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Catequesis de Confirmación 2015

Este documento presenta la dignidad de la persona humana según la fe cristiana. Explica que cada persona fue creada por Dios a su imagen y semejanza, dotada de inteligencia, voluntad y libertad. También afirma que Dios, como Trinidad, es comunión y relación de amor, por lo que los seres humanos están llamados a vivir en comunión y relación unos con otros.
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Catequesis de Confirmación 2015

Este documento presenta la dignidad de la persona humana según la fe cristiana. Explica que cada persona fue creada por Dios a su imagen y semejanza, dotada de inteligencia, voluntad y libertad. También afirma que Dios, como Trinidad, es comunión y relación de amor, por lo que los seres humanos están llamados a vivir en comunión y relación unos con otros.
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BIENVENIDO

Querido joven confirmando queremos darte la bienvenida


a nuestra parroquia “Madre de Misericordia” de los
Hermanos Capuchinos. Nos alegra tenerte entre nosotros
para compartir este tiempo de catequesis y preparación
para recibir el sacramento de la confirmación. En este año
2015 quisiéramos ayudarte a profundizar tu fe y ahondar
en el conocimiento de Jesucristo el Señor. Por ello, la
fraternidad de “Heraldos de San Francisco” queremos
poner en tus manos este material catequético que hemos
elaborado, con una síntesis de cada tema que, sábado a
sábado, compartiremos contigo.
Queremos augurarte una buena preparación para que al
final de la catequesis puedas confirmar la fe que recibiste
al ser bautizado y encuentres al Señor en esta etapa
maravillosa de tu vida.

Nombres y Apellidos:
…………………………………………………………………………………………..

Número de código:
…………………………………………………………………………………………..

Salón:
…………………………………………………………………………………………

– Confirmación –
Contenido
La dignidad de la Persona Humana 1
Libertad y Responsabilidad 5
La Familia de Hoy 9
Revelación y Fe 13
Jesucristo Verdadero Dios y Verdadero Hombre 18
La Iglesia Católica 22
La Oración Cristiana 26
María, Mujer de Fe y Madre Nuestra 30
La Historia de la Salvación 34
Los Mandamiento I, Amor de Dios (I – II – III) 39
Los Mandamientos II, Amor al Prójimo (IV-V–VII–VIII–X) 43
Los Mandamientos III, Visión Cristiana de la Sexualidad (VI – IX) 47
El Pecado 51
Virtudes Teologales y Morales 55
Los Sacramentos I, Iniciación Cristiana (Baut., Eucaristía, Confirmación) 60
Los Sacramentos II, Curación o Sanación 65
Los Sacramentos III, Al Servicio de la Comunidad (Matrimonio y Orden
Sacerdotal) 69
Celebración Litúrgica de la Eucaristía: La Santa Misa 73
Domingo: Día del Señor 77
La Reconciliación con Dios: Examen para una Buena Confesión 81
Doctrina Social de la Iglesia 85
La Iglesia Católica y Otras Confesiones Religiosas 89
San Francisco de Asís 94
El Apostolado 98
La Conciencia Moral 103
Profesión de Fe
El Símbolo de los Apóstoles 108
El Símbolo niceno-constantinopolitano 108
Los Sacramentos 109
Los Mandamientos de la Ley de Dios 110
Los Mandamientos de la Iglesia 110
El Mandamiento nuevo de Jesús 111
Las Bienaventuranzas 111
Las Obras de Misericordia 112
Oraciones y Práticas de Vida Cristiana
I. ORACIONES PRINCIPALES 114
La Señal de la Cruz 114
El Padrenuestro 114
El Avemaría 114
Gloria 115
El Salve 115
Confesión General 115
Acto de Contrición 116
II. DEVOCIONES DEL CRISTIANO 116
Oración de la mañana 116
¡Oh Señora mía! 116
Bendita sea tu pureza 117
Acordaos 117
Ángelus 117
Oración a San José 118
Oración al Ángel de la Guarda 118
Bendición de la mesa 118
Acción de gracias 119
Oración de la noche 119
Acto de Fe 119
Acto de Esperanza 119
Acto de Caridad 120
Misterios del Santo Rosario 120
Estaciones del Vía Crucis 121
Anexos
Anexo Nº 1: Revelación y Fe. 125
Anexo Nº 2: La Ley del Amor 126
Anexo Nº 3: El Espíritu Santo y sus Dones 128
Anexo Nº 4: La Reconciliación con Dios: Examen para una Buena
Confesión 130
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Capítulo 1
La dignidad de la Persona Humana

“Soy imagen y semejanza de Dios” (Génesis. 1,26)


Motivación:
Las siguientes palabras
pretenden desvelar las
¿Y ENTONCES, AUNQUE SÓLO riquezas, a veces
SEA CRIATURA, ME QUIERES?
escondidas, a veces
desconocidas, y la dignidad
que posees por ser persona.
A la pregunta ¿qué es el
hombre?, se ha respondido
de muchas maneras: es un
¡Y CÓMO NO TE VOY A QUERER SI animal racional, un animal
MÁS QUE CRIATURA ERES MI HIJO! social, un animal político o
un animal de costumbres.
Podríamos también
responder con una observación: la pregunta, en realidad, está mal
formulada; el hombre más que un simple “qué” es un “quién” capaz de
pronunciar el pronombre “yo”. En consecuencia el hombre no es “algo” sino
“alguien” cuya grandeza y potencialidades se descubren mejor desde la fe.
Lectura Bíblica:
Gén 1, 26: «Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza”».
Gén 2, 18: «Y dijo Dios: “No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle
una ayuda adecuada” ».
Gén 1, 27: “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo
creó, hombre y mujer los creó”.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 1


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Contenido doctrinal:
1. El hombre fue creado por Dios
El libro del Génesis nos dice que el hombre es criatura de Dios, obra de sus
manos (Gén. 1, 26-27). No somos producto de la casualidad; estamos
demasiado bien hechos para pensar que resultamos de ella. Lo que queda
claro es que no somos fruto del capricho momentáneo de un creador
descuidado que hace experimentos en el laboratorio de la vida. Todo lo
contrario somos hermosas criaturas suyas pensadas y proyectadas mucho
antes que este mundo estallase lleno de vida.
2. Creado a su imagen y semejanza
La Sagrada Escritura nos dice, además, que fuimos creados a “Imagen y
semejanza de Dios” (Gén. 1, 27); y eso significa que Dios nos creó como
personas, nos dotó de un cuerpo y de un alma espiritual que posee
facultades superiores que nos colocan por encima de todos los otros seres
creados y nos confieren mayor dignidad que éstos. Nuestra dignidad
descansa, entonces, en el hecho de haber sido creados a imagen y semejanza
de Dios; por ello debemos valorarnos y amarnos (autoestima).
Estas facultades superiores son:
+ La Inteligencia: busca la verdad (su actividad propia es conocer).
+ La Voluntad: busca el bien (su actividad propia es amar).
+ La Libertad: es la facultad por la que, superando toda presión exterior e
interior, elegimos el bien y tendemos a la verdad.
3. Dios es Trinidad, el hombre es Relación Génesis 2, 18
En Dios que es Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven en
comunión y en una relación de amor. Afirmar que el hombre ha sido creado a
“imagen y semejanza de Dios”, significa también que la persona humana ha
sido creada para el amor y para la comunión con los demás.
La Biblia indica que, cuando Dios ve a Adán después de haberlo creado, dice:
“No es bueno que el hombre esté solo”; ¿Por qué? Sin duda porque el hombre
bien acabado, el hombre cabal, no es el hombre sólo, sino el hombre
acompañado, el hombre en relación (Gén. 1,27). Por ello Dios se dispone a
Hermanos Franciscanos Capuchinos 2
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

crear a la mujer; ésta será alguien que ayude al hombre, le corresponda y lo


complete.

4. Un destino definitivo: Dios mismo


El hombre ha sido creado por Dios, para un destino plenamente feliz situado
en esta tierra y más allá de los límites de esta tierra. La dignidad humana
reside, también, en la vocación del hombre llamado a la amistad con Dios y a
compartir con Él la vida divina en la eternidad.
Reflexión:
Somos seres privilegiados de Dios.
Nadie esta demás en este mundo. Somos, cada uno, seres irrepetibles e
insustituibles. Creados a imagen de Dios. Y esto ha ocurrido porque Él nos
ama.
Cada uno de nosotros es digno del mayor respeto. Tenemos el derecho de
ser tratados con respeto y así, también, hemos de procurar tratar a los
demás.
Cada uno de nosotros es una persona que piensa, que sueña, que ama, capaz
de crear cosas hermosas.
Tú eres joven. Has recibido un hermoso cuerpo que te permite desplazarte y
contactarte, gracias a tus sentidos, con el mundo que te rodea. Tienes
inteligencia, imaginación y un corazón capaz de amar y de impulsarte por el
camino de la generosidad.
Si estamos vivos en nuestro planeta es porque Dios, nuestro Padre, nos llamó
a la vida. Decidió crearnos a cada uno de nosotros antes de crear el Universo.
Así lo leemos en la biblia (Ef 1, 3 – 5. 11).
Si dejamos de lado a Dios, dejaremos de sentirnos hijos suyos, amados por Él.
Y por este camino vamos al mal. Jamás seremos felices.
El Padre Dios te quiere.
Eres único en este mundo y el Padre Dios te quiere porque eres su hijo y te
quiere cerca para demostrarte su amor.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 3


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

¡No importa si te sientes débil y con algunas limitaciones! ¡Eres una persona!
El Padre Dios te puede llenar de su amor y sanarte.
Todos somos hermanos de Jesús, el Hijo de Dios.
Con su ayuda. Toda tu vida puede transcurrir llena de satisfacciones y
realizaciones.
Estás justo en el momento de abrir tu corazón al Padre que te quiere cerca y
te ofrece su Amor (Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, págs. 17-18).
Compromiso de Vida Cristiana:
Poner empeño en conocer muy bien y practicar la doctrina cristiana.
Aparte de otros momentos del día, hacer la señal de la cruz –la señal del
cristiano– al levantarse y acostarse.
Responde:
Meditando las citas bíblicas: Mt 5, 13 - 14; Gál 3, 26; 1 Tes 5, 5; 1 Jn 3, 1 - 2;
Ef 2, 19; 1 Cor 6, 17.
1. ¿Quién soy yo realmente?
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
____________________________________________________________
2. ¿Noto la presencia de Jesús en mí vida?
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
____________________________________________________________
3. ¿Qué es lo que Dios quiere de mí?
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
____________________________________________________________

Hermanos Franciscanos Capuchinos 4


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Capítulo 2
Libertad y Responsabilidad

“Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad” (Gal. 5, 13)


Motivación:
A lo largo de toda la historia
han existido siempre
hombres y pueblos que han
luchado y muerto por
defender la libertad; ésta
siempre ha sido considerada
un bien precioso por el
hombre.
Hoy tu libertad se ve
amenazada en modo sutil, ya
que vives en una sociedad manipuladora y despersonalizante que pretende
esclavizarte al promover diversiones alienantes, al favorecer un trabajo con
fines materiales y un estudio enfocado hacia el ganar más.
Lamentablemente los jóvenes que hoy gritan libertad, muchas veces, son
esclavos del sexo, del placer, de la ambición, del respeto humano, de los
medios de comunicación, del egoísmo, de sus instintos, etc.
Lectura Bíblica:
Gál 5, 1: “Para ser libres nos liberó Cristo”.
Gál 5, 13: “Ustedes hermanos han sido llamados a la libertad”.
Gál 5, 13 – 15: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Jn 8, 31 – 37: «Jesús les contestó: “Les aseguro que quien peca es esclavo”».

Hermanos Franciscanos Capuchinos 5


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Contenido doctrinal:
1. Concepto de libertad
La libertad es el poder que Dios nos ha regalado para poder actuar por
nosotros mismos; quien es libre ya no actúa determinado por otro
(BendictoXVI, 2011, págs. 166, #286). La libertad es en definitiva, la capacidad
interior que posee el hombre para obrar o no obrar; para hacer esto o
aquello.
2. La libertad es un don de Dios
La libertad del hombre y la soberanía de Dios no son fuerzas antagónicas. En
realidad la libertad es don de Dios. “La verdadera libertad es signo eminente
de la imagen divina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos
de su propia decisión, para que así busque espontáneamente su Creador”
(Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 17).
3. El Hombre es un ser libre y responsable
A medida que el hombre crece y madura, va descubriendo el don de su
libertad. Los hombres somos seres inteligentes y, por lo tanto, poseemos la
capacidad de autodeterminación.
El hombre no está fatalmente dirigido por nada ni nadie. Ni por un destino
fatal contra el cual es imposible luchar, ni por la fuera oculta de los astros ni
por los designios de Dios. Además nos diferenciamos de los animales ya que
ellos actúan a impulso de lo que les dicta su instinto; el hombre en cambio
actúa libremente, sólo él se mueve por sí mismo, como partícipe de la
autonomía de Dios.
Podemos afirmar que uno es persona en la medida que es libre. Ciertamente
que la vida, los acontecimientos, la sociedad, la familia, el trabajo, las
costumbres y las normas condicionan el ejercicio de la libertad, pero en
última instancia el hombre permanece libre.
4. Libre para el bien
La libertad se nos ha concedido para hacer el bien, no para el mal. El mal y el
pecado es simplemente una posibilidad prevista, entrañada en el hecho

Hermanos Franciscanos Capuchinos 6


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

mismo de la libertad, y es que si no habría dos caminos delante de nosotros,


carecería de sentido decir que hemos elegido uno.
5. La libertad no es…
La capacidad para hacer lo que está prohibido, o lo que se nos antoje, o la
posibilidad de no hacer nada.
La verdadera libertad es superación de toda presión interior y exterior. Libre,
por tanto, es aquel que cuando actúa supera sus pasiones egoístas, sus vicios,
las presiones sociales, las necesidades artificiales de la sociedad del consumo,
etc.
Quien se emborracha o se droga, por ejemplo, no es libre; todo lo contrario
es esclavo de sus deseos que al final terminan destruyéndolo.
6. Educar en la libertad y en la responsabilidad
La libertad puede ser un don terriblemente peligroso en las manos de quien
no sabe usar de ella. De ahí la necesidad de que los hombres se eduquen en
la libertad tomando conciencia que ésta supone responsabilidad para que no
se convierta en libertinaje. Con el regalo de la libertad, Dios ha puesto en las
manos del hombre su futuro personal y el del mundo.
Reflexión:
¿Cómo puede un hombre distinguir si sus actos son buenos o son malos?
El hombre está en condiciones de distinguir las acciones buenas de las malas
ejercitando su inteligencia y siguiendo la voz de sus conciencia. [1749 – 1754,
1757 - 1758]
Para poder distinguir mejor las acciones buenas de las malas existen las
siguientes directrices:
+ Lo que hago debe de ser bueno; no es suficiente con una buena intención.
Atracar un banco es siempre malo, aunque se cometa e atraco con la buena
intención de dar dinero a gente pobre.
+ Aunque la acción sea realmente buena, la mala intención con la que llevo
a cabo el bien convierte en mala toda la acción. Si acompaño a una señora
mayor y la ayudo a entrar en su casa, lo que hago es una buena acción. Pero

Hermanos Franciscanos Capuchinos 7


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

si lo hago únicamente para preparar un futuro robo, toda la acción se


convierte en un acto malo.
+ Las circunstancias bajo las que actúa una persona pueden disminuir la
responsabilidad, pero no cambian nada el carácter bueno o malo de una
acción (BendictoXVI, 2011, págs. 169, #291).
Compromiso de Vida Cristiana:
Procurar ser agradecidos con Dios, que nos ha creado y cuida de nosotros
con amor. Aprovechar especialmente la Santa Misa, que es un acto infinito
de acción de gracias.
Ser muy sinceros en la confesión y examen de la noche.
Responde:
1. ¿Te consideras libre? ¿Por qué?
_______________________________________________________________
_____________________________________________________________
2. ¿Qué produce el hombre esclavo? (Gál 5, 19 – 21).
a) __________________________
b) __________________________
c) __________________________
d) __________________________
e) __________________________
f) __________________________
g) __________________________
h) __________________________
3. ¿Qué produce el hombre libre? (Gál 5, 22 – 23).
a) __________________________
b) __________________________
c) __________________________
d) __________________________
e) __________________________
f) __________________________
g) __________________________
h) __________________________
Hermanos Franciscanos Capuchinos 8
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Capítulo 3
La Familia de Hoy

“Cuándo nace un niño tenemos que alegrarnos: Es señal de que Dios aún
no se ha cansado de nosotros” (Tagore)
Motivación:
Jesús formo parte de una pequeña familia, Tuvo mamá y un papá adoptivo.
Pasaron por muchas dificultades pero el grupo familiar se mantuvo firme.
El niño nació en un establo. Tuvieron que
salir huyendo a otro país debido a una
persecución. Vivieron en un pequeño
pueblo de mala fama, bajo condiciones de
mucha pobreza. José, el jefe de hogar,
murió siendo Jesús todavía un joven.
Cuando Jesús comenzó a recorrer el país
predicando, María quedó bastante sola,
siempre pendiente de él. Jesús terminó su
vida clavado en una cruz (Deker G. &
Cáceres Contreras, 2003, pág. 36).
Lectura Bíblica:
Ef 6, 1 – 4: «Hijos, obedezcan a sus padres [en atención al Señor], porque
esto es lo justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es este:
“Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien y vivas mucho tiempo
en la tierra”. Padres, no irriten a sus hijos; edúquenlos, más bien, en la
disciplina e instrúyanlos en el amor de Dios».
Hch 16, 30 – 31: “La salvación llega a cada familia por medio de la fe”.
Mt 19, 4 – 6: «Y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y
se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne”».

Hermanos Franciscanos Capuchinos 9


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Contenido doctrinal:
1. La familia instituida por Dios
La familia fundada en el matrimonio corresponde al designio del creador
«Desde el comienzo» (Mt 19, 4). La comunidad familiar surge del pacto de
unión de los cónyuges. El matrimonio que surge de este pacto de amor
conyugal no es una creación del poder público, sino una institución natural y
originaria que lo procede.
2. El sacramento del matrimonio
Por este sacramento queda constituida la familia cristiana. Dios ha hecho al
hombre y a la mujer el uno para el otro para que ya no sean dos, sino una
sola carne (Mt 19, 6); de esta forma deben vivir el amor, ser fecundos y así
convertirse en signo del mismo Dios, que no es otra cosa que amor
desbordante.
El matrimonio cristiano, origen de la familia, es una alianza que realiza según
su esencia la unidad corporal, psíquica y espiritual entre un hombre y una
mujer; es indisoluble, es decir válido hasta la muerte y da la apertura a los
hijos.
Propiedades del matrimonio:
+ Unidad: Los esposos, por el matrimonio, son una sola carne, los dos
forman un solo ser. El pecado que atenta contra la unidad es el adulterio.
+ Indisolubilidad: Por el sacramento del matrimonio los esposos crean entre
sí un vínculo indisoluble “Hasta que la muerte los separe”. El pecado contra
esta propiedad es el divorcio o la separación.
3. La familia en el plan creador de Dios
Dios es comunidad en su interior; en el ámbito humano la familia es el
prototipo de la comunidad y por ello es el reflejo y figura de Dios. La familia
es una escuela única de una vida plena de relaciones y está llamada a ser una
Iglesia en pequeño, una “Iglesia doméstica”.
Dios quiere que del amor de los padres, procedan los hijos. En el ámbito
estable de la familia, los cónyuges cooperan con Dios en la transmisión de la
vida. Los hijos han de ser llamados a la vida con amor consciente y
responsable. Tanto la procreación sin amor, como el amor sin fecundidad son
Hermanos Franciscanos Capuchinos 10
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

una perversión contra el matrimonio. Además la familia tiene la misión de


educar en la fe: en ella se aprende a cumplir el mandamiento más importante
que es el del amor a Dios y al prójimo.
4. Cómo vive la familia cristiana
Como decíamos más arriba la familia cristiana debe ser una iglesia en
pequeño. Todos los miembros cristianos de una familia deben fortalecerse
mutuamente en la fe y en el amor a Dios. Los padres juegan un rol
fundamental en la transmisión de la fe, ellos responden con su fe por sus
hijos, los llevan a bautizar y les sirven como modelos en la fe. Los hijos,
educados cristianamente, deben crecer en el respeto a sus padres
manifestándoles amor y agradecimiento. La obediencia rectamente
entendida, a lo largo de la vida, es una manifestación de este amor
agradecido. El amor es el distintivo de una familia enraizada en Dios.
Reflexión:
Piensa… ¿Tienes derecho a negarles el apoyo y cariño a tus padres que llevan
sobre sus hombros todo el peso del hogar? ¿Acaso no les debes a ellos el
hecho de existir? Si estás vivo es por qué ellos te cuidaron, día y noche,
durante tus primeros años de vida ¿Es justo irte, a cada rato, fuera de casa?
Nadie ha influido tanto en ti como tus padres. Ellos te dieron la vida. Te
pareces a ellos físicamente. También tienes los modos y maneras de ser de
tus padres. Ellos te han transmitido todo lo que son y todo lo que saben. No
todo habrá sido perfecto. Pero, tal vez han hecho lo que buenamente han
podido. ¿No es justo estar agradecidos con ellos?
No importa cuál sea la clase social a la que pertenece tu familia. No importa
la profesión o actividad de tus padres. No importa el pasado. Tú no tienes por
qué avergonzarte de tu familia. Es tu familia y la debes de amar. Por eso Dios
nos dejó el cuarto mandamiento. “Honrarás a tu padre y a tu madre”.
Tú has de madurar y asumir, cada vez más, responsabilidades en la buena
conducción de tu núcleo familiar. Ya no eres un niño (a) que solo piensa en
pasarlo bien.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 11


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

La familia es como un árbol cuyas raíces son los padres. Estos, a su vez nutren
las hojas y hacen crecer los frutos. ¿Te has dado cuenta que eres un hermoso
fruto de tus padres?
Ya lo sabes, ahora tu tarea es que este fruto sea bueno y abundante. ¿Estás
dispuesto? (Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, págs. 35-37).
Compromiso de Vida Cristiana:
Hacer un buen examen de conciencia para ver si se viven las obligaciones con
los padres, hermanos y superiores.
Rezar todos los días por los padres, hermanos y superiores.
Responde:
1. ¿Qué sientes cuándo piensas en tu familia? ¿Por qué?
_______________________________________________________________
_____________________________________________________________
2. ¿A quién admiras dentro de tu familia? ¿Por qué?
_______________________________________________________________
_____________________________________________________________
3. Relaciona las citas bíblicas con su respectivo contenido.

“El que respeta a su padre tendrá larga vida;


Efesios 6. 1 el que obedece al Señor será el consuelo de
su madre”.

Colosenses 3, 20 “Hijos, obedezcan a sus padres en todo, que


esto es grato al Señor”.

Josué 24, 15 “Hijos, obedezcan a sus padres, pues esto es


su deber: Honra a tu padre y a tu madre”.

Sirácida 3, 6 “Lo que es yo y mi familia, serviremos a


Yahvé”

Hermanos Franciscanos Capuchinos 12


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Capítulo 4
Revelación y Fe

“En Dios vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 28)


Motivación:
En una civilización dominada por las
imágenes y por la comunicación
visual, se hace cada vez más difícil
poner en práctica la lectura; éste
problema afecta también a quienes
se llaman católicos pero no
frecuentan la lectura de las Sagradas
Escrituras. Además el hombre de hoy,
que ha entrado ya en el siglo XXI, se
pregunta por la vigencia de ésta
Palabra de Dios que parece
pertenecer al pasado. Sin embargo, la
Biblia, qué debe ser leída, meditada y
orada, es un medio eficaz para encontrar a Dios y profundizar en su
conocimiento y en su amor; ésta es la Palabra actual en el hoy de la Iglesia.
Leerla con atención nos lleva a descubrirla en ella al mismo Dios que nos
habla.
Muchas personas y quizá también tú, te has hecho esta pregunta: ¿Por qué
los cristianos creen en la Trinidad? La respuesta es que los cristianos creen en
que Dios es trino ¡Porque creen que Dios es amor! Si Dios es amor debe amar
a alguien. No existe un amor al vacío, sin dirigirlo a nadie. Un ejemplo puede
aproximarnos a la compresión de la Santísima Trinidad: Imagínate tres
fósforos. Los encendemos. Ahora unimos las llamas. ¿Cuántas llamas son?
Una sola. ¿Cuántos fósforos son? Tres fósforos.
Lectura Bíblica:
Sal 119, 105 – 107: “Tu palabra es antorcha para mis pasos, luz para mi
sendero… dame vida conforme a tu palabra”.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 13


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Mt 28, 19: «Vayan, pues, y hagan discípulos míos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es la Biblia?
El nombre «Biblia» viene del griego y significa libritos; pequeños escritos. La
Biblia es un conjunto de libros sagrados que contiene la Revelación de Dios;
por eso, decimos que es Palabra de Dios (Vera Alba, 1994, págs. 85, #487).
2. Es un texto inspirado por Dios
La biblia está conformada por un conjunto de textos inspirados por Dios para
conducir a los hombres al cielo. Para su redacción Dios “Se valió de hombres
elegidos, que usaban todas sus facultades y talentos; de este modo obrando
Dios en ellos y por ello, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y
sólo lo que Dios quería” (Concilio Vaticano II, Dei Verbum 11). Inspiración es
en definitiva “La influencia de Dios sobre los redactores humanos de la Biblia,
de modo que Dios mismo es considerado autor de los libros sagrados”
(BendictoXVI, 2011, págs. 20, #14).
3. ¿Cómo se lee correctamente la Biblia?
La Biblia se lee correctamente en actitud orante, es decir, con la ayuda del
Espíritu Santo, bajo cuya influencia se ha formado (BendictoXVI, 2011, págs.
21, #16). La Biblia es una fuente para la Oración. Orar con la Palabra de Dios
es aprovechar las palabras y los acontecimientos de la Biblia para entablar
diálogo con Dios y buscar la comunión con Él.
4. ¿Qué es la fe?
La fe es saber y confiar. Tiene siete rasgos:
1) La fe es un puro don de Dios, que recibimos, si lo pedimos ardientemente.
2) La fe es la fuerza sobrenatural que no es necesaria para obtener la
salvación. 3) La fe exige la voluntad libre y el entendimiento lúcido del
hombre cuando acepta la invitación divina. 4) La fe es absolutamente cierta,
porque tiene la garantía de Jesús. 5) La fe es incompleta mientras no sea
efectiva en el amor. 6) La fe aumenta si escuchamos con más atención la voz
de Dios y mediante la oración estamos en un intercambio vivo con él. 7) La fe
nos permite ya ahora gustar por adelanto la alegría del cielo.
Hermanos Franciscanos Capuchinos 14
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

[153-165, 179-180, 183-184].


Muchos dicen que creer les parce poco, que quieren saber. Pero la palabra
«creer» tiene dos significados diferentes: cuando un paracaidista pregunta al
empleado del aeropuerto: « ¿Está bien preparado el paracaídas?», Y aquél le
responde, indiferente: «Creo que sí», no será suficiente para él; esto quiere
saberlo seguro. Pero si ha pedido a un amigo que le prepare el paracaídas,
éste le contestara a la misma pregunta: «Sí, lo he hecho personalmente.
¡Puedes confiar en mí!». Y el paracaidista replicará: «Te creo». Esta fe es
mucho más que saber: es certeza. Y ésta es la fe que hizo partir a Abraham a
la tierra prometida, ésta es la fe que hizo que los Mártires perseveraran hasta
la muerte, esta es la fe que aún hoy mantiene en pie a los cristianos
perseguidos. Una fe que afecta a todo el hombre (BendictoXVI, 2011, págs.
25, #21).
5. ¿Cuáles son en la Sagrada Escritura los principales modelos de
<<Obediencia en la fe>>?

Son muchos los modelos de obediencia en la fe en la Sagrada Escritura, pero


destacan dos particularmente: Abraham, que, sometido a prueba, «Tuvo fe
en Dios» (Rom 4, 3) y siempre obedeció a su llamada; por esto se convirtió en
«Padre de todos los creyentes» (Rom 4, 11. 18). Y la Virgen María, quien ha
realizado del modo más perfecto, durante toda su vida, la obediencia en la
fe: «Fiat mihi secundum Verbum tuum – hágase en mi según tu palabra» (Lc 1,
38). [27] Consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger su verdad.
6. ¿Por qué son importantes las fórmulas de la fe?
Las fórmulas de la fe son importantes porque nos permiten expresar,
asimilar, celebrar y compartir con los demás las verdades de la fe, utilizando
un lenguaje común. [31]
7. Las Personas de la Santísima Trinidad
El Padre: (Primera Persona de la Santísima Trinidad) es el principio de la vida,
de quien todo procede, el autor de la creación y quien cuida con amor de sus
criaturas (BendictoXVI, 2011, págs. 35, #37).
El Hijo: (Segunda Persona de la Santísima Trinidad) procede del Padre.
Asumió en el tiempo una naturaleza humana; es decir se hizo hombre como

Hermanos Franciscanos Capuchinos 15


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nosotros para salvarnos por su muerte y resurrección. Por sus milagros, pero
sobre todo la resurrección, los discípulos se dieron cuenta de quién era
verdaderamente y lo empezaron a adorar como Señor (BendictoXVI, 2011,
págs. 36, #39).
El Espíritu Santo: (Tercera Persona de la Santísima Trinidad) es enviado por el
Padre y el Hijo. Sentimos su presencia cuando descubrimos la realidad de
Dios en cada uno de nosotros (Gál 4, 6). Él actúa en la Iglesia, de manera
especial en los sacramentos, santificando a los creyentes con sus dones
(BendictoXVI, 2011, pág. 35. #38).
8. Dios no es soledad sino comunión perfecta (amor) (BendictoXVI, 2011,
págs. 33, #35).
La Santísima Trinidad es un misterio de amor. Dios es amor porque desde la
eternidad tiene «En su seno» un Hijo, al que ama con un amor infinito, es
decir, con el Espíritu Santo. En todo amor siempre hay tres realidades o
sujetos: uno que ama, uno que es amado, y el amor que les une. El Dios
cristiano es uno y trino porque es comunión de amor. En el amor se reconcilia
entre sí unidad y pluralidad; el amor crea la unidad en la diversidad.
Reflexión:
Nosotros nos hacemos bien amigos de personas a medida en que las vamos
conociendo bien de cerca. No basta leer sobre algún personaje si acaso no lo
sentimos cerca, si no surge calor humano, ganas de gozar en su compañía de
manera permanente. Es bueno saber de Jesús, quiénes fueron sus padres,
cuándo y dónde vivió. Las cosas que hizo y enseño. A qué edad y cómo murió
y dónde fue enterrado. Pero, todo eso no basta. Tenemos que
compenetrarnos de que sigue vivo hoy y está a nuestro alcance. Que sus
enseñanzas y promesas no fueron dichas para gente de otros tiempos sino,
también, para nosotros. Y él espera nuestra respuesta.
El fruto de la lectura del Nuevo Testamento debe ser buena amistad que
surja entre Jesús y cada uno de nosotros. Si eso no llegara a ocurrir, dicha
lectura sería meramente instructiva. Aprenderíamos cosas interesantes pero
que no tocan nuestra vida. Gracias a su lectura, no sólo iremos conociendo
mejor al Señor, sino, además, se irán aclarando para nosotros:
+ El sentido profundo de nuestras vidas.

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+ El camino que Jesús nos propone seguir.


+ Cuál es nuestra misión en el mundo.
«Jesús dice: “He aquí que estoy golpeando a tu puerta. Si me abres, entraré y
cenaré contigo”» (Ap 3, 20). Cree en lo que el Señor te dice. Él no te engaña.
Confía en el cumplimiento de sus palabras: “Si me abres, entraré…”. ¿Estás
dispuesto a abrir tú corazón?
Compromiso de Vida Cristiana:
Aprender bien el Credo y recitarlo con devoción, no sólo en Misa.
Leer cada día algo de la Biblia, comenzando por los cuatro evangelios.
Responde:
1. ¿Prestas atención a la Palabra de Dios que se proclama en la misa? ¿Por
qué?
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2. Lee, medita y comenta: “Donde está el amor hay trinidad: uno que ama,
uno que es amado y uno que es el amor” (San Agustín).
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3. Escribe una cita Bíblica que te guste, (Ver Anexo Nº 1).

Hermanos Franciscanos Capuchinos 17


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Capítulo 5
Jesucristo Verdadero Dios y Verdadero Hombre

“Jesucristo es el mismo Ayer, Hoy y Siempre” (Heb. 13, 8)


Motivación:
Los periódicos cuentan que alguien –
mujeres, hombres y también niños–
ha expuesto heroicamente su vida
para salvar a otros, arrostrando
peligros, incluso la muerte, para
ayudar a sus semejantes. Se les
puede llamar «Salvadores»; y los que
han sido salvados los recuerdan con
agradecimiento a quienes les
ayudaron en momentos difíciles.
Los Evangelios cuentan lo que Jesús hizo y enseño, mostrando que es
verdadero hombre: nace de una mujer –la Virgen–, tiene cuerpo como el
nuestro, habla, llora, tiene hambre, sufre… También proclaman su divinidad:
hace milagros, perdona los pecados, dice de sí mismo que es el Hijo de Dios y
resucita por su propia virtud. Como afirma la fe de la Iglesia, Jesucristo es
verdadero Dios y verdadero Hombre.
Además de Salvador y Redentor; Jesucristo es el modelo para los hombres,
especialmente para los cristianos. Es lógico que tengamos especial interés
por conocer quién es Jesucristo: su vida en la tierra; su pasión, muerte,
resurrección y ascensión a los cielos; su doctrina. Cristo vive, y no solo hemos
de conocerle sino amarle, cada día un poco más. Lo amaremos si lo tratamos.
¿Y cómo tratar a Cristo? A través de la Oración y de los sacramentos (Pujol
Balcells & Sancho Bielsa, 1995, pág. 66).
Lectura Bíblica:
Jn 3, 16: “Tanto amó Dios al mundo, que entrego a su Hijo único, para que
quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna”.
Jn 15, 16: «”No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes”».

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Jn 14, 6 «Le dice Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al
Padre si no es por mí”».
Contenido doctrinal:
1. Dios nos saca del remolino del mal
«Nadie me pude ayudar»: esta formulación de la experiencia humana ya no
es válida. Llegue a donde llegue el hombre a través de sus pecados, hasta allí
ha enviado Dios Padre a su Hijo. La consecuencia del pecado es la muerte (cf.
Rom 6, 23). La consecuencia del pecado es sin embargo también la
maravillosa solidaridad de Dios, que nos envía a Jesús como amigo y
salvador. Por eso al pecado original se le llama también felix culpa: «Oh feliz
culpa que mereció tal redentor» (Liturgia de la Vigilia Pascual) (BendictoXVI,
2011, págs. 50, #70).
2. Evangelio “Buena Nueva”: Los relatos de Jesús
Los relatos acerca de la vida, muerte y resurrección de Jesús son la mejor
noticia del mundo. Testimonian que el judío Jesús de Nazaret, nació en Belén,
es «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16) hecho hombre. Fue enviado por el Padre
para que «Todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4)
(BendictoXVI, 2011, págs. 51, #71).
3. Dios se hizo hombre en Jesús
«Por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajo del cielo » (Credo de
Nicea-Constantinopla). [456-460] En Jesucristo, Dios ha reconciliado al
mundo consigo y ha liberado a los hombres de la cautividad del pecado.
«Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito» (Jn 3, 16). En
Jesús Dios asumió nuestra carne humana mortal (Encarnación), compartió
nuestro destino terreno, nuestros sufrimientos y nuestra muerte y se hizo en
todo igual a nosotros, excepto en el pecado (BendictoXVI, 2011, págs. 54,
#76).
4. Jesucristo es a la vez verdadero Dios y verdadero hombre
La Iglesia se ha esforzado durante largo tiempo para poder expresar la
relación entre divinidad y humanidad en Jesús. La divinidad y la humanidad
no están enfrentadas, de modo que Jesús sólo fuera parcialmente Dios y
parcialmente hombre. Como no es cierto que la naturaleza divina y la

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naturaleza humana se mezclen en Jesús. En Jesús Dios no ha tomado sólo en


apariencia un cuerpo humano (docetismo), sino que se hizo realmente
hombre. Tampoco se trata en la humanidad y en la divinidad de dos personas
diferentes (nestorianismo). Finalmente, tampoco es cierto que en Jesucristo
la naturaleza humana desaparezca al ser asumida en la naturaleza divina
(monofisismo).
Contra todas estas herejías la Iglesia ha mantenido firme la fe en que
Jesucristo es, en una persona, a la vez verdadero Dios y verdadero hombre.
La conocida formula «Sin separación y sin confusión» (Concilio de Calcedonia)
no pretende explicar lo que es inalcanzable a la inteligencia humana, sino
que, por así decir, fija los pilares de la fe. Designa la «Dirección» en la que se
puede buscar el misterio de la persona de Jesús (BendictoXVI, 2011, págs. 54,
#77).
5. Jesús tenía un alma, un espíritu y un cuerpo como nosotros.
Jesús «Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre,
obró con voluntad de hombre, amó con razón de hombre» (Concilio Vaticano
II, GS 22, 2). [470-476] A la humanidad plena de Jesús pertenece también que
tuviera un alma y que se desarrollara espiritualmente. En esta alma estaba
radicada su identidad humana y su particular autoconciencia. Jesús conocía
su unidad con su Padre celeste en el Espíritu Santo, por quien se dejaba guiar
en todas las situaciones de su vida.
Reflexión:
Jesús era muy claro y sincero en todo lo que enseñaba. Jamás mentía ni
disimulaba su pensamiento por miedo a las consecuencias. Tampoco
obligaba a nadie a que lo aceptara. A menudo repetía a las muchedumbres
estas palabras «El que quiera, que me siga». Jesús buscaba discípulos que
confiaran en él y estuvieran dispuestos a colaborar con él, por amor y
amistad. Jesús espera que tú te decidas.
Jesús te quiere, y te quiere cerca. Al dar comienzo a esta etapa de
preparación a la Confirmación, vas a sentir, semana a semana, cómo Él te
llama. Lo hará con un enorme respeto y jamás te va a retar o condenar. Hace
algunos años tus padres te pusieron en manos de Jesús. Esto ocurrió el día de
tu Bautismo. Ahora estás en edad de asumir personalmente la decisión de

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tus padres. Nada logras con el solo hecho de estar bautizado si no despiertas
a la Fe y optas libremente por seguir a este Jesús. Es un desafío grande que
tienes por delante.
Compromiso de Vida Cristiana:
Hacer una breve visita al Santísimo en el Sagrario para estar con Cristo,
realmente presente.
En un momento tranquilo de oración trata de estar un rato en silencio. Luego
repite en voz alta la siguiente frase: “Dios es mi padre. Él me ama desde toda
la eternidad”. Después de un rato vuelve a repetir la frase “Dios es mi padre.
Él me ama desde toda la eternidad”. Piensa en ella y repítela varias veces en
voz baja.
Responde:
1. Resuelve el siguiente crucigrama.
1 D
2 I
3 O
4 S

1: Es donde vivimos y nos llena de dificultades en el camino hacia Dios.


2: Medio para acercarnos a Dios.
3: Dios nos ama porque somos sus.
4: Aquel que vino para que pudieras conocer a Dios.

2. Escribe una descripción personal de cómo crees que es Jesús –Dios– o


que significa para ti. (Se totalmente sincero).
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La Iglesia Católica

“La Iglesia es la caricia del amor de Dios” (Juan Pablo II)


Motivación:
La sociedad actual
exalta el
individualismo y
considera a la
libertad como un
derecho absoluto;
de ésta situación
resulta el error
bastante difundido
que lleva a pensar
que se puede creer (en Dios) sin pertenecer (a la Iglesia). Hoy en día, si
hacemos una encuesta a la gente de nuestro país, preguntándoles si es
católica, casi, el 75% lo afirmaría, sin embargo, si continuamos con la
pregunta, ¿Eres miembro de la Iglesia?, la mayoría, respondería que no se
siente parte de ella y no sienten la necesidad de serlo. San Cipriano de
Cartago enseñaba: “Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia
por Madre”.
Lectura Bíblica:
1 P 2, 9: “Pero son linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo
adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquél que los ha llamado de las
tinieblas a su luz admirable”.
Col 1, 18: “Él (Cristo) es también la Cabeza del cuerpo de la Iglesia”.
Mt 16, 13 – 19: «Jesús le dijo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi
Iglesia, y el imperio de la muerte no lo vencerá”».
Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es la Iglesia?
La palabra “Iglesia” viene de griego “ekklesia” que significa los convocados.
Todos nosotros quienes hemos sido bautizados y creemos en Dios, somos

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convocados por el Señor; y Juntos somos la Iglesia. Como dice San Pablo,
Cristo es la cabeza de la Iglesia, nosotros somos su cuerpo (BendictoXVI,
2011, págs. 77, #121). Convocados por Dios, somos Iglesia, cuando
escuchando la palabra y celebrando los sacramentos, entramos en comunión
con Jesucristo que se hace presente donde hay dos o tres que están reunidos
en su nombre.
2. La Iglesia: una realidad humana y divina
Vista desde fuera la Iglesia es únicamente una institución histórica, con
logros pero también con errores históricos: una Iglesia de pecadores. Pero
esta mirada no es suficientemente profunda; porque Cristo se ha
comprometido de tal modo con nosotros pecadores que no abandona nunca
a la Iglesia. Esta unión inseparable de lo humano y lo divino, de pecado y de
gracia, forma parte del misterio de la Iglesia.
3. La misión de la Iglesia
La misión de la Iglesia es hacer brotar y crecer en todos los pueblos el Reino
de Dios, que ha comenzado ya en Jesús (BendictoXVI, 2011, págs. 78, #123).
La Iglesia sirve a este reino de Dios realizando los signos sagrados de Jesús
(sacramentos) y transmitiendo las palabras de Jesús.
4. Los atributos de la Iglesia
La Iglesia es una: La Iglesia es una porque tiene como origen y modelo la
unidad de un solo Dios. La Iglesia tiene una sola fe, una sola vida sacramental,
una única sucesión apostólica, una común esperanza y la misma caridad.
La Iglesia es santa: La Iglesia es santa porque Dios santísimo es un autor; así
la santidad es la vocación de cada uno de sus miembros y el fin de toda su
actividad.
La Iglesia es católica: La Iglesia es católica, es decir universal; ella anuncia la
totalidad y la integridad de la fe y es enviada en misión a todos los pueblos,
pertenecientes a cualquier tiempo o cultura.
La Iglesia es apostólica: por su origen, ya que fue construida «Sobre el
fundamento de los Apóstoles» (Ef 2, 20); por su enseñanza, que es la misma
de los Apóstoles.

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5. Los Fieles
Los fieles son aquellos que, incorporados a Cristo mediante el Bautismo, han
sido constituidos miembros del Pueblo de Dios y son llamados a llevar a cabo
la misión confiada por Dios a la Iglesia.
Reflexión:
En medio de todos los pueblos de la tierra existe un pueblo que no es como
ningún otro. No se somete a nadie, sólo a Dios. Debe ser como sal, que da
sabor; como la levadura, que lo penetra todo; como la luz, que aleja las
oscuridades. Quien pertenece al Pueblo de Dios debe contar con entrar en
contradicción abierta con las personas que niegan la existencia de Dios y
desprecian sus mandamientos. Pero en la libertad de los hijos de Dios no hay
que tener miedo a nada, ni siquiera a la muerte (BendictoXVI, 2011, págs. 79,
#125).
Aunque la Iglesia, en su larga historia, en ocasiones haya dado la impresión
de estar «Dejada de la mano de Dios», a pesar de todas las faltas y
deficiencias humanas, siempre está actuando en ella el Espíritu Santo.
(BendictoXVI, 2011, págs. 76, #119).
Dios no nos quiere salvar individualmente, sino juntos. Nadie alcanza el cielo
de forma asocial. Quien sólo se preocupa de sí mismo y de la salvación de su
alma, vive de forma asocial. Esto es imposible, tanto en el cielo como en la
tierra. El mismo Dios no es asocial; no es un ser solitario, que se baste a sí
mismo. El Dios trinitario es en sí «Social», una comunión, un eterno
intercambio de amor. Según el modelo de Dios, el hombre está hecho para la
relación, el intercambio, el compartir y el amor. Somos responsables unos de
otros (BendictoXVI, 2011, págs. 78, #122).
La Iglesia es más grande y está más viva de lo que pensamos. A ella
pertenecen los vivos y los muertos. Todo lo que cada uno hace o sufre en y
para Cristo, beneficia a todos. La conclusión inversa supone,
desgraciadamente, que cada pecado daña la comunión (BendictoXVI, 2011,
págs. 90, #146).

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Compromiso de Vida Cristiana:


Dar muchas gracias a Dios porque ha querido instituir la Iglesia, que continúa
entre los hombres la misión de Cristo.
Cuando un cristiano se porta mejor, ayuda a los demás miembros de la
Iglesia. Esta responsabilidad debe empujarnos a vivir cada día mejor la propia
vida cristiana.
Responde:
1. La misión que Jesucristo encomendó a su Iglesia es mencionada en Mc
16, 15; escribe alrededor del dibujo lo que implica dicha misión.
2. Meditar esta frase de san Cipriano «No puede tener a Dios por Padre
quien no tiene la Iglesia como Madre».

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Capítulo 6
La Oración Cristiana

“Vivir sin orar, es vivir sin Dios” (Yiye Ávila)


Motivación:
Hoy en día, los cristianos hemos olvidado algo muy importante, algo que
según la Biblia es un requisito indispensable para poder conocer a Dios y
cambiar nuestro modo de vida, nos referimos a la Oración: ella va más allá de
repetir palabras, va más allá de pedir, va más allá de dar gracias, con la
oración uno es capaz de intimar con Dios y entrar en el santuario del propio
corazón.

Lectura Bíblica:
Mt 11, 1: “Estaba Je
Mt 11, 9: «Yo les dig
Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es orar?
Orar es… hablar con Dios, es abrirle el
corazón teniendo la certeza que Él
escucha. La oración es entonces la
elevación del alma a Dios. Cuando un
hombre ora, entra en una relación viva
con Dios (BendictoXVI, 2011, págs. 258,
#469), La oración es la gran puerta de
entrada en la fe, una persona que ora se confía cada vez más en Dios.
2. ¿Por qué ora el ser humano?
Oramos porque estamos llenos de ansia infinita y porque Dios nos ha hecho
para estar con Él:
“Nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti” decía San
Agustín; por ello en la oración busca ya desde ahora unirse con Aquél a quien
encontrará un día cara a cara.
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3. La oración y la amistad con Dios


La amistad lleva a la cercanía, al diálogo, a la contemplación de la persona
amada, a no poder vivir sin ella, a estar siempre pendientes de ella.
Eso viene a ser nuestra oración: un encuentro en el amor. La amistad con
Dios se cultiva en la práctica de la oración.
4. Jesús modelo de Oración
Nuestra oración es auténtica en cuanto se parece a
la oración de Jesús y está unida a ella.
El Espíritu Santo nos va haciendo descubrir cómo
eran las actitudes filiales de Jesús al orar y va
animándonos a imitarlas.
Jesús es nuestro modelo de escucha, de
contemplación y de obediencia.
5. Características de la verdadera oración
Humildad: Es una actitud fundamental que nos lleva a buscar a Dios
reconociéndonos pecadores necesitados de Él no tenemos derechos que
exigir.
Confianza: La oración cristiana se dirige a Dios desde la certeza que es bueno
y sabiendo que Él siempre escucha nuestras súplicas.
Perseverancia: La oración debe ser un acto continuo, según lo que dijo Jesús:
“Orad siempre, jamás dejad de orar”.
Quien ora sólo cuando tiene ganas o cuando está en necesidad, no busca a
Dios con corazón puro, sino que busca a sí mismo y sus propios intereses.
6. Dificultades para orar
La distracción: En nuestra vida se prestan muchas cosas que parecen más
urgentes que orar. Pasa seguido que, cuando ya se ha conseguido dedicar un
tiempo a la oración, nuestra mente es asaltada por muchas distracciones que
nos impiden concentrarnos en Dios.
A veces esas distracciones se buscan voluntariamente y así la oración se hace
estéril.
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Falta de fe: La oración presupone la fe. Orar es, ante todo, entrar en la
presencia de Dios; esa presencia amorosa se percibe sólo desde a fe.
Reflexión:
A menudo nos olvidamos de Dios, huimos de él y nos escondemos. Pero,
aunque evitemos pensar en Dios, aunque lo negamos, él está siempre junto a
nosotros. Nos busca, antes de que nosotros lo busquemos, tiene sed de
nosotros, nos llama.
Uno habla con su consciencia y se da cuenta, de pronto, de que está
hablando con Dios. Uno se encuentra solo, no tiene con quien hablar y
percibe entonces que Dios siempre está disponible para hablar. Uno está en
peligro y se da cuenta de que Dios responde al grito de auxilio.
Orar es tan humano como respirar, comer, amar. Orar purifica. Orar hace
posible la resistencia a las tentaciones.
Orar fortalece en la debilidad. Orar quita el miedo, duplica las fuerzas,
capacita para aguantar. Orar hace feliz (BendictoXVI, 2011, págs. 258, #470).

Compromiso de Vida
Cristiana:
Reservar unos minutos al día para
hablar con Dios, particularmente
al levantarse y al terminar la
jornada. Poniendo atención y
devoción en la oración vocal,
especialmente al rezar el
Padrenuestro y el Avemaría.
Vivir bien los detalles de cariño y de respeto cuando se está en la Iglesia: uso
del agua bendita, genuflexión ante el Sagrario, inclinación de cabeza ante el
Crucifijo o imagen de la Virgen, etc.

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Responde:
1. ¿Cuánto tiempo al día le dedicas a la oración? ¿Por qué?
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2. Lee y medita:
“¿Cómo oraba Jesús? la vida de Jesús era toda ella oración. En los momentos
decisivos (Las tentaciones en el desierto, la elección de los apóstoles, la
muerte en la cruz) su oración fue especialmente intensa. A menudo se
retiraba en soledad para orar, especialmente por la noche. Ser uno con el
Padre en el Espíritu Santo: ese fue el hilo conductor de su vida terrena”
(BendictoXVI, 2011, págs. 262, #475).
3. Una de las tantas y hermosas maneras que tenemos para dirigirnos a
Dios es para dar gracias. Siempre será bueno aprender a ser agradecidos de
Dios por todo lo que nos regala y ofrece. A continuación completa con tus
propias palabras la siguiente oración de acción de gracias:
Señor, con toda sencillez quiero darte gracias por
_______________________
Te agradezco que me hayas regalado
Pienso en tantas personas que me rodean y quiero darte gracias por haber
conocido a
_____________________________________________________
Finalmente, pienso en mí y te agradezco que me hayas permitido
______________________________________________________.
Amén.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 29


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Capítulo 7
María, Mujer de Fe y Madre Nuestra

“Cuándo María ruega, todo se obtiene, nada se niega” (San Juan Bosco)
Motivación:
Instintivamente el ser humano se siente
atraído por la belleza. Esta se considera
cualidad propia de la mujer. Hay una
belleza que se refleja sobre todo en el
rostro. Pero es evidente que existe una
auténtica belleza humana más allá de las
facciones corporales y podríamos
denominar belleza espiritual; esta
belleza resplandece en María que, por
una gracia especial, está estrechamente
unida a Dios. Por eso la Virgen María
recibe en la Iglesia una veneración
especial por ser Madre de Dios y Madre
nuestra.
Lectura Bíblica:
Ga 4, 4: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de
mujer”.
He 1, 14: “Los discípulos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en
compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús…”
Contenido doctrinal:
1. ¿Quién es la virgen María?
Es la mujer que Dios escogió para ser la Madre de nuestro salvador Jesucristo
y Madre nuestra. Ella, con materna diligencia, acompaño a su hijo Jesús en el
camino de su vida terrena, desde su nacimiento hasta su muerte.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 30


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2. María mujer de fe
Los evangelios testifican que conoció su particular vocación materna por
medio de una revelación divina; el ángel Gabriel se le presentó para decirle
que había hallado gracia a los ojos de Dios y que concebiría y daría a luz un
niño que sería Hijo del Altísimo (Lc. 1, 30 – 33). A pesar de sentirse turbada
por las palabras del Ángel María responde: “He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). La obediencia inmediata de María
y su docilidad, son reflejo de su fe profunda en Dios.
3. Y Dios se hizo hombre
Esta adhesión de María al proyecto divino tuvo un efecto inmenso en el
futuro de la humanidad: era un “Sí” a Aquél que tenía que venir a liberar a los
hombres de la esclavitud del pecado. Desde el instante del “Sí” de María, se
realiza el misterio de la Encarnación; lo que significa que desde ese instante
Dios se hizo hombre en el seno de la Virgen.
4. Los Dogmas Marianos
La Iglesia enseña cuatro dogmas sobre María, es decir, cuatro verdades que
debemos creer sobre la Virgen María:
La Inmaculada Concepción: ¿Te acuerdas que te contamos que Adán y Eva
desobedecieron a Dios?; desde entonces todos los hombres nacemos con
una mancha en nuestra alma que se llama pecado original. Pues, el dogma de
la Inmaculada Concepción enseña que la única mujer a la que Dios le
permitió ser concebida y nacer sin este pecado original, fue a la Virgen María,
porque iba a ser la madre de Jesús (BendictoXVI, 2011, págs. 57, #83).
La Maternidad Divina: María es Madre de Dios, porque de ella nació
Jesucristo. Su maternidad está en función de la redención, por tanto está
orientada a la salvación de los hombres.
La perpetua Virginidad: María fue madre sin dejar de ser Virgen. Virginidad y
maternidad se excluyen, así la mujer, al ser madre según las leyes naturales,
deja de ser virgen. María, en cambio, por milagro singular, fue madre de
Jesús, permaneciendo virgen antes del parto, en el parto y después.
La Asunción a los Cielos: Es dogma enseño que la Virgen María a final de su
vida fe llevada (Asunción) en cuerpo y alma a los cielos.

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5. ¿Por qué María es también nuestra madre?


María es nuestra madre porque Cristo el Señor, nos la dio como Madre:
“Mujer ahí tienes a tu madre” (Jn 19, 26 – 27).
En estas palabras que Jesús dirigió a Juan desde la cruz, ha entendido
siempre la Iglesia que Jesús confiaba toda la Iglesia a María.
De este modo María es también nuestra Madre y podemos invocarla y
suplicar su intersección ante Dios (BendictoXVI, 2011, págs. 58, 85).
Reflexión:
Acoge tú, a María como Madre.
En tu búsqueda de Jesús nadie te podrá guiar mejor que María. Esa es su
tarea. Primero debió cuidar al pequeño Jesús. Ahora nos cuida a nosotros.
Nos quiere aunque nos portemos mal y nos olvidemos de Jesús y de Ella.
Jamás nos va dejar abandonados.
No dudes ni un instante que siempre está junto a ti, y puedes conversar con
ella en cualquier momento. En todas las Iglesias, y en muchas casas de
católicos, hay imágenes bellas de María. Están allí para recordarnos su
presencia y animarnos a recurrir a su protección.
Orar cada noche encomendándonos a María es una práctica hermosa. La
misión de María es cuidar que no nos alejemos de su Hijo. Eso es lo que a ella
más le interesa. No te olvides lo que pedimos en el Avemaría.
“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén.”
(Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, págs. 80, d).
Compromiso de Vida Cristiana:
Antes de acostarse confía tu vida en las manos de la Virgen rezando un Ave
María.
Aprender bien el Avemaría y el Salve.

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Responde:
1. ¿Quién es María para ti?
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2. Explica las cuatro fidelidades de la Virgen María
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3. Escribe una oración a la Virgen María.

Amén.

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Capítulo 8
La Historia de la Salvación

“Yo soy la resurrección y la vida” (Jn 11, 25)


Motivación:
La historia de la salvación es la
serie de intervenciones de Dios a
favor del hombre para su
salvación.
El Dios de la creación es alguien
que habla, actúa, delibera, se
complace en lo realizado. Alguien
que no está indiferente a la
criatura, que cuida de ella, de que
se alimente, de que viva bien.
Nada ni nadie hay entre las obras de sus manos que no le interesen. “No está
lejos de cada uno de nosotros, en el estamos nos movemos y existimos” (Hch
17, 22); “Dios dijo y fue hecho; lo mando y surgió” (Sal 33, 9).
Lectura Bíblica:
Heb 11, 3 – 39: “Por fe sabemos que Dios formó los mundos mediante su
palabra, de modo que lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían
verse”.
Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es la Historia de la Salvación?
“La historia de la salvación es la serie de intervenciones de Dios en la historia
del hombre para su salvación”
La historia de la salvación del hombre se divide en etapas, para un mayor
entendimiento de la acción salvífica de Dios.
Orígenes: Comienza desde la creación del mundo y del hombre (Adán y Eva
Gén 1), pasando por el pecado original (la desobediencia Gén 3, 6 – 7),

Hermanos Franciscanos Capuchinos 34


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renunciando así al favor de Dios; pero Dios en su bondad pacta una Alianza
con Abraham (Gén 15, 5 – 8).
Patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, son los fundadores del pueblo hebreo.
Jacob tiene 12 hijos, los cuales son jefes de las tribus de Israel. Esta etapa
termina con la historia de José (penúltimo hijo de Jacob) cuando emigran a
Egipto.
Éxodo: Después de largos años de permanencia en Egipto, a mucho tiempo
después de la muerte del protector del pueblo hebreo (José), empieza su
esclavitud. Dios al ver a su pueblo sufrir decide liberarlo (Ex 2, 23 – 25) y
llama a Moisés (1250 a. C.) para realizar la liberación del pueblo hebreo,
prepara la Alianza Mosaica (entre Dios y el Hombre). Dios entrega sus leyes
(Decálogo Ex 20, 1 – 21) en el monte Sinaí. El pueblo marcha por el desierto
durante 40 años, que sirven para su purificación; aquí se muestra el corazón
de Dios fiel y misericordioso ante la infidelidad y miseria del hombre.
La llegada a Palestina – Los Jueces: Yahvé entrega la tierra prometida a su
pueblo, surgen los Jueces que son quienes dirigen el pueblo (el primero fue
Josué – 1200 a, C.) pues tiene que luchar por su tierra, pero aún siguen
siendo unos clanes con una misión no muy clara, pero entonces poco a poco
van adquiriendo una identidad, la de ser el Pueblo elegido, lo que es
confirmado por sus triunfos; eligen a Samuel como último juez (y primer
profeta), quien unge a Saúl como rey por mandato de Dios.
Monarquía (1030 a. C.): El pueblo pide a Dios un Rey, Saúl es el primer Rey
de Israel, Dios le concede grandes victorias contra los filisteos, pero se aparta
de Dios. David segundo Rey de Israel (1000 a. C.), el gran amigo de Dios (1
Sam 16, 12 – 13) es el más importante de los reyes, unifica al pueblo, pone
como capital a Jerusalén, pero peca. Dios lo castiga. David pide perdón, se
humilla ante Dios y es perdonado y se le concede el regalo de que el hijo de
Dios será de la familia de David. Salomón el tercer Rey de Israel (960 a. C.),
construye el templo de Jerusalén, fue muy sabio (1 Rey 1, 28 – 30) pero muy
pecador, desobedece; sus esposas son de otras religiones, le hicieron adorar
a ídolos, Dios se aparta y lo castiga, los pueblos se revelan.
Decadencia de la monarquía: A la muerte de Salomón se divide el reino (930
a. C.), el Reino del Norte o de Israel, no acepta al hijo de Salomón como rey;
el Reino Del Sur o de Judá, permanece fiel a la familia de David.
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Los Profetas: Surgen durante el destierro del pueblo de Israel dominados por
Asia (724 a. C.), Babilonia (587 a. C.) y Persia; despiertan la esperanza, pues
se acerca la venida del Salvador (Is 6, 1 – 9). Los profetas mayores son: Isaías,
Jeremías, Ezequiel y Daniel.
La Reconstrucción: Después del desierto son liberados (537 a. C.), Israel
regresa a su tierra (Jerusalén) guiados por Zorobabel, que reconstruye el
templo, siguen siendo atacados por otras naciones, se organizan bajo la
dirección de Esdras (458 a. C.). Se inicia la defensa de la verdadera religión,
encabezados por los hermanos Macabeos (175 a. C.) (HFC, 2012, págs. 45-
47).
2. Jesucristo
“Tanto amó Dios al mundo que envió a su Unigénito no para condenarlo sino
para darle vida eterna” (Jn 3, 16).
Cuando ya todo está perfectamente preparado, Dios envía a su propio hijo, el
cual se hace hombre para salvarnos a todos (Jn 1, 14; Fil 2, 6 – 7). Él es el
centro de nuestra fe.
Significado: (Jesús – Cristo)
Estas palabras expresan por una parte, la realidad histórica y por otra, la
transcendencia y el valor universal que tiene Jesucristo para todos los
hombres. El nombre de Jesús en latín es: Iesus = Yehosua = Yahvé salva, el
salvador (Mt 1, 21) El Emmanuel – Dios con nosotros (Is 7, 14). El termino
Cristo viene del latín Cristus y esté del griego Cristo, es un adjetivo que
significa “Ungido”, del verbo griego crio que es igual a ungir (1Sam 6, 12).
Jesús es el Cristo = Jesucristo (HFC, 2012, pág. 47).
3. ¿Cómo mando Dios al mundo a su Hijo?
Para que su Hijo se encarnara, Dios escogió a una mujer muy especial: María.
Entonces le mando un Ángel que le dijo: “Alégrate María, concebirás y darás
a luz, un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, Él será grande y será
llamado Hijo del Altísimo”.
Después el Espíritu Santo vino sobre ella y quedó embarazada del niño Jesús.
Fíjate bien, Dios puso al niño Jesús dentro de María sin haber conocido ella
varón.
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María permaneció Virgen toda su vida, porque al casarse ella y José


ofrecieron para siempre su castidad como regalo de Dios. Fue así como
mandó Dios a su Hijo para salvarnos.
Jesús fue un ciudadano de Galilea (provincia romana de Judea), nació en el
año 754 de la fundación de Roma; nació como hombre en Belén de Judá, y
vivió casi treinta años en Nazaret.
A los treinta años empezó a predicar el Reino de Dios (Mt 10, 14), suscitando
entusiasmo en el pueblo sencillo (Jn 11, 25), pero odio y envía en la clase
religiosa y dominante, fue condenado a muerte de cruz (Jn 19, 17 – 24) pero
a los tres días resucitó (1Cor 15, 4) y antes de subir al cielo fundó la Iglesia,
por la fuerza del Espíritu para que continuara por el mundo su obra
salvadora.
A los cuarenta días de su resurrección subió al cielo (Rom 8, 34) prometió
volver al final del mundo para juzgar a todos los hombres.
Su mensaje sigue siendo luz para los creyentes y esperanza para los pobres,
hasta sus enemigos y críticos reconocen que fue y es el hombre más humano
y sincero, el más consecuente, el más libre de la historia que la humanidad
haya conocido.
No se vendió por ningún interés, su profesión; hacer el bien; murió por la
verdad y la firmó con su sangre, Jesucristo es el Hijo de Dios, si fuera sólo
hombre no hubiera cortado la historia en dos y su recuerdo hubiera sido
olvidado o considerado como un personaje más de la historia.
Jesús con su muerte en la cruz y su resurrección redime y salva al hombre
pues vence la muerte, salario del pecado de Adán (Rom 6, 23) y sitúa al
hombre en su verdadera dignidad de Hijo de Dios.
“Desde que Dios vino a la tierra, Dios está con el hombre y desde que Jesús
resucitó y ascendió a los cielos, el hombre está con Dios”
Parusía: Es la segunda venida de Cristo, de la cual nadie sabe cuándo será,
con ella culmina la Historia de la Salvación (HFC, 2012, págs. 47-48).

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Reflexión:
María unió las dos esencias la divina y la humana, claro si no ¿De dónde sacó
Jesús su cuerpo humano? Fue María la que dio el gen humano y dio inicio a la
descendencia de Hijos de Dios, Jesús en efecto es descendiente de David y
descendientes de Dios, recuerda que Jesús vino a cambiar muchas cosas a la
Tierra y una de ellas se encuentra al decir a Dios “Papito”, Jesús es esa
persona a quien se le cumplía todas esas profecías del Antiguo Testamento,
pero también mira más allá, somos descendientes de nuestro padre Abraham
por la promesa que le dio Dios, y por lo tanto somos descendientes de David,
un poco más a dentro, “Somos hermanos de Jesús”, Él es nuestro hermano
mayor, el protector y nuestro ejemplo. Jesús es quien nos lleva al Padre, así
que hoy pidámosle a nuestro hermano Jesús que nos lleve a Dios Padre (HFC,
2012, pág. 49).
Compromiso de Vida Cristiana:
Al ver una cruz o un Crucifijo, agradecer a Jesús que muriera en ella para
salvarnos.
Pensar que un día nuestras acciones quedarán patentes y al descubierto
delante de todos los hombres. Procurar hacer todo con rectitud de intensión.

Responde:
1. ¿En qué se centra la Historia de la Salvación? ¿Por qué?
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2. ¿Con qué personaje de la Historia de la Salvación te identificas y por
qué?
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Capítulo 9
Los Mandamiento I, Amor de Dios (I – II – III)

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas
tus fuerzas y con toda tu mente” (Lc 10, 27)
Motivación:
Desde niños estamos acostumbrados a oír la palabra Dios. Algunos lo hacen
con respeto, otros, con indiferencia. Los adultos, especialmente los padres
tienen mucho que ver en cuanto a la imagen que proyectan a los niños de
Dios.
Es importante saber que no todos piensan igual acerca de Dios. Vamos
descubriendo que cada persona tiene su propia idea de Dios y se aferra a
ella.
De la idea que yo tenga personalmente de Dios dependerá cómo me
relaciono con Él. Si para mi Dios es alguien terrible y castigador, le tendré
miedo. Si lo experimento distante, me sentiré solo. Si lo imagino
despreocupado de nosotros, me sentiré libre para hacer lo que se me antoje.
Finalmente, si lo siento cariñoso y cercano, seré feliz y me fiaré de Él (Deker
G. & Cáceres Contreras, 2003, pág. 62).
Lectura Bíblica:
Mt 11, 25 – 26: «En aquella ocasión Jesús exclamo: “Yo te alabo, Padre, Señor
del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios
y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de
tu agrado”».
Contenido doctrinal:
1. Amar a Dios sobre todas las cosas
Este quiere decir que Dios debe ser lo más importante en tu vida. Hay que
amarlo, vivir cerca de Él con la oración y sobretodo “Cumplir su voluntad” en
tu vida, o sea hacer lo que Él te pida.

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Cristo vino a enseñarnos con su vida, el modo


en que debemos actuar para amar a Dios.
¿Qué significa amar sobre todas las cosas?
Que debes cumplir lo que a Dios le gusta Más
que cumplir lo que a ti te gusta; que no te
importe el trabajo que te cueste, lo que tengas
que dejar, lo que la gente diga; que solo te
importe lo que Dios quiere (HFC, 2012, págs.
54, #1).
2. No tomarás el Santo Nombre de Dios en vano
Este mandamiento manda a respetar el Nombre de Dios y respetar también
todas las cosas sagradas (como por ejemplo la Iglesia y lo que hay en ella, los
sacerdotes…).
No es correcto decir “Te lo juro por Diosito
Santo que…” por cualquier tontería. Las
promesas en Nombre de Dios son cosas muy
serias.
Jurar en falso sería tomar a Dios por testigo
de algo que no tienes intensión de cumplir o
que después de prometerlo te hechas para
atrás (HFC, 2012, págs. 54, #2).
3. Santificarás las fiestas
Esto significa que debes dedicar a Dios el día Domingo y los días de fiesta de
la Iglesia.
En estos días todos los católicos debemos
de ir a Misa, a no ser que no podamos por
alguna razón seria, como sería una
enfermedad grave, una emergencia…
Los Domingos y días de fiesta de guardar
es obligatorio el “descanso” (HFC, 2012,
págs. 55, #3). (Ver Anexo Nº 2).

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Reflexión:
Lc 5, 17 – 26: Un día que Jesús estaba enseñando, estaban sentados algunos
fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea
y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto,
unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de
introducirle en la casa donde estaban, para ponerle delante de Jesús.
Pero no encontrando por donde entrar, a causa de la multitud, subieron al
tejado, lo bajaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en el
medio, delante de Jesús. Viendo en Jesús la fe de ellos, dijo: “Hombre, tus
pecados quedan perdonados”.
Los escribas y fariseos empezaron a pensar: “¿Quién es éste, que dice
blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” Conociendo
Jesús sus pensamientos, les dijo: “¿Qué estáis pensando en vuestros
corazones?” ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te quedan perdonados”, o
decir: “Levántate y anda”? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene
en la tierra poder de perdonar pecados, –dijo al paralítico–: “A ti te digo,
levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Y al instante, levantándose
delante de ellos, tomó la camilla en la que yacía y se fue a su casa,
glorificando a Dios.
El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor,
decían: “Hoy hemos visto cosas increíbles”.
Vamos a profundizar el texto, con la ayuda de la reflexión de San Agustín,
descubriendo los personajes que aparecen en él (HFC, 2012, págs. 32-33).
Personajes Lo que Representan.
Jesús: Dios.
Paralítico: Yo.
Parálisis: Mis dificultades al aproximarme a Dios.
Amigos que lo llevan: Personas que me ayudan a vivir mi fe.
Multitud: Personas que nos dificultan en el momento de
aproximarnos a Dios. (El Mundo).
Lecho: Lo que nos ayuda para apoyar nuestra fe (La Iglesia).
Tejado y tejas: Lo que tenemos que quitar de nuestra vida para poder
aproximarnos a Dios.

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Compromiso de Vida Cristiana:


Procurar cumplir en todo momento la voluntad de Dios, expresada en los
mandamientos.
Participar en la Eucaristía para darle gloria a Dios y procurar que se nos crea
por nuestra palabra, sin necesidad de juramentos.
Responde:
1. Completa las siguientes frases
“Mi Padre es quien les da_________________________________” (Jn 6, 32).
“El que me ama hace caso de ______________________, y mi Padre lo
amará; y mi Padre y ____________________________________” (Jn 14, 23).
2. Identifica los personajes de la imagen y relaciónalos en tu vida diaria (a
quien representan en tu vida).

AMIGOS
TEJADO

PARALITICO

MULTITUD
LECHO
JESÚS

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Capítulo 10
Los Mandamientos II, Amor al Prójimo (IV-V–VII–VIII–X)

“Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 39)


Motivación:
En la última Cena Jesús dijo a sus apósteles: “Un mandamiento nuevo os doy:
que os améis unos a otros como Yo os he amado. En esto conocerán todos
que sois mis discípulos: si os tenéis amor unos a otros” (Jn 13, 34 – 35). El
mandamiento nuevo señala la medida con que debemos amar a los demás:
como Cristo nos ha amado. Los mandamientos de la Ley de Dios se resumen
en dos: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros
mismos. El amor; por tanto, es la perfección de la Ley (Pujol Balcells & Sancho
Bielsa, 1995, pág. 214).
El Internet está provocando cambios importantes en nuestra forma de
relacionarnos. Hoy, esa dimensión del hombre que es la “relación” está
siendo sustituida por la “conexión” (chat, sms, redes sociales, Facebook, etc.)
que constituye la nueva y privilegiada forma de relación interpersonal; el
grave peligro que entraña dicha forma es que podemos “conectarnos” con
muchas personas, pero corremos el riesgo de no acercarnos a ninguna.
Es por eso que hoy en la sociedad se asiste a la pérdida de sentido de la
existencia y al olvido de la dignidad de persona humana. La vida humana
resulta así amenazada de múltiples maneras. Esta situación no responde al
designio de Dios, Creador y fin del hombre, quien lo ha puesto todo a su
servicio. En este contexto el aborto aparece como un problema que produce
consecuencias atroces en nuestras sociedades.
Lectura Bíblica:
Jn 15, 13: “No hay amor más grande que aquel que da la vida por otros”.
1 Jn 4, 7: “Amémonos unos a otros porque el amor es Dios”.
Jer 1, 5: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieses del
seno materno te consagré”.

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Contenido doctrinal:
1. Honrarás a tu padre y a tu madre
Esto quiere decir que debes Amar a tus padres,
porque Dios te los ha dado, y Ser Agradecido con
ellos porque les debes la vida y la educación. A los
padres les debes siempre un gran Respeto, aunque ya
no dependas de ellos.
Es también tu obligación ayudar a tus padres con lo
material y con tu apoyo y compañía en los años de
vejez o en la enfermedad. Cómo no vas a ocuparte de
quienes han dado la vida por ti (HFC, 2012, págs. 55, #4).
2. No matarás
Nadie tiene derecho, por ningún motivo, a quitar la
vida a otro. Sólo Dios es quien da y quita la vida.
Es pecado mortal el Abortar, que no es más que
Matar a tu propio hijo, a una criatura que ni
siquiera puede defenderse y que, por pequeño que
sea, ya tiene un “Alma” y ya es hijo de Dios. Es
también pecado contra este mandamiento, el
suicidarse. Este mandamiento pide:
+ Respetar tu propia vida y salud; por esto no debes beber alcohol en
exceso y está totalmente prohibido contaminarte con drogas.
+ Respetar la vida de los demás; por lo que prohíbe la guerra, la tortura, el
terrorismo, el secuestro y cualquier acto que atente contra la vida de las
personas (HFC, 2012, págs. 55, #5).
3. No robarás
Este mandamiento manda; que nadie debe tomar lo
que no es suyo, aunque se le antoje mucho, aunque
el otro no se vaya a dar cuenta de que algo le falta.
Ser “Justos” y caritativos en el uso de los bienes que
Dios le ha dado a cada quien.
Que respetemos y cuidemos todo lo que Dios ha

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creado como la naturaleza, los animales… Que los que debemos hacerlo,
paguemos nuestros impuestos. No dañar voluntariamente los bienes de otras
personas. Cumplir muy bien con nuestro trabajo o empleo. Pagar salarios
justos (HFC, 2012, págs. 56, #7).
4. No dirás falso testimonio ni mentirás
Esto quiere decir que debemos decir siempre la verdad a los demás. Mentir
es decir algo falso, es engañar. La mentira nos hace sentir culpables y nos
mete en muchos enredos.
Tampoco está bien enjuiciar o hablar mal de
otros. Si alguien miente, debe reparar su
mentira, o sea confesar la verdad. Prohíbe el
halago, la adulación o la complacencia, sobre
todo si está orientado a pecar gravemente o
para lograr ventajas ilícitas (HFC, 2012, págs. 56,
#8).
5. No codiciarás los bienes ajenos
Significa que no debes desear tener lo que otros
tienen, no ser envidioso. Dios ha dado a cada
hombre lo que Él ha querido y a cada uno le
pedirá cuenta del uso que de esos bienes haya
hecho durante su vida.
Significa también que está mal desear
desordenadamente la riqueza y el poder (HFC,
2012, págs. 57, #10).
Reflexión:
Un cristiano no puede decir que ama a Dios si no ama a su prójimo. Como
advierte san Juan, «si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano es un
embustero, porque el que no ama a su hermano al quien ve, ¿Cómo puede
amar a Dios a quien no ve?» (1 Jn 4, 20). Las razones en la que se funda la
fraternidad cristiana son claras: todos somos hijos del mismo Padre celestial
y, en consecuencia, hermanos; hemos sido redimidos con la sangre de
Jesucristo y estamos destinados al cielo. Cristo mismo se identifica con el

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prójimo para ungirnos al amor: «Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos
mis hermanos menores, a mí me los hicisteis» (Mt 25, 40).
Por eso hemos de querer a los demás por amor a Dios. La pura simpatía, la
admiración o el altruismo, no son la caridad que Cristo nos pide (Pujol
Balcells & Sancho Bielsa, 1995, págs. 216, #4).
Compromiso de Vida Cristiana:
Perdonar a los que nos han ofendido, como se dice en el Padrenuestro.
No robar nunca nada, aunque sea poco y en casa; si se ha hecho devolverlo
cuanto antes.
Examinar sinceramente la consciencia para evitar que se cometa la envidia
del bien ajeno; alegrase con los éxitos de los demás.
Responde:
1. Comenta brevemente el tema.
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2. Lee, medita y comenta el siguiente texto bíblico: 1 Jn 4, 16.
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3. Concéntrate en los cuatro puntos ubicados en el
centro de la imagen y reza un Padrenuestro, un Ave
María y Gloria al Padre… Después mira hacia la pared
y comienza a pestañar varias veces… continua
mirando y dime ¿A quién ves?
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Capítulo 11
Los Mandamientos III, Visión Cristiana de la Sexualidad

(VI – IX)

“Tu sexualidad es algo bueno y natural. La clave está en saber dirigirla y


controlarla” (Vera Alba, 1994)
Motivación:
La sexualidad es una de las dimensiones más profundas de la existencia
humana. Lamentablemente la sociedad en que vivimos banaliza el sexo y lo
considera un ocasión para el disfrute egoísta y el placer. Hoy se separa la
sexualidad del amor y de toda norma moral objetiva, reduciéndola a mero
juego y objeto de consumo, y todo esto con la complicidad de los medios de
comunicación social que proponen una especie de idolatría del instinto. Ante
este panorama el hombre no puede menos que responder a esta pregunta:
¿Cuál es el sentido y el destino del sexo?
Lectura Bíblica:
Gén 2, 24: “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su
mujer, y se hacen una sola carne”.
Gén 1, 28: «Y bendiciéndolos, les dijo Dios: “Sed fecundados y multiplicaos y
llenen la tierra y sométanla”».
1 Cor 13, 1 – 7: “No hay nada más perfecto que el amor”
Contenido doctrinal:
1. Creados por Dios hombre y mujer
El libro de Génesis nos dice: “Y creo Dios al hombre a imagen suya, a imagen
de Dios lo creó”, macho y hembra los creó (Gén 1, 27). Diferenciados por el
sexo, el varón y la mujer están al mismo tiempo orientados por Dios al
encuentro amoroso, por eso Adán exclama: “Esta sí que es carne de mi
carne”… y comenta el autor sagrado: “Por eso el varón se unirá a su mujer”
(Gén 2, 24); “dado que Dios quería que existieran el uno para el otro y se
complementaran en el amor, Dios hizo diferentes al hombre y a la mujer”
(BendictoXVI, 2011, págs. 218, #400).

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2. La sexualidad una dimensión de la persona


La sexualidad no es un “Parte” sino una dimensión de la persona. Si fuera una
parte la podríamos ubicar en algún lugar de nuestro cuerpo, pero no es así;
“Ser varón o mujer marca profundamente al ser humano” (BendictoXVI,
2011, págs. 218, #400); es decir marca todo su ser y todo lo que hace; por
eso podemos concluir que todo lo que hacemos está marcado por nuestra
sexualidad. En definitiva podemos concluir que existimos como seres
sexuados.
3. La sexualidad humana no es sólo reproductiva
El sexo sirve a los animales para conservar la propia especie
reproduciéndolos, todo esto se realiza por la fuerza del instinto que los
mueve a buscarse. También nosotros nos reproducimos sexualmente, pero la
sexualidad humana no se agota en su función reproductiva; además dotado
de inteligencia y voluntad, el hombre está capacitado, a diferencia de los
animales, para gobernar el instinto y orientarlo a la realización de una acción
libre y razonable.
4. La sexualidad es el lenguaje del amor
El hombre y la mujer que se atraen sexual u espiritualmente, cuando se
aman, y han sellado ese amor con el vínculo indisoluble del matrimonio,
hallan en la sexualidad el lenguaje con el que expresan su amor. “Cuando el
esposo y la esposa se aman y se unen corporalmente, su amor encuentra una
profunda expresión sensible” (BendictoXVI, 2011, págs. 218, #400). La
sexualidad está entonces al servicio del amor.
5. Doble finalidad
Entonces podemos decir que la actividad sexual del hombre esta
“Ordenada”, según la voluntad de Dios, a una doble función:
+ La comunicación amorosa.
+ La fecundidad, es decir la procreación de los hijos.
6. El matrimonio
El sacramento del matrimonio, que supone una unión exclusiva, indisoluble y
fecunda entre los esposos, crea el ambiente seguro y estable para que se viva

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la sexualidad en modo legítimo, reforzando el vínculo de amor entre esposos,


vínculo que incluye la paternidad y la maternidad.
Reflexión:
No cometerás actos impuros
Este mandamiento incluye varias cosas, y hay que ser muy claros:
+ Los hombres debemos aprender a dominar nuestras pasiones, debemos
respetar nuestra sexualidad. Esto significa la
Castidad.
+ Las principales ofensas a la castidad son: la
lujuria, la masturbación, la fornicación y la
pornografía, la prostitución, la violación y las
prácticas homosexuales.
+ Ya casados nuestro amor debe ser fiel y durar
hasta el día de la muerte.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros
Este mandamiento nos dice que no debemos
pensar ni desear cosas inmorales. Si un
pensamiento así llega a tu mente, debes
desecharlo de inmediato.
Para no caer en está falta es importante no andar
viendo películas o revistas sucias, no andar de
mirón y vestir con decencia.
Compromiso de Vida Cristiana:
Acudir a la Virgen al sentir tentaciones contra la castidad; se puede rezar el
“Bendita sea tu pureza”, o el “Acordaos”.
Rechazar enseguida los malos pensamientos, poniendo medios naturales y
sobrenaturales adecuados.

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Responde:
1. Analiza las siguientes frases y marca si es verdadero (V), falsa (F) o
modificable (M).
La sexualidad debe ir de la mamo con el amor. (V) (M) (F)
Dios creó al varón y a la mujer para complementarse. (V) (M) (F)
Sexualidad es lo mismo que genitalidad. (V) (M) (F)
“El hombre actúa por instinto”. (V) (M) (F)
En el matrimonio la sexualidad es el lenguaje del amor. (V) (M) (F)
La sexualidad es un don de Dios y por lo tanto es buena. (V) (M) (F)
Hoy la sexualidad es un objeto de consumo. (V) (M) (F)
2. Comenta. Quienes se aman pueden tener relaciones sexuales sólo en el
matrimonio.
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3. Escribe tres aspectos positivos y tres aspectos negativos que veamos en
cada género.

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Capítulo 12
El Pecado

“No vine a llamar justos, sino pecadores” (Mc 2, 17b)


Motivación:
Dando una mirada al mundo, vemos que
está envuelto en la oscuridad,
atrincherado entre guerras, hambre,
miseria, etc. Así también, desgracias
humanas: muertes, violaciones,
enfermedades (Sida), malformaciones
congénitas, etc. Jesús en (Mt 15, 19 – 20)
afirma que estos hechos repugnantes
maduran de apoco en el interior del
corazón humano. El mal es consecuencia
del pecado que cada uno comete y
vuelve contra nosotros y no es Dios
quien nos castiga por la desobediencia.
Podemos decir que el mal se debe a nosotros mismos; ayudémonos
mutuamente para revertir lo que nos sucede, brindemos nuestro tiempo
aunque sea poco para mejorar este mundo que nos pertenece.
Lectura Bíblica:
Rom 5, 20b: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.
Jn 8, 7: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
Contenido doctrinal:
En la historia del hombre está presente el pecado. Esta realidad se esclarece
plenamente sólo a la luz de la divina Revelación y, sobre todo, a la luz de
Cristo, el Salvador de todos, que ha hecho que la gracia sobreabunde allí
donde había abundado el pecado.
El hombre tentado por el diablo, dejó apagarse en su corazón la confianza
hacia su Creador y, desobedeciéndole, quiso “Ser como Dios” (Gén 3, 5), sin
Dios, y no según Dios. Así Adán y Eva perdieron inmediatamente, para sí y

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para todos sus descendientes, la gracia de la santidad y de la justicia


originales.
En el principio todo era armonía y felicidad en la creación. El hombre había
sido creado para vivir en amistad con Dios y con los demás. No había muerte
ni dolor, ni cansancio, ni sufrimiento, ni tristezas, ni amarguras (HFC, 2012,
págs. 86-87).
1. ¿Qué fue lo que rompió está armonía? ¿Algo paso?
Ese algo se llama Pecado. Pero no de parte de Dios, sino de parte del
hombre.
2. ¿Qué es el Pecado?
Es un acto de desobediencia al Amor de Dios. Es toda ofensa libre y consiente
del hombre a Dios nuestro Padre, que es infinitamente bueno y que nos ama
como nadie nos amó.
Es un acto libre y voluntario contra el Amor de Dios, a uno mismo, al prójimo
y a la naturaleza. Dios no es autor del pecado, es el hombre que no sabe
utilizar la libertad. La causa es el egoísmo, la ruptura con el Amor de Dios es
el origen de la ruptura con los demás, consigo mismo y con la creación. El
pecado nos daña a nosotros mismos. El pecado es parte de nuestra vida
desde que Adán y Eva pecaron.
Vivir en el pecado es vivir sin Dios. El pecado no solo es un acto de
desobediencia a Dios sino que es un acto de autodestrucción. Es una falta
contra la razón, la verdad y la conciencia recta (HFC, 2012, pág. 87).
3. Pecado original o adquirido
Se llama pecado original o adquirido porque fue el primer pecado que se
cometió y del cual se originan los demás pecados. Es el primer acto de
desobediencia al mandato de Dios. Por este pecado entraron al mundo estos
males; se trasmite a todos los hombres de generación en generación. La
secuencia del pecado original se repite en cada pecado que cometemos;
somos limpios de este pecado por el sacramento del Bautismo.
Consecuencias del pecado original: Adán y Eva perdieron la amistad con Dios.
Porque hemos heredado el pecado, venimos al mundo privado de la gracia y

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de la amistad de Dios. Desde ese momento el hombre queda inclinado al mal,


el pecado original se trasmite a todos los hombres. Por él cada ser humano
nace con una inclinación al mal. Ocasiona cuatro rupturas: con Dios, consigo
mismo, con los demás y con la creación (HFC, 2012, pág. 87).
4. Pecado personal
Es aquel acto que cometemos cada uno de nosotros libre y voluntariamente
contra el Amor de Dios y al prójimo. No todos los pecados son iguales. Por su
gravedad el pecado puede ser mortal o venial.
Pecado mortal o grave: Son los que producen en el hombre la muerte
espiritual; es decir, el alejamiento de Dios. Destruye la caridad en el corazón
del hombre. Para salir de esta herida es necesario el arrepentimiento del
corazón por medio del sacramento de la Reconciliación.
¿Cuándo cometemos pecado mortal o grave? Se requiere tres condiciones:
materia grave; pleno conocimiento y libre consentimiento.
Pecado venial: Son faltas que van contra el Amor de Dios, pero que no nos
privan de la amistad con El. Deja subsistir la gracia y la caridad, aunque la
hiere y la ofende; debilita la caridad; impide progresar en la práctica de las
virtudes; puede llevarnos a cometer pecado mortal sino hay
“Arrepentimiento”.
¿Cuándo se comete pecado venial? Cuando no hay pleno conocimiento y no
hay entero consentimiento (HFC, 2012, pág. 88).
Reflexión:
Dios ama al pecador, pero odia el pecado. Muchas veces al pecar tenemos un
sentimiento de culpabilidad que nos lleva a pensar que Dios no nos ama, que
somos merecedores tan solo del castigo de Él. Nada más lejano de la
realidad, pues fue tanto el amor por nosotros, pecadores, que envió al
sacrificio de la cruz a su propio hijo.
Nuestro Padre espera que te reencuentres con Él, a través de la
reconciliación, a la que muchas veces no asistimos por vergüenza,
sentimiento infundido por Satanás. Nuestro Padre nos espera y nos ama, de
la misma forma como recibió a hijo pródigo (Lc 15, 11 – 32).

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Compromiso de Vida Cristiana:


Luchar esforzadamente contra el pecado y contra las tentaciones que incitan
a pecar.
Acudir con frecuencia –y bien arrepentidos– al sacramento de penitencia.
Responde:
1. En la siguiente sopa de letras descubre los siete pecados capitales que
rompen la comunión entre los hombre.

M H U Z O D I O C B Ñ K U N A A
I A R K H L C A L M Ñ M W V I U
E T V I P B I L E B Y J I R A P
D E D A Y B O O N D C E U S T E
O Q T Q R J Z K V Y K J N R I R
S F F E G I W K I A U H R Q Z E
S S B G A R C Ñ D L L Q M H P Z
J O I P W O E I I Q Z D G U L A
S T U T E M P L A N Z A O Ñ P W
U A S H E G J F T I R E N O B Y

2. Lee la parábola del “Hijo Pródigo” en (Lc 15, 11 – 32) y luego responde a
las siguientes preguntas.
a) ¿Cuál fue la reacción de su Padre ante su arrepentimiento?
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b) ¿Eres consciente que Dios te espera siempre de la misma manera a ti, que
eres su hijo? ¿Cómo responderle a tanto amor?
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Capítulo 13
Virtudes Teologales y Morales

“Ser perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48)

Motivación:
Dios ha hecho al hombre de tal
modo que pueda amar y odiar,
desear algo o despreciarlo, ser
atraído por algunas cosas y tener
miedo ante otras, que esté lleno
de alegría, de tristeza o de ira.
En el fondo de su corazón el
hombre siempre ama el bien y
odia el mal, o lo que considera
como tal (BendictoXVI, 2011,
págs. 170, #293).
«Ser perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5, 48). Es decir,
tenemos que transformarnos en el camino hacia Dios. Con nuestras fuerzas
humanas sólo somos capaces de ello parcialmente. Dios apoya con su gracia
las virtudes humanas y además nos regala también las llamadas virtudes
teologales, con cuya ayuda alcanzamos con seguridad la luz y la cercanía de
Dios (BendictoXVI, 2011, págs. 172, #299).
Lectura Bíblica:
Flp 4, 8: “Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de
amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo
eso tenedlo en cuenta".

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Contenido doctrinal:
1. Virtud
Una virtud es una actitud interior, una disposición estable positiva, una
pasión puesta al servicio del bien. [1803, 1833]
2. ¿Por qué debemos cultivarnos a nosotros mismos?
Debemos cultivarnos a nosotros mismos para poder practicar el bien con
alegría y facilidad. A ello nos ayuda en primer término la fe en Dios, pero
también el hecho de vivir las virtudes; es decir, que con la ayuda de Dios
formemos en nosotros actitudes firmes, no nos entreguemos a ninguna
pasión desordenada y orientemos las potencias de la razón y de la voluntad
cada vez más inequívocamente hacia el bien. [1804-1805, 1810-1811, 1834-
1839]

Las principales virtudes son: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Se les


llama también «Virtudes cardinales» (del lat. Cardo=perno, gozne de la
puerta, o bien cardinalis=importante) (BendictoXVI, 2011, págs. 172, #300).
3. Ser prudente
La virtud de la prudencia regula todas las demás. Porque la prudencia es la
capacidad de reconocer lo justo. Quien quiera vivir bien, debe saber qué es el
«bien» y reconocer su valor. Como el comerciante en el Evangelio: «al
encontrar una perla de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la
comprar» (Mt 13, 46). Sólo el hombre que es prudente puede aplicar la
justicia, la fortaleza y la templanza para hacer el bien (BendictoXVI, 2011,
págs. 173, #301).
4. ¿Cuáles son las tres virtudes teologales?
Las virtudes teologales son fe, esperanza y caridad. Se llaman «Teologales»
porque tienen su fundamento en Dios y son para nosotros los hombres el
camino para acceder directamente a Dios. [1812-1813, 1840]
5. ¿Por qué son virtudes la fe, la esperanza y la caridad?
También la fe, la esperanza y la caridad son verdaderas fuerzas, ciertamente
concedidas por Dios, que el hombre puede desarrollar y consolidar con la

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ayuda de Dios para obtener «Vida abundante» (Jn 10, 10). [1812-1813, 1840-
1841]
6. ¿Qué son los dones del Espíritu Santo?
Los dones del Espíritu Santo son siete: sabiduría, inteligencia, consejo,
fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Con ellos «dota» el Espíritu Santo
a los cristianos; es decir, más allá de sus disposiciones naturales, él les regala
unas fuerzas determinadas y les da la oportunidad de convertirse en
instrumentos especiales de Dios en este mundo. [1830-1831, 1845]
Así dice san Pablo: «Uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el
hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo
Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A
éste se le ha concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir
los buenos y los malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el
don de interpretarlas» (1 Cor 12, 8 – 10) (BendictoXVI, 2011, págs. 176,
#310).
7. ¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?
Los frutos del Espíritu Santo son: «caridad, gozo, paz, paciencia,
longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia,
continencia, castidad» (cf. Gál 5, 22 – 23). [1832]
En los frutos del Espíritu Santo puede ver el mundo qué sucede con las
personas que se dejan totalmente tomar, conducir y formar por Dios. Los
frutos del Espíritu Santo muestran que Dios tiene un papel real en la vida de
los cristianos (BendictoXVI, 2011, págs. 177, #311).
Reflexión:
Los filósofos anteriores al cristianismo hablaban de la virtud perfecta para
calificar la manera noble y acabada del ser humano; pero se movían en un
ámbito puramente natural. La Iglesia habla además de virtudes
sobrenaturales, que Dios comunica graciosamente el hombre y que, cuando
se viven en plenitud, conforman la santidad. En la proclamación de los santos
no hace otra cosa que investigar y sancionar que en aquella vida hay pruebas
de que ha practicado, las virtudes teologales de la fe, esperanza y caridad, así

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como las virtudes cardinales de la prudencia, justicia, templanza y fortaleza,


con las virtudes anejas.
La virtud –y las obras virtuosas– es lo que da el toque de perfección en el ser
y en el obrar de la naturaleza humana; sobre todo si el ser sobrenatural viene
elevado y ennoblecido por las virtudes sobrenaturales, ya que “La gracia no
destruye la naturaleza sino que la perfecciona” (Pujol Balcells & Sancho
Bielsa, 1995, pág. 209).
Compromiso de Vida Cristiana:
Ejercitar las virtudes morales en la vida ordinaria: estudio, trabajo, vida de
familia, amistades…
Pedir a Dios que nos aumente las virtudes teologales; hacerlo especialmente
durante la consagración de la Misa, diciendo: “Señor, auméntame en la fe, la
esperanza y la caridad”.
Responde:
1. Medita y reflexiona las siguientes frases:
“Se actúa justamente estando siempre pendiente de dar a Dios y al prójimo lo
que les es debido”. [1807, 1836]

“Quien es fuerte, aboga continuamente por el bien que ha conocido, incluso


cuando en un caso extremo deba sacrificar hasta la propia vida”.
[1808, 1837].

“La templanza es una virtud porque modera la atracción de los placeres y


procura el equilibrio en el uso de los bienes creados”. [1809, 1838]

“La fe es la virtud por la que asentimos a Dios, reconocemos su verdad y nos


vinculamos personalmente a Él”. [1814-1816, 1842]

“La esperanza es la virtud por la que anhelamos, con fortaleza y constancia,


aquello para los que estamos en la tierra: para albar y servir a Dios; aquello
en lo que consiste nuestra verdadera felicidad: encontrar en Dios nuestra

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plenitud; y en donde está nuestra morada definitiva: Dios”.


[1817-1821, 1843]

“La caridad es la virtud por la que nosotros, que hemos sido amados primero
por Dios, nos podemos entregar a Dios para unirnos a Él y podemos aceptar a
los demás, por amor a Dios, tan incondicionalmente y cordialmente como nos
aceptamos a nosotros mismos”. [1822-1829, 1844]

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Capítulo 14
Los Sacramentos I, Iniciación Cristiana

(Bautismo, Eucaristía, Confirmación)

“El que no naz.ca Jagua y del Espíritu Santo no puede entrar en el Reino de
Dios” (Jn 3, 5)
Motivación:
El bautismo supone un cambio de vida en otro sentido. Por el bautismo
participamos de una vida nueva, distinta de la humana que tenemos.
Participamos de la vida propia de Dios, de su misma vida divina. Después
somos fortalecidos en el sacramento de la Confirmación. Cuando un
entrenador manda a salir al campo a un futbolista, le pone la mano en el
hombro y le da las últimas instrucciones. Así se puede entender también la
Confirmación. Entramos en el campo de la vida. Se nos impone las manos.
Por el Espíritu Santo sabemos lo que debemos hacer. Nos ha motivado
profundamente. Su envío resuena en nuestros oídos. Sentimos su ayuda. No
queremos decepcionar la confianza que se ha puesto en nosotros y vamos a
ganar el partido para Él. Solo tenemos que querer y escucharle (BendictoXVI,
2011, págs. 120, #203). Finalmente somos alimentados en la Eucarística; no
es difícil caer en la cuenta de que la celebración de la Eucaristía es una de las
actividades centrales de la Iglesia, en efecto la Eucaristía es considerada la
acción más sagrada que realiza la Iglesia porque en ella Jesús mismo se hace
realmente presente; por ello este sacramento debe ser considerado punto de
referencia en la vida de los cristianos.
Lectura Bíblica:
1 Cor 12, 13: “Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos
sido bautizados todos en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y
todos hemos bebido de un solo Espíritu”.
Jn. 20, 22: «Dicho esto, Jesús sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu
Santo”».
Jn 6, 56: “Quién come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”

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Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es el bautismo?
Es el primero de los sacramentos. El Bautismo es el camino que lleva desde el
reino de la muerte a la vida; la puerta de entrada a la Iglesia y el comienzo de
una comunión permanente con Dios (BendictoXVI, 2011, págs. 116, #194).
Recibiendo este sacramento se nos borra el pecado original y todos los
pecados que hemos cometido hasta ese momento; es decir volvemos a
nacer, somos hombres y mujeres nuevos (2 Cor 5, 17). Por el bautismo somos
hijos de Dios. Podemos decir entonces que es la
puerta a la salvación, y a los demás sacramentos.
2. Efectos
Por el bautismo somos revestidos del hombre
nuevo. Dios nos hace hijos al darnos su propia vida:
Nos quita el pecado original: pecado con el que
todos nacemos, nos quita además los pecados
personales y las penas merecidas por las mismas.
Nos incorpora a Cristo: como miembros de su
cuerpo; y puesto que su cuerpo es la Iglesia nos
incorpora a ella. Por tanto nos capacita para recibir los demás sacramentos.
Nos hace templos vivos de Dios: Templos en los que habita el Espíritu. Nos
hace participar del sacerdocio común de los fieles: Esto hace que el Padre
acepte nuestra vida unida al ofrecimiento que Jesús hizo de la suya. Nos
infunde las virtudes teologales: que son la fe, la esperanza y la caridad.
3. ¿Qué es la Eucaristía?
La Sagrada Eucaristía es el sacramento en el que Jesús entrega por nosotros
su Cuerpo y su Sangre: se entrega a sí mismo para que también nosotros nos
entreguemos a él con amor y nos unamos a él en la Sagrada Comunión
(BendictoXVI, 2011, págs. 123, #208). La Eucaristía es, entonces, Jesús real y
personalmente presente en el pan y el vino que el sacerdote consagra.

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4. Los nombres de la Eucaristía


Este sacramento es llamado por diversos nombres;
esto indica la riqueza insondable que posee la
Eucaristía. Entre estos nombres destacan:
Santo sacrificio, Santa Misa: El único sacrificio de
Cristo en la cruz, que supera todos los sacrificios, se
hace presente en la eucaristía. Banquete del Señor:
Cada Eucaristía es aún hoy el mismo banquete que
celebró Jesús con sus discípulos, y al mismo tiempo
la anticipación del banquete que el Señor celebrará
con los redimidos al final de los tiempos.
Asamblea Eucarística: Porque la asamblea que celebra es una asamblea de
“acción de gracias” en la que la Iglesia se hace visible. Memorial de la Pasión,
muerte y resurrección: En la Eucaristía la comunidad celebra siempre de
nuevo el paso salvador de Cristo a través de la pasión y la muerte hasta la
vida. Santa Comunión: Dado que en la Santa Misa nos unimos con Cristo y
por Él también nos unimos unos con otros.
5. ¿Qué es la confirmación?
La confirmación es el sacramento que completa el
bautismo y en el que recibimos el don del Espíritu
Santo. Quien opta libremente por una vida como
hijo de Dios y bajo el signo de la imposición de las
manos y la unción con el CRISMA pide el Espíritu de
Dios, recibe la fuerza de ser testigo del amor y del
poder de Dios con sus palabras y obras. Es entonces
un miembro pleno y responsable de la iglesia
católica.
6. Carácter sacramental
El sacramento de la confirmación produce en el alma del creyente un sello
divino que ya nada podrá borrar jamás, por eso el sacramento de la
Confirmación no se puede recibir más de una vez. Esa huella indeleble se
llamada carácter sacramental y nos hace más semejante a Cristo, sacerdote,
profeta y Rey (pastor).

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7. Efectos de la Confirmación
+ Se concede el don personal que es el Espíritu Santo que enriquece el alma
con su presencia activa y con su gracia.
+ Aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo.
+ La Confirmación nos une más íntimamente a Cristo y a su Iglesia.
Nos hace testigos valientes de Cristo y nos da una fuerza especial del Espíritu
Santo para difundir y defender la fe con la palabra y las obras. (Ver
AnexoNº3).
Reflexión:
Confirmarse quiere decir hacer un «contrato» con Dios. El confirmando dice:
Sí, Dios mío, creo en ti. Dame el Espíritu Santo para pertenecerte totalmente,
para no separarme nunca de ti y para dar testimonio de ti toda mi vida en
cuerpo y alma, con hechos y palabras, en los días buenos y en los días malos.
Y Dios dice: Sí, hijo mío, yo también creo en ti, y te concederé mi Espíritu, me
doy yo mismo. Te perteneceré totalmente. No me separaré de ti nunca, ni en
esta vida ni en la eterna. Estaré en tu cuerpo y en tu alma, en tus hechos y
palabras. Incluso cuando tú me olvides, yo estaré ahí, tanto en los días
buenos como en los malos (BendictoXVI, 2011, págs. 122, #205).
Compromiso de Vida Cristiana:
Tener deseos de recibir la confirmación; procurando vivir como verdadero
cristiano, con valentía y consciente de que la confirmación hace al fiel
«Testigo» de Cristo.

Unir los pequeños sacrificios de cada día con el sacrificio de Cristo que
renueva en la Eucaristía. Al entrar en una Iglesia, ir primeramente saludar al
Señor en el Sagrario.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 63


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Responde:
1. ¿Cómo se administra el sacramento del bautismo? ¿Qué palabras
acompañan el rito?
2. Lee, medita y copia el siguiente texto del Nuevo Testamento (1 Cor 11,
23 – 26).
3. Lee, medita y copia el siguiente texto bíblico: (Hch 2, 3 – 4).

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Capítulo 15
Los Sacramentos II, Curación o Sanación

“Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo”
(Sal 23, 4)
Motivación:
En ningún lugar ha expresado Jesús de forma más bella lo que sucede en el
sacramento de Penitencia que en la parábola del hijo pródigo: nos
extraviamos, nos perdemos, no podemos más. Pero Dios Padre nos espera
con un deseo mayor e incluso infinito; nos perdona cuando regresamos; nos
acepta siempre, perdona el pecado (BendictoXVI, 2011, págs. 134, #227).
A veces hay que enfermar para reconocer qué es lo que necesitamos por
encima de todo, tanto enfermos como sanos: a Dios. No tenemos vida, si no
es en él. Por eso los enfermos y pecadores tienen un instinto especial para lo
esencial. Ya en el Nuevo Testamento eran precisamente los enfermos
quienes buscaban la cercanía de Jesús; intentaban “Tocarlo, porque salía de
él una fuerza que los curaba a todos” (Lc 6, 19) (BendictoXVI, 2011, págs. 140,
#241).
Lectura Bíblica:
Lam 5, 21: “Haznos volver a ti, Señor, y volveremos”.
Mt 8, 17: “Para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Él
tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades»”.
Sant 5, 14: “¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de
la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor”.
Contenido doctrinal:
1. Los sacramentos de la curación
Hemos estudiado los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo,
Confirmación y Eucaristía, que otorga la vida nueva en Cristo. Pero, a pesar
de tanta gracia, el hombre es débil, puede pecar y arrastra las miserias del
pecado.

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Cristo quiso que en la Iglesia hubiese un remedio para esas necesidades, y lo


encontramos en los sacramentos de la Penitencia y de la Unción de
enfermos, llamados sacramentos de curación porque curan la debilidad y
perdonan los pecados (Pujol Balcells & Sancho Bielsa, 1995, págs. 168, #1).
2. ¿Qué es la Penitencia?
Con frecuencia se entiende mal la penitencia. No tiene nada que ver con
maltratarse o con los escrúpulos. La penitencia no es estar dando vueltas
sobre lo mala persona que soy. La penitencia nos libera y nos anima a
empezar de nuevo (BendictoXVI, 2011, págs. 136, #230).
3. Para salvarse, hay que arrepentirse de los
pecados
No hay salvación posible sin el arrepentimiento de
los pecados, que es completamente necesario para
aquel que ha ofendido a Dios. Así lo dice Jesucristo:
“Si no hacéis penitencia, todos igualmente
pereceréis” (Lc 13, 3).
Antes de venir Jesucristo, los hombres no tenían
seguridad de haber obtenido el perdón de sus
pecados. La seguridad nos la trajo Él, que podía
decir: “Tus pecados te son perdonados” (Mt 9, 2)
(Pujol Balcells & Sancho Bielsa, 1995, págs. 170,
#2).
4. Efectos positivos de la confesión
La confesión reconcilia al pecador con Dios y con la Iglesia.
El segundo después de la absolución es como… una ducha después de hacer
deporte, el aire fresco tras una tormenta de verano, la ingravidez de un
submarinista… En la palabra “Reconciliación” está contenido todo: estamos
de nuevo en paz con Dios (BendictoXVI, 2011, págs. 140, #239).
5. ¿Qué es la Unción de enfermos?
Jesucristo ha previsto un remedio saludable para cualquier necesidad de la
vida sobrenatural, y en los últimos momentos de la existencia el demonio

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monta la gran batalla, necesitando el alma de auxilios especiales. Estos


auxilios han sido vinculados por Jesucristo a la Unción de enfermos,
sacramento instituido para alivio espiritual y también corporal del cristiano
gravemente enfermo. Por este sacramento el cristiano se une a Jesucristo
para tener los mismos sentimientos que tuvo Él ante el dolor y la muerte
(Pujol Balcells & Sancho Bielsa, 1995, págs. 180, #2).
6. Jesucristo instituyo este sacramento
El sacramento de la Unción de enfermos fue instituido
por Cristo, aunque lo promulgó el Apóstol Santiago,
que muestra la tradición de la Iglesia cunado dice:
“¿Alguno de vosotros está enfermo? Que haga llamar
a los presbíteros de la Iglesia y oren sobre él,
ungiéndole con óleo en el nombre del Señor; y la
oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor le
aliviará; y si tiene pecados, le serán perdonados” (Sant
5, 14 – 15 (Pujol Balcells & Sancho Bielsa, 1995, págs.
180, #3)).
7. Efectos de la Unción de enfermos
Muchos enfermos tienen miedo ante este sacramento y lo retrasan hasta el
último momento, porque piensan que es una especie de condena de muerte.
Pero en realidad es al revés: la Unción de enfermos es una especie de seguro
de vida. Quien acompaña como cristiano a un enfermo debería quitarle todo
falso miedo. La mayoría de los que están seriamente en peligro, presienten
de forma intuitiva que en ese momento no hay para ellos nada más
importante que arrimarse rápida e incondicionalmente a aquél que superó la
muerte y es la misma vida: Jesús, el Salvador (Pujol Balcells & Sancho Bielsa,
1995, págs. 142, #245).
Reflexión:
Hay quien dice: Esto lo arreglo yo directamente con Dios, ¡Para eso no
necesito de ningún sacerdote! Pero Dios quiere que sea de otra manera. Él
nos conoce. Hacemos trampas con respecto a nuestros pecados, nos gusta
echar tierra sobre ciertos asuntos. Por eso Dios quiere que expresemos
nuestros pecados y que los confesemos cara a cara. Por eso es válido para los

Hermanos Franciscanos Capuchinos 67


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sacerdotes: “A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a


quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Jn 20, 23) (BendictoXVI, 2011,
págs. 135, #228).
La actitud permanente de Jesús, hacía gente que sufría era un signo de
bondad, de amor, de paciencia, de espíritu de servicio. Nunca un enfermo
dejó de ser atendido por Jesús. Si tardó en acudir a la cabecera de un amigo
enfermo, Lázaro, fue porque tenía un mejor plan para él. ¡Resucitarlo, luego
de cuatro días de estar enterrado! (Jn 11, 1, 44).
A nosotros Jesús nos llama a ser particularmente cariñosos con cuantos
sufren algún tipo de enfermedad. Una persona enferma, postrada, necesita,
más que nunca, contar con el apoyo, interés, compañía, de otras personas.
Cuando tú caigas enfermo, te acordarás de estas palabras. Para que decir si
llegaras a estar hospitalizado. ¿No podrías imitar a Jesús y acudir donde hay
enfermos? Es una excelente manera de seguir a Jesús por los caminos que él
recorrió y de anunciar sus Buenas Noticias (Deker G. & Cáceres Contreras,
2003, págs. 88-89).
Compromiso de Vida Cristiana:
Debemos mostrar gran amor y estima del sacramento de la Penitencia.
Agradecer y estimar el sacramento de Unción de enfermos, procurando
avisar al sacerdote cuando algún familiar o amigo esté gravemente enfermo.
Responde:
1. Completa el siguiente cuadro.

SACRAMENTO MINISTRO SUJETO MATERIA

Penitencia

Unción

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Capítulo 16
Los Sacramentos III, Al Servicio de la Comunidad

(Matrimonio y Orden Sacerdotal)

“Amar a una persona, quiere decir verla como Dios la ha pensado” (Fiodor
M. Dostoievski)
Motivación:
Muchos son los que se interrogan, más o menos, angustiados, por el sentido
que en el futuro puedan tener: el amor humano, el matrimonio y la familia en
el mundo. Los problemas conyugales hacen que estas preguntas sean cada
vez más frecuentes. Por eso la reflexión cristiana sobre estos temas deben
ser más frecuentes. La Iglesia es custodia del amor conyugal, fiel, indisoluble
y fecundo, ya que ha recibido como herencia de Cristo los sacramentos y
entre ellos “el sacramento del amor”, el matrimonio.
Por otro lado; El corazón no es ciego, sino que tiende a un fin. Por esta razón
conviene mucho reflexionar sobre la “vocación”; esta será siempre un
misterio de Dios que hay que desvelar con paciencia, e ir interpretándolo en
cada uno de los que tienen o pueden tener el don de la vocación. Es tan
importante la vocación que para descubrirla hay que actuar sin prisa, pero sin
pausa, tener paciencia, pero, de ningún modo, cruzarse de brazos; hay que
orar y saber respetar los tiempos de Dios.
Lectura Bíblica:
Gén 2, 24: “Por eso dejará el hombre a su padre ya su madre y se unirá a su
mujer, y los dos se harán una sola carne”.
Jer 1, 8: “No tengas miedo, Yo estoy contigo”.
Lc 18, 22: «Jesús le dijo al joven: “Vende todo lo que tienes, y da a los pobres,
y tendrás tesoro en el cielo; luego ven, sígueme”».
1 Pe 1, 13: “Sean santos, porque Yo soy Santo”.

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Contenido doctrinal:
1. El Matrimonio es un sacramento
Para el creyente el matrimonio no es exclusivamente un signo y una obra del
amor humano; es un signo y una obra del amor de Dios. La máxima novedad
del matrimonio cristiano consiste en que la unión conyugal entre los
bautizados representa la unión de Cristo y de la Iglesia; por esto es un
sacramento.
2. El consentimiento matrimonial
El matrimonio sólo tiene lugar cuando hay un consentimiento matrimonial,
es decir, cuando el hombre y la mujer, libremente y sin temor o coacción
quieren el matrimonio (BendictoXVI, 2011, págs. 149, 261). El consentimiento
es entonces la promesa solemne hecha delante de Dios, con la que los
esposos se comprometen a vivir unidos.
3. Los esposos: llamados a transmitir la vida
En la misión de transmitir la vida humana y de
educarla, los esposos cristianos saben que son
cooperadores e intérpretes del amor de Dios. Todo
matrimonio debe estar abierto a recibir los hijos.
Según la voluntad de Dios, el esposo y la esposa se
encuentran en el placer sexual para unirse en el
amor más profundamente y permitir que de su
amor surjan los hijos (BendictoXVI, 2011, págs. 227,
#417).
Un hijo es una criatura y un don de Dios que llega al
mundo por medio del amor de sus padres.
4. La vocación es un don de Dios
La vocación es un don de Dios y sólo a Él le corresponde hacer el llamado.
Dios se vale de muchos medios para llamar a sus elegidos. Esos medios
pueden ser: el ambiente (campo, ciudad, situación económica…); ambiente
humano (papás, hermanos, parientes, amigos, encuentros fortuitos,
situaciones inesperadas, circunstancias ordinarias…); las cualidades de la
persona, inteligencia, voluntad.

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5. Vocación universal a la santidad


Vocación es, entonces, la llamada que Dios hace a todas las personas, todos
tenemos la vocación universal a la santidad, todos estamos llamados a ser
santos como Dios es santo y a ser perfectos como Él es perfecto. La vocación
se dirige a cada hombre y a todo hombre, ya que en el designio de Dios, todo
ser humano está llamado a desarrollarse, porque toda vida es vocación.
6. Vocación específica
La llamada universal a la santidad que Dios dirige a todas las personas se
puede vivir a través de vocaciones específicas; lo que significa que no hay una
sola forma de servir a Dios sino varias; entre estas
están:
El matrimonio: Por el que un hombre y una mujer
forman una familia.
El sacerdocio: Es la vocación más sublime, pues quien
la posee tiene el don de actuar en el nombre de Cristo
al momento de celebrar la Misa, la Reconciliación y
los demás sacramentos. El sacerdote es testigo de la
fe, misionero del evangelio, profeta de la esperanza,
obrero de la caridad, guía y amigo de todos.
La vida religiosa: La Vida Consagrada es un don de Dios Padre a su Iglesia por
medio del Espíritu. Los rasgos característicos de la vida religiosa son:
+ La vivencia de los votos o consejos evangélicos que son la obediencia, la
pobreza y la castidad.
+ La vida en comunidad.
Reflexión:
Ambos sacramentos tienen algo en común, están ordenados a otras
personas. Nadie se ordena para uno mismo y tampoco nadie contrae
matrimonio sólo para sí mismo. El sacramento del Orden y el sacramento del
Matrimonio deben construir el pueblo de Dios, es decir, son un canal por
medio del cual Dios hace llegar su amor al mundo (BendictoXVI, 2011, págs.
143, #248).

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Ser presbítero o sacerdote no supone únicamente asumir una función o un


cargo. Mediante el Orden, el sacerdote recibe como don una fuerza
particular y una misión en favor de sus hermanos en la fe (BendictoXVI, 2011,
págs. 143, #249). En un tiempo en el que muchos sitios se rompen el 50 por
ciento de los matrimonios, cada uno que perdura es un gran signo, en
definitiva un signo de Dios.
En esta tierra en la que tantas cosas son relativas, los hombres deben creer
en Dios, el único absoluto. Por eso todo los que no es relativo es tan
importante: alguien que dice absolutamente la verdad o es absolutamente
fiel. La fidelidad absoluta en el matrimonio no es tanto un testimonio del
logro humano como de la fidelidad de Dios, que siempre está presente, aun
cuando a todas luces le traicionamos y le olvidamos.
Casarse por la Iglesia quiere decir confiar más en la ayuda de Dios que en la
propia provisión de amor (BendictoXVI, 2011, págs. 150, #263).
Compromiso de Vida Cristiana:
Tratar con cariño y respeto a todos los sacerdotes conocidos de la parroquia,
colegio…
Esforzarse por hacer agradable la vida de las personas con las que se convive.
Responde:
1. Lee, medita y comenta las palabras del consentimiento matrimonial:
“N. N. yo te recibo a ti como esposo (a) y prometo serte fiel en lo favorable y
en los adverso, con salud o enfermedad y así amarte y respetarte todos los
días de mi vida”.
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
____________________________________________________________
2. ¿Has pensado cuál es la vocación a la que Dios te llama? ¿A qué te llama
el Señor?
_______________________________________________________________
_______________________________________________________________
_________________________________

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Capítulo 17
Celebración Litúrgica de la Eucaristía: La Santa Misa

“Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan
grande haríamos por asistir a ella” (san Juan María Vianney).

Motivación:
No hay en el mundo lengua con que
poder expresar la grandeza y el valor de
la Santa Misa. Si la verdad es que Cristo
se ofrece al Padre Eterno todos los días
en la Santa Misa por la salvación de los
hombres, por la salvación de todo el
mundo ¿vas a dejarlo sólo?
La Santa Misa es el acto más grande, más sublime y más Santo, que se
celebra todos los días en la tierra. Nada hay más sublime en el mundo que
Jesucristo, y nada más sublime en Jesucristo que su Santo Sacrificio en la
Cruz, actualizado en cada Misa, puesto que la Santa Misa es la renovación del
Sacrificio de la Cruz.
Lectura Bíblica:
1 Cor 11, 24 – 34: “Éste es mi cuerpo, entregado por vosotros, y esta es la
copa de mi sangre, vertida por todos los hombres”.
Mt 26, 26 – 30: “La Misa es una reunión, es una convocatoria dada por
Jesucristo para presenciar del sacrificio divino (encuentro) de su redención. Es
instituida por Jesucristo en la última Cena”.
Contenido doctrinal:
1. Ritos iniciales
Son ritos introductorios a la celebración y nos preparan para escuchar la
palabra y celebrar la eucaristía.

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+ Procesión de Entrada: Llegamos al templo y nos disponemos para celebrar


el misterio más grande de nuestra fe. Acompañamos la procesión de entrada
cantando con alegría.
+ Saludo inicial: Después de besar el altar y hacer la señal de la cruz, el
sacerdote saluda a la asamblea.
+ Acto penitencial: Pedimos humildemente perdón al Señor por todas
nuestras faltas.
+ Gloria: Alabamos a Dios, reconociendo su santidad, al mismo tiempo que
nuestra necesidad de Él.
+ Oración colecta: Es la oración que el sacerdote, en nombre de toda la
asamblea, hace al Padre. En ella recoge todas las intenciones de la
comunidad.
2. Liturgia de la Palabra
Escuchamos a Dios, que se nos da como alimento en su Palabra, y
respondemos cantando, meditando y rezando.
+ Primera lectura: En el Antiguo Testamento, Dios nos habla a través de la
historia del pueblo de Israel y de sus profetas.
+ Salmo: Meditamos rezando o cantando un salmo.
+ Segunda lectura: En el Nuevo Testamento, Dios nos habla a través de los
apóstoles.
+ Evangelio: El canto del Aleluya nos dispone a escuchar la proclamación del
misterio de Cristo. Al finalizar aclamamos diciendo: "Gloria a ti, Señor Jesús".
+ Homilía: El celebrante nos explica la Palabra de Dios.
+ Credo: Después de escuchar la Palabra de Dios, confesamos nuestra fe.
+ Oración de los fieles: Rezamos unos por otros pidiendo por las
necesidades de todos.
3. Liturgia de la Eucaristía
Tiene tres partes: Rito de las ofrendas, Gran Plegaria Eucarística (es el núcleo
de toda la celebración, es una plegaria de acción de gracias en la que
actualizamos la muerte y resurrección de Jesús) y Rito de comunión.
+ Presentación de las ofrendas: Presentamos el pan y el vino que se
transformarán en el cuerpo y la sangre de Cristo. Realizamos la colecta en
favor de toda la Iglesia. Oramos sobre las ofrendas.

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+ Prefacio: Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, al tres


veces santo.
+ Epíclesis: El celebrante extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca
al Espíritu Santo, para que por su acción los transforme en el cuerpo y la
sangre de Jesús.
+ Consagración: El sacerdote hace "memoria" de la última cena,
pronunciando las mismas palabras de Jesús. El pan y el vino se transforman
en el cuerpo y en la sangre de Jesús.
+ Aclamación: Aclamamos el misterio central de nuestra fe.
+ Intercesión: Ofrecemos este sacrificio de Jesús en comunión con toda la
Iglesia. Pedimos por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por
todos nosotros.
+ Doxología: El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por
Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos:
"Amén".
+ Padrenuestro: Preparándonos para comulgar, rezamos al Padre como
Jesús nos enseñó.
+ Comunión: Llenos de alegría nos acercamos a recibir a Jesús, pan de vida.
Antes de comulgar hacemos un acto de humildad y de fe.
+ Oración final: Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos
que nos ayude a vivir en comunión.
4. Ritos de despedida
Son ritos que concluyen la celebración
+ Bendición: Recibimos la bendición del sacerdote.
+ Despedida y envío: Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía,
volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús
en nuestros corazones.
Reflexión:
Participar en la Santa Misa es ofrecer a Dios el mejor de los sacrificios y la
acción más importante que podemos realizar aquí en la tierra.
Por esa razón se procura llegar con puntualidad y se va correctamente
vestido, con sencillez y dignidad; con el cuidado con que se viste cualquier

Hermanos Franciscanos Capuchinos 75


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persona que sabe que va a asistir a un acto importante. Se escucha con


atención las lecturas y la predicación del sacerdote.
Y se procura evitar lo que nos pueda distraer: mirar a las personas que entran
o salen de la iglesia, conversar con familiares y amigos, etc. (Pidámosle al
Espíritu Santo y a nuestro Ángel Guardián nos ayude a estar atentos y
participativos en la Santa Misa)
“¡PODÉIS IR EN PAZ, -dice el Sacerdote- LA MISA HA TERMINADO!
¡A VIVIR LO QUE AQUÍ HEMOS CELEBRADO!”
Compromiso de Vida Cristiana:
Ser puntual, vestir bien, ir confesados, evitar comer en Misa, llegar comiendo
(ayuno eucarístico).
Responde:
1. Completa y ordena el recuadro en los momentos que normalmente se
da en la Santa Misa.

Partes Básicas de la Misa


Liturgia de la
Partes Acciones Lugar
Palabra
Rito de Entrada Acoger Sede
Alimentar
Iluminar Ambón

Rito de Ofrenda Mesa Rito de Salida


Presentar
Liturgia Eucarística Altar

Enviar Sede

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Capítulo 18
Domingo: Día del Señor

“Reúnanse el día del Señor, partan el Pan y celebren la acción de gracias”


(Didache)

Motivación:
Dado que el domingo es una
fiesta de Pascua que se repite
cada semana, desde los
primeros tiempos los
cristianos se reúnen en ese
día para celebrar a su
Redentor, darle gracias y
unirse con Él y con los demás
redimidos. Por eso es un
objetivo central de todo
cristiano consiente el
“Santificar” el domingo y las
demás fiestas de la Iglesia.
Sólo esta dispensado quien tiene necesidades familiares urgentes o está
obligado por tareas de importancia social. Puesto que la participación en la
Eucaristía dominical es fundamental para la vida cristiana, la Iglesia declara
como pecado grave el hecho de no asistir a misa sin tener un motivo
justificado (BendictoXVI, 2011, págs. 201, #365).
Lectura Bíblica:
Éx 20, 9 – 11: “Seis días trabajaras y harás todas tus obras, pero el día
séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios. Ningún trabajo servil harás
en él, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu criado, ni tu criada, ni tus bestias de
carga, ni el extranjero que habita dentro de tus puertas. Pues en seis días hizo
el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen y el séptimo
descanso”.

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Contenido doctrinal:
1. El domingo día festivo que se celebra Misa
Para los cristianos cada domingo, primer día de la semana, es un día de
especial alegría para los que creemos en la Resurrección. Sí Jesús resucito,
¡También resucitaremos nosotros!
Hace dos mil años, Jesús salió vivo de la tumba y nos prometió que también
nosotros resucitaremos si acaso confiamos en Él ¿Qué mayor razón
podríamos tener para estar felices y agradecidos?
Por eso, los domingos salimos de nuestras casa, solos o acompañados, y nos
dirigimos al lugar donde nos juntamos los que creemos en la Resurrección de
Jesús. No hay nada más grande en la vida en la vida que saber caminamos, no
a una muerte eterna y oscura, sino hacia la luz de la felicidad para siempre
junto al Padre Dios.
Quién entra a una capilla el domingo con cara apagada, sin vida, sin gratitud,
sólo para ver qué pasa, quién viene, es que no ha entendido o ha olvidado el
porqué de la reunión.
(Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, págs. 118, a).
2. El domingo, día en que nos encontramos
Toda la semana estamos rodeados de gente. Eso le pasa a los que
estudiamos y, también los que trabajan. Pero, no siempre se trata de
personas con quienes tenemos algo en común. A veces estamos peleados
con algunos, ofendidos. Si un día faltamos a clases, por ejemplo, a los que tal
vez les da lo mismo, ni se fijan. Nos cruzamos con gente en la calle y ni nos
miramos.
El encuentro dominical para la Misa, tiene un valor tanto más grande. Allí
estamos los que tenemos en común nuestra fe en el Señor Jesús. Somos
compañeros de ruta que avanzamos por un mismo camino hacia una misma
meta.
Somos todos hermanos y proclamamos un mismo Credo. Nuestra fe nos une.
El llamado de Jesús a amarnos nos hace mirarnos con nuevos ojos. ¡Cómo va
a ser lo mismo quedarnos en casa y decir que basta con rezar a solas!

Hermanos Franciscanos Capuchinos 78


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(Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, págs. 119,b).


3. El domingo día en que los cristianos recibimos instrucciones
Cada Misa dominical tiene un hermoso e importante momento: cuando
escuchamos la palabra de Dios. Pasan adelante diversas personas que nos
leen trozos de la Biblia, “Cuando se lee la Palabra de Dios en la Liturgia, es
Jesús quien nos habla”.
¡Tantas cosas que escuchamos durante la semana, en el colegio, en la casa,
cuando está encendida la radio o la tele! Palabras, palabras y más palabras.
Oímos de todo, cosas buenas, verdaderas e interesantes, cosas falsas,
ofensivas o inútiles y vanas.
En Misa escuchamos palabras de Vida Eterna. Enseñanzas que recibimos para
tomar realmente en serio nuestras vidas. Orientaciones para saber vivir en la
onda de Jesús de Nazaret.
Es recibir de Jesús consejos y pistas para vivir en buena onda la semana que
comienza. ¿Cómo no reconocer que todo no está claro en nuestra vida?
¿Acaso no pasamos por días oscuros, opacos, pesados, y no sabemos qué
hacer? ¡Qué bien no hace tener luz! (Deker G. & Cáceres Contreras, 2003,
págs. 119, c).
Reflexión:
El domingo es un verdadero servicio para el bienestar de la sociedad, porque
es un signo de la resistencia a que el hombre sea totalmente acaparado por
el mundo del trabajo. [2188, 2192-2193]
Por ello los cristianos, en los países de tradición cristiana, no sólo reclaman la
protección estatal del domingo, sino que no exigen a otros que realicen el
trabajo que ellos no quieren hacer en domingo. Todos deben tomar parte en
el “Respiro” de la Creación” (BendictoXVI, 2011, págs. 202, #366).
Al salir del templo, con el mensaje escuchado. Nos reintegramos a las
actividades escolares o laborales a partir del día lunes, con tareas que
cumplir. No somos personas que andamos dando tumbos, sin ruta trazada.
¡Vamos de la mano de Jesús!
Somos responsables de enfrentar las situaciones que nos esperan con un
nuevo rostro, una nueva sonrisa, una mirada fraternal y amistosa. ¡Eso es lo
Hermanos Franciscanos Capuchinos 79
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

que vivimos semanalmente domingo a domingo en cada Misa! ¡Hermoso!


¿Verdad? (Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, pág. 121).
Nunca olvides que: Cada domingo es día de fiesta por la resurrección de Jesús
y los creyentes nos reunimos en su Nombre como familia. Cada domingo el
sacerdote consagra nuestro pan y nuestro vino en el Cuerpo y Sangra de
Jesús y nos alimentamos con la Palabra de Dios. La Eucaristía es el principal
sacramento y debemos participar en esta fiesta con alegría y con mucha fe
(Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, pág. 122).
Compromiso de Vida Cristiana:
Hacer firme propósito de cumplir siempre el precepto de oír Misa los
domingos y fiesta de guardar.
Responde:
1. Completa la idea principal sobre lo que celebramos todos los domingos:
La Misa.
“______________________________________________________________
____________________________________________________________”

LA → ES UNA →

MUY ALEGRE,
↑ QUE NOS

CON NUESTRO ↓
AMIGO

← A TODOS LOS

Hermanos Franciscanos Capuchinos 80


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Capítulo 19
La Reconciliación con Dios: Examen para una Buena

Confesión

“Después de una caída, ¡Hay que levantarse inmediatamente de nuevo! No


hay que dejar ni un momento el pecado en el corazón”
(San Juan María Vianney)
Motivación:
La gran noticia que se nos anuncia a los cristianos es que Dios nos ha
reconciliado en Cristo, dándonos el perdón de nuestros pecados. Toda la vida
de Jesús estuvo abierta al perdón y con su vida ya rota en la cruz, como
confirmando lo que fue toda ella, pronuncia estas palabras: “Padre
perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34); y ahí estamos
incluidos todos nosotros.
Lectura Bíblica:
Jn 20, 21: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes perdonen los pecados les
quedan perdonados; y a quienes se los retuvieren, les serán retenidos”.
Jn 1, 29: “He ahí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es el sacramento de la reconciliación?
Es el sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados
cometidos después del Bautismo. Este sacramento se llama así porque es,
ante todo, un acto de amor de Dios y un acto del hombre arrepentido que
vuelve a la amistad con su Padre.

2. Diversos nombres de este sacramento


El principal objetivo de este Sacramento, es nuestra reconciliación con Dios y
con la Iglesia, por eso se llama sacramento de la Reconciliación, sin embargo

Hermanos Franciscanos Capuchinos 81


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

se le conoce también con otros nombres como el “Sacramento de la


confesión” porque declarar los pecados ante el sacerdote es un elemento
esencial de la reconciliación, el “Sacramento de la penitencia” porque incluye
una reparación del pecado por parte del pecador, se le
llama también sacramento del perdón y de la
conversión (BendictoXVI, 2011, págs. 133, #225).
3. Pasos para una buena confesión
Los actos que el penitente debe realizar para hacer una
buena confesión son los siguientes:
Examen de conciencia: Es recordar los pecados

cometidos desde la última confesión bien hecha.


Dolor de los pecados: Es un sentimiento o pena interior
de haber ofendido a Dios. Llamado también
arrepentimiento o contrición. El arrepentimiento
sincero es uno de los requisitos
indispensables de este
sacramento.
Propósito de enmienda: El
propósito de enmienda es una firme resolución de no
volver a pecar y de evitar todo lo que pueda ser ocasión
de cometer pecados. El propósito debe ser:
+ Universal: Es decir de todos los pecados.
+ Perpetuo: Para toda la vida.
Absurdo sería arrepentirse de unos pecados sí y de
otros no, o hacer un propósito “hasta tal o cual día”.
Confesión: La confesión de los pecados hecha al
sacerdote, constituye una parte esencial el
Sacramento de la Reconciliación, por ello se deben
enumerar todos los pecados mortales recordados al
haberse examinado seriamente. Callar
conscientemente algunos pecados, tal vez los más

Hermanos Franciscanos Capuchinos 82


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

graves, es evidencia de que no se tiene un sincero arrepentimiento.


Satisfacción: es cumplir la penitencia y consiste en rezar las oraciones o
realizar las obras de caridad que manda el sacerdote con el fin de reparar los
pecados confesados.
4. La acción de la Iglesia
Sólo Dios puede perdonar los pecados (BendictoXVI,
2011, págs. 135, #228, Mc 2, 5), pero el perdón de Dios
llega a penitente a través de la Iglesia, que por medio de
los obispos y los presbíteros, reconcilian al pecador. Las
palabras esenciales de la fórmula de la absolución de los
pecados son: “Y yo te absuelvo de tus pecados en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
(Ver Anexo Nº 4).
Reflexión:
El evangelista Juan nos narra una escena muy linda ocurrida en la tarde el día
mismo en que Jesús resucitó. Fue en esa oportunidad cuando Él Maestro nos
dejó el don de la Reconciliación. Leamos:
“Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban
reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó
Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: « ¡La paz esté con ustedes!».
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron
mucho al ver al Señor.
Jesús les volvió a decir: « ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a
mí, así los envío yo también» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban
el Espíritu Santo. A quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a
quienes se los retengan, les serán retenidos»”. (Jn 20, 19 – 23).
Así nació el sacramento de la Reconciliación, o Confesión. Cuando un
sacerdote escucha la confesión que hace un cristiano de sus pecados, está
humildemente cumpliendo el mandato de Jesús la tarde de la Resurrección.
No lo hace porque sea mejor que los demás, sino por haber sido él
perdonado primero.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 83


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Un gran regalo de Jesús resucitado. El sacramento de la Reconciliación ha de


ser recibido y celebrado con gratitud, con gran confianza y sin temor. Para los
sacerdotes es un gozo grande poder ser instrumentos del amor de Dios.
No le tengas miedo ni te muestres indiferente ante esta experiencia de Dios
que puedes vivir cada vez que lo desees. Es una verdadera fiesta y ha de ser
celebrada con alegría (Deker G. & Cáceres Contreras, 2003, pág. 136).
Compromiso de Vida Cristiana:
Piensa si alguna vez te ha sido muy difícil perdonar a otra persona; tráela a tu
mente y en tu corazón perdónala, como Jesús perdonó a tantos que le
ofendieron. Si realizar este acto de amor te cuesta mucho, pídele ayuda a
Jesús para aprender a perdonar como Él lo hizo.
Responde:
1. Enumera los cinco pasos que debe seguir el penitente para hacer una
buena confesión.
1. _________________________________________
2. _________________________________________
3. _________________________________________
4. _________________________________________
5. _________________________________________
2. Escribe le fórmula que el presbítero pronuncia para el perdón de los
Pecados.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 84


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Capítulo 20
Doctrina Social de la Iglesia

“La caridad es el camino principal de la Doctrina Cristiana”


(Benedicto XVI)
Motivación:
Todo hombre tiene un padre
y una madre; recibe ayuda de
otros y está obligado a ayudar
a otros y a desarrollar sus
talentos a favor de todos.
Puesto que el hombre es
«Imagen» de Dios, refleja en
cierto modo a Dios, que no
está sólo en profundidad, sino
que es trino (y con ello amor,
diálogo e intercambio). Por
último es el amor, el
mandamiento central de todos los cristianos, por el cuál en el fondo
pertenecemos a un mismo grupo y somos referencia unos de otros de un
modo fundamental: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22, 39)
(BendictoXVI, 2011, págs. 180, #321).
Lectura Bíblica:
Lc 3, 11: “El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que
tenga comida, haga lo mismo”.
Hch 5, 29: “Hay que obedecer a Dios antes que los hombre”
Contenido doctrinal:
1. La sociedad o el individuo
Ante Dios cada ser humano individual cuenta primero como persona, pero el
individuo no se realiza como persona más que en sociedad. [1881, 1892]
La sociedad no puede ser nuca más importante que la persona. Las personas
no deben ser nunca medios para un fin social. Sin embargo, instituciones
Hermanos Franciscanos Capuchinos 85
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

sociales como el Estado y la familia son necesarias para el individuo;


corresponden incluso a su naturaleza (BendictoXVI, 2011, págs. 180, #322).
2. Principios fundamentales de una sociedad
Toda sociedad se fundamenta en una jerarquía de valores que se realiza
mediante la justicia y la caridad. [186-189, 1895-1896]
Ninguna sociedad puede perdurar si no se fundamenta en valores que se
reflejen en una ordenación justa de las relaciones y en una consecución
activa de la justicia. Así, el hombre no puede convertirse nunca en un medio
para el fin de la acción social. Toda sociedad necesita constantemente la
conversión de las estructuras injustas. En definitiva esto sólo lo logra la
caridad el mayor mandamiento social. Ella respeta a los otros. Exige justicia.
Hace posible la conversión de las relaciones equivocadas (BendictoXVI, 2011,
págs. 182, #324).
3. Trabajar por el Bien común
Trabajar por el Bien común quiere decir asumir responsabilidades en favor de
los demás. [1913-1917, 1926]
El Bien común debe ser cosa de todos. Esto se da en primer lugar cuando las
personas se comprometen en su ambiente concreto –familia, vecindario,
trabajo– y asumen responsabilidades. Implicarse también en
responsabilidades sociales y políticas es importante. Pero quien asume una
responsabilidad, ejerce el poder y está siempre en peligro de abusar de este
poder. Por eso todo responsable está llamado a un proceso continuo de
conversión, para poder ejercer el cuidado de los otros en justicia y en caridad
permanentes (BendictoXVI, 2011, págs. 182, #328).
4. Dónde se muestra la solidaridad de los cristianos con las demás
personas
Los cristianos se comprometen a favor de estructuras sociales justas. A ello
pertenece el que todos los hombres tengan acceso a los bienes materiales y
espirituales de esta tierra. Los cristianos también se preocupan de que se
respete la dignidad del trabajo humano, a lo que corresponde un salario
justo. También la transmisión de la fe es un acto de solidaridad con todos los
hombres. [1939-1942, 1948]

Hermanos Franciscanos Capuchinos 86


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La solidaridad es el signo práctico en el que se reconocen los cristianos. Pues


ser solidarios no es únicamente un mandato de la razón. Jesucristo, nuestro
Señor, se ha identificado plenamente con los pobres y los más pequeños (Mt
25, 40). Negarles a ellos la solidaridad supondría rechazar a Cristo
(BendictoXVI, 2011, págs. 184, #332).
5. «Obras de misericordia corporales»
Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar
techo a quien no lo tiene, visitar a los enfermos y a los presos y enterrar a los
muertos. [2447]
6. «Obras de misericordia espirituales»
Las obras de misericordia espirituales son: enseñar a quien no sabe, dar
consejo al que lo necesita, consolar al afligido, corregir al pecador, perdonar
al ofensor, sufrir la injusticia con paciencia, rezar por vivos y difuntos
(BendictoXVI, 2011, págs. 247, #451).
Reflexión:
«Entonces, levantó los ojos hacia sus discípulos y les dijo: “Felices ustedes los
pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que ahora
tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes, los que lloran, porque
reirán. Felices ustedes, si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los
consideran uno delincuentes a causa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese
momento y llénense d gozo, porque les espera una recompensa grande en el
cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en
tiempos de sus padres. Pero, ¡Hay de ustedes, los ricos, porque tienen ya
consuelo! ¡Hay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después
tendrán hambre! ¡Hay de ustedes, los que ahora ríen, porque van a llorar de
pena! ¡Hay de ustedes, cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa
misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus
antepasados!”» (Lc 6, 20 – 26).
Se establecerá el Reino de Dios en cada rincón de la tierra cuando las
personas que allí habitan procedan como el Maestro.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 87


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Si el amor triunfa y la injusticia desaparece, la convivencia humana se hace


hermosa. Vivimos como hermanos bajo la mirada del Padre Dios (Deker G. &
Cáceres Contreras, 2003, pág. 84).
Ten siempre presente que: los pobres son predilectos de Jesús. Él mismo
dice: «Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios». El
amor y la justicia es fundamental para vivir como hermanos (Deker G. &
Cáceres Contreras, 2003, pág. 85).
Compromiso de Vida Cristiana:
Nunca mirar en menos a una persona de condición social humilde, de ropa
vieja, que habita en una mediagua.
Acercase a jóvenes pobres de nuestra edad que necesitan ser respetados,
apoyados y aconsejados.
Responde:

Por esa gente Aleluya

Los que tienen y nunca olvidan que a otros les falta, los que nuca usaron la
fuerza sino la razón; los que dan una mano y ayudan a los que han caído: esa
gente es feliz porque vive muy cerca de Dios.

Aleluya, aleluya. Por esa gente que vive y que siente en su vida el amor.
Los que ponen en todas las cosas amor y justicia, los que nuca sembraron el
odio tampoco el dolor; los que dan y no piensan jamás en su recompensa, esa
gente es feliz porque vive muy cerca de Dios.

Los que son generosos y dan de su pan un pedazo, los que siempre trabajan
pensando en un mundo mejor, los que están liberados de todas sus ambiciones:
esa gente es feliz porque vive muy cerca de Dios.

1. En silencio lee atentamente la letra de este canto.


+ Ahora elige la frase qué más te llama la atención de este canto.
+ Piensa porque te llama la atención.
+ Haz una oración en voz alta con motivo de la frase elegida.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 88


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Capítulo 21
La Iglesia Católica y Otras Confesiones Religiosas

“Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”


(1Tim 2, 4)
Motivación:
Todo aquel que busca a Dios nos resulta
cercano a los cristianos. Hay un grado especial
de «parentesco» con los musulmanes. Al igual
que el judaísmo y el cristianismo, el islam
pertenece también a las religiones
monoteístas (Monoteísmo). También los
musulmanes verán al Dios creador y a
Abraham como Padre de su fe. Para el Corán,
Jesús es un gran profeta. María, su Madre, es
la madre del profeta. La Iglesia enseña que
todos los hombres que sin culpa suya no
conocen a Cristo ni a su Iglesia, pero buscan
sinceramente a Dios y siguen la voz de su conciencia, pueden alcanzar la
salvación con la ayuda de la gracia. Sin embargo, quien ha conocido que
Jesucristo es «el camino, la verdad y la vida», pero no quiere seguirle, no
alcanza la salvación. Esto es lo que se expresa con la frase «Extra ecclesiam
nulla salus» (Fuera de la Iglesia no hay salvación) (BendictoXVI, 2011, págs.
84, #136).
Lectura Bíblica:
Dt 18, 21 – 22: “Y si te preguntas: ¿Cómo sabremos si tal palabra no es
Palabra del Señor? Cuando un profeta hable en Nombre del Señor y no suceda
ni se cumpla su palabra, es algo que no dice el Señor; ese profeta habla por
arrogancia, no le tengas miedo”.
Hch 20, 29 – 30: “Sé que después de mi partida se meterán entre ustedes
lobos rapaces que no respetarán el rebaño. Incluso de entre ustedes saldrán
algunos que dirán cosas equivocadas para arrastrar tras de sí a los
discípulos”.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 89


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Contenido doctrinal:
1. Concepto de secta
El concepto de secta surge en el ámbito religioso – eclesial, pero
recientemente se ha ampliado también a una dimensión político – social. Por
eso, está perdiendo su precisión científica y su carácter inequívoco. Por lo
general hoy se suelen considerar como signos distintivos de una secta: la
formación de grupos selectos que se apartan del ambiente social y con
frecuencia se opone a él; y la creación de formas alternativas de vida que a
menudo lleva a extremos lejanos a la realidad y a exageraciones. Como
características internas de una secta, además del intento de conservar una
meta o un ídolo espiritual opuesto a lo convencional, se suelen citar: el
rechazo de valores fundamentales hoy, como la libertad personal y la
tolerancia, así como una búsqueda, a veces militante, de las actitudes
opuestas un estilo de vida totalitario; la supresión de la conciencia de los
miembros; la exclusión de los que están fuera del grupo; y cierta tendencia a
controlar la sociedad o algunos de sus sectores. A un grupo, en el que se
manifiestan algunas de estas características, se le suelen llamar secta (HFC,
2012, págs. 139-140).
2. Tipología de los nuevos movimientos religiosos
Grupos Cristianos: utilizan como única fuente de revelación la Biblia. Aquí
encontramos a: Los Evangélicos, Alianza Cristiana Misionera, Bautistas,
Pentecostales, Presbiterianos, Metodistas, etc.
Grupos de Inspiración Cristiana: no solo utiliza la Biblia como única fuente de
revelación, sino también otras fuentes de revelación. Aquí encontramos a:
Los Testigos de Jehová, Los Mormones, Los Adventistas, Israelitas del Nuevo
Pacto, etc.
Grupos de Inspiración No Cristiana: No utilizan la Biblia como única fuente de
revelación, sus doctrinas son contrarias al Cristianismo. Aquí encontramos:
Los Espiritistas, La Teosofía, Los Masones, Los Haré Krishna, etc. (HFC, 2012,
pág. 140).

Hermanos Franciscanos Capuchinos 90


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3. Movimientos religiosos más conocidos


Los Protestantes: Luteranos o Evangélicos. Es el movimiento religioso (siglo
XVI) que buscaba volver a la forma inicial de la Iglesia.
Los Bautistas: Creado por John Smith en 1860 junto con T. Helwys. Emigraron
de Inglaterra hacia Ámsterdam. Ellos pensaron que el bautismo de niños
carecía de valor pues Cristo lo hizo de adulto. En 1611 volvieron a Inglaterra y
formaron su agrupación; algunos fieles viajaron a EE.UU.
Los Mormones: Al ver por nuestras calles esas parejas de jóvenes que con
tanta educación llaman a nuestras puertas y piden que se les dejen exponer
sus doctrinas, que difícilmente puede uno imaginar que pertenezcan a una de
las sectas más extrañas nacidas en el protestantismo.
Los Adventistas: Este movimiento empezó a comienzos del siglo XIX. Un
campesino, William Miller, lo fundó. (También se le atribuye su fundación a
Hellen White). Provienen del grupo Bautista. Miller sintió un reavivamiento
religioso cuando tenía 34 años de edad y se aplicó al estudio de la Biblia y en
especial al libro del Apocalipsis.
Los Testigos de Jehová: No hay duda que los Testigos de Jehová son noticias a
lo largo y ancho continente Latinoamericano. Pocos son los hogares cuyos
umbrales no hayan traspasado. Su propaganda se deja sentir en cualquier
lugar; en los suburbios de las grandes ciudades y en los lugares más
apartados se han presentado los Testigos ofreciendo la predicación de una
doctrina que choca fuertemente a los oídos de las gentes.
El Espiritismo: Oficializado por la familia Fox en USA, 1848. Incluso siglos
antes se recurría a este recurso para adivinar, que se iniciaron de manera
casual en una noche cualquiera, estando todos en la cama escucharon ruidos
que los padres supersticiosos pensaron que eran Espíritus y les sugirieron: si
era un ser vivo de un ruido o si fuera un fallecido diera dos ruidos.
La Cienciología: La “Doctrina” de la secta surgió en la imaginación de su
fundador, Ron Laffayette Hubbard, es un escritor de ciencia ficción que nació
en Nebraska en 1911 con el fin de captar adeptos, Hubbard mezcló la
fantasía de sus novelas con la realidad.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 91


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La Iglesia Universal del Reino de Dios: La Iglesia universal del Reino de Dios
fue fundada por Edir Macedo en Brasil en el año 1977. Antes de
autoproclamarse “Obispo” Macedo trabajó como cajero de la lotería del
Estado de Río de Janeiro. La Iglesia Universal es similar a otros evangélicos
pentecostales. Por ejemplo creen la deidad de Jesucristo, la Trinidad, la
resurrección corporal de Jesucristo y la salvación por gracia a través de la fe.
Las Sectas Satánicas: Es un grupo minoritario de personas reunidas
premeditadamente con el objeto de adorar al demonio, como un ser con
poderes sobrenaturales capaces de intervenir en el mundo (HFC, 2012, págs.
140-141).
4. Ecumenismo
El ecumenismo se refiere a toda iniciativa que apunte a una mayor unidad o
cooperación religiosa. En su sentido más amplio, está unidad o cooperación
puede referirse a una unidad mundial religiosa, por la advocación de un
mayor sentido de espiritualidad compartida entre las tres religiones
abrahámicas: Judaísmo, Catolicismos e Islam. Más comúnmente, sim
embargo, el ecumenismo es usado en un significado más específico, en
referencia a una cooperación mayor entre las dominaciones diferentes
religiosas de una sola de estas confesiones (HFC, 2012, pág. 142).
Reflexión:
¿Qué hay que hacer ante ello?
“Yo soy el buen pastor. Así como mi Padre me conoce a mí y yo conozco a mi
Padre, así también conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi
vida por mis ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; y
también a ellas debo traerlas. Ellas me obedecerán, y habrá un solo rebaño y
un solo pastor”. (Jn 10,14 – 15).
El objetivo no es buscar un campo de batalla sino tener un mismo fin y ese fin
es Dios, y para ello debemos de mostrar lo que nuestro Señor Jesucristo nos
invita cada día, “Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios” (Ez 36, 28).
Nuestro testimonio va acompañado de un estilo de vida agradable y digno a
los ojos de Dios y para que se convierta en un mensaje contagiado hacia el
bien, tenemos que mostrar siempre un testimonio de amor y de

Hermanos Franciscanos Capuchinos 92


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santificación, haciendo las cosas bien como un buen católico (HFC, 2012,
págs. 141-142).
¿Qué debemos de hacer ante una invitación de estos grupos?
Identificarnos como católicos tanto en nuestras casas como en cualquier
lugar respetando a cualquier persona (HFC, 2012, pág. 142 ).
Compromiso de Vida Cristiana:
Cumplir el mensaje de Jesús: “Vayan por todo el mundo y prediquen mi
Evangelio a toda criatura” (Mc 16, 15).
UT UNUM SINT: “que todos sean uno” (Jn 17, 21): La unidad y el
ecumenismo.
Responde:
1. Investiga cuales son las doctrinas de los siguientes grupos religiosos:

TESTIGOS DE JEHOVÁ

MORMONES

EVANGÉLICOS

ADVENTISTAS

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San Francisco de Asís

“Bienaventurado el hermano que confía en su hermano, y le hace partícipe


de su vida terrena, porque juntos gozarán de las eternas”
Motivación:
San Francisco es un santo popular
tanto entre los católicos como entre
los protestantes y aun entre los no
cristianos; cautivó la imaginación de
sus contemporáneos presentándoles
la pobreza, la castidad y la
obediencia con la pureza y fuerza de
un testimonio radical. Fue
“Hermano” de todos. Llegó a ser
conocido como el “Pobre de Asís”
por su matrimonio con la Pobreza.
Todo ello refleja un alma en la que
Dios lo era todo sin división, un alma
entregada enteramente a Cristo
crucificado.
Lectura Bíblica:
Gál 2, 20:“Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.
Ap 3, 20: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me
abre, entraré en su casa a comer. Yo con él y él conmigo”.
Jn 13, 3: “Sabía que de Dios había salido, y a Dios volvía”.
Contenido doctrinal:
1. Datos biográficos
Nació en Asís (Italia), el año 1182. Su padre, Pedro Bernardone, era
comerciante. El nombre de su madre era Pica. Tanto el padre como la madre
de Francisco eran personas acomodadas. Bernardone comerciaba telas
especialmente en Francia. Como se hallase en dicho país cuando nació su
hijo, las gentes apodaron al niño “Francesco” (el francés), por más que en el

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bautismo recibió el nombre de Juan. Después de una juventud disipada en


diversiones, se convirtió, renunció a los bienes paternos y se entregó de lleno
a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, se le unieron muchos
otros jóvenes con quienes constituyó una fraternidad. Inició también una
Orden de religiosas y un grupo de penitentes que vivían en el mundo. Murió
el año 1226.
2. Conversión
La conversión del joven Francisco se fue gestando en 5 encuentros
importantes:
Encuentro consigo mismo: En su juventud Francisco deseo grandezas y quiso
ser caballero. En una batalla fue hecho prisionero. Después de ser liberado
cayó gravemente enfermo. Es muy posible que aquellos meses de crisis lo
hayan obligado a entrar dentro de sí y a mirar la vida de manera diferente.
Encuentro con los pobres: Francisco en un primer momento rechazaba a los
pobres, luego asumió con ellos una actitud paternalista, sólo después se
identificó con ellos en quienes veía al mismo Cristo pobre.
Encuentro con los leprosos: Una vez paseando a caballo por la llanura de Asís,
encontró a un leproso. Las llagas del mendigo aterrorizaron a Francisco; pero
en vez de huir, se acercó al leproso, venció su voluntad, se le acercó y le dio
un beso. Aquello cambió su vida. Fue un gesto movido por el Espíritu Santo,
pidiéndole a Francisco una calidad de entrega, un “Si” que distingue a los
santos de los mediocres. A partir de entonces, comenzó a visitar y a servir a
los leprosos.
Encuentro con el crucificado: En cierta ocasión, mientras oraba en la Iglesia
de San Damián en las afueras de Asís, el crucifijo, (hoy llamado Crucifijo de
San Damián) le repitió tres veces: “Francisco, repara mi casa, pues ya ves que
está en ruinas”. El santo, viendo que la Iglesia se hallaba en muy mal estado,
creyó que el Señor quería que la reparase. Francisco sintió que realmente
Cristo crucificado le había hablado.
Encuentro con el evangelio: En una pequeña iglesia llamada “Porciúncula”
Francisco escucha el evangelio en el que Jesús indica como los discípulos
deben ir a predicar (Mt 10, 9 – 10; Lc 9, 3. 10, 4) y con gran emoción

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responde: “Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en


lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica”.
Encuentro con los hermanos: Después de dos años de su conversión, el santo
comenzó a recibir a quienes se animaron a seguir su ejemplo de penitencia,
y, despojados de todos sus bienes, se unieron a él tomando el mismo hábito.
El grupo de hermanos creció y, con Francisco, se presentó al Papa y con su
bendición la fraternidad quedo oficialmente constituida.
3. El milagro de los estigmas
Francisco durante toda su vida quiso imitar a Jesús. Dos años antes de su
muerte Francisco subió al Monte Alvernia, ahí tuvo lugar, alrededor del día
de la Santa Cruz de 1224, el milagro de los estigmas, es decir, sus manos y sus
pies quedaron traspasados como por clavos y apareció en su costado la
herida del costado de Jesús. Así Francisco se identificó más plenamente con
Jesús a quien amaba.
4. La “Hermana muerte”
Cuando Francisco, debilitado por la enfermedad, supo que sólo le quedaban
unas semanas de vida exclamó “¡Bienvenida, hermana Muerte!”. Murió el 03
de octubre de 1226, después de escuchar la lectura de la Pasión del Señor
según San Juan.
Reflexión:
Dios nos habla y nos llama constantemente… a cada uno por nuestro
nombre… quizá te llama al encuentro con el leproso… que podría ser esa
persona a la cual tu ahora… desprecias… quizá te llama a despojarte de tus
vicios… como el mal uso de tu libertad… o quizá te llama hoy a ser manos que
construyan la Iglesia de Dios… como lo hizo Francisco.
Aun cuando puedas ser “Hijo (a) único (a), Dios te ha regalo hermanos, tus
hermanos están tan cerca de ti que tú no lo puedes imaginar, pues Dios
puede engendrar hijos según la carne, pero también los da según el espíritu,
y tanto el uno como el otro se llama “Prójimo”, el más próximo a ti.
El hermano será siempre un “Regalo de Dios”. Pidamos a Dios responder a
ese Gran Amor, acogiendo siempre al hermano…”

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Compromiso de Vida Cristiana:


Comencemos, hermanos, a servir al Señor, porque hasta el presente poco o
nada hemos hecho (1 Cel 103).
Que estas palabras de nuestro Padre Francisco nos acompañe e inspire toda
nuestra vida.
Responde:
1. Lee, memoriza y medita:

2. Lee en voz baja la siguiente oración

Omnipotente, eterno y misericordioso


Dios, concédenos a nosotros, hombres
miserables, hacer por Ti lo que
sabemos Tú quieres y siempre querer
lo que te agrada; para que,
interiormente purificados, iluminados
y encendidos por el fuego del Espíritu
Santo, podamos seguir las huellas de
tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y
por sola tu gracia llegar a Ti. Oh
Altísimo, que vives y reinas en
Trinidad perfecta y muy simple
unidad, y eres glorificado, Dios
Omnipotente, por los siglos de los
siglos. Amén. (3 C 50 – 52).

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Capítulo 22
El Apostolado

“Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda. La


paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta.
Sólo Dios basta” (santa Teresa de Jesús)

Motivación:
Felipe nos presenta a Jesús de un modo
diferente. Al hablar del Apóstol Felipe como
parte de su catequesis sobre los Apóstoles,
el papa Benedicto XVI destacó el testimonio
del seguidor de Jesús como invitación a
buscar la intimidad con Él. Felipe, como
Pedro y Andrés era uno de los primeros Apóstoles, que manifiesta “Las
características del verdadero testimonio” cuando en su diálogo con Natanael
no sólo le habla le habla de Cristo, sino que le “Le invita a experimentar
personalmente cuanto le ha dicho”. “El Apóstol nos invita a conocer a Jesús
de cerca”, al recordar que como escribe san Marcos, Jesús eligió a los doce
para que estuvieran con Él, es decir, para que compartiesen su vida y
aprendieran directamente de Él, no sólo el estilo de su comportamiento, sino
sobre todo quien era realmente (HFC, 2012).
Lectura Bíblica:
Mt. 10, 7-8: “Mientras vayan caminando proclamen que el reino de Dios se
acrece sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen
demonios. Den gratuitamente, puesto que recibieron gratuitamente.
Mt. 10, 19-20: “Cuando los juzguen, no se preocupen por lo que van a decir
ni como tendrán que hacerlo; en esa misma hora se les dará lo que van a
decir. Pues no van a ser ustedes los que hablaran sino el Espíritu de su padre y
que hablara por ustedes.”

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Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es un Apóstol?
Proviene de la palabra griega Apostoloi, que significa Enviado, es aquel quien
continua la misión de Cristo, la de difundir el reino de Dios, propaga la
religión, y colaborar para la salvación de las almas. Es el testigo que, apoyado
en la fuerza que le da el Espíritu Santo anuncia la venida del Reino de Dios.
2. ¿Cómo llegó la misión hasta nuestros días?
El mismo Jesús escogió a los doce apóstoles Mt 10ss, a proclamar el
Evangelio (breve explicación del evangelio), y lo trasmitieron de 2 maneras
que han llegado a nuestros días:
+ Oralmente: trasmiten lo aprendido de las obras y palabras de Cristo.
+ Por escrito: ellos y otros escribieron el mensaje por iluminación del
espíritu santo.
3. ¿Qué dice la iglesia actual sobre el Apostolado?
La Iglesia ha recibido este mandato de Cristo que lo han continuado por los
Apóstoles Por lo tanto es apostólica porque está fundada sobre los
Apóstoles:
+ Fue y permanece edificado por los Apóstoles Ef. 2, 20.
+ Guarda en ella, por ayuda del espíritu santo la enseñanza.
+ Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los Apóstoles
(sucesores).
+ Los Obispos son los sucesores de los 12 Apóstoles.
+ Después de los doce Apóstoles la iglesia sigue enviando a los Apóstoles y
misioneros.
+ Mediante una especie de testamento sé continuo la obra empezada,
también de cuidar el rebaño (nosotros los laicos) son pastores por obra y
gracia del espíritu santo.
4. ¿Cuál es nuestra misión?
El Señor al llamarnos nos permite colaborar para la continuación de la única
misión verdadera, una misión que es nuestra.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 99


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+ Siendo propio de los laicos vivir en medio del mundo, Dios les llama a que
movidos por el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a
manera de fermento espiritual.
+ Los laicos participan en la misión de Cristo: cada vez más unidos a Él,
despliegan la gracia del Bautismo y la de la Confirmación en todos los
aspectos de la vida personal, familiar, social y eclesial y realizan así el
llamamiento a la santidad dirigido a todos los bautizados.
+ Gracias a su misión, los laicos, "están llamados a ser testigos de Cristo en
todas las cosas, también en el interior de la sociedad humana
+ Al tener un encuentro con Jesús debemos necesariamente hacer un
encuentro y participación con nuestros hermanos, El que ama a Jesús ama a
su prójimo.
5. ¿Cuáles son los obstáculos que podemos encontrar en el ejercicio de
nuestra misión?
Podemos Caer en fuertes tentaciones como vemos en la Biblia:
+ Tentación de Caín: Él Dijo ¿Y, a mí qué me importa, acaso es que soy el
encargado de cuidar de mi hermano? Debemos tener cuidado con esta
tentación no ser como Caín y no nos importe nuestro prójimo, no me tengo
que preocupar por la salvación del otro.
+ Tentación de Jonás “Yo no soy sano por eso no pudo hacer apostolado”
Esto es un pretexto que los católicos usan para no poder trabajar por la
salvación, todos tenemos el deber, y con la practica mejorar también
nosotros.
6. ¿Cómo nos premiará el señor al final?
El Señor nos ha prometido grandes premios a quienes extiendan su religión y
salvar las almas, ósea el de cumplir su apostolado. Estas se encuentran en la
sagrada escritura:
+ «Jesús dijo: “Al que me reconozca delante de los hombres, yo lo
reconoceré delante de mi Padre que está en los cielos; y a los que los nieguen
delante de los hombres, yo también los negare delante de mi Padre que está
en los cielos”» (Mt 10, 32 – 33).
+ También dijo de los que se esmeran por la ayuda al otro “En verdad les
digo que cuando lo hicieron con alguno de estos mis hermanos más

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pequeños, lo hicieron conmigo”. En estas promesas son motivos de ánimo


para esforzarse en que las personas conozcan más a Dios.
Reflexión:
Felipe nos recuerda que la intimidad, la familiaridad, la costumbre nos hace
descubrir la verdadera identidad de Jesucristo.
Con ocasión de la multiplicación de los panes, Jesús se dirige precisamente a
Felipe para solucionar el problema de cómo dar de comer a la multitud que
lo seguía, y también antes de la Pasión, algunos griegos se acercan a Felipe
porque quieren ver a Jesús.
En ambos casos, el Apóstol asume la figura de un intermediario “que nos
enseña a estar siempre listos tanto para acoger las preguntas y exigencias
cualquiera que sea su procedencia, como para orientarlas hacia el Señor, el
único que puede satisfacerlas en plenitud”.
También en la Última Cena, Felipe es quien pide a Jesús que les muestre al
Padre y Cristo responde: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. “Para
explicarnos según la paradoja de la Encarnación podemos afirmar que Dios
ha asumido un rostro humano, el de Jesús, y en consecuencia si queremos
contemplar el rostro de Dios, no tenemos más que contemplar el rostro de
Jesús”.
La meta a la que tiene nuestra vida es encontrar a Jesús como lo encontró
Felipe, intentando ver en Él al Padre celestial. Si faltase este empeño, nos
encontraríamos solo con nosotros, como en un espejo. Felipe nos invita en
cambio a dejarnos conquistar por Jesús, a estar con Él y a compartir esta
compañía indispensable (HFC, 2012, págs. 61-62).
Objetivo: Suscitar, reavivar la fe y la conversión. Ha de llevar a una adhesión
personal y explícita a Jesucristo: aceptándolo como único Señor mediante la
acción del Espíritu Santo, porque, “puede decirse que el Espíritu Santo es el
agente principal de la evangelización. Él es quien impulsa a cada uno a
anunciar el Evangelio y quién en lo hondo de las conciencias hace aceptar y
comprender la palabra de la salvación” (HFC, 2012, pág. 62).

Hermanos Franciscanos Capuchinos 101


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Compromiso de Vida Cristiana:


Ahora que sé cuál es mi misión en la vida, la cumpliré, primero en casa, con
mi familia, mis amigos y quien no conozca al Señor Jesús en su corazón.
Responde:
1. Los cristianos, somos evangelizadores y hacemos muchas cosas,
relaciona las imágenes con las respectivas obras:

1.-Piden el Espíritu Santo.

2.-Oran por la familia.

3.-Oran por el Evangelio.

4.-Id y Evangelizad.

5.-Los Evangelizados oran.

6.-Anuncian el Kerygma

7.-Integran la Comunidad.

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Capítulo 23
La Conciencia Moral

“Todo lo que sucede contra la conciencia es pecado”


(santo Tomás de Aquino)
Motivación:
«En lo profundo de su conciencia el
hombre descubre una ley que él no se da a
sí mismo, sino a la que debe obedecer y
cuya voz resuena, cuando es necesario, en
los oídos de su corazón, llamándole
siempre a amar y a hacer el bien y a evitar
el mal: haz esto, evita aquello. Porque el
hombre tiene una ley escrita por Dios en su
corazón, en cuya obediencia está la
dignidad humana y por la cuál será juzgado. La conciencia es el núcleo más
secreto y el sagrario del hombre, en el que está sólo con Dios, cuya voz
resuena en lo más íntimo de ella» (GS 16). [1776]
Lectura Bíblica:
1 Pe 3, 21: “Para ustedes, todo esto es símbolo del bautismo que ahora los
salva, que no consiste en lavar la suciedad del cuerpo, sino en el compromiso
con Dios de una conciencia limpia; por la resurrección de Jesucristo”.
Hch 24, 16: “Y así, también yo procuro mantener en todo una conciencia
irreprochable ante Dios y ante los hombres”.
Contenido doctrinal:
1. ¿Qué es la conciencia?
La conciencia es la voz interior en el hombre, que le exige hacer el bien y
evitar el mal. Es, a la vez, la capacidad de poder diferenciar el uno del otro.
En la conciencia, que es testigo de la Verdad, Dios habla al hombre. [1776-
1779].
La conciencia es comparara con una voz interior en el que Dios mismo se
muestra dentro del hombre. Es Dios quien se hace perceptible en la
Hermanos Franciscanos Capuchinos 103
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conciencia. Cuando decimos: «Esto no puedo conciliarlo con mi conciencia»,


para un cristiano quiere decir: «Esto no lo puedo hacer en presencia de mi
Creador». Por fidelidad a su conciencia muchas personas han ido a la cárcel y
han sido ejecutadas (BendictoXVI, 2011, págs. 170, #295).
2. ¿Cómo puede un hombre distinguir si sus actos son buenos o son malos?
El hombre está en condiciones de distinguir las acciones buenas de las malas
ejercitando su inteligencia y siguiendo la voz de su conciencia. [1749-1754,
1757-1758]
Para poder distinguir mejor las acciones buenas de las malas existen las
siguientes directrices:
+ Lo que hago debe ser bueno; no es suficiente con una buena intención.
Atracar un banco es siempre malo, aunque se cometa el atraco con la buena
intención de dar dinero a gente pobre.
+ Aunque la acción sea realmente buena, la mala intención con la que llevo
a cabo el bien convierte en mala toda la acción. Si acompaño a una señora
mayor y la ayudo a entrar a su casa, lo que hago es una buena acción. Pero si
lo hago únicamente para preparar un futuro robo, toda la acción se convierte
en un acto malo.
+ Las circunstancias bajo las que actúa una persona pueden disminuir la
responsabilidad, pero no cambian nada del carácter bueno o malo de una
acción (BendictoXVI, 2011, págs. 168, #291).
3. ¿Se puede hacer algo malo para que de ello se derive algo bueno?
No, nunca se puede hacer algo malo o aceptar el mal para que de ello resulte
algo bueno. A veces no nos queda más remedio que aceptar el mal menor
para evitar un mal mayor. [1755-1756, 1759-1761]
El fin no justifica los medios. Es erróneo utilizar embriones para la
investigación con células madre, incluso si con ello se pudieran alcanzar
logros radicales en la medicina. Es erróneo pretender «ayudar» a la víctima
de una violación con el aborto del niño (BendictoXVI, 2011, págs. 169, #292).

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4. ¿Se puede formar la conciencia?


Sí, es más, debemos hacerlo. La conciencia que todo ser humano tiene por
nacimiento, puede ser conducida en mala dirección o adormecida. Por eso
debe ser formada para llegar a ser un instrumento, cada más sensible, de la
actuación justa. [1783-1788, 1799-1800]
La primera escuela de la conciencia es la autocrítica, a la luz de la Verdad
sinceramente buscada. Pues los hombres tenemos la inclinación a juzgar a
favor nuestro. La segunda escuela de la conciencia es la orientación al buen
obrar de los otros. La formación correcta de la conciencia conduce al hombre
a la libertad de hacer el bien conocido rectamente. La Iglesia, con la ayuda
del Espíritu Santo y de la Escritura, ha acumulado en su larga historia mucho
conocimiento acerca del buen obrar; pertenece a su misión enseñar a las
personas y darles también directrices (BendictoXVI, 2011, págs. 170, #297).
5. ¿Es culpable ante Dios alguien que actúa erróneamente, pero siguiendo
su conciencia?
No, Si uno se ha examinado detalladamente y ha llegado a un juicio cierto,
hay que seguir en cualquier circunstancia la propia voz interior, aun
corriendo el riesgo de hacer algo equivocado. [1790-1794, 1801-1802]
Dios no nos acusa del mal que se provoca por un juicio de conciencia erróneo
no culpable. Por mucho que haya de seguir finalmente la voz de la propia
conciencia, hay que ver claro que, invocando abusivamente una supuesta
conciencia, en ocasiones se ha falsificado, asesinato, torturado y engañado
(BendictoXVI, 2011, págs. 172, #298).
Reflexión:
Nadie puede ser obligado a actuar en contra de su conciencia, mientras que
su acción se sitúe dentro de los límites. Del Bien Común. [1780-1782, 1798]
Quien pasa por alto la conciencia de un hombre, la ignora y la presiona,
atenta contra su dignidad. Pocas cosas hacen más hombre al hombre que el
don de poder distinguir por sí mismos el bien del mal y poder elegir entre
ellos. Esto es válido incluso cuando la decisión, vista desde la luz de la verdad
es errónea. Si una conciencia se formó correctamente, la voz interior habla

Hermanos Franciscanos Capuchinos 105


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en coincidencia con lo que es razonable, justo y bueno ante Dios


(BendictoXVI, 2011, págs. 171, #296).
«El huésped silencioso de nuestra alma», así llama san Agustín al Espíritu
Santo. Quien quiera percibirlo debe hacer silencio. Con frecuencia este
huésped habla bajito dentro de nosotros, habla en la voz de nuestra
conciencia o mediante otros impulsos internos y externos. Ser «templo del
Espíritu Santo» quiere decir estar en cuerpo y alma a disposición de este
huésped, del Dios en nosotros. Nuestro cuerpo es por tanto, en cierto modo,
el cuarto de estar de Dios. Cuanto más nos abramos al Espíritu Santo en
nosotros, tanto más se convertirá en maestro de nuestra vida, tanto más nos
concederá también hoy sus Carismas para la edificación de la Iglesia. De este
modo, en lugar de las Obras de la carne, crecerán en nosotros los Frutos del
Espíritu (BendictoXVI, 2011, págs. 76, #120).
Compromiso de Vida Cristiana:
Hacer un breve examen de conciencia por la noche, antes de acostarse, para
ver si hemos actuado cara a Dios.
Responde:
1. Medita y comenta la siguiente frase:
La conciencia buena y pura es iluminada por la fe verdadera. Porque
la caridad procede al mismo tiempo “de un corazón limpio, de una
conciencia recta y de una fe sincera”
(1 Tm 1,5; 3, 9; 2 Tm 1, 3; 1 P 3, 21; Hch 24, 16).
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PROFESIÓN DE
FE
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El Símbolo de los Apóstoles


Creo en Dios, Padre todo poderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor;
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucito de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

El Símbolo niceno-constantinopolitano
Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de lo todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor; Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
Hermanos Franciscanos Capuchinos 108
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que por nosotros, los hombres,


y por nuestra salvación
bajo del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en los tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucito al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
reciben una misma adoración y gloria,
y que hablo por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 109


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Los Sacramentos
Los sacramentos son siete:
El primero, Bautismo.
El segundo, Confirmación.
El tercero, Penitencia.
El cuarto, eucaristía.
El quinto, Unción de Enfermos.
El sexto, Orden Sacerdotal.
El séptimo, Matrimonio.

Los Mandamientos de la Ley de Dios


Los mandamientos de la Ley de Dios son diez:
El primero, amaras a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tomaras el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificaras las fiestas.
El cuarto, honraras a tu padre y a tu madre.
El quinto, no mataras.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no robaras.
El octavo, no dirás falsos testimonios ni mentiras.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros
El décimo, no codiciaras los bienes ajenos.
Estos diez mandamientos se encierran en dos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 110


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Los Mandamientos de la Iglesia


Los mandamientos más generales de la santa Madre Iglesia son cinco:
El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
El segundo, confesar los pecados mortales el menos una vez al año y en
peligro de muerte y si se ha de comulgar.
El tercero, comulgar por Pascua de Resurrección.
El cuarto, ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la
santa Madre Iglesia.
El quinto, ayunar a la iglesia en sus necesidades.

El Mandamiento nuevo de Jesús


Dice Jesús:
“Un mandamiento nuevo os doy:
Que os améis unos a otros como yo os he amado.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos:
Si os tenéis amor unos a otros.”
(Juan 13, 34-35)

Las Bienaventuranzas
Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los sufridos,
porque ellos heredaran la Tierra prometida.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la salvación,
porque ellos quedaran saciados.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 111


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Bienaventurados los misericordiosos,


porque ellos alcanzaran misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ello verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamaran “los hijos de Dios”
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
(Mateo 5, 1-10)

Las Obras de Misericordia


Las principales obras de misericordia son catorce:
Siete Espirituales y Siete Corporales
Las espirituales son estas:
La primera, enseñar al que no sabe.
La segunda, dar buen consejo al que lo necesita.
La tercera, corregir al que yerra.
La cuarta, perdonar las injusticias.
La quinta, consolar al triste.
La sexta, sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
La séptima, rogar a Dios por los vivos y difuntos.
Las corporales son estas:
La primera, visitar y cuidar a los enfermos.
La segunda, dar de comer al hambriento.
La tercera, dar de beber al sediento.
La cuarta, dar posada al peregrino.
La quinta, vestir al desnudo.
La sexta, redimir al cautivo.
La séptima, enterrar a los muertos.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 112


ORACIONES Y PRÁCTICAS
DE VIDA CRISTIANA
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I. ORACIONES PRINCIPALES

La Señal de la Cruz
Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.

El Padrenuestro
Padre nuestro, que estas en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal. Amén.

El Avemaría
Dios te salve, María;
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 114


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Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

El Salve
Dios te salve, reina y madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh cruentísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Confesión General
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
A los Ángeles, a los Santos
Y a vosotros, hermanos,
Que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
Hermanos Franciscanos Capuchinos 115
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Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme
con las penas eternas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuera impuesta. Amén.

II. DEVOCIONES DEL CRISTIANO

Oración de la mañana
¡Señor mío y Dios mío! Os doy gracias por haberme
creado, redimido, hecho cristiano y conservado en la vida.
Os ofrezco mis pensamientos, palabras y obras de este
día, a honra y gloria vuestra. No permitáis que os ofenda,
y dadme la fortaleza para huir de las ocasiones de pecar.

¡Oh Señora mía!


¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente
a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en
este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser. Ya no soy todo vuestro,
Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa
y posesión vuestra.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 116


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Bendita sea tu pureza


Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada, María,
te ofrezco desde este día alma, vida y corazón.
Mírame con compasión, No me dejes, Madre mía.

Acordaos
Acordaos, ¡Oh piadosa Virgen María!, que jamás se ha oído decir que
ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado
vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado
de vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡Oh Madre
Virgen de las vírgenes! , y aunque gimiendo bajo el peso de mis
pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No
desechéis, ¡Oh madre de dios!, mis humildes suplicas, antes bien
inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.
Amén.

Ángelus
 El Ángel del señor anuncio a María;
- Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Ave María.
 He aquí la esclava del Señor;
- Hágase en mí según tu palabra.
Ave María.
 Y el verbo se hizo carne;
- Y habitó entre nosotros.
Ave María.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 117


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

 Ruega por nosotros, santa Madre de Dios;


- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor
Jesucristo.
Oración: Te suplicamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras
almas, para que habiendo conocido por el anuncio del Ángel la
encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y cruz alcancemos la
gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración a San José


Te rogamos, Señor, que por los méritos de San José, Esposo de tu
santísima Madre, nos ayudes para que, lo que no podemos obtener por
nuestras fuerzas, lo alcancemos por su intercesión. Que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén.

Oración al Ángel de la Guarda


Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
No me dejes solo,
que me perdería.

Bendición de la mesa
Bendice Señor estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar.
Amén.
El Rey de la eterna gloria nos haga participes de la mesa celestial.
Amén.

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Acción de gracias
Te damos gracias, Señor; por todos los beneficios que hemos recibido
de tus manos. /El Señor nos dé su paz. –Y la vida eterna. Amén.

Oración de la noche
¡Dios mío y Señor mío! Os doy gracias por los beneficios que hoy me
habéis concebido. Os pido perdón de todas las faltas que he cometido
durante este día; me pesa de todo corazón haberos ofendido y
propongo firmemente nunca más pecar, ayudado de vuestra divina
gracia.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

Acto de Fe
Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo,
creo en Dios Espíritu Santo;
creo en la Santísima Trinidad;
creo en mi Señor Jesucristo,
Dios y hombre verdadero.

Acto de Esperanza
Espero en Dios Padre, espero en Dios Hijo,
espero en Dios Espíritu Santo;
espero en la Santísima Trinidad;
espero en mi Señor Jesucristo,
Dios y hombre verdadero.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 119


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Acto de Caridad
Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo,
Amo a Dios Espíritu Santo;
Amo a la Santísima Trinidad;
Amo a mi señor Jesucristo, dios y hombre verdadero;
Amo a María Santísima,
Madre de Dios y Madre nuestra;
Y amo a mi prójimo como a mí mismo.

Misterios del Santo Rosario


Misterios Gozosos – (Lunes y sábados)
1. La encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
3. El nacimiento del hijo de dios en el portal de Belén.
4. La purificación de nuestra señora y presentación de Jesús en el
templo.
5. El niño Jesús perdido y hallado en el templo.

Misterios Dolorosos – (Martes y viernes)


1. La oración de Jesús en el huerto.
2. La flagelación del Señor.
3. La coronación de espinas.
4. El Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario.
5. Jesús muere en la cruz.
Misterios Gloriosos – (Miércoles, sábados y domingos)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor a los cielos.
3. La venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora.
5. La coronación de María Santísima.

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Misterios Luminosos – (Jueves)


1. El Bautismo de Jesús.
2. El Milagro de Jesús en las bodas de Caná.
3. El Anuncio del Reino de Dios.
4. La Transfiguración de Jesús.
5. La Institución de la Eucaristía.

Estaciones del Vía Crucis


1. Jesús es condenado a muerte.
2. Jesús es cargado con la cruz.
3. Jesús cae bajo el peso de la cruz.
4. Jesús encuentra a su santísima Madre.
5. Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
6. Una piadosa mujer limpia el rostro de Jesús
7. Cae Jesús por segunda vez.
8. Jesús consuela a las hijas de Jerusalén.
9. Jesús cae por tercera vez.
10. Jesús despojado de sus vestiduras.
11. Jesús es clavado en la cruz.
12. Jesús muere en la cruz.
13. Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre
14. Es sepultado el cuerpo de Jesús

Hermanos Franciscanos Capuchinos 121


Abreviaturas de los libros bíblicos
Gén Génesis Miq Miqueas.
Éx Éxodo. Nah Nahún.
Lev Levítico. Hab Habacuc.
Núm Números. Sof Sofonías.
Dt Deuteronomio. Ag Ageo.
Jos. Josué. Zac Zacarías.
Jue Jueces. Mal Malaquías.
Rut Rut. Mt Mateo.
1 Sam 1 Samuel. Mc Marcos.
2 Sam 2 Samuel. Lc Lucas.
1 Re 1 Reyes. Jn Juan.
2 Re 2 Reyes. Hch Hechos de los Apóstoles.
1 Crón 1 Crónicas. Rom Romanos.
2 Crón 2 Crónicas. 1 Cor 1 Corintios.
Esd Esdras. 2 Cor 2 Corintios.
Neh Nehemías. Gál Gálatas.
Tob Tobías. Ef Efesios.
Jdt Judit. Flp Filipenses.
Est Ester. Col Colosenses.
1 Mac 1 Macabeos. 1 Tes 1Tesalonicenses.
2 Mac 2 Macabeos. 2 Tes 2Tesalonicenses.
Job Job. 1 Tim 1 Timoteo.
Sal Salmos. 2 Tim 2 Timoteo.
Prov Proverbios. Tit Tito.
Ecl. Eclesiastés. Flm Filemón.
Cant Cantar de los Cantares. Heb Hebreos.
Sab Sabiduría. Sant Santiago.
Eclo Eclesiástico. 1 Pe 1 Pedro.
Is Isaías. 2 Pe 2 Pedro.
Jer Jeremías. 1 Jn 1 Juan.
Lam Lamentaciones. 2 Jn 2 Juan.
Bar Baruc. 3 Jn 3 Juan.
Ez Ezequiel. Jds Judas.
Dan Daniel. Ap Apocalipsis.
Os Oseas.
Jon Jonás.
Siglas de Documentos conciliares y de otras fuentes.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae, Catecismo de la Iglesia Católica.
CIC Codex Iuris Canonici, Código de Derecho Canónico de la Iglesia católica.
CIV Caritas in Veritate (2009), encíclica de Benedicto XIV.
DH Dignitatis Humanae, declaración sobre la libertad religiosa del Concilio
Vaticano II.
DV Dei Verbum, constitución dogmática sobre la divina Revelación del
Concilio Vaticano II.
GS Gaudium et Spes, constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo
actual del Concilio Vaticano II.
LE Laborem Exercens (1981), encíclica de beato Juan Pablo II.
LG Lumen Gentium, constitución dogmática sobre la Iglesia del Concilio
Vaticano II.
PP Populorum Progressio (1967), encíclica de Pablo VI.

Bibliografía
BendictoXVI, P. (2011). Youcat Catecismo Joven de la Iglesia Católica.
Madrid: Encuentro - Ramírez de Arellano.
Deker G., P., & Cáceres Contreras, E. (2003). !Quiero seguirte! Nueva
Catequesis de Confirmación. Lima - Perú: Asociación Hijos de San Pablo.
HFC. (2012). Libro del Confirmando. Lima - Chorrillos: Sin editorial.
Pilco Paco, J. (2011). Confirmación. Orcopampa: Sin Editorial.
Pujol Balcells, J., & Sancho Bielsa, J. (1995). Curso de Catequesis Adaptado
al Catesismode la Iglesia Católica. España: Ediciones Universidad de
Navarra, S. A. (EUNSA).
Vera Alba, P. (1994). Catesismo Preguntas, respuestas y propuestas para
Triunfar en la Vida. Lima - Perú: Salesiana.
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

ANEXOS

Hermanos Franciscanos Capuchinos 124


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Anexo Nº 1: Revelación y Fe.


Tu Biblia subrayada, es como una espada afilada (Heb 4, 12;
Ef 6, 17)

COLOR TEMA CUANDO EL VERSÍCULO TRATA DE:

Fe, oración, alabanza, adoración, cánticos, himnos,


VERDE FE
obediencia, sabiduría, valor, confesión,

Salvación, Cielos nuevos, Reino de Dios, Reino de los


cielos, conversión a Dios, arrepentimiento,
CELESTE ESPERANZA santidad, nueva vida, vida en cristo, hombre
espiritual, eternidad, gracia, liberación, revelación,
parusía

De: Dios a sus hijos; Jesucristo. Entre hermanos,


ROJO AMOR misericordia, perdón, corrección fraterna,
parénesis, felicidad, bondad, compasión,

Institución: bautismo(de agua, de sangre, fuego),


eucaristía, confirmación, penitencia, unción de
ROSADO SACRAMENTOS enfermos, orden sagrado(jerarquía, votos,
religiosos), matrimonio(soltería, hijos, hogar,
esposos, relaciones)

Dios Padre, Dios Hijo (Señorío, sacerdote,


mediador, rey), Dios Espíritu Santo (dones,
ANARANJADO TRINIDAD
carismas), epifanías, misiones, bendiciones,
promesas, pactos, milagros,

Imágenes, María, hermanos de Jesús, intercesión,


santos, papa, jerarquía, iglesia católica, comidas,
MORADO APOLOGÍA
sagradas escrituras (versiones), tradición
apostólica.

Deberes, derechos, leyes, mandatos, ordenanzas,


instrucciones, educar, aconsejar, ministerio,
CAFÉ OBLIGACIONES predicación, Palabra de Dios, vigilancia, sobriedad,
tentaciones (luchar, afrontarlas, vencerlas)
ofrendar, diezmos, limosnas.

Hermanos Franciscanos Capuchinos 125


Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

Anexo Nº 2: La Ley del Amor


Si con Cristo y su Iglesia releemos de nuevo el Decálogo del Sinaí nos
damos cuenta de que es ante todo un sí a un Dios que nos ama y nos guía
y sin embargo nos deja:
+ Nuestra libertad entera (los tres primeros mandamientos).
+ Es un sí a la familia (cuarto mandamiento).
+ Es un sí a la vida (quinto mandamiento).
+ Es un amor responsable (sexto mandamiento).
+ Es un sí a la responsabilidad social y a la justicia (séptimo
mandamiento).
+ Es un sí a la verdad (octavo mandamiento).
+ Es un sí al respeto de los otros de lo que les pertenece (noveno y
décimo mandamiento) (HFC, 2012, pág. 52).
“Maestro, ¿Qué he de hacer de bueno para conseguir la vida
eterna?” (Mt 19, 16).
Al joven que le pregunta “Maestro, ¿Qué he de hacer de bueno para
conseguir la vida eterna?”, Jesús responde: “Si quieres entrar en la vida,
guarda los mandamientos”, y después añade: “Ven y sígueme”. Seguir a
Jesús implica cumplir los Mandamientos. La ley no es abolida. Por el
contrario el hombre es invitado a encontrarla en Jesús, que la realiza
perfectamente en sí mismo.
¿Cómo interpreta Jesús la Ley?
Jesús interpreta la Ley a la luz del doble y único mandamiento de la
caridad, que es su totalidad: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el mayor y primer
mandamiento. El segundo es semejante a éste: “Amarás a tu prójimo
como a ti mismo”. De estos dos mandamientos comprenden toda la Ley y
todos los Profetas (Mt 22, 37 – 40).
¿Qué significa “Decálogo”?
Decálogo significa “diez palabras” que recogen la Ley dada por Dios al
pueblo de Israel durante la Alianza hecha por medio de Moisés (Éx 34,28).
El Decálogo, al presentar los mandamientos del amor a Dios (los tres
Hermanos Franciscanos Capuchinos 126
Parroquia “Madre de Misericordia” Catequesis de Confirmación

primeros) y al prójimo (los otros siete) para el pueblo elegido y cada uno
en particular, el camino de una vida liberada de la esclavitud del pecado.
¿Cuál es el vínculo del Decálogo con la Alianza?
El Decálogo se comprende a la luz de la Alianza hecha a Moisés en la que
Dios se revela, dando a conocer su voluntad. Al guardar los mandamientos,
el pueblo expresa que es de Dios, y responde con gratitud a su iniciativa
de amor.
¿Qué importancia da la Iglesia al Decálogo?
Fiel a la Escritura y siguiendo el ejemplo de Jesús, la Iglesia ha reconocido
en el Decálogo una importancia y un significado fundamental. Los
cristianos están obligados a observarlo.
¿Es posible cumplir el Decálogo?
Sí, es posible cumplir el Decálogo, porque Cristo, sin el cual nada podemos
hacer, nos hace capaces de ello con el don del Espíritu Santo y de la Gracia.

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Anexo Nº 3: El Espíritu Santo y sus Dones


El Espíritu Santo es Dios
El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la
Santísima Trinidad.
Dios es Padre y creó todas las cosas, es Hijo y
el Hijo se hombre y vino a salvarnos y es
Espíritu Santo que es la relación de amor que
hay entre el Padre y el Hijo.
Frutos del Espíritu Santo
Quien vive en gracia, (con el alma limpia, sin
pecado) tiene al Espíritu Santo dentro, y por
ello, tiene unas cualidades especiales que se
llaman “frutos del Espíritu Santo”. Éstos son:
El amor. La alegría. La paz. La tolerancia. El
agrado. La generosidad. La lealtad. La
sencillez. El dominio de sí.
Dones del Espíritu Santo
El Espíritu Santo da, a quien le es fiel, 7 preciosos regalos o dones. Estos
dones crecen si así lo pides en la oración.
1) Don de Sabiduría: El Espíritu Santo mediante este regalo, permite a tu
alma sencilla conocer a Dios y todo lo que a Él se refiere. Te da un gusto
especial por todo lo que se refiere a Dios o al bien de las almas. Te hace
gozar con la oración y encontrar verdadero gusto en las lecturas de
buenos libros especialmente de la Biblia. Hace que ya no actúes sólo para
que te admiren, té lo agradezcan o te estimen, sino solamente para que
Dios quede contento.
2) Don del Entendimiento: Mediante este regalo, El Espíritu Santo permite
que entiendas mejor los misterios de Dios, es decir, esas cosas que cuesta
trabajo entender; que tengas mayor certeza de lo que crees, todo se
vuelve más claro. El Espíritu Santo también ilumina tu entendimiento para
que comprendas la palabra de Dios en la Biblia.

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3) Don de Consejo: El Espíritu Santo te ayuda a que en el momento de


tomar una decisión, escojas lo que más te convenga, te inspira lo que
debes hacer y cómo debes hacerlo, lo que debes decir y cómo decirlo, lo
que debes evitar y lo que debes callar.
También te ayuda a encontrar soluciones rápidas para causas urgentes, y
guiar a otros para que no hagan lo que no les conviene.
4) Don de Fortaleza: Es una fuerza especial para realizar todo lo que Dios
quiere de ti y para resistir con paciencia y valor las contrariedades de la
vida.
La vida es a ratos tan dura que sin el regalo de la fortaleza, no serías capaz
de aguantar sin desesperación. La fortaleza te ayuda también en las
tentaciones.
5) Don de Ciencia: Es una facilidad para que puedas distinguir entre lo
verdadero y lo falso, distinguir lo que te llevará a Dios y lo que te separará
de Él.
Este regalo del Espíritu Santo también te ayuda a convencerte de que lo
que más vale no es lo material sino lo espiritual.
6) Don de Piedad: Las personas que reciben este regalo, tienen hacia Dios
un cariño como hacia un Padre amoroso, y todo lo que sea por Él, lo hacen
con gusto.
Este regalo del Espíritu Santo te moverá a tratar a Dios con la ternura y el
cariño de un buen hijo con su padre y a los demás hombres como a
verdaderos hermanos.
7) Don del Temor de Dios: Es un temor cariñoso, que te da respeto de
ofender a Dios, porque Él es un Padre tan generoso y lleno de bondad
hacia ti, y también porque sabes que Dios es justo.
Este don te lleva a considerar que puede pasar todo menos apartarte de
tu Dios. Es pues, un temor que nace del amor.

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Anexo Nº 4: La Reconciliación con Dios: Examen para

una Buena Confesión


Oraciones para antes del Examen
Pide a Dios te ayude a sentirte pecador y te haga reconocer tus pecados.
Necesitamos la fuerza de Dios para descubrir todo lo que hay en nosotros
que nos es de Él.
Te doy gracias Señor, porque una vez más, resuena tu voz en mi corazón,
como una invitación a convertirme, a rehacer la gracia bautismal.
Te pido Señor, que me des sabiduría para reconocer mis pecados y
egoísmos; que me des un corazón arrepentido para pedirte perdón; que
me des fuerza para emprender una vida espiritual, conforme a lo que Tú
esperas y quieres de mi Padre, soy débil y frágil, estoy en la fila de los
pecadores, de los que tienden sus manos hacia Ti. Porque saben que Tú
eres rico en perdón y misericordioso con los que te invocan.
Derrama sobre mí la gracia de tu Espíritu para que, al confesar mis
pecados en tu Iglesia salga con nueva fuerza, regenerado y renovado.
Amén.
Examen de conciencia para la confesión sacramental
Lo primero que tienes que examinar es si has hecho malas confesiones
con anterioridad por haberte callado algún pecado por vergüenza. Al
comenzar tu confesión tienes que decirlo y cuánto tiempo hace, además
de aquel pecado que no dijiste; y a continuación tienes que hacer
confesión general de todos los pecados cometidos desde la última
confesión bien hecha. Si además has estado comulgando después de esta
confesión mal hecha, estabas en pecado mortal y también tienes que
decirlo al comenzar tu confesión. A continuación encontrarás algunas
preguntas que te ayudarán a mirar lo que hay en el fondo de tu corazón.
Primer mandamiento: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”
¿He admitido en serio alguna duda contra las verdades de fe? ¿He llegado
a negar la fe, en mi pensamiento o delante de los demás? ¿He leído cosas
contra la fe? ¿Las di a leer a otros? ¿Confieso mi fe cristiana con valentía

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en la vida pública o privada? ¿Me he quejado contra Dios? ¿He hablado


sin respeto de las cosas santas, de la Iglesia o de sus ministros? ¿He
abandonado mi trato con Dios en la oración y sacramentos o los he
hecho con desgana? ¿Rezo mis oraciones por las noches? ¿Pongo interés
en mi formación cristiana, escuchando y leyendo la Palabra de Dios?
¿Participo en la Catequesis? ¿Aprovecho bien las clases de Religión? ¿He
creído en la superstición, he practicado la brujería, el espiritismo…, he
asistido a curanderos? ¿He comulgado alguna vez en pecado mortal o sin
estar bien preparado: no guardando el ayuno, con ligereza?
Segundo mandamiento: “No jurar Su nombre en vano”
¿He dejado de cumplir las promesas de importancia hecha a Dios? ¿He
dicho chistes o palabras feas contra Dios? ¿He usado sin el debido respeto
el nombre de la Virgen María de los santos o de la Iglesia? ¿He jurado en
falso o sin necesidad?
Tercer mandamiento: “Santificarás las fiestas”
¿He faltado algún domingo o fiesta de precepto a la Santa Misa sin causa
grave? ¿He llegado tarde o me he distraído en ella? ¿He observado los
ayunos y abstinencias en los días señalados, si tengo la edad? ¿He
confesado y comulgado al menos una vez al año o en caso de enfermedad
grave? ¿Ayudo a Iglesia dentro de mis posibilidades?
Cuarto mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre”
¿He obedecido siempre con prontitud y alegría a mis padres, profesores y
otras personas mayores? ¿Les he engañado o mentido? ¿He hecho cosas
sin el permiso de mis padres y aún en contra de su voluntad? ¿Les he
dado algún disgusto grande o les he tratado con poco respeto o cariño?
¿Les he amenazado o maltratado, les he hecho llorar? Ante las
indicaciones que me hacen ¿Reacciono mal, con soberbia, por un
desordenado afán de independencia? ¿Les juzgo mal? ¿No intento o no
quiero comprenderlos y me enojo? ¿Exijo y me quejo excesivamente
cuando no me dan lo que quiero? ¿Me enfado y peleo con mis hermanos?
¿Les he ayudado en sus necesidades? ¿Soy egoísta y no quiero compartir
mis cosas con ellos?

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Quinto mandamiento: “No matarás”


¿He hecho daño a otros con palabras o con obras? ¿Les he deseado un
mal grave? ¿Me he alegrado de los males que les ha ocurrido? ¿He sido
culpable de que otros se porten mal, incitándoles a pecar con mis
palabras o con mi mal ejemplo? (Forma de vestir, conversaciones,
comportamiento). ¿Si alguien me injurió? ¿He ofrecido la paz y el perdón
por amor a Cristo o mantengo deseos de odio venganza? ¿He pedido
perdón después de haberme portado mal con alguien? ¿He cometido un
aborto o lo he intentado? ¿He inducido a otros colaborando de palabra o
de obra en un posible aborto? ¿He descuidado mi salud? ¿He atentado
contra mi vida? ¿Me he emborrachado? ¿He tomado drogas, en qué
grado?
Sexto y Noveno mandamiento: “No cometerás actos impuros,
no tendrás pensamientos ni deseos impuros”
¿Me he entretenido consintiendo pensamientos y deseos impuros? ¿He
tenido conversaciones impuras con mis amigos? ¿He sido yo el causante?
¿He tenido miradas impuras? ¿He asistido a diversiones que me ponían en
ocasión de pecar? (Bailes, discotecas, fiestas, etc.). ¿Por mi forma de
vestir o comportarme, provoco en los otros deseos impuros? ¿He leído o
visto algo deshonesto, pornográfico (libros, películas, novelas…)? ¿He
tenido tocamientos impuros? ¿Solo o con otra persona? ¿Del mismo o de
distinto sexo? ¿Había alguna circunstancia que la haga más grave
(Personas casadas, familiares…)? ¿He tenido relaciones sexuales con mi
enamorado/a? ¿Tengo malas compañías? ¿Estoy dispuesto a dejarlas?
Séptimo y Décimo mandamiento: “No hurtarás y no desearás
los bienes ajenos”
¿He robado algún objeto o dinero? ¿He cooperado con otros en algún
robo? ¿He comprado o vendido algo engañando o haciendo trampa?
¿Malgasto dinero innecesariamente en caprichos y no soy generoso
ayudando a los necesitados? ¿Me pongo triste por envidia cuando los
demás tienen cosas que yo tengo o tienen mejores cualidades? ¿Cumplo
con mi deber en la familia, en el estudio y en el trabajo o lo abandono
por pereza o comodidad?

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Octavo mandamiento: “No dirás falsos testimonios ni


mentirás”
¿Acostumbro a mentir con frecuencia a mis padres, profesores,
compañeros y hermanos? ¿He causado daño con mis mentiras? ¿He
murmurado o hablado mal de otras personas? ¿He traído chismes de
unos a otros? ¿He oído críticas con gusto y no las he impedido aunque
fuesen verdad? ¿He descubierto secretos de otros? ¿He exagerado los
defectos ajenos?
Dolor de los Pecados
Después de haber examinado tu conciencia, quédate en silencio, reza y
pide perdón a Dios y a su Iglesia. Puedes hacerlo con tus propias palabras
o con las oraciones que siguen:
Señor mío Jesucristo
Señor mí Jesucristo. Dios y hombre verdadero. Creador Padre y Redentor
mío: por ser vos quien sois Bondad infinita, y porque os amo sobre todas
las cosas me pesa de todo corazón he haberos ofendido, también me pesa
porque podéis. Castigarme con las penas del Infierno. Ayudado de vuestra
divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y
cumplir la penitencia que me fuera impuesta, Amén.
Misericordia Dios mío por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi
culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado, pues yo reconozco mi
culpa, tengo siempre presente mi pecado; contra Ti, contra Ti sólo pequé
cometí la maldad que aborreces. Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con Espíritu firme, no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación.
Amén.
No me mueve mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido, ni
me mueve el infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves Señor, muéveme el verte, cavado en esa Cruz y escarnecido.
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme al fin tu amor y en tal manera que aunque no hubiera cielo yo te
amara, y aunque no hubiera infierno te temiera.

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No me tienes que dar porque te quiera pues aunque lo que espero no


esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.
Amén.
Propósito de Enmienda
“Señor, quiero salir de esta situación en la que vivo. Vuelvo a tu casa
arrepentido y dispuesto a empezar de nuevo aunque me cueste. Señor,
ayúdame a dejar mi vida pasada y todo aquello que me impide estar junto
a Ti”.
Si no estoy dispuesto a huir de las ocasiones que me llevan al pecado
(Personas, lugares, películas…) no se me perdonan los pecados.
Confesión
Ser sinceros ante el sacerdote, sabiendo que es Cristo quien te acoge con
misericordia y te quiere perdonar, y borra y olvida tus pecados.
Es conveniente decir los pecados más graves los primeros, dando los
datos que los puedan agravar. En los pecados mortales hay que indicar
la frecuencia con que se han cometido. No es necesario recordar el
número exacto (Algunas veces, con cierta frecuencia, con mucha
frecuencia).
Terminada la confesión cumple la penitencia que te ponga el sacerdote,
en nombre de Jesucristo, lo antes posibles.
Da gracias a Dios por el perdón recibido

Hermanos Franciscanos Capuchinos 134


contraportada.

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