0% encontró este documento útil (0 votos)
90 vistas13 páginas

Consideraciones Previas A La Historia y La Historiografía

El documento presenta las diferencias básicas entre la sociología y la historia, destacando que la sociología estudia regularidades sociales mientras que la historia analiza hechos singulares del pasado. También describe el método historiográfico, que incluye las fases de investigación, crítica y síntesis de las fuentes. Finalmente, discute consideraciones sobre el objeto de estudio de la historiografía y la tensión entre mostrar los hechos "tal cual ocurrieron" versus valorarlos e interpretarlos.

Cargado por

Victor Roncal
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
90 vistas13 páginas

Consideraciones Previas A La Historia y La Historiografía

El documento presenta las diferencias básicas entre la sociología y la historia, destacando que la sociología estudia regularidades sociales mientras que la historia analiza hechos singulares del pasado. También describe el método historiográfico, que incluye las fases de investigación, crítica y síntesis de las fuentes. Finalmente, discute consideraciones sobre el objeto de estudio de la historiografía y la tensión entre mostrar los hechos "tal cual ocurrieron" versus valorarlos e interpretarlos.

Cargado por

Victor Roncal
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 1

Consideraciones previas a la historia


y la historiografía
Diferencias entre sociología e historia (Cuadro)

Consideraciones previas al saber historiográfico .

Método historiográfico : I. Fase Heurística. II. Fase crítica: a) Crítica externa o


de autenticidad. b) Crítica interna o de veracidad. c) Crítica de interpretación o
hermenéutica. d) Crítica de valoración o axiológica. III. Fase de síntesis y
expositiva.
Clasificación de las fuentes historiográficas: Fuentes primarias y secundarias.
Fuentes no escritas: arqueológicas, antropológicas, etnográficas. La
etnohistoria. Información oral, historia oral y tradición oral.
DIFERENCIAS BÁSICAS ENTRE SOCIOLOGÍA E HISTORIA.
Criterios SOCIOLOGÍA HISTORIA
ORIGEN Como ciencia: Augusto Comte 1830 – Desde la antigüedad. Heródoto (484
40.
– 420 A.C.) su más insigne precursor.
OBJETO Regularidades o tendencias (mal Enfoque tradicional:
llamadas “leyes” por el positivismo) del Cronología y recopilación de datos.
desenvolvimiento social Enfoque crítico y moderno:
Análisis e interpretación de los
Fenómenos repetitivos y constantes. hechos relevantes del pasado.
(Ej.: crisis, revoluciones, etc.) Fenómenos singulares, no
repetitivos. (Ej.: La crisis de la UDP, la
revolución de abril de 1952, etc.)
FUENTES Diversidad de fuentes. Una mayor aproximación al objeto
abordado exige utilización de
documentos de primera mano.

TIEMPO Hechos o fenómenos Hechos pasados. 20 a 30 años


contemporáneos. retrospectivamente
MÉTODO Existe diversidad de métodos: Contiene una preceptiva cuyas fases
son:
Positivo, comparativo, monográfico, I. Heurística (pesquisa de datos)
dialéctico; Métodos cualitativos y II. Fase crítica: a) Crítica externa o de
cuantitativos, metodología holística y autenticidad; b) Crítica interna o de
crítica (Escuela de Frankfurt), veracidad; Crítica de interpretación o
individualismo metodológico y de hermenéutica y; Crítica de valoración o
neutralidad política (Karl Popper), etc. axiológica
III. Síntesis o exposición
Consideraciones previas al saber historiográfico.
Sentidos de la palabra historia. Primer sentido: acontecimientos del pasado, hechos
y/o procesos históricos. Segundo sentido: la noticia de esos acontecimientos, es decir su
narración. Tercer sentido: Ciencia de la historia o historiografía, es decir saber sistemático
y ordenado de los hechos y/o procesos históricos (y sus problemas), que obedece a una
metodología y a una postura científica. 1
La historia, según Gunnar Mendoza, se diferencia de la historiografía. La segunda
constituye la reflexión acerca de los hechos históricos, averiguación y comunicación de la
historia mientras la primera constituye la experiencia vital individual o colectiva acumula
en tiempos y lugares. Pienso, luego existo, Existo, luego hago historia. 2 La historia no es
simplemente el transcurso del tiempo pretérito al modo de un fenómeno natural. El
historiador Carr reflexiona sobre al respecto
… la historia comienza cuando los hombres empiezan a pensar en el transcurso del
tiempo, no en función de procesos naturales –ciclo de las estaciones, lapso de la vida
humana–, sino en función de una serie de acontecimientos específicos en los que los
hombres se hallan comprometidos conscientemente y en los que conscientemente puede
influir.3

La historia se expresa en la relación –narración– o reflexión sobre hechos pasados, más


no todo hecho pasado es histórico por sí mismo. Será el sujeto cognoscente (individual o
colectivo; historiador o ente social) quien le da significado histórico.
Objeto de la labor historiográfica: ¿se ocupa de los hechos “tal cual ocurrieron”, o tiene
la misión de valorarlos?
La primera postura corresponde al positivismo, en el que prima fundamentalmente las
pruebas documentadas, minusvalorando las interpretaciones generales. Los trabajos de
este modo suelen tener excesiva acumulación documental y escasa síntesis interpretativa,
convirtiendo al sujeto cognoscente en un simple receptor de la realidad o los hechos. Este
culto a los hechos convertía al historiador en devoto de los documentos. Provino de la teoría
empírica del conocimiento que concebía la ciencia como la receptora pasiva de la realidad:
“Primero averiguad los hechos… luego deducid de ellos sus conclusiones”. 4
Esta conclusión encierra una peligrosa trampa en tanto que el investigador puede
manipular la información y mostrar los hechos de una manera tendenciosa, donde las
pasiones, los prejuicios, generalizaciones arbitrarias y otros obstáculos del conocimiento
influyen poderosamente en su percepción; Francovich prevenía lo siguiente:
 “El hombre tiende a creer que todas las percepciones reflejan la realidad, cuando por lo
general ocurre lo contrario”,

 “Las pasiones modifican imperceptiblemente y de mil maneras las ideas. El hombre acepta
fácilmente las ideas que desea como verdaderas”,

 “Una vez aceptada una idea que le agrada el pensamiento tiende a desdeñar los hechos que
no están de acuerdo con ellos y a dar importancia desmedida a los quo la confirman”,

1
Valentín Abecia Baldivieso. Ciencia y metodología de la historia, La Paz: ed. Juventud, 1977.
2
“La historia –recordémoslo—es el vaivén con que los hombres se agitan en el tiempo y el espacio, la historiografía
es la imagen más o menos perfecta que de ese vaivén alcanza a componer el entendimiento humano.” Gunnar
Mendoza Loza. Año en que se funda la Villa de La Plata; en Revista de la Universidad de San Francisco Xavier,
Sucre, abril – junio, 1938, p. 86.
3
Edward Carr. ¿Qué es la historia?, Buenos Aires: ed.: Planeta, 1993, p. 182
4
Ibid. p. 12.
 “las aberraciones e ilusiones de los sentidos conducen muchas veces a teorías fantásticas
sobre las cosas”

 “Si la influencia de lo irracional sobre el pensamiento es tan grande, es natural que nos
preguntemos si en el fondo de nuestras ideas, en vez de una visión objetiva, no hay sino
intereses o deseos disfrazados”.5

La devoción irreflexiva de las fuentes nos lleva a caer en la trampa que pudieron haber
tendido sus propios creadores para la posteridad.
Por otra parte B. Croce,6 de fuerte tendencia historicista, afirmaba que toda historia
es “historia contemporánea” y está viva en el presente. Con tal afirmación quería significar
que consiste en ver el pasado con los ojos del presente y, en consecuencia, la tarea
primordial del historiador no es recoger los datos sino valorarlos, sino los valora ¿cómo
saber lo que merece ser recogido?.
Para Collingwood7 la filosofía de la historia no se ocupa únicamente del ser o el pasado
en sí, únicamente, ni de la valoración que de él se forma el historiador. La labor es doble:
es recopilación empírica e interpretación de los hechos.
¿Causalidad o casualidad? : Otra problemática surge entre la idea de causalidad
histórica y casualidad histórica. ¿La historia es causal o casual?, esto lleva a discusiones
interminables.
Se ha dicho que los hechos históricos, a diferencia de los fenómenos sociales, son únicos
y no se repiten por lo que no se puede experimentar, como en el ámbito de las ciencias
naturales.
Según Augusto Comte la historia formaría parte de la sociología, ya que la indagación
de los hechos pasados permiten establecer regularidades, constantes o leyes en la vida
social, aunque la sociología va más lejos al ocuparse de fenómenos contemporáneos o
presentes, con metodologías técnicas cada vez más infalibles respecto de la historia.
Carlos Marx afirmaba que las colectividades hacen su historia condicionados por
ciertos factores como bien puede deducirse de la siguiente cita:
Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo
circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se
encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición
de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y
cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las
cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente
cuando conjuran temerosos en su exilio los espíritus del pasado, toman prestados sus
nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y
este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal. 8

5
Se recomienda la lectura del ensayo Los ídolos de Bacon publicado en 1942. Aquí se encuentran clasificados los
obstáculos del entendimiento humano denominados por Francisco Bacon como ídolos.
6
Edward Carr. Ob. Cit., p. 29.
7
Ibid. pp. 29 – 30.
8
C. Marx y F. Engels. El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, en Obras escogidas en tres tomos, Moscú:
Editorial Progreso, 1981, Tomo I, p. 404.
La opinión vulgarizada sobre el marxismo no repara en la obra íntegra de sus
creadores, sino que se inclina siempre a otorgarle un carácter economicista. En esta
referencia vemos el lugar particular que le asigna Marx también al factor ideológico.
Historia única o múltiples historias: El estudio de la formación social boliviana lleva
también a debatir sobre las llamadas historias generales (macrohistorias) o de las
múltiples historias (microhistorias). Esto parte de considerar a Bolivia como una
formación social abigarrada. El proceso de construcción de identidad tiene profundas
limitaciones debido a que más bien cada región se conforma como una suerte de patria que
construye sus propios referentes, lo cual se añade a otros factores de abigarramiento.
…verdaderas densidades temporales mezcladas no obstante no sólo entre sí del modo más
variado sino que también con el particularismo de cada región, porque aquí cada valle es
una patria, en un compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un
modo particular y habla todas las lenguas y acentos diferentes sin que unos ni otros
puedan llamarse por un instante la lengua universal de todos. 9

Cada región tiene sus propios héroes locales y acontecimientos memorables. Si bien la
historiografía los incorpora dentro de una iconografía nacional, el tributo regional de
reverencia que se les rinde es más acentuado. El historiador beniano José Luis Roca en un
acápite intitulado “Los símbolos y los héroes locales” desarrolla esta idea. Cada una de las
regiones o microsistemas bolivianos, como él los designa, se siente depositario de un legado
histórico que les otorga unidad, particularmente el referido al culto de los héroes locales
cuya devoción no cruza, en muchos casos, el límite de sus fronteras departamentales pero
“calan en el alma popular y se los presenta como paradigma de sus pueblos”. 10 Así la labor
de escritores e historiógrafos ofician el papel de ideólogos regionales al enaltecer las
hazañas de los héroes locales.
Método histórico.
Parte del método tiene doble naturaleza al ser técnica a la vez. Contiene una preceptiva
cuyas fases son:
I. Heurística:
Primera fase del método histórico que se ocupa de indagar las fuentes históricas
(pesquisa de datos). Las fuentes, en general, son sistemas de aproximación sucesivas a la
realidad o verdad histórica. Fuente histórica es “el origen del conocimiento del acaecer
histórico, el testimonio que evidencia la realidad de ese acaecer histórico, por tanto el
instrumento primo, el medio original que fuera de nuestro yo, se nos manifiesta
testimoniando los hechos o aparentando testimoniarlos”. 11
Con carácter previo el investigador deberá conocer, ineludiblemente, todo lo que se ha
investigado sobre un determinado hecho histórico, consultando toda la producción
bibliográfica que se refieran al mismo. Encontradas las lagunas, dudas o aspectos
controvertidos se deberán consultar otras fuentes bibliográficas secundarias (hasta
agotarlas). Luego de formularnos indagaciones transcendentes acudimos a la consulta
erudita que nos lleva a las fuentes primarias. Ver el siguiente cuadro al respecto:

9
René Zavaleta Mercado. Las masas en noviembre, La Paz: ed. Juventud, 1984, p 17.
10
José Luis Roca. Fisonomía del regionalismo boliviano, La Paz – Cochabamba, ed. Los Amigos del Libro, 1980,
p. 55. Esta obra trata de abordar una visión histórica del regionalismo en el país.
11
Luís Ossio Sanjinés. Introducción a la teoría de la historia, La Paz: ed. Juventud, 1981, p. 42.
CUADRO Nº 2
FUENTES: DIFERENCIAS
PRIMARIAS SECUNDARIAS
 Resultan ser evidencias de primera  Resultan de interpretaciones
mano de eventos o periodos posteriores de eventos o periodos
históricos. histórico.
 Llamadas también fuentes  Llamadas historiográficas.
primordiales.
 Se apoyan en fuentes primarias y a la
 No tamizadas. vez son fuentes de apoyo.
 Sin intermediarios.  Contienen valoraciones subjetivas del
autor, no son tan fiables.
 Más importancia: fuentes inéditas.
 Ejemplos: ensayos, tesis, monografías,
 No siempre son escritas.
manuales de historia, ensayos,
 Personas participantes, de rol artículos, ponencias académicas, o
protagónico y/o testigos. simplemente cualquier documento o
 Ejemplos: testimonios o relatos resto que haga referencia o alusión no
escritos u orales, diarios, memorias, directa.
crónicas, restos de cultura material,
epistolarios, actas oficiales, etc.

II. Fase Crítica.


a) Crítica externa o de autenticidad.
Constituye una fase del método o técnica por la cual se indaga la autenticidad o
falsedad de la fuente o documento. Hay que cerciorarse si son lo que parecen ser o no. La
autenticidad se concreta a la identidad del objeto investigado.
Hay que investigar quién o quienes elaboraron el documento, cuándo y cómo fue
elaborado; que origen tiene y si son lo que aparentan. Consiste también en analizar las
condiciones en que fue encontrado el documento o fuente.
Lo aconsejable es hacer una crítica interna y externa de manera simultánea para
determinar si no existen contradicciones con relación a la época, fecha u otras
circunstancias. En cuanto a la datación del documento o resto se debe establecer si es
posible con métodos modernos a través del carbono 14 o la radiodatación.
Para la aplicación de este método el investigador deberá tener conocimiento de la época
que trata, su grado cultural, economía, etc.
Asimismo es necesario el saber filológicos para dar con el sentido de las palabras que
se utiliza (giros, abreviaturas, modismos, protocolos, etc.)
Valentín Abecia Valdivieso12 a través de los oficios de Pedro Domingo Murillo a José
Manuel de Goyeneche y Francisco de Paula ofrece un ejemplo ilustrativo de las fases del
método histórico. Ante el silencio o la ignorancia sobre estos documentos se propone

12
Valentín Abecia Valdivieso. La “genial hipocresía” de don Pedro Domingo Murillo, La Paz: ed. Juventud,
1978.
analizarlos verificando, efectivamente, que los mismos sí fueron redactados y firmados por
el caudillo paceño y enviados por su propia voluntad.
En los oficios Murillo, Presidente de la Junta Tuitiva y Comandante General de la
Provincia, ofrece la rendición de los insurgentes a cambio del perdón y la pacificación.
Algunos historiadores, entre ellos Alcides Arguedas, sostienen que el mártir ahorcado fue
un traidor y que estas cartas demuestran su defección del proceso emancipatorio.

b) Crítica interna o de veracidad


El documento, o resto, podría ser auténtico. Sin embargo ¿Dirá la verdad? Esta fase
precisamente consiste en analizar si los documentos expresan la verdad o que la forma en
que fueron elaborados haya dañado su veracidad. La violencia o coacción ejercida sobre
quien redacta y/o firma o, como se conoce en el saber jurídico, cualesquier otro vicio que
daña el consentimiento (error, dolo o violencia). Otros factores, como la “genial hipocresía”
de Murillo hacen que quien redacta lo haga movido por las circunstancias y para encubrir
sus verdaderos planes o evitar la realización de los planes del adversario. En efecto, según
el Obispo La Santa…
Llegó a sus manos (del Intendente Paula Sanz, Intendente de Potosí; el paréntesis es
nuestro) un oficio capcioso del comandante revolucionario Pedro Domingo Murillo de
fecha 2 de octubre, en el cual haciendo valer su maliciosa y genial hipocresía aparentó
tener ya rendidas las armas a la disposición del señor Francisco de Paula Sanz (……)
añadiendo protestas y sumisiones fingidas que obligaron al citado Jefe de Potosí a
suspender el auxilio (consistente en el envío de destacamento muy bien pertrechados;
el paréntesis otra vez nos pertenece) contemplándolo ya innecesario.13

Murillo entonces no decía la verdad, tenía el propósito de ganar tiempo para retirarse
a los Yungas a luchar contra la monarquía.
Los propios doctores de Charcas, habiendo conocido El Príncipe Maquiavelo, optaron
por disfrazar sus verdaderos propósitos aquellos días de mayo de 1809.

c) Crítica de interpretación o hermenéutica.


Rescatamos la propia definición de Valentín Abecia Valdivieso “La hermenéutica o arte
de interpretar requiere colocar el dato o testimonio en el lugar que le corresponde dentro
de la estructura histórica, buscando las relaciones de dependencia entre las fuentes, con
el objeto de hacer comprensible el acontecimiento en su conjunto.” 14 Los datos que recoge
el investigador deben ser colocados en un conjunto de hechos o contexto histórico.
En el caso de la “genial hipocresía…” hay que considerar que La Paz era la única
provincia insurgente y cuando se esperó la adhesión de otras, ocurre que los
revolucionarios pasan en agosto y octubre a una fase de desaliento y desmoralización. Las
fuerzas revolucionarias eran muy reducidas en comparación a las realistas que estaban
bien pertrechadas y adoctrinadas.

13
Ibid. p. 30.
14
Ibid. p. 35.
Las autoridades de provincias cercanas se encuentran en aprestos punitivos contra la
aislada La Paz. Murillo no encuentra otro recurso que la hipocresía para engañar a las
autoridades españolas ganando tiempo para reorganizar la defensa.

d) Crítica de valoración o axiológica


Sigamos con la descripción que hace Abecia Valdivieso respecto del método histórico:
Dentro de la metodología de la historia esta palabra se la emplea para significar ‘el arte
de descubrir el valor de una cosa’, porque en esta etapa del análisis el historiador puede
apreciar el valor que tiene el hecho histórico observado dentro de la estructura (o contexto.
El paréntesis es nuestro); puede valorar la influencia del testimonio con respecto a todo
el conjunto de los hechos y, por consiguiente, puede emitir un juicio estimativo.15

En el caso de los oficios de Murillo prosigue:


… ellos tienen una enorme trascendencia para comprender cabalmente el conjunto de los
sucesos revolucionarios. Su valor no consiste en ser testimonios de una ‘traición’, al
contrario, son más bien testimonios de una maniobra política, hábilmente dirigida pero
fracasada.16

III. Fase expositiva o de síntesis.


Valorados los testimonios el investigador deberá darle orden, unidad y coherencia a su
producto. Esta fase es una técnica además de un arte. Consiste en articular una exposición
histórica mediante una determinada estrategia de comunicación o discurso.
Los requisitos, entre otros, de la exposición una síntesis depurada, una referenciación
exhaustiva o citas precisas de las fuentes, un lenguaje apropiado y claridad expositiva. Se
hace una selección y depuración de testimonios, permitiendo comprender el hecho histórico
y recrearlo intelectualmente.
Formas de exposición histórica: el tratado, el manual, la monografía, el opúsculo, el
ensayo, el compendio, la biografía, la conferencia, etc.
Has muchos trabajos que pretenden ser objetivos sin embargo su ausencia de criterios
metodológicos y técnicos, su carácter tendencioso y manipulador de los hechos, su carencia
o insuficiencia de fuentes los convierte en novelas, cuentos, o cualesquier otro género
literario pero no en un trabajo histórico científico.
Sin embargo la llamada novela histórica, género literario que debe ser desarrollado con
genio de literato pero con la rigurosidad de un investigador en historia. El país tiene
exponentes como Nataniel Aguirre y Ramón Rocha Monroy.

Clasificación de las fuentes históricas:


Se hizo referencia a una primera clasificación de las fuentes según la inmediatez del
dato (primarias y secundarias). A partir de su manifestación externa se puede dividir en:
no escritas (descritas a continuación) y escritas (que se detallará en el próximo capítulo)

15
Ibid., p. 77
16
Idem.
Fuentes no escritas.
a) Fuentes arqueológicas.
La arqueología es la ciencia que se ocupa del estudio de los monumentos y de las demás
manifestaciones o productos del hombre. Estudia la cultura material o evidencias desde
tiempos pretéritos, a través de utensilios, edificaciones, etc.
La arqueología proporciona información que no pueden ofrecer otras disciplinas y
únicamente ella puede dar respuestas a algunas interrogantes de la reconstrucción del
pasado andino y amazónico toda vez que sus culturas carecían de escritura.
Los restos humanos son de especial análisis. Se puede observar la práctica de
deformaciones craneanas, que identifican a la élite inca, o trepanaciones que demuestra
cirugías de relativo éxito.
La arqueología en el país y la zona andina tuvo cultores célebres como: José María
Camacho, Arturo Posnansky, Belisario Diaz Romero, etc. Asimismo se destaca Carlos
Ponce Sanginés, quien fuera director del Centro de Investigaciones Arqueológicas de
Tiwanacu y escribiera monografías al respecto, y Dick Edgar Ibarra Grasso con trabajos
de consulta imprescindible como: Prehistoria de Bolivia y La verdadera historia de los
incas.
b) Antropológicas y etnográficas
La perspectiva de investigación antropológica es excesivamente amplia, propio del
clima intelectual de corte enciclopédico del siglo XIX. Pretende alcanzar generalizaciones
sobre el hombre en todas sus manifestaciones. La antropología estudia la humanidad en
toda su extensión temporal y geográfica y en todo tipo de sociedades y culturas.
A partir de la preocupación de conocer la diversidad en la región andina emergen una
serie de trabajos de investigación desde la perspectiva antropológica de ineludible
consulta. En el ámbito del conocimiento jurídico van surgiendo investigaciones que
abordan la llamada justicia indígena, cuya manifestación es muy singular de acuerdo a las
culturas y pueblos. Esta rama suele identificarse más con las sociedades tradicionales, a
diferencia de la sociología que nace de preocupaciones emergentes de la modernidad.
Esta perspectiva suele dividirse en: antropología cultural, antropología social,
antropología económica, antropología filosófica y antropología física.
La etnografía es un término ambiguo que se refiere, a la vez, a i) una metodología de
investigación: trabajo de campo que permite registrar los comportamientos culturalmente
significativos de una sociedad y ii) sus resultados: una monografía que describe una
cultura determinada.
La etnografía suele percibirse como parte de la antropología, proporcionándole a esta
un estatuto científico base para la comparación y formulación de generalizaciones.
Asimismo el saber etnográfico debe aportar a desterrar definitivamente las posturas
etnocéntricas y racistas, postulando el respeto del “otro” en sus manifestaciones.
Se dice que la etiqueta de etnógrafo, etnólogo y antropólogo pueden confluir en el
mismo investigador puesto que no hay deslindes epistemológicos cerrados en el estudio de
las culturas humanas. La antropología filosófica pretende estudiar al hombre en su
totalidad irreductible y misteriosa. 17

Etno – historia.
La etnohistoria es un ámbito analítico independiente, de método y teoría aún no
desarrollado o en gestación, que proyecta la etnología y la historia (además de otras
ciencias) al plano del estudio de culturas pre-exitentes al descubrimiento, conquista y
colonización pertenecientes a aquella geografía denominada “tercer mundo”, intentando
reconstruir las estructuras sociales y culturales de aquellas sociedades que entraron en
contacto con el poder invasor europeo. Se dice que fue una disciplina procreada por la
historia y la antropología, que luego fue abandonada “cual bastarda indeseada”. 18
En esta disciplina no queda otra opción que la de rastrear los documentos de la primera
época de conquista y colonización temprana aunque se esfuerza por comprender los
sistemas pictográficos, alfabéticos y mnemotécnicos utilizados por las llamadas sociedades
ágrafas (sin escritura). Tal es el caso de los quipus incaicos y otros sistemas de registro de
la memoria.
Este ámbito de conocimiento estuvo vinculado en sus orígenes a los procesos de
expansión colonial del siglo XIX y, por ende, a una orientación eurocéntrica y racista,
evolucionando posteriormente adquiriendo sesgos reivindicativos.
El mundo andino encuentra a su principal cultor a John Murra quien formuló la
concepción contemporánea del hombre andino especialmente en su trabajo Formaciones
económicas y políticas del mundo andino (1956).
Sobre el método etnohistórico María Rostworowski, autoridad en la disciplina, nos
otorga este enfoque desde su experiencia en la región andina:
La etnohistoria tiene por base la investigación en archivos, si se desea conseguir
información que facilite nuevos análisis. Es un trabajo largo y tedioso el tener que
consultar un gran número de manuscritos. Los documentos son sobre todo juicios por
tierras, pleitos entre etnias, testamentos, visitas realizadas por la administración
virreinal, mitos, documentos referentes a la extirpación de la idolatría en el siglo
diecisiete, etc.

A veces, se hace necesario realizar un trabajo de campo con los documentos a la mano. Es
increíble como este método aclara el problema al cotejar las noticias de un manuscrito
con el lugar de los sucesos y caminar por la zona en cuestión.19

La peruana añade que la etnohistoria en determinado momento y antes de llegar a


hipótesis generalizadoras se debe trabajar interdisciplinariamente, acudiendo a saberes
diferentes y complementarios como la arqueología, por ejemplo. Lo mismo debe hacer la
arqueología que no debe limitarse a consultar ajuares funerarios.
Otros etnohistoriadores: Ramiro Condarco Morales, por caminos distintos a los de
Murra plantea su hipótesis de la complementariedad simbiótica. Jürgen Golte es seguidor

17
Salvador Ginner y otros. Ob. cit., p. 28
18
David Eduardo Tavárez; Kimba Smith. Etnohistoria en América: crónica de una disciplina bastarda, en Revista:
Desacatos, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Otoño de 200, pp. 11 – 20.
19
María Rostworowski de Diez Canseco. Apuntes de etnohistoria, en La arqueología y la etnohistoria, John R.
Tepic editor, Lima: Instituto de Estudios Peruanos y Institute of Andean Research, abril de 2009, p. 346.
de Murra. Tristan Platt quien formula su hipótesis del “pacto de reciprocidad” entre ayllus
y el Estado boliviano que hizo posible su coexistencia al modo tributario y colonial.

c) Información oral, historia oral y tradición oral.


El testimonio o información oral (o si se prefiere: el “documento oral”) es aquel
transmitido de “viva voz”, no habiendo tenido otro sistema de registro que la memoria
individual o colectiva. Esta información puede tergiversarse a través del tiempo.20 Pasados
150 años el recuerdo, confiado a la memoria colectiva y la tradición oral, se vuelve borroso,
quedando residuos u olvido absoluto.
Si la información oral es directa (“viva voz”), de protagonistas o testigos presenciales
de los hechos, estamos frente a la “materia prima” propia
de la historia oral. En tal virtud los hechos se restringen a
la historia contemporánea. Si la información oral proviene
de generaciones pasadas, donde quien transmite es
depositario de una memoria ancestral, se tratará de un
material propio de la llamada tradición oral.
La etnohistoria indaga también la tradición oral. Las
sociedades prehispánicas conservaban su memoria
mediante dos sistemas: los quipus y los arawicus. Los
primeros constituían un sistema mnemotécnico (técnica o
procedimiento de asociación mental para facilitar el
recuerdo de algo) mediante un sistema de cuerdas de
diferentes colores anudadas cuya confección e
interpretación estaba reservada a un funcionario “orejón” (miembro de la etnia dominante)
llamado quipucamayoc, al modo de un lenguaje secreto. Tenía un código de interpretación
distinto según la región, por lo que no era un lenguaje homogéneo. Al parecer servían para
contabilidad y recordar algunos hechos históricos.
Las relaciones sobre la genealogía de los incas elaboradas por los quipucamayoc
contienen existen muchos olvidos intencionales. A la muerte del soberano se reunían los
amautas a deliberar a cerca de la conveniencia de conservarlo en la memoria colectiva,
razón por la cual las genealogías, según la fuente, presentan variaciones. Al parecer cada
sapainca trataba de recomenzar la historia eliminando incluso a los antiguos
quipucamayoc.21
Los arawicus –o pacariscap villa–22 eran una suerte de poetas oficiales encargados de
divulgar hechos que convenía rememorar a través de cantos que repetían en los días de
fiestas. Cada uno era el depositario de la memoria de determinado sapainca, relatando sus
hazañas y bondad para su pueblo, esforzándose por hacer parecer a sus biografiados más
gloriosos que los demás, entremezclando en sus relatos lo real con lo mitológico o fabuloso.
Como su oficio se transmitía a sus descendientes sus referencias se alejaban de la realidad.

20
Recuérdese el mito del enfermo que “vomitó un cuervo” recreada por Gunnar Mendoza, ob. cit., p 87.
21
Dick Edgar Ibarra Grasso. La verdadera historia de los incas, La Paz – Cochabamba: ed. Los Amigos del Libro,
1969, p. 124
22
Waldemar Espinoza Soriano. Los Incas: economía, sociedad y Estado en la era del Tahuantinsuyo, ed. Amaru,
Lima, 1990, 407 – 408.
Según Baudin en la sociedad del Tahuantinsuyu se yuxtaponían dos historias: “una
documentada y mantenida en secreto; la otra expurgada, para el uso del pueblo”. 23 Esta
forma de conservar la memoria constituye una verdadera práctica ideológica y estaba
alejada del cultivo de una verdadera ciencia de la historia.
Las tradiciones en las culturas prehispánicas se dieron de generación en generación,
confundiéndose las leyendas y las realidades. ¿Cuál es la credibilidad de la información
oral?. La misma está sometida a dudas, sin embargo son aquellas informaciones
transmitidas de generación en generación. No son confiables, pues la mente humana está
sometida al olvido, por lo cual deja de considerar acontecimientos en su memoria.
La historia oral es una especialidad dentro de la historiografía que se vale de
testimonios o informaciones orales. El ejemplo más célebre que dio el país al mundo sobre
información oral es “Si me permiten hablar…” testimonio de Domitila una mujer de las
minas de Bolivia impactante documento basado en la transcripción de entrevistas
mantenidas entre Domitila Chungara y Moema Viezzer, en la que esta mujer de las minas
demuestra una gran lucidez a cerca de las causas y mecanismos de la explotación obrera.
Según la información de contratapa
Este relato de una mujer de los Andes bolivianos, esposa de un trabajador minero, madre
de siete hijos… es el grito de un pueblo que sufre porque es explotado. Domitila no
pretende presentarnos un análisis histórico de Bolivia… Sencillamente narra lo que ha
vivido, cómo lo ha vivido y lo que ha aprendido para continuar en la lucha que ha de llevar
a la clase obrera y al movimiento popular a ser dueños de su destino… el testimonio de
Domitila contiene elementos para un análisis histórico profundamente innovador, porque
expresa una interpretación de los hechos a partir de una visión popular.24

Mediante la historia oral se cultiva el registro de historias de vida que, como en el caso
de Domitila y otros testimonios, expresa la conciencia de una colectividad en la memoria
de una persona. La riqueza testimonial de las historias de vida contribuye a fortalecer la
identidad y conciencia de determinados grupos considerados “subalternos” o
“subalternizados”. Es un instrumento desmitificador y crítico de la historia oficial o la
macrohistoria pero, a la vez, contribuye a la construcción de los procesos históricos desde
la diversidad.25
René Arze Aguirre desarrolló un trabajo en base a la información oral titulado Historia
oral: el caso boliviano en la guerra del Chaco, en el que se valora este tipo de fuentes
auxiliares ante la ausencia de documentos escritos.26
La experiencia boliviana colectiva a destacar es la del Taller de Historia Oral Andina
(THOA) grupo de trabajo indígena que reúne investigadores aymara-qhichwas y urus con
el objetivo de investigar, difundir y revitalizar la cultura, la historia y la identidad de los

23
Louis Baudin. El Imperio Socialista de los Incas, 5ª ed., Santiago de Chile: Ed. Zig – Zag, 1940, p. 18

24
Moema Viezzer “Si me permiten hablar…” testimonio de Domitila una mujer de las minas de Bolivia, 11º ed.,
México: Siglo XXI, 1978.
25
Ver el contenido in extenso de Esteban Ticona Alejo. La historia oral (historias de vida) a fines del siglo XX:
experiencia y potencialidades en Bolivia. En: Memoria, política y antropología en los Andes bolivianos.
Historia oral y saberes locales, La Paz: ed. Plural, pp. 25 a 36
26
Jacobo V. Alba Mendo. El testimonio oral en los Andes centrales: travesía y rumor, en Tradición oral, culturas
peruanas: una invitación al debate, compilador: Gonzalo Espino Relucé, Lima: Fondo Editorial de la UNMSM,
p. 75.
pueblos indígenas, 27 privilegiando las expresiones orales como fuentes primordiales ante
al carácter sesgado de la historia y documentos oficiales.28 Su principal impulsora es la
socióloga Silvia Rivera Cusicanqui.
Desde cualquier enfoque se puede apreciar la importancia de la información oral como
recurso metodológico susceptible de convertirse en fuente histórica.

27
[Link]
28
Jacobo V. Alba [Link]. cit.

También podría gustarte