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El Niño Desatento e Inquieto en La Escuela Scan

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GRRE Captuos EL NINO DESATENTO E INQUIETO EN LA ESCUELA Osvaldo Tulio Frizzera Carmen Heuser InTRODUCCION \ ada vez es més frecuente escuchar, en padres y maestros, la preoct- ‘on por la falta de arencién de los nifios en la escuela, La distraccién, 's nquietud, la falta de concentracién en la tarea son factores citados dia ‘rimente, Frente a esto, se presenta nuevamente la disyuntiva de consi. ‘v1r al nifio un sujeto que padece un determinado problema o la pers- utiva de ser uno més dentro de un sindrome con sus caracterfsticas de. uminadas, " hnem es interesante contar con més elementos para comprender y so ‘w-tenuir problemas en la educacién del nifio, también debemos conside- “1 ls slesgoso que es realizar una simplficacién de todo el proceso edu- ‘ws, que de por sf implica méltiples factores y compromete distintos ‘wlutes, reduciéndolo a un solo elemento que, en muchos casos, vernos vw | Bindino deeaiteriters ehapserac tive que actiia como un Fenomenal obturador de otros contlictos. Ea lone tablecimientos escolares se ha extendivo notablemente el use de Ritual na. Esto abarca diferentes circulos sociales y ceonémicos A: muchos casos, sobre todo cn colegios privados, los mismo nevis logos se han trasladado a las escuelas para informar sobre cl tema a la eo munidad escolar. Si bien esto, desde un angulo, es esclarecedor, desde otro punto de vis ta hemos observado que se ha propagado en forma excluyente, Muchus Otros factores que intervienen en el aprendizaje han perdido relevancia ante la posibilidad de la existencia de dicho trastorno. Es importante destacar que las mismas zonas en las que més se pro mueve su uso son las que luego més enérgicamente realizan campaias de Prevencién sobre el consumo de drogas. Son muchas las escuelas que asesoran a los maestros y a los padres so bveeste tema y reparten cuadernillos, al estilo de un manual practico, con las caracteristicas del trastorno. El espectro de éste cs tan amplio que un vastisimo ntimero de nifios puede ser incluido en él. Es equivalente ¢ in tercambiable el ser inquieto, distraido, intrusivo, disperso o charlatan; to das las caracteristicas parecen tener la misma categoria. Si bien por muchos medios se aclara que la medicacién debe estar acompafiada de terapias que consideren otros aspectos del nifio, vemos que con frecuencia étas son dejadas de lado y la apoyatura principal es la medicaci6n, pues esta perturbacién es considerada como “sin sentido”. La enfermedad queda conceptualizada como una agitacién vana, un mo. vimiento desordenado, tanto fisico como de las ideas, que no obedece a los estimulos del mundo exterior, En el caso que nos ocupa, los indicios de este trastorno no son de nin- guna forma precisos, y s{ son coincidentes con otras patologias que pue den suscitarse, pero lo que llama la atencién es la adhesién masiva que ha tenido entre muchos docentes y padres. Una adhesién casi incondicional, que en algunos casos los ha llevado aun a formar agrupaciones o asocia. ciones de padres de “nifios ADD”. Alli se difunden sus caracteristicas, las normativas para los padres, las directivas para los maestros. Se indican los sintomas, la forma adecuada de tratarlos, la medicacién. Todo esta claramente indicado y explicitado, [4s WwW co brescels A OP Ineen ett Jaromatologaca. Los nines quedan uniformados: ar dle la varied a ADD) Vn toxkas estas espe nes (y lamentablemente no son excepciones) en los que el remedies ions un lugar de tal familiatidad y cotidianidad que es administeado por la cw pleada doméstica de la casa y muchas veces segiin su propio criterio se bre el comportamiento del nifio Este hecho ha alcanzado tal grado de difusién y popularidad que tiv tema de una serie de TV, Las Simpsons, dibujos evidentemente sarcistican sobre la sociedad norteamericana, donde Bart pasa por los estados 1 variados al compas de los estimulantes que le van administrando. A partir de esto caben muchas preguntas, entre ellas: ;Cual es el obje tivo de un proceso educativo? " 2Obtener un producto exitoso de alto rendimiento al mejor estilo de tuna propaganda comercial o tratar de transmitir conocimientos educan do al nino en una vida comunitaria, que le permita conocer, descubrit y desarrollar lo mejor de sf mismo? Dual es el lugar de la escuela? ¢Hay espacio para la autocritica, la re flexi6n sobre la infancia de nuestro pais, del momento histérico-social en el que esté inserta? {Hay algiin sitio para el andlisis de situacién que lle Ye a considerar qué implica ese lugar de socializacién, formacién y des pliegue de las potencialidades de los nifios? Maud Mannoni (1981, pag, 61) nos invita a pensar diciendo: “La edu- caciin ba cedlido paso a In insernccién; étm se ha convertide en una empre- sa imposible y ha cedido su sitio a la medicina, Todo este desplazamiento ha engendrado la aparicién de una entidad mitica denominada ‘equipo psi- co-médico” que constituye uno de los fendmenos mas inquictantes de nuestra épocn”. Esto nos marca que, en muchas oportunidades, lo que podria ser un fructuos) intercambio de pareceres puede provocar una confusién en el anilisis de las situaciones y en el camino para buscar las soluciones: En estos casos, desce los mismos profesionales se induce al repliegue de la palabra favorcciendo una inhibicién neurética o estrechez simbli- ca que quedan en muchas ocasiones encubiertas o recubiertas de una hi peractividad hasta la hiperquinesia, que desde el polo contrario tampoco [ise "y onduce aun Acts, Acto que, en caso del nino en la escuela, ser el gue Ii lleva a aprender. Los movimientos descriptos como dispersos, sin una iurecci6n 0 rambo, suelen ser la expresién clinica de formas de evitacién. cle la angustia. Una forma de expresién que en lugar de invitar a Ja ayu- sia sucle provocar irritacién y disgusto en aquel que la recibe. kecordemos lo que Freud transmitié y comprobamos cotidianamente 1976). Educar, gobernar y psicoanalizar son tres tareas imposibles. Es- 10 no significa dejarlas de lado, sino tener en claro la dificultad, la impo- ibilidad de lograrlas como un todo, absolutamente, pues siempre que- Jar una porcién fallida entre propésitos y logros. OT aeons 6 Heiner PE Leige dlesatentos © muted en bre INTERVENCIONES POSIBLES Foucalt (1986) hace afios, y en conjuncién con hechos ene ; Europa y Francia en ese entonces, hablaba de un pasaje «le hy sucie i ue Sangre, antes del siglo XVIIL, a las sociedades del Saber. Hin estas viltinnas, cl Estado a través de sus medios (y de los privados) se aduenia da de los sujetos ubicando al cuerpo como una méquina, parte cr cs pecie. Por eso trataba de controlarlo, de disciplinarlo. Exigia el mayor rendimiento. Foucault llama a esto anatomopolitica; dice que hay una tica sobre la anatomia. nae disponfa la creacién de normas, parémetros tinicos que a EP Es gulaban, respondiendo a intereses ajenos a la salud y a la educacién de la de la vi oblacién. ; Pe os los padtes y maestros reciben cantidad de indicaciones y recomen daciones mientras e nto, como suet, qua silencado ene ico re- curso que ha encontrado, su sintoma. Es posible que en a a momento no pueda expresarse de otro modo. Sofocar los Hgnos de la problematica que padece el nifio con el objetivo excluyente de gue acomode de alguna forma al dinmica escolar s6lo posta resltar un falso y efimero paliativo, Podria tener a eguivalencia de un expulsar 0 re- primir sin conocer adecuadamente lo que realmente sucede. En este = tido, es posible que la Ritalina sea un modo actualizado de reprimir. 155 | Envios desateste aquictar los sintomas con la toma de La meclicacion, cunda io es foe rrecto para el caso, s6lo postergaré o complicari la situacivin del nine Existe todo un abanico de preguntas sobre la angustia cn los pads sus verdaderos anhelos, [a individualidad del nifto, su corona fr el deseo parental, su desco de discriminarse, la posibilidad de express su palabra que en muchas ocasiones queda mutilada, Otro eee de con los maestros, que en algunas circunstancias, como conducts inesperadas o irruptivas, quedan desconcertados sin tener en claro cual es el proceder més adecuado. En Jos casos mencionados anteriormen te, fue necesario proponer reuniones con los docentes en las que se pti diera reflexionar sobre las citcunstancias individuales de cada nifto y de cada familia, sugerir el acompafamiento que pudieran dar en cada ca s0 y solicitar la colaboracién de los profesionales en contacto con cals uno de los niitos. ‘Craremos otro caso en el cual compartimos i experiencia de una colega que recibié la consulka por un chico de 9 afios. Los padres la habian solicitado por- ‘que el colegio les habia pedido que Pedro hiciera un psicodiagnéstico por pro- bblemas de atenci6n y conducta en las clases de inglés. El colegio era bilingie y de doble escolaridad, En las clases de idioma, el niio molestaba a sus compar ros, hablaba mucho, impidiendo fa marcha del aprendizaje. Su rendimiento en {estas materia era notoriamente bajo. Sin cuestionar ni cuestionarse la indica- ién, sin interrogarse por la discordancia entre lo que sucedia en la escuela lo ue ellos narraban de la conducta del chico en la casa, solicitaron tratamiento. Inmediatamente después de la primera entrevista, la analista recibié un lama do dal gabinete de la escuela. La comunicacion fue muy amable y en ella le de- tallaron los comportamientos de Pedro. Habian pensado en ADD, pero la singy- laridad de que el trastorno apareciera tiicamente en las clases de inglés los ha~ bia desorientado. Luego de un par de encuentros con los padres, el chico mostr6 ciertas dificul- tes frs spin] ueg® 0 un Sie aye ka de Soper ies de dips Je habla sido contada. (os | 156 © Pieter 6 Hewes Htinvedeatento eanpeto entrees Bb ‘Al cabo de un mes y medio, nuestra colega recibié un nuevo llamado de la es- ucla El mensaje distaba mucho de la amabilidad de fa primera vez. Se le comu- nieé cast imperativamente la necesidad de una nueva entrevista con fecha y ho- ra determinadas, ‘Extranada y alertada, no pudo dejar de sentir cierta molestia y aunque el ho- rario no le trala inconvenientes comenz6 a dudar sobre la conveniencia de aceptar 0 rechazar la citacion. Al fin decidie concurrie para poder escuchar. En efecto, as quejas iniciales parecian ser querellas contra el chico, indisciplinado ymolesto, contra los padres, a los que consideraban descuidados y desapren- sivos con el nino y, mas veladamente, contra fa terapeuta, ya que “no notaban ningan cambio". ‘A su ver, indirectamente, pedian que éta fuera fa persona que indicara a los padres la conveniencia de sacarlo del turno tarde. La colega pudo inferir que esta indicacién no descaba ser explicitada por la maestra o fa escuela, al ser contradictorio con lo que ellos prego- aban del bilingtiismo, ademés de significar una desercién que podia tracrles problemas. La analista, luego de escuchar y hacer algunas preguntas, opt6 por abrir un breve compas de espera, diciendo que se tomaria un tiempo para pensar la situaci6n y sus posibles alternativas. Concerté una nue- va entrevista con la maestra, esta vez. pedida por ella, para la semana si- guiente. {Por qué lo hizo? Qué bused con esto? Algunas razones que explicit6 resultan muy interesantes. Quiso tomar tn tiempo para escuchar el pedi- do, dindole mucha importancia al insistente "no saber qué hacer” de parte de la maestra, Por otro lado, consider6 el hecho de que la deman- da fundamentalmente partiera de la escuela. Los padres la acataban para evitar fururas complicaciones. También contemplé otros aspectos: Si bien ella consideraba que el bilingilismo 0 la doble escolaridad podian ocasio- nar problemas en algunos nifios 0 que Pedro estaba haciendo un llama- do ante unos padres que se mostraban exigentes, exigidos y perfeccionis- 157 | BiNinos desatentos eh fas, estos padres no estarian diypuesios, an ese tenant par que ser base Iucién, sacarlo de inglés 0 resignar la doble escolaridad, que era organ zada y organizaba el tiempo de sus trabajos. Es decir que, més all4 de lo anecdético, cualquier cambio de ideas 0 planes alterarfa un equilibrio rigido de la economia libidinal de esta pe teja-familia, Atendiendo que la demanda provensa de la maestra yloha cia ademés a través de la psicopedagoga, a la analista le parecié oportu No trabajar con ésta, abriendo interrogantes que la corrieran de un lugar de impotencia, Generar preguntas como si alguna vez le habfa ocutrido algo similar con otro chico. O si esto sucedia en otros grados. Cémo lo resolvieron Qué pasaba si un chico se atrasaba en el idioma. Si alguna vez habla pen sado en darle una tarea distinta. Como. reaccionarfa Pedro si ella conver saba en algtin momento en forma individual con él. Cémo el colegio te nia pensadas estas situaciones. Y cantidad de preguntas que fueron sur Biendo con la maestra. Todo esto sin dejar de trabajar con el chico y con los padres, procurando ampliar el campo de accién, En este caso, como en muchos otros, el problema que se lleva frente al analista no es s6lo la dificultad de tal o cual conducta del nifio, sino la di ficultad, hasta la imposibilidad, en que se hallan los consultantes de ha- cer cosas distintas de las qiie hacen, de responder de otra manera. La ba- Se del trabajo del analista de nifios es todo este conjunto, Por eso nues- tra tarea tiende a invitarlos a pensar reestructuraciones posibles y a con- siderar al ninio dentro del contexto que vive. Pensatlo fuera de él haré que sea més un nifto de nuestra imaginacion que de tal padte, de tal madre y cn tal escuela, Dicho esqueméticamente, habremos de ir desde lo que es para ellos lo més importante, a la posibilidad de escuchar las quejas 0 molestias, los Puntos de oscuridad, los postulados incongruentes, las repeticiones, Es- {08 aspectos nos Ilevarin a recorrer otras situaciones, tanto del presente como del pasado, ampliando asi el campo de nuestra escucha. Facilitar la apertura en direccién a sucesos semejantes que hayan vivi- do 0 conocido es comenzar a hacer intervenir la linea de los ascendien- tes, de la historia. Hablar con los integrantes de la escuela, cuando son los que inician la consulta, es seguir algunos pasos similares. lise oy OL tinier © € Heaney Uta deatenta eanpioto outa ccute Mb estra, es historizar el conflic entrar en la historia personal cle ha ma See eral problema, ampliarlo a otras situa- ones distintas o parecidas y sus posibles resoluciones. ; . an roblemdticn del nino puede ser lida como ana part sinfo- nie los distintos interesados tienen su parte ; ees gue problemas coresponn al smbito escolar y poscen medio suficientes eines para sousionarlos, Su desempeho es lindamental para el crecimiento del nino y el aprensiaje. Bs de esperar sue el maestro no abgue en su trea cedendo alas presiones del me: io ode Ia misma instrcion Sa actu rents al mio, suites or ¥ por desperar su curosida, su sostén, son siempre a apoyatur ind pensble para una buen relaein maestro alumno, Hse vinelo es fands+ mental y permite que el maestro pueda utilizar a pleno sus ro “Sabor i 6n de los docentes es espeial Sabemos gue en nsesteo pas a sian de es xcs spa snente confctva, Hs mucho lo que sfx exge y son esas Ln oan | nidades y medios ques Is offecen para acrecentar su forma Tin mayor de as esuelas no euentan con tempo y espacio prccstaec en el cual debatir ideas y realizar un andlisis de la tarea ofa a poco tienen cl debido reconocimiento soca y econémizo que Is enver: gadlra de a treaexige, FI maestro es una parte clave dentro dela tx i ds aprenizajey su desempeo permite reaizar un giro en bene del nifo y de Ia tarea de ensefiar-aprender dentro de la mis ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES No podemos menos que recordar nuevamente 2 Maud Mannoniy auien no ha temido avanzar en su trabajo con nifos en cireunstancias extremadamente adversas. Ella nos dice que en ae oer 8 ma tiene siempre un discurso colectivo. Un malestar puede ser objtivado siempre on un paciente, pero no se puede hacer abstraccin del mode en que el Otro (padre, médico, amigo) se representa (Mannonni, 1987). 159 | Tiros desatonose hperactivs Pot otro lado, en La educacién imposible (1981, pag. 11), agrega: “at Rrvestigncion giraba en torno al estudio del retraso mental tal coms x fe senta en Ia fantasia de la madre... Mtstrabn cémo ln enfermedad, annqu Sea totalmente orginica, puede adoptar una funciin en el Ono (padre, ews dadlor 0 macsero), verse conferir un estatuto que ocasionnra sna alincacion Siblementaria del ‘deficiente’ De este mado, se puede crear ng situacion on ta que los padres, reeducadores, médicos, lejos de tratay de entender al ms Re como sujeto que desea, lo integran a diverss sistemas de reeuperacién, co mo objeto de cuidados, robdndole’ toda palabra personal.. He demostrado cima la idea que nas hacemos del ‘enferma? nos impide ou visién, Si bien of Paciente se nas presenta detrds de una mascara, por nucsrrn parte ponemm "na pantalla que altera nuestra velacién con é2 {1 presin cultural, el aparo por el ganar y el tener, Por tapar toda fal &€ incertidumbre, la desesperacién por caminar sobre verter se que disi pen las angustias, afectan a padres, maestros, profesionales, directivos, Sabinetes. Escuelas en las que, a los pocos dise ile ‘comenzadas las clases de primer grado, se envia a los nifios a realizar Psicodiagnésticos con el afin de “ordenar” las clases, 0 sea “rowular”. Este quizas tranquilice a los docentes, pero encaslla falsamente y fatalmente alos nifios, resténdoles Posibilidades de cambio y desplicgue. Todos sabemos muy bien el ester 7 gue representa salir de un lugar prefijado por otros, Si bien no pueden negarse los aportes de la neurociencia, que desde ya aynda a despejar situaciones que antes parecian mis confitsas, ésta se tor na Hesgosa cuando el lugar que ocupa es el de acallar al sujeto. Por eso Sreemos gute el camino posible es el debate, el intercambio de opiniones inure diversos profesionales. Tomar una postura radicalisada rg cerrar In escucha y replegarse. Avansar, pensamos, s aceptar el desafio de nue- vas incertidumbres, plantear enigmas, buscar otras causas, integrar la historia y el momento, correr al nitvo de la posicién de objeto ¥, también 4 los maestros que por miittiples causas quedan alli atrapados, El docente debe saber que, cuando hay un Pequetio con dificultades, hay todo un sistema que queda entre signos de interrogacién. El actuar del nino trae una pregunta, una alteridad, una manees Particular de ex- cea Su sentir. No debe obturarse su palabra, ni taponarla, sino permi St que toda una investigacién se ponga en marcha, donde cada uno ae I ico y ©. T. Frizora + C. Heuser | El nifo desatentoe inquieto enlaescucla Mf los adultos y las instituciones relacionadas con ese mito pueda Ges ‘obre su accionar y su posibilidad de educar respetando el impulso crea dor que siempre lleva en si. ; ; A Freud le t0c6 sepatarse de la neuropsiquiatria, de la anatomopatlo, sia de Babinski y de las ideas positivistas. Volvié a tomar la enfermeda mental en el nivel de su lenguaje. . can A Freud le tocé restituir al pensamiento médico la posibilidad d didlogo con la “sin razén”, aquello que el mundo moderno se encarga de ocultar. ; sonoma A Freud le tocé re-situar la muerte y Ia castracién en la economia sub: jetiva, Frente a otras variantes actuales la posicion ética con el nifo sigue an te cl mismo desafio, mut, M é Fondo de Cultura Eco- Pow Mich, oi de ela on a ien ls Meio, Fond de Cal "Tol hl Kt de dad, Dsns Aa So Wins, 1986, Ercod Sigmund Obras Compl “Anal terminabe ¢ iveenabies Be : Si a sp Chr Na, Une a om me Mano’ tnt Te ratte Soper Bonny Se Wana 2981 Sessr, Tomas *The Dylans polenan inthe schol et Bot bat eas Szsasz, Tomas, Stat Repo, 1970, vei |

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