“El baile loco del Chancho Volador”
El Chanco Volador está en una nube recostado descansando, pero la gente dice
que baila toda la noche; por eso se fue a vivir a otra cuidad.
Una Amistad Divertida
Un día domingo Fruti con alas se fue a la playa a jugar con sus amigos, a tirar
piedras al agua.
La gente comenta que está muy desnutrida para hacer eso.
Entonces todos se fueron al río para ver los peces y regresaron en bus.
El Gato y el Pez
Había una vez un gato que estaba a la orilla del río, jugaba con una ramita.
De repente un pez asomó su cabeza en el agua y el gato sorprendido dijo. -¡Oh,
un pez!. El pez le dijo: –Hola, por favor no me hagas daño. El gato igualmente lo
saludó y le respondió. –No te preocupes, no te haré nada.
Entonces el pececito, sintió confianza en él y conversaron un largo rato. Hasta que
de pronto una ronca voz comenzó a llamar al gato; era su dueño que lo llamaba a
tomar su leche.
El pez no quería que su amigo se fuera, pues se sentía muy solo y hacía mucho
tiempo que no encontraba a nadie para conversar. El gato tampoco sentía ganas
de irse, pero sabía que su amo se ponía furioso cuando no le hacía caso.
Enseguida el gato le dijo:- ¡No te pongas triste amigo!, mañana podremos volver a
vernos; yo estaré aquí mismo a las 10:00 de la mañana. El pez respondió -¡Si, así
será!, ¡como tú digas!.
El gato salió disparado corriendo en dirección desde donde provenía la voz. El pez
quedó dando saltos en el agua lleno de felicidad.
Al día siguiente el gato llegó al río a la hora acordada, el pez estaba esperándolo
hacia unos minutos. Entonces el pez le propuso que podían nadar juntos, pero el
gato le señaló que él no sabía nadar y que le daba mucho miedo.
Pero al pez se le ocurrió que botará una rama al río y luego salte sobre ella y él
nadaría al lado para cuidarlo. Eso fue lo que sucedió en los siguientes minutos, el
felino empujó una gran rama hasta el río, sin pensarlo dio un brinco y al instante
se encontró nadando en el medio de las aguas.
Su aventura duró largo rato y el pez le mostró lugares hermosos e inolvidables.
Ambos estaban felices hasta que llegó la hora del almuerzo y nuevamente
llamaron al gato.
Es así como podemos ayudar para que nuestros amigos venzan sus miedos.