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Oración de Santa Gertrudis para 1000 almas

Este documento presenta una oración llamada "Oración para liberar 1000 almas del purgatorio de Santa Gertrudis". Según la tradición, Santa Gertrudis recibió esta oración de Jesús, quien le dijo que cada vez que se rezara podría liberar 1000 almas del purgatorio. Luego presenta el texto de la oración y algunos detalles sobre su origen y Santa Gertrudis.
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Oración de Santa Gertrudis para 1000 almas

Este documento presenta una oración llamada "Oración para liberar 1000 almas del purgatorio de Santa Gertrudis". Según la tradición, Santa Gertrudis recibió esta oración de Jesús, quien le dijo que cada vez que se rezara podría liberar 1000 almas del purgatorio. Luego presenta el texto de la oración y algunos detalles sobre su origen y Santa Gertrudis.
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Oración para liberar 1000 almas

del purgatorio de Santa Gertrudis


Santa Gertrudis recibió esta oración de manos
del Señor, quien le dijo que cada vez que la
rezara podría liberar 1000 almas del purgatorio.

Padre eterno, yo te ofrezco la


preciosísima Sangre de tu
Divino Hijo Jesús, en unión
con las misas celebradas hoy
día a través del mundo por
todas las benditas ánimas del
purgatorio.
Y(opcional) Amén.
Actualmente se suele agregar el siguiente párrafo
piadosamente:

Por todos los pecadores del mundo,


por los pecadores en la iglesia
universal, por aquellos en mi propia
casa y dentro de mi familia.
Sin embargo no nos parece bien acertado el término “Iglesia
Universal”, el cual podría ser sustituido sólo por la palabra
Iglesia.

Jesús a Sta. Gertrudis:


“Nada me da tanta delicia como el corazón del hombre, del cual
muchas veces soy privado. Yo tengo todas las cosas en
abundancia, sin embargo, cuanto se me priva del amor del
corazón del hombre”.

Santa Gertrudis de Helfta (Eisleben, Alemania, 1256 – Helfta,


1302), fue una monja benedictina cisterciense y escritora
mística, también conocida como Gertrudis la Grande o
Gertrudis Magna.

(CIEN REQUIEM)
Oración para salvar 1000
almas del
Purgatorio
ORACION DE LOS
CIEN REQUIEM

2 Macabeos 12, 46
“Es, pues, un
pensamiento santo y saludable el rezar por los
difuntos a fin de que sean libres de las penas de
sus pecados.”

Oración para salvar 1000 almas del


Purgatorio cada vez que se rece.
Nuestro Señor le dijo a la gran Santa
Gertrudis que la siguiente oración salvaría 1000
almas del Purgatorio cada vez que se rezara:
“Oh Padre Eterno, os ofrezco la más
preciosa Sangre de vuestro Divino Hijo,
Jesús, unido a las Misas celebradas hoy
alrededor del mundo, por todas las
Santas Almas del Purgatorio.-Amen”
Recomendación: Hacer esta oración, por lo
menos dos veces, para sacar, dos veces, la
cantidad de almas del Purgatorio. Después
de la oración, pídale a las almas libradas del
Purgatorio que oren por sus intenciones. La
Santísima Virgen nos asegura que si
hacemos estas oraciones, “¡Podremos
liberar muchas, pero muchísimas Almas!”
Para las Almas del Purgatorio, las Santas
Llagas son un verdadero Tesoro de Tesoros.
Modo de practicar esta
devoción
Para hacer este ejercicio, cada
no puede servirse de un rosario
común de cinco decenas,
recorriéndolo dos veces para
formar las diez decenas, o sea
la centena de Réquiem.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén
Se pronuncia el misterio:
Concédeles Señor el descanso eterno. Y brille
para ellas la luz perpetua.
(10 veces)
En latin: Requiem aeternam dona eis.
Domine et lux perpetua leceat eis.
Al final de cada decena: Almas santas,,
almas del purgatorio, oren a Dios por mi y yo
pediré al Padre les de la gloria del paraíso..
Amén
Padre Eterno os ofrecemos la Sangre,
Pasión y Muerte de Nuestro Señor
Jesucristo, los dolores de la Santísima
Virgen y los de San José por la remisión de
nuestros pecados, la libertad de las Almas
del Purgatorio y la conversión de los
pecadores. Amén
PRIMERA DECENA
Te ofrezco, mi adorado Jesús, en ayuda de
las Almas del Purgatorio, los méritos de tus
padecimientos y dolores sufridos, por
nuestra redención. Y comienzo
contemplando la Sangre que trasudó de tu
cuerpo, por la tristeza y la angustia que te
asaltó en Getsemaní.
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…almas
santas…..Padre eterno.
SEGUNDA DECENA:
Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas
del Purgatorio, la inmensa aflicción que te
oprimió el corazón al ver que Judas,
discípulo Tuyo, por Ti amado y favorecido,
se hizo perseguidor, y con beso sacrílego te
traicionó para entregarte en manos de
crueles enemigos
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
TERCERA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, pro las Almas
del Purgatorio, la admirable paciencia con la
que soportaste tantos ultrajes de esa vil
soldadesca que te condujo de Anás a Caifás,
de Pilato a Herodes, el cual para mayor
desprecio, te impuso la vestidura de los
locos, entre las burlas y los agravios del
pueblo, y te envió al gobernador romano……
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
CUARTA DECENA:
Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas
del Purgatorio, la amargura que perturbó tu
Espíritu, cuando por los judíos fuiste
pospuesto por Barrabás, sedicioso y
homicida. Luego atado a la columna, Tú, el
Inocente y el Justo, fuiste golpeado con
innumerables azotes, sin piedad alguna……
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
QUINTA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado
Jesús, por las Almas del
Purgatorio, la humillación
que toleraste, cuando, para
tratarte como falso rey,
pusieron sobre tus hombros
un manto de púrpura, te
dieron por cetro una caña y ciñeron tu
cabeza con la corona de espinas, y así Pilato
te presentó al pueblo diciendo: “¡He aquí al
Hombre!”
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
SEXTA DECENA:
Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas
del Purgatorio, la piadosa compasión y el
dolor profundo que sentiste cuando, con
tanta violencia, fuiste separado de tu
amadísima madre, que había venido a
encontrarte y abrazarte.
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
SEPTIMA DECENA:
Te ofrezco, adorado Jesús mío, por las
almas del Purgatorio, los inauditos tormentos
padecidos cuando, extendido sobre la cruz
tu ensangrentado cuerpo, fuiste
horriblemente traspasado por clavos en las
manos y en los pies, y elevado en el
ignominioso patíbulo.
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria….…almas
santas…..Padre eterno.
OCTAVA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas
del Purgatorio, la ardiente sed que padeciste
en este tiempo de Calvario, sed de agua,
pero también de almas que calmen tan cruel
agonía y por la cual recibes tan solo vinagre
e ingratitudes.
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
NOVENA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas
del Purgatorio, las angustias y las penas que
durante tres horas continuas soportaste
suspendido de la cruz, y las contracciones
que sufriste en todos tus miembros,
acrecentadas por la presencia de tu dolorida
madre, testigo de semejante desgarradora
agonía.
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas
santas…..Padre eterno.
DECIMA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas
del Purgatorio, la desolación que oprimió a la
Virgen Santísima asistiendo a tu muerte, y el
pesar de su tierno corazón, acogiéndote
exánime entre sus brazos cuando fuiste
bajado de la cruz.
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria……almas
santas…..Padre eterno
Acabadas las diez decenas, orar: SALMO
129
IMPLORACIÓN DE LA DIVINA
MISERICORDIA/ De profundis
Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén tus oídos atentos a la voz de mi
súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿Quién podrá resistir?
Pero de Ti procede el perdón, y así infundes
respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en su
Palabra;
Mi alma aguarda al Señor, más que el
centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la
aurora;
Porque del Señor viene la Misericordia, la
redención copiosa;
Y él redimirá a Israel de todos sus delitos.
PARA TERMINAR:
Señor Jesús: Por los méritos de tu Santísima
Pasión y Muerte, compadécete de nuestros
hermanos difuntos. Amén.
ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL
PURGATORIO:
Dios omnipotente, Padre de bondad y de
misericordia, apiadaos de las benditas almas del
Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y
antepasados.
A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío,
misericordia!
Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores
espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis
amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y
oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis
predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la
unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más
ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su
liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la
Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son
los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son
como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su
ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su
tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las
riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración
han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado
tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los
santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un
milagro de la gracia se han salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a
sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la
salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo
se preocuparon del dinero y del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no
aprovecharon sus riquezas o talentos para el
cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a
tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de
su casa, estando completamente
desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más
severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros.
Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta
diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la
Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de
batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos
sacramentos.
Dadles, Señor, a todas las almas el descanso
eterno.
Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.
Que en paz descansen.
Amén.

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN POR LAS


ALMAS DEL PURGATORIO
Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo
quisisteis nacer, ser circuncidado, desechado de
los judíos, entregado con el beso de Judas, atado
con cordeles, llevado al suplicio, como inocente
cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y
Herodes; escupido y acusado con falsos testigos;
abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado
con azotes, coronado de espinas, golpeado con
la caña, cubierto el rostro con una púrpura por
burla; desnudado afrentosamente, clavado en la
cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones,
como uno de ellos, dándoos a beber hiel y
vinagres y herido el costado con la lanza. Librad,
Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores
como habéis padecido por nosotros, a las almas
del Purgatorio de las penas en que están;
llevadlas a descansar a vuestra santísima Gloria,
y salvadnos, por los méritos de vuestra sagrada
Pasión y por vuestra muerte de cruz, de las
penas del infierno para que seamos dignos de
entrar en la posesión de aquel Reino, adonde
llevasteis al buen ladrón, que fue crucificado con
Vos, que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu
Santo por los siglos de los siglos. Amén.
VISITA AL CEMENTERIO
Yo me postro sobre esta tierra donde reposan los
restos mortales de mis queridos padres,
parientes, amigos, y todos mis hermanos en la fe
que me han precedido en el camino de la
eternidad.
Mas ¿que puedo hacer yo por ellos? ¡Oh divino
Jesús, que padeciendo y muriendo por nuestro
amor nos comprasteis con el precio de vuestra
sangre la eterna vida; yo se que vivís y escuhais
mis plegarias y que es copiosísima la gracia de
vuestra redención.
Perdonad, pues oh Dios misericordioso, a las
almas de estos mis amados difuntos, libradlas de
todas las penas y de todas las tribulaciones, y
acogedlas en el seno de vuestra Bondad y en la
alegre compañía de vuestros Ángeles y Santos
para que, libres de todo dolor y de toda angustia,
os alaben, gocen y reinen con Vos en el Paraíso
de vuestra gloria por todos los siglos de los
siglos. Amén.
MENSAJE DE
NUESTRA MADRE A
UN ALMA (mexico)
“Hay que pedir mucha oración
por las sufrientes almas del
purgatorio a quienes Visito con
frecuencia y quienes requieren
de vuestras oraciones para ser liberadas.
De igual manera, Mis Pequeños, que ellas
necesitan de vuestras oraciones vosotros
necesitáis que ellas intercedan por vosotros.
Son tantas las almas que se condenan por no
tener quien interceda por ellas, que os pido, Mis
Pequeñitos, no os quedéis ociosos ni un
momento sino ofrecer sacrificios, ayunos y
penitencias por la Conversión de los pobres
pecadores.
Haced caso de lo que os Dice Vuestra Santísima
Madre María Reina del Cielo y de los Ángeles
todos que es por Vuestra propia salvación y
santificación todo lo que vuestra Bendita Madre
os solicita.
Os lo repito: no os quedéis ociosos ni un instante
sino orad a tiempo y a destiempo, interceded por
vuestros hermanos a toda hora que todo Bien
que hagáis por un hermano, lo estaréis haciendo
por vosotros mismos.
No lo olvidéis.
Que no lleguéis ante El Trono Sacrosanto con
vuestras manitas vacías en obras de
Misericordia: Orad por los vivos y difuntos que
vuestro costalito de Regalos a El Cielo se irá
llenando así para que tengáis qué presentar Ante
El Trono de Dios.
Os Amo y os espero en Mi Inmaculado Corazón
para cuidar por vosotros y no olvidéis Consagrar
vuestras Familias y moribundos a San José.
Después escucho: “La Oración de los cien
requiems”
Rezadas así diez decenas con las invocaciones al
final de cada una de ellas, se tiene completos los
cien requiem de esta devoción.
(León XIIII concedió a cada requiem 50 días de
indulgencia por cada cien requiem ,y el santo
Padre Clemente x1 dio 100 dias de indulgencia
por el rezo de del salmo De profundis y cien
requiem;e indulgencia plenaria si se reza durante
un ano bajo las condiciones de rigor)
¿COMO PODEMOS AYUDAR A LAS ALMAS DEL
PURGATORIO?
La preocupación de sufragar por las almas del
Purgatorio no es sólo un deber de justicia y de
caridad, es también un gran beneficio, porque las
almas del Purgatorio están muy agradecidas por
los alivios que les damos y nos protegen.
Si nosotros con el sufragio rogamos por ellas,
ellas ciertamente responden rezando por
nosotros. Sus plegarias son muy eficaces, porque
son santas y nos procuran beneficios inmensos,
tanto para nuestra vida corporal como espiritual
Por las almas del purgatorio
Entre las obras de sufragio por las almas del
Purgatorio, hay tres que tienen un efecto
maravilloso: La oración, la Santa Misa y las
Indulgencias.
La Oración:
Es como un refrigerio que de nuestra alma sube
hacia el cielo. También una simple invocación,
una jaculatoria, un sacrificio, un acto breve de
amor a Dios, tienen una eficacia extraordinaria
de sufragio. Entre las oraciones que podemos
rezar prevalecen: el «Oficio de los Difuntos», el
Salmo 50, el Vía Crucis, y el Santo Rosario. A
todas estas u otras oraciones hay que agregar la
santa Confesión y Comunión; es necesario que
en ocasión de la muerte de una persona querida,
todos los pariente se confiesen y comulguen por
el alma.
La Santa Misa:
Una sola Misa es para ellas de infinito valor. Los
teólogos dividen en tres partes el fruto de la
misa:
– Una parte va en beneficio de todos los
miembros.
– Otra parte va en ventaja del Sacerdote que la
celebra.
– La tercera parte va en provecho de por quien
se celebra, y esta parte es aplicable a las almas
purgantes. Pero no
basta celebrar una sola misa por los difuntos, es
necesario hacer celebrar muchas.
La Misa no se divide en tres partes,
estrictamente hablando, pero, lleva en sí tres
formas del infinito tesoro de Jesús: La Iglesia, el
Sacerdote y los Fieles Vivos o Difuntos.
Las Indulgencias:
La indulgencia es una remisión de
una pena temporal, adeudada
por los pecados, que la Iglesia
concede bajo ciertas condiciones
al alma en gracia, aplicándole los
méritos y las satisfacciones
abundantes de Jesucristo, de la Virgen y de los
Santos, los cuales constituyen su tesoro y por lo
cual anulan sobre la tierra en todo o en parte la
deuda de un alma anulándola también en el
cielo. Hay indulgencia «Plenaria» y «Parcial».
Para ganar la indulgencia es necesario estar en
estado de gracia y tener la intención de ganarla.
Por la Comunión de los Santos podemos socorrer
a los difuntos, la Iglesia nos da la facultad de
aplicarles este inmenso tesoro de misericordia,
reduciendo así sus penas que son la satisfacción
de las culpas cometidas durante la vida presente.
Las indulgencias son tesoros espirituales con los
cuales se perdona la pena temporal merecida
por los pecados ya perdonados. Las indulgencias
pueden aplicarse a nosotros o a las almas del
purgatorio. El Papa Pablo VI, en 1967, dictó
normas sobre las indulgencias. Cada día se puede
ganar una sola indulgencia plenaria y sin límite
las parciales.
Para ganar una indulgencia plenaria se necesitan cuatro
condiciones
Confesión
Comunión
Orar por las intenciones del Sumo Pontífice
(bastará un Padre nuestro y Ave María u otras
oraciones por el Papa)
Exclusión de todo afecto al pecado
La confesión puede hacerse varios días o
después de ganar la indulgencia. Conviene que la
comunión se haga el mismo día. Con una sola
confesión se pueden ganar varias indulgencias
plenarias en diversos días. Para cada indulgencia
plenaria se requiere una comunión especial.
Se gana indulgencia plenaria:
Visitando cualquier iglesia u orando por los
difuntos el 2 de noviembre.
Igualmente visitando la iglesia parroquial en el
día del titular. (Por ejemplo si usted se llama
Ignacio, ir el 31 de julio).
El 2 de agosto por la «Porciúncula», visitando
una iglesia.
Rezando el Santo Rosario en la iglesia o en
familia.
Adorando al Santísimo Sacramento, a lo menos
por media hora.
Leyendo la Sagrada Escritura a lo menos por
media hora.
Haciendo el Vía Crucis.
El viernes Santo venere y bese la cruz en la
solemne acción litúrgica.
Recitando la oración “A Jesús Crucificado” que se
entrega a continuación, los Viernes de Cuaresma
delante de un crucifijo.
Los viernes ante el Crucifijo
Los viernes de cuaresma los fieles cristianos
pueden ganar indulgencia plenaria si rezan
devotamente la oración a continuación, frente a
un crucifijo, después de la Comunión.
El Enchiridion Indulgentiarum dice:
1. Se concede indulgencia plenaria al fiel
cristiano que en cualquier viernes del tiempo
cuaresmal después de la comunión recite
piadosamente, ante la imagen de Jesucristo
Crucificado la oración ‘Oh mi amado y buen
Jesús…’;
[Link] concede indulgencia parcial al fiel cristiano
que pronuncie cualquier fórmula piadosa
legítimamente aprobada: en la acción de gracias
después de la comunión (por ejemplo, Alma de
Cristo, Oh mi amado y buen Jesús).

Oración a Jesú crucificado.


‘Oh mi amado y buen Jesús’
Miradme, Oh mi amado y buen Jesús,
Postrado ante Vuestra santísima presencia.
Os ruego con el mayor fervor, que imprimáis
en mi corazón
vivos sentimientos de Fe, Esperanza y
Caridad;
Verdadero dolor de mis pecados, y propósito
firmísimo de enmendarme;
Mientras que yo, con todo el amor, y toda la
compasión de mi alma,
Voy considerando Vuestras Cinco Llagas;
Teniendo presente aquello que dijo de Vos el
santa profeta, David:
“Han taladrado Mis manos y Mis pies, y se
pueden contar todos Mis huesos”.
(Salmo 21: 17-18)

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