillero:es incluso cuando la semiología quiere
ser un casillero cuando no agita nada. De allí que la semiología no tiene la función
de sustituir a ninguna disciplina. Las ayuda como una especie de cátedra móvil.
La semiología es negativa y activa: se despliega fuera de la muerte. Es cautivada por el
signo, lo recibe, lo trata y si es necesario, lo imita como un espectáculo imaginario.
El signo es siempre inmediato. Por ello la semiología no es hermenéutica. Sus objetos
predilectos son los textos de lo imaginario: los relatos, los retratos, las estructuras que
desempeñan simultáneamente de verosimilitud y una incertidumbre de verdad. Semiología:
curso de operaciones a lo largo del cual es posible jugar con el signo como con una ficción.
Este goce del signo imaginario es actualmente concebible debido a ciertas mutaciones
recientes que afectan más a la cultura que a la cultura que a la sociedad misma: una nueva
situación modifica el uso que podemos hacer de las fuerzas de la literatura que he
mencionado. La semiología literaria sería ese viaje que permite desembarcar en un paisaje
libre por desheredamiento. La mirada puede entonces posarse no sin perversidad sobre
cosas antiguas y bellas cuyo significado es abstracto.
El método interviene a título de marcha sistemática, no puede tratarse de un método
heurístico que se propusiera producir desciframientos, plantear resultados. Lucha por
desbaratar todo discurso [Link] método es una ficció[Link] método es una
ficción. El lenguaje que se le apareció como el instrumento de la ficción. Seguirá el método
del lenguaje: el lenguaje reflexionandose. Sostener un discurso sin imponerlo: postura
metódica. Puesto que lo que puede percibirse como opresivo en una enseñanza no es
finalmente el saber o la cultura que lo vehiculiza, sino las formas discursivas a través de las
que se lo propone. Esta enseñanza tiene por objeto al discurso tomado en la fatalidad de su
poder,el método no puede realmente referirse más que a los medios apropiados para
desbaratar, desprenderse o aligerar dicho poder.
Cuando el niño actúa presenta y representa los vaivenes de su deseo. En el origen de una
enseñanza como está es preciso aceptar desde siempre colocar un fantasma que puede
variar con los años.
La historia es el lugar fantasmático por excelencia, el cuerpo humano ligado en él la
resurrección. La ciencia puede nacer del [Link] trata de un fantasma, implícito o
explícito, al que el profesor debe volver año tras año en el momento de decidir el viaje. Si
quiero vivir debo olvidar que mi cuerpo es histórico. Debo arrojarme en la ilusión de que soy
contemporáneo a los jóvenes cuerpos presentes y no de mi propio cuerpo, presente.
Periódicamente tengo que renacer. Hacerme más joven de lo que soy. Investigar es
desaprender y aprender sobre una nueva vida.
CLASE 8
23/09
Estudiamos aquello que produce sentido
Somos sujetos que establecemos vínculos, generamos redes sociales no mediatizadas
El sentido es algo que está por ser
Verón dice que hay dos semiosis que funcionan simultáneamente: una de producción y otra
de reconocimiento. Ambas generan sentido social. Teoría del discurso social
Texto: forma material del discurso
Toda materialidad necesita un discurso y viceversa. Se pueden separar sólo
conceptualmente.
En el texto hay marcas de producción y de reconocimiento: ambas tienen marcas y estas se
reconstruyen en huellas. Análisis de marcas, identificarlas y reconstruir huellas.
Propiedades del texto que me permiten saber de dónde vienen.
Producción: campo de efectos de sentidos posibles.
Observó marcas y son huellas de donde viene el texto. Por ejemplo un texto publicitario.
No veo las huellas rápidamente.
Algo importante es que lo que produzco no siempre es leído por la sociedad de esa manera
y cómo es leído es la semiosis de reconocimiento, cuyo análisis es distinto.
Ejemplo identidad VS imagen de marca. Lo que la empresa produce en su semiosis, puede
ser leído, semiosis de reconocimiento, de una manera distinta por sus públicos. Puedo leer
y acceder al reconocimiento a través de focus group o estudios de muestra.
Lógicas distintas, no previstas que son de reconocimiento.
Por otro lado, Roland Barthes: el poder que se encuentra en la lengua, por repetición lo
naturalizamos y algo es visto como lo único posible. Todos estamos metidos en
repeticiones: estereotipos. Por otro lado, Barthes toma un aspecto del discurso, algo que
todo discurso tiene:dimensión ideológica. Todo sentido se repite y nos permite ver el
mundo en un contexto. Los estereotipos están presentes en cada discurso y a veces
pueden ser útiles. Aunque podemos caer en automatismos. Todos estamos encerrados
en discursos porque ellos nos atraviesan.
Joly (hasta la página que empiece hablar del signo plástico).
3 lugares comunes acerca de la imagen, en sentido llano(clichés).
● Lo propio de la imagen: polisemia. FALSO. La polisemia no es un atributo
exclusivo de la imagen. Está ligado a cualquier clase de texto, pluralidad de
sentidos. Lo visual: texto a leer: nosotros recorremos el texto visual(la imagen).La
captación de lo visual no es rápida. Toda Imagen es descontextualizada
(contextualización VS contextualización) porque está recortada. Una imagen en sí
misma no opera con focalización. No focaliza algo como el lenguaje porque éste es
más directo. Falta de capacidad asertiva. Carece de capacidad asertiva porque
requiere elementos lingüísticos. La imagen simplemente muestra. Hay polisemia
denotativa o interpretativa: algunos sostienen que lo polisémico de la imagen viene
del lector de la imagen, quien le da sentido.
● La lectura de la imagen es fácil y [Link]. Joly dice que la lectura no es
natural y demandó esfuerzo. Requiere saberes del mundo y esfuerzos mentales.
Globalidad de la lectura. Pensar que leer una imagen es fácil sería desestimar el
arte,puede ser tan complejo como leer un texto escrito.
● La influencia de la imagen: pensamos la imagen en relación a sus efectos.
FALSO. A través de las imágenes, podemos copiar conductas. La imagen puede
ser una guía: identificación mimética. Joly dice que esto pasa pero no es mecánico
ni inmediato y a veces se necesita más que la imagen. Hay un contexto que
promueve la copia, la incita. Ejemplo: imágenes violentas. Tomar distancia de las
explicaciones reduccionistas.
Joly crítica lo mecánico de la imagen mimética. Hay más elementos.
Elemento catártico: no es mecánico inmediato. Joly se detiene en describir un modo de
análisis de la imagen. Joly se detiene a describir un modo de análisis de la imagen.
Iconografía
¿Cómo llega el sentido a la imagen?
Iconología: disciplina que estudia las imágenes en tres niveles:
1. Preiconográfica: previo a la escritura. La pura descripción. Reconocer antes de
comprender. Dar cuenta de todas las marcas. Desarmar la imagen.
2. Análisis iconográfico: pasaje que me lleva al lugar del sentido, es lectura. Entiendo el
significado de la imagen. Análisis del sentido. No hay interpretación.
3. Interpretación iconológica: interpretación que nace de comparar. Implica
comparaciones y ahí está lo interpretativo.
Lo connotado es social, no individual.
Joly dice que es raro que en nuestra imagen no haya relación con palabras. La palabra es
contaminante. La palabra siempre acompaña y es el comentarista universal.
Relación entre palabra e imagen
● Función de anclaje: aunque no se reduce a la polisemia, una imagen es
polisémica. La palabra puede anclar solo sentido. Redundancia.
● Función de relevo: Lo contrario a la otra función. El material lingüístico dice que
algo complementario a la imagen, algo que no está en la imagen. El sentido se
releva.
La Imagen Fija. Joly
La imagen, ¿polisémica? Uno de los clichés más conocidos en relación con la imagen es
declararla polisémica. La polisemia de la imagen en efecto ha sido considerada rápidamente
como la especificidad de la comunicación por medio de la imagen, en particular en el campo
de las ciencias de la comunicación o en el de la publicidad
La idea principal es que, ya que una imagen visual proporciona una gran cantidad (poli) de
informaciones (semias) visuales, puede tener múltiples significaciones y prestarse también a
múltiples interpretaciones. Al decir esto acreditamos alegremente ciertos presupuestos que
habría que retomar. Si la especificidad de la imagen es la de ser polisémica, significa que
otra cosa que no es la imagen, no lo es.
Sin embargo la palabra también es “polisémica”: basta con abrir el diccionario para
convencerse de ello. Según el contexto, una misma palabra puede tener varias
significaciones: un “disco” puede tener seis acepciones distintas, la palabra “disposición”
ocho, la palabra “punto” unas veinte, y así podríamos seguir. La polisemia no es específica
a la imagen, incluso comparada con la palabra, sino sólo cierto grado de polisemia. En
realidad, lo que llamamos imagen (o incluso signo icónico) es un texto visual: “La prueba
está en que su equivalente verbal no es una simple palabra sino por lo menos una
descripción (que puede ser infinita) o un enunciado y a veces incluso un discurso entero.
Una descripción, un enunciado o un discurso verbal son a su vez polisémicos (transmiten
también numerosas informaciones) y necesitan, como la imagen, ser contextualizados para
interpretarlos correctamente.
La contextualización como la descontextualización contribuyen ampliamente a la producción
de sentido de todo tipo de expresión o de comunicación.
Entonces, volviendo a la imagen, es necesariamente polisémica en la medida en que es un
enunciado ¿cónico complejo; pero no podemos hacer de la polisemia su especificidad en la
medida en que todo enunciado complejo (verbal o no verbal) es polisémico. La polisemia
tiende a esta complejidad que exige entonces un contexto para dispersar las ambigüedades
que suscita.
La focalización consiste en poner de relieve (en foco) un elemento de un enunciado con
medios propios al código utilizado. El uso metalingüístico del lenguaje sirve así fácilmente
para desambiguar un enunciado verbal. Los procedimientos que utiliza la imagen para
poner de relieve tal o cual punto de un enunciado visual no son a menudo tan fáciles de
percibir como una focalización verbal, aunque sin embargo existen (por medio del color, de
la composición, del encuadre, de la iluminación, de la elección de las proporciones, etc.).
Además, esta focalización, cuando se realiza con medios propios a la imagen, no es sin
embargo asertiva como en el lenguaje verbal: es decir que la imagen por sí misma, sin
recurrir al lenguaje verbal, no afirma ni niega nada. “Una imagen no puede decir no”, teoriza
Sol Worth en Estados Unidos. Ni verdadera ni falsa, ya lo hemos visto, una imagen no es ni
una proposición ni una declaración. Esta falta de capacidad asertiva se percibe como
polisémica, ya que la expectativa que tenemos se ajusta, por comparación “normativa”, a la
expectativa que tenemos del lenguaje verbal.
lo que llamamos polisemia es entonces la vacilación interpretativa provocada por la falta de
asertividad de la imagen.
Otro lugar común, y muy generalizado sobre la lectura de la imagen es el de declararla fácil
y pasiva. Ésta sería “natural” y no demandaría ningún esfuerzo particular a nuestros niños,
por ejemplo, que más refunfuñan por leer libros en tanto nuestra sociedad los disuade con
la profusión de dibujos animados o de imágenes televisivas que se les pone a disposición.
Sin embargo, si es cierto que la lectura de textos demanda un aprendizaje y operaciones
intelectuales muy abstractas, obligando al lector a realizar cierto esfuerzo, sea cual fuere la
dificultad del texto descifrado, es no obstante falso decir que la lectura de una imagen es
“natural” y que no demanda ningún aprendizaje ni ningún esfuerzo intelectual. Esta obra
tiende precisamente a demostrar y a analizar este tema.
No obstante, nos gustaría hacer una aclaración muy pertinente: hay que comparar lo que es
comparable. En efecto, cuando denunciamos la “facilidad” de la lectura de la imagen,
comparamos implícitamente la lectura de un dibujo animado, el espectáculo de una serie
clase B en la televisión o la participación en un juego de video, con la lectura de Proust o de
Balzac. O incluso la lectura de la serie favorita con el estudio de una lección de matemáticas
o de geografía. En estos casos, es cierto, la lectura de la imagen resulta más fácil que la del
libro. Pero sucede también que nos apartamos de ciertas imágenes difíciles para ir a leer un
libro o un diario “fáciles”: Hay textos más o menos fáciles de leer, hay imágenes más o
menos fáciles de mirar.
Para denunciar a la imagen una vez más, se comparan cosas incomparables, es decir
imágenes fáciles con textos difíciles. La única generalización que se puede hacer
razonablemente es reconocer que existe una ley universal muy conocida, que precede
cualquier evolución, del lenguaje, tecnológica o cualquier otra, y que también en este caso
ejerce su poder absoluto, a saber, la “ley del menor esfuerzo”.Veremos que para descifrar
imágenes, fáciles o no tan fáciles, se requiere toda una actividad mental nada despreciable,
y se necesita un aprendizaje que, si no se lleva a cabo a tiempo (más o menos al mismo
tiempo que aprendemos a hablar), bloquea la lectura y la comprensión de las imágenes.
Otro argumento a favor de la facilidad de lectura que ofrece la imagen es el de la pasividad
física del espectador, que estaría ligada a la global idad de la lectura de la imagen. Éste
también resulta un lugar común muy propagado. Primero, la impresión de globalidad de la
aprehensión visual de una imagen depende de la medida de ésta y de la distancia a la que
se encuentra el espectador. Tal o cual fresco mural, tal o cual gran pintura sólo será
percibida globalmente si el espectador está relativamente alejado; si se acerca, el
espectador tendrá que recorrer la imagen progresivamente según los trayectos más o
menos determinados por su composición.
Para terminar, entonces, con la pasividad intelectual y física de la lectura de la imagen,
diremos que lo que es fácil es fácil, tanto para un texto como para una imagen. La
percepción visual de una imagen sería más bien más dinámica que la que requiere la
lectura de un texto escrito, lineal y más regular. De esta forma, podemos ejercitar al niño -y
ejercitarse uno mismo en la observación seria de las imágenes y de ciertos trayectos
visuales que desencadena (siendo la pausa siempre ilusoria, aunque necesaria), en lugar
de contentarse con sobrevolarla, tarea que a menudo confundimos con su “lectura”. Por otro
lado, la lectura de imágenes, ya sean fijas o animadas y en secuencia, moviliza las mismas
actividades intelectuales que cualquier lectura, que supone una interacción entre la obra y el
lector o el espectador: toda una estrategia discursiva que se pone en marcha
necesariamente, y que pone en juego la intertextualidad, las expectativas y las operaciones
mentales de ajuste del destinatario, como la memorización o la anticipación.
La influencia de la imagen
Nos conformaremos con retener dos aspectos sobre el tema: primero que es uno de los
grandes miedos que suscita la imagen. Su poder de persuasión sería tal que podría
conducir a lo peor a cada uno de nosotros, de manera más eficaz que la palabra, más que
el libro, más que el ejemplo, más que la educación, más que el deter- minismo social, más
que todo. Hay que señalar primero lo que este temor revela sobre la jerarquización implícita
de los actos de comunicación: del decir al ver, del ver al hacer. Temor que, aunque no de
manera objetivamente fundada, justifica la censura así como la propaganda visual, política o
religiosa. La segunda observación que haremos es que esta influencia de la imagen, en
particular sobre los niños y los jóvenes (y que conduciría más al mal que al bien), nunca
pudo demostrarse formalmente. Se hicieron estudios acerca de la influencia de la televisión
sobre el comportamiento de los jóvenes, en particular en torno de dos grandes miedos
sociales —la violencia y el sexopero no llegan a conclusiones certeras, no más que la
seguridad que tenemos, por otro lado, sobre la influencia de la publicidad, sobre los
comportamientos de compra. Existe un debate todavía sin resolver entre mimesis y catarsis:
para algunos, el espectáculo repetido de la violencia la banaliza y lleva a imitarla; para
otros, el espectáculo de la violencia “purga” al espectador de su propia violencia y le evita
pasar al hecho. Sin embargo, de algo podemos estar seguros: no debemos mostrar
cualquier cosa a cualquiera y que en lo que respecta a la imagen pero también a toda tarea
educativa, hay que hacer elecciones que impliquen el buen tino y el sentido de la
responsabilidad.
En definitiva, si hay influencia, no puede reducirse únicamente a la imagen, sino que puede
ser la resultante de todo un contexto ejemplar y persuasivo del que la imagen ciertamente
forma parte, pero que no puede resumirse a ella solamente.
Imagen y sentido
Una vez hecha esta salvedad, es preciso abordar la cuestión de la imagen y del sentido,
particularmente los problemas de la semiótica específica de la imagen.
“¿Cómo llega el sentido a la imagen?”“¿Cómo llega el sentido a la imagen?” Tal pregunta,
sin embargo, aunque prioritariamente concierna a la tarea semiótica, no le está reservada
únicamente a ésta. La respuesta a dicha pregunta adoptará, en semiótica, una tarea
particular a la que ya haremos referencia. También hay otro tipo de respuestas para la
misma pregunta, según concierna a los artistas, a los teóricos del arte, a los filósofos o
incluso a los historiadores o a los psicoanalistas.
Comienzos del siglo XX. Se toma conciencia de que el arte, y el arte visual en particular,
pone en relación lo racional, lo irracional, la comprensión cognitiva y la experiencia intuitiva,
incluso la contemplación mística. La ambición de varios teóricos y también de varios artistas
es comprender cómo se articulan estos distintos niveles así como analizar sus
funcionamientos más [Link] arte es un medio de comunicación y entonces “una
suma de [Link] interrogación, refiriéndose esencialmente a la poesía,
contamina sin embargo muy pronto la reflexión sobre los mecanismos de significación por
medio de la imagen.
El psicoanálisis se interroga sobre el arte, con Freud, por supuesto, quien dedicó una parte
importante de sus trabajos al arte, la creación artística y también la significación de la obra
de arte.
Enfoque iconológico, enfoque semiológico
La iconología, tradicionalmente, era una especie de “código entre artistas de todo tipo” y
correspondía a tratados de codificación de las figuras y de las alegorías en [Link]
aspecto sistemático de la iconología se matiza y se enriquece con toda una cultura
interpretativa histó[Link] iconología, que “busca descifrar las imágenes que nos ha legado
el pasado” es una tarea histórica que sin duda sigue siendo una referencia, aunque
criticada.
Panofsky distingue tres niveles en la interpretación de la obra de arte:
● 1. La descripción preiconográfica que da cuenta de los motivos independientemente
de su significación; la que haría un salvaje que desconoce nuestros gestos de
saludo, al hablar de un hombre que se quita el sombrero cuando se cruza con
ciertas personas.
● 2. El análisis iconográfico que descifra justamente tales gestos y, de manera más
general, da cuenta Üe las significaciones convencionales en un contexto dado. En el
arte medieval, por ejemplo, un personaje masculino con aureola que lleva un cuchillo
será interpretado como San Bartolomé.
● 3. La interpretación iconológica que sobrepasa la identificación de los temas y
aborda la obra como síntoma, como testigo de los valores simbólicos de una
civilización
Así resumido, el método muestra que la iconología, aunque trabaja bien sobre las
significaciones, se preocupa más por su evolución histórica que por su modo de producción.
A través de estos ejemplos, que por supuesto no abarcan toda la reflexión sobre la imagen
pero sí algunas de sus etapas importantes, constatamos entonces que estos distintos
enfoques se interesan obviamente por la significación por medio de la imagen, pero
esencialmente por la imagen artística. Esta interrogación sobre la significación se inserta en
una reflexión más amplia sobre el arte y sus funciones.
De esta manera, la interrogación acerca de la significación por medio de la imagen, lo que
pone en juego y sus mecanismos, no es nueva pero se inscribía esencialmente, antes de la
semiología, en una tradición de interrogación y de cuestionamiento sobre el arte,
confundiendo la imagen con las artes visuales. Podemos entonces preguntarnos cuál fue la
especificidad del enfoque semiológico en el estudio de la significación por medio de la
imagen. Para nosotros, su originalidad, que es su fuerza y que fue también su debilidad, fue
la de abordar el proceso de significación por medio de la imagen a partir de la noción de
signo, con un deseo de generalización que abarcaría y sobrepasaría el campo artístico, al
revés de los enfoques precedentes