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Las habilidades motrices básicas.
ÍNDICE
Portada ----------------------------------------------- Página 1.
Índice ----------------------------------------------- Página 2.
Introducción ---------------------------------------- Páginas 3 y 4.
Exposición ------------------------------------------- Páginas 5- 14.
Clasificación ---------------------------------- Páginas 10-14.
Locomotrices --------------------------- Páginas 10-12.
Marcha ----------------------------- Páginas 10-11.
Correr ------------------------------- Página 11.
Salto --------------------------------- Página 12.
No locomotrices ----------------------- Página 12.
Equilibrio -------------------------- Página 12.
Proyección/recepción -------------- Páginas 13-14.
Lanzar ------------------------------ Página 13.
Coger -------------------------------- Páginas 13-14.
Golpear ----------------------------- Página 14.
Patear ------------------------------- Página 14.
Bibliografía ------------------------------------------ Página 15.
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Introducción
Las habilidades motoras básicas son las actividades motoras, las habilidades
generales, que asientan las bases de actividades motoras más avanzadas y
especificas, como son las deportivas. Correr, saltar, lanzar, coger, dar patadas
a un balón, escalar, saltar a la cuerda y correr a gran velocidad son ejemplos
típicos de las consideradas actividades motoras generales, incluidas en la
categoría de habilidades básicas. El patrón motor maduro de una habilidad
básica no se relaciona con la edad, error en el que se podría caer fácilmente
debido al término “maduro” (que dentro del contexto del desarrollo de patrones
motores quiere decir completamente desarrollado), sino con la habilidad. Por
otra parte también se podría hablar de patrón motor evolutivo que se define
como todo patrón de movimiento utilizado en la ejecución de una habilidad
básica que cumple los requisitos mínimos de dicha habilidad, pero que, en
cambio, no llega a ser un patrón maduro. Por tanto los patrones evolutivos son
relativamente inmaduros y no alcanzan la forma perfecta. Los cambios en la
eficacia de los movimientos y la sincronización de patrones evolutivos
sucesivos simbolizan el progreso hacia la adquisición de patrones maduros.
Así pues, cada vez es más evidente que el desarrollo de las habilidades
motoras es un proceso largo y complicado. Al nacer, la capacidad estructural y
funcional que el niño posee sólo le permite movimientos rudimentarios, carece
de patrones motores generales demostrables, uniendo varios movimientos
simples para formar combinaciones sencillas. El ritmo de progreso en el
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desarrollo motor viene dado por la influencia conjunta de los procesos de
maduración, de aprendizaje y las influencias externas. Por tanto, hay que
estudiar dichos procesos e influencias para explicar cómo se producen
cambios observables en la conducta motora, y además hay que prestar más
atención, si cabe, a la investigación de los mecanismos subyacentes de la
misma. De todas formas, si no añadimos al interés por la descripción de lo que
tiene lugar en el desarrollo de habilidades la visión del descubrimiento de
cómo ocurre, el proceso continuará siendo incompleto y desequilibrado. Más
tarde, se tratará cómo ha ido evolucionando el movimiento en el niño desde el
mismo momento de nacer hasta una edad en la que el niño ya va dominando
el movimiento a su antojo (aunque aún se pueden desarrollar más las
habilidades motrices básicas hasta llegar a la “madurez” de la que hemos
hablado anteriormente).
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El movimiento es algo intrínseco a la vida desde que ésta aparece. Desde que
el niño nace aparece el movimiento en él. Como señala Schilling : “El
movimiento es la primera forma, y la más básica, de comunicación humana
con el medio”. La ciencia que estudia y examina las fuerzas internas y externas
que actúan sobre el cuerpo humano, y los efectos que producen es la
biomecánica, en otras palabras, es la mecánica (rama de la física que estudia
el movimiento y el efecto de las fuerzas en los cuerpos) aplicada al estudio del
movimiento humano. Es comprensible que el estudio biomecánico se haya
vuelto imprescindible para el estudio del desarrollo motor, ya que las leyes de
la mecánica proporcionan una base firme y lógica para analizar y evaluar el
movimiento. Además, sirven como norma para medir la validez del movimiento
humano y permiten la comprensión del desarrollo motor por encima de un nivel
puramente descriptivo. Los patrones motores se suelen evaluar por su calidad
biomecánica ; el paso de un estadio evolutivo al siguiente se caracteriza por
movimientos que son mas eficaces desde ese punto de vista biomecánico.
Otra de las utilidades del enfoque biomecánico se encuentra a la hora de
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aclarar la importancia de la fuerza muscular en el desarrollo de patrones
motores. Todos sabemos que para que se produzca movimiento es necesario
aplicar una fuerza, cuya fuente en el cuerpo humano es la fuerza muscular.
Por eso las adquisiciones motóricas del niño se producen gradualmente, o sea,
en un proceso continuo a medida de que el niño vaya adquiriendo la fuerza
muscular mínima para poder realizar un movimiento determinado. Así
podríamos decir que el desarrollo motor que se produce en la infancia es la
base de lo que sería un proceso abierto. Conocer lo que ocurre en este primer
periodo es esencial para comprender el concepto de desarrollo motor a lo largo
de la vida. El desarrollo motor tiene una gran influencia en el desarrollo general
del niño sobre todo en este periodo inicial de su vida. Durante “la edad bebé”,
o sea, durante su primer año y medio de vida, aproximadamente, los
movimientos del bebé, en su origen, son masivos y globales ; pueden ser
activados o inhibidos por las diferentes estimulaciones externas. Estos
movimientos son incoordinados. El proceso de la adquisición de la
coordinación y de la combinación de los diferentes movimientos se realizará
progresivamente durante su primer año de vida : boca-ojos, cabeza-cuello-
hombros, tronco-brazos-manos, extremidades-lengua-dedos-piernas-pies.
Hacia los cuatro meses todo lo que la mano coge es llevado a la boca y
chupado por ser el lugar por el que él siente. Además como se ha apuntado
anteriormente la boca y los ojos son los primeros órganos que adquieren en el
niño una coordinación. Hacia los cinco meses todo lo visto se coge, y todo lo
que se coge es mirado. Cuando, más o menos, a los doce meses el niño
puede mantenerse en pie sin ayuda, aunque su equilibrio no sea perfecto, se
produce una ampliación del campo visual : El niño busca objetos, se mueve,
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empieza a ser propiamente activo. Así pues, al principio serán movimientos
reflejos, incoordinados, inconscientes. Poco a poco el niño a través de las
experiencias, sobre todo por imitación, tiende a hacer suyas dichas
experiencias, tiende hacia una conciencia y coordinación de sus actos. Mas
tarde , se podría hablar de un periodo de expansión subjetiva. En este periodo
se podría delimitar la edad del niño en de uno a tres años La adquisición de la
marcha asegura al niño una movilidad que le libera del parasitismo motor
inicial y le confiere un principio de independencia . Con esa movilidad cada vez
amplia mas su campo de experiencias, el mundo concreto que conocía se le
hace cada vez mas grande. Así el niño se caracteriza por una continua
exploración del mundo que le rodea y que esta empezando a conocer
realmente. Más o menos a los dieciocho meses el niño comienza a corretear :
los pasos se alargan y la separación de los pies se reduce ; pero las vueltas
son aún muy torpes. A esta edad ya empieza a subir una escalera, aunque
sostenido, y a encaramarse a “cualquier” objeto. A los veinte meses adquiere
regularidad en los pasos y estabilidad en la marcha. La actitud emprendedora
del niño le hace marcase retos personales : “Ya que sé andar...” En esta edad
el reto que se marca es la carrera. A los dos años el niño camina con total
soltura, incluso en las escaleras. De los dos a los tres años progresa el
automatismo de la marcha. Debido a la actitud emprendedora del niño, que ya
he citado antes, éste tiende a intentar proezas superiores a sus posibilidades :
transporte de objetos pesados o voluminosos, una gran evolución en el
“dominio” de la escalera, y el correr. Entre los tres y los cuatro años tanto la
marcha como la carrera están perfectamente controladas. Entonces aparecen
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la marcha de puntillas y el salto, que señalan los progresos obvios del
equilibrio.
Durante todo este periodo también son destacables los progresos de la
prensión y de la manipulación. Los movimientos se afinan, se diferencian, se
coordinan y se lateralizan. El niño esta constantemente en movimiento :
inventa, descubre, imita, repite, mejora sus gestos...De ahí surgen infinidad de
juegos motores de muy diversa índole : salta, corre, abre y cierra cosas, lleva,
tira, empuja, lanza ,juega a la pelota.... La actividad motórica de los niños de
tres a seis años aproximadamente se caracteriza por la libertad, la soltura, y
espontaneidad de la movilidad infantil, que pierde ese carácter brusco e
incoordinados y gana una extraordinaria armonía. El niño observa los
movimientos de los demás y es capaz de imitarlos, sin análisis previo, con una
total desenvoltura. A los tres años el niño sabe correr, girar, montar en triciclo,
echar el balón. A los cuatro años salta a la pata coja, trepa, se puede vestir y
desnudarse solo, atarse los zapatos , abotonarse por delante...Los avances
“manuales” también son destacables : uso de tijeras, mayor habilidad en el
dibujo... A los cinco años gana más aún en soltura :patina, escala, salta desde
alturas, salta a la comba... Entre los cinco y los seis años se puede decir que el
niño puede hacer físicamente lo que quiere, dentro siempre de sus fuerzas y
posibilidades. Hacia los seis años esa espontaneidad, de la que ha hecho gala
el niño hasta esta edad, se desvanece. Ahora lo que pretende es demostrar
sus habilidades, medirse, hacerse valer, en resumen, afirmarse. Se podría
decir que en este punto el proceso de adquisición o formación de las
habilidades motrices básicas tocaría su fin pues como se ha dicho las
habilidades motrices básicas ponen las bases a los movimientos más
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complejos y complementados (ahí estaríamos hablando ya de habilidades
deportivas). Pero de todos modos parece interesante tratar brevemente cómo
continúa evolucionando éste aspecto en el niño para así hacerse una idea más
amplia sobre dicha evolución motórica en el niño. Para este fin se va a citar el
estadio siguiente, que comprende las edades entre seis y nueve años
aproximadamente y que se caracteriza , motóricamente hablando, por una
actividad desbordante, por una intensa expansión motriz, por un movimiento
continuo, siempre más fino, más diferenciado, más orientado y controlado que
en las etapas precedentes. En esta etapa la fuerza y la coordinación crecen de
un modo regular. Después, el desarrollo proseguirá en el sentido de la
precisión y de la resistencia. Los juegos de equipo y las competiciones
organizadas son las prácticas más comunes entre los niños a partir de esta
etapa.
Este proceso continuo de desarrollo de las habilidades motoras como hemos
visto, parecen producirse en diversos grados. El progreso, que se produce a lo
largo de los meses y años, se puede explicar por el aumento de capacidad que
acompaña al crecimiento y al desarrollo y en parte por ese proceso natural, no
dirigido, que se produce por imitación, ensayo y error y libertad de movimiento.
Ese progreso es más o menos independiente a la actitud, facilitadora o de
impedimento. De todas formas una actitud facilitadora , según demuestran
gran cantidad de pruebas, que, se supone, proporciona de aprender la
oportunidad de aprender habilidades motoras antes de lo habitual en
condiciones suficientemente estimulantes, suele dar un resultado óptimo, o
sea, suele responder desarrollando un nivel de habilidad motora superior a la
normal con respecto a su edad. Así pues, es muy importante un apoyo a este
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proceso natural porque si no se corre el peligro de perder la oportunidad de
progresos de orden superior al no haberse realizado un desarrollo óptimo de
habilidades motrices. Esa manipulación y control de las circunstancias que
influyen en el desarrollo motor y en la adquisición de las habilidades motoras
es lo que se puede llamar “intervención”. El objetivo principal es evitar el
retraso de dichas habilidades motoras intentando ajustar el progreso al
momento justo en el que el niño es capaz de mejorar, basándose en su
desarrollo (que aunque se “marquen” unas etapas o estadios dentro del
desarrollo del niño varían según cada niño en concreto). El problema principal
de la intervención y el enriquecimiento consiste en determinar qué estímulos,
en qué proporción y qué momento de sería el propicio para ofrecerlos con el
objetivo de un desarrollo motor óptimo. El concepto de desarrollo óptimo de
habilidades es amplio y depende del enfoque que cada uno utilice al estudiar el
movimiento.
El desarrollo motor, concepto que hemos estado citando desde el comienzo de
la exposición, son los cambios producidos con el tiempo en la conducta motora
que reflejan la interacción del organismo humano con el medio. Éste forma
parte del proceso total del desarrollo humano., que no ha acabado aún al llegar
a la madurez. Y es que desde la infancia el niño va experimentando y
descubriendo, progresivamente, habilidades sencillas e individuales. Con el
paso de las diferentes etapas por la que atraviesa un niño, éste tiende a
mecanizarlas, a combinarlas y a modificarlas hasta llegar a un punto en el que
ya no deberíamos hablar de habilidades motrices básicas sino de una
habilidades deportivas. La mayoría de las habilidades que se dan en el deporte
, por no decir todas, tienen su origen y fundamento en las habilidades físicas
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básicas, como son : andar, correr, saltar, equilibrio, volteos, balanceos, lanzar,
patear, etc...
Clasificación :
Estas habilidades físicas básicas se pueden clasificar en: locomotrices, no
locomotrices y de proyección/recepción.
--Locomotrices : Andar, correr, saltar, variaciones del salto, galopar,
deslizarse, rodar, pararse, botar, esquivar, caer, trepar, subir, bajar, etc...
--No locomotrices : Su característica principal es el manejo y dominio del
cuerpo en el espacio : balancearse, inclinarse, estirarse doblarse, girar,
retorcerse, empujar, levantar, tracciones, colgarse, equilibrarse, etc...
--De proyección/recepción : Se caracterizan por la proyección,
manipulación y recepción de móviles y objetos : recepciones, lanzar, golpear,
batear, atrapar, rodar, driblar, etc...
Ahora se va a realizar unos apuntes sobre algunas de las habilidades motrices
básicas de las que ya hemos hablado anteriormente en el breve estudio de la
evolución motriz a lo largo de los primeros años de vida :.
Locomotrices :
La marcha :
Andar es una forma natural de locomoción vertical. Su patrón motor esta
caracterizado por una acción alternativa y progresiva de las piernas y un
contacto continuo con la superficie de apoyo. El ciclo completo del patrón
motor, un paso, consiste en una fase de suspensión y otra de apoyo o
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contacto con cada pierna. A mediados del siglo XX, Shirley definió la marcha
como “la fase del desarrollo motor más espectacular y, probablemente más
importante”. Y es que la adquisición de la locomoción vertical bípeda se
considera un hecho evolutivo de primer orden. Y es que hasta que el niño no
sabe andar solo, su medio se encuentra seriamente limitado. No se puede
mover sin ayuda en posición vertical hasta haber desarrollado suficiente fuerza
muscular, reflejos antigravitatorios adecuados y mecanismos de equilibrio
mínimamente eficaces. Por tanto, no podrá andar de un modo eficaz hasta que
el sistema nervioso sea capaz de controlar y coordinar su actividad muscular.
El niño pasa de arrastrarse a andar a gatas, de ahí a andar con ayuda o a
trompicones, hasta llegar a hacerlo de un modo normal.
Correr :
Correr es un ampliación natural de la habilidad física de andar. De
hecho se diferencia de la marcha por la llamada “fase aérea”. Para Slocum y
James, “correr es en realidad, una serie de saltos muy bien coordinados, en
los que el peso del cuerpo, primero se sostiene en un pie, luego lo hace en el
aire, después vuelve a sostenerse en el pie contrario, para volver a hacerlo en
el aire”. Correr es una parte del desarrollo locomotor humano que aparece a
temprana edad. Antes de aprender a correr, el niño aprende a caminar sin
ayuda y adquiere las capacidades adicionales necesarias para enfrentarse a
las exigencias de la nueva habilidad. El niño ha de tener fuerza suficiente para
impulsarse hacia arriba y hacia delante con una pierna, entrando en la fase de
vuelo o de suspensión, así como la capacidad de coordinar los movimientos
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rápidos que se requieren para dar la zancada al correr y la de mantener el
equilibrio en el proceso.
Saltar :
Saltar es una habilidad motora en la que el cuerpo se suspende en el aire
debido al impulso de una o ambas pierna y cae sobre uno o ambos pies. El
salto requiere complicadas modificaciones de la marcha y carrera, entrando en
acción factores como la fuerza, equilibrio y coordinación. Tanto la dirección
como el tipo de salto son importantes dentro del desarrollo de la habilidad
física de salto. Éste puede ser hacia arriba, hacia abajo, hacia delante, hacia
detrás o lateral, con un pie y caer sobre el otro, salto con los uno o dos pies y
caída sobre uno o dos pies, salto a la pata coja... La capacidad física necesaria
para saltar se adquiere al desarrollar la habilidad de correr. Sin duda el salto es
una habilidad más difícil que la carrera, porque implica movimientos más
vigorosos, en los que el tiempo de suspensión es mayor.
No locomotrices :
Equilibrio :
El equilibrio es un factor de la motricidad infantil que evoluciona con la
edad y que está estrechamente ligado a la maduración del SNC (Sistema
Nervioso Central).
Hacia los dos años el niño es capaz de mantenerse sobre un apoyo aunque
durante un muy breve tiempo. Hacia los tres años se puede observar un
equilibrio estático sobre un pie de tres a cuatro segundos, y un equilibrio
dinámico sobre unas líneas trazadas en el suelo. A los cuatro años es capaz
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de que ese equilibrio dinámico se amplíe a líneas curvas marcadas en el suelo.
Hasta los siete años no consigue mantenerse en equilibrio con los ojos
cerrados.
Factores como la base, altura del centro de gravedad, número de apoyos,
elevación sobre el suelo, estabilidad de la propia base, dinamismo del ejercicio,
etc..., pueden variar la dificultad de las tareas equilibratorias.
Proyección/recepción :
Lanzar :
El desarrollo de la habilidad de lanzar ha sido un tema muy estudiado
durante décadas. La forma, precisión, distancia y la velocidad en el momento
de soltar el objeto se han empleado como criterios para evaluar la capacidad
de lanzamiento de los niños. Ante diversidad de lanzamientos y ante la
imposibilidad de explicar todos brevemente se citarán las clases de
lanzamientos que podemos observar : lanzamientos que emplean los niños
nada más adquirir la habilidad y difícilmente clasificables en otras formas de
lanzamiento, lanzamiento por encima del hombro, lanzamiento lateral,
lanzamiento de atrás a delante.
Coger :
Coger, como habilidad básica, supone el uso de una o ambas manos
y/o de otras partes del cuerpo para parar y controlar una pelota u objeto aéreo.
El modelo de la forma madura de esta habilidad es la recepción con las
manos. En este caso, cuando otras partes del cuerpo se emplean junto con las
manos, la acción se convertiría en una forma de parar.
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El dominio de la habilidad de coger se desarrolla a ritmo lento en comparación
con otras habilidades porque necesita de la sincronización de las propias
acciones con las acciones del móvil, exigiendo unos ajustes perceptivo-
motores complejos. Los brazos han de perder la rigidez de las primeras
edades, dos a tres años, para hacerse más flexibles, localizándose junto al
cuerpo, cuatro años. Hacia los cinco años la mayoría, al menos el cincuenta
por ciento, de los niños están capacitados para recepcionar al vuelo una
pelota. Pero a la hora de desarrollar esta habilidad debemos tener en
consideración aspectos tan importantes como el tamaño y la velocidad del
móvil.
Golpear :
Golpear es la acción de balancear los brazos y dar a un objeto. Las
habilidades de golpear se llevan a cabo en diversos planos y muy distintas
circunstancias : por encima del hombro, laterales, de atrás adelante, con la
mano, con la cabeza, con el pie, con un bate, con una raqueta, con un palo de
golf, con un palo de hockey... El éxito del golpe dependerá del tamaño, peso,
adaptación a la mano del objeto que golpea y de las características del móvil a
golpear. Dicho éxito viene, además, condicionado por la posición del cuerpo y
sus miembros antes y durante la fase de golpeo.
Dar patadas a un balón :
Dar una patada es una forma única de golpear, en la que se usa el pie
para dar fuerza a una pelota. Es la habilidad que requiere del niño el equilibrio
sobre un apoyo necesario para dejar una pierna liberada para golpear. Ésta
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habilidad mejora cuando el niño progresa en la participación de las
extremidades superiores, el balanceo de la pierna de golpeo y el equilibrio
sobre el apoyo.
BIBLIOGRAFÍA
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--- Guilman E. y G. : “Evolución psicomotriz desde el nacimiento hasta los 12
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--- Ortega. E y Blazquez. D. : “La actividad motriz, en el niño de 6 a 8 años”.
Editorial cincel, 1985.
--- Osterrieth P.A. : “Psicología infantil”. Ediciones Morata, 1993
--- Rigal, Robert : “Motricidad humana. Fundamentos y aplicaciones
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--- Wickstrom. Ralph. L. : “Patrones motores básicos”. Alianza Deporte, 1990.
--- Zarco Resal, J. A. : “Desarrollo infantil y Educación Física”. Ediciones Aljibe,
1992.
Trabajo enviado por:
Arteaga
[email protected] 15