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Tectónica de Placas y Deriva Continental

El documento describe la evolución de la teoría de la tectónica de placas. Explica que inicialmente se propuso la deriva continental y que luego se descubrió que las placas tectónicas se mueven debido a las corrientes de convección en el manto. Finalmente, en la década de 1960, investigadores como Hess, Vine, Matthews y Wilson desarrollaron completamente la teoría de la tectónica de placas al vincular la expansión del fondo oceánico, las anomalías magnéticas y las fallas transformantes.

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Tectónica de Placas y Deriva Continental

El documento describe la evolución de la teoría de la tectónica de placas. Explica que inicialmente se propuso la deriva continental y que luego se descubrió que las placas tectónicas se mueven debido a las corrientes de convección en el manto. Finalmente, en la década de 1960, investigadores como Hess, Vine, Matthews y Wilson desarrollaron completamente la teoría de la tectónica de placas al vincular la expansión del fondo oceánico, las anomalías magnéticas y las fallas transformantes.

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1. Geología global
En el interior de la tierra se producen corrientes de calor que desplazan
materiales del centro de la misma. Estos movimientos provocan, desde
siempre, cambios en la forma de los continentes y esos cambios se manifiestan
a través de terremotos y erupciones volcánicas.
El aspecto de la superficie terrestre no siempre fue igual, sino que fue
cambiando y siguió modificándose constantemente. Los estudios geológicos
demostraron que la cara externa de a tierra se encuentra formada por siete
fragmentos curvados, que se encastran perfectamente. Estos trozos se
denominan placas litosféricas o tectónicas y, según sus movimientos,
originaron los cambios en la corteza terrestre, que dieron lugar a la formación
de los continentes.
El interior de la tierra se halla sometido a elevadas temperaturas y, a
partir de su constitución inestable, genera corrientes de calor. Estas hacen que
los materiales líquidos del centro se desplacen desde el exterior del núcleo
hasta la parte superior del manto. A pesar de que no llegan a alcanzarla, estos
movimientos tienen consecuencias en la corteza terrestre.
Las placas tectónicas que conforman la corteza terrestre están
asentadas sobre la zona del manto llamada astenosfera. Esta tiene una alta
temperatura por la cual pertenece en constante estado de fluidez. Por lo tanto,
los bloques tectónicos flotan sobre esta capa, que se desplaza debido a las
corrientes de convección, producto de energía calórica del interior.
El desplazamiento de esta zona del manto hace que los continentes
(zonas de la corteza) se muevan unos centímetros por año.
Hace unos 300 millones de años, hubo una sola placa tectónica, cercana
al polo norte. Esta dio origen a una masa continental única llamada Pangea,
que estaba rodeada de un mar de agua denominado Panthalassa. A partir de
los desplazamientos producidos por corrientes de convección en el manto
líquido, este super continente se fragmentó, dividiéndose en dos partes:
Laurasia, que comprendía Eurasia y el norte de América, y Gondwana, formada
por América del sur, África, india, Australia y la Antártida. Estos bloques
continuaron sometidos a procesos similares. Posteriormente, las dos placas
volvieron a dividirse, hasta nuestros días. Hoy podemos hallar siete placas
tectónicas que poseen una parte continental y otra oceánica, que se desplazan
hacia diferentes direcciones.
El geólogo Wegener fue el primero en sostener la teoría movilista,
basada en la deriva de los continentes. Su hipótesis se originó a partir de una
observación precisa: la costa occidental de áfrica encaja perfectamente con la
orilla oriental de América.

2. evolución de las ideas que originaron la teoría de la tectónica de


placas.

Entre 1923 y 1926, el científico irlandés John Joly propuso que, a causa
de la mala conductividad térmica de la corteza, el calor radiactivo que se
genera en la Tierra se acumula debajo de la corteza y funde el manto, lo que
provoca una convección térmica (transferencia convectiva de calor). Esta
hipótesis fue la base de la teoría de la convección en el manto, cuyo principal
exponente Griggs (1939), la aplicó a la deriva continental. Posteriormente, A.
Holmes (1944) postuló que la convección también podía llevarse a cabo en el
manto sólido.

Estudios en el desarrollo de la revolución en esta parte la historia de:


Alfred Wegener
La deriva continental es el desplazamiento de las masas continentales
unas respecto a otras. Esta teoría fue desarrollada en 1912 por el
alemán Alfred Wegener a partir de diversas observaciones empírico-racionales,
pero no fue hasta la década de 1960, con el desarrollo de la tectónica de
placas, cuando pudo explicarse de manera adecuada el movimiento de los
continentes.
1950 evidencias geológicas
Durante los últimos años de la década de 1950 y los primeros de 1960,
se encontró en el fondo oceánico "bandas" de distinta polaridad
llamadas bandas magnéticas, alineadas con las cordilleras oceánicas y
distribuidas simétricamente a ambos lados de éstas. Cada banda indica una
edad diferente de formación, lo que significa que cada pedazo de fondo
oceánico lleva escrita su historia. Identificando la banda magnética se llega a
saber cuándo fue formado el fondo oceánico y qué orientación tenía entonces
con respecto al polo magnético; el ancho de la banda indica qué tan rápida era
entonces la extensión en el centro donde fue creado.
M. Ewing y B.C. Heezen y en 1960-1961 H.H. Hess y R.S. Dietz.
Se dirigió una especial atención hacia el origen de las dorsales
oceánicas. Retrospectivamente, la explicación que tuvo mayor influencia fue la
propuesta por Harry Hess de la Universidad de Princeton. Su solución de 1960,
que el califico como un ensayo en geo-poesía, fue etiquetado como “expansión
del fondo del mar” por R. S. Dietzen su propia versión de la idea de 1961. Hess
proponía que la corteza oceánica se creaba a lo largo del eje de la dorsal
mientras el magma ascendía desde el manto, e iba a parar, como más tarde
arguyo, a las fosas oceánicas a lo largo de la periferia de las cuencas oceánica
Su hipótesis ofrecía una solución cualitativa para el origen de las dorsales
oceánicas. Mas aun, restringiéndose a la duración del fondo marino, explicaba
por qué no se habían descubierto sedimentos más antiguos que del Cretácico.

Hess no había sido defensor de la deriva continental antes de avanzar el


concepto de expansión del fondo del mar. Pero no le hacía infeliz el insertarlo
en la teoría de la deriva. Primero, había quedado impresionado con el
desarrollo del paleomagnetismo. En segundo lugar, comprendió que su
hipótesis ofrecía a los “deriveros” una vía en torno a su principal dificultad, a
saber, de qué forma podrían surcar los continentes enormes distancias a través
del fondo oceánico. Casi todas las representaciones clásicas de la deriva
continental se vieron plagadas por este problema del “mecanismo” - la
excepción más notable fue la versión de 1931 de Arthur Holmes, en muchos
aspectos antecesora de la idea de Hess.

Deriva continental y expansión del fondo oceánico

Se necesitaba una explicación más contundente para la deriva


continental. Esta llego de la geología marina, otro campo relativamente joven. A
comienzos de los años 60, la labor conjunta de varios equipos de investigación
había removido los fondos marinos desde las áreas más misteriosas hasta los
lugares de mayor familiaridad. La red mundial de dorsales mesooceanicas fue
identificada mediante el trabajo de M. Ewing, B. Heezen y M. Hill. Aunque los
datos a menudo eran incompletos y variables, generalmente las dorsales
estaban en medio de las cuencas oceánicas, tenían un valle de rift central y se
caracterizaban por terremotos someros, una anomalía magnética central,
velocidades sísmicas anómalas, elevados flujos térmicos y pocos sedimentos.
Expansión del fondo oceánico
En la expansión del fondo del mar, la nueva corteza oceánica se crea en
las dorsales meso-oceanicas, donde la roca fundida se eleva desde el manto
para rellenar el vacío dejado por dos placas divergentes. La placa (o litosfera)
está formada por corteza oceánica y manto superior, que actúan juntos como
una capa coherente y relativamente rígida sobre la astenosfera más fluida. El
otro extremo de la correa de transmisión es la fosa, o zona de subducción,
donde la placa oceánica densa, relativamente fría, se hunde retornando al
manto. El proceso de subducción explica el hecho de que no se encuentren
fondos marinos anteriores al Jurásico. Las dorsales meso-oceánicas están
divididas en segmentos por las fallas transformantes, que compensan el eje de
la dorsal, y por ende el modelo de bandeado magnético. Las fallas
transformantes (y sus “huellas” fósiles, las zonas de fractura) pueden usarse en
tectónica de placas para determinar la dirección del movimiento relativo entre
dos placas.

1963 - 1966 F.J Vine DH Matthew y J.J Wilson

La hipótesis de Vine Matthews Morley combina la expansión del fondo


del mar con las inversiones periódicas del campo magnético de la Tierra, para
explicar las formaciones de anomalías magnéticas. Conforme los basaltos de la
corteza recién creada se enfrían por debajo de la temperatura de Curie, quedan
permanentemente magnetizados en la dirección predominante del campo
magnético de la Tierra. Los bloques corticales magnetizados en la misma
dirección del campo magnético actual (mostrado en negro) se dice que tienen
polaridad normal y dan lugar a anomalías magnéticas positivas en el perfil
magnético. Los bloques de magnetización inversa (blancos) dan lugar a
anomalías negativas. De esta forma, el conocimiento de la historia de las
inversiones magnéticas puede usarse para determinar la tasa de expansión de
una dorsal.

FALLAS TRANSFORMANTES
Vine y J. Tuzo Wilson, por esa época un reciente e influyente converso
a la deriva, encontraron la dorsal perdida en el Pacifico nor-oriental cuando
Wilson y Hess visitaban Cambridge durante el año académico 1964-1965. Para
su resolución fue esencial el concepto de Wilson de fallas transformantes
(como la hipótesis de Vine-Matthews- Morley, la idea de falla transformante fue
inventada independientemente. Alan Coode concibió la idea en 1965 mientras
era estudiante graduado en la School of Physics de la Universidad de
Newcastle. Su artículo, al igual que el de Morley, fue rechazado por Nature y
publicado en un oscuro diario donde pasó inadvertido).
Wilson comprendió que la expansión del fondo del mar podría
transformarse en movimiento de falla y por lo tanto en otro centro de expansión
o sistema de fosa. Los ejemplos más simples de fallas transformantes son las
fracturas transversales que se compensan desde los otros segmentos de la
dorsal. Con la idea de falla transformante en la mente, Wilson y Vine advirtieron
como una prolongación de la Cresta del Pacifico Oriental, la Dorsal de Juan de
Fuca, se extendía en modelo cebra de anomalías magnéticas y estaba
conectada con otra sección de la mencionada Cresta en el Golfo de California
por medio de la Falla de San Andrés, que identificaron como una falla
transformante.
También reconocieron un aspecto adicional de la hipótesis de Vine-
Matthews-Morley, a saber, que el modelo de anomalías magnéticas a ambos
lados de una dorsal activa será simétrica si las tasas de expansión son iguales
a ambos lados.
1966 - 1968 B. isacks, J. oliver y L.R Sykes.
Mientras tanto, L. Sykes, sismólogo, animado por la corroboración de
Pitman de la hipótesis de Vine-Matthews-Morley, confirmo inmediatamente la
idea de Wilson de las fallas transformantes a partir de los estudios primarios de
los terremotos entre las compensaciones de la dorsal. Con la aceptación de la
expansión del fondo del mar, los del Lamont usaron su exhaustiva base de
datos para establecer las tasas de expansión de los fondos oceánicos.
También en 1968, Isacks, Oliver y Sykes presentaron un trabajo sobre
"Sismología y Nueva Tectónica Global". Este trabajo, ampliamente basado en
observaciones sismológicas, proporcionaba "un sólido apoyo a la nueva
tectónica global que se fundamenta en la hipótesis de la deriva continental, la
expansión del fondo marino, las fallas de transformación y el empuje de la
litosfera en los arcos insulares" (Isacks, Oliver y Sykes 1968). Y concluían que
"el amplio fenómeno de la sismología proporciona una información crucial
sobre los procesos básicos del interior de la tierra que han formado y están
formando las características superficiales de interés para la geología clásica.
Incluso si está destinado a no ser utilizada todavía durante algún tiempo en lbS
próximos años, la nueva tectónica global posee sin duda un efecto saludable,
estimulante y unificador sobre todas las ciencias de la Tierra".

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