TEMA: (LAS TACTICAS DE ATAQUE DEL ENEMIGO)
TEXTO: Efesios 6:14–20 (RVR60) — 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros
lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,15 y calzados los pies con
el apresto del evangelio de la paz.16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que
podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.17 Y tomad el yelmo de la
salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;18 orando en todo
tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda
perseverancia y súplica por todos los santos;19 y por mí, a fin de que al abrir mi
boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del
evangelio,20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él,
como debo hablar.
Predicado en la Iglesia Sin fronteras el lunes 19 de septiembre de 2021
INTRODUCCIÓN: La gran guerra sobrenatural que se libra a lo largo y ancho del
universo y que Pablo describe en 6:11–12 es entre Dios y sus ángeles por un lado, y
las fuerzas de Satanás por el otro.
Puesto que los cristianos pertenecen a Dios están involucrados en este conflicto
espiritual al ser atacados por medio de las numerosas “asechanzas del diablo”. El
enemigo de Dios se convierte en su enemigo. 1
Este es el enemigo sobrenatural que se rebeló contra Dios en sus propios cielos,
quien tuvo éxito en seducir al hombre para llevarle de la inocencia al pecado en el
huerto de Edén, quien intentó de forma reiterada destruir al pueblo escogido de Dios,
Israel.
Es el enemigo que trató de impedir el nacimiento, el ministerio y la resurrección del
mismo Hijo de Dios, Jesucristo.
Se trata del enemigo de maldad sin paralelo ni comparación y quien procura estorbar
la segunda venida de Cristo, y quien le hará oposición con ferocidad desesperada y
sin precedentes cuando en efecto Cristo vuelva por segunda vez.
Debido a que la “lucha [no es] contra sangre y carne” (v. 12), el cristiano no puede
librarla en el poder de su propia sangre y carne (2 Co. 10:3–5).
Primero que todo es la batalla de Dios y solo puede ser peleada en el poder de
Dios y con la armadura de Dios. 2
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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Satanás se opone al creyente de muchas maneras, algunas de ellas directas y obvias,
otras indirectas y sutiles.
Primero que todo, trata de impugnar el carácter y la credibilidad de Dios, tal
como lo hizo con Adán y Eva.
Puesto que el ser humano halla su fortaleza más grande al confiar en Dios, el objetivo
de Satanás es hacer que desconfíe de Dios.
Con variaciones innumerables Satanás continúa tentando a los hombres para que
duden de la voluntad de Dios (“¿Conque Dios os ha dicho…?”) y a que duden de
sus motivos (“sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y
seréis como Dios” (Gn. 3:1, 5).
El deseo supremo de Satanás es convencer a los hombres de que Dios no es digno
de confianza, hacerles negar la Palabra de Dios y creer que Él les miente (véase 1
Jn. 5:10). Satanás presenta al Padre de verdad con su propia imagen perversa, porque
es “padre de mentira” (Jn. 8:44). 3
Cuando un creyente duda de la bondad, el amor, el poder, la gracia, la misericordia
o la suficiencia de Dios, se une a Satanás en su impugnación de la veracidad de Dios.
Cuando un creyente se intranquiliza y cae víctima de la ansiedad y el desánimo, la
depresión y la desesperanza, se está uniendo a Satanás en su impugnación de la
confiabilidad de Dios.
El diablo incluso persuade a algunos creyentes a cometer homicidio contra ellos
mismos (suicidio), porque no están dispuestos a reconocer o aceptar el perdón que
su Padre celestial les ofrece de manera continua y gratuita (1 Jn. 1:9).
Cuando un niño muere a temprana edad o queda paralizado de por vida, cuando un
cónyuge nos es quitado, un hijo se aleja del Señor o cuando sufrimos pérdidas en
nuestra salud o finanzas, Satanás o sus demonios pueden tratar de generar
pensamientos en la mente con los cuales nos dispongamos a atribuir la culpa de todo
a Dios. Esta área de conflicto también incluye el ataque a la veracidad y la suficiencia
de las Escrituras. 4
En segundo lugar, Satanás trata de deslucir la victoria en el presente generando
problemas que dificultan la vida, tentándonos de ese modo a abandonar la
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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obediencia a las normas y el llamado de Dios. En este sentido, su táctica más
extremada es la persecución. A través de la historia de la iglesia, los creyentes han
tenido que pagar por su fe con su reputación, su libertad, sus empleos, sus familias
y hasta con sus vidas. Quizás la persecución más común y efectiva del diablo contra
los cristianos se plantea en la forma de presión del grupo de contemporáneos y de
colegas. El temor a las críticas y el deseo de ser aceptado por amigos lleva a los
creyentes a poner en entredicho la Palabra de Dios. Satanás puede llegar incluso a
invertir su mecanismo y atrofiar la vida cristiana haciéndola muy fácil. Sin
penalidades los creyentes se sienten inclinados a perder el sentido de dependencia
del Señor. Las circunstancias más fáciles son con frecuencia las más difíciles para
demostrar fidelidad a toda prueba. Muchos creyentes cuya fe es fortalecida en
tiempos difíciles se dan cuenta de que se les debilita cuando el campo de batalla está
inactivo. El cristianismo casi siempre carece de poder cuando se vuelve una
alternativa de vida aceptable. 5
En tercer lugar, Satanás ataca a los creyentes por medio de la confusión y la
falsedad doctrinal. Los cristianos que no han sido enseñados en la Palabra de Dios
caen como presa fácil de ideas erróneas acerca de las cosas de Dios: acerca de la
salvación, la santificación, la moralidad, el cielo y el infierno, la segunda venida, y
todas las demás verdades bíblicas. El creyente que tiene confusión con respecto a la
Palabra de Dios no puede ser efectivo en la obra de Dios porque es “llevado por
doquiera de todo viento de doctrina” (Ef. 4:14). El enemigo trata todo el tiempo de
convencer a los cristianos de que la Biblia es difícil de entender y que no es suficiente
para tratar asuntos complejos, y en consecuencia la persona promedio no puede
esperar que la va a poder comprender o aplicar en la vida práctica, y que por eso más
le vale ni siquiera intentarlo. Cuando los creyentes escuchan a predicadores y
maestros que presentan interpretaciones conflictivas y aun contradictorias de la
doctrina bíblica, se refuerzan sus temores con respecto a la dificultad para entender
las Escrituras. Además, en lugar de estudiar la Palabra de Dios por sí mismos,
muchos se convierten en ovejas obsequiosas de pastores falsos que las desvían del
camino. En ese proceso de autoengaño, envían grandes sumas del dinero que
pertenece al Señor para apoyar y financiar causas indignas de llevar su nombre. 6
En cuarto lugar, Satanás ataca al pueblo de Dios estorbando su servicio a Él.
El enemigo se opone ferozmente a toda vida fiel y a todo ministerio efectivo. Se
opuso a la obra de Pablo en Éfeso por medio de muchos “adversarios” (1 Co. 16:9)
e incluso le dio al apóstol lo que él llamó “un aguijón en mi carne” (2 Co. 12:7);
también estorbó sus planes de ir a Tesalónica (1 Ts. 2:18). El Señor utilizó ese
aguijón para fortalecer el ministerio de Pablo manteniéndole en dependencia y
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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humildad para con Él, y utilizó ese estorbo para llevar a cabo su obra prioritaria en
otro lugar, pero el propósito de Satanás era menoscabar y debilitar la obra. 7
En quinto lugar, Satanás ataca a los creyentes ocasionando divisiones. Por esa
razón Jesús oró con tanta insistencia y fervor por la unidad de sus seguidores (Jn.
17:11, 21–23) y su mandato para ellos es que haya siempre entre ellos reconciliación
mutua, rápida y resuelta (Mt. 5:24). Nada evidenciaba con mayor claridad la
carnalidad de la iglesia corintia que sus divisiones internas (véase 1 Co. 1–3), y una
de las grandes preocupaciones de Pablo por los creyentes en Éfeso era que se
mantuvieran “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef.
4:3). El enemigo sabe que Dios no puede trabajar de manera efectiva en o a través
de un cuerpo de creyentes que no están dispuestos a trabajar con amor entre sí. 8
En sexto lugar, Satanás ataca a los creyentes persuadiéndoles a que confíen en
sus propios recursos. Tratar de hacer la obra del Señor en nuestras propias fuerzas
equivale a no hacer su obra en absoluto. Después que David había experimentado
muchos años de gobierno exitoso sobre Israel y grandes derrotas sobre sus enemigos,
“Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel”. En
lugar de confiar en el Señor como lo había hecho en el pasado, David decidió contar
sus propios recursos en términos de soldados. El caso es que “esto desagradó a Dios,
e hirió a Israel” con el juicio divino consecuente. “Entonces dijo David a Dios: He
pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo,
porque he hecho muy locamente” (1 Cr. 21:1–8). 9
Es fácil para los creyentes apoyarse en su conocimiento de la Palabra de Dios y no
en Aquel quien da la Palabra y la hace efectiva. Sin importar cuán ortodoxa y
completa sea nuestra teología, ni cuán sólido sea el fundamento bíblico de nuestro
entendimiento, si no confiamos día tras día en la dirección y provisión de Dios,
viviendo con fe constante y oración dependiente, somos soldados de Cristo mal
preparados y somos vulnerables a nuestros enemigos espirituales. Ser llenos de la
Palabra de Dios pero no obedientes a su Espíritu es lo que ha ocasionado el descenso
y la caída de muchos creyentes. La doctrina correcta sin la devoción correcta es una
deficiencia bastante seria en la vida de muchos cristianos. La persona que confía en
su propio entendimiento y no en el Señor mismo (Pr. 3:5) está jugando en el terreno
de Satanás y en cualquier momento cae bajo sus garras. Como advertimos con
respecto a la situación de la misma iglesia en Éfeso, en el término de unos cuantos
años sus miembros se enfriaron y se volvieron mecánicos en la expresión de su
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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ortodoxia. Teología correcta sin una devoción profunda a Cristo es algo incapaz de
impedir la muerte de una iglesia. 10
En séptimo lugar, Satanás ataca a los creyentes llevándoles a la hipocresía. Uno
de sus éxitos más grandes a lo largo de la historia de la iglesia ha sido el de poblar
la iglesia con incrédulos religiosos y con creyentes reales que viven vidas de
desobediencia. El creyente que se preocupa más por su reputación externa que por
su espiritualidad interna, hace al fin de cuentas la obra del diablo y no la del Señor.
Sentirse satisfecho con cubrir los pecados y la debilidad espiritual con una máscara
de piedad, en lugar de traerlos delante del Señor para recibir su limpieza y
fortalecimiento, equivale a rebajarse a apostar en el juego de Satanás. 11
En octavo lugar, Satanás ataca a los creyentes llevándoles a la mundanalidad,
seduciéndoles para que permitan que el mundo los empuje a la fuerza para que
se conformen a su propio molde pecaminoso (véase Ro. 12:2). En tiempos de
prosperidad le resulta bastante fácil hacer caer al pueblo de Dios en el materialismo,
la complacencia, la indulgencia, el hedonismo y el regodeo con las cosas del mundo.
Reflexionemos de nuevo en la seria advertencia del apóstol Juan, quien nos recuerda:
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,
el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de
la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre,
sino del mundo” (1 Jn. 2:15–16). 12
En noveno lugar, de una manera que abarca a todas las demás, Satanás ataca
a los creyentes llevándoles a desobedecer la Palabra de Dios.
Puesto que Dios quiere que actuemos con fidelidad, el enemigo nos incita a actuar
de manera infiel.
Como Dios quiere que vivamos moralmente, el enemigo nos instiga a vivir
inmoralmente.
Ya que Dios quiere que hablemos la verdad, el enemigo nos tienta a mentir.
Como Dios quiere que amemos, el enemigo nos tienta a odiar.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
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Ya que Dios quiere que estemos contentos con lo que tenemos, el enemigo nos tienta
a codiciar.
Como Dios quiere que vivamos por fe, el enemigo nos tienta a vivir por vista. Esto
es así con respecto a todos los mandatos y normas de las Escrituras. 13
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios”, nos dice Pablo, “para que podáis
resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Ef. 6:13). Una parte
de la armadura no es suficiente.
No podemos saber con exactitud cuándo, dónde o cómo nos atacará el enemigo.
Por lo tanto, necesitamos tener puesta toda la armadura de Dios en todo momento.
Cuando el creyente está vestido con toda la armadura de Dios, no es necesario saber
del todo o entender con detalles específicos las asechanzas del diablo.
De hecho, muchas veces el soldado cristiano ni siquiera estará al tanto de un peligro
del cual la armadura de Dios le protege en ese momento preciso14.
En Efesios 6:14–17 Pablo nos habla de las siete partes de la armadura con las cuales
Dios equipa a sus hijos de manera perfecta para resistir con éxito los ataques
acérrimos de Satanás y sus huestes. 15
Como lo indica la palabra estad, que representa el tiempo verbal aoristo en griego,
las tres primeras piezas de la armadura son permanentes, y el creyente nunca debe
estar sin ellas.16
III. LOS RECURSOS PARA LA LUCHA (vv. 10, 14-20)
1. No son recursos humanos, sino «el gran poder del Señor» (v. 10). Efesios
6.10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder
de su fuerza. El mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos está
a disposición de los creyentes. Cf. Efesios 1.19–20 — 19 y cuál la
supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,
según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo,
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
Grand Rapids, MI: Portavoz.
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MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, pp. 415–419).
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resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares
celestiales,
2. El poder del Señor es infinito.
a. Fue por su poder que Dios no sólo creó los cielos y la tierra, hizo los
montes temblar, las rocas fundirse, el Jordán volverse atrás, desmenuzar
los cedros del Líbano, desnudar los bosques, sino específicamente,
según ya se ha enfatizado en el contexto de Efesios, por su poder
b. Hizo que el Salvador se levantara de entre los muertos Efesios 1:20
(RVR60) — 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales, y
c. Que sus elegidos fuesen revivificados de su estado de muerte en delitos
y pecados (2:1). Efesios 2:1 (RVR60) — 1 Y él os dio vida a vosotros,
cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
d. Es entonces como si Pablo dijese: “Si yo os insto a que busquéis vuestra
fuente de poder en el Señor y en la potencia de su fortaleza, no os estoy
pidiendo algo que no sea razonable, puesto que vosotros bien sabéis que
su omnipotencia se ha revelado por medio de estas dos obras
maravillosas.
e. De ahí que no estamos tratando cosas abstractas sino el poder de Dios
demostrado en el curso de la historia del hombre.
f. Ustedes están enterados, por tanto, del hecho de que al pedir que os
fortalezca, él ciertamente os oirá, puesto que es poderoso para hacer
infinitamente más que todo lo que pidamos o imaginemos” Efesios 3:20
(RVR60) — 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el
poder que actúa en nosotros,.17
2. La armadura de Dios (13-17). Cf. Ro 13:12; 1Ts 5:8
Efesios 6.13-17 -13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que
podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.14
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con
la coraza de justicia,15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de
la paz.16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos
17
Hendriksen, W. (1984). Comentario al Nuevo Testamento: Efesios (pp. 294–295). Grand
Rapids, MI: Libros Desafio.
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los dardos de fuego del maligno.17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la
espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
Romanos 13.12 -La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos,
pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
1 Tesalonicenses 5.8 - Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios,
habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de
salvación como yelmo.
a. La armadura es «de Dios»
En su famosa alegoría intitulada El progreso del peregrino, Juan
Bunyan observa que la armadura no ofrecía protección alguna para la
espalda. Esto sugiere que desde la perspectiva que el apóstol tenía de la
batalla, el cristiano no podía considerar la alternativa de la retirada.
El orden en que las piezas de la armadura son descritas es el orden en
que el soldado se las pondría. Pieza tras pieza el apóstol menciona las
diversas partes del uniforme militar y aplica cada una de ellas a algún
aspecto de la preparación cristiana para la vida victoriosa. 18
1). El cinturón de la verdad (6:14)
Pablo exhorta a sus lectores a erguirse, ceñidos sus lomos con la
verdad.
• Dado el hecho de que las vestiduras orientales quedaban sueltas
alrededor del cuerpo, lo primero que un soldado tenía que hacer
era apretar el cinturón alrededor de su cintura.
• El cinturón ceñía su túnica estrechamente a su cuerpo,
permitiéndole así que se moviera sin impedimento.
• El cinturón también le permitía portar su espada, en manera muy
parecida a la forma en la que los oficiales militares de nuestro
día portan la pistola.
• Probablemente los soldados romanos ligaban otras piezas de la
armadura al cinturón.
18
Willard H. Taylor, «La Epístola a los Efesios», en Comentario Bíblico Beacon: Gálatas hasta
Filemón (Tomo 9) (Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones, 2010), 281.
8
• No debemos interpretar la verdad (aletheia) como el evangelio
en sentido objetivo, pues es identificado después como la
espada. Más bien hemos de interpretar la verdad
subjetivamente, aunque es más que la virtud humana de
sinceridad y de honestidad en el sentido acostumbrado. Hodge
define esta verdad como el conocimiento de la palabra revelada
de Dios, y la creencia en ella.19
a) El apóstol está pensando en términos existenciales cuando
habla de la verdad. Cuando un soldado cristiano se ciñe a sí
mismo con la verdad, en el sentido paulino, significa que se
apropia de la Palabra a través de la fe.
b) Esto le imparte seguridad, estabilidad y la capacidad de
hacer decisiones a su vida y a sus acciones. Por ende, no
sólo tiene sabiduría y entendimiento, sino que está viviendo
en la verdad.
c) Aquí yace su fuerza en la hora de la prueba. La razón, la
tradición, los credos y filosofías tal vez se quiebren bajo la
presión de la vida, pero la Palabra de Dios, vivida y creída,
permanece intacta.
d) Moule interpreta que ceñirse con el cinturón de la verdad
significa “el estar tranquilo y fuerte debido a la realidad y la
sencillez de las relaciones que el creyente tiene, por la
gracia, con su Rey”.20
e) alētheia trata del contenido de la verdad de Dios es en
absoluto esencial para el creyente en su batalla contra las
estratagemas de Satanás.
1) Sin conocimiento de la enseñanza bíblica, está sujeto,
como el apóstol ya lo ha indicado, a ser “llevado por
doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de
hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error” (4:14).
2) En su primera carta a Timoteo, Pablo advierte que “el
Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos
algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus
19
Op. cit., p. 382.
20
Op. cit., p. 328.
9
engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Ti. 4:1). Las
“doctrinas de demonios” enseñadas en sectas y
religiones falsas tienen su origen en los “espíritus
engañadores” que Pablo llama en Efesios “principados,
… potestades, … gobernadores de las tinieblas de este
siglo, … [y] huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes” (6:12).
3) Estas tretas falsas de Satanás solo pueden
contrarrestarse con éxito por medio de la verdad de la
Palabra de Dios.
f) Por otro lado, alētheia (verdad) también puede hacer
referencia a la actitud propia de una persona veraz.
1) No solo representa la exactitud de verdades específicas
sino la cualidad misma de veracidad.
2) Ese parece ser el significado básico que Pablo tiene en
mente aquí.
3) El cristiano debe ceñirse con una actitud de veracidad
total.
4) Por ende, ser ceñidos… con la verdad es algo que
muestra una actitud de presteza y de compromiso
genuino.
5) Es la marca del creyente sincero que abandona la
hipocresía y el fingimiento.
6) Todo estorbo que pueda obstaculizar su trabajo para el
Señor es recogido y metido en su cinto de veracidad para
que no impida el paso a la victoria.
7) Así como el corredor serio se quita cualquier prenda
innecesaria antes de la carrera (He. 12:1), el soldado
serio amarra con firmeza todo pedazo suelto de su
vestimenta antes de entrar en la batalla.19
2). “La coraza de justicia” (6:14)
19
MacArthur, J. (2010). Gálatas, Efesios. (J. A. Bernal López, Trad.) (Vol. 2, p. 420). Grand
Rapids, MI: Portavoz.
10
a) Isaías dice que Dios “se vistió de justicia como de una coraza,
con yelmo de salvación en su cabeza” (59:17).
b) Justicia (dikaiosyne) no debe interpretarse como el nuevo
estado o posición que la persona tiene por su fe en Cristo Jesús.
c) Más bien denota la vida de pureza y rectitud que la nueva
relación con Dios genera.
d) Así como la verdad tiene una dimensión subjetiva, así también
la tiene la justicia.
e) Barclay escribe: “Cuando un hombre está vestido con justicia,
es invencible. Las palabras no son una defensa de las
acusaciones, pero una vida buena sí lo es.” 21
f) La cualidad protectora de la pureza y de la santidad no puede
ser diluida con palabras.
g) Dale observa: “Un corazón puro reacciona con disgusto y con
menosprecio a las primeras aproximaciones de la tentación a la
impureza.”22 Además, el ceder al pecado es hacerse vulnerable
uno mismo. La cobardía y la incertidumbre son resultados de un
corazón que no es justo, en tanto que el valor fluye de la manera
correcta de pensar y de actuar.
3). Las sandalias del evangelio (6:15)
a) Las sandalias diseñadas especialmente para uso militar tenían el
doble propósito de proteger los pies y de capacitar al soldado a
conservar su equilibrio en lugares difíciles. Además permitían
que el pie pisara con seguridad y el soldado pudiera moverse
rápidamente.
b) El soldado cristiano necesita tener la protección y la movilidad
que resultan de tener calzados los pies con el apresto del
evangelio de la paz.
21
Op. cit., p. 217.
22
Op. cit., p. 217.
11
c) La palabra traducida apresto (etoimasia, “prontitud”, VM.)
puede significar
(1) Preparación en el sentido de hacer que algo esté listo,
(2) El estado de preparación,
(3) Fundamento o firmeza, y
(4) Que la mente esté lista o preparada.23 Pablo la usa con este
último significado: la condición de estar listos o preparados que
el evangelio de paz genera. Hodge comenta: “Puesto que el
evangelio logra nuestra paz con Dios, y nos da la seguridad de
su favor, produce ese celo gozoso mental que es esencial para el
conflicto espiritual.”24 La paz de la que Pablo escribe aquí es
paz con Dios mediante la salvación. En el fondo discernimos la
exclamación de Isaías: “¡Cuán hermosos son sobre los montes
los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del
que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice
a Sion: ¡Tu Dios reina!” Is.52:7; cf. Ef. 2:17).
4). “El escudo de la fe” (6:16)
a) Sobre todo tiene el significado de “en adición a todo lo demás”
(“además de todo esto”, NVI).
• Escudo, en este caso, no es la placa pequeña y redonda
(aspis) que los soldados romanos portaban algunas veces,
sino el escudo largo y oblongo (thyreos) que era parte del
equipo del militar romano en las batallas severas.
• Era labrado de madera y estaba forrado con cuero para
interceptar y apagar las flechas en llamas disparadas por el
enemigo.
b) El cristiano armado para la lucha más cruenta porta un escudo
de la fe, mismo que Salmond interpreta como “fe salvadora —
la clase de fe por la cual viene el perdón divino y el poder de
una vida nueva”.25
c) Por otro lado, Moule interpreta “fe” en este caso como “esa
dependencia completa en el Señor, que mira completamente
VM. Versión Moderna
23
Salmond, op. cit., III, 386.
24
Op. cit., p. 385.
NVI Nueva Versión Internacional
25
Op. cit., III, 387.
12
hacia afuera, hacia Dios”.26 Este comentarista procede a decir
que esta es la esencia de la fe, y esto es lo que le da su poder
salvador.
d) La fe que trae libertad del pecado es la fe que guarda.
e) La fe que es una respuesta obediente al llamado de Dios es la fe
que procede a confiar en Dios.
f) Las palabras de Mackay sobre este particular son penetrantes:
• “La confianza de un cristiano debe estar en Dios. El no debe
albergar duda alguna en cuanto a la base de su fe y la verdad
de su causa.
• Debe ser un hombre de convicción intensa que exhibe esa
actitud de decisión tranquila…
• El sabe quién es y a quién le pertenece.”27
• Con tal fe “cada proyectil ardiente que el enemigo lance”
(Phillips) puede ser detenido y extinguido. No es inevitable
que el maligno, que quiere decir el diablo, penetre hasta el
alma con sus dardos de fuego, conduciéndola de esa
manera al pecado.
5). “El yelmo de la salvación” (6:17)
a) Pablo continúa su descripción y exhortación y nos exhorta
imperativamente a tomar el yelmo de la salvación. Tomad
(dexasthe) debería ser traducido:
• “recibid” (“cubrid la cabeza”, F y S).
• Después de ponerse las demás piezas de la armadura, el
soldado recibía de su ayudante el yelmo, que era una parte
más delicada y ajustada a su tamaño para la protección de
esta parte vital de su cuerpo.
26
Op. cit., p. 329.
27
Op. cit., p. 197.
Phillips Four Prophets, por John B. Phillips
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• Igualmente recibía la espada. Sin embargo, lo significativo
de la figura de Pablo no es el elemento de tiempo. Más bien,
la salvación que recibimos de Dios es nuestra gran
protección de cualquier valor digno en la vida humana.
b) No parece correcto interpretar el yelmo de la salvación
solamente como la gran confianza que poseemos de que Dios
tiene poder para salvar.28
• Más bien simboliza la protección que asegura la
participación en la salvación de Dios.
• Si el soldado entra en el combate alejado de Dios, un
enemigo y un extraño, sin Dios, no tiene garantía de
protección.
• Pero si ha sido, y sigue siendo, un partícipe de la gracia de
Dios para salvación, será “más que vencedor”. Dios cuida
de los suyos. “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra
nosotros?” (Ro. 8:31; cf. 8:37–39).
• Y esta salvación incluye ambos, el presente y el futuro. En
1 Tesalonicenses 5:8 leemos que el yelmo es “la esperanza
de salvación” (VM.). Westcott expresa tersamente el punto:
“El sentido de salvación pone la vida más allá de todo
peligro.”29
6). “La espada del Espíritu” (6:17)
a) La frase la espáda del Espíritu ha sido interpretada en dos
maneras. Goodspeed considera que la espada es el Espíritu, así
que él traduce así la exhortación:
• “Tomad… como vuestra espada al Espíritu, que es la voz de
Dios.”
• Por otro lado, Beare insiste en que la frase tiene una nota
posesiva y debería ser traducida: “la espada que es la
propiedad del Espíritu”, o “la espada que el Espíritu mismo
28
Cf. Mackay, op. cit., pp. 197–98.
VM. Versión Moderna
29
Op. cit., p. 97.
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esgrime”.30 La posición de Beare apoya la interpretación de
que la espada del Espíritu es “la espada que el Espíritu da”.
Esta traducción es ampliamente apoyada por la siguiente
cláusula, en la cual la palabra es designada como la palabra
de Dios.
b) También hay dos posiciones en cuanto a la identificación de la
palabra (rhema).
• La primera es que es “esa declaración de Dios apropiada a
la ocasión y que el Espíritu, por así decirlo, pone en la mano
del creyente para que éste la esgrima como una espada”. 31
Los comentaristas que toman esta posición aluden a las
palabras de Jesús en Mateo 10:19, en las que El exhorta a
sus discípulos a no preocuparse de lo que dirán cuando sean
arrestados, pues “en aquella hora os será dado lo que habéis
de hablar”.
• Una perspectiva segunda y más aceptable es la que
identifica la palabra con las Santas Escrituras.32 El mismo
hecho de que nuestro Señor rechazara a Satanás usando las
Escrituras apoya sólidamente esta relación. Lo que es más,
la asociación más o menos consistente del Espíritu Santo
con las Escrituras no debe ser pasada por alto (2 Ti. 3:16; 2
P. 1:20–21).
c) Todas las demás partes de la armadura mencionadas en esta lista
pueden ser clasificadas como de naturaleza defensiva, puesto
que su propósito es capacitar al cristiano a permanecer.
d) Pero la espada del Espíritu es una arma para el ataque.
e) Wesley comenta: “Se espera que nosotros ataquemos a Satanás
tanto como que nos defendamos; el escudo en una mano y la
espada en la otra. Quienquiera intente luchar contra los poderes
del demonio necesitará ambos.”33 El escritor a los Hebreos nos
recuerda que “la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante
que toda espada de dos filos” (He. 4:12). Armado con la
30
Op. cit., X, 743; cf. Salmond, Alfred Martin, Hodge, et al.
31
Bruce, op. cit., p. 131.
32
Cf. Barclay, Hodge, Dale Blaikie, Foulkes, et al.
33
Op. cit., p. 723.
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Palabra de Dios el cristiano puede disipar las dudas así como
infligir heridas mortales a las tentaciones.20
b. El propósito resistir, permanecer firmes.
c. Los elementos de la armadura.
1) Pablo los toma de la realidad que lo rodea, mirando la armadura del
soldado romano que lo vigila en la prisión.
2) Todos los elementos pueden resumirse en dos: el evangelio y la
oración.
3. Dios ha puesto a nuestra disposición los recursos necesarios
para vivir como cristianos en medio de un mundo dominado por el mal.
CONCLUSIÓN
La victoria sobre el mundo depende del uso de los recursos que Dios
nos provee.
No debemos subestimar al enemigo, pero tampoco debemos subestimar los recursos
con que contamos para hacerle frente.
20
Willard H. Taylor, «La Epístola a los Efesios», en Comentario Bíblico Beacon: Gálatas hasta
Filemón (Tomo 9) (Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones, 2010), 281–285.
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