Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
CONFESIONES DE UN RACIONALISTA
Hace años que circulo en el planeta, muchas cosas
han estado fascinantes, pero otras gravemente deprimentes,
estar vivo es una experiencia de lo noble y de lo amargo, de
lo bello y lo terrible; el anciano hijo de Cronos ve en su
rostro un mosaico de contradicciones y contrariedades, de
verdades engañosas y mentiras verdaderas, la vida… mi vida
es el reflejo de lo que antes he sembrado, es como el eco que
regresa varias veces mi sonido en las montañas y repito, la
vida te regresa varias veces lo que le haces, se cobra sus
dolores y desgracias, como premia los cuidados prodigados;
es libre y es sabia, estemos o no de acuerdo es absolutamente
la vida y para el caso no negocia y su lema será siempre
irreversible. De los distintos sabios prominentes de este
tiempo he aprendido varias cosas y las cuento con respeto y
la debida reverencia que merecen: Uno dijo “Cada quien es
el arquitecto de su propio destino”. Otro afirma: “No hagas
a nadie lo que no quieras que te hagan a ti”. Éste enseña: “El
hoy es consecuencia del pasado y el futuro es extensión de
tu presente”. Un amigo afirmaba: “La persona vale más por
lo que le falta vivir que por lo que vive”… y la cadena es
incalculable, podría desgastarme un poco más en presumirlo,
pero sobra porque todos lo sabemos y hay quien sabe más de
lo creíble.
Pero hay otras personitas sabias, con la sabiduría que
les da la vida y los amigos, la contemplación y la meditación,
las escuelas y las dulces voces de sus corazones; ellas no han
escrito libros ni propuestas lapidarias, pero viven y son
reales y prodigan libertades… son seres incalculablemente
maravillosos muy fáciles de encontrar, a cada uno le salen al
encuentro de repente, son presencia permanente en nuestra
vida y las invocamos en la pena y el dolor, en el triunfo y la
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caída, en la gloria y la tristeza, en la risa y en el llanto, son,
por maravilla de la creación, la bendición más sublime de la
vida, cada quien conoce la ternura y grandeza de su corazón,
y por el cúmulo de sus bondades le llamamos con dulzura y
con cariño ¡Madre! Y Mamá con más amor porque su
presencia lo merece y su empeño lo reclama. (Es por ti
mamá).
Pues esta dulce presencia de mamá, cuando era yo
acaso un bebé se esforzó con toda su alma y sin medida, en
la risa y en el llanto, en su enfermedad y en la salud, sola o
acompañada, por brindarme lo mejor de su vivir para mi
vida, consiguió y me acercó las bondades de este mundo sin
medida siempre en busca le la paz y de mi saludable y
paciente realización. Así pasaron años hasta que logré unir
sonidos para entonces pronunciar dos tres palabras, fue una
fiesta, me contaron, y gozaron por mi forma de expresar y
en mi historia se afirmaron las costumbres de que hablar era
la forma de alegrar. Con el tiempo y las presiones, los
aplausos y las burlas, sin prudencia y con dureza asumí que
el sentimiento es mejor guardarlo que encauzarlo y la
costumbre acomodo las expresiones sometiendo por su
fuerza al corazón cancelando desahogos y tristeza y
procurando nunca el llanto demostrar porque todos en el
pueblo lo exigían: “Los chiquillos no se rajan ni se quiebran
y si chillan son maricas de verdad”.
Poco a poco, mientras crecía con esta ya lejana
confusión las palabras, motivadas por la duda, el asombro y
tal vez la admiración, se tornaron en navajas que desgarran
para la inquietud saciar y adquirieron el esquema de
preguntas y después la habilidad para explicar, lo común en
esos años fue preguntas, explicarlo sucedió tiempo después.
Las preguntas van de simples a complejas, de sencillas a
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molestas pa´ mamá y llegué a la conclusión que las
respuestas son mejores si los sabios las aportan que si vienen
de papá o de mamá. Este drama inició con preguntar: “¿ Por
qué así mami ? o ¿Por qué esto o aquello? hasta ser una larga
e interminable cadena de cuestionamientos, búsquedas,
indagaciones, e investigaciones que me llevaron a explorar
toda clase de mundos reales y posibles, era inquisidor de
personajes, sabios y no tanto, preparados y experimentados,
a los ángeles y a Dios les preguntaba y en momentos hasta
el diablo entró en la fila y en fin, todo era preguntar y
almacenar respuestas con las que algo había por hacer y no
siempre hice lo apropiado. En este teje y maneje de la
situación algunas cosas se trocaron en razones que
descubren las verdades y enseñanzas, pero otras, por
desgracia, se volvieron enemigos de verdad y de verdades,
antagónicas fachadas que escondieron casi toda la sabiduría
de las cosas esenciales de la vida, a estos demonios ya
aprendí a llamarles por su nombre, porque son
racionalizaciones sin certeza y sin verdad, máscaras
intelectuales que estropean el corazón; caparazones que
cobijan y protegen el embate de los sentimientos que se
callan y bloquean la manifestación de la verdad de la
existencia y de la vida verdadera en la autenticidad,
provocando frustración al crecimiento, al manejo
conveniente de las penas, generando un oculto malestar
siempre latente, hasta crear un depósito secreto de basura
custodiado con firmeza y sin conciencia hasta ocultarlo a la
conciencia, pero vivo, candente y cada vez más gordo, que
si explota arrasará todo el presente, obscurecerá o perturbará
el futuro y dañara profundamente mi existencia.
Ese depósito tan inconsciente como incandescente ha
sido, pienso yo, lo que me hizo… ¿aterrizar?, ¿detenerme?,
¿estrellarme? … tal vez deba decir: Fue lo que me hizo
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rebotar… si, así es mejor, porque creo que ese depósito
peligra y más engaños lo podrían reventar.
Con los años el secreto fue creciendo y la razón con
sinrazones lo ocultaba hasta perderlo en una sorda
indiferencia; su existencia la negaba y sin embargo se
asomaba por mis poros.
Un día algo modifico mi falsa paz y mi incontenible
displicencia, algo fracturó mis malabarismos y acertijos
intelectuales y derrumbo mi hermosa imagen de apariencia;
fueron varias coincidencias luminosas que expresaron tres
preguntas ignoradas, que escudriñan hasta el fondo mi
vivencia y se interesan por la sabia esencia de las cosas
importantes de la vida; que dibujan un camino largo y arduo
que conduce a la experiencia que ahora busco y significa
descubrirme y conocerme, sincerarme y expresarme,
aceptarme y perdonarme, abrazarme y vivirme, hasta
amarme cuando ame mis vivencias. Todo este complicado
camino e incomprensible destino me altera, me da miedo,
me aterra y horroriza como a un niño confundido en soledad
y olvidado en las tinieblas; me hace sentir cosas que no se
expresar, pero tiemblo, lloro y sudo sin control y me espanta
porque no se a qué me llevan pero sirven, no lo dudo, ya que
estoy viviendo misteriosas experiencias: si lloro descanso
como si una gran carga que aplasta mis espaldas se disipa
como el humo; cuando sudo me libero de tensiones y
dolores, duermo bien y hasta me da hambre. ¡Dios mío! No
recuerdo cuando fue la última vez que sentí hambre, se que
comía porque era necesario para seguir los movimientos de
mi inercia, como zombi, pero me movía y me hacía la ilusión
de ser un héroe cuando sábado y domingo no comía. Pero
cuando tiemblo me trabo, se me bloquea la lengua, se me
nubla la vista, al hablar muerdo mi lengua, me rechinan los
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dientes de manera incontrolable, concurren sollozos, llanto,
y lágrimas como cascadas, sudo como vela en pascua como
si la piel se me estuviera derritiendo y la pena y la vergüenza
multiplican este drama que finalmente es
indescriptiblemente hermoso y que hacía ya décadas no
disfrutaba. Esto debe ser una transformación, una
metamorfosis, una catarsis, es en verdad el inicio de una vida
nueva o la recuperación de mi verdadera vida arrinconada en
esa bomba peligrosa que se escapa poco a poco con
conciencia y sin racionalizaciones traicioneras.
Te lo dije y la verdad va por enfrente tres preguntas
que me hicieron mis amigas inocentes estas damas pero
sabias, oportunas y prudentes.
Todo empezó por una inocente cirugía de
reconstrucción de mi tabique nasal para la buena respiración
y la salud, fue en 1994… la intervención duró dos horas, me
aplicaron morfina como anestesia y desperté en una linda
habitación llena de extraños seres que miraban asombrados
este cuadro: Pablo –dijo Edit- durante la cirugía no hubo
necesidad de sangre nueva, la tuya es fantástica, ves estas
bolitas de algodón, son seis y contienen todo lo que perdiste,
te felicito; pero no es esto por lo que venimos, están aquí los
principales representantes de sus campos de trabajo: dos
psiquiatras de renombre, una psicóloga y dos doctores
internista uno y cirujano el otro, ves esta bolsa grande que
traigo aquí, casi un kilo de algodón estando seco, pero ahora
esta empapado de tus lágrimas, ¿ Que sucede en tu
conciencia o inconciencia ? todo el tiempo que estuviste bajo
los efectos de la anestesia fueron lágrimas y lágrimas y
lágrimas de manera incontenible, todo el tiempo una
enfermera te secaba sin cansarse y no paraba. Te hemos
preparado una terapia porque hay algo en tu inconsciente que
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es curable y te suplico no lo olvides ni lo evadas. Se hizo el
tratamiento saqué muy pocas cosas del pasado, sirvió pero
no lo suficiente y terminó porque el tiempo era medido.
Mis discursos son concretos, esquemáticos y claros,
pero sudo con frecuencia, aunque haga frío, otra amiga lo
observó y me pregunta: Hablas claro y es muy bueno, ¿Por
qué sudas si hace frío? No lo entiendo –me decía-. No lo se,
dije de pronto y evadí curiosidades y preguntas abordando
nuevos temas y evasiones, pero se y hoy lo confieso, que en
situaciones de presión intelectual y de discursos racionales
de doctrina, mi razón descuida un poco sus costumbres y
algo escapa, se que eso es ya incontenible y se expresa de
una forma inesperada. Nunca más volví a tocar ese misterio
y mi razón forjó la máscara precisa muy capaz de gobernar
todos mis poros. Hoy no se con convicción que ha sucedido,
tal vez sea una maquiavélica automatización o
confabulación entre la piel y la cruel racionalización que se
amafian ocultando la verdad de lo que temo y me apena
compartir, es ese obscuro y reprimido mundo de los
sentimientos, penas y resentimientos de amargura que
reclama día y desvelos mi atención.
Todo esto ha generado mil inquietudes y la búsqueda
por fin está iniciando, las respuestas aparecen con tortura,
pero sanan porque alivio reconciliando, rectifico cuando me
expreso y perdono al reconciliarme.
Agradezco a mis lectores su tiempo y su paciencia
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CONTEMPLANDO MI ESTRELLA HE NACIDO
EN EL AMOR
Hace tiempo he caminado sin sentido por caminos
sin destino ni futuro, he caído y he volado, no he vivido, pero
existo; si la vida es otra cosa la requiero, la existencia ya
agotó sus recompensas; al andar no he caminado, al abrirme
me he cerrado, he querido iluminar y he oscurecido, mi
expresión me ha ensordecido, mi cantar es alarido, mi
atención es egoísmo porque escucho lo que quiero a mi
antojo y me aparto de aprender lo verdadero, busco sin
querer encontrar, doy sin saber aceptar, pido sin compartir,
exijo y no sedo, grito y no escucho…. Este ha sido un poco
mi camino y mis tormentos, pero estoy aunque lleno de
vacío, estoy pero no soy, existo pero no vivo, ¿qué cosa pues
es menester?
“Desbarátate y levántate, despéjate y muéstrate,
sincérate ante ti mismo, refléjate en la dulce mirada de la
Princesa de quien te contó tu Hada Madrina…” Estas y otras
voces me han acompañado en mi camino... las otras trataban
de impedirme el caminar, eran los alaridos de la razón que
se niega a compartir la misión de iluminarme y la he
ignorado porque sólo me desgastan en este de por si arduo y
desesperado caminar.
La ciudad, aquella que hace días iluminó la Luz del
Sol naciente con mi estrella, es radiante en sus colores y
armoniosa en sus diseños; es vehemente en su majestuosidad
y generosa en sus frutos, sus bondades y riquezas; la sonrisa
es el adorno predilecto, la sonrisa que revela la alegría; todo
el conjunto es un canto de alabanza a la belleza y hermosura
del vivir y el interior de quien lo habita; es la esencia del
amor que se eterniza al compartirse, todo lo envuelve, lo
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penetra y lo purifica.. ¡Madre mía y Dios de todas las
bondades! ¡Qué bien se siente estar aquí y ser de aquí! …
Vuelve mi razón imponente con su seca racionalización a
perturbarme “Esto no lo necesitas, no lo mereces, no vale la
pena, es poco para ti, obnubilará tu brillo, escapa….” Calla
–pensé- dame la oportunidad de disfrutarlo, no hay mal que
por bien no venga, ¿recuerdas? –le pregunté a mi razón y
enmudeció. Al volver la vista al centro descubrí una
inscripción brillante y luminosa que me recordó la radiante
luz de de las Hadas que me recibieron al nacer, estaba
elaborada con la combinación inconfundible de las bondades
y de las virtudes de los ancianos que facilitan el programa,
con la delicadeza de las doncellas que elaboran con ternura
el alimento y proporcionan los servicios, con la dulzura
cariñosa de las Princesas que revelan en sus ojos la verdad
con la ternura acogedora de una madre, y con la suave
delicadeza de sus voces que señalan el camino hermoso de
la vida que conduce a la belleza; resalta a la vista la paciente
solidaridad fraterna del anciano que dirige esta aventura, él
es el hermano mayor porque guía y el hermano menor
porque sirve. Y en la parte superior resalta con notoria
claridad la transparencia y noble fraternidad de los hermanos
peregrinos con quienes la vida encontraré. Todo
armoniosamente compactado y entrelazado con ternura y
generosa disponibilidad dice:
“Amamos a los que nos visitan, pero amamos más el
amor de quien se ama y nos ama.”
Ante esto todo mi ser cayo por tierra, se derrumbó mi
último baluarte acepté dejar de ser lo que era entonces y
contemplé la posibilidad de rehacerme a la luz de esta
experiencia.. No entendía casi nada, pero mientras menos
entendía y más crecía mi miedo se inflamaba mi confianza y
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mi esperanza… ¡¿Qué magia es esta en que me vivo!? Así,
empecé a ver todo diferente, lo incomprensible es claridad,
lo que me espanta es fortaleza, a lo que le temo me da
seguridad, mi claridad empezó a ser sombra y mi oscuridad
se hacía luminosa, mi verdad es apariencia, mi secreto es
evidente… todo fue nuevo… empecé a comprender que las
cosas son algo, pero valen no por lo que son sino por la forma
como las miro y sirven para lo que yo quiero
aprovecharlas… No es fantasía, es la paradoja de la misma
realidad vista ahora con el corazón más que con la mente…
esto me fascina! Lo amo! Entonces surgió en mi el impulso
incontenible de gritar y lo hice: “¡Te amo vida mía, ¿dónde
estabas?!” todos me escucharon, me miraron con ternura y
me saludaron cada uno a su manera, así fue que me sentí
integrado y bienvenido… Sabía ya que las palabras
significan una idea o un concepto, pero hoy aprendí que las
sonrisas y miradas expresan ampliamente sentimientos, que
los gestos y comportamientos manifiestan el sentir del
corazón…. Ya no significaré, sólo manifestaré y
expresaré… este es el camino más cercano a lo que vale, no
a la verdad sino a la belleza verdadera, no a lo lógico sino a
lo amoroso, no a la claridad sino a la transparencia, menos
de lo racional a favor de lo existencial… mi porvenir es
paradoja.
Por fin llegué al castillo que mi estrella me ha
indicado, ahí conseguiré lo que me falta, lo que antes he
temido y rechazado…
Una linda niña me cerró el paso en el pórtico del
castillo de la Princesa y me dijo: Buen caballero, ¿Desea
usted pasar, que lo trae por aquí? busco, -repuse suavemente-
a la Princesa hija de los Dioses del Amor y la Ternura. Si-
dijo- aquí es su palacio. Es maravilloso –anoté- ¿ella lo
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adorna, verdad? ¡Si señor! -dijo dulcemente- cada luz y cada
brillo, cada flor y su perfume son su risa y su mirada, su voz
es canto dulce y sublime y su ternura es su virtud más
codiciada. Vengo a verla –le interrumpo- porque de ella
espero ayuda. No es posible mi señor –dijo la niña- ella sufre
de un dolor poco visible. ¿Puedo hacer algo? –Pregunte un
poco alarmado- ¿hay algún remedio que la cure, morirá? No
se alarme mi señor, no es cosa grave – respondió la niña con
afán de consolarme- el remedio ha recibido y sus salud ha
regresado, sólo resta que se borren cicatrices en sus manos y
se afiance la sonrisa de su rostro, nada pasa, ella vive.
¿Qué ha pasado, ha sido grave? Fue muy triste –dijo
ella- y hace ya algunos años. Le diré lo que adivino en su
mirada y su semblante: Hace tiempo unos peregrinos
entraron a su castillo, en aquellos años yo no estaba, mi
trabajo era distinto hasta esos días, estos hombres torturados
por su historia pretendieron consolarse sin medida e
intentaron ultrajarnos a la más bella y noble Princesita de
este valle, no fue grave, no hubo daño, pero sólo la intención
desorientada y el orgullo y egoísmo desmedido afectaron a
la Bella que es muy noble, y la pena y el dolor de tal intento
lastimo lo más hermoso de su gracia; Ella es fuerte, mi señor,
se ha curado, ha sanado y está bien, pero ahora prevenimos
las desgracias.
Triste historia linda niña. ¿Cómo te llamas? Sofía –
dijo- y tengo la virtud de leer el corazón y la intención de
cada peregrino que se acerca, nada impido, solo advierto y
estoy a su servicio si es preciso. Me da gusto conocerte
preciosura, tu misión hace feliz la convivencia, ¿Podrás
hacerme un favor? Diga usted buen caballero –dijo con
ternura- sus deseos serán pacientemente escuchados y si está
en mis manos ayudarle, me complace. Deseo, si es posible,
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me concedas conocer a la Princesa, debo presentarle esto que
guardo con esmero para darle, son los tesoros más valiosos
de mi corazón. Lo se -me respondió con valentía- hace rato
que he mirado en tu interior y nada temo, pero no está en mi
poder la decisión, tu debes resolver este dilema, tu corazón
y tu conciencia, tus sentimientos y tu mente te indicarán lo
que es correcto, ¿ Crees hacer lo que te dicta tu conciencia
?... No lo sé en este momento, -respondí- pues me encuentro
por mi historia atormentado, he perdido orientación en el
camino y aun sabiendo que el proceso esta en mis manos y
depende enteramente de mi responsabilidad, también
coopera ser sincero y tengo miedo, te confieso, porque
escucho lo que enseñan los ancianos y ellos dicen:
No todo lo que quiero me es posible
No todo lo que deseo me conviene
No todo lo que se me beneficia
No todo lo que puedo me realiza
Busco y necesito urgentemente a la Princesa que me
guíe hacia el encuentro del amor. Necesito que me ayude a
reencontrar lo que he perdido, que es la Luz de la certeza y
la veracidad de la verdad, el sentido más profundo del
sentido de esta vida que no me ha dado mi razón y que mi
corazón no siempre encuentra de manera consistente.
Quieres, por tu bondad y en mi auxilio ser portadora
de estos dones que he traído a la Princesa, ve y entrega en mi
nombre estas bondades y te espero que me tengas la
respuesta. Te explicaré lo que debes saber de cada ofrenda.
En esta macetita he puesto la tierra más fértil, pura y
maravillosa que he logrado conseguir, la he revisado para
que no contenga espinas ni cizaña, la he purificado de
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gérmenes y larvas del rencor y del dolor, para no dañar sus
lindas manos cuando siembre ella su don. Es el fruto de la
búsqueda de la pureza y la bondad del interior de mi
conciencia, es una tierra llena de vida que recrea la
existencia, hace posible la alegría y produce bien los frutos
del amor; pero si no se usa, pronto morirá pues se alimenta
de lo que en ella siembre la Princesa. La he traído porque oí
que esta doncella custodia en su corazón las semillas de las
más pulcras y hermosas flores que genera la amistad y
además tiene en sus manos la ternura y la delicadeza con que
abona esta creación maravillosa que es el fruto de su amor.
Es mi regalo para que en esta tierra cultive con su ternura
las flores más hermosas que broten de su noble corazón, para
que en ella cultive la hermosura de del amor de la amistad y
así mientras adorna con las flores su mansión, mantiene viva
la esperanza de la tierra que agradece su atención.
Es muy lindo –dijo la niña- y sin duda la Princesa lo
valora, gracias.
Traigo, además, -continué- esta hermosa botellita del
cristal más fino que produce nuestra tierra, es la mezcla de
la fuerza del calor de las estrellas con la dureza y solidez de
nuestras piedras, nace este cristal cuando los rayos desde el
cielo vienen a anidar al corazón de nuestras rocas de la gran
montaña de la vida y del amor; Ella se merece lo mejor. Y
contiene un perfume casi invisible por lo suave y sutil de su
de su pureza, es la mezcla de de la esencia de la más noble
ternura con la fuerza y consistencia del cariño, que al
juntarse han provocado la existencia del elipsis del Amor.
Tardé años recorriendo las montañas y los valles, las
praderas y los ríos, los inmensos mares y las más remotas
islas del planeta; he contemplado la sonrisa de los niños y la
ternura de sus madres, he aprendido la sabiduría de los
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ancianos y la fortaleza de los valientes, la nobleza de los
siervos y la hermosura de las flores y todo es presencia de la
belleza del creador que motiva en mi interior la creación de
estas esencias hasta hacer que de mi pecho brote gota a gota
esta sustancia que hoy le vengo a regalar.
¡Increíble! –Gritó la niña emocionada- no había
escuchado descripción más sublime del origen del amor; le
encantará, estoy segura.
Dice la madre naturaleza que esta esencia tan
preciosa es tan difícil de lograr que por eso se multiplica al
compartirse y se expande sin medida; al abrir la botellita el
aroma que difunde da alegría a nuestras vidas, provocando
explosiones del amor que impregna todo alrededor de nueva
luz y de belleza, de tal modo que en la vida, hasta lo simple
y rutinario se transforma en novedosa causa de alegría que
ennoblece y da hermosura, hace que lo áspero sea caricia y
que lo rudo sea ternura, transforma lo imposible en duradero,
convierte lo monótono en felicidad, calienta el hielo sin
derretirlo, suaviza la dureza de las rocas sin deformarlas, une
los abismos sin acercarlos, abraza a los contrarios sin
confundirlos, al rencor lo transforma en paciencia y
comprensión, enseña a perdonar, reconcilia y da vida a un
nuevo amor de suave aroma y dulzura sin igual.
Esto es maravilloso –expresó- me conmueve y
enternece, es una gran responsabilidad.
Dala, te suplico, a la Princesa, sé que ella no la
necesita, porque veo que su palacio está adornado con
estrellas que iluminan este reino de bondades más hermosas
que las de esta botellita, sólo quiero compartirla para que se
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multiplique y le agregue dos gotitas del cariño que ha
brotado desde siempre de su dulce corazón, con esa
combinación saciaré la sed de la Amistad que no quiere
morir de indiferencia ni de olvido justo poco antes de nacer;
la Amistad puede morir y no hay llanto que me consuele ante
tan inesperado evento.
Te pido un último favor, linda Sofía. Traigo conmigo
un tesoro recubierto de una roca negra y dura que no logro
quebrantar, el tesoro me lo dieron desde niño las tres Hadas
que me acompañaron al nacer, es hermoso como nada he
vuelto a ver en mi existencia, brilla con una luz tan clara que
sin cegarme hace transparente mi interior, de pequeño logré
verlo algunas veces para verme en lo profundo, con él
impregnaba de luz la vida de otros niños que jugaban en el
valle, con sus luces y la mía éramos causa de alegría de
nuestras madres y vecinos; esta luz iluminaba mi horizonte
y mi pasado, me llenaba de valor y de alegría, todo era claro,
luminoso y maravilloso… Entonces fui inmensamente feliz,
sigo siendo feliz por su recuerdo y lo que le pude aprender,
pero hace mucho ya nada es tan claro, ya nada es igual.
Con los años, en el caminar por la historia, los
aciertos y bondades personales compartidas con los niños
hacían crecer mi estrella, pero los errores, olvidos e
indiferencias a las voces del corazón y de los sentimientos,
los caminos equivocados y los egoístas y mezquinos
intereses personales la fueron recubriendo y opacando hasta
casi ocultarla por completo, sólo tres destellos luminosos de
su luz hoy permanecen. En mi vida ha habido suficiente casi
de todo, a veces subir y otras bajar, entre valles y montañas,
entre sombras y obscuridad, en la luz y entre tinieblas, por
caminos verdes llenos de flores, destellos de colores y
aromas frescos de la madre tierra, otras veces en las cuevas
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del temor y de la inseguridad, muchas veces en los abismos
de la duda, el miedo y la incredulidad, he caminado de frente
con la cara en alto contemplando la belleza de la vida y las
estrellas; he retrocedido de espaldas, con la cara al piso
contemplando la dificultad de las desgracias y la
profundidad de mis caídas, he nadado contra corriente a
veces y me he dejado conducir por la sabia ternura del amor,
mucho tiempo caminé tras la seducción de las ideas
olvidando lo valioso de la sabiduría del corazón, he
expresado lo que vivo y lo que invento, me he guardado lo
que creo y lo que siento, he construido y aniquilado, he
plantado y también contaminado, he tenido y he
desperdiciado casi de todo lo que esta vida me regala, he
golpeado y fui golpeado por la misma rabia y con superior
fuerza, he sabido estar en lo más alto de la vida
permaneciendo simultáneamente en lo más bajo y
asqueroso; en mi mundo las mentiras parecían verdades y las
verdades sofocaron sentimientos despertando así el rencor,
el odio y mil resentimientos. Sé que he sido luz en el camino
de muchos peregrinos de la vida, me da gusto haber
iluminado aun cuando en mi interior hay confusión y
oscuridad. Mi corazón ha llorado en el silencio fustigado y
recriminado por la dureza y necedad de mi egoísta e
implacable capacidad de racionalizar desde lo sublime hasta
lo absurdo sin importar tan cruel contradicción de gozar la
tristeza y la derrota de quien pierde hasta ser aniquilado, a
mis sentimientos los he encarcelado en la sabia lógica de la
razón, por esto soy brillante, pero triste; luminoso, tal vez,
pero insensible; valiente en la discusión y temeroso en la
sensación y con frecuencia más calculador que amoroso y
aprendí que la razón ilumina mi camino a la verdad, pero
olvide que el amor me realiza en la felicidad verdadera que
la mente no siempre es capaz de comprender.
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He visto que en mi interior y en mi historia hay luz
y obscuridad, tengo rencor y más amor, soy ternura y soy
nobleza, soy violencia e ironía, tengo muchas cosas en orden
y en perfecta armonía, pero no todas están en su lugar; se que
estoy lleno de vida y fortaleza, pero no todo funciona con
medida ni con la debida proporción… por lo mismo en mi
corazón hay angustia y sufrimiento, hay lamento y
confusión, y en bastantes ocasiones doy amor, perdón y se
vivir la honestidad.
Estas tres últimas fuerzas son los rayos que aún
escapan de esta roca, son la muestra de que vive aún mi
estrella y por eso es que me acerco a la Princesa…
Hace días, o tal vez meses, en el tiempo de las fiestas
que celebran el Nacimiento del Sol que nace de lo Alto, me
visitó por la noche una de las Hadas que me vio nacer, era
una noche fría con neblina y bruma, caía nieve esa noche y
el frío fracturaba hasta mis huesos, cerca de la llama que
calienta mi refugio, me empeñaba en ablandar la negra roca
que se ha apoderado de mi estrella, las lágrimas que produce
mi dolor habían empapado mi desgracia y me impedían
contemplar la hermosa luz de ese Sol que estaba próximo a
nacer, nada era claro en mi existencia, fue tal vez la noche
más paradójica de mi vivir, era todo tan obscuro que ni la
misma obscuridad se dejaba contemplar, todo parecía
saturado de vacío, lo lejano aparecía muy distante y lo
cercano se tornaba imperceptible y cuando la angustia estaba
haciendo presa de esta vida, sonó una hermosa melodía que
aún recuerdo con ternura, las lágrimas cesaron, la llama se
hizo azul y luminosa, la música era clara y mientras más
fuerza adquiría era más tierna y más cercana, fue como un
bálsamo de amor que devolvió la vida a aquella noche…-y a
aquella vida- la música, sin perder su suavidad y su ternura,
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con la misma claridad y con dulzura, se transformó en
aquella voz que más me alegra: “ Bebé, mi niño, Pablito..
¿Qué sucede con tu estrella? Yo no podía hablar, las
lágrimas se habían ido, pero el llanto era profundo, me
enmudecía, sollozaba y suspiraba desde lo más profundo de
mi angustia y mi dolor, como una prueba de la desesperada
búsqueda de una luz que en el silencio es un grito de terrible
depresión, no sabía que pudieran escucharlo, pero ella, el
Ada, “Mi madrina”, me lo dijo antes de irse: “Hace años que
te estamos escuchando, pero sólo hoy que decidiste
revisarte, reconstruirte y callar, fue el momento que esperaba
para hablarte. Tu silencio y meditación es la puerta de mi
entrada a tu existencia, no lo olvides nunca más, tierno amor,
te lo imploro, que me duele verte solo, pero me ha dolido
más verte sufrir y no encontrar la entrada a tu existir…”
… En ese silencio abrumador tome mi Estrella
cubierta de esa cosa negra que la había ocultado casi por
completo y que es mi historia, la levante y sin voltear a ver
el hermoso rostro de mi Hada, la puse sobre mi cabeza y le
dije “¿Vienes por esto?” Ella, con la misma ternura
incomprensible a mi razón, pero suave y alentadora al
corazón me dijo:“ Pablo, no logro ver tu Estrella, nada veo
en tus manos… sólo puedo ver tu Estrella y lo que ha pasado
con ella a través de tus ojos, sólo en el encuentro de nuestras
miradas puedo ver tu estrella, porque tu mirada es la luz que
necesito para verte, no temas amor mío, tu vida y tu felicidad
son la causa de mi alegría y hermosura, por eso mientras más
me veas soy más hermosa y mientras más hermosa soy tu
eres más feliz” … “Déjame verme en tu mirada y así
contemplaremos para bien tu Buena Estrella, por favor.”
En un profundo respiro intente tomar fuerzas y valor
para voltear y ponerme de pie cuando me dijo.. “Pablo, no
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
cometas más errores, no necesitas ser fuerte ni valiente,
necesitas ser noble y transparente, necesitas amar y dejarte
amar, porque sólo esto comprende, perdona, armoniza y da
vida a la felicidad”… solté todo el aire, cerré los ojos y
extendí los brazos diciendo, “Ayúdame, por favor” Ella
tomo mis manos en las suyas, ha sido lo más delicado que
he tocado, su suavidad es incalculable, esto me transporto a
una sensación de increíble libertad, sentí que me liberé de mi
pasado y de mi presente, de razones sin razón, de juicios sin
verdad, de los miedos sin motivo, de cadenas sin metales…
todo fue un arrebato inesperado a una belleza inexplicable,
sólo el corazón sabrá dar cuenta de lo que desde entonces
nació y ha ido creciendo. Abrí los ojos y su mirada fue un
destello de bondad y de ternura similar a llaves mágicas que
abrieron mi corazón y entonces dijo “Mi niño, has abierto tu
corazón, tu estrella es lo visible ante tus ojos de lo que ha
soportado tu corazón, es maravilloso, ahí están todas las
estrellas que sembramos el día de tu nacimiento, todas ellas
luminosas, fuertes y dispuestas a crecer, todas ellas
obedientes al amor y a la serena sinceridad, que deben
guiarlas al encuentro de otros corazones dispuestos a
recibirlas, anímate hijo, no temas tu amor será tu luz y tu
consuelo… eso te basta”.
Madrina –pregunté- “¿Por qué esta roca se ha robado
mi Buena Estrella?” Nadie la ha robado cariño –propuso
ella- tú la has recubierto de lo negro con los errores del
pasado y la has endurecido con tu dureza de carácter, le has
impedido la sensibilidad con lo insensible de tu mirada y se
enfrió por la frialdad de tus razones, pero está en tus manos
retomarla, tienes frente a ti la posibilidad de desandar el mal
andado, de destruir murallas, de abrir puertas, de sembrarte
nuevamente en la tierra de la vida que es riqueza
incalculable… es tuya la responsabilidad, tus logros y
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
nuevas actitudes, tus sentimientos compartidos, tu
comprensión y tu amor quebrantarán la roca que eres un
poco tu mismo y con el caminar armónico entre las estrellas
de tu corazón y la siempre buena luz de tu razón recuperarás
tu estrella y liberarás tu noble y maravilloso corazón”.
Madrina, ¿puedo preguntarte algo? Si amor, hoy es
el día más hermoso de tu vida, el mundo celebra el
Nacimiento del Divino, pero tu celebras tu nacimiento en lo
Divino, ese Sol que nacerá de lo alto en la tierra está a punto
de nacer en tu corazón, ven, acompáñame, te daré la
respuesta… -pero… todavía no hago la pregunta- … Mi
niño recuerda que en tus ojos puedo ver lo más profundo de
tu corazón y de tu mente y te daré lo que te ayudará.
Salimos de la casa y nos dirigimos a la montaña,
recuerdo que al avanzar todo era luz, belleza y armonía, no
había o no sentía la nieve ni el frío, todo me parecía
luminoso, claro y era reconfortante caminar por este mundo
tan maravilloso… iba yo en la admiración del aquel evento
cuando dijo “¿ Te das cuenta que todo se ve diferente ? todo
es así, las cosas, la vida, el mundo y aún los retos de la
historia a lo que antes llamabas problemas, las personas,
todas las cosas se ven y son lo que tu quieres que sean, ahora
todo es como lo quiere tu corazón, y recibirás pronto
mayores alegrías.” “Ya llegamos – dijo- aquí obtendrás tu
respuesta, obedécela y vivirás” Mientras hablaba, yo
contemplaba sus ojos y el entorno era como el canto de los
ángeles. Ella interrumpió mi meditación diciendo: “Es el
canto de los ángeles” “La verdad –continuó- no se parece a
la belleza. La belleza es la verdad. Las cosas y las personas
no parecen ser de tal o cual forma ni se parecen entre ellas,
son lo que tú ves en ellas, Las cosas te aparecen del color y
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
forma de la lente con que las miras, decía un ángel del
pasado, escucha tu corazón y aprenderás.”
Contempla el horizonte, pronto Nacerá el Sol que
viene de lo Alto, cuando despunte su luz en la distancia
levanta tu Estrella sobre tu cabeza, esa luz la iluminará y
proyectará un rayo esplendoroso, azul brillante que se
encontrará con un destino, tu destino de ahora en adelante,
allí donde el rayo del cielo y tu estrella se una con la tierra
vive una Princesa que te ayudará en la labor de fracturar la
negra roca y vivirás esta experiencia hasta que dure tu
existencia, visítala, se claro en el hablar, noble en el caminar,
obedece su consejo y fortalece tu existencia con su angelical
ternura, ella te comprenderá como una madre y te exigirá
como un tirano, esa es su Estrella y esa su misión en esta
historia, así construye su felicidad y te ayudará a construir la
tuya, siempre ha vivido en la verdad y el Amor la protege y
fortalece, nuestro Padre la ha mandado a rescatar a quien se
pierde, tiene una estrella en la frente, su rostro es angelical,
su manos suaves e impregnadas de ternura, sus lindos ojos
son ventanas que reflejan en momentos su dulzura y en
momentos tus defectos, no temas, ella debe contemplarte y
orientarte, su dulzura hace posible el caminar, su ternura es
un aliento en esa lucha, su bondad te dará fuerzas en la
hazaña; si tu triunfas triunfará, si te alegras gozará, consolará
tus desesperaciones, secará tus lágrimas en el llanto porque
de ellas toma fuerza su misión; Búscala con insistencia sin
tardanza, no te dejes doblegar por tus barreras, si algo te
bloquea ese camino supéralo, ella no puede venir a tu
rescate, pero te recibirá al contemplar en tus ojos esta
historia que te ha complicado sin medida tu vivencia. Su
nombre es simple y enternecedor se llama Princesa, es hija
de los Dioses del Amor y la Ternura, fue educada en la
pureza y rectitud, se alimenta con el néctar más valioso del
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
amor y con dulzura y se adorna con la esencia de la sincera
confianza y la amabilidad, su mirada es ternura, su voz es
melodía, su caminar es fortaleza y su palacio es claridad; su
alegría, su tierna mirada y su sonrisa se concentran para crear
el arco iris, su respiración es brisa fresca en la mañana y su
carácter la dulzura que colectan las abejas en el campo, es la
más bella criatura que verás en tu camino, tu mirada y tu
juicio multiplicará su hermosura, cuídala y déjate guiar por
su sabio corazón y no olvides que todo esto será siempre tu
responsabilidad y que lo que coseches se deberá a la calidad
de la semilla que siembres y a los cuidados que la vayas
prodigando en tu historia.
Voltea –me dijo- pronto aparecerá la luz, te amo y te
espero en el Reino de la Felicidad, me dio un beso y se fue…
nunca más la he visto, pero la recuerdo con cariño y con
ternura, se que cuando duermo me acompaña, porque en la
línea que divide la vigilia con el sueño su cariño me cobija
por las noches y su aliento me revive en las mañanas, es ella,
porque en ella, desde que la vi mi vida se ha tornado
fascinante. La amo porque me enseñó a conocerme y a
contemplar mi mundo con los ojos del corazón y a la luz de
mis sentimientos y de mi razón… Se que soy más de lo que
creía ser, soy más de lo que la razón permite ver, soy más y
mejor por la ternura de mi corazón que por la rigidez de mi
racionalización. De hoy en adelante soy el inicio de un
proyecto que será lo que pueda ser en tanto lo esté logrando,
sin límites, sin fronteras y con todo respeto posible a lo
distinto, con amor y con paciente aceptación de mí mismo
en lo que ya no es, con sabia aceptación de lo que soy y con
empeño impetuoso en conseguir lo que seré. Es hermoso
vivir ahora con la firme convicción de aceptar las cosas
como se presenten, como son y no ya como yo quiero que
sean, esto es la magia del amor.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Por esto he venido y me encuentro frente a ti preciosa
niña y dime niña hermosa que custodias el castillo de esta
Diva, donde vive la más linda manifestación de la belleza,
¿me permitirás entrar?
Mi señor –dijo la niña- llevare estos presentes a la
Bella y al regreso le daré su recompensa, espere
amablemente por favor, no tardo, la eternidad es mi medida
y la paciencia se corona en esta tierra, disculpe…….
Y aquí estoy, esperando…y pensando: “En la
eternidad no hay prisa ni medida y en mi tiempo obtendré lo
que deseo, esperaré”… ¿Obtendré? Tal vez sea mejor decir
lograré lo que deseo, entraré a contemplar a la Princesa y le
daré mi corazón como palacio porque así nuestra amistad
será perfecta y mi vida brillará con sus consejos. Por Amor
que engendra amor en el Amor.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
LA MIRADA QUE ME ENAMORÓ
Todo empezó cuando un amigo me contaba las
consecuencias que asumió al enfrentar la confrontación
acerca del sentido de su vida que un niño inocentemente le
planteara preguntándole: “¿ Tú qué sabes hacer ?”,
entendiendo que esta curiosidad infantil fue asumida como
una instancia para reflexionas acerca del sentido profundo
de su vida mediante varios cuestionamientos que se
agolparon en su mente: “¿ Para qué sirvo, de qué me sirve
hoy todo lo que he aprendido y lo que he hecho en la vida?”,
hasta llegar a dos preguntas que también a mí me parecen
fundamentales: ¿ Cuál es el verdadero y más profundo
sentido de mi vida ? Y ¿ Qué meta persigo y de que me estoy
valiendo para lograrla ?.
Esto es lo fundamental de toda aquella interesante y
enriquecedora, tan informal como profunda conversación
que establecimos mientras esperábamos la hora de su cita
con su terapeuta, de quien, por cierto, él se hacía asesorar
para definir el sentido de su vida y el rumbo que debía asumir
a partir de decisiones fundamentales.
Cuando él se fue y ya en la soledad de mí habitación
esas dos preguntas se quedaron vivas en mi memoria con una
presencia inquietante como gritando con angustia y
desesperación: ¡Queremos una respuesta! ¡No queremos
morir en el olvido! …
Unos días después, intentando acallar esos gritos que
empezaban a ser una tortura decidí hacer un alto en mi vida
para complacer no se si a mi mente o a mi corazón, pero
llegue a esta reflexión: No estoy en condiciones de dar una
respuesta a largo plazo como proyección al futuro, no me
siento futurista y tampoco quiero seguir siendo idealista por
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
el momento; así que en lugar de pretender aclarar en primera
instancia cómo quiero vivir a partir de ahora, cosa que
resolveré en un segundo momento, me pareció más
saludable remontarme al pasado con la firme convicción y
con el corazón bien dispuesto para clarificarme, en primera
instancia, los antecedentes de mi presente y, después de
tomar conciencia de mi hermoso pasado, seguirá un trabajo
de aceptación y tal vez reparación de lo que fue error de
interpretación, equivocada reacción y dañina integración y
entonces cerraré procesos y etapas, me reconciliaré con mis
vivencias y me perdonare perdonando a quienes estén
involucrados por ausencia o por presencia y siempre con la
frente en alto alegrándome por los triunfos obtenido; así
enfrentaré estas inquietudes y las que durante el proceso me
planteen mi corazón, mis sentimientos y mi conciencia o, sin
tanto verbo, mi niño interior.
Hoy por la mañana, mientras realizaba las rutinas de
aseo frente al espejo, sentí que alguien me miraba en mi
mirada, como si mi reflejo me llamara la atención, levante
la cabeza y fijé la mirada en mi mirada, percibí una voz
lejana en el tiempo y en el espacio, fue como un relámpago
que fracturó me cerebro y me decía: "Aísla tu razón y deja
que hablen tus sentimientos, ignora tu voluntad y deja que
grite tu corazón, sólo por un momento, ya necesitan ser
atendidos". Seguí escuchando ese discurso y sólo para no
olvidarlo me di a la tarea de escribirme esta historia:
Cuando nacimos estábamos perfectamente
integrados, durante mucho tiempo fuimos sólo un bebé,
éramos uno y nada nos preocupaba, sabíamos que estaríamos
siempre juntos, disfrutaríamos nuestra vida en una unidad
indestructible que nos daría la fuerza necesaria para disfrutar
de los beneficios que el Creador y la Madre naturaleza nos
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
habían preparado; a mi me dieron la misión especial de
administrar tu corazón y tus sentimientos para crear nuestra
felicidad y a ti, para vivir felices, te dejaron administrar tus
sentidos, tu voluntad y tu razón, que son las ventanas de
nuestro contacto con el mundo exterior en el que vivimos,
todo estaba bien y ambos estuvimos de acuerdo. Recuerdo
que si algo lastimaba tu corazón hacíamos ruido para mostrar
el dolor y el mundo exterior venía en nuestro auxilio, como
también me alegra recordar que en mundo se alegraba con
nuestras alegrías y sufría con nuestros sufrimientos y todo
esto nos hacía provocar y disfrutar el amor, ¡Qué tiempos tan
maravillosos y qué felices fuimos creciendo juntos!. Tu
crecías corporalmente y en relaciones con otras personas,
amistades y compromisos de trabajo; yo crecía en el amor a
ti y a los que tu amabas, manifestaba mis alegrías, mi ternura
y mi dolor por el modo como asumías el mundo exterior;
disfrutaba y me alegraba por tus logros expresándolo con
sonrisas y trato amable a tu familia y tus amigos, me dejaba
amar y recibía con gusto la dulce ternura de mamá y de
nuestras hermanitas, primas y amigas que te ha amado
siempre; de igual forma sufría y me deprimía por tus dolores
que también daba a conocer con soltura y libertad para no
acumular tensiones, rencores y resentimientos, me dejaba
consolar y aceptaba el apoyo de los demás para superar la
depresión e intercambiar toda la ternura y el cariño posible
para fortalecer tu identidad y autoestima.
De pronto algo sucedió, tal vez una ruptura en
nuestras relaciones, se fracturó el equilibrio, se obnubiló la
confianza, me empecé a sentir relegado, ignorado y
violentamente acallado, nunca logre comprenderlo ni
comprenderte, todo fue tan apresurado, tan fugaz como un
destello de luz cegadora que me encerró paulatinamente en
una obscuridad tan profunda como indescriptible, más
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
tenebrosa que inexplicable y cada vez con menos
posibilidades que esperanzas para salir a recuperar mi lugar
en tu identidad; me negaste, sin matarme, la posibilidad de
estar en tu existencia para enseñarte a vivir. Empezaste a
existir y te olvidaste de vivir, así expreso mejor lo
inexplicable de nuestra triste y compleja situación. Tu dime
que pasó, te escucho, concluyó el niño interior.
Han pasado muchos días, la historia se ha seguido
escribiendo y muchas hermosas experiencias me ha ido
ayudando a asumir con clara honestidad esta inigualable
situación desde aquel encuentro del adulto con su niño
interior, porque aun queriendo descifrar lo que pasó para
explicarlo mejor, no lograba, no quería aceptar porque duele,
esa ruptura, que ahora entiendo como rivalidad y oposición
en la que yo pensaba ir ganando mientras perdía; hoy lo he
aclarado y expresaré mi percepción.
Antes de hablar, permíteme, niño mío, sacarte de ese
obscuro cautiverio en el que te dejé caer, para contemplarte
a los ojos mientras me sincero contigo:
Lo tomé en los brazos y lo puse frente al sol para
verlo mejor, el aire fresco y la claridad de la luz le impedían
de pronto abrir los ojos, no fue difícil sostenerlo, estaba
delgado, débil y lleno de heridas, tenía un aspecto triste y
doloroso y ante esta desconocida realidad, dejó fluir su llanto
para sacar su dolor, su llanto era de lo más amargo y
deprimente, era tanta la tristeza que no pude negarme a
compartirla y sucedió algo extraordinario, de repente, tal vez
como venido del cielo, cuando rebasábamos el umbral de la
tristeza, su rostro empezó a brillar, el llanto se convirtió en
un murmullo similar al hermoso canto que emiten las
ballenas poco antes de dar a luz sus ballenatos o al canto de
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
las sirenas que anuncian el nacimiento de la luna llena, según
cuentan las leyendas de marinos y pescadores. Todo fue
maravilloso y mientras disfrutábamos esta experiencia
esbozó con voz suave y apacible: “Ámame, porque tu amor
cura mis heridas y te lo devolveré par que vivas”, no entendí
muy bien esta súplica, pero asumí que hablar con sinceridad
era un buen comienzo, entonces le pregunté, ¿Cómo llegaron
a ti esas heridas, quién se atrevió a hacerte dañó? Tú, me
dijo, no te alteres, te explicaré algo que te parecerá
incomprensible, no se mentir, sólo te relataré cómo te has
vivido, después será tu turno de hablar; estas son algunas de
las razones del corazón que la razón no conoce.
Cuando rompiste nuestra armonía y anulaste nuestra
comunicarnos, surgió entre nosotros una brecha que poco a
poco se convirtió en una coraza impenetrable que me aisló
encerrándome en una profunda y obscura soledad, en un
mundo del que nada sale y al que nada entra, sin embargo mi
misión de administrar tus sentimientos es implacable y yo
debía expresarlos porque eso es lo único que me hace vivir,
pero en ese mundo impenetrable tus sentimientos nunca
expresados invadieron mi entorno y contaminaron mi
existencia; tus amores e ideales frustrados se convirtieron en
amargura y decepción; tu dolor y tu tristeza se volvieron
resentimientos y depresión; tu llanto amargo y reprimido
ahogaba mi vivir invadiendo mi prisión; tu miedo se
transformó en cobardía y desesperación; el amor que nunca
supiste aceptar de los que te tratan bien nunca llegó a mí, ese
debió ser mi mejor alimento; tu felicidad y sentido de
realización iban y venían de mi mundo al exterior con la
misma facilidad con la que revelaban su falsedad, ya que no
eran de mi mundo, eran parte de tu juego; esto es lo que ha
provocado mis dolores y nuestra desgracia; han sido tus
reglas y estas son las consecuencias, ¿ Podrás asumirlas para
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
perdonarte a ti mismo por lo que has permitido que nos
dañe?… Guarda silencio por favor –le dije con ternura y con
llanto- te revelaré mi trágica existencia como inicio de mi
arrepentimiento porque reclamo tu perdón; si mi amor te
devuelve la salud, tu perdón me devolverá a la vida, acepto
mis errores y asumiré tus consejos. Escúchame por favor.
Sus ojos maravillosos cautivaron mi mirada
invadiéndome de una confianza inigualable que me dio
seguridad y empecé:
Hace muchos años empecé a sentir que la historia y
las circunstancias me cerraron algunas puertas, se me
negaron ciertas atenciones que si recibían mis hermanos y, a
cambio, me propinaron severos castigos que yo interpreté
excesivamente fuera de proporción respecto a las conductas
que los provocaron; muchas veces me sentí ridiculizado y
aquellos en quienes debía encontrar confianza y seguridad
me parecieron personas agresivas, violentas y muy exigentes
al grado que empecé a tenerles miedo, a huir de ellas y a
refugiarme en mi soledad y en actividades que me hicieran
sobresalir para ser admirado o para ganar el cariño y la
confianza de otros jóvenes de mi edad… me hice de muchos
amigos con quienes pasaba la mayor parte del tiempo
tratando de encontrar el sentido de la vida; en muchas
ocasiones se me prohibió expresar mis sentimientos de dolor
y de tristeza; cuando expresaba mi cariño recibía burlas y
rechazo y severas llamadas de atención que exigían más
hombría que sinceridad o más machismo que sensibilidad.
Las voces del entorno exigían que me portara como hombre
y no como niña… Aquí empezó la tarea de silenciarte, de no
dejar salir nada de ti y de ignorarte al grado de vivir como si
no existieras. Me pareció más importante lo agradable para
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
los demás que nuestra natural sinceridad y no medí las
dramáticas consecuencias de tal decisión.
Todo eso me hizo pensar que era mejor vivir de
apariencias que de verdades, aprendí a hacer que las
mentiras parecieran verdades respecto a mis sentimientos y
casi todas tus verdades fueron ignoradas, reprimidas y
olvidadas; llegué a creer que las máscaras son más útiles que
la transparencia y así mis imágenes externas eran capas del
caparazón que te bloqueaba. ¿Sabes algo, mi niño? En todo
este conflicto de mi imagen exterior contra ti en mi corazón,
salvé algunas cosas tuyas, o intenté salvarlas al máximo…
siempre he sido sincero y esta es una de tus cualidades más
preciadas, se que no en todos mis sentimientos, pero si en
mis pensamientos. También mantengo viva la sensibilidad
para captar injusticias, mentira y errores que exigen acciones
y decisiones importantes, así como nuestra capacidad de
expresar cariño y ternura hacia quienes comparten esta vida
conmigo… por eso creo que no todo está perdido.
Si lo creo – dijo el niño- aunque no aprendiste a
nutrirte del cariño de los demás y recuerda que el egoísmo
no se vence amando, sino dejándote amar y al respecto eres
un poco egoísta, pero lo estás superando. Continua, por
favor, que tu sinceridad me alegra y me reconforta.
En el tiempo de los estudios las cosas se tornaron más
difíciles, empezando porque buena parte de mi familia no
aceptó lo que decidí estudiar y otro tanto se mostraron
escépticos ante mis logros académicos, nunca recibí apoyo
más que de mi madre y a veces a escondidas, por lo que
conseguí siempre beca de estudios y esto exigía conservar
los promedios de primer nivel; esto me hizo aprender a vivir
más de los logros intelectuales que experienciales; viví en
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
constante competencia por los mejores lugares y fui muchas
veces amenazado de ser despedido si perdía mi promedio
intelectual, lo que me llevó a descuidar mi vida afectiva, mis
sentimientos, gustos y hasta necesidades sociales como
amistades, vida social, diversión y descanso. Todo esto
generó un soberano descontrol en mi administración de
valores, sentimientos, actitudes y prioridades; mi escala de
valores es algo impresionantemente especial: Primero “Vida
intelectual”, racionalización y justificación habitual de todo
por la vía de la lógica de la razón sin aceptar tus propuestas
y necesidades, ni las del voces del corazón. En segundo lugar
“Ser el mejor en todo”, sea para hacer el bien como para
bromas, travesuras e irónicas burlas destructivas de los
menos favorecidos; Tercer nivel “Ser eficiente en todo”,
tanto en lo intelectual como en lo práctico, me guste o no,
tenía que estar en el mejor lugar. Cuarto “La afectividad
nunca fue educada”, mi niño interior fue condenado a
desaparecer porque sus signos de vida me generaban más
problemas que satisfacciones y me ponían en una situación
de debilidad en la ardua, y tal vez estúpida, competencia de
construir la máscara y en el arte de pulirla para brillar más,
aunque sólo fuera apariencia; así logré cosas buenas en
detrimento de otras que son igualmente buenas, a esto le
llamo desequilibrio, mala administración de mis recursos
personales, desgaste irracional de fuerzas positivas en tareas
ficticias, auto-devaluación, que es despreciar a mi yo interior
por amar a mi yo aparente. Logré creer, y mostrar al exterior,
que tus verdades parecieran mentiras y mis mentiras
parecieran verdades, así convenía a mi mundo externo y por
eso era mejor tenerte callado.
Por último, creo que fui utilizado pensando que mi
vida era útil, lamento pensar que he sido manipulado cuando
yo creía que gobernaba. Pero…
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Algo doloroso pasó que hizo colapsar a mi ídolo y
con lo que quedó parece que fue la inocente e ingenua
pregunta de un niño lo que me trajo a esta fantástica
aventura. Se que me enamoré de mi al verte en mi mirada,
se que amándote aprenderé a amarme y a dejarme amar, y
con tu ayuda, con tu sabiduría de mis sentimientos, con tu
perdón y mi perdón reconstruiré mi vida para vivirla juntos.
Enséñame a vencer al egoísmo amándote y dejándome amar.
Todo es posible –dijo mi niño- si verdaderamente te
lo propones y enfrentas responsablemente el proceso, si eres
es suficientemente fuerte para asumir las consecuencias, ya
que en esto tienes mucho a tu favor.
Yo seguía mirándole a los ojos en el espejo del baño,
donde lo encontré por vez primera, y cuando el ruido del
exterior me distraía, corría a buscar a mi niño interior en mi
mirada; en un momento de alegría y de luz resplandeciente
me dijo:
Tengo mucho que decirte y , si te parece, mucho que
enseñarte, para que no pierdas veracidad objetiva respecto a
ti mismo, autenticidad y coherencia; hay cosas que no debes
ignorar, porque debes convertirlas en recursos; permíteme
decirte que en tu vida hay muchos logros que se ven
empañados por algunas importantes deficiencias, pero
veamos tu perfil en base a logros y retos y son así: Tu vida
está llena de recursos: Fuerzas, Valores, Logros y Retos, o
como dice una Princesa del país de la Alegría (Alberione),
“Todo está bien”; los retos son todas esas cosas por superar,
fuerzas desorientadas y energías desperdiciadas, pero todo
es bueno, solo que no está siendo sabiamente utilizado.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Tienes Voluntad para amar, para decidir y para
comprometerte. Empieza a amarte a ti mismo, porque eres
lo más importante para ti; aprende a amar a los demás y a
aceptar que te amen; acepta la decisión de ser en lugar de
solamente hacer y comprométete con tu ser y con tu
presente, no sólo con ideales, proyectos o exigencias
externas.
Tienes inteligencia, capacidad de observación,
actitud crítica y juicios asertivos, eso te acerca a la verdad,
dale a esto buena orientación, usa estas fuerzas a tu favor y
mejorará tu vida.
Eres sincero y amable, sabes comprender a los demás
y tenerles paciencia, respetas y aceptas el modo de ser de los
demás y sus ideas y carácter, haz lo mismo respecto a ti
mismo y te beneficiarás en grande.
Eres cordial y noble; tratas a tus amigos con cariño y
generosidad y hasta les perdonas sus deficiencias y
debilidades; apoyas la búsqueda de la felicidad de quienes te
rodean, sabes aconsejarlos e imaginas posibles soluciones y
actitudes ante sus retos y circunstancias para asumir la mejor
postura posible, pero hacia ti no tienes la misma actitud,
inténtalo y aprenderás a vivir en paz contigo y con tu
ambiente.
Tienes capacidad para elaborar y emprender
proyectos positivos que solucionen situaciones difíciles;
tienes habilidades para prever situaciones complicadas y
capacidad para intervenir en coyunturas oportunas que guíen
el correr de la historia hacia mejores horizontes, sacando el
mejor provecho a las circunstancias y utilizando
favorablemente los recursos, pero todo ha quedado en el
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
mundo exterior, aplícate esas técnicas y crecerás, en tu
realización personal. Sigue el consejo del sabio: “Conócete
a ti mismo” y serás feliz. Esfuérzate en usar estos recursos
auto-referencialmente con responsabilidad, con valor y con
madurez.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
LA PIEDRA FILOSOFAL DEL NIETO:
EL ESPÍRITU DE LA ABUELA.
Desde que soy un niño hasta nuestros días no han
cesado de golpearme las preguntas como intento de
encontrarle el sentido a los eventos en que vivo, creo que he
preguntado todo y a todos, mi espíritu ha sido implacable
inquisidor, aunque no ha sido igualmente receptor, pero esto
soy y me dispongo a compartirles las preguntas y respuestas
que he vivido, porque me han bien ilustrado y alegrado… o,
¿ Qué decir ? porque me han hecho vivirme en realidad, son
un poco las respuestas de la vida. ¡¡¡Atención!!!
Mi abuela, doña Elvira, madre de mamá, decía que
jugar con los niños sin pelearse era la causa de su alegría y
jugaba con sus nietos todo el tiempo, no eran aquellos juegos
infantiles de correr, brincar, trepar y hacer travesuras, pero
jugaba y para el caso lo importante es lo esencial y la
atención; jugaba con sus nietos. No importaban ni los modos
ni las formas, es genial aquella anciana venerable; podrán
pensar que fue aburrido y lo que gusten, pero nadie borrará
de mi recuerdo la experiencia de que doña Elvira –Así le
decía papá- juega aun ahora con nosotros, sus queridísimos
nietos.
Sentaba a todos los “titillos” – Así decía mi sobrina
Karina a los chiquillos cuando niña- en la enorme mesa del
comedor y ahí nos ponía a jugar toda clase de suertes y
artimañas con las cartas, dominó y otros de los juegos de
azar que por entonces era tema reprimido por la Iglesia. No
se si mi abuela tenía fe o qué pasaba, iba a misa los domingos
y rezaba por las noches, pero era increíble, prominente en
muchas cosas, muy creativa con sus nietos, aventurera por la
vida, constructiva y muy amable, regañona hasta la muerte,
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
pero tierna y comprensiva casi siempre; es de esos espíritus
difíciles de contener, inventaba maravillas para hacernos
alegrar, nos llevó en la fantasía a mundos desconocidos y
prohibidos, a lugares luminosos y terribles; sus leyendas,
historias, fábulas y realidades entrelazadas, hacían sabia su
presencia en nuestra casa; es de esos espíritus –repito-
difíciles de doblegar, a sus 84 tenía la paciencia de una reina
al gobernar, decidía, construía y aconsejaba con sabiduría,
siempre incólume e inquebrantable, hiperactiva como el
movimiento de los astros, casi nada la frenaba; superó la
enfermedad, asimiló la verdad, cuestionaba hasta lo cierto,
defendía sus ideales y creencias por encima de doctores,
enfermeras y muletas, no era dócil y si tierna; no era mala,
si exigente; era fuerte y era firme; es de esos espíritus –de
nuevo- implacables para cuestionar, siempre tenía una
pregunta clara y bien fundamentada, no estudió ni la
primaria y era sabia como nadie, en su rostro se asomaban
dos verdades: la firme convicción de soportar la historia
superando sus miserias que se dibujaban en sus marcas y la
candidez de su mirada tierna que expresaban la sabiduría de
los años que da la naturaleza a los que verdaderamente
viven; Soportó tres guerras sin quebrarse, soporto enemigos
e invasores, enfermedades y bonanza; superó la infidelidad
y la desgracia y llegué a pensar que hasta la muerte la
admiraba…
Decía sabiamente: “Niños mi alegría se alimenta de
lo que soy y lo que vivo, nunca de lo que me hacen y
propinan quienes son mis circunstancias, lo esencial vive
conmigo, lo demás desaparece.” Estas palabras me han
azotado, revolcado y apabullado, sumergido y rescatado, han
hecho todo lo que a una humana naturaleza le puede suceder;
son intolerables, pero son la sabiduría de la abuela que le
dieron su felicidad durante el siglo, ¡Qué sabia es la vida y
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
no la ciencia!, ¡Que belleza es disfrutar la sabiduría de la
Abuela en su experiencia! Y ¡Qué lejos están los sabios y
doctores de entenderla!
En la Universidad por inteligente recibí las verdades
de las ciencias para la ciencia, en la infancia, cuando niño,
recibí la sabiduría de la vida para vivirla, ¡Qué triste ironía
en la que me encuentro! No se aún que genio maligno y
depredador de la hermosura de esta vida me arrastró por esta
senda tan tortuosa. O… ¿Será que confundí un buen intento?
Tal vez… se lo preguntaré a ese niño cuando vuelva, pues
me sigue todo el tiempo con la luna, me cuestiona, me
perturba y me consuela, le atenderé porque su empeño es
similar al espíritu de mi abuela; Es de esos espíritus –una
vez más- prominentes como pocos han vivido en estas
tierras, todo tiene solución -decía-, todo ocurre para algo,
todo en esta vida tiene sus bondades, sólo hay que mirar las
cosas de manera conveniente, con todos los ojos, los que
ven, los que sienten, los que sufren, los que aman y deciden,
con los ojos de la vida, no sólo con los ojos de la mente;
Todo se mira con los ojos del pesar y del gozar, del ¿por qué?
y del ¿para qué?, Miren las cosas y personas -nos decía- sí
desde estos lindos ojitos hermosos con que Dios lo ha
adornado, pero también desde los ojos de quien permite que
sucedan esas cosas, y desde los ojos de las cosas mismas, eso
les dará mejor visión.
Hay cosas que te miran y te retan y te exigen e
intimidan –me decía mirándome a los ojos- las cosas, los
acontecimientos de la historia ,las personas y sus conductas
te miran con incansable atención y siempre esperan
encontrar en tu reacción las bellezas que el creador dejó
sembradas en tu corazón. Es tu responsabilidad, pequeño,
asumir las consecuencias de lo que dejes salir de tu corazón,
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
porque mientras más veces eso salga más crece a tal grado
que te envuelve y te transforma hasta convertirte en aquello
que salió del corazón. Por esto, hijos míos –dijo a todos
descansando en su sillón-, dejen que su corazón saque
siempre las bondades más hermosas que el creador desde el
principio en él ha depositado, vivan esto y serán felices
ancianitos como ahora me están viendo. Y con su tierna
mano acariciaba nuestras frentes y mejillas, ya con llanto ya
con risas pero siempre con ternura y con amor.
Es de esos espíritus, el espíritu de mi Abuela, fuertes,
siempre firmes empeñados en triunfar mientras se vive y
vivir para triunfar; pocas veces la vi enferma o triste, y
mucho menos suspirar, su alegría y optimismo eran
radiantes, nunca supe si lloraba o se quejaba; su sonrisa era
ternura y su mirada claridad; linda Abuela, fuiste un ángel
de verdad.
Todos crecimos, entramos a la primaria y se llevaron
a la Abuela a otra ciudad, no se si fueron días o meses, pero
no fue mucho tiempo y a mi madre vi llorar, era el llanto de
una Madre que a su Madre ve partir… Nos llevaron a todos
a Alvarado porque el duelo iba a empezar; entre fiestas y
alegría, entre llantos y sonrisas, unos rezan y otros juegan,
unos cantas y otros comen el ambiente era genial. Un
personaje alegre y joven, no recuerdo bien su rostro a los
niños convoco y nos dijo una tarea que he guardado a
precisión: “Hoy –dijo con voz triste- Dios ha llamado a la
abuela, ella ha cumplido su misión, les consta y es su tiempo
de partir, rezaremos en el templo y le diremos al Buen Dios
… Aquí tienes a tu hija, fue fiel en su vivencia del
compromiso de vivir, tu eres Bueno, la entregamos y
concédele vivir; nos dio vida y alegría que queremos
conservar, perdónala porque la amas y recíbela en tu casa”.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Esta es la frase más significativa de la historia del espíritu de
mi Abuela, tiene la paradójica virtud de congregar los
recuerdos más felices y sublimes de su vida con el llanto más
amargo y deprimente de mi madre; tiene la magia de
conciliar las más lindas escenas de mi infancia con los más
tristes recuerdos de mi edad; tiene la gracia de arrancarme la
sonrisa en los momentos de la más triste y cruda soledad: Es
una oración que yo repito siempre y sin cesar porque alberga
la presencia de una vida que no muere en soledad; es una
frase que une y divide, hace feliz las alegrías y disipa las
tristezas. Es sin dura una frase paradójica que recuerda la
partida y prolonga su presencia, es seguramente el
testamento del enigma como fue en esta vida el Espíritu de
mi Abuela.
Descansa amada anciana.
Te amo.
Tu nieto te lo agradece.
Doña Elvira González de Mojica.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
LA VIDA DE LOS DIOSES EN MI VIDA
Hace muchos años, siglos tal vez, cuando los
gigantes se paseaban por la tierra y los dioses gobernaban
nuestras vidas a capricho y casi jugando con lo que habían
creado, tal vez poco antes de la última era glaciar y entre el
gran evento en que el meteorito sacudiera nuestra esfera y
los milenarios monstruos se marcharan, justo entre la guerra
generada por el egoísmo de los dioses que enfrentaron a sus
hijos, y para evitar que todas sus bondades se perdieran,
algunos de nosotros, hombres y mujeres, niños y niñas,
jóvenes y viejos, entre quienes, por alguna extraña razón yo
fui urgentemente involucrado, asumimos la responsabilidad
universal de escalar hasta el Olimpo para usurpar de cada
dios y de cada uno de sus hijos sus virtudes, sus bondades y
secretos, en una dosis suficientemente grande como para
impregnar hasta la posteridad a la preocupada anciana que
agonizaba de tristeza ante pérdida inminente; la misión era
ya urgente, el camino peligroso y usurpar muy complicado.
Cuando llegamos allá, dada la encarnizada revalidad
y las dificultades de la batalla, descubrimos que los
elementos a usurpar sólo estaban custodiados por tritones y
dragones en combate por el privilegio de la custodia y tal vez
posterior distribución del gran tesoro. Con cautela, para no
ser descubiertos, nos introdujimos a la cueva más preciada
del Olimpo por el orificio principal que está detrás de la
cascada y que no es accesible a los dragones por el agua ni a
los tritones por la falta de profundidad, entendiendo que la
salida sería seguramente semejante. Ya en el interior y sin
percatarnos a detalle del contenido de cada vasija y de los
atributos de cada una de esas substancias, el anciano sabio
que condujo la misión nos explicó el siguiente paso de la
hazaña: “Cada uno debe ingerir de todas y cada una de las
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
substancias la dosis proporcionada a su edad y a su tamaño,
que al mezclarse con su sangre hará posible la renovación de
nuestra raza que será llamada en adelante simplemente
humanidad. La medida es su mano izquierda, lo que logren
contener bébanlo de manera apresurada porque Cronos ha
puesto sus límites”.
Realizada esta tarea y sin ser vistos al salir,
descendimos la montaña con paciencia y sin tardar; todos
nos sentimos verdaderamente renovados, pero el verdadero
efecto lo veremos con los años. “Un momento –dijo el sabio
a todo el grupo- falta alguna explicación; ya que han sido
renovados todos lo deben saber, en sus hijos y sus hijas
permanecerán la las gracias, virtudes y secretos de los dioses
que se irán, lo importante es el equilibrio que se logre de las
fuerzas recibidas, los excesos, por el placer que generan,
causarán tragedia y frustración, eso será siempre
responsabilidad personal.”
Ya en el valle, de manera inesperada, los gigantes nos
salieron al encuentro, porque estando en agonía las
substancias pretendieron usurpar y salvar así su raza y en el
mundo gobernar; “es muy tarde –dijo el sabio- la substancia
hemos bebido y herederos de los dioses hemos sido
convertidos”, los gigantes enmudecieron, se postraron y
aceptaron, reconociendo, nuestra hazaña y la misión de
gobernar, “Cavaremos nuestras tumbas –dijo el líder- el
meteoro viene ya”.
Llegamos, finalmente, con la anciana en agonía
quien nos dijo con suavidad y con genial sabiduría: “Un
refugio he preparado para ustedes que son ya la humanidad,
tomarán este camino que conduce a las estrella y después del
gran impacto, con la nieve y nuestro llanto el calor se
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
esfumará. Bajarán de las estrellas con la lluvia a los océanos
y desde ahí repoblaran la tierra para que la gobiernen con el
equilibrado de las fuerzas y secretos que usurparon a los
dioses. Vayan y completen su misión. Desde las estrellas
contemplamos la explosión que modifico y nos preparó la
tierra en que hoy vivimos.
Hoy, después de miles de siglos y de saber que
nuestro mundo ha dado millones y millones de vueltas al sol
sin derretirse, con la incalculable confianza que esto genera,
les contaré cuáles son esas substancias que bebimos, sus
características y los peligros a los que nos pueden conducir
si descuidamos el justo equilibrio que nos recomendaba el
sabio anciano, pero lo haré con una simple condición: Yo les
transmito mi experiencia y ustedes deberán transmitirlo a la
generación futura, y como veo que lo aceptan empezaré.
Todo ocurre bajo la paciente mirada de Cronos que
todo lo contempla, lo mide y lo limita, porque da a cada ser
la energía suficiente que le permite existir bajo su reino, sin
importar que vengan y transiten a otro reino, que es
seguramente el del Eterno, Dios te todo y de toda majestad.
En el reino de Cronos y en mí, que vivo en este reino, se
debaten tenazmente las influencias de Eros, dios de los
impulsos vitales, que me empujan a la trascendencia
corporal e histórica, que me invitan a crear vida, contra las
fuerzas de Tánatos, dios de la muerte y de la enfermedad,
que lucha por imponerse, destruyendo en mi lo de Eros sin
lograrlo, porque nunca influye en el reino de lo eterno, hacia
donde se que he sido destinado.
Mi vida se desarrolla en esa lucha que tiene como
aliados los efectos de las otras esencias y corre en el
escenario de los mantos de Urano, dios del cielo que se
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
adorna con estrellas y de Gea, diosa de la tierra y Madre
naturaleza, que me acoge con su manto y me regala sus
bondades; por eso me nutro de las riquezas de Gea y respiro
las bondades que da Urano.
En cada ser que vive en esta tierra se debaten los
impulsos y bondades que bebimos hace mucho. La misma
fuerza tienen en mi los dones de Afrodita, diosa del amor, de
la ternura y del cariño, de Dionisio y Adonis, personajes de
belleza inenarrable, de Apolo, dios del arte y de la
sensualidad por su belleza, que me hacen apreciar estas
riquezas, de la misma manera que me empujan a crearlas, a
descubrirlas y a compartirlas ilimitadamente para alegrarme
la vida mientras la hago agradable a los demás; como tienen
notoria presencia en mi vida la fuerzas destructoras de los
dioses enemigos: los celos de Hera, diosa del odio y la
venganza, que por no poseer lo bueno de los demás intenta
destruirlo, la envidia y el deseo de dominio de Poseidón, que
siempre quiere controlar e imponerse impunemente, y la
habilidad de destrucción de las rapaces Harpías, que todo lo
arrebatan para devorarlo; estas tres veleidades pretenden
imponerse a las bondadosas influencias en mi vida de los
dioses favorables a quienes ellos vieron siempre como reales
enemigos. Todas estas influencias, si pierden el equilibrio,
dando preferencia a lo destructivo, engendran en mi al
monstruo de mi destrucción; pero, si se imponen las
favorables, me hacen ser una persona positiva para mi propio
bien y para beneficio de mi ambiente.
De Zeus recibí el don de mando y el poder de decidir,
como el deseo de que se impongan y respeten mis ideas, con
esto puedo dirigir y orientar sabiendo que para dominar la
naturaleza primero tengo que obedecerla; de Hermes el
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
valioso arte de interpretar para conocer el más fino y
auténtico sentido de las cosas y para aprender que es
diferente la realidad en si misma de cómo yo puedo
interpretarla, transformarla o desfigurarla y, como mis
decisiones dependen de mi lectura de mi realidad y de la
realidad ambiental, debo usar la influencia de Néstor siendo
más prudente que impulsivo y más discreto que protagónico
para no vivir en el error; de Prometeo tengo la habilidad para
las ciencias y las artes que son necesarias para la vida
humana, lo mismo que la capacidad de enseñarlas a los
demás con quienes vivo en esta vida, pero también el ímpetu
o impulso para desobedecer y retar la decisión de Zeus, por
lo que roba la luz y el calor del fuego a los dioses para darlo
a los mortales, como tal vez yo he robado algo a los dioses
para darlo a mis hermanos. De Zeus también recibí su parte
negativa, que es el autoritarismo caprichoso y un fuerte
deseo de venganza destructiva, que hiere a mis enemigos o
me lastima a mí mismo cuando me veo como enemigo de mi
mismo, por aquello de que encarno bien lo bueno y me
divido en malo por mis juicios y prejuicios; de Fobos recibí
la fuerza incontenible de los miedos y el paralizante veneno
del temor, que se convierte en impotencia y cobardía ante lo
desconocido, generando angustia y ansiedad, o en
sentimiento de incompetencia ante los retos que me exigen
mayor fuerza y autenticidad. De Narciso me trague toda la
fuerza del amor a mis bondades y la tentación de ver tan
grande mi belleza, que me impide contemplar otras riquezas
y bondades maravillosas de este mundo que de verlas con
realismo son una mina de riqueza incalculable. Por eso las
habilidades de Hermes para interpretar son el justo medio y
el camino a la verdad que aseguran la certeza y equilibran
estas fuerzas innegables en mi vida e instrumentos para mi
realización.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Con el tiempo he descubierto que las habilidades de
Casandra, conciliadora del amor y los mensajes del amor que
trae y lleva Delfín, han vencido los impulsos de Narciso, de
Edipo y de los Sátiros, que intentaron por un tiempo me
desviara de la vida en armonía respecto de mi sexualidad,
porque esta influencia del amor, con la fuerza de las
Amazonas, hábiles guerreras que sólo entablan trato con los
hombres para la procreación, sometieron en mi vida los
impulsos desquiciados de esos dioses insolentes y me
guiaron con firmeza al encuentro del amor en el amor, con
mujeres o en las artes, sea con niños o parientes, en las
ciencias y en la fe, y me dan vida equilibrando mis instintos
y me vivo en libertad.
He encontrado algunos rasgos en mi vida de unos
dioses que no tienen tanta fuerza, que en mi vida van y
vienen, se hacen grandes o pequeños en la misma proporción
que la influencias anteriores me dan luz u obscuridad según
triunfen los valores o se impongan los defectos; es de
Aquiles la debilidad de ciertos puntos; de Ares la defensa y
el ataque con valor para triunfar; de Atenea el amor por la
sabiduría, la filosofía y el cuidado de las artes; de
Belerofonte es la tendencia soñadora de cazar una quimera y
de Hipnos es en sueño relajante cuando duermo y si sueño
aún despierto es ilusión, que se casa con Quimera y me evade
de verdad.
Siento en cada parte de mi cuerpo los beneficios de
la acción protectora de las Ninfas, la calidez y la alegría de
las Musas y los adornos que me proporcionaron las Gracias,
todas ellas hijas amadas del dios Zeus, a quienes encomendó
la protección y el embellecimiento de los hombre. Se que mi
alegría, mi felicidad y los constantes progresos en mi
realización se manifiestan en el arco iris, que me regaló Iris,
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
la diosa de los mensajes secretos del amor, que al alegrarse
extiende su manto como prueba de su felicidad porque la
tierra ha sido fecundada y la vida del amor está por regresar.
Hay dos Ninfas en mi vida, finalmente, que debaten
el dominio de mi ser y pelean el escenario de mi historia, con
afán de gobernar: Pandora, ninfa de la curiosidad que sigue
intentando abrir la caja en donde Prometeo encerró todas las
debilidades de los dioses y de los hombres, con el fin de
evitar que tales seres destruyeran nuestras vidas; Pandora y
su curiosidad tiene la imprudente decisión de abrirla,
dejando libres esas fuerzas sólo para divertirse y
experimentar. Atenea, por ser sabia, la somete y la distrae
con las voces de Eco, que repiten sin cesar los oráculos de
Delfos y la brillante sabiduría de Apolo, con discursos
divertidos de elocuente claridad.
La otra Ninfa es Amaltea, que alimentó a Zeus con
miel y fue transformada en estrella para la posteridad; en su
vida tenía cuernos y al quebrarse uno de ellos lo llenaron de
los frutos que dan vida y alimenta sin medida a los mortales
con sus done; de ella siento en cada parte de mi ser la
presencia del Cuerno de la abundancia, de sus dones
transformados en valores y virtudes, en carisma y fortaleza,
en ideales e ilusiones, en sentimientos y emociones que me
guían y me orientan al camino verdadero de mi fiel
realización. Este cuerno que rebosa la abundancia es una
fuente que alimenta mi existencia y me regala lo que anhelo
y lo que tengo, me regala cuanto quiero y cuanto invento, es
generoso con mi vida y no se agota ni se cierra, pero exige
en recompensa una vida generosa de virtudes en la acción,
de dicha en la meditación y de amor en toda relación.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
ACARICIANDO QUIMERAS…
Algo está pasando en mi vida y necesito gritarlo; tal
vez sea puro desahogo o puede que alguien, si sabe navegar
por el maravilloso valle de la lectura, y si, además, se deja
iluminar por Hermes, se apresure a combatir lo que su vida
tenga de similar, por aquello de que “Cualquier coincidencia
con la realidad es puro parecido”, ya que con frecuencia las
mentiras no parecen mentiras y llevan a los mortales a morir
en el error. Siento que lo que realmente me pasa es que ahora
he empezado a sentir mis pensamientos para pensar mis
sentimientos y así ambas cosas se conjuguen en mi expresión
de lo que vivo. Si esto que me pasa es verdad y es por
autenticidad, lo veré sólo al final de esta aventura, en la que
uniendo el pensar con el sentir toqué la mística maravillosa
de mi verdadero ser y de mi auténtico vivir.
Siempre he escuchado que nuestros maestros han
dividido la vida en tres dimensiones: vida o reino divino,
vida terrena y reino o vida infernal, y la humanidad entera,
con toda su ciencia y con la intensidad de su fe, no acabamos
de ponernos de acuerdo acerca de la posibilidad de otra
forma de vida en otros mundos o en otros reinos; algunos se
emocionan con la idea, que es para la mayoría misterio y
portadora de miedos e inseguridades; otros simplemente la
rechazan y decretan que no desgastarán su mente ni su
tiempo en tan magistral cúmulo de idioteces. Todos, porque
nuestra mente es positiva y nuestra imaginación creativa,
hemos caminado hacia nuevas verdades que, suponemos,
implican la existencia de nuevos seres o distintas realidades;
pero, ¿ Qué pasaría si hemos estado equivocados al respecto
?, ¿ Por qué no, pienso, si en lugar de buscar una cuarta vida,
anulamos una y la fundimos en cualquiera de las otras dos ?
o, mejor aún, ¿ Qué pasaría si aceptamos que la vida terrena
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
contiene las otras dos ? o ¿ Si las otras dos son sólo
dimensiones de la nuestra ? Puede que los sabios y maestros,
los que creen que administran la verdad, los iluminados –sin
que ellos mismos sepan ¿ Qué los ilumina ?, ni de dónde
viene esa luz, ni por qué es tan selectiva- nos impidan la
capacidad de pensar, sólo porque se han acostumbrado, y nos
lo han exigido, que es de ellos el don de la estrella y a los
demás sólo nos toca absorber todo aquello no negociable,
que se dan el lujo de llamar, sin negociar, y de imponer
como verdad.
No quiero confrontar la sabiduría de los sabios, ni
atormentar la fe de los místicos; sólo quiero pensar y para
eso no son necesarias las licencias, ni la aprobación del
tribunal de la verdad; pensar no es grave y tampoco doloroso
porque pensar es simplemente Pensar, es como si la
imaginación acaricie el corazón permitiendo que hable el
sentimiento de lo que perciben los sentidos y eso estamos
haciendo querido lector y gracias por vivir esta aventura.
En un lugar desconocido, tenebroso y cercano a
nuestra vida, tal vez en cada corazón, hay un reino malévolo,
inhóspito y peligroso, conocido como reino de las sombras;
algunos evasores de verdades, dicen que se encuentra en las
profundidades del planeta, donde el fuego todo lo consume
con tormentos y dolores permanentes. Sabemos que sus
habitantes son tan negros en sus crueles intenciones, que
absorben el brillo de la luz, son incapaces de reflejar los
destellos del sol y transforman los metales luminosos en
carbón. Se sabe que sus habitantes se alimentan de mentiras
y se cubren con el manto tenebroso del engaño porque
mueren con la luz de la verdad.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
El rey se hace llamar Ego y se reconoce por su escudo
que repele cualquier forma de comunicación y su contacto
con los demás es mediante su hiriente lanza de discordia y
desde el odio que destruye lo distinto. Exige a sus súbditos
le den culto y le reconozcan su grandeza, hace tiempo, dicen,
dictó su decreto de Egoísmo, en el prescribe los rituales de
su culto y las exigencias a las que están sometidos sus
seguidores: sus hijos, sus hijas y un ejército de desdichados
que se han dejado libremente cautivar. Este rey tiene un
aspecto indefinido, parece agradable y prometedor, pero
pronto se convierte en despreciable y tormentoso; el éxito de
su existencia es que aniquila a sus secuaces, los embriaga de
autosuficiencia y los ahoga en su soledad; los viste de auto-
admiración y los extermina en la danza de la Egolatría.
Hace lustros se casó con la Soberbia, reina de las
tinieblas, dama de la presunción superficial y señora de la
destrucción de lo distinto, no tiene ojos y se guía por el
instinto, su grandeza es la apariencia inconsistente y se
comporta como espuma manejada por el viento; nunca ha
tenido orientación, pero es hábil para poseer los corazones
ajenos y para inflamarlos hasta destruirlos; alimenta a sus
cautivos con la adulación, los extermina en el abismo de la
presunción o los ahoga en la superficie del pantano profundo
de las apariencias.
Funestas y Nefandos son los hijos de esta cruel
pareja, son embajadores de cizaña y confusión y hacen
prisioneros a los débiles, a los inconscientes, a quienes se
obstinan en la indiferencia y a los torturados por su soledad.
Son seres solitarios y viajan al acecho de oportunidades de
albergarse, sin permiso, en los corazones de sus víctimas,
son sagazmente imperceptibles; nunca escuchan
condiciones ni respetan advertencias y aunque son entre
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
ellos incapaces de estar juntos, se comparten hospedaje al
llegar a un corazón. Son los labradores que preparan el
terreno a la llegada de sus padres, que deciden adueñarse de
los corazones de sus víctimas para llenarlos de vacío e
impregnarlos de su tenebrosa obscuridad.
Ira Cund es la hija mayor, fea como mal encarada e
implacable, actúa ciegamente y es lacerante en su conducta;
sus irracionales arranques de desesperación son expresión de
sus tormentos interiores, contradice sin descanso a quien la
enfrenta y por ser irracional no acepta justificaciones, porque
intenta que sus juicios se asimilen con valor universal; se
viste de agresividad, sus sonrisa es ironía y su saludo es el
desprecio aniquilador.
Luj Urías, hijo desesperado e indómito; es hábil
como las serpientes para convencer y usa toda relación para
intentar llenar su insaciable vientre de placer, quien se deja
convencer por sus discursos es usado como objeto pasajero
digno para disfrutarse y desechable ante una diferente
opción. Es prepotente y utilitarista porque impone sin
descanso sus ideas y sus pasiones y tortura a sus víctimas
con la indiferencia matándolas de olvido y abandono.
Vik Cios, es el hijo menor y suele comportarse
caprichosamente, es un engañoso seductor que enmaraña y
deleita en sus encantos; se desplaza en el abismo de la
soledad para conquistar adeptos, lleva en su alforja toda
clase de consuelos mentirosos y dañinos, ofrece fuerza a los
sufrientes, pero les concede tormentos y evasiones;
adormece con su aroma y con el néctar de la vid a los
transeúntes; teme al valle de la luz, vive en la falsedad y
muere ante la resplandor de la verdad, pero sabe camuflarse
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
para no ser encontrado y su sombra obscurece toda claridad
y esto lo hace escurridizo mortífero e inmortal.
Or Ociosa, es la hija consentida de la cruel pareja, su
vida se desarrolla en el más vil aburrimiento, es perezosa y
desobligada; nunca sabe qué hacer, siempre va a ningún lado
y, sin embargo, es incapaz de reposar; cualquier cosa la
entretiene y cambia de parecer constantemente; deambula
por los parajes del sinsentido y se desplaza en todas
direcciones sin rumbo ni destino y así como ni ella sabe de
dónde viene, tampoco hay quien sepa hacia dónde se dirige.
Atrapa a los que pierden el camino y viajan desorientados;
se guía por la imaginación e inventa sin control
entretenimientos ilimitados que parecen novedad; no usa la
razón y va de una actividad a otra de manera inesperada. Su
triunfo es relacionar a quien seduce con su hermano Vik Cios
para perturbarlos sin medida, sea embriagándolos de
amargura y depresión, o ahogándolos en la desesperación.
¿Cómo llamarías, en su conjunto, a estos malvados y
descomunales seres de tu realidad? ¿No son, sólo por
casualidad, ideas, sentimientos y conductas que hemos harto
acariciado? ¿No son, por casualidad, seres que viven en tu
corazón y se escapan por tus poros, por tus ojos y que viajan
en tu voz, envenenando a quien golpean tus palabras con
desgracia y destrucción? .
No hay razón para pensar que estos seres tienen
cuerpo cuando sólo tienen fuerza; no hay explicación que les
de imagen y les niegue la energía, ¿Te gustaría que
simplemente les llamáramos demonios? Cuesta trabajo, pero
creo siempre que la realidad supera la imaginación y no al
revés como lo enseñan los “maestros”.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Pienso que encontramos en la vida terrena, en las
personas que vivimos esta vida que se llama humanidad, la
conexión con este reino del mal; vamos más lejos: tal vez sea
su mayor espacio de realización. En esa vida hay demonios
y los hemos encontrado, porque para poder exterminarlos,
primero es necesario descubrirlos, y hecho ya este recorrido,
es tu misión luchar hasta poder exterminarlos.
Pienso que si están por abajo… por debajo de la
razón y se llaman instintos, que se levantan, se fortalecen y
se hacen grandes o poderosos, si evadimos o justificamos la
evasión irresponsable de la propia responsabilidad en su
control; parece que evitar que nos gobiernen, dedicar nuestra
atención hacia otras fuerzas y aplicar nuestras bondades es
medida favorable. O ¿Por qué no pensar que también el reino
de la vida divina, con su invaluable riqueza, está en
nosotros? Tal vez despertando e incrementando el valor del
reino de la vida celestial en nuestra humanidad podremos
acabar con ese reino que hace tiempo nos perturba en la
comodidad con la que nos hemos habituado a darle vida o,
¿A vivir para él?
¿Te es muy difícil pensar positivamente para tu
tranquilidad? Acompáñame en la siguiente parte de esta
aventura del pensar.
El Reino de la Luz y de la Vida Celestial fue visto
por última vez más allá del horizonte, justo donde nace el
arco iris, que es reflejo de la paz y la armonía de la danza de
sus reyes y princesas, quienes gozan por sus logros cuando
afianzan sus influencias y por sus marchas que ennoblecen e
iluminan a los hijos y herederos del gran Reino de la Vida
en la verdad. Para mi modo de pensar ese fantástico lugar
con el que soñamos tan distante, se encuentra más cerca de
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
nosotros, que nosotros mismos; le llevamos en la vida, en el
alma, en la mente y en el corazón.
Este reino es conducido por Amor, rey de elocuente
y bondadosa comprensión; su corona es brillante como el sol
y su cetro distribuye la prudencia; da confianza en su sonrisa
y su alegría es manifestación de su sabiduría. Ha enseñado a
su familia que servir es gobernar; que para iluminar se
requiere administrar lo que obscurece; que para aconsejar es
necesario experimentar y aprender, y que la sabiduría es el
fruto de la contemplación reflexiva de la propia experiencia,
porque lo vivido asimilado y asumido en la verdad es la
mejor consejera de la vida. Su sombra, sólo su sombra es
motivo de salud de quien la toca, por ella muchos han sido
curados; su aliento reconstruye, levanta a los caídos y
fortalece a los débiles; Su respiración da vida a los mortales,
perdona y enseña a perdonarse, sana los corazones heridos y
reconcilia en las discordias con dulzura.
Su esposa, aquella reina con quien su amor crece en
el intercambio, es la Belleza, maestra de la bondad que
cautiva todas las miradas, incluyendo las miradas de los
ciegos y que arrebata, de quien la contempla, los más nobles
y dulces sentimientos de fascinación por su encantadora
presencia; cuentan que quien la ve a los ojos se transforma
por su resplandor; ella torna lo confuso en claridad y crea
brillo donde nunca ha habido luz; su mirada no tiene límites
y quien se hace ver por ella se transforma en luminoso
resplandor que opaca la luz del sol y hace ver obscuras las
estrellas.
Esta hermosa relación ha engendrado en nuestro
tiempo varias hijas, que protegen y conducen a los hombres
al encuentro de su vida en matrimonio con la paz; son
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
heraldos de la dicha y compañeras en la historia de quien
busca, mientras vive, el encuentro con la luz, con la alegría
y con la eterna libertad.
Scir Sofía es la hija mayor de los que habitan este
reino, se conoce porque entiende de la vida, porque expresa
claridad, porque juzga con ternura y porque actúa con
rectitud; su carisma es la paciente observación de lo que pasa
y la tranquila aceptación de los sucesos; es el hada que
administra los instintos y custodia con su juicio el
sentimiento; ella enseña claridad a quien la encuentra y lo
orienta en el arte de vivirse, aconseja e ilumina a quien se
pierde y lo pone en el camino que conduce a la verdad. Ella
siembra sus semillas en las almas y los frutos son valores
protectores de la vida, son verdad, sinceridad y honestidad.
Ella alimenta la creatividad y cosecha la felicidad.
Iustus Comprensif es el príncipe mayor del reino,
mira a todos con delicadeza, nada lo perturba ni se altera por
los acontecimientos de la historia ni por las desgracias de los
hombres; su actitud es acogedora y reconforta a quien lo
busca; respeta el ser de cada uno y su palabra provoca
bienestar y, aunque es bastante exigente, nunca presiona a
quien vive en confusión, pero les enseña el camino a la
verdad; nunca juzga ni reclama y se goza en la honestidad lo
mismo que disfruta en quien asume su responsabilidad; es
protector de los débiles y los anima a vivir en fortaleza, los
instruye para el triunfo y los hace estar erguidos y de cara al
porvenir. En su rostro brilla la esperanza y su fuerza es el
optimismo positivo que transmite en su sonrisa a quien
quiera estar con él.
Optima Humilitas es la más alegre de las
doncellas del reino; sabe bien juzgarse, se conoce con clara
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
honestidad y goza lo que vale y lo que importa; advierte con
paciencia cuanto tiene de bueno y lo que debe mejorar en
cada vida; nunca espera recompensa por su actuar, pero
aprecia a quienes agradecen su conducta; su mirada siempre
busca lo que hay de positivo y favorable en esta vida, sin por
ello ignorar lo complicado, pero intenta hacer recurso de
ambas cosas, para ir hacia el encuentro de lo eterno. No la
espantan ni tormentas ni desgracias, sigue en marcha sea
entre valles y ante abismos; nada la detiene porque para ella
todo es positivo y lo que parece difícil se convierte en
recurso ante su mirada amable y por su palabra llena de
esperanza. Es la protectora de los grandes combatientes que
han ganado mil batallas, y se alegra cuando triunfa quien es
débil, porque vive si su luz es para todos.
Forte Sincer es la hija más valiente, no teme a nada,
enfrenta con vigor a sus rapaces enemigas las Falacias, las
Funestas y Nefandos, y las mata con sus flechas de cristal;
es férrea defensora de las convicciones, de los ideales y de
todo compromiso; da su vida, si es preciso, combatiendo lo
que oculta la verdad. Es hábil cazadora del error y la mentira;
niega vida a la apariencia y extermina toda falsa
justificación; Se alimenta de la claridad y transparencia y
descansa cuando encuentra rectitud; protege a los guerreros
asertivos con su manto suave de la integridad. Da seguridad
a los sabios y prudentes e ilumina cada vida cuando debe
decidir.
Si estas bondades no estuvieran en nosotros y
vinieran de otro reino ¿Qué nos queda para ser la
Humanidad? Pienso que dejarlas fuera de mi vida y de mi
identidad es la más cruel de las mentiras y es el peor de los
magníficos errores vomitado a cuatro vientos por quien teme
a la auténtica y sincera realidad.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Sólo pienso y no asumo tu responsabilidad de decidir
si seguir justificándote según la verdad o de empezar a ser
responsable según la realidad.
Yo pienso…pensar no daña a nadie, evadir destruye
a todos, lo que me ayuda es actuar, lo que me realiza es unir
el corazón a la razón en la expresión para la acción, antes de
que siga siendo tarde, porque la agonía de esta vida es la
muerte de la vida de verdad.
No sea que… acariciando quimeras,
estemos alimentando demonios.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
LOS RECUERDOS DE MI PIEL
Siento que la memoria de mi piel es la más antigua
forma de guardar las experiencias que viví en los primeros
meses o años de mi vida; las caricias de mamá y de las
primeras manos que me acariciaron están grabadas en mi
piel e impregnaron para siempre mi existencia; nada tiene de
incoherente, pues, que en mi sexualidad, en mi vida afectiva
y en mi interrelación sentimental, mi piel sea de importancia
prioritaria; aprendí, inconscientemente, que mi piel es la
mejor forma de captar la ternura y la delicadeza de quien me
ama, y la forma más sensible de expresarme cuando amo; en
mi piel recibo y expreso ternura y cariño con caricias
delicadas; aunque también he aprendido a acariciar y a
dejarme acariciar con miradas dulces y amorosas; a
apapachar y dejarme apapachar con las palabras cuando
expresan comprensión, consuelo, optimismo y la ternura del
amor; prefiero, sin embargo, porque me resultan más plenas
de sentido las caricias en la piel o las que se disfrutan e
intercambian de verdad de piel a piel.
Disfruto alegremente el intercambio de caricias en la
piel, porque esta maravilla fortalece mi vivirme y me nutren
de ternura que intercambio dulcemente en este gesto noble
de aceptación y de cordial amabilidad; las caricias me
remiten y reviven, de manera sorprendente, la experiencia de
besar amablemente la ternura de la piel de mi mamá, que me
dio tanto cariño y su delicado amor cuando nací, ya que lo
primero que besé, lo primero que mis labios disfrutaron, fue
su piel cuando me alimentaba, de modo que al placer de
besar se unió el placer de ser alimentado, y esto,
seguramente, aglutina todos los placeres que de mi madre
recibí en la piel, desde el día en que nací;
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Guardo en mi piel la más valiosa sensación de que
mamá, cuando me alimentaba, me daba todas las caricias que
su instinto maternal le aconsejaba: me acariciaba con sus
suaves manos; me acariciaba con su tierna y dulce mirada;
me acariciaba con su voz, que al expresar mi nombre me
impregnaba de ternura; me acariciaba con la suavidad de su
murmullo en melodía cuando me invitaba a reposar;
intercambiábamos amor cuando permitía que yo la acariciara
con mis labios, mientras que con la piel de sus senos
acariciaba mis labios transmitiéndome la dulzura de su amor
expresado en su sensibilidad, y como premio a esta
maravillosa obra del amor divino, acariciaba mi interior con
la dulce leche que saciaba todas mis necesidades de esa edad.
Toda esta inigualable concurrencia de caricias estaba
sostenida en sus brazos, siendo yo lo más importante de su
vida, por lo que mi valor como persona, mi autoestima y mi
seguridad se hicieron grandes, se fortaleció mi capacidad de
crecimiento y se consolidó mi identidad como hijo amado.
Vibro de alegría en la dulce experiencia de besar las
manos de mis amigas, porque las manos son extensión del
corazón que ama y acaricia; esta es la más dulce forma de
expresarles mi ternura y mi cariño, porque así aprendí y lo
guardé en mi piel, de modo que vivir con ellas lo que guarda
la memoria de mi piel, es vivir coherentemente los hermosos
intercambios de caricias de ternura custodiados en la piel;
me encanta besar sus manos en la parte que acaricia, que es
la misma que recibe y a la vez es la que entrega, porque amo
la ternura de quienes, como yo, saben dar amor, dejan que se
les escape por los poros y lo saben recibir por medio de la
piel.
Pablo Hernández Mojica
El más amado hijo de: Guadalupe Mojica González
Por inspiración del Dr. Edelberto Suazo Rodríguez
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
C U E N T O S.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
MI ANGELITO DE LA GUARDA
Cuando niño mi madre nos contaba a mí y a mis
hermanitos cuentos fantásticos a la hora de dormir, otras
veces las historias de la vida que servían de enseñanza para
irnos educando en el bien y en la responsabilidad. A esa
edad, tendría yo 5 ó 6 años, no me era fácil distinguir entre
fábula e historia, de modo que para mí todo era simplemente
maravilloso.
De todas estas experiencias de paciencia y fantasías
hay una que recuerdo con gran gozo y en la que pienso noche
a noche desde hace muchos años.
Decía mi madre que al nacer Dios manda a cada niño
un hermoso, tierno y sabio ángel que lo cuida a lo largo de
su vida, que se llama “Angelito de la guarda”, que siempre
está detrás de la personita a la que cuidad y por eso no
podemos verlos, pero que cumplen su tarea para siempre
orientando, educando y sufriendo con el niño mientras crece
hasta la muerte, cuando el Ángel lleva a Dios el alma que al
nacer le ha sido encomendada.
Tu angelito, me decía, siempre te cuida y aconseja,
es muy bueno escucharlo, es lo mejor que puedes hacer, Él
te enseñará las cosas buenas que convienen en tu vida y te
dirá que hay otras malas peligrosas y dañinas que, cuando
sea necesario aprenderás a evitar, pero nunca interviene
contra tus decisiones, si es bueno lo que haces se alegra
contigo, festeja y te felicita, pero si es malo lo que harás te
observará triste porque vas por el camino equivocado, pero
siempre te dirá que rectifiques, te disculpes y regreses al
camino luminoso de la honestidad, de la sinceridad, de la
alegría, del amor y del perdón.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Te enseñará a compartir con los demás todas las
bondades que te regaló la vida al nacer, te orientará para que
aprendas a adquirir las maravillas que otros niños y niñas
compartirán contigo hasta que todos los que crezcan cerca
de ti sean ricos en bondades y vivan la alegría que provoca
el intercambio del amor con todas sus riquezas.
Al terminar la historia de estos hermosos angelitos
nos ponía a todos de rodillas junto a la cama y nos hizo
aprender:
“Ángel bendito de mi guarda,
Mi dulce compañía
No me dejes solo ni de noche ni de día
No me desampares que me perdería. Amén.”
Decía mamá que a la hora de comer no podíamos
levantarnos del lugar hasta haber terminado y esperar un rato para
que nuestro angelito terminara su comida. Esto me sonaba
divertido, porque siempre preguntábamos al angelito de la guarda
“¿Ya terminaste?” y mamá decía: “Sus angelitos ya quieren traer
sus platos para lavarlos, tome cada quien el suyo y déjenlos en la
cocina y después al patio a jugar”. Y así nuestros angelitos nos
enseñaron a portarnos como mejor nos convenía.
Recuerdo con alegría que le hacíamos travesuras a
nuestros angelitos. Una de ellas, la más común era a la hora de
dormir, después de darle las gracias por cuidarnos y de pedirle que
nunca nos abandone aunque nos portemos mal con esa hermosa
oración, todos nos íbamos a nuestras camas y unos minutos más
tarde, en voz baja, evitando que los angelitos nos escucharan y
siguieran dormidos, acordábamos cambiarnos de cama y dejar a
nuestros angelitos dormidos en la cabecera, donde mamá decía
que nos observaban dormir y después ellos se dormían
recuperando sus fuerzas para cuidarnos en las travesuras del día
siguiente, de tal manera que cuando despertaran se dieran cuenta
que no estaban cuidando a quien les tocaba y pasaran un mal rato.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
A esa edad pensaba que Papá Dios regañaba a los
angelitos, como papá nos regañaba a nosotros si no hacíamos bien
las cosas. Nunca supe qué pasaba pero suspendimos ese juego
porque no queríamos saber que esos hermosos seres fueran
regañados por nuestras travesuras y empezamos a cuidarlos y a
llevarlos con nosotros durante toda la vida en armonía, con respeto
y obediencia.
Recuerdo que deseaba ardientemente ver a mi angelito, lo
buscaba, le pedía que me dejara ver su lindo rostro, me paraba en
el espejo para verlo a mi espalda y nunca, durante mi infancia y
adolescencia pude verlo…
Pasados unos años mamá me contó: Tu angelito de la
guarda ha estado siempre conmigo, pero que ahora si puedo ver
su rostro, porque se hace presente en todas las personas que te
aman, está en la vida de quienes te educan, tiene un rostro hermoso
en la gente a la que tu amas, así tu angelito sigue apoyándote, te
aconseja, te orienta y hasta te regaña para que seas mejor persona
y cumplas con aquellos ideales de ser honestamente lo que deseas
ser, por eso donde sea que te encuentres y exista quien te de la
mano y quien se preocupe por ti, ahí está tu angelito y como bien
sabes no es uno, serán miles, serán todos aquellos en quienes
confías y de quienes recibes las bondades que la vida te ha venido
ofreciendo. Hijo, - dice mamá- por eso debes amar a quienes
cumplen la misión de ser tu Angelito de la guarda, ámalos,
cuídalos, trátalos con delicadeza, con respeto y con ternura porque
tu felicidad también depende de lo que hagas para bien de tu
Angelito, porque tu felicidad crece en la misma proporción que
crece la felicidad de tu Angelito de la guarda.
Gracias Angelitos de la Guarda porque sus miradas
tierna y atentas son la luz en mi camino que me orienta a la
Felicidad Eterna.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
LA MEJOR REPARACIÓN DEL ZAPATERO
ANÓNIMO
Hay un pueblo en un país del norte, más allá de las
montañas nevadas y frecuentemente cubierto de neblina,
cuya humedad hace lucir verdes las praderas y hermosos los
jardines floridos de las casas, que conserva una historia
maravillosamente inquietante.
Un lugar histórico de este pueblo, muy cerca de la
plaza central, es un reloj monumental único en el mundo, de
increíble belleza y eficiente exactitud, este reloj marca el
ritmo de vida de los vecinos y es tenido como símbolo de
honestidad. En una planta superior a la más antigua
zapatería, hay una puerta de madera pintada de verde claro,
cada hora se abre y del interior, en una plataforma corrediza,
sale la figura de un hombre sentado haciendo ademán de
estar clavando el tacón a un zapato y está rodeado de
instrumentos de zapatero y unos cuantos pares de zapatos en
el piso y según el número de horas es el número de
martillazos que da el zapatero emitiendo el timbre que se
escucha en todo el pueblo, así todos se enteran de las horas
y miden su tiempo y sus actividades; es, según mi gusto, una
maravilla. Para los lugareños es un monumento a la
honestidad del zapatero anónimo.
Los habitantes cuentan como inspiradora de esta obra
una historia maravillosa:
Hace muchos años un hombre extraño llegó al pueblo
buscando trabajo, vestía un abrigo negro, no se sabe si era su
color o si el tiempo lo había empañado, llevaba consigo un
morral donde guardaba sus herramientas de trabajo y lo que
buenamente recibía mientras pedía limosnas para sobrevivir;
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
durante el día recorría las calles y callejones en busca de
trabajo y mendigando un pedazo de pan y agua para
apaciguar su hambre, por las noches se recluía en la estación
del tren para dormir en el piso o en un asiento de la sala de
espera; su situación era tan precaria y su vida tan sinsentido,
que a nadie le causaba el mínimo interés ni había quien se
preocupara por su suerte. Así vivió varias semanas sin
empleo y cada vez con más necesidades.
Un día, a la hora del crepúsculo, cuando las nubes se
tiñen de color naranja por el efecto luminoso de los rayos del
sol que se retira y en las calles los habitantes se dirigen a sus
hogares, se encontró, en la plaza central, a una multitud
clamando justicia porque se había cometido un robo
descomunal; un hombre, el zapatero del pueblo, fue acusado
de haber cometido un crimen: mató a un joven para robarle
unas piezas de pan y una botella de leche que llevaba a su
casa para comer él y sus hermanos. El pueblo condeno al
zapatero y lo encarcelaron de por vida, pues esa era la
costumbre local como medida para evitar esta clase de
injusticias. El vagabundo observó el proceso y sin decir
palabra alguna se retiró del sitio.
Al día siguiente se presentó a la casa del zapatero y
solicitó a la esposa del acusado que le dejara realizar el
trabajo de su esposo encarcelado a cambio de un salario
modesto que le permitiera alimentarse y vestirse
decentemente, el excedente en las ganancias le serviría a ella
para mantener a su familia de 3 hijos, dos niñas de 6 y 8 años
y un niño recién nacido; la mujer, que ya antes lo había
socorrido dándole algo de comer, aceptó la propuesta
diciendo que por un tiempo estaría bien, mientras ella
buscaría otra salida, le ofreció, además, el mismo cuartucho
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
que era el taller de zapatería, para pasar las noches mientras
cumplía con su trabajo.
El vagabundo finalmente se estableció y se ocupó de
los trabajos pendientes, en poco tiempo logró entregar a los
clientes sus trabajos terminados, los comentarios le
favorecían porque su trabajo era limpio, oportuno y de
aceptable calidad; poco a poco más y más personas le
llevaban más trabajos: Cinturones, bolsas de mano las
señoras y hasta algunos juguetes que los niños querían
volver a utilizar, pero lo que más llevaban eran zapatos para
reparar, pues ese era su carisma. El vagabundo se esmeraba
cada día más, mejorando su eficiencia, su puntualidad y la
calidad de sus trabajos, pronto adquirió buena fama en su
arte y con el tiempo hasta llegó a fabricar zapatos nuevos
hechos a mano y a la medida y gusto de los clientes. La mujer
y sus hijos se vieron gratamente favorecidos por los
beneficios obtenidos y la relación con él se hizo más cordial
y hasta un tanto familiar.
El hombre, mientras más perfeccionaba sus
habilidades, incrementaba sus horas de trabajo, hay quien
dice que dormía poco ya que por las noches se escuchaba su
silbido en tanto trabajaba en sus compromisos; pocas veces
se le veía por las calles o en la plaza central los días de
descanso, pues de ordinario estaba en su taller ya reparando,
pintando o diseñando partes de su obra: nuevos modelos de
zapatos para la comunidad; en la fonda de enfrente dicen que
comía poco y casi nunca se le vio cansado, casi siempre
silbaba alguna melodía y saludaba a todos con amabilidad y
cortesía; algunas veces la mujer o alguno de sus hijos le
ofrecía los alimentos y los tomaba mientras trabajaba. La
familia cuenta que siempre entregaba las ganancias con
integra exactitud, por lo que se decía que era muy honesto y
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
respetuoso de su compromiso. Nunca se supo su origen, pero
era notable en sus valores y se intuye que tenía buena
educación o que se guiaba por valores bien asimilados, no
tuvo esposa ni hijos, dedicó toda su vida a cumplir el
compromiso que hizo con la mujer. Los niños de entonces,
hijos de la mujer dueña de la zapatería, crecieron, realizaron
sus estudios y se casaron con tanta naturalidad y con la
confianza de que nada les faltaría porque el zapatero proveía
con su trabajo de todo lo necesario para su crecimiento y
desarrollo.
El vagabundo trabajo en el taller por más de 20 años,
los mismos que estuvo en la cárcel el zapatero del pueblo,
esposo de la dueña del taller.
Un día no se abrió la puerta de la zapatería, los
vecinos pensaron que como el hombre trabajaba hasta tarde,
posiblemente estaría descansando y no lo interrumpieron en
su sueño, pero tampoco al día siguiente vieron la puesta
abierta, fue cuando la mujer reunió a sus hijos para abrir la
puerta por la fuerza y verificar lo que ocurría. Al entrar lo
encontraron ya sin vida, sentado en su silla de trabajo con un
martillo en la mano que descansó sobre sus piernas y en una
moldura un zapato sin tacón, que seguramente un tuvo
tiempo de terminar en el momento que salió de este mundo;
de inmediato corrió la voz y todo el pueblo recibió con
tristeza la consternadora noticia de que el zapatero, de quien
nunca se supo el nombre, había muerto.
Ya en los preparativos para darle cristiana sepultura,
a la hora de cambiarle la ropa, en su abrigo negro, ya bastante
luido y desgastado, la mujer descubrió por coincidencia, en
la bolsa interior, un papel viejo, arrugado pero
intencionalmente doblado con una leyenda:
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
“Asumo este trabajo en reparación del daño ocasionado a
la familia del zapatero que fue acusado, injustamente, del
robo y asesinato de un joven, que yo cometí, y nunca tuve
la honestidad ni el valor civil para aceptarlo. Confío que
Dios y ustedes me perdonarán.”
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
CADA VERDAD TIENE SU HISTORIA.
Hay una villa lejana, justo en las montañas del sur,
donde viven un buen número de familias alegres y
emprendedoras, pero que hace tiempo están desconcertadas
por un acontecimiento tan triste como inexplicable, nadie
sabe la causa de su inicio ni conocen a los que provocaron
su final, sólo saben lo que sucedía.
Por alguna razón que desconozco fui a dar a ese
poblado para realizar unos trabajos de investigación acerca
del plan educativo para el que en esos días trabajé como
observador y analista; la finalidad era corroborar, lo más
objetivamente posible, los avances y los retos a superar en
adelante. Mientras realizaba mis observaciones, una tarde
fría y bajo la nieve que ya empezaba a cubrir el valle, un par
de jóvenes vinieron a visitarme para contarme una historia
que hasta hoy me ha tenido intrigado, es ciertamente
inexplicable pero fascinante. Se presentaron
respetuosamente, se llaman Francisco y Alicia, son novios y
estudian en la escuela que yo he visitado varias veces, son
chicos muy alegres, inteligentes y amables, como todos en
este pintoresco pueblo; la mamá de Alicia es viuda y hace
años directora de la escuela; los papás de Francisco son
médicos y atienden la clínica del pueblo, todos ellos muy
conocidos y muy estimados y en las comunidades del valle.
Los recibí cordialmente, les invité a pasar y dejé mis
tareas para después. Queremos platicar con usted, dijo
Alicia, con una voz dulce y con un tono que parecía gritar
que quería ser escuchada; Paco aseveró diciendo: no es cosa
grave, queremos contarle una historia.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Nos servimos una copa de vino tinto de la región,
saqué de la cantina una bolsa de cacahuates y la chica,
hurgando el refrigerador, encontró quesos y pan de centeno
que al llegar me habían obsequiado en la tienda del pueblo
como signo de hospitalidad y bienvenida; nos sentamos en
la alfombra, cada quien jaló cojines a su antojo y con las
lámparas a media luz y al calor de la chimenea me relataron
emocionados esta historia:
Paco tomó la palabra y dijo: Hace casi un año había
una panadería aquí en el pueblo, sus dueños eran un par de
ancianos alegres y muy trabajadores, ya estaban algo
cansados y en ocasiones, sobre todo cuando uno de ellos
enfermaba, no hacían pan y poco a poco su producción iba
decayendo, por esta razón algunas familias bajaban a los
pueblos del valle a comprar pan para varios días o un camión
traía pan de otras ciudades para satisfacer la demanda de
nuestra gente; los lindos ancianos nunca tuvieron hijos, pero
todos los niños y jóvenes los veíamos como nuestros
abuelos, hasta les decimos Tá Domingo y Má Esperanza,
eran agradables y generosos, siempre nos daban pan cuando
salíamos de la escuela y todos los querían con ternura y les
mostraban su cariño. Un día –intervino Alicia- Ta Domingo,
enfermó de gravedad, los papás de Paco lo llevaron a la
ciudad y Má Esperanza, la ancianita, nos encomendó abrir la
panadería al día siguiente para entregar los pedidos de pan
según estaban ya distribuidos y vender el resto a quienes lo
pidieran, nosotros aceptamos con agrado y al día siguiente
hicimos el favor hasta agotar por completo el pan que habían
hecho la mañana anterior. Cerramos y nos fuimos a nuestras
casas dejando completamente vacíos los estantes donde se
pone el pan.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Al día siguiente, -continuó Paco- justo a la hora de
salir de la escuela, como todos los días, estaban los niños de
la primaria agolpados frente a la panadería esperando que
abrieran los abuelos para recibir su acostumbrado regalo, por
las ventanas se asomaban tratando de escoger el pan que
pedirían y a cierta distancia escuchamos que nombraban
distintas piezas y tocaban la puerta ya con cierta
desesperación; nos acercamos y al mirar por la ventana
quedamos impresionados, todos los estantes estaban llenos
de pan, había de todas formas y sabores, tal como se veía esa
panadería cuando éramos niños y los dueños trabajaban con
más vigor que ahora; sin entender lo que pasaba y sabiendo
que los ancianitos habían ido a la ciudad con mis papás, nos
acercamos y dijimos a los niños que esperaran en orden,
abrimos la puerta y todo estaba impecablemente limpio y
ordenado, les dimos el pan que pedían y nos quedamos para
esperar a los clientes; los niños llevaron a sus casas la noticia
y casi todas las mamás acudieron apresuradas por su pan
antes que se agotara, como sucedía días antes.
Atendimos todos los pedidos hasta agotar casi por
completo la existencia de pan, ya como a las 7 de la noche
cerramos y fuimos a casa de Alicia para contarle a su mamá
lo sucedido. Mamá quedó pasmada por la historia –dijo
Alicia- de momento no nos creyó, porque nos hizo
acompañarla al lugar para verificar nuestra historia,
llegamos, vio todo con detenimiento, su asombro se hizo
mayor y sin más abrió la caja donde estaba el dinero y lo
tomó diciendo que era más seguro guardarlo en casa para
entregarlo a los dueños cuando regresaran y nos pidió
guardar silencio.
Este maravilloso acontecimiento se repitió durante
días; llegaron los viejitos sanos y salvos a hacerse cargo de
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
su trabajo y las cosas no cambiaron durante años. Un día los
abuelitos, nuestros padres y nosotros quisimos saber que
pasaba y acordamos que por la noche, después de cerrar,
regaríamos harina en todo el piso de la panadería y en la
escalera que baja al sótano para descubrir alguna señal y así
lo hicimos.
Al día siguiente –intervino Paco- descubrimos
pequeñas huellas de piecitos en todas direcciones y la noche
siguiente nos quedamos escondidos para observar y… ¡Oh
sorpresa! era una familia de pequeños Duendecillos los que
alegremente hacían el pan por la noche para aliviar las
fatigas de los ancianitos; trabajaban alegres y
maravillosamente organizados al grado que nuestro asombro
fue incontenible y por la emoción lo platicamos como un
gran acontecimiento con algunos vecinos de confianza.
Con el tiempo más personas empezaron a oír rumores
y poco a poco el origen del pan más sabroso de las montañas
y del valle era conocido de todos y por mucho tiempo lo
aceptamos y nos beneficiamos de ello sin más, hasta que…
Hasta que un día –intervino Alicia- unas personas, nadie
sabe quiénes, se infiltraron cuando ya la panadería estaba
cerrada y regaron en el piso frijoles y garbanzos para hacer
pasar un mal rato a los lindos Duendecitos y seguramente se
cayeron, se lastimaron y abandonaron para siempre su obra;
esa triste mañana encontramos un desorden en todo el lugar:
sacos de harina y azúcar regados por el piso, huevos
quebrados por todas partes y las ollas de leche volteadas en
el piso, además de huellas de pies y manitas en el batidillo;
imaginamos que habría sido una gran desgracia porque
seguramente los duendes se lastimaron y renunciaron a
seguirnos regalando sus bondades. Desde entonces el horno
no se calienta, la levadura no fermenta la mezcla, la leche se
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
corta cuando se revuelve para hacer la masa. Los abuelitos
abandonaron el pueblo cerrando para siempre la panadería
más maravillosa de las montañas. La casa está abandonada
y en la puerta permanece el letrero que dejaron los
Duendecitos:
“Los ingredientes que nos dispersaron
son los obstáculos que confundieron nuestro caminar”
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
P O E S Í A.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
CARMEN
Goza mi corazón al encontrarte,
Ya no me gastaré en tanto buscarte;
Vivo con alegría que coincidamos,
Así incrementaré la dicha de mi amor.
Deja que me acerque a ti para no perseguirte,
Deja que te de mi amor para no fastidiarte;
Abre tu corazón para poder encontrarte,
Toma mi corazón que sólo desea amarte.
Deja que nuestras almas hoy se encuentren,
Para que no se dañen nunca nuestros cuerpos;
Disfruta si es que mi alma ya te abraza,
Quiero evitar que mi el amor me abrase.
Prefiero que se fundan nuestras almas,
Y no que nuestras mentes se destruyan;
Me alegra coincidir en sentimientos,
Y no la oposición de las historias.
Me encanta el roce de mi labio en tu mejilla,
Prefiero acariciarte que sufrirte;
Ya que eres el espejo que en la vida
Me refleja lo que me amo cuando te amo.
Eres fascinación para mis ojos,
Eres dulce ilusión para mi mente;
Eres realización de amor latente,
Eres para mi amor tierno horizonte.
Eres de las doncellas la belleza,
Eres de las princesas la más tierna;
Eres la más amada de las ninfas,
Eres la inspiración para las musas.
Tienes el corazón digno de reina,
Tienes el caminar de ser princesa;
Tienes la gran virtud de ser hermosa,
Que por tu amor mi amor te ve preciosa.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
CERRAR ABRIENDO
Cerrando en la vida un ciclo,
Del amor siempre soñado,
Llegamos a la experiencia,
Del amor que más nos une.
Un momento fuimos uno,
Nuestras almas se besaron,
Y nuestros cuerpos ardientes,
Se hicieron uno en amor.
El aroma del amor,
Impregna nuestro vivir,
Nuestros besos de dulzura,
Acarician nuestro ser.
Con mi amor eres radiante,
Y en tu amor encuentro paz,
Al amarnos en esencia,
Brilla nuestra intimidad.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
TE BUSCO
Camino por las calles del recuerdo,
Tratando de toparme con tu esencia,
Y grito en sus colinas que te amo,
Tal vez tu imagen se proyecte en mi semblante.
Me asomo en las rendijas del futuro,
Deseando contemplarnos abrazados,
Viviendo aquel encuentro codiciado,
Que una nuestras vidas al amarnos para siempre.
Vibra mi pensamiento ilusionado,
Donde vive la añoranza al recordarte,
Que se une a la ilusión de un mundo nuevo,
Del amor en plenitud que nos ha unido.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
R E F L E X I O N E S.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
DESAPEGOS (4 Acuerdos)
1. Confianza en Dios. Pongo mi vida en tus manos Dios
omnipotente y Sabio, amo mi vida con toda mi alma, se que
tu lo permitiste y tal vez lo provocaste dado que permitiste
nuestro reencuentro. Te agradezco esta hermosa experiencia
de amarte tanto, y agradezco el amor que me da.. Es la
experiencia más valiosa, profunda, halagadora y plena que
he vivido en el amar y dejarme amar... Pongo mi deseo de
vivir en tus manos y confió en que bendecirás mi amor,
porque el amor viene de ti y vuelve a ti. Amo a esta vida
como a nadie en la vida, bendícela y dale sabiduría y paz.
Gracias Dios Padre por regalarme este gran don del amor.
2. Paciencia. Dame Dios mío la fortaleza necesaria para
esperar, confiando en ti, que este gran amorque me lleve a la
felicidad, solo tú sabes para que vivimos esta hermosa
realidad de amar tan profundamente... Confió en tu sabiduría
que nunca falla y pongo mi vida y mi futuro en tus manos,
solo deseo la felicidad y la paz.
3. Desapegos. Cada día más me libero de mis deseos
carnales, me esfuerzo en mantener el equilibrio y la paz...
Amar es importante y quiero amar toda mi vida, respetar la
vida y vivirla muy feliz... Enséñame a amarla de la forma
más pura, libre y responsable que exista, para que mantenga
la paz, viva feliz por amarla y evite apasionamientos y jamás
me angustie de esperar... Que se haga tu voluntad y míranos
con benevolencia, porque de verdad amar es maravilloso y
el amor es lo mejor que he tenido en la vida.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
4. Persistencia de mi amor. Cada día más aprendo a esperar,
a separar mi amor de lo pasional, aprendo a esperar con
paciencia y mantener firme mi amor, porque quiero que seas
siempre feliz, se que renunciando a mi erotismo, a mis
angustias y a mis miedos purifico mi amor que cada vez es
más fuerte... Si la extraño y la añoro, pero siempre la amo
más y su amor me hace feliz y fortalece mi esperanza, porque
amo impetuosamente, amo con Amor creciente y te esperare
aunque sea lo último que haga, porque te amo con toda mi
alma y tu amor me hace feliz!
Nunca te dejaré ir, vida hermosa!
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
LAS ETAPAS DEL AMOR
1. Amor Estético.
Algún tiempo solo amaba lo sensible de mi vida y lo
placentero de mi entorno, a veces solo busca el mayor
bienestar con el menor esfuerzo y satisfacer mis gustos; solo
ama lo aparente y me desvive por ello, buscaba placer que
me diera satisfacción pasajera, que hinchara mi vanidad y
llenara de soberbia mi ego, y deseaba recibir adulaciones y
aplausos o reconocimiento social creyendo que así sería
feliz. Hasta que aprendí que eso no es todo en la vida y a
veces no es ni siquiera importante... Y tropecé con
experiencia de mejor calidad
2. Amor Ético.
Aprendí a ama a quien me ama superando lo sensible,
descubrí el amor con responsabilidad porque así dicen las
leyes. Acepte amar mis valores y a amar con convicciones,
aceptando sacrificios y escuchando mi conciencia, este amor
no es muy común pero hay muchos que lo viven, y yo me
aferre a el pensando que era lo máximo. Es un amor de
obediencia a Dios y a la religión, da paz y tranquilidad y da
bienestar social, pero me dejo un vacío en el alma y un fuerte
sentido de que hay algo más... me impulso a buscar más
respuestas, tal vez más profundidad... Tal vez una nueva
etapa, tal vez un amor más completo o que me amen de
verdad, porque el amor ético lo doy, pero no siempre me lo
dan y no me da la satisfacción total, porque no da Plenitud,
sigue siendo material y tal vez muy terrenal.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
3. Amor Trascendente, Amor Pleno, Amor Total.
Ahora vivo un amor que me acerca más a mi personal
realización, supera las otras etapas y amo con más libertad.
Si amo lo físico y material, lo sensual y corporal, pero ya no
dependo de ello y lo aprendí a disfrutar sin que nuble mi
vivir. También amo con responsabilidad, amo según mi
conciencia y con firme convicción; amo a quienes me aman
y a quien no son capaces de ello porque no han sido
orientados. Amo también mis valores, amo aunque no sea
tan amado, porque amar está en mi esencia y EL AMOR es
mi Pasión; Amo con sensualidad y con ética también, pero
he percibido El amor que me lleva más allá, que me une al
universo, que me acerca al Ser Divino y me da más plenitud.
Soy feliz en este amor porque refuerza mi identidad, me
siento más libre y en paz, disfruto más lo que hago y me
siento realizado viviéndome en Plenitud.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
MADRE PATRIA.
Años hace ya que vivo sin vivir mi vida,
Que mi alma, separada de mi cuerpo, vaga en la penumbra
de conquistas y progreso,
Que mi carne, manchada de culturas tan diversas, ha
perdido ya su brillo y su pureza,
Y mi voz, como llama en decadencia, pierde fuerza ante los
gritos que la opacan.
Y el tiempo sigue su marcha, y cabalga por mis huesos
desgarrando a cada paso la belleza que me cubre,
Y mis hijos cabizbajos, que fueron un tiempo reyes, son
ahora servidumbre de quien pisa su prestigio.
Corrió sangre por mis campos cuando estaban indefensos,
porque esperaban que dioses les mostraran su camino, se
entregaron sin reproches y así fueron traicionados.
Triste historia de mis hijos, despojados de sus tierras, de
sus ríos y sus riquezas, derribaron su pasado y les negaron
el futuro, rompieron sus sociedades, sus creencias y
valores.
Borraron sus esperanzas negándoles su libertad, les
impusieron idioma, creencias y organización social,
acabaron con sus líderes, sus maestros y su espiritualidad.
Destruyeron sus ciudades, su cultura y su educación, les
arrebataron riquezas, comercio y su propia identidad, los
hicieron servidumbre sin ninguna dignidad.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
Han pasado muchos años y la vida sigue mal, mis hijos
siguen luchando por su bien y por su paz, y los siguen
despojando de sus vidas y riquezas, mancillan a sus
mujeres y maltratan a sus niños.
Ya no hay paz en los hogares ni libertad en las calles, el
miedo ronda día y noche en el campo y las ciudades; hay
tristeza en los ancianos e incertidumbre en los niños,
adultos siempre abrumados y juventud descarriada.
La esperanza esta borrosa, los ánimos desinflados, pero
estamos en la lucha de salir siempre adelante, unamos
nuestros esfuerzos para superar las crisis, con fe y con
nuestros valores, uniendo nuestra energía mejoraremos la
vida.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
DUELE MI PUEBLO.
Hoy me duele la existencia por la mala nutrición,
Educación maltratada, marginada sin razón,
Profesores perseguidos, alumnos en descontrol,
Quieren borrarles su historia y que vivan en miseria.
Duelen las enfermedades que no tienen atención,
Las clínicas y hospitales en mediocre situación,
Sin recursos necesarios para lograr la salud,
Mientras quienes nos gobiernan se enriquecen sin control.
Cómo me duele mi pueblo por su triste decadencia,
Por la ambición de unos cuantos se ha perdido la decencia,
Es triste que a los ancianos les despojen sus derechos,
Y les roben su futuro, su salud y su descanso.
Me da tristeza mi pueblo por la juventud perdida,
Jóvenes que sin conciencia son presa de la violencia,
Cargando las consecuencias de fatal indiferencia,
Eran la esperanza del pueblo, hoy temida delincuencia.
Me duele hasta la mirada de ver tanta podredumbre,
De ver tantas expresiones de miedo e incertidumbre,
Los niños y las familias con un obscuro horizonte,
Y todo esto es consecuencia de apatía y corrupción.
Desterraron de la escuela la educación en valores,
Producen profesionistas sin educar a personas,
Prohíben leer humanismo y promueven la ignorancia,
Y premian la incompetencia que paga supervivencia.
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Confesiones de un Racionalista
Pablo Hernández Mojica
INICIO DE AÑO
Gracias Dios por la vida y todas sus maravillosas bondades;
Gracias vida por todas las experiencias, por las enseñanzas
y sabiduría adquiridas;
Gracias Sabiduría por los consejos y apoyos, por las buenas
decisiones, los errores y los logros.
Gracias por mi familia y su constante compañía, por las
alegrías compartidas y la unidad que alegra nuestras vidas.
Gracias Dios por los compañeros de trabajo, por la
colaboración solidaria y los esfuerzos compartidos, por lo
que me han enseñado y por ser equipos exitosos de amistad
y de proyectos.
Gracias buen Dios por mis amigos, son para mi presencia
de tus ángeles, son fieles representantes de tu providencia y
hermanos leales que alegran mi existencia... gracias a mis
amigos por haberme elegido y gracias por haber abierto su
corazón y su confianza.
Pido a Dios que siempre nos bendiga, ilumine con su luz
nuestros senderos y nos de la fortaleza y la salud que
requerimos para seguir triunfando en lo que la vida nos
depare.
GRACIAS
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